{"id":10206,"date":"2016-02-05T07:20:53","date_gmt":"2016-02-05T12:20:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concepto\/"},"modified":"2016-02-05T07:20:53","modified_gmt":"2016-02-05T12:20:53","slug":"concepto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concepto\/","title":{"rendered":"CONCEPTO"},"content":{"rendered":"<p>Rom 12:3 que no tenga m\u00e1s alto c de s\u00ed que el que<\/p>\n<hr>\n<p>[673]<\/p>\n<p>     Es el producto de la mente pensante en cuanto concibe algo. El t\u00e9rmino latino \u00abconceptum\u00bb alude a lo que ha sido concebido en un \u00f3rgano femenino (la mente), fecundada por un elemento masculino (el objeto).  Con el termino griego \u00abidea\u00bb se dice lo mismo. Es forma verbal aorista (eidon) del verbo griego ver (orao)<\/p>\n<p>     Los conceptos puede hacerse de forma r\u00e1pida, sensorial o no, y entonces hablamos de intuici\u00f3n; o de forma lenta y progresiva, superponiendo impresiones o sensaciones: entonces hablamos de abstracci\u00f3n. Los conceptos se expresan con palabras, con t\u00e9rminos, con lexemas (ra\u00ed\u00adces) simples o compuestos. Y con los conceptos fabricamos los juicios, que expresamos con frases, sentencias o sintagmas que, arm\u00f3nicamente enlazadas, dan los argumentos y los discursos.<\/p>\n<p>     Por los tanto el concepto es elemento originante en toda actividad mental del hombre. Es punto de partida del pensamiento. Y lo es tambi\u00e9n en la elaboraci\u00f3n de los esquemas mentales de orden religioso.<\/p>\n<p>    El educador de la fe est\u00e1 continuamente trabajando por despertar \u00abideas claras y objetivas\u00bb. Para ello necesita partir de las sensaciones normales, de las experiencias sensibles, que se encierran en las ideas o conceptos naturales, las cuales se expresan con las palabras o t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>    Como en todos los dem\u00e1s campos, el catequizando configura en el terreno religioso dos tipos de interrogantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Unas veces perfila ideas y pregunta \u00abc\u00f3mo se dice&#8230; c\u00f3mo se llama esto\u00bb. Y busca palabras para sus ideas.<\/p>\n<p>   &#8211; Y otras veces tiene palabras que oye o encuentra y pregunta \u00abqu\u00e9 significa&#8230; qu\u00e9 es tal vocablo\u00bb.<\/p>\n<p>     Una tarea interminable de todo educador es respondes a esta doble l\u00ed\u00adnea de interrogantes.  En el terreno religioso debe hacer esto tambi\u00e9n: dar ideas y ofrecer vocablos. Con esa doble labor clarifica y configura la mente. Por ello debe poner empe\u00f1o en fomentar los conceptos m\u00faltiples, ricos, expresivos de realidades humanas.<\/p>\n<p>     Debe recordar que cuantas m\u00e1s ideas y palabras domine el catequizando su mente queda mejor formada y su capacidad expresiva queda m\u00e1s enriquecida. Y cuanto m\u00e1s carezca de conceptos y de t\u00e9rminos religiosos m\u00e1s dificultad tendr\u00e1 para la captaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de realidades religiosas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El c. es la representaci\u00f3n de un objeto (de una cosa o sus circunstancias) seg\u00fan sus rasgos generales; pero esta generalidad no se debe (como en la representaci\u00f3n general de orden sensible) a cierta falta de claridad e imprecisi\u00f3n, sino a la abstracci\u00f3n intelectual de algo com\u00fan a varios objetos, de una quididad, sin que se afirme ya la existencia de esa &#8211;> esencia. La abstracci\u00f3n tiene lugar bajo la luz del entendimiento agente (intellectus agens), que hace visible en la cosa sensible el aspecto conceptualmente aprehensible.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el c. se halla entre la simple visi\u00f3n sensible y una contemplaci\u00f3n puramente intelectual; su signo ling\u00fc\u00ed\u00adstico es la palabra. Aunque todav\u00ed\u00ada no afirma una realidad (como la proposici\u00f3n y el juicio), su objeto no es meramente la representaci\u00f3n como tal, su contenido, pues el c. est\u00e1 referido al objeto mismo transcendente, independiente de la conciencia. En este sentido, el c. (conceptus de concipere, \u00abconcebir\u00bb) implica una intentio, es intencional.<\/p>\n<p>Sin embargo, como intenci\u00f3n ideal o abstracta, el c. no significa simplemente su objeto, sino siempre bajo un aspecto particular (objeto formal en oposici\u00f3n al objeto material, al objeto como tal). Estas notas separadas se hallan en tantos m\u00e1s objetos cuanto m\u00e1s \u00ababstractas\u00bb y pobres son. Es decir, la comprensi\u00f3n y la extensi\u00f3n de un c. est\u00e1n en proporci\u00f3n inversa. El caso l\u00ed\u00admite lo forma, de un lado, el concepto individual y, de otro, el c. de -> ser. Ninguno de los dos es c. en el sentido usual; ambos son c. su\u00c2\u00a1 generis, pues el primero no designa nada universal, y el segundo no expresa ning\u00fan contenido que pudiera definirse (delimitarse) por algo exterior a \u00e9l.<\/p>\n<p>Seg\u00fan que el conjunto de notas logrado se realice de modo igual o (esencialmente) distinto en los objetos significados, se distinguen c. un\u00ed\u00advocos y an\u00e1logos (-> analog\u00ed\u00ada del ser). Pero la univocidad plena s\u00f3lo puede lograrse por una abstracci\u00f3n extrema, por la reflexi\u00f3n sobre un c. como tal. El punto final de esta reflexi\u00f3n en orden al esclarecimiento un\u00ed\u00advoco es la definici\u00f3n, que determina el c. por divisi\u00f3n de sus notas (de ah\u00ed\u00ad que los c. simples no puedan ser propiamente definidos, sino s\u00f3lo descritos). Pero en la realidad concreta no s\u00f3lo 1o universal se da siempre de manera peculiar en cada objeto, sino que tambi\u00e9n el c. mismo se define en cada caso en el acto de conocer por su contexto y su uso moment\u00e1neo. Aqu\u00ed\u00ad no hay que pensar s\u00f3lo en la doctrina cl\u00e1sica de la suposici\u00f3n (p. ej., absolutamente: El hombre es un ser racional; colectivamente: El hombre puebla la tierra, o distributivamente: El hombre [cada uno] es embustero [Sal 116, 11 ] ); sino que ya antes de esto el c. \u00abvive\u00bb (aun dentro de la misma suposici\u00f3n) del conjunto de lo significado, de donde recibe en cada juicio una significaci\u00f3n propia que est\u00e1 condeterminada por los otros miembros y factores de la s\u00ed\u00adntesis.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, mientras para una consideraci\u00f3n est\u00e1tica el c. representa la forma m\u00e1s sencilla y, por ende, el primer elemento del pensar, a base del cual puede construirse luego el juicio y finalmente la conclusi\u00f3n; para una visi\u00f3n din\u00e1mica el acto total del juicio es lo fundamental, y s\u00f3lo desde \u00e9l resulta aprehensible el c. como momento parcial y en su referencia a la realidad (en su intencionalidad). Partiendo de aqu\u00ed\u00ad cabe mostrar el car\u00e1cter unilateral del -> nominalismo, del conceptualismo, del intuicionismo y del -> vitalismo, hostil a los conceptos; para todos estos sistemas el c. es mera etiqueta, sin verdadero valor cognoscitivo, y, por otra parte, desde ese punto de partida se evita la exageraci\u00f3n del -> racionalismo y de un apriorismo absoluto, donde el c. y el movimiento discursivo de su formaci\u00f3n son considerados como la totalidad o, por lo menos, como el n\u00facleo aut\u00e9ntico de la vida espiritual.<\/p>\n<p>De hecho, conceptos sin visi\u00f3n sensitiva son vac\u00ed\u00ados, como -para el hombre- visiones sensitivas sin c. son ciegas (Kant). As\u00ed\u00ad, pues, si bien los conceptos dan su dignidad a la visi\u00f3n humana, si bien ellos hacen posible la distancia y la autonom\u00ed\u00ada frente a la turbulenta multiplicidad del -> mundo, sin embargo, su l\u00ed\u00admite en la aprehensi\u00f3n de la realidad se pone de manifiesto en que &#8211; para conocer lo espirtual o suprasensible &#8211; est\u00e1n vinculados a la sensibilidad, al espacio y al tiempo (&#8211;> espacio-tiempo).<\/p>\n<p>Con esto est\u00e1 relacionada una segunda significaci\u00f3n de \u00aban\u00e1logo\u00bb, que caracteriza a un c. no en oposici\u00f3n a un c. un\u00ed\u00advoco, sino a un c. propio (conceptus proprius). Pste procede de la visi\u00f3n o intuici\u00f3n y reproduce lo intuido en contenidos positivos de pensamiento; el c. an\u00e1logo, en cambio, habla de lo metaemp\u00ed\u00adrico solamente a base de lo emp\u00ed\u00adrico (que s\u00f3lo imperfectamente se le asemeja, que le es \u00aban\u00e1logo\u00bb). As\u00ed\u00ad, lo que es com\u00fan a ambos puede desde luego atribuirse positivamente a lo sensible y a lo metaf\u00ed\u00adsico; pero el modo propio que lo com\u00fan presenta en lo metaemp\u00ed\u00adrico s\u00f3lo puede describirse negando su forma de existencia que nosotros conocemos en el mundo. De Dios, p. ej., no tenemos c. propio, sino s\u00f3lo an\u00e1logo. Esta \u00abimpropiedad\u00bb caracteriza tambi\u00e9n c. esenciales del -> dogma, en que est\u00e1 vertida la -> revelaci\u00f3n. La inadecuaci\u00f3n aneja ya al car\u00e1cter abstracto del c. experimenta aqu\u00ed\u00ad una subida cualitativa y se convierte as\u00ed\u00ad en uno de los factores que determinan la evoluci\u00f3n del dogma.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n la analog\u00ed\u00ada en el primer sentido recibe de aqu\u00ed\u00ad un nuevo peso. Ya hemos hablado de la analog\u00ed\u00ada concreta de cada concepto en el acto de conocer; ahora hemos de referirnos a la falta de univocidad que se debe a la historia e historicidad del respectivo horizonte emp\u00ed\u00adrico (\u00abestado\u00bb, por ejemplo, s\u00f3lo en virtud de una acentuada abstracci\u00f3n formal significa lo mismo en la polis griega, en el imperium medieval, en el moderno estado nacional y en las grandes estructuras de nuestro incipiente futuro). Aqu\u00ed\u00ad no se trata s\u00f3lo de una evoluci\u00f3n rectil\u00ed\u00adnea y de un enriquecimiento de la inteligencia, sino tambi\u00e9n de un cambio del c., que lo mismo deja en segundo t\u00e9rmino unos factores, como aporta nuevas intuiciones. Un -> racionalismo ahist\u00f3rico ignora esta realidad, no menos que el -> relativismo y el -> historicismo. Si el primero pasa por alto la profunda diferencia (que no es en modo alguno s\u00f3lo \u00abaccidental\u00bb y adecuadamente deslindable de un fondo que permanece intacto), los \u00faltimos desconocen la identidad (o mismidad) en el cambio, que, por encima de las barreras temporales y culturales, permite el conocimiento y la inteligencia mutua (formas de -> pensamiento). Aqu\u00ed\u00ad se da algo semejante a lo que acontece en la relaci\u00f3n entre el c. y la palabra; tampoco \u00e9sta es, en las distintas lenguas, una envoltura simplemente permutable de un contenido completamente id\u00e9ntico. El lema del problema que aqu\u00ed\u00ad se plantea, y que s\u00f3lo tard\u00ed\u00adamente ha sido visto con la claridad actual, se llama -> hermen\u00e9utica; y el nombre del problema decisivo de \u00e9sta es: c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico. Esa expresi\u00f3n significa que un c. s\u00f3lo puede comprenderse por el conjunto del correspondiente acto de conocimiento en que se halla como momento parcial; y que dicho acto, por su parte, s\u00f3lo puede conocerse a trav\u00e9s de sus conceptos. La soluci\u00f3n del problema (siempre intentada y siempre incompleta) es tarea de la metaf\u00ed\u00adsica del -> conocimiento.<\/p>\n<p>J\u00f6rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>juperfroneo (uJperfronevw, 5252), ser excesivamente orgulloso, presuntuoso, aparece en Rom 12:3, traducido \u00abconcepto de s\u00ed\u00ad\u00bb.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rom 12:3 que no tenga m\u00e1s alto c de s\u00ed que el que [673] Es el producto de la mente pensante en cuanto concibe algo. 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