{"id":10375,"date":"2016-02-05T07:26:00","date_gmt":"2016-02-05T12:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/decision\/"},"modified":"2016-02-05T07:26:00","modified_gmt":"2016-02-05T12:26:00","slug":"decision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/decision\/","title":{"rendered":"DECISION"},"content":{"rendered":"<p>[328]<\/p>\n<p>    Acci\u00f3n y efecto de elegir o de optar por una acci\u00f3n entre otras posibles. Es un acto de la voluntad libre al que sigue la ejecuci\u00f3n de lo decidido.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. voluntad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Con este t\u00e9rmino se entiende el acto con que un sujeto humano escoge cumplir o dejar de cumplir una acci\u00f3n, Esta acci\u00f3n no debe ser necesariamente externa al sujeto: una persona puede decidirse tambi\u00e9n a adoptar una actitud interior. Tambi\u00e9n en este caso la decisi\u00f3n realiza un cambio en la realidad, es decir, en un estado mental real.<\/p>\n<p>En la medida en que cada una de las fases de la decisi\u00f3n implica libertad, voluntariedad, responsabilidad, es tambi\u00e9n objeto de reflexi\u00f3n \u00e9tica. La decisi\u00f3n no debe entenderse tampoco como un acto puntual, sino como un proceso. Lo que la precede, en cuanto decisi\u00f3n situada, es el contexto hist\u00f3rico general y la constituci\u00f3n bio-ps\u00ed\u00adquica del sujeto; estos datos no pueden escogerse libremente. Sin embargo, la libertad se despliega a nivel de autocontrol consciente, de madurez humana, de generosidad moral y de informaci\u00f3n requerida para el acto. Fundamentalmente, la decisi\u00f3n se desarrolla en tres momentos sucesivos: reflexi\u00f3n sobre el fin o finalidad que se persigue; apropiaci\u00f3n de ese fin como algo propio; elecci\u00f3n de medios para alcanzarlo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la responsabilidad que se pone en movimiento en cada uno de estos pasos, existe otra m\u00e1s amplia. La decisi\u00f3n se refiere siempre a un objeto concreto, que se presenta como un bien. Pero los bienes son bienes del hombre. Y el hombre no es capaz de tomar decisiones respecto a los bienes humanos y morales siempre del mismo modo. No nos referimos evidentemente a los estados de humor incontrolables, sino al grado de generosidad, de madurez, de bondad moral. En cada una de las situaciones el sujeto se decidir\u00e1 por el bien de que es capaz, y el grado de capacidad depender\u00e1 tarribi\u00e9n de su vida anterior. Esta visi\u00f3n de la decisi\u00f3n como opci\u00f3n (de origen aristot\u00e9lico) no puede por tanto reducirse a una teor\u00ed\u00ada de la decisi\u00f3n basada exclusivamente en la exaltaci\u00f3n maximalista de lo \u00fatil y en la reducci\u00f3n de las p\u00e9rdidas o de los riesgos de p\u00e9rdida. La decisi\u00f3n moral es racional, pero no se refiere solamente a la racionalidad de los medios, m\u00e1s a\u00fan, implica ante todo un conocimiento de los fines y la orientaci\u00f3n concreta hacia el cumplimiento de la propia bondad moral.<\/p>\n<p>Es espec\u00ed\u00adfico de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica pensar que el sujeto moral es una persona que tiene que desarrollar su propia dignidad realizando el plan de Dios sobre \u00e9l, completando todo lo que est\u00e1 escrito en su propia estructura profunda.<\/p>\n<p>Por eso no basta con la buena intenci\u00f3n: es necesario que el acto sea correcto. Es decir, no hay que perder de vista la verdad, que es un car\u00e1cter distintivo de la opci\u00f3n y de la decisi\u00f3n moral. No basta con tomar en consideraci\u00f3n las circunstancias, sino tambi\u00e9n y sobre todo los valores humanos, los \u00f3bjetos de la virtud, la realidad del proyecto de Dios sobre cada uno de los hombres y sobre todos ellos en general.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada kierkegaardiana de la decisi\u00f3n que se desarrolla dentro de un horizonte de sentido, donde tiene 1ugar la libertad fundamental, es m\u00e1s una teor\u00ed\u00ada del fin que de la decisi\u00f3n, Por tanto, no es muy \u00fatil a la hora de tener que aclarar la responsabilidad tan variada y los elementos tan poli\u00e9dricos de la decisi\u00f3n real.<\/p>\n<p>Tampoco la teor\u00ed\u00ada social de Karl Schmitt, seg\u00fan la cual la decisi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica no es en definitiva totalmente racionalizable, ya que implica un voluntarismo evidente, conduce a una verdadera clarificaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n de que los primeros principios \u00e9ticos &#8211; y por tanto los principios \u00e9ticos de la decisi\u00f3n- no pueden fundamentarse ulteriormente no significa afirmar por eso mismo que son fruto de la pura decisi\u00f3n. La tradici\u00f3n teol\u00f3gica cat\u00f3lica ha vinculado estos primeros principios con la estructura profunda del hombre, criatura libre, destinada a su propio cumplimiento con la ayuda decisiva de Dios.<\/p>\n<p>Objeto de la decisi\u00f3n puede ser solamente lo que el sujeto piensa que puede realizar: el resto es simple objeto de deseo.<\/p>\n<p>Hay evidentemente una diferencia entre lo que puede realizarse inmediatamente y lo que s\u00f3lo puede realizarse a trav\u00e9s de una serie muy larga de medios: por ejemplo, hac\u00e9rse ingeniero aeron\u00e1utico para un muchacho que empieza el bachillerato en ciencias. El caso es adem\u00e1s distinto si la opci\u00f3nes de tipo formal: querer hacerse tolerante. Habr\u00e1 que poner en obra toda una serie de \u00abejercicios\u00bb~. pero, adem\u00e1s, la tolerancia s\u00f3lo podra conseguirse, normalmente, en concomitancia con otras opciones concretas. Otro tipo de decisi\u00f3n es la de hacerse moralmente bueno; esta decisi\u00f3n es expl\u00ed\u00adcita y no puede realizarse m\u00e1s que a trav\u00e9S del ejercicio de todas las virtudes formales (por ejemplo, la tolerancia) o materiales (por ejemplo, la castidad matrimonial), y sobre todo a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de la gracia y &#8211; del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n no es lo mismo que la determinaci\u00f3n (ser personas decididas); pero, generalmente, cuanto m\u00e1s empe\u00f1ado est\u00e1 uno en su decisi\u00f3n, m\u00e1s se determinar\u00e1 a realizarla.<\/p>\n<p>F, Compagnoni<\/p>\n<p>Bibl.: J B. Metz, Decisi\u00f3n, en CFr, 1, 373381; G. Fourez, M\u00e1s all\u00e1 de lo prohibido, Verbo Divino, Estella 1974; G. Garrone, Moral cristiana y valores humanos, Herder, Barcelona 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Planteamiento de la cuesti\u00f3n<br \/>\nLa libertad, como acci\u00f3n propia en virtud de la apertura del esp\u00ed\u00adritu a lo absoluto e incondicionado, aparece esencialmente como exenci\u00f3n de determinaci\u00f3n extra\u00f1a (violencia o fuerza) y, en este sentido, como indiferencia respecto de posibilidades abiertas, como liberum arbitrium o facultad de elecci\u00f3n. No siempre es menester que se den posibilidades de elecci\u00f3n con igual valor; precisamente en la m\u00e1s importante posibilidad de elecci\u00f3n que tiene la -> libertad finita, en la que escoge entre el bien y el mal, se ordena una elecci\u00f3n determinada y se proh\u00ed\u00adbe otra, que, aunque posible, significa una desviaci\u00f3n y merma de la libertad.<\/p>\n<p>Pero toda elecci\u00f3n implica (seg\u00fan la medida de su importancia) la imposibilidad de un total esclarecimiento racional de las razones a favor y en contra de los t\u00e9rminos entre los cuales se ha de elegir (lo que vale tambi\u00e9n para la elecci\u00f3n, pues a la luz de la reflexi\u00f3n finita el bien no s\u00f3lo aparece como bueno y el mal presenta aspectos positivos). Y esto, a la postre, porque el examen racional no es s\u00f3lo condici\u00f3n independiente y precedente del acto de elecci\u00f3n (o de uno que a su vez le precede), sino tambi\u00e9n factor integrante, y este mismo acto de elecci\u00f3n (no s\u00f3lo su objeto) debe ser querido (por m\u00e1s que tal elecci\u00f3n no sea consciente, por estar previamente esbozada por la convenci\u00f3n, la costumbre, etc.). Esa \u00abelecci\u00f3n fundamental\u00bb puede ser consciente en la propia claridad del esp\u00ed\u00adritu, pero no puede de nuevo objetivarse en forma refleja (intentarlo llevar\u00ed\u00ada a un proceso in infinitum). La elecci\u00f3n, por tanto, no es un acto irracional, sino que supera o funda la propia reflexi\u00f3n racional.<\/p>\n<p>En este sentido toda elecci\u00f3n reviste el car\u00e1cter de d. Esta esencia suya se hace especialmente visible donde aparece que es imposible dejar de recurrir a una elecci\u00f3n (p. ej., por la experiencia misma de que no es posible esclarecerla), aunque s\u00f3lo sea al acto electivo de abstenerse de elegir. Y donde m\u00e1s visible se hace es cuando dicha elecci\u00f3n ineludible tiene un plazo limitado de d. \u00abLa d., si bien su realizaci\u00f3n presupone la libertad, est\u00e1 bajo el signo de la necesidad\u00bb (H. L\u00fcbbe).<\/p>\n<p>II. Historia del problema<br \/>\nFrente a la \u00abactitud de espectador\u00bb de la teor\u00ed\u00ada griega (que, sin embargo, hemos de ver junto con la tragedia y la religiosidad mist\u00e9rica, como respuesta a la ley del cosmos, prepotente y universal, el pensamiento jud\u00ed\u00ado y cristiano introdujo, por experiencia religiosa, el concepto de decisi\u00f3n en la historia espiritual de occidente. Aqu\u00ed\u00ad se ve fundamentalmente al hombre como el ser en trance de decidirse. Cf. p. ej.: \u00abMira que hoy he puesto ante tus ojos la vida y la muerte, el bien, y el mal&#8230; Lo que mando es que ames al Se\u00f1or Dios tuyo\u00bb (Dt 30, 15ss). \u00abSi hoy oyereis su voz, no endurezc\u00e1is vuestros corazones&#8230; mientras aqu\u00e9l hoy perdura&#8230;\u00bb (Heb 3, 7-15).<\/p>\n<p>La necesidad temporal de la d. brota del irrevocable llamamiento de la gracia de Dios, que cabe desatender, y define, en sentido general, la vida humana absolutamente, en cuanto est\u00e1 limitada por la muerte. Esto no significa, empero, que la vida pueda tomarse como mero tiempo de ensayo y prueba con respecto a algo completamente distinto de ella (p. ej., como \u00abpapel\u00bb en el \u00abteatro del mundo\u00bb); ella misma se hace m\u00e1s bien, en la d., lo definitivo y eterno del hombre. La salvaci\u00f3n y la perdici\u00f3n no son cosas externas a \u00e9l, sino que est\u00e1n determinadas en la manera m\u00e1s \u00ed\u00adntima por lo que \u00e9l es o se ha hecho en la d. (-> historia e historicidad).<\/p>\n<p>Esta experiencia se prosigue sobre todo en la corriente del pensamiento agustiniano y franciscano y en la teolog\u00ed\u00ada de la reforma protestante, hasta que, en el siglo xix, halla (junto a Newman y m\u00e1s tarde Blondel) su m\u00e1s eficaz predicador en S\u00f6ren Kierkegaard. A partir de \u00e9ste determina la filosof\u00ed\u00ada existencial.<\/p>\n<p>III. Forma<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad se sit\u00faa la d. en el centro de la persona, el cual acu\u00f1a tambi\u00e9n el conocimiento, sin que con ello haya de afirmarse ya un \u00abdecisionismo\u00bb irracionalista, pues, la relaci\u00f3n ontol\u00f3gica del acto fundamental de la libertad finita consigo mismo, debe distinguirse de la reflexi\u00f3n secundaria en el mundo de las categor\u00ed\u00adas. (A la inversa, la elevaci\u00f3n de esta reflexi\u00f3n a una adecuada fundamentaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la d. crea el hecho de la \u00abideolog\u00ed\u00ada\u00bb.) Con todo la d. requiere tambi\u00e9n reflexi\u00f3n (pues el hombre articula necesariamente su relaci\u00f3n transcendental consigo mismo en el mundo, en las categor\u00ed\u00adas, en la reflexi\u00f3n, y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad la realiza verdaderamente); si bien esa reflexi\u00f3n no suprime el car\u00e1cter decisorio de la d. Esta reflexi\u00f3n se dirige en efecto no s\u00f3lo a las normas generales (principios), en las que trata de subsumir el presente caso a decidir (prudencia), sino que, en una \u00abl\u00f3gica del conocimiento existencial\u00bb (K. Rahner), debe posibilitar un \u00abdiscernimiento de los esp\u00ed\u00adritus\u00bb (Ignacio de Loyola), que, por encima de las normas de validez general (lo que no quiere decir contra ellas: -> \u00e9tica de situaci\u00f3n), hace perceptible el llamamiento de la \u00abhora\u00bb en cuanto este \u00abahora\u00bb. Pero precisamente ese conocimiento, aun con toda su certeza, no da una seguridad disponible, sino que m\u00e1s bien es ya un elemento de la ineludible d. misma.<\/p>\n<p>Y, sobre todo, esta reflexi\u00f3n no da seguridad sobre el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb de la d. misma, sobre los motivos que en \u00faltimo t\u00e9rmino la determinan. Lo cual se debe a la naturaleza primigenia de la libertad y a la codeterminaci\u00f3n de la d. individual por las d. del ambiente; \u00e9ste hace sentir m\u00e1s su efecto en la situaci\u00f3n de pecado original del hombre concreto, que se halla en un contexto de perdici\u00f3n (no suprimido simplemente por la redenci\u00f3n). Y no puede decirse absolutamente hasta qu\u00e9 punto el hombre acepta de modo pasivo ese contexto como ineludible ingrediente de su d., o lo afirma (ratifica) tambi\u00e9n por su parte (&#8211;>concupiscencia).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la relaci\u00f3n entre reflexi\u00f3n y resoluci\u00f3n, aseveraci\u00f3n y acci\u00f3n remite a la relaci\u00f3n de las d. particulares con aquella d. fundamental (option fondamentale) que, tomada en el centro de la persona, opera la determinaci\u00f3n esencial de la misma. De dicha d. fundamental proceden las d. particulares, pero de manera que ella s\u00f3lo se forma y realiza en \u00e9stas y las d. particulares pueden designarse como \u00abejercicio\u00bb introductorio para la d. fundamental. Esta constituci\u00f3n \u00abno terminada\u00bb del ser que deviene temporalmente permite que las anteriores d. queden \u00absituadas\u00bb y \u00absuperadas\u00bb, presenten un car\u00e1cter relativo, e incluso sean despreciadas y rechazadas. Con todo la libertad est\u00e1 orientada hacia una d. incondicional y absoluta. Pero esta d. fundamental no flota en una especie de \u00e9ter atemporal sobre las d. particulares, como tampoco puede identificarse inequ\u00ed\u00advocamente con una de ellas (p. ej., con alguna de las tomadas hasta ahora o con la definitivamente \u00faltima). Sin embargo, hay situaciones eminentes, fundamentales para la d.; y, en este sentido, la \u00faltima situaci\u00f3n irrevocable del hombre tiene una importancia singular.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la esencia de la d. aparece con fuerza insuperable en la muerte (que no debe necesariamente coincidir con el \u00abexitus\u00bb m\u00e9dico, sino que, como \u00ab\u00faltima palabra\u00bb del hombre sobre s\u00ed\u00ad mismo en el plano antropol\u00f3gico, puede haber sido pronunciada mucho antes). En unidad indisociable la muerte es, a par, acci\u00f3n y pasi\u00f3n, evasi\u00f3n e imperativo de renuncia; como toda d., procede de la vida vivida y lleva su cu\u00f1o y, sin embargo, s\u00f3lo ella da a \u00e9sta (por el s\u00ed\u00ad o la revocaci\u00f3n) su faz definitiva. Pero a este respecto hemos de notar que ese entrelazamiento no puede esclarecerse expl\u00ed\u00adcita y adecuadamente ni para el moribundo ni para los dem\u00e1s, pues ni el manto de las sombras ni la claridad del propio conocimiento interno permiten ninguna divisi\u00f3n definitiva. As\u00ed\u00ad, aqu\u00ed\u00ad se ve con la m\u00e1xima claridad la tentaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de d. en general: desesperaci\u00f3n, fuga (que puede muy bien consistir en la distancia creada por la \u00abteor\u00ed\u00ada\u00bb), obstinaci\u00f3n, perdici\u00f3n propia; y se ve igualmente la respuesta exigida: resoluci\u00f3n, entrega, abandono de s\u00ed\u00ad y esperanza en brazos del Dios de la vida, que garantiza la totalidad definitiva (la &#8211;> salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Si la muerte es as\u00ed\u00ad el lugar m\u00e1s visible de la d., lo es tambi\u00e9n y precisamente para el acto central y fundamental del hombre, para el -> acto religioso; y, as\u00ed\u00ad, lo dicho describe tambi\u00e9n, sin necesidad de una transposici\u00f3n, el acto de fe, cuya tensi\u00f3n insuperable entre el rationabile obsequium y el sacrificium intellectus, as\u00ed\u00ad como la tensi\u00f3n entre ambas cosas como \u00abacci\u00f3n\u00bb del hombre y de la gracia que la llama y sostiene, se estudia en el analysis fidei.<\/p>\n<p>J\u00f6rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[328] Acci\u00f3n y efecto de elegir o de optar por una acci\u00f3n entre otras posibles. Es un acto de la voluntad libre al que sigue la ejecuci\u00f3n de lo decidido. Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006 Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa (v. voluntad) (ESQUERDA BIFET, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/decision\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDECISION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10375","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10375"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10375\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}