H2416
Diccionario Strong
חַי
kjai
de H2421; vivo, con vida; de aquí, crudo (carne viva); fresco (planta, agua, año), fuerte; también (como sustantivo, específicamente en el femenino singular y masculino plural) vida (o cosa viva), sea literalmente o figurativamente: animal, bestia, campamento, congregación, corriente, cruda, fiero, grey, hambre, humano, reunión, ser viviente, silvestre, sustento vida, vigor, viviente, vivir, vivo.
—-
Diccionario Chávez
(II) חַי Vida; palabra usada en la formulación de juramentos:
a) jei nafshéja = ¡La vida de tu alma! Esto equivale a decir:
«¡Vive tu alma!» (1Sa 1:26). b) jei pároh = ¡La vida del faraón! Esto equivale a decir:
«¡Vive el faraón!» (Gén 42:15). — Const. חֵי; Pl. חַיִּים (Ver allí).
— (III) חַי Vivo, viviente; Part. Qal de חיה (Ecl 9:4). — a) máyim jayím = agua viva, es decir, agua de manantial (Gén 26:19; Ver nota RVA). b) ka-ét jáyah = cuando el tiempo esté vivo, es decir, cuando la estación se renueve pasado un año (2Re 4:16). — Paus. חָֽי; Fem. חַיָּה; Pl. חַיִּים, חַיּוֹת.
—-
Diccionario Vine AT
jay (חַי, H2416), «ser viviente; vida». Este vocablo solo se usa en la fórmula de juramentar «vive X», literalmente, «por la vida de X»: «¡Vive Jehová, que si les hubierais conservado la vida, yo no os mataría!» (Jue 8:19). Esta fórmula apela al poder de algún superior para validar una declaración. En Jue 8:19 Dios es testigo del juramento de Gedeón de matar a sus enemigos y de su declaración de que ellos se buscaron este castigo.Un uso similar se encuentra en Gén 42:15 donde es al faraón y su poder al que se apela: «En esto seréis probados: Vive Faraón, que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor viniere aquí». En 1Sa 1:26 Ana se vale de una frase parecida cuando apela al propio Elí a que dé fe de lo que acaba de decir: «Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová». Solo Dios jura por su propio poder: «Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra» (Núm 14:20-21).
La modalidad femenina del nombre, jayyah, quiere decir «ser viviente» y se aplica en particular a animales. Cuando se usa de esta manera, el vocablo por lo general indica animales salvajes a diferencia de domésticos: «Se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca» (Gén 8:1). En Job 37:8 el término se refiere a animales feroces: «Las bestias entran en su escondrijo, y se están en sus moradas». El mismo vocablo puede connotar «bestias malvadas»: «Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró» (Gén 37:20). Matizando un poco más, el término describe los animales terrestres a diferencia de las aves y de los peces: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra» (Gén 1:28).
Pocas veces jayyah se refiere a animales domesticados: «Tendrán ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias» (Núm 35:3). A veces la palabra se refiere a seres vivientes en general: «Y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes» (Eze 1:5). En pasajes como estos el vocablo es sinónimo del término hebreo nepesh («alma, vida, ser»).
El plural de jay es jayyîm, un término general que indica «vida» en oposición a «muerte». Esta acepción se encuentra en Deu 30:15 : «Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal». Obsérvese también Gén 27:46 : «Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het». Un segundo matiz del plural quiere decir «vida», o sea, los días de nuestra vida: «Sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida» (Gén 3:14). La misma idea se encuentra en Gén 23:1 : «Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara». El «aliento de vida» en Gén 2:7 es el aliento que trae «vida»: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente».
El «árbol de vida» es aquel que ofrece «vida eterna» o perdurable. En otras palabras, sus frutos dan «vida»: «Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto» (Gén 2:9). Otro matiz del vocablo sugiere una calidad especial de vida, la vida como un don especial de Dios (un don de salvación): «A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia» (Deu 30:19). El plural de la palabra puede indicar «personas vivientes»: «Y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad» (Núm 16:48).
jay (חַי, H2416), «vivo o viva; viviente». El término tiene cognados en ugarítico, cananeo, fenicio, púnico y arameo. Se encuentra unas 481 veces en todos los períodos del hebreo de la Biblia.
El vocablo jay se usa como nombre y también adjetivo. Como adjetivo califica a personas, a animales y a Dios, pero nunca a plantas. En Gén 2:7 el adjetivo junto con el nombre nepesh (alma, persona, ser) quiere decir «ser viviente»: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». El mismo conjunto de palabras se usa en Gén 1:21, aunque con un significado un poco diferente: «Y creó Dios … todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género». En este caso un nepesh viviente («creatura») es un animal. En Deu 5:26 se menciona a Dios como el Dios «viviente», a diferencia de los ídolos y dioses sin vida de los paganos.
Con un matiz más marcado, jay describe carne (animal o humana) subcutánea o «carne cruda». En Lev 13:10 se comenta que la lepra descubría la carne «viva» (jay): «Si al examinarlo el sacerdote observa un tumor blanco en la piel, el cual ha hecho que el vello mude de color, y también se descubre la carne viva» (RV-95). Los mismos términos (basar jay) se aplican a la carne cruda de un animal despellejado: «Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda» (1Sa 2:15).
Cuando se aplica a líquidos, jay quiere decir «corriente»; algo que fluye. Se usa en sentido figurado para describir algún objeto que se mueve: «Cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas» (Gén 26:19). En Jer 2:13, la versión LBD traduce «agua vivificante» o agua que da vida (cf. Jer 17:13; Zac 14:8). Cantares usa el término en una figura descriptiva de una esposa; es un «pozo de aguas vivas» (Cnt 4:15). Lo que la figura enfatiza no es tanto que el agua fluye sino que se renueva; no está estancada y por eso es refrescante y agradable para beber.
Fuente: Varios Autores