{"id":10198,"date":"2016-02-05T07:20:38","date_gmt":"2016-02-05T12:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-de-bienes\/"},"modified":"2016-02-05T07:20:38","modified_gmt":"2016-02-05T12:20:38","slug":"comunicacion-de-bienes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-de-bienes\/","title":{"rendered":"COMUNICACION DE BIENES"},"content":{"rendered":"<p>[345]<\/p>\n<p>    Expresi\u00f3n que indica el deber humano y cristiano de compartir y repartir los bienes que cada hombre ha recibido de Dios en la vida. Es uno de los principios b\u00e1sico del mensaje cristiano: el deber de \u00abdar a los dem\u00e1s gratuitamente lo que se ha recibido gratuitamente.\u00bb (Mt. 10.8)<\/p>\n<p>    Esto afecta no s\u00f3lo a los bienes materiales: riquezas, comida, vestido, salud; sino a los m\u00e1s valiosos de la mente y del coraz\u00f3n: cultura, amistad, seguridad, tiempo, acogida, comprensi\u00f3n; y sobre a todo a los espirituales: la fe, la caridad, la esperanza en la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El Evangelio exige a los educadores de la fe que se ense\u00f1e no tanto te\u00f3ricamente cuanto en forma de experiencias cristianas aut\u00e9nticas a compartir y a repartir, sabiendo que lo que se reparte, como el dinero, exige desprendimiento o sustituci\u00f3n de algo material por algo superior que es lo espiritual; y que lo que se comparte, como es el amor, enriquece sobre todo al que lo da a manos llenas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; a) Dimensi\u00f3n trinitaria. &#8211; b) Dimensiones pascuales. &#8211; c) Dimensiones Eucar\u00ed\u00adsticas. d) Eclesiales. &#8211; e) Sociales. &#8211; f) Ecum\u00e9nicas. &#8211; g) Escatol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLa acci\u00f3n pastoral es la acci\u00f3n de la entera comunidad cristiana. Entre las expresiones de la comunidad y de la comuni\u00f3n cristiana ha jugado un papel predominante desde su mismo origen prepascual la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes.<\/p>\n<p>No es posible completar la transmisi\u00f3n del mensaje sin este gesto peque\u00f1o e indispensable por el que los hermanos manifiestan la transformaci\u00f3n que la fe y el conocimiento del evangelio han hecho con ellos.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n cristiana de bienes funda muchas pr\u00e1cticas pastorales concretas: colectas eucar\u00ed\u00adstica o extralit\u00fargicas, C\u00e1ritas y todas sus derivaciones e instituciones, la comunicaci\u00f3n de bienes de los consagrados religiosos o laicos, las formas comunes de administraci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos, las instituciones supradiocesanas y diocesanas de cooperaci\u00f3n y de promoci\u00f3n, etc., etc. La comprensi\u00f3n de esta realidad teol\u00f3gico-pastoral es de capital importancia, pues, para la orientaci\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral ad intra y ad extra y para la primera o segunda evangelizaci\u00f3n. Aunque a veces se presenta la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes como la cumbre o la meta de la madurez de una comunidad cristiana concreta en su proceso de crecimiento, es, sin embargo, un elemento indispensable en todas las fases y momentos de la acci\u00f3n pastoral, pues dice relaci\u00f3n a alguna de las dimensiones fundamentales de la evangelizaci\u00f3n: la koinon\u00ed\u00ada o comunidad, sujeto, mediador y meta de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral de esta realidad de fe est\u00e1 fundada en los textos del Nuevo Testamento que hablan de la comuni\u00f3n y de la comunidad, especialmente aquellos del libro de los Hechos que describen la situaci\u00f3n de la comunidad y la pr\u00e1ctica en este campo y aquellos otros de San Pablo que aplican la teolog\u00ed\u00ada de la comuni\u00f3n a la pr\u00e1ctica del compartir los bienes.<\/p>\n<p>En las descripci\u00f3nes sumarias de la primitiva comunidad, entre otros gestos y expresiones de su comuni\u00f3n, Hechos nos habla tambi\u00e9n de la comunicaci\u00f3n de bienes que en ella se practicaba. Este \u00abcomunismo religioso basado en el amor\u00bb era consecuencia del amor cristiano, y ten\u00ed\u00ada como presupuesto indiscutido la voluntariedad y libertad del don y de la ayuda al necesitado. En todo caso no hay que concebir esta experiencia a partir de categor\u00ed\u00adas econ\u00f3micas o de ordenamiento y reforma social prioritariamente.<\/p>\n<p>Se ha de entender en l\u00ed\u00adnea consecuente con la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la confianza en la providencia del padre (Mt 6, 25-34) y como l\u00f3gica continuaci\u00f3n de la vida en com\u00fan que Jes\u00fas ya estableci\u00f3 y realiz\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc 8, 1-3; Jn 12,4ss; 13, 29). El hecho de que se considere algo extraordinario el gesto de Bernab\u00e9 (Hech 4,36), y de Anan\u00ed\u00adas y Safira (Hech 5, 1 ss) demuestra que la comunidad de bienes no era un fen\u00f3meno general en el modo palestinense. Lucas ha generalizado a partir de unos pocos casos particulares, pretende s\u00f3lo subrayar el amor que reinaba en la comunidad. La koinon\u00ed\u00ada de Hech 2, 42 puede entenderse como un componente de la vida de servicio al Se\u00f1or, que exige igualmente participaci\u00f3n \u00aben la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n com\u00fan\u00bb. En los textos de Hech por koinon\u00ed\u00ada habr\u00ed\u00ada que entender \u00abcomuni\u00f3n\u00bb o \u00abcomunidad lit\u00fargica\u00bb. Es t\u00e9rmino que expresa una realidad nueva y aut\u00f3noma. Designa la \u00abunanimidad y la concordia operadas por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (DTNT, s.v. solidaridad).<\/p>\n<p>Los Hechos de los ap\u00f3stoles lo expresaron idealizando la situaci\u00f3n de la primitiva comunidad, \u00abpart\u00ed\u00adan el pan\u00bb, \u00abtodo lo ten\u00ed\u00adan en com\u00fan\u00bb (Hech 2, 44), \u00abnadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo lo ten\u00ed\u00adan en com\u00fan\u00bb (4, 32), etc. Y todo ello en favor de los m\u00e1s pobres. Lo que ten\u00ed\u00adan en com\u00fan lo repart\u00ed\u00adan \u00abseg\u00fan la necesidad de cada uno\u00bb (Hech 2, 45). \u00abNo hab\u00ed\u00ada entre ellos ning\u00fan necesitado, porque todos los que ten\u00ed\u00adan campos o casas los vend\u00ed\u00adan, tra\u00ed\u00adan el importe de la venta y lo pon\u00ed\u00adan a los pies de los ap\u00f3stoles, y se repart\u00ed\u00ada a cada uno seg\u00fan sus necesidades\u00bb (Hech 4, 34-35). En el fondo todo este material dice que no se puede tener una sola alma, si no se comparten tambi\u00e9n los bienes.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n paulina de la comunicaci\u00f3n de bienes presenta algunas particularidades. En Pablo la comuni\u00f3n de los bienes tampoco es originariamente un gesto humano y horizontal. Poner-tener todo en com\u00fan tal como nos aparece propuesto e intentado en las comunidades cristianas primitivas, no tiene que ver en primer lugar con la amistad o con ideales igualitarios o proyectos pol\u00ed\u00adticos hist\u00f3ricos, aunque todo esto se derive de su origen y n\u00facleo religioso. Para Plat\u00f3n la igualdad era un reflejo de la igualdad c\u00f3smica, fundamento y meta de la comunidad pol\u00ed\u00adtica que produce la paz. No es as\u00ed\u00ad en el caso paulino.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n de bienes ha sido inaugurada y practicada primero por el mismo Se\u00f1or. El mismo en persona es autor de la comuni\u00f3n y es quien les da y les exige la comunicaci\u00f3n de bienes y de vida. Al insistir en esto Pablo nos descubre la radical novedad de la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes que para \u00e9l tiene claras dimensiones: trinitarias, pascuales, eucar\u00ed\u00adsticas, eclesiales, socioecon\u00f3micas y escatol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>a) Dimensi\u00f3n trinitaria<br \/>\nEn el gesto de la mesa y de la cruz Cristo nos da su ser, su don y su bien; es decir, se da a s\u00ed\u00ad mismo en todo lo que es y lo que tiene. Por eso es la mesa el primer lugar de la comunicaci\u00f3n de los bienes. De la mesa y de la cena, de la cruz y la resurrecci\u00f3n parte y a ella retorna la comunicaci\u00f3n, hasta que se alcance la consumaci\u00f3n en el reino donde El sea todo en todos y alcancen a tener en com\u00fan todos los bienes.<\/p>\n<p>El gesto del Se\u00f1or en la comunicaci\u00f3n de bienes aparece descrito en un fragmento cristol\u00f3gico denso: \u00abYa conoc\u00e9is la gracia de nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas Cristo, que siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriquecemos con su pobreza\u00bb (2 Cor 8, 9). Para Pablo, el Se\u00f1or es el m\u00e1s rico de los hermanos. Jes\u00fas, el Cristo y Se\u00f1or nuestro, \u00abera rico\u00bb (8, 9) pose\u00ed\u00ada muchos bienes junto al Padre, en la grandeza de su gloria. La ra\u00ed\u00adz de la comunicaci\u00f3n de bienes est\u00e1 en la misma Trinidad. El Hijo preexistente, que siendo imagen del Padre y teniendo todas sus cosas como propias, aqu\u00e9l por quien el Padre cre\u00f3 todas las cosas, a quien todo pertenece, que exist\u00ed\u00ada \u00aben la forma de Dios\u00bb (Flp 2, 6) y \u00abpor y para quien todo fue creado, y en quien todo se mantiene\u00bb es el que haci\u00e9ndose pobre por vosotros ha compartido sus bienes con nosotros. Jes\u00fas, el Hijo, por ser el Primog\u00e9nito, la imagen del Padre, es realmente rico, el \u00fanico que verdaderamente lo es. Pero no consider\u00f3 presa codiciable su riqueza. El \u00abse despoj\u00f3 de su rango\u00bb (Flp 2, 6). Este es el gesto nuevo y extra\u00f1o, radicalmente nuevo en la historia humana donde los hombres pretenden siempre tener m\u00e1s que los otros, acaparar y sue\u00f1an as\u00ed\u00ad ser m\u00e1s que los otros.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or inaugura en la historia este nuevo modo de ser: \u00abla gracia\u00bb (2 Cor 8, 9). En \u00e9l ha aparecido la gracia del amor que el Padre nos ten\u00ed\u00ada en \u00e9l. La intimidad de la Trinidad vimos en \u00e9l que es pura y total comunicaci\u00f3n de bienes y personas. \u00abEl tesoro de su gracia ha sido un derroche para con nosotros, d\u00e1ndonos a conocer el misterio de su voluntad\u00bb (Ef 1, 6).<\/p>\n<p>b) Pascuales<br \/>\nEn la encarnaci\u00f3n y k\u00e9nosis se comenz\u00f3 la comuni\u00f3n de bienes definitivos. En la cruz este compartir ha sido llevado hasta el extremo. El se entreg\u00f3 obedeciendo al Padre por nosotros: \u00abHecho obediente\u00bb (Flp 2, 5). El \u00abpor vosotros se hizo pobre\u00bb (2 Cor 8, 9) cobra en la cruz su hondo valor. Se resume en ese gesto la totalidad de la entrega y la realidad de la inmolaci\u00f3n y en la muerte en representaci\u00f3n se figura y realiza la forma m\u00e1s radical del compartir y la hondura de la solidaridad.<\/p>\n<p>Pablo apunta con esta interpretaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n y de la cruz como empobrecimiento y enriquecimiento una perspectiva singular de la encarnaci\u00f3n y de la entrega del Hijo amado. En primer lugar, este \u00abse hizo pobre\u00bb alude a la entrega de la encarnaci\u00f3n y de la inmolaci\u00f3n como un cambio de casa y situaci\u00f3n. El Hijo antes estaba \u00aben el seno del Padre\u00bb (Jn 1, 18), pero \u00abla Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros\u00bb. En la encarnaci\u00f3n se da el primer compartir de bienes, y despu\u00e9s en su caminar, trabajar y predicar por Galilea no quiso tener casa, como tienen nido las aves y madriguera las fieras\u00bb (Mt 8, 20).<\/p>\n<p>Su comunicaci\u00f3n de bienes no consisti\u00f3 solamente en un cambio de morada sino que \u00abse vaci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo, tomando la forma de esclavo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo como un hombre cualquiera\u00bb (Flp 2, 7). Su renuncia a los bienes es un empobrecimiento en favor nuestro. \u00abSiendo rico, se empobreci\u00f3 por nosotros\u00bb (2 Cor 8, 9). Libre, gratuita y amorosamente se empobreci\u00f3 y comparti\u00f3 sus bienes con sus hermanos pobres. Se\u00f1alan los exegetas relaci\u00f3n entre el vaciarse de Flp 2, 7 referente al plano del ser y el empobrecerse de 2 Cor 8, 9 en el plano del tener. La comuni\u00f3n en el ser y en el tener son inseparables en el Se\u00f1or. \u00abLos dos gestos de su amor son uno y el mismo\u00bb (M. LEGIDO, Fraternidad en el Mundo, Salmanca 1986, p. 278).<\/p>\n<p>c) Eucar\u00ed\u00adsticas<br \/>\nEn la mesa eucar\u00ed\u00adstica es donde el compartir tiene su lugar original y propio. All\u00ed\u00ad el Se\u00f1or comparti\u00f3 su vida, all\u00ed\u00ad los hermanos comparten la suya, \u00e9l comparti\u00f3 su don, los hermanos han de compartir tambi\u00e9n sus bienes. El lugar de la comuni\u00f3n es la mesa donde se parte el pan y se bebe el c\u00e1liz.<\/p>\n<p>Pablo ha hecho una justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de la comunicaci\u00f3n cristiana de los bienes, a partir de dos concretas situaciones pastorales: las divisiones entre ricos y pobres en la comunidad de Corinto y la colecta a favor de las Iglesias de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00abCuando os reun\u00ed\u00ads, pues, en com\u00fan, eso ya no es comer la Cena del Se\u00f1or; porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga. \u00bfNo ten\u00e9is casas para comer y beber? \u00bfO es que despreci\u00e1is a la Iglesia de Dios y avergonz\u00e1is a los que no tienen? \u00bfQu\u00e9 voy a deciros? \u00bfAlabaros? \u00c2\u00a1En eso no os alabo!\u00bb (1 Cor 11, 20-22). En todo el fragmento la clave se pone en las exigencias sociales de la cena del Se\u00f1or. La cena del Se\u00f1or estaba precedida del \u00e1gape fraternal, al que cada uno aportaba lo que ten\u00ed\u00ada para compartirlo con todos. Es el momento en que se comparte la comida, como signo de los bienes. En la cena del Se\u00f1or debe existir la comunicaci\u00f3n de bienes. Lo que profana la cena no es que los hermanos no respeten o reconozcan y crean en el signo sacramental y coman como en una cena normal, sino que se rompa la comuni\u00f3n por la falta de comunicaci\u00f3n de bienes, ya que all\u00ed\u00ad parece que cada uno torna \u00absu propia cena\u00bb.<\/p>\n<p>Comulgar el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or sin compartir sus bienes hace aparecer en toda su gravedad el esc\u00e1ndalo de las diferencias entre ricos y pobres. Sin la comunicaci\u00f3n de bines se traiciona la cena en cuanto expresi\u00f3n de comuni\u00f3n. Ya no comen \u00abla cena del Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 11, 20), \u00abporque cada uno come su propia cena\u00bb. La cena lleva consigo la exigencia de la comunicaci\u00f3n de bienes y si no se da, hay verdadero desprecio de la Iglesia. Y el desprecio de la fraternidad \u00abconsiste en no tener en cuenta a los hermanos, en no sentir las necesidades de los pobres y en no compartir con ellos lo que se tiene y se es. La cena es el signo de la unidad donde la ruptura de diferencias entre ricos y pobres, iniciada en el bautismo, tiene poco a poco que realizarse y ultimarse\u00bb (M. LEGIDO, \u00ed\u00adb., p. 276). 1 Cor 11, 17-34 por entero afronta directamente la mutua y estrecha implicaci\u00f3n entre eucarist\u00ed\u00ada y comunicaci\u00f3n de bienes.<\/p>\n<p>d) Eclesiales<br \/>\nPor eucar\u00ed\u00adsticas las implicaciones son al mismo tiempo eclesiales. Si el Se\u00f1or comparte su \u00abcuerpo entregado\u00bb y su \u00absangre derramada\u00bb, por esa misma entrega constituye una persona comunitaria, un cuerpo donde todos son hechos miembros suyos y unos son miembros de los otros, pues \u00absiendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, porque participamos del \u00fanico pan\u00bb (1 Cor 10, 17).<\/p>\n<p>A su cuerpo inmolado Cristo ha incorporado el cuerpo eclesial. \u00abPor tanto, quien coma el pan o beba la copa del Se\u00f1or indignamente, ser\u00e1 reo del cuerpo y de la sangre del Se\u00f1or&#8230; Pues quien come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propia condenaci\u00f3n (1 Cor 11, 27-28). Pablo contrapone la situaci\u00f3n de divisi\u00f3n y enfrentamiento (11, 17-22), con la realidad primaria de la comuni\u00f3n creada por la entrega del Se\u00f1or (11, 23-26) y saca las consecuencias eclesiales. La expresi\u00f3n \u00abdiscernir el cuerpo\u00bb (11, 29) parece as\u00ed\u00ad aludir tanto al cuerpo de Cristo inmolado de la cruz como al entero cuerpo de la comunidad eclesial. La Iglesia, cuerpo de Cristo, es el lugar de la koinon\u00ed\u00ada de los bienes. Si uno sufre, todos sufren con \u00e9l. No puede decir un miembro a otro que no tiene necesidad de \u00e9l. Igualmente no puede un hermano acaparar y retener \u00e1vidamente sus bienes materiales, mientras el otro pasa necesidad.<\/p>\n<p>e) Sociales<br \/>\nLa comunicaci\u00f3n de bienes no es en primer lurgar una simple obra de beneficencia o limosna dada a los pobres. No se trata s\u00f3lo en este imperativo -ya vemos que es primero indicativo de la ra\u00ed\u00adz trinitaria, eucar\u00ed\u00adstica y escatol\u00f3gica- de la ordenaci\u00f3n administrativa de los servicios dentro de la comunidad, o de la sustentaci\u00f3n de los ministros, o de subvenir a las necesidades de \u00abfuncionamiento\u00bb. A los creyentes no les basta aportar algo de lo que les sobra y administrarlo equitativamente dando a los m\u00e1s necesitados. La beneficencia no es la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes; \u00e9sta exige una comunicaci\u00f3n m\u00e1s radical en el tener, si ha de corresponder al gesto de la koinon\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, que siendo rico se empobreci\u00f3 para enriquecernos con su riqueza.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n cristiana de bienes tampoco es \u00fanicamente el r\u00e9gimen de pobreza religiosa, con sus votos y su expresi\u00f3n de consagraci\u00f3n mediante la propiedad en com\u00fan.<\/p>\n<p>Para Pablo cada vez que los cristianos se sientan a la mesa, su persona, sus cosas y sus bienes quedan bajo el juicio del Se\u00f1or y bajo el poder de su se\u00f1or\u00ed\u00ado. Se\u00f1or\u00ed\u00ado que los destina al servicio y a la comuni\u00f3n. Al partir el pan y beber de la copa, los hermanos tienen que mirar a su lado, para ver a los otros hermanos que se sientan junto a ellos y para mirar sobre todo a los pobres. En este momento cada hermano, ante el don del Se\u00f1or que se celebra y rememora, se siente examinado -\u00abdiscernido\u00bb- y siente que el Se\u00f1or examina sus bienes y aprende ah\u00ed\u00ad que lo que tiene no es suyo, que lo recibi\u00f3 y tiene que compartirlo.<\/p>\n<p>El empobrecimiento del Se\u00f1or, ciertamente, no pretende aumentar la pobreza del mundo y la injusticia de la sociedad, ni mucho menos legitimarla. Pretende anularla por el establecimiento de la justicia escatol\u00f3gica. Para anular diferencias \u00e9l se pasa al lado de los pobres, se pone m\u00e1s abajo que ellos, y desde abajo, en actitud de ofrenda, les comparte todo lo que tiene. Enriquecer desde la riqueza es un enriquecimiento donde no se han anulado las relaciones de poder. El rico comparte, pero desde arriba, protagonizando, dominando, sometiendo. La comunicaci\u00f3n de bienes que realiza el Se\u00f1or es gracia, donaci\u00f3n gratuita, donde los hermanos logran levantarse de la pobreza, en la comuni\u00f3n compartida de la mesa del reino.<\/p>\n<p>f) Ecum\u00e9nicas<br \/>\nLa comuni\u00f3n no sirve primordialmente para mantener la comunidad, para sacarla adelante, para abrirla al futuro. La comuni\u00f3n de bienes en la Iglesia del Se\u00f1or es exc\u00e9ntrica. El Se\u00f1or saca a la comunidad de s\u00ed\u00ad misma para que se d\u00e9 a los pobres y no s\u00f3lo a los que est\u00e1n cerca, sino a los que est\u00e1n lejos.<\/p>\n<p>La colecta para las comunidades de Jerusal\u00e9n manifiesta esta comunicaci\u00f3n abierta a los de lejos. \u00abHaced tambi\u00e9n vosotros conforme a las normas que he dado a las Iglesias de Galacia\u00bb (1 Cor 16, 1) y como las comunidades de Macedonia y de Acaya (2 Cor 8, 1,6) haced \u00abuna colecta en favor de los pobres de entre los santos de Jerusal\u00e9n\u00bb (Rom 15, 26).<\/p>\n<p>Aparecen en estos textos algunos detalles que orientan la acci\u00f3n pastoral: los ap\u00f3stoles son los primeros encargados e intermediarios de esta comunicaci\u00f3n de bienes entre las Iglesias de la ecumene y al servicio de los pobres. Ya desde el concilio de Jerusal\u00e9n aparece esta conciencia y este encargo: \u00abque nosotros deb\u00ed\u00adamos tener presentes a los pobres, cosa que he procurado cumplir con todo esmero\u00bb (G\u00e1l 2, 10).<\/p>\n<p>Pablo recorre la ecumene anunciando el evangelio y reuni\u00e9ndo las comunidades elegidas para el reino. Y a la hora de sentarse a la mesa a compartir la palabra y el pan, pide a los hermanos que compartan sus bienes, no s\u00f3lo con los pobres de cerca, sino con los pobres de lejos, en concreto con los que parec\u00ed\u00adan m\u00e1s pobres, los miserables y mendigos que se acogen a la comunidad de Jerusal\u00e9n, que por entonces deb\u00ed\u00adan estar atravesando una situaci\u00f3n calamitosa. En la reuni\u00f3n fraternal se hace la colecta y comunicaci\u00f3n de bienes (Rm 15, 26), a la que Pablo no duda en llamar \u00abgracia\u00bb, \u00abbendici\u00f3n\u00bb, \u00abservicio\u00bb y \u00abcomuni\u00f3n\u00bb. Pablo otorga mucha importancia a este gesto ecum\u00e9nico, y se ha entregado a la tarea de la colecta con toda su buena voluntad \u00abpara gloria del mismo Se\u00f1or\u00bb (2 Cor 8, 19).<\/p>\n<p>Pero \u00e9l no quiere llevar por s\u00ed\u00ad mismo la colecta, ni administrar el dinero, ni siquiera d\u00e1rselo a los pobres como algo suyo. Procura que el servicio a la comuni\u00f3n aparezca con toda diafanidad ante Dios y ante los hombres. Y se ayuda de hermanos designados por las comunidades para que colaboren y le acompa\u00f1en en este servicio (2 Cor 8, 16 s). No cae en lo burocr\u00e1tico y an\u00f3nimo donde los hermanos comparten sin saber con qui\u00e9n. A pesar de las diferencias entre comunidades y las distancias ideol\u00f3gicas (judaizantes, helenizantes, etc), el amor del Se\u00f1or puede sobrepasar todas las barreras, que hasta en nombre de la fe levantan sus hermanos. \u00abOs suplico, hermanos, por nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas Cristo y por el amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que pid\u00e1is juntamente conmigo en vuestras oraciones, rogando a Dios por m\u00ed\u00ad, para que me vea libre de los incr\u00e9dulos de Judea y el socorro que llevo a Jerusal\u00e9n sea bien recibido por los santos\u00bb (Rom 15, 30s).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad resulta que la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes es expresi\u00f3n significativa del ecumenismo de la Iglesia extendida por el universo, que se dispone a preparar los caminos para la llegada del reino. El gesto de la generosidad se extiende no s\u00f3lo a los de cerca, sino a los de lejos, no s\u00f3lo a unos pocos, sino a todos. Pablo se alegra de ver que son los cristianos mismos los que se adelantan a suplicar de la participaci\u00f3n en esta gracia. En las humildes y pobres comunidades de Macedonia, \u00absali\u00f3 de ellos el pedirnos con mucha insistencia participar en la gracia de la comuni\u00f3n del servicio en favor de los santos\u00bb (2 Cor 8, 4).<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n de bienes es someterse en \u00abobediencia\u00bb al Se\u00f1or, es romper con la ambici\u00f3n, es una bendici\u00f3n participar en la riqueza del Se\u00f1or comparti\u00e9ndosela a los pobres. Para S. Pablo es m\u00e1s expresivo este gesto cuando se da desde la pobreza, como en el caso de las comunidades de Macedonia, que \u00abpadec\u00ed\u00adan mucha tribulaci\u00f3n y extrema pobreza\u00bb, pero esta atribulada pobreza \u00abse ha desbordado en riqueza de generosidad\u00bb. Pues ellos compartieron no s\u00f3lo seg\u00fan lo que pod\u00ed\u00adan, sino m\u00e1s all\u00e1 de lo que pod\u00ed\u00adan (2 Cor 8, 3) y con alegr\u00ed\u00ada. Este gesto no se puede hacer con tristeza o de mala gana (2 Cor 9, 7). Pablo mismo pone estas condiciones pastorales a este gesto: con libertad, con generosidad, con alegr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>g) Escatol\u00f3gicas<br \/>\nLa comuni\u00f3n eclesial, eucar\u00ed\u00adstica, ecum\u00e9nica y nacida de los bienes que en torno a la mesa comparte el Se\u00f1or se convierte en una acci\u00f3n escatol\u00f3gica. Sabemos que procede del don del mismo Se\u00f1or. Los hermanos al entregarse al Se\u00f1or, entregaron sus bienes a los pobres, entreg\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismos, por voluntad del mismo Se\u00f1or (2 Cor 8, 5).<\/p>\n<p>El peque\u00f1o gesto de la comunicaci\u00f3n de bienes pretende lo imposible: la igualdad entre los hermanos. Intenta ante todo y en \u00faltimo t\u00e9rmino actualizar y preanunciar la justicia escatol\u00f3gica, con la igualdad esperada y exigida por la predicaci\u00f3n e inauguraci\u00f3n del reino de Dios. La comuni\u00f3n de bienes tiende a realizar, visibilizar, significar y sacramentalizar la koinon\u00ed\u00ada de la mesa compartida y definitiva.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n de bienes no pretende s\u00f3lo instaurar la socializaci\u00f3n dentro de este mundo o en el r\u00e9gimen de la antigua y primera creaci\u00f3n, busca m\u00e1s bien recrear en la vieja creaci\u00f3n la nueva fraternidad que ya va realizando la solidaridad inaugurada por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Esta es la econom\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica. El Padre ya ha realizado por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu la comunicaci\u00f3n de bienes que produce la igualdad. El, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (2 Cor 8, 9). La comunicaci\u00f3n es, por tanto, el don y la tarea de la Iglesia del Se\u00f1or. La comunicaci\u00f3n de bienes con los pobres de cerca y de lejos no pretende que unos anden aliviados y otros sobrecargados, sino que se realice la igualdad (2 Cor 8, 13). De pronto los bienes econ\u00f3micos con sus exigencias, su seducci\u00f3n y sus posibilidades son tambi\u00e9n bienes de \u00abgracia\u00bb y destinados a ser compartidos. Las propiedades que tienen los cristianos no les pertenecen. Lo superfluo ya no es suyo, lo comparten con los que carecen de ello. Se ha iniciado ya por el amor fraterno la comunidad escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Los pobres tienen tambi\u00e9n que compartir. En su pobreza, elegida y santificada por el Se\u00f1or se han desbordado los bienes espirituales de la nueva creaci\u00f3n. En realidad los pobres son verdaderamente ricos. \u00abLo tuvieron a bien, y deb\u00ed\u00adan hacerlo, pues si los gentiles han participado en sus bienes espirituales, ellos a su vez deben servirles con sus bienes temporales\u00bb (Rom 15, 26-27; 11, 17 s; l Cor 8, 11; G\u00e1l 6, 6). No hay pues en la comunicaci\u00f3n de bienes unos que son sujetos pasivos y otros activos; unos que dan y otros que reciben. Todos dan, todos reciben<br \/>\n\u00abLa koinon\u00ed\u00ada de los bienes, tal como se nos aparece no es un gesto accidental y secundario. Es un gesto por el cual y en el cual se realiza la econom\u00ed\u00ada de la gracia\u00bb (M. LEGIDO, ib., p. 278). La econom\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica no es un sistema econ\u00f3mico comunitario, que pretenda cooperativamente hacer frente a las necesidades de los hermanos. Lo que pretende la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes no es un sistema econ\u00f3mico m\u00e1s o menos compartido hecho s\u00f3lo para situarse y establecerse mejor en el mundo de la vieja creaci\u00f3n, sino que pretende hacer irrumpir en ella la justicia de la nueva creaci\u00f3n, cuyos frutos no pasan, sino que permanecen para siempre.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n de bienes por m\u00e1s perfecta (?) o lograda que se pretenda, siempre es \u00abexc\u00e9ntrica y provisional\u00bb. Apunta a lo futuro esperado tanto como a lo realizado y anticipado en la cena del Se\u00f1or. Es un gesto de comuni\u00f3n que anticipa el reino en esta tierra de injusticia y de opresi\u00f3n. Un gesto que despierta en todos los que lo ven y lo palpan la gozosa esperanza de que el Se\u00f1or va avanzando hacia la consumaci\u00f3n de la historia. Por eso provoca la acci\u00f3n de gracias. Es un eco de la eucarist\u00ed\u00ada de la mesa, \u00abPorque el servicio de esta acci\u00f3n sagrada no s\u00f3lo provee a las necesidades de los santos, sino que redunda tambi\u00e9n en acciones de gracias a Dios\u00bb (2 Cor 9, 12). Es una liturgia prolongada.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pastoral no puede prescindir de este gesto que sacramentaliza la comuni\u00f3n de la \u00fanica Iglesia, que camina preparando la mesa com\u00fan del reino, donde todos se sienten en torno a Jes\u00fas, el Se\u00f1or. La comunicaci\u00f3n de bienes es fermento de la nueva creaci\u00f3n y dispone a recorrer por la historia los caminos que conducen a la consumaci\u00f3n, cuando el Hijo entregue el reino al Padre, para alabanza de la gloria de su gracia.<\/p>\n<p>Gabriel Castro<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[345] Expresi\u00f3n que indica el deber humano y cristiano de compartir y repartir los bienes que cada hombre ha recibido de Dios en la vida. Es uno de los principios b\u00e1sico del mensaje cristiano: el deber de \u00abdar a los dem\u00e1s gratuitamente lo que se ha recibido gratuitamente.\u00bb (Mt. 10.8) Esto afecta no s\u00f3lo a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-de-bienes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMUNICACION DE BIENES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10198","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10198"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10198\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}