{"id":10347,"date":"2016-02-05T07:25:08","date_gmt":"2016-02-05T12:25:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/derechos-humanos\/"},"modified":"2016-02-05T07:25:08","modified_gmt":"2016-02-05T12:25:08","slug":"derechos-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/derechos-humanos\/","title":{"rendered":"DERECHOS HUMANOS"},"content":{"rendered":"<p>[307][081]<\/p>\n<p>     Son aquellos que el hombre posee por el mero hecho de ser libre, racional y espiritual. Son inherentes a la persona y a su dignidad. Se proclaman sagrados, inalienables, irrenunciables, de modo que todas las legislaciones civilizadas reconocen de una u otra forma su existencia y el deber \u00e9tico de respetarlos, promoverlos y obrar en consecuencia.<\/p>\n<p>    Unas veces se consideran expresi\u00f3n de la misma naturaleza. Es la postura del \u00abiusnaturalismo\u00bb, que es el sistema \u00e9tico que da la primac\u00ed\u00ada en todo a lo que pide la naturaleza al \u00abderecho natural\u00bb.<\/p>\n<p>    En ocasiones, se postula que esos derechos no sin imprescindibles a la naturaleza, sino por expl\u00ed\u00adcita concesi\u00f3n del Ser divino que la ha creado. Podr\u00ed\u00adan no existir. Por lo tanto, su formulaci\u00f3n tiene que ver con las diversas confesiones religiosas, creencias, tradiciones, usos y legislaciones. El reconocimiento del hombre como criatura divina condiciona el comportamiento \u00e9tico y religioso de los dem\u00e1s hombres en relaci\u00f3n a cada uno. Predomina, pues, el \u00abderecho teol\u00f3gico\u00bb sobre el natural y puede ser diferente en el mahometismo, el budismo o el cristianismo.<\/p>\n<p>    En todo caso, la inquietud por los derechos humanos ha sido la constante hist\u00f3rica y suprageogr\u00e1fica que m\u00e1s se puede apreciar en referencia a la valoraci\u00f3n del ser humano. Su expresi\u00f3n y modulaci\u00f3n var\u00ed\u00adan con el tipo de cultura, de tradici\u00f3n y de religi\u00f3n que se practica. No todas las culturas y las creencias se expresan de la misma forma en relaci\u00f3n a rasgos como igualdad, raza, sexo, propiedad, libertad, vida, etc.<\/p>\n<p>   1. Formulaciones hist\u00f3ricas<br \/>\n    Aunque las primeras intuiciones sobre los derechos humanos se advierten en las \u00e9pocas cl\u00e1sicas de Grecia y de Roma, a trav\u00e9s de las reflexiones \u00e9ticas de los grandes pensadores (Arist\u00f3teles, Plat\u00f3n, Cicer\u00f3n, S\u00e9neca), y de las intuiciones jur\u00ed\u00addicas sobre todo de los romanos, pasaron muchos siglos hasta que se despert\u00f3 el af\u00e1n de definir y sistematizar los derechos indiscutibles e inherentes a la dignidad del hombre como persona.<\/p>\n<p>   Incluso, aunque el cristianismo fue promotor de esos derechos desde su aparici\u00f3n como religi\u00f3n asumida por la sociedad, habr\u00ed\u00adan de pasar muchos siglos para que la dignidad humana resultara sujeto de derecho positivo indiscutible.<\/p>\n<p>    Los usos y costumbres de la Edad Media mantuvieron la estructura estamental de la sociedad, incluida la religiosa. Por lo tanto, los derechos radicales humanos, reconocidos en teor\u00ed\u00ada (todos son iguales ante Dios), no se aplicaron en la pr\u00e1ctica (no todos son iguales ante los hombres). Y por eso no se asumi\u00f3 la igualdad sexual, racial, de clase social o de grupo \u00e9tnico, hasta muy entrada la \u00e9poca moderna.<\/p>\n<p>    1.1. Primeras formulaciones<br \/>\n    Fue el humanismo renacentista del siglo XIV y XV el que desarroll\u00f3 las ideas de libertad, igualdad y dignidad. Se comenz\u00f3 entonces a encauzar la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica hacia el reconocimiento expl\u00ed\u00adcito de determinados derechos, como el de vivir, poseer, pensar o creer.<\/p>\n<p>    Pero habr\u00ed\u00adan de pasar siglos hasta que la reflexi\u00f3n cristalizara en formulaciones sistematizadas.<\/p>\n<p>    1.1.1. Los humanistas<br \/>\n    Pioneros de los Derechos del hombre fueron, sin dunda alguna, los grandes transformadores del final de la Edad Media, al estilo de Guillermo de Occam (1300-1356) con escritos como \u00abSobre la filosof\u00ed\u00ada natural.\u00bb<br \/>\n    Pero los promotores humanistas del Derecho Natural, y de los derechos humanos, fueron figuras como Luis Vives (1492-1540), con su \u00abDi\u00e1logo sobre la doctrina cristiana\u00bb o con su tratado \u00abInstrucci\u00f3n de la mujer cristiana\u00bb; como Tom\u00e1s Moro (1480-1543) en la \u00abUtop\u00ed\u00ada; y Erasmo de Rotterdam (1467-1536), en sus \u00abColoquios o en el \u00abElogio de la locura.\u00bb<\/p>\n<p>    1.1.2. Vitoria. Francisco de   (1486-1546)<\/p>\n<p>    Este dominico espa\u00f1ol, catedr\u00e1tico de Salamanca, fue uno de los primeros que hablaron de los \u00abderechos de los hombres\u00bb. Es exagerado considerarle fundador del Derecho internacional, pero s\u00ed\u00ad tuvo que ver con las expresiones claras de reconocimiento de derechos de todo ser humano.<\/p>\n<p>    Naci\u00f3 en Vitoria. Ingres\u00f3 en la Orden dominica en Burgos. Estudi\u00f3 en Par\u00ed\u00ads, donde frecuent\u00f3 los ambientes humanistas y eruditos. Luego ense\u00f1\u00f3 en Valladolid y Salamanca desde 1526.<\/p>\n<p>    Introdujo la \u00abSuma Teol\u00f3gica\u00bb de Santo Tom\u00e1s, como gu\u00ed\u00ada de sus explicaciones, sin seguir la usual forma de apoyarse en la Sentencias de Pedro Lombardo, y reclam\u00f3 la \u00ablibertad del pensar\u00bb como exigencia de todo hombre.<\/p>\n<p>    Foment\u00f3 la costumbre de tomar notas o apuntes por parte de los estudiantes.<\/p>\n<p>    En su tem\u00e1tica cobraron importancia los problemas \u00e9ticos y religiosos que se derivaban de la Conquista de las Indias \u00aballende la mar oc\u00e9ana\u00bb. En su lecci\u00f3n  \u00abDe indis\u00bb, en 1539, abord\u00f3 el asunto de los derechos de la Corona en la conquista de Am\u00e9rica y si los ind\u00ed\u00adgenas de aquellas tierras ten\u00ed\u00adan derecho a su libertad y a la pr\u00e1ctica de su religi\u00f3n. Sus comentarios tuvieron repercusi\u00f3n en la esfera intelectual y su prestigio le hizo crecer en fama y en profundidad.<\/p>\n<p>    En m\u00faltiples ocasiones fue consultado por el mismo Emperador sobre asuntos relacionados con las Indias Occidentales. Muri\u00f3 en Salamanca en 1546.<\/p>\n<p>    1.1.3. Su\u00e1rez. Francisco  (1548-1617)<\/p>\n<p>    A\u00f1os m\u00e1s tarde sigui\u00f3 la misma l\u00ed\u00adnea el te\u00f3logo jesuita Francisco Su\u00e1rez.<\/p>\n<p>    Naci\u00f3 en Granada el 5 de Enero de 1548 y estudi\u00f3 Derecho en Salamanca. Continu\u00f3 sus estudios teol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos en otros Centros. De 1571 a 1580 fue catedr\u00e1tico tambi\u00e9n de materias jur\u00ed\u00addicas en \u00ed\u0081vila, Segovia y Valladolid.<\/p>\n<p>    Fue profesor en el Colegio Romano, en Roma. Volvi\u00f3 a Espa\u00f1a en 1585 para ense\u00f1ar en Alcal\u00e1 y Salamanca. Ocup\u00f3 la c\u00e1tedra de teolog\u00ed\u00ada de la Universidad de Coimbra, en Portugal. All\u00ed\u00ad muri\u00f3 el 25 de Septiembre de 1617.<\/p>\n<p>    Defensor del tomismo, multiplic\u00f3 sus escritos, iniciando su propia escuela, el suarecianismo, que la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se encarg\u00f3 de difundir y ensalzar.<\/p>\n<p>    Sus escritos jur\u00ed\u00addicos fueron en ocasiones pol\u00e9micos, como los que ponen en duda el derecho divino de los reyes y cuando promocion\u00f3 el Derecho civil y penal basado en simples planteamientos \u00e9ticos y no teol\u00f3gicos. Por eso reclam\u00f3 el respeto a los ind\u00ed\u00adgenas, sobre todo en referencia a las conquistas que en Norteam\u00e9rica se estaban realizando por colonizadores despiadados.<\/p>\n<p>    Habl\u00f3 de las naciones como miembros de una \u00abcomunidad natural\u00bb, en la que tienen que existir leyes en favor de la justicia y en donde los problemas hay que resolverlos por la raz\u00f3n y no por la fuerza. Defendi\u00f3 las relaciones internacionales regidas por \u00abla ley de los pueblos\u00bb (ius gentium), expresi\u00f3n de la ley natural y de la costumbre.<\/p>\n<p>    Entre sus mejores obras est\u00e1n sus \u00abComentarios\u00bb en cinco vol\u00famenes sobre la Summa Theologiae de santo Tom\u00e1s de Aquino, escritos entre 1590 y 1603; Discusiones metaf\u00ed\u00adsicas, en 2 vol\u00famenes en 1597; Sobre la ley, de 1612 y La gracia divina, publicado en 1620.<\/p>\n<p>    Del conjunto de sus obras se desprende la formulaci\u00f3n de los deberes naturales de los hombres y de los derechos que todos tienen al respeto ajeno, a la vida, al honor, al familia, a la propiedad, y de la necesidad de que el orden legal defienda a la persona ante injustas pretensiones o ante atropellos.<\/p>\n<p>    1.2. F\u00f3rmula de 1789<\/p>\n<p>    La expresi\u00f3n m\u00e1s ordenada y sistem\u00e1tica de los \u00abDerechos del hombre y del ciudadano\u00bb fue elaborada en las sesiones revolucionarias de la Asamblea Nacional Constituyente de Francia, en Agosto de 1789. Se redactaron para servir de base a la Constituci\u00f3n que se quer\u00ed\u00ada imponer en la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Antes se hab\u00ed\u00adan hecho otros intentos hist\u00f3ricos de formular los derechos de los ciudadanos, como el \u00abBill of rights\u00bb ingl\u00e9s de 1689, o el pre\u00e1mbulo con la enumeraci\u00f3n de libertades, para encabezar la Constituci\u00f3n de Estados Unidos de Am\u00e9rica al proclamar la independencia el 4 de Julio de 1776 y proclamar la Constituci\u00f3n el 4 Marzo de 1789.<\/p>\n<p>    En la Revoluci\u00f3n francesa se perfil\u00f3 un proyecto constitucional que una comisi\u00f3n formul\u00f3 el 6 de Julio de 1789 por medio de una serie de principios (derechos), para que sirvieran de marco a la Constituci\u00f3n. Fue el Marqu\u00e9s de La Fayette, que cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de Thomas Jefferson, embajador en Par\u00ed\u00ads en el momento y luego presidente de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>   Este liberal pensador present\u00f3 un borrador el 11 de julio, que fue criticado inmediatamente por los reformistas moderados, en un af\u00e1n \u00faltiMo de evitar la abolici\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada y la violencia que se iba extendiendo amenazadora.<\/p>\n<p>    El debate termin\u00f3 proclamando una serie de derechos que ser\u00ed\u00adan \u00abLa Declaraci\u00f3n de los derechos naturales del hombre y del ciudadano\u00bb. Se exig\u00ed\u00ada la libertad (individual, de pensamiento, de prensa y de credo), la igualdad (garantizada en los \u00e1mbitos legislativo, judicial y fiscal), la freternidad (esto es, la solidaridad, la seguridad y la resistencia a la opresi\u00f3n). El 26 de Agosto de 1789, la Asamblea vot\u00f3 y acept\u00f3 la Declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El texto inicial fue completado luego por otras dos formulaciones: la Declaraci\u00f3n de 1793, que defend\u00ed\u00ada el derecho a la sublevaci\u00f3n frente a la tiran\u00ed\u00ada y prohib\u00ed\u00ada la esclavitud; y la de 1795, m\u00e1s pr\u00f3xima a la de 1789, con insistencia en m\u00e1s derechos de los ciudadanos.<\/p>\n<p>    Diversos pa\u00ed\u00adses, como Espa\u00f1a, Italia y Portugal, y tambi\u00e9n en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, recibieron las influencias. En ellas, las bases de las monarqu\u00ed\u00adas absolutistas comenzaron a resquebrajarse.<\/p>\n<p>    Con todo, es bueno reconocer que, m\u00e1s que la Revoluci\u00f3n, fueron los enciclopedistas y sus ideas liberales (Rousseau, Montesquieu, Diderot, Voltaire), los que hab\u00ed\u00adan calado en los \u00e1mbitos intelectuales de todo el Continente europeo.<\/p>\n<p>    En otros ambientes, como el alem\u00e1n, fue Manuel Kant (1724-1804), en escrito como \u00abSobre la Paz perpetua\u00bb, quien perfil\u00f3 formulaciones similares, m\u00e1s matizadas y discernidas que las revolucionarias francesas.<\/p>\n<p>    1.3. Las declaraciones posteriores<\/p>\n<p>    Se puede decir que, a lo largo del siglo XIX, todos los movimientos y partidos liberales promocionaron declaraciones de libertad y de igualdad de los ciudadanos. Abundaron las Constituciones de diversos Estados europeos y americanos que se pronunciaron en defensa de la dignidad del ciudadano y, por extensi\u00f3n, de todos los derechos humanos que le asist\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>    Por lo general, las declaraciones de derechos fueron m\u00e1s pol\u00ed\u00adticas y ampulosas que reales y eficaces. Pero constituyeron una plataforma de sensibilizaci\u00f3n social, que resultar\u00ed\u00ada ya irreversible en la Historia. Al ambiente prerrom\u00e1ntico y rom\u00e1ntico del siglo XIX se prest\u00f3 a fomentar el esp\u00ed\u00adritu de la libertad, de la igualdad y de la dignidad, al menos desde las p\u00e1ginas literarias.<\/p>\n<p>    La carencia de esos derechos y libertades fue precisamente lo que promocion\u00f3 el movimiento obrero conflictivo y agresivo que desemboc\u00f3 en peri\u00f3dicas explosiones revolucionarias hasta la primera guerra mundial.<\/p>\n<p>    El \u00faltimo impulso del siglo XIX vio su expresi\u00f3n literaria en el \u00abPacto de la Sociedad de Naciones\u00bb, firmado en Versailles el 28 de Junio de 1919. En \u00e9l se expresan los principios naturales que constituyen una verdadera declaraci\u00f3n de derechos humanos: respeto individual, libertad de expresi\u00f3n, igualdad de sexos, autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    1.3.1. La ONU en 1948<\/p>\n<p>    La \u00abDeclaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos\u00bb de la ONU constituye un hito en la formulaci\u00f3n de los derechos del hombre, visto m\u00e1s como persona que como ciudadano. Existe en su entramado una filosof\u00ed\u00ada sobre la dignidad de la persona y no s\u00f3lo una estrategia para asegurar el orden y la estabilidad. Precedieron a esa formulaci\u00f3n diversos acuerdos internacionales como la \u00abCarta de la Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia\u00bb, acordados y firmados en S. Francisco (USA) el 26 de Junio de 1945.<\/p>\n<p>    La \u00abDeclaraci\u00f3n Universal de los Derechos del hombre\u00bb (Resoluci\u00f3n 217 A (III) fue adoptada en la Asamblea General de 10 de Diciembre de 1948 por la ONU. Y recogi\u00f3 aquellos en los que coincidieron los 17 pa\u00ed\u00adses  que entonces configuraban la ONU, aunque luego fueron adhiri\u00e9ndose los que posteriormente se adhirieron a la Organizaci\u00f3n, hasta llegar a los 197 de comienzos del siglo XXI. En sus 30 Art\u00ed\u00adculos  consensuados despu\u00e9s de laboriosas discusiones se intent\u00f3 promover el respeto por los derechos y las libertades fundamentales.<\/p>\n<p> La Declaraci\u00f3n intent\u00f3 ser universal y positiva. Es decir, se quiso llegar a todos los hombres y se afirm\u00f3 en ella que los derechos no s\u00f3lo deben ser formulados, sino protegidos con leyes eficaces por los Estados. Esta Declaraci\u00f3n, la m\u00e1s aceptada internacionalmente a lo largo de la Historia humana, abarca derechos personales, civiles, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, sociales y culturales del hombre, los cuales s\u00f3lo se ven limitados por el reconocimiento de los derechos y libertades de los dem\u00e1s, as\u00ed\u00ad como por los requisitos de moralidad, orden p\u00fablico y bienestar general.<\/p>\n<p>     Se enumeran diversos conceptos que luego se expresan en sentencias: el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad personal; a no ser v\u00ed\u00adctima de una detenci\u00f3n arbitraria; a un proceso judicial justo; a la presunci\u00f3n de inocencia hasta que no se demuestre lo contrario; a la no invasi\u00f3n de la vida privada y de la correspondencia personal; a la libertad de movimientos y residencia; al asilo pol\u00ed\u00adtico; a la nacionalidad; a la propiedad; a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religi\u00f3n, a la libertad de opini\u00f3n y de expresi\u00f3n; a asociarse, a formar una asamblea pac\u00ed\u00adfica y a la participaci\u00f3n en el gobierno; a la seguridad social, al trabajo, al descanso a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar; a la educaci\u00f3n y la participaci\u00f3n en la vida social de su comunidad.<\/p>\n<p>   1.3.2. Desarrollo posterior<\/p>\n<p>    La Comisi\u00f3n de los Derechos Humanos de la ONU se esforz\u00f3 para lograr ulteriores desarrollos de esos primeros derechos proclamados.<\/p>\n<p>    Otros instrumentos legales fueron preparados, como \u00abLa convenci\u00f3n para la prevenci\u00f3n y sanci\u00f3n del \u00abDelito de Genocidio\u00bb, del 9 de Diciembre de 1948; y la \u00abConvenci\u00f3n relativa a la lucha por la no Discriminaci\u00f3n en la Ense\u00f1anza\u00bb, del 14 de Diciembre de 1960.<\/p>\n<p>    En 1955 la Asamblea General autoriz\u00f3 dos pactos, uno relativo a los \u00abDerechos civiles y pol\u00ed\u00adticos\u00bb y el otro a los \u00abDerechos econ\u00f3micos, sociales y culturales\u00bb, acordados el 16 Diciembre 1966.<\/p>\n<p>    Es tambi\u00e9n relevante e influyente la formulaci\u00f3n de otros derechos sectoriales:<br \/>\n   &#8211; la \u00abDeclaraci\u00f3n de Derechos del Ni\u00f1o\u00bb, promulgada el 20 de Noviembre de 1959;<br \/>\n   &#8211; la \u00abConvenci\u00f3n sobre los Derechos Pol\u00ed\u00adticos de la Mujer\u00bb, suscrita el 20 de Diciembre de 1959; renovada en la Declaraci\u00f3n sobre los \u00abDerechos de la Mujer\u00bb, del 7 de Noviembre de 1967.<\/p>\n<p>   &#8211;  la \u00abConvenci\u00f3n sobre la no discriminaci\u00f3n racial\u00bb, del 4 de Enero de 1969.<\/p>\n<p>   &#8211;  la \u00abDeclaraci\u00f3n contra la intolerancia\u00bb del 25 Noviembre de 1981<br \/>\n    Posteriores declaraciones, como la \u00abProclamaci\u00f3n de Teher\u00e1n\u00bb, del 13 de Mayo de 1968 y la \u00abConferencia sobre la Poblaci\u00f3n\u00bb, celebrada en el Cairo en 1994, siguieron reclamando una adecuada clarificaci\u00f3n de los Derechos fundamentales del hombre.<\/p>\n<p>    2. Desarrollo de los Derechos<\/p>\n<p>    Los Derechos Humanos han llegado a ser tema de reflexi\u00f3n y de exigencia social, gracias a tantas declaraciones y empe\u00f1os. Todos los hombres civilizados, creyentes o no creyentes, se han vuelto sensibles a esos reclamos y apenas habr\u00e1 quien se atreva hoy a negarlos al menos de palabra: igualdad de sexos, igualdad de razas, libertad, etc.<\/p>\n<p>    Se reclaman en todos los foros y usos internacionales, sobre todo a partir de la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p>    2.1. Ambito Europeo<\/p>\n<p>    En el \u00e1mbito europeo cabe resaltar diversos esfuerzos por llamar la atenci\u00f3n sobre los mismos.<\/p>\n<p>    Hay que destacar la \u00abConvenci\u00f3n Europea para la Protecci\u00f3n de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales\u00bb, del 4 de Noviembre de 1950, preparada y reconocida en el Consejo de Europa. Se halla promovida por una \u00abComisi\u00f3n Europea de Derechos Humanos\u00bb, creada al efecto. Y cuenta con el \u00abTribunal Europeo de Derechos Humanos\u00bb, constituido en Roma el 4 de Noviembre de 1950 para velar por su protecci\u00f3n y castigar a los Estados o a los particulares que los conculquen. Est\u00e1 compuesto por un juez de cada uno de los pa\u00ed\u00adses signatarios y se re\u00fane en Estrasburgo.<\/p>\n<p>     El citado Tribunal comenz\u00f3 con el juicio de los cr\u00ed\u00admenes cometidos por algunos Estados, como la Alemania nazi, en la Guerra mundial de 1939 a 1945. Los juicios por cr\u00ed\u00admenes celebrados en Nuremberg fueron su primera actuaci\u00f3n. Luego se ampli\u00f3 su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s algunas Convenciones, Comisiones y Tribunales protegen los derechos b\u00e1sicos del ciudadano, como la libertad de expresi\u00f3n, de reuni\u00f3n, de culto, la inviolabilidad del hogar y la familia y el derecho al debido proceso penal justo, libre y con capacidad de defensa.<\/p>\n<p>    Cada derecho se expresa en t\u00e9rminos generales y puede tener excepciones: por ejemplo, se permite que los gobiernos recorten el derecho a la libertad de expresi\u00f3n para proteger la reputaci\u00f3n de los individuos o las costumbres.<\/p>\n<p>    Los Derechos m\u00e1s protegidos por la Convenci\u00f3n son:<\/p>\n<p>   &#8211; el derecho a la vida (art. 2);<\/p>\n<p>   &#8211; la prohibici\u00f3n de la tortura, penas o tratos crueles o degradantes (art. 3);<\/p>\n<p>   &#8211; la prohibici\u00f3n de la esclavitud o servidumbre y de trabajos forzosos (art. 4);<\/p>\n<p>   &#8211; el derecho a la libertad y a la seguridad de todo ciudadano. (art. 5);<\/p>\n<p>   &#8211; los derechos en materia civil y las garant\u00ed\u00adas procesales en todo proceso criminal. (art. 6);<\/p>\n<p>   &#8211; la prohibici\u00f3n de la retroactividad de las leyes penales. (art. 7);<\/p>\n<p>   &#8211; el derecho de la vida privada y familiar, del domicilio y de la correspondencia. (art. 8);<\/p>\n<p>   &#8211; el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y religi\u00f3n (art. 9);<\/p>\n<p>   &#8211; la libertad de opini\u00f3n, de expresi\u00f3n e informaci\u00f3n. (art. 10);<\/p>\n<p>   &#8211; la libertad de reuni\u00f3n pac\u00ed\u00adfica, asociaci\u00f3n y fundaci\u00f3n de sindicatos (art. 11);<\/p>\n<p>   &#8211; el derecho a contraer matrimonio y fundar una familia (art. 12).<\/p>\n<p>    Por otra parte, el primer protocolo adicional, de 20 de Marzo de 1952, reforz\u00f3 el derecho a la propiedad (art. 1), a la instrucci\u00f3n (art. 2) y la obligaci\u00f3n para los Estados de organizar, a intervalos razonables, elecciones libres con escrutinio secreto (art. 4)<\/p>\n<p>    El cuarto protocolo, de 16 de Septiembre de 1963, prescribi\u00f3 la prohibici\u00f3n de privaci\u00f3n de libertad por la \u00fanica raz\u00f3n de no poder cumplir una obligaci\u00f3n contractual (art. 1), el derecho a la libre circulaci\u00f3n en el pa\u00ed\u00ads de residencia y a abandonar cualquier pa\u00ed\u00ads, incluso el propio (art. 2), la prohibici\u00f3n de expulsi\u00f3n de un ciudadano propio o su no admisi\u00f3n en el territorio del que es nacional (art. 3) y la prohibici\u00f3n de expulsiones colectivas de extranjeros. (art. 4)<\/p>\n<p>    Otras Declaraciones, Pactos y Acuerdos han sido tambi\u00e9n significativos en el enunciado de derechos y en ocasiones de deberes. Tales son la \u00abCarta social Europea\u00bb, del 18 de Octubre de 1961, la proclama los derechos de los trabajadores; y el \u00abTratado de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea\u00bb, del 25 de Marzo de 1957, en su parte social (T\u00ed\u00adtulo III, art\u00ed\u00adculos 117 a 128)<\/p>\n<p>    La \u00abConferencia sobre la Seguridad y la Cooperaci\u00f3n en Europa\u00bb, de Helsinki, del 1 de Agosto de 1975 se encarg\u00f3 de completar y actualizar los reclamos al respeto a los Derechos de cada ciudadano y las exigencias de cooperaci\u00f3n internacional entre los pa\u00ed\u00adses europeos.<\/p>\n<p>  Defendi\u00f3 de verdad los derechos humanos   Textos Teresa de Calcuta para reflexi\u00f3n<br \/>\n    \u00abLos pobres son grandes. Tenemos que amarlos, pero no con amor de compasi\u00f3n. Tenemos que amarlos, porque Jes\u00fas es quien se oculta bajos su semblanza. Son nuestros hermanos y hermanas. Nos pertenecen. Los leprosos, los hambrientos, los desnudos. Todos ellos nos pertenecen&#8230;\u00bb   (En Filadelfia. 6 Agosto 1976)<\/p>\n<p>    \u00abLos hambrientos y los solitarios no necesitan s\u00f3lo comida, sino tambi\u00e9n la Palabra de Dios. Los sedientos y los ignorantes no s\u00f3lo necesitan agua, sino tambi\u00e9n conocimientos, paz, justicia, amor. Los que est\u00e1n desnudos, y no son amados, no necesitan s\u00f3lo ropa, sino tambi\u00e9n dignidad humana. Los no deseados, los ni\u00f1os no nacidos, los que son v\u00ed\u00adctimas de la discriminaci\u00f3n racial, los indigentes y los abandonados, no s\u00f3lo necesitan un techo fabricado con ladrillos, sino un coraz\u00f3n comprensivo capaz de arropar y de amar. Los pobres que agonizan y los presos no s\u00f3lo tienen un cuerpo, sino tambi\u00e9n una mente y un esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>    \u00abNuestros predilectos son aquellos que han perdido toda esperanza en la vida, los alcoh\u00f3licos y los drogodependientes, los que han perdido a Dios y cualquier esperanza en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. (Cit. en Camino de Sencillez.37)<\/p>\n<p>    \u00abA lo largo de 25 a\u00f1os hemos recogido a m\u00e1s de 36.000 enfermos graves por las calles, de los cuales han muerto entre nosotras unos 16.000. He pensado que debemos conmemorar este hecho fij\u00e1ndolo el 1 de Noviembre, Fiesta de Todos los Santos. Estoy segura que todas estas personas que han muerto con nosotras est\u00e1n en el cielo.\u00bb (Cambridge. 10 Junio 1977)<\/p>\n<p>   2.2. En \u00e1mbitos cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>   En la Iglesia cat\u00f3lica se ha incrementado fuertemente en los \u00faltimos tiempos la necesidad de una defensa valiente de los derechos humanos y la urgencia de una buena educaci\u00f3n de los fieles en sus demandas morales y sociales.<\/p>\n<p>    No en vano el Concilio Vaticano II declaraba y reconoc\u00ed\u00ada: \u00abLa conciencia m\u00e1s viva de la dignidad humana ha hecho hoy que, en diversas regiones del mundo, surja el prop\u00f3sito de establecer un orden pol\u00ed\u00adtico y jur\u00ed\u00addico para la proTecci\u00f3n en la vida p\u00fablica de los derechos de la persona&#8230;<\/p>\n<p>    Es de justicia que, en todo momento y en todas partes, pueda la Iglesia predicar la fe con plena libertad, ense\u00f1ar su doctrina social, ejercer su misi\u00f3n entre los hombres sin trabas y dar juicio moral, incluso sobre materias de orden pol\u00ed\u00adtico, si lo exigen los derechos fundamentales de la persona y la salvaci\u00f3n de las almas\u00bb. (Gaud. et Spes. 73-76)<\/p>\n<p>    2.2.1 En la Iglesia en general<\/p>\n<p>    La enumeraci\u00f3n de derechos humanos ha tenido ecos en diversos documentos eclesiales, como es el caso de la Enc\u00ed\u00adclica \u00abPopulorum progresio\u00bb, de Pablo VI y en la \u00abMater et magistra\u00bb, de Juan XXIII. De modo especial se puede considerar una aut\u00e9ntica enumeraci\u00f3n de Derechos humanos en clave cristiana la Enc\u00ed\u00adclica \u00abPacen in Terris\u00bb, de Juan XXIII, del 11 de Abril de 1963 (N\u00c2\u00ba 11 a 27), por la lista de enunciados que recoge y que luego es seguida por los correlativos deberes (N\u00c2\u00ba  28 a N \u00c2\u00ba 33)<\/p>\n<p>     En ocasiones la reflexi\u00f3n se centr\u00f3 en planteamientos particulares, como en el caso de la \u00abCarta de los Derechos de la Familia\u00bb, que Juan Pablo II incluy\u00f3 en su Enc\u00ed\u00adclica \u00abFamiliaris consortio \u00bb del 22 Diciembre de 1981 (N\u00c2\u00ba 46)   2.2.2. En Am\u00e9rica Latina   Especial menci\u00f3n merece Am\u00e9rica latina, por su resonancia num\u00e9rica y cualitativa en la Iglesia, as\u00ed\u00ad como por la peculiar \u00ed\u00adndole econ\u00f3mica, racial y cultural del continente.<\/p>\n<p>    Am\u00e9rica del Sur ha conocido muchas proclamas de libertad y de igualdad en virtud de los Derechos humanos, en el orden pol\u00ed\u00adtico, civil y religioso.<\/p>\n<p>    Una gran sensibilidad se registra en sus poblaciones polifac\u00e9ticas. Por eso sobresalen los principios proclamados en las Asambleas de los Obispos Cat\u00f3licos de Medell\u00ed\u00adn y de Puebla.<\/p>\n<p>    El Tema central de la Reuni\u00f3n episcopal de Medell\u00ed\u00adn en 1968 fue la situaci\u00f3n de injusticia en que viven los pa\u00ed\u00adses y sus habitantes. En los documentos emanados de la Asamblea, como en el de La Paz, se hace referencia de los derechos conculcados y se reclama una renovaci\u00f3n radical en esta materia.<\/p>\n<p>    En 1979 la actitud se renueva en la Reuni\u00f3n de Puebla y se reclama que se superen la violencia sobre todo, pues las acciones militares y las guerrilleras destruyen la vida, la dignidad, la seguridad y la paz. El siglo XX termin\u00f3 con la reuni\u00f3n de Sto. Domingo de 1992, en recuerdo del V Centenario del Descubrimiento de Am\u00e9rica y del inicio de su evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 3. La Iglesia y los derechos<br \/>\n    Siempre la Iglesia defendi\u00f3 los derechos de los hombres, pues ella se present\u00f3 como respuesta a las necesidades \u00ed\u00adntimas de los seres inteligentes.<\/p>\n<p>    La Iglesia es muy sensible a todo lo que afecta a la dignidad de la persona humana. Ella sabe que de esa dignidad brotan los derechos humanos; pero sabe tambi\u00e9n que el reconocimiento puede quedarse en palabras huecas, sin llegar al terreno de las transformaciones.<\/p>\n<p>    Por eso su mirada no se interesa s\u00f3lo por los indicadores econ\u00f3micos y sociales, y menos por los programas pol\u00ed\u00adticos. Su mirada est\u00e1 centrada sobre todo en la persona humana y en sus valores.<\/p>\n<p>    Lo que ella busca es el desarrollo integral de las personas y de los pueblos; y a ello contribuye en la medida de sus posibilidades en cada lugar y en cada \u00e9poca.<\/p>\n<p>    La Iglesia no es una Agencia Internacional para resolver problemas econ\u00f3micos, pol\u00ed\u00adticos o jur\u00ed\u00addicos. Tampoco es un Tribunal mundial para proteger a los hombres y a los pueblos de los abusos o de las operaciones. No tiene soluciones m\u00e1gicas v\u00e1lidas en todos los lugares y para todas las cuestiones.<\/p>\n<p>    La Iglesia es otra cosa. Es un Cuerpo m\u00ed\u00adstico y Pueblo santo. Pero se halla situada en el mundo, en medio de los hombres, y ofrece sus pistas y sus pautas en lo posible.<\/p>\n<p>    En lo relacionado con los Derechos Humanos su labor es orientadora.<\/p>\n<p> 1. Es iluminadora de conciencias, pues ofrece sus juicios de valor sobre el bien y el mal y alienta a los hombres.<\/p>\n<p>   Estimula la buena voluntad y la inteligencia recta para que los hombres, sean creyentes o no, sepan lo que puede y deben hacer para salvaguardar la dignidad de la persona humana.<\/p>\n<p> 2. Es un testigo autorizado de la Historia humana y de la diversidad de los pueblos de la tierra. La Iglesia es consciente de su universalidad. Su caminar hist\u00f3rico y su extensi\u00f3n geogr\u00e1fica la proporciona experiencia suficiente para hablar con autoridad natural a los hombres de todos los tiempos y lugares.<\/p>\n<p>     Se halla extendida por todo el mundo y puede hacer de cauce y alientos para el intercambio de ayudas y para el fomento de la solidaridad.<\/p>\n<p>     Ambas cosas han sido por ella realizadas como servicio a los hombres, consciente de ella est\u00e1 llamada a iluminar desde la fe y a la luz de la Revelaci\u00f3n, pero que cuenta tambi\u00e9n con magn\u00ed\u00adficos recursos de raz\u00f3n y de virtud humana.<\/p>\n<p>3. La Iglesia act\u00faa as\u00ed\u00ad en cuanto comunidad de fieles creyentes que se haLlan comprometidos con el mundo desde las m\u00e1s variadas profesiones. No estar\u00ed\u00ada bien confundir la Iglesia con su Jerarqu\u00ed\u00ada y con su Magisterio, pues su aportaci\u00f3n a la marcha pac\u00ed\u00adfica de la humanidad no proviene s\u00f3lo de las ense\u00f1anzas dignas de sus Pastores y Ministros, sino del testimonio, de la abnegaci\u00f3n y del servicio de todos sus fieles.<\/p>\n<p>    4. Vivir en los Derechos Humanos<\/p>\n<p>   De manera especial, la Iglesia quiere responder a su vocaci\u00f3n de iluminadora en el mundo, cuidando la educaci\u00f3n de sus miembros y abriendo sus servicios educativos a todos los hombres.<\/p>\n<p>    En muchos lugares se experimenta hoy una intensa falta de sensibilidad social, proveniente de carencias morales e intelectuales, m\u00e1s que de penurias materiales. En otros lugares la sensibilidad social se incremente por efecto de los f\u00e1ciles y nuevos medios de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n que protagonizan la cultura y la sociedad modernas.<\/p>\n<p>    En esa confluencia de contrasentidos, la Iglesia tiene un especial sentido y tacto de educadora y hace lo posible para que los hombres se eduquen en el respeto y en la colaboraci\u00f3n solidaria, valores que brotan de la entra\u00f1a m\u00e1s pura del Evangelio.<\/p>\n<p>    La obra evangelizadora de la Iglesia tiene, en este terreno de los Derechos Humanos, un vasto campo y una tarea hermosa e irrenunciable: manifestar la dignidad inviolable de toda persona humana.<\/p>\n<p>    En todos los documentos de la Iglesia se reconoce este deber y esta misi\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.1. La ra\u00ed\u00adz en la justicia<br \/>\n    En general en todo lo relacionado con los Derechos Humanos es importante promover una formaci\u00f3n recta de la conciencia en la justicia social. No se puede educar la fe sin una base \u00e9tica y sin la aceptaci\u00f3n de una suficiente formulaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>    Los cristianos creen en la dignidad del hombre. Por eso son conscientes de la igualdad ante Dios y ante los hombres. Por eso el mensaje cristiano tiene que proclamar la igualdad de raza, de clase social, de sexo, de edad, de nivel, de origen, de grupo, de cultura, de riqueza material, de lengua, de inteligencia, de familia, etc. aunque las diferencias ser\u00e1n inevitables.<\/p>\n<p>    Por encima de los aspectos externos y superficiales, hay una realidad profunda: todos son hermanos de Jes\u00fas y est\u00e1n santificados por el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo en la presencia del mismo Padre.<\/p>\n<p>    No puede crecer como cristiano quien carezca del sentido de la fraternidad, de la igualdad, de la solidaridad y sin una profunda actitud de respeto a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Esa es la puerta del Evangelio, y la clave para entender las demandas de amor al pr\u00f3jimo y a Dios. Los seguidores de Jes\u00fas se saben miembros de la misma familia, que es la Iglesia; y trabajan por los hombres: por los que se hallan dentro, para que se consoliden en la fe; por los que est\u00e1n fuera, para tengan la suerte de hallar la verdad.<\/p>\n<p>    Vivir en estilo cristiano no es posible sin entender que cada hombre es un elegido y un predilecto de Dios. \u00abSois hijos amados de Dios. Procurad asemeJaros a El y hacer del amor norma de vuestra vida, pues tambi\u00e9n Cristo nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio que Dios recibe con agrado.\u00bb (Ef.5. 1-2)<\/p>\n<p>    4.2. Derechos y vida cristiana<\/p>\n<p>    El mensaje de Jes\u00fas se apoya en la dignidad de la persona y de la conciencia, a las cuales llega la luz de la fe como regalo divino, y no s\u00f3lo como resultado del esfuerzo personal.<\/p>\n<p>    Quien respeta a la persona cumple con la ley de Dios y proclama muy alto el deber de ayudar a los hombres a descubrir, exigir y crecer en los propios derechos que se tienen:<\/p>\n<p>   &#8211; El derecho a la vida es sagrado y nadie tiene poder para destruirla. S\u00f3lo Dios es due\u00f1o de la vida humana y es el \u00fanico que la da y que la puede quitar.<\/p>\n<p>   &#8211; El amor y la atenci\u00f3n a los pobres, a los m\u00e1s necesitados, es la piedra de toque de los cristianos. Educar en la sensibilidad ante los pobres es vital.<\/p>\n<p>    Los m\u00e1s desafortunados en la vida son los preferidos de Dios, seg\u00fan lo manifest\u00f3 el mismo Jes\u00fas. Educar de cara a los necesitados es promover el respeto a los derechos de los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>   &#8211; Todos los hombres son iguales por naturaleza. La igualdad debe ser desarrollada de forma especial. Eso reclama flexibilidad, tolerancia y comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Por eso la fraternidad y la solidaridad es la condici\u00f3n b\u00e1sica para ser disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Y tener libertad para relacionarse con los dem\u00e1s y para expresar el amor al pr\u00f3jimo es imprescindible.<\/p>\n<p>   &#8211; El respeto a la autoridad humana es condici\u00f3n de para aceptar con sumisi\u00f3n la autoridad divina. Jes\u00fas quiso que todos dieran al C\u00e9sar lo del C\u00e9sar y a Dios lo que corresponde a Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; El bien de la Comunidad debe ser no solo respetado sino promovido, pues es la primera exigencia de la caridad y de la solidaridad humana.<\/p>\n<p>   &#8211; Hasta los enemigos tienen que ser objeto de amor. Es contrario a la Ley de Jes\u00fas cualquier sentimiento de venganza, de arrogancia, de opresi\u00f3n o de discriminaci\u00f3n. (Mt. 5. 43-44)<\/p>\n<p>   &#8211; En el coraz\u00f3n de Dios entran todos los hombres. Por eso todo creyente tiene derecho a amar y servir a la totalidad del g\u00e9nero humano. 5. Catequesis y Derechos Humanos<br \/>\n    Los derechos humanos no deben ser un tema o explicaci\u00f3n dentro de un programa de catequesis, sino un talante, un estilo, un modo de vida y acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La Catequesis tiene mucho que ver con ellos a todas las edades y en todos los sentidos. Debe ser presentados y entendidos en una perspectiva cristiana, es decir desde la mirada de Jes\u00fas y a la luz de su Palabra.<\/p>\n<p>    En los tiempos actuales se han multiplicado los instrumentos y los sistemas de comunicaci\u00f3n y de informaci\u00f3n. Han aumentado las relaciones en cantidad y en rapidez. Los hombres poseen mayor sensibilidad colectiva para reclamar el m\u00e1ximo respeto a los que llamamos \u00abderechos humanos\u00bb en general y cualquier de ellos especialmente conculcado.<\/p>\n<p>    Se les debe aludir continuamente, sobre todo en las catequesis de adolescentes y j\u00f3venes, no relegando su proclamaci\u00f3n a promotores que se mueven desde la bondad natural a espaldas del Evangelio.<\/p>\n<p>    El lenguaje cristiano entiende por \u00abderechos humanos\u00bb los que radicalmente el hombre tiene. Pero el cristiano entiende por tales los que Dios concede a su criatura singular desde el primero instante de su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En el Concilio Vaticano II, la Iglesia llegaba a recordar a todos los hombres cosas como esta: \u00abHemos de superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminaci\u00f3n en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condici\u00f3n social, lengua o religi\u00f3n\u00bb  (Gaud. et Spes. 29)<\/p>\n<p>    El mensaje cristiano tiene un apoyo fundamental en la defensa de esos derechos y en vano se puede hablar de Evangelio de Jes\u00fas si se ignora o se oscurece todo lo que hace referencia a la dignidad humana.<\/p>\n<p>    Por eso, en las catequesis sobre los derechos humanos debemos tener en cuenta las siguientes consignas:<br \/>\n      1. Especial sentido de fe se debe atribuir a la presentaci\u00f3n de la justicia.  Los seguidores de Jes\u00fas tienen que desarrollar el sentido del deber de justicia. Pero tienen que te\u00f1irla con generosidad de la caridad y del amor fraterno. Hasta lo que no es obligatorio hacer hay que ofrecerlo, por amor, a los hermanos.<\/p>\n<p>     &#8211; El hombre seguidor de Jes\u00fas no debe vivir su fe en solitario. Jes\u00fas quiso establecer una comunidad que es su Iglesia. Vivir la comunidad es un derecho inalienable y hacer que en la comunidad se viva con respeto, con solidaridad, con tolerancia, con sentido del servicio, etc, es el ideal.<\/p>\n<p>     &#8211; La claridad de criterios de criterios es decisiva en la formaci\u00f3n de la vida cristiana. Tener juicios rectos sobre la propiedad, la informaci\u00f3n, la intimidad, la vida, la libertad, el trabajo, la cultura, la capacidad de expresi\u00f3n o de asociaci\u00f3n, es imprescindible sobre todo en el mundo de hoy.<\/p>\n<p>     &#8211; Es necesario en este terreno la experiencias, m\u00e1xime teniendo en cuenta el riesgo de verborrea jur\u00ed\u00addica que se puede desencadenar en este terreno. Un cristiano que no recibe experiencias directas en algunos terrenos relacionados con estos derechos y hace algo que implique renuncia, contacto, dolor compartido o af\u00e1n de lucha, no se puede considerar bien formado en lo relacionado con los reclamos humanos.<\/p>\n<p>    &#8211; Las experiencias conllevan la invitaci\u00f3n al compromiso personal en alguna faceta o con alguna situaci\u00f3n dif\u00ed\u00adcil o conflictiva. Todo cristiano tiene que sentirse desafiado por el pr\u00f3jimo, sobre todo si es necesitado.<\/p>\n<p>    &#8211; Cierto sentido de ecumenismo y pluralismo, de apertura y de servicio, de descubrimiento del mundo y de admiraci\u00f3n por lo nuevo resulta imprescindible para situarse en un mundo cambiante, explosivo, hambriento de verdad, pero desconcertado por el cambio en los usos y en las normas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Declaraci\u00f3n universal de los derechos humanos  proclamada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 es sin duda un momento crucial en la historia del siglo XX. Tuvo como precedentes la Declaraci\u00f3n de independencia  de Am\u00e9rica (1776) y la Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre y del ciudadano  de la Revoluci\u00f3n francesa (1789). Tambi\u00e9n en la Iglesia hubo pronunciamientos importantes antes de 1948 y los ha habido despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Limit\u00e1ndonos a los \u00faltimos cien a\u00f1os podemos, siguiendo a F. Biffi, se\u00f1alar las notas m\u00e1s destacadas del impresionante cuerpo de las ense\u00f1anzas papales con una frase indicativa de la contribuci\u00f3n y personalidad de cada uno de los papas. Le\u00f3n XIII fue un profeta. Con su lapidaria afirmaci\u00f3n: \u00abA nadie le est\u00e1 permitido violar impunemente la dignidad del hombre, a quien Dios mismo trata con tanto respeto\u00bb, estableci\u00f3 en la Rerum novarum  (1891) un programa en favor, no de una humanidad abstracta, sino de unas personas concretas amenazadas tanto por el capitalismo como por el colectivismo del siglo que se avecinaba. P\u00ed\u00ado XI (1922-1939) fue un defensor de los derechos personales amenazados por el totalitarismo: en su primera enc\u00ed\u00adclica, Ubi arcano  (1922), se mostraba ya convencido de que la falta de atenci\u00f3n a la persona humana es la ra\u00ed\u00adz del mal en la sociedad; en Quadragesimo anno  desarroll\u00f3 a\u00fan m\u00e1s las ense\u00f1anzas de Le\u00f3n XIII; en sus tres enc\u00ed\u00adclicas contra el totalitarismo \u2014 Non abbiamo bisogno  (1931, contra el fascismo), Mit brennender Sorge  (1937, contra el nazismo) y Divini Redemptoris  (1937, contra el comunismo ateo)\u2014 reclamaba la libertad religiosa y otras libertades, as\u00ed\u00ad como la posibilidad de vivir con dignidad personal, sin estar sometidos a coerciones deshumanizantes. P\u00ed\u00ado XII (1939-1958) fue un constructor de la democracia. Durante su largo pontificado el papa explor\u00f3 cuestiones relativas a la democracia, la paz y los derechos humanos. Su radiomensaje de la Navidad de 1942 fue la declaraci\u00f3n sobre los derechos humanos m\u00e1s amplia jam\u00e1s hecha hasta entonces por un papa. Hablaba en \u00e9l de cinco estrellas que deb\u00ed\u00adan guiar al mundo a la paz, que era obra de la justicia (opus justitiae pax):  la persona, la familia, el trabajo digno de la persona, los derechos y deberes civiles y el servicio con un esp\u00ed\u00adritu cristiano. Juan XXIII (1958-1963) fue un evangelista de los derechos humanos. La dignidad y los derechos y deberes de los hombres y mujeres son clave dentro de su importante magisterio; es menester leer los \u00ab>signos de los tiempos\u00bb, tanto los positivos como los negativos. En Pacem in terris  (1963) afirmaba que los derechos humanos son el fundamento de la paz e insist\u00ed\u00ada en la solidaridad activa. En Mater et magistra  (1961) su pensamiento giraba en torno a dos polos: una visi\u00f3n personalista de la sociedad y el deseo de equilibrio entre la familia humana y los derechos y deberes personales. El Vaticano II y el servicio a la humanidad: este tema puede verse principalmente en Gaudium et spes (GS)  y en Dignitatis humanae (DH).  Pablo VI (1963-1978) fue un defensor de la paz y un heraldo de los derechos humanos. El papa hered\u00f3 de su predecesor y del concilio una doble pasi\u00f3n por la paz y por la persona humana: instituy\u00f3 el D\u00ed\u00ada mundial de la paz; fund\u00f3 la Comisi\u00f3n pontificia para la justicia y la paz; eligi\u00f3 \u00abLa justicia en el mundo\u00bb como tema para el s\u00ed\u00adnodo de 1971 y conmemor\u00f3 la enc\u00ed\u00adclica de Le\u00f3n XIII con la carta apost\u00f3lica Octogesima adveniens  (1971); estableci\u00f3 el consejo pontificio Cor unum  (1971) para la promoci\u00f3n del Tercer mundo; se ocup\u00f3 de la cuesti\u00f3n del desarrollo y la justicia aut\u00e9nticos y plenos en la Populorum progressio  (1967). Inici\u00f3 adem\u00e1s una serie de visitas papales durante las cuales insisti\u00f3 constantemente en los derechos humanos. Juan Pablo II no ha perdido como peregrino ocasi\u00f3n de hablar acerca de los derechos humanos en todas y cada una de las m\u00e1s de sesenta visitas pastorales que ha hecho a lo largo y ancho del mundo. Sus principales cartas possinodales rara vez dejan de mostrar que la paz y la justicia deben empezar por una justa valoraci\u00f3n de la persona humana \u2014v\u00e9ase por ejemplo Sollicitudo rei socialis  (1987)\u2014. Sigue insistiendo en la pr\u00e1ctica y aplicaci\u00f3n real de los derechos humanos en todos los pa\u00ed\u00adses, incluso cuando realiza visitas pastorales a pa\u00ed\u00adses sometidos a reg\u00ed\u00admenes totalitarios y opresivos. En su enc\u00ed\u00adclica Centesimus annus,  en la que conmemora el centenario de la Rerum novarum  de Le\u00f3n XIII, el papa Juan Pablo II nota que en el presente siglo el desequilibrio entre las naciones ha hecho que el centro de la cuesti\u00f3n social pase del nivel nacional al internacional. Las naciones particulares no est\u00e1n ya en condiciones de garantizar por s\u00ed\u00ad mismas a sus ciudadanos ni siquiera los derechos humanos m\u00e1s b\u00e1sicos. De ah\u00ed\u00ad el fuerte apoyo de los papas a las Naciones Unidas en sus declaraciones. Un hilo que recorre toda la doctrina de los papas sobre los derechos humanos es la reivindicaci\u00f3n del derecho humano b\u00e1sico de la libertad religiosa (>Libertad religiosa).<\/p>\n<p>Paralelamente a este rico corpus  de doctrina pontificia se produce una evoluci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada. Aunque la expresi\u00f3n \u00abderechos humanos\u00bb es moderna, procedente del siglo XVII, las tradiciones patr\u00ed\u00adsticas y medievales hablan enormemente de lo que hoy entendemos por este t\u00e9rmino. En 1983 la >Comisi\u00f3n teol\u00f3gica internacional (CTI), junto con la Comisi\u00f3n pontificia \u00abJustitia et Pax\u00bb, estudi\u00f3 una \u00abProposici\u00f3n sobre la dignidad y los derechos de la persona humana\u00bb y public\u00f3 sus documentos de trabajo. La CTI se\u00f1alaba una jerarqu\u00ed\u00ada de derechos: estaban en primer lugar el derecho a la vida, la dignidad inherente a la persona humana, la igualdad fundamental, la libertad de pensamiento o conciencia y de religi\u00f3n; en segundo lugar, en un nivel inferior, estaban los derechos civiles, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, sociales y culturales de las personas individuales; en tercer lugar estar\u00ed\u00adan los derechos orientados hacia situaciones humanas ideales. Al hablar de los derechos humanos, tenemos que evitar toda autonom\u00ed\u00ada absoluta que niegue su relaci\u00f3n con Dios; la realidad es m\u00e1s compleja y puede mantenerse una autonom\u00ed\u00ada relativa, respetuosa con Dios (GS 12, 14-16, 36). Las perspectivas de la historia de la salvaci\u00f3n pueden dar lugar tambi\u00e9n a aportaciones importantes (GS 22, 32, 38, 45).<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n de derechos humanos de la CTI comienza con las Escrituras: Dios espera de nosotros que practiquemos la misericordia y la fidelidad a los otros; hay que combatir la injusticia; la predicaci\u00f3n del reino de Jes\u00fas reclama la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n; como hijos de un mismo Padre celestial, todos somos hermanos; Jes\u00fas vivi\u00f3 y muri\u00f3 por los dem\u00e1s; el Esp\u00ed\u00adritu descendi\u00f3 sobre sus disc\u00ed\u00adpulos para hacer de ellos una nueva creaci\u00f3n; hay por eso que evitar los pecados y dar buenos frutos en la vida (G\u00e1l 5,19-23). La CTI propone una visi\u00f3n cristol\u00f3gica de los derechos humanos: \u00abEs a la luz de la Palabra que asume la condici\u00f3n humana y de las exigencias de su sacrificio pascual donde se manifiestan el fundamento y la extensi\u00f3n de los derechos humanos\u00bb. La historia de la salvaci\u00f3n arroja a\u00fan mayor claridad: el complejo ser humano (1Tes 5,23) est\u00e1 hecho a imagen y semejanza de Dios (G\u00e9n 1,27), no como ser aislado, sino como ser social y sexuado (G\u00e9n 1,27; 2,24; GS 25), con deberes y dominio sobre la tierra (G\u00e9n 1,26; GS 34); hay que reconocer la realidad del pecado para poder liberarse de \u00e9l y recobrar la dignidad humana; la verdadera dignidad humana est\u00e1 basada y hay que buscarla en la relaci\u00f3n con Cristo y su misterio pascual. Por \u00faltimo, el documento de la CTI aborda los problemas especiales del primero, segundo y tercer mundos, y propone una filosof\u00ed\u00ada personalista como base para los derechos humanos. Dentro de dicha filosof\u00ed\u00ada, y fundada en los principios cristianos, puede buscarse la tr\u00ed\u00adada de libertad, igualdad y participaci\u00f3n, que incluye otros derechos y excluye ciertas visiones unilaterales de los derechos humanos.<\/p>\n<p>La Iglesia, que ha alentado con tanta sinceridad y decisi\u00f3n los derechos humanos, se encuentra con el desaf\u00ed\u00ado de respetarlos ella misma dentro de su propia esfera de actuaci\u00f3n; y no lo hace coherentemente a todos los niveles, desde el \u00e1mbito parroquial hasta la administraci\u00f3n central. La enumeraci\u00f3n de derechos y deberes del nuevo C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  (CIC 208-231) constituye una innovaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica importante.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, cabr\u00ed\u00ada se\u00f1alar la dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica de los derechos humanos. Es un \u00e1rea en la que todos los cristianos pueden cooperar y dialogar, no s\u00f3lo entre s\u00ed\u00ad, sino tambi\u00e9n con las otras religiones y con los no creyentes.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abderechos humanos\u00bb<\/p>\n<p>\tAl hablar de la conciencia, de la persona, de la familia, de la religi\u00f3n, de la justicia social, de la comunidad humana y del mismo hombre en cuanto tal, aparece con frecuencia la expresi\u00f3n \u00abderechos humanos\u00bb. Aunque la expresi\u00f3n es de final del siglo XVIII, la realidad de un reconocimiento y defensa de esos derechos se encuentra en muchas sociedades antiguas. Actualmente se subraya el derecho a la vida e integridad f\u00ed\u00adsica y ps\u00ed\u00adquica, la libertad de opini\u00f3n, las libertades pol\u00ed\u00adticas, culturales, sociales y religiosas.<\/p>\n<p>\tCon esta expresi\u00f3n se quiere indicar hoy una categor\u00ed\u00ada de derechos que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las normas jur\u00ed\u00addicas actuales, puesto que abarca derechos profundos de la persona y de la comunidad humana, anteriores a toda legislaci\u00f3n. Pero se tiende a que estos derechos sean formulados jur\u00ed\u00addicamente, tambi\u00e9n a nivel mundial. Se trata especialmente de las libertades fundamentales (derechos y deberes) del hombre como persona y como miembro de la sociedad.<\/p>\n<p>\tDeclaraciones sobre los derechos humanos<\/p>\n<p>\tLas \u00abdeclaraciones\u00bb sobre los derechos del hombre se van sucediendo, especialmente a partir del final del sigo XVIII. Se intenta llegar a que la humanidad entera asuma unos compromisos de modo vinculante. Todo depende del concepto de hombre y de sociedad. Las declaraciones actuales tienden a reconocer los derechos de los individuos y de las comunidades humanas, y dejan entender una fuerte l\u00ed\u00adnea de solidaridad universal. La \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb de la ONU es del 10 de diciembre de 1948.<\/p>\n<p>\tReconociendo los aspectos positivos de las declaraciones actuales, habr\u00e1 que tener en cuenta algunos fracasos de declaraciones anteriores y de algunas programaciones que siguen influyendo en la actualidad revoluci\u00f3n burguesa, tendencias liberales materialistas, revoluci\u00f3n proletaria, neocapitalismo liberal, abstencionismo en los conflictos que no tengan inter\u00e9s econ\u00f3mico&#8230; Frecuentemente se ha manipulado al hombre, en beneficio de un grupo ideol\u00f3gico, econ\u00f3mico o pol\u00ed\u00adtico, e incluso en nombre de la cultura. El riesgo actual es el de la tecnocracia, por encima de la \u00e9tica y de los derechos de los individuos, de las culturas y de los pueblos.<\/p>\n<p>\tLos derechos humanos seg\u00fan el concilio Vaticano II<\/p>\n<p>\tEl concilio Vaticano II ha enumerado, explicado y defendido los derechos del hombre, para \u00abvivir una vida verdaderamente humana\u00bb (GS 26). Se\u00f1ala especialmente, adem\u00e1s del derecho al alimento, vestido y vivienda \u00abel derecho a la libre elecci\u00f3n de estado y a fundar una familia, a la educaci\u00f3n, al trabajo, a la buena fama, al respeto, a una adecuada informaci\u00f3n, a obrar de acuerdo con la norma recta de su conciencia, a la protecci\u00f3n de la vida privada y a la justa libertad tambi\u00e9n en materia religiosa\u00bb (ib\u00ed\u00addem; cfr. n. 73). El anuncio del evangelio sanea cualquier manipulaci\u00f3n del hombre, pero necesita el testimonio de la comunidad cristiana que viva y aplique la doctrina social de la Iglesia.<\/p>\n<p>Referencias Asociaci\u00f3n, conciencia, democracia, doctrina social de la Iglesia, educaci\u00f3n, familia, hombre, humanismo, justicia, libertad, moral, persona-personalidad, post-modernidad, religi\u00f3n, trabajo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos \u00abPacem in terris\u00bb (Juan XXIII, 1963); GS 26, 60, 67, 73; CEC 1930, 2279, 2306.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada B. DE CASTRO CID, El reconocimiento de los derechos humanos (Madrid 1982); R. COSTE, L&#8217;Eglise et les droits de l&#8217;homme (Paris, 1983); E. FERNANDEZ, Teor\u00ed\u00ada de la justicia y derechos fundamentales (Madrid, Debate, 1984); A. GALINDO, Moral socioecon\u00f3mica ( BAC, Madrid, 1996) cap. XI; (Pontificia Comisi\u00f3n \u00abIustitia et Pax\u00bb) La Iglesia y los derechos del hombre (Madrid 1976); G. THILS, Droits de l&#8217;homme et perspectives chr\u00e9tiennes (Louvain 1980); A. TRUYOL, Los derechos humanos. Declaraciones y convenios internacionales (Madrid 1977); UNESCO, El derecho de ser hombre (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1976).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Perspectiva. &#8211; 1. La realidad hist\u00f3rica. &#8211; 2. Lo lectura eclesial: a) Medell\u00ed\u00adn (1968); b) Puebla (1979); c) Santo Domingo (1992). &#8211; 3. Nuevos tiempos en la pr\u00e1ctica eclesial: a) La unidad de la historia; b) Tiempo de conflicto; c) Nuevas formas de presencia; d) Tiempo de martirio.<\/p>\n<p>Perspectiva<br \/>\nLa Iglesia Latinoamericana, fiel a su compromiso hist\u00f3rico, del que en nuestros tiempos es pionera, no ha dejado de profundizar en la perspectiva de la \u00abopci\u00f3n por el pobre\u00bb, y no ha cesado tampoco de intentar descubrirlo en sus nuevas realidades, siempre cambiantes.<\/p>\n<p>Las tres \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo que termina han sido en esto particularmente significativas, no solo porque la situaci\u00f3n de miseria y de despojo de las grandes mayor\u00ed\u00adas ha aumentado, sino tambi\u00e9n, porque a esto se ha unido, por desgracia, el estallido de revoluciones, y de lucha armada que se hizo presente en un significativo n\u00famero de pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>Con esta nueva perspectiva, los males lejos de superarse trajeron otros nuevos: asesinatos, violaciones, desplazados, matanzas indiscriminadas, detenciones masivas&#8230; y por desgracia, como siempre, el sufriente mayor ha sido el mismo: el pobre, el ind\u00ed\u00adgena, el obrero, el joven, la mujer, el ni\u00f1o; en definitiva, los m\u00e1s indefensos.<\/p>\n<p>Los derechos humanos de las grandes mayor\u00ed\u00adas empobrecidas no s\u00f3lo han sufrido as\u00ed\u00ad los embates primeros de unas estructuras opresoras y alienantes, sino que han visto incrementado su despojo sufriendo tambi\u00e9n las consecuencias de los conflictos, a veces desde los dos frentes: el azote de la guerrilla (cuando no se plegaban a sus intereses) y el no menos fuerte de la represi\u00f3n, con la persecuci\u00f3n, la c\u00e1rcel o el mismo asesinato.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n hizo que la Iglesia tomara mayor conciencia y partido por el pobre y por la defensa de su dignidad y de sus derechos. As\u00ed\u00ad, el reconocimiento de dignidad de la persona humana y la defensa y promoci\u00f3n de sus derechos m\u00e1s alienados, toma toda su fuerza en la pastoral eclesial, sobre todo en la pastoral del sector de Iglesia m\u00e1s comprometido, el de aquellos que han sabido estar presentes en la dif\u00ed\u00adcil situaci\u00f3n hist\u00f3rica, y lo han hecho, desde el lado del pobre, aceptando la conflictividad de las situaciones que se han presentado y a\u00fan, como no pod\u00ed\u00ada ser menos, el rechazo y la calumnia de muchos, a veces de otros sectores eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Con toda seguridad podemos decir que la Iglesia L.A. es la Iglesia que con m\u00e1s energ\u00ed\u00ada y valor prof\u00e9tico ha desarrollado, desde la palabra y desde la acci\u00f3n una pastoral de la \u00abdignidad humana\u00bb, una pastoral de la defensa y promoci\u00f3n de los derechos de las personas, en especial de los m\u00e1s excluidos, de los que para nadie cuentan.<\/p>\n<p>No ha sido f\u00e1cil. Ser profeta no es f\u00e1cil. Enfrentarse a los poderes del \u00abmundo\u00bb en defensa de la vida, y de la verdad, le ha merecido a la Iglesia, el ser una Iglesia martirial, una Iglesia que ha regado con abundante sangre, de Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, su testimonio prof\u00e9tico y su rechazo a un mundo de injusticia; una Iglesia que se ha convertido as\u00ed\u00ad en ejemplo para la Iglesia en el mundo, porque \u00abla sangre de los m\u00e1rtires ha sellado su fidelidad al compromiso hist\u00f3rico con el pueblo latino americano\u00bb.<\/p>\n<p>1. La realidad hist\u00f3rica<br \/>\nLas tres \u00faltimas d\u00e9cadas en la historia de L.A. han sido particularmente significativas tanto a nivel de continente en general, como en cada pa\u00ed\u00ads. La situaci\u00f3n se encuentra m\u00e1s dram\u00e1tica cuando su interpretaci\u00f3n se hace desde el pobre, desde el reverso de la historia, desde los que no cuentan, que, por desgracia son las grandes mayor\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>No solo continuaron, en estos tiempos en Al., las estructuras ya denunciadas como opresoras, alienantes y causantes de la pobreza de las grandes mayor\u00ed\u00adas, sino que en el marco continental entraron tambi\u00e9n otros nuevos actores:<\/p>\n<p>a) El refuerzo de la situaci\u00f3n de los privilegiados, incluso con leyes que permitieron a empresarios manejar mejor las situaciones de conflictividad alrededor del empleo, de los salarios, de los despidos. Las clases sociales pr\u00e1cticamente se van dividiendo en dos: privilegiados y empobrecidos, con una consecuencia muy grave: se va achicando mucho el espacio de la clase media, fundamental en el sustento de todo tejido social.<\/p>\n<p>b) La presencia de los reg\u00ed\u00admenes militares que inundaron en la \u00e9poca de los 70 la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses latinoamericanos. Ello supuso mayor impunidad, desprecio de la opci\u00f3n democr\u00e1tica, suspensi\u00f3n de muchas leyes civiles. Supresi\u00f3n o dificultades m\u00e1ximas para todo tipo de organizaciones populares, armamentismo progresivo de los pa\u00ed\u00adses con un gasto inusitado, una mayor incidencia en el uso de la fuerza al interior de los pa\u00ed\u00adses para asegurar el \u00aborden\u00bb y evitar conflictos.<\/p>\n<p>c) La instauraci\u00f3n de la Doctrina de la Seguridad Nacional, impuesta desde los EE.UU., en raz\u00f3n de evitar los conflictos internos y resguardar el orden y la \u00abseguridad\u00bb en la naci\u00f3n. Doctrina implementada con armamento, t\u00e9cnicas, entrenamientos, ideolog\u00ed\u00adas, supeditando las ayudas econ\u00f3micas al cumplimiento estricto de sus planteamientos, con grave detrimento de los derechos humanos fundamentales de las personas.<\/p>\n<p>d) Declive hacia una peor situaci\u00f3n econ\u00f3mica. En parte debida al m\u00e1ximo control que ejercen los Gobiernos de fuera para fortalecer sus mercados, un gran baj\u00f3n en el precio de las materias primas, dificultades econ\u00f3micas en parte debida a la enorme carga por el pago de intereses de la deuda externa, carga que repercut\u00ed\u00ada en su mayor parte en los sectores populares, e imped\u00ed\u00ada un mayor desarrollo arm\u00f3nico de la naci\u00f3n. Todos esto unido a otros factores siempre presentes: la corrupci\u00f3n, los malos manejos de los fondos p\u00fablicos, el arribismo, la fuga de capitales, y el crecimiento econ\u00f3mico desmesurado de las \u00abfamilias gobernantes.\u00bb<br \/>\ne) La explosi\u00f3n de los movimientos armados y guerrilleros, que pr\u00e1cticamente est\u00e1n presentes en la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses de Centroam\u00e9rica, el \u00e1rea de los Pa\u00ed\u00adses Andinos, y el Cono Sur. Si bien es cierto que no todos tienen ni la misma intensidad, ni el mismo apoyo popular, ni siquiera participan de los mismos planteamientos; no es cosa de detallar en este espacio sus diferencias m\u00e1s notables, ni sus posibles justificaciones el algunos casos, o la negaci\u00f3n m\u00e1s radical a sus planteamientos y m\u00e9todos en otros muchos, simplemente se\u00f1alamos la constataci\u00f3n de esa realidad que conmociona a Am\u00e9rica Latina. Lucha armada que en general origina mayor violencia, mayor represi\u00f3n, un fuerte sufrimiento para las clases populares:, cosechas perdidas, pobreza m\u00e1s generalizada, inseguridad y miedo, desplazados por cientos de miles o dentro de su mismo pa\u00ed\u00ads o incluso fuera de \u00e9l, con sus tierras arrasadas; o sometidos a dos presiones, a dos fuegos, con muchos asesinados, con miles de hu\u00e9rfanos y viudas, y miles encarcelados o perseguidos.<\/p>\n<p>f) El fuerte desarrollo del narcotr\u00e1fico, uno de los grandes problemas estructurales y de corrupci\u00f3n, sobre todo en los pa\u00ed\u00adses andinos, con implicaci\u00f3n de mafias extranjeras y la protecci\u00f3n, en muchos casos de militares y polic\u00ed\u00adas. Este inmoral negocio mueve miles de millones de d\u00f3lares que impide el promocionar en serio otra clase de cultivos como alternativas para el campo, el campesinado empobrecido (Colombia, Per\u00fa, Ecuador, Bolivia) se dedica a cultivar coca y marihuana, a veces obligado, a veces porque no tiene otra alternativa. Se destierran valores \u00e9ticos y morales. Muchos j\u00f3venes del campo se ocupan en esto de una u otra forma. Finalmente se traduce en una importante fuente de financiaci\u00f3n de los movimientos armados (Colombia, Per\u00fa) que llegar\u00e1n a controlar una buena parte de estos territorios cocaleros.<\/p>\n<p>g) La fuga de cerebros, y de ciudadanos de muchos pa\u00ed\u00adses, producida por la desocupaci\u00f3n, los bajos salarios, la falta de oportunidades; y a la vez la atracci\u00f3n que ejerce el modo de vida de los pa\u00ed\u00adses industrializados. A veces un miembro de una familia sale del pa\u00ed\u00ads como \u00fanica alternativa de poder alimentar a la familia que queda dentro. EE.UU., Jap\u00f3n y la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses de la Uni\u00f3n Europea ser\u00e1n sus principales lugares de destino.<\/p>\n<p>h) Y, en medio de todo este panorama, se destaca la creciente toma de conciencia de los sectores populares, tanto de su propia dignidad e igualdad de derechos, como de los abusos que contra ellos se cometen; una situaci\u00f3n que a veces sufren calladamente, otras la abordan de forma m\u00e1s directa, y reclaman un cambio urgente de estructuras, reclamaci\u00f3n que, las m\u00e1s de las veces, la realizan por m\u00e9todos legales, (ejercitando la presi\u00f3n de paros, huelgas, movilizaciones, protestas ciudadanas), pero aquellos que no creen en estas medidas porque a veces no son posibles por las trabas legales que les ponen, o porque son insuficientes o ineficaces, terminan uni\u00e9ndose a sectores m\u00e1s radicalizados, que emplean otro tipo de extorsiones violentas.<\/p>\n<p>2. La lectura eclesial<br \/>\nEscrudi\u00f1ar los signos de los tiempos es estar atentos siempre a c\u00f3mo est\u00e1 Dios presente o ausente en la historia concreta de cada d\u00ed\u00ada, de cada lugar, de cada pa\u00ed\u00ads. Es saber leer, en clave cristiana, los acontecimientos m\u00e1s centrales de la historia. Pero leerlos no solo para \u00abdarse por enterado\u00bb o \u00abanalizarlos\u00bb sino para ver c\u00f3mo podemos conducir la historia seg\u00fan los designios del Dios vivo, c\u00f3mo se puede hacer m\u00e1s presente a Dios en medio de la vida cotidiana de los hombres. En definitiva c\u00f3mo podemos transformar los acontecimientos seg\u00fan los valores del Reino.<\/p>\n<p>La Iglesia L.A. ha ido leyendo los signos de los tiempos permanentemente con profundidad, no se ha conformado con una lectura anterior, con el an\u00e1lisis que parec\u00ed\u00ada pod\u00ed\u00ada valer todav\u00ed\u00ada, o siguiendo con la pr\u00e1ctica pasada. Quiz\u00e1 las Asambleas Generales del CELAM programadas cada diez a\u00f1os ha sido una buena ocasi\u00f3n de releer los signos de los tiempos. Es m\u00e1s, permanentemente, una buena parte de la Iglesia L.A., la m\u00e1s consciente y comprometida ha estado presente en la lucha del pueblo, en sus problemas, en sus dificultades, ha sido, sin duda, fiel a su compromiso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Y lo ha hecho tanto con la palabra valiente y denunciadora, evang\u00e9lica y prof\u00e9tica. Una palabra que invita a la reflexi\u00f3n, al compromiso y al cambio.<\/p>\n<p>La palabra se ha ofrecido a varios niveles. La Palabra del Consejo Episcopal Latino Americano (sobre todo a trav\u00e9s de las ya mencionadas Conferencias Generales) ; palabra orientadora tambi\u00e9n y fiel a su situaci\u00f3n hist\u00f3rica de bastantes Conferencias Episcopales, en momentos en que el pueblo de su pa\u00ed\u00ads lo necesitaba m\u00e1s; o palabra, incluso de matiz diocesano, clave en el an\u00e1lisis de dificultades m\u00e1s locales; asimismo, muchas palabras a trav\u00e9s de innumerables aportaciones de comunidades y movimientos laicales a los m\u00e1s diversos niveles.<\/p>\n<p>Lo importante es que la voz de la Iglesia ha ido iluminando el momento de Al., y, aunque, a veces parecen dichas sobre temas antiguos; sin embargo, para unos problemas, introducen nuevas perspectivas que ayudan a percibir mejor la realidad en que se vive y el juicio que de ellas hace la Iglesia; y para otros aspectos, al ser nuevos en problem\u00e1tica, introducen nuevas reflexiones.<\/p>\n<p>Para el presente tema que nos hemos propuesto, nos vamos a referir s\u00f3lo, y a\u00fan sintetizando al m\u00e1ximo, a los Documentos de las Conferencias del CELAM de Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo, y dentro de ellas, a los principales textos donde se menciona expl\u00ed\u00adcitamente los \u00abderechos humanos\u00bb, aun a sabiendas de que nuestro contenido est\u00e1 tambi\u00e9n en multitud de otros muchos textos referidos a la dignidad del hombre, a la promoci\u00f3n humana, etc.<\/p>\n<p>Lo hacemos as\u00ed\u00ad porque creemos que es significativo que se mencione expl\u00ed\u00adcitamente las palabras \u00abderechos humanos, derechos de los pobres, derechos de los oprimidos\u00bb, ello aporta una buena sinton\u00ed\u00ada con la expresi\u00f3n en el campo pol\u00ed\u00adtico y social y acompa\u00f1a, a la vez, a la pastoral que ya se est\u00e1 desarrollando en A.L.<\/p>\n<p>a) Medell\u00ed\u00adn (1968)<br \/>\nEl tema central de Medell\u00ed\u00adn en sus documentos m\u00e1s sociales es la denuncia de la situaci\u00f3n de injusticia que presentan las estructuras en A.L. Sin embargo tambi\u00e9n tiene referencia expl\u00ed\u00adcita al tema concreto de los DD.HH. en cuatro lugares distintos, tres de ellos en el Documento sobre la \u00abPaz\u00bb, y uno en el documento de Pastoral de \u00e9lites<br \/>\nComo conclusiones pastorales del documento de \u00abPaz\u00bb, se\u00f1ala que la Iglesia, \u00abseg\u00fan el mandato evang\u00e9lico, debe defender los derechos de los pobres y oprimidos y denunciar en\u00e9rgicamente los abusos\u00bb. De esta forma reconoce la ra\u00ed\u00adz de la defensa de los derechos humanos: la fidelidad al Evangelio.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo reconoce su autonom\u00ed\u00ada, al decir que es tarea del pueblo, y se compromete a favorecer los \u00abesfuerzos del pueblo para crear sus propias organizaciones de base, para la reivindicaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de sus derechos.\u00bb<br \/>\nFinalmente, pide a las Universidades que se impliquen en el problema y realicen investigaciones en relaci\u00f3n a c\u00f3mo se aplican los derechos humanos en sus respectivos pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>En el Documento de Pastoral de \u00e9lites, la Iglesia se dirige a los poderes pol\u00ed\u00adticos en relaci\u00f3n a algunos de los derechos humanos pol\u00ed\u00adticos que no se cumplen como se debieran cumplir, y por eso les recuerda que deben proteger mejor los derechos de las personas en la vida pol\u00ed\u00adtica, como son: el de la libre reuni\u00f3n, la libre asociaci\u00f3n, el poder expresar sus propias opiniones, y tambi\u00e9n, el poder profesar libre y p\u00fablicamente su religi\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Puebla (1979)<br \/>\nLos documentos de Puebla est\u00e1n m\u00e1s elaborados y presentan un an\u00e1lisis m\u00e1s completo de la realidad latinoamericana. Presentan con fuerza el problema estructural y la situaci\u00f3n de injusta pobreza en que viven las mayor\u00ed\u00adas de la que dicen que no es un producto casual sino que la pobreza es causada por las injustas estructuras,<br \/>\nPero tenemos que Puebla se realiza (1979) cuando ya existen situaciones de mucho conflicto en varios pa\u00ed\u00adses latinoamericanos, el tema de la guerrilla, de la represi\u00f3n y de la consiguiente violaci\u00f3n de los derechos humanos pol\u00ed\u00adticos est\u00e1 candente. La Iglesia no solo est\u00e1 prof\u00e9ticamente denunciando esta situaci\u00f3n, sino que ya ha dado sus primeros m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>En medio de esta perspectiva Puebla aborda en diversos lugares el tema de los derechos humanos. Lo recoge, principalmente, en los apartados de \u00abLa Visi\u00f3n Pastoral de la realidad L.A.\u00bb; en el del \u00abDesignio de Dios sobre la Realidad L.A.\u00bb y, finalmente, en \u00abLa acci\u00f3n de la Iglesia por la persona tanto a nivel nacional como internacional\u00bb.<\/p>\n<p>En el primer apartado (n\u00fam. 49) desenmascara la ideolog\u00ed\u00ada de la Seguridad Nacional: \u00ab&#8230;que han contribuido a fortalecer el car\u00e1cter totalitario o autoritario de los reg\u00ed\u00admenes de fuerza de donde se ha derivado el abuso del poder y la violaci\u00f3n de los derechos humanos\u00bb. Y dice a\u00fan m\u00e1s, dice que: \u00aben algunos casos pretenden amparar estas actitudes con una subjetiva profesi\u00f3n de fe cristiana\u00bb.<\/p>\n<p>Y, refiri\u00e9ndose, posteriormente, a la situaci\u00f3n de injusticia las refiere fundamentalmente al anuncio del Evangelio, ya que \u00ablas profundas diferencias sociales, la extrema pobreza y la violaci\u00f3n de los derechos humanos que se dan en muchas partes son retos a la Evangelizaci\u00f3n\u00bb (n\u00fam. 90). Por esto llega a la conclusi\u00f3n de que la defensa de los derechos humanos es una tarea de la Iglesia: \u00abla Iglesia asume la defensa de los derechos humanos y se hace solidaria con quienes los propugnan\u00bb (n\u00fam. 146).<\/p>\n<p>En el apartado del designio de Dios sobre A.L., despu\u00e9s de presentar las diversas visiones del hombre, hace una reflexi\u00f3n doctrinal que comienza con una proclamaci\u00f3n fundamental (n\u00fams. 316-320) donde resalta la dignidad de todo hombre, gravemente conculcada y, por ello, condena con fuerza \u00abtodo menosprecio, reducci\u00f3n o atropello de las personas y de sus derechos inalienables&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Termina este apartado recordando, de nuevo, que la Iglesia tiene obligaci\u00f3n de poner de relieve este aspecto integral de la Evangelizaci\u00f3n (338) y alegr\u00e1ndose porque \u00aben nuestros pueblos se legisle ya en defensa de los derechos humanos\u00bb (337) .<\/p>\n<p>En la parte destinada a se\u00f1alar la Acci\u00f3n de la Iglesia por la persona, Puebla exige ya algunas veces a nivel nacional y otras a nivel internacional, el cumplimiento de derechos concretos, pr\u00e1cticamente todo este cap. IV (1245-1293) est\u00e1 lleno de referencias de la urgencia del cumplimiento de los derechos.<\/p>\n<p>A nivel nacional destaca primero c\u00f3mo se ha agravado la situaci\u00f3n que desemboca en una falta de realizaci\u00f3n de la persona en sus derechos fundamentales y hace un enunciado de los derechos fundamentales que \u00abque ser\u00e1n hoy y en el futuro parte indispensable de su misi\u00f3n evangelizadora\u00bb. Los divide en individuales, sociales y emergentes (1268-1274).<\/p>\n<p>En el nivel internacional, reclama el derecho a una convivencia internacional justa, donde se respete la autodeterminaci\u00f3n, el derecho a nuevas formas de cooperaci\u00f3n e incluso a un nuevo orden internacional (1275-1282). Terminando con una llamada a las conciencias de los pueblos y a las organizaciones humanitarias para que fortalezcan: el derecho de asilo, el de refugiado, se ataque de ra\u00ed\u00adz el problema de trabajo, etc.\u00bb (1292-1293).<\/p>\n<p>c) Santo Domingo (1992)<br \/>\nLa Asamblea de Santo Domingo se realiza, cuando ya la pastoral de los Derechos Humanos en la Iglesia L.A. no s\u00f3lo se ha generalizado en la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses, sino que tambi\u00e9n es una de las perspectivas m\u00e1s claras de la opci\u00f3n por los pobres que es central en la pastoral de la Iglesia L.A., sobre todo en los sectores m\u00e1s comprometidos.<\/p>\n<p>El tema de los derechos humanos se trata expl\u00ed\u00adcitamente en la Asamblea, viene preparado ya de los documentos de consulta, pero en la Asamblea tiene una fuerte vivencia y se desea que los Documentos reflejen con claridad la preocupaci\u00f3n de la Iglesia y sus directrices centrales.<\/p>\n<p>En un primer momento en el apartado de la \u00abIglesia convocada a la santidad\u00bb, los documentos recogen con claridad como pertenencia al ministerio prof\u00e9tico de la Iglesia que debe impulsar \u00abel trabajo a favor de la justicia social, de los derechos humanos y de la solidaridad con los m\u00e1s pobres\u00bb (33).<\/p>\n<p>Sin embargo en el cap\u00ed\u00adtulo II, que trata de la promoci\u00f3n humana, es donde Santo Domingo tiene un apartado especial sobre \u00ablos nuevos signos de los tiempos\u00bb, el primero de los cuales es del de los derechos humanos (n\u00fams. 164-168).<\/p>\n<p>En \u00e9l aparece el fundamento evang\u00e9lico, del que dice que es \u00abra\u00ed\u00adz profunda\u00bb de los derechos humanos, por lo que la Iglesia al proclamarlos y defenderlos \u00abno se arroga una tarea ajena a su misi\u00f3n\u00bb, sino que obedece el mandato de Jes\u00fas. Al mismo tiempo que recuerda a los Estados que ellos no conceden estos derechos, sino que a ellos les corresponde protegerlos y desarrollarlos (165).<\/p>\n<p>Pasa Santo Domingo a hacer una constataci\u00f3n de la realidad, en la que destaca cuatro aspectos: El aumento de la conciencia de los derechos humanos. Que se han fortalecido las acciones significativas de la Iglesia en este campo, a la vez que se han incrementado las condiciones adversas y han aumentando considerablemente las violaciones. Y que se ha oscurecido la concepci\u00f3n de los mismos derechos por interpretaciones ideol\u00f3gicas y manipulaci\u00f3n de grupos (166).<\/p>\n<p>Enumera los aspectos por los que se violan los derechos humanos: no s\u00f3lo por el terrorismo, la represi\u00f3n, los asesinatos, sino tambi\u00e9n por las estructuras injustas, por las condiciones de pobreza extrema, la intolerancia pol\u00ed\u00adtica, el indiferentismo frente a esta angustiosa situaci\u00f3n&#8230; (167). Y establece unas l\u00ed\u00adneas pastorales \u00abpara promover de un modo m\u00e1s eficaz y valiente, los derechos humanos desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia\u00bb (168).<\/p>\n<p>Finalmente en el III Cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la cultura cristiana hace una encendida defensa de los derechos de las etnias: derechos a la tierra, a su propia identidad, a sus propias organizaciones y vivencias culturales y el derecho a relacionarse en plan de igualdad con todos los pueblos de la tierra; y para ello adquiere el compromiso de \u00abimpulsar la vigencia de los derechos humanos de los ind\u00ed\u00adgenas y afro-americanos, incluyendo la leg\u00ed\u00adtima defensa de sus tierras\u00bb (251), criticando, por otra parte, con fuerza \u00ablas estructuras sociales generadoras de injusticias, que impiden el ejercicio de los derechos humanos\u00bb (253).<\/p>\n<p>3. Nuevos tiempos en la pr\u00e1ctica eclesial<br \/>\nLa Iglesia L.A. ha intentado seguir siendo fiel a Jes\u00fas en el desarrollo de los acontecimientos hist\u00f3ricos de A.L. Sus grupos m\u00e1s atentos a los signos de los tiempos han permanecido en la din\u00e1mica de las comunidades, con la ayuda de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que les mov\u00ed\u00ada al compromiso liberador. Para la pr\u00e1ctica de la Iglesia han sido tiempos nuevos y tiempos de conflicto y de generosidad. Tiempos centrados en la vida como don primigenio, en la justicia como garante de la paz, y en la igualdad y el derecho de todos los hombres.<\/p>\n<p>a) La unidad de la historia<br \/>\nLa convicci\u00f3n de que la Historia es una. Que los hombres no pueden ir por un camino y Dios caminar por otro. No hay historia humana e historia divina, no hay culto a Dios sin la pr\u00e1ctica de justicia y el respeto del derecho. Por otra parte, la Salvaci\u00f3n que Dios ofrece se realiza ya en la historia concreta de los hombres, por eso para que sea plena tiene tambi\u00e9n que liberar al hombre de sus esclavitudes. La Salvaci\u00f3n integra la Promoci\u00f3n Humana y la lucha y defensa de los valores m\u00e1s inalienables: la vida, la paz, la justicia, el desarrollo igualitario, etc. Ciertamente que el desarrollo de la teor\u00ed\u00ada no fue tan dif\u00ed\u00adcil, sin embargo s\u00ed\u00ad lo fue mucho m\u00e1s su proyecci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Porque resulta que todo esto, no es algo que se pueda plantear solo te\u00f3ricamente, al margen de la historia; sino que se debe concretar bien, de qu\u00e9 debe liberarse el hombre, cu\u00e1les son sus esclavitudes trascendentales. Y a la vez es un problema que debe resolverse a luz de la vida de Jes\u00fas tanto en el Jes\u00fas hist\u00f3rico como en la experiencia de las primeras comunidades.<\/p>\n<p>En esto un dato innegable y central es la misericordia de Jes\u00fas para con los excluidos. Esta misericordia nos debe llevar ahora a nosotros a la b\u00fasqueda de la justicia como su primer fruto. Para la opresi\u00f3n que sufre el pueblo no hay otra alternativa que la solidaridad entroncada en la justicia. Y para el cristiano la fe sigue renaciendo en la practica de la justicia.<\/p>\n<p>b) Tiempo de conflicto<br \/>\nTiempos de vida o de muerte. En A.L. estall\u00f3 el conflicto, la revoluci\u00f3n armada se hizo presente en muchos pa\u00ed\u00adses. No en todos de la misma manera, no en todos con la misma participaci\u00f3n popular, pero en todos fundamentados en las condiciones inhumanas de injusta pobreza de las grandes mayor\u00ed\u00adas y los privilegios de unos pocos. Es cierto que, en buena parte fueron liderados por ideolog\u00ed\u00adas marxistas, pero para entender bien el conflicto, hay que mirarlo en su conjunto. Se lleg\u00f3 a pensar, incluso, por algunos, que la b\u00fasqueda de la paz y de la justicia, la instauraci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s igualitaria, se pod\u00ed\u00ada conseguir por m\u00e9todos violentos.<\/p>\n<p>Es sabido ya que en A.L. las grandes mayor\u00ed\u00adas participan por igual de su pobreza y de su fe. En estas circunstancias, viviendo en carne propia las injustas situaciones de pobreza y habiendo reflexionado sobre el mensaje evang\u00e9lico, algunos creyentes consideraron que el compromiso revolucionario deb\u00ed\u00ada asumirse como una consecuencia de su compromiso cristiano.<\/p>\n<p>Vinieron los tiempos de discusi\u00f3n te\u00f3rica sobre la validez y legitimidad de la revoluci\u00f3n, sobre su necesidad pr\u00e1ctica es esos momentos, sobre su posibilidad de \u00e9xito, se sinti\u00f3 la \u00absimpat\u00ed\u00ada internacional\u00bb por algunos movimientos revolucionarios (en especial los de centroam\u00e9rica). De esta forma algunos movimientos parec\u00ed\u00adan m\u00e1s legitimados que otros, que incluso eran abiertamente rechazados.<\/p>\n<p>Los movimientos alzados en armas, la guerrilla, se fueron radicalizando y sus acciones se tornaron cada vez m\u00e1s violentas y ya sin aparente justificaci\u00f3n. Las acciones armadas tomaron la l\u00f3gica de la guerra que nada respeta, a veces ganar espacios, destruir. Por eso en muchos lugares, quiz\u00e1 como represalias, asesinaron abiertamente, cometieron atentados extremadamente perjudiciales, y sembraron el terror en la poblaci\u00f3n civil que huy\u00f3 hacia lugares m\u00e1s seguros. Algunos grupos instauraron tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de los \u00abparos armados\u00bb que sembraban zonas determinadas del pa\u00ed\u00ads, no solo de alarma y de miedo, sino tambi\u00e9n de atentados y muertes.<\/p>\n<p>Los poderes militares tampoco actuaron con equidad ni mucho menos. Se recrudeci\u00f3, de mil maneras diversas, la represi\u00f3n, indiscriminada, generalizada, violenta, en contra de los m\u00e1s elementales derechos de todos, y en muchas veces, tambi\u00e9n, calculadamente asesina. Chile, Argentina, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Colombia, Per\u00fa, son ejemplos bien claros de todo esto. Batallones de la muerte, grupos paramilitares, servicios de inteligencia, grupos especiales que actuaban con total impunidad; asesinatos, fosas comunes, desaparecidos, tierra arrasada, desplazados, injustamente detenidos&#8230;<\/p>\n<p>Un tiempo m\u00e1s tarde, lleg\u00f3 tambi\u00e9n la primera Instrucci\u00f3n de Roma acerca de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, que algunos ten\u00ed\u00adan como impulsora o al menos como respaldo hacia alg\u00fan tipo de revoluci\u00f3n en A.L. -Instrucci\u00f3n ciertamente conflictiva porque resaltaba, sin probarlo, supuestos aspectos negativos- y que caus\u00f3 tensiones en los sectores eclesiales. Felizmente una segunda Instrucci\u00f3n, apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s, valor\u00f3 mucho m\u00e1s la Teolog\u00ed\u00ada de la Liberaci\u00f3n, resaltando sus aspectos positivos y de esta forma se aclararon tambi\u00e9n interpretaciones anteriores.<\/p>\n<p>En medio de todo este conflicto el pueblo con sufrimiento a\u00f1adido, despojado de sus tierras, m\u00e1s empobrecido, m\u00e1s cercano a la muerte. sufriendo v\u00ed\u00adctimas, teniendo que desplazarse por cientos de miles a otro pa\u00ed\u00ads (M\u00e9xico en el caso de Guatemala), o a otros lugares del pa\u00ed\u00ads (del campo a la ciudad en muchos otros), con miles de hu\u00e9rfanos y de viudas, y a\u00fan v\u00ed\u00adctimas indefensas entre ellos mismos. Necesitando tanto acompa\u00f1amiento en su nueva situaci\u00f3n de sufrimiento como toda clase de ayuda material.<\/p>\n<p>Fueron nuevos tiempos para la Iglesia L.A., tiempos de conflicto, tiempos de mediaci\u00f3n entre las partes m\u00e1s responsables, tiempos de actuar en medio, implic\u00e1ndose, participando en \u00e9l, como agente de misericordia, con acciones de significativa ayuda, con palabras de denuncia o urgiendo con fuerte clamor la justicia y la paz. Fueron nuevos tiempos que exigieron nuevas formas de presencia.<\/p>\n<p>c) Nuevas formas de presencia<br \/>\nLa fidelidad a su compromiso con el pobre, con la justicia, con la verdad. La defensa de la dignidad de la persona, la denuncia valiente y prof\u00e9tica ante situaciones de barbarie, la constancia, la insistencia permanente, los nuevos servicios de acogida, de defensa legal, de protecci\u00f3n, la presencia en las c\u00e1rceles, los comunicados sobre acciones concretas, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los valores ejes de la construcci\u00f3n social. Todas son nuevas formas de presencia de esta Iglesia L.A., que en ese tiempo tuvo en ello una gran tarea central: la defensa de los derechos humanos.<\/p>\n<p>En esta perspectiva nacieron nuevas organizaciones que asumieron este nuevo tipo de trabajo pastoral : Las Vicar\u00ed\u00adas de la Solidaridad, las Vicar\u00ed\u00adas de Acci\u00f3n Social, las Comisiones de Defensa de los Derechos Humanos, La Comisiones de la Dignidad Humana, y otras varias similares, surgieron en todos los pa\u00ed\u00adses, tanto a nivel nacional como diocesano y a\u00fan parroquial.<\/p>\n<p>A la acci\u00f3n concreta y comprometida de estas Organizaciones, se unieron tambi\u00e9n las palabras de las Conferencias Episcopales u Obispados. Incluso personas relevantes tuvieron una gran fuerza y actualidad, unas veces fueron a ayudar para aliviar situaciones, otras fueron ocasi\u00f3n de su propio martirio.<\/p>\n<p>La Iglesia, a trav\u00e9s de estos Organismos, asumi\u00f3 con fuerza (y se unieron adem\u00e1s a otras organizaciones) el rechazo de la situaci\u00f3n, de sus abusos y excesos y denunciaron incluso ante foros internacionales, la permanente violaci\u00f3n de los derechos humanos: fundamentalmente el grav\u00ed\u00adsimo problema de matanzas indiscriminadas, de cr\u00ed\u00admenes impunes de personas inocentes, del enorme drama de los desaparecidos. Problemas que hoy todav\u00ed\u00ada esperan respuesta.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pastoral de la Iglesia tuvo nuevos rostros y nuevas acciones: fueron los rostros concretos de los desplazados, de los hu\u00e9rfanos, de las viudas, de los injustamente detenidos, de los inocentes encarcelados, de los campesinos sin tierra. Y fueron tambi\u00e9n las acciones concretas de: defensa legal, de ayudas psicol\u00f3gicas, de integraci\u00f3n familiar, de labor pastoral en las c\u00e1rceles, de proyectos productivos, de campa\u00f1as nacionales e internacionales.<\/p>\n<p>Nuevos tiempos, nuevos rostros del \u00abpobre\u00bb, nuevas acciones de misericordia solidaria en busca de una justicia m\u00e1s completa.<\/p>\n<p>d) Tiempo de martirio<br \/>\nSi es cierto que la Iglesia estuvo presente en el conflicto no pod\u00ed\u00ada faltar el testimonio martirial. En una situaci\u00f3n que caus\u00f3 en los diversos pa\u00ed\u00adses de A.L. cientos de miles de muertos, una Iglesia comprometida y denunciadora de los abusos, no pod\u00ed\u00ada permanecer sin conocer tambi\u00e9n la muerte.<\/p>\n<p>Y esta es la realidad, esta Iglesia de los pobres en A.L. no s\u00f3lo tiene innumerables m\u00e1rtires sino que es la Iglesia que m\u00e1s m\u00e1rtires ha producido desde los tiempos del Concilio. Y, lo que es m\u00e1s importante, la inmensa mayor\u00ed\u00ada de estos martirios se parecen mucho al martirio de Jes\u00fas de Nazareth, parece que tienen las mismas causas, tanto es as\u00ed\u00ad, que Jon Sobrino les llamar\u00e1 a los m\u00e1rtires salvadore\u00f1os: \u00abm\u00e1rtires jesu\u00e1nicos\u00bb.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo en El Salvador, en toda A.L. los m\u00e1rtires han sido: campesinos, obreros, estudiantes, profesores, m\u00e9dicos, enfermeras, abogados, promotores de los derechos humanos, periodistas, catequistas, sacerdotes, religiososas, obispos, y hasta un arzobispo que es como el paradigma de todos: Mons. Oscar Arnulfo Romero.<\/p>\n<p>No llamamos m\u00e1rtires a todos los campesinos, obreros, estudiantes, profesores, etc., que fueron v\u00ed\u00adctimas de la violencia armada. Nos llena de dolor toda muerte y m\u00e1s a\u00fan cuando es consecuencia de la violencia m\u00e1s atroz. Llamamos m\u00e1rtires a los que lo han sido como consecuencia de su pr\u00e1ctica cristiana de defensa del oprimido, de b\u00fasqueda de la justicia, de denuncia de las barbaridades, de proclamaci\u00f3n de la verdad y de la paz necesaria. Al estilo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esto constituye novedad hist\u00f3rica, el martirio tan masivo por intentar vivir y actuar como Jes\u00fas lo hubiera hecho. Por cargar sobre sus hombros la realidad hist\u00f3rica e intentar transformarla. Por querer revertir la historia anunciando el Reino y denunciando prof\u00e9ticamente el antireino. Por rechazar tambi\u00e9n abiertamente las violaciones de los derechos de los pobres, sus abusos contra ellos, sus extorsiones. Y esto no fue del agrado ni de los unos ni de los otros. Las verdugos fueron de las dos partes, aunque en la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses han abundando mucho m\u00e1s los verdugos que sustentaban las estructuras injustas.<\/p>\n<p>Cierto que no ha existido en sus verdugos quiz\u00e1 tan abiertamente un odio expl\u00ed\u00adcito hacia la fe, pero s\u00ed\u00ad un rechazo de un Dios que defiende la justicia, que denuncia la opresi\u00f3n, que viene como defensor de los derechos de todos, en especial de los m\u00e1s despose\u00ed\u00addos. En este sentido los m\u00e1rtires latinoamericanos podr\u00ed\u00adan ser inscritos entre aquellos que \u00abmurieron por Jes\u00fas y por su causa\u00bb.<\/p>\n<p>Por diversas que fueran las caracter\u00ed\u00adsticas propias de los diversos lugares, queda la constancia de la entrega hasta la muerte de esos miles de cristianos an\u00f3nimos en su mayor\u00ed\u00ada, hombres y mujeres pobres y creyentes, que supieron entregar, o les fue tomada su vida dedicada, desde la fe, a la defensa de la dignidad de las personas y a la construcci\u00f3n de un mundo de mayor justicia, verdad, amor y paz.<\/p>\n<p>Mons. Oscar Romero, es por su significaci\u00f3n algo muy especial. El si sab\u00ed\u00ada que se enfrentaba permanentemente a la muerte y a pesar de ello, defend\u00ed\u00ada una y otra vez con tes\u00f3n y amor cristiano al pueblo que estaba siendo masacrado, y lleg\u00f3 a pedir a los militares, en nombre de Dios, que no obedecieran las \u00f3rdenes de sus superiores, cuando eran \u00f3rdenes de matar al pueblo indefenso. (Carta pastoral \u00abCese la represi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El ofreciendo que sab\u00ed\u00ada lo que su vida peligraba, sin embargo lo ve\u00ed\u00ada como algo natural, como con infinita tristeza se refer\u00ed\u00ada a las muertes de sacerdotes: \u00abme alegro hermanos de que en este pa\u00ed\u00ads se haya asesinado a sacerdotes&#8230; pues ser\u00ed\u00ada muy triste que en un pa\u00ed\u00ads en que tantos salvadore\u00f1os son asesinados, la Iglesia no contara tambi\u00e9n a sacerdotes entre los asesinados\u00bb.<\/p>\n<p>e) Tiempo de reconstrucci\u00f3n<br \/>\nLa lucha armada ha cesado en la totalidad de los pa\u00ed\u00adses (con excepci\u00f3n de<br \/>\nColombia), pero queda en ellos una tarea ardua, dif\u00ed\u00adcil, entregada y peligrosa a la vez: la reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>En primer lugar la Iglesia L.A. ha alentado y ha formado parte de las \u00abComisiones de la Verdad\u00bb en muchos pa\u00ed\u00adses, fundamentando que el olvido a veces no es bueno. Que el perd\u00f3n se debe basar en la justicia y que es necesario conservar clara la \u00abmemoria hist\u00f3rica\u00bb, para evitar posibles repeticiones.<\/p>\n<p>No ha respaldado formas que oculten la verdad de los hechos. No es partidaria de la impunidad, simplemente porque se empieza de cero. La Iglesia en L.A. siempre ha defendido que hay que esclarecer la verdad, ver la magnitud de los acontecimientos y de los sucesos, y solo despu\u00e9s ser magn\u00e1nimo con los culpables, conjugando justicia con misericordia.<\/p>\n<p>La Iglesia, en varios de estos pa\u00ed\u00adses, est\u00e1 metida de lleno ahora en el grave problema social de los desplazados que vuelven a sus lugares de origen y pr\u00e1cticamente tienen que comenzar sin nada. Es labor del Estado, por supuesto, y aparte de la exigencia al Estado, la Iglesia tampoco est\u00e1 ausente de esa situaci\u00f3n marginal y necesitada al m\u00e1ximo de todo.<\/p>\n<p>Tiene todav\u00ed\u00ada una tarea muy importante en relaci\u00f3n a los detenidos que son inocentes (Per\u00fa) que est\u00e1n en la c\u00e1rcel, sin que haya fundamento legal que demuestre sus culpas, e incluso m\u00e1s, todav\u00ed\u00ada, con claras pruebas de la falsedad de las acusaciones, o con clar\u00ed\u00adsisimos indicios de inocencia. A la denuncia permanente de esta situaci\u00f3n, se une tambi\u00e9n la defensa legal de casos individuales, tarea que hace en uni\u00f3n de otras organizaciones de defensa de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Y como algo central a m\u00e1s largo plazo, est\u00e1 empe\u00f1ada en labores de educaci\u00f3n en valores, en derechos humanos, en democracia, en paz. Toda esta perspectiva es necesaria y a\u00fan esencial, en la visi\u00f3n integral del Reino de Dios y en la labor pastoral de la Iglesia. Se quiere unos pa\u00ed\u00adses donde la dignidad de la persona humana sea respetada, en especial la dignidad y los derechos inalienables de las grandes mayor\u00ed\u00adas pobres y casi desamparadas. Las democracias, quiz\u00e1 los mejores modos de Gobierno que puedan garantizarlo, son en A.L. todav\u00ed\u00ada d\u00e9biles y hay que insistir una y otra vez en concientizar al pueblo sobre su tarea de construcci\u00f3n y vigilancia.<\/p>\n<p>Y, finalmente, la Iglesia est\u00e1 bien comprometida con todo lo concerniente a la paz, comenzando por alentar el desarrollo en el pueblo, fundamento necesario de un pa\u00ed\u00ads en paz, continuando por exigir el cumplimiento de toda justicia, denunciando la corrupci\u00f3n, y abriendo el horizonte de un mundo mejor posible con el compromiso de la fe.<\/p>\n<p>Son tiempos de reconstrucci\u00f3n para muchos pa\u00ed\u00adses, para otros, todav\u00ed\u00ada tiempos de conflictos (si nos referimos a la lucha armada). Pero en realidad para la Iglesia L.A. siguen siendo todav\u00ed\u00ada tiempos de un compromiso serio con las mayor\u00ed\u00adas empobrecidas cuyos derechos siguen siendo fuertemente conculcados.<\/p>\n<p>Son tiempos tambi\u00e9n de revisar en profundidad y ratificar un serio compromiso con los llamados \u00abderechos humanos sociales\u00bb de las grandes mayor\u00ed\u00adas: la pobreza absoluta de m\u00e1s de la mitad de los hombres latino americanos, sus condiciones de salud, de educaci\u00f3n, vivienda, trabajo, los millones de ni\u00f1os abandonados o explotados, la dignidad de la mujer vilipendiada, las culturas ind\u00ed\u00adgenas marginadas e incluso atacadas, etc., son derechos humanos que siguen estando como un clamor del pueblo que gime y al que la Iglesia L. A. no est\u00e1 sorda.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; CASALDALIGA, PEDRO Y VIGIL, JOSE MAR\u00ed\u008dA, \u00abEspiritualidad de la liberaci\u00f3n\u00bb. Editorial Sal Terrae. Madrid 1992; CELAM: \u00abDocumentos de las Asambleas Generales de Medell\u00ed\u00adn, Puebla y Santo Domingo\u00bb. Bogot\u00e1 1992; ELLACUR\u00ed\u008dA, IGNACIO, La Iglesia de los Pobres, Sacramento hist\u00f3rico de liberaci\u00f3n, en \u00abMysterium Liberationis\u00bb 2&#8242; ed., tomo II, p\u00e1gs. 127-153. Editorial Trotta. Madrid 1994; ELLACUR\u00ed\u008dA, IGNACIO, El pueblo crucificado, en \u00abMysterium Liberationis\u00bb, 2&#8242; edic., tomo II, p\u00e1gs. 189-216. Editorial Trotta. Madrid 199; JIMENEZ LIM\u00ed\u201cN, JAVIER, Sufrimiento, muerte, cruz y martirio en \u00abMysterium liberationis\u00bb, p\u00e1gs. 477-494. Editorial Trotta. 2&#8242; ed., 1994. \u00abMedell\u00ed\u00adn\u00bb: \u00abDerechos Humanos\u00bb N\u00famero monogr\u00e1fico n\u00fam. 103., sepbre. 2000. Revista del Instituto Teol\u00f3gico Pastoral de A.L. (ITEPAL). Bogot\u00e1. Colombia. \u00abMisiones extranjeras\u00bb, n\u00fam., 127, enero 1992. N\u00famero monogr\u00e1fico sobre \u00abMartirio y misi\u00f3n\u00bb. Instituto Espa\u00f1ol de Misiones Extranjeras. Madrid 1992. \u00abP\u00e1ginas\u00bb n\u00famero 161, febrero del a\u00f1o 2000. \u00abTeolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n futuro y tareas\u00bb. N\u00famero monogr\u00e1fico. Centro de Estudios y Publicaciones. Lima. Per\u00fa; SOBRINO, JON, Comuni\u00f3n, conflicto y solidaridad eclesial, en \u00abMysterium Liberationis\u00bb, 2&#8242; ed., p\u00e1gs. 217-243. Editorial Trotta. Madrid 1994; SOBRINO, JON, jesucristo liberador. Editorial Trotta. 2&#8242; edic., 1993.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Los derechos humanos est\u00e1n constituidos por las exigencias fundamentales de las personas, \u00abnaturales e inalienables\u00bb, entre las que destacan el derecho a la vida, a la integridad f\u00ed\u00adsica, a la libertad de opini\u00f3n y de fe, a las libertades pol\u00ed\u00adticas, econ\u00f3micas y &#8211; sociales.<\/p>\n<p>Relacionados con la idea de \u00bb derecho natural\u00bb o bien, modernamente, con la idea de libertad, los derechos humanos han sido objeto a lo largo de la historia de algunas famosas \u00bb declaraciones \u00bb que se propon\u00ed\u00adan acabar con sus frecuentes violaciones. Entre los precedentes hist\u00f3ricos de las modernas \u00bb declaraciones de los derechos humanos \u00bb hay que recordar: la magna charta libertatum del 15 de junio de 1215 (concesi\u00f3n de libertades feudales obtenidas por los feudatarios ingleses); el \u00abBill of Rights\u00bb de 1689, inspirado por Locke, que extiende los derechos de la libertad a la burgues\u00ed\u00ada naciente.<\/p>\n<p>En estos textos se afirma siempre una \u00ablibertad de\u00bb, que subraya la prioridad del individuo frente a la afirmaci\u00f3n progresiva del Estado moderno y de sus intrusiones progresivas en la vida pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>En la \u00abDeclaraci\u00f3n de independencia de los Estados Unidos\u00bb (4 de julio de 1776) se proclaman por primera vez los \u00abderechos inalienables\u00bb de las personas, ante todo el derecho a la vida, a la libertad y a la \u00abb\u00fasqueda de la felicidad\u00bb. En el continente europeo los derechos humanos encuentran una solemne formulaci\u00f3n en la \u00bb Declaraci\u00f3n universal de los derechos del hombre y del ciudadano\u00bb de la Revoluci\u00f3n francesa en 1789 y 1793. Se inspira en las ideas de Montesquieu y de Rousseau, en las que el hombre extra\u00f1o al Estado se opone al ciudadano, sometido fundamentalmente a \u00e9l. Los derechos primarios son el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad (en vez de \u00abla b\u00fasqueda de la felicidad\u00bb ).<\/p>\n<p>La \u00abDeclaraci\u00f3n\u00bb m\u00e1s reciente y famosa es la que firm\u00f3 la Asamblea de la ONU el 10 de diciembre de 1948, poco despu\u00e9s del segundo conflicto mundial, en el que los derechos humanos se hab\u00ed\u00adan visto profundamente conculcados. Le siguieron otras proclamaciones relativas a los derechos (de justicia y de solidaridad) y los deberes correlativos de los pueblos de solidaridad en el terreno econ\u00f3mico, social y cultural, as\u00ed\u00ad como los derechos de las categor\u00ed\u00adas de personas m\u00e1s expuestas a los riesgos de la opresi\u00f3n y de la marginaci\u00f3n (enfermos, ancianos, ni\u00f1os). En la Declaraci\u00f3n de la ONU de 1948 se inspiraron las constituciones de muchos Estados, entre ellas la del Estado espa\u00f1ol de 1978.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en la actualidad la expresi\u00f3n \u00abderechos humanos\u00bb pone de relieve una doble serie de derechos: los derechos de libertad (libertad de y libertad para), tanto de los individuos como de los pueblos, para que ning\u00fan tercero ponga obst\u00e1culos a los mismos, y los derechos de solidaridad, es decir, el derecho de los individuos y de las comunidades a verse ayudados por el propio Estado o por otros Estados en caso de necesidad.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la justificaci\u00f3n te\u00f3rica de los derechos humanos no reina el acuerdo entre los diversos pensadores. El consenso universal en el plano pr\u00e1ctico y operativo no va acompa\u00f1ado de una univocidad doctrinal an\u00e1loga. Las antiguas declaraciones de inspiraci\u00f3n ilustrada se refer\u00ed\u00adan a una antropolog\u00ed\u00ada individualista y a una fundamentaci\u00f3n de la sociedad de tipo contractual, Hov, en un clima de \u00abpensamiento d\u00e9bil)~, se adoptan justificaciones neocontractualistas y utilitaristas. Pero no faltan pensadores, sobre todo de inspiraci\u00f3n cristiana, que para fundamentar adecuadamente los derechos (y los deberes correlativos) apelan a la persona vista en su finalidad (telos) y considerada en todas sus dimensiones, sin reduccionismo de ning\u00fan tipo.<\/p>\n<p>La actitud de la Iglesia ante las modernas declaraciones de los derechos no siempre ha sido la misma. En un primer momento prevaleci\u00f3 el recelo o la perplejidad por el car\u00e1cter individualista de los derechos que se proclamaban y por el humus cultural en que se alimentaban e inspiraban las diversas declaraciones. Posteriormente, la Iglesia ha demostrado un inter\u00e9s creciente por estas declaraciones, liberadas de ambiguas incrustaciones ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>En la imposibilidad de exponer la larga y compleja historia en que se desarroll\u00f3 la presencia doctrinal pr\u00e1ctica de la Iglesia en el tema de los derechos humanos, nos limitaremos a recordar algunos datos m\u00e1s cercanos a nosotros: p\u00ed\u00ado XI, en una serie de enc\u00ed\u00adclicas por los a\u00f1os 30, reivindic\u00f3 los derechos humanos contra los Estados y reg\u00ed\u00admenes totalitarios, seguido en esta valiente defensa por p\u00ed\u00ado XII, saludado justamente por esta raz\u00f3n como \u00abdefensor personae et civitatis\u00bb. A su vez, Juan XXIII, en la Pacem in terris (1963), ha trazado una lista, no cerrada y est\u00e1tica, sino abierta a ulteriores desarrollos, de los derechos humanos:<br \/>\nderecho a la existencia, a un tenor digno de vida, a seguir la propia vocaci\u00f3n, etc. En los textos conciliares encontramos una amplia afirmaci\u00f3n de los derechos de las personas y de los pueblos. Se le ha concedido 1in especial relieve a la libertad religiosa en una \u00abDeclaraci\u00f3n\u00bb cuya aprobaci\u00f3n tropez\u00f3 con no pocas desconfianzas.<\/p>\n<p>En 1967 la enc\u00ed\u00adclica Populorum progreSSio de Pablo VI reivindica el derecho de todos los pueblos a un desarrollo integral que actualmente, a su juicio, es \u00abel nuevo nombre de la paz\u00bb.<\/p>\n<p>El papa Juan XXIII, adem\u00e1s del derecho a la libertad religiosa, considerado como fundamento y medida de todos los dem\u00e1s derechos, ha subrayado los derechos de los trabajadores dentro de las profundas modificaciones tecnol\u00f3gicas que caracterizan a la producci\u00f3n y a las empresas, en la L.aborem exercens (horno) de 1981.<\/p>\n<p>El derecho de todos los pueblos, y especialmente el de los subdesarrollados, a un desarrollo integral y a la solidaridad universal ha encontrado una decidida reivindicaci\u00f3n teol\u00f3gica en la Sollicitudo rei socialis (1987). Finalmente, el derecho de los individuos y de las comunidades a la libre iniciativa econ\u00f3mica, dentro de un marco \u00e9ticojur\u00ed\u00addico que indique su sentido y sus l\u00ed\u00admites, ha sido especialmente expuesto en la Centesimus annuS de 1991, con ocasi\u00f3n del primer centenario de la Rerum Novarum de Le\u00f3n XIII.<\/p>\n<p>G. Mattai<\/p>\n<p>Bibl.: A, Truvol, Los derechos humanos. Declaraciones y convenios internacionales, Madrid 1977. UNESCO. El derecho de ser hombre, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1976; B. de Castro Cid, El reconocimiento de los derechos humanos, Madrid 1982; J M. D\u00ed\u00adaz Alegria, Derechos humanos, en CFP, 226-229. AA. VV., La Iglesia y los derechos humanos, Evangelio y liber\u00e1ci\u00f3n, Madrid 1990.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[307][081] Son aquellos que el hombre posee por el mero hecho de ser libre, racional y espiritual. Son inherentes a la persona y a su dignidad. Se proclaman sagrados, inalienables, irrenunciables, de modo que todas las legislaciones civilizadas reconocen de una u otra forma su existencia y el deber \u00e9tico de respetarlos, promoverlos y obrar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/derechos-humanos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDERECHOS HUMANOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10347","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10347\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}