{"id":10197,"date":"2016-02-05T07:20:36","date_gmt":"2016-02-05T12:20:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion\/"},"modified":"2016-02-05T07:20:36","modified_gmt":"2016-02-05T12:20:36","slug":"comunicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion\/","title":{"rendered":"COMUNICACION"},"content":{"rendered":"<p>[550]<\/p>\n<p>    En sentido general es proceso humano por el cual se transmite un mensaje o contenido desde un emisor que lo elabora (lo genera, lo codifica y lo emite) a un receptor que lo acoge e interpreta (lo capta, lo descodifica, lo interpreta).<\/p>\n<p>     Detr\u00e1s de esta expresi\u00f3n general, se halla multitud de teor\u00ed\u00adas e explicaciones y diversidad de modos y campos en los que se da la comunicaci\u00f3n: lineal, radial; verbal, no verbal; individual, colectiva; eclesial o no eclesial; racional o informativa, afectiva o emocional.<\/p>\n<p>     La comunicaci\u00f3n es un hecho radicalmente humano, aunque en sus formas primarias existe en la naturaleza animal.<\/p>\n<p>     El hombre es consciente de su capacidad de comunicar (lenguaje y lenguajes), de su dominio del mensaje que emite (control de su modo y de su contenido), de la respuesta que espera de aquel con quien se comunica.<\/p>\n<p>     En los aspectos religiosos la comunicaci\u00f3n es un tema que debe inquietar al educador de la fe, pues es la base de toda acci\u00f3n educadora. Existen aspectos peculiares en esa comunicaci\u00f3n: comunicaci\u00f3n de Dios por la revelaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n con Dios por la oraci\u00f3n; comunicaci\u00f3n de la fe a los hombres y comunicaci\u00f3n desde la fe de las realidades humanas; comunicaci\u00f3n de las doctrinas y normas religiosas y comunicaci\u00f3n de la vida por el testimonio personal o comunitario.<\/p>\n<p>    (Ver Lenguajes)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>No hay verdadera comunicaci\u00f3n entre las personas fuera de esa realidad de la cual, en la cual y para la cual el hombre y la mujer han sido creados, es decir, el misterio del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, su amor mutuo, su di\u00e1logo ininte  rrumpido. Dios crea al hombre a su imagen y semejanza, y toda criatura humana lleva en s\u00ed\u00ad la impronta de la Trinidad que la ha creado. Dicha impronta se manitiesta tambi\u00e9n en la capacidad y necesidad de comunicarse con los dem\u00e1s. El relato de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los ap\u00f3stoles y de su consiguiente capacidad de expresarse y de hacerse entender en todos los idiomas, superando as\u00ed\u00ad la confusi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de Babel, es uno de los retratos m\u00e1s eficaces del don de la comunicaci\u00f3n que Dios otorga a su pueblo, Y el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Pentecost\u00e9s suscita as\u00ed\u00ad una extraordinaria capacidad comunicativa, vuelve a abrir los canales de comunicaci\u00f3n que se hab\u00ed\u00adan interrumpido en Babel y restablece la posibilidad de una relaci\u00f3n sencilla y aut\u00e9ntica entre los hombres en el nombre de Cristo Jes\u00fas.  La comunicaci\u00f3n de Dios, que se realiza en la alianza, suscita un pueblo que es el resultado de dicha acci\u00f3n divina. De lo cual se deduce que los agrupamientos humanos envueltos por el flujo comunicativo divino (familia, comunidad, pueblo, comunidad de pueblos, Iglesia) son lugares privilegiados para la comunicaci\u00f3n humana y est\u00e1n garantizados y sostenidos por la gracia del misterio de Dios, que los mueve a ser canales de comunicaci\u00f3n aut\u00e9ntica entre los hombres.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>1. CIENCIA EN RELACI\u00ed\u201cN CON LA . Hablar de la comunicaci\u00f3n significa centrar inmediatamente la atenci\u00f3n en el hombre, puesto que se reconoce universalmente el hecho de que comunicar es una realidad intr\u00ed\u00adnseca y determinante de la naturaleza humana. El hombre no puede prescindir de la comunicaci\u00f3n, lo mismo que no puede prescindir de su relacionalidad. Para realizarse en cuanto hombre, para crecer en todos los sentidos, tiene necesidad de objetivar de alguna manera sus propios pensamientos y sus propias decisiones, de poner en com\u00fan y de verificar con los dem\u00e1s la validez de sus intuiciones. Si no fuese posible la comunicaci\u00f3n, no ser\u00ed\u00ada posible el progreso y todos los hombres se quedar\u00ed\u00adan bloqueados en s\u00ed\u00ad mismos y en su propia estaticidad. Podemos, sin m\u00e1s, definir la comunicaci\u00f3n como una especie de instinto relacionado con el de la socializaci\u00f3n, un instinto que lleva al hombre a la b\u00fasqueda de una vida comunitaria como dimensi\u00f3n existencial. Pero al mismo tiempo hemos de decir que se trata tambi\u00e9n de una exigencia de tipo psicol\u00f3gico que le lleva a la manifestaci\u00f3n de sus propios sentimientos, de tal forma que provoque una respuesta a la expresi\u00f3n de su profunda necesidad de ser amado y que le hace pedir ayuda a sus semejantes en el momento en que se da cuenta de que es posible adquirir aquella experiencia no vivida en primera persona y de que puede establecerse una conexi\u00f3n con el pasado con vistas a la creaci\u00f3n para el futuro.<\/p>\n<p>Por eso la comunicaci\u00f3n ha estado siempre presente en la historia, desde el mismo momento en que aparece el hombre, como condici\u00f3n de posibilidad de realizaci\u00f3n de la historia misma, y por tanto de posibilidad de mejora y de desarrollo. Pero hasta el siglo xvi de nuestra era, a pesar de la variedad de los medios y de las formas de comunicaci\u00f3n, \u00e9sta era sumamente limitada en sus posibilidades debido a la lentitud de la difusi\u00f3n. Se dio un giro decisivo con la invenci\u00f3n de la imprenta, que hizo m\u00e1s precisa y m\u00e1s veloz la transmisi\u00f3n de los mensajes y multiplic\u00f3 la posibilidad de difusi\u00f3n. Pero sobre todo en los \u00faltimos a\u00f1os el ritmo de desarrollo de los medios de comunicaci\u00f3n ha llegado a ser vertiginoso y las distancias han dejado de constituir un problema para el hombre. El mundo de hoy es un mundo profundamente impregnado de la conciencia de la comunicaci\u00f3n, y los desarrollos cada vez m\u00e1s r\u00e1pidos en el \u00e1mbito de las comunicaciones no est\u00e1n ya solamente en funci\u00f3n del progreso cient\u00ed\u00adfico tecnol\u00f3gico, sino que est\u00e1n dictados por unas exigencias cada vez mayores de evoluci\u00f3n que se originan en el orden social, cultural, psicol\u00f3gico y espiritual, ya que abarcan no s\u00f3lo el terreno espec\u00ed\u00adfico de la palabra o de la imagen, sino todo el \u00e1mbito del obrar humano y de las realidades relacionales que lo determinan.<\/p>\n<p>Por eso precisamente la teolog\u00ed\u00ada no puede ignorar el fen\u00f3meno de la comunicaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada, en su definici\u00f3n cl\u00e1sica, indica \u00abel estudio sobre Dios\u00bb; pero no ya sobre Dios considerado en s\u00ed\u00ad mismo y separado de lo que constituye el destino del mundo y del hombre, sino sobre Dios en estrecha relaci\u00f3n con el ser vivo y con su existencia en el mundo. Por eso mismo se interesa por el hombre en cuanto ser social que se pone en camino hacia un progreso y una promoci\u00f3n que sean im\u00e1genes manifiestas de la llegada del reino; en el que la fe y la caridad no sean dimensiones vagas, sino realidades concretas y visibles. En este sentido, la teolog\u00ed\u00ada no puede dejar de ocuparse de algunas disciplinas como la sociolog\u00ed\u00ada, las ciencias pol\u00ed\u00adticas, las ciencias econ\u00f3micas y la misma historia. Adem\u00e1s, al interesarse por el hombre como ser espiritual dotado de una propia dimensi\u00f3n interior, que crece y se realiza en la praxis evang\u00e9lica y en la oraci\u00f3n, se apoya en su b\u00fasqueda en ciencias como la psicolog\u00ed\u00ada, la antropolog\u00ed\u00ada, la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es una ciencia que se dirige al hombre, y que por eso mismo tiene que ponerse y estructurarse a su medida y reflexionar sobre las problem\u00e1ticas que m\u00e1s le preocupan, ofreci\u00e9ndole propuestas y alternativas v\u00e1lidas, y sobre todo estructurando su pensamiento -en las categor\u00ed\u00adas que suele utilizar el hombre moderno. De lo contrario, su discurso resultar\u00ed\u00ada vac\u00ed\u00ado. Pero la teolog\u00ed\u00ada no es s\u00f3lo mero inter\u00e9s intelectual en donde el estudioso ejerce su reflexi\u00f3n, sino que es al mismo tiempo tensi\u00f3n hacia la pr\u00e1ctica y conexi\u00f3n \u00ed\u00adntima con el discurso salv\u00ed\u00adfico, advirtiendo la urgencia evang\u00e9lica de transmisi\u00f3n y de difusi\u00f3n a la humanidad de su mensaje. Y en este sentido la teolog\u00ed\u00ada presupone e implica una reflexi\u00f3n sobre la comunicaci\u00f3n y hace referencia a aquella ciencia que se define como \u00abciencia de la comunicaci\u00f3n\u00bb. Todo esto se ha planteado de forma m\u00e1s clara y definida tras aquel momento grandioso de reflexi\u00f3n sobre los problemas del hombre de hoy que se desarroll\u00f3 en el contexto del concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>Hoy el te\u00f3logo no puede ignorar la conexi\u00f3n con esta ciencia, ya que es cada vez m\u00e1s consciente de la importancia del hecho de que en el discurso cristiano hay una estructura de base comunicativa. En efecto, si por comunicaci\u00f3n definimos, en l\u00ed\u00adneas generales, el proceso por medio del cual un emitente env\u00ed\u00ada una informaci\u00f3n, con una intenci\u00f3n (m\u00e1s o menos consciente), a un receptor que la acoge y la recibe, tendremos ya desde una primera mirada superficial algunos puntos de contacto estructurales muy concretos entre las dos disciplinas. En efecto, tanto en la ciencia de la comunicaci\u00f3n como en la teolog\u00ed\u00ada podemos hablar de emitentes (Dios, ap\u00f3stoles, fieles&#8230;) que producen unos mensajes codificados, por medio de los cuales transmiten ciertas informaciones que tienen la finalidad de convencer, de cambiar algo en la realidad personal del que las recibe. Tanto en una disciplina como en la otra est\u00e1n presentes unos receptores que, una vez realizada la operaci\u00f3n de descodificaci\u00f3n y de comprensi\u00f3n, tienen una reacci\u00f3n de feed-back. Tanto en una disciplina como en la otra se determina una actitud que define y cualifica la relaci\u00f3n entre emitente y receptor en la creaci\u00f3n de ciertos v\u00ed\u00adnculos, aunque sea a niveles m\u00ed\u00adnimos. Y es adem\u00e1s innegable el hecho de que la teolog\u00ed\u00ada en cuanto ciencia se compromete a s\u00ed\u00ad misma en un proceso de comunicaci\u00f3n en la transmisi\u00f3n de la posibilidad de la experiencia de Dios a los dem\u00e1s hombres, abri\u00e9ndolos a la dimensi\u00f3n comunitaria en la estructuraci\u00f3n de los contenidos de fe en orden a la difusi\u00f3n del mensaje salv\u00ed\u00adfico en el tiempo y en la presentaci\u00f3n de los resultados de la propia reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la teolog\u00ed\u00ada, en general, no puede ignorar las relaciones con la ciencia de la comunicaci\u00f3n, mucho menos podr\u00e1 hacerlo la teolog\u00ed\u00ada fundamental, que se caracteriza como disciplina de frontera, es decir, como apertura a aquellos aspectos culturales que, a pesar de no tener una matriz teol\u00f3gica espec\u00ed\u00adfica, tienen luego, de hecho, una influencia notable en el terreno teol\u00f3gico. Adem\u00e1s, la teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene como objeto el estudio de la 1 revelaci\u00f3n, no s\u00f3lo como un hablar de Dios a los hombres, y por tanto como conocimiento de la comunicaci\u00f3n de los deseos divinos, sino tambi\u00e9n como necesidad humana de transmitir y de compartir con los dem\u00e1s hombres su propio ser en di\u00e1logo con lo divino, as\u00ed\u00ad como las consecuencias que esta experiencia produce en la propia vida. La revelaci\u00f3n no es fin de s\u00ed\u00ad misma, sino que quiere ser transmitida a todos los hombres de todos los tiempos; pero si se quiere que esa \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb ocurra efectivamente, no se puede prescindir de tener en cuenta las exigencias del hombre en cuanto ser comunicativo, especialmente hoy, cuando estas exigencias son tan numerosas y complejas. Estamos tambi\u00e9n en un contexto comunicativo cuando hablamos de respuesta de fe y de testimonio. En efecto, la fe es adhesi\u00f3n silenciosa y personal en la intimidad de las opciones de la propia conciencia, pero tambi\u00e9n tiene necesidad de nutrirse de una dimensi\u00f3n externa que exprese apertura, testimonio, compartir con el pr\u00f3jimo,<br \/>\nPor eso es importante en esta perspectiva el an\u00e1lisis, por ejemplo, del lenguaje religioso en general y del cristiano en particular a la luz de los progresos hechos por la ciencia de las comunicaciones, o el an\u00e1lisis de las diversas posibilidades de trasmisi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social, de las categor\u00ed\u00adas l\u00f3gico-ling\u00fc\u00ed\u00adstico-visuales que utilizan los mass-media, del grado de incidencia que tienen en nuestra manera de pensar y de hablar y de las modificaciones que su utilizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s difundida introduce en la cultura moderna a nivel de formaci\u00f3n y de expresi\u00f3n. Efectivamente, hay que tener en cuenta el hecho de que el evangelio naci\u00f3 en un ambiente que nos resulta culturalmente extra\u00f1o, y que por tanto hay que intentar, en la medida de lo posible, una constante re-definici\u00f3n de sus relaciones con la realidad y la transferencia de los contenidos evang\u00e9licos a aquellas formas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y expresiones art\u00ed\u00adsticas que est\u00e9n m\u00e1s en consonancia con la comprensi\u00f3n del hombre del siglo xx. Al mismo tiempo, hay que valorar atentamente la posibilidad de una utilizaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social para la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano y de la de un uso nuevo de los medios tradicionales de comunicaci\u00f3n, dei tal manera que el mensaje se haga plenamente receptible en el \u00e1mbito de nuestro tiempo, teniendo en cuenta el hecho de que las nuevas t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n engendran continuamente nuevos s\u00ed\u00admbolos, crean nuevos modos de aprovechamiento de las im\u00e1genes y sonidos y, al mismo tiempo, dan vida a nuevas formas de estructuras pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas y, dentro de ellas, a nuevas formas de manipulaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y sujeci\u00f3n del hombre. Todas \u00e9stas son forman contra las que el cristiano est\u00e1 llamado a luchar dentro del \u00e1mbito del seguimiento evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada fundamental no puede permanecer pasiva frente a todo este fermento; no puede menos tambi\u00e9n de enfrentarse con la problem\u00e1tica de c\u00f3mo expresar hoy en ese contexto la verdad divina y con la cuesti\u00f3n del modo de transmitir la revelaci\u00f3n, de la que la Iglesia es heredera y custodio. M\u00e1s a\u00fan: la teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene la tarea precisa de enfrentarse con el problema de la comunicaci\u00f3n y con el de la influencia que engendran en el hombre los cambios en este sector, pregunt\u00e1ndose hasta qu\u00e9 punto pueden incidir los diversos sistemas de informaci\u00f3n en las creencias individuales, de qu\u00e9 manera se puede proponer al hombre de hoy la analog\u00ed\u00ada de la comunicaci\u00f3n trinitaria como modelo ideal de comunicaci\u00f3n al que pueden referirse las comunicaciones, y a Cristo como modelo. de \u00abperfecto comunicador\u00bb para todos los hombres en el proceso por el que se establecen las relaciones con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>En este sentido decimos que hoy es necesario que la teolog\u00ed\u00ada fundamental se abra al di\u00e1logo y a la colaboraci\u00f3n con la ciencia de la comunicaci\u00f3n. Se han dado ya numerosos pasos en esta direcci\u00f3n; sin embargo, s\u00f3lo estamos en los comienzos de un camino que se presenta largo y dif\u00ed\u00adcil, pero al mismo tiempo rico en est\u00ed\u00admulos y en posibilidades para la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>BIBL.: ANTONCICH R., Reflexi\u00f3n de la fe y medios de comunicaci\u00f3n, en \u00abBolet\u00ed\u00adn Informativo MCS\u00bb 73 (1977); ARANGUREN J.L.L., La comunicaci\u00f3n humana, Madrid 1967; BARAGLI E. Comunicazione, comunione e chiesa, Roma 1967; ID, Inter mirifica, Roma 1969; BARTOLINI B., Evang\u00e9lisation et communication audiovisuelle, en \u00abLumen Vitae\u00bb 33 (1978) 163-178; BERNARD C., Th\u00e9ologie symbolique, Par\u00ed\u00ads 1978; CAcucci F., Teologie dell fmmagine, Roma 1971; DfAZ S., Mass-media e annuncio evangelico, en \u00abRassegna di Teologia\u00bb 4 (1973); DUBOis-DUMEE J.P., An Approch to the Problem of Communication, en \u00abLumen Vitae\u00bb 33 (1978) 13-26; FLICK M. ja AL$ZEGHY Z., L \u00e9vangelizzazione come comunicazione, en Evangelization, Roma 1975; KGRFIAS M., Comunicaci\u00f3n, en Diccionario de sociolog\u00ed\u00ada, Paulinas, Madrid 1986; THIBAULTLAULAN A. M., Le langage de l image, Par\u00ed\u00ads 1971.<\/p>\n<p>C. Carnicella<\/p>\n<p>2. RELACI\u00ed\u201cN DE REVELACI\u00ed\u201cN ENTRE DIOS Y EL HOMBRE. La revelaci\u00f3n es comunicaci\u00f3n entre Dios, que sale de su misterio, y el hombre, que se salva y se transforma en el di\u00e1logo de amor. Pero se trata de un proceso comunicativo tan complejo y tan articulado que no es una casualidad que el concilio Vaticano lI haya usado el t\u00e9rmino \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb para definirlo.<\/p>\n<p>Cuando se habla de comunicaci\u00f3n, habr\u00ed\u00ada que decir que desde el punto de vista t\u00e9cnico no ser\u00ed\u00ada posible una comunicaci\u00f3n entre Dios y el hombre, ya que se trata de dos niveles no s\u00f3lo completamente distintos, sino incluso infinitamente lejanos entre s\u00ed\u00ad. Sin embargo, Dios supera esta dificultad a priori y no s\u00f3lo se dirige al hombre, sino que lo hace usando todos los caminos posibles que ofrecen las estrategias comunicativas humanas; ya desde el per\u00ed\u00adodo veterotestamentario se observa con claridad c\u00f3mo la revelaci\u00f3n se lleva a cabo con unas estructuras comunicativas determinadas que no surgen por voluntad humana, sino que responden a una intenci\u00f3n divina concreta. En efecto, es Dios el que se hace presente en la historia con una infinidad de medios y se ofrece simult\u00e1neamente como objeto de pensamiento, de lenguaje y de experiencia. Los hebreos expresaron muy incisivamente esta funci\u00f3n emitente de Dios en la f\u00f3rmula de autopresentaci\u00f3n y se dieron perfectamente cuenta de que no se trataba de una comunicaci\u00f3n realizada en niveles impersonales y abstractos, sino de un Dios que \u00abhablaba\u00bb con los hombres, d\u00e1ndoles a conocer sus planes, definiendo con ellos sus modalidades operativas, haciendo promesas, amenazando, anunciando gozo o castigo&#8230; Se trata de un Dios que usaba un \u00fanico c\u00f3digo, que pod\u00ed\u00ada asumir la multiformidad expresiva de resonancias infinitas. Efectivamente, hablamos de \u00abpalabra de Dios\u00bb, pero en sentido anal\u00f3gico; es una palabra distinta de todas las palabras humanas; se presenta como palabra plurisensorial, que se dirige a los sentidos f\u00ed\u00adsicos del hombre, pero tambi\u00e9n a los interiores; de una palabra que logra manifestarse tambi\u00e9n bajo la forma de elementos f\u00ed\u00adsicos: el trueno, el rayo, el viento, el fuego&#8230;; de una palabra que revela, pero al mismo esconde y que no puede ni mucho menos reducirse a unos simples significados de comunicaci\u00f3n verbal como palabra \u00abengendradora\u00bb no s\u00f3lo de significados, sino tambi\u00e9n de cosas y acontecimientos, y que es al mismo tiempo imagen, vis\u00f3n, sentimiento, encuentro&#8230;, acci\u00f3n que irrumpe en la historia y forja irrevocablemente su curso\u00bb definiendo as\u00ed\u00ad la voluntad del emitente y las coordinadas que el receptor tiene que adoptar para entrar en sinton\u00ed\u00ada con \u00e9l. Y esto aparece con claridad en el momento en que las palabras y las acciones se funden mutuamente en la manifestaci\u00f3n de todo aquel complejo semi\u00f3tico que determina el dinamismo de evoluci\u00f3n del plan divino de salvaci\u00f3n y de aquellos signos en particular que marcan sus etapas fundamentales e iluminan luego los momentos de la vida cotidiana, revisti\u00e9ndolos de un nuevo significado.<\/p>\n<p>Pero para que pueda establecerse efectivamente esta comunicaci\u00f3n, habr\u00e1 que interpretar, correctamente el c\u00f3digo; y le corresponde al hombre hacer este trabajo de decodificaci\u00f3n. No se trata de un trabajo sencillo, ya que el mensaje divino es \u00fanico en su g\u00e9nero Y el c\u00f3digo en que se expres\u00f3 no tiene par\u00e1metros de comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la verdadera finalidad de la comunicaci\u00f3n no es la de transmitir unas simples informaciones, sino la de pedir al hombre una adhesi\u00f3n total a la voluntad divina; por eso el hombre, inserto en el proceso comunicativo, se hace capaz no s\u00f3lo de comprender las intenciones seg\u00fan las cuales se mueve el plan divino, sino tambi\u00e9n de asumir la direcci\u00f3n vectorial del proceso y de convertirse a su vez en emitente en el di\u00e1logo con \u00e9l dentro de una relaci\u00f3n de fidelidad que va m\u00e1s all\u00e1 de las situaciones humanas, siendo as\u00ed\u00ad protagonista efectivo de su propia historia personal y de la historia del mundo.<\/p>\n<p>Lo que en el AT era el Dios que comunicaba en la impenetrabilidad de su misterio, en el NT pasa a ser el Dios encarnado que se encuentra con el hombre \u00abcara a cara\u00bb, superando as\u00ed\u00ad el desnivel de la naturaleza diferente en una comunicaci\u00f3n que no desea dejar ning\u00fan espacio a las incertidumbres: el emitente y el receptor se encuentran ahora en las mismas coordenadas espacio-temporales. Por eso podemos decir que Cristo es el perfecto comunicador, ya que en \u00e9l encontramos concentrada y realizada la imagen de la posibilidad de actuaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n ideal, aquel ideal en que se inspira toda comunicaci\u00f3n humana: la entrega al otro, no s\u00f3lo en la expresi\u00f3n de las propias ideas y sentimientos, sino de la propia totalidad en una compenetraci\u00f3n de amor tan grande que no quede lugar a equ\u00ed\u00advocos. En esta din\u00e1mica, Cristo no es s\u00f3lo el que trae el mensaje de Dios, como en el caso de los profetas, sino que es mensaje mismo que se hace concretamente visible revisti\u00e9ndose de carne y asumiendo los rasgos humanos. Por eso decimos que estamos frente a una comunicaci\u00f3n \u00fanica e irrepetible, ya que los elementos que constituyen el proceso comunicativo, en vez de dispersarse en la diversidad de funciones, asumiendo as\u00ed\u00ad los riesgos de las posibilidades de perturbaci\u00f3n del proceso, como ocurre en las comunicaciones entre los hombres, convergen y se condensan en un \u00fanico acto, en el que se sigue perfectamente el ritmo tri\u00e1dico de la voluntad trinitaria, pero en perfecta sincron\u00ed\u00ada de voluntades e intenciones.<\/p>\n<p>La palabra humana, ontol\u00f3gicamente, se configura como dinamismo. Se trata de un dinamismo que se despliega en varios niveles: en primer lugar, como toma de conciencia del propio ser y del propio situarse con una funcionalidad y una orientaci\u00f3n determinadas; en segundo lugar, como dinamismo de producci\u00f3n, ya que es un producto humano, pero al mismo tiempo tiende a la producci\u00f3n de otra cosa; y en tercer lugar, como dinamismo de transformaci\u00f3n, ya que al dirigirse a una realidad desea modificar sus aspectos, si no la realidad entera. Cristo, imagen y palabra del Dios invisible, re\u00fane en s\u00ed\u00ad mismo el dinamismo de la imagen y el de la palabra y los refuerza en su autoafirmaci\u00f3n de Dios y de hombre que, incidiendo en la realidad humana, la altera en su estructura b\u00e1sica, convirti\u00e9ndola de una humanidad ca\u00ed\u00adda en una humanidad salvada. Lo mismo que la palabra humana no se limita simplemente a poner a los hombres en relaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad, sino que tambi\u00e9n consolida y profundiza esas relaciones en lazos de alianza y de uni\u00f3n, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la palabra de Dios une en s\u00ed\u00ad a toda la humanidad y la recapitula con el Padre en un v\u00ed\u00adnculo de filiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los medios a trav\u00e9s de los cuales se realiza la comunicaci\u00f3n son los mismos que utilizan los hombres en sus comunicaciones cotidianas. Jes\u00fas se sirve de gestos, de expresiones, de maneras de obrar, del lenguaje humano&#8230;; pero us\u00e1ndolos de manera distinta que los dem\u00e1s hombres, es decir, con autoridad, con eficacia y poder, como veh\u00ed\u00adculos de verdad. Una verdad que, a pesar de estar hist\u00f3ricamente condicionada, no puede menos de remitir incesantemente a la verdad eterna, de la que tiene su origen y su sustancia. En este sentido, puede decirse que, a trav\u00e9s de esta variedad de medios, se transmiten ciertos signos altamente polivalentes; hasta el punto de que, superada la barrera de la realidad exterior, pueden convertirse en claves de acceso a lo trascendente y en la posibilidad de transcodificar el lenguaje divino en categor\u00ed\u00adas humanas, especialmente las de las palabras y acciones.<\/p>\n<p>Cristo con su vida terrena y en ella no hizo m\u00e1s que hablarnos del amor del Padre a los hombres. Pero no nos present\u00f3 ninguna doctrina filos\u00f3fica ni ninguna especulaci\u00f3n sobre el tema, sino que su mensaje se convierte en \u00e9l en una incesante realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica, en una manifestaci\u00f3n concreta y visible de misericordia y de compasi\u00f3n con el hombre, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de los milagros, sino en la aceptaci\u00f3n consciente y sufrida de la muerte, en su voluntad de estar presente entre los hombres incluso despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n a los cielos con la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, en su empe\u00f1o por no abandonar a sus disc\u00ed\u00adpulos enviando al Esp\u00ed\u00adritu consolador y sobre todo fundando la Iglesia, por medio de la cual ser\u00e1 posible la difusi\u00f3n de su evangelio a todos los hombres.<\/p>\n<p>Se trata de palabras y de acciones que encuentran su cohesi\u00f3n interna en la persona misma de Cristo, ya que \u00e9l es el Verbo y un Verbo que obra; pero al mismo tiempo no pierden nunca su especificidad ni se confunden entre s\u00ed\u00ad. Las palabras y acciones mantienen en Cristo su propia configuraci\u00f3n aut\u00f3noma hasta el momento de morir en la cruz, en donde esa tensi\u00f3n de relacionalidad alcanza su cima y llega al punto de \u00abno-retorno\u00bb, es decir, a la superaci\u00f3n de toda posibilidad, con la implosi\u00f3n de todas las palabras y de todas las acciones en el sacrificio supremo. El amor total de Cristo-Dios, que no ten\u00ed\u00ada absolutamente ninguna necesidad ni del sufrimiento ni de la muerte, se convierte en el punto en el que se anula toda relacionalidad y todas las relaciones quedan absorbidas en la totalidad de la entrega en la muerte del Dios inmortal.<\/p>\n<p>Se trata de un proceso que alcanza otro momento cumbre en la resurrecci\u00f3n. Lo mismo que Cristo con su entrada en la historia afirma su divinidad y su cualidad de Hijo del Padre y asienta la posibilidad de una relaci\u00f3n comun\u00ed\u00adcativa entre dos niveles diferentes bajando al nivel humano, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n con la resurrecci\u00f3n sanciona la verdad de esas afirmaciones y recapitula esa experiencia hist\u00f3rica de lo divino absorbiendo en s\u00ed\u00ad mismo a toda la humanidad y trasponiendo la posibilidad comunicativa del nivel humano al nivel divino. En ella el ser hombre de Cristo se convierte en el veh\u00ed\u00adculo a trav\u00e9s del cual se tiene la expresi\u00f3n y manifestaci\u00f3n plena de su ser Dios, en cuanto que a la naturaleza corporal se le confiere su aut\u00e9ntico destino de gloria y toda la humanidad se ve asociada en un proceso de solidaridad. Con el acontecimiento \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb Cristo se define para siempre como c\u00f3digo, y al mismo tiempo como clave interpretativa del c\u00f3digo que permite penetrar el mensaje divino, de forma que no exista ninguna posibilidad de equ\u00ed\u00advoco: Dios ha hablado con el hombre, y le toca al hombre la tarea de responder.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n con Cristo pone de manifiesto la verdadera realidad humana y sit\u00faa a cada hombre como receptor frente a lo que es su propia realidad. Cristo dice: \u00abYo soy la verdad\u00bb; pero con esta afirmaci\u00f3n se pone como criterio de verdad. El que se enfrenta con la verdad y la busca dentro de s\u00ed\u00ad mismo se encuentra en su propia dimensi\u00f3n de ego\u00ed\u00adsmo y mezquindad. La reacci\u00f3n puede ser el rechazo claro de la verdad o la aceptaci\u00f3n de las propias limitaciones como punto de partida para un cambio interior. Aceptar la verdad significa insertarse en un contexto de liberaci\u00f3n. Sin embargo, a pesar de ser Cristo el \u00abperfecto comunicador\u00bb, la comunicaci\u00f3n con el hombre no es todav\u00ed\u00ada perfecta. Existe lo que en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos se designa como \u00abrumor\u00bb (perturbaci\u00f3n en la comunicaci\u00f3n). El rumor proviene del hombre y consiste en el miedo al riesgo, en el ego\u00ed\u00adsmo, en la incapacidad de ponerlo todo en discusi\u00f3n, en la b\u00fasqueda del placer, del dinero, del \u00e9xito&#8230;, en la necesidad de querer siempre signos para creer y en no querer creer ni siquiera frente a ellos.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n perfecta entre Dios y el hombre s\u00f3lo podr\u00e1 realizarse en un contexto escatol\u00f3gico. La econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n en la historia no tendr\u00ed\u00ada ning\u00fan sentido si Dios no se propusiese comunicarse con el hombre en la plenitud escatol\u00f3gica. Efectivamente, le corresponde a su naturaleza el sentido de la perfecci\u00f3n, ponlo que no es posible pensar en un proceso parcial y fragmentario. Una vez empezada la comunicaci\u00f3n con el hombre, Dios la lleva adelante hasta su realizaci\u00f3n final. En este contexto la palabra de Dios se har\u00e1 presencia y se dar\u00e1 el reconocimiento definitivo en la visi\u00f3n in lotum. Esto no significa conocimiento total de Dios, sino encuentro y reconocimiento del misterio en cuanto tal y al mismo tiempo en cuanto fuente continua de novedad. Y ser\u00e1 precisamente esta posibilidad de un descubrimiento siempre nuevo en el di\u00e1logo divino la condici\u00f3n de posibilidad de la comunicaci\u00f3n perfecta. En efecto, si se agotasen los contenidos de la comunicaci\u00f3n, \u00e9sta no tendr\u00ed\u00ada ya ning\u00fan sentido. Ser\u00ed\u00ada una pura y mec\u00e1nica repetici\u00f3n de algo ya asimilado. Cesar\u00ed\u00ada toda posibilidad de \u00abproductividad\u00bb y de progreso en las relaciones mutuas. Por el contrario, la comunicaci\u00f3n escatol\u00f3gica ser\u00e1 una fuente de progreso inagotable hacia el descubrimiento incesante de Dios, de su inmensidad y de su amor.<\/p>\n<p>En este contexto, la comunicaci\u00f3n con Dios coincidir\u00e1 plenamente con la visi\u00f3n de Dios y quedar\u00e1 anulada toda distancia entre Dios y el hombre en la globalidad del acto, seg\u00fan una estructura dial\u00f3gica incesante que conducir\u00e1 cada vez m\u00e1s profundamente a la gloria divina y al conocimiento cada vez m\u00e1s claro del misterio de Dios, del mundo y del hombre. La relaci\u00f3n hombre-Dios se forjar\u00e1 seg\u00fan las mismas modalidades por las que est\u00e1n en di\u00e1logo las personas de la Trinidad: un di\u00e1logo que engendra-dinamismo y comuni\u00f3n de amor y en el que el hombre est\u00e1 llamado a participar. Aquella potencialidad de relaci\u00f3n, aquella necesidad desgarradora que guiaba a cada uno de los hombres a la b\u00fasqueda del otro en la comunicaci\u00f3n ser\u00e1 plena y total en el contexto escatol\u00f3gico y encontrar\u00e1 su realizaci\u00f3n en la relaci\u00f3n con Dios, con el mundo y con los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>La capacidad del entendimiento humano, en perfecta sincron\u00ed\u00ada con la esfera emocional-sensitiva, podr\u00e1 alcanzar directamente la verdad en la visi\u00f3n y renovar eternamente su adhesi\u00f3n de fe a Dios. Y este momento no ser\u00e1 \u00fanicamente el momento de la realizaci\u00f3n de la comuni\u00f3n perfecta con Dios, sino tambi\u00e9n el de la realizaci\u00f3n de la comuni\u00f3n perfecta entre todos los hombres. Cada uno de los seres humanos podr\u00e1 tener delante de s\u00ed\u00ad la esencia de los dem\u00e1s hombres y conseguir\u00e1 leer en ella, reconociendo de este modo el reflejo del misterio divino que anima a los otros, comprendiendo que se trata del mismo movimiento de b\u00fasqueda de plenitud que hab\u00ed\u00ada animado su vida terrena, pero sin que haya ya nada que pueda impedir el encuentro. De este modo, en la comunicaci\u00f3n escatol\u00f3gica cada hombre se realizar\u00e1 plenamente a s\u00ed\u00ad mismo; no puede querer otra cosa, no puede desear otra cosa y no tiene necesidad de otra cosa m\u00e1s que de alimentarse de esta comunicaci\u00f3n de amor infinito.<\/p>\n<p>BIBL.: ARENs E., Towards a Theological Theory of communicative action, en \u00abMedia Development\u00bb28(1981) 12-16; BARTHOLOMAUS W., La comunicaci\u00f3n en la Iglesia, en \u00abConc.\u00bb 131 (1978) 124-137; CAIRD G., The Language and Imagery of the Bible, Londres 1980; COPRAY N., Kommunikation und Offenbarung. Philosophische und Theologische Auseinandersetzungen auf dem Weg zu einer fundamentaltheorie den Menschlichen Kommunikation, DOsseldorf 1983; COLLECT G., Communication and Freedom: Reflections on the Task of the Church, en \u00abMedia Development\u00bb 28 (1981) 37-38; CHAPPUIS J.M., Christology as Basisfor Communication Studies, en \u00abMedia Development\u00bb 28 (1981)<br \/>\nC. Carnicella<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>En las tierras b\u00ed\u00adblicas de la antig\u00fcedad se emplearon distintos medios para transmitir la informaci\u00f3n y las ideas. Las noticias cotidianas, tanto locales como extranjeras, sol\u00ed\u00adan comunicarse de palabra. (2Sa 3:17, 19; Job 37:20.) Los viajeros contaban noticias de lugares distantes cuando se deten\u00ed\u00adan en las ciudades o en puntos de las rutas de caravanas para conseguir alimento, agua y otras provisiones. La posici\u00f3n singular que ocupaba la tierra de Palestina con relaci\u00f3n a Asia, \u00ed\u0081frica y Europa la convert\u00ed\u00ada en un lugar de paso de gente procedente de lugares lejanos, de modo que sus residentes pod\u00ed\u00adan obtener con facilidad informaci\u00f3n de acontecimientos importantes de pa\u00ed\u00adses extranjeros. Las noticias nacionales y extranjeras por lo general pod\u00ed\u00adan o\u00ed\u00adrse en la plaza del mercado de las ciudades.<br \/>\nPara la comunicaci\u00f3n a corta distancia sol\u00ed\u00adan utilizarse se\u00f1ales ac\u00fasticas o visuales, o tambi\u00e9n la palabra. (Jos 8:18, 19; 1Sa 20:20-22, 35-39.) Despu\u00e9s que Israel sali\u00f3 de Egipto, se le mand\u00f3 a Mois\u00e9s que hiciera dos trompetas de plata para comunicar diferentes mensajes. Los sacerdotes aar\u00f3nicos tocaban estas trompetas para convocar asambleas, reunir a los principales, levantar ordenadamente el campamento o emitir una llamada de guerra. (N\u00fa 10:1-10.) Gede\u00f3n toc\u00f3 el cuerno como se\u00f1al para que sus hombres empezaran la victoriosa batalla contra Madi\u00e1n. (Jue 7:18-22; v\u00e9anse CUERNO; TROMPETA.)<br \/>\nSe sol\u00ed\u00ada emplear a corredores para enviar mensajes orales o escritos oficiales. (2Sa 18:19-32.) El rey Ezequ\u00ed\u00adas envi\u00f3 a corredores con cartas por todo Israel y Jud\u00e1 a fin de convocar al pueblo para celebrar la Pascua en Jerusal\u00e9n. (2Cr 30:6-12.) Los correos que estaban al servicio del rey persa Asuero utilizaron r\u00e1pidos caballos de postas para distribuir el contradecreto real que desbarat\u00f3 el ardid de Ham\u00e1n de aniquilar a todos los jud\u00ed\u00ados del Imperio persa. (Est 8:10-17.) La mayor\u00ed\u00ada de los gobernantes de la antig\u00fcedad utilizaron cartas y documentos para una administraci\u00f3n efectiva. Dependiendo del lugar y el tiempo, para estos documentos sol\u00ed\u00adan usarse tablillas de arcilla, papiro y pieles de animales. Los arque\u00f3logos han encontrado muchos comunicados oficiales y documentos comerciales antiguos. Los heraldos proclamaban decretos reales. (Da 3:4-6.) Por supuesto, los particulares no pertenecientes al gobierno tambi\u00e9n usaban los mensajeros. (V\u00e9anse CORREOS; HERALDO; MENSAJERO.)<br \/>\nLa comunicaci\u00f3n nacional o internacional depend\u00ed\u00ada fundamentalmente de los caminos y calzadas. En Israel y Jud\u00e1 hab\u00ed\u00ada buenos caminos, que se conservaban en buen estado. Tiempo despu\u00e9s, los romanos construyeron una red de carreteras que un\u00ed\u00ada Roma con todas las partes del imperio, lo que facilitaba la comunicaci\u00f3n oficial y el traslado de las tropas. Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, estas carreteras estaban muy transitadas. Los cristianos, en especial Pablo y sus compa\u00f1eros misioneros, las usaron cuando viajaron por Asia Menor y Europa para fundar congregaciones cristianas y en sus visitas posteriores a esas comunidades de creyentes.<br \/>\nLas comunicaciones oficiales y las noticias generales se mandaban tambi\u00e9n en los barcos que surcaban el mar Mediterr\u00e1neo. El gobierno romano utiliz\u00f3 barcos en algunas ocasiones (normalmente en verano) para enviar mensajes oficiales, pero parece ser que la mayor parte de los mensajes se transmit\u00ed\u00adan por rutas terrestres, pues eran m\u00e1s seguras.<br \/>\nLos romanos pusieron en marcha un servicio de correos estatal, pero solo para comunicados oficiales. La gente com\u00fan ten\u00ed\u00ada que mandar sus cartas mediante conocidos. Cuando el cuerpo gobernante de Jerusal\u00e9n resolvi\u00f3 la cuesti\u00f3n de la circuncisi\u00f3n, comunic\u00f3 su decisi\u00f3n a las congregaciones mediante una carta enviada de manera directa y personal. (Hch 15:22-31.) Este tambi\u00e9n fue el caso de algunas cartas inspiradas, como la que Pablo escribi\u00f3 a los cristianos de Colosas, que llevaron en persona T\u00ed\u00adquico y On\u00e9simo. (Col 4:7-9; v\u00e9ase CARTAS.)<br \/>\nJehov\u00e1 es un Dios comunicativo, y ha reconocido la necesidad que tiene su pueblo de disponer de comunicaci\u00f3n escrita. El mismo fue responsable de la escritura de los Diez Mandamientos sobre tablas de piedra. (Ex 31:18.) Por inspiraci\u00f3n divina, varios hombres hebreos fieles (empezando con Mois\u00e9s en 1513 a. E.C.) pusieron por escrito las comunicaciones de Jehov\u00e1.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[550] En sentido general es proceso humano por el cual se transmite un mensaje o contenido desde un emisor que lo elabora (lo genera, lo codifica y lo emite) a un receptor que lo acoge e interpreta (lo capta, lo descodifica, lo interpreta). 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