CABALA

Es una manera de interpretar la †¢Torá aplicada por miembros de la religión judí­a. Con ideas esotéricas y teosóficas tratan de lograr un entendimiento de Dios y la creación teniendo en cuenta que los elementos intrí­nsecos de éstos están más allá de la capacidad del intelecto. Creen, sin embargo, que se pueden percibir a través de una contemplación y una iluminación que, dicen, viene a ser la transmisión de una revelación concerniente a la naturaleza de la Torá y otros asuntos religiosos. Se considera que la c. es el equivalente, entre los judí­os, de los movimientos mí­sticos de otras religiones.

Estos conceptos religiosos comenzaron a ser difundidos entre los judí­os a partir del siglo XII d.C. Los eruditos explican que se trataba de una reacción a las enseñanzas de Maimónides, al que se acusaba de ser demasiado racionalista y aristotélico. Sin embargo, los cabalistas señalan que la c. se vino formando desde muchos siglos antes. Según la tradición judí­a, la obra principal de la c., el †œZohar† (Resplandor), fue escrita en el siglo II d.C. por el rabí­ Shimón Bar Ioajay.
c. se divide en teórica y práctica. La primera trata mayormente los problemas acerca de la esencia de Dios y la influencia de la †¢Torá sobre el mundo. La segunda procura dar una aplicación práctica a los secretos que devela de la divinidad, a fin de obrar milagros y producir hechos sobrenaturales. La c. práctica floreció en Alemania, mientras que la teórica lo hizo en España, donde el rabí­ Moshe de León hizo la presentación del Zohar en el siglo XIII. Hubo en Italia grandes centros de estudio de la c., especialmente en Gerona.
c. tomó desde el principio una fuerte influencia gnóstica, al sostener que de la divinidad, a quien llama †œEn-sof†, o el infinito, surgen diez emanaciones, llamadas †œSefirot† (esferas). Estas son: Kéter (corona), Jojmá (sabidurí­a), Biná (razón), Jésed (gracia), Guevurá (fuerza), Tiféret (belleza), Netzaj (constancia), Hod (majestad), Iesod (fundamento) y Maljut (imperio).
la c. todas las palabras de la Torá son de origen divino y guardan un significado secreto que debe buscar el estudioso.

Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano

tip, ESCU

vet, Escuela de mí­stica judí­a influyente a partir del siglo XIII. Es mistizante en sus enseñanzas, como una reacción al materialismo de la escuela de Maimónides, influida por el aristotelismo. Su figura principal es el rabino Isaac, el ciego de Nimes (1210).

Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado

Palabra hebrea que deriva de Qabal, que aparece sobre todo en los libros de Esdras (Esd 4,14; 7,14.17) y de Daniel (Dn 2,8.10.12.24.40.42) y que significa repetición y tradición, compromiso y correspondencia.

(1) Origen y sentido. Tiene orí­genes antiguos, de manera que algunos la remontan a la misma Biblia y a las escuelas rabí­nicas posteriores, expertas en promover visiones y ascensos sagrados (literatura de los hekalot). Pero en un sentido estricto, ella empezó a desarrollarse en Languedoc (actual sur de Francia), entre el 1150 y el 1220, pasando de allí­ pronto a Cataluña. Los cabalistas aceptaban la visión oficial del rabinismo en la interpretación de la Biblia y en la reglamentación de las comunidades (plano exotérico, ley social). Pero, en otro nivel, ellos desarrollaron un conocimiento esotérico de la Biblia, fundándose para ello en equivalencias y relaciones numerales y alfabéticas. Hubo por entonces intensos movimientos sociales, de manera que muchos maestros judí­os de oriente (de la diáspora de Babilonia, en la actual zona de Irak) llegaron a occidente con nuevas experiencias interiores, vinculadas con el viejo platonismo y gnosticismo, defendiendo una especie de unificación dialéctica de los hombres con Dios, a través de la doctrina de las sefirot*. Ellos se establecieron de un modo especial en Gerona y se opusieron al racionalismo filosófico de Maimónides*, declarando que a Dios sólo se le conoce a través de la experiencia mí­stica y no con reflexiones de tipo racional. Normalmente, mantuvieron sus doctrinas en secreto, entre un grupo de iniciados. A pesar de eso, desarrollaron una gran actividad literaria e intelectual, que les permitió enriquecer de un modo intenso el judaismo y la misma comprensión de la Biblia israelita.

(2) Talmud y Cábala. El libro del Zohar. El tiempo de mayor florecimiento de la Cábala fue la segunda mitad del c siglo XIII, en el reino de Castilla, donde Moisés de León escribió el Libro del Zohar* o del Esplendor. Durante mucho tiempo se creyó que ese libro habí­a sido escrito por Rabí­ Simeón ben Yohai, un maestro judí­o palestino (siglo II d.C.). Esa atribución permitió que muchos judí­os ortodoxos lo tomaran como testimonio de la tradición más antigua, poniéndolo al lado de Misná y el Talmud. El judaismo, con su interpretación de la Biblia, se dividirí­a, según eso, en dos tendencias básicas: (a) Misná y Talmud representarí­an el judaismo más legal, adaptado para todos los creyentes, la fe oficial, exotérica. En esta lí­nea se sitúa la halaká, con las expansiones e interpretaciones de la Biblia, y también la hagadá, con las ampliaciones y adaptaciones narrativas de la misma Biblia, (b) El Zohar, en cambio, representarí­a el judaismo mí­stico, abierto hacia los secretos más profundos de Dios y de la vida, en la lí­nea de las visiones de la Mercabá, esto es, del Trono y del Carro de Dios, conforme a la visión de Ez 1-3. En ese sentido, las dos tendencias pueden completarse. El judaismo de la Misná-Talmud interpreta la tradición bí­blica a partir de una razón práctica, traduciéndola como norma de vida social. Por el contrario, el judaismo del Zohar o de la Cábala interpreta la misma Biblia como libro de experiencia interior, abierta a la contemplación, en la que no se puede emplear la razón aristotélica (que serí­a la de Maimónides), ni la razón práctica de la Misná, sino un tipo de razón simbólica, hecha de paralelismos y alusiones, de referencias escondidas y de juegos de palabras. Según eso, el judaismo legal y el mí­stico habrí­an tenido el mismo origen, en los siglos II-III d.C.

(3) Moisés de León. En un sentido, por lo que se refiere al origen de las tradiciones, lo anterior es cierto: el judaismo mí­stico tiene también un origen antiguo. Pero históricamente las cosas son distintas: hoy sabemos que el autor del Zohar fue un cabalista castellano, llamado Moisés, que nació en León en torno al 1240, que vivió en Guadalajara, Burgos y Avila (muriendo el año 1305). Moisés de León escribió esta obra inmensa (de más de 2.000 páginas) en arameo o sirí­aco, la lengua de las traducciones targúmicas de la Biblia y del Talmud. Escogió esa lengua, que hablaban todaví­a los judí­os de Babilonia, imitando el estilo e idioma del siglo II d.C., para destacar así­ la antigüedad de su obra. El Zohar es uno de los libros más importantes de la historia religiosa de la humanidad, un libro del misterio de Dios que se revela en todas las cosas, a través de un proceso de identificación interior con el mensaje bí­blico, conforme a un dinamismo que se expresa en las diez sefirot o propiedades divinas. Todo brota de un Dios ignorado, como rayos de luz, en una especie de cascada divina donde se integran todas las cosas, vida y muerte, bien y mal, pasado y futuro. El Dios del Zohar es el mismo Dios bí­blico, pero un Dios que quiere expresar el misterio de su vida y manifestarse, superando el riesgo del mal que anida en su entraña. Es como si el mismo Dios quisiera limpiarse, purificarse, a través de nuestras purificaciones. Nosotros, los hombres, formamos una parte de su despliegue, como ha desarrollado más tarde, en el siglo XVI, el último de los grandes cabalistas, Isaac de Luria.

Cf. G. SCHOLEM, Las grandes tendencias de la mí­stica judí­a, Siruela, Madrid 2000; Los Orí­genes de la Cábala I-II, Riopiedras/Paidós, Barcelona 2001; A. SAFRAN, La Cábala, Martí­nez Roca, Barcelona 1976.

PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007

Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra

(Del hebreo qabbalah, “escrituras posteriores a las mosaicas”)

El término es actualmente usado como un nombre técnico para el sistema de teosofía esotérica el cual por muchas generaciones ha jugado una parte importante, principalmente entre los judíos, después de los comienzos del siglo décimo de nuestra era. Éste primeramente significa recepción, y, en segundo lugar, una doctrina recibida por tradición oral. Su aplicación ha tenido grandes variaciones en el curso del tiempo, y es sólo desde los siglos once o doce que el término Kabbala (Cábala) se ha convertido en la denominación exclusiva para el sistema de filosofía religiosa judía que pretende haber sido ininterrumpidamente transmitida por las bocas de los patriarcas, profetas, ancianos, etc., por siempre desde la creación del primer hombre.

Las dos obras que los defensores de este sistema consideran como exposiciones autorizadas de sus doctrinas son el Libro de la Creación y el Zohar.

Contenido

  • 1 El Libro de la Creación
  • 2 El Zohar
    • 2.1 Contenido doctrinario del Zohar
    • 2.2 Contenido Hermenéutico del Zohar
    • 2.3 Contenido Teúrgico del Zohar
  • 3 Conclusión

El Libro de la Creación

El Libro de la Creación es un corto tratado que consta de seis capítulos subdivididos en treinta y tres secciones muy breves. Está escrito en Hebreo Mishnic (El idioma Hebreo Mishnic difiere de Hebreo bíblico por características filológicas notables. En él se admiten influencias del arameo, el persa, el griego y el latín. N.del Trad.), y está compuesto de sentencias dogmáticas. Declara ser un monólogo del patriarca Abraham, quien enumera los treinta y dos caminos de sabiduría por los cuales Dios produjo el universo, quien muestra, la relación que atribuye existen entre las cosas visibles y las letras que son los signos de las ideas, el modo en el cual todo ha emanado de Dios y es inferior a El.

El Zohar

El Zohar, o segundo trabajo explicativo de la Cábala, ha sido llamado con justicia la “Biblia” de los cabalistas. Está escrito en arameo, y su porción principal es la forma de un comentario sobre el Pentateuco de acuerdo a su división más moderna en cincuenta y dos lecciones semanales. Su título Zohar (luz, resplandor) es obtenido de las palabras del Génesis 1:3 (“Que haya luz”) con la exposición de las cuales comienza. Es un trabajo compilatorio, donde algunos fragmentos de antiguos tratados pueden todavía encontrarse. Lo siguiente es un breve recuento de los principales contenidos — doctrinales, hermenéuticos y teúrgicos — del Zohar.

Contenido doctrinario del Zohar

El Primer Mundo

Considerado en Sí Mismo, el Ser Supremo es el En-Soph (Sin Final, Infinito) y, en un cierto sentido, el En (No-existente) puesto que la existencia es en la concepción humana una limitación que como tal no puede ser pronosticada por él. Nosotros podemos concebir y hablar de Dios sólo en cuanto Él se revela y, así como tal, se actualiza a Sí Mismo en o a través del Sephirot.

Su primera revelación fue por la vía de la concentración en un punto llamado la primera Sephira — “la Corona”, como es llamada — la cual es apenas diferenciable de la En-Soph de Quien ella emana, y la cual está expresada en la Biblia por el Ehieyeh (Yo Soy). Desde la primera Sephira procede una potencia masculina o activa llamada sabiduría, representada en la Biblia por Yah, y un opuesto, esto es, una potencia femenina o pasiva, llamada inteligencia y representada por Yahweh. Estas dos potencias opuestas están acopladas juntas por la “Corona”, y así producen la primera trinidad del Sephiroth.

De la unión de las tendencias opuestas emanan una potencia masculina llamada amor, la cuarta Sephira, representado por el bíblico El, y la femenina justicia única, la quinta Sephira, representada por el nombre Divino Elohah. De ellas otra vez emanados en la Biblia por Heloim. Y así es constituída la segunda trinidad del Sephiroth.
En su girar, la belleza es irradiada delante de la séptima Sephira, la potencia masculina, solidez, correspondiente a Yahweh Sabaoth, y esto además produce la potencia femenina, resplandor, representada por Elohe Sabaoth. Desde el resplandor emana la novena Sephira, cimiento, que responde al Divino nombre El-Hai y completa la tercera trinidad del Sephiroth.

Por último, el resplandor enviado delante del reino, el décimo Sephira, el cual envuelve a todos los otros y es representado por Adonai.

Esos diez Sephiroth son manifestaciones de En-Soph, formando entre ellos mismos y con El una rigurosa unidad, de la misma manera que los rayos que proceden de la luz son simplemente manifestaciones de una y la misma luz. Ellos son eternos y perfectos cuando el En-Soph les entrega Su plenitud, y finitos e imperfectos cuando esa plenitud es retirada de ellos (Ginsburg). En su totalidad, ellos representan y son llamados el hombre arquetípico, sin quien la producción de mundos permanentes era imposible. De hecho, ellos constituyen el primer mundo, o mundo de emanaciones, el cual es perfecto e inmutable debido a su directa procedencia de la Deidad.

El Segundo, Tercero y Cuarto Mundos

Emanando inmediatamente de ese primer mundo está el mundo de creación, diez Sephiroth los cuales son de una más limitada potencia, y cuyas substancias son de la naturaleza más pura. Desde el mundo de creación procede el mundo de formación, con sus menos refinados diez Sephiroth, aunque sus substancias son todavía inmateriales. Finalmente, desde este tercer mundo procede el mundo de acción o material, los diez Sephiroth de que están hechos los toscos elementos de los otros mundos.

Los Angeles

De aquellos mundos, el segundo, aquel de creación, está habitado por el ángel Metatron, quien gobierna al mundo visible, y es el capitán de las huestes de los ángeles buenos quienes en diez rangos pueblan el tercer mundo, aquel de formación. Los demonios o ángeles malos habitan el cuarto mundo, aquel de acción, las más bajas regiones del cual se constituyen en los siete salones infernales en donde los demonios torturan a los pobres mortales a quienes ellos sedujeron al pecado en esta vida. El príncipe de los demonios es Samael (el “ángel del veneno o de muerte”); él tiene una esposa llamada la Ramera; pero ambos son tratados como una persona, y son llamados “la Bestia”.

Hombre

El Hombre no fue directamente creado por En-Soph, sino por el Sephiroth, y es la contraparte del hombre arquetípico. Su cuerpo es simplemente una vestimenta para su alma. Como Dios, él tiene una unidad y una trinidad, este último ser compuesto del espíritu representando el mundo intelectual, el alma representando el mundo de los sentidos, y la vida representando el mundo material. Las almas son pre-existentes destinandas a habitar en cuerpos humanos, y sujetas a la transmigración hasta que finalmente ellas regresan a Dios.

Destino del Mundo

El mundo también incluyendo a Samael mismo, retornará finalmente — con el advenimiento del Mesías nacido en el fín de los días — al seno de la Fuente Infinita. Entonces el Infierno desaparecerá y comienza la dicha infinita.

Contenido Hermenéutico del Zohar

Todas estas doctrinas esaotéricas de la Cábala supuestamente están contenidas en las Escrituras Hebreas, las que, sin embargo sólo pueden ser percibidas por aquellos iniciados en ciertos métodos hermenéuticos.(la hermenéutica es el arte de interpretar textos sagrados. N.del trad.). los siguientes son los tres métodos principales para descubrir los misterios celestiales ocultos bajo las letras y palabras de los Textos Sagrados:

El Temurah (cambio) por medio del cual cada letra del alfabeto hebreo es intercambiada con otra, de acuerdo a algún proceso definido, como cuando Aleph, la primera letra, se convierte en Lamed por intercambiarse con la duodécima, la segunda, Beth, se vuelve Mem, la treceava, etc.; o como, cuando la última letra toma el lugar de la primera, la penúltima toma el lugar de la segunda, etc.

El Gematriah (del Griego gemetria), que consiste en el uso de los valores niméricos de las letras de una palabra con la intención de cotejarlo con otras palabras, que entregan el mismo o una similar combinaciones de números: así en Génesis 49:10, “Shiloh come” (“Shiloh viene”) es equivalente a 358, el cual es también el valor numérico de Mashiah, de donde se puede inferir que Shiloh es idéntico con Messias.

El Notarikon (del Latín notarius), o proceso de recontruir una palabra usando las iniciales de varias, o una frase usando todas las letras de una sola palabra como diferentes iniciales de otras palabras; por ejemplo, la palabra Agla está formada de las iniciales de la frase hebrea “Tú (arte) (un) Poderoso (Dios) siempre.”
Contenido Teúrgico del Zohar

Contenido Teúrgico del Zohar

La teúrgia (La teúrgia es la creencia que pretende invocar a los Seres Inefables de los Mundo Superiores, para recibir de ellos sublimes enseñanzas.N. del Trad.), o último elemento principal del Zohar, no requiere una larga descripción aquí. Esta forma parte de lo que ha sido llamada la Cábala “práctica”, y entrega fórmulas por medio de las cuales el adepto puede entrar en directa comunicación con poderes invisibles y con ello ejercer autoridad sobre demonios, naturaleza, enfermedades, etc. En un alto grado es la consecuencia natural del significado extraordinariamente oculto por la Cábala a las palabras del Texto Sagrado, y en particular a los nombre Divinos.

Conclusión

Naturalmente, el Libro de la Creación no se remonta hasta Abraham, como ha sido declarado por muchos cabalistas. Su imputación por otros a Rabbi Akiba (f. 120 D.C.) es también materia de controversia. Considerando al Zohar, su compilación es debidamente remitida a un judío español, Moisés de León (f. 1305), mientras que algunos de sus elementos parecen tener una mayor antigüedad. Varias de estas doctrinas traen a la memoria aquellas de Pitágoras, Platón, Aristóteles, los Neo-platónicos de Alejandría, los Panteístas orientales o egipcios, y los Gnósticos de los primeros tiempos del cristianismo. Sus especulaciones respecto a la Naturaleza de Dios y su relación al universo difieren fundamentalmente de las enseñanzas de la Revelación.

Finalmente, decididamente no es correcto considerarla como una buena forma de inducir a los judíos a recibir la Cristiandad, aunque esto ha sido sostenido por algunos eruditos cristianos como R. Lull, Pico della Mirandola, Reuchlin, Knorr von Rosenroth, etc., y a pesar de que prominentes judíos cabalistas como Riccio, Conrad, Otto, Rittangel, Jacob Franck, etc., han abrazado la Fe Cristiana, y proclamado en sus trabajos la gran afinidad de algunas doctrinas de la Cábala con las del Cristianismo.

Fuente: Gigot, Francis. “Kabbala.” The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.
http://www.newadvent.org/cathen/08590a.htm

Traducido por Miguel A. Casas

Fuente: Enciclopedia Católica