{"id":10012,"date":"2016-02-05T07:15:07","date_gmt":"2016-02-05T12:15:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/calendario-cristiano\/"},"modified":"2016-02-05T07:15:07","modified_gmt":"2016-02-05T12:15:07","slug":"calendario-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/calendario-cristiano\/","title":{"rendered":"CALENDARIO CRISTIANO"},"content":{"rendered":"<p>[484]<\/p>\n<p>     Del t\u00e9rmino romano \u00abcalendas\u00bb o jornadas iniciales de cada mes de la\u00f1o romano. Se puede definir como sistema o computo de los d\u00ed\u00adas y de los tiempos, seg\u00fan diversos criterios (lunar, solar, estacional).<\/p>\n<p>    Los modos de contabilidad han dependido de cada cultura. En el Mediterr\u00e1neo se extendi\u00f3 el calendario romano, que ten\u00ed\u00ada 10 meses. Con Julio C\u00e9sar pas\u00f3 a tener 12, con un total de 365 d\u00ed\u00adas y alguna variaci\u00f3n cada cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>    En el Oriente, incluidas las referencias b\u00ed\u00adblicas, el calendario fue lunar, por influencia de los persas que se fundaban sobre todo en las fases lunares.<\/p>\n<p>    Desde la reforma juliana, el 48 antes de C., el calendario se desfas\u00f3 10 d\u00ed\u00adas en el c\u00f3mputo con relaci\u00f3n al ciclo astron\u00f3mico. Por ello el Papa Gregorio XIII promulg\u00f3 el a\u00f1o 1528 una reforma (calendario gregoriano) para toda la cristiandad. El 4 de Octubre pas\u00f3 a ser el 15 y se determin\u00f3 que no fueran bisiestos los a\u00f1os terminados en dos ceros, salvo que fueran m\u00faltiplos de 4. Es el calendario actual en Occidente. Al no aceptar la medida pontificia, las Iglesias Orientales siguieron con el anterior, descolocando las fiestas (la Pascua) en once d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Tampoco es equivalente el calendario mahometano, que comenz\u00f3 a computar en referencia a la h\u00e9gira o huida de Mahoma de la Meca. Ni lo es el que rige en algunos pa\u00ed\u00adses asi\u00e1ticos, que se rigen por las normas religiosas o sociales de diversas confesiones.<br \/>\n  Tambi\u00e9n interesa recordar la existencia del \u00abcalendario lit\u00fargico\u00bb de la Iglesia cristiana, el cual se rige por las celebraciones festivas. Comienza el nuevo a\u00f1o con el 1\u00c2\u00ba domingo de Adviento y contin\u00faa por todo el per\u00ed\u00adodo navide\u00f1o. La cumbre est\u00e1 en las celebraciones religiosas de la Semana Santa y de la Pascua, para terminar los domingos ordinarios hasta el nuevo adviento.<\/p>\n<p>    El Concilio Vaticano II declar\u00f3, en nota anexa al Decreto \u00abSacrosanctum Concilium\u00bb, que la Iglesia no se opone a las variaciones del calendario y al establecimiento de un \u00abcalendario civil\u00bb, si esto se decidiera por las naciones, con tal de que la Pascua se fije en un domingo que sea aceptable tambi\u00e9n para las Iglesias orientales y de que se respete la semana de siete d\u00ed\u00adas con el domingo como d\u00ed\u00ada de descanso y de plegaria de la comunidad creyente.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Generalidades<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Fundamentos del Calendario Cristiano\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 El Ciclo Pascual<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 La Natividad de Cristo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Los D\u00edas de los Santos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">3 Nuestros Primeros Calendarios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">4 Fiestas de Nuestra Se\u00f1ora<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">5 Los Ap\u00f3stoles y otros Santos del Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">6 Crecimiento del calendario<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">7 Desarrollo Posterior<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">8 Varias Peculiaridades de los Calendarios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">9 El calendario moderno impuesto por autoridad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">10 Las Iglesias de Oriente<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Generalidades<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los pueblos civilizados, e incluso aquellos que parecen estar comenzando a salir de la barbarie absoluta, mantienen alg\u00fan tipo de registro del paso del tiempo, y son propensos a reconocer ciertos d\u00edas, recurrentes a intervalos regulares, como d\u00edas de regocijo especial o duelo, o en ocasiones para la propiciaci\u00f3n de los poderes del mundo invisible.   En el antiguo Egipto y Babilonia, en China y el Indost\u00e1n, y adem\u00e1s en el continente americano, entre los aztecas o los antiguos peruanos, se han encontrado vestigios de un c\u00e1lculo m\u00e1s o menos elaborado de las estaciones que serv\u00edan de base para las observancias religiosas.   En 1897 se hizo un notable descubrimiento en Coligni, en el departamento de Ain, Francia, donde se trajo a la luz algunas losas de piedra con inscripciones, en las que todos concuerdan en reconocer un antiguo calendario celta, probablemente pre cristiano, aunque la interpretaci\u00f3n precisa de los detalles sigue siendo un asunto de viva pol\u00e9mica.  Adem\u00e1s, tanto Grecia como Roma pose\u00edan calendarios muy desarrollados, y la Fasti de Ovidio, por ejemplo, conserva una descripci\u00f3n detallada en verso de las celebraciones principales del a\u00f1o romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que nos interesa m\u00e1s cercanamente aqu\u00ed es el calendario jud\u00edo, descrito en Lev\u00edtico 23.  El c\u00f3mputo del tiempo entre los jud\u00edos se basaba principalmente en el mes lunar. El a\u00f1o consist\u00eda normalmente de tales doce meses, alternadamente de 29 y 30 d\u00edas cada uno; tal a\u00f1o, sin embargo, ten\u00eda s\u00f3lo 354 d\u00edas, que de ninguna manera concuerda con el n\u00famero de d\u00edas en el a\u00f1o solar medio.   Por otra parte, la duraci\u00f3n exacta del mes lunar medio no es exactamente 29 \u00bd d\u00edas como la disposici\u00f3n anterior podr\u00eda sugerir. Para compensar la irregularidad se hicieron dos correcciones.   En primer lugar, se agreg\u00f3 un d\u00eda al mes Jesvan (Jeshvan) o se restaba del mes de Kislev (Kislew), seg\u00fan surgiese la necesidad, con el fin de mantener los meses de acuerdo con la luna; en segundo lugar, hicieron \u201cembolismales\u201d ocho a\u00f1os de cada diecinueve, es decir, parece que, cuando era necesario, se introduc\u00eda un mes intercalar, en este punto, para evitar que el d\u00eda 14 de Nis\u00e1n llegase demasiado pronto.  En ese d\u00eda (Lev. 23,5.10) hab\u00eda que llevarle al sacerdote las primicias del grano en sus gavillas y se sacrificaba el cordero pascual. Esto hac\u00eda necesario retrasar la Pascua (14 de Nis\u00e1n) hasta que el grano estuviese en la espiga y los corderos estuviesen listos; y se estableci\u00f3 la regla de conformidad, que el 14 de nis\u00e1n deb\u00eda caer cuando el sol hubiese pasado el equinoccio y estuviese en la constelaci\u00f3n de Aries (en krio tou h\u0113liou kathestotos &#8212;Josefo, Ant. I, i, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el momento de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d.C., parecer\u00eda que para la inserci\u00f3n de este mes intercalar los jud\u00edos no segu\u00edan ninguna regla fija basada en principios astron\u00f3micos, sino que el sanedr\u00edn decid\u00eda cada vez si el a\u00f1o deb\u00eda ser embolismal o no, siendo influenciado en su decisi\u00f3n no s\u00f3lo por consideraciones astron\u00f3micas, sino tambi\u00e9n, en cierta medida, por el avance o retraso de la temporada.   Fue la dificultad creada por este sistema y por la imposibilidad de acomodarlo a la cronolog\u00eda juliana, adoptada en la mayor parte del Imperio Romano, lo que llev\u00f3 a aquellos problemas sobre la determinaci\u00f3n de la Pascua (la controversia pascual) que jug\u00f3 una parte tan importante en la historia de la Iglesia primitiva. Adem\u00e1s de la Pascua y la semana del pan sin levadura (o \u00e1cimos), de los cuales la Pascua formaba el primer d\u00eda, el calendario jud\u00edo, por supuesto, inclu\u00eda muchas otras fiestas.   La de Pentecost\u00e9s, o \u00abde las semanas\u00bb, 50 d\u00edas despu\u00e9s de la Pascua, es de suma importancia, ya que tambi\u00e9n encontr\u00f3 un lugar en el cristianismo. Las otras grandes celebraciones del a\u00f1o jud\u00edo ocurr\u00edan en oto\u00f1o, en el mes de Tishri.   El D\u00eda de la Expiaci\u00f3n ca\u00eda el 10 de Tishri y la Fiesta de los Tabern\u00e1culos se extend\u00eda desde el 14 al 21, con una especie de d\u00eda de la octava el 22, pero \u00e9stos no tuvieron relaci\u00f3n directa con el calendario de la Iglesia cristiana. Lo mismo puede decirse de las festividades jud\u00edas menores, por ejemplo las encoenia mencionadas en el Evangelio seg\u00fan San Juan, que en su mayor\u00eda fueron de una instituci\u00f3n posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi podr\u00eda establecerse como una ley general que en el mundo antiguo los d\u00edas santos eran tambi\u00e9n d\u00edas festivos.  En el sistema jud\u00edo, adem\u00e1s del s\u00e1bado semanal, se ordenaba el descanso del trabajo para otros siete d\u00edas del a\u00f1o, a saber: el primer y \u00faltimo d\u00eda de los \u00e1cimos, la fiesta de Pentecost\u00e9s, la neomenia (primer d\u00eda de la luna) del s\u00e9ptimo mes, el d\u00eda de la propiciaci\u00f3n, el primer d\u00eda de los Tabern\u00e1culos y el 22 de Tishri que segu\u00eda inmediatamente.   No es asombroso que este principio fuese reconocido m\u00e1s tarde en la Iglesia Cristiana, pues tambi\u00e9n ten\u00eda a su favor el ejemplo pagano.   \u00abLos griegos y los b\u00e1rbaros\u00bb, dice Estrab\u00f3n (X, 39) \u00abten\u00edan en com\u00fan que acompa\u00f1aban sus ritos sagrados con una suspensi\u00f3n festiva del trabajo\u00bb.   Por lo tanto, sin pretender derivar el s\u00e1bado jud\u00edo de cualquier instituci\u00f3n babil\u00f3nica, para lo cual ciertamente no hay garant\u00eda, cabe se\u00f1alar que parece que los babilonios consideraban la luna nueva y el 7, 15 y 22 como tiempo de apaciguamiento de los dioses y la mala suerte; con el resultado de que en esos d\u00edas no se comenzaba ning\u00fan trabajo nuevo y se suspend\u00eda los asuntos de importancia.   En el sistema cristiano el d\u00eda de descanso ha sido trasladado del s\u00e1bado al domingo.   Constantino tom\u00f3 medidas para que sus soldados cristianos estuviesen libres para asistir a los servicios del domingo (Eusebio, Vita Const., IV, 19, 20), y tambi\u00e9n prohibi\u00f3 que los tribunales celebrasen sesiones en ese d\u00eda (Sozomeno I, 8).  En el a\u00f1o 425 Teodosio II decret\u00f3 que los juegos en el circo y las representaciones teatrales tambi\u00e9n deb\u00edan ser prohibidos en el d\u00eda de descanso, y estos edictos y otros similares se repet\u00edan con frecuencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el sistema cronol\u00f3gico romano de la \u00e9poca de Augusto la semana como una divisi\u00f3n de tiempo era pr\u00e1cticamente desconocida, aunque los doce meses del calendario exist\u00edan como los conocemos ahora.  En el curso de los siglos I y II d.C., se conoci\u00f3 universalmente el per\u00edodo hebdomadario o de siete d\u00edas, aunque no inmediatamente a trav\u00e9s de la influencia jud\u00eda o cristiana.   El arreglo parece haber sido de origen astrol\u00f3gico y haber venido a Roma desde Egipto.  Se supon\u00eda que los siete planetas, como se conceb\u00edan entonces &#8212;Saturno, J\u00fapiter, Marte, el sol, Venus, Mercurio y la luna, arreglados as\u00ed en el orden de sus tiempos peri\u00f3dicos (al tomar Saturno el tiempo mayor y la luna el menor en completar la ronda de los cielos por su movimiento propio)&#8212; presid\u00edan cada hora sucesivamente, y el d\u00eda fue designado por el planeta que presid\u00eda su primera hora.  Comenzando el primer d\u00eda con los planetas en orden, la primera hora ser\u00eda de Saturno, la segunda de J\u00fapiter, la s\u00e9ptima de la Luna, la octava de Saturno de nuevo, y as\u00ed sucesivamente.   Continuando as\u00ed, la hora vig\u00e9simo quinta, es decir, la primera hora del segundo d\u00eda, y por consiguiente el segundo d\u00eda mismo, pertenecer\u00edan al Sol, y la hora cuadrag\u00e9simo novena, y por consiguiente el tercer d\u00eda, a la luna.  Siguiendo siempre el mismo la hora septuag\u00e9simo tercera y el cuarto d\u00eda ser\u00edan de Marte, el quinto d\u00eda de Mercurio, el sexto de J\u00fapiter, el s\u00e9ptimo de Venus, y el octavo de nuevo de Saturno.  De ah\u00ed, al parecer, se derivaron los nombres latinos de los d\u00edas de la semana, que a\u00fan se mantienen (excepto  Samedi y Dimanche) en el franc\u00e9s moderno y en otras lenguas romances.   Desde fecha temprana estos nombres fueron utilizados a menudo por los mismos cristianos, y los encontramos en San Justino M\u00e1rtir. El honor especial que los fieles le rend\u00edan al domingo (dies solis), junto tal vez con la celebraci\u00f3n de la Navidad en el d\u00eda designado natalis invicti [Solis]  (v\u00e9ase Navidad) puede haber ayudado posteriormente a producir la impresi\u00f3n de que los cristianos ten\u00edan mucho en com\u00fan con los adoradores de Mitra.\n<\/p>\n<h2>Fundamentos del Calendario Cristiano<\/h2>\n<h3>El Ciclo Pascual<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto de partida del sistema cristiano de fiestas, fue por supuesto la conmemoraci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo el d\u00eda de Pascua. El hecho de que durante mucho tiempo los jud\u00edos debieron haber formado la gran mayor\u00eda de los miembros de la Iglesia naciente, les hac\u00eda imposible olvidar que cada Pascua celebrada por sus compatriotas tra\u00eda consigo el aniversario de la Pasi\u00f3n de su Redentor de su gloriosa resurrecci\u00f3n de entre los muertos.  Por otra parte, como toda su vida se hab\u00edan acostumbrado a observar un d\u00eda semanal de descanso y oraci\u00f3n, debe haber sido casi inevitable que deseasen modificar ese d\u00eda de fiesta para que pudiera servir como una conmemoraci\u00f3n semanal de la fuente de todas sus nuevas esperanzas.   Probablemente al principio no se retiraron totalmente de la sinagoga, y el domingo debe haber parecido m\u00e1s bien una prolongaci\u00f3n, m\u00e1s que una sustituci\u00f3n, del antiguo s\u00e1bado familiar. Pero no pas\u00f3 mucho tiempo antes de que la observancia del primer d\u00eda de la semana se volviese distintivo del culto cristiano.   San Pablo (Col. 2,16) evidentemente considera que los conversos del paganismo no estaban obligados a la observancia de las festividades jud\u00edas o del propio s\u00e1bado. Por otro lado, el nombre de \u00abel d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb (dies dominica, he kuriake) se encuentra en Apocalipsis 1,10, y sin duda era familiar en una fecha mucho m\u00e1s temprana (cf. 1 Cor. 16,2).  Desde el principio el domingo parece haber sido francamente reconocido entre los cristianos como lo que era, a saber, la conmemoraci\u00f3n semanal de la resurrecci\u00f3n de Cristo (cf. Ep\u00edstola de Bernab\u00e9, 15).      Presumiblemente estuvo marcado por la celebraci\u00f3n de la liturgia, ya que San Lucas escribe en los Hechos: \u00abY el primer d\u00eda de la semana, cuando est\u00e1bamos reunidos para partir el pan\u00bb (Hch. 20,7), y podemos deducir a partir de ordenanzas posteriores que siempre fue considerado como de car\u00e1cter alegre, un d\u00eda en que el ayuno estaba fuera de lugar, y cuando se instru\u00eda a los fieles a orar de pie, no arrodillados.    \u00abDie dominico\u00bb, dice Tertuliano, \u00abjejunium nefas dicimus vel de geniculis adorare\u00bb (De orat. 14).  De hecho esta posici\u00f3n de orar de pie era, de acuerdo a pseudo (?) Ireneo, t\u00edpica de la Resurrecci\u00f3n (Ireneo, Frag., 7).  Sin embargo, para una m\u00e1s amplia exposici\u00f3n de este primer elemento del calendario cristiano, referiremos al lector al art\u00edculo domingo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que los primeros cristianos guardasen con especial honor el aniversario de la Resurrecci\u00f3n, es m\u00e1s una cuesti\u00f3n de inferencia que de conocimiento positivo. Ning\u00fan escritor antes de San Justino parece mencionar tal celebraci\u00f3n, pero el hecho de que en la segunda mitad del siglo II la controversia sobre el tiempo de guardar la Pascua casi divide en dos a la Iglesia, puede tomarse como una indicaci\u00f3n de la importancia adjudicada a la fiesta.   Adem\u00e1s, aunque al principio el ayuno pascual de preparaci\u00f3n probablemente no duraba cuarenta d\u00edas, (cf. Funk, Kirchengeschichthche Abhandlungen, I, 242 ss.), era mencionado continuamente por la Iglesia primitiva como un asunto de instituci\u00f3n antigua e incluso apost\u00f3lica.   En cualquier caso, todos nuestros primeros monumentos lit\u00fargicos, tanto en Oriente como en Occidente, por ejemplo, las \u00abConstituciones Apost\u00f3licas\u00bb y los \u00abC\u00e1nones Apost\u00f3licos\u00bb, que son un documento todav\u00eda m\u00e1s antiguo, seg\u00fan Funk y Harnack, est\u00e1n de acuerdo en dar a la Pascua el lugar de honor entre las fiestas del a\u00f1o.  Es como la describe el martirologio romano, festum festorum y solemnitas solemnitatum. Con ella han estado siempre naturalmente asociadas la conmemoraci\u00f3n de los acontecimientos de la Pasi\u00f3n de Cristo, la \u00daltima Cena el Jueves Santo, la Crucifixi\u00f3n el viernes, y en la propia v\u00edspera esa gran vigilia o vigilancia nocturna cuando se bendicen el cirio pascual y las fuentes, y los catec\u00famenos, despu\u00e9s de largas semanas de preparaci\u00f3n, son finalmente admitidos al sacramento del bautismo.   Se carece de datos acerca de estos elementos separados en la gran celebraci\u00f3n pascual, ya que se observaban en los tiempos m\u00e1s antiguos. Sin embargo, cabe se\u00f1alar que en Tertuliano la palabra pascha designa claramente no s\u00f3lo el domingo, sino m\u00e1s bien un per\u00edodo y, en particular, el d\u00eda de la parasceve, o como lo llamamos ahora, el Viernes Santo; mientras que en Or\u00edgenes establece una clara distinci\u00f3n entre dos t\u00e9rminos afines: pascha anastasimon (la Pascua de Resurrecci\u00f3n el Domingo de Pascua) y pascha staurosimon (la Pascua de Crucifixi\u00f3n, es decir, el Viernes Santo), pero ambos eran igualmente memorables como celebraciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cercanamente dependiente de la Pascua y desarroll\u00e1ndose gradualmente en n\u00famero a medida que pasaba el tiempo hab\u00eda otras observancias que tambi\u00e9n pertenec\u00edan al ciclo de lo que hoy llamamos las fiestas movibles.  El domingo de Pentecost\u00e9s (Vea Pentecost\u00e9s (fiesta jud\u00eda), el aniversario de la venida del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles, era considerado probablemente como pr\u00f3ximo en importancia a la Pascua misma, y como la Pascua se determinaba por la Pascua jud\u00eda, no puede haber duda, al ver el domingo de Pentecost\u00e9s en la misma relaci\u00f3n estrecha con la fiesta jud\u00eda de Pentecost\u00e9s, que los conversos jud\u00edos observaban tanto una Pascua cristiana como un Pentecost\u00e9s cristiano desde el principio.   Aunque la posici\u00f3n de la Fiesta de la Ascensi\u00f3n estaba determinada por el hecho de que era cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la Pascua (Hch. 1,3) y diez antes de Pentecost\u00e9s, no era superpuesto sobre ninguna fiesta jud\u00eda.   En consecuencia, no lo hallamos atestiguado por ning\u00fan escritor anterior a Eusebio (De sol. Pasch., Migne, PG XXIV, 679).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Cuaresma, la cual todos admiten que fue conocida como un ayuno de cuarenta d\u00edas en los primeros a\u00f1os del siglo IV (cf. Las diversas Cartas Festivas de San Atanasio), tuvo, por supuesto, un terminus ad quem fijo en la Pascua misma, pero su terminus a quo parece haber variado considerablemente en diferentes partes del mundo.   En algunos lugares se entend\u00eda que la Cuaresma era una temporada de cuarenta d\u00edas en la que se hac\u00eda mucho ayuno, pero no necesariamente un ayuno diario &#8212;los domingos en cualquier caso, y en Oriente tambi\u00e9n los s\u00e1bados, fueron siempre la excepci\u00f3n.   En otras partes se afirmaba que la Cuaresma deb\u00eda incluir necesariamente cuarenta d\u00edas de ayuno reales. Adem\u00e1s hubo lugares en los que se consideraba que el ayuno en Semana Santa era algo independiente, que ten\u00eda que ser agregado a los cuarenta d\u00edas de Cuaresma.   Por lo tanto, el tiempo, de comenzar el ayuno de Cuaresma variaba considerablemente, as\u00ed como hab\u00eda una considerable diversidad en la severidad con que se manten\u00eda el ayuno. (Para estos detalles, vea Cuaresma).  Todo lo que tenemos que notar aqu\u00ed es que este tiempo penitencial, que en un per\u00edodo mucho m\u00e1s tard\u00edo fue arrojado de nuevo al domingo conocido como septuag\u00e9sima (estrictamente el domingo dentro del plazo de setenta d\u00edas antes de Pascua), comenzaba m\u00e1s tarde o temprano seg\u00fan el d\u00eda en que cayera el domingo de Pascua, mientras que las adiciones posteriores, en el otro extremo, &#8212;tales como la Fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad, la Fiesta de Corpus Christi, y en tiempos a\u00fan m\u00e1s recientes, la Fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n&#8212; todos formaban parte igualmente del mismo ciclo festivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede haber duda de que los primeros cristianos, al igual que nosotros, sent\u00edan las molestias de este elemento m\u00f3vil en el marco de otro modo estable del calendario juliano. Pero tenemos que recordar que el elemento m\u00f3vil se estableci\u00f3 all\u00ed por derecho de ocupaci\u00f3n previa.   Puesto que los cristianos jud\u00edos, como se explic\u00f3 anteriormente, nunca hab\u00edan conocido ning\u00fan otro tipo de c\u00e1lculo del tiempo que el basado en el mes lunar, la \u00fanica manera que se les pudo haber ocurrido de fijar el aniversario de la Resurrecci\u00f3n de nuestro Salvador fue refiri\u00e9ndose a la Pascua jud\u00eda.  Pero aun aceptando esta situaci\u00f3n, tambi\u00e9n mostraron una cierta independencia. Parece que se decidi\u00f3 que la ocurrencia de la fiesta de la Resurrecci\u00f3n en el primer d\u00eda de la semana, el d\u00eda siguiente al s\u00e1bado, era una caracter\u00edstica esencial.   Por lo tanto, en lugar de determinar que el segundo d\u00eda despu\u00e9s de la Pascua jud\u00eda (17 de Nis\u00e1n) deb\u00eda ser considerado siempre como el aniversario de la Resurrecci\u00f3n, independientemente del d\u00eda de la semana en que cayese, parece que los Ap\u00f3stoles acordaron, aunque esto tenemos poca evidencia positiva, que ese domingo se iba a mantener como la Pascua cristiana que ca\u00eda dentro de los \u00e1zimos, o d\u00edas de pan sin levadura, ya sea que ocurriese al comienzo, en el medio o al final del t\u00e9rmino.   Este arreglo ten\u00eda el inconveniente de que hac\u00eda la fiesta cristiana dependiente del c\u00f3mputo del calendario jud\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n pr\u00e1cticamente priv\u00f3 a los jud\u00edos de la di\u00e1spora de cualquier norma o criterio de uniformidad, probablemente cayeron en conteos err\u00f3neos o divergentes, y esto a su vez implic\u00f3 una diferencia de opini\u00f3n entre los cristianos.   Si hubiera sido posible determinar en t\u00e9rminos de la cronolog\u00eda juliana el verdadero d\u00eda del mes en el que Cristo sufri\u00f3, probablemente habr\u00eda sido m\u00e1s sencillo para los cristianos en todo el mundo romano la celebraci\u00f3n de Pascua, como m\u00e1s tarde celebraron la Navidad o el d\u00eda de San Pedro, en un aniversario fijo.   A pesar de esto, debe notarse que habr\u00eda interferido con la posici\u00f3n establecida del \u00abd\u00eda del Se\u00f1or\u00bb, como el memorial semanal del gran domingo por excelencia, pues la Pascua, como una fiesta fija, habr\u00eda ca\u00eddo, por supuesto, en todos los d\u00edas de la semana a su vez.   Sin embargo, aunque Tertuliano declara sin mayores dudas que Jes\u00fas sufri\u00f3 el 25 de marzo, una tradici\u00f3n perpetuada en numerosos calendarios a trav\u00e9s de la Edad Media, ciertamente esta fecha estaba equivocada.   Por otra parte, probablemente era imposible en ese per\u00edodo calcular de nuevo la verdadera fecha debido a la forma arbitraria en que se hab\u00edan intercalado los a\u00f1os embolismales jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las diversas fases de las disputas que se originaron en el siglo II y se renovaron poco despu\u00e9s en las Islas Brit\u00e1nicas, referiremos al lector al art\u00edculo Controversia Pascual.   Baste aqu\u00ed decir que la decisi\u00f3n parece haber sido tomada en el Primer Concilio de Nicea, la cual, a pesar de que est\u00e1 extra\u00f1amente ausente de los c\u00e1nones del concilio que se han preservado (Turner, Monumenta Nicaena, 152), se cree que determin\u00f3 que la Pascua deb\u00eda celebrarse el primer domingo despu\u00e9s de la primera luna llena que sigue al equinoccio de primavera.   Seg\u00fan esta regla, que ha sido aceptada desde entonces, el d\u00eda m\u00e1s temprano en que la Pascua puede caer ahora es el 22 de marzo y el m\u00e1s tard\u00edo el 25 de abril.\n<\/p>\n<h3>La Natividad de Cristo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo elemento que influye fundamentalmente en el calendario cristiano y que, aunque menos primitivo que las celebraciones de Pascua, tambi\u00e9n es de fecha temprana y puede ser descrito como el ciclo de la Navidad.    Es necesario decir poco sobre el origen y la historia de la fiesta de Navidad, de la que se trata en un art\u00edculo separado.   Podemos tomar como cierto que la festividad de la Natividad de Cristo se celebraba en Roma el 25 de diciembre ya antes del a\u00f1o 354.    Fue introducida por San Juan Cris\u00f3stomo en Constantinopla y fue adoptada definitivamente en el a\u00f1o 395. Por otro lado, la fiesta de la Epifan\u00eda el 6 de enero, que tambi\u00e9n al principio parece haber conmemorado el nacimiento de Jesucristo, es mencionada como una observancia parcial en Clemente de Alejandr\u00eda (Strom., I, 21), aunque un reci\u00e9n descubierto discurso de San Hip\u00f3lito para ese d\u00eda (eis ta hagia theophaneia) est\u00e1 completamente dedicado al tema del bautismo de Cristo.  Este \u00faltimo, de hecho, es y ha sido durante mucho tiempo el aspecto principal de la fiesta en las Iglesias Orientales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la fiesta de la Natividad es de importancia en el calendario no s\u00f3lo por s\u00ed misma, como una de las m\u00e1s grandes celebraciones del a\u00f1o, sino tambi\u00e9n por los otros d\u00edas que dependen de ella.  \u00c9stas son en su mayor\u00eda de fecha posterior en cuanto a su origen, pero son de alto rango eclesi\u00e1stico.   As\u00ed, sobre esta suposici\u00f3n, por m\u00e1s cuestionable que sea como hecho hist\u00f3rico, que el d\u00eda exacto del nacimiento de Cristo fue el 25 de diciembre, tenemos primero la Circuncisi\u00f3n el 1 de enero, el octavo d\u00eda, una festividad utilizada en el intento de desviar a los pueblos reci\u00e9n convertidos de las pr\u00e1cticas paganas supersticiosas y a menudo id\u00f3latras que la costumbre inmemorial asociaba con el comienzo del a\u00f1o.   La Misa para este d\u00eda en los misales se titula a menudo Ad prohibendum ab idolis, y sus contenidos corresponden con esa designaci\u00f3n. Al mismo tiempo, otros libros de servicios preservan las huellas visibles de una \u00e9poca en que este d\u00eda se trataba como una fiesta de la Sant\u00edsima Virgen.   Por otro lado, el octavo d\u00eda antes de Navidad (diciembre 18) se mantiene como la fiesta de la Expectaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora, que s\u00f3lo fue a\u00f1adida al calendario romano tan tarde como el siglo XVII, pero representa una antigua festividad espa\u00f1ola de la Sant\u00edsima Virgen. Sin embargo, en la antig\u00fcedad no se le conoc\u00eda por su denominaci\u00f3n actual de Expectatio partus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo, cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de Navidad, siguiendo, como en el caso de la Circuncisi\u00f3n, los datos de la Ley jud\u00eda, tenemos la Presentaci\u00f3n en el Templo. \u00c9sta, bajo su nombre griego de Hypapante (hupapante, \u00abla reuni\u00f3n\u00bb), fue tratada inicialmente como una fiesta de Nuestro Salvador, en lugar de su Sant\u00edsima Madre.   Es m\u00e1s antigua que cualquier otra fiesta mariana &#8212;pues fue mencionada alrededor del a\u00f1o 380 en la Romer\u00eda de \u00abSilvia\u00bb, es decir, la dama espa\u00f1ola Eteria&#8212; aunque en Jerusal\u00e9n en esa fecha se celebraba cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la fiesta que nosotros conocemos como la Epifan\u00eda (6 de enero), pero que, como hemos visto, en ese entonces conmemoraba el nacimiento as\u00ed como el bautismo de Cristo.   Por alguna raz\u00f3n, para la cual no parece aproximarse ninguna explicaci\u00f3n adecuada, la solemne bendici\u00f3n de las velas y la procesi\u00f3n se unieron a esta fiesta en un per\u00edodo temprano.  Durante mucho tiempo fue conocida en Inglaterra como la Fiesta de la Candelaria y en Francia como la Chandeleur.   Parece que en Oriente se oy\u00f3 hablar de la Anunciaci\u00f3n, o, como se le llamaba a veces antiguamente, la Concepci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, y que poco despu\u00e9s se traslad\u00f3 desde all\u00ed a Europa occidental.   Su relaci\u00f3n con la Navidad es obvia, y es incluso posible, como Duchesne y otros han sugerido, que la Encarnaci\u00f3n de Nuestro Salvador fue asignada al 25 de marzo, porque ya para la \u00e9poca de Tertuliano se cre\u00eda que ese d\u00eda hab\u00eda sido la fecha de su Pasi\u00f3n.   Si esto fuera cierto, el 25 de diciembre habr\u00eda sido determinado por el 25 de marzo y no al rev\u00e9s. Pero, ciertamente, se oye de la Anunciaci\u00f3n como fiesta mucho despu\u00e9s de la Natividad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, m\u00e1s tarde en el a\u00f1o nos encontramos con otra festividad antigua, ya familiar en la \u00e9poca de San Agust\u00edn (Serm., 307-308): la Natividad de San Juan Bautista.  Los Padres calcularon que si para el 25 de marzo Santa Isabel ya ten\u00eda seis meses de embarazo, el nacimiento debi\u00f3 haber tenido lugar exactamente tres meses despu\u00e9s.   Tampoco el 24 de junio (en lugar del 25) asignado a la Natividad del Bautista presenta ninguna dificultad, ya que en la manera romana de contar tanto el 25 de marzo como el 24 de junio son igualmente octavo kalendas, el octavo d\u00eda antes de las calendas del mes siguiente.    A\u00fan otra fiesta, la concepci\u00f3n del Bautista, que se encuentra en la Iglesia Griega y en algunos calendarios carolingios el 24 de septiembre, no necesita menci\u00f3n. Es principalmente interesante para nosotros pues allana el camino para la fiesta de la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora y, por lo tanto, tambi\u00e9n para la de su Inmaculada Concepci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Los D\u00edas de los Santos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro elemento, y el m\u00e1s importante, en la formaci\u00f3n del calendario es el registro de las fechas de nacimiento de los santos.  Debemos recordar que la palabra natalicio (genethlios, natalis) hab\u00eda llegado a significar poco m\u00e1s que la conmemoraci\u00f3n.  Ya antes de la era cristiana a varios personajes reales que hab\u00edan sido deificados antes de la muerte com\u00fanmente se les celebraba sus \u201ccumplea\u00f1os\u201d como festivales; pero es muy dudoso si \u00e9stos realmente representaban el d\u00eda en que hab\u00edan llegado a este mundo (vea Rohde, Psyche, 3ra. Ed., I, 235).   Por lo tanto no estamos tan sorprendidos de encontrar en un per\u00edodo posterior en libros lit\u00fargicos cristianos frases como natalis calicis como una designaci\u00f3n para la fiesta de Jueves Santo, o natalis episcopi, que parece significar el d\u00eda de la consagraci\u00f3n de un obispo.   De todos modos, no puede haber duda de que la misma palabra se utilizaba, y eso a partir de un per\u00edodo muy temprano, para describir el d\u00eda en que un m\u00e1rtir sufr\u00eda la muerte.  Com\u00fanmente se explica que significa el cumplea\u00f1os que lo introdujo a una vida nueva y gloriosa en el cielo, pero no podemos, tal vez, estar bastante seguros de que los que utilizaron por primera vez el t\u00e9rmino \u201cm\u00e1rtir cristiano\u201d ten\u00edan esta interpretaci\u00f3n de forma consciente en su mente.   Sin embargo, somos afortunados en poseer en el relato contempor\u00e1neo escrito desde Esmirna sobre el martirio de San Policarpo (hacia el a\u00f1o 145) una declaraci\u00f3n clara de que los jud\u00edos y paganos preve\u00edan completamente que los cristianos tratar\u00edan de recuperar el cuerpo del m\u00e1rtir como un precioso tesoro al que le podr\u00edan rendir culto, e instaurar\u00edan una fiesta de nacimiento (genethlios) en su honor.   Aqu\u00ed, entonces, tenemos la evidencia m\u00e1s concluyente de que ya para la primera mitad del siglo II los cristianos estaban acostumbrados a celebrar las fiestas de los m\u00e1rtires.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente, durante mucho tiempo estas celebraciones continuaron siendo totalmente locales, y estaban confinadas al lugar donde sufri\u00f3 el martirio o donde se conservaba una parte considerable de sus restos sobre el cual se pudiese ofrecer el Santo Sacrificio. Pero en el transcurso del tiempo la pr\u00e1ctica de trasladar libremente tales reliquias de un lugar a otro ampli\u00f3 el c\u00edrculo de devotos del m\u00e1rtir.   Todas las iglesias que pose\u00edan reliquias se sent\u00edan con derecho a celebrar su \u00abcumplea\u00f1os\u00bb con cierto grado de solemnidad, y as\u00ed pronto nos encontramos con m\u00e1rtires de \u00c1frica, por ejemplo, que obten\u00edan reconocimiento en Roma y, eventualmente, eran honrados por toda la Iglesia.   Esta parece ser, en resumen, la historia de la inclusi\u00f3n de los d\u00edas de los santos en el calendario. Al principio el n\u00famero de esos d\u00edas era muy peque\u00f1o, y por lo general depend\u00eda  de alg\u00fan v\u00ednculo local especial, y se limitaba rigurosamente a aquellos que hab\u00edan derramado su sangre por Cristo.   Pero poco despu\u00e9s los nombres de los confesores tambi\u00e9n comenzaron a encontrar un lugar en las listas, pues los confesores y obispos ya estaban escritos en los d\u00edpticos, y en esos d\u00edas la l\u00ednea entre orar a un siervo de Dios difunto y orar por \u00e9l no estaba tan claramente definida como lo est\u00e1 ahora.  Este fue el proceso que ya se hab\u00eda inaugurado en el siglo IV y que ha continuado desde entonces.\n<\/p>\n<h2>Nuestros Primeros Calendarios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan se multiplicaban las fiestas y los d\u00edas de los santos, se hizo conveniente que se mantuviese alg\u00fan tipo de registro de ellos. Podemos dividir los documentos de este tipo, a grandes rasgos, en dos categor\u00edas: calendarios y martirologios, ambos reconocidos oficialmente por la Iglesia.   Un calendario en el sentido eclesi\u00e1stico es simplemente una lista de las fiestas que se celebran en cualquier iglesia, di\u00f3cesis o pa\u00eds en particular, organizadas en orden cronol\u00f3gico. Un martirologio fue originalmente, como su nombre lo indica, un registro de los m\u00e1rtires, pero pronto adquiri\u00f3 un car\u00e1cter m\u00e1s general, y se extendi\u00f3 a todas las clases de santos y a todas las partes del mundo.   Las entradas que est\u00e1n incluidas en un martirologio son independientes del hecho del culto lit\u00fargico real en cualquier lugar en particular. Ellos siguen el mismo ordenamiento por meses y d\u00edas que observamos en un calendario, pero bajo un mismo d\u00eda se dan los nombres de no uno, sino de muchos santos, mientras que a menudo se a\u00f1aden algunos detalles topogr\u00e1ficos y biogr\u00e1ficos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, se comprender\u00e1 f\u00e1cilmente que no siempre es f\u00e1cil trazar una l\u00ednea tajante entre los calendarios y los martirologios, los cuales se funden naturalmente uno en el otro.   As\u00ed, el antiguo poema irland\u00e9s com\u00fanmente conocido como el \u00abCalendario de Aengo\u00bb es m\u00e1s propiamente un martirologio, pues asigna a cada d\u00eda una serie de nombres de santos con total independencia de cualquier idea de culto lit\u00fargico.  Por otro lado, a veces encontramos verdaderos calendarios en cuyos espacios en blanco se han insertado los nombres de santos o de personas fallecidas, los cuales no hab\u00eda ninguna intenci\u00f3n de conmemorar en la liturgia. As\u00ed, han sido parcialmente convertidos en martirologios o necrolog\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las primeras listas de fiestas, la m\u00e1s famosa e importante por la informaci\u00f3n que conserva, el llamado \u00abCalendario Filocaliano\u00bb, no merece ser llamado por este nombre.  Es, de hecho, no m\u00e1s que el libro de memorias de un cierto Furio Dionisio Fil\u00f3calo, que parece haber sido un cristiano interesado en todo tipo de informaci\u00f3n cronol\u00f3gica y quien elabor\u00f3 dicho libro en el a\u00f1o 354.   En efecto, existe un calendario en su volumen, pero es una tabla de celebraciones puramente seculares y paganas que no contienen referencias cristianas de ning\u00fan tipo. El valor del manuscrito de Fil\u00f3calo para los acad\u00e9micos modernos radica en dos listas tituladas Depositio Martyrum y Depositio Episcoporum, junto con otras notas ocasionales.   As\u00ed aprendemos que a mediados del siglo IV un n\u00famero considerable de m\u00e1rtires, incluyendo entre ellos a San Pedro, San Pablo y varios Papas, eran honrados en Roma en sus d\u00edas propios, mientras que tres m\u00e1rtires africanos, San  Cipriano y Santas Perpetua y Felicidad tambi\u00e9n encontraron un lugar en la lista. Las \u00fanicas otras fiestas fijas que se mencionan son la Natividad de Cristo y la fiesta de la C\u00e1tedra de Pedro (22 de febrero).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No muy lejos del documento filocaliano en el testimonio que da de la influencia todav\u00eda presente del paganismo es el \u00abCalendario de Polemio Silvio\u00bb de 448. Este presenta una mezcla parecida a un almanaque moderno.  Indicaba los d\u00edas en que el Senado se reun\u00eda, cuando se celebraban juegos en el circo, as\u00ed como tambi\u00e9n los tiempos de las fiestas paganas, como la lupercalia, los terminalia, etc., que en cierto sentido se hab\u00edan convertido en d\u00edas de fiesta en todo el imperio.   Pero lado a lado con \u00e9stas, menciona ciertas fiestas cristianas &#8212;Navidad, Epifan\u00eda, 22 de febrero (extra\u00f1amente representado como depositio Petri et Pauli), y cuatro o cinco d\u00edas de otros santos. Muy curioso, tambi\u00e9n, es de notar en tal grupo las natales de Virgilio y de Cicer\u00f3n.   Junto a esto viene un documento de la Iglesia de \u00c1frica del Norte, que se describe com\u00fanmente como el \u00abCalendario de Cartago\u00bb, y que pertenece a los a\u00f1os finales del siglo VI.  Presenta un considerable n\u00famero de m\u00e1rtires, en su mayor\u00eda africanos, pero tambi\u00e9n incluye algunos de los m\u00e1s famosos de los de Roma, por ejemplo, San Sixto, San Lorenzo, San Clemente, Santa In\u00e9s, etc., con Santos Gervasio y Protasio de Mil\u00e1n, Santa \u00c1gata de Sicilia, San Vicente de Espa\u00f1a y San F\u00e9lix de Nola en Campania.    Tambi\u00e9n encontramos d\u00edas asignados a algunos de los Ap\u00f3stoles y a San Juan Bautista, pero hasta ahora ninguna fiesta de Nuestra Se\u00f1ora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anteriormente en materia de tiempo (c. 410) hay una compilaci\u00f3n preservada para nosotros en sir\u00edaco, de origen oriental y arriano.  Fue publicada por primera vez por el orientalista ingl\u00e9s, William Wright, y desde entonces ha sido editada por Duchesne y De Rossi en su edici\u00f3n del \u00abMartyrologium Hieronymianum\u00bb (Acta Sanctorum, noviembre, vol. II).   El documento sir\u00edaco es sobre todo importante como testimonio de una de las principales fuentes, directas o indirectas, de ese famoso martirologio, pero tambi\u00e9n muestra c\u00f3mo incluso en Oriente se estaba formando un calendario en el siglo IV, que conten\u00eda los m\u00e1rtires de Nicomedia, Antioqu\u00eda y Alejandr\u00eda, incluso con unas pocas entradas occidentales, como las santas Perpetua y Felicidad (7 de marzo), y Sixto probablemente.   Se conmemora a Santos Pedro y Pablo el 28 de diciembre, el cual puede ser un simple error, a San Juan  y Santiago el 27 de diciembre, a San Esteban el 26 de diciembre, que sigue siendo su d\u00eda apropiado. El mes de diciembre tiene algunos vac\u00edos, o probablemente habr\u00edamos encontrado la Natividad el 25 de diciembre. La Epifan\u00eda se menciona el 6 de enero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrechamente relacionado en algunos de sus aspectos con este memorial de la Iglesia Oriental es el llamado \u00abMartyrologium Hieronymianum\u00bb, ya mencionado.  Esta obra, que a pesar de su nombre no le debe nada directamente a San Jer\u00f3nimo, probablemente fue compilada por primera vez en el sur de la Galia (Duchesne dice Auxerre, Bruno Krusch dice Autun) entre los a\u00f1os 592 y 600, es decir, en la misma \u00e9poca que San Agust\u00edn les estaba predicando el Evangelio a nuestros antepasados anglosajones.   Como un martirologio es el tipo de una clase. Contiene largas listas de nombres obscuros para cada d\u00eda, mezclados con datos topogr\u00e1ficos, pero en contraste con el martirologio posterior de Beda, Ado, Usuardo, etc., a partir de los cuales se ha desarrollado nuestro moderno \u00abMartyrologium Romano\u00bb, el \u00abJeronimiano\u00bb incluye pocos datos biogr\u00e1ficos sobre el tema de sus notas.   La discusi\u00f3n m\u00e1s completa de este documento, sin embargo, pertenece al art\u00edculo martirologio. Es suficiente decir aqu\u00ed que en su forma primitiva el \u00abJeronimiano\u00bb no incluye fiestas propias de Nuestra Se\u00f1ora; incluso s\u00f3lo se alude indirectamente a la Purificaci\u00f3n, el 2 de febrero.\n<\/p>\n<h2>Fiestas de Nuestra Se\u00f1ora<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed puede ser conveniente observar que las principales fiestas de la Sant\u00edsima Virgen, la Asunci\u00f3n, la Anunciaci\u00f3n y la Navidad, sin duda, se celebraron por primera vez en Oriente.  Hay muy buena raz\u00f3n para creer, a partir de ciertas narraciones sir\u00edacas ap\u00f3crifas de la \u00abDormici\u00f3n de Mar\u00eda, la Madre del Se\u00f1or\u00bb, que una celebraci\u00f3n de su Asunci\u00f3n al cielo ya se observaba en Siria en el siglo V en un d\u00eda que corresponde a nuestro 15 de agosto (cf. Wright, en Diario de Literatura Sagrada, NS, VII, 157). De nuevo, se dice que la Anunciaci\u00f3n se conmemora en un  serm\u00f3n aut\u00e9ntico de San Proclo de Constantinopla (m. 446), mientras que el acuerdo de los cristianos armenios y et\u00edopes en mantener festivales similares parece  devolver el per\u00edodo de su primera introducci\u00f3n a una \u00e9poca anterior a aquella en que las iglesias cism\u00e1ticas se desprendieron de la unidad.  En Occidente, sin embargo, no tenemos detalles definidos de la primera aparici\u00f3n de estas fiestas marianas. S\u00f3lo sabemos que se celebraban con solemnidad en Roma en los tiempos del Papa San Sergio I (687-701).   En Espa\u00f1a, si podemos seguir confiados a Dom G. Morin en asignar \u00abel Leccionario de Silos\u00bb a cerca de 650, hay una menci\u00f3n clara de una fiesta de Nuestra Se\u00f1ora en Adviento, que puede ser anterior a los que acabamos de mencionar, y en la Galia los estatutos del obispo Sonato de Reims (614-631) al parecer prescribe la observancia de la Anunciaci\u00f3n, la Asunci\u00f3n y la Natividad, aunque, por extra\u00f1o que parezca, no se menciona la Purificaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la menci\u00f3n es una desviaci\u00f3n del orden cronol\u00f3gico natural, aqu\u00ed tambi\u00e9n puede decirse una palabra acerca de la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n. En el Oriente encontramos que era conocida por Juan de Eubea hacia el final del siglo VIII. Se celebraba, como lo sigue siendo en la Iglesia Griega, el 9 de diciembre, pero \u00e9l la describe como que era s\u00f3lo de observancia parcial.   Sin embargo, hacia el a\u00f1o 1000, la encontramos incluida en el calendario del emperador Basilio Porfirog\u00e9nito, y parece que en ese momento hab\u00eda llegado a ser universalmente reconocida en Oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Occidente no se qued\u00f3 muy atr\u00e1s. Un vestigio curioso puede encontrarse en el \u00abCalendario de Aengo\u00bb (c. 804) irland\u00e9s, en el cual la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora se asigna al 3 de mayo (Vea El Mes, mayo de 1904, p\u00e1gs.. 449-465).   Probablemente esto no ten\u00eda ning\u00fan significado lit\u00fargico, pero Mr. Edmund Bishop ha demostrado que antes del a\u00f1o 1050 en algunos monasterios anglosajones ya se celebraba una fiesta verdadera de la Concepci\u00f3n el d\u00eda  8 de diciembre (Downside Review, 1886, p\u00e1gs.. 107-119).  En N\u00e1poles, bajo la influencia bizantina, la fiesta era conocida desde hac\u00eda mucho tiempo, y aparece en el famoso calendario de m\u00e1rmol napolitano del siglo IX, bajo la forma Conceptio S. Ann\u00e6, asignada, como entre los griegos, al 9 de diciembre.   Sin embargo, el reconocimiento general de la fiesta en Occidente parece haberse debido en gran parte a la influencia de cierto tratado \u00abDe Conceptione B. Mari\u00e6\u00bb, durante mucho tiempo atribuido a San Anselmo, pero escrito en realidad por Eadmer, su disc\u00edpulo.   Al principio s\u00f3lo se hablaba de la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora, la cuesti\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n surgi\u00f3 un poco m\u00e1s tarde. Para la Fiesta de la Presentaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda (21 de noviembre), tambi\u00e9n se ha reclamado un origen oriental que se remonta al a\u00f1o 700 (ver Vailhe, en \u00abEchos d&#8217;Orient\u00bb, V, 193-201, etc.), pero esto no se puede aceptar una verificaci\u00f3n completa.   Para las otras festividades marianas, por ejemplo, la Visitaci\u00f3n, el Rosario, etc., el lector debe referirse a estos art\u00edculos por separado. Todas son adiciones relativamente recientes en el calendario.\n<\/p>\n<h2>Los Ap\u00f3stoles y otros Santos del Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la menci\u00f3n de San Pedro y San Pablo conjuntamente el 29 de junio en el \u00abDepositio Martyrum\u00bb del \u00abCalendario Filocaliano\u00bb, es probable que los dos ap\u00f3stoles sufrieron ese d\u00eda. En la \u00e9poca de San Le\u00f3n (Serme, LXXXIV) parece que la se celebraba en Roma con una octava, mientras que el martirologio sirio en Oriente y Polemio Silvio en la Galia tambi\u00e9n manifiestan una tendencia a hacer honor a la Principes Apostolorum, aunque en el primero la conmemoraci\u00f3n se coloca el 28 de diciembre, y en el segundo el 22 de febrero.   Este \u00faltimo d\u00eda fue, en general, dado a la celebraci\u00f3n de la Cathedra Petri, tambi\u00e9n perteneciente a \u00e9pocas muy tempranas, mientras que una fiesta en honor de la conversi\u00f3n de San Pablo se celebraba el 25 de enero. De los otros Ap\u00f3stoles, San Juan y Santiago aparecen juntos en el martirologio sirio el 27 de diciembre, y San Juan a\u00fan conserva ese d\u00eda en Occidente.   Respecto a San Andr\u00e9s, probablemente tenemos una tradici\u00f3n confiable en cuanto a la fecha en que sufri\u00f3, pues aparte de una referencia expl\u00edcita en la relativamente temprana \u00abActa\u00bb (cf. Analecta Bollandiana, XIII, 373-378), su fiesta se ha celebrado el 30 de noviembre, tanto en Oriente como en Occidente, desde los primeros tiempos. Casi todos los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles aparecen en alguna forma en el \u00abMartyrologium Hieronymian\u00bb, y sus fiestas poco a poco llega a celebrarse en la liturgia antes de los siglos VIII o IX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fijaci\u00f3n de los d\u00edas precisos posiblemente fue muy influenciada por un cierto \u00abBreviario\u00bb que se distribuy\u00f3 ampliamente en formas algo diferentes, y que profesaba dar una breve rese\u00f1a de las circunstancias de la muerte de cada uno de los Doce.   Como una indicaci\u00f3n de que algunas de estas fiestas debieron haber sido adoptadas en una fecha m\u00e1s remota que la que se atestigua en los calendarios existentes, cabe se\u00f1alar que Beda tiene una homil\u00eda en la fiesta de San Mateo, que la disposici\u00f3n de la colecci\u00f3n muestra haber sido celebrada por \u00e9l en la \u00faltima parte de septiembre, como la celebramos en la actualidad. San Juan Bautista, como ya se se\u00f1al\u00f3, tambi\u00e9n ten\u00eda m\u00e1s de una fiesta en los primeros tiempos.   Adem\u00e1s de la Natividad el 24 de junio, dos de los sermones de San Agust\u00edn (n\u00fams. CCCVII, CCCVIII) se consagran a la celebraci\u00f3n de su martirio (Passio o Decollatio). Honores similares se le rindieron a San Esteban, el primer m\u00e1rtir, m\u00e1s particularmente en Oriente. San Gregorio de Nisa, en el discurso funeral de San Basilio, pronunciado en Cesarea de Capadocia en el a\u00f1o 379, da fe de esto, y nos permite saber que la fiesta se mantuvo entonces como lo es ahora, el d\u00eda despu\u00e9s de Navidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, el nombre de San Jos\u00e9 no aparece en el calendario hasta relativamente tarde. Curiosamente una de los primeros se\u00f1alamientos que el escritor ha sido capaz de encontrar de un d\u00eda especial consagrado a su memoria aparece en el \u00abCalendario de Aengo\u00bb (c. 804) en la fecha actual, 19 de marzo. All\u00ed leemos de \u00abJos\u00e9, nombre que es noble, el padre adoptivo de Jes\u00fas\u00bb.  Pero a pesar de una invocaci\u00f3n a San Jos\u00e9 en el antiguo himno irland\u00e9s \u00abSen De\u00bb atribuido a San Colman Ua Cluasaigh (c. 622), no podemos considerar esta entrada como un indicio de cualquier culto propio. Parece probable, por la naturaleza de alguna de la literatura ap\u00f3crifa de los primeros siglos, que desde la antig\u00fcedad se le rend\u00eda honor a San Jos\u00e9 en Siria, Egipto y en Oriente en general, pero los datos fiables en cuanto a su fiesta en la actualidad son insuficientes.\n<\/p>\n<h2>Crecimiento del calendario<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el per\u00edodo merovingio y carolingio aument\u00f3 gradualmente el n\u00famero de fiestas que ganaron reconocimiento pr\u00e1ctico. Tal vez los m\u00e1s seguros indicios de este desarrollo han de ser adquiridos a partir de los primeros libros lit\u00fargicos &#8212;sacramentarios, antifonarios y leccionarios&#8212; pero \u00e9stos a menudo son dif\u00edciles de datar. Algo m\u00e1s breve y definitivo son una o dos otras listas de fiestas que accidentalmente han sido preservadas para nosotros, y que ser\u00e1 interesante citar.  Un cierto Perpetuo, obispo de Tours (461-491) establece las principales fiestas celebradas en su d\u00eda con una vigilia como sigue:\n<\/p>\n<p>\u00abNatalis Domini; Epiphania; Natalis S. Ioannis (24 de junio); Natalis S. Petri episcopatus (22 de febrero); Sext. Cal. April Resurrectio Domini nostri I. Chr.; Pascha; Dies Ascensionis; Passio S. Ioannis; Natalis SS. apostolorum Petri et Pauli; Natalis S. Martini; Natalis S. Symphoriani (22 de julio); Natalis S. Litorii (13 de septiembre); Natalis S. Martini (11 de noviembre); Natalis S. Bricii (13 de noviembre); Natalis S. Hilarii (13 de enero).\u00bb (Mon. Germ. SS. Meroving., I, 445.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De forma similar  el obispo Sonatio de Reims (614-631) hace la siguiente lista de fiestas que habr\u00edan de guardarse como d\u00edas festivos absque omni opere forensi:\n<\/p>\n<p>Nativitas Domini, Circumcisio, Epiphania, Annuntiatio beatae Marine, Resurrectio Domini cum die sequenti, Ascensio Domini, dies Pentecostes, Nativitas beati Ioannis Baptista, Nativitas apostolorum Petri et Pauli, Assumptio beaten Marine, eiusdem Nativitas, Nativitas Andreae apostoli, et omnes dies dominicales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el curso de los siglos VIII y IX varios [[s\u00ednodo]s alemanes redactaron listas de las fiestas eclesi\u00e1sticas que se habr\u00edan de celebrar con descanso del trabajo. En una constituci\u00f3n temprana, atribuida a San Bonifacio, nos encontramos con estos diecinueve d\u00edas de cada a\u00f1o, adem\u00e1s de los domingos ordinarios, tres d\u00edas libres despu\u00e9s de la fiesta misma, se\u00f1aladas tanto para Navidad como para Pascua.   Un concilio en Aix-la-Chapelle (Aquisgr\u00e1n), en el a\u00f1o 809, fij\u00f3 veinti\u00fan d\u00edas de fiesta. Esto inclu\u00eda una semana en Pascua y tales fiestas como San Mart\u00edn y San Andr\u00e9s. En Basilea, en el 827, la lista fue a\u00fan m\u00e1s extensa, y ahora inclu\u00eda todas las fiestas de los Ap\u00f3stoles.  En  Inglaterra los d\u00edas honrados de este modo parece no haber sido tan numerosos, en todo caso, no al principio; pero antes de finales del siglo X se hicieron m\u00e1s adiciones, mientras que las ordenanzas de los s\u00ednodos fueron aplicadas por autoridad real.   La lista inclu\u00eda las cuatro principales fiestas de Nuestra Se\u00f1ora y la conmemoraci\u00f3n de San Gregorio Magno. La observancia de la fiesta de San Dunstan fue impuesta un poco m\u00e1s tarde durante el reinado de Canuto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los documentos existentes, tal vez el calendario eclesi\u00e1stico m\u00e1s antiguo, en el sentido estricto de la palabra, que todav\u00eda sobrevive, es el que pose\u00eda el ingl\u00e9s San Willibrord, ap\u00f3stol de los frisones, que dej\u00f3 en \u00e9l una nota aut\u00f3grafo de la fecha de su consagraci\u00f3n como obispo (695 d.C).   El calendario fue escrito probablemente en Inglaterra entre 702 y 706. Como nunca ha sido impreso puede ser interesante dar aqu\u00ed las entradas realizadas en el manuscrito original, omitiendo las interpolaciones hechas por otras personas en una fecha un poco posterior.  El manuscrito que lo contiene es el muy conocido \u00abC\u00f3dice Epternacensis\u00bb, ahora el manuscrito latino 10837, en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds.\n<\/p>\n<p><b>Enero<\/b>:<br \/>\n 1 Circuncisi\u00f3n<br \/>\n 3 Santa Genoveva de Par\u00eds<br \/>\n  6 Epifan\u00eda<br \/>\n 13  San Hilario<br \/>\n  14  San F\u00e9lix de Nola<br \/>\n  17  San Antonio, ermita\u00f1o<br \/>\n 18 C\u00e1tedra de San Pedro en Roma y la Asunci\u00f3n de Santa Mar\u00eda<br \/>\n 20 San Sebasti\u00e1n<br \/>\n  21 Santa In\u00e9s (virgen)<br \/>\n 24  San Babilas, obispo y m\u00e1rtir<br \/>\n 25 Conversi\u00f3n de San Pablo en Damasco<br \/>\n 29  San Valerio, obispo, y Santa Luc\u00eda (virgen) en Tr\u00e9veris<br \/>\n<b>Febrero:<\/b><br \/>\n 1 San Dionisio, San Policarpo y Santa Br\u00edgida (virgen)<br \/>\n 2 San Sime\u00f3n, patriarca<br \/>\n 5 Santa \u00c1gata<br \/>\n 6 San Amando<br \/>\n 16 Santa Juliana<br \/>\n 22 C\u00e1tedra de Pedro en Antioqu\u00eda<br \/>\n<b>Marzo:<\/b><br \/>\n  1 Donato<br \/>\n 7 Perpetua y Felicidad<br \/>\n 12 San Gregorio en Roma<br \/>\n 17 San Patricio, obispo en Irlanda<br \/>\n 20 San Cutberto, obispo<br \/>\n 21 San Benito, abad<br \/>\n 25 Crucifixi\u00f3n del Se\u00f1or y Santiago, el hermano de Nuestro Se\u00f1or<br \/>\n 27 Resurrecci\u00f3n de Jesucristo<br \/>\n<b>Abril:<\/b><br \/>\n 4 San Ambrosio<br \/>\n 22 Felipe Ap\u00f3stol<br \/>\n<b>Mayo:<\/b><br \/>\n 1 San Felipe Ap\u00f3stol<br \/>\n 5 La Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or<br \/>\n 7 La Invenci\u00f3n de la Santa Cruz<br \/>\n 11 Pancracio, m\u00e1rtir<br \/>\n 14 Primera Fecha para Pentecost\u00e9s<br \/>\n 31 San Maximino en Tr\u00e9veris<br \/>\n<b>Junio:<\/b><br \/>\n 2 Erasmo, m\u00e1rtir<br \/>\n  8 Bernab\u00e9, ap\u00f3stol<br \/>\n 9 San Columkill<br \/>\n 22 Santiago el hijo de Alfeo<br \/>\n 24 Natividad de San Juan Bautista<br \/>\n 29 Santos Pedro y Pablo en Roma<br \/>\n<b>Julio:<\/b><br \/>\n 15 Santiago de Nisibis<br \/>\n 25 Santiago Ap\u00f3stol, hermano de Juan<br \/>\n 26 San Sime\u00f3n, monje en Siria<br \/>\n 29 San Lupo<br \/>\n<b>Agosto:<\/b><br \/>\n 1 los Macabeos, siete hermanos y su madre<br \/>\n 5 San Osvaldo, rey<br \/>\n 6 San Sixto, obispo<br \/>\n 10 San Lorenzo, di\u00e1cono<br \/>\n 13 Hip\u00f3lito, m\u00e1rtir<br \/>\n 16 (Sic) (borrado) Santa Mar\u00eda<br \/>\n 25 San Bartolom\u00e9 Ap\u00f3stol<br \/>\n 28 Agust\u00edn y Faustino, obispos<br \/>\n 29 Martirio de San Juan Bautista<br \/>\n 31 San Paulino, obispo en Tr\u00e9veris<br \/>\n<b>Septiembre:<\/b><br \/>\n 7 Sergio, Papa en Roma<br \/>\n 9 (Sic) Natividad de Santa Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n<br \/>\n 13 Cornelio y Cipriano<br \/>\n 15 Santa Eufemia, m\u00e1rtir<br \/>\n 19 Genaro, m\u00e1rtir<br \/>\n 21 Mateo, ap\u00f3stol<br \/>\n 22 Pasi\u00f3n de San Mauricio<br \/>\n 24 Concepci\u00f3n de San Juan Bautista<br \/>\n 27 Cosme y Dami\u00e1n en Jerusal\u00e9n<br \/>\n 29 San Miguel Arc\u00e1ngel<br \/>\n<b>Octubre:<\/b><br \/>\n 1 Remedio y Germano<br \/>\n 4 Santos Euwaldo y Ewaldo<br \/>\n 14 Paulino, obispo en Canterbury<br \/>\n 18 Lucas, Evangelista<br \/>\n 28 Sim\u00f3n y Judas, Ap\u00f3stoles<br \/>\n 31 San Quintino, m\u00e1rtir<br \/>\n<b>Noviembre:<\/b><br \/>\n 10 San Le\u00f3n, Papa<br \/>\n 11 San Mart\u00edn, obispo en Tours<br \/>\n 22 Santa Cecilia<br \/>\n23 Clemente en Roma<br \/>\n 24 Cris\u00f3gono<br \/>\n 30 San Andr\u00e9s Ap\u00f3stol<br \/>\n<b>Diciembre:<\/b><br \/>\n 10 Santa Eulalia y otros setenta y cinco<br \/>\n 20 San Ignacio, obispo y m\u00e1rtir<br \/>\n 21 Santo Tom\u00e1s, ap\u00f3stol en India<br \/>\n 25 Natividad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo<br \/>\n 26 San Esteban, m\u00e1rtir<br \/>\n 27 Juan, ap\u00f3stol y Santiago, su hermano<br \/>\n 28 Los Inocentes<br \/>\n 31 San Silvestre, obispo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta lista ilustra muy bien la elecci\u00f3n arbitraria de los santos a ser  conmemorados, lo que es observable en la mayor\u00eda de los calendarios antiguos. La menci\u00f3n de la Natividad de Nuestra Se\u00f1ora el 9 de septiembre en lugar del 8 de septiembre es interesante en vista de la pr\u00e1ctica oriental, atestiguada por el calendario de m\u00e1rmol de N\u00e1poles, de la celebraci\u00f3n de la Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora el 9 de diciembre.  La aparici\u00f3n de San Genaro (19 de septiembre) es tambi\u00e9n digna de menci\u00f3n. El v\u00ednculo entre Inglaterra y el sur de Italia en el asunto de la conmemoraci\u00f3n de los santos se ha se\u00f1alado a menudo sin ser explicado total y adecuadamente. (Vea Morin, Liber Comicus, ap\u00e9ndice, etc.).  Es tambi\u00e9n notable la ocurrencia de la Invenci\u00f3n de la Cruz el 7 de mayo, como en la Iglesia Griega.   Adem\u00e1s, es curioso observar la supresi\u00f3n parcial de la fiesta de la Asunci\u00f3n el 16 de agosto (sic ), y su aparici\u00f3n el 18 de enero. Los calendarios anglosajones posteriores, de los cuales Hampson y Piper han imprimido un buen n\u00famero, ofrecen menos de puntos de inter\u00e9s que los anteriores; pero se debe decir una palabra de uno o dos que son especialmente dignos de menci\u00f3n.   Se demuestra que el calendario latino m\u00e9trico impreso entre las obras de Beda no es suyo por la referencia al segundo San Wilfrido de York, quien muri\u00f3 despu\u00e9s de su tiempo, pero ofrece algunos puntos de comparaci\u00f3n \u00fatiles con el martirologio aut\u00e9ntico de Beda, que, gracias a la paciente labor de Dom Quentin, por fin se ha recuperado para nosotros (Vea Les Martyrologes Historiques, Par\u00eds, 1908, p\u00e1gs. 17-119).    No menos interesante es el antiguo martirologio ingl\u00e9s editado por la Antigua Sociedad de Textos Inglesa por G. Herzfeld. Este documento, aunque no es un calendario, y aunque incluye interpolaciones posteriores, probablemente refleja la organizaci\u00f3n de un calendario que puede ser a\u00fan m\u00e1s anterior a la \u00e9poca de Beda.  Es especialmente notable por breves referencias a algunos santos de Capua] y del sur de Italia, las que dice obtuvo de los \u00abantiguos libros de Misa\u00bb, probablemente misales de ese tipo gelasiano por el que el Sacramentario Gregoriano fue sustituido posteriormente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro calendario antiguo que debe poseer un inter\u00e9s para todos los estudiantes de habla inglesa es el \u00abMenologio Anglosaj\u00f3n\u00bb, un poema corto pero ornamentado del siglo X, que describe las principales fiestas de cada mes y, probablemente, dise\u00f1ado para el uso popular (vea Imelmann, Das altenglische Menologium, p. 40). El objetivo principal del escritor es indicado por sus palabras finales:\n<\/p>\n<p>N\u00fb ge findan magon<br \/>\nH\u00e2ligra tiid, the man healdan sceal,<br \/>\nSwa beb\u00fbgeth gebod geond Brytenricu<br \/>\nSexna kyninges on th\u00e2s sylfan tiid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Ahora encontrar\u00e1s las temporadas sagradas que los hombres deben observar seg\u00fan ordenado a trav\u00e9s de Gran Breta\u00f1a por el rey de los sajones en este mismo tiempo.) El uso de calendarios m\u00e9tricos, sin embargo, de ninguna manera fue peculiar a Inglaterra. El \u00abCalendario de Aengo\u00bb irland\u00e9s, ya mencionado, fue escrito en verso, y el Dr. Whitley Stokes ha demostrado que algunos de los calendarios latinos en verso impresos por Hampson presentan signos claros de influencias irlandesas. As\u00ed que en el continente, para tomar s\u00f3lo un ejemplo, tenemos un calendario elaborado o m\u00e1s bien, martirologio compuesto alrededor de 848 en hex\u00e1metros latinos por Wandelberto de Pr\u00fcm.\n<\/p>\n<h2>Desarrollo Posterior<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de los martirologios m\u00e1s detallados, que recientemente ha sido elaborada con minuciosidad por Dom Quentin, puede servir para mostrar el gran alcance que tiene el principio de que la naturaleza aborrece el vac\u00edo.   Casi todos los escritores, como Floro, Ado y Usuardo, quienes emprendieron la tarea de complementar el martirologio de Beda, trabajaron con el objeto declarado de llenar los d\u00edas que \u00e9ste hab\u00eda dejado en blanco. Bien podemos inferir que el mismo esp\u00edritu afect\u00f3 tambi\u00e9n el calendario.   La mera visi\u00f3n de un espacio vac\u00edo, sin duda, en muchos casos, tent\u00f3 a los escribas y a los correctores a llenarlo, si su erudici\u00f3n bastaba para el prop\u00f3sito; y aunque durante mucho tiempo estas entradas permanecieron como meras conmemoraciones en papel, seguro que a largo plazo reaccionar\u00eda en la liturgia.   Podemos decir que gran parte de la misma influencia estaba actuando cuando Alcuino tom\u00f3 en sus manos la tarea de llenas las lagunas en el \u00abSacramentario Gregoriano\u00bb, en particular cuando proporcion\u00f3 un conjunto completo de diferentes Misas para los domingos despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s.   Pero adem\u00e1s de esto, por supuesto, tenemos que considerar el potente factor de los nuevos intereses devocionales, la creaci\u00f3n de fiestas como las de Todos los Santos, Todos los Difuntos, la Sant\u00edsima Trinidad, las diversas fiestas de los \u00e1ngeles, y en particular de San Miguel Arc\u00e1ngel, y, en tiempos m\u00e1s modernos, Corpus Christi, el Sagrado Coraz\u00f3n, las Cinco Llagas, la conmemoraci\u00f3n de los diversos instrumentos de la Pasi\u00f3n, las muchas diferentes advocaciones bajo las que se honra a Nuestra Se\u00f1ora y las duplicaciones de fiestas provistas por las traducciones, dedicatorias y eventos milagrosos, tales como los estigmas de San Francisco de As\u00eds o la \u00abtransverberaci\u00f3n\u00bb del coraz\u00f3n de Santa Teresa. Necesariamente tambi\u00e9n, entre los innumerables hombres santos que vivieron en la pr\u00e1ctica de las virtudes heroicas, algunos capturaron la imaginaci\u00f3n de sus contempor\u00e1neos de una forma m\u00e1s pronunciada.  La piedad de los fieles que hab\u00edan sido testigo de sus virtudes durante la vida, o que, despu\u00e9s de su muerte, se beneficiaron del poder de su intercesi\u00f3n ante Dios, clam\u00f3 por algunos medios adecuados para manifestar la devoci\u00f3n y gratitud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio, este reconocimiento de santidad fue en cierta medida local, informal y popular, con el resultado de que no siempre fue muy discernidor. M\u00e1s tarde, se invoc\u00f3 la autoridad de la Santa Sede para pronuncia un decreto formal de canonizaci\u00f3n despu\u00e9s de una investigaci\u00f3n completa.   Pero si este sistema, por un lado, tiende a limitar el n\u00famero de santos reconocidos, tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a extender m\u00e1s ampliamente la fama de aquellos cuya historia o cuyos milagros eran m\u00e1s notables.   As\u00ed, al final, nos encontramos con que el culto a un santo como Santo Tom\u00e1s de Canterbury, por poner un ejemplo ingl\u00e9s, no se limitaba a su propia di\u00f3cesis o a su propia provincia, sino que dentro de un per\u00edodo de diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte su nombre encontr\u00f3 un lugar en los calendarios de casi todos los pa\u00edses de Europa.   A estas causas hay que a\u00f1adir el crecimiento de la cultura literaria entre las personas, sobre todo despu\u00e9s de la invenci\u00f3n de la imprenta y, por \u00faltimo, pero no menos importante, el car\u00e1cter cosmopolita de muchas de las \u00f3rdenes religiosas.   Dondequiera que se asentaron los cistercienses, necesariamente se honr\u00f3 el nombre de San Bernardo.  Una vez m\u00e1s, si no hubo parte de la cristiandad en la que los frailes no hubiesen trabajado, por lo tanto apenas hubo fieles que no hubiesen o\u00eddo hablar de San Francisco de As\u00eds, Santo Domingo de Guzm\u00e1n, Santa Clara de As\u00eds, Santa Catalina de Siena y muchos m\u00e1s.   No es de extra\u00f1ar, entonces, que en una fecha tan temprana el calendario se llenase de gente, y que en nuestra \u00e9poca casi no quedan d\u00edas vacantes en el que alguna fiesta no tenga prioridad y excluya el [[Oficio Divino|oficio[[ ferial.   Entrar en detalles sobre esta gran variedad de fiestas ser\u00eda imposible en un art\u00edculo como el presente. Todas las celebraciones m\u00e1s importantes se encuentran tratadas por separado en su lugar adecuado, por ejemplo, vea Todos los Santos, Todos los Difuntos, la Candelaria, Corpus Christi, etc.\n<\/p>\n<h2>Varias Peculiaridades de los Calendarios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del siglo IX en adelante un calendario era un complemento com\u00fan a la mayor\u00eda de las diferentes clases de libros lit\u00fargicos, por ejemplo, sacramentarios, salterios, antifonarios  e incluso pontificales.   En una fecha posterior, y especialmente despu\u00e9s de que se imprimieron dichos libros, casi nunca se omitieron antes de los misales, breviarios y las horas. En los calendarios lit\u00fargicos impresos con los que estamos m\u00e1s familiarizados ahora, encontramos poco m\u00e1s que el mero cat\u00e1logo de las fiestas eclesi\u00e1sticas.  En los primeros calendarios hay mayor variedad de informaci\u00f3n. Tenemos, por ejemplo, una serie de datos astron\u00f3micos referente a los tiempos de equinoccio y solsticio, la entrada del sol en los distintos signos del zod\u00edaco, los d\u00edas de can\u00edcula (N. del T.:  Can\u00edcula:  per\u00edodo del a\u00f1o en que es m\u00e1s fuerte el calor.), el comienzo de las cuatro estaciones, etc., y estos se destacan a menudo por versos escritos arriba o debajo de las entradas para cada mes, por ejemplo, Procedunt duplices in martis tempore pisces, en referencia al hecho de que a principios de marzo el sol est\u00e1 en la constelaci\u00f3n de Piscis.  A veces, tambi\u00e9n, los versos as\u00ed prefijados ten\u00edan un significado astrol\u00f3gico, por ejemplo, Jani prima dies et s\u00e9ptima fine timetur, lo que pretende expresar que el primer d\u00eda del mes de enero y el s\u00e9ptimo desde el final son de mala suerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que confesar que son numerosas las huellas de las influencias pagana, o por lo menos seculares, en muchos de nuestros calendarios antiguos existentes. Una caracter\u00edstica muy curiosa en muchos documentos anglosajones de esta clase es el conocimiento que manifiestan sobre los usos orientales y especialmente coptos. Por ejemplo en el t\u00edtulo de cada mes del Misal de Jumi\u00e8ges tenemos una l\u00ednea que da los nombres orientales para el per\u00edodo correspondiente; por ejemplo en el caso de abril:  \u00abHebr. Nisan; Aegypti Farmuthi; Graec. Xanthicos; Lat. Apr; Sax. Eastermonaeth; adem\u00e1s en el 26 de abril encontramos la entrada \u00abIX Aegyptior. mensis paschae.\u00bb [i.e. Pashons].  Por regla general, la informaci\u00f3n dada sobre el arreglo copto de los meses es por lo menos aproximadamente correcta.  En otras muestras m\u00e1s se se\u00f1alan cuidadosamente los llamados dies \u00e6gyptiaci que ten\u00edan fama de traer mala suerte (vea Chabas, \u00abLe Calendrier des jours fastes et &#8216;Wastes de l&#8217;annee egyptienne\u00bb, p\u00e1gs. 22, 119 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que a los ornamentos se refiere, los primeros calendarios a veces se insertaban en una especie de arcada, con dos pilares que formaban los lados de cada columna de la escritura, y un arco que coronaba el conjunto; mientras que en la Edad Media a menudo encontramos vi\u00f1etas bellamente dibujadas, a veces de forma amplia o delicadamente jocosa, que ilustra con mucho juego de la imaginaci\u00f3n las diferentes estaciones del a\u00f1o.  Una caracter\u00edstica que viene desde tiempos antiguos, pero que sobrevive a\u00fan en los calendarios impresos de nuestro Breviario y Misal actual, es la inserci\u00f3n en cada d\u00eda de la \u00abEpacta\u00bb y la \u00abLetra Dominical\u00bb.  Estos tienden recurren a un m\u00e9todo de c\u00e1lculo muy artificial y est\u00e1n destinados a proveer, siempre a mano, los medios para determinar el d\u00eda de la semana en cualquier a\u00f1o asignado, y m\u00e1s concretamente las fases de la luna.   La edad de la luna, determinada por estos m\u00e9todos, se le\u00eda antes del martirologio todos los d\u00edas durante la recitaci\u00f3n p\u00fablica del oficio de prima. Cuando Gregorio XIII reform\u00f3 el calendario, se consider\u00f3 conveniente conservar en un formulario corregido el viejo aparato y los nombres a los que las personas estaban acostumbradas.   Como este sistema de c\u00e1lculo es complejo y tiene poco menos que un inter\u00e9s de anticuario a su favor, podemos remitir al lector al art\u00edculo epacta o a las explicaciones dadas junto con el calendario en todas las copias del Breviario Romano y el Misal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de los calendarios para uso eclesi\u00e1stico, que fueron escritos en los libros lit\u00fargicos, hacia el final de la Edad Media creci\u00f3 la pr\u00e1ctica de compilar calendarios para el uso de los laicos. Estos corresponden m\u00e1s bien a lo que hoy llamar\u00edamos almanaques, y en ellos el elemento astrol\u00f3gico juega un papel mucho m\u00e1s prominente que en los misales o las horas. Una de las m\u00e1s famosas de estas compilaciones es el conocido como el \u00abCalendrier des Bergers\u00bb, o el \u00abCalendario de los Pastores\u00bb.   Fue impreso mucho m\u00e1s suntuosamente en Par\u00eds antes de finales del siglo XV, y posteriormente se extendi\u00f3 a Inglaterra y Alemania.   El tono religioso es muy pronunciado, pero encontramos al mismo tiempo las instrucciones astrol\u00f3gicas m\u00e1s elaboradas en cuanto a los d\u00edas de buena y mala suerte para ciertos procedimientos m\u00e9dicos, en especial el sangrado, as\u00ed como para actividades agr\u00edcolas, tales como la siembra, cosecha, labranza, esquileo y similares.   Es un ejemplo notable del conservadurismo de la mente r\u00fastica el que las ediciones del \u00abCalendario de los Pastores\u00bb se publicaron en Londres hasta pasada la mitad del siglo XVII, siendo el tono esencialmente cat\u00f3lico del libro f\u00e1cilmente reconocible bajo el m\u00e1s tenue de los disfraces (ver Revista Eclesi\u00e1stica, julio de 1902, p\u00e1gs. 1-21).\n<\/p>\n<h2>El calendario moderno impuesto por autoridad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dicho anteriormente se puede haber inferido que prevalec\u00eda una considerable divergencia entre los calendarios utilizados a finales de la Edad Media.   Esta falta de uniformidad degener\u00f3 en abuso, y fue una f\u00e9rtil fuente de confusi\u00f3n. Por lo tanto, el nuevo Breviario Romano y Misal que, de acuerdo con un decreto del Concilio de Trento, finalmente vio la luz en 1568 y 1570 respectivamente, conten\u00eda un nuevo calendario.   Al igual que otras porciones del nuevo c\u00f3digo lit\u00fargico, el cumplimiento del nuevo calendario se hizo obligatorio para todas las iglesias que no pudiesen probar una prescripci\u00f3n de doscientos a\u00f1os en el disfrute de sus costumbres distintivas.  Esta ley, que a\u00fan est\u00e1 en vigor, no ha evitado, por supuesto, que los sucesivos soberanos pont\u00edfices le a\u00f1adan muchas nuevas fiestas, ni tampoco les impide a distintas di\u00f3cesis, o incluso iglesias, la adopci\u00f3n de diversas fiestas locales, para las cuales se ha solicitado y obtenido el permiso del Papa o de la Congregaci\u00f3n de Ritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aunque se pueden a\u00f1adir santos locales, tambi\u00e9n se deben celebrar las fiestas previstas en el calendario romano. De hecho, para tales asuntos se concede una licencia considerable. Casi no hay una di\u00f3cesis en la que el calendario no difiera considerablemente de los de las di\u00f3cesis o provincias vecinas debido a estas adiciones.  Incluso la introducci\u00f3n de una sola fiesta nueva, debido a las transferencias as\u00ed requeridas, puede efectuar una alteraci\u00f3n considerable. En las Islas Brit\u00e1nicas, Inglaterra, Irlanda y Escocia todos celebran una serie de santos nacionales de forma independiente el uno del otro, pero \u00e9stas no son m\u00e1s que adiciones al calendario general romano, que todos observan en com\u00fan.   Por otra parte, durante tres siglos, y especialmente a fines de siglo XIX, este calendario ha sufrido modificaciones muy notables, en parte como consecuencia de los nuevos d\u00edas de los santos que se han introducido, en parte como consecuencia de los cambios realizados en el grado de las fiestas ya aceptadas.   Un arreglo tabular ayudar\u00e1 a aclarar esto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay completa certeza sobre el significado original que pudo haber tenido el t\u00e9rmino doble.  Algunos piensan que las fiestas mayores eran llamadas as\u00ed porque se \u201cduplicaban\u201d las ant\u00edfonas antes y despu\u00e9s de los salmos, es decir, se repet\u00edan dos veces en esos d\u00edas.   Otros, con m\u00e1s probabilidad, apuntan al hecho de que antes del siglo IX, en ciertos lugares, por ejemplo, en Roma, en las fiestas mayores se acostumbraba recitar dos conjuntos de maitines, el de feria o del d\u00eda de la semana, y el de la fiesta.  Por lo tanto esos d\u00edas eran conocidos como \u00abdobles\u00bb.   Como quiera que sea, esta divisi\u00f3n primitiva en dobles y simples ha dado lugar a una clasificaci\u00f3n mucho m\u00e1s elaborada. En la actualidad tenemos seis grados, a saber: las dobles de primera clase, dobles de segunda clase, dobles mayores, dobles, semidobles y simples.  Ahora, desde las diferentes revisiones oficiales del breviario, hechas en 1568, 1662, 1631 y 1882, se pueden obtener los siguientes datos (sobre fiestas entradas al breviario. Para fines de comparaci\u00f3n, podemos a\u00f1adir las cifras correspondientes a 1907:\n<\/p>\n<p><b>Fiestas entradas al Breviario<\/b><\/p>\n<p> <b>1508<\/b><\/p>\n<p>  <b>1602<\/b><\/p>\n<p> <b>1631<\/b><\/p>\n<p> <b>1882<\/b><\/p>\n<p> <b>1907<\/b><\/p>\n<p> P\u00edo V<\/p>\n<p> Clemente VIII<\/p>\n<p> Urbano VIII<\/p>\n<p> Le\u00f3n XIII<\/p>\n<p> P\u00edo X<\/p>\n<p>Dobles de primera clase<\/p>\n<p>19<\/p>\n<p>19<\/p>\n<p>19<\/p>\n<p>21<\/p>\n<p>23<\/p>\n<p> Dobles de segunda clase<\/p>\n<p>17<\/p>\n<p>18<\/p>\n<p>28<\/p>\n<p>28<\/p>\n<p>27<\/p>\n<p>Dobles mayores<\/p>\n<p> &#8212;<\/p>\n<p> 16<\/p>\n<p> 16<\/p>\n<p> 24<\/p>\n<p> 25<\/p>\n<p> Dobles<\/p>\n<p> 53<\/p>\n<p> 43<\/p>\n<p> 45<\/p>\n<p> 128<\/p>\n<p> 133<\/p>\n<p> Semidobles<\/p>\n<p> 60<\/p>\n<p> 68<\/p>\n<p> 78<\/p>\n<p> 74<\/p>\n<p> 72<\/p>\n<p> <b>Totales<\/b><\/p>\n<p> <b>149<\/b><\/p>\n<p> <b>164<\/b><\/p>\n<p> <b>176<\/b><\/p>\n<p> <b>275<\/b><\/p>\n<p> <b>280<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas figuras (que incluyen no solamente las festividades fijas, sino tambi\u00e9n las movibles y las de octavos d\u00edas) son suficientes para ilustrar la coronaci\u00f3n del calendario, lo que tuvo lugar en tiempos recientes. M\u00e1s a\u00fan, se debe recordar que hablando en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, las festividades de alto rango fueran \u201csimplificadas\u201d, es decir reducidas en su nivel de conmemoraciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si existiera alguna duda sobre un d\u00eda ya ocupado, ser\u00eda \u201ctransferido\u201d a un d\u00eda libre. Esto puede ser encontrado en las \u00faltimas etapas del a\u00f1o. Por otro lado, mientras se han incrementado los dobles de primera y de segunda clase, etc. (festa chori), los feriados de obligaci\u00f3n (festa chori et fori) han crecido poco, infuenciados por las dificultades de normas civiles en varios pa\u00edses europeos. La Inglaterra de la Pre-Reforma, con sus cuarenta o m\u00e1s feriados o preceptos, no fue m\u00e1s all\u00e1 en relaci\u00f3n con el resto del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para tomar solamente un ejemplo que se tiene a la mano, en la Di\u00f3cesis de Liaegrave, en 1287 (Mansi, Concilia, XXIV, 909) hab\u00eda, adem\u00e1s de los domingos, cuarenta y dos festividades en donde no se permit\u00eda que la gente trabajara. Por tanto, es escasamente sorprendente que el excesivo n\u00famero de estos d\u00edas de festejo fuera inclu\u00eddo en 1523 en el Centrum Gravamina, Cien Lamentos, de la naci\u00f3n alemana. El Papa Urbano VIII en 1642, priv\u00f3 a los obispos del derecho de instituir nuevos feriados ecleci\u00e1sticos sin el permiso de la Santa Sede, y limit\u00f3 el n\u00famero de los mismos a una obligaci\u00f3n general de cuarenta y cuatro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Siglo XVIII, bajo la presi\u00f3n de varios gobernantes, en varios pa\u00edses, la lista fue m\u00e1s bien disminu\u00edda. Muchas de las que eras festividades con feriado, fueron reducidas al estatuto de festividades de devoci\u00f3n, por ejemplo se aboli\u00f3 la obligaci\u00f3n de escuchar misa y de descansar del trabajo, mientras tanto, tambi\u00e9n las vigilias cesaron en ser observadas como d\u00edas de ayuno. Pero a\u00fan despu\u00e9s de las concesiones que Clemente XIV, en 1772, realiz\u00f3 a la Empeatriz Mar\u00eda Teresa, dieciocho feriados (festa chori et fori) todav\u00eda permanecen en los dominios austr\u00edacos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Francia, bajo el r\u00e9gimen de Napole\u00f3n, el papa se vi\u00f3 forzado a reducir el n\u00famero de feriados de obligaci\u00f3n, hasta que los mismos se redujeron a cuatro: Navidad, Ascensi\u00f3n, Asunci\u00f3n y de Todos los Santos. Para el resto de festividades, otras concesiones fueron hechas por Le\u00f3n XII, y sus sucesores. En la actualidad, el n\u00famero de feriados de obligaci\u00f3n en Roma es de dieciocho (siempre excluyendo domingos). Pero solo nueve de ellos son reconocidos como feriados legales por el gobierno italiano. La norma francesa de cuatro festa proecepti prevalece en B\u00e9lgica y en Holanda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Espa\u00f1a, Autria y grandes regiones de Alemania, son observados 15 d\u00edas de festividad, aunque ese n\u00famero puede variar en diferentes provincias. En Inglaterra, las festividades de obligaci\u00f3n son: la Circuncisi\u00f3n, la Epifan\u00eda, la Ascensi\u00f3n, Corpus Christi, San Pedro y San Pablo, la Asunci\u00f3n, Todos los Santos y Navidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa lista se agregan en Irlanda dos festividades m\u00e1s: la Anunciaci\u00f3n, y San Patricio; en Escocia una: la festividad de San Andr\u00e9s. En Estados Unidos se observan sies festividades incluyendo Navidad: A\u00f1o Nuevo, la Ascensi\u00f3n, la Asunci\u00f3n, Todos los Santos y la Inmaculada Concepci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las condiciones deben haber sido dif\u00edciles para cat\u00f3licos de pa\u00edses de habla inglesa, en siglos pasados y viviendo bajo penalidades legales. En 1781, y de conformidad con raras y viejas copias del \u201cLaity\u00b4s Directory\u201d, se obligaba a guardar cada viernes del a\u00f1o (excepto durante el tiempo pascual) como d\u00eda de ayuno. Adem\u00e1s de esto, hab\u00eda abstinencia los s\u00e1bados y un buen n\u00famero de vigilias de ayuno, las cuales fueron substitu\u00eddas en 1771, por los mi\u00e9rcoles y los viernes de Advenimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los feriados de obligaci\u00f3n totalizaron treinticuatro, pero en 1778 fueron reducidos a once. Los dem\u00e1s quedaron siendo observados como festividades de devoci\u00f3n. Por otra parte, el calendario creci\u00f3 por la restauraci\u00f3n completa del culto lit\u00fargico de muchos santos ingleses. El primer permiso para ello fue dado por Benedicto XIV en 1749 a requerimiento de su Alteza Real, el Cardenal de York.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto fue limitado a una docena de santos, incluyendo San Agust\u00edn de Inglaterra y San Jorge, ambos manteni\u00e9ndose como dobles de primera clase. Sin embargo en 1774, otras concesiones fueron hechas por Clemente XIV. En 1884 la lista fue a\u00fan m\u00e1s extendida, y en 1887, con la beatificaci\u00f3n de m\u00e1rtires ingleses, se tuvo la ocaci\u00f3n de aprobar varios nuevos oficios y misas.\n<\/p>\n<h2>Las Iglesias de Oriente<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pr\u00e1cticamente imposible entrar aqu\u00ed en destalle, respecto a los calendarios de varias de las Iglesias Orientales. Para la mayor\u00eda de ellas se puede decir que ten\u00edan que enfrentar las mismas complicaciones que la Iglesia Occidental, en tanto hab\u00edan festividades fijas y aquellas que eran al menos parcialmente movibles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor parte de las festividades se manten\u00edan en los d\u00edas correspondientes a la Cristiandad Occidental, tales como la Circuncisi\u00f3n, la Epifan\u00eda, el Nacimiento de San Juan el Bautista, San Pedro y San Pablo, la Asunsi\u00f3n, la Natividad de la Virgen Mar\u00eda, la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz, San Andr\u00e9s, y la Natividad de Nuestro Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, existen casos en los que la correspondencia no es exacta. Por ejemplo, los griegos mantienen la festividad de la Inmaculada Concepci\u00f3n el 9 de diciembre y no el 8 de diciembre, bajo la denominaci\u00f3n de he sullepsis tes theoprometoros Annes (conceptio Ann\u00e6 avi\u00e6 Dei). La celebraci\u00f3n de la Cruz es realizada el 3 de mayo; para los griegos el 7 de mayo. Muchas de las festividades de la Iglesia Oriental no se mantienen en los d\u00edas uniformes que corresponden a la usanza latina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos casos, las celebraciones contin\u00faan luego del d\u00eda propio de la festividad, pero no toman una semana. Es peculiar que en estos ritos, luego del d\u00eda festivo, tiene lugar una especie de conmemoraci\u00f3n acerca de los personajes m\u00e1s cercanos que se encuentran relacionados. Por tanto, el 3 de febrero, el d\u00eda despu\u00e9s de la festividad de la Purificaci\u00f3n, los griegos dan especiales honores a San Simeon y Ana; mientras que el 9 de septiembre, el d\u00eda despupes de la Natividad de Nuestra Se\u00f1ora, se menciona a San Joaqu\u00edn y Santa Ana. Otras caracter\u00edsticas excepcionales, algunas de ellas extravagantes, son presentadas en los ritos sir\u00edacos, armenios y c\u00f3pticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda necesario aqu\u00ed, llamar la atenci\u00f3n a que estas iglesias por lo general asignan un d\u00eda de cada mes para cultos especiales a Nuestra Bendita Se\u00f1ora. En cuanto a las fiestas movibles, tiene especial inter\u00e9s el principio de la Cuaresma. Conjuntamente con los griegos y otros ritos, el per\u00edodo de la Cuaresma, se dice que comienza la semana antes de la Septuag\u00e9sima, aunque en este caso se trata de un tiempo de preparaci\u00f3n. El sexag\u00e9simo domingo es conocido como he kuriake te apokreo (el domingo de abstinencia de la carne). No es que se prohiba el consumo de carne ese d\u00eda, sino que hasta ese d\u00eda la carne es permitida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera similar, el siguiente domingo (quinquag\u00e9sima) es conocido como he kuriake tes turines (el domingo de los quezos) debido a que es hasta ese domingo que se permite comer quezos y huevos. Las festividades movibles en la iglesia griega, no obstante, incluyen otros festejos m\u00e1s all\u00e1 de aquellos que estrictamente pertenecen al ciclo oriental. El ejemplo m\u00e1s notorio es el de la festividad de Todos los Santos (ton hagion panton) el que se observa el domingo siguiente a Pentecost\u00e9s, o en otras palabras, en el domingo de la Sant\u00edsima Trinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:   Thurston, Herbert. \u00abChristian Calendar.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 14 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03158a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Giovanni E. Reyes.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[484] Del t\u00e9rmino romano \u00abcalendas\u00bb o jornadas iniciales de cada mes de la\u00f1o romano. Se puede definir como sistema o computo de los d\u00ed\u00adas y de los tiempos, seg\u00fan diversos criterios (lunar, solar, estacional). Los modos de contabilidad han dependido de cada cultura. En el Mediterr\u00e1neo se extendi\u00f3 el calendario romano, que ten\u00ed\u00ada 10 meses. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/calendario-cristiano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCALENDARIO CRISTIANO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10012","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10012"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10012\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}