{"id":10212,"date":"2016-02-05T07:21:04","date_gmt":"2016-02-05T12:21:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-vaticano-i\/"},"modified":"2016-02-05T07:21:04","modified_gmt":"2016-02-05T12:21:04","slug":"concilio-vaticano-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-vaticano-i\/","title":{"rendered":"CONCILIO VATICANO I"},"content":{"rendered":"<p>(1869-1870)[968][085]<\/p>\n<p>     Convocado por el Papa P\u00ed\u00ado IX en 1869, sus sesiones duraron hasta el 18 de Julio de 1870, en que hubo de interrumpirse por la guerra francoprusiana.<\/p>\n<p>    Qued\u00f3 a la espera de su reanudaci\u00f3n, pero la toma de Roma por las tropas de Garibaldi, el 20 de Septiembre de 1870, al haberse ausentado las tropas francesas que proteg\u00ed\u00adan la ciudad de la temida y anunciada invasi\u00f3n, hizo inviable o inoportuna una reanudaci\u00f3n posterior.<\/p>\n<p>    1. Trayectoria conciliar<br \/>\n    El proyecto del Concilio era ambicioso, intentando en un primer momento, proclamar una oposici\u00f3n frontal a los graves errores del momento: racionalismo, galicanismo, conciliarismo, liberalismo, socialismo, englobados en el concepto sint\u00e9tico de modernismo.<\/p>\n<p>    Pero la clave del Concilio estuvo en el reconocimiento de la autoridad singular del Pont\u00ed\u00adfice romano, en cuanto sucesor de Pedro. En medio de las disensiones ideol\u00f3gicas en que se enzarzaban los liberales, laicistas, racionalistas por una parte y los conservadores, tramontanos e integristas por otra, el tema de la infalibilidad absorbi\u00f3 la atenci\u00f3n de los reunidos y de muchos otros desde fuera.<\/p>\n<p>   El 29 de Junio de 1868 P\u00ed\u00ado IX convoc\u00f3 oficialmente el Concilio con la Bula Aeterni Patris. Se inici\u00f3 el encuentro de los Obispos el 8 de Diciembre siguiente con 747 Padres conciliares.<\/p>\n<p>    Las sesiones conciliares tuvieron lugar en la Bas\u00ed\u00adlica de San Pedro del Vaticano. La idea del Pont\u00ed\u00adfice y de sus consejeros fue salir al paso del racionalismo y del galicanismo, opuestos por motivos diferentes a la autoridad del Pont\u00ed\u00adfice. En la Constituci\u00f3n \u00abDei Filius\u00bb se rechazo el racionalismo. en la constituci\u00f3n \u00abPastor Aeternus\u00bb se destroz\u00f3 el galicanismo y el conciliarismo.<\/p>\n<p>    La primera parte del siglo XIX conoci\u00f3 abundantes discusiones teol\u00f3gicas entre \u00abtramontanos\u00bb (conservadores con tendencias integristas) y liberales, llamados con frecuencia progresistas y modernistas. Uno de los centros de discusi\u00f3n y discrepancia vers\u00f3 sistem\u00e1ticamente sobre la autoridad pontificia.<\/p>\n<p>    En ese momento eran frecuentes las opiniones teol\u00f3gicas de que la autoridad doctrinal del Pont\u00ed\u00adfice s\u00f3lo se hacia infalible en cuestiones de fe y costumbres si eran aceptadas por la Iglesia, es decir, por el Concilio.<\/p>\n<p>    2. Cuestiones doctrinales<\/p>\n<p>     La Supremac\u00ed\u00ada del Primado en autoridad y en significaci\u00f3n en la Iglesia qued\u00f3 reforzada en el Concilio. Pero no como \u00abprivilegio\u00bb desgajado de la infalibilidad de la Iglesia, sino dentro de la misi\u00f3n de regir, ense\u00f1ar y santificar da por Cristo a sus seguidores.<\/p>\n<p>     El deseo fue afianzar esa autoridad eclesial en medio de tantas corrientes adversas estaba claro: \u00abLa Iglesia Romana posee por derecho divino, la primac\u00ed\u00ada de potestad ordinaria sobre todas las dem\u00e1s iglesias. La jurisdicci\u00f3n del pont\u00ed\u00adfice es verdaderamente episcopal e inmediata. La Iglesia es, pues, monarqu\u00ed\u00ada de derecho divino, y el Papa recibe plena potestad directamente de Dios.\u00bb (Aeternis Patris)<\/p>\n<p>    El Concilio defini\u00f3 \u00abapuradamente en la forma y solemnemente en el fondo\u00bb, la infalibilidad Pontificia como dogma de fe, cuando \u00abel Papa habla \u00abex cathedra\u00bb. \u00abEnse\u00f1amos y definimos ser dogma divinamente revelado que el Romano Pont\u00ed\u00adfice, \u00abcuando habla ex cathedra\u00bb, esto es, cuando cumpliendo su encargo de pastor y doctor de todos los cristianos define por su suprema autoridad apost\u00f3lica que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe ser defendida por la Iglesia universal, por la asistencia divina que le fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el divino Redentor quiso que estuviera provista su Iglesia en la definici\u00f3n de la doctrina y de las buenas costumbres; y, por tanto, que las definiciones del Romano Pont\u00ed\u00adfice son irreformables por s\u00ed\u00ad mismas y no por el consentimiento de la Iglesia&#8230;<\/p>\n<p>    Si alguno tuviera la osad\u00ed\u00ada, lo que Dios no permita, de contradecir esta nuestra definici\u00f3n, sea anatema. (Denz. 1839) (Const. Dogm. sobre la Iglesia)<\/p>\n<p>    La votaci\u00f3n sobre la infalibilidad personal del Papa se hizo en el \u00faltimo momento, 18 de Julio de 1979, con asistencia de 535 Padres, de los que s\u00f3lo dos votaron en contra del documento en que se presentaba. Otros aprovecharon la circunstancia de tener que marchar a sus sedes por el estallido de la guerra francoprusiana, para no hallarse en la votaci\u00f3n. Unos 55 de ellos, con Dupanloup a la cabeza, escribieron una carta al Papa, anunciando que se ausentaban de Roma para no votar la cuesti\u00f3n negativamente y aprovechando el permiso obtenido para hacerlo por la gravedad de la situaci\u00f3n b\u00e9lica.<\/p>\n<p>    Con esto se conclu\u00ed\u00adan las discusiones, pero no disensiones y oposiciones, en este conflictivo tema de la infalibilidad. Se paralizaba de momento el Concilio, que no habr\u00ed\u00ada de volver a reanudarse. Un grupo de te\u00f3logos e intelectuales centroeuropeos, con Juan I. D\u00f6llinger (1799-1890), luego Rector de la Universidad de Berl\u00ed\u00adn y excomulgado en 1871, se declararon separados de una Iglesia que tales cosas defend\u00ed\u00ada, se negaron a acatar la decisi\u00f3n y terminaron formando una iglesia o comunidad, en Alemania y Suiza, llamada de los \u00abviejos cat\u00f3licos.\u00bb<br \/>\n    La infalibilidad implica s\u00f3lo la infalibilidad personal del Papa cuando, en el ejercicio de su autoridad apost\u00f3lica y de manera intencionada y expl\u00ed\u00adcita, define algo de fe y de moral cristianas.  Las condiciones de este \u00abmagisterio, extraordinario\u00bb fueron claras. El Papa, como Primado de la Iglesia, participa personalmente de la infalibilidad de la misma Iglesia. Hay condiciones:<\/p>\n<p>      a) Si se trata de materia referente al dogma o moral cristianos.<\/p>\n<p>     b) Si se dirige a la Iglesia Universal.<\/p>\n<p>     c) Si habla en su calidad de Maestro supremo de la cristiandad.<\/p>\n<p>     d) Si tiene intenci\u00f3n de definir una cuesti\u00f3n con su autoridad apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>      e) Si se expl\u00ed\u00adcita o se hace p\u00fablico ante la Iglesia de forma inequ\u00ed\u00advoca.<\/p>\n<p>    No afecta la definici\u00f3n al Magisterio ordinario, en el que el Papa es falible, aunque normalmente ense\u00f1e con especial autoridad moral, que merece el respeto y la aceptaci\u00f3n de todos los fieles.<\/p>\n<p>    En el Concilio se trataron otras cuestiones y se emitieron otros documentos, antes de su interrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Definiciones sobre Dios creador y sobre la Revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>   &#8211; Aclaraciones sobre la Fe, como gracia de Dios, y de su armon\u00ed\u00ada posible y necesaria con la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Ense\u00f1anzas sobre la autoridad de la Iglesia y sobre el Primado<br \/>\n   &#8211;   Sobre la misi\u00f3n iluminadora de la Iglesia para los hombres de hoy.<\/p>\n<p>   &#8211; Sobre el Primado del Papa y su establecimiento por el mismo Cristo.<\/p>\n<p>    Los documentos conciliares fueron claros y sistem\u00e1ticos. El Papa P\u00ed\u00ado IX los fue desarrollando en los a\u00f1os posteriores con enc\u00ed\u00adclicas como la \u00abEtsi multa luctuosa\u00bb del 21 de Noviembre de 1873, o en la \u00abQuod numquam\u00bb, del 5 de Febrero de 1875.<\/p>\n<p>    3. Efectos catequ\u00ed\u00adsticos<\/p>\n<p>    El Concilio Vaticano I, aunque inconcluso, fue una ocasi\u00f3n para reforzar la autoridad del Papa ante los fieles. Ese fortalecimiento de la autoridad influy\u00f3 mucho en la educaci\u00f3n de los cristianos en los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p>   &#8211; A partir del Vaticano I, la figura pontificia cobr\u00f3 una dimensi\u00f3n especial de autoridad y de influencia&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211;   El rechazo del galicanismo, del modernismo y del conciliarismo fue total y las l\u00ed\u00adneas de la educaci\u00f3n religiosa se orientaron m\u00e1s por la obediencia y el respeto al Magisterio<br \/>\n   &#8211;  Se mantuvo hasta final de siglo el peso influyente de la apolog\u00e9tica y de la dial\u00e9ctica, sobre todo en ambientes intelectuales y universitarios, pero se argument\u00f3 en adelante m\u00e1s con razonamientos basados en la autoridad y no s\u00f3lo en la l\u00f3gica y en opiniones personales.  &#8211;  Se desarrollaron actitudes m\u00e1s firmes sobre el valor de la fe, sobre la necesidad de apoyarse en la revelaci\u00f3n y sobre la autoridad en la Iglesia, resaltando su necesaria independencia de los intereses y de los dict\u00e1menes de la autoridad civil.<\/p>\n<p>   &#8211;  Se resalt\u00f3 la diferencia, no oposici\u00f3n entre fe y raz\u00f3n, de modo que se fomento una asc\u00e9tica m\u00e1s ilustrada en el pueblo fiel y se hizo patente la necesidad de la cultura humana para entender mejor las cuestiones religiosas.<\/p>\n<p>   &#8211;   Por otra parte, tambi\u00e9n es conveniente recordar, que en determinados ambientes, como Alemania, Suiza, Inglaterra, las manipulaciones posteriores de los \u00abviejos cat\u00f3licos\u00bb mantuvieron el rescoldo de la pol\u00e9mica antirromana. Se resucit\u00f3 en ambientes influidos por los viejos cat\u00f3licos los antiguos fantasmas del galicanismo. Surgieron en algunos lugares actitudes m\u00e1s agresivas que ecum\u00e9nicas en los m\u00e1s afines a la sumisi\u00f3n al Pont\u00ed\u00adfice.<\/p>\n<p>     El esp\u00ed\u00adritu del Concilio quedar\u00ed\u00ada siempre consignado en las palabras de la constituci\u00f3n \u00abPater Aeternus\u00bb: \u00abPara que&#8230; toda la multitud de creyentes se mantuviese en la unidad de la fe y de la comuni\u00f3n, coloc\u00f3 al bienaventurado Pedro sobre los dem\u00e1s ap\u00f3stoles e instituy\u00f3 en \u00e9l el fundamento visible y el principio perpetuo de la unidad&#8230;  &#8230; Ya para la protecci\u00f3n, defensa y crecimiento del reba\u00f1o cat\u00f3lico, proponemos para ser cre\u00ed\u00adda y sostenida por todos los fieles&#8230; la doctrina acerca de la instituci\u00f3n, perpetuidad y naturaleza del sagrado primado apost\u00f3lico, del cual depende la fortaleza y solidez de la Iglesia toda\u00bb.<\/p>\n<p>      Itinerario del Concilio Vaticano I<br \/>\n   &#8211; PRIMERA SESI\u00ed\u201cN: 8 de Diciembre de 1869   Decreto de apertura del concilio. Bula Aeterni Patris. Profesi\u00f3n de fe<br \/>\n   &#8211; SEGUNDA SESI\u00ed\u201cN: 6 de Enero de 1870   Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la fe cat\u00f3lica<br \/>\n   &#8211; TERCERA SESI\u00ed\u201cN: 24 de Abril de 1870&#8242;   \u00abDei Filius\u00bb: Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la fe cat\u00f3lica<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 1: Sobre Dios creador de todas las cosas<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 2: sobre la revelaci\u00f3n<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 3: Sobre la fe<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 4: Sobre la fe y la raz\u00f3n<br \/>\n    C\u00e1nones<\/p>\n<p>       Sobre Dios creador de todas las cosas<\/p>\n<p>       Sobre la revelaci\u00f3n<\/p>\n<p>       Sobre la fe<\/p>\n<p>       Sobre la fe y la raz\u00f3n<br \/>\n   &#8211; CUARTA SESI\u00ed\u201cN: 18 de Julio de 1870   \u00abPastor Aeternus\u00bb: Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia de Cristo<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 1: Acerca de la instituci\u00f3n del primado apost\u00f3lico en el bienaventurado Pedro<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 2: Sobre la perpetuidad del primado del bienaventurado Pedro en los Romanos Pont\u00ed\u00adfices<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 3: Sobre la naturaleza y raz\u00f3n del primado del Romano Pont\u00ed\u00adfice<\/p>\n<p>       Cap\u00ed\u00adtulo 4: Sobre el magisterio infalible del Romano Pont\u00ed\u00adfice  Canones en cada cap\u00ed\u00adtulo.<\/p>\n<p>      Posturas significativas ante la Infalibilidad en 1870 &#8211; Antiinfabilistas (los viejos cat\u00f3licos: altcatholiken)<\/p>\n<p>     La rechazaron, por oponerse a la tradici\u00f3n y a la Escritura, Juan I. D\u00f6llinger (1799-1890) historiador, intelectual de Munich, sacerdote, miembro del Parlemento de Frankfurt en 1848. Excomulgado en 1871. Rector de la Universidd de Berlin en 1872. Con \u00e9l se enfrentaron al dogma: Friedrich, Hubert, Schulte de Prusia.<\/p>\n<p>   &#8211; Antioportunistas.<\/p>\n<p>    Francisco Doupanloup, Obispo de Orleans. Con \u00e9l se unieros otros. La vieron como admisible, pero inoportuna en ese momento por innecesaria. Cat\u00f3licos liberales como el conde de Montalembert (Charles Forbes de T 1810-1870), liberal, periodista de L&#8217;Avenir y de Le Correspondent. Opuesto, no negador.<\/p>\n<p>   &#8211; Defensores.<\/p>\n<p>     La admiten como oportuna, conveniente y defendible: Luis Veuillot (1813-1883), convertido, periodista en L&#8217;Univers. Libro de 1872 \u00abRome pendant le Concile\u00bb. Con \u00e9l la defendieron Dom G\u00e9ranger, De Maestre y otros.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano I, el vig\u00e9simo de la historia y el \u00faltimo concilio ecum\u00e9nico del siglo XIX, inici\u00f3 sus sesiones el 8 de diciembre de 1869 y las termin\u00f3 el 20 de octubre de 1870. Sesion\u00f3 trescientos a\u00f1os despu\u00e9s que el Concilio de Trento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 INTRODUCCI\u00d3N A SU HISTORIA\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Antes de la Convocatoria Oficial<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Recepci\u00f3n de la Promulgaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Detalles Preparatorios<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">2 II. SESIONES DEL CONCILIO\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.1 Oficiales Dirigentes, Orden de los Procedimientos, N\u00famero de Miembros<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.2 Desde la Sesi\u00f3n Inaugural Hasta la Definici\u00f3n de la Constituci\u00f3n Sobre la Fe Cat\u00f3lica en la Tercera Sesi\u00f3n P\u00fablica\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-8\">2.2.1 Los Primeros Debates<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-9\">2.2.2 Los Participantes<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-10\">2.2.3 Cambio en los Procedimientos: Reducci\u00f3n en el Tama\u00f1o del Sal\u00f3n de Asambleas<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-11\">2.2.4 Conclusi\u00f3n de la Primera Constituci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">2.3 El Asunto de la Infalibilidad Papal\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-13\">2.3.1 Mociones a favor y en contra de la Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-14\">2.3.2 La Agitaci\u00f3n Fuera del Concilio<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-15\">2.3.3 Los Debates en el Concilio<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-16\">2.3.4 Votaci\u00f3n Final y la Definici\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-17\">2.4 El Concilio desde la Cuarta Sesi\u00f3n P\u00fablica hasta la Pr\u00f3rroga<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">3 ACEPTACI\u00d3N DE LOS DECRETOS DEL CONCILIO<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">4 LOS RESULTADOS<\/li>\n<\/ul>\n<h3>INTRODUCCI\u00d3N A SU HISTORIA<\/h3>\n<p>Antes de la Convocatoria Oficial<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 6 de diciembre de 1864, dos d\u00edas antes de la promulgaci\u00f3n del Syllabus, P\u00edo IX anunci\u00f3 en una sesi\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de Ritos su intenci\u00f3n de convocar un concilio general. Pidi\u00f3 a los cardenales residentes en Roma que expresaran por escrito sus puntos de vista sobre la conveniencia de esto y para preparar una lista de temas que en su opini\u00f3n deber\u00edan ser presentados al concilio para discusi\u00f3n. De los 21 reportes recibidos, s\u00f3lo el del Cardenal Pertini expres\u00f3 la opini\u00f3n que no hab\u00eda razones para celebrar un concilio ecum\u00e9nico. Los otros reportes afirmaron la necesidad relativa de tal asamblea, pero 5 consideraron que no era el momento adecuado. Casi todos enviaron listas de preguntas que aparentemente requer\u00edan de discusi\u00f3n conciliar. A principios de marzo de 1865, el Papa nombr\u00f3 una comisi\u00f3n de 5 cardenales para discutir los temas preliminares relacionadas con el concilio. Esta fue la importante \u00abCongregazione speziale direttrice per gli affari del futuro concilio generale\u00bb, generalmente llamada la comisi\u00f3n preparatoria directriz, o la comisi\u00f3n central. Se agregaron otros 4 cardenales al grupo de sus miembros y, adem\u00e1s de un secretario, se le asignaron 8 consultores. Tuvieron muchas reuniones en el intervalo entre el 9 de marzo de 1865 y diciembre de 1869. Su primera moci\u00f3n fue que a los obispos de los diferentes pa\u00edses tambi\u00e9n se les pidiera que enviaran sugerencias para temas de discusi\u00f3n y el 27 de marzo de 1865 el papa orden\u00f3 que 35 obispos del Rito Latino nombrados por \u00e9l, expresaran sus puntos de vista bajo juramento de guardar silencio. Tambi\u00e9n a principios de 1866 nombr\u00f3 a varios obispos del Rito Oriental bajo las mismas condiciones. Para entonces ya era necesario formar comisiones para una discusi\u00f3n detallada de los temas a debatir en el concilio. Por esta raz\u00f3n, se pidi\u00f3 que fueran a Roma te\u00f3logos y canonistas, tantos del clero como legos y provenientes de varios pa\u00edses, para que asistieran en los trabajos. Desde 1865 se le pidi\u00f3 a los nuncios que sugirieran nombres de personas id\u00f3neas para estas comisiones preliminares. La guerra entre Austria e Italia de 1866 y el retiro de Roma de las tropas francesas el 11 de diciembre del mismo a\u00f1o crearon una interrupci\u00f3n no esperada de los trabajos preliminares. Tambi\u00e9n esto hizo imposible que conforme al plan original se inaugurara el concilio el 29 de junio de 1867, o sea la fiesta del 18 centenario del martirio de los dos grandes Ap\u00f3stoles. Sin embargo, el papa aprovech\u00f3 la presencia en Roma de casi 500 obispos que hab\u00edan venido a participar la celebraci\u00f3n del centenario, para hacer el primer anuncio p\u00fablico del concilio en un consistorio celebrado el 26 de junio de 1867. Los obispos jubilosamente expresaron su anuencia en un comunicado con fecha del primero de julio. Despu\u00e9s del regreso del ej\u00e9rcito franc\u00e9s protector el 30 de octubre de 1867, se vio factible la reanudaci\u00f3n de los preparativos para el evento y la celebraci\u00f3n del concilio mismo. La comisi\u00f3n preparatoria entonces debati\u00f3 exhaustivamente el asunto de qui\u00e9nes deber\u00edan ser invitados a asistir al concilio. Era obvio que hab\u00eda que incluir a los cardenales y a los obispos diocesanos. Tambi\u00e9n se decidi\u00f3 que los obispos titulares ten\u00edan el derecho de ser llamados y en cuanto a los dirigentes de las \u00f3rdenes, se deber\u00eda enviar una invitaci\u00f3n a los abades nullius, los abades generales de congregaciones integradas por varios monasterios y finalmente, a los generales de las \u00f3rdenes religiosas. Dada la situaci\u00f3n pol\u00edtica del momento, se consider\u00f3 m\u00e1s conveniente no enviar una invitaci\u00f3n formal a los pr\u00edncipes cat\u00f3licos, pero con la intenci\u00f3n de darles el pase a ellos o a sus representantes en cuanto lo solicitaran. Por lo tanto y con esta intenci\u00f3n, se promulg\u00f3 la Bula de Convocaci\u00f3n \u00ab\u00c6terni Patris\u00bb el 29 de junio de 1869; en ella se design\u00f3 el 8 de diciembre de 1869 como la fecha para la apertura del concilio. Los objetivos del concilio eran la correcci\u00f3n de errores modernos y una revisi\u00f3n conforme a los tiempos de la legislaci\u00f3n de la Iglesia. Un escrito especial, \u00abArcano divin\u00e6 providenti\u00e6\u00bb, con fecha del 8 de septiembre de 1868, invitaba a los Orientales no unidos. Un tercer escrito, \u00abJam vos omnes\u00bb, del 13 de septiembre de 1858, notificaba a los Protestantes sobre la convocaci\u00f3n del concilio y los exhortaba a aprovechar la ocasi\u00f3n para reflexionar sobre el regreso a la \u00fanica familia de fe.\n<\/p>\n<p>Recepci\u00f3n de la Promulgaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien la Bula que convocaba al concilio fue recibida con alegr\u00eda por la mayor\u00eda del pueblo cat\u00f3lico, cre\u00f3 mucho descontento en muchas partes, especialmente en Alemania, Francia e Inglaterra. Se tem\u00eda en estas naciones que el concilio promulgar\u00eda una determinaci\u00f3n precisa de las prerrogativas de la primac\u00eda papal y la definici\u00f3n de la infalibilidad papal. El obispo Maret, decano de la facultad de teolog\u00eda de Paris, se opuso a estas doctrinas en su obra \u00abDu concile g\u00e9n\u00e9rale et de la paix religieuse\u00bb (2 vols., Paris 1869). El Obispo Dupanloup de Orl\u00e9ans public\u00f3 el documento \u00abObservations sur la controverse soulev\u00e9e relativement \u00e0 la d\u00e9finition de l infaillibilit\u00e9 au prochain concile\u00bb (Paris, Nov., 1869). La obra de Maret fue contestada por varios obispos franceses y por el Arzobispo Manning. El Arzobispo Dechamps de Mechlin, B\u00e9lgica, quien hab\u00eda escrito un articulo a favor de la definici\u00f3n llamado \u00abL infaillibilit\u00e9 et le concile g\u00e9n\u00e9rale\u00bb (Paris, 1869), se vio involucrado en una controversia con Dupanloup. En Inglaterra, un libro escrito por el converso Le Page Renouf con el t\u00edtulo de \u00abThe Condemnation of Pope Honorius\u00bb (Londres, 1868), gener\u00f3 acaloradas discusiones en diarios y peri\u00f3dicos. La publicaci\u00f3n de Renouf fue refutada por el Padre Botalla, S.J., en \u00abHonorius Reconsidered with Reference to Recent Apologies\u00bb (Londres, 1869). Se agreg\u00f3 nuevo combustible al fuego cuando se publicaron cartas de corresponsales franceses en la primera edici\u00f3n de febrero de 1889 de \u00abCivilt\u00e0 Cattolica\u00bb, las cuales reportaban que la mayor\u00eda de los cat\u00f3licos franceses deseaban la declaraci\u00f3n de infalibilidad. En lo particular, apareci\u00f3 en las discusiones el nombre de Ignaz D\u00f6llinger, director de San Cayetano y profesor de historia de la iglesia en Munich. A partir de este evento, D\u00f6llinger se convirti\u00f3 en el l\u00edder en Alemania del movimiento hostil al concilio. D\u00f6llinger disput\u00f3 apasionadamente el Syllabus y la doctrina de infalibilidad papal en cinco art\u00edculos an\u00f3nimos en marzo de 1869 en la \u00abAllgemeine Zeitung\u00bb de Augsburgo. Un gran n\u00famero de expertos cat\u00f3licos lo debatieron vigorosamente, especialmente despu\u00e9s de que public\u00f3 sus art\u00edculos en el libro \u00abDer Papst und das Konzil\u00bb (Leipzig, 1869), bajo el pseud\u00f3nimo de \u00abJanus\u00bb. Entre los cr\u00edticos se encontraba el profesor Joseph Hergenr\u00f6ther of W\u00fcrzburgo, quien como respuesta public\u00f3 \u00abAnti-Janus\u00bb (Freiburgo, 1870). Los \u00e1nimos se caldearon a tal grado que 14 de los 22 obispos alemanes que se reunieron en Fulda a principios de septiembre de 1869, se sintieron obligados a llamar la atenci\u00f3n del Santo Padre por medio de un documento especial en donde dec\u00edan que debido a la controversia reinante, no consideraban que era conveniente definir la infalibilidad papal. Las notificaciones papales enviadas a los Orientales cism\u00e1ticos y a los Protestantes no produjeron los efectos deseados. Los gobiernos europeos recibieron del Pr\u00edncipe Hohenlohe, presidente del ministerio B\u00e1varo, una carta circular escrita por D\u00f6llinger con la intenci\u00f3n de que las diferentes Cortes se opusieran al concilio planeado; por lo pronto estas Cortes decidieron permanecer neutrales. Solamente Rusia prohibi\u00f3 que sus obispos cat\u00f3licos asintieran al concilio.\n<\/p>\n<p>Detalles Preparatorios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, continuaban celosamente en Roma los trabajos de preparaci\u00f3n al concilio. Adem\u00e1s de la direcci\u00f3n general que hab\u00eda ejercido, la comisi\u00f3n preparatoria ten\u00eda que preparar un exhaustivo orden de procedimientos que rigieran los debates del concilio. Cinco comit\u00e9s especiales, cada uno presidido por un cardenal y con la asistencia de un total de 88 consultores, prepararon el plan (schemata) a ser presentado al concilio. Estos comit\u00e9s fueron designados para considerar respectivamente:\n<\/p>\n<ul>\n<li>dogma; <\/li>\n<li>disciplina eclesi\u00e1stica; <\/li>\n<li>\u00f3rdenes; <\/li>\n<li>Iglesias y misiones Orientales; <\/li>\n<li>asuntos eclesi\u00e1stico-pol\u00edticos. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con justa raz\u00f3n se puede dudar que haya existido otro concilio donde sus preparativos preliminares se hubieren hecho con tanto esmero o en el que los objetivos deseados fuesen m\u00e1s claramente identificados. A medida que se acercaba la fecha de su apertura, los siguientes borradores estaban listos para discusi\u00f3n:\n<\/p>\n<li>tres magistrales borradores dogm\u00e1ticos, (a) sobre la doctrina cat\u00f3lica en oposici\u00f3n a los errores que frecuentemente surgen del Racionalismo, (b) sobre la Iglesia de Cristo y, (c) sobre el matrimonio cristiano; <\/li>\n<li>veintiocho borradores sobre asuntos de disciplina eclesi\u00e1stica. Estos ten\u00edan que ver con obispos, sedes episcopales, los diferentes niveles de otros seminarios clericales, la organizaci\u00f3n de estudios filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos, sermones, el catecismo, rituales, impedimentos para el matrimonio, matrimonio civil, matrimonios mixtos, mejoras en moral cristiana, d\u00edas festivos, ayunos y abstinencias, duelos, magnetismo, espiritualismo, sociedades secretas, etc. <\/li>\n<li>dieciocho borradores o decretos con relaci\u00f3n a \u00f3rdenes religiosas; <\/li>\n<li>dos eran sobre Ritos Orientales y misiones; estos asuntos tambi\u00e9n hab\u00edan sido considerado en otros borradores o decretos. <\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, los obispos de varios pa\u00edses hab\u00edan enviado un gran n\u00famero de temas a discutir. Por ejemplo, los obispos de las iglesias en las provincias de Quebec y Halifax demandaban el relajamiento de los impedimentos para el matrimonio, revisi\u00f3n del Breviario y sobre todo, la reforma y codificaci\u00f3n de toda la ley can\u00f3nica. La petici\u00f3n del Arzobispo Spalding de Baltimore, trataba entre otras cosas, las relaciones entre Iglesia y Estado, indiferencia religiosa, sociedades secretas y la infalibilidad papal. La definici\u00f3n de este \u00faltimo tema fue exigida por varios obispos. Otros deseaban una revisi\u00f3n del \u00edndice de libros prohibidos. No menos de nueve peticiones acompa\u00f1adas con casi 200 firmas exig\u00edan la definici\u00f3n de la Asunci\u00f3n corporal de la Sant\u00edsima Virgen. M\u00e1s de 300 padres del concilio solicitaron la elevaci\u00f3n de San Jos\u00e9 como santo patrono de la Iglesia Universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>II. SESIONES DEL CONCILIO<\/h3>\n<p>Oficiales Dirigentes, Orden de los Procedimientos, N\u00famero de Miembros<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 2 de diciembre de 1869 el Papa presidi\u00f3 una sesi\u00f3n preliminar en la Capilla Sixtina, a la cual asistieron alrededor de 500 obispos. En esta asamblea se anunciaron los nombres de los oficiales del concilio y se dieron a conocer los procedimientos conciliares. El concilio recibi\u00f3 5 presidentes. El Cardenal Reisach hab\u00eda sido designado como el oficial dirigente en jefe, mas como muri\u00f3 el 22 de diciembre, el Cardenal Filippo de Angelis tom\u00f3 su puesto el 3 de enero de 1870. Los otros oficiales dirigentes fueron los Cardenales Antonio de Luca, Andrea Bizarri, Aloisio Bilio y Annibale Capalti. El Obispo Joseph Fessler de Sankt P\u00f6lten, Austria septentrional, fue el secretario del concilio y Monse\u00f1or Luigi Jacobi el subsecretario. La Constituci\u00f3n \u00abMultiplices inter\u00bb que anunciaba los procedimientos conciliares ten\u00eda diez p\u00e1rrafos. Conforme a este documento, las sesiones del concilio ser\u00edan de dos tipos: sesiones privadas presididas por un cardenal presidente para discutir los borradores y las mociones, y las sesiones p\u00fablicas presididas personalmente por el papa para promulgar los decretos del concilio. Los primeros borradores de los decretos a debatir ser\u00edan los de naturaleza dogm\u00e1tica y disciplinaria que el papa hab\u00eda presentado a la asamblea. Las propuestas hechas por los miembros del concilio ser\u00edan enviadas a una congregaci\u00f3n de peticiones; estas peticiones o postulados ser\u00edan examinados por el comit\u00e9 y luego recomendados al papa para su admisi\u00f3n o exclusi\u00f3n. Si la congregaci\u00f3n en pleno determinaba que un borrador de una petici\u00f3n requer\u00eda de enmiendas, se enviaba junto con las enmiendas propuestas al subcomit\u00e9 respectivo o deputatio, ya sea al de dogmas, o el de disciplina, o el de \u00f3rdenes religiosas, o el de ritos orientales. Cada uno de estos cuatro subcomit\u00e9s o delegaciones consistir\u00eda de 24 personas seleccionadas de entre los miembros del concilio y un cardenal presidente nombrado por el papa. La delegaci\u00f3n examinar\u00eda las enmiendas propuestas, modificar\u00eda el borrador seg\u00fan se considerara m\u00e1s conveniente y presentar\u00eda a la congregaci\u00f3n en general un reporte impreso de sus trabajos, el cual ser\u00eda explicado verbalmente por un miembro de la delegaci\u00f3n. Este procedimiento se usar\u00eda hasta que el borrador contara con la aprobaci\u00f3n de la mayor\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La votaci\u00f3n en la congregaci\u00f3n ser\u00eda por pl\u00e1cet, placet juxta modum (con las enmiendas correspondientes) y sin pl\u00e1cet. Se deber\u00eda mantener el secreto en cuanto a las sesiones del concilio. En las sesiones p\u00fablicas el voto s\u00f3lo pod\u00eda ser por pl\u00e1cet o no pl\u00e1cet. Los decretos promulgados por el papa llevar\u00edan el t\u00edtulo \u00abPius Episcopus, servus servorum Dei: sacro approbante Concilio ad perpetuam rei memoriam\u00bb. El brazo norte y derecho del crucero de San Pedro fue acondicionado como la sala de sesiones. Entre el 8 de diciembre de 1869 y el 1\u00ba de septiembre de 1870 se celebraron ah\u00ed 4 sesiones p\u00fablicas y 89 congregaciones generales. En todo el mundo hab\u00eda aproximadamente 1,050 prelados con derechos a asistir al concilio y de este n\u00famero, no menos de 774 se presentaron durante las sesiones. A la primer sesi\u00f3n p\u00fablica asistieron 47 cardenales, 9 patriarcas, 7 primados, 117 arzobispos, 479 obispos, 5 abades nullius, 9 abades generales y 5 generales de \u00f3rdenes, dando un total de 698. En la tercera sesi\u00f3n p\u00fablica votaron 47 cardenales, 9 patriarcas, 8 primados, 107 arzobispos, 456 obispos, 1 administrador apost\u00f3lico, 20 abades y 20 generales de \u00f3rdenes, o sea un total de 667. De los Estados Unidos asistieron al concilio los 7 arzobispos de ese per\u00edodo, 37 de los 47 obispos y 2 vicarios apost\u00f3licos. El participante m\u00e1s viejo del concilio fue el Arzobispo MacHale, de Tuam, Irlanda; el m\u00e1s joven, el Obispo (ahora Cardenal) Gibbons.\n<\/p>\n<p>Desde la Sesi\u00f3n Inaugural Hasta la Definici\u00f3n de la Constituci\u00f3n Sobre la Fe Cat\u00f3lica en la Tercera Sesi\u00f3n P\u00fablica<br \/>\nLos Primeros Debates<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s que el Papa declar\u00f3 formalmente iniciado el concilio en la primer sesi\u00f3n p\u00fablica el 8 de diciembre de 1869, las reuniones de la congregaci\u00f3n general iniciaron el 10 de diciembre. Sus sesiones generalmente se celebraron entre las nueve de la ma\u00f1ana y una de la tarde. Las sesiones de la tarde se reservaron para las sesiones de las delegaciones o subcomit\u00e9s. Primero, se dieron a conocer los nombres de los miembros de la congregaci\u00f3n de peticiones; esto fue seguido por las elecciones a las cuatro delegaciones. El primer asunto presentado para debate fue el borrador dogm\u00e1tico sobre la doctrina cat\u00f3lica en contra de los m\u00faltiples errores debidos al Racionalismo, \u00abDe doctrina catholica contra multiplices errores ex rationalismo derivatos\u00bb. Las discusiones de este asunto se iniciaron en la cuarta congregaci\u00f3n general el 28 de diciembre. Despu\u00e9s de un debate que dur\u00f3 7 d\u00edas, durante el cual 35 miembros hablaron, fue enviado por la d\u00e9cima congregaci\u00f3n general celebrada el 10 de enero de 1870 a la delegaci\u00f3n de asuntos de fe para su revisi\u00f3n. Mientras tanto, el 6 de enero se hab\u00eda celebrado la segunda sesi\u00f3n p\u00fablica. Esta fecha hab\u00eda sido fijada previamente el 26 de octubre de 1869 por la comisi\u00f3n central para la elaboraci\u00f3n de la profesi\u00f3n de fe por parte de los miembros del concilio. Los asuntos discutidos entre las sesiones n\u00famero 10 y 29 de la congregaci\u00f3n general (celebrada el 29 de febrero) fueron los borradores de cuatro decretos disciplinarios relativos a obispos, sobre sedes episcopales vacantes, sobre la moral de religiosos y sobre el Catecismo condensado. Finalmente todos los borradores fueron enviados a la delegaci\u00f3n sobre disciplina para revisiones adicionales.\n<\/p>\n<p>Los Participantes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente no se hab\u00eda esperado tan lento avance en los trabajos. La raz\u00f3n de este molesto atraso se centrar\u00eda en el asunto de la infalibilidad, el cual hab\u00eda creado muchos debates, a\u00fan antes del concilio. Inmediatamente despu\u00e9s de iniciadas las sesiones, su influencia era evidente en la elecci\u00f3n de las delegaciones. Dividi\u00f3 a los padres del concilio en lo que casi se podr\u00eda llamar dos campos hostiles; todas las decisiones y formas de actuar de cada uno de estos grupos fueron influenciadas por su posici\u00f3n en cuanto a este tema. Debido a las violentas disputas sucedidas en muchas partes el a\u00f1o anterior sobre el asunto de la infalibilidad papal, la gran mayor\u00eda consideraba urgente la necesidad de discutirlo y decidirlo en el concilio. Por otra parte, la minor\u00eda integrada por aproximadamente la quinta parte del total, tem\u00eda lo peor de esta definici\u00f3n, la apostas\u00eda de muchos cat\u00f3licos indecisos, mayor hostilidad de parte de los separados de la Iglesia e interferencia en los asuntos de la Iglesia por los gobiernos de varios pa\u00edses. Por lo tanto, la minor\u00eda se dej\u00f3 guiar por intereses oportunistas. En cuanto al dogma mismo, s\u00f3lo unos cuantos obispos parec\u00edan tener dudas al respecto. Ambos campos buscaron la victoria para su posici\u00f3n. Sin embargo, como la minor\u00eda muy pronto se vio obligada a reconocer su incapacidad de prevalecer, luch\u00f3 por prolongar las discusiones del concilio para cuando menos atrasar y tal vez evitar lo m\u00e1s posible una decisi\u00f3n. La mayor\u00eda de los miembros alemanes y austro h\u00fangaros del concilio estaban en contra de la definici\u00f3n, as\u00ed como casi la mitad de los padres norteamericanos y alrededor de la tercera parte de los franceses. A la minor\u00eda tambi\u00e9n pertenec\u00edan alrededor de 7 obispos italianos, 2 obispos ingleses, 2 irlandeses, 3 obispos de Norteam\u00e9rica brit\u00e1nica y un obispo suizo, de apellido Greith. Si bien unos cuantos obispos armenios se opon\u00edan a la definici\u00f3n, la mayor\u00eda de los caldeos y los griegos melquitas estaban con la minor\u00eda. No hab\u00eda oposici\u00f3n entre los obispos de Espa\u00f1a, Portugal, B\u00e9lgica, Holanda y Am\u00e9rica Central y del Sur. De los Estados Unidos, los miembros m\u00e1s prominentes de la minor\u00eda eran los arzobispos Kenrick de San Luis y Purcell de Cincinnati y el obispo V\u00e9rot de San Agust\u00edn; a este grupo se les uni\u00f3 el arzobispo Connolly de Halifax, Nueva Escocia. Entre los miembros prominentes de la mayor\u00eda estaban el Arzobispo Spalding de Baltimore, los obispos Williams de Boston, Wood de Filadelfia y Conroy de Albany.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los miembros destacados del concilio se encontraban otros miembros destacados de otros pa\u00edses. Francia: en la minor\u00eda, el arzobispo Darboy de Par\u00eds, Ginoulhiac de Lyons, los obispos Dupanloup de Orl\u00e9ans y David de Saint-Brieuc; entre la mayor\u00eda, el Arzobispo Guibert deTours, los obispos Pie de Poitiers, Freppel de Angers, Plantier de N\u00eemes, Raess de Estrasburgo. Alemania: en la minor\u00eda, los obispos Hefele de Rottenburgo, Ketteler de Mainz, Dinkel de Augsburgo; en la mayor\u00eda, los obispos Martin de Paderborn, Senestr\u00e9y de Ratisbon, Stahl de W\u00fcrzburgo. Austria Hungr\u00eda: en la minor\u00eda, los arzobispos Cardinal Rauscher de Viena, Cardinal Schwarzenberg de Praga, Haynald de Kalocsa, y el Obispo Strossmayer de Diakovar; en la mayor\u00eda, los obispos Gasser de Brixen, Fessler de Sankt P\u00f6lten, Riccabona de Trent, Zwerger de Seckau. Italia: en la minor\u00eda, Arzobispo Nazari di Calabiana de Mil\u00e1n, los obispos Moreno de Ivrea, Losanna de Biella; en la mayor\u00eda, Valerga, Patriarca Latino de Jerusal\u00e9n, los obispos Gastaldi de Saluzzo, Gandolfi de Loreto. Inglaterra: en la minor\u00eda, Obispo Clifford de Clifton; en la mayor\u00eda, Arzobispo Manning de Westminster. Irlanda: minor\u00eda, Arzobispo MacHale de Tuam; en la mayor\u00eda, arzobispos Cullen de Dubl\u00edn y Leahy de Cashel. Del Oriente: en la minor\u00eda, Jussef, Patriarca griego melquita de Antioqu\u00eda; en la mayor\u00eda, Hassun, Patriarca de los armenios. Suiza: en la minor\u00eda, Obispo Greith de St-Gall; en la mayor\u00eda, Obispo Mermillod de Ginebra. Entre los promotores destacados de la definici\u00f3n provenientes de pa\u00edses que no enviaron miembros de la minor\u00eda se contaba al Arzobispo Dechamps de Mechlin, B\u00e9lgica y el Obispo Pay\u00e1 y Rico de Cuenca, Espa\u00f1a.\n<\/p>\n<p>Cambio en los Procedimientos: Reducci\u00f3n en el Tama\u00f1o del Sal\u00f3n de Asambleas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le enviaron al papa varios comunicados informales solicit\u00e1ndole nuevas reglas de debate para poder incrementar lo avances en las deliberaciones del concilio. Consecuentemente, los procedimientos conciliares fueron definidos con mayor claridad por el decreto \u00abApostolicis litteris\u00bb, publicado el 20 de febrero de1870. Conforme a este decreto, cualquier miembro del concilio que deseara presentar una objeci\u00f3n al borrador bajo discusi\u00f3n, ten\u00eda que enviar sus enmiendas propuestas por escrito, para que estas pudiesen ser evaluadas detalladamente por la delegaci\u00f3n respectiva. Una vez en la congregaci\u00f3n general, la discusi\u00f3n de todo un borrador siempre deber\u00eda preceder la discusi\u00f3n de las partes individuales del borrador de un decreto. Los miembros de una delegaci\u00f3n recibieron el derecho de hablar para explicar o corregir cuando no estuviesen en la lista de oradores. Los oradores que se alejaran del tema bajo discusi\u00f3n se les pedir\u00eda que volviesen al tema. Si un tema hab\u00eda sido debatido suficientemente, el presidente, ante la moci\u00f3n de al menos diez miembros del concilio, pod\u00eda preguntar si el concilio deseaba continuar el debate o no y luego cerrar el debate ante el deseo de la mayor\u00eda. Si bien estas reglas fueron de utilidad, la minor\u00eda no estaba satisfecha con ellas, especialmente porque anticipaban una reducci\u00f3n posible de los debates. Por esto expresaron su insatisfacci\u00f3n en varias peticiones que, sin embargo, no tuvieron \u00e9xito. Por otra parte, se hizo todo lo posible para remediar otra queja relativa a la mala ac\u00fastica en el sal\u00f3n del concilio. Entre el 22 de febrero y el 18 de marzo, o sea entre las sesiones 29 y 30 de la congregaci\u00f3n general, se redujo el tama\u00f1o del sal\u00f3n conciliar usado para las congregaciones generales en mas o menos la tercera parte para que los padres, ahora sentados m\u00e1s cerca uno del otro, pudieran escuchar mejor a los oradores. El sal\u00f3n se restableci\u00f3 a su tama\u00f1o original para cada una de las sesiones p\u00fablicas.\n<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n de la Primera Constituci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La delegaci\u00f3n sobre la Fe aprovech\u00f3 la interrupci\u00f3n para revisar el borrador del decreto \u00abDe doctrina catholica\u00bb conforme a los deseos de la congregaci\u00f3n general. El primero de marzo, el Obispo Mart\u00edn de Paderborn present\u00f3 a la delegaci\u00f3n la primera parte de la revisi\u00f3n, el trabajo del Padre Jos\u00e9 Kleutgen, S.J. Este consist\u00eda de una introducci\u00f3n y de cuatro cap\u00edtulos con sus respectivos c\u00e1nones. Despu\u00e9s de una exhaustiva discusi\u00f3n en la delegaci\u00f3n, el 14 de marzo estaba lista para ser distribuida a los padres del concilio como la \u00abConstitutio de fide catholica\u00bb. La delegaci\u00f3n tambi\u00e9n le agreg\u00f3 un reporte escrito. El Arzobispo Simor de Gran hizo una presentaci\u00f3n oral del reporte durante la sesi\u00f3n n\u00famero 30 de la congregaci\u00f3n general. El debate empez\u00f3 el mismo d\u00eda y fue terminado despu\u00e9s de 17 sesiones el 19 de abril, durante la congregaci\u00f3n general n\u00famero 46. Se presentaron y se discutieron m\u00e1s de 300 propuestas de enmienda. A pesar de que ambos campos presentaron muchas objeciones, las nuevas reglas de procedimiento permitieron que los debates procedieran con agilidad. El \u00fanico incidente de consecuencia fue el apasionado discurso hecho por el Obispo Strossmayer de Diakov\u00e1r el 22 de marzo, durante la congregaci\u00f3n general n\u00famero 31; este caus\u00f3 una ola de indignaci\u00f3n entre la mayor\u00eda, la cual finalmente oblig\u00f3 al orador a que dejara la tribuna. El 24 de octubre, la primer Constituci\u00f3n, \u00abDe fide catholica\u00bb, fue adoptada un\u00e1nimemente por los 667 padres presentes en la tercera sesi\u00f3n p\u00fablica y fue formalmente confirmada y promulgada por el papa.\n<\/p>\n<p>El Asunto de la Infalibilidad Papal<br \/>\nMociones a favor y en contra de la Definici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que se opon\u00edan a la infalibilidad, constantemente dec\u00edan que el papa hab\u00eda convocado el concilio del Vaticano con la \u00fanica intenci\u00f3n de proclamar la infalibilidad papal y todo lo dem\u00e1s era s\u00f3lo una excusa para guardar las apariencias. Esta aseveraci\u00f3n contradice la realidad. Ni uno solo de los numerosos borradores elaborados por la comisi\u00f3n preparatoria trat\u00f3 sobre la infalibilidad papal. S\u00f3lo 2 de las 21 opiniones enviadas por los cardenales romanos la mencionaban. Es cierto que la gran mayor\u00eda de las notas informales episcopales recomendaban esta definici\u00f3n, pero estas no fueron tomadas en cuenta en los preparativos del concilio. Cuando fuera del concilio el debate sobre la infalibilidad papal se hizo m\u00e1s violento, varios grupos de miembros del concilio empezaron a urgir la discusi\u00f3n conciliar del tema de la infalibilidad. La primera moci\u00f3n para la definici\u00f3n fue hecha en Navidad 1869, por el Arzobispo Dechamps de Mechlin. \u00c9l fue apoyado por todos los otros obispos belgas, los cuales presentaron una opini\u00f3n formal de la Universidad de Louvain, la cual culminaba en una petici\u00f3n a favor de la definici\u00f3n. La petici\u00f3n formal a favor de la definici\u00f3n fue distribuida por primera vez entre los padres del concilio el d\u00eda de A\u00f1o Nuevo, 1870. Tambi\u00e9n aparecieron varias peticiones de otros grupos menores y muy pronto las peticiones recibieron un total de 500 firmas, a pesar de que un buen n\u00famero de los amigos de la definici\u00f3n no se contaban entre el n\u00famero de subscriptores. La minor\u00eda disemin\u00f3 cinco notas informales en contra y estas finalmente obtuvieron 136 nombres. Ante esto, a principios de febrero la congregaci\u00f3n de peticiones solicit\u00f3 un\u00e1nimemente al papa, con la excepci\u00f3n del Cardenal Rauscher, que considerara la petici\u00f3n para su definici\u00f3n. P\u00edo IX tambi\u00e9n estaba a favor de la definici\u00f3n. Por esto, el 6 de marzo se le agreg\u00f3 un nuevo cap\u00edtulo 12 llamado \u00abRomanum Pontificem in rebus fidei et morum definiendis errare non posse\u00bb (El Pot\u00edfice Romano no puede errar al definir asuntos de fe y moral) al borrador del decreto sobre la Iglesia de Cristo, el cual hab\u00eda sido distribuido a los padres el 21 de enero. Con esto, este tema volvi\u00f3 de nuevo al concilio.\n<\/p>\n<p>La Agitaci\u00f3n Fuera del Concilio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La petici\u00f3n pro la infalibilidad caus\u00f3 de nuevo fuera del concilio una lluvia de folletos y un sinn\u00famero de art\u00edculos en los diarios y peri\u00f3dicos. Alrededor de este tiempo, el orador franc\u00e9s Gratry y el Arzobispo Dechamps de Mechlin se debatieron en folletos controversiales. En una carta publicada el 27 de febrero de 1870 por el Conde Montalembert, en la que hablaba de un \u00eddolo que hab\u00eda sido erigido en el Vaticano, atrajo mucho la atenci\u00f3n. En Inglaterra, en una carta escrita en marzo de 1870 a su obispo Ullathorne de Birmingham, Newman expres\u00f3 con ansiedad sus temores acerca de los malos resultados de la declaraci\u00f3n de infalibilidad. El oponente m\u00e1s acerbo fue el Profesor D\u00f6llinger de Bavaria. En su \u00abR\u00f6mische Briefe vom Konzil\u00bb, publicado en el \u00abAllgemeine Zeitung\u00bb y publicado de nuevo en forma de libro (Munich, 1870) bajo el pseud\u00f3nimo de \u00abQuirinus\u00bb, us\u00f3 informaci\u00f3n enviada a \u00e9l desde Roma por sus disc\u00edpulos Johann Friedrich y Lord Acton. En estas cartas hizo todo lo posible para cambiar la opini\u00f3n p\u00fablica en contra del concilio, distorsionando y dudando hechos ciertos, recurriendo a la burla y ridiculizando los hechos. En un art\u00edculo publicado el 19 de enero de 1870, atac\u00f3 tan severamente el recientemente dado a conocer tema de la infalibilidad, que incluso el Obispo Ketteler de Mainz, un antiguo disc\u00edpulo de D\u00f6llinger y miembro de la minor\u00eda, protest\u00f3 p\u00fablicamente en contra de este art\u00edculo. Los gobiernos de los diferentes pa\u00edses tambi\u00e9n tomaron cartas en el asunto de la infalibilidad. En canto el borrador original del decreto \u00abDe ecclesia\u00bb junto con sus c\u00e1nones fue publicado en el \u00abAllgemeine Zeitung\u00bb, el Conde von Beust, Canciller de Austria, envi\u00f3 a Roma una protesta en su contra el 10 de febrero de 1870, la cual dec\u00eda que el gobierno de Austria prohibir\u00eda y castigar\u00eda la publicaci\u00f3n de todos los decretos que fueran contrarios a las leyes del estado. Daru, ministro de relaciones exteriores franc\u00e9s, tambi\u00e9n envi\u00f3 una amenazante nota el 20 de febrero. En ella demandaba la admisi\u00f3n al concilio de un enviado y notific\u00f3 a los otros gobiernos de su decisiones sobre Roma. Austria, Bavaria, Inglaterra, Espa\u00f1a y Portugal expresaron su conformidad con la nota. Bismarck, el presidente del ministerio Prusiano, no cambi\u00f3 su actitud de reserva, a pesar de las peticiones de von Arnim, su embajador en Roma. El 18 de abril el Conde Daru, l\u00edder de la oposici\u00f3n, se retir\u00f3 de su puesto en el ministerio. Ollivier, presidente del ministerio franc\u00e9s, se hizo cargo de las relaciones exteriores y decidi\u00f3 dejar en paz al concilio.\n<\/p>\n<p>Los Debates en el Concilio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, los obispos de la minor\u00eda en el concilio hab\u00edan tratado constantemente de congelar el asunto y especialmente de influenciar al respecto al Cardenal Bilio, el presidente de la delegaci\u00f3n sobre fe. Si los miembros de la mayor\u00eda no hubieran urgido el cumplimiento con la misma perseverancia, la infalibilidad papal nunca hubiera llegado a la fase de debate. Finalmente el 29 de abril, durante la congregaci\u00f3n general n\u00famero 49, el presidente interrumpi\u00f3 el segundo debate sobre el Catecismo condensado con el anuncio de que cuanto antes posible los padres deber\u00edan recibir para su revisi\u00f3n el borrador de la Constituci\u00f3n \u00abDe Romano Pontifice\u00bb, la cual contendr\u00eda el dogma de la primac\u00eda y de la infalibilidad del papa. Por esta raz\u00f3n, la delegaci\u00f3n sobre la fe hab\u00eda modificado los cap\u00edtulos 11 y 12 del borrador anterior de la Constituci\u00f3n \u00abDe ecclesia\u00bb. El 9 de mayo fue distribuido entre los padres en forma impresa como la \u00abConstitutio prima de ecclesia\u00bb, consistiendo de 4 cap\u00edtulos y 3 c\u00e1nones. El debate general sobre el borrador dur\u00f3 todo un mes (del 13 de mayo al 13 de junio), abarcando 14 congregaciones generales y en las cuales se hicieron 64 discursos, la mayor\u00eda de ellos muy largos. Los siguientes debates especiales sobre cada uno de los cap\u00edtulos y c\u00e1nones duraron m\u00e1s de 1 mes. No menos de 100 oradores tomaron parte en las discusiones, las cuales duraron del 6 de junio al 13 de julio, requiriendo de 22 congregaciones. La mayor\u00eda de los discursos se concentraron en el cuarto cap\u00edtulo, el cual trataba sobre la infalibilidad papal. Los oradores m\u00e1s prominentes de la minor\u00eda fueron, franceses: Darboy, Ginoulhiac, Maret; alemanes: Hefele, Ketteler, Dinkel; austriacos: Raucher, Schwarzenberg, Strossmayer; Estados Unidos y Canad\u00e1; V\u00e9rot y Connolly. El Arzobispo Kenrick de San Luis, quien perdi\u00f3 su oportunidad de hablar al cierre del debate general, public\u00f3 en forma de folleto su \u00abConcio in concilio habenda, at non habita\u00bb. Por otra parte, el discurso conciliar publicado bajo el nombre del Obispo Strossmayer, fue un fraude perpetrado por un monje agustino ap\u00f3stata de M\u00e9xico llamado Jos\u00e9 Agostino de Escudero, quien se encontraba entonces en Italia (cf. Granderath- Kirch III, 189). La mayor\u00eda fueron representados principalmente por los miembros conciliares franceses, Pie y Freppel; el miembro belga, Dechamps; el miembro ingl\u00e9s, Manning; el irland\u00e9s, Cullen; los miembros italianos, Gastaldi yValerga; el miembro espa\u00f1ol, Paya y Rico; el austriaco, Gasser; los miembros alemanes, Martin y Senestrey; el miembro americano, Spalding. Varios miembros de la minor\u00eda, tal como Kenrick, Bauseher, Hefele, Schwarzenberg, y Ketteler, discutieron el tema de la infalibilidad por medio de folletos publicados por cada uno de ellos, hechos a los que la mayor\u00eda respondi\u00f3 r\u00e1pidamente. La m\u00e1s importante de estas respuestas fue \u00abAnimadversiones of the conciliar theologian\u00bb, W. Wilmers, S.J., en la que los escritos de los \u00faltimos cuatro antagonistas mencionados anteriormente fueron refutados detalladamente. En ning\u00fan parlamento se ha discutido de manera tan intensa un tema importante como se discuti\u00f3 el tema de la infalibilidad papal en el Concilio Vaticano; durante dos meses se discutieron una y otra vez todas las razones a favor y en contra, de tal forma que s\u00f3lo lo que ya se hab\u00eda dicho frecuentemente quedaba por repetirse. Consecuentemente, durante la congregaci\u00f3n ordinaria 82 celebrada el 4 de julio, la mayor\u00eda de los que todav\u00eda ten\u00edan el privilegio de hablar, tanto de la mayor\u00eda como de la minor\u00eda, renunciaron a este privilegio y el cardinal presidente pudo, entre el aplauso general, dar por terminado el debate.\n<\/p>\n<p>Votaci\u00f3n Final y la Definici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las deliberaciones de las congregaciones generales n\u00fameros 83, 84 y 85 se ocuparon en su mayor\u00eda con los reportes de las delegaciones sobre fe, relativas a los \u00faltimos dos cap\u00edtulos. El reporte del Pr\u00edncipe Obispo Gasser sobre el cuarto cap\u00edtulo fue excepcional. Durante la congregaci\u00f3n general n\u00famero 85 celebrada el 13 de julio se hizo una votaci\u00f3n general de todo el borrador. Se encontraban presentes 601 padres, de los cuales 451 votaron placet, 62 votaron placet juxta modum (afirmativo condicionado) y 88 non placet. De los obispos estadounidenses, s\u00f3lo 7 votaron non placet, siendo estos Kenrick, V\u00e9rot, Domenec, Fitzgerald, MacQuaid, MacCloskey, y Mrac. El Obispo Fitzgerald de nuevo vot\u00f3 non placet en la cuarta sesi\u00f3n p\u00fablica, mientas que en esta ocasi\u00f3n el Obispo Dom\u00e9nech vot\u00f3 placet; los otros cinco no asistieron a esta sesi\u00f3n. En la congregaci\u00f3n general n\u00famero 86, los padres condenaron, por moci\u00f3n del presidente, dos folletos an\u00f3nimos que calumniaban crudamente al concilio. Uno, \u00abCe qui se passe au Concile\u00bb, culminaba con la afirmaci\u00f3n de que no exist\u00eda la libertad de discusi\u00f3n en el concilio. El otro, \u00abLa derni\u00e8re heure du Concile\u00bb, repet\u00eda todas las acusaciones que los enemigos del concilio le hab\u00edan lanzado e invitaba a los obispos de la minor\u00eda a que de manera firme y valerosa votaran non placet en la sesi\u00f3n p\u00fablica. Debido a la guerra que amenazaba declararse entre Alemania y Francia, hab\u00edan regresado a casa cierto n\u00famero de padres de ambos grupos. Un poco antes de la cuarta sesi\u00f3n p\u00fablica, un gran n\u00famero de obispos de la minor\u00eda sali\u00f3 de Roma con el permiso de los oficiales directivos del concilio. No se opon\u00edan al dogma de la infalibilidad papal, sino que consideraban que su definici\u00f3n era inoportuna. El lunes 18 de julio de 1870, el d\u00eda anterior al inicio de la guerra franco alemana, se reunieron en San Pedro 435 padres del concilio bajo la presidencia del Papa P\u00edo IX. Se hizo la \u00faltima votaci\u00f3n, en la que 433 padres votaron placet y s\u00f3lo dos, el Obispo Aloisio Riccio de Cajazzo, Italia y el Obispo Edward Fitzgerald de Little Rock, Arkansas, votaron non placet. Durante el evento se desat\u00f3 sobre el Vaticano una tormenta y entre truenos y rel\u00e1mpagos el papa promulg\u00f3 el nuevo dogma, tal como un Mois\u00e9s promulgando la ley en el Monte Sina\u00ed.\n<\/p>\n<p>El Concilio desde la Cuarta Sesi\u00f3n P\u00fablica hasta la Pr\u00f3rroga<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cierre de la congregaci\u00f3n general n\u00famero 85, se ley\u00f3 un \u00abMonitum\u00bb que anunciaba que el concilio continuar\u00eda sin interrupciones despu\u00e9s de la cuarta sesi\u00f3n p\u00fablica. Sin embargo, los miembros recibieron un permiso general para salir de Roma durante varios meses. Lo \u00fanico que ten\u00edan que hacer era avisarle en forma escrita al secretario sobre su fecha de salida. Todos deber\u00edan estar de regreso para el 11 de noviembre, el d\u00eda de San Mart\u00edn. Fueron tantos los padres que salieron de Roma que s\u00f3lo quedaron en la ciudad un poco mas de 100 y es natural que estos no pod\u00edan abordar ning\u00fan tema nuevo. Por lo tanto, el borrador del decreto sobre sedes episcopales vacantes que ya hab\u00eda sido enmendado por la delegaci\u00f3n de disciplina, fue de nuevo presentado para su debate en tres congregaciones generales adicionales. La n\u00famero 89, la cual result\u00f3 ser la \u00faltima, se celebr\u00f3 el primero de septiembre. El 8 de septiembre, las tropas piamontesas invadieron los estados vaticanos en varios puntos; un poco antes de las 8 de la ma\u00f1ana del 20 de septiembre, el enemigo entr\u00f3 a Roma por la Porta Pia. El papa se vio prisionero en el Vaticano. Esper\u00f3 un mes mas y el 20 de octubre promulg\u00f3 la Bula \u00abPostquam Dei munere\u00bb, la cual prorrogaba el concilio indefinidamente. Este fue el d\u00eda siguiente al que se promulg\u00f3 el decreto piamont\u00e9s que organizaba el Patrimonio de Pedro como una provincia romana. Una carta emitida el 22 de octubre por el ministro italiano Visconti Venosta, en el que garantizaba al concilio su libertad de asamblea fue naturalmente recibida con incredulidad. En este mismo d\u00eda el Arzobispo Spalding envi\u00f3 una extraordinaria carta desde Londres al Cardenal Barnabo, Prefecto de la Propaganda en Roma. En esta carta hizo la propuesta, la cual cont\u00f3 con la aprobaci\u00f3n del Cardenal Cullen, el Arzobispo Manning y el Arzobispo Dechamps para reanudar el concilio en la ciudad belga de Mechlin, y presentaba diez razones por las que esta ciudad parec\u00eda apropiada para tales sesiones. Desafortunadamente, las condiciones reinantes eran tales que no era el momento para pensar en reanudar el concilio, a\u00fan en el lugar m\u00e1s id\u00f3neo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>ACEPTACI\u00d3N DE LOS DECRETOS DEL CONCILIO<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que el concili\u00f3 tom\u00f3 su decisi\u00f3n, naturalmente que todos vieron con inter\u00e9s a los miembros de la minor\u00eda que hab\u00edan mantenido hasta el \u00faltimo momento su oposici\u00f3n a la definici\u00f3n de infalibilidad. Reconocer\u00edan ellos los decretos del concilio o, como enemigos del concilio persistir\u00edan en su oposici\u00f3n? Lo cierto es que ninguno de ellos fue desleal a su sagrada obligaci\u00f3n. Mientras duraron las discusiones, ellos expresaron sus puntos de vista libremente y sin interferencia y buscaron que se aceptaran. Despu\u00e9s de la decisi\u00f3n, todos sin excepci\u00f3n la aceptaron. Los dos obispos que el 18 de julio hab\u00edan votado non placet, en la misma sesi\u00f3n se dirigieron al trono papal y reconocieron su aceptaci\u00f3n de la verdad reci\u00e9n definida. El obispo de Little Rock dijo sencillamente y con gran elocuencia, \u00abSanto Padre, ahora creo\u00bb. No es posible en este lugar mencionar la aceptaci\u00f3n de cada miembro de la minor\u00eda. De especial inter\u00e9s aqu\u00ed es lo concerniente a los miembros de Norteam\u00e9rica, donde el V\u00e9rot de San Agust\u00edn expres\u00f3 su adhesi\u00f3n al dogma estando todav\u00eda en Roma, por medio de una carta escrita al secretario del concilio el 25 de julio. El Obispo Mrac de Sault-Saint-Marie envi\u00f3 su declaraci\u00f3n de adhesi\u00f3n no despu\u00e9s de enero de 1872. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el Obispo Domenec de Pittsburgh hizo lo mismo. Si es que no lo hizo antes, en 1875 el Obispo MacQuaid de Rochester anunci\u00f3 su adherencia al dogma conforme a su publicaci\u00f3n formal y p\u00fablica. Cuando el Arzobispo Kenrick de San Luis regres\u00f3 a su di\u00f3cesis el 30 de diciembre de 1870 y en la recepci\u00f3n que se le hizo dio un discurso en el que primero explic\u00f3 las razones en las que bas\u00f3 su posici\u00f3n mientras la cuesti\u00f3n estuvo abierta a discusi\u00f3n, mas una vez cerrada con la declaraci\u00f3n que el concilio hab\u00eda tomado, \u00e9l se hab\u00eda sometido incondicionalmente a este decreto. Algo similar a esto lo expres\u00f3 en una carta dirigida al prefecto de la Propaganda el 13 de enero de 1871. Cuando Lord Acton cuestion\u00f3 la sumisi\u00f3n del arzobispo, este \u00faltimo respondi\u00f3 por medio de una larga carta fechada el 29 de marzo de 1871, la cual tal vez revela cierta desilusi\u00f3n, mas a la vez confirma claramente su creencia en la infalibilidad del papa. De la misma manera, los destacados miembros franceses e ingleses que fuera del concilio hab\u00edan expresado opiniones contrarias a la promulgaci\u00f3n de la infalibilidad, tal como Gratry, Newman, Montalembert, y finalmente como tambi\u00e9n parece que fue Acton, se sometieron una vez tomada la decisi\u00f3n. Por otra parte, un n\u00famero de seguidores del Profesor D\u00f6llinger en Alemania, apostataron contra la Iglesia y formaron la secta de Antiguos Cat\u00f3licos. D\u00f6llinger tambi\u00e9n apostat\u00f3, mas sin asociarse con cualquier otra denominaci\u00f3n. En Suiza, los enemigos del concilio se unieron en una secta llamada Cat\u00f3licos Cristianos. Fuera de estos, los cat\u00f3licos de todo el mundo, tanto religiosos como laicos, aceptaron la decisi\u00f3n del concilio con gran j\u00fabilo y buena disposici\u00f3n. Al t\u00e9rmino de la Guerra franco alemana, el gobierno alem\u00e1n us\u00f3 el dogma de infalibilidad como excusa para lo que se conoce como Kulturkampf. Sin embargo, los obispos y sacerdotes estaban listos para soportar p\u00e9rdida de propiedades, c\u00e1rcel y exilio, en vez de ser desleales a cualquier parte de sus obligaciones eclesi\u00e1sticas. El gobierno austriaco aprovech\u00f3 la oportunidad presentada por la definici\u00f3n para librarse de obligaciones inc\u00f3modas y declar\u00f3 que como hab\u00eda cambiado la contraparte, anulaba el Concordato con la sede romana. Con la excepci\u00f3n de unos cuantos cantones en Suiza, la promulgaci\u00f3n de la decisi\u00f3n del concilio no se enfrent\u00f3 con problemas reales en parte alguna.\n<\/p>\n<h3>LOS RESULTADOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En comparaci\u00f3n con los enormes trabajos preparativos para el concilio y con la enorme cantidad de material que se le present\u00f3 para discusi\u00f3n en los m\u00faltiples borradores y propuestas, se puede decir que sus frutos inmediatos fueron pocos. Mas el concilio apenas empezaba sus trabajos cuando el rompimiento de la guerra caus\u00f3 su clausura repentina. Como tambi\u00e9n es cierto y sabido, ciertas razones dentro del concilio impidieron que se vieron mayores resultados de sus sesiones. Por esto, al final s\u00f3lo se pudieron promulgar dos constituciones relativamente cortas. Sin embargo, si se estudia el contenido de estas dos constituciones, su enorme importancia es indudable. Es sorprendente la forma en que sus contenidos cumplen con las necesidades de los tiempos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. La Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica sobre la Fe Cat\u00f3lica defiende los principios fundamentales del Cristianismo contra los errores del Racionalismo, Materialismo y Ateismo modernos. En el primer cap\u00edtulo sostiene la doctrina de la existencia de un Dios personal, quien por Su propia libre decisi\u00f3n y para revelar Su perfecci\u00f3n, ha creado todo de la nada, El que prevee todo, incluyendo los actos libres futuros de las criaturas racionales y quien por medio de Su Providencia gu\u00eda todas las cosas a su fin deseado. El segundo cap\u00edtulo trata sobre el conocimiento natural y sobrenatural de Dios. Luego declara que Dios, el principio y fin de todas las cosas, tambi\u00e9n puede ser conocido con certeza por la luz natural de la raz\u00f3n. Luego trata sobre lo real y lo necesario de una revelaci\u00f3n sobrenatural, de las dos fuentes de la revelaci\u00f3n, las Escrituras y la Tradici\u00f3n, de la inspiraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras. El tercer cap\u00edtulo trata sobre la virtud sobrenatural de la fe, su razonable naturaleza sobrenatural y necesidad, la posibilidad y realidad de los milagros como confirmaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina; y finalmente, la fundaci\u00f3n por Jesucristo de la Iglesia Cat\u00f3lica como guardi\u00e1n y heraldo de la verdad revelada. El cuarto cap\u00edtulo contiene la doctrina, tan importante hoy en d\u00eda, sobre la conexi\u00f3n entre fe y raz\u00f3n. Los misterios de fe no pueden ser plenamente entendidos por medio del razonamiento natural, pero la verdad revelada nunca puede contradecir los resultados positivos de la investigaci\u00f3n de la raz\u00f3n. Por otra parte, es falsa toda afirmaci\u00f3n que contradice la verdad de la fe iluminada. La fe y el conocimiento verdadero no son oponentes hostiles sino que se apoyan mutuamente de muchas formas. Sin embargo, la fe no es lo mismo que un sistema filos\u00f3fico de ense\u00f1aza que se ha ideado y luego entregado a la mente humana para su desarrollo adicional, sino que ha sido confiada a la Iglesia como dep\u00f3sito divino para protecci\u00f3n e interpretaci\u00f3n infalible. Por lo tanto, cuando la Iglesia explica el significado de un dogma, esta interpretaci\u00f3n debe ser mantenida en todo tiempo futuro y nunca se debe desviar de ella bajo pretexto de una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda. Al t\u00e9rmino de la Constituci\u00f3n, se rechazan en 18 c\u00e1nones las herej\u00edas contrarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. La otra Constituci\u00f3n es de igual, si no es que de mayor importancia; es la primera que trata sobre la Iglesia de Cristo, o como tambi\u00e9n se le llama por referencia a su contenido, sobre el Papa de Roma. La introducci\u00f3n a la Constituci\u00f3n dice que la primac\u00eda del pont\u00edfice romano, en quien descansa la unidad, fuerza y estabilidad de toda la Iglesia, siempre y especialmente ahora, ha sido el objeto de violentos ataques de los enemigos de la Iglesia. Por esto la doctrina de su origen, permanencia continua y naturaleza debe ser claramente definida y establecida, mas sobre todo por los errores en su contra. Consecuentemente, el primer cap\u00edtulo trata sobre la residencia de la primac\u00eda apost\u00f3lica en los papas de Roma. Cada cap\u00edtulo termina con un canon en contra de la opini\u00f3n dogm\u00e1tica opuesta. Los dos \u00faltimos cap\u00edtulos son la parte m\u00e1s importante de la Constituci\u00f3n. En el tercer cap\u00edtulo se describe claramente el significado y naturaleza de la primac\u00eda. La primac\u00eda del papa romano no es simple precedente ni cargo honor\u00edfico. Por el contrario, el papa posee la primac\u00eda del poder regularmente constituido sobre todas las otras Iglesias y el poder episcopal de jurisdicci\u00f3n que es real y directo, respecto al cual los cl\u00e9rigos y laicos de todo rito y rango est\u00e1n obligados a una real obediencia. Por lo tanto, el poder inmediato de jurisdicci\u00f3n de cada obispo en su di\u00f3cesis no se ve limitado por la primac\u00eda, sino que reforzado y defendido. En virtud de su primac\u00eda, el papa cuenta con el derecho de tener relaciones directas y libres con el clero y laicos de toda la Iglesia. A nadie se le permite interferir con este proceso. Es falso y debe ser rechazado decir que los decretos promulgados por el papa para el gobierno de la Iglesia no son v\u00e1lidos a menos que sean confirmados por el placet del poder seglar. El papa es tambi\u00e9n el juez supremo de todos los fieles y a cuya decisi\u00f3n se pueden apelar todos los asuntos que son tratados por la Iglesia. Por otra parte, la decisi\u00f3n suprema del pont\u00edfice es inapelable, incluyendo a un concilio ecum\u00e9nico. Consecuentemente, el canon anexo al tercer cap\u00edtulo dice: \u00abAs\u00ed, pues, si alguno dijere que el Romano Pont\u00edfice tiene tan s\u00f3lo un oficio de supervisi\u00f3n o direcci\u00f3n, y no la plena y suprema potestad de jurisdicci\u00f3n sobre toda la Iglesia, y esto no s\u00f3lo en materia de fe y costumbres, sino tambi\u00e9n en lo concerniente a la disciplina y gobierno de la Iglesia dispersa por todo el mundo; o que tiene s\u00f3lo las principales partes, pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los pastores y fieles: sea anatema\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el cuarto cap\u00edtulo contiene la definici\u00f3n de la infalibilidad papal. Primero se repiten y confirman todos los decretos correspondientes del Cuarto Concilio de Constantinopla, 680 (sexto ecum\u00e9nico), del Segundo Concilio de Lyons, 1274 (catorce ecum\u00e9nico) y del Concilio de Florencia, 1439 (diecisiete ecum\u00e9nico). Adem\u00e1s se enfatiza que los papas siempre, concientes de su infalibilidad en asuntos de fe y moral para la preservaci\u00f3n de la pureza de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, han actuado como la corte de \u00faltima instancia y as\u00ed se les ha solicitado. Luego sigue el principio importante que a los sucesores de San Pedro les ha sido prometido el Esp\u00edritu Santo, no para promulgar nuevas doctrinas, sino s\u00f3lo para preservar e interpretar la Revelaci\u00f3n entregada a los ap\u00f3stoles. La Constituci\u00f3n termina con estas palabras: \u00abPor esto, adhiri\u00e9ndonos fielmente a la tradici\u00f3n recibida de los inicios de la fe cristiana, para gloria de Dios nuestro salvador, exaltaci\u00f3n de la religi\u00f3n cat\u00f3lica y salvaci\u00f3n del pueblo cristiano, con la aprobaci\u00f3n del Sagrado Concilio, ense\u00f1amos y definimos como dogma divinamente revelado que: El Romano Pont\u00edfice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apost\u00f3lica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definici\u00f3n de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pont\u00edfice son en s\u00ed mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo incluido anteriormente es esencialmente el contenido de las dos Constituciones del Concilio Vaticano. Su importancia puede ser brevemente descrita de esta forma: para contrarrestar el Racionalismo y Subjetivismo de la \u00e9poca, la primera constituci\u00f3n da una expresi\u00f3n clara y con autoridad de los principios fundamentales del entendimiento natural y sobrenatural de la fe correcta y verdadera, sus posibilidades, necesidad, sus fuentes y sus relaciones mutuas. Por esto, ofrece a toda persona con intenciones honestas una gu\u00eda y una base s\u00f3lida, ambas necesarias para resolver la gran cuesti\u00f3n de la vida y en todas las investigaciones del conocimiento. La segunda constituci\u00f3n resuelve finalmente una pregunta que hab\u00eda mantenido perturbadas las mentes de los hombres desde los tiempos del Gran Cisma y del Concilio de Constanza y particularmente desde la aparici\u00f3n de los cuatro art\u00edculos galicanos de 1682, el asunto de la relaci\u00f3n entre el papa y la Iglesia. Conforme a la decisi\u00f3n dogm\u00e1tica del Concilio Vaticano, el papado fundado por Cristo es la corona y centro de toda la constituci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica. El papado contiene en s\u00ed mismo la plenitud del poder de administraci\u00f3n y ense\u00f1anza concedido por Cristo a Su Iglesia. Esto destruyen para siempre el individualismo eclesi\u00e1stico y la teor\u00eda de las Iglesias nacionales. Por otra parte, es extravagante e injusto decir que con la definici\u00f3n de la primac\u00eda de jurisdicci\u00f3n y de la infalibilidad del Papa, los concilios ecum\u00e9nicos han perdido su importancia fundamental. Los concilios ecum\u00e9nicos nunca han sido absolutamente necesarios. Aun antes del Concilio Vaticano, sus decretos adquir\u00edan autoridad \u00fanicamente a trav\u00e9s de la aprobaci\u00f3n del Papa. El paso del tiempo hace evidente La creciente dificultad para convocarlos, como es el caso del intervalo de 300 a\u00f1os entre los concilios ecum\u00e9nicos 19 y 20. Por lo tanto, las definiciones del \u00faltimo concilio han tra\u00eddo un alivio tan deseado y la certeza legal buscada. Sin embargo y fuera de esto, la jerarqu\u00eda en uni\u00f3n con el Papa en un concilio general es ahora, al igual que antes, la representaci\u00f3n m\u00e1s completa de la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en cuanto a los borradores y propuestas que quedaron sin ser resueltos por el Concilio Vaticano, algunos de estos fueron revividos y resueltos por P\u00edo IX y sus dos sucesores. Citamos algunos de estos: P\u00edo IX nombr\u00f3 a San Jos\u00e9 el santo patrono de la Iglesia Universal el 8 de diciembre de 1870, o sea el mismo a\u00f1o del concilio. Los problemas morales y religiosos que iban a ser presentados al concilio para su discusi\u00f3n, son tratados en las enc\u00edclicas de Le\u00f3n XIII sobre el origen del poder civil (1881), sobre la masoner\u00eda (1884), sobre la libertad humana (1888), sobre el matrimonio cristiano (1880), etc. Adem\u00e1s en 1900 Le\u00f3n XIII public\u00f3 nuevos reglamentos relativos al \u00edndice de libros prohibidos. Desde el inicio de su administraci\u00f3n, parece que P\u00edo X hab\u00eda tenido en mente incluir en sus trabajos legislativos la conclusi\u00f3n de los grandes objetivos dejados pendientes por el Concilio Vaticano. Las pruebas m\u00e1s evidentes de esto son: la reforma de los seminarios diocesanos en Italia, la reglamentaci\u00f3n de los estudios filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos de los candidatos al sacerdocio, la introducci\u00f3n de un catecismo para la provincia romana de la Iglesia, las leyes relativas al tipo de rito para el desposorio y matrimonio, la revisi\u00f3n de las oraciones del Breviario y sobre todo, la codificaci\u00f3n de toda la ley can\u00f3nica moderna.\n<\/p>\n<ul>\n<li>Archivos del Concilio Vaticano: Todos los documentos oficiales relativos a los preparativos del Concilio Vaticano, sus deliberaciones y la aprobaci\u00f3n de sus decretos han sido conservados en el Palacio Vaticano, en dos salones dedicados exclusivamente a esto. Los discursos presentados en la congregaci\u00f3n general existen en notas taquigr\u00e1ficas y manuscritas; adem\u00e1s, P\u00edo IX hizo los arreglos para que fueran impresos y los primeros cuatro vol\u00famenes fueron publicados por la Prensa Vaticana en 1875-8; el quinto y \u00faltimo volumen se public\u00f3 en 1884. En los archivos hay alrededor de diez copias de cada volumen. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Colecciones de Documentos Oficiales: CECCONI, Storia del Concilio ecumenico Vaticano scritta sui documenti originali. Antecedenti, I (Roma, 1873), II, en III pts. (Roma, 1879); FRIEDRICH, Documenta ad illustrandum Concilium Vaticanum (II pts., N\u00f6rdlingen, i871). FRIEDBERG, Sammlung der Aktenst\u00fccke zum ersten vatikanischen Konzil mit einem Grundriss der Geschichte desselben (T\u00fcbingen, 1872); MARTIN, Omnium Concilii Vaticani quae ad doctrinam et disciplinam pertinent documentorum collectio (Paderborn, 1873); la colecci\u00f3n m\u00e1s completa es el Acta et decreta sacrosancti oecumenici Concilii Vaticani, ed. SCHNEEMAN Y GRANDERATH (Freiburgo, 1892); esta colecci\u00f3n est\u00e1 en la Collectio Lacensis vol VII. Los decretos del concilio frecuentemente han sido publicados bajo el t\u00edtulo de En Roma por la Propaganda, en Freiburgo Y Ratisbon. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Relatos Hist\u00f3ricos: (a) Cat\u00f3licos: por el secretario del concilio, FESSLER, Das vatikanische Concilium, dessen \u00e4usere Bedeutung und innere Verlauf (Vienna, 1871); MANNING, The True Story of the Vatican Council (London, 1877); OLLIVIER. L&#8217;\u00e9glise et l&#8217;\u00e9tat au concile du Vatican (2 vols., Paris, 1879); GRANDERATH AND KIRCH, Geschichte des vatikanischen Konzils von seiner ersten Ank\u00fcndigung bis zu seiner Vertagung, nach den authentischen Dokumenten (3 vols., Freiburgo, 1903 y 1906); FROND, Actes et histoire du concile oecum\u00e9nique de Rome (8 vols., Paris, 1869), muchas ilustraciones; GRANDERATH in WETZER AND WELTE, Kirchenlexikon, s. v. Vatican. Concil. (b) No cat\u00f3licas: FRIEDRICH, Tagebuch w\u00e4hrend des vatikanischen Konzils gef\u00fchrt (2a ed., N\u00f6rdlingen, 1873); IDEM, Geschichte des vatikanischen Konzils (3 vols., Bonn, 1877 87); MOZLEY, Letters from Rome on the Occasion of the Ecumenical Council 1869-1870 (2 vols., Londres, 1891); MIRBT en Realencyklop\u00e4die f\u00fcr protest. Theol., s. v. Vatican. Concil. Adem\u00e1s, consultar las biograf\u00edas de los miembros m\u00e1s distinguidos del concilio. En la narraci\u00f3n del art\u00edculo se mencionan los trabajos y folletos m\u00e1s importantes. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Explicaciones de los Decretos del Concilio: GRANDERATH, Constitutiones dogmaticoe s. oecumen. Concilii Vaticani, explicat (Freiburg. 1892); VACANT, Etudes th\u00e9ologiques sur les constitutions du concile du Vatican (2 vols., Paris, 1895). <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">K. KIRCH\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Douglas J. Potter\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Manuel P\u00e9rez\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1869-1870)[968][085] Convocado por el Papa P\u00ed\u00ado IX en 1869, sus sesiones duraron hasta el 18 de Julio de 1870, en que hubo de interrumpirse por la guerra francoprusiana. Qued\u00f3 a la espera de su reanudaci\u00f3n, pero la toma de Roma por las tropas de Garibaldi, el 20 de Septiembre de 1870, al haberse ausentado las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-vaticano-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONCILIO VATICANO I\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10212","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10212"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10212\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}