{"id":10058,"date":"2016-02-05T07:16:30","date_gmt":"2016-02-05T12:16:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cartesianismo\/"},"modified":"2016-02-05T07:16:30","modified_gmt":"2016-02-05T12:16:30","slug":"cartesianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cartesianismo\/","title":{"rendered":"CARTESIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>[081]<br \/>\n    Sistema de pensamiento apoyado en la doctrina y actitudes filos\u00f3ficas de Renato Descartes. Es sin\u00f3nimo de racionalismo y de rigor matem\u00e1tico, argumental y cient\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>    El cartesianismo como doctrina y m\u00e9todo de pensamiento influy\u00f3 muchos en los planteamientos religiosos del siglo XVIII. A pesar de ser compatible con la fe cristiana fue mirado con gran recelo por la jerarqu\u00ed\u00ada eclesial.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La acci\u00f3n de Descartes en la historia del esp\u00ed\u00adritu no se limita a haber sido el fil\u00f3sofo de moda en el s. xvii franc\u00e9s. El c. es antes bien un comienzo y un modelo de la actitud de la conciencia moderna en general. Su estimac\u00ed\u00ad\u00f3n oscila, hoy como antes, entre dos extremos, seg\u00fan como se juzguen las tendencias fundamentales de la edad moderna: o como promesa o como decadencia. Ello es signo de la perenne actualidad del c., que pide de cada generaci\u00f3n una nueva toma de posiciones; pero a la vez dificulta esta toma de posici\u00f3n. Adem\u00e1s los impulsos procedentes del c., que marcan una \u00e9poca en la historia, no se limitan a las intuiciones e intenciones originales de Descartes. La m\u00e1scara que, a los 23 a\u00f1os, el fil\u00f3sofo confesaba haberse puesto (larvatus prodeo: O x 213 ), la investigaci\u00f3n no ha logrado hasta hoy quit\u00e1rsela del todo. E. GILSON ha descubierto las m\u00faltiples dependencias del gran innovador respecto de la tradici\u00f3n, y precisamente de la escol\u00e1stica (Index Scolastico-Cart\u00e9sien, 1912; NY 21964; Etudes sur le r\u00f3le de la Pens\u00e9e m\u00e9di\u00e9vale dans la f ormat\u00ed\u00adon du Syst1me Cart\u00e9sien, P 1930). Lo decisivo, sin embargo, por encima de los pormenores, es el impulso que Descartes comunic\u00f3 a unos pocos principios met\u00f3dicos y sistem\u00e1ticos, vertiendo en ellos, como en focos, las lineas progresivas de la ciencia y de la conciencia general de su tiempo. Y d\u00e1ndoles as\u00ed\u00ad nueva fuerza. Aqu\u00ed\u00ad radica sin duda la grandeza, no menos que el l\u00ed\u00admite de su obra de pensador. Un examen y deslinde cr\u00ed\u00adtico de estos principios es siempre, por las razones apuntadas, una empresa sujeta a revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El metadol\u00f3gico s. xvii hall\u00f3 en Descartes su te\u00f3rico supremo. Las Reg\u00falae ad directionem ingenii (1628, publicaci\u00f3n p\u00f3stuma) y el famoso esbozo Discours de la m\u00e9thode (1637) programan un m\u00e9todo \u00fanico, dominado por el modelo de conocimento deductivo de la matem\u00e1tica, que lleva paso a paso, con una consecuencia que no se salta nada, del an\u00e1lisis a la s\u00ed\u00adntesis. Esta concentraci\u00f3n metodol\u00f3gica pudo dar fuerzas a la moderna investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica para recorrer su ascendente carrera. Pero descubre tambi\u00e9n el peligro de un monismo met\u00f3dico (ya la ilustraci\u00f3n del s. xviii reprocha al c. su -> dogmatismo), que, en el fondo, no puede desde luego achacarse s\u00f3lo al c., pues irrumpe con todo cultivo decidido de la ciencia. El respeto transitorio a la moral tradicional cristiana por parte de Descartes fue en todo caso un dique demasiado d\u00e9bil contra la pretensi\u00f3n de universalidad de su propio m\u00e9todo racionalista.<\/p>\n<p>El escepticismo que profes\u00f3 Montaigne y el libre pensamiento del tiempo, lo organiza Descartes en su obra capital Meditationes (1641), para destruir met\u00f3dicamente toda certeza aparente o insuficiente, hasta que la duda misma se elimina en la infalible certeza que de s\u00ed\u00ad mismo tiene el que duda: cogitoexisto (en el Discours con el equ\u00ed\u00advoco \u00abluego\u00bb: je pense, done je suis). Esta fundamentaci\u00f3n del conocimiento en la propia conciencia, no obstante f\u00f3rmulas paralelas en Agust\u00ed\u00adn y pensadores medievales, es considerada con raz\u00f3n como lema de la filosof\u00ed\u00ada de la \u00absubjetividad\u00bb, que hall\u00f3 sus puntos culminantes en el m\u00e9todo transcendental de Kant y, sobre todo, en la universal metaf\u00ed\u00adsica del esp\u00ed\u00adritu del idealismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Contra una reducci\u00f3n muy difundida pero superficial del m\u00f3vil fundamental de Descartes a la autonom\u00ed\u00ada debiera precavernos el hecho mismo de que, en el fondo, la certeza de s\u00ed\u00ad va enlazada con el conocimiento vivo de la idea de Dios. El antropocentrismo es relativo, est\u00e1 referido al ser; la autonom\u00ed\u00ada humana es, a par, teonom\u00ed\u00ada. La idea del Dios infinito no s\u00f3lo se le imprime al esp\u00ed\u00adritu humano externamente, no s\u00f3lo es \u00abinnata\u00bb en \u00e9l, sino que constituye adem\u00e1s el resorte m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su naturaleza din\u00e1mica (cf. Med. 3: O. vii 51s). Tambi\u00e9n la otra prueba de la existencia de Dios, la ontol\u00f3gica, no obstante la falsa interpretaci\u00f3n refleja como puro conocimiento conceptual aprior\u00ed\u00adstico por Descartes mismo (y posteriormente por Kant), se funda en una primigenia y v\u00e1lida experiencia espiritual del ser (cf. Med. 5: \u00c2\u00a1bid. 115120; sobre el tema, p. ej., W. KERN, \u00abScholast\u00ed\u00adk\u00bb 39, 1964, p. 91-97). Sin embargo, habr\u00e1 que objetar con Jaspers que Descartes dej\u00f3 perder, casi insensiblemente, el profundo sentido y la rica posibilidad escondidos en la certeza primera; y con Heidegger, que la verdad vino a convertirse demasiado en mera exactitud. Esto &#8211; y no el muy discutido \u00abc\u00ed\u00adrculo\u00bb, que se supone \u00c2\u00a1leg\u00ed\u00adtimoes lo que tambi\u00e9n hay que objetar al criterio de verdad de la \u00abpercepci\u00f3n clara y distinta\u00bb, tal como de hecho lo manejaba Descartes. Descartes ya era excesivamente un \u00abracionalista cartesiano\u00bb.<\/p>\n<p>Las Meditationes y luego (1644) los Principia desarrollan la tajante oposici\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu y materia, entre la res cogitans y la res extensa. Estas demensiones como substancias completas est\u00e1n en el hombre con una conexi\u00f3n, no \u00f3ntica, sino solamente operativa (teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica de la interacci\u00f3n), mientras los animales no pasan de aut\u00f3matas ingenios\u00ed\u00adsimos. Este dualismo sobre todo, dadas las dificultades que suscitaba, determin\u00f3 la problem\u00e1tica del c. en el s. xvII. \u00c2\u00a31 empuj\u00f3 a sistemas m\u00e1s consecuentes y contrapuestos: al dualismo ocasionalista y dualista de Malebranche y al monismo \u00abneutralista\u00bb de Espinosa (&#8211;> espinosismo). En una posterior y mucho m\u00e1s amplia influencia sobre la conciencia moderna, el pensamiento de Descartes, que preferentemente conceb\u00ed\u00ada como \u00abcosas\u00bb los constitutivos de la realidad y desde\u00f1aba los principios ontol\u00f3gicos y las \u00abformas substanciales\u00bb de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, ha contribuido a una nivelaci\u00f3n de las, diferencias en los seres del mundo a la manera de los monismos materialistas, en contra absolutamente de sus primigenias tendencias. Por otra parte, el sistema de la mec\u00e1nica del mundo construido en los Principia es expresi\u00f3n y ejemplo de un proyecto de investigaci\u00f3n, siempre necesario en el terreno de las ciencias especiales, donde el car\u00e1cter unilateral de los m\u00e9todos est\u00e1 compensada por la apertura de nuevos caminos, si bien los pormenores materiales, p. ej., las siete leyes del impulso no hayan resistido, ni aun dentro de la f\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica, la prueba de la experimentaci\u00f3n. En este mismo campo f\u00ed\u00adsico, la identificaci\u00f3n entre materia y extensi\u00f3n agit\u00f3 a los te\u00f3logos en tiempo de Descartes por las consecuencias que implicaba para la doctrina eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>De su fe en la revelaci\u00f3n cristiana Descartes apenas abrog\u00f3 nada m\u00e1s que lo usual en los eruditos de su tiempo (y si alguna vez fue m\u00e1s lejos, eso ha de explicarse ante todo por su naturaleza ir\u00e9nica). Pero el hecho de que en principio \u00e9l uniera una fe moderada en la revelaci\u00f3n con una posici\u00f3n filos\u00f3fica muy consecuente (e incluso extrema) y con m\u00faltiples investigaciones cient\u00ed\u00adficas, atestigua una tensi\u00f3n pluralista que en el futuro ser\u00e1 valorada como cristianismo objetivo mucho m\u00e1s de lo que era posible en el pasado.<\/p>\n<p>Walter Kern<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[081] Sistema de pensamiento apoyado en la doctrina y actitudes filos\u00f3ficas de Renato Descartes. Es sin\u00f3nimo de racionalismo y de rigor matem\u00e1tico, argumental y cient\u00ed\u00adfico. El cartesianismo como doctrina y m\u00e9todo de pensamiento influy\u00f3 muchos en los planteamientos religiosos del siglo XVIII. 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