{"id":10350,"date":"2016-02-05T07:25:13","date_gmt":"2016-02-05T12:25:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogmas-doctrinas\/"},"modified":"2016-02-05T07:25:13","modified_gmt":"2016-02-05T12:25:13","slug":"dogmas-doctrinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogmas-doctrinas\/","title":{"rendered":"DOGMAS \/ DOCTRINAS"},"content":{"rendered":"<p>[200]<\/p>\n<p>     El dogma es la verdad que la Iglesia ense\u00f1a a sus fieles con obligaci\u00f3n de ser aceptada por ellos. Sin\u00f3nimos son \u00abverdad definida\u00bb, \u00abdoctrina oficial\u00bb, \u00abmisterio revelado\u00bb y \u00abense\u00f1anza eclesial\u00bb.<\/p>\n<p>    El Concilio Vaticano I, en 1870, entendi\u00f3 por dogma \u00abla verdad de fe divina contenida en la Escritura Sagrada o en la Tradici\u00f3n, que es propuesta por la Iglesia para ser cre\u00ed\u00adda por sus miembros con car\u00e1cter obligatorio\u00bb. (Denz. 1792)<\/p>\n<p>    El concepto de dogma en la ense\u00f1anza del Concilio Vaticano I supone doble perspectiva: verdad contenida en la Revelaci\u00f3n, es decir en la Escritura o en la Tradici\u00f3n; y propuesta formal de la Iglesia para ser aceptada por los creyentes.<\/p>\n<p>    Esta propuesta de la Iglesia, puede hacerse de forma ordinaria, por medio de su ense\u00f1anza com\u00fan y habitual; o puede ser objeto de una formulaci\u00f3n extraordinaria, por una solemne definici\u00f3n de la Jerarqu\u00ed\u00ada y Magisterio: del Papa o de un Concilio.<\/p>\n<p>    Lo normal es que los catecismos de las diversas Di\u00f3cesis, o los catecismos m\u00e1s generales de la Iglesia entera (el Catecismo romano o el Catecismo de Juan Pablo II), centren su atenci\u00f3n en los dogmas o doctrinas b\u00e1sicas de la Iglesia.<\/p>\n<p>    1. Los conceptos<br \/>\n    No conviene confundir el concepto dogma, doctrina de obligada aceptaci\u00f3n, con otras expresiones o conceptos aproximados, como \u00abense\u00f1anza\u00bb, \u00abcreencia\u00bb \u00abopini\u00f3n doctrinal\u00bb, \u00abconclusi\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb, \u00abverdad religiosa\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; El \u00abmisterio religioso\u00bb versa sobre lo que s\u00f3lo por revelaci\u00f3n divina puede ser conocido y s\u00f3lo con la ayuda de Dios puede ser aceptado. Tal es la Trinidad de Personas en Dios o la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00ed\u00ada. Si Dios no nos lo hubiera comunicado, nunca podr\u00ed\u00adamos haberlo descubierto por nuestras solas luces racionales.<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abVerdad de fe\u00bb es la afirmaci\u00f3n o creencia que se propone para ser aceptada, ya porque es clara en s\u00ed\u00ad misma, ya por cuanto es ense\u00f1ada por la Iglesia con nitidez. La \u00abverdad de fe\u00bb se desprende de la Palabra de Dios, sin necesidad de que la Iglesia la proclame como obligatoria. Tal es, por ejemplo, la eternidad divina o la igualdad de todas las razas humanas.<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abDoctrina\u00bb alude a lo que se ense\u00f1a habitualmente por parte de la Iglesia y debe seguir siendo presentado por sus mensajeros. Puede no ser dogma, como es el caso de la realeza o de la mediaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Y puede ser declarado como de obligada aceptaci\u00f3n y as\u00ed\u00ad se convierte en dogma indiscutible, por ejemplo la Inmacudada Concepci\u00f3n o la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Las tres realidades, dogmas, verdades de fe y doctrinas de la Iglesia, son el objeto central de la catequesis.<\/p>\n<p>   &#8211; \u00abOpini\u00f3n o conclusi\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb es la propuesta que engendra certeza l\u00f3gica por parte de un te\u00f3logo, una escuela o un grupo. Es el resultado de una reflexi\u00f3n actual o tradicional. Por ejemplo, diversas opiniones han surgido sobre la salvaci\u00f3n o no salvaci\u00f3n de los ni\u00f1os muertos sin el bautismo o sobre el Purgatorio.<\/p>\n<p>    La catequesis no debe entretenerse en las opiniones y en las conclusiones teol\u00f3gicas, como debe eludir las simples creencias tradicionales o las cuestiones discutibles y discutidas por los te\u00f3logos de todos los tiempos.<\/p>\n<p>    Pero no quiere ello decir que el catequista no pueda tener sus opiniones particulares respecto a diversas cuestiones o problemas teol\u00f3gicos. Como catequista su misi\u00f3n est\u00e1 en mostrar y tratar de hacer entender lo que la Iglesia considera como misterio, doctrina o dogma, no en informar sobre las diversas corrientes que existen sobre cuestiones teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>    Har\u00e1 bien en basar su catequesis en lo que ense\u00f1a la Iglesia, depositaria del tesoro de la revelaci\u00f3n divina, y no en sus propias opiniones religiosas. Al fin y al cabo \u00e9l es mensajero de Cristo y enviado de la Iglesia. En su actitud, intereses y ministerio se diferencia del te\u00f3logo, cuya tarea est\u00e1 centrada en el razonamiento sobre los contenidos y en la aclaraci\u00f3n sobre los lenguajes que se emplean o sobre los argumentos que se esgrimen.<\/p>\n<p>    El te\u00f3logo habla, desde una perspectiva racional, iluminada por la fe, de lo que considera mejor o m\u00e1s claro. Si elude la fe, no pasa de ser fil\u00f3sofo o antrop\u00f3logo centrado en temas religiosos.<\/p>\n<p>    Si es cat\u00f3lico, se halla iluminado por las ense\u00f1anzas de la Iglesia (Magisterio, Tradici\u00f3n, Comunidad creyente) y no se limita a sus propias opiniones. Si no lo es, act\u00faa m\u00e1s por libre, al carecer de autoridad superior a sus propias luces o preferencias. Pero en ambos casos es la reflexi\u00f3n, l\u00f3gica, hist\u00f3rica o sociol\u00f3gica, la que dinamiza sus afirmaciones.<\/p>\n<p>    2. Diversas actitudes<br \/>\n    El catequista, sin embargo, habla desde la perspectiva de la Iglesia (Magisterio, Tradici\u00f3n o Comunidad creyente) y se presenta como intermediario ante los catequizandos. No discute lo que transmite, sino que asume con humildad ministerial lo que comunica.<\/p>\n<p>    Es interesante recordar las diversas actitudes pastorales y catequ\u00ed\u00adsticas que se pueden asumir en nuestra sociedad intercomunicada, para elegir la m\u00e1s conveniente en estos temas.<\/p>\n<p>    2.1. El protestantismo.<\/p>\n<p>    En general rechaza el Magisterio de la Iglesia, al menos romana, y da m\u00e1s importancia a las opiniones particulares (libre examen de la Biblia, necesidad de opciones personales, libertad de interpretaci\u00f3n) que a las ense\u00f1anzas recibidas.<\/p>\n<p>    Pretende una relaci\u00f3n m\u00e1s directa con Dios, incluso en las actitudes y creencias en lo que se relaciona con los misterios y doctrinas. Su primera fuente de inspiraci\u00f3n pastoral y su plataforma de actuaci\u00f3n evangelizadora es la Escritura y ante ella no se alza ninguna otra instancia superior.<\/p>\n<p>    Sin embargo, el catolicismo se inclina m\u00e1s por la dependencia del Magisterio de la Iglesia, tanto ordinario como extraordinario. Los te\u00f3logos cat\u00f3licos se sienten servidores de la Iglesia y son m\u00e1s respetuosos con las mediaciones. Y los pastores de almas, entre los que se hallan los catequistas, saben supeditar sus formas particulares de entender la Palabra divina a las consignas, ense\u00f1anzas y definiciones de la \u00abautoridad\u00bb eclesial.<\/p>\n<p>    El protestantismo facilita el subjetivismo religioso, hasta generar multiplicidad de grupos, iglesias, movimientos y sectas. El catolicismo hace m\u00e1s posible la objetividad religiosa, la comunicaci\u00f3n fiel de las verdades, la permanencia doctrinal, la unidad.<\/p>\n<p>    2.2. El tradicionalismo.<\/p>\n<p>    En las Iglesias ortodoxas de Oriente, es frecuente la actitud tradicionalista y el continuismo en todos los aspectos. Se tiende a interpretar las verdades religiosas o las doctrinas de la Iglesia a la luz prioritaria de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>    Al haberse segregado de la comuni\u00f3n con la Iglesia romana de Occidente, se corre el peligro de dar a sus  planteamientos doctrinales una perspectiva arcaica.<\/p>\n<p>    Sus modos de explicar las doctrinas (cristol\u00f3gicas, eclesiol\u00f3gicas, morales, mariol\u00f3gicas, lit\u00fargicas) se aferran a la tradici\u00f3n, sin atender a las inevitables transformaciones de los lenguajes teol\u00f3gicos y a la misma clarificaci\u00f3n religiosa que han supuesto.<\/p>\n<p>    No aceptan, por ejemplo, hechos importantes como han sido los Concilios IV de Letr\u00e1n (1512-1517), de Florencia (1438-1445), de Trento (1545-1563) o el del Vaticano I (1870), con sus respectivas definiciones doctrinales (sobre el alma, sobre los sacramentos, sobre la justificaci\u00f3n o sobre la infalibilidad pontificia) o sus decisiones morales.<\/p>\n<p>    2.3. El irenismo modernista<br \/>\n    En el extremo opuesto se sit\u00faan las m\u00e1s reciente actitudes irenistas, mal llamadas ecumenistas, que reducen las expresiones doctrinales a cuestiones terminol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>    Intentan hacer equivalentes todas las afirmaciones religiosas en lo esencial y suponen que todas las ense\u00f1anzas dogm\u00e1ticas coinciden en el fondo en lo fundamental, aun cuando las f\u00f3rmulas se acomoden a las diferentes sensibilidades eclesiales o a las visiones particulares de los diversos pensadores o grupos que pueden existir en la Iglesia.<\/p>\n<p>    Si es cierto que los lenguajes han variado notablemente con el paso de los siglos y que los modos tomistas, escotistas, suarecianos, ba\u00f1ecianos, etc, pueden resultar hoy superados por modelos expresivos menos preocupados por los simples t\u00e9rminos (substancia, accidente, indulgencia, justicia, etc), no cabe duda de que las verdades siguen siendo elementos centrales y referencias permanentes.<\/p>\n<p>    Son ellas, y no los t\u00e9rminos, las que deben ser entendidas en el contexto de la comunidad eclesial. No pueden reducirse a simples cuestiones expresivas, al uso de cualquier te\u00f3logo de fortuna period\u00ed\u00adstica o de agudeza literaria.<\/p>\n<p>    La objetividad evang\u00e9lica es la que debe regir, al menos en la actividad catequ\u00ed\u00adstica, si se quiere guardar fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, que es la depositaria, que no propietaria, del misterio cristiano.<\/p>\n<p>    3. Dogmas y fidelidad<\/p>\n<p>    El dogma en sentido propio es objeto de la \u00abfe divina\u00bb, es decir de una gracia de iluminaci\u00f3n y de una respuesta humana de aceptaci\u00f3n y de adhesi\u00f3n.<\/p>\n<p>    El creyente no es libre en conciencia de aceptar o rechazar los dogmas, aun cuando no vea con claridad el sentido de los mismos. El cristiano, seguidor de Cristo, no es due\u00f1o de las verdades religiosas, sino beneficiario de su revelaci\u00f3n por parte de Dios y de la conservaci\u00f3n que la Iglesia hace de ellas para beneficio de todos.<\/p>\n<p>    Por eso, es importante que el catequista no se sienta propietario de los mensajes que transmite, sino intermediario entre quien los entrega, que es Dios revelador, y aquellos a quienes se destinan, que son los creyentes. El car\u00e1cter intermediador del catequista, como reflejo de la mediaci\u00f3n de la Iglesia, es decisivo en la tarea evangelizadora.<\/p>\n<p>    3.1. Desviaciones<br \/>\n    Cuando alguien rechaza una opini\u00f3n o incluso una doctrina, simplemente es un \u00abdiscrepante\u00bb. Pero cuando rechaza un misterio revelado o un dogma es m\u00e1s bien un \u00abhereje\u00bb. El hereje, o adversario (de aireo, en griego, escoger otra cosa), adem\u00e1s de reflejar otro pensamiento, implica situarse en otra dependencia o relaci\u00f3n moral diferente de la de Cristo.<\/p>\n<p>    En terminolog\u00ed\u00ada religiosa se llama \u00aberror\u00bb a la propuesta o defensa equivocada de algo que no coincide con la verdad revelada. Y se suele hablar de \u00abherej\u00ed\u00ada\u00bb cuando el error se reviste de rebeld\u00ed\u00ada o de oposici\u00f3n a la autoridad eclesial que conserva o transmite una verdad recibida.<\/p>\n<p>    3.2. Comportamientos<br \/>\n    Por eso el error merece atenci\u00f3n paciente para clarificar las ideas y llegar a la verdad en quienes se equivocan.<\/p>\n<p>    La herej\u00ed\u00ada, que se halla condenada por la Iglesia, sobre todo cuando es contumaz y obstinada, reclama m\u00e1s que las sanciones y rechazos frecuentes en otros tiempos, la clarificaci\u00f3n y sinceridad en las ideas, la plegaria por los que caen en ella y la firmeza en quien respetuosa pero sinceramente es portador del mensaje.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo con humildad para aceptar la autoridad conferida por Cristo a la Iglesia, a sus pastores que tienen la misi\u00f3n de ense\u00f1ar, que eso es el Magisterio, se pueden superar, por la gracia de Dios, las actitudes her\u00e9ticas.<\/p>\n<p>    4. Diversidad de doctrinas<br \/>\n    En las ense\u00f1anzas religiosas de la Iglesia se da cierta graduaci\u00f3n o diversidad de dogmas y doctrinas. Se debe formar e informar al catequista para que se ponga en disposici\u00f3n de diferenciar lo esencial y lo secundario en materias de fe y en cuestiones doctrinales.<\/p>\n<p>    Suponiendo que considera los misterios revelados y los dogmas como el centro de referencia y el fundamento de su tarea educadora, es bueno que recuerde que todos ellos pueden ser de diferente significaci\u00f3n doctrinal y pastoral.<\/p>\n<p>  4. Diversidad de doctrinas<br \/>\n    En las ense\u00f1anzas religiosas de la Iglesia se da cierta graduaci\u00f3n o diversidad de dogmas y doctrinas. Se debe formar e informar al catequista para que se ponga en disposici\u00f3n de diferenciar lo esencial y lo secundario en materias de fe y en cuestiones doctrinales.<\/p>\n<p>    Suponiendo que considera los misterios revelados y los dogmas como el centro de referencia y el fundamento de su tarea educadora, es bueno que recuerde que todos ellos pueden ser de diferente significaci\u00f3n doctrinal y pastoral.<\/p>\n<p> 4.1. Tipos dogm\u00e1ticos<br \/>\n    Seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada tradicional entre los te\u00f3logos, los dogmas se pueden clasificar de diversa forma:<\/p>\n<p>    4.1.1. Por su contenido.<\/p>\n<p>    Hay dogmas generales, como la misericordia divina o si justicia eterna; y hay dogmas especiales, como la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada (ausencia de pecado original) o la infalibilidad religiosa de la Escritura. A los primeros pertenecen las verdades fundamentales del cristianismo.<\/p>\n<p>    A los segundos corresponden las verdades particulares que se desprenden de los primeros y se han desarrollado luego.<\/p>\n<p>    Hay tentaci\u00f3n de hablar de dogmas importantes y dogmas secundarios. Pero no es correcto hacerlo as\u00ed\u00ad, pues todos los dogmas se fundamentales.<\/p>\n<p>    4.1.2. Por el conocimiento.<\/p>\n<p>    Hay dogmas que el hombre inteligente conoce sin confusi\u00f3n. Son dogmas puros y absolutos que recogen doctrinas plenamente reveladas, por ejemplo que el Esp\u00ed\u00adritu Santo procede \u00abdel Padre y del Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>    Y hay dogmas m\u00e1s vinculados a planteamientos de la raz\u00f3n humana, por ejemplo \u00abel Primado de Pedro\u00bb. Los primeros \u00fanicamente los conocemos en virtud de la revelaci\u00f3n divina, como es la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad (Se suelen denominar misterios). Los segundos podemos tambi\u00e9n conocerlos por reflexi\u00f3n y por el sentido com\u00fan, por ejemplo la conciencia mesi\u00e1nica de Cristo. Analizando serenamente los textos evang\u00e9licos a la luz de las interpretaciones tradicionales en la Iglesia descubrimos que Cristo se tiene por Hijo de Dios y por esa conciencia entrega la vida.<\/p>\n<p>    4.1.3. Por la proclamaci\u00f3n<br \/>\n    Hay dogmas que se hallan desde el principio en la predicaci\u00f3n de la Iglesia. Son dogmas \u00aben s\u00ed\u00ad mismos\u00bb como es la Encarnaci\u00f3n del Verbo o la Redenci\u00f3n por la muerte de cruz.<\/p>\n<p>    Y hay dogmas que se han ido descubriendo y proclamando a medida que la Iglesia ha ido clarificando el mensaje revelado. Son dogmas \u00aben relaci\u00f3n a nosotros\u00bb, por ejemplo \u00abla universalidad de la redenci\u00f3n\u00bb, que afecta tambi\u00e9n a los no jud\u00ed\u00ados y la primac\u00ed\u00ada de Pedro en el Colegio apost\u00f3lico\u00bb en la que luego la Iglesia apoyar\u00e1 el dogma de la \u00abInfalibilidad pontificia\u00bb cuando el Papa habla \u00abex cathedra\u00bb.<\/p>\n<p>    Hay dogmas permanentes en la conciencia de la Iglesia, como los declarados en el llamado Credo apost\u00f3lico que se expresaban desde los primeros siglos. Y hay algunos que se han ido definiendo con el paso de los siglos, como son todos los expresados en los Concilios ecum\u00e9nicos o algunos Papas han querido definir como tales para mejor claridad de la doctrina.<\/p>\n<p>    4.1.4. Seg\u00fan su \u00abnecesidad\u00bb.<\/p>\n<p>    Impropiamente algunos te\u00f3logos hablaron de \u00abdogmas necesarios para la salvaci\u00f3n\u00bb, como el reconocimiento de la divinidad de Cristo. Y dogmas \u00abno necesarios o secundarios\u00bb como la existencia de un \u00abpurgatorio\u00bb o posibilidad de ser perdonados los pecados no \u00abmortales\u00bb (o de muerte del alma) despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>    Los primeros tienen que ser cre\u00ed\u00addos expl\u00ed\u00adcitamente por todos para conseguir la salvaci\u00f3n eterna, por ejemplo la inmortalidad del alma o la necesidad del estado de gracia. Y con respecto a los segundos basta una fe impl\u00ed\u00adcita, como por ejemplo \u00abla eternidad del cielo o del infierno\u00bb, que est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito en creer en la \u00abvida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>    4.2. Evoluci\u00f3n del dogma<br \/>\n    Determinados te\u00f3logos, sobre todo protestantes, han sospechado que, a la luz de lo ense\u00f1ando en diversos siglos sobre cuestiones concretas, el dogma, es decir la doctrina propuesta a la fe de los cristianos por la Iglesia, ha ido cambiando sustancialmente con el paso de los tiempos.<\/p>\n<p>    El Concilio del Vaticano I conden\u00f3 como herej\u00ed\u00ada la idea de los cambios dogm\u00e1ticos sustanciales, pues entonces ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil entender o admitir la unidad de doctrina en la Iglesia hist\u00f3rica y la realidad permanente de la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.2.1. Desarrollo y no cambio<br \/>\n    Para explicar la indiscutible variaci\u00f3n hist\u00f3rica de las formas de expresar determinadas verdades b\u00e1sicas del cristianismo, los te\u00f3logos cat\u00f3licos coinciden en hablar m\u00e1s de desarrollo que de cambio o de variaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Y lo hacen con la defensa de tres criterios de base:<\/p>\n<p>    a) La revelaci\u00f3n de la verdad cristiana se termin\u00f3 con la \u00e9poca apost\u00f3lica, es decir con la muerte del \u00faltimo Ap\u00f3stol, que tradicionalmente se dice fue Juan. Despu\u00e9s no se ofrece \u00abnada nuevo\u00bb, sino que se desarrollan las ense\u00f1anzas expl\u00ed\u00adcitas o las contenidas en germen en la Escritura Santa y en la tradici\u00f3n o continuidad de las ense\u00f1anzas de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>    b) Los misterios cristianos son independientes de los lenguajes cient\u00ed\u00adficos, sociales o filos\u00f3ficos con los que, en cada \u00e9poca, se trata de explicar su naturaleza y su significado. Lo que se hace posteriormente es clarificar lo que hay en la Escritura y en la Tradici\u00f3n, no crear nuevas doctrinas para acomodarse a los tiempos.<\/p>\n<p>    c) Los dogmas son inmutables, en cuanto verdades religiosas. Lo que ha variado han sido los modos expresivos, los vocabularios y los argumentos reflexivos que tratan de recogerlos, explicarlos y transmitirlos a los cristianos.<\/p>\n<p>    4.2. Valor de ese desarrollo<br \/>\n    La realidad es que las variaciones se han dado y un cristiano del siglo II que hoy viniera a la tierra y escuchara las explicaciones religiosas quedar\u00ed\u00ada desconcertado ante muchos modos de pensar y de hablar en referencia a sus esquemas mentales.<\/p>\n<p>    Unas veces las variaciones han sido de poca monta, como en el caso del \u00abvalor redentor de la muerte de Jes\u00fas\u00bb. En ocasiones los modos expresivos han sido m\u00e1s importantes, como en la interpretaci\u00f3n de la autoridad magisterial de la Iglesia.<\/p>\n<p>    El problema que se plantea en la teolog\u00ed\u00ada es si los rasgos del desarrollo afectan s\u00f3lo a las formas o llega a los contenidos.<\/p>\n<p>   4.3. Inmutabilidad del dogma<br \/>\n    En cierto sentido hay que armonizar la inmutabilidad del dogma y la variaci\u00f3n del lenguaje que lo expresa.<\/p>\n<p>    La raz\u00f3n de la inmutabilidad del dogma reside en el origen divino de la verdad que \u00e9l representa. La verdad divina es permanente, porque Dios no cambia: \u00abLa verdad de Yaweh permanece eternamente\u00bb. (Salmo 116. 2) \u00abEl cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u00bb.(Mc. 13.31)<\/p>\n<p>    Esta explicaci\u00f3n de los cambios en la exposici\u00f3n de las doctrinas ya fue sugerida por los primeros escritores cristianos. San Gregorio Magno dec\u00ed\u00ada: \u00abCon el correr del tiempo fue acrecent\u00e1ndose la ciencia de los Patriarcas; pues Mois\u00e9s recibi\u00f3 mayores ilustraciones que Abraham en la ciencia de Dios omnipotente; y los Profetas las recibieron mayores que Mois\u00e9s; y los Ap\u00f3stoles, a su vez, mayores que los Profetas\u00bb. (Com. a Ezeq. 2. Hom. 4. 12).<\/p>\n<p>    Por eso, es normal la ense\u00f1anza de la Iglesia sobre los modos de presentar y explicar cada uno de los dogmas.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay algunos que estaban impl\u00ed\u00adcitos en las ense\u00f1anzas de los primeros tiempos cristianos y se fueron haciendo expl\u00ed\u00adcitos y claros con el paso del tiempo; por ejemplo, la Infalibilidad pontificia o la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en cuerpo al cielo.<\/p>\n<p>   &#8211; Algunos han dependido mucho de los modos de hablar de cada \u00e9poca o de cada escuela teol\u00f3gica o filos\u00f3fica; por ejemplo, la \u00abUni\u00f3n hipost\u00e1tica de las dos naturalezas en Cristo, la humana y la divina, y la unidad de Persona divina del Verbo.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay dogmas que se han aclarado por haber sido objeto de una doctrina her\u00e9tica, la cual ha terminado siendo condenada por la Iglesia, por una autoridad episcopal o por un concilio, aunque ha dado ocasi\u00f3n a aclaraciones; por ejemplo, la procedencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo del Padre y del Hijo y su car\u00e1cter divino.<\/p>\n<p>    Dec\u00ed\u00ada S. Agust\u00ed\u00adn que \u00abuna cuesti\u00f3n promovida por un adversario se convierte con frecuencia en ocasi\u00f3n de adquirir nuevas ense\u00f1anzas.\u00bb (De Civ. Dei 16. 2,1)<\/p>\n<p>    4.4. Transmisi\u00f3n del dogma<br \/>\n    La evoluci\u00f3n del dogma en cuanto a su presentaci\u00f3n evang\u00e9lica, no implica invenci\u00f3n, sino aclaraci\u00f3n. No es rectificaci\u00f3n, sino progresi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Por eso es tan importante la tarea de los te\u00f3logos en la Iglesia: hacen con sus reflexiones a la luz de la fe y en uni\u00f3n al Magisterio, que la verdad se clarifique. Resulta beneficiosa su forma de ayudar a mejorar la comprensi\u00f3n de cada misterio o de cada explicaci\u00f3n ofrecida.<\/p>\n<p>    Su labor, que es un verdadero ministerio de la Palabra divina y no puede haber en ellos actitudes de independencia doctrinal.<\/p>\n<p>    San Vicente de L\u00e9rins dec\u00ed\u00ada: \u00abTal vez alguno diga:\u00bfEs que no hay progreso en la Iglesia en lo que se refiere a religi\u00f3n? Respondo: Ese progreso existe y es verdadero progreso en la fe; pero tiene que ser verdadero progreso de la fe, no alteraci\u00f3n de la misma. Es propio del progreso que algo crezca en s\u00ed\u00ad mismo, mientras lo propio de la alteraci\u00f3n es transformar una cosa en otra\u00bb.  (Commonitorium 23)<br \/>\n Mil documentos pueblan la Historia de la Iglesia<\/p>\n<p> 5. Las verdades cat\u00f3licas<br \/>\n    El Magisterio de la Iglesia tiene como misi\u00f3n mantener integro el dep\u00f3sito de la fe, es decir de las verdades reveladas. Y tiene como deber el darles una interpretaci\u00f3n infalible y segura para los creyentes.<\/p>\n<p>    Es el primer deber de la Iglesia y lo cumple con su ense\u00f1anza continua y fiel de lo que el mismo Cristo ense\u00f1\u00f3 a los hombres. Ella no crea doctrina; simplemente la transmite. No es due\u00f1a de la verdad, s\u00f3lo es depositaria.<\/p>\n<p>    La autoridad infalible de la Iglesia abarca a todo aquello (verdades, normas y hechos) que es consecuencia o presupuesto de dichas verdades reveladas, aunque no sean doctrinas y hechos comunicados inmediatamente por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Y la misi\u00f3n del Magisterio es discernir la verdad del error, lo revelado de lo simplemente reflexionado por los hombres.  Se suelen llamar \u00abverdades cat\u00f3licas\u00bb o  doctrinas de la Iglesia, a las ense\u00f1anzas que sirven para conservar y aclarar los misterios revelados. Tambi\u00e9n ellas tienen que ser aceptadas por los cristianos, en cuanto son medios para llegar a la verdad o para aclararla de forma suficiente.<\/p>\n<p>    5.1. Modos de hablar<br \/>\n    Entre las maneras de describir o presentar las verdades cat\u00f3licas se cuentan diversas formas de hablar y, por lo tanto, de valorar:<br \/>\n   &#8211; Son \u00abconclusiones teol\u00f3gicas\u00bb, en sentido propiamente dicho, las que se derivan de un razonamiento claro e indiscutible. La fuerza de esas conclusiones depende de la solidez de las razones y de la coherencia de los argumentos.<\/p>\n<p>    Por ejemplo, es una conclusi\u00f3n teol\u00f3gica que el m\u00e9rito de las buenas obras depende de la libre voluntad con la que se realizan.<\/p>\n<p>   &#8211; Se suelen llamar \u00abhechos dogm\u00e1ticos\u00bb  aquellos hechos hist\u00f3ricos no revelados, pero que se hallan en \u00ed\u00adntima dependencia con una verdad revelada. Por ejemplo, el episcopado romano de San Pedro y el ascendiente primacial del Obispo de Roma.<\/p>\n<p>   &#8211; Las \u00abverdades de raz\u00f3n\u00bb, que no han sido reveladas, pero se encuentran en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con una verdad revelada. Tales son los principios filos\u00f3ficos o sociol\u00f3gicos que constituyen la base natural de una verdad de fe.<\/p>\n<p>    Tal es el conocimiento de lo suprasensible, la posibilidad de conocer Dios por la inteligencia, la espiritualidad del alma.<\/p>\n<p>    Y son tambi\u00e9n verdades racionales los conceptos b\u00e1sicos que sirven para explicar verdades religiosas: por ejemplo, el concepto de sustancia en el dogma de la \u00abtransubstanciaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb.<\/p>\n<p>    La Iglesia, para defender el dep\u00f3sito la fe, tiene el derecho y el deber de condenar las doctrinas filos\u00f3ficas que directa o indirectamente ponen en peligro el dogma. El concilio del Vaticano I declar\u00f3 que \u00abElla (la Iglesia) tiene el deber de repudiar la falsa ciencia\u00bb. Por ejemplo tiene el deber de condenar la discriminaci\u00f3n de la mujer o el racismo, ambas actitudes se opone a su doctrina sobre la igualdad esencial de todos los hombres.<\/p>\n<p>    5.2. Opiniones teol\u00f3gicas<br \/>\n    Las opiniones teol\u00f3gicas sobre aspectos doctrinales, dogm\u00e1ticos y morales, son un derecho de los creyentes en cuento hombre y en cuanto creyentes. Defender la libertad de opinar es una forma de promover la dignidad humana. Evidentemente la Iglesia se pone de parte de la libertad de pensar y de expresarse como un derecho humano y nada tiene que decir a quienes con coinciden con su doctrina moral, social o dogm\u00e1tica, siempre que lo hagan con nobleza y con respeto.<\/p>\n<p>    Por eso la Iglesia puede y debe dialogar y convivir en paz con miembros de otras religiones o con cristianos alejados de la autoridad cat\u00f3lica. Incluso respeta y comparte pensamiento y convivencia con los mismos ateos.<\/p>\n<p>    Pero los cat\u00f3licos tienen un l\u00ed\u00admite en sus modos de pensar y de hablar, que son los de la verdad. Siendo la Iglesia depositaria de la verdad revelada, los cristianos no cuentan con libertad de pensar lo que quieran cuando una verdad ha sido definida como tal por la Iglesia.<\/p>\n<p>    Esta limitaci\u00f3n del derecho es consecuencia de la misma naturaleza de la verdad. Es aplicable a todos los creyentes, pero afecta m\u00e1s a quienes tiene que transmitirla a otros, sobre todo si no cuentan con capacidades culturales o morales para discernir y juzgar por propia cuenta y libre arbitrio.<\/p>\n<p>    En las verdades no clarificadas del todo o no definidas por el Magisterio, la libertad de opini\u00f3n es total. Pero el peso de una opini\u00f3n teol\u00f3gica no debe supeditarse al prestigio social o literario de un te\u00f3logo o a la actualidad de sus afirmaci\u00f3n (a la moda teol\u00f3gica), sino al valor de las razones y de los argumentaciones.<\/p>\n<p>    Un peligro de los tiempos modernos es calcular el peso de una opini\u00f3n teol\u00f3gica por el eco que tiene en los medios de comunicaci\u00f3n social, en la cuales \u00abel mensaje es el medio\u00bb (Marshall Mac Luhan).<\/p>\n<p>     P\u00ed\u00ado XII declaraba: \u00abSi los Sumos Pont\u00ed\u00adfices, pronuncian de prop\u00f3sito una sentencia en materia disputada, es evidente que, seg\u00fan la intenci\u00f3n y voluntad expresada por ellos, esa cuesti\u00f3n no puede ya ser tenida como de libre discusi\u00f3n entre los te\u00f3logos\u00bb (Encicl. Humani generis).<\/p>\n<p> 6. Niveles de certeza teol\u00f3gica<br \/>\n    No todas las doctrinas y ense\u00f1anzas religiosas tienen el mismo nivel de importancia doctrinal, la misma claridad de contenido o la misma fuerza religiosa.<\/p>\n<p>    Esto es importante para el catequista y para el educador de la fe, que deben dar la preferencia a las m\u00e1s importantes para la vida cristiana y para la ilustraci\u00f3n de la inteligencia.<\/p>\n<p>    Evidentemente entre el misterio de la Encarnaci\u00f3n redentora de Cristo y el hecho de que existan o no lo \u00e1ngeles hay diferente eco en la vida de los bautizados. Entre la dignidad de Mar\u00ed\u00ada como Madre de Dios y el privilegio de su Asunci\u00f3n a los cielos tambi\u00e9n hay distancia.<\/p>\n<p>     6.1. Calificaciones doctrinales<\/p>\n<p>     Conviene conocer, aunque no siempre sea f\u00e1cil establecer las l\u00ed\u00adneas divisorias, las diferentes calificaciones de que se habla a veces en Teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    6.1.1. Verdades de fe divina<\/p>\n<p>     La verdades reveladas, o misterios divinos, ocupan el primer lugar religioso. . Ellas son el fundamento y objeto de la fe en primer lugar. La Iglesia a veces las ha proclamado como importantes en el ejercicio de su Magisterio (Verdades de fe cat\u00f3lica) a\u00f1adiendo la fuerza de su garant\u00ed\u00ada eclesial.<\/p>\n<p>    Y en ocasiones las ha definido de manera solemne, expl\u00ed\u00adcita e intencional (Verdades de fe definida)<\/p>\n<p>     6.1.2. Verdades de fe eclesi\u00e1stica<\/p>\n<p>     Otras verdades son verdades o ense\u00f1anzas que han sido manifestadas por la Iglesia seg\u00fan su misi\u00f3n docente. Aunque no parezcan clara y expl\u00ed\u00adcitamente anunciadas en la Palabra escrita de la Biblia.  Se llaman entonces \u00abeclesiales\u00bb<\/p>\n<p>     En ocasiones algunas verdades no han sido definidas de forma oficial en la Iglesia, pero se consideran por todos, por los pastores y por los te\u00f3logos, como evidentes e indiscutibles. Se llaman entonces \u00abverdades de fe eclesi\u00e1stica\u00bb. La certeza de estas verdades es total, pues se trata de doctrinas infalibles en funci\u00f3n de la autoridad docente de la Iglesia.<\/p>\n<p>    6.1.3. Verdades pr\u00f3ximas a la fe<br \/>\n    Son la que se consideran casi universalmente por los te\u00f3logos como reveladas, aunque la Iglesia no ha declarado todav\u00ed\u00ada como tales, pero que son presentadas por todos de esa forma.<\/p>\n<p>    6.1.4. Conclusiones teol\u00f3gicas<br \/>\n    Hay tambi\u00e9n doctrinas o verdades que se derivan de otras ya proclamadas por la Iglesia. Se suelen considerar entonces como \u00abconclusiones\u00bb, cuya autoridad depende de la claridad de los argumentos que las avalan.<\/p>\n<p>    Y a veces hay \u00abSentencias comunes\u00bb que son las que, sin salirse del terreno de lo discutible y opinable, van adquiriendo cierto consenso entre los te\u00f3logos.<\/p>\n<p>    Si ese consenso no se da, son simples \u00abopiniones teol\u00f3gicas particulares\u00bb, pues responden a argumentaci\u00f3n personal o, con frecuencia, provisional, sin que llegue a ser general entre los te\u00f3logos de la Iglesia su promoci\u00f3n o defensa.<\/p>\n<p>    6.2. Adaptaci\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\n    Es conveniente recordar tambi\u00e9n que la experiencia hist\u00f3rica de la Iglesia indica que no todas las doctrinas que en alg\u00fan tiempo parec\u00ed\u00adan indiscutibles resistieron el paso del tiempo; sobre todo, cuando se trataba de visiones no estrictamente religiosas sino vinculadas con la cultura de cada momento o lugar, tales opiniones variaron con el tiempo.<\/p>\n<p>    No pueden ser consideradas como verdades religiosas, aunque en alg\u00fan tiempo tuvieron mucha importancia. En consecuencia, fueron y son materias opinables y de hecho muchas veces se rectificaron con el tiempo. Sirva como ejemplo el alcance que se daba en la Edad Media a la consagraci\u00f3n de los reyes, el valor que se atribu\u00ed\u00ada a las reliquias, o la importancia salv\u00ed\u00adfica que se asociaba a las indulgencias.<\/p>\n<p>    En relaci\u00f3n a las declaraciones o ense\u00f1anzas del Magisterio eclesi\u00e1stico, episcopal e incluso pontificio, hay tener en cuenta que no siempre gozaron de infalibilidad o de inmutabilidad doctrinal, al menos en referencia al Magisterio.<\/p>\n<p>    Como realidad humana que es, tambi\u00e9n la Iglesia cambi\u00f3. Sirva de ejemplo las ense\u00f1anzas sobre el origen del hombre o la veracidad hist\u00f3rica de los hechos b\u00ed\u00adblicos o de la existencia de sus protagonistas.<\/p>\n<p>    Conviene recordar que la infalibilidad pontificia, que es dogma definido en el Concilio Vaticano I, s\u00f3lo afecta las verdades relativas a la fe y a las costumbres cuando el Papa las presente \u00abex cathedra\u00bb, es decir con la expl\u00ed\u00adcita intenci\u00f3n de proclamarlas como obligatorias de creer, por ser verdades reveladas.<\/p>\n<p>   6.3. Calificaciones y catequesis<br \/>\n    El catequista, que no tiene por qu\u00e9 ser te\u00f3logo en sus inquietudes pastorales, debe tener alg\u00fan conocimiento sobre el valor y la calificaci\u00f3n de las principales verdades que debe manifestar en la catequesis. Pero no debe hacer especial hincapi\u00e9 en ellas.<\/p>\n<p>    Su mejor referencias sobre las verdades religiosas y sobre cada una en particular, habr\u00e1 de ser el Catecismo y el Evangelio.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo en cuestiones concretas y cuando se trata de catequizandos de alguna cultura o de determinadas circunstancias puede necesitar profundizar en planteamientos m\u00e1s teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>    Lo normal es que no necesite discernimientos minuciosos, al menos en aquellas materias que son opinables y que deben quedar un poco tambi\u00e9n a la libre reflexi\u00f3n de sus catequizandos.  Seguir otro criterio lleva al peligro de trascender las fronteras de lo que es y reclama la formaci\u00f3n de la fe. Y con frecuencia conduce a malgastar el tiempo en altercados y discusiones religiosas que est\u00e1n bien en el terreno de la Teolog\u00ed\u00ada, pero poco aportan en lo relativo a la ascesis, a la cultura cristiana y a la vida creyente de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[200] El dogma es la verdad que la Iglesia ense\u00f1a a sus fieles con obligaci\u00f3n de ser aceptada por ellos. Sin\u00f3nimos son \u00abverdad definida\u00bb, \u00abdoctrina oficial\u00bb, \u00abmisterio revelado\u00bb y \u00abense\u00f1anza eclesial\u00bb. El Concilio Vaticano I, en 1870, entendi\u00f3 por dogma \u00abla verdad de fe divina contenida en la Escritura Sagrada o en la Tradici\u00f3n, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogmas-doctrinas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDOGMAS \/ DOCTRINAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10350","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10350"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10350\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}