ARMINIANISMO

Sistema teológico de Jacobo Arminio (1560–1609), eminente teólogo holandés que reaccionó contra el calvinismo más estricto a principios del siglo XVII. Al año siguiente de su muerte, sus partidarios publicaron la Remonstrans [Protesta] y desde entonces existe una Iglesia Holandesa Remonstrante. La “Protesta” de Arminio establecí­a cinco artí­culos: (1) La salvación es para los que creen en Cristo y perseveran en sus caminos. (2) Cristo murió por todos, aunque solo los creyentes se apropian de los beneficios de la expiación. (3) Los humanos necesitan la ayuda del Espí­ritu Santo para lograr agradar a Dios y creer en Cristo. (4) La gracia es indispensable, pero no irresistible. (5) Los creyentes pueden caer de la gracia y, por lo tanto, perder la salvación. Estas doctrinas contrastan con los cinco puntos del ® CALVINISMO clásico.
La teologí­a arminiana la aceptaron los ® LAUDIANOS (anglicanos partidarios del arzobispo Laud), los ® BAUTISTAS GENERALES (y los ® BAUTISTAS DEL LIBRE ALBEDRíO), los metodistas (® METODISTA, IGLESIA), la gran mayorí­a de los pentecostales (véanse las diferentes iglesias pentecostales) y las iglesias de santidad (® SANTIDAD, IGLESIAS DE). Existen dudas acerca de si el anticalvinismo inglés, que recibió el nombre de arminianismo, tuvo conexiones reales con el movimiento holandés.

Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas

Jacobo Hermann, o Arminius en latín (1560–1609), fue un teólogo neerlandés que, después de haber recibido una formación estrictamente reformada, tuvo algunas dudas en cuanto a los dogmas calvinistas de la soberanía de la gracia de Dios en la salvación y otros temas relacionados. Sus seguidores, que fueron llamados arminianos o remostrantes, llevaron el asunto mucho más lejos de lo que Arminio lo había hecho en sus escritos, y expusieron sus puntos de vista en un documento llamado «Remostrantia» [= protesta], y que consistía en cinco artículos que podrían resumirse en la siguiente manera:

  1. Dios elige o reprueba en base a la fe o la incredulidad preconocida.
  2. Cristo murió por todos los hombres y por cada uno de ellos, aunque sólo los creyentes son salvos.

III. El hombre está tan depravado que es necesaria la gracia divina para que pueda creer o hacer cualquier buena obra.

  1. Esta gracia puede ser resistida.
  2. Si todos aquellos que han sido verdaderamente regenerados perseverarán con toda seguridad en su fe, es un punto que necesita investigación adicional.

Después de considerable discusión, estos puntos de vista fueron condenados por el Sínodo de Dort (1618–1619). Pero H. Uytenbogaert (1557–1644) los sostuvo y desarrolló, al igual que S. Episcopius (1583–1643), S. Curcellaeus (1586–1659), Hugo Grotius (1583–1645), Ph. a Limborch (1633–1712), y otros. Bajo el liderazgo de estos hombres, el arminianismo llegó a caracterizarse por sus crecientes diferencias con la fe reformada tradicional. Los arminianos mantienen los siguientes puntos:

  1. El conocimiento que Dios tiene de las acciones futuras de los agentes libres depende de medios (scientia media).
  2. Los decretos de Dios están basados en su presciencia: elección en base a una fe conocida de antemano y reprobación en base a una resistencia a la gracia que se conoce de antemano.
  3. La imagen de Dios en el hombre consiste en el dominio que el hombre tiene sobre la creación.
  4. Adán fue creado en inocencia, más bien que en santidad verdadera.
  5. El pacto de obras fue abrogado después de la caída.
  6. El pecado consiste en actos de la voluntad.
  7. El hombre hereda su corrupción de Adán, pero su culpa no se imputa a ninguno de sus descendientes.
  8. La depravación que vino al hombre como resultado de la caída no debe describirse como total.
  9. El hombre no ha perdido la facultad de autodeterminación, ni tampoco la habilidad para inclinar su voluntad a fines buenos.
  10. La expiación no era absolutamente necesaria, pero representa solamente una de las formas que Dios eligió, entre muchas otras, para mostrar su amor sin perjudicar su justicia.
  11. La expiación tenía la misma intención para todos y cada uno de los hombres, y sólo hace que la salvación sea una posibilidad. La salvación viene a ser eficaz sólo cuando el creyente arrepentido la acepta.
  12. No existe una gracia común que pueda diferenciarse de alguna otra gracia especial.
  13. El llamamiento externo que se realiza con el evangelio va acompañado por una gracia universal suficiente que puede ser resistida.
  14. El arrepentimiento y la fe preceden a la regeneración.
  15. La voluntad humana debe concebirse como una de las partes que causa la regeneración (sinergismo).
  16. La fe es una buena obra del hombre, y una base para su aceptación para con Dios.
  17. La justicia de Cristo no se le imputa al creyente.
  18. El creyente puede llegar en esta vida a un estado de tal conformidad a la voluntad divina que puede ser llamado perfecto.
  19. Mientras el hombre viva está sujeto a la posibilidad de caer de la gracia y perder totalmente su salvación.

Algunos arminianos habían llegado a afirmar algo adicional:

  1. El amor es el atributo supremo de Dios, la esencia misma de su ser.
  2. El fin de la creación es la felicidad de sus criaturas (eudaemonismo).
  3. El hombre fue creado mortal por naturaleza.
  4. La expiación no fue estrictamente sustitutiva y penal, sino que es una prueba que tiene como fin salvaguardar los intereses del gobierno moral de Dios y, a su vez, abre la oportunidad para la salvación en base a una obediencia evangélica (esta es la teoría rectoral o gubernamental).
  5. En esta vida es imposible llegar a tener la seguridad de la salvación, a excepción de alguna revelación personal.

En los Países Bajos, los arminianos, al igual que muchos otros movimientos, fueron profundamente afectados por las corrientes racionalistas del siglo dieciocho. Los remostrantes de hoy todavía sostienen las enseñanzas pelagianas y tienen ideas relajadas sobre la inspiración y la Trinidad.

Fuera de los Países Bajos, el arminianismo ejerció fuerte influencia sobre Francia, Suiza, Alemania e Inglaterra, y después a través de todo el mundo. El algunos casos este punto de vista llevó la ventaja a pesar de las confesiones de fe calvinistas.

La rama wesleyana del movimiento metodista abrazó vigorosamente una forma revisada de arminianismo, llamado a veces «arminianismo evangélico». Se caracteriza por los puntos 3, 7, 8, y 9 de los mencionados arriba, lo que está a una distancia ligeramente menor de los dogmas calvinistas.

BIBLIOGRAFÍA

Además de las obras de los autores mencionados arriba, consúltese las colecciones de las obras de John Goodwin, John Fletcher, John Wesley y D. Whitby, y las teologías sistemáticas de W. Cooke, J. Miley, W.B. Pope, M. Raymond. T.O. Summers, R. Watson y H.O. Wiley. Obras competentes han sido producidas en contra del arminianismo por W. Ames, L. Boettner, P. Dumoulin, John Edwards, Jonathan Edwards, J Gill, J. Owens, S. Rutherford, y muchos otros. Se encontrará una documentación útil en W.A. Copinger, A Treatise of Election, Predestination and Grace (con una bibliografía de 235 pp.) W. Cunningham, Historical Theology, II, pp. 371–513; J.L. Girardeau Calvinism and Evangelical Arminianism; A.W. Harrison, Arminianism; The Beginning of Arminianism; F. Platt en HERE; H.C. Rogge en SHERK; P. Schaff, Creeds of Chrístendom, I, pp. 508–523; III, pp. 544–549; D.D. Whedon, BS 19, pp. 241–274.

Roger Nicole

HERE Hastings’ Encyclopaedia of Religion and Ethics

SHERK The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge

BS Bibliotheca Sacra

Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (53). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

Fuente: Diccionario de Teología

Designación popular de las doctrinas del grupo formado en los primeros días del siglo diecisiete entre los calvinistas de los Países Bajos. La tendencia de la razón humana a rebelarse contra el decretum horrible de Calvino sobre la predestinación absoluta, la salvación y la condenación impuesta sin tener en cuenta los méritos o deméritos, había levantado una oposición en las mentes pensantes desde la primera promulgación del dogma; pero mientras que las fanáticas guerras de religión ocupaban la atención de las masas, las mentes pensantes eran pocas y sin influencias. Las terribles doctrinas de Calvino habían desterrado la caridad y la misericordia de los corazones de sus seguidores levantando por todas partes infiero espíritu de lucha y derramamiento de sangre

Se multiplicaban las paradojas. Este espíritu antinatural no podía sobrevivir en un período de calma y deliberación; tenía que surgir, con toda seguridad, entre las filas calvinistas, un líder al que se debía escuchar que pusiera de manifiesto las tremendas consecuencias del credo de Ginebra. Y tal líder fue Jacobo Arminius (Jakob Hermanzoon), profesor en la Universidad de Leyden. Había nacido en Oudewater, sur de Holanda, en 1560. Siendo un niño perdió a su padre, cuchillero de oficio, pero que poro la generosidad de gente ajena logró una buena educación en varias universidades en su país y en el extranjero. Cobn 22 años, el joven, de reconocida brillantez, fue enviado a Ginebra a expensas del gremio de mercaderes de Amsterdam, para que se embebiera del genuino calvinismo a los pies de Beza.

En 1586 hizo un largo viaje a Italia que le sirvió para abrir sus horizontes mentales. Se esparcieron rumores de que había caído bajo la influencia de los jesuitas Francisco Suárez y Belarmino y se le pidió que volviera a Ámsterdam, se le declaró ortodoxo, fue nombrado predicador de la congregación reformada, oficio que cumplió brillantemente durante quince años. Tenía todas las cualidades para ser un gran predicador de púlpito – una voz sonora y una presencia magnífica, un profundo conocimiento de la Escritura, que explicaba de manera clara y agradable, insistiendo sobre todos el los elementos éticos evitando las asperezas polémicas propias de la secta y del tiempo. Pero sus últimos años estaban destinados a una amarga polémica.

La revuelta contra la predestinación absoluta iba tomando forma. Un profesor de Leyden había ya afirmado que el Dios de Calvino era un” tirano y un verdugo”. El intelectual laico Koornhert, a pesar de la censura eclesiástica, continuó cargando con éxito contra la religión dominante en Holanda; había convertido ya a dos ministros de Delft que habían sido elegidos para llevarle de nuevo a la sumisión, de supralapsario a infralapsario (ver CALVINISMO)
La tarea de confundir al “hereje” se le confió entonces al discípulo de Beza. Arminio se preparó para la tarea pero pronto comenzó a sentir que el Calvinismo repugnaba a todos los instintos de su alma. Más y más claramente, a medida que pasaba el tiempo, sus escritos y sermones enseñaban doctrinas que desde entonces se asocian a su nombre y después de su muerte sus discípulos les dieron cuerpo en las cinco famosas proposiciones de los “Remonstrantes”.

Para que sirva de referencia explicamos lo sustancial de la “Remonstración” tal cual fue condensada por el profesor Blok en su “Historia del Pueblo de los Países Bajos” (III, ch. xiv). Ellos (los Remonstrantes) se declaraban opuestos a las siguientes doctrinas: (1) Predestinación en su forma definida; como si Dios por una decisión eterna e irrevocable hubiera destinado a hombres, algunos a la dicha eterna, otros a ala eterna condenación , sin ninguna otra ley que Su propio placer. Por el contrario, pensaban que Dios, por la misma resolución, desea que todos los que creen en Cristo, que persisten en su fe hasta el final sean bendecidos en Cristo y por Su causa solo condenaría no convertidos y a los no creyentes. (2) La doctrina de la elección según la cual los elegidos se contaban como necesariamente e inevitablemente bendecidos y los condenados necesaria e inevitablemente perdidos. Ellos sostenían una doctrina más suave: Cristo había muerto por todos los hombres y los creyentes eran solamente escogidos en cuanto se les habían perdonado los pecados. (3) La doctrina de que Cristo murió solamente por los elegidos, para salvarlos a ellos y a ninguno otro, ordenado como mediador; por el contario planteaban la posibilidad de salvación para otros no elegidos (4) La doctrina de que la Gracia de Dios afecta solo a los elegidos, mientras que los réprobos no pueden participar en ella por su conversión, sino solo por su propia fuerza. Por otra parte, ellos, los “Remonstrantes”, nombre que recibieron más tarde, su “Remonstración “ mantiene que el ningún hombre tiene fe salvadora en si mismo, ni por la fuerza de su libre voluntad, si vive en pecado, sino que es necesario que “nazca de nuevo de Dios en Cristo por medio de su Espíritu Santo, y renovado en entendimiento y afecto, o voluntad y toda fuerza”, puesto que sin la gracia el hombre no puede resistir al pecado, aunque no puede ser contado como irresistible a la gracia”. (5) La doctrina de que aquel que haya alcanzado verdaderamente al gracia de la salvación nunca puede perderla y ser totalmente desgraciado. Ellos mantiene al contrario que cualquiera que haya recibido el espíritu de cristo tiene en él un arma fuerte contra Satán, contra el pecado, el mundo y su propia carne, aunque en ese momento no les guata decidir sin mayor investigación — más tarde adoptaron esto también – si no podía perder su poder” abandonando al principio de se ser, Cristo”.

Los ultra calvinistas respondieron redactando una “Contra – Remonstración” en los siguientes siete artículos: (1) Dios, después de la caída de Adán, había reservado a un cierto número de seres humanos de la destrucción y en su eterna a inmutable consejo, los destinó a la salvación a través de Cristo, dejando a los otros solos de acuerdo don Su juicio justo. (2) Los elegidos son no solo los Buenos cristianos adultos, sino también los “hijos del pacto mientras no demuestren lo contrario con sus acciones” (3) En su elección Dios no considera la creencia o la conversión sino que actúa simplemente de acuerdo a con placer. (4) Dios envió a su Hijo, Cristo para la salvación de los elegidos y solo la de ellos. (5) El Espíritu Santo en las Escrituras y el la predicación, habla solo a ellos, para instruirlos y convertirlos. (6) Los elegidos nunca pueden perder la verdadera fe, sino que obtienen el poder de resistencia por el Espíritu Santo que actúa en ellos. (7) Esto no les llevaría a seguir los dictados de la carne descuidadamente sino que al contrario irían por el camino de Dios, considerando que solo por el pueden salvarse.

La defección del teólogo dota y popular fue un golpe tremendo para los calvinistas rígidos y comenzó una lucha que de hecho amenazó hasta la existencia de los Países Bajos. Su reputación creció mucho por su heroica fidelidad a los deberes pastorales durante la plaga de 1602 y al año siguiente, gracias a la influencia de admiradores como Grotius, fue nombrado a pesar de la fiera oposición, profesor de teología den la Universidad de Leyden. Su vida como profesor fue una lucha interrumpida contra sus duros colegas calvinistas Francis Gomarus, que dividió a al universidad y al país en dos campos hostiles. Arminius no vivió para ver los últimos resultados de la controversia, pues murió agotado a los 49 años, en 1609.

Aunque posprincipios de Arminius fueron solemnemente condenados en el gran sínodo calvinista celebrado en Dordrecht, o Dort, en 1618-19, y “la herejía de los Remonstantes” fue vigorosamente suprimida durante la vida de Mauricio de Orange, sin embargo, los profesores de Leyden habían dado al ultra-calvinismo un golpe del que no se recobraría. La controversia pasó pronto a Inglaterra donde generó las mismas disensiones que en Holanda. En se siglo siguiente dividió a los Metodista en dos grupos, los seguidores de John Wesley que se adhirieron al Arminianismo y los de George Whitefield que defendían posturas estrictamente calvinistas.

Bibliografía

Brant, Historia Vitae Arminii (Amsterdam, 1724);revisada y aumentada por Mosheim (Brunswick, 1725); Nichols, Life of Arminius (London, 1843); Arminii opera theologica (incompleta-Frankfurt, 1635) tr. Nichols (London, 1825-28, Buffalo, 1853); Blok, History of the People of the Netherlands; Cambridge Modern History, III, xix; Rogge in Realencyclop die für protestantische Theologie und Kirche; Grube in Kirchenlex.; Brandt, Historia reformationis Belgicae (La Haye, 1726); Graf, Beitrag zur Gesch. der Syn. von Dortrecht (Basle, 1825).

James F. Loughlin.

Transcrito por Robert H. Sarkissian.

Ttaducido por Pedro Royo

Fuente: Enciclopedia Católica