{"id":10237,"date":"2016-02-05T07:21:50","date_gmt":"2016-02-05T12:21:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflictos\/"},"modified":"2016-02-05T07:21:50","modified_gmt":"2016-02-05T12:21:50","slug":"conflictos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflictos\/","title":{"rendered":"CONFLICTOS"},"content":{"rendered":"<p>[700]<br \/>\n   Situaci\u00f3n de desencuentro o de alteraci\u00f3n consigo mismo o con los dem\u00e1s que produce desasosiego, perturbaci\u00f3n, tensi\u00f3n. El conflicto se diferencia del obst\u00e1culo en que es interior y en que se reacciona ante \u00e9l con repliegue hacia dentro. El obst\u00e1culo, en cambio, es exterior, y provoca una reacci\u00f3n de lucha, lo que supone una salida pol\u00e9mica hacia el exterior.<\/p>\n<p>    El conflicto est\u00e1 motivado por un desajuste por lo general inesperado, ante el que se reacciona de manera desconcertada por la posibilidad de varias respuestas posibles y por la inseguridad de no saber cu\u00e1l es el mejor camino para acertar en lo que se elige.<\/p>\n<p>    El antrop\u00f3logo Kurt Lewin (1890-1947) hablaba de tres tipos de conflictos: los de acercamiento, cuando hay que escoger entre dos objetos incompatibles; los de repulsi\u00f3n, cuando hay que asumir uno entre dos objetos que no se desean; los de acercamiento-repulsi\u00f3n, cuando un objeto es a la vez deseado y rechazado sin saber como actuar en la opci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La religiosidad y la \u00e9tica, por su naturaleza que propende a vincularse con la intimidad de la persona, generan frecuentes conflictos de los tres tipos, tanto en el creyente como en el no creyente, en el uno porque teme no acertar y en el otro porque le producen angustia por si no act\u00faa con suficiente satisfaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Ante los interrogantes que se plantean en la vida, la persona normal quiere respuestas. Si las encuentra se siente satisfecha.<\/p>\n<p>    Cuando no las encuentra surge el conflicto: ante opciones morales se duda qu\u00e9 dejar o elegir; y ante los peligros se vacila sobre cu\u00e1l sea el mejor camino para evitarlos.<\/p>\n<p>    Hay que preparar a la persona para superar, o al menos afrontar, con serenidad los conflictos morales (sobre el deber) y espirituales (sobre el creer). La reflexi\u00f3n y la fortaleza de \u00e1nimo son los dos ejes para acoger y superar los muchos conflictos que acechan a cada persona: temores, angustias, desconciertos, remordimientos, dudas, penas, sospechas, vacilaciones. S\u00f3lo desde la serenidad se resuelven las tensiones morales y las zozobras espirituales. Con el nerviosismo los conflictos aumentan.<\/p>\n<p>    El educador de la fe y de la conciencia tiene que mantenerse en forma equilibrada ante el conflicto de sus catequizandos. Pero, cuanto mayores sean y m\u00e1s capaces, debe trasladarles la responsabilidad de las soluciones.<\/p>\n<p>    Debe animar a discernir con prudencia y serenidad. Desde recomendar la autonom\u00ed\u00ada en las decisiones y, en ocasiones, sugerir la consulta aclaratoria a persona m\u00e1s ilustrada. No es bueno aconsejar siempre la consulta moral o religiosa, sobre todo si implica dependencia servil de otro o comodidad permanente, y tambi\u00e9n si limita la propia libertad o la capacidad para tomar decisiones. As\u00ed\u00ad no se formar\u00ed\u00ada la conciencia o la mente de la persona, que es objetivo prioritario pedag\u00f3gico de toda educaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>    Pero tampoco es conveniente sugerir la sistem\u00e1tica soluci\u00f3n de los propios problemas espirituales al margen de una verdad o bondad objetivas. Sobre todo si las decisiones son importantes en la vida: cambios de estado, opciones vitales, decisiones firmes, etc. las opciones deben ser serenas y no escapatorias ante los conflictos \u00ed\u00adntimos que a veces se generan en los m\u00e1s indecisos o emotivos.<\/p>\n<p>    Por eso es bueno, en ocasiones y en decisiones importantes, tomar consejo de otros siempre que sean personas expertas, prudentes, discretas y serenas. El pedir consejo ante los conflictos no es s\u00ed\u00adntoma de debilidad, sino gesto de prudencia y de grandeza de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>    El arte de la direcci\u00f3n espiritual, m\u00e1s que la ciencia teol\u00f3gica o psicol\u00f3gica, ense\u00f1a a explorar el temperamento, la madurez, la preparaci\u00f3n y las circunstancias para orientar por el mejor camino en cada situaci\u00f3n de conflicto.<\/p>\n<p>    Con todo no se debe olvidar que en las decisiones ante los conflictos siempre hay un riesgo de equivocarse. El cristiano debe estar preparado para asumir el error y el fracaso sin hundirse, sabiendo, como debe saber, que la vida humana est\u00e1 gobernada por la Providencia.<\/p>\n<p>    Y debe recordar que en las dificultades se puede encontrar grandes beneficios y el fortalecimiento de la personalidad. La frustraci\u00f3n y la desesperaci\u00f3n son radicalmente anticristianas y deben ser excluidas de los lenguajes evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[700] Situaci\u00f3n de desencuentro o de alteraci\u00f3n consigo mismo o con los dem\u00e1s que produce desasosiego, perturbaci\u00f3n, tensi\u00f3n. El conflicto se diferencia del obst\u00e1culo en que es interior y en que se reacciona ante \u00e9l con repliegue hacia dentro. 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