Biblia

H205

H205

Diccionario Strong

אָוֶן

áven

de una raíz que no se usa que tal vez significa propiamente jadear (de aquí, afanarse, usualmente en vano; reducirse a nada); estrictamente la nada; también probablementeablementelema, vanidad, maldad; específicamente un ídolo: adversidad, aflicción, calamidad, depravado, deshacer, enlutado, ídolo, inicuo, iniquidad, injusticia, injusto, luto, mal, maldad, malo, perversidad, perverso, vanidad, vano, violencia. Compárese con H369.

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Diccionario Chávez

אָוֶן Vileza, iniquidad (Isa 58:9; Sal 66:18). — a) áven u-terafím = iniquidad e ídolos (1Sa 15:23; RVA traduce según LXX:

«iniquidad de la idolatría»). b) ish áven = hombre de iniquidad de iniqauidad = hombre inicuo (Isa 55:7).

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Diccionario Vine AT

‘awen (אָוֶֶן, H205), «iniquidad; infortunio, desgracia». Este nombre se deriva de una raíz que significa «fuerte», y que se encuentra únicamente en las lenguas semíticas nordoccidentales. El término aparece unas 80 veces y casi exclusivamente en lenguaje profético-poético. Isaías se destaca por su uso del vocablo. La primera vez que se encuentra es en Núm 23:21 : «él no ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto maldad en Israel. Jehová su Dios está con él; en medio de él hay júbilo de rey» (RVA).

La acepción «desgracia» o «infortunio» se pone de manifiesto en las maquinaciones de los malos en contra de los justos: «Si alguien viene a verme, habla mentira. Su corazón acumula iniquidad para sí, y saliendo afuera, lo divulga» (Sal 41:6 RVA). ‘Awen en este sentido es sinónimo de ‘êd, «desastre» (Job 18:12). En un sentido muy real ‘awen es parte de la existencia humana, y como tal el vocablo es idéntico a ‘amall, «trabajo», como en Sal 90:10 : «Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años. La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto pasan, y volamos» (RVA).

Awen, en un sentido más profundo, caracteriza el estilo de vida de los que no tienen a Dios: «Porque el vil habla vilezas; su corazón trama la iniquidad para practicar la impiedad y hablar perversidades contra Jehová, a fin de dejar vacía al alma hambrienta y privar de bebida al sediento» (Isa 32:6 RVA). El ser del hombre se ha corrompido por la «iniquidad». Aunque toda la humanidad está sujeta a ‘awen («trabajo, afán»), hay quienes se deleitan en causar dificultades y «desgracias» para otros, tramando, mintiendo y comportándose engañosamente. El salmista describe la iniquidad como estilo de vida de la siguiente manera: «He aquí que gesta maldad, concibe afanes y da a luz mentira» (Sal 7:14 RVA; cf. Job 15:35).

Aquellos que participan en las obras de las tinieblas son «obreros de iniquidad», hacedores de maldad o causantes de «desgracia» y desastre. ‘Awen tiene sinónimos que comunican este sentido: ra’, «maldad», y ras’ha, «malos» (antónimos de «rectitud» y «justicia»). Ellos buscan la perdición de los justos (Sal 141:9). Entre Sal 5:5 y Sal 141:9 el número de alusiones a «los que obran iniquidad» llega a 16 (cf. «Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad», Sal 5:5). En el contexto de este pasaje, el mal del que se habla es mentira, derramamiento de sangre y engaño (v. 6). El aspecto calificativo de «iniquidad» llega a su máxima expresión en los verbos que acompañan a ‘awen. Los malos obran, hablan, engendran, piensan, conciben, recogen, cosechan y aran ‘awen. La «iniquidad» se manifiesta en la «desgracia» e «infortunio» que sobreviene a los justos. A la larga, cuando las fiestas religiosas de Israel (Isa 1:13) y sus leyes (Isa 10:1) se vieron afectadas por su estilo de vida apóstata, acabaron actuando y viviendo como los gentiles. La esperanza profética se afianzó en el período posterior a la purificación de Israel, cuando el reino mesiánico traería una era de justicia y rectitud (Isaías 32) y la vanidad e impiedad de los malos se pondría de manifiesto.

La Septuaginta tiene varias traducciones: anomia («sin ley»); kopos («trabajo; obra; afán»); mataios («vacío; estéril; vano; impotente»); poneria («maldad; malicia; injusticia»); y adikia («impiedad; maldad; injusticia»). Las revisiones de la RV favorecen las siguientes traducciones: «iniquidad; vanidad; impiedad».

‘awen (אָוֶֶן, H205), «iniquidad; vanidad; dolor». Este término tiene dos cognados arábigos, ‘ana («estar fatigado, cansado») y ‘aynun («debilidad; dolor; pena»); además, está emparentado con el vocablo hebraico ‘ayin («nada»). La relación entre estos cognados, según algunos estudiosos, sugeriría que ‘awen significa la ausencia de todo lo que tiene verdadero valor. Por tanto, denotaría «sin valor moral alguno», lo cual es el caso donde hay maldad, designios malvados y maledicencia.

Otros eruditos aseveran que el término indica una «carga o dificultad penosa», es decir, que el pecado es un peso arduo y agotador de «penas y dolores», que el culpable acarrea sobre sí mismo o sobre otros. Esta acepción se encuentra en Sal 90:10 : «Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, pronto pasan, y volamos». Un significado similar aparece en Pro 22:8 : «El que siembra maldad cosecha desgracias; el Señor lo destruirá con el cetro de su ira» (NVI).

awen puede servir de término general para denotar crimen u ofensa, como en Miq 2:1 (RVA): «¡Ay de los que en sus camas planean iniquidad … !» (cf. Isa 1:13). En algunos pasajes, el vocablo se refiere a falsedad o engaño: «Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien» (Sal 36:3). «Porque las imágenes han hablado vanidad» (Zac 10:2 RV; «iniquidad» LBA). En Isa 41:29 (RVA) se dice que los ídolos engañan a sus seguidores: «He aquí que todos son iniquidad, y la obra de ellos nada es. Viento y vanidad son sus imágenes de fundición».

Fuente: Varios Autores