{"id":10345,"date":"2016-02-05T07:25:04","date_gmt":"2016-02-05T12:25:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deficientes\/"},"modified":"2016-02-05T07:25:04","modified_gmt":"2016-02-05T12:25:04","slug":"deficientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deficientes\/","title":{"rendered":"DEFICIENTES"},"content":{"rendered":"<p>[701]<\/p>\n<p>    La educaci\u00f3n religiosa de todo tipo de deficientes debe ser un especial desaf\u00ed\u00ado en la Iglesia en general y en cada comunidad cristiana en particular (parroquias, familias, colegios cristianos, grupos).<\/p>\n<p>    La evangelizaci\u00f3n de los m\u00e1s pobres, al menos entendiendo la tarea catequ\u00e9tica en conformidad con el Coraz\u00f3n de Cristo (Lc. 4. 1-10), exige que los \u00abdeficientes\u00bb sean objeto prioritario en planes y en proyectos pastorales.<\/p>\n<p>    No se puede perfilar bien un mapa de rasgos y una s\u00ed\u00adntesis de la religiosidad de este tipo de catequizandos, sin recordar que ellos \u00abson importantes\u00bb en la Iglesia cristiana y hacer referencia a que se cuenta con ellos en la pastoral, en la catequesis, en la liturgia.<\/p>\n<p>    Aquellos creyentes que, por diversos motivos intelectuales, afectivos, sociales, f\u00ed\u00adsicos, no pueden ser retratados en los dise\u00f1os perfilados en base a la normalidad, tienen tambi\u00e9n derecho a que se estudie su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    1. Criterios b\u00e1sicos<br \/>\n    Los \u00abm\u00e1s pobres\u00bb  son los deficientes y los retrasados, los marginados y los enfermos, los hu\u00e9rfanos y los delincuentes, los que sufren carencias diversas.<\/p>\n<p>    La Iglesia siempre ha visto en esos hermanos m\u00e1s necesitados un est\u00ed\u00admulo para su actuaci\u00f3n esmerada. Ella recoge el esp\u00ed\u00adritu del Evangelio, que da testimonios claros de la predilecci\u00f3n de Cristo por los d\u00e9biles: los ni\u00f1os, los enfermos, los pecadores, los que sufren disminuciones de cualquier tipo personal o social. El catequista debe hacerse eco del Evangelio.<\/p>\n<p>    Debe ser consciente de esas necesidades frecuentes y abundantes. Y debe ofrecer la atenci\u00f3n reclamada por esas personas, atendiendo a las circunstancias que provocan su peculiar situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    1.1. Identidad<br \/>\n    Cuando se habla de deficientes, se engloba en esta categor\u00ed\u00ada no tanto a catequizandos con \u00abnecesidades especiales\u00bb de atenci\u00f3n y de acogida, sino a los que, por su situaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica, moral, mental o social, reclaman una labor original.<\/p>\n<p>    Con ellos se precisa configurar una metodolog\u00ed\u00ada (lenguaje) y unos esquemas doctrinales (mensaje) en sinton\u00ed\u00ada con sus posibilidades perceptivas y conceptuales. Y se requiere fomentar las circunstancias propicias para la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es tarea meritoria de esa \u00abcatequesis especial\u00bb el explorar a cada sujeto, o grupo homog\u00e9neo de sujetos, seg\u00fan la \u00ed\u00adndole de las deficiencias: ciegos, enfermos, delincuentes, discapacitados mot\u00f3ricos, enfermos org\u00e1nicos, disminuidos mentales, etc. El catequista requiere mucha generosidad y grandes dosis de creatividad para adaptarse a las personas y derrochar profundo amor cristiano.<\/p>\n<p>     Se debe tener siempre presente el gran principio de que \u00abtambi\u00e9n los catequizandos especiales\u00bb necesitan una formaci\u00f3n religiosa adecuada a su situaci\u00f3n y a sus necesidades. La Iglesia, y en su nombre cada catequista, debe hacerse sensible a esas situaciones.<\/p>\n<p>    En este tipo de personas, la religiosidad, como cualquier otro rasgo psicol\u00f3gico, (inteligencia, voluntad, afectividad, fantas\u00ed\u00ada, lenguaje, sociabilidad&#8230;), existe como realidad individual concreta. Reclama atenciones individuales, aun cuando se haga en grupo. Sus procesos madurativos dependen de su situaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de las ayudas aprovechadas.<\/p>\n<p>    1.2. Prioridad<br \/>\n    Por dif\u00ed\u00adcil y problem\u00e1tica que se presente cualquier situaci\u00f3n personal, en la catequesis hay que atenderla con predilecci\u00f3n. Hay que saber aportar los contenidos y las metodolog\u00ed\u00adas m\u00e1s convenientes. Hay que hacerlo con normalidad, sabiendo que es la l\u00ed\u00adnea testimonial m\u00e1s que la eficacia pedag\u00f3gica lo que define este tipo de acci\u00f3n educadora.<\/p>\n<p>    Con frecuencia podemos caer en la tentaci\u00f3n de pensar que estas personas, o muchas de ellas, no cuentan con capacidades para el cultivo de una religiosidad normal. Es peligroso apoyarse en los prejuicios, ya que cada persona es diferente y todas juntas constituyen un misterio humano.<\/p>\n<p>    Si en alg\u00fan terreno precisa el catequista y el educador de la fe comprensi\u00f3n y cercan\u00ed\u00ada, es precisamente en \u00e9ste de las personas deficientes. Ellas deben ser las primeras en ser atendidas, precisamente por ser las m\u00e1s necesitadas.<\/p>\n<p>    Habr\u00e1 personas que, ante experiencias adversas o ante deficiencias intelectuales graves, cuentan con limitaciones insuperables para digerir conceptos tan sutiles como la bondad o la grandeza de Dios, el amor humano como reflejo del divino, la posibilidad de la plegaria, la necesidad de luchar contra el mal.<\/p>\n<p>    Es bueno recordar que, con frecuencia, los deficientes cuentan con m\u00e1s capacidad de lo que a primera vista se piensa para asimilar hechos transcendentes, a pesar de sus vac\u00ed\u00ados personales o situaciones dif\u00ed\u00adciles.<\/p>\n<p>    Lo que necesitan es catequistas y educadores pacientes y due\u00f1os de una pedagog\u00ed\u00ada del servicio, que entienda de niveles de adaptaci\u00f3n, de ritmos flexibles, de pacientes procesos acomodados a cada situaci\u00f3n<br \/>\n    Esta tarea s\u00f3lo se puede hacer desde el amor a las personas, sin falsas actitudes de compasi\u00f3n y sin frecuentes actitudes de resignaci\u00f3n ante las limitaciones que imponen las deficiencias.<\/p>\n<p>    Si estos cristianos, m\u00e1s necesitados que los dem\u00e1s para recoger y asimilar el mensaje de la salvaci\u00f3n, no son adecuadamente atendidos, tendr\u00e1n la doble desgracia de su marginaci\u00f3n humana y tambi\u00e9n religiosa. Si se les atiende con solicitud preferente y esmero, incluso la formaci\u00f3n religiosa se convertir\u00e1 en don magn\u00ed\u00adfico que les podr\u00e1 ayudar a recuperar en parte su normalidad (caso de los desajustados sociales) o, al menos, a asumir con sentido trascendente sus mismas limitaciones humanas (caso de los deficientes sensoriales).<\/p>\n<p>    Para atender a los deficientes, es preciso recordar que las diferencias entre ellos son m\u00e1s cualitativas que cuantitativas. Los educadores tendr\u00e1n que distinguir bien las situaciones mentales, morales y sociales en que se mueve cada uno de ellos.<\/p>\n<p>    En la medida de lo posible habr\u00e1n de especializarse en los modos y niveles de comunicaci\u00f3n que cada deficiencia implica. As\u00f3 podr\u00e1s discernir, relacionar, comprender, actuar y servir.<\/p>\n<p>      3. Religiosidad del deficiente<br \/>\n    Es evidente que cada tipo de deficiencia o desajuste representa un mundo diferente, en funci\u00f3n de las circunstancias en que se desenvuelven quienes las sufren o de las influencias que se reciben en los primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>    Los aspectos que el catequista debe tener en cuenta son todos aquellos que pueden servir para adaptar el mensaje a sus mentes y a sus personas.<\/p>\n<p>    Lo har\u00e1 desde la perspectiva de la fe y con la confianza pedag\u00f3gica de quien sabe suavizar tensiones y no incrementar antagonismos. Debe persuadirse que ninguna barrera es absoluta y suficientemente negativa para impedir la acci\u00f3n de Dios. Pero que Dios s\u00f3lo act\u00faa, si encuentra cauces educativos por los que pueda fluir hacia las personas.<\/p>\n<p>     3.1. Vitalidad del testimonio<br \/>\n    Con los deficientes de cualquier tipo, m\u00e1s que las reflexiones y planteamientos generales, son las relaciones afectuosas y el testimonio personal lo que llega al fondo de los corazones.<\/p>\n<p>    Es tal la variedad de dinamismos que entran en juego, que es imposible formular criterios generales. Pero son los ejemplos concretos los principales lenguajes que hace eficaz la din\u00e1mica educativa en estos entornos.<\/p>\n<p>    Algunas consignas algunos ejemplos son orientadoras en este terreno.<\/p>\n<p> &#8211; La afectividad egoc\u00e9ntrica de muchos deficientes mentales, al menos no profundos, es el camino que hace posible el descubrimiento de un Dios bueno que ama y protege a todos. Sentirse importante ante Dios es el mensaje m\u00e1s excelente que se les puede comunicar.<\/p>\n<p>   &#8211; El vac\u00ed\u00ado familiar que puede experimentar un hu\u00e9rfano puede hacer asequible el mensaje de la paternidad divina, de la maternidad mariana, de la amistad de Jes\u00fas o el valor comunitario de la Iglesia como familia acogedora, etc.,<\/p>\n<p>   &#8211; Los malos h\u00e1bitos de muchos delincuentes y sus carencias espirituales no siempre son incompatibles con ideas nobles y sublimes: la presentaci\u00f3n de Dios como Padre, de Mar\u00ed\u00ada Virgen como Madre de Dios y madre nuestra, de la Iglesia como comunidad fraterna.<\/p>\n<p>   &#8211; Hasta los delincuentes m\u00e1s pertinaces poseen frecuentemente \u00abrestos morales\u00bb en su estructura personal y pueden entender la nobleza del respeto al d\u00e9bil, la grandeza del autocontrol ante el desajuste sexual, la alegr\u00ed\u00ada de la vida cuando se salva al desesperado, la resignaci\u00f3n cuando llega la deformidad corporal o la enfermedad.<\/p>\n<p>    La sensibilidad religiosa que se da en las personas aquejadas de desajustes f\u00ed\u00adsicos, ps\u00ed\u00adquicos o morales dif\u00ed\u00adcilmente llega a quedar tan atrofiada que no pueda hacerse \u00abalgo\u00bb en su favor. Esa debe ser la gran llamada que los catequistas de estos nuevos cristianos deben llevar clavada en su esp\u00ed\u00adritu educador.<\/p>\n<p>     El educador de la fe, a partir de la acogida humana y de la situaci\u00f3n de cada persona, debe apoyarse en lo bueno que hay en cada hombre y debe anunciar el Reino de Dios, dejando que sea El quien act\u00faa en cada esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>     Debe trabajar con la certeza de que en cada hombre existen capacidades para el encuentro con Dios. Su misi\u00f3n es ofrecer los cauces para que Dios se vaya acercando al hombre y para que el hombre progresivamente se acerque hacia el misterio.<\/p>\n<p>    3.2. Testimonio proyectivo   Por otra parte, al margen de la eficacia grande o peque\u00f1a que se logra con los receptores de su tarea educativa, el educador y el catequista de este tipo de catequizandos deben descubrir el sentido testimonial de su labor. No son los resultados educativos lo m\u00e1s importante de su trabajo. Es el efecto persuasivo y evangelizador de cara a los hombres lo que su labor realiza.<\/p>\n<p>    Hasta la catequesis con los deficientes profundos o severos, con los enfermos desahuciados en fase terminal o con los delincuentes aparentemente irrecuperables posee una insospechada energ\u00ed\u00ada misionera.<\/p>\n<p>    Desde los primeros tiempos cristianos, el testimonio que se ofrece al mundo atendiendo y acogiendo a los m\u00e1s pobres, fue considerado como un potencial misionero de primer orden. Sin hablar de la caridad, se hace presente ante el mundo los efectos del amor. Sin predicar de palabra la fe, se hace vivir la fe con hechos reales, sin invitar a la oraci\u00f3n se hace ver que la verdadera oraci\u00f3n es amar al m\u00e1s pobre.<\/p>\n<p> 2. Tipos de deficientes:   Un mapa de deficiencias har\u00e1 comprender en estas personas las distancias y diferencias a efectos educativos.<\/p>\n<p>    2.1. F\u00ed\u00adsicos y fisiol\u00f3gicos &#8211; Enfermos: encamados, no encamados, domiciliarios, hospitalarios&#8230; &#8211; Disminuidos mot\u00f3ricos: paral\u00ed\u00adticos, deformes, desfigurados&#8230; &#8211; Alterados o deficientes sensoriales: ciegos, sordos&#8230;<\/p>\n<p>    2.2. Ps\u00ed\u00adquicos &#8211; Deficientes mentales: ligeros, medios, severos, profundos (oligofr\u00e9nicos) &#8211; Los que tienen otros desajustes mentales: tarados, disfr\u00e9nicos, obsesos&#8230; &#8211; Problematizados ling\u00fc\u00ed\u00adsticos: disf\u00e9micos, disl\u00e9xicos, disgr\u00e1ficos&#8230; &#8211; Trastornados de personalidad: desajustados afectivos, ab\u00falicos, ap\u00e1ticos&#8230; &#8211; Los desequilibrados morales o con trastornos \u00e9ticos: perversos, perturbados sexuaes, violentos&#8230; alterados&#8230;<\/p>\n<p>    2.3. Sociales &#8211; Encarcelados, refugiados, emigrantes, desplazados, desarraigados&#8230; &#8211; Desfamiliarizados: hu\u00e9rfanos, hospicianos, abandonados, vagabundos&#8230; &#8211; Marginados: rechazados, transe\u00fantes, refugiados, emigrantes, minor\u00ed\u00adas \u00e9tnicas. &#8211; Delincuentes: violentos, toxic\u00f3manos, clept\u00f3manos, alcoh\u00f3licos, criminales&#8230;<\/p>\n<p>    2.4. Pedag\u00f3gicos<br \/>\n   &#8211; Los retrasados en sus procesos madurativos o acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>   &#8211; Los desmotivados o carentes de apoyos familiares m\u00ed\u00adnimos: que viven ambientes o situaciones familiares traumatizantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Los carentes de estructuras \u00e9ticas positivas: perturbados morales, lud\u00f3patas, absentistas..<\/p>\n<p>    2.5. En lo religioso<br \/>\n   &#8211; Los carentes de maduraci\u00f3n religiosa suficiente o apoyos ambientales o familiares: agn\u00f3sticos, distorsionados, esc\u00e9pticos, ateos pac\u00ed\u00adficos o antirreligiosos obsesivos prematuros.<\/p>\n<p>   &#8211; Los que viven situaciones policonfesionales no asimiladas y el desconcierto que provocan los antagonismos.<\/p>\n<p>   &#8211; Los sometidos a determinadas presiones religiosas sectarias: fan\u00e1ticos, integristas. 4. Catequesis de los m\u00e1s pobres<br \/>\n    Con todo, esa catequesis de los m\u00e1s pobres debe ser mirada como algo m\u00e1s que un signo eclesial. Y debe ser preparada y desarrollada con habilidad para que consiga con los destinatarios los mejores efectos posibles.<\/p>\n<p>   En general, la catequesis debe tener presente la situaci\u00f3n de cada persona y la diversidad de sus exigencias seg\u00fan sea el aspecto o terreno en el que se produce la deficiencia<br \/>\n    4.1. Principios   Es conveniente recordar que este tipo de catequesis reclama cierta especializaci\u00f3n para que sea bien realizada. Pero la especializaci\u00f3n nace m\u00e1s de la experiencia cotidiana que del estudio te\u00f3rico de libros y de cursos adecuado.<\/p>\n<p>    En la medida en que se conserva la capacidad de instrucci\u00f3n, de formaci\u00f3n y de educaci\u00f3n, toda persona tiene derecho a recibirlas. Y los educadores de la fe que se dediquen a ello debe familiarizarse con los lenguajes que llega al hombre en cada situaci\u00f3n. Por eso han de preparar los medios y cauces convenientes.<\/p>\n<p>    Esto no siempre se puede hacer conforme a proyectos ideales. Pero los miembros de cualquier comunidad cristiana deben sentirse desafiados para cumplir con los m\u00ed\u00adnimos exigibles.<\/p>\n<p>     Los catequistas de estos \u00e1mbitos han fomentar al m\u00e1ximo las relaciones para complementarse entre ellos, pues no siempre es suficiente la buena voluntad y la dedicaci\u00f3n de tiempo y de esfuerzos.<\/p>\n<p>     Se precisa mucha creatividad para encontrar medios y caminos adecuados a cada situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Y se requieren estructuras de apoyo, organizaci\u00f3n adecuada, colaboraciones abiertas, alientos suficientes, para ir siempre hacia adelante, pues las dificultades suplementarias pueden ser muchas y agotar ilusiones.<\/p>\n<p>   A cada deficiente se le debe tratar individualmente.<\/p>\n<p> &#8211;  Se le debe atender en lo referente al entorno humano en el que vive (escolarizado o no escolarizado, acogido en su familia o rechazado por ella).<\/p>\n<p> &#8211; Se le debe seguir con habilidad y constancia en su proceso de crecimiento intelectual y moral, seg\u00fan su edad y su nivel madurativo (ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes, adultos).<\/p>\n<p>   &#8211; Se le debe proporcionar la conveniente vivencia escolar, teniendo en cuenta sus caracter\u00ed\u00adsticas: capacitaci\u00f3n, lenguaje, retraso o desajuste cultural, sinton\u00ed\u00ada, etc.<\/p>\n<p>     4.2. Situaciones religiosas<\/p>\n<p>     Se debe conocer, en la medida de lo posible, el tipo de formaci\u00f3n que anteriormente ha recibido, tanto en el terreno moral como en el espec\u00ed\u00adficamente religioso: oraci\u00f3n, sacramentos, pr\u00e1cticas, devociones, aprendizajes generales.<\/p>\n<p>   &#8211; Los que han tenido una formaci\u00f3n b\u00e1sica oportuna, familiar sobre todo, cuentan con m\u00ed\u00adnimos de los que partir en su formaci\u00f3n: conocimientos, doctrinas lenguajes, experiencias&#8230; Con ellos la tarea es de continuidad. Cuentan con cultura y preparaci\u00f3n anterior y de ella se puede obtener singular provecho.<\/p>\n<p>   &#8211; Los que han sido abandonados en lo religioso, sin ninguna vida sacramental, sin pr\u00e1cticas espirituales, sin referencias morales, necesitar\u00e1n una ayuda educativa compensadora y, en ocasiones, rectificadora. Ello reclama mayor especializaci\u00f3n, con miras a la normalizaci\u00f3n de su estado o posici\u00f3n negativa.<\/p>\n<p>     Algunas situaciones especiales reclaman preparaci\u00f3n singular en los catequistas. No basta la buena voluntad, aun cuando sea el punto de partida. Se requiere cierta t\u00e9cnica educadora adaptada y \u00e9sta s\u00f3lo se adquiere con capacitaci\u00f3n prolongada y selecta. Y exige tambi\u00e9n tiempo, paciencia y experiencias progresivas.<\/p>\n<p>     A veces pueden ambas cosas parecer costosas, pero nada es dif\u00ed\u00adcil para quien ama a los catequizandos y mira en ellos el rostro de Dios.<\/p>\n<p>    4.3. Especialidad<br \/>\n    Podemos reflejar, a modo de ejemplo, en este inmenso campo de las necesidades especiales, algunas consignas de tres situaciones especiales:<\/p>\n<p>     4.3.1. Los deficientes sensoriales   Son los sordos o ciegos, paral\u00ed\u00adticos, enfermos. Precisan un lenguaje peculiar, ya que sus deficiencias propias les alejan de los lenguajes naturales. A veces su interpretaci\u00f3n de los mensajes recibidos no llega a la captaci\u00f3n de aspectos abstractos o generales que son inseparables de lo religioso. Sin embargo, sus sentimientos o conocimientos religiosos pueden llegar a normalizarse, a partir de determinados niveles madurativos y de los procesos formativos que con ellos se empleen.<\/p>\n<p>    4.3.2. Los deficientes mentales.<\/p>\n<p>   Del nivel de su deficiencia depender\u00e1 en gran medida la configuraci\u00f3n religiosa a la que puedan llegar. La total incapacidad espiritual de los profundos no impide que con ellos se pueda proceder a alg\u00fan tipo de formaci\u00f3n, dejando al misterio de la acci\u00f3n divina  la repercusi\u00f3n que en su conciencia pueda tener el mensaje recibido.<\/p>\n<p>    Los ligeros, e incluso los medios y hasta los severos, son susceptibles de formaci\u00f3n cristiana adaptada a su situaci\u00f3n. Para ellos es preciso acomodar los programas y sobre todo los ritmos formativos.<\/p>\n<p>    4.3.3. Los marginados sociales.<\/p>\n<p>    Pueden manifestarse con aparentes estados de normalidad: en ideas, sentimientos, comportamientos&#8230; Sin embargo, las alteraciones religiosas sufridas con frecuencia en los a\u00f1os infantiles pueden dejar secuelas \u00e9ticas en relaci\u00f3n a lo religioso, que tal vez se manifiesten permanentemente durante toda la vida.<\/p>\n<p>    El Catequista debe tratar de compensar las deficiencias, alteraciones, vac\u00ed\u00ados o dificultades de estas personas, muchas veces heridas, pero siempre recuperables en la medida de lo posible.<\/p>\n<p>    En este terreno de las deficiencias morales, sociales o intelectuales se corre el riesgo de tratar de normalizar la formaci\u00f3n religiosa s\u00f3lo ofreciendo programas disminuidos o adaptados metodol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>    Aunque la intenci\u00f3n es loable, no siempre resulta posible esta adaptaci\u00f3n, ya que no se trata de simples personas retrasadas. Es m\u00e1s conveniente asumir las situaciones de deficiencia y hacerlas suavemente aceptar por los padres, que muchas veces ser\u00e1n los que m\u00e1s pueden aportar para el trato m\u00e1s conveniente en cada caso.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[701] La educaci\u00f3n religiosa de todo tipo de deficientes debe ser un especial desaf\u00ed\u00ado en la Iglesia en general y en cada comunidad cristiana en particular (parroquias, familias, colegios cristianos, grupos). 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