{"id":10261,"date":"2016-02-05T07:22:31","date_gmt":"2016-02-05T12:22:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/constituciones-apostolicas\/"},"modified":"2016-02-05T07:22:31","modified_gmt":"2016-02-05T12:22:31","slug":"constituciones-apostolicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/constituciones-apostolicas\/","title":{"rendered":"CONSTITUCIONES APOSTOLICAS"},"content":{"rendered":"<p>[923]<br \/>\n Este documento es un escrito amplio en ocho libros, que contienen las orientaciones eclesi\u00e1sticas atribuidas a los Doce ap\u00f3stoles y transmitidas a Clemente I de Roma.<\/p>\n<p>    Son Reglas de vida cristiana, en donde se mezcla lo lit\u00fargico con lo moral, pero en donde se da importancia singular a la ense\u00f1anza religiosa para que no sea la ignorancia causa del vicio.<\/p>\n<p>    Los seis primeros libros tienen parecido con otro escrito del siglo III conocido como Didascalia Apostolorum. El VI parece un desarrollo sistem\u00e1tico de la obra primitiva de la Didaj\u00e9. Y el libro octavo recoge 85 normas can\u00f3nicas de diversas Iglesias que reflejan las formas de vida de los cristianos de su entorno<br \/>\n    Es probable que los ocho libros fueran una compilaci\u00f3n y copia de otros anteriores, lo que les concede un valor testimonial de importancia, pero un estilo diferente en cada uno. Tal vez la recopilaci\u00f3n hecha entre el 340 y el 400 proceda de un autor denominado luego el Pseudo-Clemente, quiz\u00e1 de origen sirio y con tendencias procedentes del arrianismo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLas Constituciones apost\u00f3licas,  cima de las grandes >Colecciones apost\u00f3licas, pueden datarse en una fecha muy cercana al 380 d.C. en la regi\u00f3n de Antioqu\u00ed\u00ada de Siria. La obra consta de ocho libros de desigual extensi\u00f3n, que incluyen la Didascalia apostolorum,  del siglo III (libros I-VI), la >Didach\u00e9,  del siglo I (libro VII), y la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica,  de comienzos del siglo III, pseudoepigr\u00e1ficamente atribuida a Hip\u00f3lito, as\u00ed\u00ad como una versi\u00f3n del siglo IV de los 85 c\u00e1nones apost\u00f3licos\/conciliares  (libro VIII). Las Constituciones apost\u00f3licas  son atribuidas a Clemente y son una compilaci\u00f3n, por lo que no hacen una presentaci\u00f3n unificada de las ideas. Por otro lado, sus distintas partes son a su vez en gran medida compilaciones. Por eso dentro de un mismo texto hay inconsistencias internas. Adem\u00e1s, copistas de siglos posteriores trataron de armonizar los textos con la ortodoxia de concilios posteriores. La acusaci\u00f3n de ser una obra arriana no se ha probado convincentemente, a pesar de haber sido condenada por Focio el 891; el calificativo de \u00abarriano\u00bb, que designa una herej\u00ed\u00ada cristol\u00f3gica esencial, era un t\u00e9rmino m\u00e1s bien vago que se aplicaba a obras cuya ortodoxia era de alg\u00fan modo cuestionada.<\/p>\n<p>Hay varias ideas teol\u00f3gicas claves actuando de manera subyacente en gran parte de la obra: la primac\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n, porque Dios ha intervenido en el tiempo; la consecuencia de la intervenci\u00f3n de Dios en la salvaci\u00f3n, que se describe como conocimiento, vida y reconciliaci\u00f3n; Cristo, sacerdote y mediador, es el Hijo \u00fanico del Padre eterno; la jerarqu\u00ed\u00ada celeste es un modelo para la Iglesia terrena, que sustituye a Israel; hay algunas oraciones jud\u00ed\u00adas transformadas, aunque la obra en conjunto es fuertemente antijud\u00ed\u00ada. La pneumatolog\u00ed\u00ada de la obra no est\u00e1 desarrollada: el Esp\u00ed\u00adritu Santo todav\u00ed\u00ada no se ve en t\u00e9rminos del I concilio de >Constantinopla (380-381); aunque situado por encima de los \u00e1ngeles, todav\u00ed\u00ada no se afirma claramente que el Esp\u00ed\u00adritu Santo sea una persona divina.<\/p>\n<p>Eclesiol\u00f3gicamente la obra es de gran inter\u00e9s, ya que muestra la realidad, las aspiraciones, acaso la memoria de la Iglesia a finales del siglo IV: dado que contiene algunos textos antiguos, no podemos estar seguros de que la realidad de la Iglesia fuera tal como se describe en las distintas obras que constituyen las Constituciones apost\u00f3licas.  Las im\u00e1genes fundamentales de la Iglesia son el reba\u00f1o y la barca, donde cada persona tiene su lugar y su papel (Constituciones apost\u00f3licas 2,  57, 2,4 y 12).<\/p>\n<p>Teniendo presentes las fechas de las distintas obras que constituyen las Constituciones apost\u00f3licas,  y teniendo en cuenta tambi\u00e9n que hay evidencias de retoques editoriales, podemos considerar su doctrina fundamental sobre las instituciones de la Iglesia. El libro 1 trata ampliamente de distintas cuestiones morales, relacionadas en su mayor\u00ed\u00ada con el laicado (>Laicos). El libro II aborda temas relacionados con los >obispos, que ocupan un lugar absolutamente central en las Constituciones apost\u00f3licas.  Trata tambi\u00e9n de los >sacerdotes y de los >di\u00e1conos. El largo 2,57 presenta una ordenaci\u00f3n de la Iglesia para la liturgia: \u00abPor lo que a ti respecta, obispo, s\u00e9 santo e irreprochable, no pendenciero o propenso a la ira, ni duro; aprende, por el contrario, a edificar, convertir e instruir. S\u00e9 d\u00f3cil, bondadoso, paciente, mantente siempre dispuesto a exhortar y consolar como hombre de Dios. Cuando convoques a la Iglesia de Dios, exige, como el capit\u00e1n de una gran embarcaci\u00f3n, que cada uno cumpla rigurosamente con la disciplina. Di a los di\u00e1conos que, como marineros, asignen sus plazas a sus hermanos, los pasajeros, con la mayor atenci\u00f3n y dignidad. En primer lugar, que el edificio sea alargado y est\u00e9 orientado hacia oriente, con las sacrist\u00ed\u00adas a ambos lados hacia oriente; de este modose parecer\u00e1 a un barco. En medio estar\u00e1 situada la sede del obispo; a ambos lados se sentar\u00e1n los sacerdotes; los di\u00e1conos estar\u00e1n a su lado, atentos y vestidos con ropas amplias, como corresponde a los marineros y patrones del barco. Se encargar\u00e1n de que los laicos est\u00e9n en su zona, con gran disciplina y compostura, y las mujeres en un lado en silencio\u00bb. En otros lugares el tratado se ocupa detenidamente de los obispos, los >sacerdotes, los >di\u00e1conos, las >diaconisas, los exorcistas (>Exorcismo), los >profetas, los >carismas y el estado de vida de las >viudas y las >v\u00ed\u00adrgenes.<\/p>\n<p>Las Constituciones apost\u00f3licas  dan muchos ejemplos de oraciones y bendiciones. La gran bendici\u00f3n de 2, 33-38 parece tener un trasfondo sinagogal pero en edici\u00f3n cristiana. Es central en estas oraciones la anamn\u00e9sis  (rememoraci\u00f3n), es decir, la evocaci\u00f3n, m\u00e1s o menos breve, de la obra divina de la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n. La petici\u00f3n a Dios viene en tercer lugar, despu\u00e9s de una invocaci\u00f3n, a veces elaborada, y de la anamn\u00e9sis;  no obstante, a veces hay bendiciones sin s\u00faplica. El verbo eucharistein  se usa con frecuencia en las oraciones de alabanza y de acci\u00f3n de gracias. La mayor\u00ed\u00ada de las oraciones acaban con una doxolog\u00ed\u00ada en la que Cristo es el mediador; y algunas, como la que sirve de conclusi\u00f3n a toda la obra, son trinitarias: \u00abQue \u00e9l os d\u00e9 vida eterna con nosotros a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de su amado siervo Jesucristo, nuestro Dios y Salvador, por quien sea la gloria al Dios y Padre que est\u00e1 por encima de todo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo Par\u00e1clito, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb. La > imposici\u00f3n de manos tiene particular importancia como gesto lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Los estudiosos del tema est\u00e1n divididos acerca de las dos an\u00e1foras de las Constituciones apost\u00f3licas:  unos piensan que son composiciones originales del compilador; otros, por el contrario, creen que representan una fase en la evoluci\u00f3n de las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas. Una de las an\u00e1foras es corta, probablemente incompleta y basada en la Didach\u00e9;  la otra es larga, espl\u00e9ndida y est\u00e1 basada en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica.  Esta \u00faltima es llamada a veces la An\u00e1fora clementina.  Sus partes son: di\u00e1logo inicial, no muy diferente del de nuestro prefacio moderno; oraci\u00f3n de alabanza; anamn\u00e9sis  de las grandes obras de la creaci\u00f3n; anamn\u00e9sis  de la primera alianza; trisagio b\u00ed\u00adblico (santo, santo, santo); anamn\u00e9sis  cristol\u00f3gica; anamn\u00e9 sis de la \u00faltima cena; anamn\u00e9sis  del misterio pascual y ofertorio; epicl\u00e9sis  sobre las ofrendas y la asamblea; oraciones de intercesi\u00f3n por la Iglesia, el mundo, las buenas cosechas, etc. Sigue luego una segunda serie de intercesiones, la comuni\u00f3n y una larga oraci\u00f3n de poscomuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El compilador de las Constituciones apost\u00f3licas  insiste en los oficios, que todos han de realizar dos veces al d\u00ed\u00ada, punto que aparece tambi\u00e9n en el contempor\u00e1neo san Juan Cris\u00f3stomo. El ayuno es dos veces a la semana, los mi\u00e9rcoles y los viernes Se hace una exposici\u00f3n detallada del a\u00f1o lit\u00fargico, ampliando materiales de la Didascalia.  Se celebran las siguientes fiestas: Navidad, Epifan\u00ed\u00ada, Viernes y S\u00e1bado santos, Pascua, Ascensi\u00f3n, Pentecost\u00e9s y la semana siguiente a Pentecost\u00e9s, que es festiva pero incluye el ayuno. En el terreno de la >reconciliaci\u00f3n de los pecadores, el compilador est\u00e1 lejos de ser severo, y la doctrina sobre el >matrimonio es muy positiva, si bien tiene una visi\u00f3n en cierto modo negativa de las segundas nupcias de las viudas y viudos.<\/p>\n<p>Las Constituciones apost\u00f3licas  son una mina de informaci\u00f3n sobre la vida de la Iglesia primitiva y proporcionan un fondo vivo sobre el cual pueden situarse los textos patr\u00ed\u00adsticos de esta \u00e9poca.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Una colecci\u00f3n pseudoapost\u00f3lica del siglo IV, en ocho libros, de tratados independientes, aunque estrechamente relacionados, sobre  disciplina  cristiana, el  culto y la  doctrina, destinados a servir como un manual de orientaci\u00f3n para el  clero, y hasta cierto punto para los laicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su tono es m\u00e1s bien exhortativo que preceptivo, ya que, aunque evidentemente pretend\u00eda ser un c\u00f3digo de instrucci\u00f3n  catequ\u00e9tica y de ley moral y lit\u00fargica, sus mandatos a menudo toman la forma de peque\u00f1os tratados y exhortaciones, ampliamente apoyados por textos y ejemplos  b\u00edblicos.  Sus elementos est\u00e1n combinados libremente sin gran atenci\u00f3n al orden o a la unidad.   Pretende ser la obra de los Ap\u00f3stoles, cuyas instrucciones, ya sea dada por ellos como  individuos o como un cuerpo, se supone que est\u00e1n reunidos y transmitidos por el alegado compilador,  San Clemente de Roma, la autoridad de cuyo nombre dio peso ficticio a m\u00e1s de una de tales piezas de la primera literatura cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que la Iglesia nunca consider\u00f3 esta obra como de incuestionable autoridad  apost\u00f3lica.  El Concilio in Trullo (692) rechaz\u00f3 la obra debido a las interpolaciones de los  herejes.  S\u00f3lo aceptaron de ella la parte que llevaba por nombre \u00abC\u00e1nones Apost\u00f3licos\u00bb; pero incluso los cincuenta de estos c\u00e1nones que para entonces hab\u00edan sido aceptados por la  Iglesia Occidental no fueron considerados como de origen apost\u00f3lico certero.  Sin embargo, donde se las conoc\u00eda, las tuvieron generalmente en alta estima y sirvieron como base para mucha de la legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica.  Actualmente, son del m\u00e1s alto valor como documento hist\u00f3rico, que revela las  condiciones morales y  religiosas y las pr\u00e1cticas lit\u00fargicas de los siglos III y IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su texto no era conocido en la Iglesia de Occidente durante la Edad Media.  En 1546 Capello public\u00f3 una versi\u00f3n latina de un texto encontrado en Creta, y en 1563 apareci\u00f3 el texto griego completo de Bovio y el del padre  jesuita  Torres (Turriano) que, a pesar de los evidentes arca\u00edsmos y las incongruencias de la colecci\u00f3n, sostuvo que se trataba de una obra  aut\u00e9ntica de los Ap\u00f3stoles.  Existen cuatro manuscritos de la misma: el m\u00e1s antiguo es un texto de principios del siglo XII en San Petersburgo, un texto af\u00edn del siglo XIV en Viena, y dos textos afines del siglo XVI, uno en Viena y el otro en Par\u00eds.    En su forma actual, el texto representa el crecimiento gradual y la evoluci\u00f3n de las costumbres de los tres primeros siglos de vida de la Iglesia cristiana.  El compilador recopil\u00f3 los elementos adecuados para su prop\u00f3sito a partir de c\u00f3digos morales, disciplinarios y lit\u00fargicos preexistentes, y mediante la adaptaci\u00f3n y la interpolaci\u00f3n enmarc\u00f3 un sistema de constituciones que, si bien adecuado a las necesidades contempor\u00e1neas, aun as\u00ed pod\u00eda pretender, en una \u00e9poca no cr\u00edtica, ser de origen apost\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a estudios textuales recientes sobre la literatura cristiana primitiva, ahora se puede reconocer claramente la mayor\u00eda de las fuentes que us\u00f3 el compilador.  Los seis primeros libros se basan en la \u201cDidascalia Apostolorum\u00bb, un tratado perdido del siglo III, de origen griego, que se conoce a trav\u00e9s de versiones  sir\u00edaca.  El compilador de las Constituciones Apost\u00f3licas hizo uso de la mayor parte de este tratado m\u00e1s antiguo, pero lo adapt\u00f3 a las necesidades de su tiempo mediante algunas modificaciones y extensa interpolaci\u00f3n.  La evoluci\u00f3n lit\u00fargica hizo necesaria una ampliaci\u00f3n considerable de las f\u00f3rmulas de culto; los cambios en la pr\u00e1ctica disciplinaria requirieron una flexibilizaci\u00f3n de algunas de las antiguas ley; se usaron m\u00e1s frecuentemente referencias y ejemplos b\u00edblicos que en la Didascalia matriz, destinados a reforzar las ense\u00f1anzas inculcadas por las Constituciones Apost\u00f3licas.  El s\u00e9ptimo libro, que consta de dos partes bien diferenciadas, la primera una instrucci\u00f3n moral (I-XXXII) y la segunda, lit\u00fargica, (XXXIII-XLIX), cuya primera parte depende del Didaj\u00e9  o \u00abEnse\u00f1anza de los Doce Ap\u00f3stoles \u00ab, de la primera parte del siglo II, que ha sido ampliado por el compilador del mismo modo en que fue ampliada la Didascalia en la elaboraci\u00f3n de los primeros seis libros.  El redescubrimiento del Didaj\u00e9 en 1873 puso de manifiesto la fidelidad con la que el compilador lo incorpora, casi palabra por palabra, en su expansi\u00f3n de sus preceptos, excepto por tales omisiones y cambios que se hicieron necesarios por el lapso de tiempo.  El hecho de que el Didaj\u00e9 mismo fue una fuente para la Didascalia explicar\u00e1 la repetici\u00f3n en el libro s\u00e9ptimo de las Constituciones Apost\u00f3licas de los asuntos tratados en los libros anteriores.  Todav\u00eda no se ha podido determinar la fuente de la segunda parte del s\u00e9ptimo libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro octavo se reconocen muchos elementos distintos cuya misma cantidad y diversidad hace dif\u00edcil determinar con certeza de qu\u00e9 fuentes extrajo el compilador.  El octavo libro de las Constituciones Apost\u00f3licas se puede dividir en tres partes como sigue: los cap\u00edtulos introductorios (I-II) tienen por fundamento un tratado titulado \u00abLa ense\u00f1anza de los Santos Ap\u00f3stoles acerca de los  Dones\u00bb, posiblemente una obra perdida de San Hip\u00f3lito.  El tercer cap\u00edtulo de transici\u00f3n es el trabajo del compilador.  El \u00faltimo cap\u00edtulo (XLVII) contiene los \u00abC\u00e1nones Apost\u00f3licos\u00bb.   La segunda parte (IV-XLVI) es la que presenta dificultades cuya variada soluci\u00f3n divide a los eruditos en cuanto a sus fuentes.  Estudios recientes en la literatura cristiana primitiva han hecho evidente el parentesco de varios documentos que tratan sobre asuntos disciplinarios y lit\u00fargicos, estrechamente afines con este octavo libro, aunque no se puede entender claramente su interdependencia.  El m\u00e1s importante de estos documentos son: Los \u201cC\u00e1nones de [\u00bfPseudo?] Hip\u00f3lito\u00bb; la \u00abConstituci\u00f3n de la Iglesia Egipcia\u00bb, y el recientemente descubierto texto sir\u00edaco de \u00abEl Evangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb.   Seg\u00fan el Dr. Hans Achelis, el \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u00bb, que \u00e9l considera como un documento de origen romano del siglo III, es la matriz de la \u201cConstituci\u00f3n de la Iglesia Egipcia\u201d, de donde vino, por filiaci\u00f3n independiente, el sir\u00edaco \u00abEvangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo \u00ab, y el octavo libro de las Constituciones Apost\u00f3licas.  En esta hip\u00f3tesis el \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u00bb, o m\u00e1s inmediatamente la \u00abConstituci\u00f3n de la Iglesia Egipcia\u201d, y la pr\u00e1ctica contempor\u00e1nea de la Iglesia ser\u00edan la fuente de las que tom\u00f3 el compilador de las Constituciones Apost\u00f3licas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Dr.  Funk, en cambio, argumenta firmemente por la prioridad del libro octavo de esta \u00faltima, de donde, a trav\u00e9s de un texto paralelo, se derivan los otros tres documentos que \u00e9l considera como obras del siglo V, una conclusi\u00f3n no sin dificultades de aceptaci\u00f3n, sobre todo en lo que respecta al lugar de los \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u201d en la  cronolog\u00eda.   Si se acepta la prioridad de las Constituciones Apost\u00f3licas, no es f\u00e1cil identificar las fuentes de las que dependi\u00f3 el compilador.  Para el elemento lit\u00fargico (V-XV), el cual es una interpolaci\u00f3n evidente, el compilador pudo haberse inspirado en la pr\u00e1ctica de alguna iglesia en particular.   La \u201cDiaconica\u201d antioquena no dej\u00f3 de tener alguna influencia sobre \u00e9l, y puede ser que, por otro lado, \u00e9l tuviese a mano los c\u00f3dices ceremoniales, hoy perdidos.  Es probable que su liturgia sea incluso de su propia creaci\u00f3n y que nunca hubiese sido utilizada justo en la forma en la da.  (Vea liturgia de Antioqu\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un estudio de las fuentes de esta obra sugiere el mucho esfuerzo que hizo el compilador al tratar de reunir y amplificar los muchos tratados sobre doctrina, disciplina y culto existentes en su \u00e9poca.  Un resumen del contenido puede sugerir la amplitud y variedad de la obra.  El primer libro trata sobre los deberes de los laicos cristianos, sobre todo en vista de los peligros resultantes de la asociaci\u00f3n con los no creyentes.   Entre otras cosas se condena la vanidad en el vestir, los ba\u00f1os promiscuos, la curiosidad sobre la vida y los libros de los imp\u00edos.  El segundo libro se refiere principalmente al  clero.  Se exponen en detalle las prerrogativas y deberes de los obispos, sacerdotes y di\u00e1conos, y se provee para su dependencia y sustento.  Este libro trata en detalle de la regulaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica penitencial, de la precauci\u00f3n que se debe observar respecto a los acusadores y los acusados, de las disputas de los fieles y la forma de zanjar las diferencias.  Esta porci\u00f3n de las Constituciones Apost\u00f3licas es de especial inter\u00e9s, ya que retrata la disciplina penitencial, y el sistema  jer\u00e1rquico de los siglos III y IV.   Aqu\u00ed hay tambi\u00e9n un n\u00famero de detalles ceremoniales en relaci\u00f3n con la asamblea de culto cristiana que, con la liturgia del libro octavo, son de la mayor importancia e inter\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer libro trata de las viudas y sus oficios en la Iglesia.  Una consideraci\u00f3n de lo que no deben hacer lleva a un tratado sobre los deberes de los di\u00e1conos y sobre el bautismo.  El cuarto libro trata de las obras de caridad, la provisi\u00f3n para los  pobres y  hu\u00e9rfanos, y el esp\u00edritu con el que se debe recibir y distribuir las ofrendas hechas a la Iglesia.  El quinto libro trata de los que sufren persecuci\u00f3n por amor a  Cristo y de los deberes de los cristianos hacia ellos.  Esto lleva a una consideraci\u00f3n del  martirio y de la idolatr\u00eda.  Luego siguen detalles sobre las  fiestas y el ayuno.   El sexto libro trata de la historia y las doctrinas de los primeros cismas y herej\u00edas; y sobre \u00abLa Ley\u00bb, un tratado contra la superstici\u00f3n e  impureza  jud\u00eda y  pagana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera parte del s\u00e9ptimo libro trata principalmente sobre moral, condena los vicios y alaba las virtudes y a los maestros cristianos.  La segunda parte est\u00e1 compuesta de instrucciones lit\u00fargicas y f\u00f3rmulas.  El octavo libro es en gran parte lit\u00fargico.  Los cap\u00edtulos III-XXVII tratan de la otorgaci\u00f3n de todas las  \u00f3rdenes; y, respecto a la consagraci\u00f3n de un obispo, en los cap\u00edtulos V-XV se da la llamada Liturgia Clementina, el orden completo de los ritos de la Santa  Misa m\u00e1s antiguo existente.  Los cap\u00edtulos XXVIII-XLVI contienen una colecci\u00f3n de c\u00e1nones miscel\u00e1neos, morales y lit\u00fargicos, que se atribuyen a varios Ap\u00f3stoles; mientras que el cap\u00edtulo XLVII consiste de los ochenta y cinco \u00abC\u00e1nones Apost\u00f3licos\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estilo sorprendentemente caracter\u00edstico de las muchas interpolaciones en las Constituciones Apost\u00f3licas hace evidente que la compilaci\u00f3n, incluyendo los \u00abC\u00e1nones Apost\u00f3licos\u201d, es el trabajo de una sola persona.  No se puede conjeturar sobre qui\u00e9n era este Pseudo-Clemente, pero ahora se acepta generalmente que es el mismo que el interpolador de las ep\u00edstolas  ignacianas.  Ya a mediados del siglo XVII, el arzobispo Ussher, sugiri\u00f3 la identificaci\u00f3n del Pseudo-Clemente con el Pseudo-Ignacio, pues reconoci\u00f3 la similitud del pensamiento  teol\u00f3gico, el uso peculiar de las Escrituras y las muy marcadas caracter\u00edsticas literarias en las Constituciones Apost\u00f3licas y en ambos las interpolaciones de las siete ep\u00edstolas de Ignacio y las siete ep\u00edstolas espurias atribuidas al obispo de Antioqu\u00eda.  Esta opini\u00f3n ha ganado aceptaci\u00f3n general, no sin alguna duda que no pueda desvanecerse hasta que se resuelva el problema de las fuentes del octavo libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han sido infructuosos los esfuerzos tendientes a una mayor identificaci\u00f3n del autor de esta extensa y verdaderamente notable literatura de interpolaciones.   Se puede dar por sentado que era un cl\u00e9rigo, y uno no favorablemente dispuesto a las pr\u00e1cticas  asc\u00e9ticas.  Tambi\u00e9n es palmario que no era r\u00edgidamente  ortodoxo, pues utiliza el lenguaje del subordinacionismo; sin embargo, no era un  arriano extremo.  Pero no se puede determinar si era un  apolinarista &#8212;como infiere el doctor  Funk a partir de la insistencia del autor en negar el alma  humana de Nuestro Se\u00f1or&#8212; o un  semiarriano, o incluso un niceno bien intencionado, cuyo lenguaje refleja las opiniones irresolutas sostenidas por no pocos de sus errados contempor\u00e1neos.  Pues, cualesquiera sean sus puntos de vista teol\u00f3gicos, \u00e9l no parece ser un partidario o el campe\u00f3n de ninguna secta; ni tiene man\u00edas disciplinarias que les quiera imponer a sus hermanos en nombre de la autoridad apost\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siria parece ser el lugar de origen de esta obra, y el inter\u00e9s del compilador en los hombres y las cosas de Antioqu\u00eda podr\u00edan se\u00f1alar a esa  ciudad como el centro de sus actividades.  Su inter\u00e9s en las ep\u00edstolas ignacianas, su citaci\u00f3n del calendario siro-macedonio, su uso del as\u00ed llamado Concilio de Antioqu\u00eda como una de las principales fuentes de los \u00abC\u00e1nones Apost\u00f3licos\u00bb, y su construcci\u00f3n de una liturgia en las l\u00edneas antioquenas confirman la teor\u00eda del origen sirio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su  fecha es igualmente dif\u00edcil determinar con exactitud.  El primer terminus a quo ser\u00eda el Concilio de Antioqu\u00eda en 341.  Pero la referencia a la Navidad en el cat\u00e1logo de las  fiestas (V, 13; VIII, 33) parece postular una fecha posterior a 376, cuando San Epifanio, que conoc\u00eda la  Didascalia, en la enumeraci\u00f3n de las fiestas que se haya en su obra contra las herej\u00edas, no menciona la fiesta de diciembre, que de hecho no se celebr\u00f3 en Siria hasta cerca de 378.   Si el compilador era de tendencias arrianas no pudo haber escrito mucho m\u00e1s tarde de la muerte de Flavio Valente (378).  La ausencia de referencias a la herej\u00eda  nestoriana o a la  monofisita descarta toda posibilidad de una fecha posterior a principios del siglo V.  La opini\u00f3n m\u00e1s probable data la compilaci\u00f3n alrededor del a\u00f1o 380, sin excluir la posibilidad de una fecha de dos d\u00e9cadas antes o despu\u00e9s.  (Vea derecho can\u00f3nico, Liturgia de Antioqu\u00eda, Papa San Clemente I, C\u00e1nones Apost\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  VON FUNK, Die apostolischen Constitutionen (Rottenburg, 1891); ID. Das Testament des Herrn und die verwandten Schriften (Maguncia, 1901); Id., en Theolog. Quartalschrift (1893), 594-666, en Historisches Jahrbuch (1895), 1-36, 473-509, en Revue d&#8217;histoire eccl\u00e9siastique (Lovaina, oct. 1901; ACHELIS, Die Canones Hippolyti en Texte und Untersuchungen (Leipzig, 1891), VI, IV, 240 ss.; LAGARDE, Constitutiones Apostolic\u00e6 (Leipzig, 1862); PITRA, Juris ecclesiastici Gr\u00e6corum Historia et Monumenta (Roma, 1864), I, 46 ss.; 111 ss.; The Cotelier-Clericus ed. (Amsterdam, 1724) fue reimpresa en P.G., I, 509-1156.  Una traducci\u00f3n al ingl\u00e9s aparece en Ante-Nicene Library (Edimburgo, 1870), XVII, (Ed. Am., Nueva York, 1899), VII, 385-508. O&#8217;LEARY, The Apostolic Constitutions and Cognate Documents (Londres, 1906); BRIGHTMAN, Liturgies, Eastern and Western (Oxford, 1896), I, XVII-XLVII; RIEDEL, Die Kirchenrechtsquellen des Patriarchats Alexandrien (Leipzig, 1900); BARDENHEWER, Patrologie 2da. ed., Friburgo, 1901), 307-14.\u2014KOHLER, en The Jewish Encyclopedia, s.v. Didaskalia and Didache.  Vea tambi\u00e9n la bibliograf\u00eda de los art\u00edculos sobre los antedichos documentos relaciondos, como casi toda la literatura referente a ellos entra en los problemas de su relaci\u00f3n con las Constituciones Apost\u00f3licas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Peterson, John Bertram. \u00abApostolic Constitutions.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01636a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[923] Este documento es un escrito amplio en ocho libros, que contienen las orientaciones eclesi\u00e1sticas atribuidas a los Doce ap\u00f3stoles y transmitidas a Clemente I de Roma. 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