{"id":10449,"date":"2016-02-05T07:28:12","date_gmt":"2016-02-05T12:28:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dialectica\/"},"modified":"2016-02-05T07:28:12","modified_gmt":"2016-02-05T12:28:12","slug":"dialectica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dialectica\/","title":{"rendered":"DIALECTICA"},"content":{"rendered":"<p>[551]<\/p>\n<p>    Arte o t\u00e9cnica de la disputa o de la discusi\u00f3n. Es una parte de la L\u00f3gica, en cuanto acumula y organiza los argumentos en favor de una tesis o tema clave y en oposici\u00f3n a las otras presentadas.<\/p>\n<p>    No conviene confundir la Dial\u00e9ctica con la Apolog\u00e9tica, que tiene mucho de controversia, pero persigue otros planteamientos. La Apolog\u00e9tica defiende. La Dial\u00e9ctica combate.<\/p>\n<p>    En los terrenos religiosos tambi\u00e9n hay una Dial\u00e9ctica o arte de argumentar en busca de la verdad. Y hay una Apolog\u00e9tica o arte de defender, cuando la verdad ya se posee.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Del griego dialeghestai, arte de discutir y razonar juntamente, a fin de establecer la verdad o la falsedad de una cosa. Con la sof\u00ed\u00adstica, la dial\u00e9ctica se convierte en confrontaci\u00f3n entre opiniones diversas que puede sostener discursos opuestos sobre el mismo tema; es un arte que se practica con la finalidad de persuadir. En S\u00f3crates es un itinerario hacia la verdad a trav\u00e9s del procedimiento de la refutaci\u00f3n, en el que la contradicci\u00f3n tiene la funci\u00f3n de subrayar la imposibilidad de sostener determinadas posturas mentales. Con Plat\u00f3n la dial\u00e9ctica encarna el estatuto epistemol\u00f3gico de la filosof\u00ed\u00ada: al demostrar la falsedad de una tesis a trav\u00e9s de su refutaci\u00f3n, muestra la tesis opuesta por contradicci\u00f3n. Para Arist\u00f3teles la dial\u00e9ctica est\u00e1 al servicio de la pr\u00e1ctica de la argumentaci\u00f3n; sirve para llevar a cabo una discusi\u00f3n y es \u00fatil para la filosof\u00ed\u00ada porque ayuda a descubrir en las alternativas lo verdadero y lo falso, permitiendo as\u00ed\u00ad que se encuentren las proposiciones primeras de donde parte la demostraci\u00f3n apod\u00ed\u00adctica en cada una de las ciencias y que no son objeto de demostraci\u00f3n. Es una \u00abt\u00e9cnica\u00bb que parte de opiniones compartidas por todos, y que busca defender o derribar una tesis mediante el silogismo. En Kant es la pretensi\u00f3n ilusoria de producir saber a trav\u00e9s del uso de la raz\u00f3n. Para Schopenhauer tiene la \u00fanica finalidad de alcanzar la victoria en la discusi\u00f3n sin atender a la verdad. En Hegel la dial\u00e9ctica es un concepto central, cuyas premisas tienen que reconocerse en el proceso de la realidad : consta de tres momentos: la tesis, como posici\u00f3n del concepto, y la ant\u00ed\u00adtesis, que en la negaci\u00f3n revela la parcialidad afirmativa de la tesis, oblig\u00e1ndola a una concreci\u00f3n conceptual; la s\u00ed\u00adntesis, que hace verdaderos los movimientos precedentes dentro de una complementariedad entre lo racional y lo real. Otras formas son el marxisrno, que invierte la dial\u00e9ctica al quitar la contradicci\u00f3n; la dial\u00e9ctica sartriana imbuida de las nociones de totalidad y reapropiaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica (desde K. Barth hasta P. Tillich) quiere oponerse a los intentos idealistas de conciliar armoniosamente a Dios y al hombre, la revelaci\u00f3n l la raz\u00f3n, subravando la diferencia ontol\u00f3gica entre Dios y el hombre, expresada en la Palabra de Dios, que es libre de todas las formas de autosuficiencia conceptual del hombre \u00abpro-vocado\u00bb a la verdad del encuentro.<\/p>\n<p>C Dotolo<\/p>\n<p>Bibl.: Dial\u00e9ctica, en DF 1, 444-450; Teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, en \u00ed\u00adndice anal\u00ed\u00adtico de NDT 2013; B. Lonergan, M\u00e9todo e\u00bb teolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; W Kasper, Metodolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, Barcelona 1961; H, Bouillard, Dial\u00e9ctica, en SM, 11, 259-271.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>METODO COGNOSCITIVO<br \/>\nEl origen de la palabra, que viene de dialegueszai (conversar, contradecir), alude al \u00e1mbito fundamental del logos (- esp\u00ed\u00adritu).<\/p>\n<p>1. La historia del pensamiento acerca de la d, empieza con la cuesti\u00f3n de Her\u00e1clito \u00abacerca de c\u00f3mo lo que difiere puede estar en concordancia &#8230;>> (fragmento 51). El esp\u00ed\u00adritu lleva en s\u00ed\u00ad su ley fundamental de la unidad en medio de la tensi\u00f3n dentro de toda realidad emp\u00ed\u00adrica con polos opuestos. Las paradojas de Zen\u00f3n hacen hincapi\u00e9, como Parm\u00e9nides, en la oposici\u00f3n intelectual, sin mediaci\u00f3n posible, entre el ser y el no ser: prototipo de una dial\u00e9ctica de mera negaci\u00f3n. A su vez los sofistas ponen en juego la contradicci\u00f3n de nuestra experiencia inmediata con la validez universal de las normas espirituales. Tiende a salvarlas S\u00f3crates, con su refutaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica . de opiniones evidentes en los di\u00e1logos de Plat\u00f3n. Para Plat\u00f3n (Rep. vi 511) la d. es la capacidad de comprender el mundo suprasensible de las ideas puramente por s\u00ed\u00ad mismo en el ascenso y descenso de sus grados de mediaci\u00f3n. Aunque Arist\u00f3teles caracteriz\u00f3 la d. como la argumentaci\u00f3n por meras razones de probabilidad (y tambi\u00e9n como la facultad para investigar lo opuesto: 1004 b 25, 1078 b 25 ss), sin embargo, \u00e9l puso una d. real como base de su doctrina sobre el -> acto y la potencia, donde se reflexiona acerca de la movilidad de lo emp\u00ed\u00adrico mismo. Para el estoicismo la d. es el arte de la dicci\u00f3n y .de la r\u00e9plica; para el neoplatonismo, por lo contrario, es la contemplaci\u00f3n del cosmos en su proceso de devenir. Tampoco en la tradici\u00f3n posterior (escol\u00e1stica, m\u00ed\u00adstica, Nicol\u00e1s de Cusa) reviste importancia alguna el uso del t\u00e9rmino en el \u00e1mbito de la l\u00f3gica; ofrece all\u00ed\u00ad mayor inter\u00e9s la confirmaci\u00f3n especulativa de estructuras dial\u00e9cticas de pensamiento, de origen plat\u00f3nico y aristot\u00e9lico, a las cuales abri\u00f3 nuevas posibilidades de aplicaci\u00f3n la doctrina cristiana de la Trinidad y de la encarnaci\u00f3n. En Kant la d. es otra vez la l\u00f3gica de la apariencia, en la cual cae la raz\u00f3n humana cuando abandona el terreno de la experiencia. En Fichte y Hegel, la d. es la l\u00f3gica del ser, el logos interno de toda realidad.<\/p>\n<p>2. Hegel esquematiza ocasionalmente (Enciclopedia \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 79-82) el movimiento dial\u00e9ctico del pensamiento seg\u00fan estos tres momentos: a) el abstracto o racional, el cual delimita entre s\u00ed\u00ad conceptos fijos; b) el intelectivo con matiz negativo, que suprime estos conceptos y los hace pasar a su contrario; c) el intelectivo con matiz positivo, que comprende \u00abla unidad de las determinaciones en medio de su oposici\u00f3n\u00bb. Hegel no habla de tesis-ant\u00ed\u00adtesis-s\u00ed\u00adntesis, sino del en s\u00ed\u00ad en su universalidad e inmediatez, el cual se hace por s\u00ed\u00ad, se m ifiesta, se a\u00ed\u00adsla en cuanto se contrapone al otro, y de esa manera conduce al en y para s\u00ed\u00ad, que se concilia consigo mismo en el otro como singularidad (individualidad) perfecta e \u00abinmediatez mediada\u00bb. La dial\u00e9ctica transforma (hebt auf) la posici\u00f3n inicial en la (transitoria) posici\u00f3n final seg\u00fan el triple sentido del t\u00e9rmino aufbeben: suprimir, conservar, elevar. El poder antit\u00e9tico de la negaci\u00f3n conduce, como negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, a la s\u00ed\u00adntesis con el principio. El resultado es el proceso mismo. \u00abLo verdadero es el todo\u00bb (Obras vi [1839] 16). La d. es el camino del esp\u00ed\u00adritu, cuya salida hacia el mundo es la entrada en su propia profundidad y plenitud: \u00absalida inmanente> (Obras vi [1839] 152). Este movimiento es al mismo tiempo la acci\u00f3n del devenir y la ley \u00f3ntica del todo. Ese devenir se extiende desde el ser general e inmediato, como principio de la l\u00f3gica, hasta el esp\u00ed\u00adritu absoluto, que se conoce como esp\u00ed\u00adritu en todas las cosas, el cual \u00absuprime y asume\u00bb incluso los misterios de la fe cristiana. La din\u00e1mica del movimiento es la discrepancia entre esta meta y las formas todav\u00ed\u00ada inadecuadas del mundo, que como tales son impulsadas a superarse, hasta que el esp\u00ed\u00adritu sea plenamente \u00e9l mismo en el todo del saber, en el \u00abc\u00ed\u00adrculo de los c\u00ed\u00adrculos\u00bb (Obras v [1834] 351).<\/p>\n<p>3. Entre las cr\u00ed\u00adticas, la marxista pretende la mala inversi\u00f3n de la d. que de la cabeza -las ideas o el esp\u00ed\u00adritu- debe pasar a los pies, las circunstancias materiales de la producci\u00f3n. El c\u00ed\u00adrculo de la universal identidad del esp\u00ed\u00adritu, la cual tiende a la adaptaci\u00f3n a los hechos, debe estallar en virtud de la nueva negaci\u00f3n revolucionaria, sobre la base de la inalienable no identidad de la materia (cf. TH. W. ADoRNo, Negative Dialektik, F 1966). Kierkegaard (Migajas filos\u00f3ficas, 1844), frente al entrelazamiento de Dios y el hombre por el conocimiento dial\u00e9ctico, proclam\u00f3 el car\u00e1cter singular de la -apersona, la -> decisi\u00f3n del momento, el esc\u00e1ndalo de lo hist\u00f3rico, el salto de la fe. La \u00abteolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica\u00bb se obstin\u00f3 en la m\u00e1s ruda oposici\u00f3n entre Dios y el mundo; toda mediaci\u00f3n es lo anticristiano. La dialog\u00ed\u00adstica (F. Ebner, M. Buber) quiere disolver el aprior\u00ed\u00adstico pensamiento sistem\u00e1tico en el campo abierto de la experiencia interpersonal.<\/p>\n<p>4. Ninguna cr\u00ed\u00adtica puede rechazar desde fuera la d. de Hegel; tampoco se puede separar superficialmente la d. como m\u00e9todo v\u00e1lido de la d. como sistema recu . En cambio es posible mostrar algunas l\u00ed\u00adneas acerca de c\u00f3mo la d. cognoscitiva de Hegel, traspuesta y a la vez modificada, debe recibirse en una abierta d. de la -> libertad. No la materia, sino la realidad del querer libre es lo otro frente al esp\u00ed\u00adritu que conoce y el presupuesto del movimiento dial\u00e9ctico. Tambi\u00e9n seg\u00fan Hegel, al principio del verdadero saber est\u00e1 la decisi\u00f3n de alcanzarlo. Pero la libertad, en su inmediatez, jam\u00e1s es \u00abdevorada\u00bb por la mediaci\u00f3n; m\u00e1s bien la libertad perdura all\u00ed\u00ad como su soporte. En virtud de la ley espec\u00ed\u00adfica del querer, que realiza \u00aben\u00bb el objeto la identidad entre sujeto y objeto, propia del esp\u00ed\u00adritu, se hace posible como un movimiento inalienable la afirmaci\u00f3n del otro en cuanto tal y con ello, en oposici\u00f3n a la necesidad ideal o esencial y a la unidad de todo en un sistema meramente cognoscitivo, se hacen tambi\u00e9n posibles: la realidad consistente en s\u00ed\u00ad de lo finito, en medio de su multiplicidad y distinci\u00f3n; el sentido permanente de lo individual; la historicidad libre; la esperanza de lo nuevo y la acci\u00f3n esperanzada en una comunidad creadora. Aqu\u00ed\u00ad se pueden acreditar en todo su poder los rasgos constructivos del pensamiento hegeliano: la densidad emp\u00ed\u00adrica, la inquieta tendencia a lo concreto, la fluidez entre las aparentes contradicciones, el descubrimiento de las estructuras espirituales de todo ente, el sentido esclarecedor con que contradice al car\u00e1cter contradictorio de las cosas. La realidad de la libertad humana presupuesta por la d. se experimenta a s\u00ed\u00ad misma en su posibilidad de degeneraci\u00f3n como puesta por una libertad originaria, como afirmada en el s\u00ed\u00ad a s\u00ed\u00ad misma, como una libertad \u00abliberada\u00bb.<\/p>\n<p>5. Esto posibilita una mirada a la importancia teol\u00f3gica de una d. abierta. La metaf\u00ed\u00adsica de la &#8211;> creaci\u00f3n se\u00f1ala esta ley estructural: \u00abCuanto un ser est\u00e1 m\u00e1s cerca de Dios&#8230; tanto m\u00e1s determinado se halla naturalmente a la propia realizaci\u00f3n\u00bb (TOM\u00ed\u0081S DE AQuiNo, De ver. 22, 4). Dependencia y libertad no est\u00e1n aqu\u00ed\u00ad en proporci\u00f3n inversa, sino en una arm\u00f3nica correspondencia dial\u00e9ctica. La instauraci\u00f3n insuperable del ser humano en su perfecci\u00f3n esencial se produce en la uni\u00f3n personal del Logos divino con la naturaleza humana en jesucristo. De ah\u00ed\u00ad brota una comunidad terrena y eterna del Christus totus caput et membra (Agust\u00ed\u00adn) en el esp\u00ed\u00adritu de unidad del Padre y del Hijo, la cual se llama gracia (ad intra) e Iglesia (ad extra). Tambi\u00e9n en esta extensi\u00f3n de la uni\u00f3n de Dios y hombre en Cristo por encima del espacio y del tiempo, \u00abla gracia presupone la naturaleza\u00bb (en el sentido de que la \u00abpone antes\u00bb) \u00aby la perfecciona\u00bb. En el acto creador y encarnador de la uni\u00f3n, que da la gracia y funda la Iglesia, libera al hombre y lo hace cada vez m\u00e1s libre, se muestra y opera la Trinidad \u00abinmanente\u00bb de Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, la cual es el modelo originario de la relaci\u00f3n personal del esp\u00ed\u00adritu, de la estructura alterna y, con ello, de la d. Asimismo el acontecer originario de Cristo es la fuente de todos los ulteriores y necesarios rasgos dial\u00e9cticos de la &#8211; fe y la vida cristiana (&#8211;> fe y ciencia, -> filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada, historia y revelaci\u00f3n, religi\u00f3n y evangelio, sacramento y palabra, amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo&#8230; ). Todo esto se halla infinitamente profundizado en la relaci\u00f3n entre pecado y redenci\u00f3n (cf. Rom 5, 20s) en la cruz de jesucristo: el viernes santo m\u00e1s real y de ning\u00fan modo meramente \u00abespeculativo\u00bb (cf. HEGEL) Obras r [1832] 157 ).<\/p>\n<p>Walter Kern<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>TEOLOGIA DIALECTICA<br \/>\nPor tal. se entiende un movimiento intelectual surgido dentro de la teolog\u00ed\u00ada protestante despu\u00e9s de la primera guerra mundial, el cual ocup\u00f3 entonces en las discusiones teol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas el mismo lugar que despu\u00e9s de la segunda guerra mundial ocupa el przoblema de la &#8211; desmitizaci\u00f3n. Sus principales representantes fueron K. Barth, E. Thurneysen, E. Brunner, F. Gogarten y R. Bultmann.<\/p>\n<p>I. Punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica<br \/>\nLa orientaci\u00f3n com\u00fan de estos te\u00f3logos se manifest\u00f3 por primera vez en el a\u00f1o 19211922. En este a\u00f1o aparecieron: Die refgi\u00e1se Entscheidung, de GOGARTEN; Erlebnis, Erkenntnis und Glaube, de BRUNNER; Dostoievski, de THURNEYSEN; y la segunda edici\u00f3n de Rdmerbrief, de BARTH, que Bultmann acogi\u00f3 favorablemente. Durante el oto\u00f1o de 1922, Barth, Gogarten y Thurneysen, con G. Merz como director, fundaron la revista \u00abZwischen den Zeiten\u00bb, que ser\u00ed\u00ada el \u00f3rgano de su trabajo com\u00fan y en la que tambi\u00e9n colaboraban Brunner y Bultmann. A] c\u00ed\u00adrculo as\u00ed\u00ad formado un espectador le dio, este mismo a\u00f1o, el nombre de tal. Pronto se vio que el t\u00ed\u00adtulo no respond\u00ed\u00ada a una unidad constante.<\/p>\n<p>La tal. fue el primer estadio de una teolog\u00ed\u00ada de la palabra de Dios, que a su vez ha desarrollado diversas formas. Lo que caracteriz\u00f3 el movimiento en su punto de partida fue la reacci\u00f3n en\u00e9rgica de sus promotores contra la teolog\u00ed\u00ada liberal, que inicialmente hab\u00ed\u00adan aceptado. Movidos por las exigencias de la funci\u00f3n pastoral y por la crisis espiritual de la guerra, estos te\u00f3logos buscaron un nuevo fundamento en Blumhardt, Kutter, Kierkegaard, Overbeck, Dostoievski, etc. Ve\u00ed\u00adan c\u00f3mo la tradicional teolog\u00ed\u00ada protestante, que estaba centrada en la religi\u00f3n o la piedad y estudiaba sus manifestaciones en la psicolog\u00ed\u00ada y la historia humana, hablaba&#8217; del hombre, aun cuando pretend\u00ed\u00ada hablar de,&#8217; Dios. Por eso, los iniciadores del nuevo movimiento acentuaron con insistencia la trascendencia de Dios frente a todo conocimiento y obra del hombre, incluida la religi\u00f3n, as\u00ed\u00ad como la soberan\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n divina en jesucristo y la autoridad de la Biblia. Resaltaron igualmente que el hombre, el cual permanece pecador aun siendo creyente, siempre se halla ante Dios con las manos vac\u00ed\u00adas. As\u00ed\u00ad se daban la mano con el pensamiento de los reformadores, sin volver, no obstante, a la ortodoxia protestante.<\/p>\n<p>La segunda edici\u00f3n del comentario de Barth a la carta a los Romanos es universalmente considerada como la expresi\u00f3n m\u00e1s vigorosa y radical de la tal. Debemos, pues, estudiarla en primer lugar, y en relaci\u00f3n con ella veremos el resto de dicho movimiento.<\/p>\n<p>II. La dial\u00e9ctica en Barth<br \/>\nLa dial\u00e9ctica surge por una negaci\u00f3n. Esta se presenta en la carta a los Romanos (R) como negaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. En la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Dios mismo niega al hombre. All\u00ed\u00ad aparece que s\u00f3lo hay relaci\u00f3n con Dios en la medida en que \u00e9l suprime dial\u00e9cticamente al hombre: al juzgarnos, Dios nos otorga su gracia; en el no de su c\u00f3lera, o\u00ed\u00admos el s\u00ed\u00ad de su misericordia. Toda la existencia humana, incluso la religi\u00f3n, est\u00e1 sometida a este no divino. \u00bb El verdadero Dios es el origen (incomparable con ning\u00fan objeto) de la crisis de todo lo que se halla en el mundo de los objetos; es el juez, el no ser del mundo\u00bb (R. 57). Esta negaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica establece distancia. Una \u00abl\u00ed\u00adnea de muerte\u00bb separa a Dios y al hombre, el tiempo y la eternidad; es lo que Kierkegaard llamaba diferencia cualitativamente infinita. Dios no puede hallarse ni en la experiencia ni en una dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. El se revela en Jesucristo precisamente como el totalmente otro, como el Dios desconocido. La noci\u00f3n calvinista de la maiestas Dei informa aqu\u00ed\u00ad lo que Barth toma de R. Otto o de la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n inspirada en el neokantismo. Aun en la m\u00e1s alta comuni\u00f3n entre Dios y el hombre, Dios sigue siendo Dios y el hombre polvo y ceniza. Su encuentro s\u00f3lo tiene lugar en el milagro y en la paradoja de la fe.<\/p>\n<p>Pero la cruz de Cristo tiende un puente sobre la distancia entre Dios y el hombre, a par que la ahonda. La \u00abnegaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica\u00bb tiene car\u00e1cter dial\u00e9ctico, es decir, una afirmaci\u00f3n y el retorno a una unidad \u00faltima (R 90-91). \u00abEn Jesucristo Dios es conocido como el desconocido\u00bb (R 88). \u00abEl, en cuanto no ser de todas las cosas, constituye su verdadero ser\u00bb (R 52). \u00abEl juicio no es aniquilaci\u00f3n, sino instauraci\u00f3n\u00bb (R 53). Este rasgo donde m\u00e1s claramente aparece es en la dial\u00e9ctica de Ad\u00e1n y Cristo, que constituye a la vez nuestra justificaci\u00f3n y nuestra resurrecci\u00f3n. \u00abEl dualismo de Ad\u00e1n y Cristo, del mundo antiguo y del mundo nuevo, no es un dualismo metaf\u00ed\u00adsico, sino dial\u00e9ctico. S\u00f3lo existe suprimi\u00e9ndose. Es el dualismo de un movimiento&#8230;, de un camino que va de un lugar a otro&#8230; Porque la crisis de la muerte y resurrecci\u00f3n, la crisis que constituye la fe es el viraje del no divino al s\u00ed\u00ad divino, no el movimiento inverso\u00bb (R 155).<\/p>\n<p>Pero este viraje no tiene lugar en la psicolog\u00ed\u00ada e historia humana. Es \u00abel acto puro de una acci\u00f3n invisible en Dios> (R 168). Lo mismo que la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no es un acontecimiento hist\u00f3rico al lado de los otros acontecimientos de su vida y de su muerte; tampoco la vida nueva que ella introduce en mi ser es un suceso al lado de los otros sucesos de mi propia existencia (R 175). El hombre nuevo que soy yo, no es lo que yo soy. \u00ab\u00fanicamente por la fe soy lo que yo (\u00c2\u00a1no!) soy\u00bb (R 126). \u00abS\u00f3lo podemos creer, y creer que creemos\u00bb (R 126). Esta fe es esencialmente esperanza, expectaci\u00f3n de un futuro eterno (R 295-298). En cuanto acto del hombre, es \u00abpuro espacio vac\u00ed\u00ado\u00bb (R 32), como la vida misma de Jes\u00fas (R 5). Este car\u00e1cter atemporal de la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre (es decir, la idea de que ella no se efect\u00faa dentro de la historia humana) est\u00e1 expresado con la mayor claridad en la c\u00e9lebre frase: \u00abEn la resurrecci\u00f3n de Cristo, el nuevo mundo del Esp\u00ed\u00adritu Santo toca al viejo mundo de la carne. Pero lo toca como la tangente a un c\u00ed\u00adrculo, sin tocarlo, y justamente en cuanto no lo toca, lo toca como su l\u00ed\u00admite, como mundo nuevo\u00bb (R 6). La historia de la salvaci\u00f3n se desarrolla en la frontera del tiempo y la eternidad, en \u00abel instante eterno\u00bb (R 481-482).<\/p>\n<p>En cuanto posibilidades humanas, la religi\u00f3n y la Iglesia est\u00e1n a la sombra del pecado y de la muerte; el problema \u00e9tico es para nosotros enfermedad mortal. Religi\u00f3n, Iglesia y acci\u00f3n moral s\u00f3lo valen como signo, testimonio, par\u00e1bola, referencia, \u00abremisi\u00f3n a la revelaci\u00f3n misma, que est\u00e1 siempre m\u00e1s alla toda realidad hist\u00f3rica\u00bb (R 105; cf. 420 ).<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada es id\u00e9ntica. El te\u00f3logo debe hablar de Dios, pero como hombre no puede hacerlo. Su discurso se reducir\u00e1 a dar \u00abtestimonio de la verdad de Dios\u00bb (Das Wort Gottes und die Theologie, Mun 1924). Para este fin habr\u00e1 de seguir preferentemente el camino dial\u00e9ctico, que une en s\u00ed\u00ad la v\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica y la cr\u00ed\u00adtica, \u00abmanteniendo fija la mirada sobre su presupuesto com\u00fan, sobre la verdad viva e inefable que est\u00e1 en el centro y da su sentido a la afirmaci\u00f3n y a la negaci\u00f3n\u00bb (Ibid. 171). Este centro, a saber, el hecho de que Dios se hace hombre, no puede ser ni aprehendido ni contemplado; no puede, por ende, ser expresado directamente. \u00abAs\u00ed\u00ad s\u00f3lo nos queda&#8230; referir una a otra la posici\u00f3n y la negaci\u00f3n, esclarecer el s\u00ed\u00ad por el no y el no por el s\u00ed\u00ad, nunca detenernos m\u00e1s de un instante sobre el s\u00ed\u00ad o sobre el no\u00bb (Ibid. 172). Y nunca debe olvidar el dial\u00e9ctico que su discurso se funda en \u00abel presupuesto de esta originaria verdad viviente que se halla all\u00ed\u00ad, en el centro\u00bb (Ibid. 174).<\/p>\n<p>En 1927, en su Die christliche Dogmatik im Entwurf (\u00abEsbozo de dogm\u00e1tica cristiana\u00bb), Barth explica una vez m\u00e1s, y casi en el mismo sentido, que el pensamiento dogm\u00e1tico es un pensamiento dial\u00e9ctico, es decir, un di\u00e1logo, un pensamiento por afirmaci\u00f3n y r\u00e9plica, sin que nunca se diga la \u00faltima palabra (p. 456-462). Pero sustituye expresamente el tema de la negaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica por una afirmaci\u00f3n positiva de la fidelidad de Dios (p. 258). Ya no dice que Dios sea el totalmente otro, ni que la fe sea un espacio vac\u00ed\u00ado. Trata de introducir la revelaci\u00f3n en la historia (p. 230-232, 239). La Dogm\u00e1tica eclesi\u00e1stica acent\u00faa m\u00e1s este rasgo y pone vigorosamente de relieve el s\u00ed\u00ad que Dios dice al hombre en jesucristo; en ella ya no afirma que la teolog\u00ed\u00ada deba ser dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>III. La dial\u00e9ctica en Gogarten, Bultmann y Brunner<br \/>\nEl pensamiento de Gogarten, el de Bultmann y (tal vez en menor grado) el de Brunner, entre el a\u00f1o 1921 y el 1924 aproximadamente, se parece mucho al de Barth por la insistencia en la idea de negaci\u00f3n. La idea de Dios, dice Gogarten, \u00absignifica la crisis absoluta de todo lo humano, y esto quiere decir, de toda religi\u00f3n y de cada religi\u00f3n\u00bb (Die religi\u00f3se Entscheidung, p. 3). Bultmann escribe: \u00abDios significa la supresi\u00f3n total del hombre, su negaci\u00f3n, la ruptura de su seguridad, su juicio\u00bb (Glauben und Versteben, T 1933, p. 18). Y Brunner: \u00abS\u00f3lo en la crisis, all\u00ed\u00ad donde el hombre toca a su fin, puede intervenir la gracia como gracia\u00bb (Die Mystik und das Wort, T 21928, p. 298-299). Todos opinan que la revelaci\u00f3n est\u00e1 por encima del conocimiento hist\u00f3rico y de la experiencia religiosa; que Dios se revela en Jesucristo como el totalmente otro y pronuncia un no radical al que acompa\u00f1a un s\u00ed\u00ad original y final; que el hombre justificado sigue siendo pecador y s\u00f3lo puede creer en el perd\u00f3n divino. En ellos, sin embargo, la oposici\u00f3n radical entre tiempo y eternidad no separa dos mundos, como en Barth, sino que divide nuestro mundo. La supresi\u00f3n, la crisis no es, como en la carta a los Romanos, \u00abel acto puro de un acontecimiento invisible en Dios\u00bb. El lugar en que se produce no es el instante eterno, m\u00e1s all\u00e1 de todos los tiempos, sino el instante \u00fanico y determinado en que el Verbo de Dios hecho carne encuentra Ja decisi\u00f3n humana de la fe. A decir verdad esta divergencia es poco perceptible, tanto menos cuanto que Barth afirma entonces, como los otros, que la revelaci\u00f3n divina es la respuesta a la cuesti\u00f3n de la existencia humana. Pero cuando los otros representantes de la tal., a partir de 1926, integraron en la teolog\u00ed\u00ada la inteligencia que el hombre tiene de s\u00ed\u00ad mismo como un presupuesto necesario para hacer posible la decisi\u00f3n de la fe, se puso claramente de manifiesto c\u00f3mo ellos conceb\u00ed\u00adan la tal. de otra forma que Barth.<\/p>\n<p>1. Seg\u00fan Gogarten (Ich glaube an dem dreieinigen Gott Je, 1926), la raz\u00f3n de que todo enunciado relativo a Dios sea dial\u00e9ctico est\u00e1 en que no tenemos saber alguno sobre Dios donde no se d\u00e9, a la vez y ante todo, un saber acerca de nosotros mismos. Lo dial\u00e9ctico es, no nuestra relaci\u00f3n con Dios, sino nuestra existencia. La dualidad de Creador y criatura suprime la posibilidad de una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, porque veda toda unidad, toda alternancia en la relaci\u00f3n entre ambos elementos. Hay una sola dial\u00e9ctica de la criatura dentro de la historia, consistente en que mi decisi\u00f3n presente suprime y asume mi pasado perecedero y le confiere as\u00ed\u00ad un car\u00e1cter imperecedero. Gogarten explica que el elemento constitutivo de la historia es la fe en la creaci\u00f3n, siendo el contenido de esta fe el encuentro con el t\u00fa concreto, la respuesta al llamamiento del pr\u00f3jimo. Su obra ulterior intenta fundar las relaciones entre el individuo y la sociedad sobre la estructura yo-t\u00fa, cuyo an\u00e1lisis toma de F. Ebner y M. Buber.<\/p>\n<p>2. Bultmann declara tambi\u00e9n que la teolog\u00ed\u00ada no puede hablar de Dios sin hablar al mismo tiempo del hombre, y supone, por tanto, en sus enunciados una concepci\u00f3n determinada del hombre. A partir de 1928, \u00e9l toma esta \u00abinteligencia previa\u00bb de Heidegger y dice: \u00abel ser del hombre es hist\u00f3rico, o sea, est\u00e1 constantemente en juego en las situaciones concretas de la vida, y se realiza a trav\u00e9s de decisiones en que \u00e9l se escoge a s\u00ed\u00ad mismo como su posibilidad\u00bb (Glauben und Versteben, i, p. 118). La expresi\u00f3n t.d. indica precisamente la historicidad del h\u00f3mbre y de sus enunciados sobre Dios (\u00c2\u00a1bid.). La proposici\u00f3n \u00abDios me otorga su gracia\u00bb es dial\u00e9ctica, no en el sentido de que se deba completar y precisar mediante una proposici\u00f3n correlativa acerca de la ira de Dios para con el pecador (lo cual es tambi\u00e9n exacto), sino en cuanto que es hist\u00f3rica y expresa la acci\u00f3n contingente de la gracia de Dios (Ibid. 117).<\/p>\n<p>3. Seg\u00fan Brunner, el conocimiento del hombre por s\u00ed\u00ad mismo, al que puede llegar el incr\u00e9dulo y que como tal es asumido en la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, constituye el punto de enlace de la revelaci\u00f3n divina con la raz\u00f3n humana. El hombre, siendo totalmente pecador y a la vez imagen de Dios en sentido formal, se halla en contradicci\u00f3n consigo mismo. De ah\u00ed\u00ad que el mensaje divino sea, a par, ataque al hombre y plenitud del mismo. Por eso, tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada debe ser dial\u00e9ctica. La palabra \u00abdial\u00e9ctica\u00bb podr\u00ed\u00ada traducirse como \u00abreflejo de la contradicci\u00f3n\u00bb. Puesto que la palabra de Dios encuentra al hombre en la contradicci\u00f3n, ella misma est\u00e1 \u00aben contradicci\u00f3n\u00bb. As\u00ed\u00ad dice: el Dioshombre, la sabidur\u00ed\u00ada loca, la libertad en el servicio divino, etc. Su expresi\u00f3n leg\u00ed\u00adtima es, pues, la paradoja (\u00abZwischen den Zeiten\u00bb 7 [1929] 265-266). As\u00ed\u00ad, a pesar de las diferencias, Brunner, Bultmann y Gogarten coinciden en que el car\u00e1cter dial\u00e9ctico de la teolog\u00ed\u00ada se funda en la existencia humana (y no en la acci\u00f3n negadora de la revelaci\u00f3n). Barth les echa en cara que ellos aceptan una segunda instancia soberana junto a la palabra de Dios, \u00bb Zwischen den Zeiten\u00bb 11 [1933] 297-314). Seg\u00fan \u00e9l, la existencia humana s\u00f3lo puede ser intencionadamente todo lo que en escritos anteriores pod\u00ed\u00ada dar a entender que la teolog\u00ed\u00ada se apoya en un an\u00e1lisis filos\u00f3fico de la existencia (Dogm\u00e1tica eclesi\u00e1stica i, 1 y III, 2, p. 128-135). El ya no enfoca la revelaci\u00f3n como respuesta a la pregunta por la existencia humana sino como su fundamentaci\u00f3n originaria.<\/p>\n<p>IV. La disoluci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica<br \/>\nCuando, en 1933, Gogarten se adhiere a los \u00abCristianos alemanes\u00bb, Barth anuncia que \u00e9l deja de colaborar en \u00abZwischen den Zeiten\u00bb y el director suprime la revista. Al a\u00f1o siguiente, Barth rechaza en\u00e9rgicamente la \u00abteolog\u00ed\u00ada natural\u00bb, que Brunner preconiza. En adelante cada miembro del grupo prosigue solo su propia ruta. Y lo que anima en primer t\u00e9rmino su pensamiento, no es ya la \u00abnegaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica\u00bb que los uniera anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Barth ha seguido desarrollando su m\u00f3vil fundamental en su gran Dogm\u00e1tica eclesi\u00e1stica, que llega hasta la doctrina de la reconciliaci\u00f3n (t. iv, 3, 2 e parte). Bultmann, en cambio, ha llevado a cabo su programa de &#8211;> desmitizaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n existencial del NT, programa que han desarrollado ulteriormente E. Fuchs y G. Ebeling (->hermen\u00e9utica).<\/p>\n<p>Henri Bouillard<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Este t\u00e9rmino tiene una larga historia que va desde los tiempos presocr\u00e1ticos hasta la nueva ortodoxia, y su significado ha cambiado a trav\u00e9s de los siglos. En la teolog\u00eda medieval era una herramienta para los te\u00f3logos que alcanz\u00f3 su cima en la <em>Summa Theologica<\/em> de Tom\u00e1s en la que \u00e9l relata la opini\u00f3n de un Padre, luego se\u00f1ala una opini\u00f3n contraria, y por \u00faltimo da una exposici\u00f3n reconciliadora del problema. El uso reciente del t\u00e9rmino proviene de Kant. \u00c9l us\u00f3 este t\u00e9rmino para referirse a la pseudofilosof\u00eda, p. ej, el postulado de los sistemas metaf\u00edsicos que va m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la experiencia. Hegel, siguiendo el ejemplo de Fichte, invirti\u00f3 el orden de Kant y us\u00f3 el t\u00e9rmino para describir el verdadero proceso del pensamiento filos\u00f3fico. Kant afirmaba que ciertas contrariedades en el pensamiento humano (antinomias y paralogismos) eran sintom\u00e1ticos de las limitaciones de la raz\u00f3n humana. Hegel cre\u00eda que estas contradicciones eran la materia del pensamiento filos\u00f3fico. Siguiendo a Fichte afirm\u00f3 que una tesis (ser) levanta su ant\u00edtesis (nada), y que los dos se \u00abreconcilian\u00bb en una s\u00edntesis (llegar a ser). Esta triada dial\u00e9ctica era (seg\u00fan Hegel) la estructura del progreso de todas las ramas de la cultura humana que a su vez fueron la diversas manifestaciones del esp\u00edritu absoluto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soeren Kierkegaard, qui\u00e9n estaba familiarizado con la dial\u00e9ctica hegeliana, la rescat\u00f3 para sus propios prop\u00f3sitos. \u00c9l afirm\u00f3 que las afirmaciones teol\u00f3gicas eran parad\u00f3jicas en car\u00e1cter y neg\u00f3 una s\u00edntesis de dos contrariedades. La mente deb\u00eda mantener los miembros de la paradoja en oposici\u00f3n, y su reconciliaci\u00f3n se consegu\u00eda en fe (definida como la emoci\u00f3n m\u00e1s alta del hombre) o subjetividad. La aceptaci\u00f3n de la paradoja en tanto que excita la subjetividad del hombre hasta su m\u00e1s alta intensidad, parece a la mente como un salto o un riesgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La neortodoxia (v\u00e9ase) influenciada profundamente por Kierkegaard, ha sido llamada la teolog\u00eda dial\u00e9ctica. La revelaci\u00f3n que viene de arriba al hombre en la contradicci\u00f3n del pecado y dentro de las limitaciones de lo finito \u00fanicamente puede parecer a la mente humana como una serie de paradojas. <em>La Ep\u00edstola a los Romanos<\/em> de Barth (2a edici\u00f3n, Munich. Chr. Kaiser, 1922) marca un hito hist\u00f3rico en la moderna teolog\u00eda dial\u00e9ctica. Aunque Barth se ha separado del marcado dialecticismo de sus primeros a\u00f1os, los modelos parad\u00f3jicos de pensamiento, reforzados por el existencialismo, se han infiltrado ampliamente en la teolog\u00eda contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDialektik\u00bb, <em>Woerterbuch der philosophischen Begriffe<\/em> (editado por R. Eisler), I, pp. 268\u2013272.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernard Ramm<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (167). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">[La palabra Dial\u00e9ctica proviene del Griego dialektike (techne o methodos), el arte o el m\u00e9todo dial\u00e9ctico, del verbo griego dialegomai que tiene varios significados: dialogo, conversar, discutir, disputar; tambi\u00e9n como sustantivo, dial\u00e9ctica; y como adjetivo, dial\u00e9ctico].*(Ampliaci\u00f3n de concepto por los traductores).<br \/>\n(1) En la filosof\u00eda Griega la palabra signific\u00f3 originalmente la \u00abinvestigaci\u00f3n por di\u00e1logo\u00bb, la instrucci\u00f3n por pregunta y respuesta, como en el m\u00e9todo heur\u00edstico de S\u00f3crates y de los di\u00e1logos de Plat\u00f3n. La palabra dial\u00e9ctica todav\u00eda conserva este significado en la teor\u00eda de la educaci\u00f3n.<br \/>\n(2) Pero como el proceso del razonamiento es m\u00e1s fundamental que su expresi\u00f3n oral, el t\u00e9rmino dial\u00e9ctica vino a denotar sobre todo el arte de la inferencia o de la argumentaci\u00f3n. En este sentido es sin\u00f3nimo de la l\u00f3gica. Adem\u00e1s, siempre tiene, aptitud especial connotada o la agudeza en el razonamiento, \u00abhabilidad dial\u00e9ctica\u00bb; y fue debido a esta caracter\u00edstica pol\u00e9mica de Zen\u00f3n contra la realidad del movimiento o cambio que este fil\u00f3sofo dijo haber sido estilado por Arist\u00f3teles el maestro o el fundador de la dial\u00e9ctica.<br \/>\n(3) La meta m\u00e1s all\u00e1 de toda la argumentaci\u00f3n del ser supone la adquisici\u00f3n de la verdad o del conocimiento acerca de la realidad, y el proceso de la cognici\u00f3n del ser inseparablemente vinculado con su contenido u objeto, es decir con la realidad, era natural que el t\u00e9rmino dial\u00e9ctica se debe ampliar otra vez de la funci\u00f3n al objeto, del pensamiento a la cosa; e incluso desde Plat\u00f3n, hab\u00eda venido a significar la ciencia entera de la realidad, en cuanto al m\u00e9todo y al contenido, casi acerc\u00e1ndose a cual ha sido algo m\u00e1s a partir de un \u00faltimo per\u00edodo conocido universalmente como metaf\u00edsica. Sin embargo, no es absolutamente sin\u00f3nimo con el \u00faltimo en el sentido objetivo de la ciencia del ser real, abstrayendo de los procesos del pensamiento por los cuales este ser real es conocido, pero m\u00e1s bien en el sentido m\u00e1s subjetivo en el cual denota el estudio del ser en conexi\u00f3n con la mente, la ciencia del conocimiento en relaci\u00f3n a su objeto, la investigaci\u00f3n cr\u00edtica del origen y la validez del conocimiento seg\u00fan lo buscado en psicolog\u00eda y epistemolog\u00eda. As\u00ed, Kant describe como \u00abdial\u00e9ctica trascendental\u00bb su cr\u00edtica (de poca importancia para \u00e9l) de las tentativas de la raz\u00f3n humana especulativa de lograr a un conocimiento de las \u00faltimas realidades tales como el alma, el universo, y la Deidad; mientras que el sistema monistico, en el cual Hegel identific\u00f3 pensamiento con el ser y la l\u00f3gica con la metaf\u00edsica, es com\u00fanmente conocido como la \u00abdial\u00e9ctica Hegeliana\u00bb.<br \/>\nA. EL M\u00c9TODO DIAL\u00c9CTICO EN TEOLOG\u00cdA<br \/>\n[Para la dial\u00e9ctica como equivalente a la l\u00f3gica, vea el art\u00edculo L\u00d3GICA, y cf. (2) arriba. Es en este sentido que aqu\u00ed hablamos de dial\u00e9ctica en teolog\u00eda.] La l\u00f3gica tradicional, o dial\u00e9ctica, del \u00abOrganon\u00bb de Arist\u00f3teles &#8212; la ciencia y el arte del razonamiento (principalmente deductivo)&#8211;fundament\u00f3 su verdadera aplicaci\u00f3n explorando en el dominio de la verdad puramente natural, pero a principios de la Edad Media comenz\u00f3 a ser aplicado por algunos te\u00f3logos Cat\u00f3licos para la elucidaci\u00f3n de las verdades sobrenaturales de la Revelaci\u00f3n Cristiana. El problema perenne de la relaci\u00f3n de la fe a la raz\u00f3n, h\u00e1bilmente discutida por San Agust\u00edn en el siglo quinto, fue realzado otra vez por San Anselmo en el siglo und\u00e9cimo. Aunque los escritores y los Padres de la Iglesia durante la intervenci\u00f3n y los primeros siglos, siempre hab\u00edan reconocido el derecho y el deber de la raz\u00f3n natural para establecer esas verdades preparatorias a la fe, la existencia de Dios y al hecho de la revelaci\u00f3n, aquellos praeambula fidei que forman los motivos de credibilidad de la religi\u00f3n Cristiana y as\u00ed que hacen la profesi\u00f3n de la Fe Cristiana un rationabile obsequium, un \u00abservicio razonable\u00bb, todav\u00eda su actitud m\u00e1s inclinada a los Crede ut intelligas (Cree que usted puede entender); que a los Intellige ut credas (Entiende que usted puede creer); y su teolog\u00eda fue una ex\u00e9gesis positiva de los contenidos de la Escritura y de la tradici\u00f3n. Sin embargo, en los siglos und\u00e9cimo y duod\u00e9cimo, la especulaci\u00f3n racional no se aplic\u00f3 meramente a la teolog\u00eda con el prop\u00f3sito de demostrar el praeambula fidei, pero tambi\u00e9n con el prop\u00f3sito de analizar, ilustrando y mostrando la belleza adelante y la conformidad de los misterios de la Fe Cristiana. Este m\u00e9todo de aplicar a los contenidos de la Revelaci\u00f3n las formas l\u00f3gicas de discusi\u00f3n racional fue llamado \u00abel m\u00e9todo dial\u00e9ctico de teolog\u00eda\u00bb. Su introducci\u00f3n estaba opuesta m\u00e1s o menos vigorosamente por los escritores asc\u00e9ticos y m\u00edsticos tales como San Pedro Dami\u00e1n, San Bernardo, y Walter de San V\u00edctor; principalmente, de hecho, debido al exceso a que se llev\u00f3 por escritores racionalistas y teos\u00f3ficos que, como Pedro Abelardo y Raimundo Lulio, habr\u00edan de demostrar de buena gana los misterios Cristianos, subordinando a la fe el juicio privado. El m\u00e9todo se salv\u00f3 de igual forma del descuido y exceso por la gran Escol\u00e1stica del siglo decimotercero, y fue utilizado con ventaja en su teolog\u00eda. Despu\u00e9s de cinco o seis siglos de desarrollo fruct\u00edfero, bajo la influencia, principalmente, de esta dial\u00e9ctica deductiva, la teolog\u00eda ha estado trazando de nuevo, para un pasado del siglo, ayuda abundante y poderosa de una atenci\u00f3n renovada y creciente a los estudios hist\u00f3ricos y exeg\u00e9ticos que caracterizaron los primeros siglos del Cristianismo.<br \/>\nB. LA DIAL\u00c9CTICA COMO FILOSOF\u00cdA FUNDAMENTAL DEL CONOCIMIENTO HUMANO<br \/>\n[ cf. (3) arriba ]<br \/>\n(1) La Dial\u00e9ctica Plat\u00f3nica<br \/>\nDesde los inicios de la filosof\u00eda Griega la reflexi\u00f3n ha revelado un elemento doble en el contenido del conocimiento de la mente humana: un elemento abstracto, permanente, inmutable, usualmente referido al intelecto o raz\u00f3n; y un elemento concreto, cambiable, siempre mudable, usualmente referido a la imaginaci\u00f3n y a los sentidos externos. Ahora, \u00bfpuede el mundo real poseer tales caracter\u00edsticas opuestas? O, si no, \u00bfen cu\u00e1l realidad lo representa? Para Heraclito y los primeros Jonios, la estabilidad es un enga\u00f1o; toda la realidad es el cambio&#8211;panta hrei. Para Parm\u00e9nides y los Ele\u00e1ticos, el cambio es el enga\u00f1o; la realidad es una, fija, y estable. Pero entonces, \u00bfde d\u00f3nde el enga\u00f1o, si est\u00e1n ah\u00ed, en cualquier alternativa? \u00bfPor qu\u00e9 nuestro conocimiento habla con tal voz incierta, o cu\u00e1l alternativa necesitamos creer? Plat\u00f3n contesta ambas, pero con intelecto m\u00e1s que con sentido. Las \u00faltimas preguntas: \u00bfQu\u00e9 realidades, son reveladas por aquellas abstractas, nociones universales que nosotros poseemos del ser, n\u00famero, causa, bondad, etc., necesariamente, por las verdades inmutables aprehendemos, y la comparaci\u00f3n de esas nociones? La dial\u00e9ctica de las \u201cIdeas\u201d Plat\u00f3nicas es noble, sin \u00e9xito, tentativo de contestar a esta pregunta. Estas nociones y verdades, dice Plat\u00f3n, tienen para las ideas objetivas que constituyen el mundo real, los mundus intelligibilis, de los cuales tenemos as\u00ed una directa e inmediata intuici\u00f3n intelectual. Estos seres, que son objetos de nuestro conocimiento intelectual, estas ideas, realmente existen en la manera en las cuales son representados por el intelecto, es decir, como necesario, universal, inmutable, eterno, etc. Pero, \u00bfd\u00f3nde es este mundus intelligibilis? Es un mundo aparte (choris), separado del mundo de los fen\u00f3menos fugaces revelados a los sentidos. Y, \u00bfes entonces este \u00faltimo mundo, real o irreal? Esto es, dice Plat\u00f3n, pero un reflejo vago de la realidad, una visi\u00f3n disuelta de las ideas, acerca de las cuales nuestros sentidos e impresiones conscientes pueden darnos una mera opini\u00f3n (doxa), pero no es confiable, el propio conocimiento (episteme), que tenemos de las ideas. Esto es insatisfactorio. Es un intento de explicar una conexi\u00f3n admitida entre el no\u00fameno y los elementos fenomenales en el conocimiento suprimiendo al m\u00e1ximo la realidad total. Ni es Plat\u00f3n m\u00e1s acertado en su esfuerzo para demostrar c\u00f3mo la idea, que para \u00e9l es un ser realmente existente, puede ser al mismo tiempo uno y m\u00faltiple, o, en otras palabras, c\u00f3mo puede ser universal, como la noci\u00f3n mental que lo representa.<br \/>\n(2) Dial\u00e9ctica Escol\u00e1stica y Aristoteleana<br \/>\nArist\u00f3teles ense\u00f1\u00f3, en oposici\u00f3n a su maestro Plat\u00f3n, aparte de que estas \u00abideas\u00bb u objetos de nuestras nociones intelectuales no existen, pero son incorporados en, los hechos concretos, individuales del sentido. Esta es una y la misma realidad que se revela as\u00ed misma bajo un aspecto abstracto, universal, est\u00e1tico del intelecto, y bajo un aspecto concreto, m\u00faltiple, din\u00e1mico a los sentidos. Los fil\u00f3sofos Cristianos de la Edad Media tomaron y desarrollaron esta concepci\u00f3n Aristoteleana, haciendo una de las doctrinas cardinales de la filosof\u00eda Escol\u00e1stica, la doctrina del Realismo moderno. El objeto del lo abstracto, la noci\u00f3n universal, que ellos ense\u00f1aron, es el ser real; constituye y es id\u00e9ntico con los hechos individuales del sentido-conocimiento; es num\u00e9ricamente multiplicado y se individualiz\u00f3 en ellos, mientras es unificado como una clase-concepto o noci\u00f3n universal (unum commune pluribus) por el poder abstractivo del intelecto el cual aprehende los elementos comunes e individuales de una clase sin sus caracter\u00edsticas diferenciadas. La noci\u00f3n universal existe as\u00ed como universal s\u00f3lo en el intelecto, pero tiene un fundamento en los hechos individuales del sentido, ya que el contenido de la noci\u00f3n realmente existe en esos sentido-hecho, aunque el modo de su existencia hay otro modo en que existe la noci\u00f3n en el intelecto: universale est formaliter in mente, fundamentaliter in re. Ni hace el intelecto, representando los fen\u00f3menos individuales as\u00ed por las nociones universales, falsificar su objeto o hacer el conocimiento intelectual poco confiable; representando lo Real inadecuadamente, sin duda, no exhaustivamente o comprensivamente, todav\u00eda fielmente hasta ahora como va; no falsea la realidad, para meramente afirmar el \u00faltimo contenido de su noci\u00f3n universal, ni el modo (o universalidad) del \u00faltimo, como lo hizo Plat\u00f3n.<br \/>\nPero si obtenemos todas nuestras nociones universales, juicios necesarios, e intuiciones a trav\u00e9s de la verdad inmutable siempre cambiante, los datos individuales del sentido, como daremos una explicaci\u00f3n de car\u00e1cter necesario para lo eterno, sin espacio, inmutable, de las relaciones que establecemos entre estos objetos del abstracto, pensamiento intelectual: tales relaciones como son \u00abDos y dos son cuatro\u00bb, \u00abCualquier cosa que pasa tienen una causa\u00bb, \u00abEl vicio es culpable\u00bb No porque nuestras propias facultades o perspectivas de nuestros antepasados han estado tan acostumbrados para asociar ciertos elementos de la conciencia que somos incapaces de disociarlos (como los fil\u00f3sofos materialistas y evolucionistas dir\u00edan); ni ahora, por el contrario, porque aprehendiendo en estas relaciones necesarias nosotros tenemos una intuici\u00f3n directa e inmediata de la misma existencia, del Divino Ser (como los Ontologistas han dicho, y alg\u00fan interprete como Plat\u00f3n para haber significado); pero simplemente porque nosotros estamos dotados con una facultad intelectual que pueda aprehender el sentido del hecho en una condici\u00f3n est\u00e1tica y relaciones estables entre ellos abstrayendo de todo cambio.<br \/>\nPor medio de tales verdades necesarias, evidentes en s\u00ed, aplicadas a los hechos del sentido-conocimiento, podemos inferir que nuestras propias mentes son seres de una orden m\u00e1s alta (espiritual) que las cosas materiales y que todos los seres del universo visible del conjunto &#8211;incluidos nuestros sentidos&#8211; son contingentes, es decir, esencialmente y enteramente dependiente, en todo Ser perfecto, qui\u00e9n cre\u00f3 y conserv\u00f3 en su existencia. En oposici\u00f3n a esta filosof\u00eda creacionista del Te\u00edsmo, que llega a una \u00faltima pluralidad del ser, podr\u00edan ser establecidas todas las formas de Monismo o de Pante\u00edsmo, de la filosof\u00eda que termina en la denegaci\u00f3n de cualquier distinci\u00f3n real entre la mente y la materia, el pensamiento y la cosa, el sujeto y el objeto del conocimiento, y de la \u00faltima afirmaci\u00f3n de la unidad del ser.<br \/>\n(3) La Dial\u00e9ctica Kantiana<br \/>\nMientras que los fil\u00f3sofos Escol\u00e1sticos entienden por realidad lo que es objeto revelado directamente, y aprehendido por, la mente inteligente el saber a trav\u00e9s de ciertas modificaciones forjadas por la realidad en las facultades sensoriales e intelectuales, los fil\u00f3sofos fenomenalistas o idealistas asumen que el objeto directo de nuestro conocimiento es el estado mental o la modificaci\u00f3n en s\u00ed misma, la apariencia mental, o fen\u00f3meno, como ellos lo llaman; y porque no podemos entender claramente c\u00f3mo puede trascender la mente inteligente su propia revelaci\u00f3n, o fenomenal, uno mismo o los estados en el acto de la cognici\u00f3n, tal como la aprehensi\u00f3n de algo de otra manera que el contenido inmediato, emp\u00edrico, subjetivo de ese acto, estos fil\u00f3sofos est\u00e1n inclinados a dudar de la validez del \u00absalto inferencial\u00bb a la realidad, y consecuentemente a mantener que la raz\u00f3n especulativa es incapaz de tender m\u00e1s all\u00e1 de lo subjetivo, de la apariencia mental a un conocimiento de las cosas en s\u00ed mismas. As\u00ed, seg\u00fan Kant, nuestros juicios universales y necesarios sobre hecho-sentido derivan de su universalidad y necesidad de ciertos materiales subjetivos de la mente innata llamadas categor\u00edas, o de las formas de pensamiento, y son por lo tanto v\u00e1lidamente aplicables solo a los fen\u00f3menos o estados del sentido-conciencia. Estamos, sin duda, forzados a reflexionar de un inadvertido mundo real, esencial de los fen\u00f3menos externos, de un inadvertido ego, o mente, o alma, esencialmente de los fen\u00f3menos en movimiento concientes que constituyen el ego emp\u00edrico o fenomenal, y de una absoluta y \u00faltima esencia, inadvertida Causa del ego y del mundo igualmente; pero estas tres ideas de la raz\u00f3n &#8211;el alma, el mundo, y Dios&#8211; son meros productos naturales, necesarios del proceso mental del pensamiento, simples principios regulativos del pensamiento, desprovistos de todo contenido real, y por tanto incapaz de revelar la realidad a la raz\u00f3n especulativa del hombre. Sin embargo, Kant, crey\u00f3 en estas realidades, derivando una certidumbre subjetiva sobre ellas desde las exigencias de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, donde \u00e9l consider\u00f3 haber fallado la raz\u00f3n especulativa.<br \/>\n(4) La Dialectica Hegeliana<br \/>\nLos fil\u00f3sofos Post-Kantianos discreparon en interpretar a Kant. Fichte, Schelling, y Hegel desarrollaron algunas fases de su ense\u00f1anza en un sentido puramente mon\u00edstico. Si lo que Kant llam\u00f3 el elemento formal en el conocimiento, &#8211;es decir, el elemento necesario, universal, inmutable,&#8211; viene exclusivamente desde la mente, y si, adem\u00e1s, la mente puede saber solamente de s\u00ed misma, \u00bfqu\u00e9 derecho tenemos de asumir que hay un elemento material independiente de, y distinto de, la mente? \u00bfNo es el contenido del conocimiento, o en otras palabras la esfera entera de lo cognoscible, un producto de la mente o del ego en s\u00ed mismo? O \u00bfno son las mentes humanas individuales meras fases t\u00edmidas en la evoluci\u00f3n de un \u00faltimo, absoluto Ser? Aqu\u00ed tenemos el monismo o el pante\u00edsmo idealista de Fichte y de Schelling. La dial\u00e9ctica de Hegel es caracterizada especialmente por su identificaci\u00f3n minuciosa del proceso especulativo del pensamiento con el proceso del Ser. Su l\u00f3gica es que se conoce generalmente como metaf\u00edsica: una filosof\u00eda del Ser como revelada a trav\u00e9s del pensamiento abstracto. Su punto de partida es el concepto del Ser puro, absoluto, indeterminado; este que \u00e9l concibe tan din\u00e1mico, como proceso. Su m\u00e9todo es examinar la evoluci\u00f3n de este principio din\u00e1mico a trav\u00e9s de tres etapas:<br \/>\n1. la etapa en la cual afirma, o postula, en s\u00ed misma como tesis;<br \/>\n2. la etapa de la negaci\u00f3n, limitaci\u00f3n, ant\u00edtesis, que es un corolario necesario de la etapa anterior;<br \/>\n3. la etapa de la s\u00edntesis, vuelta a s\u00ed misma, de la uni\u00f3n de contrarios, que siguen necesariamente en (l) y (2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ser absoluto en la primera etapa es sencillamente la idea (el sujeto-materia de la l\u00f3gica); en la segunda etapa (de la negaci\u00f3n) se convierte en la naturaleza (filosof\u00eda de la naturaleza); en la tercera etapa (de la vuelta o de la s\u00edntesis) es el esp\u00edritu (filosof\u00eda del esp\u00edritu, \u00e9tica, pol\u00edtica, arte, religi\u00f3n, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aplicado a la idea inicial del Ser absoluto, el proceso se resuelve algo as\u00ed como esto: Toda la concepci\u00f3n implica la limitaci\u00f3n, y la limitaci\u00f3n es la negaci\u00f3n; la postulaci\u00f3n o la afirmaci\u00f3n de la noci\u00f3n del Ser implica su diferenciaci\u00f3n de no-ser y de esta manera significa la negaci\u00f3n del ser. Esta negaci\u00f3n, sin embargo, no termina en solo nada; supone una relaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n que conduce por s\u00edntesis a un concepto positivo m\u00e1s rico que el original. As\u00ed: el ser absolutamente indeterminado es no menos opuesto a, que es id\u00e9ntico con, absolutamente indeterminado a nada: o SER-NADA; pero en la oscilaci\u00f3n de una noci\u00f3n a la otra ambas se combinan en la noci\u00f3n sint\u00e9tica m\u00e1s rica, de CONVERTIRSE.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es meramente una ilustraci\u00f3n del proceso dial\u00e9ctico a priori por el cual Hegel busca mostrar c\u00f3mo todas las categor\u00edas del pensamiento y de la realidad (qu\u00e9 \u00e9l identifica) son desarrolladas del Ser abstractamente concebido puro, indeterminado, absoluto. No es un intento en hacer su sistema inteligible. Hacer esto en algunas frases ser\u00eda imposible, si solamente por la raz\u00f3n, que Hegel ha le\u00eddo en los significados filos\u00f3ficos ordinarios de los t\u00e9rminos que son bastante nuevos y a menudo suficientemente remotos de los actualmente aceptados. A este hecho especialmente se debe la dificultad experimentada por los Cat\u00f3licos en decidir con cualquier grado de certeza a si, o cu\u00e1nto hay, la Dial\u00e9ctica Hegeliana &#8211;y del mismo en su medida tambi\u00e9n es verdad de la filosof\u00eda cr\u00edtica de Kant&#8211; puede ser compatible con la profesi\u00f3n de la Fe Cat\u00f3lica. Que estas filosof\u00edas peligrosas han demostrado, y han agitado las mentes de muchos, ser\u00eda solamente esperar de la novedad de sus puntos de vista y la extra\u00f1eza de sus m\u00e9todos de exposici\u00f3n. Sin embargo, en las mentes de sus exponentes principales, contuvieron mucho, o poco, o cualquier cosa incompatible con el Te\u00edsmo y Cristianismo, ser\u00eda tan dif\u00edcil como ser\u00eda quiz\u00e1s ocioso intentar decidir. Eso puede ser como, la actitud de la Iglesia Cat\u00f3lica hacia las filosof\u00edas que son nuevas y extra\u00f1as en sus m\u00e9todos y terminolog\u00edas debe tener que ser una actitud de alerta y vigilancia. Consciente del significado tradicionalmente adjunto por sus ni\u00f1os a los t\u00e9rminos en los cuales ella siempre ha expuesto esas \u00faltimas verdades filos\u00f3fico-religiosas a lo largo de las cuales en parte mienta y en parte m\u00e1s all\u00e1 de los confines del conocimiento humano natural, y realizar el peligro de su ser que pervierte a alguien por los sistemas novedosos del pensamiento expresado en lenguaje ambiguo, ella los ha advertido sabiamente que \u00abse guardan a fin de cualquier trampa del hombre [ ellos ] por la filosof\u00eda, y enga\u00f1o vano\u00bb (Colosenses 2:8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el uso de la dial\u00e9ctica en los primeros Cristianos y en las escuelas medievales, vea LOS SIETE ARTES LIBERALES.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P. COFFEY<br \/>\nTranscribed by Rick McCarty\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n por:<br \/>\nPh. D. Angel R. Cepeda Dovala<br \/>\nM. A. Sonia M. Cepeda Ballesteros<br \/>\nJunio de 2006; M\u00e9xico.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[551] Arte o t\u00e9cnica de la disputa o de la discusi\u00f3n. Es una parte de la L\u00f3gica, en cuanto acumula y organiza los argumentos en favor de una tesis o tema clave y en oposici\u00f3n a las otras presentadas. No conviene confundir la Dial\u00e9ctica con la Apolog\u00e9tica, que tiene mucho de controversia, pero persigue otros &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dialectica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIALECTICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10449","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10449","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10449"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10449\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}