{"id":10320,"date":"2016-02-05T07:24:16","date_gmt":"2016-02-05T12:24:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cruzadas\/"},"modified":"2016-02-05T07:24:16","modified_gmt":"2016-02-05T12:24:16","slug":"cruzadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cruzadas\/","title":{"rendered":"CRUZADAS"},"content":{"rendered":"<p>[940]<br \/>\n  Se conoce con este nombre las expediciones militares de los reinos o pr\u00ed\u00adncipes cristianos para defender la cruz ante las invasiones mahometanas acaecidas en Europa a lo largo de la Edad media. De manera especial se da este nombre a las expediciones que tuvieron por objetivo restablecer el dominio cristiano en Palestina y en los llamados Santos Lugares por los cristianos.<\/p>\n<p>   Las formas religiosas medievales con sus mitos y sus leyendas, la abundancia de nobleza segundota, desocupada y empobrecida, la conveniencia de desviar las tensiones b\u00e9licas hacia el enemigo com\u00fan mahometano, la necesidad de abrir mercados en Oriente por parte de las crecientes ciudades italianas, fueron las causas socioecon\u00f3micas que las fomentaron.<\/p>\n<p>    Y el esp\u00ed\u00adritu guerrero que despertaban los afanes expansionistas de los diversos grupos mahometanos, que se empe\u00f1aban en conquistar Europa, dio como resultado la aparici\u00f3n de religiosos militares (Ordenes militares) para luchar contra ellos. Fueron esos grupos los que mantuvieron durante tres siglos ese ideal oscilante y aglutinante de pactos y movimientos b\u00e9licos justificados religiosamente.<\/p>\n<p>    Las ocho cruzadas que, con diversa fortuna, suelen recordarse fueron:<br \/>\n   &#8211; La I dur\u00f3 de 1095 a 1099, predicada por Urbano II en el Concilio de Clermont en 1095 y dirigida por Godofredo de Buillon. Se tomaron determinadas ciudades: Nicea, Antioqu\u00ed\u00ada y Jerusal\u00e9n. Se cre\u00f3 el Reino de Jerusal\u00e9n en 1099, dependiente de los reinos europeos.<\/p>\n<p>   &#8211; La II de 1147 a 1149 fue predicada por San Bernardo y dirigida por Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania. Fracas\u00f3 ante Damasco y las tropas cristianas retrocedieron.<\/p>\n<p>   &#8211; La III fue de 1189 a 1192. Se debi\u00f3 a la toma de Jerusal\u00e9n por Saladino. La principal haza\u00f1a fue la toma de Chipre por Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, rey de Inglaterra.<\/p>\n<p>   &#8211; La IV, entre 1202-1204, fue promovida por Inocencio III. Se fund\u00f3 el Imperio latino en Constantinopla en 1204.<\/p>\n<p>   &#8211; La V en 1217 a 1221 fue tambi\u00e9n bendecida por Inocencio III y supuso una derrota en Monte Tabor y la huida de los supervivientes hacia Egipto.<\/p>\n<p>    La VI de 1228 a 1229 fue dirigida por Federico II de Alemania; logr\u00f3 la recuperaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, Bel\u00e9n y Nazareth.<\/p>\n<p>    La VII y la VIII estuvieron promovidas por Luis IX, Rey de Francia. La VII dur\u00f3 de 1248 a 1254 y la VIII se realiz\u00f3 en 1270, la cual ya puso su centro de atenci\u00f3n en T\u00fanez y no pas\u00f3 de este lugar norteafricano.<\/p>\n<p>   El tema de las cruzadas es uno de los que exigen un buen planteamiento y mejor interpretaci\u00f3n cuando se intenta clarificar la intenci\u00f3n de la Iglesia en aspectos b\u00e9licos y de paz, a los que tan sensibles son los hombres modernos y sobre todo los j\u00f3venes. Al presentar estos hechos b\u00e9licos cristianos es conveniente formular los hechos en su contexto y actuar de modo pedag\u00f3gico. De lo contrario dif\u00ed\u00adcilmente se pueden entender los ideales y los valores que, sin duda, laten en tales gestos cristianos.<\/p>\n<p>    El deseo mahometano de conquistar Europa, que no se realiz\u00f3 entonces, choc\u00f3 con la resistencia de los reinos cristianos que la formaban e hicieron posible una cultura cristiana (arte, leyes, familia, literatura) duradera hasta hoy. La respuesta militar a las pretensiones mahometanas de conquista s\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad encuentra explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Espa\u00f1a qued\u00f3 marginada de las Cruzadas de Europa, pues bastante ten\u00ed\u00adan los Reinos cristianos peninsulares con recuperar el antiguo reino visig\u00f3tico, tarea que durar\u00ed\u00ada ocho siglos, desde el 711 en que Tarik cruz\u00f3 el estrecho hasta la toma de Granada en Enero del 1492.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLas cruzadas fueron expediciones militares de la Europa occidental al Mediterr\u00e1neo oriental con el fin de sustraer Tierra Santa a la dominaci\u00f3n isl\u00e1mica y volver a ponerla en manos cristianas. Hubo cinco grandes cruzadas. La amenaza del islam se dej\u00f3 sentir en Espa\u00f1a especialmente en el siglo XI, dando origen a las guerras de la Reconquista. >Gregorio VII abrig\u00f3 tambi\u00e9n la idea de llevar a cabo guerras santas con fines reformadores. Poco a poco se fue creando una mentalidad militar cristiana, que respondi\u00f3 a la llamada a la primera cruzada lanzada por Urbano II (1088-1099) en el concilio de Clermont en 1095.<\/p>\n<p>Hacia 1099 Jerusal\u00e9n fue conquistada, y durante los veinte a\u00f1os siguientes los cristianos trataron de consolidar su victoria estableciendo una serie de Estados latinos. Cuando cay\u00f3 Edesa el a\u00f1o 1144, se convoc\u00f3 una segunda cruzada, predicada especialmente por san >Bernardo. Se inici\u00f3 en 1147 y no consigui\u00f3 que los francos se establecieran en Oriente. Cuando en 1187 Saladino conquist\u00f3 Jerusal\u00e9n y se apoder\u00f3 de buena parte de los territorios latinos, fue convocada una tercera cruzada (1189-1192), en la que participaron el emperador Barbarroja, Ricardo I de Inglaterra y Felipe II de Francia. Se recuperaron gran parte de los territorios latinos, pero no se consigui\u00f3 reconquistar Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>La cuarta cruzada se inici\u00f3 en 1202. Su destino inicial era Egipto, pero fue desviada a Constantinopla, que fue saqueada en abril de 1204, dejando un recuerdo imborrable en Oriente y un rencor hacia el Occidente latino que durar\u00ed\u00ada siglos. Luego los intereses de Occidente se dividir\u00ed\u00adan entre el nuevo Imperio latino, Rumania y las necesidades de los francos, sometidos cada vez a mayor presi\u00f3n por los musulmanes.<\/p>\n<p>En la apertura del IV concilio de >Letr\u00e1n (1215) Inocencio III (1198-1216) se\u00f1al\u00f3 la reforma de la Iglesia y la cruzada como los temas principales. La constituci\u00f3n final trata con mucho detalle de la cruzada, propuesta para el 1 de junio de 1217. Pero antes de emprenderse muri\u00f3 Inocencio III y la cruzada no lleg\u00f3 a realizarse.<\/p>\n<p>Hubo algunas otras cruzadas. Muchos grupos, en parte militares, en parte peregrinos, marcharon en apoyo de los Estados latinos. Jerusal\u00e9n estuvo en manos cristianas de 1229 a 1244. Poco a poco los Estados latinos fueron sucumbiendo al poder musulm\u00e1n, hasta que en 1291 cay\u00f3 el \u00faltimo Estado latino. Durante los 150 a\u00f1os siguientes hubo muchas expediciones contra los turcos y se habl\u00f3 mucho de cruzadas. Los griegos acudieron al concilio de >Florencia con la intenci\u00f3n tanto de conseguir ayuda contra los turcos como de buscar la unidad de fe con Occidente. Pero faltando la ayuda pr\u00e1ctica de Occidente, Constantinopla cay\u00f3 en manos de los turcos en 1453. P\u00ed\u00ado II (1458-1464) puso gran empe\u00f1o en organizar una cruzada, pero no consigui\u00f3 el respaldo necesario. Con \u00e9l, si no ya antes con la victoria de los turcos en Nic\u00f3polis en 1396, muri\u00f3 definitivamente el ideal cl\u00e1sico de las cruzadas.<\/p>\n<p>Los efectos de las cruzadas en la Iglesia reclaman una matizada valoraci\u00f3n. Su popularidad inicial entre los papas, los obispos, el clero y los laicos dio inicio a una espiritualidad de hero\u00ed\u00adsmo y sacrificio y a un amor intenso a los Santos Lugares. La penitencia y oraci\u00f3n a que iban asociadas y el logro de indulgencias que persegu\u00ed\u00adan tambi\u00e9n los cruzados apuntan a valores espirituales. Las cruzadas se consideraban como una expresi\u00f3n valiosa de la vocaci\u00f3n cristiana. Los caballeros seculares y las distintas \u00f3rdenes de caballer\u00ed\u00ada estaban unidos por valores comunes a toda la cristiandad; las \u00f3rdenes de caballeros hospitalarios se ocupaban adem\u00e1s de los peregrinos y de todos los que ca\u00ed\u00adan enfermos en Tierra Santa. Los impuestos destinados a las cruzadas eran por lo general pagados de buena gana, al menos al principio. Pero la brutalidad de las cruzadas, la venalidad de algunos de los que tomaron parte en ellas, las ambiciones pol\u00ed\u00adticas y la b\u00fasqueda de riquezas en Oriente son aspectos negativos. Peor a\u00fan fueron las masacres de >jud\u00ed\u00ados llevadas a cabo por los cruzados en su camino a trav\u00e9s de Europa. Mucho antes de que acabaran, los abusos hab\u00ed\u00adan llevado a la gente a desilusionarse con la idea de las cruzadas. Otro motivo de desilusi\u00f3n fue la sensaci\u00f3n de desenga\u00f1o: \u00bfpor qu\u00e9 cosechaban tantos fracasos los que estaban luchando por la causa de Dios?<br \/>\nM\u00e1s ambigua fue la ampliaci\u00f3n de la idea de cruzada a las ofensivas contra los herejes y los infieles. Se procedi\u00f3 as\u00ed\u00ad a evangelizar a trav\u00e9s de la espada en el centro de Alemania y en el \u00e1rea b\u00e1ltica. Las cruzadas contra los >albigenses estaban te\u00f3ricamente justificadas como luchas por la fe. En 1208 Inocencio III proclam\u00f3 una cruzada contra ellos, que se caracteriz\u00f3 por una gran crueldad. El concilio IV de >Letr\u00e1n y los papas posteriores ampliaron a los que participaban en estas cruzadas los privilegios espirituales de que gozaban los que part\u00ed\u00adan a Tierra Santa. Pero esta ampliaci\u00f3n de la idea de las cruzadas se mezcl\u00f3 demasiado f\u00e1cilmente con intereses pol\u00ed\u00adticos y de facciones: las guerras seculares se convirtieron en guerras religiosas y el papado se sirvi\u00f3 a veces de la idea de las cruzadas para la consecuci\u00f3n de sus propios objetivos pol\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abcruzada\u00bb se ha usado en los siglos XIX y XX en relaci\u00f3n con movimientos religiosos de especial fervor, a menudo con un inter\u00e9s particular en la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto y naturaleza<br \/>\nDesde el siglo xiii, se llaman \u00abcruzadas\u00bb (lat\u00ed\u00adn medieval cruciata), todas aquellas expediciones de peregrinos y ej\u00e9rcitos emprendidas contra incr\u00e9dulos y herejes bajo la direcci\u00f3n de la Iglesia durante la alta y baja edad media, que llevaron a cabo los cruce signati (cruzados), ligados por un voto y con una cruz de tela que se cos\u00ed\u00adan encima. La idea de c., como forma particular de la idea de guerra justa y santa, abarca una parte considerable de la historia de la piedad y espiritualidad occidental y se extiende, m\u00e1s all\u00e1 de la era de las cruzadas propiamente dichas, pasando por las expediciones de descubrimiento y las guerras contra los turcos, hasta la edad moderna. Su realizaci\u00f3n m\u00e1s primigenia se dio en las expediciones a oriente llevadas a cabo entre los a\u00f1os 10951291, para la restauraci\u00f3n del dominio cristiano sobre los santos lugares. Formas previas o manifestaciones aisladas fueron las luchas de Bizancio contra los \u00e1rabes y la -> reconquista espa\u00f1ola desde el siglo vlll, lo mismo que, entre otras, las cruzadas dentro de occidente contra paganos, herejes y cism\u00e1ticos entre eslavos, albigenses y husitas. Pero en las expediciones de oriente se pusieron de manifiesto con m\u00e1xima repercusi\u00f3n hist\u00f3rica la intenci\u00f3n central y la propiedad del cristiano medieval: su fe en la posible realizaci\u00f3n temporal de la civitas Dei; en ellas cobraron forma concreta los modos esenciales del orden medieval: cristianismo y feudalismo como fuerzas expansivas y universalistas, con su simult\u00e1neo af\u00e1n de ordenaci\u00f3n jer\u00e1rquica. En ellas confluyeron motivos complejos, que s\u00f3lo se comprenden por la situaci\u00f3n general de occidente durante los siglos xl-x111, de suerte que toda descripci\u00f3n uniforme de la naturaleza y los fines de las c. particulares ser\u00ed\u00ada unilateral. Seg\u00fan el aspecto que se consideren las c. aparecen como: nueva fase de la emigraci\u00f3n de los pueblos y ocupaci\u00f3n colonial; consecuencia de trasformaciones econ\u00f3micas y sociales; prueba de fuerza o tambi\u00e9n af\u00e1n de aventuras de los caballeros que suben a la clase dirigente; estallido espont\u00e1neo de ideas religiosas acumuladas, precipitado de la conciencia comunitaria del cristianismo occidental, forma temprana del imperialismo, especialmente de Francia; primer movimiento europeo de masas; expresi\u00f3n de la ambici\u00f3n papal; o tambi\u00e9n, forma particular del prop\u00f3sito misionero de dominio universal. En la perspectiva de la historia universal, las c. se insertan en la lucha mundial entre oriente y occidente por la frontera de Europa u -> occidente contra Asia, lucha que se inici\u00f3 en la antig\u00fcedad entre el mundo cultural helen\u00ed\u00adsticoromano y Persia y, con constelaciones variadas, se prosigue hasta hoy d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Las c. en sentido estricto, aunque no siempre sostenidas por iguales motivos de la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica y del pueblo, pueden deslindarse frente a otras guerras de color religioso por las bases jur\u00ed\u00addicas que fueron asentadas, el a\u00f1o 1095, en el concilio de Clermont por el papa Urbano ii. El canon 2 del concilio y el famoso serm\u00f3n del papa constituyeron la cruzada como instituci\u00f3n de derecho can\u00f3nico con determinados criterios. A todos aquellos que marcharan a Jerusal\u00e9n para liberar a la Iglesia de Dios, no por motivos de honores mundanos o por raz\u00f3n de dinero, sino sola devotione, se les conced\u00ed\u00ada indulgencia plenaria de las penas por sus pecados (omnis poenitentia peccatorum): primera proclamaci\u00f3n de una indulgencia plenaria. Por la rotura a la ligera del voto se incurr\u00ed\u00ada en excomuni\u00f3n. Una serie de privilegios, sancionados desde la segunda cruzada por bulas papales, ten\u00ed\u00ada por objeto la protecci\u00f3n legal de los cruzados y de sus familias y bienes dejados en la patria. Urbano ii entend\u00ed\u00ada la c. como renovaci\u00f3n de la idea de la paz de Dios a escala universal. La uni\u00f3n del canon de la indulgencia con privilegios civiles y otras promesas religiosas y materiales explica la repercusi\u00f3n extraordinaria del llamamiento de Clermont. La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica de aquella \u00e9poca, concretamente al poner en relaci\u00f3n su propio tiempo y a los cristianos con el pueblo veterotestamentario de Dios y su funci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n antes de la venida del anticristo, proclamaba la cruzada como obra de Dios (\u00abDeus te vutt!> ), como Gesta Dei per Francos, porque el Se\u00f1or dice: Ab Oriente adducam semen tuum et ab Occidente congregabo (Sal 43), Erit sepulcrum eius gloriosum (Is 11, 10). La predicaci\u00f3n de la c. con la nueva interpretaci\u00f3n de determinados textos b\u00ed\u00adblicos por los legados papales, entraba desde la segunda cruzada en los fundamentos jur\u00ed\u00addicos de las cruzadas.<\/p>\n<p>II. Presupuestos<br \/>\nEl origen y curso del movimiento de c. se entiende partiendo de m\u00faltiples presupuestos, de los cuales vamos a mentar algunos.<\/p>\n<p>El problema fundamental de la relaci\u00f3n entre cristianismo y guerra, tal como resulta de la tensi\u00f3n entre la prohibici\u00f3n de matar y el mandamiento de la paz en el Nuevo Testamento, por una parte, y el deber de obedecer a la autoridad, por otra, condujo en el encuentro permanente con el Estado y en la lucha del imperio cristiano con gentiles y herejes a la formaci\u00f3n de una \u00e9tica cristiana de la guerra. La concepci\u00f3n precursora de los padres sobre el bellum iustum Deo auctore para el mantenimiento de la paz (Agust\u00ed\u00adn), pero tambi\u00e9n como mandato misional (Gregorio Magno), se fusion\u00f3 con las m\u00e1ximas germ\u00e1nicas de la gloria guerrera, la lealtad y el derecho a la resistencia. En la \u00e9poca de la disputa de las investiduras se condens\u00f3 la idea del sanctum praetium contra los enemigos de la Iglesia, aun cuando persisti\u00f3 la prohibici\u00f3n tradicional de las armas para los cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>La -> reforma cluniacense contribuy\u00f3 esencialmente a la cristianizaci\u00f3n de la nobleza feudal y de la caballer\u00ed\u00ada, pues foment\u00f3 la extensi\u00f3n de la esfera de funciones eclesi\u00e1sticas a las capas sociales laicas. La reforma cluniacense respald\u00f3 por igual el movimiento de paz de Dios de los siglos x-xi que la lucha contra los \u00e1rabes en Espa\u00f1a o el auge de las peregrinaciones. El hecho de que la reforma mon\u00e1stica desembocara en una reforma universal de la Iglesia fortaleci\u00f3 la aspiraci\u00f3n jer\u00e1rquica de los papas reformadores, que se tradujo en la conciencia del primado como suprema potestad de jurisdicci\u00f3n sobre toda la cristiandad; la idea de las c. se insertaba as\u00ed\u00ad org\u00e1nicamente. La tradici\u00f3n de las peregrinaciones a Palestina se remontaba a los d\u00ed\u00adas de la construcci\u00f3n de la bas\u00ed\u00adlica constantiniana del santo sepulcro, en la que, seg\u00fan la leyenda, se guardaba la reliquia de la cruz hallada por Elena, la madre del emperador. El emperador Heradio la hab\u00ed\u00ada devuelto al G\u00f3lgota, el a\u00f1o 630, tras una campa\u00f1a victoriosa contra los persas, que hab\u00ed\u00adan penetrado hasta Jerusal\u00e9n; fue \u00e9sta la primera c. en sentido literal.<\/p>\n<p>Pero hasta el a\u00f1o 640 sucumbieron Palestina y Siria ante una nueva avalancha de Asia; bajo los sucesores de Mahoma, en la vertiginosa expansi\u00f3n \u00e1rabe, el &#8211;> Islam se convirti\u00f3 en antipolo del hemisferio cristiano. La relaci\u00f3n del cristianismo con el Islam tom\u00f3 en parte forma guerrera, en tres frentes: en el pr\u00f3ximo oriente, en Espa\u00f1a y en Sicilia fue detenido el empuje \u00e1rabe (en 718 ante Constantinopla, 732 junto a Tours y Poitiers, en 1085 reconquista de Toledo, en el siglo xi luchas de los normandos en el sur de Italia contra los \u00e1rabes y tambi\u00e9n contra Bizancio). Pero de momento el mundo qued\u00f3 dominado por los centros de ambas potencias: en occidente, Roma y C\u00f3rdoba; en oriente, Constantinopla y Damasco o, desde 750, Bagdad. Aparte de luchas fronterizas con matiz religioso, una especie de \u00abprecruzadas\u00bb, ambas culturas v\u00ed\u00advian en coexistencia relativamente pac\u00ed\u00adfica. Los cristianos continuaron peregrinando a Santiago de Compostela y a Palestina, donde, desde 969, se hab\u00ed\u00adan asentado los fatimitas egipcios. El protectorado franco sobre los santos lugares, erigido por Carlomagno en trato diplom\u00e1tico con Bagdad, as\u00ed\u00ad como las peregrinaciones y los relatos de viajeros mantuvieron viva la responsabilidad de occidente por la tierra santa y por los cristianos de oriente. La transitoria persecuci\u00f3n de los cristianos y la destrucci\u00f3n del santo sepulcro por un extravagante monarca fatimita entre los a\u00f1os 1009-20, provocaron la precipitada enc\u00ed\u00adclica de c. del papa Sergio iv, que no tuvo eco popular, y luego la transformaci\u00f3n de las peregrinaciones a Palestina en grandes expediciones (p. ej., en 1064-65 bajo el arzobispo de Maguncia y el obispo de Bamberg partieron de 7000 a 12 000 expedicionarios).<\/p>\n<p>Base agravante de las c. fueron adem\u00e1s las relaciones entre occidente y Bizancio. El alejamiento, que fue creciendo desde la \u00e9poca carolingia, entre el occidente latino y germ\u00e1nico de la antigua Roma y la nueva Roma griega, as\u00ed\u00ad como la rivalidad entre los dos imperios y sistemas eclesi\u00e1sticos por lograr la primac\u00ed\u00ada e imprimir su sello en la tradici\u00f3n romana condujeron al cisma de 1054, que sell\u00f3 la escisi\u00f3n del viejo orbe cristiano. As\u00ed\u00ad se comprende que, si bien la radical transformaci\u00f3n de la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en oriente desde mediados del siglo xi produjo una aproximaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica entre la Roma de oriente y la de occidente, sin embargo, a la cuesti\u00f3n pol\u00ed\u00adtica iba tambi\u00e9n anejo el problema de la uni\u00f3n de las Iglesias como aguij\u00f3n din\u00e1mico de las futuras relaciones. El peligro musulm\u00e1n bajo la nueva forma racial de los selj\u00facidas turcos, venidos de las estepas de Asia, sucedi\u00f3 en 1055 al califato \u00e1rabe de Bagdad, agudiz\u00f3 la presi\u00f3n sobre el bloque bizantino y fund\u00f3 el sultanado de Roum (Iconio). La ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en 1070, que conmovi\u00f3 profundamente a la cristiandad, y la petici\u00f3n de auxilio del basileus de Constantinopla dieron el comp\u00e1s de entrada para la intervenci\u00f3n de occidente. El proyecto papal de c. del a\u00f1o 1074, que no fue llevado a cabo, y la llamada a las armas en 1095 estuvieron bajo el lema: ayuda armada a trueque de la uni\u00f3n de las Iglesias.<\/p>\n<p>Bizancio y el emperador Alexios i esperaban desde luego ayuda de mercenarios para la recuperaci\u00f3n del Asia Menor y Siria, pero no una irrupci\u00f3n en masa de ej\u00e9rcitos \u00abfrancos\u00bb, cuyos caudillos se erig\u00ed\u00adan en \u00e1rbitros en la organizaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y eclesi\u00e1stica del pr\u00f3ximo oriente. Los Estados latinos de oriente se convirtieron, para la visi\u00f3n bizantina, en tumores cancerosos de la Romania griega. En las distintas finalidades de occidente y de Bizancio, lo mismo que en la experiencia antibizantina de la pol\u00ed\u00adtica normanda, arraigaron g\u00e9rmenes de futuras tensiones. As\u00ed\u00ad naci\u00f3 la convicci\u00f3n de la perfidia Graecorum.<\/p>\n<p>III. Desarrollo<br \/>\nOscila la numeraci\u00f3n de las c. mayores (7-9). Las numerosas expidiciones menores las m\u00e1s de las veces s\u00f3lo tuvieron importancia local.<\/p>\n<p>1. La primera c. (1095-1101), sin participaci\u00f3n de reyes, emprendida por caballeros y gentes del pueblo, ocupa un lugar aparte por el entusiasmo religioso, el \u00e9xito y el amplio eco que hall\u00f3 en la historiograf\u00ed\u00ada. Una vez deshecha la tumultuaria \u00abcruzada de campesinos\u00bb bajo el ermita\u00f1o y monje ambulante Pedro de Amiens, la expedici\u00f3n principal por tierra y por mar, bajo la organizaci\u00f3n del legado Adhemar de Le Puy, y los pr\u00ed\u00adncipes franceses y normandos (Godofredo de Bouillon, Raimundo de Toulouse, Boemundo de Tarento y otros), condujo a la toma de Jerusal\u00e9n y a la fundaci\u00f3n de los principados latinos de Edesa, Antioqu\u00ed\u00ada y posteriormente Tr\u00ed\u00adpolis, con escasa dependencia feudal del reino de Jerusal\u00e9n. La organizaci\u00f3n de los Estados de ultramar completamente nuevos y de tipo supranacional, compuestos de heterog\u00e9neos elementos occidentales, griegos y armenios, con su propia Iglesia patriarcal latina bajo la autoridad romana, como posesi\u00f3n te\u00f3rica de toda la cristiandad, pero en rivalidad jur\u00ed\u00addica con Bizancio; fue de hecho la obra creadora de algunos pr\u00ed\u00adncipes cruzados, como coronamiento colonial del feudalismo occidental. Juntamente con las cr\u00f3nicas (especialmente Fulcher de Chartres, Guillermo de Tiro), desde el tard\u00ed\u00ado siglo xii las Assises de J\u00e9rusalem nos permiten entender la estructura feudal mon\u00e1rquica del nuevo reino. Los estados cruzados, un microcosmos con colorido extranjero del macrocosmos occidental, permanecieron en adelante implicados en los procesos de oriente, lo mismo que en los azares de sus dinast\u00ed\u00adas enraizadas en occidente (p. ej., las casas de Toulouse, Lusignan, Ibelin). Su defensa fue el objeto de las restantes cruzadas. Para servir a sus necesidades nacieron tambi\u00e9n en el siglo xr las \u00f3rdenes religiosas de caballer\u00ed\u00ada (sanjuanistas, templarios, caballeros teut\u00f3nicos), con el fin de proteger a los peregrinos mediante hospitales y el apoyo de las armas. Tales \u00f3rdenes eran una t\u00ed\u00adpica encarnaci\u00f3n institucional del ideal religioso y militar de c. Bernardo de Claraval expuso en 1128 su programa en la obra dirigida a los templarios: De laude novae militiae.<\/p>\n<p>2. La segunda cruzada, motivada por la ca\u00ed\u00adda de Edesa el a\u00f1o 1144, vino a ser el punto culminante del movimiento de c. Preparada por el arrebatador genio religioso de Bernardo de Claraval, al equiparar la guerra contra los turcos, la reconquista espa\u00f1ola y la colonizaci\u00f3n alemana oriental (cruzada contra los vendos de 1147 ), recibi\u00f3 un rasgo universal, siendo entendida como universum opus de los cristianos contra los infieles del mundo. El \u00fanico \u00e9xito fue la conquista de Lisboa, mientras la expedici\u00f3n de oriente, como empresa real de Alemania y Francia (Contado iir, Luis vir), inserta en la red de planes pol\u00ed\u00adticos estatales, acab\u00f3 en desastre sombr\u00ed\u00ado e inici\u00f3 la retirada de los territorios de ultramar. La resignaci\u00f3n y la duda de que la cruzada fuera querida por Dios abrieron la cr\u00ed\u00adtica que en adelante oper\u00f3 como contrapeso de la teor\u00ed\u00ada de la guerra santa.<\/p>\n<p>3. Con la tercera c. (1189-92), reacci\u00f3n a la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en 1187, la lucha mundial entre cristianismo e islamismo alcanz\u00f3 exteriormente el punto culminante de una concepci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica universal. Occidente, Bizancio e Islam se enfrentaron en personalidades de monarcas congeniales: de un lado, el emperador Federico i Barbarroja, el rey de Francia Felipe it Augusto y Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n de Inglaterra; de otra parte el mahometano Saladino, amable y genial, que condujo a una guerra santa de gran estilo; y, junto a ellos, el emperador Manuel i Comneno, ant\u00ed\u00adpoda de Barbarroja, renovador de la idea bizantina de dominio universal. Sin embargo la cruzada, complic\u00e1ndose con las ant\u00ed\u00adtesis entre imperio y papado, entre Inglaterra y Francia, acab\u00f3 en episodios particulares desafortunados. Despu\u00e9s de la muerte de Barbarroja, ahogado en el r\u00ed\u00ado Salepo, se dispersaron las fuerzas. Se lleg\u00f3 a un modus vivendi fijado por pacto entre cristianos y musulmanes en tierra santa, regulado en adelante por armisticios temporalmente renovados. Con las \u00fanicas conquistas, la toma de Chipre por Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, que permaneci\u00f3 como \u00faltimo baluarte insular (hasta 1561 no cay\u00f3 en manos turcas), y con la reconquista de Acre, sede hasta 1291 del mutilado reino de Jerusal\u00e9n, los territorios occidentales en oriente siguieron existiendo como tronco sin coraz\u00f3n. E1 ep\u00ed\u00adlogo, la cautividad por maniobra de Leopoldo y Enrique vi y el rescate de Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, puso de manifiesto que la pol\u00ed\u00adtica de c. era un instrumento en el juego de intereses entre las potencias rivales dentro de Europa.<\/p>\n<p>4. La c. alemana (1195-98) estuvo bajo el signo de la agon\u00ed\u00ada de la idea imperial de la dinast\u00ed\u00ada Hohenstaufen. En la concepci\u00f3n de Enrique vi, heredero de la pol\u00ed\u00adtica imperial de los Hohenstaufen y de la normanda en el Mediterr\u00e1neo, la c. deb\u00ed\u00ada formar un anillo con la subordinaci\u00f3n feudal de Chipre y de la Armenia Menor, en busca de un imperio mundial y hereditario, que se deshizo con la temprana muerte de Enrique.<\/p>\n<p>Con este segundo fracaso del intento imperial de entrar en la pol\u00ed\u00adtica de oriente, cay\u00f3 el proyecto de c. en una escisi\u00f3n entre la idea y la realizaci\u00f3n. El papa Inocencio itr, el m\u00e1s en\u00e9rgico sucesor de los papas reformadores, trat\u00f3 de poner dicho proyecto a servicio de la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica y de organizarlo nuevamente, con el fin de recuperar todos los territorios anta\u00f1o cristianos de tierra santa, y con el de restaurar la hegemon\u00ed\u00ada papal incluso en las Iglesias cism\u00e1ticas de oriente. Sin embargo, todos los esfuerzos siguientes se quedaron en caricaturas del bellum iustum.<\/p>\n<p>5. Por de pronto la cuarta cruzada (120204), en lugar de la recuperatio terrae sanctae, acab\u00f3 con la conquista de Constantinopla. En efecto, la soberbia rep\u00fablica mar\u00ed\u00adtima de Venecia, cuyos privilegios comerciales hab\u00ed\u00adan sido violados por Bizancio, bajo su viejo dux Enrico Dandolo, que desconoc\u00ed\u00ada los escr\u00fapulos, aprovechando la confusi\u00f3n din\u00e1stica griega, logr\u00f3 torcer la cruzada para sus fines, erigi\u00e9ndose sobre las ruinas de la saqueada capital imperial griega en se\u00f1ora comercial del Mediterr\u00e1neo, en el umbral de Asia. El occidente sac\u00f3 de todo ello la dudosa ganancia de un d\u00e9bil imperio latino de Constantinopla, que casi naci\u00f3 muerto, pues volvi\u00f3 a caer en 1261. Las cuantiosas y preciosas reliquias s\u00f3lo parcialmente compensaron a los enga\u00f1ados peregrinos por las reliquias de la ciudad santa. Las esperanzas del papa sobre la uni\u00f3n de las Iglesias quedaron finalmente fallidas. Los renovados gritos de auxilio, de tono grandioso, obras maestras de elocuente persuasi\u00f3n, hechas populares sobre todo en Francia por el legado Jacobo de Vitry, hallaron eco macabro en las cruzadas de los ni\u00f1os (1212). Miles de ni\u00f1os de hasta 12 a\u00f1os se amontonaron en el sur de Francia y en la Renania en torno a dirigentes fanatizados, para marchar a la tierra prometida, que ser\u00ed\u00ada de ellos seg\u00fan la promesa evang\u00e9lica: \u00abDe ellos ser\u00e1 el reino de los cielos.\u00bb Embarcados por mercaderes, perecieron m\u00ed\u00adseramente. Testimonio elocuente, por otra parte, de la fr\u00ed\u00ada reacci\u00f3n de los cabezas de Estado es el Stabilimentum crucesignatorum, redactado por mandato de Felipe ii para fijar los privilegios de los cruzados y asegurar frente a ellos los derechos de soberan\u00ed\u00ada civil (legislaci\u00f3n, jurisdicci\u00f3n y tributos).<\/p>\n<p>6. La quinta cruzada (1217-21), sin activa participaci\u00f3n de los cabezas de Estado, condujo a la entrega de Damieta, metr\u00f3poli del Nilo, poco antes conquistada. Desde la tercera cruzada, Egipto era mirado como clave de Jerusal\u00e9n. Seg\u00fan la visi\u00f3n eclesi\u00e1stica, el fracaso pesaba sobre la pol\u00ed\u00adtica de dilaci\u00f3n de Federico ii Hohenstaufen, que hab\u00ed\u00ada hecho el voto de c. el a\u00f1o 1215. Con ello, la cuesti\u00f3n de la cruzada entraba una vez m\u00e1s en la esfera de la pol\u00ed\u00adtica imperial alemana. A1 renovarse dram\u00e1ticamente el conflicto entre las dos potestades supremas, el negotium terrae sanctae vino a ser el negotium imperii, eclesi\u00e1sticamente requerido, cuya ejecuci\u00f3n llev\u00f3 luego en cierto modo ad absurdum la idea eclesi\u00e1stica de c. Porque la segunda toma de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 1229 durante la sexta cruzada fue fruto sin lucha de un contrato entre el emperador excomulgado y el sult\u00e1n. Como marido de Isabella, heredera de Acre-Jerusal\u00e9n, Federico ii se coron\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo sin ceremonia eclesi\u00e1stica en la iglesia del santo sepulcro como rey de Jerusal\u00e9n y lanz\u00f3 un manifiesto de paz al mundo cristiano, mientras el papa pon\u00ed\u00ada en entredicho los lugares santos. Se dio as\u00ed\u00ad un cumplimiento memorable, siquiera ef\u00ed\u00admero, del sue\u00f1o de la cristiandad, aunque en craso choque entre la idea papal tradicional de c. y la incipiente raz\u00f3n de estado. Las luchas llevadas a oriente entre gibelinos y g\u00fcelfos destrozaron las fuerzas occidentales. El a\u00f1o 1244 se perdi\u00f3 definitivamente Jerusal\u00e9n. Los \u00faltimos Hohenstaufen llevaron todav\u00ed\u00ada el mero t\u00ed\u00adtulo vac\u00ed\u00ado de reyes de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>7. La tr\u00e1gica fase \/final de las c., sostenida una vez m\u00e1s por desesperado valor religioso, fue de nuevo obra de Francia bajo la destacada figura del rey Luis ix el Santo. Su primera expedici\u00f3n (1249-1250) se estrell\u00f3 otra vez junto a Damieta. La segunda, en 1270, hubo de parar en T\u00fanez a causa de la muerte del rey. Con ello sucumbi\u00f3 tambi\u00e9n la pol\u00ed\u00adtica mundial y de cruzada que hab\u00ed\u00ada desarrollado la l\u00ed\u00adnea regia lateral d\u00e9 los Anjou, herederos de la monarqu\u00ed\u00ada siciliana de los normandos y de los Hohenstaufen. Las \u00faltimas posesiones de los cristianos latinos en Siria, interiormente debilitadas por la anarqu\u00ed\u00ada y las rivalidades, cayeron desde 1265 en poder de los mamelucos egipcios, que hab\u00ed\u00adan vencido a la Horda de oro de Gengis-Kan. Con la ca\u00ed\u00adda de Acre en 1291 qued\u00f3 sellado el destino del dominio cristiano en la terra sancta. La ca\u00ed\u00adda de Constantinopla el a\u00f1o 1453 iniciar\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde las guerras contra los turcos.<\/p>\n<p>IV. Balance<br \/>\nA la luz de la historia de los hechos, las c. aparecen como tr\u00e1gico episodio de derramamiento de sangre en nombre de Dios, por intolerancia y ambici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica; como sacrificio de vidas humanas, inconmensurable con los fines perseguidos. No faltan efectos positivos, como la dilataci\u00f3n del horizonte geogr\u00e1fico, la intensificaci\u00f3n del volumen de comercio por la rotura del bloqueo \u00e1rabe del Mediterr\u00e1neo, lo que aprovech\u00f3 principalmente a las ciudades mar\u00ed\u00adtimas italianas, am\u00e9n del progreso de la t\u00e9cnica de la guerra y la animaci\u00f3n del intercambio de reliquias, arte y cultura; sin embargo, la investigaci\u00f3n m\u00e1s reciente tiende a conceder un car\u00e1cter relativo a esas ventajas frente a las desventajas. Pero una mera ponderaci\u00f3n fr\u00ed\u00ada del balance positivo y negativo dif\u00ed\u00adcilmente hace justicia a la \u00e9poca. En la visi\u00f3n general, las c. siguen siendo no s\u00f3lo expresi\u00f3n del universalismo medieval de la pol\u00ed\u00adtica eclesi\u00e1stica y no s\u00f3lo una piedra de toque decisiva, aunque condicionada por el tiempo, en el proceso mundial de fusi\u00f3n y lucha entre oriente y occidente, sino que en ellas se realiz\u00f3 adem\u00e1s un giro importante del esp\u00ed\u00adritu religioso. Mientras por una parte se secularizaba la idea de cruzada, la resignaci\u00f3n y la cr\u00ed\u00adtica operaban por otra una interiorizaci\u00f3n, nacida de la idea de que pod\u00ed\u00ada realizarse una peregrinaci\u00f3n espiritual a Jerusal\u00e9n sin necesidad de una expedici\u00f3n armada a oriente. Porque, as\u00ed\u00ad argumentaban los cr\u00ed\u00adticos, era una necedad correr a encontrar el madero de la cruz, cuando en casa se abandonaba al Crucificado; correr a apagar el fuego del vecino, cuando la propia casa estaba en llamas. La interpretaci\u00f3n demasiado material de la Escritura en parte cedi\u00f3 el paso a una ex\u00e9gesis m\u00e1s aleg\u00f3rica. Pero tuvo gran importancia pr\u00e1ctica para el futuro el germen de -> tolerancia, tal como Francisco de As\u00ed\u00ads lo puso en 1219 ante Damieta, cuando, exponiendo su persona, se propuso convertir al sult\u00e1n en vez de combatirlo. Desde la baja edad media en adelante, junto al antiguo m\u00e9todo guerrero de vencer la incredulidad, las misiones de franciscanos y dominicos desarrollaron el m\u00e9todo de la evangelizaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Laetitia Boehm<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>\n        Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas, en cumplimiento de un solemne voto, para liberar los Lugares Santos de la dominaci\u00f3n mahometana. El origen de la palabra remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los que tomaron parte en esas iniciativas. Escritores medievales utilizan los t\u00e9rminos crux (pro cruce transmarina, Estatuto de 1284, citado por Du Cange s.v. crux), croisement (Joinville), croiserie (Monstrelet), etc. Desde la edad media el significado de la palabra cruzada se extendi\u00f3 para incluir a todas las guerras emprendidas en cumplimiento de un voto, y dirigidas contra infieles, ej. contra mahometanos, paganos, herejes, o aquellos bajo edicto de excomuni\u00f3n. Las guerras emprendidas por los espa\u00f1oles contra los moros constituyeron una cruzada incesante del siglo XI al XVI; en el norte de Europa se organizaron cruzadas contra los prusianos y lituanos; el exterminio de la herej\u00eda albigense se debi\u00f3 a una cruzada, y, en el siglo XIII los papas predicaron cruzadas contra Juan Lackland y Federico II. Pero la literatura moderna ha abusado de la palabra aplic\u00e1ndola a todas las guerras de car\u00e1cter religioso, como, por ejemplo, la expedici\u00f3n de Heraclio contra los persas en el siglo VII y la conquista de Sajonia por Carlomagno. La idea de la cruzada corresponde a una concepci\u00f3n pol\u00edtica que se dio s\u00f3lo en la Cristiandad del siglo XI al XV; esto supone una uni\u00f3n de todos los pueblos y soberanos bajo la direcci\u00f3n de los papas. Todas las cruzadas se anunciaron por la predicaci\u00f3n. Despu\u00e9s de pronunciar un voto solemne, cada guerrero recib\u00eda una cruz de las manos del papa o de su legado, y era desde ese momento considerado como un soldado de la Iglesia. A los cruzados tambi\u00e9n se les conced\u00edan indulgencias y privilegios temporales, tales como exenci\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n civil, inviolabilidad de personas o tierras, etc. De todas esas guerras emprendidas en nombre de la Cristiandad, las m\u00e1s importantes fueron las Cruzadas Orientales, que son las \u00fanicas tratadas en este art\u00edculo.<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 DIVISION<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 ORIGEN DE LAS CRUZADAS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 FUNDACION DE LOS ESTADOS CRISTIANOS DE ORIENTE<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 PRIMERA DESTRUCCION DE LOS ESTADOS CRISTIANOS (1144-87)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 INTENTOS DE RESTAURAR LOS ESTADOS CRISTIANOS Y LA CRUZADA CONTRA SAN JUAN DE ACRE<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 LA CRUZADA EN CONTRA DE CONSTANTINOPLA (1204<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 LAS CRUZADAS DEL SIGLO XIII (1217-52)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 P\u00c9RDIDA FINAL DE LAS COLONIAS CRISTIANAS DE ORIENTE (1254-91)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 LA CRUZADA DEL SIGLO XIV Y LA INVASION OTOMANA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 LA CRUZADA EN EL SIGLO XV<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 MODIFICACIONES Y SUPERVIVENCIA DE LA IDEA DE LA CRUZADA<\/li>\n<\/ul>\n<h2>DIVISION<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha sido habitual el describir las Cruzadas como ocho en n\u00famero:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nprimera, 1095-1101;<br \/>\nsegunda, encabezada por Luis VII, 1145-47;<br \/>\ntercera, conducida por Felipe Augusto y Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, 1188-92;<br \/>\ncuarta, durante la cual Constantinopla fue tomada, 1204;<br \/>\nquinta, que incluy\u00f3 la conquista de Damietta, 1217;<br \/>\nsexta, en la que Federico II tom\u00f3 parte (1228-29); as\u00ed como Teobaldo de Champa\u00f1a y Ricardo de Cornualles (1239);<br \/>\ns\u00e9ptima, liderada por San Luis, 1249-52;<br \/>\noctava, tambi\u00e9n bajo la direcci\u00f3n de San Luis, 1270.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta divisi\u00f3n es arbitraria y excluye muchas expediciones importantes, entre ellas las de los siglos XIV y XV. En realidad las Cruzadas continuaron hasta fines del siglo XVII, la cruzada de Lepanto ocurri\u00f3 en 1571, la de Hungr\u00eda en 1664, y la cruzada del duque de Borgo\u00f1a a Cand\u00eda, en 1669. Una divisi\u00f3n m\u00e1s cient\u00edfica se basa en la historia de las colonias cristianas en Oriente; por consiguiente el tema se tratara en el siguiente orden:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Origen de las Cruzadas;<br \/>\nII. Fundaci\u00f3n de estados cristianos en Oriente;<br \/>\nIII. Primera destrucci\u00f3n de los estados cristianos (1144-87);<br \/>\nIV. Intentos de restaurar los estados cristianos y la cruzada contra San Juan de Acre (1192-98);<br \/>\nV. La cruzada contra Constantinopla (1204);<br \/>\nVI. Las cruzadas del siglo XIII (1217-52);<br \/>\nVII. P\u00e9rdida final de las colonias cristianas de Oriente (1254-91);<br \/>\nVIII. La cruzada del siglo XIV y la invasi\u00f3n otomana;<br \/>\nIX. La cruzada en el siglo XV;<br \/>\nX. Modificaciones y persistencia de la idea de cruzada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>ORIGEN DE LAS CRUZADAS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Origen de las Cruzadas remonta directamente a la condici\u00f3n moral y pol\u00edtica de la Cristiandad Occidental en el siglo XI. En aquel tiempo Europa estaba dividida en muchos estados cuyos soberanos estaban absortos en tediosas y f\u00fatiles disputas territoriales mientras el emperador, en teor\u00eda la cabeza temporal de la Cristiandad, gastaba su energ\u00eda en disputas sobre Investiduras. Solo los papas hab\u00edan mantenido una justa noci\u00f3n de unidad cristiana; Ellos ve\u00edan a que grado los intereses de Europa eran amenazados por el imperio Bizantino y por las tribus mahometanas, y solo ellos ten\u00edan una pol\u00edtica extranjera cuyas tradiciones se formaron bajo Le\u00f3n IX y Gregorio VII. La reforma efectuada en la Iglesia y el papado bajo la influencia de los monjes de Cluny hab\u00eda aumentado el prestigio del romano pont\u00edfice ante todas las naciones cristianas; por tanto nadie sino el papa pod\u00eda inaugurar el movimiento internacional que culmin\u00f3 en las Cruzadas. Pero a pesar de su eminente autoridad nunca habr\u00eda podido el papa persuadir a los pueblos occidentales de armarse para la conquista de la Tierra Santa de no haber sido por que las relaciones inmemoriales entre Siria y Occidente favorecieron su plan. Los europeos escucharon la voz de Urbano II porque sus propias inclinaciones y tradiciones hist\u00f3ricas los impulsaban hacia el Santo Sepulcro. Desde fines del siglo V no hab\u00eda habido ninguna ruptura en su comunicaci\u00f3n con Oriente. Desde el primer per\u00edodo cristiano colonias de sirios hab\u00edan introducido las ideas religiosas, arte, y cultura de Oriente en las grandes ciudades de Galia y de Italia. Los cristianos occidentales a su vez viajaron en grandes cantidades a Siria, Palestina, y Egipto, sea para visitar los Lugares Santos o para seguir la vida asc\u00e9tica de los monjes de la Tebaida o del Sina\u00ed. Aun existe el itinerario de un peregrinaje de Burdeos a Jerusal\u00e9n, que data de 333; en 385 San Jer\u00f3nimo y Santa Paula fundaron los primeros monasterios latinos en Bel\u00e9n. Ni siquiera la invasi\u00f3n b\u00e1rbara pareci\u00f3 desalentar el ardor por las peregrinaciones a Oriente. El Itinerario de Santa Silvia (Etheria) muestra la organizaci\u00f3n de esas expediciones, que eran dirigidas por cl\u00e9rigos y escoltadas por tropas armadas. En el a\u00f1o 600, San Gregorio el Grande hizo erigir un hospicio en Jerusal\u00e9n para el alojamiento de los peregrinos, envi\u00f3 sus designios a los monjes del Monte Sina\u00ed (\u00abVita Gregorii\u00bb in \u00abActa SS.\u00bb, marzo 1I, 132), y, aunque la condici\u00f3n deplorable de la Cristiandad Oriental despu\u00e9s de la invasi\u00f3n \u00e1rabe hizo esta comunicaci\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil, de ninguna manera ceso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya desde el siglo VIII anglosajones sufrieron las m\u00e1s grandes dificultades para visitar Jerusal\u00e9n. El viaje de San Willibaldo, obispo de Eichst\u00e4dt, tom\u00f3 siete a\u00f1os (722-29) y proporciona una idea de las variadas y severas tribulaciones a las que los peregrinos eran sometidos (Itiner. Latina, 1, 241-283). Despu\u00e9s de su conquista de Occidente, los Carolingias trataron de mejorar la condici\u00f3n de los latinos establecidos en Oriente; en 762 Pipino el Breve entr\u00f3 en negociaciones con el Califa de Bagdad. En Roma el 30 de noviembre de 800, el mismo d\u00eda en el que Le\u00f3n III invoc\u00f3 el arbitraje de Carlomagno, embajadores de Haroun al-Raschid entregaron al rey de los Francos las llaves del Santo Sepulcro, el estandarte de Jerusal\u00e9n, y unas preciosas reliquias (Einhard, \u00abAnnales\u00bb, ad un. 800, in \u00abMon. Germ. Hist.: Script.\u00bb, I, 187); esto fue un reconocimiento del protectorado franco sobre los cristianos de Jerusal\u00e9n. Que se edificaron iglesias y monasterios pagados por Carlomagno es certificado por una especie de censo de los monasterios de Jerusal\u00e9n de 808 (\u00abCommemoratio de Casis Dei\u00bb in \u00abItiner. Hieros.\u00bb, I, 209). In 870, al momento del peregrinaje de Bernardo el monje (Itiner. Hierosol., I, 314), esas instituciones eran todav\u00eda muy pr\u00f3speras, y se ha demostrado con abundancia que se enviaban limosnas peri\u00f3dicamente de Occidente a Tierra Santa . En el siglo X justo cuando el orden pol\u00edtico y social de Europa estaba m\u00e1s perturbado, caballeros, obispos, y abades, actuando por devoci\u00f3n y gusto de la aventura, estaban acostumbrados a visitar Jerusal\u00e9n y orar en el Santo Sepulcro sin ser vejados por los mahometanos. De repente, en 1009, Hakem, el Califa fatim\u00ed de Egipto, en un ataque de locura orden\u00f3 la destrucci\u00f3n del Santo Sepulcro y de todos los establecimientos cristianos en Jerusal\u00e9n. Por a\u00f1os despu\u00e9s de esto los cristianos fueron cruelmente perseguidos. (Ver la relaci\u00f3n de un testigo ocular, Iahja de Antioqu\u00eda, en la \u00abEpop\u00e9e byzantine\u00bb de Schlumberger, II, 442.) En 1027 el protectorado Franco fue derrocado y reemplazado por el de los emperadores bizantinos, a cuya diplomacia se debi\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del Santo Sepulcro. Incluso se cerc\u00f3 el barrio cristiano con un muro, y unos comerciantes Amalfi, vasallos de los emperadores griegos, construyeron hospicios para peregrinos en Jerusal\u00e9n, ej. el Hospital de San Juan, cuna de la Orden de los Hospitalarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En vez de disminuir, el entusiasmo de los cristianos occidentales por el peregrinaje a Jerusal\u00e9n pareci\u00f3 m\u00e1s bien aumentar durante el siglo XI. No solos pr\u00edncipes, obispos, y caballeros, sino aun hombres y mujeres de las m\u00e1s humildes clases emprendieron la jornada santa (Radulphus Glaber, IV, vi). Ej\u00e9rcitos enteros de peregrinos cruzaron Europa, y en el valle del Danubio se establecieron hospicios donde pod\u00edan completar sus provisiones. En 1026 Ricardo Abad de Saint-Vannes, condujo 700 peregrinos a Palestina con gasto de Ricardo II, duque de Normand\u00eda. En 1065 m\u00e1s de 12,000 alemanes que cruzaron Europa bajo el mando de G\u00fcnther, obispo de Bamberg, en su camino a Palestina tuvieron que buscar refugio en una fortaleza en ruinas, donde se defendieron contra una banda de beduinos (Lambert de Hersfeld, en \u00abMon. Germ. Hist.: Script.\u00bb, V, 168). As\u00ed es evidente que a fines del siglo XI la ruta de Palestina le era bastante familiar a los cristianos occidentales que ten\u00edan al Santo Sepulcro como a la reliquia m\u00e1s venerada y estaban listos a afrontar cualquier peligro para visitarlo. El recuerdo del protectorado de Carlomagno aun viv\u00eda, y un rastro de \u00e9l se encuentra en la leyenda medieval del viaje de este emperador a Palestina (Gaston Paris in \u00abRomania\u00bb, 1880, p\u00e1g. 23). El ascenso de los turcos sele\u00facidas, sin embargo, comprometi\u00f3 la seguridad de los peregrinos e incluso amenaz\u00f3 la independencia del imperio bizantino y de toda la Cristiandad. En 1070 Jerusal\u00e9n fue tomada, y en 1091 Di\u00f3genes, el emperador griego, fue derrotado y hecho cautivo en Mantzikert. Asia Menor y toda Siria se volvieron la presa de los turcos. Antioqu\u00eda sucumbi\u00f3 en 1084, y para 1092 ni una de las grandes sedes metropolitanas de Asia permanec\u00eda en posesi\u00f3n de los cristianos. Aunque separados de la comuni\u00f3n de Roma desde el cisma de Miguel Cerulario (1054), los emperadores de Constantinopla suplicaron por la ayuda de los papas; en 1073 se intercambiaron cartas sobre el asunto entre Miguel VII y Gregorio VII. El papa seriamente contempl\u00f3 el liderar una fuerza de 50,000 hombres a Oriente para restablecer la unidad cristiana, repeler a los turcos, y rescatar el Santo Sepulcro. Pero la idea de la cruzada constitu\u00eda s\u00f3lo una parte de este magn\u00edfico plan. (Las cartas de Gregorio VII est\u00e1n en P. L., CXLVIII, 300, 325, 329, 386; cf. discusi\u00f3n cr\u00edtica de Riant in Archives de l&#8217;Orient Latin, I, 56.) El conflicto sobre las Investiduras en 1076 oblig\u00f3 al papa a abandonar sus proyectos; los emperadores Nic\u00e9phoro Botaniates y Alejo Comneno eran desfavorables a una uni\u00f3n religiosa con Roma: finalmente la guerra estall\u00f3 entre el imperio bizantino y los Normandos de las Dos Sicilias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el Papa Urbano II quien asumi\u00f3 los planes de Gregorio VII y les dio una forma m\u00e1s definida. Una carta de Alejo Comneno a Roberto, conde de Flandes, registrada por los cronistas, Guibert de Nogent (\u00abHistoriens Occidentaux des Croisades\u00bb, ed. por la Acad\u00e9mie des Inscriptions, IV, 13l) y Hugues de Fleury (in \u00abMon. Germ. Hist.: Script.\u00bb, IX, 392), parece dar a entender que la cruzada fue instigada por el emperador bizantino, pero esto se ha probado falso (Chalandon, Essai sur le r\u00e8gne d&#8217;Alexis Comn\u00e8ne, appendix), Alejo s\u00f3lo hab\u00eda querido enrolar quinientos caballeros flamencos en el ej\u00e9rcito imperial (Anna Comnena, Alexiada, VII, iv). El honor de iniciar la cruzada se ha atribuido tambi\u00e9n a Pedro el Ermita\u00f1o, un solitario de Picard\u00eda, quien, despu\u00e9s de un peregrinaje a Jerusal\u00e9n y una visi\u00f3n en la iglesia del Santo Sepulcro, fue a ver a Urbano II y fue comisionado por \u00e9l para predicar la cruzada. Sin embargo, aunque testigos oculares de la cruzada mencionan su predicaci\u00f3n, no le atribuyen el papel tan importante que le asignan mas tarde varios cronistas, ej. Alberto de Aix y sobre todo Guillermo de Tiro. (Ver Hagenmeyer, Peter der Eremite Leipzig, 1879.) La idea de la cruzada se atribuye principalmente al Papa Urbano II (1095), y los motivos que lo llevaron actuar son claramente mostrados por sus contempor\u00e1neos: \u00abObservando el enorme da\u00f1o que todos, clero o pueblo, causaron a la fe cristiana. . . a la noticia de que las provincias rumanas hab\u00edan sido tomadas de los cristianos por los turcos, conmovido con compasi\u00f3n e impulsado por el amor de Dios, cruz\u00f3 las monta\u00f1as y descendi\u00f3 en la Galia\u00bb (Foucher de Chartres, I, in \u00abHistoire des Crois.\u00bb, III, 321). Por supuesto es posible que para aumentar sus fuerzas, Alejo Comneno haya solicitado ayuda en Occidente; sin embargo, no fue \u00e9l sino el papa quien incit\u00f3 al gran movimiento que llen\u00f3 a los griegos de ansiedad y terror.\n<\/p>\n<h2>FUNDACION DE LOS ESTADOS CRISTIANOS DE ORIENTE<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de viajar a trav\u00e9s de Borgo\u00f1a y el sur de Francia, Urbano II convoc\u00f3 un concilio en Clermont-Ferrand, en Auvernia. Asistieron catorce arzobispos, 250 obispos, y 400 abades; tambi\u00e9n un gran n\u00famero de caballeros y hombres de todas condiciones vinieron y acamparon en la llanura de Chantoin, al este de Clermont, del 18 al 28 de noviembre de 1095. El 27 de noviembre el papa se dirigi\u00f3 a las multitudes congregadas, las exhort\u00f3 a ir adelante y rescatar el Santo Sepulcro. Entre un entusiasmo maravilloso y gritos de \u00ab\u00a1Dios lo quiere!\u00bb todos corrieron hacia el pont\u00edfice a obligarse por voto a partir para Tierra Santa y recibir la cruz de material rojo que llevar\u00edan en el hombro. Al mismo tiempo el papa envi\u00f3 cartas a todas las naciones cristianas, y el movimiento r\u00e1pidamente avanz\u00f3 en toda Europa. Predicadores de la cruzada aparecieron por dondequiera, y por todos lados surgieron desorganizas, indisciplinadas, hordas sin dinero, casi sin equipo, que, saliendo hacia el este por el valle del Danubio, pillaron a lo largo del camino y asesinaron a los jud\u00edos en las ciudades alemanas. Una de esas bandas, encabezada por Folkmar, un cl\u00e9rigo alem\u00e1n, fue asesinada por los h\u00fangaros. Pedro el Ermita\u00f1o, sin embargo, y el caballero alem\u00e1n, Walter Sin-un-cinco (Gautier Sans Avoir), llegaron por fin a Constantinopla con sus desorganizadas tropas. Para preservar la ciudad del pillaje Alejo Comneno los mand\u00f3 llevar a trav\u00e9s del B\u00f3sforo (agosto, 1096); en Asia Menor volvieron a saquear y fueron casi todos masacrados por los turcos. Entretanto se organizaba la cruzada regular en Occidente y, seg\u00fan un bien concebido plan, los cuatro ej\u00e9rcitos principales deb\u00edan reunirse en Constantinopla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Godofredo de Bouillon, duque de Baja Lorena a la cabeza del pueblo de Lorena, los alemanes, y los franceses del norte, sigui\u00f3 el valle del Danubio, cruz\u00f3 Hungr\u00eda, y lleg\u00f3 a Constantinopla el 23 de diciembre de 1096.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hugo de Vermandois, hermano del rey Felipe I de Francia, Roberto Courte-Heuse, duque de Normand\u00eda, y el conde Esteban de Blois, llevaron bandas de franceses y normandos por los Alpes y echaron vela de los puertos de Apulia para Dyrrachium (Durazzo o Durr\u00ebs), de donde tomaron la \u00abVia Egnatia\u00bb hacia Constantinopla y se reunieron all\u00ed en mayo de 1097.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los franceses del sur, bajo la direcci\u00f3n de Raimundo de San-Gilles, conde de Tolosa, y de Ademar de Monteil, obispo de Puy y legado papal, empezaron a avanzar batallando por los valles longitudinales de los Alpes Orientales y, despu\u00e9s de conflictos sangrientos con los eslavos, llegaron a Constantinopla a fines de abril de 1097.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, los Normandos de Italia del sur, atra\u00eddos por el entusiasmo de las bandas de cruzados que pasaban por su pa\u00eds, embarcaron para Epiro bajo el mando de Bohemundo y Tancredo, uno era el hijo mayor, el otro el sobrino, de Roberto Guiscardo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cruzando el imperio bizantino, consiguieron llegar a Constantinopla el 26 de abril de 1097. La aparici\u00f3n de los ej\u00e9rcitos cruzados en Constantinopla cre\u00f3 la m\u00e1s grande inquietud, y provoc\u00f3 los futuros e irremediables malos entendidos entre los cristianos griegos y los latinos. La invasi\u00f3n no pedida de estos \u00faltimos alarm\u00f3 a Alejo, quien trat\u00f3 de prevenir la concentraci\u00f3n de todas esas fuerzas en Constantinopla transportando a Asia Menor cada ej\u00e9rcito occidental en el orden de su llegada; adem\u00e1s, \u00e9l trat\u00f3 de arrancar de los jefes de la cruzada la promesa de que restaurar\u00edan al imperio griego las tierras que iban a conquistar. Despu\u00e9s de resistir a las s\u00faplicas imperiales durante el invierno, Godofredo de Bouillon, confinado en Pera, acept\u00f3 al fin tomar el juramento de fidelidad. Bohemundo, Roberto Courte-Heuse, Esteban de Blois, y los otros jefes cruzados sin dudar hicieron la misma promesa; Raimundo de St-Gilles, sin embargo, permaneci\u00f3 firme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transportados a Asia Menor, los cruzados sitiaron la ciudad de Nicea, pero Alejo negoci\u00f3 con los turcos, que le entregaron la ciudad, y prohibi\u00f3 entrar a los cruzados (1 de junio de 1097). Despu\u00e9s de vencer a los turcos en la batalla de Dorilea el 1 de julio de 1097, los cristianos entraron en las mesetas altas de Asia Menor. Sin cesa hostigados por un implacable enemigo, agobiados por el extremo calor, y abatidos bajo el peso de sus armaduras de cuero cubiertas de placas de hierro, sus sufrimientos eran casi intolerables. En septiembre 1097, Tancredo y Balduino, hermanos de Godofredo de Bouillon, dejaron el grueso del ej\u00e9rcito y entraron en territorio armenio. En Tarsus una pelea casi estalla entre ellos, pero afortunadamente se reconciliaron. Tancredo tom\u00f3 posesi\u00f3n de las ciudades de Cilicia, mientras Balduino, llamado por los armenios, cruz\u00f3 el Eufrates en octubre, 1097, y, despu\u00e9s de casarse con una princesa armenia, fue proclamado Se\u00f1or de Edesa. Entretanto los cruzados, reaprovisionados por los armenios de la regi\u00f3n de Taurus, fueron a Siria y el 20 de octubre, 1097, llegaron a la ciudad fortificada de Antioqu\u00eda, que estaba protegida por una pared flanqueada de 450 torres, abastecida por el \u00e1mel Jagi-Sian con inmensas cantidades de provisiones. Gracias a la ayuda de carpinteros e ingenieros de una flota genovesa que hab\u00eda llegado a la boca del Orontes, los cruzados pudieron construir arietes e iniciaron el sitio de la ciudad. Por fin, Bohemundo negoci\u00f3 con un jefe turco que entreg\u00f3 una de las torres, y en la noche del 2 de junio, 1098, los cruzados tomaron Antioqu\u00eda por asalto. Al mismo d\u00eda siguiente fueron sitiados dentro de la ciudad por el ej\u00e9rcito de Kerb\u00fbga, \u00e1mel de Mosul. Plaga y hambre cruelmente diezmaron sus rangos, y muchos de ellos, entre otros Esteban de Blois, escaparon bajo cubierto de la noche. El ej\u00e9rcito estaba al borde del desaliento cuando de repente se reanim\u00f3 su valor por el descubrimiento de la Lanza Santa, resultado del sue\u00f1o de un sacerdote provenzal llamado Pedro Bartolom\u00e9. El 28 de junio de 1098, el ej\u00e9rcito de Kerb\u00fbga fue efectivamente rechazado, pero, en lugar de marchar sin retraso a Jerusal\u00e9n, los jefes gastaron varios meses en disputas por a la rivalidad entre Raimundo de San-Gilles y Bohemundo, ambos exigiendo el derecho a Antioqu\u00eda. No fue sino hasta abril, 1099, que empez\u00f3 la marcha hacia Jerusal\u00e9n, Bohemundo quedo en posesi\u00f3n de Antioqu\u00eda mientras que Raimundo tom\u00f3 Tr\u00edpoli. El 7de junio los cruzados empezaron el sitio de Jerusal\u00e9n. Su dificultad habr\u00eda sido seria, en efecto, de no haber sido por la llegada de otra flota genovesa a Jaffa y, como en Antioqu\u00eda, suministr\u00f3 los ingenieros necesarios para un sitio. Despu\u00e9s de una procesi\u00f3n general que los cruzados hicieron descalzos alrededor de las murallas de la ciudad entre insultos y encantamientos de hechiceros mahometanos, el ataque comenz\u00f3 el 14 de julio, 1099. Al d\u00eda siguiente los cristianos entraron en Jerusal\u00e9n por todos lados y asesinaron a sus habitantes sin consideraci\u00f3n de edad ni sexo. Habiendo cumplido su peregrinaje al Santo Sepulcro, los caballeros eligieron como se\u00f1or de la nueva conquista a Godofredo de Bouillon, quien se llam\u00f3 a s\u00ed mismo \u00abDefensor del Santo Sepulcro\u00bb. Tuvieron entonces que rechazar un ej\u00e9rcito egipcio, que fue derrotado en Ascal\u00f3n, el 12 de agosto, 1099. Su situaci\u00f3n era sin embargo muy insegura. Alejo Comneno amenaz\u00f3 el principado de Antioqu\u00eda, y en 1100 Bohemundo mismo fue hecho prisionero por los turcos, mientras que la mayor parte de las ciudades en la costa estaban todav\u00eda bajo control mahometano. Antes de su muerte, el 29 de julio, 1099, Urbano II una vez m\u00e1s proclam\u00f3 la cruzada. En 1101 tres expediciones cruzaron Europa bajo la direcci\u00f3n del conde Esteban de Blois, del duque Guillermo IX de Aquitania, y de Welf IV, duque de Baviera. Los tres lograron llegar a Asia Menor, pero fueron masacrados por los turcos. A su salida de prisi\u00f3n Bohemundo atac\u00f3 al imperio bizantino, pero fue rodeado por el ej\u00e9rcito imperial y forzado a aceptar ser el vasallo de Alejo. A la muerte de Bohemundo en 1111, sin embargo, Tancredo se neg\u00f3 a respetar el tratado y retuvo Antioqu\u00eda. Godofredo de Bouillon muri\u00f3 en Jerusal\u00e9n el 18 de julio, 1100. Su hermano y sucesor, Balduino de Edesa, fue coronado rey de Jerusal\u00e9n en la Bas\u00edlica de Bel\u00e9n el 25 de diciembre, 1100. En 1112 con la ayuda de Noruegos bajo el mando de Sigurd Jorsalafari y el apoyo de flotas genovesa, pisana, y veneciana, Balduino inici\u00f3 la conquista de los puertos de Siria, que complet\u00f3 en 1124 con la captura de Tiro. Solo Ascal\u00f3n mantuvo una guarnici\u00f3n egipcia hasta 1153.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese per\u00edodo los estados cristianos formaban un territorio extenso y continuo entre el Eufrates y la frontera egipcia, e inclu\u00edan cuatro principados casi independientes: el reino de Jerusal\u00e9n, el condado de Tr\u00edpoli, el principado de Antioqu\u00eda, y el condado de Rohez (Edesa). Estos peque\u00f1os estados eran, por as\u00ed decir, la propiedad com\u00fan de toda la Cristiandad y, como tal, estaban subordinados a la autoridad del papa. Adem\u00e1s, los caballeros franceses y comerciantes italianos establecidos en las recientemente conquistadas ciudades pronto predominaron. La autoridad de los soberanos de estos diferentes principados estaba restringida por los due\u00f1os-de-feudos, los vasallos, y los sub-vasallos que constitu\u00edan la Corte de Lieges, o Suprema Corte. Esta asamblea ten\u00eda total autoridad en asuntos legislativos; ning\u00fan estatuto ni ley se pod\u00eda proclamar sin su acuerdo; ning\u00fan bar\u00f3n pod\u00eda ser privado de su feudo sin su decisi\u00f3n; su jurisdicci\u00f3n se extend\u00eda por encima de todos, incluso el rey, y tambi\u00e9n controlaba la sucesi\u00f3n al trono. Una \u00abCorte de Burgueses\u00bb ten\u00eda jurisdicci\u00f3n similar sobre los ciudadanos. Cada feudo ten\u00eda un tribunal igual compuesto de caballeros y ciudadanos, y en los puertos hab\u00eda polic\u00eda y cortes mercantiles (ver ASSIZES DE JERUSAL\u00c9N). La autoridad de la Iglesia tambi\u00e9n ayudaba a limitar el poder del rey; las cuatro sedes metropolitanas de Tiro, Cesarea, Bessan, y Petra estaban sujetas al Patriarca de Jerusal\u00e9n, de la misma manera siete sedes subordinadas y un n\u00famero de abad\u00edas, entre ellas el Monte Si\u00f3n, el Monte de los olivos, el Templo, Josafat, y el Santo Sepulcro. A trav\u00e9s de ricas y frecuentes donaciones el clero se volvi\u00f3 el m\u00e1s grande due\u00f1o de propiedades del reino; tambi\u00e9n recibi\u00f3 de los cruzados importantes propiedades en Europa. A pesar de las antes mencionadas restricciones en el siglo XII el rey de Jerusal\u00e9n ten\u00eda un gran ingreso. Los impuestos aduanales establecidos en los puertos y administrados por nativos, los peajes impuestos a las caravanas, y el monopolio de ciertas industrias eran una fecunda fuente de ingresos. Desde un punto de vista militar todo vasallo deb\u00eda un servicio de tiempo ilimitado al rey, aunque \u00e9ste estaba obligado a indemnizarlos, pero para llenar las l\u00edneas del ej\u00e9rcito era necesario enrolar nativos que recib\u00edan una anualidad a vida (fief de soud\u00e9e). De esta manera se reclut\u00f3 la caballer\u00eda ligera de los \u00abTurcoples\u00bb, armados a la manera Sarracena. En total estas fuerzas eran poco mas de 20,000 hombres, y a\u00fan as\u00ed los vasallos poderosos que las comandaban eran casi independientes del rey. Fue la gran necesidad de tropas regulares para defender los dominios cristianos la que provoc\u00f3 la creaci\u00f3n de una instituci\u00f3n \u00fanica, las \u00f3rdenes religiosas de caballer\u00eda, a saber: los Hospitalarios, que al principio cumpl\u00edan su deber en el Hospital de San Juan fundado por los antes citados comerciantes de Amalfi, y fueron organizados luego por Gerardo du Puy como una milicia que pod\u00eda luchar contra los Sarracenos (1113); y los Templarios, nueve de quienes en 1118 se congregaron con Hugues de Payens y recibieron la Regla de San Bernardo. Estos miembros, ya sea caballeros de la nobleza, alguaciles, empleados, o capellanes, pronunciaron los tres votos monacales pero era sobre todo para la guerra contra los Sarracenos a lo que se compromet\u00edan. Siendo favorecidos con muchos privilegios espirituales y temporales, f\u00e1cilmente ganaron reclutas entre los hijos m\u00e1s j\u00f3venes de casas feudales y adquirieron tanto en Palestina como en Europa una considerable propiedad. Sus castillos, construidos en los principales puntos estrat\u00e9gicos, Margat, El Krak, y Tortosa, eran ciudadelas fuertes protegidas por varios cercos conc\u00e9ntricos. En el reino de Jerusal\u00e9n estas \u00f3rdenes militares virtualmente formaron dos comunidades independientes. Finalmente, en las ciudades, se dividi\u00f3 el poder p\u00fablico entre los ciudadanos nativos y los colonos italianos, genoveses, venecianos, pisanos, y tambi\u00e9n los marselleses a quienes, a cambio de sus servicios, se les dio poder supremo en ciertos distritos en peque\u00f1as comunidades autogobernadas que ten\u00edan sus c\u00f3nsules, sus iglesias, y en las orillas sus granjas, utilizadas para el cultivo de algod\u00f3n y ca\u00f1a de az\u00facar. Los puertos sirios eran visitados regularmente por flotas italianas que obten\u00edan all\u00ed las especias y sedas tra\u00eddas por caravanas de Extremo Oriente. As\u00ed, durante la primera mitad del siglo XII los estados cristianos de Oriente estaban completamente organizados, y aun eclipsaron en riqueza y prosperidad a la mayor parte de los estados occidentales.\n<\/p>\n<h2>PRIMERA DESTRUCCION DE LOS ESTADOS CRISTIANOS (1144-87)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos peligros, por desgracia, amenazaban esa prosperidad. En el sur los Califas de Egipto, en el este los \u00e1meles sele\u00facidas de Damasco, Hama y Alepo, y en el norte los emperadores bizantinos, \u00e1vidos de realizar el proyecto de Alejo Comneno de tener a los estados latinos bajo su poder. Adem\u00e1s, en presencia de tantos enemigos los estados cristianos faltaban de cohesi\u00f3n y disciplina. La ayuda que recib\u00edan de Occidente era demasiado dispersa e intermitente. Sin embargo esos caballeros occidentales, aislados en medio de mahometanos y forzados, debido al t\u00f3rrido clima, a llevar una vida muy diferente de aquella a la que estaban acostumbrados en casa, desplegaron valent\u00eda y energ\u00eda admirables en su esfuerzo por preservar las colonias cristianas. En 1137 Juan Comneno emperador de Constantinopla, se present\u00f3 delante de Antioqu\u00eda con un ej\u00e9rcito, y oblig\u00f3 al Pr\u00edncipe Raimundo a rendirle homenaje. A la muerte de este potentado (1143), Raimundo trato de quitarse ese molesto yugo e invadi\u00f3 el territorio bizantino, pero fue encerrado por el ej\u00e9rcito imperial y obligado (1144) a humillarse en Constantinopla delante del emperador Manuel. El Principado de Edesa, completamente aislado de los otros estados cristianos, no pudo resistir a los ataques de Imad-al-Din Zangi, el pr\u00edncipe, o atabek, de Mosul, que forz\u00f3 su guarnici\u00f3n a capitular el 25 de diciembre de 1144. Despu\u00e9s del asesinato de Imad-al-Din Zangi, su hijo Nur-al-Din continuo las hostilidades contra los estados cristianos. Ante estas noticias, Luis VII de Francia, la reina Leonor de Aquitania, y un gran n\u00famero de caballeros, conmovidos por las exhortaciones de San Bernardo, se enrolaron bajo la cruz (Asamblea de V\u00e9zelay, 31 de marzo de 1146). El Abad de Claraval se convirti\u00f3 en el ap\u00f3stol de la cruzada y concibi\u00f3 la idea de instar toda Europa a atacar a los infieles simult\u00e1neamente en Siria, en Espa\u00f1a, y m\u00e1s all\u00e1 del Elba. Al principio encontr\u00f3 una fuerte oposici\u00f3n en Alemania. Finalmente el emperador Conrado III accedi\u00f3 a su deseo y adopt\u00f3 el estandarte de la cruz en la Dieta de Spira, el 25 de diciembre de 1146. Sin embargo, no hab\u00eda el entusiasmo que predomin\u00f3 en 1095. Al mismo tiempo que los cruzados comenzaban su marcha, el rey Roger de Sicilia atac\u00f3 al imperio bizantino, pero su expedici\u00f3n s\u00f3lo fren\u00f3 el progreso de la invasi\u00f3n de Nur-al-Din. Los sufrimientos soportados por los cruzados mientras cruzaban Asia Menor les impidi\u00f3 el avanzar a Edesa. Se contentaron con acosar Damasco, pero fueron obligados a retirarse al cabo de varias semanas (julio, 1148). Esta derrota caus\u00f3 gran descontento en Occidente; adem\u00e1s, los conflictos entre los griegos y los cruzados s\u00f3lo confirmaron la opini\u00f3n general de que el imperio bizantino era el obst\u00e1culo principal al \u00e9xito de las Cruzadas. Sin embargo, Manuel Comneno trat\u00f3 de fortalecer los v\u00ednculos que un\u00edan el imperio bizantino a los principados italianos. En 1161 se cas\u00f3 con Mar\u00eda de Antioqu\u00eda, y en 1167 dio la mano de una de sus sobrinas a Amaury, rey de Jerusal\u00e9n. Esta alianza dio por resultado el frustrar el progreso de Nur-al-Din, que, habiendo llegado a ser amo de Damasco en 1154, se abstuvo desde entonces de atacar los dominios cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rey Amaury aprovech\u00f3 esa tregua para intervenir en los asuntos de Egipto, puesto que los \u00fanicos representante restantes de la dinast\u00eda fatim\u00ed eran ni\u00f1os, y dos visires rivales se disputaban el poder supremo en medio de condiciones de anarqu\u00eda absoluta. Uno de esos rivales, Shawer, siendo desterrado de Egipto, se refugio con Nur-al-Din, que envi\u00f3 a su mejor general, Sh\u00edrk\u00fah, a reinstalarlo. Despu\u00e9s de su conquista del Cairo, Sh\u00edrk\u00fah trat\u00f3 de poner Shawer en desgracia con el califa; Amaury, aprovech\u00e1ndose de esto, se al\u00edo con Shawer. En dos ocasiones, en 1164 y 1167, forz\u00f3 Sh\u00edrk\u00fah a salir de Egipto; un cuerpo de caballeros francos fue estacionado en una de las puertas del Cairo, y Egipto pag\u00f3 un tributo de 100,000 din\u00e1res al reino de Jerusal\u00e9n. En 1168 Amaury hizo otro intento de conquistar Egipto, pero fall\u00f3. Despu\u00e9s de ordenar el asesinato de Shawer, Sh\u00edrk\u00fah se proclam\u00f3 a s\u00ed mismo Gran Visir. A su muerte el 3 de marzo de 1169, su sucesor fue su sobrino, Salah-al-Din (Saladino). Durante ese a\u00f1o Amaury, ayudado por una flota bizantina, invadi\u00f3 Egipto una vez m\u00e1s, pero fue derrotado en Damietta. Saladino tuvo total control de Egipto y no nombr\u00f3 ning\u00fan sucesor al \u00faltimo califa fatim\u00ed, que muri\u00f3 en 1171. Adem\u00e1s, Nur-al-Din muri\u00f3 en 1174, y, mientras sus hijos y sobrinos se disputaban la herencia, Saladino tom\u00f3 posesi\u00f3n de Damasco y conquist\u00f3 toda Mesopotamia excepto Mosul. As\u00ed, cuando Amaury muri\u00f3 en 1173, dejando el poder real a Balduino IV, \u00abel Leproso\u00bb, un ni\u00f1o de trece a\u00f1os, el reino de Jerusal\u00e9n estaba amenazado por todos lados. Al mismo tiempo dos facciones, conducidas respectivamente por Gui de Lusi\u00f1an, cu\u00f1ado del rey, y Raimundo, conde de Tr\u00edpoli, compet\u00edan por el poder. Balduino IV muri\u00f3 en 1184, y fue pronto seguido a la tumba por su sobrino Balduino V. A pesar de una viva oposici\u00f3n, Gui de Lusi\u00f1an fue coronado rey, el 20 de julio de 1186. Aunque la lucha contra Saladino estaba ya en marcha, fue desgraciadamente conducida sin orden ni disciplina. A pesar de la tregua concluida con Saladino, Renaud de Ch\u00e2tillon, un poderoso se\u00f1or feudal de la regi\u00f3n transjordanica, que inclu\u00eda al dominio de Montreal, el gran castillo de Karak, y A\u00eflet, un puerto en el Mar Rojo, busc\u00f3 desviar la atenci\u00f3n del enemigo atacando las ciudades santas de los mahometanos. Nav\u00edos sin remos fueron tra\u00eddos a A\u00eflet a lomo de camello en 1182, y una flotilla de cinco galeras recorri\u00f3 el Mar Rojo por un a\u00f1o entero, asolando las costas hasta Ad\u00e9n; un cuerpo de caballeros incluso intent\u00f3 tomar Medina. Al fin esa flotilla fue destruida por Saladino, y, al gran j\u00fabilo de los mahometanos, mataron a los prisioneros francos en la Meca. Atacado en su castillo en Karak, Renaud por dos veces rechaz\u00f3 las fuerzas de Saladino (1184-86). Una tregua se firm\u00f3 entonces, pero Renaud la rompi\u00f3 de nuevo y se apoder\u00f3 de una caravana en la que iba la propia hermana del sult\u00e1n. En su exasperaci\u00f3n Saladino invadi\u00f3 el reino de Jerusal\u00e9n y, aunque Gui de Lusi\u00f1an reuni\u00f3 todas sus fuerzas para rechazar el ataque, el 4 de julio de 1187, el ej\u00e9rcito de Saladino aniquil\u00f3 el de los cristianos en las orillas del Lago Tiber\u00edades. El rey, el gran maestro del Templo, Renaud de Ch\u00e2tillon, y los hombres m\u00e1s poderosos del reino fueron hechos prisioneros. Despu\u00e9s de matar a Renaud con sus propias manos, Saladino march\u00f3 sobre Jerusal\u00e9n. La ciudad capitul\u00f3 el 17 de septiembre, y Tiro, Antioqu\u00eda, y Tr\u00edpoli fueron los \u00fanicos lugares en Siria que permanecieron en poder de los cristianos.\n<\/p>\n<h2>INTENTOS DE RESTAURAR LOS ESTADOS CRISTIANOS Y LA CRUZADA CONTRA SAN JUAN DE ACRE<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las noticias de estos eventos causaron gran consternaci\u00f3n en la Cristiandad, y el Papa Gregorio VIII se esforz\u00f3 en poner fin a todas las disensiones entre los pr\u00edncipes cristianos. El 21 de enero de 1188, Felipe Augusto, rey de Francia, y Enrique II, Plantagenet, se reconciliaron en Gisors y tomaron la cruz. El 27 de marzo en la Dieta de Mainz, Federico Barbarroja y un gran n\u00famero de caballeros alemanes hicieron un voto para defender la causa cristiana en Palestina. En Italia, Pisa hizo la paz con G\u00e9nova, Venecia con el rey de Hungr\u00eda, y Guillermo de Sicilia con el imperio bizantino. Adem\u00e1s, una armada escandinava de 12,000 guerreros navegando por las costas de Europa, al pasar por Portugal, ayud\u00f3 a recuperar Alvor de los mahometanos. El entusiasmo por la cruzada era de nuevo de un alto nivel; pero, en cambio, la diplomacia y los planes de reyes y pr\u00edncipes ten\u00edan cada vez m\u00e1s importancia en su organizaci\u00f3n. Federico Barbarroja inici\u00f3 negociaciones con Isaac Angelus, emperador de Constantinopla, con el sult\u00e1n de Iconium, y aun con el mismo Saladino. Era, adem\u00e1s, la primera vez que se un\u00edan bajo un solo jefe todas las fuerzas mahometanas; Saladino, mientras se predicaba la guerra santa, organiz\u00f3 contra los cristianos algo as\u00ed como una contra cruzada. Federico Barbarroja, que fue el primero en prepararse para la empresa, y a quien los cronistas atribuyen un ej\u00e9rcito de 100,000 hombres, sali\u00f3 de Ratisbona, el 11 de mayo de 1189. Despu\u00e9s de cruzar Hungr\u00eda tom\u00f3 los estrechos balc\u00e1nicos por asalto y trat\u00f3 de flanquear los movimientos hostiles de Isaac Angelus atacando Constantinopla. Finalmente, despu\u00e9s del saqueo de Adrian\u00f3polis, Isaac Angelus se rindi\u00f3, y entre el 21 y el 30 de marzo de 1190, los alemanes consiguieron cruzar el Estrecho de Gall\u00edpoli. Como de costumbre, la marcha a trav\u00e9s de Asia Menor fue muy dif\u00edcil. Con la idea de reabastecerse en provisiones, el ej\u00e9rcito tom\u00f3 Iconium por asalto. A su llegada a la regi\u00f3n de Taurus, Federico Barbarroja trat\u00f3 de cruzar el Selef (Kydnos) a caballo y se ahog\u00f3. En seguida, muchos pr\u00edncipes alemanes regresaron a Europa; los otros, conducidos por el hijo del emperador, Felipe de Suabia llegaron a Antioqu\u00eda y prosiguieron luego a San Juan de Acre. Fue delante de esta ciudad que al fin todas las tropas cruzadas se reunieron. En junio de 1189, el rey Gui de Lusi\u00f1an, que hab\u00eda sido liberado de cautividad, se present\u00f3 all\u00ed con el resto del ej\u00e9rcito cristiano, y, en septiembre del mismo a\u00f1o, lleg\u00f3 la armada escandinava, seguida por las flotas inglesa y flamenca, comandadas respectivamente por el Arzobispo de Canterbury y Jacques d&#8217;Hvesnes. Este heroico sitio dur\u00f3 dos a\u00f1os. En la primavera de cada a\u00f1o llegaban refuerzos de Occidente, y una verdadera ciudad cristiana surgi\u00f3 fuera de las murallas de Acre. Pero los inviernos fueron desastrosos para los cruzados, cuyas l\u00edneas eran diezmadas por enfermedades tra\u00eddas por las inclemencias de la estaci\u00f3n lluviosa y la falta de comida. Saladino vino a ayudar a la ciudad, y comunic\u00f3 con \u00e9lla por medio de palomas mensajeras. M\u00e1quinas lanza misiles (pierri\u00e8res), impulsadas por poderosas maquinarias, fueron utilizadas por los cruzados para demoler las murallas de Acre, pero los mahometanos tambi\u00e9n ten\u00edan artiller\u00eda poderosa. Este sitio famoso hab\u00eda durado ya dos a\u00f1os cuando Felipe Augusto, rey de Francia, y Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, rey de Inglaterra, llegaron a la escena. Despu\u00e9s de largas deliberaciones hab\u00edan salido juntos de V\u00e9zelay, el 4 de julio de 1190. Ricardo embarc\u00f3 en Marsella, Felipe en G\u00e9nova, y se reunieron en Messina. Durante su estancia en ese lugar, que dur\u00f3 hasta marzo, 1191, casi se pelean, pero finalmente concluyeron un tratado de paz. Mientras Felipe llegaba a Acre, Ricardo naufrag\u00f3 en la costa de Chipre, entonces independiente bajo Isaac Comneno. Con ayuda de Gui de Lusi\u00f1an, Ricardo conquist\u00f3 esta isla. La llegada de los reyes de Francia e Inglaterra delante de Acre provoc\u00f3 la capitulaci\u00f3n de la ciudad, el 13 de julio de 1191. Pronto, sin embargo, la disputa de los reyes franc\u00e9s e ingles estall\u00f3 de nuevo, y Felipe Augusto dej\u00f3 Palestina, el 28 de julio. Ricardo fue entonces el jefe de la cruzada, y, para castigar a Saladino por no cumplir con las condiciones del tratado dentro del tiempo estipulado, mand\u00f3 matar a los rehenes mahometanos. Luego, pens\u00f3 atacar Jerusal\u00e9n, pero, luego de enga\u00f1ar a los cristianos durante las negociaciones, Saladino trajo muchas tropas de Egipto. La empresa fall\u00f3, y Ricardo compens\u00f3 sus reveses con brillantes pero in\u00fatiles haza\u00f1as que hicieron su nombre legendario entre los mahometanos. Antes de partir vendi\u00f3 la Isla de Chipre, primero a los Templarios, que fueron incapaces de establecerse all\u00ed, y despu\u00e9s a Gui de Lusi\u00f1an, que renunci\u00f3 al reino de Jerusal\u00e9n en favor de Conrado de Montferrat (1192). Despu\u00e9s de una \u00faltima expedici\u00f3n para defender Jaffa contra Saladino, Ricardo declar\u00f3 una tregua y embarc\u00f3 para Europa, el 9 de octubre de 1192, pero no lleg\u00f3 a su reino ingl\u00e9s hasta despu\u00e9s de haber sufrido una humillante cautividad en las manos del duque de Austria, quien veng\u00f3 de esta manera los insultos que se le hicieron frente a San Juan de Acre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Capetos y Plantagenets, olvidando la Guerra Santa, arreglaban en casa sus disputas territoriales, el emperador Enrique VI, hijo de Barbarroja, tom\u00f3 a su cargo la direcci\u00f3n suprema de la pol\u00edtica cristiana en Oriente. Coronado rey de las Dos Sicilias, el 25 de diciembre de 1194, tom\u00f3 la cruz en Bari, el 31 de mayo de 1195, y prepar\u00f3 una expedici\u00f3n que, pens\u00f3, recuperar\u00eda Jerusal\u00e9n y arrebatar\u00eda Constantinopla al usurpador Alejo III. Ansioso de ejercer su autoridad imperial hizo a Amaury de Lusignan rey de Chipre y a Le\u00f3n II rey de Armenia. En septiembre de 1197, los cruzados alemanes partieron para Oriente. Desembarcaron en San Juan de Acre y marcharon sobre Jerusal\u00e9n, pero fueron detenidos delante del peque\u00f1o pueblo de Tibnin de noviembre, 1197, a febrero de 1198. Al levantar el sitio, supieron que Enrique VI hab\u00eda muerto, el 28 de septiembre, en Messina, donde hab\u00eda reunido la armada que iba a llevarlo a Constantinopla. Los alemanes firmaron una tregua con los Sarracenos, pero su futura influencia en Palestina fue asegurada por la creaci\u00f3n de la Orden de los Caballeros Teut\u00f3nicos. En 1143 un peregrino alem\u00e1n hab\u00eda fundado un hospital para sus compatriotas; los religiosos que lo serv\u00edan se trasladaron a Acre y, en 1198, se organizaron imitando el proyecto de los Hospitalarios, su regla siendo aprobada por Inocencio III en 1199.\n<\/p>\n<h2>LA CRUZADA EN CONTRA DE CONSTANTINOPLA (1204<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los muchos intentos hechos para fundar los estados cristianos los esfuerzos de los cruzados se hab\u00edan dirigido solo hacia el objetivo por el que la Guerra Santa hab\u00eda sido instituida; la cruzada contra Constantinopla muestra la primera desviaci\u00f3n del prop\u00f3sito original. Para quienes trataban de lograr sus fines arrancando la direcci\u00f3n de las cruzadas de las manos del papa, este nuevo movimiento era, por supuesto, un triunfo, pero para la Cristiandad fue una causa de confusi\u00f3n. Apenas hab\u00eda sido elegido papa Inocencio III, en enero, 1198, cuando inaugur\u00f3 una pol\u00edtica para el Oriente que sigui\u00f3 a lo largo de todo su pontificado. Subordin\u00f3 todo lo dem\u00e1s al rescate de Jerusal\u00e9n y a la reconquista de la Tierra Santa. En sus primeras Enc\u00edclicas convoc\u00f3 a todos los cristianos a unirse a la cruzada e incluso negoci\u00f3 con Alejo III, el emperador bizantino, tratando de convencerlo de reintegrar la comuni\u00f3n con Roma y utilizar sus tropas para la liberaci\u00f3n de Palestina. Pedro de Capua, el legado papal, motiv\u00f3 una tregua entre Felipe Augusto y Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, en enero de 1199, y predicadores populares, entre otros el cura p\u00e1rroco Foulques de Neuilly, atrajeron grandes multitudes. Durante un torneo en Ecry-sur-Aisne, el 28 de noviembre de 1199, el conde Teobaldo de Champa\u00f1a y un gran numero de caballeros tomaron la cruz; en Alemania del sur Mart\u00edn, Abad de Pairis, cerca de Colmar, atrajo muchos a la cruzada. Parec\u00eda, sin embargo, que, desde el principio, el papa perdi\u00f3 el control de esta empresa. Sin ni siquiera consultar a Inocencio III, los caballeros franceses, que hab\u00edan elegido a Teobaldo de Champa\u00f1a como su jefe, decidieron atacar a los mahometanos en Egipto y en marzo, 1201, concluyeron con la Rep\u00fablica de Venecia un contrato para el transporte de tropas en el mediterr\u00e1neo. A la muerte de Teobaldo los cruzados eligieron como su sucesor a Bonifacio, Marqu\u00e9s de Montferrat, y primo de Felipe de Suabia, entonces en conflicto abierto con el papa. Justo en ese momento el hijo de Isaac Angelus, el destronado emperador de Constantinopla, busc\u00f3 refugio en Occidente y le pidi\u00f3 a Inocencio III y a su propio cu\u00f1ado, Felipe de Suabia, el reintegrarlo en el trono imperial. Se ha planteado la cuesti\u00f3n de si fue un acuerdo previo entre Felipe y Bonifacio de Montferrat para desviar la cruzada hacia Constantinopla, y un pasaje en la \u00abGesta Innocentii\u00bb (83, en P\u00e1g. L., CCXIV, CXXXII) indica que la idea no era nueva para Bonifacio de Montferrat cuando, en la primavera de 1202, la dio a conocer al papa. Entretanto los cruzados reunidos en Venecia no pod\u00edan pagar la cantidad exigida por su contrato, as\u00ed, a manera de intercambio, los venecianos sugirieron que ayudaran a recuperar la ciudad de Zara en Dalmacia. Los caballeros aceptaron la propuesta, y, despu\u00e9s de unos d\u00edas de sitio, la ciudad capitul\u00f3 en noviembre, 1202. Pero fue en vano que Inocencio III inst\u00f3 a los cruzados a salir para Palestina. Habiendo obtenido la absoluci\u00f3n por la captura de Zara, y a pesar de la oposici\u00f3n de Sim\u00f3n de Montfort y una parte del ej\u00e9rcito, el 24 de mayo de 1203, los jefes ordenaron la marcha sobre Constantinopla. Ellos hab\u00edan concluido con Alejo, el pretendiente bizantino, un tratado por el cual \u00e9ste promet\u00eda obtener el retorno de los griegos a la comuni\u00f3n con Roma, dar a los cruzados 200,000 marcos, y participar a la Guerra Santa. El 23 de junio la flota de los cruzados se present\u00f3 delante de Constantinopla; el 7 de julio tomaron posesi\u00f3n de un suburbio de Galacia y forzaron su entrada en el Cuerno de oro; el 17 de julio atacaron simult\u00e1neamente las murallas marinas y las murallas terrestres del Blachern\u00e6. Las tropas de Alejo III intentaron una infructuosa salida, y el usurpador huy\u00f3, despu\u00e9s de lo cual Isaac Angelus fue liberado de prisi\u00f3n y se le permiti\u00f3 compartir la dignidad imperial con su hijo, Alejo IV. Pero aunque \u00e9ste \u00faltimo hubiera sido sincero habr\u00eda sido incapaz de respetar las promesas hechas a los cruzados. Despu\u00e9s de unos meses de tediosa espera, aqu\u00e9llos de entre los cruzados acuartelados en Galacia perdieron paciencia con los griegos, que no s\u00f3lo se negaban a respetar su acuerdo, sino que incluso los trataban con abierta hostilidad. El 5 de febrero de 1204, Alejo IV e Isaac Angelus fueron destronados por una revoluci\u00f3n, y Alejo Murzuphla, un usurpador, emprendi\u00f3 la defensa de Constantinopla en contra de los cruzados latinos que se prepararon a asediar Constantinopla por segunda vez. Por un tratado concluido en marzo, 1204, entre los venecianos y los jefes cruzados, se pusieron de acuerdo por adelantado para compartir los despojos del imperio griego. El 12 de abril de 1204, Constantinopla fue tomada por asalto, y al d\u00eda siguiente comenz\u00f3 el cruel pillaje de sus iglesias y palacios. Obras maestras de la antig\u00fcedad, amontonadas en lugares p\u00fablicos y en el Hip\u00f3dromo, fueron completamente destruidas. Cl\u00e9rigos y caballeros, en su avidez por adquirir famosas e inestimables reliquias, tomaron parte en el saqueo de las iglesias. Los venecianos recibieron la mitad del bot\u00edn; la parte de cada cruzado fue determinada seg\u00fan su grado de bar\u00f3n, caballero, o alguacil, y la mayor parte de las iglesias de Occidente se enriquecieron con los ornamentos despojados de las de Constantinopla. El 9 de mayo de 1204, un colegio electoral, constituido por prominentes cruzados y venecianos, se congreg\u00f3 para elegir un emperador. Dandolo, Dogo de Venecia, rechaz\u00f3 el honor, y no se consider\u00f3 a Bonifacio de Montferrat. Al fin Balduino, conde de Flandes, fue elegido y solemnemente coronado en Santa Sof\u00eda. Constantinopla y el imperio fueron divididos entre el emperador, los venecianos, y el jefe de los cruzados; el Marqu\u00e9s de Montferrat recibi\u00f3 Tesal\u00f3nica y Macedonia, con el t\u00edtulo de rey; Enrique de Flandes fue hecho Se\u00f1or de Adramyttion; Luis de Blois fue hecho duque de Nicea, y se otorgaron feudos a seiscientos caballeros. Entretanto, los venecianos se reservaron los puertos de Tracia, el Peloponeso, y las islas. Se eligi\u00f3 como patriarca a Tomas Morosini, un sacerdote veneciano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante las noticias de estos eventos tan extraordinarios, en los que no hab\u00eda tenido ninguna influencia, Inocencio III se pleg\u00f3 como en sumisi\u00f3n a los designios de la Providencia y, en el inter\u00e9s de la Cristiandad, se decidi\u00f3 a obtener lo mejor de la nueva conquista. Su principal objetivo fue de acabar con el cisma griego y poner las fuerzas del nuevo imperio latino al servicio de la cruzada. Por desgracia, el imperio latino de Constantinopla estaba en una condici\u00f3n demasiado precaria para proporcionar cualquier apoyo material a la pol\u00edtica papal. El emperador era incapaz de imponer su autoridad a los barones. En Nicea no lejos de Constantinopla, el ex gobierno bizantino reuni\u00f3 los restos de su autoridad y sus partidarios. Se proclam\u00f3 emperador a Teodoro Lascaris. En Europa Joannitsa, zar de los valaquitas y de los b\u00falgaros, invadi\u00f3 Tracia y destruy\u00f3 el ej\u00e9rcito cruzado frente a Adrian\u00f3polis, el 14 de abril de 1205. Durante la batalla cay\u00f3 el emperador Balduino. Su hermano y sucesor, Enrique de Flandes, dedic\u00f3 su reino (1206-16) a interminables conflictos con los b\u00falgaros, los lombardos de Tesal\u00f3nica, y los griegos de Asia Menor. A pesar de eso, consigui\u00f3 fortalecer la conquista latina, formo una alianza con los b\u00falgaros, y estableci\u00f3 su autoridad incluso sobre los propietarios feudales de Morea (Parlamento de Ravena, 1209); sin embargo, lejos de conducir una cruzada en Palestina, tuvo que solicitar ayuda de Occidental, y fue obligado a firmar tratados con Teodoro Lascaris e incluso con el sult\u00e1n de Iconium. Los griegos no se reconciliaron con la Iglesia de Roma; la mayor parte de sus obispos abandonaron sus sedes y se refugiaron en Nicea, dejando sus iglesias a los obispos latinos nombrados para reemplazarlos. Los conventos griegos fueron reemplazados por monasterios cistercienses, por comander\u00edas de Templarios y Hospitalarios, y por cap\u00edtulos de can\u00f3nigos. Con raras excepciones, sin embargo, la poblaci\u00f3n nativa permaneci\u00f3 hostil y tom\u00f3 a los conquistadores latinos como extranjeros. Habiendo fallado en todos sus intentos por instigar en los barones del imperio latino el emprender una expedici\u00f3n contra Palestina, y entendimiento por fin la causa del fracaso de la cruzada en 1204, Inocencio III decidi\u00f3 (1207) organizar una nueva cruzada sin tomar en cuenta la opini\u00f3n de Constantinopla. Las circunstancias, sin embargo, eran desfavorables. En lugar de concentrar las fuerzas de la Cristiandad contra los mahometanos, el papa los desband\u00f3 proclamando (1209) una cruzada contra los albigenses en el sur de Francia, y contra los Almor\u00e1vides de Espa\u00f1a (1213), los paganos de Prusia, y Juan Lackland de Inglaterra. Al mismo tiempo ocurrieron estallidos de emoci\u00f3n m\u00edstica semejantes a los que hab\u00edan precedido la primera cruzada. En 1212 un joven pastor de Vend\u00f4me y un joven de Colonia reunieron miles de ni\u00f1os a quienes les propusieron conducirlos a la conquista de Palestina. El movimiento se extendi\u00f3 a trav\u00e9s de Francia e Italia. Esta \u00abCruzada de los Ni\u00f1os\u00bb lleg\u00f3 por fin a Brindisi, donde comerciantes vendieron a muchos de los ni\u00f1os como esclavos a los moros, mientras que casi todos los dem\u00e1s mor\u00edan de hambre y agotamiento. En 1213 Inocencio III hab\u00eda predicado una cruzada en todas partes de Europa y enviado al Cardinal Pelagius a Oriente para obtener, si posible, el regreso de los griegos al seno de la unidad romana. El 25 de julio de 1215, Federico II, despu\u00e9s de su victoria sobre Ot\u00f3n de Brunswick, tom\u00f3 la cruz en la tumba de Carlomagno en Aquisgr\u00e1n. El 11 de noviembre de 1215, Inocencio III inaugur\u00f3 el Cuarto Concilio De Letr\u00e1n con una exhortaci\u00f3n a todo los fieles para participar en la cruzada, cuya salida se fij\u00f3 para 1217. Al momento de su muerte (1216) el Papa Inocencio pens\u00f3 que se hab\u00eda iniciado un gran movimiento.\n<\/p>\n<h2>LAS CRUZADAS DEL SIGLO XIII (1217-52)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Europa sin embargo, la predicaci\u00f3n de la cruzada encontr\u00f3 gran oposici\u00f3n. Los pr\u00edncipes temporales se opon\u00edan fuertemente a la perdida de jurisdicci\u00f3n sobre los s\u00fabditos que tomaban parte en las cruzadas. Absortos en intrigas pol\u00edticas, eran reacios a enviar tan lejos las fuerzas militares en las que depend\u00edan. R\u00e1pidamente, en diciembre, 1216, se le concedi\u00f3 a Federico II la primera moratoria en el cumplimiento de su voto. La cruzada tal como se predic\u00f3 en el siglo XIII ya no fue el gran movimiento entusiasta de 1095, sino una serie de empresas irregulares e intermitentes. Andr\u00e9s II, rey de Hungr\u00eda, y Casimiro, duque de Pomerania, se hicieron a la vela de Venecia y Spalato, mientras un ej\u00e9rcito escandinavo pasaba por Europa. Los cruzados llegaron a San Juan de Acre en 1217, pero se limitaron a incursiones en territorio musulm\u00e1n, despu\u00e9s de lo cual Andr\u00e9s de Hungr\u00eda regres\u00f3 a Europa. Recibiendo refuerzos en la primavera de 1218, Juan de Brienne, rey de Jerusal\u00e9n, se decidi\u00f3 a ejecutar un ataque en Tierra Santa pasando por Egipto. Los cruzados en acuerdo llegaron a Damietta en mayo, 1218, y, despu\u00e9s de un asedio marcado por muchos actos de hero\u00edsmo, tomaron la ciudad por asalto, el 5 de noviembre, 1219. En lugar de aprovechar esta victoria, desperdiciaron m\u00e1s de un a\u00f1o en disputas in\u00fatiles, y no fue sino hasta mayo de 1221, que salieron para el Cairo. Rodeado por los sarracenos en Mansura, el 24 de julio, el ej\u00e9rcito cristiano fue derrotado. Juan de Brienne fue obligado a comprar la retirada con la entrega de Damietta a los sarracenos. Entretanto el emperador Federico II, que deb\u00eda ser el jefe de la cruzada, se hab\u00eda quedado en Europa y continuaba a importunar al papa con nuevos aplazamientos de su salida. El 9 de noviembre de 1225, se cas\u00f3 con Isabel de Brienne, heredera del reino de Jerusal\u00e9n, la ceremonia se produjo en Brindisi. Ignorando completamente a su suegro, asumi\u00f3 el t\u00edtulo de rey de Jerusal\u00e9n. En 1227 sin embargo, no hab\u00eda salido todav\u00eda para Palestina. Gregorio IX, elegido papa el 19 de marzo, 1227, exigi\u00f3 a Federico el cumplir con su voto. Por fin, el 8 de septiembre, el emperador embarc\u00f3 pero pronto regres\u00f3; por consiguiente, el 29 de septiembre, el papa lo excomulg\u00f3. Sin embargo, Federico se hizo a la vela de nuevo el 18 de junio, 1228, pero en lugar de conducir una cruzada solo ejecut\u00f3 un juego diplom\u00e1tico. Persuadi\u00f3 a Malek-el-Khamil, sult\u00e1n de Egipto, que estaba en guerra con el pr\u00edncipe de Damasco, y concluy\u00f3 un tratado con \u00e9l en Jaffa, en febrero, 1229, seg\u00fan el cual Jerusal\u00e9n, Bel\u00e9n, y Nazaret serian regresadas a los cristianos. El 18 de marzo de 1229, sin ninguna ceremonia religiosa, Federico asumi\u00f3 la corona real de Jerusal\u00e9n en la iglesia del Santo Sepulcro. Al volver a Europa, se reconcili\u00f3 con Gregorio IX, en agosto, 1230. El pont\u00edfice ratific\u00f3 el Tratado de Jaffa, y Federico envi\u00f3 caballeros a Siria a que tomaran posesi\u00f3n de las ciudades y obligar a todos los se\u00f1ores feudales a rendirle homenaje. Una lucha ocurri\u00f3 entre Ricardo Filangieri, el mariscal del emperador, y los barones de Palestina, cuyo jefe era Juan d&#8217;Ibelin, se\u00f1or de Beirut. Filangieri vanamente intent\u00f3 obtener posesi\u00f3n de la isla de Chipre. Y, cuando Conrado, hijo de Federico II e Isabel de Brienne, lleg\u00f3 a la mayor\u00eda de edad en 1243, la Suprema Corte, antes descrita, nombr\u00f3 como regente a Alix de Champa\u00f1a, reina de Chipre. De esta manera se aboli\u00f3 el poder alem\u00e1n en Palestina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretanto el conde Teobaldo IV de Champa\u00f1a hab\u00eda conducido una infructuosa cruzada en Siria (1239). De la misma manera el duque de Borgo\u00f1a y Ricardo de Cornualles, hermano del rey de Inglaterra, que hab\u00eda emprendido el recuperar Ascal\u00f3n, concluyeron una tregua con Egipto (1241). Europa estaba ahora amenazada por un desastre m\u00e1s doloroso. Despu\u00e9s de conquistar Rusia los mongoles bajo la direcci\u00f3n de Gengis Kan se presentaron en 1241 en las fronteras de Polonia, derrotaron al ej\u00e9rcito del duque de Silesia en Liegnitz, aniquilaron el de B\u00e9la, rey de Hungr\u00eda, y llegaron al Adri\u00e1tico. Palestina sufri\u00f3 las consecuencias de esta invasi\u00f3n. Los mongoles hab\u00edan destruido el imperio musulm\u00e1n de Kharizm en Asia Central. Huyendo delante de sus conquistadores, 10.000 kharizmianos ofrecieron sus servicios al sult\u00e1n de Egipto, y entre tanto se apoderaron de Jerusal\u00e9n cuando pasaban por all\u00ed, en septiembre, 1244. Las noticias de esta cat\u00e1strofe crearon un gran revuelo en Europa, y en el Concilio de Lyon (junio-julio, 1245) el Papa Inocencio IV proclam\u00f3 una cruzada, pero la falta de armon\u00eda entre \u00e9l y el emperador Federico II predestin\u00f3 el pont\u00edfice a la desilusi\u00f3n. Excepto por Luis IX, rey de Francia, que tom\u00f3 la cruz en diciembre, 1244, nadie mostr\u00f3 ninguna buena voluntad para conducir una expedici\u00f3n a Palestina. Informado que los mongoles estaban bien dispuestos hacia la Cristiandad, Inocencio IV les envi\u00f3 Giovanni di Pianocarpini, un franciscano, y Nicol\u00e1s Ascelin, un dominicano, como embajadores. Pianocarpini estuvo en Karakorum el 8 de abril, 1246, el d\u00eda de la elecci\u00f3n del gran khan, pero nada result\u00f3 de este primer intento de crear una alianza con los mongoles contra los mahometanos. Sin embargo, cuando San Luis, que sali\u00f3 de Par\u00eds el 12 de junio de 1248, hab\u00eda llegado a la Isla de Chipre, recibi\u00f3 all\u00ed a una embajada amical del gran khan y, en retorno, le envi\u00f3 a dos dominicanos. Alentado, quiz\u00e1s, por esta alianza, el rey de Francia decidi\u00f3 atacar Egipto. El 7 de junio de 1249, tom\u00f3 Damietta, pero fue s\u00f3lo seis meses m\u00e1s tarde que march\u00f3 sobre el Cairo. El 19 de diciembre su avanzada, comandada por su hermano, Roberto de Artois, empez\u00f3 imprudentemente a combatir en las calles de Mansura y fue exterminado. Al rey mismo le cortaron la comunicaci\u00f3n con Damietta y lo hicieron prisionero el 5 de abril de 1250. Al mismo tiempo, la dinast\u00eda Ayub\u00ed fundada por Saladino fue derrocada por la milicia mameluca, cuyos \u00e1meles tomaron posesi\u00f3n de Egipto. San Luis negoci\u00f3 con \u00e9ste \u00faltimo y fue puesto en libertad a condici\u00f3n de entregar Damietta y pagar un rescate de un mill\u00f3n de besantes de oro. Se qued\u00f3 en Palestina hasta 1254; negoci\u00f3 con los \u00e1meles egipcios por la liberaci\u00f3n de prisioneros; mejor\u00f3 el equipo de las fortalezas del reino, San Juan de Acre, Cesarea, Jaffa, y Sid\u00f3n; y envi\u00f3 a fray Guillermo de Rubruquis como embajador al Gran Kan. Entonces, a la noticia de la muerte de su madre, Blanca de Castilla, que hab\u00eda actuado como regente, volvi\u00f3 a Francia. Desde la cruzada contra San Juan de Acre, un nuevo estado Franco, el reino de Chipre, fue formado en el mediterr\u00e1neo frente a Siria y lleg\u00f3 a ser un valioso punto de apoyo para las cruzadas. Por una pr\u00f3diga distribuci\u00f3n de tierras y franquicias, Gui de Lusi\u00f1an consigui\u00f3 atraer colonos a la isla, caballeros, hombres de armas, y civiles; sus sucesores establecieron un gobierno modelado en el reino de Jerusal\u00e9n. El poder del rey era limitado por la Suprema Corte, compuesta de todos los caballeros, vasallos, o bajo-vasallos, con sede en Nicosia. Sin embargo, los feudos eran menos extensos que en Palestina, y los se\u00f1ores feudales pod\u00edan heredar s\u00f3lo en l\u00ednea directa. La isla de Chipre fue pronto poblada con colonos franceses que consiguieron predominar sobre los griegos, a quienes incluso impusieron su lengua. Iglesias construidas en el estilo franc\u00e9s y castillos fortificados aparecieron por todos lados. La catedral de Santa Sof\u00eda en Nicosia, erigida entre 1217 y 1251, era casi una copia de una iglesia en Champa\u00f1a. En fin, la actividad comercial se convirti\u00f3 en una caracter\u00edstica pronunciada de las ciudades de Chipre, y Famagusta se convirti\u00f3 en uno de los m\u00e1s activos puertos mediterr\u00e1neos.\n<\/p>\n<h2>P\u00c9RDIDA FINAL DE LAS COLONIAS CRISTIANAS DE ORIENTE (1254-91)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin mas ayuda de fondos de Occidente, y desgarradas por des\u00f3rdenes internos, las colonias cristianas debieron su salvaci\u00f3n temporal a los cambios en la pol\u00edtica musulmana y a la intervenci\u00f3n de los mongoles. Los venecianos sacaron a los genoveses de San Juan de Acre y trataron la ciudad como territorio conquistado; en una batalla en la que cristianos lucharon contra cristianos, y en la que pelearon Hospitalarios contra Templarios, 20.000 hombres perecieron. Por venganza los genoveses se aliaron con Miguel Pale\u00f3logo, emperador de Nicea, cuyo general, Alejo Strategopulos, no tuvo ning\u00fan problema para entrar en Constantinopla y derrocar al emperador latino, Balduino II, el 25 de julio de 1261. La conquista del Califato de Bagdad por los mongoles (1258) y su invasi\u00f3n de Siria, donde tomaron Alepo y Damasco, aterr\u00f3 a los cristianos y a los mahometanos; pero el \u00e1mel mameluco, Baybars el Arbelester, derrot\u00f3 a los mongoles y les arrebato Siria en septiembre, 1260. Proclamado sult\u00e1n como consecuencia de una conspiraci\u00f3n, en 1260, Baybars inici\u00f3 una guerra implacable contra los estados cristianos restantes. En 1263 destruy\u00f3 la iglesia de Nazaret; en 1265 tom\u00f3 Cesarea y Jaffa, y en fin captur\u00f3 Antioqu\u00eda (mayo, 1268). La cuesti\u00f3n de una cruzada segu\u00eda discuti\u00e9ndose en Occidente, pero excepto entre hombres con una visi\u00f3n religiosa, como San Luis, ya no se le daba ninguna seriedad al asunto entre los pr\u00edncipes europeos. Ve\u00edan la cruzada como un instrumento pol\u00edtico, que se utilizaba s\u00f3lo cuando serv\u00eda sus propios intereses. Para impedir la predicaci\u00f3n de una cruzada contra Constantinopla, Miguel Pale\u00f3logo le prometi\u00f3 al papa trabajar por la uni\u00f3n de las iglesias; pero Carlos de Anjou, hermano de San Luis, a quien la conquista de las Dos Sicilias hab\u00eda hecho uno de los pr\u00edncipes m\u00e1s poderosos de la Cristiandad, emprendi\u00f3 el llevar a cabo para su beneficio propio los designios orientales hasta all\u00ed acariciados por el Hohenstaufen. Mientras Mar\u00eda de Antioqu\u00eda, nieta de Amaury II, le dej\u00f3 los derechos que ella reivindicaba a la corona de Jerusal\u00e9n, \u00e9l firm\u00f3 el tratado de Viterbo con Balduino II (27 mayo, 1267), que le asegur\u00f3 eventualmente la herencia de Constantinopla. De ninguna manera preocupado por estas combinaciones diplom\u00e1ticas, San Luis pens\u00f3 s\u00f3lo en la cruzada. En un parlamento tenido en Par\u00eds, el 24 de marzo, 1267, \u00e9l y sus tres hijos tomaron la cruz, pero, a pesar de su ejemplo, muchos caballeros se opusieron a las exhortaciones del predicador Humberto de Romans. Escuchando los informes de los misioneros, Luis se decidi\u00f3 a ir a Tunicia, cuyo pr\u00edncipe esperaba convertir al cristianismo. Se ha afirmado que San Luis fue conducido a Tunicia por Carlos de Anjou, pero en vez de alentar la ambici\u00f3n de su hermano el santo se emple\u00f3 a frustrarla. Carlos hab\u00eda tratado de aprovecharse de la vacancia de la Santa Sede entre 1268 y 1271 para atacar Constantinopla, ya que las negociaciones de los papas con Miguel Pale\u00f3logo por la uni\u00f3n religiosa se lo hab\u00edan impedido hasta ese momento. San Luis recibi\u00f3 la embajada del emperador griego muy cort\u00e9smente y orden\u00f3 a Carlos de Anjou de reunirse con \u00e9l en Tunicia. Los cruzados, entre quienes estaba el pr\u00edncipe Eduardo de Inglaterra, llegaron a Cartago el 17 de julio, 1270, pero la peste se declar\u00f3 en su campamento, y el 25 de agosto, San Luis muri\u00f3 por la peste. Carlos de Anjou concluy\u00f3 entonces un tratado con los mahometanos, y los cruzados reembarcaron. Solo el pr\u00edncipe Eduardo, decidido a cumplir su voto, sali\u00f3 para San Juan de Acre; sin embargo, despu\u00e9s de unas razias en territorio sarraceno, concluy\u00f3 una tregua con Baybars.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El campo estaba ahora despejado para Carlos de Anjou, pero la elecci\u00f3n de Gregorio X, quien era favorable a la cruzada, de nuevo frustr\u00f3 sus planes. Mientras los emisarios del rey de las Dos Sicilias atravesaban la pen\u00ednsula balc\u00e1nica, el nuevo papa esperaba la uni\u00f3n de las iglesias Occidental y Oriental, evento que se proclam\u00f3 solemnemente en el Concilio de Lyon, el 6 de julio, 1274; Miguel Pale\u00f3logo prometi\u00f3 tomar la cruz. El 1 de mayo de 1275, Gregorio X realiz\u00f3 una tregua entre este soberano y Carlos de Anjou. Entretanto Felipe III, rey de Francia, el rey de Inglaterra, y el rey de Arag\u00f3n hicieron el voto de ir a Tierra Santa. Por desgracia la muerte de Gregorio X llev\u00f3 estos planes a la nada, y Carlos de Anjou reasumi\u00f3 sus antiguos proyectos. En 1277 envi\u00f3 a Siria a Rogelio de San Severino, quien consigui\u00f3 plantar su estandarte en el castillo de Acre y en 1278 tom\u00f3 posesi\u00f3n del principado de Achaia en el nombre de su nuera Isabel de Villehardouin. Miguel Pale\u00f3logo no hab\u00eda podido realizar la uni\u00f3n del clero griego con Roma, y en 1281 el Papa Mart\u00edn IV lo excomulg\u00f3. Habiendo firmado una alianza con Venecia, Carlos de Anjou se prepar\u00f3 a atacar Constantinopla, y su expedici\u00f3n fue fijada para abril, 1283. El 30 de marzo de 1282, sin embargo, ocurri\u00f3 la rebeli\u00f3n conocida como las V\u00edsperas Sicilianas, y una vez m\u00e1s se frustraron sus proyectos. Para dominar a sus propios insubordinados sujetos y emprender la guerra contra el rey de Arag\u00f3n, Carlos fue obligado por fin a abandonar sus planes en Oriente. Entretanto Miguel Pale\u00f3logo qued\u00f3 como amo de Constantinopla, y la Tierra Santa fue dejada sin defensa. En 1280 los mongoles intentaron una vez m\u00e1s invadir Siria, pero fueron rechazados por los egipcios en la batalla de Hims; en 1286 los habitantes de San Juan de Acre expulsaron al senescal de Carlos de Anjou y pidieron la ayuda de Enrique II, rey de Chipre. Kelaoun, el sucesor de Baybars, rompi\u00f3 entonces la tregua que hab\u00eda concluido con los cristianos, y se apoder\u00f3 de Margat, la fortaleza de los Hospitalarios. Tr\u00edpoli se rindi\u00f3 en 1289, y el 5 de abril de 1291, Malek-Aschraf, hijo y sucesor de Kelaoun, se present\u00f3 delante de San Juan de Acre con 120,000 hombres. Los 25,000 cristianos que defend\u00edan la ciudad ni siquiera ten\u00edan un comandante supremo; no obstante resistieron con heroico valor, llenaron las brechas de las murallas con estacas y sacos de algod\u00f3n y lana, y comunicaron por mar con el rey Enrique II, quien les llev\u00f3 ayuda de Chipre. Sin embargo, el 28 de mayo, los mahometanos ejecutaron un ataque general, penetraron dentro la ciudad, y sus defensores escaparon en sus nav\u00edos. La m\u00e1s fuerte oposici\u00f3n fue presentada por los Templarios, la guarnici\u00f3n de cuya fortaleza resisti\u00f3 diez d\u00edas m\u00e1s, s\u00f3lo para ser completamente aniquilada. En julio de 1291, los \u00faltimos pueblos cristianos en Siria capitularon, y el reino de Jerusal\u00e9n ces\u00f3 de existir.\n<\/p>\n<h2>LA CRUZADA DEL SIGLO XIV Y LA INVASION OTOMANA<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La p\u00e9rdida de San Juan d&#8217;Acre no llev\u00f3 los pr\u00edncipes de Europa a organizar una nueva cruzada. Los pensamientos de los hombres estaban de hecho, como de costumbre, dirigidos hacia el Este, pero en los primeros a\u00f1os del siglo XIV la idea de una cruzada inspiraba principalmente los trabajos de te\u00f3ricos que ve\u00edan en ella los mejores medios para reformar la Cristiandad. El tratado de Pierre Dubois, funcionario legal de la corona en Coutances, \u00abDe Recuperatione Terr\u00e6 Sanct\u00e6\u00bb (Langlois, ed., Par\u00eds, 1891), se parece al trabajo de un so\u00f1ador, aunque algunas de sus opiniones son verdaderamente modernas. El establecimiento de la paz entre pr\u00edncipes cristianos por medio de un tribunal de arbitraje, la idea de hacer un pr\u00edncipe franc\u00e9s emperador hereditario, la secularizaci\u00f3n del Patrimonio de San Pedro, la consolidaci\u00f3n de las Ordenes de Hospitalarios y Templarios, la creaci\u00f3n de un disciplinado ej\u00e9rcito cuyos diferentes cuerpos deber\u00edan tener un uniforme especial, la creaci\u00f3n de escuelas para el estudio de lenguas orientales, y el matrimonio mixto de doncellas cristianas con sarracenos eran las ideas principales que \u00e9l propuso (1307). En cambio los escritos de hombres de mayor actividad y m\u00e1s grande experiencia suger\u00edan m\u00e9todos m\u00e1s pr\u00e1cticos para efectuar la conquista de Oriente. Persuadidos que la derrota cristiana en Oriente era principalmente debida a las relaciones mercantiles que las ciudades italianas Venecia y G\u00e9nova continuaban a tener con los mahometanos, estos autores deseaban el establecimiento de un bloqueo comercial que, en unos a\u00f1os, ocasionar\u00eda la ruina de Egipto y causar\u00eda que cayese bajo control cristiano. Con este prop\u00f3sito se recomend\u00f3 que una gran armada fuera preparada al costo de los pr\u00edncipes cristianos para efectuar una labor de vigilancia en el mediterr\u00e1neo y prevenir el contrabando. \u00c9stos eran los proyectos presentados en las memorias de Fidentius de Padua, un franciscano (hacia 1291, Biblioth\u00e8que Nationale, MSS Lat\u00edn., 7247); en las del rey Carlos II de N\u00e1poles (1293, Bib. Nat., Frankish MSS., 6049); Jacques de Molay (1307, Baluze, ed., Vit\u00e6 paparum Avenion., II, 176-185); Enrique II, rey de Chipre (Mas-Latrie, ed., Histoire de Chypre, II, 118); Guillaume d&#8217;Adam, arzobispo de Sultanieh (1310, Kohler, ed., Collect. Hist. de las Cruzadas, Documentos armenios, II); y Marino Sanudo, el veneciano (Bongars, ed., Secreta fidelium Crucis, II). Tambi\u00e9n Carlos II insisti\u00f3 en la consolidaci\u00f3n de las \u00f3rdenes militares. Muchas otras memorias, sobre todo la de Hayton, rey de Armenia (1307, ed. Documentos armenios, I), consideraban que una alianza entre los cristianos y los mongoles de Persia era indispensable al \u00e9xito. De hecho, desde fines del siglo XIII muchos misioneros hab\u00edan penetrado en el imperio mongol; en Persia como en China, su propaganda floreci\u00f3. San Francisco de As\u00eds, y Raimundo Lully hab\u00edan esperado sustituir la cruzada b\u00e9lica por una conversi\u00f3n pac\u00edfica de los mahometanos al Cristianismo. Raymundo Lully, nacido en Palma, Isla de Mallorca, en 1235, empez\u00f3 (1275) su \u00abGran Arte\u00bb, que, por medio de un m\u00e9todo universal para el estudio de lenguas orientales, equipar\u00eda a los misioneros para entrar en pol\u00e9micas con los doctores mahometanos. El mismo a\u00f1o \u00e9l predomin\u00f3 sobre el rey de Mallorca para fundar el colegio de estudios superiores de la Sant\u00edsima Trinidad en Miramar, donde los Frailes Menores podr\u00edan aprender las lenguas orientales. \u00c9l mismo tradujo tratados catequ\u00e9ticos al \u00e1rabe y, despu\u00e9s de pasar su vida viajando por Europa tratando de convencer a papas y reyes a sus ideas, sufri\u00f3 el martirio en Bougie, donde hab\u00eda empezado su trabajo de evangelizaci\u00f3n (1314). Entre los mahometanos esta propaganda encontr\u00f3 dificultades insuperables, mientras que los mongoles, algunos de los cuales eran todav\u00eda miembros de la iglesia nestoriana, lo recib\u00edan de buena gana. Durante el pontificado de Juan XXII (1316-34) se establecieron misiones franciscanas y dominicanas permanentes en Persia, China, Tataria y Turkest\u00e1n, y en 1318 se cre\u00f3 el Arzobispado de Sultanieh en Persia. En China Giovanni de Monte Corvino, creado arzobispo de Cambaluc (Peking), organiz\u00f3 la jerarqu\u00eda religiosa, fund\u00f3 monasterios, y convirti\u00f3 al Cristianismo a hombres de marca, quiz\u00e1 al mismo Gran Khan. El reporte de viaje del bienaventurado Orderico de Pordenone (Cordier, ed.) a trav\u00e9s de Asia, entre 1304 y 1330, nos muestra que la Cristiandad ten\u00eda una posici\u00f3n establecida en Persia, India, Asia Central y China del sur.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevando as\u00ed a una alianza entre mongoles y cristianos contra los mahometanos, la cruzada hab\u00eda producido el efecto deseado; A principios del siglo XIV el desarrollo futuro del Cristianismo en Oriente parec\u00eda asegurado. Por desgracia, sin embargo, los cambios internos que ocurrieron en Occidente, la disminuci\u00f3n de la influencia pol\u00edtica de los papas, la indiferencia de los pr\u00edncipes temporales a lo que no afectaba directamente sus intereses territoriales hicieron in\u00fatiles todos los esfuerzos para el restablecimiento del poder cristiano en Oriente. Los papas obraron para asegurar el bloqueo de Egipto prohibiendo el intercambio comercial con los infieles y organizando un escuadr\u00f3n para prevenir el contrabando, pero los venecianos y genoveses en provocaci\u00f3n enviaron sus nav\u00edos a Alejandr\u00eda y vendieron esclavos y provisiones militares a los mamelucos. Adem\u00e1s, no se pudo efectuar la consolidaci\u00f3n de las \u00f3rdenes militares. Por la supresi\u00f3n de los Templarios en el Concilio de Viena, 1311, el rey Felipe el Justo asen\u00f3 un cruel rev\u00e9s a la cruzada; en lugar de dar a los Hospitalarios la inmensa riqueza de los Templarios, la confisc\u00f3. La Orden Teut\u00f3nica habi\u00e9ndose establecido en Prusia en 1228, en Oriente quedaron solo los Hospitalarios. Despu\u00e9s de la captura de San Juan de Acre, Enrique II, rey de Chipre, les hab\u00eda ofrecido refugio en Limassol, pero all\u00ed se encontraron en muy estrechas circunstancias. En 1310 tomaron la Isla de Rodas, que hab\u00eda llegado a ser una guarida de piratas, y la hicieron su morada permanente. En fin, la contemplada alianza con los mongoles nunca se realiz\u00f3 totalmente. Fue en vano que Argoun, Khan de Persia, envi\u00f3 al monje Nestoriano, Raban Sauma, como embajador al papa y a los pr\u00edncipes de Occidente (1285-88); sus propuestas obtuvieron solo vagas respuestas. El 23 de diciembre de 1299, Cazan, sucesor de Argoun, derrot\u00f3 a los cristianos en Hims, y captur\u00f3 Damasco, pero no pudo retener sus conquistas, y muri\u00f3 en 1304 al momento de preparar una nueva expedici\u00f3n. Los pr\u00edncipes occidentales tomaron la cruz af\u00edn de destinar para su uso propio los diezmos que, para pagar los gastos de la cruzada, recaudaban en las propiedades del clero. Para estos soberanos la cruzada ya no ten\u00eda mas que un inter\u00e9s fiscal. En 1336 el rey Felipe VI de Francia, a quien el papa hab\u00eda nombrado jefe de la cruzada, reuni\u00f3 una flota en Marsella y se preparaba a ir a Oriente cuando las noticias de los planes de Eduardo III lo obligaron a regresar a Par\u00eds. La guerra estall\u00f3 entonces entre Francia e Inglaterra, y fue un obst\u00e1culo insuperable al \u00e9xito de cualquier cruzada justo cuando las fuerzas combinadas de toda la Cristiandad no habr\u00edan sido bastante poderosas para resistir a la nueva tempestad que se preparaba en Oriente. Desde fines del siglo XIII una banda de turcos otomanos, sacados de Asia Central por las invasiones mongoles, hab\u00eda fundado un estado militar en Asia Menor y ahora amenazaba con invadir Europa. Capturaron Efeso en 1308, y en 1326 Osm\u00e1n, su sult\u00e1n, estableci\u00f3 su residencia en Bursa (Prusia) en Bitinia bajo Ourkhan, adem\u00e1s, organiz\u00f3 las guardias regulares a pie de los janizaros contra las que las indisciplinadas tropas de caballeros occidentales no pod\u00edan ganar. Los turcos entraron en Nicomedia en 1328 y en Nicea en 1330; cuando amenazaron a los emperadores de Constantinopla, \u00e9stos reanudaron negociaciones con los papas con vista a la reconciliaci\u00f3n de las Iglesias griega y romana, por cuyo prop\u00f3sito se envi\u00f3 a Barlaam como embajador a Avi\u00f1\u00f3n, en 1339. Al mismo tiempo los mamelucos egipcios destruyeron el puerto de Lajazzo, centro comercial del reino de Armenia Menor, donde los restos de las colonias cristianas hab\u00edan buscado refugio despu\u00e9s de la toma de San Juan de Acre (1337). El bienestar comercial de los venecianos mismos fue amenazado; con su apoyo el Papa Clemente VI en 1344 consigui\u00f3 reorganizar la liga mar\u00edtima cuyo funcionamiento hab\u00eda sido impedido por la guerra entre Francia e Inglaterra. G\u00e9nova, los Hospitalarios, y el rey de Chipre todos enviaron sus contingentes, y, el 28 de octubre, 1344, los cruzados tomaron Smyrna, que fue confiada al cuidado de los Hospitalarios. En 1345 refuerzos dirigidos por Humberto, Delf\u00edn de Viena, se presentaron en el Archipi\u00e9lago, pero el nuevo jefe de la cruzada estaba absolutamente incapacitado para el trabajo que se le asign\u00f3; incapaces de resistir a la pirater\u00eda de los turcos \u00e1meles, los cristianos concluyeron una tregua con ellos en 1348. En 1356 los Otomanos capturaron Gall\u00edpoli y cortaron la ruta a Constantinopla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La causa de la cruzada encontr\u00f3 entonces un defensor imprevisto en Pedro I, rey de Chipre, quien, llamado por los armenios, consigui\u00f3 sorprender y tomar por asalto la ciudad de Adalia en la costa Ciliciana en 1361. Incitado por su canciller, Felipe de M\u00e9zi\u00e8res, y Pierre Thomas, el legado papal, Pedro I emprendi\u00f3 un viaje a Occidente (1362-65) con la esperanza de reavivar el entusiasmo de los pr\u00edncipes cristianos. El papa Urbano V le ofreci\u00f3 una magn\u00edfica bienvenida, como tambi\u00e9n lo hizo Juan el Bueno, rey de Francia, que tom\u00f3 la cruz en Avi\u00f1\u00f3n, el 20 de marzo, 1363; el ejemplo de este ultimo fue seguido por el rey Eduardo III, el Pr\u00edncipe Negro, el emperador Carlos IV, y Casimiro, rey de Polonia. Por doquier se ofrecieron al rey Pedro hermosas promesas, pero cuando, en junio, 1365, embarc\u00f3 en Venecia no lo acompa\u00f1aba casi nadie excepto sus propias fuerzas. Despu\u00e9s de reunirse con la flota de los Hospitalarios, se present\u00f3 inesperadamente frente al Viejo Puerto de Alejandr\u00eda, desembarc\u00f3 sin resistencia, y pill\u00f3 la ciudad durante dos d\u00edas, pero ante la aproximaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito egipcio sus soldados lo forzaron a retirarse, 9-16 octubre, 1365. De nuevo en 1367 saque\u00f3 los puertos de Siria, Tr\u00edpoli, Tortosa, Laodicea, y Jaffa, destruyendo as\u00ed el comercio de Egipto. Luego, durante otro viaje a Occidente, hizo un gran esfuerzo para interesar a los pr\u00edncipes a la cruzada, pero a su retorno a Chipre fue asesinado, como resultado de un complot. Entretanto los otomanos continuaron su progreso en Europa, tomaron Filipolis en 1363 y, en 1365, capturaron Adrian\u00f3polis, que fue hecha la capital de los sultanes. Ante el ruego del Papa Urbano V, Amadeo VII, conde de Saboya, tom\u00f3 la cruz y el 15 de agosto, 1366, su armada tom\u00f3 Gall\u00edpoli; luego, despu\u00e9s de rescatar al emperador griego, Juan V, tenido cautivo por los b\u00falgaros, regres\u00f3 a Occidente. A pesar del hero\u00edsmo desplegado durante esas expediciones, los esfuerzos hechos por los cruzados fueron demasiado intermitentes para producir resultados durables. Felipe de M\u00e9zi\u00e8res, un amigo y admirador de Pedro de Lusi\u00f1an, ansioso de encontrar un remedio a los males de la Cristiandad, so\u00f1\u00f3 en fundar una nueva milicia, la Orden de la Pasi\u00f3n, una organizaci\u00f3n cuyo car\u00e1cter era el ser simult\u00e1neamente clerical y militar, y cuyos miembros, aunque casados, llevar\u00edan una vida casi monacal consagr\u00e1ndose a la conquista de la Tierra Santa. Bien recibido por Carlos V, Felipe de M\u00e9zi\u00e8res se estableci\u00f3 en Par\u00eds y propag\u00f3 sus ideas entre la nobleza francesa. En 1390 Luis II duque de Borb\u00f3n, tom\u00f3 la cruz, y a la instigaci\u00f3n de los genoveses fue a sitiar el-Mahadia, una ciudad africana en la costa de Tunicia. En 1392 Carlos VI que hab\u00eda firmado un tratado de paz con Inglaterra, parec\u00eda haber sido ganado para la cruzada justo antes de volverse loco. Pero el momento de las expediciones a la Tierra Santa hab\u00eda pasado, y de all\u00ed en adelante la Europa cristiana fue forzada a defenderse a s\u00ed misma contra las invasiones otomanas. En 1369 Juan V, Pale\u00f3logo, fue a Roma y abjur\u00f3 el cisma; de all\u00ed en adelante los papas trabajaron valientemente para preservar los restos del imperio bizantino y los estados cristianos en los Balcanes. Habi\u00e9ndose vuelto amo de Serbia en la batalla del Kosovo en 1389, el sult\u00e1n Bajazet impuso su soberan\u00eda sobre Juan V y obtuvo posesi\u00f3n de Filadelfia, la \u00faltima ciudad griega en Asia Menor. Sigismundo, rey de Hungr\u00eda, alarmado ante el progreso de los turcos, le envi\u00f3 una embajada a Carlos VI, y un gran n\u00famero de se\u00f1ores franceses, entre ellos el conde de Nevers, hijo del duque de Borgo\u00f1a, se enrolaron bajo el estandarte de la cruz y, en julio de 1396, se les unieron en Buda caballeros ingleses y alemanes. Los cruzados invadieron Serbia, pero a pesar de sus prodigios de valor Bajazet los derrot\u00f3 completamente frente a Nic\u00f3polis, el 25 de septiembre, 1396. El conde de Nevers y un gran numero de se\u00f1ores fueron hechos prisioneros de Bajazet y liberados solo bajo la condici\u00f3n de rescates enormes. A pesar de esta derrota, debida a la impetuosidad mal dirigida de los cruzados, una nueva expedici\u00f3n sali\u00f3 de Aigues-Mortes en junio, 1399, bajo el mando del mariscal Boucicault y consigui\u00f3 romper el bloqueo que los turcos hab\u00edan establecido alrededor de Constantinopla. Adem\u00e1s, entre 1400 y 1402, Juan Pale\u00f3logo hizo otro viaje a Occidente para pedir refuerzos.\n<\/p>\n<h2>LA CRUZADA EN EL SIGLO XV<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un inesperado evento, la invasi\u00f3n por Timur y los mongoles, salv\u00f3 Constantinopla por el momento. Aniquilaron el ej\u00e9rcito de Bajazet en Ancyra, el 20 de julio, 1402, y, dividieron el imperio otomano entre varios pr\u00edncipes, reduci\u00e9ndolo a un estado de vasallaje. Los gobernantes occidentales, Enrique III, rey de Castilla, y Carlos VI, rey de Francia, enviaron embajadores a Timur (ver el informe de Ruy Gon\u00e7ales de Clavijo, Madrid, 1779), pero las circunstancias no eran favorables, como lo hab\u00edan sido en el siglo XIII. La rebeli\u00f3n nacional en China que derroc\u00f3 a la dinast\u00eda mongol en 1368 hab\u00eda dado por resultado la destrucci\u00f3n de las misiones cristianas en Extremo Oriente; en Asia Central los mongoles se hab\u00edan convertido al mahometismo, y Timur mostr\u00f3 su hostilidad a los cristianos tomando Smyrna a los Hospitalarios. El mariscal Boucicault se aprovech\u00f3 del abatimiento en el que la invasi\u00f3n mongol hab\u00eda dejado los poderes mahometanos para saquear los puertos de Siria, Tr\u00edpoli, Beirut, y Sid\u00f3n en 1403, pero fue incapaz de retener sus conquistas; Timur, en cambio, pensaba s\u00f3lo en obtener posesi\u00f3n de China y volvi\u00f3 a Samarcanda, donde muri\u00f3 en 1405. Las guerras civiles que estallaron entre los pr\u00edncipes otomanos dieron unos a\u00f1os de respiro a los emperadores bizantinos, pero Murat II, habiendo restablecido el poder turco, sitio Constantinopla de junio a septiembre de 1422, y oblig\u00f3 a Juan VIII, Pale\u00f3logo a pagarle tributo. En 1430 Murat quit\u00f3 Tesal\u00f3nica a los venecianos, forz\u00f3 la muralla del Hexamilion, que Manuel hab\u00eda erigido para proteger el Peloponeso, y subyug\u00f3 Serbia. La idea de la cruzada era siempre popular en Occidente, y, en su lecho de muerte, Enrique V de Inglaterra lament\u00f3 el no haber tomado Jerusal\u00e9n. En sus cartas a Bedford, el regente, y al duque de Borgo\u00f1a, Juana de Arco aludi\u00f3 a la uni\u00f3n de la Cristiandad contra los sarracenos, y la creencia popular expresada en la poes\u00eda de Christine de Pisan era que, despu\u00e9s de liberar Francia, la doncella de Orleans guiar\u00eda Carlos VII a Tierra Santa. Pero esto era s\u00f3lo un sue\u00f1o, y las guerras civiles en Francia, la cruzada contra los husitas, y el concilio de Constanza, impidieron el tomar cualquier acci\u00f3n contra los turcos. Sin embargo, en 1421 Felipe el Bueno, duque de Borgo\u00f1a, envi\u00f3 a Gilberto de Lannoy, y en 1432, a Bertrand de la Brocqui\u00e8re, a Oriente como emisarios confidenciales para reunir informaci\u00f3n que pudiera ser de valor para una futura cruzada. Al mismo tiempo se reanudaron negociaciones por la uni\u00f3n religiosa que facilitar\u00eda la cruzada entre los emperadores bizantinos y los papas. El emperador Juan VIII vino en persona a asistir al concilio convocado por el Papa Eugenio IV en Ferrara, en 1438. Gracias a la buena voluntad de Bessari\u00f3n y de Isidoro de Kiev, los dos prelados griegos que el papa hab\u00eda elevado al cardenalato, el concilio, que se transfiri\u00f3 a Florencia, estableci\u00f3 la armon\u00eda en todos los puntos, y el 6 de julio, 1439, se proclam\u00f3 solemnemente la reconciliaci\u00f3n. La reuni\u00f3n fue mal recibida por los griegos y esto no llev\u00f3 a los pr\u00edncipes occidentales a tomar la cruz. Aventureros de todas nacionalidades se enrolaron bajo las ordenes del cardinal Giuliano Cesarini y fueron a Hungr\u00eda a sumarse a los ej\u00e9rcitos de J\u00e1nos Hunyadi, voivoda de Transilvania, que acababa de repeler a los turcos en Hermanstadt, de Ladislao Jagell\u00f3n, rey de Polonia, y de Jorge Brankovitch, Pr\u00edncipe de Serbia. Habiendo derrotado a los turcos en Nis, el 3 de noviembre, 1443, los aliados pudieron conquistar Serbia, gracias a la defecci\u00f3n de los albaneses dirigidos por Jorge Castriota (Scanderbeg), su comandante nacional. Murat firm\u00f3 una tregua de diez a\u00f1os y abdic\u00f3 el trono, el 15 de julio, 1444, pero Giuliano Cesarini, el legado papal, no favorec\u00eda la paz y quiso seguir adelante hasta Constantinopla. A causa de su instigaci\u00f3n los cruzados rompieron la tregua e invadieron Bulgaria, por lo cual Murat de nuevo tom\u00f3 el comando, cruz\u00f3 el B\u00f3sforo en galeras genovesas, y aniquil\u00f3 el ej\u00e9rcito cristiano en Varna, el 10 de noviembre, 1444. Esta derrota dej\u00f3 a Constantinopla sin defensa. En 1446 Murat consigui\u00f3 conquistar Morea, y cuando, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, J\u00e1nos Hunyadi trat\u00f3 de ir a ayudar Constantinopla fue derrotado en Kosovo. Solo Scanderbeg consigui\u00f3 mantener su independencia en Epiro y, en 1449, rechaz\u00f3 una invasi\u00f3n turca. Mehmet II, que sucedi\u00f3 a Murat en 1451, se preparaba a sitiar Constantinopla cuando, el 12 de diciembre, 1452, el emperador Constantino XI decidi\u00f3 proclamar la uni\u00f3n de las iglesias en presencia de los legados papales. La esperada cruzada, sin embargo, no se produjo; y cuando, en marzo, 1453, las fuerzas armadas de Mehmet II, 160,000, completamente rodearon Constantinopla, los griegos ten\u00edan s\u00f3lo 5,000 soldados y 2,000 caballeros occidentales, comandados por Giustiniani de G\u00e9nova. A pesar de esta seria desventaja, la ciudad resisti\u00f3 durante dos meses contra el enemigo, pero en la noche del 28 de mayo, 1453, Mehmet II orden\u00f3 un ataque general, y despu\u00e9s de una desesperada batalla, en la que pereci\u00f3 el emperador Constantino XI, los turcos entraron en la ciudad por todas partes y perpetraron una matanza espantosa. Mehmet II pas\u00f3 a caballo por encima de montones de cad\u00e1veres y montado entr\u00f3 a la iglesia de Santa Sof\u00eda, y la transform\u00f3 en una mezquita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La captura de la \u00abNueva Roma\u00bb fue la m\u00e1s espantosa desgracia sufrida por la Cristiandad desde la toma de San Juan de Acre. Sin embargo, la agitaci\u00f3n que las noticias de este hecho causaron en Europa fue m\u00e1s aparente que genuina. Felipe el Bueno, duque de Borgo\u00f1a, dio un espect\u00e1culo aleg\u00f3rico en Lille en el que la Santa Iglesia solicitaba la ayuda de caballeros que pronunciaban los votos m\u00e1s extravagantes delante de Dios y un fais\u00e1n (sur le faisan). \u00c6neas Sylvius, obispo de Siena, y San Juan Capistrano, el franciscano, predicaron la cruzada en Alemania y Hungr\u00eda; las Dietas de Ratisbona y Francfort prometieron ayuda, y se form\u00f3 una liga entre Venecia, Florencia, y el duque de Mil\u00e1n, pero nada se obtuvo de ella. El Papa Calixto III consigui\u00f3 reunir una armada de diecis\u00e9is galeras, que, bajo las ordenes del Patriarca de Aquilea, protegi\u00f3 el archipi\u00e9lago. Sin embargo, la derrota de los turcos frente a Belgrado en 1457, gracias a la bravura de J\u00e1nos Hunyadi, y la sangrienta conquista del Peloponeso en 1460 parecieron por fin reanimar a la Cristiandad de su apat\u00eda. \u00c6neas Sylvius, ahora papa bajo el nombre de P\u00edo II, multiplic\u00f3 sus exhortaciones, declarando que \u00e9l mismo conducir\u00eda la cruzada, y a fines de 1463 bandas de cruzados empezaron a reunirse en Ancona. El Dogo de Venecia hab\u00eda cedido a las s\u00faplicas del papa, mientras que el duque de Borgo\u00f1a se contentaba con enviar a 2,000 hombres. Pero cuando, en junio, 1464, el papa fue a Ancona a asumir el comando de la expedici\u00f3n, cay\u00f3 enfermo y muri\u00f3, despu\u00e9s de lo cual la mayor parte de los cruzados, desarmados, faltos de municiones, y amenazados de inanici\u00f3n, regresaron a sus propios pa\u00edses. Los venecianos fueron los \u00fanicos que invadieron el Peloponeso y saquearon Atenas, pero ve\u00edan la cruzada s\u00f3lo como un medio de promover sus intereses comerciales. Bajo Sixto IV tuvieron la osad\u00eda de utilizar la armada papal para la captura de mercanc\u00eda guardada en Smyrna y Adalia; asimismo compraron los derechos de Catalina Cornaro al reino de Chipre. Por fin, en 1480, Mehmet II dirigi\u00f3 un triple ataque contra Europa. En Hungr\u00eda Mat\u00edas Corvino resisti\u00f3 a la invasi\u00f3n turca, y los Caballeros de Rodas, dirigidos por Pedro d&#8217;Aubusson, se defendieron victoriosamente, pero los turcos consiguieron tomar Otranto y amenazaron con conquistar Italia. En una asamblea que se tuvo en Roma y presidida por Sixto IV, los embajadores de los pr\u00edncipes cristianos otra vez prometieron ayuda; pero la situaci\u00f3n de la Cristiandad habr\u00eda sido en verdad cr\u00edtica si no hubiera sido por la muerte de Mehmet II que ocasion\u00f3 la evacuaci\u00f3n de Otranto, en tanto que el poder de los turcos disminu\u00eda por varios a\u00f1os a causa de las guerras civiles entre los hijos de Mahoma. Al momento de la expedici\u00f3n de Carlos VIII en Italia (1492) se hablaba de nuevo de una cruzada; seg\u00fan los planes del rey de Francia, la conquista de N\u00e1poles ser\u00eda seguida por la de Constantinopla y Oriente. Por esta raz\u00f3n el Papa Alejandro VI le entreg\u00f3 el Pr\u00edncipe Djem, hijo de Mehmet II y pretendiente al trono, que hab\u00eda tomado refugio con los Hospitalarios. Cuando Alejandro VI se lig\u00f3 con Venecia y Maximiliano contra Carlos VIII, la raz\u00f3n oficial de la alianza era la cruzada, pero se hab\u00eda vuelto imposible el tomar en serio tales proyectos. Las ligas por la cruzada no eran ya mas que combinaciones pol\u00edticas, y la predicaci\u00f3n por la Guerra Santa no parec\u00eda a la gente nada m\u00e1s que un medio para obtener dinero. Antes de su muerte el emperador Maximiliano tom\u00f3 la cruz en Metz con la debida solemnidad, pero esas demostraciones no pod\u00edan llevar a ning\u00fan resultado satisfactorio. Las nuevas condiciones que entonces controlaban la Cristiandad hicieron la cruzada imposible.\n<\/p>\n<h2>MODIFICACIONES Y SUPERVIVENCIA DE LA IDEA DE LA CRUZADA<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del siglo XVI solo los intereses de los estados influenciaban la pol\u00edtica europea; As\u00ed a los estadistas la idea de una cruzada les parec\u00eda anticuada. Egipto y Jerusal\u00e9n habiendo sido conquistadas por el sult\u00e1n Selim, en 1517, el Papa Le\u00f3n X hizo supremos esfuerzo por restablecer la paz indispensable a la organizaci\u00f3n de una cruzada. El rey de Francia y el emperador Carlos V prometieron su cooperaci\u00f3n; el rey de Portugal sitiar\u00eda Constantinopla con 300 barcos, y el papa conducir\u00eda la expedici\u00f3n. Justo en ese momento hubo problemas entre Francisco I y Carlos V; esos planes por consiguiente fallaron completamente. Los jefes de la Reforma eran desfavorables a la cruzada, y Lutero declar\u00f3 que la guerra contra los turcos era un pecado porque Dios los hab\u00eda hecho Sus instrumentos para castigar los pecados de Su gente. Por consiguiente, aunque la idea de la cruzada no se perdi\u00f3 totalmente de vista, tom\u00f3 una forma nueva y se ajust\u00f3 a las nuevas condiciones. Los Conquistadores, que desde el siglo XV hab\u00edan salido a descubrir nuevas tierras, se consideraron como los auxiliares de la cruzada. El Infante Don Enrique, Vasco de Gama, Crist\u00f3bal Col\u00f3n, y Albuquerque llevaron la cruz en su pecho y, cuando buscaban los medios de rodear Africa o de llegar a Asia por rutas del este, pensaron en atacar a los mahometanos por detr\u00e1s; adem\u00e1s, contaban con la alianza de un fabuloso soberano que se dec\u00eda era cristiano, Preste Juan. Los papas, tambi\u00e9n, alentaban con fuerza esas expediciones. Por otra parte, entre las potencias de Europa la Casa de Austria, que dominaba Hungr\u00eda, donde era directamente amenazada por los turcos, y que ten\u00eda supremo control del mediterr\u00e1neo, se dio cuenta de que ser\u00eda para su ventaja el mantener un cierto inter\u00e9s en la cruzada. Hasta fines del siglo XVII, cuando se reuni\u00f3 una dieta de los pr\u00edncipes alemanes en Ratisbona, se agit\u00f3 con frecuencia la pregunta de la guerra contra los turcos, y Lutero mismo, modificando su primera opini\u00f3n, exhort\u00f3 la nobleza alemana a defender la Cristiandad (1528-29). La guerra en Hungr\u00eda siempre particip\u00f3 del car\u00e1cter de una cruzada y, en diferentes ocasiones, nobles franceses se enrolaron bajo el estandarte imperial. As\u00ed el duque de Mercoeur fue autorizado por Enrique IV a entrar al servicio h\u00fangaro. En 1664 Luis XIV ansioso de extender su influencia en Europa, envi\u00f3 un contingente al emperador que, bajo las ordenes del conde de Coligny, rechaz\u00f3 a los turcos en la batalla de San Gotardo. Pero tales demostraciones no ten\u00edan importancia porque, en la \u00e9poca de Francisco I y para mantener el equilibrio del poder en Europa frente a la Casa de Austria, los reyes de Francia no hab\u00edan dudado en entrar en tratados de alianza con los turcos. Cuando, en 1683, Kara Mustapha avanz\u00f3 sobre Viena con 30.000 turcos o t\u00e1rtaros, Luis XIV no respondi\u00f3, y fue a Juan Sobieski, rey de Polonia, a quien el emperador debi\u00f3 su seguridad. \u00c9ste fue el esfuerzo supremo hecho por los turcos en Occidente. Agobiados por las victorias del pr\u00edncipe Eugenio a fines del siglo XVII, se volvieron de all\u00ed en adelante una potencia pasiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mediterr\u00e1neo, G\u00e9nova y Venecia vieron su monopolio comercial destruido en el siglo XVI por el descubrimiento de continentes nuevos y de nuevas rutas mar\u00edtimas hacia las Indias, mientras que su poder pol\u00edtico era asimilado por la Casa de Austria. Sin dejar que los cruzados los estorbaran en sus empresas continentales, los Habsburgos so\u00f1aban de obtener el control del mediterr\u00e1neo paralizando a los piratas de Berber\u00eda y deteniendo el progreso de los turcos. Cuando, en 1571, la isla de Chipre fue amenazada por los otomanos, que cruelmente masacraron las guarniciones de Famagusta y Nicosia, luego de que estas ciudades se hab\u00edan rendido de acuerdo a t\u00e9rminos pactados, el Papa P\u00edo V consigui\u00f3 formar una liga de potencias mar\u00edtimas contra el sult\u00e1n Selim, y obtuvo la cooperaci\u00f3n de Felipe II por haberle otorgado el derecho a los diezmos de la cruzada, mientras que \u00e9l mismo equip\u00f3 algunas galeras. El 7 de octubre, 1571, una armada cristiana de 200 galeras, con 50.000 hombres bajo el mando de Don Juan de Austria, se enfrent\u00f3 con la flota otomana en los estrechos de Lepanto, la destruy\u00f3 completamente, y liber\u00f3 a miles de cristianos. Esta expedici\u00f3n tuvo el car\u00e1cter de una cruzada. El papa, considerando que la victoria hab\u00eda salvado a la Cristiandad, para conmemorarla instituy\u00f3 la fiesta del Santo Rosario, que se celebra el primer domingo de octubre. Pero los aliados no llevaron m\u00e1s all\u00e1 sus ventajas. Cuando, en el siglo XVII, Francia reemplaz\u00f3 Espa\u00f1a como la gran potencia mediterr\u00e1nea, se esforz\u00f3, a pesar de los tratados que la ligaban con los turcos, a defender los \u00faltimos restos de fuerzas cristianas en el Oriente. En 1669 Luis XIV envi\u00f3 al duque de Beaufort con una armada de 7000 hombres a la defensa de Cand\u00eda, una provincia veneciana, pero, a pesar de algunas brillante salidas, s\u00f3lo consigui\u00f3 retrasar su captura por unas semanas. Sin embargo, la acci\u00f3n diplom\u00e1tica de los reyes de Francia con respecto a los cristianos Orientales que eran s\u00fabditos turcos fue m\u00e1s eficaz. El r\u00e9gimen de \u00abCapitulaciones\u00bb, establecido bajo Francisco en 1536, renovado bajo Luis XIV en 1673, y Luis XV en 1740, garantiz\u00f3 a los cat\u00f3licos la libertad religiosa y la jurisdicci\u00f3n del embajador franc\u00e9s de Constantinopla; A todos los peregrinos occidentales se les autoriz\u00f3 el acceso a Jerusal\u00e9n y al Santo Sepulcro, que se confi\u00f3 al cuidado de los Frailes Menores. Tal fue el modus vivendi finalmente establecido entre la Cristiandad y el mundo mahometano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de estos cambios puede decirse que, hasta el siglo XVII, la imaginaci\u00f3n de la Cristiandad Occidental todav\u00eda estaba obsesionada por la idea de las Cruzadas. Aun el menos quim\u00e9rico de los estadistas, tal como el Padre Jos\u00e9 de Tremblay, el amigo de confianza de Richelieu, a veces acariciaba tales esperanzas, mientras que el plan de la memoria que Leibniz dirigi\u00f3 (1672) a Luis XIV sobre la conquista de Egipto era el de una cruzada normal. Por fin, all\u00ed estaba como la reliquia respetable de un pasado glorioso la Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusal\u00e9n, fundada en el siglo XI y que continuo a existir hasta la revoluci\u00f3n francesa. A pesar de los esfuerzos valerosos de su gran maestro, Villiers de l&#8217;Isle Adam, los turcos los hab\u00edan expulsado de Rodas en 1522, y hab\u00edan tomado refugio en Italia. En 1530 Carlos V les obsequi\u00f3 la isla de Malta, admirablemente situada desde un punto de vista estrat\u00e9gico, de donde pod\u00edan ejercer vigilancia sobre el mediterr\u00e1neo. Se obligaron a prometer dejar Malta a la recuperaci\u00f3n de Rodas, y tambi\u00e9n a hacer la guerra a los piratas de Berber\u00eda. En 1565 los Caballeros de Malta resistieron un furioso ataque de los turcos. Tambi\u00e9n mantuvieron un escuadr\u00f3n capaz de hacer huir a los piratas de Berber\u00eda. Reclutados entre los m\u00e1s j\u00f3venes hijos de las familias m\u00e1s nobles de Europa, pose\u00edan inmensos patrimonios en Francia y en Italia, y cuando la revoluci\u00f3n francesa estall\u00f3, la orden r\u00e1pidamente perdi\u00f3 terreno. Se le confisc\u00f3 la propiedad que pose\u00eda en Francia en 1790, y cuando, en 1798, el directorio emprendi\u00f3 una expedici\u00f3n a Egipto, Bonaparte, de pasada, se apoder\u00f3 de la isla de Malta, cuyos caballeros se hab\u00edan puesto ellos mismos bajo la protecci\u00f3n del Zar, Paulo I. La ciudad de Valetta se rindi\u00f3 a la primera llamada, y la orden se desband\u00f3; sin embargo, en 1826 fue reorganizada en Roma como una asociaci\u00f3n caritativa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de las Cruzadas esta por lo tanto \u00edntimamente relacionada con la de los papas y la Iglesia. Estas Guerras Santas fueron esencialmente una empresa papal. La idea de mitigar todas las disensiones entre cristianos, de unirlos bajo el mismo estandarte y enviarlos en contra de los mahometanos, fue concebida en el siglo XI, es decir, en una \u00e9poca en la que a\u00fan no hab\u00eda ning\u00fan estado organizado en Europa, y cuando el papa era el \u00fanico potentado en posici\u00f3n de saber y entender los intereses comunes de la Cristiandad. En esa \u00e9poca los turcos amenazaban con invadir Europa, y el imperio bizantino parec\u00eda incapaz de resistir a los enemigos que lo rodeaban. Urbano II entonces aprovech\u00f3 la veneraci\u00f3n en la que los lugares santos eran tenidos por los cristianos de Occidente y rog\u00f3 a estos de dirigir sus combinadas fuerzas contra los mahometanos y, por un ataque audaz, detener su avance. El resultado de ese esfuerzo fue la creaci\u00f3n de los estados cristianos en Siria. Mientras la autoridad de las papas era indiscutible en Europa, estaban en posici\u00f3n de proveer a esas colonias cristianas la ayuda que requer\u00edan; pero cuando esa autoridad era discutida por disensiones entre el sacerdocio y el imperio, el ej\u00e9rcito cruzado perd\u00eda la unidad de mando tan indispensable al \u00e9xito. Las potencias mar\u00edtimas de Italia, cuya ayuda era indispensable a los ej\u00e9rcitos cristianos, pensaban s\u00f3lo en usar las Cruzadas para fines pol\u00edticos y econ\u00f3micos. Otros pr\u00edncipes, primero el Hohenstaufen y despu\u00e9s Carlos de Anjou, siguieron este precedente, la cruzada de 1204 fue la primera rebeli\u00f3n abierta contra la voluntad pontifical. Por fin, cuando, al fin de la edad media, se hab\u00eda definitivamente abandonado toda idea de monarqu\u00eda cristiana, cuando la pol\u00edtica estatal era la \u00fanica influencia que pon\u00eda en movimiento a las Potencias de Europa, la cruzada parec\u00eda un respetable pero molesto sobreviviente. En el siglo XV Europa dej\u00f3 que los turcos tomaran Constantinopla, y los pr\u00edncipes estaban muchos menos preocupados de partir hacia el Oriente que de encontrar una manera de no cumplir sus votos de cruzados sin perder la buena opini\u00f3n del p\u00fablico. Despu\u00e9s de eso todo intento de cruzada particip\u00f3 de la naturaleza de los esquemas pol\u00edticos. A pesar de su derrota final, las cruzadas ocupan un lugar muy importante en la historia del mundo. Esencialmente obra de los papas, estas Guerras Santas antes que nada ayudaron a fortalecer la autoridad pontifical; ofrecieron a los papas la oportunidad de interferir en las guerras entre pr\u00edncipes cristianos, mientras que los privilegios temporales y espirituales que otorgaron a los cruzados virtualmente hicieron de estos \u00faltimo sus s\u00fabditos. Al mismo tiempo \u00e9sta fue la raz\u00f3n principal por la cual tantos gobernantes civiles se negaron a unirse a las cruzadas. Se debe decir que las ventajas as\u00ed adquiridas por los papas fueron por la seguridad com\u00fan de la Cristiandad. Desde el principio las cruzadas fueron guerras defensivas y detuvieron el avance de los mahometanos que, por dos siglos, concentraron sus fuerzas en una lucha en contra de las colonias cristianas en Siria; As\u00ed Europa es ampliamente deudora de las cruzadas por el mantenimiento de su independencia. Adem\u00e1s, las cruzadas tuvieron consecuencias en las que los papas nunca hab\u00edan so\u00f1ado, y que fueron quiz\u00e1s las m\u00e1s importantes de todas. Restablecieron el tr\u00e1fico entre el Occidente y Oriente, que, despu\u00e9s de haber estado interrumpido durante varios siglos, se reanud\u00f3 entonces con una energ\u00eda aun m\u00e1s grande; fueron una manera de sacar a los caballeros occidentales de las profundidades de sus provincias respectivas, introducirlos en los m\u00e1s civilizados pa\u00edses asi\u00e1ticos revel\u00e1ndoles as\u00ed un mundo nuevo, y regresarlos a sus tierras natales llenos de ideas nuevas; fueron instrumentales en extender el comercio de las Indias, del que las ciudades italianas por mucho tiempo tuvieron el monopolio, as\u00ed como el de los productos que transformaron la vida material de Occidente. Adem\u00e1s, desde fines del siglo XII, el desarrollo de la cultura general en Occidente fue el resultado directo de esas Guerras Santas. En fin, es con las cruzadas que debemos asociar el origen de las exploraciones geogr\u00e1ficas hechas por Marco Polo y Orderico de Pordenone, los italianos que llevaron a Europa el conocimiento de Asia y China continentales. A una fecha aun m\u00e1s tard\u00eda, fue el esp\u00edritu del verdadero cruzado el que anim\u00f3 a Crist\u00f3bal Col\u00f3n cuando emprendi\u00f3 su peligroso viaje hacia la entonces desconocida Am\u00e9rica, y a Vasco de Gama cuando sali\u00f3 en busca de la India. Si, de hecho, la civilizaci\u00f3n cristiana de Europa ha llegado a ser una cultura universal, en el sentido m\u00e1s alto, la gloria redunda, en gran medida, a las cruzadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LOUIS BR\u00c9HIER<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nTraducido por Oscar Olague\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[940] Se conoce con este nombre las expediciones militares de los reinos o pr\u00ed\u00adncipes cristianos para defender la cruz ante las invasiones mahometanas acaecidas en Europa a lo largo de la Edad media. 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