{"id":10282,"date":"2016-02-05T07:23:08","date_gmt":"2016-02-05T12:23:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T07:23:08","modified_gmt":"2016-02-05T12:23:08","slug":"corazon-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon-de-jesus\/","title":{"rendered":"CORAZON DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>[486][242]<br \/>\n   La devoci\u00f3n a Jes\u00fas en la Iglesia ha sido intensa en los \u00faltimos siglos y permanente desde la fundaci\u00f3n de la misma Iglesia. El s\u00ed\u00admbolo del amor de Cristo a los hombres se ha visto siempre en el Coraz\u00f3n del Se\u00f1or. El texto evang\u00e9lico m\u00e1s entra\u00f1able, siempre comentado por los Padres antiguos y admirado por los cristianos de todos los tiempos ha sido el de Juan 19. 33: \u00abMirar\u00e1n siempre al que traspasaron\u00bb que hilvana la referencia de los profetas antiguos con el relato del Ap\u00f3stol que estuvo presente cuando el soldado traspas\u00f3 el coraz\u00f3n de Cristo y \u00abal instante man\u00f3 sangre y agua\u00bb. La Iglesia vio siempre en el hecho un destello misterioso del amor del Se\u00f1or: \u00abAl llegar a Jes\u00fas, como vieron que ya hab\u00ed\u00ada muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le atraves\u00f3 el costado, y sali\u00f3 entonces sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y \u00e9l sabe que dice la verdad para que vosotros cre\u00e1is tambi\u00e9n. Eso ocurri\u00f3 para que se cumpliera la Escritura: No le romper\u00e1n ni un hueso. Y en otro lugar que dice: Mirar\u00e1n al que traspasaron. (Jn. 19, 33-37).<\/p>\n<p>    Esta devoci\u00f3n hunde, pues, sus ra\u00ed\u00adces en el mismo Evangelio y recuerda las alusiones al coraz\u00f3n de Dios: Del Coraz\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas hablan los Profetas: \u00abMis huesos est\u00e1n dislocados, mi Coraz\u00f3n es como cera que se derrite dentro de mis entra\u00f1as\u00bb (Sal. 22. 15). \u00abDentro de mi coraz\u00f3n est\u00e1 tu ley\u00bb.  (Sal. 40.9).<\/p>\n<p>    Y se fundamenta en palabras del mismo Jes\u00fas: \u00abAprended de m\u00ed\u00ad, que soy de Coraz\u00f3n manso y humilde\u00bb (Mt. 11. 29). \u00abUn leproso se le acerc\u00f3, suplic\u00e1ndole de rodillas: Si quieres puedes curarme. A El se le conmovi\u00f3 el Coraz\u00f3n\u00bb (Mc. 1. 41). Y en otra ocasi\u00f3n se dice que \u00abSe le conmovi\u00f3 el Coraz\u00f3n porque estaban como ovejas sin pastor\u00bb. (Mc. 6,34)<\/p>\n<p>    Esta devoci\u00f3n no surgi\u00f3 de repente en la Iglesia, ni es correcto pensar que se debe su origen a comunicaciones privadas: al Padre Bernardo Hoyos en Espa\u00f1a, a Sta. Margarita Mar\u00ed\u00ada de Alacoque en Francia. Esas comunicaciones fueron est\u00ed\u00admulo para la devoci\u00f3n, no origen de la misma que s\u00f3lo surge del mensaje evang\u00e9lico y en nada se diferencia otras devoci\u00f3n que podr\u00ed\u00adan haber surgidos: a las \u00absantas manos\u00bb (de que habla Santa Teresa\u00bb, a los \u00abpies mensajeros\u00bb.<\/p>\n<p>     La Tradici\u00f3n ha sido fecunda en alusiones a esta devoci\u00f3n. Los Santos Padres y los escritores antiguos, en sus comentarios b\u00ed\u00adblicos han abundando en reflexiones sobre el Coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>    Ya S. Justino dec\u00ed\u00ada en el siglo II: \u00abHemos salido, como las piedras de una cantera, de las entra\u00f1as de Cristo\u00bb. Y S. Juan Cris\u00f3stomo comentaba: \u00abDe la herida de su costado ha formado Cristo la Iglesia, como antes Eva lo fue del costado de Ad\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>    S. Agust\u00ed\u00adn reforzaba la idea: \u00abAd\u00e1n duerme para que nazca Eva; Cristo muere para que nazca la Iglesia. Del costado de Ad\u00e1n dormido nace Eva. Muerto Cristo, la lanza abre su costado para que broten los sacramentos con los cuales se forma la Iglesia\u00bb. S. Juan Damasceno, aconseja: \u00abNo hemos de acercar a este Coraz\u00f3n con deseo ardiente para que el fuego de nuestro deseo queme nuestros pecados, ilumine nuestros corazones y de tal manera nos haga arder al contacto con el fuego divino, que nos transformemos en Dios.\u00bb<br \/>\n    En el siglo XVII estaba muy extendida esta devoci\u00f3n. San Juan Eudes en 1670 introdujo la primera fiesta p\u00fablica del Sagrado Coraz\u00f3n. Y Santa Margarita Mar\u00ed\u00ada de Alacoque, religiosa salesa de Paray-le-Monial (Francia), en 1673 comenz\u00f3 a tener comunicaciones divinas para impulsar esta devoci\u00f3n. Desde el siglo XVIII se multiplicaron los libros, las im\u00e1genes, las asociaciones del Sagrado Coraz\u00f3n. S\u00f3lo en el siglo XVIII pasaron de 200 las congregaciones religiosas que adoptaron el nombre de Sdo. Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     La Instituci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas la adopto como objetivo preferente en su apostolado y fueron los jesuitas los que m\u00e1s la promovieron. Es curioso comprobar que ya desde el siglo XVIII tuvo muchos adversarios. En Espa\u00f1a se prohibieron en algunas di\u00f3cesis los libros sobre el Sagrado Coraz\u00f3n en el siglo XVIII. En Austria hasta se dio orden que desapareciesen sus im\u00e1genes de todas las iglesias.<\/p>\n<p>   Sin embargo la llamada restauraci\u00f3n en Europa postnapole\u00f3nica adopt\u00f3 la devoci\u00f3n como signo de renovaci\u00f3n y el siglo XIX conoci\u00f3 una explosi\u00f3n de gestos, movimientos, templos y publicaciones sobre el Sdo. Coraz\u00f3n. Hasta terminar en 1899 con la consagraci\u00f3n del mundo al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas por Le\u00f3n XIII. Ese gesto lo repetir\u00ed\u00ada Espa\u00f1a en 1919, el 30 de Mayo, en el Cerro de los Angeles cerca de Madrid. All\u00ed\u00ad se grab\u00f3 un testimonio de la espiritualidad de la \u00e9poca: fue aquella promesa al jesuita Bernardo de Hoyos el 14 de Mayo de 1733 en Valladolid (Santuario de la Gran Promesa): \u00abReinar\u00e9 en Espa\u00f1a con m\u00e1s veneraci\u00f3n que en otras partes\u00bb. La fiesta lit\u00fargica del Sdo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas fue establecida por Clemente XIII en 1765 por Clemente XIII a petici\u00f3n del Episcopado polaco.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. \u00f3n y observaciones generales. &#8211; 2. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas seg\u00fan el EvJn, &#8211; 3. Rasgos divinos y humanos del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en otros escritos del NT.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n y observaciones generales<br \/>\nLa devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas se basa en una s\u00f3lida y larga tradici\u00f3n exeg\u00e9tica, patr\u00ed\u00adstica, dogm\u00e1tica y lit\u00fargica, aunque a su divulgaci\u00f3n hayan contribuido notablemente la m\u00ed\u00adstica femenina de la Edad Media, las visiones de santa Margarita M. de Alacoque (1690) y santos como J. Eudes (1680), L. M. Grignion de Montfort (1716) y otros. Los concilios de Efeso (431) y Constantinopla II (553) pusieron las bases dogm\u00e1ticas para su desarrollo, al afirmar que \u00abel Emmanuel ha de ser honrado con una sola adoraci\u00f3n y una sola glorificaci\u00f3n\u00bb (DH 259; 431). Es decir, se condena como her\u00e9tica la afirmaci\u00f3n de que el Emmanuel deba ser honrado con dos adoraciones y glorificaciones diferentes, una como debida al Verbo Dios y otra a Cristo como hombre, porque esto equivaldr\u00ed\u00ada a negar la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, seg\u00fan la cual en Cristo subsiste una sola persona en dos naturalezas distintas. En este art. trataremos de exponer brevemente las bases b\u00ed\u00adblicas de la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. La palabra \u00abcoraz\u00f3n\u00bb es un s\u00ed\u00admbolo que b\u00ed\u00adblicamente puede significar toda la persona humana y expresa de forma profunda el amor personal. Recordemos que s\u00ed\u00admbolo no significa algo abstracto, sino una realidad concreta, en nuestro caso, el coraz\u00f3n humano de Jes\u00fas en el que se ha encarnado el amor divino del Hijo, que es el mismo amor del Padre para con nosotros a trav\u00e9s del Verbo encarnado por el que tenemos acceso a El (cf. Jn 1,14-18; 3,16). Donde mejor desarrollada aparece la cristolog\u00ed\u00ada del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas dentro del NT es en el EvJn, los escritos paulinos, sin\u00f3pticos y Carta a los Hebreos.<\/p>\n<p>En el AT encontramos vislumbres prof\u00e9ticos de los sentimientos personales del coraz\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, especialmente en los salmos: \u00abCu\u00e1ntas maravillas has hecho, Yahv\u00e9, Dios m\u00ed\u00ado, qu\u00e9 de designios con nosotros&#8230; Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me abriste o\u00ed\u00addos&#8230; Dije entonces: &#8216;He aqu\u00ed\u00ad que vengo&#8230;: Hacer tu voluntad, Dios m\u00ed\u00ado, me deleita, y est\u00e1 tu ley en lo hondo de mis entra\u00f1as\u2013 (Sal 39,6-9; cf. 22,15; Jer 30,21.23-24). Otros textos se refieren al amor apasionado de Yahv\u00e9 por su pueblo (Os 2,14-22; 11,1-4; Jer 38,3), que, dada su descripci\u00f3n antropom\u00f3rfica y tan profundamente humana, son aplicables tambi\u00e9n a Jes\u00fas en el NT.<\/p>\n<p>2. El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas seg\u00fan el EvJn<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n del EvJn ha sido muy controvertida, sobre todo, entre los exegetas protestantes desde la mitad del siglo XIX. Esta controversia pondr\u00ed\u00ada radicalmente en tela de juicio la tradici\u00f3n de la Iglesia acerca de la devoci\u00f3n del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas as\u00ed\u00ad como los dogmas de los concilios anteriormente mencionados y Calcedonia sobre las dos naturalezas en una sola persona. La pol\u00e9mica lleg\u00f3 a un punto muerto con las posiciones encontradas de R. Bultmann (1884-1976) y su disc\u00ed\u00adpulo E. K\u00e1semann (*1906). Este \u00faltimo afirmaba que el EvJn es un evangelio de tendencia , viciado de la gnosis naciente, o sea, el Jes\u00fas jo\u00e1nico ser\u00ed\u00ada hombre, sino s\u00f3lo Dios con pura apariencia humana, \u00abel Dios que camina sobre la tierra\u00bb (E. K\u00e1semann); por tanto no se podr\u00ed\u00ada hablar del Jes\u00fas jo\u00e1nico como el Dios del amor, sino, m\u00e1s bien, de un Jes\u00fas coraz\u00f3n, casi de acero, ya que todo est\u00e1 predeterminado inflexiblemente. Seg\u00fan R. Bultmann el evangelista Juan reaccionar\u00ed\u00ada contra la gnosis; su cristolog\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada \u00f3stica, pero no en el sentido antign\u00f3stico como lo entendieron los padres de la Iglesia, sino en el de hombre, pero con una voz de resonancia infinita que sit\u00faa a todo hombre ante la alternativa \u00abfe\u00bb &#8211; \u00abincreencia\u00bb, \u00absalvaci\u00f3n\u00bb &#8211; \u00abjuicio\u00bb. R. Bultmann no admite que Jes\u00fas sea verdadero Dios, aunque afirme que su palabra sea la misma palabra de Dios; no toma en serio las afirmaciones del evangelista al respecto (Jn 1,1; 20,28), llegando incluso hasta rechazar el dogma de Calcedonia acerca de las dos naturaleza en una sola persona. En realidad ambos exegetas, como otros hoy d\u00ed\u00ada, son v\u00ed\u00adctimas del racionalismo, que como Proteo, el dios del mar, cambia continuamente de forma. En el EvJn ambos exegetas s\u00f3lo encuentran como afirmaci\u00f3n verdaderamente cristiana u ortodoxa \u2014junto con la de la encarnaci\u00f3n (1,14a)\u2014 aquella de \u00abtanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio a su Hijo unig\u00e9nito\u00bb (3,16; cf. tambi\u00e9n 1,14). Pero dentro del contexto supuestamente doceta o antign\u00f3stico del EvJn, que atribuyen a todo el evangelio, carecen de relevancia estas afirmaciones del evangelista acerca del amor de Dios; seg\u00fan los mencionados autores no es el amor, sino el juicio el tema del EvJn. Es evidente que, si se admiten las conclusiones de estos y otros exegetas de la escuela bultmanniana, no tendr\u00ed\u00ada sentido hablar del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en el EvJn; la tradici\u00f3n de la Iglesia y doctrina de los concilios al respecto habr\u00ed\u00ada sido un malentendido y carecer\u00ed\u00ada de base jo\u00e1nica.<\/p>\n<p>Por el contrario, predicadores, y tambi\u00e9n te\u00f3logos, cat\u00f3licos, convierten a veces el amor del EvJn en algo psicol\u00f3gico, puramente humano o \u00e9tico, priv\u00e1ndole de su verdadero car\u00e1cter teol\u00f3gico y cristol\u00f3gico. Hay que tener cuidado de no caer en la c\u00f3moda y f\u00e1cil tentaci\u00f3n de interpretar el amor del EvJn demasiado humanamente. A veces da la impresi\u00f3n de que predicadores y grupos de Biblia no se esfuerzan por escuchar el singular sentido del texto evang\u00e9lico y comprender que la voz del EvJn tiene un acento particular. Respecto a este punto ambos exegetas protestantes ten\u00ed\u00adan raz\u00f3n en recalcar la singularidad del lenguaje del EvJn, aunque sus explicaciones concretas no fueran acertadas.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos veinte a\u00f1os, no obstante, se ha producido dentro de la ex\u00e9gesis jo\u00e1nica protestante una fuerte reacci\u00f3n en contra de las interpretaciones cristol\u00f3gicas de Bultmann y K\u00e1semann (as\u00ed\u00ad p. ej. M. Hengel y su escuela). En contra de R. Bultmann sostenemos que las afirmaciones acerca de la divinidad de Jes\u00fas en el EvJn y, en general, del NT no pueden ser anuladas o contradichas en aras de un racionalismo travestido de existencialismo u otra moda filos\u00f3fica. En contra de E. K\u00e1semann afirmamos que el Jes\u00fas del EvJn no es s\u00f3lo \u00abverdadero Dios\u00bb, sino que posee los rasgos humanos esenciales del \u00abverdadero hombre\u00bb de la definici\u00f3n calcedonense. En contra de las opini\u00f3n antes descritas presentamos las siguientes objecciones b\u00e1sicas: 1. Los exegetas actuales son muy esc\u00e9pticos en admitir una gnosis tan temprana como supon\u00ed\u00adan R. Bultmann y su escuela. Si cae ese prejuicio, pierde su acritud la interpretaci\u00f3n bultmannina del EvJn. 2. El EvJn est\u00e1 m\u00e1s enraizado en el AT de lo que supon\u00ed\u00adan estos autores protestantes, cuyo desde\u00f1o del AT es explicable, en parte, por la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-social de los a\u00f1os veinte y treinta en Alemania, cuando lo jud\u00ed\u00ado no era bien visto. 3. El evangelista ha elegido la forma de evangelio, como los sin\u00f3pticos, y no la de un tratado gn\u00f3stico de revelaci\u00f3n sin historia, como es propio de gnosis. 4. Los personajes del EvJn no son t\u00ed\u00adteres sin libertad; de lo contrario no tendr\u00ed\u00adan sentido las constantes exhortaciones de Jes\u00fas a creer. 5. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas no forman un convent\u00ed\u00adculo o capilla cerrada, sino que constituyen una comunidad din\u00e1mica en expansi\u00f3n misionera a pesar de la persecuci\u00f3n que sufr\u00ed\u00ada la iglesia jo\u00e1nica de parte de la sinagoga. Podr\u00ed\u00adamos terminar con la recomendaci\u00f3n de un exegeta de lengua inglesa: \u00abDejemos a Juan ser Juan\u00bb (James D. G. Dunn), sin extorsionarle.<\/p>\n<p>Reafirmada la interpretaci\u00f3n tradicional del EvJn, podemos asegurar que Jes\u00fas, el Verbo encarnado, es la expresi\u00f3n m\u00e1s excelsa y profundamente humana del amor; Jes\u00fas es la expresi\u00f3n cumbre del amor . En ning\u00fan texto gn\u00f3stico se encuentran afirmaciones semejantes a las siguientes: \u00abY en verdad el Verbo (o Palabra) se hizo carne\u00bb (sarx) u hombre (Jn 1,14); \u00abas\u00ed\u00ad am\u00f3 Dios al mundo que le entreg\u00f3 a su Hijo unig\u00e9nito, para que el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna\u00bb (3,16) (cf. L. Schottroff, 244). La afirmaci\u00f3n de que Dios ha amado al mundo y entregado a su Hijo es el motivo m\u00e1s importante y profundo del primer discurso program\u00e1tico de Jes\u00fas en el EvJn (3,10-21.31-36); o sea, la revelaci\u00f3n del amor de Dios por medio del coraz\u00f3n de Jes\u00fas, que se entrega por los hombres, es el tema fundamental del EvJn (13,1). Si examinamos a fondo los v. 34-36a, vemos en ellos una repetici\u00f3n del tema enunciado en v.16-17.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abHijo del hombre\u00bb, tan frecuente en la primera parte del EvJn (cap. 1-12), repite la idea de la encarnaci\u00f3n afirmada rotundamente en Jn 1,14: Jes\u00fas en cuanto \u00abHijo del hombre\u00bb significa que a trav\u00e9s de su realidad humana de Hijo del hombre encarnado se revela el amor de Dios a los hombres (cf. 1,51; 3,13-14; 5,27; 6,27.53.62; 8,28; 9,35; 12,23.34; 13,31). Esta revelaci\u00f3n divina a trav\u00e9s de la naturaleza humana de Jes\u00fas no es otra que la revelaci\u00f3n de su amor divino en su Hijo (3,16; 13,1).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ofrece a la samaritana el agua que apaga toda sed de amor humano: \u00abEl agua que yo le d\u00e9 se convertir\u00e1 en \u00e9l en fuente de agua que brota para la vida eterna\u00bb (4,14). Jes\u00fas se compara a una fuente de la que mana el amor divino. Esa agua es la revelaci\u00f3n del amor divino en Jes\u00fas o el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el amor por excelencia. En el discurso del Pan de vida repite Jes\u00fas la misma invitaci\u00f3n: \u00abEl que venga a m\u00ed\u00ad no tendr\u00e1 hambre y el que crea en m\u00ed\u00ad no tendr\u00e1 sed\u00bb (6,35). Del interior de Jes\u00fas, de su coraz\u00f3n seg\u00fan la mentalidad semita, mana la vida divina o el amor.<\/p>\n<p>El \u00faltimo gran d\u00ed\u00ada de la fiesta de los tabern\u00e1culos invita Jes\u00fas a los que le rodean a que vengan a El y beban: \u00abSi alguno tiene sed, venga a m\u00ed\u00ad y beba. El que cree en m\u00ed\u00ad, (para \u00e9l vale) como dijo la Escritura: R\u00ed\u00ados de agua viva brotar\u00e1n de su vientre, es decir, de su \u00ab. Esto dijo acerca del Esp\u00ed\u00adritu que iban a recibir los que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo en \u00e9l. \u00abPorque a\u00fan no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu, pues todav\u00ed\u00ada Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada sido glorificado\u00bb (7,37-39). El vientre o de donde brotar\u00e1n r\u00ed\u00ados de agua viva, es decir, el Esp\u00ed\u00adritu, se refiere a Jes\u00fas, no al creyente (R. Schnackenburg). Por razones exeg\u00e9ticas, los int\u00e9rpretes actuales refieren a Jes\u00fas el v. 38c: \u00abR\u00ed\u00ados de agua viva brotar\u00e1n de su interior\u00bb, pues nunca se dice en el EvJn que creyente broten corrientes de las que beban otros -tampoco en 4,14 el creyente se convierte en fuente para otros-. Adem\u00e1s, alude el evangelista en 7,37-39 a Jn 19,34: \u00abY al momento sali\u00f3 sangre y agua\u00bb; las corrientes de agua viva, de que hablara Jes\u00fas en 7,38, es el cuerpo del Se\u00f1or resucitado que concede el Esp\u00ed\u00adritu Santo a los disc\u00ed\u00adpulos (20,22; cf. tambi\u00e9n 19,30 \u00aby&#8230; entreg\u00f3 su esp\u00ed\u00adritu\u00bb). En 7,38c se esperar\u00ed\u00ada en vez de \u00ed\u00ada (\u00abvientre\u00bb, \u00abinterior\u00bb) la palabra \u00ed\u00ada (\u00abcoraz\u00f3n\u00bb). Los autores piensan que \u00abinterior\u00bb es aqu\u00ed\u00ad sin\u00f3nimo de \u00abcoraz\u00f3n\u00bb y que el evangelista ha escogido este t\u00e9rmino para destacar su relaci\u00f3n con la escena de la lanza que traspasa el costado de Jes\u00fas (Jn 19,34-37).<\/p>\n<p>Sin embargo, la interpretaci\u00f3n de 7,38c m\u00e1s extendida entre los padres de la Iglesia, gracias a la autoridad e influjo de Or\u00ed\u00adgenes, era la que refer\u00ed\u00ada el \u00abinterior\u00bb al creyente: \u00abdel interior del creyente brotar\u00ed\u00adan en Pascua r\u00ed\u00ados de agua viva\u00bb. Esta opini\u00f3n no tiene fundamento exeg\u00e9tico en el EvJn. Pero aun cuando fuera verdadera, no por eso ser\u00ed\u00ada falso que de las entra\u00f1as traspasadas de Jes\u00fas brotar\u00ed\u00adan corrientes de agua viva, cuando fuere exaltado en la cruz, ya que Jes\u00fas invita a venir a \u00e9l y a beber (4,13-14; 6,35; 7,37). En el caso de que la segunda opini\u00f3n (Or\u00ed\u00adgenes) fuera la verdadera, deber\u00ed\u00adamos afirmar, no obstante, que de Jes\u00fas manan caudales de agua vida, en los cuales bebe el creyente, que, a su vez, se convierte para otros en manantial de agua viva. Pero en el EvJn, como ya hemos indicado, no se dice que el creyente se convierta en manantial de agua viva para otros. Como quiera que fuera, la doctrina jo\u00e1nica acerca del Sdo. Coraz\u00f3n de Jes\u00fas sigue v\u00e1lida, independientemente de si una u otra opini\u00f3n es verdadera o falsa.<\/p>\n<p>En el discurso del Buen Pastor hallamos numerosas expresiones que dicen relaci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas: el Buen Pastor \u00abllama personalmente a sus ovejas por su nombre\u00bb (10,3c), \u00able siguen porque conocen su voz\u00bb (v. 4d), \u00abha venido para que tengan vida en abundancia\u00bb (v.10b), \u00abel Buen Pastor da la vida por sus ovejas\u00bb (v. 11 b.15b), conoce a sus ovejas y sus ovejas le conocen a \u00e9l, como \u00e9l y el Padre se conocen y aman (v. 14), y se entrega voluntariamente a la muerte por sus ovejas conforme al mandato recibido del Padre (v. 17-18).<\/p>\n<p>En el \u00faltimo discurso p\u00fablico despu\u00e9s de la entrada triunfal en Jerusal\u00e9n relaciona Jes\u00fas la venida de los gentiles que quieren verle con la llegada de \u00absu hora\u00bb (cf. 12,19-22 y 23-36): La \u00abhora de Jes\u00fas\u00bb es el \u00abtiempo cristol\u00f3gico\u00bb -cronol\u00f3gicamente, sin embargo, aproximadamente una semana- de su \u00abpaso de este mundo al Padre\u00bb (13,1a), que comienza con el estremecimiento de Jes\u00fas ante la pasi\u00f3n que se acerca (12,27) y el anuncio de su victoria sobre el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo y su exaltaci\u00f3n como Rey en la cruz, atrayendo a todos los hombres hacia s\u00ed\u00ad (12,28-33). La atracci\u00f3n que Cristo exaltado ejerce desde la cruz es la atracci\u00f3n del amor: \u00abY cuando yo sea elevado de la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u00ad\u00bb (v.32). Este vers\u00ed\u00adculo recuerda Jer 38,3 LXX: \u00abCon amor eterno te he amado, por eso te he con misericordia\u00bb (en el texto hebreo se encuentra en 31,3: \u00abTe he amado con amor eterno, por eso atraigo con bondad). Tanto Jer 38,3 LXX como Jn 12,32 emplean el mismo verbo griego (&#8216;elkf&#8217;o) con el significado de \u00abatraer con amor\u00bb. El texto de Jn 12,32 (\u00abatraer\u00e9 todos a m\u00ed\u00ad\u00bb) est\u00e1 relacionado con otros dos pasajes del EvJn que se refieren a los jud\u00ed\u00ados: \u00abCuando hay\u00e1is levantado al Hijo del hombre, entonces sabr\u00e9is que Yo Soy\u00bb (8,28b) y \u00abMirar\u00e1n al que han traspasado\u00bb (19,37). El coraz\u00f3n traspasado de Jes\u00fas atrae por medio del amor tanto a los gentiles (12,19-22.32) como a los jud\u00ed\u00ados que despu\u00e9s de Pascua se convertir\u00e1n a \u00e9l. El amor infinito (3,16-17) del crucificado y, a los ojos humanos, fracasado \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb (12,33; 18,32; 19,21) ejerce una atracci\u00f3n irresistible sobre todos los que no se cierran a su invitaci\u00f3n (12,32; 19,37). Del coraz\u00f3n abierto por la lanza manan corrientes de gracia, es decir, el Esp\u00ed\u00adritu Santo que el Resucitado concede a sus disc\u00ed\u00adpulos como representantes de la Iglesia (cf. 19,34-35; 20,22) y se comunica por medio de los sacramentos, especialmente el Bautismo (3,5-8), la Eucarist\u00ed\u00ada (6,51-58) y el Perd\u00f3n de los pecados (20,23).<\/p>\n<p>3. Rasgos divinos y humanos del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en otros escritos del NT<br \/>\nEn los sin\u00f3pticos se habla con frecuencia de la compasi\u00f3n de Jes\u00fas, que se expresa con el verbo griego \u00ed\u00addsomai y significa literalmente \u00abconmov\u00e9rsele a uno las entra\u00f1as\u00bb. Se trata de un rasgo profundamente humano de Jes\u00fas que se relaciona en la mentalidad hebrea con el coraz\u00f3n, como el lugar de donde proceden los sentimientos. Jes\u00fas se conmueve espont\u00e1neamente en su coraz\u00f3n al ver el leproso (Mc 1,41), la muchedumbre \u00abcansada y deca\u00ed\u00adda, como ovejas sin pastor\u00bb (Mt 9,36), las gentes hambrientas (Mt 14,14\/Mc 6,34; Mt 15,32\/Mc 8,2), la viuda de Na\u00ed\u00adn (Lc 7,13) y el ciego de Jeric\u00f3 (Mt 20,34). La compasi\u00f3n del buen samaritano y el padre del hijo pr\u00f3digo est\u00e1 referida metaf\u00f3ricamente a la misericordia de Jes\u00fas y Dios Padre respectivamente (Lc 10,33; 15,20). Cristo se presenta como manso y humilde de coraz\u00f3n e invita a todos los cansados y oprimidos a venir a \u00e9l para que encuentren en \u00e9l alivio y descanso.(Mt 11,28-30).<\/p>\n<p>En los escritos paulinos encontramos numerosas expresiones del Ap\u00f3stol que se refieren al amor de Cristo, que se ha ha entregado por \u00e9l y los dem\u00e1s hombres. S\u00f3lo mencionaremos algunas: \u00abCristo, cuando a\u00fan \u00e9ramos nosotros d\u00e9biles,&#8230; muri\u00f3 por los malvados\u00bb&#8230; \u00abDios mostr\u00f3 su amor para con nosotros en que&#8230; Cristo muri\u00f3 por nosotros\u00bb (Rom 5,7-8). Nada puede apartar a P \u00abdel amor de Dios en Jesucristo, Nuestro Se\u00f1or\u00bb (cf. 8,29-39, esp. v. 39). El testimonio m\u00e1s elevado de la m\u00ed\u00adstica o espiritualidad cristoc\u00e9ntrica paulina en relaci\u00f3n con el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas lo encontramos en G\u00e1l 2,19b-2o: \u00abEstoy crucificado con Cristo; y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad. Mi vida presente la vivo en la fe en el Hijo de Dios, cual me am\u00f3 y se \u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por mi\u00bb. El disc\u00ed\u00adpulo de P, autor de la Carta a los , ensalza la misi\u00f3n de su maestro: \u00ab&#8230;se me ha concedido el privilegio&#8230; de anunciar la incalculable riqueza de Cristo\u00bb; &#8230;dar a conocer \u00abla incalculable sabidur\u00ed\u00ada de Dios, seg\u00fan el plan eterno que Dios ha realizado en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u00bb (3,8.10). El autor contin\u00faa, pidiendo a Dios que los fieles puedan comprender \u00abcu\u00e1l es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento, a fin de que se\u00e1is llenos de toda la plenitud de Dios\u00bb (v. 17-19). En la a los Hebreos se afirma que Cristo se hizo \u00aben todo semejante a sus hermanos\u00bb (2,17; cf. v. 10-11), no es \u00abun sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, ya que fue probado en todo a semejanza nuestra, a excepci\u00f3n del pecado\u00bb (4,15), puede \u00abmostrarse comprensivo con los ignorantes y extraviados\u00bb (5,2; cf. v. 5-10) y al entrar en el mundo se ofreci\u00f3 al Padre \u00abpara realizar su voluntad\u00bb (10,5-10). Cristo en cuanto verdadero Dios y verdadero hombre abre en la cruz su coraz\u00f3n y ofrece a los hombres su amor .<\/p>\n<p>Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[486][242] La devoci\u00f3n a Jes\u00fas en la Iglesia ha sido intensa en los \u00faltimos siglos y permanente desde la fundaci\u00f3n de la misma Iglesia. El s\u00ed\u00admbolo del amor de Cristo a los hombres se ha visto siempre en el Coraz\u00f3n del Se\u00f1or. 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