{"id":10091,"date":"2016-02-05T07:17:27","date_gmt":"2016-02-05T12:17:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celebracion\/"},"modified":"2016-02-05T07:17:27","modified_gmt":"2016-02-05T12:17:27","slug":"celebracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celebracion\/","title":{"rendered":"CELEBRACION"},"content":{"rendered":"<p>[401]<br \/>\n    Es la conmemoraci\u00f3n gozosa de un acontecimiento, encuentro o situaci\u00f3n. Tiene que ver con recuerdo, ceremonia, fiesta, felicitaci\u00f3n, regocijo, exaltaci\u00f3n, etc. Y de alguna forma implica participaci\u00f3n, comunidad y acci\u00f3n de compartir, de dar y recibir, de relaci\u00f3n cordial y solidaria, por lo tanto de comunidad, grupo, encuentro.<\/p>\n<p>    El mensaje cristiano se halla muy vinculado al concepto y al sentimiento de celebraci\u00f3n, pues la Historia de la salvaci\u00f3n y las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas conllevan un gozo singular al poder compartir las gracias y los dones que el mismo Jes\u00fas nos ha repartido.<\/p>\n<p>   En el Antiguo Testamento abundan los lenguajes celebrativos desde la Pascua a las fiestas diversas, desde las victorias a la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los textos evang\u00e9licos est\u00e1n llenos de ideas y sentimientos de celebraci\u00f3n: bodas de Cana, par\u00e1bolas de bodas y convites, viajes prof\u00e9ticos al Templo, hasta la Cena de despedida o del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Por eso en la terminolog\u00ed\u00ada usual cristiana se alude con frecuencia a la idea de celebraci\u00f3n. Se celebran los sacramentos y las bendiciones, se celebran las fiestas y los recuerdos, se celebran los acontecimientos gozosos (bodas y bautizos) y tristes (muertes).<\/p>\n<p>    El sentido gozoso del mensaje cristiano, pues Evangelio es buena noticia, est\u00e1 en la base de la relaci\u00f3n normal que debe existir entre catequesis y celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Con todo no hay que confundir ambas realidades o conceptos. La celebraci\u00f3n es fiesta, gozo de lo ya pose\u00ed\u00addo. Por eso la homil\u00ed\u00ada es esencialmente celebraci\u00f3n, porque se goza en la Palabra de Dios recibida y ya pose\u00ed\u00adda. Sin embargo la catequesis es preparaci\u00f3n, camino, educaci\u00f3n para recibir con m\u00e1s consciencia y alegr\u00ed\u00ada lo que se espera y ama. La catequesis prepara y se orienta hacia la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Las celebraciones cristianas, fiestas y sacramentos, gestos, recuerdos, se ven expresadas en el cristianismo con series sugestivas de gestos y s\u00ed\u00admbolos. Con todo, la catequesis es celebrativa tambi\u00e9n por cuanto inicia, ambienta y dispone en esos elementos. Y lo hace con experiencias y no s\u00f3lo con consideraciones. Es celebrativa en alguna forma, pero m\u00e1s bien habr\u00ed\u00ada que decir que es preparaci\u00f3n para la fiesta, no la fiesta en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>    Toda celebraci\u00f3n es catequ\u00ed\u00adstica pues es un medio de educar en la fe en cuanto ofrece modos de expresar y de entender las ideas, los sentimientos y las actitudes espirituales. Por eso en la catequesis el lenguaje celebrativo debe estar presente al m\u00e1ximo, ya que es el mejor modo para iniciar a los catequizandos en \u00e9l con inter\u00e9s y con frecuentes experiencias.<\/p>\n<p>    El S\u00ed\u00adnodo de los Obispos de 1977, que tuvo como tema central la catequesis, termin\u00f3 con un mensaje al Pueblo de Dios en el que se afirmaba: \u00abEn toda catequesis \u00ed\u00adntegra hay que unir de modo inseparable el conocimiento de la Palabra de Dios, la celebraci\u00f3n de la fe en los sacramentos y la confesi\u00f3n de la fe en la vida cotidiana\u00bb.<\/p>\n<p>    Las celebraciones pueden ser de muchos tipos. Las m\u00e1s importantes en el cristianismo son evidentemente las lit\u00fargicas y sacramentales: los sacramentos, las fiestas.<\/p>\n<p>    Pero puede haber otras muchas formas de conmemorar hechos religiosos y por lo tanto hay que saber elegir, ordenar y acomodar los encuentros y las formas de celebrar.<\/p>\n<p>    En catequesis es importante aprender celebrando (convivencias, festejos, procesiones, recuerdos, etc.) y celebrar aprendiendo (regocijos, representaciones, acciones compartidas). Es lo din\u00e1mico y prioritario de la acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica; al menos es lo inseparable de la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Por lo dem\u00e1s tambi\u00e9n es conveniente recordar que las celebraciones lit\u00fargicas con ni\u00f1os no siempre pueden seguir los esquemas y procesos que siguen a las preparadas por adultos y para adultos. El lenguaje celebrativo debe acomodarse a ellos sin reclamar excesiva pureza de ritos, defecto en que suelen caer los que confunden r\u00fabricas con plegarias, acciones con celebraciones, ceremonias y alegr\u00ed\u00adas espirituales.<\/p>\n<p>    Esas celebraciones exigen adaptaci\u00f3n, brevedad, acci\u00f3n, uso de sentidos, delicadeza, ambientaci\u00f3n psicol\u00f3gica y pautas para la comprensi\u00f3n de los actos y de los s\u00ed\u00admbolos, ya que los ni\u00f1os tienen menos capacidad de abstracci\u00f3n y dependen de la acogida de los gestos y de la claridad y agilidad con la que se les ense\u00f1e a ejecutarlos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. a\u00f1o lit\u00fargico, culto, domingo, liturgia)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Ambientaci\u00f3n cultural y existencial &#8211; II. Elementos de orden antropol\u00f3gico &#8211; III. Etimolog\u00ed\u00ada: 1. En la latinidad cl\u00e1sica; 2. En la latinidad cristiana y lit\u00fargica; 3. Conclusi\u00f3n &#8211; IV. Elementos b\u00ed\u00adblicos: 1. El contenido de la \u00abcelebraci\u00f3n\u00bb: a) Palabra, b) Sacrificio-sangre; 2. Las distintas \u00abdimensiones\u00bb de la celebraci\u00f3n: a) Dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, b) Dimensi\u00f3n comunitaria, c) Dimensi\u00f3n mist\u00e9rica &#8211; V. Teolog\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n: 1. Los elementos de la \u00abactio\u00bb: a) El rito, b) La palabra, c) La eucolog\u00ed\u00ada; 2. El signo del misterio: a) La celebraci\u00f3n como \u00abmysterium\u00bb, b) La celebraci\u00f3n como \u00abactio\u00bb, c) La celebraci\u00f3n como \u00abvita\u00bb &#8211; VI. Problem\u00e1tica pastoral: 1. \u00bfUn \u00abestilo\u00bb tambi\u00e9n para celebrar?; 2. \u00bfQu\u00e9 \u00ablenguaje\u00bb?; 3. \u00bfCatequesis o evangelizaci\u00f3n? &#8211; VII. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Ambientaci\u00f3n cultural y existencial<br \/>\nRecuperar incluso en el lenguaje m\u00e1s corriente del hombre de hoy un t\u00e9rmino como celebrar-celebraci\u00f3n es ya un dato positivo. Las situaciones sociales y culturales en las que tal recuperaci\u00f3n ha tenido lugar y sigue desarroll\u00e1ndose son entre s\u00ed\u00ad muy diversas: nos movemos dentro de un contexto que va desde lo social -en el m\u00e1s amplio sentido del t\u00e9rmino- hasta lo l\u00fadico, pero que encuentra en lo religioso su expresi\u00f3n m\u00e1s originaria y a la vez m\u00e1s completa. No entra en el \u00e1mbito del presente estudio mostrar las razones del revival de este t\u00e9rmino. S\u00f3lo se puede afirmar que no se trata ciertamente de una moda, sino de un hecho ligado a elementos cuyas manifestaciones sucesivas trascienden todo \u00e1mbito restringido en el tiempo y en el espacio. Encontrarse ante un tema que se presenta como nuevo&#8217; obliga a un tipo de reflexi\u00f3n abierta; es decir, de reflexi\u00f3n que, aun estando en sus comienzos, cuenta ya con algunos datos reales imprescindibles y siempre v\u00e1lidos, pero que aspira, porotra parte, a completarse con esas otras aportaciones socio-ambientales, antropol\u00f3gicas [-> infra, II], culturales y ling\u00fc\u00ed\u00adsticas (en sentido amplio) que caracterizan a cada generaci\u00f3n en las distintas \u00e9pocas de la historia.<\/p>\n<p>Aparece, en todo caso, como un hecho comprobado que la recuperaci\u00f3n del significado originario del t\u00e9rmino y el uso que del mismo est\u00e1 haciendo el lenguaje lit\u00fargico propiamente tal son determinantes en la reapropiaci\u00f3n de las connotaciones esenciales de una terminolog\u00ed\u00ada tan caracter\u00ed\u00adstica que, utilizad\u00ed\u00adsima en la lengua latina tanto cl\u00e1sica como cristiana, lleg\u00f3 despu\u00e9s a sobrevivir en los escritos de los padres, y sobre todo en los textos lit\u00fargicos. M\u00e1s adelante [-> infra, I11] ahondaremos en este fen\u00f3meno mediante el estudio etimol\u00f3gico del fonema, estudio que aportar\u00e1 indicaciones para una nueva comprensi\u00f3n del t\u00e9rmino incluso en el contexto socio-cultural-religioso de hoy.<\/p>\n<p>Y \u00e9ste es el objetivo del presente trabajo. M\u00e1s all\u00e1 de una simple indagaci\u00f3n filol\u00f3gica que puede parecer est\u00e9ril o in\u00fatil, se esconde el deseo -y hoy m\u00e1s que nunca es una urgente necesidad- de comprensi\u00f3n profunda de la acci\u00f3n que este t\u00e9rmino implica: de sus elementos, de las modalidades de actuaci\u00f3n y sobre todo de los contenidos que encierra e intenta expresar. El tratamiento prescinde intencionadamente de lo que pudiera ser una eventual confrontaci\u00f3n con celebraciones propias de otras -> religiones no cristianas, para centrarse en la celebraci\u00f3n dentro de un \u00e1mbito cristiano y lit\u00fargico, ya que el objeto que distingue a las primeras de la segunda es radicalmente diverso, como es radical y objetiva la diferencia entre lo que puede identificarse con el mito y lo que ha sido un acontecimiento hist\u00f3rico y religiosamente bien situado.<\/p>\n<p>II. Elementos de orden antropol\u00f3gico<br \/>\nDe Nola, al estudiar los elementos que caracterizan la fiesta considerada como \u00abun per\u00ed\u00adodo intensivo de la vida colectiva y de la experiencia social\u00bb, subraya c\u00f3mo la fiesta adopta \u00abla fisonom\u00ed\u00ada de un tiempo sagrado\u00bb que, realiz\u00e1ndose \u00aben formas dram\u00e1ticas y espectaculares&#8230;, resulta, en su relaci\u00f3n con el m\u00f3dulo (m\u00ed\u00adtico), acci\u00f3n ritual\u00bb&#8216;. Seg\u00fan una cierta cr\u00ed\u00adtica \u00abfuncionalista e historicista&#8230;, el m\u00f3dulo m\u00ed\u00adtico, que aparece en los contextos festivos (la celebraci\u00f3n de una vicisitud que da origen a unos bienes culturales, de una empresa salvadora y liberadora, de un hecho primordial que garantiza la continuidad en los procesos de producci\u00f3n econ\u00f3mica, agr\u00ed\u00adcola, de caza, pesca, etc.), produce efectivamente una deshistorifzcaci\u00f3n de la vida del grupo, el cual se ve reconducido a una representaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica del mundo, pero no agota su funci\u00f3n en el resultado deshistorificante, ya que tiende a reintegrar al grupo en la realidad hist\u00f3rica o mundana y a liberarlo de las incertidumbres y de las preocupaciones que tienen lugar en las crisis productivas\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito cristiano, realizar una acci\u00f3n denominada celebraci\u00f3n no implica referencias expl\u00ed\u00adcitas ni impl\u00ed\u00adcitas a m\u00f3dulos m\u00ed\u00adticos, a cultos mist\u00e9ricos como los practicados en algunas regiones de la cuenca mediterr\u00e1nea en \u00e9poca pre y poscristiana, y mucho menos la recuperaci\u00f3n de situaciones folcl\u00f3ricas, sino la adopci\u00f3n de unos \u00abhechos hist\u00f3ricos concretos que elevan la historia humana a historia de salvaci\u00f3n y que rechazan el lenguaje m\u00ed\u00adtico\u00bb&#8216;. En la base del hecho celebrativo cristiano se da, pues, no un elemento m\u00ed\u00adtico, sino \u00abun s\u00f3lido fundamento antropol\u00f3gico\u00bb que hunde \u00absus ra\u00ed\u00adces no s\u00f3lo en la realidad misma del hombre y del mundo, sino de una manera especial en la naturaleza espec\u00ed\u00adfica de la relaci\u00f3n religiosa Dios-hombre&#8230; Es propiamente este fundamento -prosigue Ruffini- el que, permitiendo, por una parte, a la ritualidad cristiana mantener estable toda su m\u00e1s aut\u00e9ntica originalidad, le permite, por otra, igualmente convertirse en excepcional int\u00e9rprete de toda ordenada religiosidad natural\u00bb<br \/>\nAflora entonces con m\u00e1s claridad c\u00f3mo en la historia religiosa del hombre constituye la celebraci\u00f3n el transmisor del contenido de la experiencia espiritual del hombre mismo. Y todo est\u00e1 mediado a trav\u00e9s de ese mundo de s\u00ed\u00admbolos (acciones, gestos y cosas&#8230;) que caracterizan de una forma determinante el rito religioso. \u00abEn este contexto -observa Ruffini- la simbolicidad no entra ya en la categor\u00ed\u00ada de lo irreal, de lo no verdadero y de lo f\u00fatil, sino que consiste en un nuevo y m\u00e1s profundo modo de ver y experimentar la realidad y de situarse en una relaci\u00f3n m\u00e1s constructiva con las cosas, con los hombres y hasta con Dios mismo&#8230;\u00bb<br \/>\nS\u00f3lo dentro de estas premisas adquiere nuestro an\u00e1lisis su m\u00e1s adecuada perspectiva, pudiendo as\u00ed\u00ad aportar su propia contribuci\u00f3n relativa a la celebraci\u00f3n considerada en el mundo espec\u00ed\u00adficamente cristiano. El examen filol\u00f3gico [-> infra, III] -como premisa indispensable- evidenciar\u00e1 aquellos significados originarios y derivados que celebrar y celebraci\u00f3n mantendr\u00e1n y desarrollar\u00e1n al evolucionar tambi\u00e9n en el lat\u00ed\u00adn cristiano v Iit\u00fargico. En este an\u00e1lisis global es donde encontraremos los significados que el verbo comporta todav\u00ed\u00ada hoy tanto en el contexto religioso-cultual como fuera de \u00e9l, es decir, en un contexto decisivamente profano. Fijando la atenci\u00f3n en el primer \u00e1mbito, el religioso-cultual, el acercamiento al asunto b\u00ed\u00adblico [-> infra, IV] constituir\u00e1 el necesario e imprescindible puente de tr\u00e1nsito para una comprensi\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica del acontecimiento cristiano denominado celebraci\u00f3n [-> infra, V]. La reflexi\u00f3n sobre tal acontecimiento y sobre sus elementos integrales llevar\u00e1 a evidenciar las caracter\u00ed\u00adsticas propias de toda celebraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n y al mismo tiempo a puntualizar y ofrecer algunas l\u00ed\u00adneas de soluci\u00f3n en torno a la actual problem\u00e1tica [-> infra, VI].<\/p>\n<p>III. Etimolog\u00ed\u00ada<br \/>\nUn acercamiento a la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino, a la vez que muestra su riqueza de significado, constituye el m\u00e9todo m\u00e1s apropiado para recobrar unas virtualidades expresivas que la evoluci\u00f3n de la lengua en el tiempo y las diversas situaciones sociales, ambientales y cultuales han oscurecido parcialmente. Es necesario, pues, reemprender un cierto camino de an\u00e1lisis para constatar el uso del t\u00e9rmino, en sus espec\u00ed\u00adficas connotaciones, dentro de la latinidad cl\u00e1sica y cristiana, en la Escritura y en algunos testimonios m\u00e1s significativos de la lex orandi, Solamente despu\u00e9s de tal recorrido, ciertamente un poco \u00e1rido, ser\u00e1 posible comprender a fondo lo que encierra el t\u00e9rmino cuando se usa, ya en un contexto profano, ya sobre todo en un contexto cultual.<\/p>\n<p>1. EN LA LATINIDAD CL\u00ed\u0081SICA. Resulta todav\u00ed\u00ada incierta la etimolog\u00ed\u00ada&#8217; de celeber, que: a) en sentido propio y referido a lugares o agrupaciones de diversa \u00ed\u00adndole indica: (bastante) frecuentado, visitado, as\u00ed\u00ad como populoso; b) en sentido traslaticio significa: solemne, magn\u00ed\u00adfico, grandioso por el concurso de personas, comitivas, procesiones&#8230;; pero tambi\u00e9n exaltado, celebrado (= famoso, glorioso, c\u00e9lebre) por referencia ya a los dioses, ya a los hombres, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n a los animales y a las cosas; c) finalmente, y aunque rara vez, indica: repetido, realizado, de uso com\u00fan, que se encuentra frecuentemente&#8230;<\/p>\n<p>CELEBRAR. a) El primer significado del verbo lo se\u00f1ala as\u00ed\u00ad el Thesaurus Linguae Latinae: \u00abfestive aut religiose agere, agitare, frequentare\u00bb \u00ab. In sensu proprio, por tanto, indica ante todo visitar frecuentemente en grupo un lugar; acudir multitudinariamente a un lugar cualquiera, \u00abut eidem species, dignitas ac splendor accedat\u00bb (Forcellini); y es la connotaci\u00f3n que diferencia celebrare de frequentare \u00ab. En segundo lugar, cuando celebrare tiene por objeto: \u00abdies festos, ludos, sacra, sacrificium&#8230;\u00bb, indica la presencia y la participaci\u00f3n de muchos que contribuyen a elevar el acontecimiento \u00abad maiorem speciem et dignitatem\u00bb (Forcellini); por tanto, celebrar solemnemente, solemnizar. Referido despu\u00e9s a las personas \u00abquas frequenter adimus, adeoque celebres reddimus\u00bb (Forcellini), adquiere el significado de honrar, exaltar, glorificar, rodear de atenciones y de aprecio. Finalmente, celebrare deos vel numina corresponde al religiose colere. El significado religioso se sit\u00faa, pues, en la cumbre de la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino al resumir en s\u00ed\u00ad la idea de gent\u00ed\u00ado, de solemnidad, de culto y de alabanza 15. b) In sensu translato \u00abocurrit de rebus quae a multis administrantur, factitantur, exercentur\u00bb (Forcellini), y, por tanto, significa: usar, emplear frecuentemente, ejercer, practicar, repetir, hablar con frecuencia de algo&#8230; Consiguientemente, con referencia a escritos o discursos, el verbo indica: divulgar, dar a conocer \u00ab, anunciar.<\/p>\n<p>Podemos entonces concretar los significados de celebratio sintetizando todo lo anteriormente dicho. El t\u00e9rmino puede significar: a) aglomeraci\u00f3n, concurso numeroso, afluencia de personas; b) celebraci\u00f3n, solemnidad, c) estima, aprecio, favor.<\/p>\n<p>2. EN LA LATINIDAD CRISTIANA Y LIT\u00daRGICA20. El verbo celebrare, que en la latinidad tanto cl\u00e1sica como cristiana adquiere el significado caracter\u00ed\u00adstico de solemnizar -frecuentemente con la idea impl\u00ed\u00adcita de participaci\u00f3n numerosa-, en el contexto cristiano viene a caracterizar casi exclusivamente un acto lit\u00fargico propiamente tal. Se celebra una fiesta (pascham, resurrectionem, natalicia jiustorum&#8230;), el santo sacrificio (sacrificia divina, missam, mysteria&#8230;). Con esta connotaci\u00f3n sobre todo aparece el verbo en la Vulgata, indicando frecuentemente la celebraci\u00f3n ritual de la pascua y de otras solemnidades; y en esta l\u00ed\u00adnea se mueve la \u00fanica aparici\u00f3n de celebrare en el NT: \u00ab&#8230; fide (Mois\u00e9s) celebravit pascha&#8230;\u00bb (Heb 11:28), donde celebrare es traducci\u00f3n de poiein, que usaron los LXX con mucha frecuencia en sentido cultual, y que la Vulgata traduce exactamente con este verbo<br \/>\nAparece tambi\u00e9n a su lado el significado de realizar con frecuencia una acci\u00f3n (del orden que sea) conjunta (por ejemplo, stationes et vigilias, ieiunium, exactionem, lavacra, mysterium; celebrare benedictiones = benedicere&#8230;). En esta misma l\u00ed\u00adnea se halla tambi\u00e9n el significado de tener una reuni\u00f3n (concilium celebrare) o una elecci\u00f3n (electionem celebrare)\u00bb; emitir o realizar un juicio (celebrare iudicium) ; celebrar un contrato, es decir, llevarlo a cabo mediante las correspondientes f\u00f3rmulas legales.<\/p>\n<p>Resumiendo, podemos, pues, concretar con estas dos connotaciones el uso de celebrare en el contexto espec\u00ed\u00adficamente lit\u00fargico donde se manifiesta en relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con la noci\u00f3n de t fiesta: a) realizaci\u00f3n ritual del sacrificio eucar\u00ed\u00adstico; b) solemnizaci\u00f3n de alg\u00fan misterio de la salvaci\u00f3n (o del dies natalis de un santo o de un m\u00e1rtir) mediante la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, ritual acto p\u00fablico y comunitario por excelencia.<\/p>\n<p>El sustantivo correlativo celebratio, aunque de uso corriente en el lat\u00ed\u00adn cristiano, no se encuentra sino raras veces en los antiguos sacramentarios; en la Vulgata aparece solamente en Sir 47:12 (gr. 10): \u00abEt dedit in celebrationibus (eort\u00e1is) decus&#8230;\u00bb, para se\u00f1alar las fiestas a las que dio David esplendor. En el Missale Romanum de P\u00ed\u00ado V -como ejemplo m\u00e1s cercano a nosotros- aparece una sola vez y con un contenido acentuadamente ritual.<\/p>\n<p>3. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Al concluir esta parte, conviene recordar alguna de las afirmaciones con que completa Droste su largo y minucioso an\u00e1lisis. \u00abLa palabra celebrare ha mantenido su significado fundamental desde los primer\u00ed\u00adsimos tiempos de la latinidad cl\u00e1sica hasta la lengua lit\u00fargica cristiana. Celebrare es siempre un actuar p\u00fablico vinculado a una comunidad, generalmente realizado con una cierta solemnidad y que se distingue de lo cotidiano. Al asignarse a la lengua latina la funci\u00f3n de formular el contenido de ideas doctrinales&#8230; y de la vida cristiana en su forma expresiva, celebrare -que en la latinidad cl\u00e1sica se usaba especialmente para la administraci\u00f3n de la justicia, fiestas mortuorias y fiestas de victoria, sacrificios y juegos, banquetes festivos y cultuales, as\u00ed\u00ad como para plegarias y acompa\u00f1amientos de c\u00e1nticos- llega a ser tambi\u00e9n para el cristianismo cada vez m\u00e1s t\u00e9rmino de solemnidad y de culto&#8230; En la literatura patr\u00ed\u00adstica el t\u00e9rmino celebrare no se limita solamente al \u00e1mbito cultual, sino que indica de la misma manera todo comportamiento que pueda considerarse unido con el culto o fuertemente relacionado con \u00e9l: ordenaci\u00f3n, congregarse para un concilio, bendecir, dar limosna, ayunar, orar, representar la muerte y la resurrecci\u00f3n con Cristo en el bautismo o en la penitencia, en el martirio o en la lucha diaria de la vida. El m\u00faltiple campo de utilizaci\u00f3n de la palabra en el lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico, si bien experimenta en el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico de la biblia y de los padres una restricci\u00f3n, recibe, sin embargo, en el contexto cristiano una notable profundizaci\u00f3n. Celebrare significa en los padres, especialmente en Agust\u00ed\u00adn, un hacer visible una realidad invisible; da cuerpo a la vez al di\u00e1logo de Dios con el hombre y lo encierra en una acci\u00f3n significativa que contiene en s\u00ed\u00ad el pasado y el futuro&#8230; En los sermones de Le\u00f3n Magno&#8230; resplandece el momento de la palabra, que se hace cada vez nuevamente presente&#8230; (con una) presencia que se presenta a veces m\u00e1s parecida a la imagen del icono, mientras otras veces se acent\u00faa m\u00e1s la presencia en la acci\u00f3n. En los sacramentarios&#8230; celebrare es casi \u00fanicamente la acci\u00f3n de quienes se congregan para la eucarist\u00ed\u00ada. En el celebrare de la comunidad se hace visible la iglesia local. Y el nosotros se dilata, a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, hasta el universo creado&#8230; De todo lo cual recibe el concepto superior de solemnidad, que se puede justamente denominar celebrare, un colorido mucho mayor. En celebrare se visibiliza el significado de congregare e in unum convenire, la acci\u00f3n creadora del facere y la intensidad del agere, el siempre nuevo retornar del recurrere y el sabroso pensar que pueda expresar el t\u00e9rmino recolo. Por relaci\u00f3n a los respectivos objetos, la palabra se colorea m\u00e1s intensamente de sacrificio o bien de alabanza en praedicare y exsultare. Est\u00e1 siempre envuelto el hombre en su totalidad: esp\u00ed\u00adritu y cuerpo. Cuando la iglesia celebra el triunfo y los m\u00e9ritos de los m\u00e1rtires, las fiestas de los santos, el mismo ieiunium, tal celebrare se dirige, se resume y completa en la eucarist\u00ed\u00ada. La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es, sin embargo, simult\u00e1neamente acci\u00f3n de la iglesia, memorial, signo, sacrificio, banquete, anuncio y suprema alabanza divina.<\/p>\n<p>IV. Elementos b\u00ed\u00adblicos<br \/>\nLa -> reforma lit\u00fargica promovida por el Vat. II fue un elemento determinante de una nueva aproximaci\u00f3n a la biblia bajo todos sus aspectos. Tal prop\u00f3sito se extend\u00ed\u00ada m\u00e1s deliberadamente al mundo de la liturgia, que vive de la Sagrada Escritura, pero de la que es igualmente el locus praestantissimus, es decir, el locus donde la palabra revelada y proclamada se torna viva y eficaz precisamente en cuanto \u00abcelebrada\u00bb [-> Biblia y liturgia]. No se trata aqu\u00ed\u00ad de considerar la Escritura como uno de los elementos que ordinariamente caracterizan la celebraci\u00f3n (cf liturgia de la palabra), sino como el objeto mismo de la celebraci\u00f3n. Si el centro de la historia de la salvaci\u00f3n es el misterio de Cristo, preanunciado y prefigurado en el tiempo de la antigua alianza y realizado en la plenitud de los tiempos, es este mismo misterio el que la liturgia -en y mediante la celebraci\u00f3n-est\u00e1 llamada a prolongar en el tiempo, haci\u00e9ndolo presente en el signo sacramental. Esta palabra, que se halla revelada en la Escritura, se hace actuante en la liturgia, a fin de que la comunidad celebrante entre en contacto con los misterios de la salvaci\u00f3n: misterios actuados una vez en Cristo y reactualizados siempre que la comunidad celebra su memorial.<\/p>\n<p>Al valorar entonces el tratado sobre la celebraci\u00f3n en perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, no hace uno m\u00e1s que situarse en la l\u00ed\u00adnea program\u00e1tica trazada por la constituci\u00f3n lit\u00fargica SC, la \u00fanica que permite ver en la liturgia el anuncio y la actualizaci\u00f3n del misterio de Cristo en el hodie de la iglesia. Se trata, por tanto, de ver qu\u00e9 perspectivas podemos descubrir en la Escritura que iluminen nuestro discurso sobre la celebraci\u00f3n; en particular, el n\u00facleo donde se centra todo, a saber: la relaci\u00f3n existente entre momento celebrativo e historia de la salvaci\u00f3n, con los elementos que caracterizan la celebraci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo puede ser doble. Pueden explicitarse algunos acontecimientos decisivos que nos presenta la biblia para entresacar los elementos esenciales que definen la celebraci\u00f3n veterotestamentaria y, despu\u00e9s, la espec\u00ed\u00adficamente cristiana. Esta l\u00ed\u00adnea -y es la que seguiremos- nos permite tocar casi inmediatamente el n\u00facleo de nuestro objetivo. Pero hay tambi\u00e9n otrocamino que, por obvias razones, no seguiremos directamente (aunque se halla en el punto de arranque de esta secci\u00f3n de nuestro estudio): el an\u00e1lisis etimol\u00f3gico de celebrare, celeber y celebratio considerados en su relaci\u00f3n con los equivalentes t\u00e9rminos griegos en el AT ciertamente no seg\u00fan la sucesi\u00f3n de los libros de la Escritura, sino considerando globalmente todos aquellos textos en los que aparecen los distintos t\u00e9rminos griegos que indiferenciadamente ha traducido la Vulgada por celebrare. Verdad es que s\u00f3lo integrando los resultados de los dos m\u00e9todos es como podemos obtener un cuadro exhaustivo en una indagaci\u00f3n como la presente. Baste por el momento haber planteado el problema.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Fabris, \u00abel punto de partida m\u00e1s adecuado para examinar la relaci\u00f3n entre la -> historia de la salvaci\u00f3n y el momento celebrativo en los textos del AT es el examen de la tradici\u00f3n relativa al \u00e9xodo y a la alianza. Porque \u00e9se es el coraz\u00f3n de la biblia, el punto focal de la experiencia religiosa del pueblo de Dios&#8230;\u00bb. Leyendo desde una perspectiva lit\u00fargica -ya que tal es su Sitz im Leben- los acontecimientos esenciales del \u00e9xodo que culminan en la gran liturgia de la alianza, as\u00ed\u00ad como otras p\u00e1ginas del AT que directa o indirectamente apuntan a lo que ser\u00e1 el acontecimiento primordial y determinante de la historia del pueblo de la antigua alianza, vemos c\u00f3mo surgen el contenido y las peculiares dimensiones de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EL CONTENIDO DE LA \u00abCELEBRACI\u00ed\u201cN\u00bb. El examen de los elementos de esta primordial celebraci\u00f3n nos lleva a contemplar los cc. 19-24 del libro del \u00e9xodo. Se trata de un conjunto literario y tem\u00e1ticamente unitario, que puede esquematizarse as\u00ed\u00ad: Exo 19:3-24, presentaci\u00f3n de la alianza y gran teofan\u00ed\u00ada; Exo 20:2-17, cl\u00e1usulas de la alianza (o dec\u00e1logo), a las que sigue el c\u00f3digo de la alianza misma (Exo 20:22-23, 19); 24,1-&#8217;11, celebraci\u00f3n conclusiva conforme a tales momentos: encuentro de Mois\u00e9s con el Se\u00f1or; adhesi\u00f3n del pueblo: \u00abCumpliremos todo lo que ha dicho el Se\u00f1or y obedeceremos\u00bb (v. 7); sacrificio de la alianza: \u00abEsta es la sangre de la alianza que el Se\u00f1or ha hecho con vosotros mediante todas estas palabras\u00bb (v. 8).<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00adamos sintetizar as\u00ed\u00ad los elementos de esta liturgia: propuesta de Dios y respuesta del pueblo; ratificaci\u00f3n del pacto con el signo de la sangre. Son, como podemos ver, los elementos que en cierto sentido prefiguran ya los t\u00e9rminos palabra y sacrificio, para nosotros m\u00e1s habituales, que caracterizan las santas convocatorias del pueblo de la antigua alianza; prefigurativos, a su vez, y paradigm\u00e1ticos de los elementos de la celebraci\u00f3n que Cristo realiz\u00f3 en la nueva y definitiva alianza con su propia sangre, y que confi\u00f3 a su iglesia como perenne memorial.<\/p>\n<p>a) Palabra. El t\u00e9rmino palabra encierra en s\u00ed\u00ad una realidad dial\u00f3gica que tiene como interlocutores a Dios y al hombre; un di\u00e1logo entretejido no tanto con palabras cuanto con palabras y acontecimientos, a trav\u00e9s de los cuales, desde la creaci\u00f3n (primera palabra de este di\u00e1logo-propuesta), iniciara Dios y construyera en el tiempo esta relaci\u00f3n comunional con el hombre, esta alianza que ha encontrado ya, por parte de Dios, la plena y definitiva propuesta-actuaci\u00f3n en el misterio de Cristo, y que ahora no espera ya sino realizarse en todos y cada uno, en todo tiempo y lugar, hasta que todo se haya consumado en aquella nuevay definitiva recreaci\u00f3n que, actuada en los \u00abnuevos cielos y nueva tierra\u00bb, constituir\u00e1 la fase \u00faltima de la nueva y definitiva alianza en la pascua eterna. Dentro de estos dos polos de la alianza se sit\u00faa la vida del hombre, que, aunque sellada por el pecado (= rechazo de la alianza, de la comuni\u00f3n) y sus consecuencias, encuentra en el elemento palabra el locus de la b\u00fasqueda y de la actuaci\u00f3n de esta comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>En la primera alianza \u00abson diez palabras las condiciones propuestas por Dios y libremente acogidas por el pueblo para vivir desde tal condici\u00f3n&#8230; de libertad (en que) lo puso la acci\u00f3n gratuita y eficaz de Dios&#8230; (Tales) son las condiciones para prolongar la historia salv\u00ed\u00adfica de Dios en favor de la comunidad congregada en la asamblea\u00bb. Se comprende entonces el papel tan original, y por tanto determinante, de la palabra en la celebraci\u00f3n. En ella se hace acontecimiento; incluso es una \u00abrevelaci\u00f3n celebrada\u00bb, ya que es fundamentalmente reproposici\u00f3n de un acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico que provoca la aceptaci\u00f3n (o el rechazo) y, por tanto, una respuesta que implica una actitud nueva -o renovada- de vida: \u00abNosotros cumpliremos todo cuanto ha dicho el Se\u00f1or\u00bb (Exo 24:3).<\/p>\n<p>b) Sacrificio-sangre. La realidad del sacrificio mediante el signo de la sangre\u00bb constituye el segundo elemento ritual en la celebraci\u00f3n de la primera alianza. Fabris le atribuye \u00abun valor puramente simb\u00f3lico, en cuanto expresa de una forma pl\u00e1stica la iniciativa gratuita de Dios y el compromiso o libre respuesta del pueblo\u00bb Se trata de una afirmaci\u00f3n que reclama alguna precisi\u00f3n en lo relativo al \u00abvalor&#8230; simb\u00f3lico\u00bb. Puede ser simplemente cuesti\u00f3n de terminolog\u00ed\u00ada; pero, justamente por las connotaciones que adquiere el adjetivo simb\u00f3lico, es preciso tener en cuenta que, si simb\u00f3lico se entiende como equivalente a \u00abde signo\u00bb, entonces no hay ning\u00fan lugar a duda, ya que el sacrificio era realmente signo, es decir, realizaba, daba existencia a la iniciativa de Dios y al compromiso del pueblo, como el sello de fuego es el signo real y concreto del pacto, de la inteligencia entre dos partes. Dentro de esta perspectiva, el sacrificio del \u00e9xodo presenta un aspecto determinante en el conjunto de la celebraci\u00f3n de la primera alianza; si bien -no podemos olvidarlo- a su vez tal sacrificio ser\u00e1 un s\u00ed\u00admbolo: una realidad que encontrar\u00e1 su plenitud en el sacrificio de la nueva alianza, con y por el que est\u00e1 relacionado y finalizado.<\/p>\n<p>Tornando a la realidad del sacrificio, vemos como dominante el elemento de la sangre, que, \u00abs\u00ed\u00admbolo de vida, sella esa uni\u00f3n vital entre dos miembros de un pacto que se funda en la acci\u00f3n gratuita y eficaz de Dios, a la que corresponde la acogida y la obediencia del pueblo\u00bb. El rito de la sangre, escribe F\u00fcglister, \u00absirve para sellar y simbolizar la alianza realizada entre el Se\u00f1or e Israel. Se funda este simbolismo en la idea del parentesco de la sangre, que crea un estrecho v\u00ed\u00adnculo de solidaridad en virtud de una real participaci\u00f3n, o tambi\u00e9n s\u00f3lo ritual y simb\u00f3lica, en una misma sangre&#8230;\u00bb. La sangre aparece, pues, como se\u00f1al de purificaci\u00f3n y de comuni\u00f3n, anticipando as\u00ed\u00ad la comprensi\u00f3n del signo de aquel nuevo sacrificio a trav\u00e9s del cual llevar\u00e1 el Padre a plenitud la realidad de la alianza en el signo de la sangre de su propio Hijo (cf 1Co 11:25-26). Y ser\u00e1 mediante la participaci\u00f3n en este signo como seguir\u00e1 construy\u00e9ndose igualmente en el tiempo de la iglesia -como ya en el tiempo de la primera alianza- un \u00abpueblo nuevo establecido en comuni\u00f3n total con el Padre dentro de la nueva alianza en la sangre del Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>Sintetizando, observamos, pues, que son dos los contenidos esencial\u00ed\u00adsimos de la celebraci\u00f3n provenientes del contexto b\u00ed\u00adblico: la palabra y el sacrificio; contenido que se hace igualmente paradigma en cuanto que toda celebraci\u00f3n estar\u00e1 siempre modulada con estas dos constantes. En efecto, una de las caracter\u00ed\u00adsticas de la reforma lit\u00fargica es el haber recobrado en toda celebraci\u00f3n la riqueza de estos dos momentos. Palabra y sacrificio est\u00e1n adem\u00e1s ordenados a la realizaci\u00f3n de una presencia: la de Dios en medio de su pueblo, explicitada en la afirmaci\u00f3n: \u00abEstablecer\u00e9 mi morada en medio de vosotros&#8230; Marchar\u00e9 en medio de vosotros; ser\u00e9 vuestro Dios y vosotros ser\u00e9is mi pueblo\u00bb (Lev 26:11-12). La realizaci\u00f3n suprema de tal presencia de Dios ser\u00e1 Cristo, que \u00abhabit\u00f3 con nosotros\u00bb (Jua 1:14) y permanecer\u00e1 entre los suyos como pascua eterna en la celebraci\u00f3n memorial de su pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n: \u00abPues nuestro cordero pascual, Cristo, ya fue inmolado\u00bb (1Co 5:7).<\/p>\n<p>2. LAS DISTINTAS \u00abDIMENSIONES\u00bb DE LA CELEBRACI\u00ed\u201cN. LOS contenidos y el desarrollo de aquella primordial celebraci\u00f3n de la alianza nos ofrece adem\u00e1s otras dimensiones que constituyen el fundamento de toda celebraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>a) Dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. En la base del hecho de la primera alianza encontramos la pascua, un acontecimiento hist\u00f3ricamente bien situado: \u00abEl Se\u00f1or nos sac\u00f3 de Egipto con mano poderosa y brazo tendido&#8230;\u00bb (Deu 26:8), y vivido enprimera persona por los presentes: \u00abVosotros hab\u00e9is visto con vuestros propios ojos lo que hice en Egipto&#8230;\u00bb (Jos 24:7). Un hecho que \u00abest\u00e1 considerado como el v\u00e9rtice de la historia salv\u00ed\u00adfica\u00bb y que aparece \u00aben el origen del pueblo ahora congregado en asamblea para conmemorar la fidelidad de Dios en el pasado, celebrar su realizaci\u00f3n en el presente y anticipar en esperanza el futuro escatol\u00f3gico o definitivo\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, en la celebraci\u00f3n de la alianza la intervenci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la pascua adquiere un papel decisivo en la medida en que su conmemoraci\u00f3n reactualiza la iniciativa de Dios aqu\u00ed\u00ad y ahora, pero sobre todo por encontrar en la misma alianza los presupuestos y su finalidad. Y es \u00abeste v\u00ed\u00adnculo con el hecho hist\u00f3rico (lo que) determina no s\u00f3lo la estructura externa de la celebraci\u00f3n, sino lo que define tambi\u00e9n la realidad m\u00e1s honda y la conciencia del momento celebrativo por parte del pueblo de Dios&#8230; La acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios est\u00e1 en el origen de la convocaci\u00f3n actual de la comunidad que conmemora su iniciativa salv\u00ed\u00adfica&#8230;\u00bb&#8216;e En este contexto es, entonces, donde se inserta l\u00f3gicamente la reflexi\u00f3n sobre la realidad de la -> memoria; es decir, sobre la realidad que ofrece la motivaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica para toda celebraci\u00f3n reiterada anualmente, semanalmente o bien cada d\u00ed\u00ada, celebraci\u00f3n que es continua liberaci\u00f3n, en cuanto que los cristianos \u00abunidos al Se\u00f1or ya presente, (&#8230;) esperan, sin embargo, ansiosamente la futura venida del Se\u00f1or mismo y la uni\u00f3n final con \u00e9l.<\/p>\n<p>b) Dimensi\u00f3n comunitaria. Al lado de la anterior, la comunitaria es sin duda la dimensi\u00f3n que destaca de una manera m\u00e1s inmediata. El hecho de la primera pascua afecta a un pueblo y se\u00f1ala el comienzo de la historia de modo tan decisivo y determinante que todos, en un futuro, deber\u00e1n considerarse unos salvados en. aquel acontecimiento: \u00abEse d\u00ed\u00ada (= anual conmemoraci\u00f3n de la pascua) dir\u00e1s a tus hijos: Esto es en memoria de lo que por m\u00ed\u00ad hizo el Se\u00f1or cuando sal\u00ed\u00ad de Egipto\u00bb (Exo 13:8); \u00ab.. Nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar, y todos se bautizaron en Mois\u00e9s en la nube y en el mar, todos comieron el mismo alimento espiritual y bebieron la misma bebida espiritual: beb\u00ed\u00adan de la piedra espiritual que les segu\u00ed\u00ada, y la piedra era Cristo\u00bb (1Co 10:1-4).<\/p>\n<p>Evocando una vez m\u00e1s los elementos de la primera alianza, que constituyen la ritualizaci\u00f3n de la primera pascua, observamos c\u00f3mo, al lado de Dios como centro del acto celebrativo, aparece la comunidad, bien subrayada con la presencia del nosotros-vosotros. Es un pueblo que ha acogido aquella primera liberaci\u00f3n; solamente quien vive en el seno de este pueblo -y la circuncisi\u00f3n ser\u00e1 el signo t\u00ed\u00adpico y evidente de tal pertenencia, hasta el punto de considerarla tambi\u00e9n como un signo-memorial- puede celebrar el memorial de aquella primera liberaci\u00f3n como pascua perenne. Consiguientemente, solo para quien vive en comunidad-comuni\u00f3n hay salvaci\u00f3n; es decir, se act\u00faa aquel di\u00e1logo -dentro de la din\u00e1mica propuesta-respuesta entre Dios y la asamblea congregada, en la que cada cual renueva su propia adhesi\u00f3n a Dios, el \u00fanico que salva. Son de gran valor en este contexto los contenidos del c. 8 del libro de Nehem\u00ed\u00adas: la evocaci\u00f3n del desarrollo y de los elementos de esta asamblea lit\u00fargica es obligada. Dentro de esta dimensi\u00f3n comunitaria se dan otros elementos, como la actitud de confianza en Dios, la apelaci\u00f3n a la fidelidad a la ley (a la palabra dada al Se\u00f1or), sobre la que tantas veces y de manera tan insistente se dejar\u00e1 o\u00ed\u00adr la voz de los profetas; y m\u00e1s a\u00fan la atenci\u00f3n al hermano m\u00e1s pobre y necesitado&#8230; Elementos que en cierta manera son unas consecuencias que brotan de la celebraci\u00f3n, pero que a su vez son tambi\u00e9n condiciones para un culto cada vez m\u00e1s genuino y sincero. \u00abOdio -se lee &#8211; en el profeta Am\u00f3s-, aborrezco vuestras solemnidades&#8230; Si me ofrec\u00e9is holocaustos y oblaciones, no los aceptar\u00e9&#8230; (Lo que quiero es) que el derecho se deslice como el agua, y la justicia como torrente perenne&#8230;\u00bb (1Co 5:21-24).<\/p>\n<p>De manera global vemos, pues, que comuni\u00f3n indica coparticipaci\u00f3n, copresencia, condivisi\u00f3n, y por tanto reasunci\u00f3n del concepto (y realidad) de solidaridad.<\/p>\n<p>Pasando del AT al NT, ello aparece a\u00fan m\u00e1s evidente y comprometido a la vez. Citamos, a modo de ejemplo, solamente dos textos, entre otros muchos, que subrayan esta dimensi\u00f3n comunitaria con todas sus implicaciones: Heb 2:42-46 : el texto muestra la existencia de una comunidad y el \u00abhecho celebrativo comunitario, visto como primera manifestaci\u00f3n concreta de una nueva realidad: la unidad de fe en la cual se reconocen quienes han aceptado el mensaje de Cristo y el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. 1 Cor 14 es una confirmaci\u00f3n de tal aspecto: la iglesia brota de la comuni\u00f3n en el sacrificio de Cristo; es la cena del Se\u00f1or la que edifica a los hermanos en la comuni\u00f3n con Cristo y entre s\u00ed\u00ad: \u00abLa cena del Se\u00f1or, que en el cuerpo sacrificado por nosotros y en la sangre derramada como alianza nos presenta la memoria objetiva de la muerte de Cristo, es el \u00fanico banquete sagrado&#8230; capaz de significar-realizar la comunidad, es decir, la iglesia-cuerpo de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>c) Dimensi\u00f3n mist\u00e9rica. El acento de la dimensi\u00f3n comunitaria declara la naturaleza y las caracter\u00ed\u00adsticas de la asamblea, y por tanto el papel que desempe\u00f1a la misma en la celebraci\u00f3n: un papel determinante y decisivo con respecto a los fines del culto mismo en cuanto llamada a (con el deber de) conmemorar un acontecimiento pasado, hacerlo presente hic et nunc en el -> misterio, hacer \u00abperdurable en el tiempo&#8230; la realidad de un hecho pasado\u00bb\u00bb. El precepto de Exo 12:14 : \u00abEste d\u00ed\u00ada ser\u00e1 memorable para vosotros y lo celebrar\u00e9is como fiesta del Se\u00f1or, como instituci\u00f3n perpetua de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb, encuentra un eco en las palabras de Cristo: \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb (1Co 11:24) y en el testimonio de Pablo: \u00abCuantas veces com\u00e1is este pan y beb\u00e1is este c\u00e1liz, anunci\u00e1is la muerte del Se\u00f1or hasta que venga\u00bb (1Co 11:26).<\/p>\n<p>Es el precepto que Cristo ha dejado a su iglesia para todo tiempo y lugar, a saber: el de hacer presente su muerte-resurrecci\u00f3n, su pascua liberadora. Ahora bien, la celebraci\u00f3n hace cabalmente presente toda esta realidad in mysterio\u00bb, ya que la liturgia es continuaci\u00f3n y actuaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n en el tiempo de la iglesia. Entre la primera venida de Cristo y su definitivo retorno se est\u00e1 desarrollando la vida de la iglesia, que, como los ap\u00f3stoles, est\u00e1 llamada en el tiempo a anunciar \u00abque el Hijo de Dios, con su muerte y resurrecci\u00f3n, nos libr\u00f3 del poder de Satan\u00e1s y de la muerte&#8230;\u00bb; pero tambi\u00e9n a realizar \u00abmediante el sacrificio y los sacramentos\u00bb la obra de salvaci\u00f3n anunciada (SC 6).<\/p>\n<p>Se trata, pues, de una celebraci\u00f3n de acontecimientos o de misterios, es decir, de una comunicaci\u00f3n de\/con una realidad sobrenatural actuada mediante el rito. Aqu\u00ed\u00ad, en efecto, vive y se expresa la inefable riqueza de Dios, que se comunica al hombre por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu. Por eso hace continuamente la liturgia evocaci\u00f3n o memoria del misterio de Cristo celebr\u00e1ndolo como memorial.<\/p>\n<p>V. Teolog\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n<br \/>\nLas reflexiones, si bien sumarias, sobre la dimensi\u00f3n mist\u00e9rica de la celebraci\u00f3n abren un tema m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gico; es decir, un tema que, partiendo de la biblia y de la tradici\u00f3n, busca c\u00f3mo iluminar la esencia de la realidad celebrativa. Se trata, pues, de una reflexi\u00f3n sobre el dato de fe celebrado, de una theologh\u00ed\u00ada que es contemplaci\u00f3n del misterio de Dios y de su acci\u00f3n celebrada, vivida y presencializada en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Es una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre lo que la ekkles\u00ed\u00ada cree y ruega, y por tanto sobre los elementos de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la celebraci\u00f3n es actuaci\u00f3n ritual de la fe, la teolog\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n deber\u00e1 ser una reflexi\u00f3n sobre la fe-expresada-en-rito, es decir, una teolog\u00ed\u00ada de los misterios que constituye la clave de comprensi\u00f3n cada vez m\u00e1s perfecta de la liturgia misma. En efecto, si la liturgia constituye el momento-sintesis de la historia de la salvaci\u00f3n por resumir en s\u00ed\u00ad anuncio (AT), advenimiento (NT) y \u00e9schaton de dicha historia, son los iterara mysteria los que realizar\u00e1n en cada uno y en la comunidad la realidad anunciada y ya plenificada en Cristo. He ah\u00ed\u00ad el dinamismo que se act\u00faa en la celebraci\u00f3n de los sagrados misterios, seg\u00fan un movimiento dial\u00f3gico que tiene como interlocutores al Eterno: Dios, que incesantemente interpela al hombre-en-comunidad a trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de su palabra y la acci\u00f3n de su presencia, y al \u00absiempre nuevo\u00bb: el hombre, fundamentalmente siempre el mismo y, sin embargo, siempre distinto, dada la diversidad de tiempos y de situaciones en que est\u00e1 llamado a vivir.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n lit\u00fargica puede entonces considerarse como la actio por excelencia que la iglesia realiza hasta la parous\u00ed\u00ada, en el anuncio y actuaci\u00f3n del myst\u00e9rion, y que hace al hombre de todos los tiempos part\u00ed\u00adcipe del plan divino de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LOS ELEMENTOS DE LA \u00abACTIO\u00bb. La reflexi\u00f3n sobre esta actio de la iglesia puede entonces modularse teniendo presentes las estructuras rituales que caracterizan toda celebraci\u00f3n y los elementos tem\u00e1ticos propios de la palabra anunciada y de la eucolog\u00ed\u00ada. Dada la diversidad combinatoria de tales elementos, que var\u00ed\u00adan seg\u00fan las celebraciones, tendremos tambi\u00e9n una m\u00e1s o menos acentuada diversificaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n misma. En efecto:<br \/>\na) El rito constituye la f\u00f3rmula exterior m\u00e1s evidente de tal comunicaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divino-humana. En la liturgia, se lee en SC 7, \u00ablos signos sensibles significan, y cada uno a su manera realizan, la santificaci\u00f3n del hombre, y as\u00ed\u00ad&#8230; se ejerce el culto p\u00fablico \u00ed\u00adntegro\u00bb. El -> rito es, pues, la mediaci\u00f3n a trav\u00e9s de la cual se actualiza y torna operativa la palabra; pero est\u00e1 igualmente destinado a \u00abser personalizado por el sujeto que lo pone en pr\u00e1ctica; a saber: por la comunidad celebrante, a fin de que \u00e9sta se reconozca en \u00e9l, lo asimile, se exprese en \u00e9l y lo vivencie&#8230; El rito, que no est\u00e1 sino en funci\u00f3n de la experiencia objetiva del misterio salv\u00ed\u00adfico de Cristo, se hace&#8230; manantial y elemento importante de una experiencia tal, por la que el misterio de Cristo, m\u00e1s que afectar a la comunidad como desde fuera, se le manifiesta desde dentro adoptando, en cierto modo, la fisonom\u00ed\u00ada espiritual de la comunidad celebrante concreta\u00bb\u00bb. El rito, en una palabra, constituye un punto de encuentro entre lo humano y lo divino, fomenta la participaci\u00f3n en el misterio, pero sin dejar de ser nunca un \u00abdiafragma que&#8230; implicar\u00e1 obst\u00e1culos y reacciones, en cuanto que el sentido intr\u00ed\u00adnseco de su funci\u00f3n es afectar a todo el hombre&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>b) La palabra. El anuncio de la palabra es uno de los dos elementos constitutivos tanto de la primera como de la segunda alianza y, consiguientemente, de toda acci\u00f3n lit\u00fargica que la ritualice bajo cualquiera de sus aspectos\u00bb. En la acci\u00f3n lit\u00fargica constituye tal anuncio una realidad \u00fanica con el sacramento, en cuanto que \u00abla funci\u00f3n de la palabra propiamente sacramental se anticipa en cierto modo a la liturgia de la palabra\u00bb; y en este sentido es posible reasumir una terminolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica que, con respecto a la estructura de la misa, \u00abcontempla la liturgia de la palabra como la pars magis determinans, y la liturgia eucar\u00ed\u00adstica como la pars magis determinabilis \u00ab. Es, pues, la palabra la que hace del rito sacramental, sea cual fuere, un verdadero y propio kair\u00f3s, un signo de salvaci\u00f3n. La SC, en el n. 7, acent\u00faa esta presencia mist\u00e9rica de Cristo mediante su palabra afirmando que, \u00abpara realizar una obra tan grande\u00bb como el opus salutis, \u00abCristo est\u00e1 siempre presente a su iglesia, sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica&#8230; Est\u00e1 presente en su palabra, pues cuando se lee en la iglesia la Sagrada Escritura, es \u00e9l quien habla&#8230;\u00bb. De tal acentuaci\u00f3n, que brota de la certeza de un hecho, derivan consecuencias sumamente importantes, incluso en orden a la estructura de la celebraci\u00f3n y a cada uno de los elementos de la misma. La importancia, a saber, de c\u00f3mo la unitariedad del mensaje anunciado llega hasta los destinatarios mediante la facilitaci\u00f3n de tal comunicaci\u00f3n. Ello implica problemas de lenguaje, de adaptaci\u00f3n, de creatividad&#8230;, de conocimiento de todas esas leyes que implica el problema de la comunicaci\u00f3n en el seno de la asamblea y entre la asamblea y Dios Padre.<\/p>\n<p>c) La eucolog\u00ed\u00ada. Toda celebraci\u00f3n se modula con dos elementos entre s\u00ed\u00ad \u00ed\u00adntimamente relacionados: el anuncio de la palabra de Dios y la respuesta -en un r\u00e9gimen de signos- por parte de la asamblea, de la que la lex orandi constituye una de sus m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas expresiones. Dentro de sus situaciones hist\u00f3ricas y ambientales, la iglesia ha orado y celebrado sin cesar la propia fe: un testimonio de la continuidad de esta misma fe orada, celebrada y, por tanto, cre\u00ed\u00adda es la -> eucolog\u00ed\u00ada, que constituye el fruto del contacto vivo y vivificante con el misterio de Cristo, y por lo mismo una s\u00ed\u00adntesis admirable tanto de la especulaci\u00f3n no\u00e9tica como de la vida de la iglesia misma. El lenguaje eucol\u00f3gico es, efectivamente, resultado del lenguaje usual -unas veces solemne, otras veces sencillo, pero con mucha frecuencia radicalmente nuevo- de las asambleas celebrantes dentro de su variada situaci\u00f3n social, pol\u00ed\u00adtica, cultural, espacio-temporal, que enla celebraci\u00f3n reencuentran su unidad. La eucolog\u00ed\u00ada es, pues, la respuesta de la asamblea unida al Dios que la interpela y la provoca a la conversi\u00f3n y a la fidelidad a la alianza. Una respuesta que var\u00ed\u00ada seg\u00fan los tiempos lit\u00fargicos, ya que cada tiempo lit\u00fargico reaviva con modalidades propias un aspecto particular del opus nostrae redemptionis; una respuesta que no es sino voz de la iglesia congregada para celebrar el misterio de la salvaci\u00f3n. El estudio de esta voz entra entonces con pleno derecho en el tratado teol\u00f3gico sobre la celebraci\u00f3n -incluso es un puente obligado de paso para una adecuada comprensi\u00f3n- en cuanto ofrece, juntamente con unas constantes, esas otras variantes de tiempo, lugar y espacio que caracterizan y determinan a cada una de las asambleas.<\/p>\n<p>2. EL SIGNO DEL -> MISTERIO. Considerados los elementos esencial\u00ed\u00adsimos que caracterizan la celebraci\u00f3n como una actio, es menester todav\u00ed\u00ada detenerse en otros para una comprensi\u00f3n de la realidad y de sus implicaciones, as\u00ed\u00ad como de los elementos que intervienen en la din\u00e1mica del misterio. Esta parte podr\u00ed\u00ada, pues, orientarse seg\u00fan el movimiento expresado sint\u00e9ticamente por la riqueza de tres t\u00e9rminos: por la actio al mysterium para la vira. En definitiva, tal es el dinamismo que se act\u00faa en el seno de toda celebraci\u00f3n: en la actio lit\u00fargica se hace el paschale mysterium realidad siempre nueva en y para la existencia (vita) del hombre mismo.<\/p>\n<p>a) La celebraci\u00f3n corno \u00abmysterium\u00bb. Aun habiendo ya subrayado este aspecto en la parte b\u00ed\u00adblica [-> supra, IV, 2, c], conviene volver a abordarlo aqu\u00ed\u00ad bajo otra perspectiva que complete la \u00f3ptica espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gico-lit\u00fargica con que se relaciona y se estudia la realidad celebrativa.<\/p>\n<p>En uno de los prefacios existentes en los formularios que el Sacramentarium Veronense cita \u00abin natale apostolorum Petri et Pauli\u00bb leemos: \u00ab&#8230; ostendens nobis et in trinitate quadriformis evangelii constare mysterium, et in unoquoque evangeliorum trinitatis plenitudinem contineri&#8230;\u00bb (n. 354). Extrapolando la referencia a la realidad evang\u00e9lica, tal expresi\u00f3n puede ayudar a comprender la dimensi\u00f3n mist\u00e9rico-trinitaria propia de toda celebraci\u00f3n. En efecto, el eje de toda celebraci\u00f3n que tiene lugar en el desarrollo del -> a\u00f1o lit\u00fargico es la realidad trinitaria de Dios Padre que, con el poder del Esp\u00ed\u00adritu, env\u00ed\u00ada al Hijo para salvar al hombre. La realidad trinitaria adquiere un marcado relieve en el conjunto de los m\u00faltiples elementos que estructuran la celebraci\u00f3n de cada momento del a\u00f1o lit\u00fargico. El misterio trinitario se manifiesta como intervenci\u00f3n o acci\u00f3n de personas en un conjunto de personas como es el pueblo de Dios: la presencia vital del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu envuelve a la iglesia dentro de un dinamismo que parte del infinito, desde la arch\u00e9 de los tiempos cuando el Hijo estaba en el seno del Padre (cf Jua 1:1), y est\u00e1 orientado hacia la parous\u00ed\u00ada cuando vuelvan a ser \u00abnuevas todas las cosas\u00bb (Apo 21:5).<\/p>\n<p>La eucolog\u00ed\u00ada ora y celebra este misterio, personal y trinitario a la vez, recapitulando en s\u00ed\u00ad misma las caracter\u00ed\u00adsticas de doxolog\u00ed\u00ada, de memorial y de implicaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica: elementos t\u00ed\u00adpicos de la celebraci\u00f3n que se basa y trasciende las constantes humanas de espacio y tiempo. Y es precisamente mediante la eucolog\u00ed\u00ada en su conjunto como contempla y celebra la iglesia el misterio trinitario del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. No es \u00e9ste el momento de ejemplificar con alusiones a per\u00ed\u00adodos o formularios espec\u00ed\u00adficos del a\u00f1o lit\u00fargico, pero s\u00ed\u00ad es posible y hasta \u00fatil subrayar, tomando elementos de anteriores estudios personales, la interacci\u00f3n ad infra y ad extra de cada una de las personas trinitarias.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El Padre. Siguiendo la tradici\u00f3n de la iglesia de siempre, la eucolog\u00ed\u00ada se dirige a Dios Padre invoc\u00e1ndolo con t\u00e9rminos basados en el uso vetero y neotestamentario. Dios es el omnipotens, el misericors, el Domine Deus noster. Se contempla la realidad divina en su doble e indisoluble dimensi\u00f3n: creadora y eterna; Dios es el que domina y crea el mundo y al hombre, sin dejar de trascender a la vez tiempo y espacio creados por \u00e9l a medida del hombre; es el que se muestra fiel a las promesas actu\u00e1ndolas progresivamente en el tiempo del hombre, como su epifan\u00ed\u00ada. La iglesia toma experiencia viva de todo esto al congregarse para celebrar los misterios de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El Hijo. La iglesia, con la riqueza de la propia lex orandi, no se expresa con categor\u00ed\u00adas sistem\u00e1ticas; pero ateni\u00e9ndose a una sapient\u00ed\u00adsima pedagog\u00ed\u00ada, t\u00ed\u00adpica de la historia de la salvaci\u00f3n, por la que Dios se ha revelado progresivamente a s\u00ed\u00ad mismo haci\u00e9ndose presente en la vida y en los acontecimientos del pueblo de la antigua alianza, reconoce, cree, invoca y celebra los misterios del Hijo, seg\u00fan la visi\u00f3n econ\u00f3mico-soteriol\u00f3gica que le es propia. Cristo es celebrado como verdadero hombre y verdadero Dios, el cual en su realidad hist\u00f3rica y trascendente a la vez realiz\u00f3 semel pro semper la salvaci\u00f3n. La connotaci\u00f3n m\u00e1s honda y completala encontramos en el Christus Dominus: confesi\u00f3n lit\u00fargica de la iglesia primitiva (cf Heb 2:36) y de las iglesias de todo tiempo y lugar, las cuales con el per Christum Dominum nostrum de toda f\u00f3rmula eucol\u00f3gica conmemoran continuamente la mediaci\u00f3n de Cristo 59. En esta conmemoraci\u00f3n act\u00faa la liturgia -por obra de la dynamis divina- el encuentro entre el creyente y el Padre en el Cristo encarnado, muerto y resucitado, que subi\u00f3 al cielo y que sin cesar nos est\u00e1 dando el Esp\u00ed\u00adritu. Dentro de esta dimensi\u00f3n mist\u00e9rica, vital y globalizadora, centrada en la pascua, es donde se sit\u00faa la celebraci\u00f3n de cada uno de los misterios de la vida de Cristo, siguiendo una din\u00e1mica que se extiende desde la experiencia no\u00e9tica del misterio hasta su plena posesi\u00f3n. Se realiza as\u00ed\u00ad la nova creatio, que, comenzando con la entrada de Cristo en la historia humana, permanece entre los hombres mediante la celebraci\u00f3n -\u00e9schaton ya en acto- y encuentra su definitiva consumaci\u00f3n en la anakefal\u00e1iosis (cf Efe 1:10) de las cosas del cielo y de la tierra.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El Par\u00e1clito. La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, enviado para permanecer entre nosotros hasta el final de los tiempos, es el punto de amalgama de la celebraci\u00f3n, que se act\u00faa propiamente mediante su poder. La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que desde el cen\u00e1culo esparci\u00f3 a la iglesia por el mundo para anunciar el reino, prosigue en el hoy de la iglesia que es la celebraci\u00f3n, en la que la misma iglesia se realiza como comunidad de culto. Por el poder del Esp\u00ed\u00adritu se realiz\u00f3 la primera venida de Cristo; por su poder se act\u00faa el misterio de la celebraci\u00f3n (cf la ep\u00ed\u00adclesis de la consagraci\u00f3n en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica); y por su poderse va progresivamente insertando el hombre en el misterio hasta el retorno de Cristo. Es menester, al respecto, observar la terminolog\u00ed\u00ada utilizada por Pablo al presentar la realidad de la nueva creaci\u00f3n como una uni\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00ed\u00adntima y perfecta con Cristo; una uni\u00f3n progresiva, que propia y solamente la celebraci\u00f3n lit\u00fargica -en sus diversos momentos conmemorativos- puede realizar, y que puede esquematizarse as\u00ed\u00ad: el creyente es con Cristo: con-paciente, Rom 8:17; con-crucificado,Rom 6:6; con-muerto,Rom 6:8; con-sepultado,Rom 6:4; syn-phitos,Rom 6:55; syn-koinon\u00f3s,Rom 11:17; con-resucitado, Ef -Rom 2:6; con-vivificado,Rom 2:5; con-viviente, Rom 6:8; con-glorificado,Rom 8:17; coheredero,Rom 8:17; con-ciudadano, Efe 2:19; con-sedente,Efe 2:6; con-reinante, 2Ti 2:12.<\/p>\n<p>b) La celebraci\u00f3n como \u00abactio&#8217;: \u00abSit nobis, Domine, reparatio mentir et corporis caeleste mysterium, et cuius exequimur actionem, sentiamus effectum\u00bb: es el texto de una oratio post communionem (n. 580) que aparece en el Sacramentarium Veronense y en otras muchas antiguas fuentes lit\u00fargicas. El texto es de sumo inter\u00e9s para los fines de nuestra reflexi\u00f3n, al mostrarse con toda evidencia -mediante la voz de la misma lex orandi- la esencia de la celebraci\u00f3n: la actuaci\u00f3n ritual (exequimur actionem) del misterio por parte de la asamblea.<\/p>\n<p>La contemplaci\u00f3n y celebraci\u00f3n del misterio es, pues, actio para la vida de la iglesia, incluso \u00abla\u00bb actio que descompone y refracta la luz del \u00fanico misterio en una pluriforme variedad de ritos y de f\u00f3rmulas que revelan la tonalidad espec\u00ed\u00adfica del memorial que la iglesia celebra en un determinado per\u00ed\u00adodo o momento del anni circulus.<\/p>\n<p>Actio fundamental de la iglesia es conmemorar el opus salutis, que, actuando una vez en la historia por Cristo, se contin\u00faa en la iglesia y por la iglesia; es decir, en la celebraci\u00f3n, que es anuncio y actuaci\u00f3n al mismo tiempo. Se trata de una liberaci\u00f3n que el pueblo de Dios pide continuamente al Padre; y m\u00e1s a\u00fan que el pueblo de la antigua alianza, la iglesia experimenta la misma mano divina en la liberaci\u00f3n de todo aquello que la ata a situaciones mal\u00e9ficas o de pecado: es la nueva libertad anunciada y actuada por Cristo, que permite a la asamblea de los que creen en Cristo sin haberle visto descubrir su propia identidad sacerdotal, regia y prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>Todo esto, que la liturgia anuncia en la celebraci\u00f3n, llega tambi\u00e9n a actualizarse en ella: todo anuncio es una realizaci\u00f3n; s\u00f3lo en la celebraci\u00f3n y mediante la misma, que es plenitud del tiempo de la iglesia, contin\u00faa Cristo estando -por el poder de su Esp\u00ed\u00adritu- en medio de su pueblo, y el Padre -en Cristo-sigue fijando su tienda entre los suyos hasta la consumaci\u00f3n de la esperanza, en cuyas fases de actuaci\u00f3n se inserta siempre la asamblea celebrante.<\/p>\n<p>Consiguientemente, el dinamismo y los contenidos de la oraci\u00f3n de la iglesia revelan ser la celebraci\u00f3n misma, el locus donde Dios se comunica a su pueblo, y de su pueblo -en la celebraci\u00f3n- espera la respuesta; el locus en el que y a trav\u00e9s del cual el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en la comunidad eclesial congregada para ofrecer su culto; el momento siempre presente (el hodie) de esta historia de salvaci\u00f3n en acto. As\u00ed\u00ad es como en esta actio se hace presente el acontecimiento-Cristo y llega a realizarse en cada cual lo que Cristo realizara por todos semel pro semper. Y as\u00ed\u00ad es como, incluso, se realiza el hombre nuevo en la actio celebrativa, que pone en contacto la realidad y las experiencias de cada creyente mediante la fuerza renovadora y siempre nueva que brota de la celebraci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en el misterio, la comuni\u00f3n con la divinidad es la honda y constante aspiraci\u00f3n del hombre de todo tiempo y lugar; y es Cristo quien lo ha hecho posible y realizable. A trav\u00e9s del a\u00f1o lit\u00fargico, con las peculiaridades propias del tiempo, la actio lleva a la asamblea a conformarse cada vez m\u00e1s plenamente con el misterio celebrado: una conformaci\u00f3n que la realiza como templo vivo, aut\u00e9ntico locus donde se realiza a su vez el encuentro con Dios.<\/p>\n<p>c) La celebraci\u00f3n como \u00abvita\u00bb A la escucha una vez m\u00e1s de la voz de la tradici\u00f3n, podemos reflexionar sobre esta \u00faltima parte inspirados en otro texto del Sacramentarium Veronense, donde en el \u00faltimo formulario del mense Tulio leemos: \u00ab&#8230; supplices, Domine, te rogamus, ut quos tanti mysterii tribues esse consortes, eosdem dignos efficias\u00bb (n. 669). El esse consors tanti mysterii es para el creyente una realidad que brota de la participaci\u00f3n en la actio que precisamente hace presente el misterio; pero es al mismo tiempo un programa de vida, incluso el motivo de vida: la iglesia vive merced a un sumergirse, mediante la celebraci\u00f3n, en el misterio.<\/p>\n<p>El que celebra es una asamblea, el nuevo pueblo de Dios, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el santo resto de Israel, en los hombres an\u00f3nimos y en las muchedumbres indeterminadas que creyeron sin haber visto; que sabe ser una \u00abespecial propiedad\u00bb (cf Exo 19:5); y que la eucolog\u00ed\u00ada identifica y personifica con una riqueza terminol\u00f3gica impresionante: nos, famuli, plebs, populus, fideles, ecclesia, grex&#8230;,<br \/>\nEn su camino usque ad plenitudinem Christi tienen conciencia los fieles de c\u00f3mo s\u00f3lo merced a la clemencia y bondad del Padre podr\u00e1n llegar a ser capaces de alcanzar la fisonom\u00ed\u00ada de la plena madurez. Y la asamblea celebrante encuentra la cumbre de su vida precisamente en el servire Domino, categor\u00ed\u00ada c\u00faltica fundamental de la iglesia, que por y en la celebraci\u00f3n se reconoce y se act\u00faa como tal. As\u00ed\u00ad se realiza el reino de Dios, que cada cual est\u00e1 llamado a construir; el reino de Dios ya entre nosotros, que se hace acto en la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la celebraci\u00f3n, que es hist\u00f3rica y a la vez escatol\u00f3gica, surge la globalidad, la plenitud del misterio pascual que, iniciado con la encarnaci\u00f3n del Hijo del hombre, encontrar\u00e1 su consumaci\u00f3n en la segunda venida de Cristo. Esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica pertenece a la vida de la iglesia, que, llamada a ser el nuevo reino de Dios, espera los nuevos cielos y la nueva tierra. El creyente vive y anticipa as\u00ed\u00ad el \u00e9schaton anclado en la realidad existencial que el hic et nunc celebrativo proyecta con el dinamismo de lo trascendente.<\/p>\n<p>VI. Problem\u00e1tica pastoral<br \/>\nLas implicaciones y las consecuencias relativas a la praxis pastoral que brotan del tratado sobre la celebraci\u00f3n son m\u00faltiples y de diversa \u00ed\u00adndole. No es posible ni oportuno agotarlas todas, ya que casualmente vienen explicadas por otras voces de este mismo diccionario. Basten, pues, algunas insinuaciones a problemas para cuyas soluciones sabr\u00e1 el agente pastoral encontrar instrumentos adecuados, supuesta, como condici\u00f3n indispensable para todo acercamiento a lo divino, una buena dosis de sensibilidad espiritual y humana.<\/p>\n<p>1. \u00bfUN \u00abESTILO\u00bb TAMBIEN PARA CELEBRAR? Si la celebraci\u00f3n &#8211; -como hemos visto- es el momento en que lo divino irrumpe en lo humano mediante un r\u00e9gimen y un lenguaje de signos, no puede considerarse como secundario propiamente tal mundo del signo. Implica \u00e9ste el uso de la palabra, el signo por excelencia de tal comunicaci\u00f3n; pero implica tambi\u00e9n la modalidad con que se traduce y se aplica la gestualidad entera. Si el -> gesto, el -> rito es el transmisor&#8230;, se impone su realizaci\u00f3n conforme a un -> estilo que coopere a dar m\u00e1s f\u00e1cilmente tal paso desde lo divino hasta lo humano, y viceversa. Y todo esto interpela primeramente al que tiene la funci\u00f3n ministerial de presidir la celebraci\u00f3n 63; pero interpela tambi\u00e9n a toda la -> asamblea, que con tal fin ha sido educada seg\u00fan una sabia pedagog\u00ed\u00ada hecha de palabra y m\u00e1s a\u00fan de actitudes, hecha de -> creatividad y de -> adaptaci\u00f3n 64, que tengan en cuenta no tanto los gustos de quien desempe\u00f1a el ministerio de la presidencia cuanto sobre todo las necesidades reales de quienes participan en la acci\u00f3n lit\u00fargica y aspiran a que tal -> participaci\u00f3n sea consciente, activa, plena&#8230; e implique a la persona en su integridad.<br \/>\n2. \u00bfQUE \u00abLENGUAJE\u00bb? En estos<br \/>\na\u00f1os la parte m\u00e1s macrosc\u00f3pica de la -> reforma lit\u00fargica ha consistido en traducir de la editio typica a la lengua vulgar textos y estructuras rituales [-> Traducci\u00f3n lit\u00fargica]. Podr\u00ed\u00adamos calificarla como una primera fase de la reforma. Despu\u00e9s de unos pocos a\u00f1os de experiencia directa con los nuevos instrumentos para la celebraci\u00f3n, como son los -> libros lit\u00fargicos, se vislumbra ya la necesidad de una segunda fase de dicha reforma que \u00abtraduzca el lenguaje\u00bb [-> Lengua\/Lenguaje lit\u00fargico]. No son ciertamente las palabras las que crean dificultad, sino la abundancia de conceptos que tales palabras -as\u00ed\u00ad como los signos- encierran, y cuya comprensi\u00f3n remite predominantemente a un conocimiento de la Sagrada Escritura que nunca se puede decir haber agotado.<\/p>\n<p>3. \u00bfCATEQUESIS O EVANGELIZACI\u00ed\u201cN? Ciertamente, el dilema no se plantea de una manera absoluta, ya que -> evangelizaci\u00f3n y -> catequesis no son sino dos momentos, muy distintos ciertamente de la celebraci\u00f3n, pero igualmente esenciales para su realizaci\u00f3n. Pasando por alto la acentuaci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n como elemento previo y concomitante de la celebraci\u00f3n misma, nos queda el important\u00ed\u00adsimo e imprescindible papel que viene a desempe\u00f1ar la catequesis. No se trata, desde luego, de una novedad; basta una mirada a la historia de la praxis lit\u00fargica para percatarse de c\u00f3mo este problema de la iglesia de nuestro tiempo se replantea dentro del cauce de la acci\u00f3n pastoral de la iglesia de siempre, si bien con modulaciones que var\u00ed\u00adan seg\u00fan el tiempo, las \u00e1reas culturales, cultuales y geogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Focalizando el papel de la catequesis en el \u00e1mbito espec\u00ed\u00adfico de la celebraci\u00f3n, observamos dos aspectos: a) La catequesis es indispensable a la celebraci\u00f3n: previa, concomitante o mistag\u00f3gica, su presencia no puede faltar, ya que la iniciaci\u00f3n en el mundo y el lenguaje del signo y del s\u00ed\u00admbolo -y m\u00e1s a\u00fan del misterio- no se agotan jam\u00e1s. b) La misma celebraci\u00f3n es una catequesis, incluso una \u00abcatequesis integral\u00bb, ya que educa para la acci\u00f3n lit\u00fargica en el momento preciso de participar en la realidad divina que aqu\u00e9lla hace presente. Con ello no se pretende confundir o identificar el momento catequ\u00e9tico con el espec\u00ed\u00adficamente celebrativo: son dos realidades muy distintas en cuanto a las modalidades de actuaci\u00f3n, si bien una y otra tienen un objetivo com\u00fan. La catequesis, en efecto, est\u00e1 llamada, entre otras finalidades, a concretar y proponer org\u00e1nicamente temas que brotan de una particular celebraci\u00f3n y de los mismos textos lit\u00fargicos, situ\u00e1ndolos despu\u00e9s org\u00e1nicamente en el transcurso del a\u00f1o lit\u00fargico y en relaci\u00f3n con la vida del cristiano.<\/p>\n<p>VII. Conclusi\u00f3n<br \/>\nToda forma de acci\u00f3n pastoral, es decir, de ese arte que en la iglesia tiende a hacer realidad que el creyente se encuentre con Dios a trav\u00e9s de sus misterios, si quiere ser eficaz, no puede prescindir de una s\u00f3lida base b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico-lit\u00fargica: s\u00f3lo con una mens verdaderamente lit\u00fargica es posible orientarse uno mismo y a los dem\u00e1s a vivir el misterio de Cristo con plenitud. Tal mentalidad lit\u00fargica no se obtiene o no se renueva a trav\u00e9s de una simple adaptaci\u00f3n de textos o de ritos, sino que se adquiere entrando en lo m\u00e1s vivo del dinamismo de la celebraci\u00f3n del misterio mediante una participaci\u00f3n personal, ciertamente, pero no menos mediante una aproximaci\u00f3n teol\u00f3gica al hecho lit\u00fargico, adem\u00e1s de una adecuada catequesis. El agente pastoral encontrar\u00e1 la base para una actuaci\u00f3n cada vez m\u00e1s eficaz en la medida en que se apoye \u00e9sta en una teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n lit\u00fargica. Esta es la reflexi\u00f3n -la theologh\u00ed\u00ada de los padres- que se\u00f1ala el camino a seguir, a fin de que el encuentro entre el creyente y Cristo, en la celebraci\u00f3n del misterio, lleve a las comunidades eclesiales a aquella plenitud de vida que es cabalmente el objetivo de toda forma de actividad eclesial (cf SC 10).<\/p>\n<p>M. Sodi<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[401] Es la conmemoraci\u00f3n gozosa de un acontecimiento, encuentro o situaci\u00f3n. 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