{"id":10118,"date":"2016-02-05T07:18:15","date_gmt":"2016-02-05T12:18:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/christifideles-laici\/"},"modified":"2016-02-05T07:18:15","modified_gmt":"2016-02-05T12:18:15","slug":"christifideles-laici","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/christifideles-laici\/","title":{"rendered":"CHRISTIFIDELES LAICI"},"content":{"rendered":"<p>[072]<\/p>\n<p>     Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Juan Pablo II del 30 de Diciembre de 1988 sobre la importancia de la vida laical en el desempe\u00f1o de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo. Resalt\u00f3 sobre todo la nueva visi\u00f3n social de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Recoge las conclusiones del S\u00ed\u00adnodo de Obispo del a\u00f1o anterior sobre las responsabilidades laicales en la Iglesia moderna y significa un paso decisivo en el sentido de promover cierta \u00abdesclerificaci\u00f3n\u00bb de muchas de las actividades de la Iglesia.<\/p>\n<p>    De hecho el documento, junto con las ideas del S\u00ed\u00adnodo, han potenciado los movimientos laicales, sobre todo en lo relativo a los seglares, que es el concepto equivalente a laicos que m\u00e1s emplea el documento, el cual olvida en cierto sentido la enorme distancia que existe entre laicos consagrados (religiosos no sacerdotes, institutos laicales, institutos seculares) y los seglares que viven y trabajan en el mundo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. laicado, Magisterio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Despu\u00e9s del S\u00ed\u00adnodo de Obispos sobre los laicos (1987) el papa Juan Pablo II dio a luz una exhortaci\u00f3n: Christifideles Laici.<\/p>\n<p>En dicho documento magisterial, se sit\u00faa al fiel laico desde el primer momento \u00aben misi\u00f3n\u00bb, \u00absiendo\u00bb, \u00abparticipando\u00bb, \u00abviviendo\u00bb: es el obrero de la Vi\u00f1a (n. 1). Con ello el Papa pretende evitar la separaci\u00f3n entre fe y vida, y el caer en un nuevo \u00abclericalismo\u00bb (el fiel laico ya \u00abes\u00bb, previo a cualquier \u00abreconocimiento\u00bb del signo que fuere) (n. 2). Este obrero que trabaja en la vi\u00f1a del mundo se encuentra con un mundo parad\u00f3jico (n. 3): secularizado pero con hambre de Dios; defensor de la dignidad de la persona pero al tiempo despreciativo para con ella; busca la paz y vive sumido en conflictos. Es un mundo que necesita a Cristo para ver contestados sus problemas e interrogantes (n. 7).<\/p>\n<p>La primera parte de la exhortaci\u00f3n (\u00abYo soy la vid, vosotros los sarmientos\u00bb) nos se\u00f1ala cu\u00e1l es la identidad teol\u00f3gica y espiritual del fiel laico: su estar insertado en Cristo y en el misterio de la Iglesia por el bautismo. S\u00f3lo dentro de la Iglesia como misterio de comuni\u00f3n se revela la identidad de los fieles laicos. Identidad y dignidad \u00abexigentes\u00bb en cuanto implican misi\u00f3n, \u00abser y hacer\u00bb no se separan (n. 17). Toda la identidad-vocaci\u00f3n-misi\u00f3n-espiritualidad del laico consistir\u00e1n en vivir la novedad del bautismo: participando del triple munus u oficio de Cristo (sacerdotes, profetas y reyes), viviendo en comuni\u00f3n, siendo hijos en el Hijo, un s\u00f3lo cuerpo en Cristo y siendo templos vivos del Esp\u00ed\u00adritu Santo (nn. 9-13). De nuevo se nos recuerda que su ser va unido a su misi\u00f3n en la Iglesia, que hunde su ra\u00ed\u00adz primera en la unci\u00f3n bautismal y se desarrolla en la confirmaci\u00f3n y tiene su cumplimiento en la Eucarist\u00ed\u00ada (n. 13).<\/p>\n<p>Luego, \u00bfes el fiel laico un bautizado sin m\u00e1s? El Papa ha optado por una de las corrientes teol\u00f3gicas que se ven\u00ed\u00adan desarrollando, y de las que el S\u00ed\u00adnodo se hizo eco. Lo peculiar de este bautizado \u00ablaico\u00bb es precisamente el vivir su \u00ab\u00ed\u00adndole secular\u00bb (n. 15). Una cosa es la dimensi\u00f3n \u00absecular\u00bb de toda la Iglesia (la Iglesia es sacramento para el mundo), y otra la \u00ab\u00ed\u00adndole secular\u00bb propia del laico que es una concreci\u00f3n de la dimensi\u00f3n secular eclesial. Esta \u00ed\u00adndole no es s\u00f3lo psicol\u00f3gica o sociol\u00f3gica, sino teol\u00f3gica: el mundo (\u00abel siglo\u00bb) es para el fiel laico el \u00e1mbito y medio para realizar su vocaci\u00f3n de bautizado. El bautismo no le saca del mundo. Desde dentro del mundo ayuda a realizar el acto creador (colabora con Dios Padre), el acto redentor (libera al mundo del pecado), y el acto santificador (responde a su vocaci\u00f3n a la santidad en sus circunstancias hist\u00f3ricas concretas y seg\u00fan su condici\u00f3n y edad). Su espiritualidad (n. 16), su santidad radical, consiste en vivir el haber sido revestido de Cristo y ungido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo en el Bautismo. Debe vivir seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, pero desde su inserci\u00f3n en el mundo y su participaci\u00f3n en las actividades terrenas. Todo ello desde la imitaci\u00f3n de Cristo, cumpliendo las bienave nturanzas, escuchando la Palabra, participando en los sacramentos, orando y practicando las virtudes teologales (nn. 16-17).<\/p>\n<p>Una vez que hemos visto el ser del laico y de su espiritualidad en clave de misi\u00f3n, se pasa en un segundo apartado a desarrollar las maneras diversas como vive esa comuni\u00f3n, primero, en la Iglesia (\u00abSarmientos todos de la \u00fanica vid\u00bb) (nn. 18-22). Esta comuni\u00f3n o inserci\u00f3n en la Iglesia la vive el fiel laico expresada en diversidad de carismas, ministerios, encargos y servicios (es el \u00absinergismo paulino\u00bb). Se trata de una comuni\u00f3n org\u00e1nica, que sabe conjugar la diversidad con la complementariedad, de forma que lo distintivo no es la mayor o menor dignidad, sino el estar equipados y dotados para un mayor y mejor servicio. Todos los ministerios y carismas son dones para la participaci\u00f3n y corresponsabilidad en la vida de la Iglesia. Hay ministerios que derivan del sacramento del Orden y sirven a la Iglesia personificando a Cristo Cabeza. Otros ministerios se pueden denominar como \u00ablaicales\u00bb. Estos ministerios laicales no les convierten en \u00abpastores\u00bb, ni les clericalizan. Estos ministerios, oficios y funciones se fundamentan en el bautismo y confirmaci\u00f3n, y, para muchos, en el matrimonio (nn. 22-23). Sin olvidar la participaci\u00f3n de los laicos en la \u00abvida ordinaria\u00bb de dicha Iglesia particular, bien participando en los consejos pastorales, diocesanos y parroquiales, o bien en todas las acciones de la parroquia, que es el lugar de comuni\u00f3n y signo e instrumento de la com\u00fan vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ministerios, el Esp\u00ed\u00adritu otorga, para esta edificaci\u00f3n de la Iglesia particular, carismas que deben ser acogidos con gratitud y sometidos al oportuno discernimiento.<\/p>\n<p>Se subraya especialmente la misi\u00f3n que tiene el fiel laico en la Iglesia particular (nn. 24-26), siendo esta forma de participaci\u00f3n bien individual o personal (n. 28), o bien agregativa por medio de asociaciones y movimientos (n. 29). La asociaci\u00f3n de fieles laicos se justifica principalmente como signo de comuni\u00f3n eclesial, adem\u00e1s de ser \u00fatil por su presencia e incidencia cultural. Es necesario discernir, en dichas asociaciones, los criterios de eclesialidad y servicio a la comuni\u00f3n. Entre las formas asociadas la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica mantiene una especial relaci\u00f3n con la Jerarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Y finalmente, sabiendo el laico lo que es (misterio eclesial), c\u00f3mo se es (Iglesia comuni\u00f3n), veamos qu\u00e9 debe hacer (Iglesia misi\u00f3n) tal y como se desarrolla en la tercera parte de la exhortaci\u00f3n (\u00abOs he destinado para que vay\u00e1is y deis fruto\u00bb). Dar fruto es una exigencia esencial de la vida cristiana. Para dar fruto hay que estar unido a la Vid. El fruto m\u00e1s hermoso es la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s, y esta comuni\u00f3n es por su naturaleza \u00abmisionera\u00bb (n. 32): siendo don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, est\u00e1 destinada a toda la humanidad. La comuni\u00f3n es misionera y la misi\u00f3n es para la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Es urgente rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana, pero a condici\u00f3n de que se rehaga la trabaz\u00f3n cristiana de las mismas comunidades eclesiales. Los laicos est\u00e1n plenamente implicados en esta tarea; les corresponde testificar c\u00f3mo la fe cristiana es la respuesta v\u00e1lida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y mujer, y a la sociedad entera. Esta nueva evangelizaci\u00f3n se dirige a formar comunidades eclesiales maduras y requiere una especial labor de catequesis. Esta misi\u00f3n se llama hoy \u00abNueva Evangelizaci\u00f3n\u00bb (n. 34) y va dirigida tanto a la sociedad (n. 36), como a la persona (n. 37) y la defensa de sus derechos fundamentales (n. 38). Hay que evangelizar y asumir lo pol\u00ed\u00adtico (n. 42), lo econ\u00f3mico (n. 43) y lo cultural (n. 44). M\u00e1s en concreto, algunas de las tareas concretas en la animaci\u00f3n cristiana del orden temporal, que competen de modo propio e insustituible a los laicos, a causa de su \u00ed\u00adndole secular, ser\u00ed\u00adan \u00e9stas: promover la dignidad de la persona humana (n. 37), venerar el inviolable derecho a la vida (n. 38), reclamar su derecho a la libertad religiosa, personal y p\u00fablica (n. 39), promover la familia como el primer campo del compromiso social (n. 40), practicar la caridad en forma de solidaridad (n. 41), ser protagonistas de la vida pol\u00ed\u00adtica (n. 42), situando a la persona humana en el centro de la vida econ\u00f3mica-social (n. 43) y evangelizando la cultura y las culturas del hombre (n. 44).<\/p>\n<p>Si la espiritualidad se identifica con el ser-participar-hacer del fiel laico en cuanto bautizado, \u00bfpor qu\u00e9 hay diversas vocaciones? A esto trata de responder el cap\u00ed\u00adtulo cuarto (\u00abLos obreros de la vi\u00f1a del Se\u00f1or\u00bb). Se afirma que el Se\u00f1or llama a su Vi\u00f1a en diversas horas y edades, y seg\u00fan diversas \u00abvocaciones\u00bb, situaciones, carismas y funciones (n. 45): as\u00ed\u00ad a los ni\u00f1os (que son privilegiados en el Reino de los cielos) (nn. 47-48), j\u00f3venes (esperanza de la Iglesia) (n. 45), mayores (que poseen el don de la sabidur\u00ed\u00ada), a las mujeres (nn. 49-52) y a los enfermos (que requieren una acci\u00f3n pastoral renovada) (n. 53). En relaci\u00f3n a las mujeres se afirma que se debe promover su dignidad y su igualdad con relaci\u00f3n al var\u00f3n, tanto en la sociedad como en la Iglesia: hay que hacer realidad las posibilidades que le otorga el derecho, su participaci\u00f3n en los consejos pastorales, en la consulta y elaboraci\u00f3n de decisiones, en la preparaci\u00f3n de documentos, etc. En particular hay que promover su responsabilidad en la transmisi\u00f3n de la fe y en su saber dar plena dignidad a la vida matrimonial y a la maternidad.<\/p>\n<p>No olvidemos finalmente que, dentro de estado de vida laical, se dan diversos \u00abcaminos\u00bb espirituales y apost\u00f3licos, entre ellos los Institutos Seculares (n. 56).<\/p>\n<p>Finaliza la exhortaci\u00f3n recordando que, la suya, debe ser una espiritualidad bien formada doctrinalmente y en orden a vivir la unidad, madurada constantemente y particularmente conocedora de la doctrina social de la Iglesia y experta en los valores humanos (nn. 60-61). La Iglesia univerersal, las Iglesias particulares, la parroquia, las peque\u00f1as comunidades eclesiales, la familia, las escuelas, las universidades cat\u00f3licas, los grupos, asociaciones y movimientos est\u00e1n llamados a ser \u00e1mbitos de formaci\u00f3n y de donaci\u00f3n de lo mucho recibido.<\/p>\n<p>Si, concluida la lectura de \u00abChristifideles Laici\u00bb se me piden trazar algunos puntos destacados de dicha exhortaci\u00f3n, me atrever\u00ed\u00ada a subrayar los siguientes:<\/p>\n<p>&#8211; La teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad laical se contemplan en una eclesiolog\u00ed\u00ada de misterio de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; En cuanto participa de la Iglesia misterio, el fiel laico , por el bautismo, se ha insertado en Cristo y en el Pueblo de Dios, al mismo tiempo. Tiene su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n propias haciendo presente a la Iglesia en el mundo.<\/p>\n<p>&#8211; Igualmente, desde su inserci\u00f3n en la Iglesia misterio, al fiel laico le corresponde hacer presente esa Iglesia en una triple dimensi\u00f3n: desde dentro del mundo (\u00ab\u00ed\u00adndole secular\u00bb), en un contexto socio-cultural bien determinado y en el marco de una Iglesia particular concreta. La \u00ed\u00adndole secular, entendida desde la exhortaci\u00f3n, posee un matiz particular: el mundo, y la acci\u00f3n del laico en \u00e9l desde su estado y condici\u00f3n, no es s\u00f3lo \u00e1mbito y \u00abquasi sacramento\u00bb de santificaci\u00f3n \u00abpersonal\u00bb del fiel laico, sitio que es el \u00e1mbito en el cual el laico debe hacer presente la Iglesia. El fiel laico es Iglesia insertada en el mundo secular.<\/p>\n<p>&#8211; A su vez, el fiel laico vive la Iglesia como misterio de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb. Es admirable la naturalidad con la que \u00abChristifideles Laici\u00bb reconoce, para los laicos, sin clericalizarlos, diversos ministerios tanto \u00abestables\u00bb, como \u00abreconocidos\u00bb o \u00abad casum\u00bb. Y tanto, por derecho propio, derivados de los sacramentos del bautismo y confirmaci\u00f3n, como en suplencia del ministro ordenado.<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente, desde una inserci\u00f3n y vivencia de comuni\u00f3n \u00abpara la misi\u00f3n\u00bb, el fiel laico est\u00e1 llamado a hacer realidad la nueva evangelizaci\u00f3n desde una presencia p\u00fablica del cristianismo y, por lo mismo, de la Iglesia en todos los \u00e1mbitos sociales. Sin secularizarse. Y esta misi\u00f3n, de forma personal o asociativa en diversos movimientos y carismas. Para realizar esta misi\u00f3n debe vivir las mediaciones espirituales que la tradici\u00f3n viva de la Iglesia le se\u00f1ala: Bienaventuranzas, oraci\u00f3n, Sacramentos, virtudes teologales y humanas, etc.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n, \u00abChristifideles Laici\u00bb ha asentado las bases de una teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad laical en clave eclesiol\u00f3gica (identidad eclesial y relaci\u00f3n Iglesia-mundo) y abre la puerta a diversas expresiones de \u00abespiritualidades\u00bb laicales sin perder el tronco o eje que vertebra la \u00fanica teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad laical.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; R. BERZOSA MART\u00ed\u008dNEZ, Ser laico en la Iglesia y en el mundo, DDB, Bilbao 2000.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[072] Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Juan Pablo II del 30 de Diciembre de 1988 sobre la importancia de la vida laical en el desempe\u00f1o de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo. Resalt\u00f3 sobre todo la nueva visi\u00f3n social de la Iglesia. 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