{"id":10200,"date":"2016-02-05T07:20:42","date_gmt":"2016-02-05T12:20:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunidad\/"},"modified":"2016-02-05T07:20:42","modified_gmt":"2016-02-05T12:20:42","slug":"comunidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunidad\/","title":{"rendered":"COMUNIDAD"},"content":{"rendered":"<p>[262]<\/p>\n<p>    Reuni\u00f3n de personas con intenci\u00f3n de poner en com\u00fan los bienes, los ideales y los sistemas de vida. Si no hay intenci\u00f3n de comunicaci\u00f3n y esp\u00ed\u00adritu de comuni\u00f3n (entrega y unidad) no hay comunicaci\u00f3n, sino simplemente agrupaci\u00f3n y conjunto.<\/p>\n<p>   La comunidad no deber entendida s\u00f3lo como una sociedad, una corporaci\u00f3n determinada por una circunstancia (vivienda, trabajo, diversi\u00f3n), en la cual el factor conglomerante es la norma y los v\u00ed\u00adnculos consensuados.<\/p>\n<p>    Esa dimensi\u00f3n social va desde la horda a la banda, pero sin llega a la intimidad y a la compenetraci\u00f3n   La horda (muchedumbre, multitud, tropa, chusma, masa, gent\u00ed\u00ado) se caracteriza por ser conjunci\u00f3n de seres humanos unidos por azar o necesidad, sin conocimientos ni afectos mutuos y de forma ocasional y superficial.<\/p>\n<p>    La banda se caracteriza por la restricci\u00f3n en funci\u00f3n de objetivos predeterminados (musical, criminal) y supone limitaci\u00f3n de n\u00famero, objetivos rectores claros, reparto de roles, eficacia de resultados.<\/p>\n<p>    La comunidad es mucho m\u00e1s que horda, grupo, banda, tropel, m\u00e1s que sociedad, compa\u00f1\u00ed\u00ada y corporaci\u00f3n. Es uni\u00f3n de personal libres, que comparten vida y objetivos, que implica conocimiento e intimidad, que exige entrega y renuncia a beneficios, que se abre a la fecundidad con nuevos miembros a los que se ayuda a nacer, crecer, madurar y ser capaces de acciones fecundas y vitales.<\/p>\n<p>    Decir que la Iglesia es una comunidad de fe, implica todo lo que se dice de la idea general de la comunidad; pero es a\u00f1adir que Dios es el que convoca a ella de forma gratuita y que la respuesta de cada miembro es la que hace a esa comunidad viva y actuante en el mundo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa primera realidad que aparece en la Iglesia concreta es su calificaci\u00f3n como \u00abcomunidad\u00bb, siguiendo la expresi\u00f3n del concilio Vaticano II: \u00abCristo, el \u00fanico Mediador, estableci\u00f3 en este mundo su Iglesia santa, comunidad de fe, de esperanza y de amor\u00bb (LG 8). Se trata del \u00absigno interior\u00bb sacramental (res et sacramentum)  que manifiesta a la Iglesia como \u00abcomunidad\u00bb, gracias a las tres virtudes teologales que la inspiran, s\u00f3lo cognoscible en el interior de la opci\u00f3n creyente. Es esta, pues, la fenomenolog\u00ed\u00ada m\u00e1s inmediata de la Iglesia-sacramento que se sit\u00faa en el intermedio tanto de la pura visibilidad del signo externo (sacramentum tantum),  como de la pura espiritualidad de la realidad \u00faltima (res tantum) y,  por tanto, comparte una doble dimensi\u00f3n al ser signo  visible, a saber, el testimonio dela comunidad cristiana y su vida, s\u00f3lo perceptible de forma interior,  es decir, gracias a la fe, la esperanza y el amor. Por eso se puede hablar de la comunidad creyente como signo interior  de la Iglesia-sacramento.<\/p>\n<p>En efecto, a partir del Vaticano II es muy com\u00fan la traducci\u00f3n de las diversas instituciones eclesiales m\u00e1s pr\u00f3ximas como son la di\u00f3cesis, la parroquia, la casa religiosa, el movimiento apost\u00f3lico&#8230;, en \u00abcomunidad\u00bb, ya sea, diocesana, parroquial, religiosa, laical&#8230;, aunque la primac\u00ed\u00ada la ocupe normalmente la >parroquia como \u00abcomunidad cristiana\u00bb por excelencia. En definitiva, con esta calificaci\u00f3n se quiere expresar la nueva comprensi\u00f3n de la Iglesia y su forma concreta de visibilidad, en clave de comunidad o unidad en com\u00fan. De hecho, la misma palabra \u00abcomunidad\u00bb aplicada a la Iglesia es una novedad del Vaticano II, puesto que de sus ciento ochenta y tres usos en sus documentos, la mitad son sin\u00f3nimos de Iglesia. Esta situaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s llamativa cuando se constata que esta identificaci\u00f3n no era habitual hasta este concilio, ya que la palabra \u00abcomunidad\u00bb no se encuentra nunca, ni en los documentos del Vaticano I, ni en la enc\u00ed\u00adclica eclesiol\u00f3gica Mystici Corporis  (1943), ni en los manuales sobre la Iglesia inmediatamente preconciliares (S. Tromp, T. Zapelena, J. Salaverri, M. Schmaus&#8230;).<\/p>\n<p>Como primer introductor cat\u00f3lico moderno aparece sin duda Y. Congar, que ya en 1953 en el interior de su teolog\u00ed\u00ada del laicado la propuso con fuerza precisando que era una visi\u00f3n que el protestantismo desarroll\u00f3 unilateralmente y que estuvo mucho tiempo desvirtuada. Seguramente se tiene aqu\u00ed\u00ad la raz\u00f3n de su ausencia en la tradici\u00f3n cat\u00f3lica moderna. De hecho, Lutero traduc\u00ed\u00ada la palabra griega \u00abekkl\u00e9sia\u00bb por comunidad (Gemeinde) y  la ligaba al \u00absacerdocio com\u00fan o de los fieles\u00bb. Esta concepci\u00f3n es sin duda la que impide que la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei  de 1947 use la expresi\u00f3n comunidad, aunque de hecho represent\u00f3 un fuerte impulso de la \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb de todo el pueblo de Dios en la Liturgia al formularla como \u00abculto p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>El sustantivo \u00abekkl\u00e9sia\u00bb se deriva del verbo \u00abkale\u00f3\u00bb y significa literalmente \u00abla comunidad de los llamados\u00bb, que en su uso en el Nuevo Testamento se traduce por \u00abcomunidad o asamblea de la comunidad o Iglesia\u00bb. La expresi\u00f3n \u00abcomunidad\u00bb para designar a la Iglesia va paralela a la palabra \u00ab>comuni\u00f3n\u00bb, y esta \u00faltima suple frecuentemente a la anterior para designar a la Iglesia, aunque la palabra \u00abkoin\u00f3nia\u00bb no se encuentre nunca en el Nuevo Testamento con el sentido de Iglesia. Quiz\u00e1 la expresi\u00f3n neotestamentaria equivalente a esta \u00faltima sea \u00abadelphot\u00e9s\u00bb o >fraternidad de 1Pe 2,17; 5,9, que designa a la Iglesia como comunidad de hermanos y hermanas bautizados. Con todo, este intercambio no siempre facilita su comprensi\u00f3n, puesto que, por un lado, la expresi\u00f3n \u00abcomuni\u00f3n\u00bb est\u00e1 ligada en el uso com\u00fan a la pr\u00e1ctica sacramental, y por otro, la palabra \u00abcomunidad\u00bb no acaba de dar raz\u00f3n de la realidad teol\u00f3gica y b\u00ed\u00adblica procedente del t\u00e9rmino griego \u00abkoin\u00f3nia\u00bb. Por esta raz\u00f3n, quiz\u00e1 sea bueno mantener la doble expresi\u00f3n y la misma aproximada sinonimia de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb y \u00abcomunidad\u00bb, para tener presente la \u00abconstelaci\u00f3n sem\u00e1ntica\u00bb (G. Alberigo) que supone todo este concepto para expresar la naturaleza de la Iglesia.<\/p>\n<p>A su vez, una comprensi\u00f3n profunda de la Iglesia como comunidad comportar\u00e1 calificarla como \u00abcomunidad sacramental\u00bb. Esta sacramentalidad apunta a la realidad \u00faltima de la comunidad que est\u00e1 en el interior, especialmente en la Eucarist\u00ed\u00ada \u2014base decisiva de la eclesiolog\u00ed\u00ada del >Cuerpo de Cristo\u2014, y a su vez, sacramentalidad que se manifiesta de forma significativa en la historia humana \u2014aportaci\u00f3n clave de la eclesiolog\u00ed\u00ada del >pueblo de Dios\u2014. De ah\u00ed\u00ad que la perspectiva de la Iglesia como \u00abcomunidad sacramental\u00bb, recupera la historicidad con la palabra \u00abcomunidad\u00bb y asume la interioridad con la calificaci\u00f3n de \u00absacramental\u00bb convirti\u00e9ndose en la comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la eclesiolog\u00ed\u00ada de la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>1. La comunidad de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Los Hechos nos presentan la formaci\u00f3n de la primera comunidad: \u00abPerseveraban un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n&#8217; (1, 141. La fe es para la comunidad de Jerusal\u00e9n la respuesta a una triple revelaci\u00f3n: pascual, evang\u00e9lica, escritura Pascual.- La comunidad toma conciencia de que Jes\u00fas, el resucitado, est\u00e1 a la derecha de Dios, en comuni\u00f3n de naturaleza y de atributos con el Padre (Hch 7,56j) Evang\u00e9lica.- A la luz de la manifestaci\u00f3n gloriosa de Jes\u00fas, reconsidera toda su vida como preludio de la revelaci\u00f3n pascual (Hch 4, l 0-12; 5,30-31 ; 3,131.)<br \/>\n       -1 B\u00ed\u00adblica.- La Escritura y los dichos de Jes\u00fas les sirven para at\u00e9stiguar que \u00e9l es verdaderamente el Mes\u00ed\u00adas. La comunidad siente presente a Cristo cuando invoca su nombre (Hch 9,14-211 bajo la gu\u00ed\u00ada de los ap\u00f3stoles, que lo hacen vivo, palpitante, presente. La comunidad de Jerusal\u00e9n ha representado siempre el punto de comparaci\u00f3n para la vida asociada dentro de la Iglesia.<\/p>\n<p>       -2. La \u00abkoinon\u00ed\u00ada\u00bb es la dimensi\u00f3n fundamental de la comunidad.<\/p>\n<p>La comunidad primitiva sabe que ella es la \u00abnueva comunidad, del antiguo Israel. Toda la vida de la comunidad se desarrolla en torno a Cristo presente en la comunidad, incluso despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n, a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles: \u00aby ser\u00e9is mis testigos en Jemsal\u00e9n, en toda Judea, en Samar\u00ed\u00ada y hasta los confines de la tierra&#8217; (Hch 1, 81.<\/p>\n<p>a) Comunidad que escucha . y vive la Palabra de Dios.- Es una vida en continua tensi\u00f3n escatol\u00f3gica. Cada uno de los miembros de la comunidad tiene su lugar y su misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica (Mc l 0, 45. Lc&#8217;12,37; 2727. Rom 15,81. La \u00fanica cualificaci\u00f3n que se exige de los miembros de la comunidad es una voluntad de servicio que tiene como ra\u00ed\u00adz y como t\u00e9rmino el amor (Jn 13,1 -7. l Pe l ,22; 2,17; 3,8; 4,8), El tema de fondo de la comunidad es la koinon\u00ed\u00ada (Mt 7 21. l Jn 3,8: Sant 2,14. 1,221.<\/p>\n<p>b)&#8217; Comunidad que cree.- La vida cristiana de la comunidad es una vida nueva. \u00abTodos los creyentes viv\u00ed\u00adan unidos y lo ten\u00ed\u00adan todo en com\u00fan&#8217; (Hch 2, 441. \u00bb Una multitud de hombres y mujeres se incorpor\u00f3 al n\u00famero de los que cre\u00ed\u00adan en Jes\u00fas&#8217; (Hch 5,141.)<br \/>\nLa koinon\u00ed\u00ada de la comunidad est\u00e1 animada por un aspecto cada vez m\u00e1s creativo. \u00abEl grupo de los creyentes y nadie pensaban y sent\u00ed\u00adan lo mismo, consideraba como propio nada de lo que pose\u00ed\u00ada, sino que ten\u00ed\u00adan en com\u00fan todas las cosas\u00bb (Hch 4,321.)<br \/>\nc) Comunidad que ora.- No es el individuo el que ora; es la comunidad de los hermanos la que, consciente de su propia comuni\u00f3n con Cristo presente y con los hermanos, se hace comunidad de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A.A. Tozzi<\/p>\n<p>Bibl.: J Hoffner Comunidad, en CFT 1, 225-233; 5, Diani~h. Comunidad, en NDT 1, 150-167; G. Hamer, L.a Iglesia es la comuni\u00f3n, Estela, Barcelona 1967.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>\/Iglesia II, 5<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>1) El hombre se experimenta desde su nacimiento como incorporado a una c. Pero esta relaci\u00f3n con la c. no constituye solamente una disposici\u00f3n f\u00e1ctica, sino que el hombre mismo quiere vivir en c. (aun cuando esta voluntad de relacionarse, tanto desde la perspectiva del individuo como desde el punto de vista de la c., est\u00e9 sometida a una dial\u00e9ctica hist\u00f3rica, condicionada por la culpa, es decir, por la voluntad defectuosa), pues para su propio desarrollo necesita, no s\u00f3lo &#8211; y ni siquiera primariamente- lo otro, en el sentido de lo meramente objetivo, sino al otro como ser personal. El devenir del hombre en cuanto un \u00abyo\u00bb, proceso que no se identifica con el desarrollo org\u00e1nico del cuerpo, s\u00f3lo puede y quiere realizarse como un hacerse uno mismo a trav\u00e9s de un t\u00fa personal. En efecto, s\u00f3lo en medio de la convivencia personal puede producirse connaturalmente el devenir de la propia mismidad. Esta mediaci\u00f3n del t\u00fa &#8211; voluntariamente aceptada &#8211; para la constituci\u00f3n de la &#8211;> persona, por su parte no s\u00f3lo debe realizarse de cara al individuo, sino tambi\u00e9n de cara a la c., que quiere al individuo como miembro suyo. Mas tal condicionamiento mutuo y voluntario significar\u00ed\u00ada solamente una necesaria pero unilateral c. utilitaria, si descansara solamente en la mera reciprocidad de la mediaci\u00f3n personal. Ni el individuo existe solamente por la c., ni la c. tan s\u00f3lo por el individuo; m\u00e1s bien, uno y otro polo tienen su centro y su significado en la exigencia de la verdad que se manifiesta en ellos como fundamento que da sentido a la vida personal. La exigencia de la vida de la verdad o, dicho teol\u00f3gicamente, de la palabra de Dios, es tanto el medio como el fundamento en el que y por el que puede y debe haber relaci\u00f3n personal como c.<\/p>\n<p>Porque esta relaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica que abarca al individuo y a la c. no siempre est\u00e1 f\u00e1cticamente ah\u00ed\u00ad, sino que debe crearse intencionadamente en el curso de la historia, a causa de la voluntad del individuo que yerra en la verdad o la rechaza, o bien a causa de una oferta falsa o de una falsa estructura en la c., ella cae en una pugna interna y conduce a actitudes unilaterales en las que la c. avasalla al individuo y lo degrada convirti\u00e9ndolo en mero momento de s\u00ed\u00ad misma, o, viceversa, el individuo ya no est\u00e1 integrado en la c. de forma fruct\u00ed\u00adfera, sino frecuentemente de forma destructora; y, en consecuencia, finalmente el todo de la c. ya no puede ser lugar y medio de la creciente verdad de la vida misma. La relaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica en que cada persona y la c. reciben y realizan en cada caso el ser y el derecho que les corresponde, se transforma as\u00ed\u00ad en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que, en el mejor de los casos, s\u00f3lo puede establecer en la historia del mundo un relativo equilibrio social mediante compromisos externos. Precisamente en cuanto esta dial\u00e9ctica determina la historia universal, toda c. concreta e hist\u00f3rica, por mucho que se distinga de la -> sociedad en general, por su propio sentido interno est\u00e1 en camino de su disoluci\u00f3n o(y) consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Las distintas dimensiones hist\u00f3ricas de la corporal y concreta existencia humana, as\u00ed\u00ad como las decisiones opuestas con su consecuente dualismo hist\u00f3rico, engendran las distintas formas de c., a saber: en la dimensi\u00f3n de la relaci\u00f3n sexual y personal: &#8211;> matrimonio y &#8211;> familia; en la dimensi\u00f3n cohumana: amistad y fraternidad; en el campo pol\u00ed\u00adtico y cultural: naci\u00f3n, pueblo, &#8211;> Estado, hasta llegar a la \u00fanica c. de los hombres, cada vez m\u00e1s intensa en la actualidad; y finalmente, en el \u00e1mbito religioso: la c. de fe y de culto (&#8211;>Iglesia).<\/p>\n<p>3) Las contradicciones hist\u00f3ricas o f\u00e1cticas de la vida social y con ello, de la comunitaria, en la que el individuo ha sido puesto sin su consentimiento previo, exige que no se acepten simplemente las d\u00ed\u00adferentes c., sino que se las transforme constantemente de manera cr\u00ed\u00adtica y creadora, de modo que correspondan a la naturaleza de la c. y al car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico del individuo o, por lo menos, se mantenga un relativo equilibrio personal. Pero la vida de la c. no puede convertirse en hechura del hombre, pues est\u00e1 constantemente condicionada por el evento liberador y creador de la llegada de la palabra viva de la verdad como realidad que fundamenta la c. Esta situaci\u00f3n oscilante de posibilidad e imposibilidad de disponer sobre la c., est\u00e1 tanto m\u00e1s insegura por el hecho de que el hombre tiene poder para cambiar el ser humano y, d\u00e1ndose por otro lado la necesidad de superar la contradictoria situaci\u00f3n hist\u00f3rica, se halla constantemente ante el peligro de conceder un car\u00e1cter absoluto a ese poder, y en parte no sabe cu\u00e1ndo lo hace de hecho. El &#8211;> colectivismo, el totalitarismo, el fen\u00f3meno de las masas y, por otro lado, el aislamiento radical, son formas ideol\u00f3gicamente pervertidas de la actuaci\u00f3n destinada a transformar la c.<\/p>\n<p>Aun cuando el hombre es y en cierto modo debe ser se\u00f1or de procesos sociales e hist\u00f3ricos, sin embargo, con frecuencia \u00e9l no puede reducir a unidad arm\u00f3nica sus efectos sociales ya existentes, ni prever las consecuencias de las acciones presentes. Por eso est\u00e1 abocado, o bien al vac\u00ed\u00ado optimismo de una &#8211;>utop\u00ed\u00ada del futuro, o bien a la &#8211;> esperanza de que, a pesar de la obligaci\u00f3n que se le ha impuesto de configurar la c. y la sociedad, no obstante, ser\u00e1 la palabra transcendente de la verdad misma la que vuelva siempre a traer la renovaci\u00f3n y la continuaci\u00f3n; una esperanza que para los cristianos en \u00faltimo t\u00e9rmino s\u00f3lo es posible en virtud de aquella promesa que ofrece al conjunto de la c. humana el -> reino de Dios como consumaci\u00f3n. Pero tampoco esta promesa, que no prev\u00e9 simplemente un perfeccionamiento rectil\u00ed\u00adneo, sino amplias crisis individuales y colectivas como una de sus fases, elimina de antemano plena y necesariamente la dial\u00e9ctica intramundana. En efecto, esa promesa de consumaci\u00f3n no puede traducirse sin m\u00e1s a cada situaci\u00f3n presente y, por tanto, no sabemos en forma fija qu\u00e9 modalidad concreta de c. o qu\u00e9 acciones encaminadas a cambiar la sociedad (reforma o no reforma) se exigen en virtud de la promesa. Por m\u00e1s que para el cristiano el anticipo que se le abre en cada situaci\u00f3n hist\u00f3rica, con su orientaci\u00f3n hacia el futuro transcendente, no sea el objeto de una mera utop\u00ed\u00ada intramundana, sino el lugar donde se cumple la promesa divina, que por otra parte ya se ha realizado inicialmente; sin embargo, tampoco para el cristiano est\u00e1 tan claro el fin futuro como consumaci\u00f3n de la c. humana, que \u00e9l sepa en qu\u00e9 manera cr\u00ed\u00adticamente liberadora y creadora debe configurarse la vida de la c. en medio de la contradictoria situaci\u00f3n hist\u00f3rica y partiendo de ella.<\/p>\n<p>A pesar de todo esfuerzo honrado, a pesar de la obligaci\u00f3n de configurar que tiene el hombre, es m\u00e1s, a pesar de las acciones destructoras del hombre que configura, s\u00f3lo queda la esperanza de que aquel de quien no se puede disponer se haga evento como el que verdadera y profundamente fundamenta la c., a fin de que as\u00ed\u00ad, la mala dial\u00e9ctica hist\u00f3rica de la vida finita de la c. que el hombre ya no es capaz de abarcar con su mirada ni de dominar con su poder, pueda transformarse en la verdadera dialog\u00ed\u00adstica de la consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eberhard Simons<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[262] Reuni\u00f3n de personas con intenci\u00f3n de poner en com\u00fan los bienes, los ideales y los sistemas de vida. Si no hay intenci\u00f3n de comunicaci\u00f3n y esp\u00ed\u00adritu de comuni\u00f3n (entrega y unidad) no hay comunicaci\u00f3n, sino simplemente agrupaci\u00f3n y conjunto. 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