{"id":10479,"date":"2016-02-05T07:29:05","date_gmt":"2016-02-05T12:29:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/direccion-espiritual\/"},"modified":"2016-02-05T07:29:05","modified_gmt":"2016-02-05T12:29:05","slug":"direccion-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/direccion-espiritual\/","title":{"rendered":"DIRECCION ESPIRITUAL"},"content":{"rendered":"<p>[550]<\/p>\n<p>    Direcci\u00f3n en general es acci\u00f3n y efecto de orientar, gobernar, se\u00f1alar procedimientos de acci\u00f3n por parte de quien adquiere responsabilidad sobre un grupo, sea por elecci\u00f3n, por designaci\u00f3n o por imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>    Pero en los \u00e1mbitos religiosos se alude con la expresi\u00f3n de \u00abdirecci\u00f3n espiritual\u00bb a la animaci\u00f3n que se realiza en el terreno moral y espiritual a determinadas personas que aspiran a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La tendencia a la direcci\u00f3n personal surge ya en los tiempos antiguos, en los desiertos y en los monasterios. Se actualiza con la devoci\u00f3n moderna en el siglo XV y se mantiene como una pr\u00e1ctica propia de los llamados estados de perfecci\u00f3n. Por lo tanto es pr\u00e1ctica asc\u00e9tica que se relaciona con el \u00abdon de Consejo\u00bb que el Esp\u00ed\u00adritu Santo concede a algunos.<\/p>\n<p>    El Director espiritual es quien se especializa en el discernimiento de esp\u00ed\u00adritus y en la animaci\u00f3n moral y espiritual de las conciencias. En su peculiar apostolado cultiva las virtudes de prudencia, de caridad, de fortaleza para dirigir.<\/p>\n<p>    El dirigido practica la humildad, la obediencia, la dependencia y la entrega a las exigencias del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    La direcci\u00f3n espiritual en sus diversas formas es pr\u00e1ctica excelente en los tiempos de la formaci\u00f3n de la personalidad. Pero no conviene exagerar su influencia en la vida, ni siquiera de las m\u00e1s dotados espiritualmente, pues siempre las opciones espirituales deben ser personales.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Fundamentaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tDesde los primeros siglos de la Iglesia hasta nuestros d\u00ed\u00adas, se ha ido practicando el consejo espiritual, que tambi\u00e9n se ha llamado direcci\u00f3n o gu\u00ed\u00ada espiritual. La fundamentaci\u00f3n de esta pr\u00e1ctica est\u00e1 en la realidad de ser Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, Iglesia comuni\u00f3n, familia de hermanos que se ayudan seg\u00fan los carismas recibidos. La Iglesia es un conjunto de \u00abmediaciones\u00bb, que corresponden a los diversos carismas, vocaciones y ministerios.<\/p>\n<p>\tEl \u00abconsejo\u00bb es un don del Esp\u00ed\u00adritu Santo que todos hemos recibido. Pero hay personas en quienes este don aparece de modo especial, siempre para el bien de toda la comunidad eclesial. Los \u00abcarismas\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu son para servir y para construir la comuni\u00f3n en el coraz\u00f3n y en la comunidad (cfr. 1Cor 12-14). Todo creyente necesita discernir la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, tambi\u00e9n con la ayuda de los dem\u00e1s hermanos. El primer \u00abconsejero\u00bb o \u00abdirector\u00bb espiritual es el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>\tObjetivo, proceso, pr\u00e1ctica<\/p>\n<p>\tEl objetivo de la direcci\u00f3n espiritual consiste principalmente en discernir la voluntad de Dios o las mociones del Esp\u00ed\u00adritu, en todo el camino de la perfecci\u00f3n y, por tanto, en el campo de la propia vocaci\u00f3n, en el itinerario de la oraci\u00f3n-contemplaci\u00f3n, en la vida fraterna y en la misi\u00f3n. A este objetivo se a\u00f1ade, especialmente en ciertos momentos de formaci\u00f3n la consulta moral, la expansi\u00f3n confiada, el asesoramiento para elegir una vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tEl proceso del consejo o direcci\u00f3n espiritual sigue unas etapas que se entrecruzan conocimiento propio, confianza en al amor de Dios, decisi\u00f3n de perfecci\u00f3n o de donaci\u00f3n total. Siempre es un proceso arm\u00f3nico de purificaci\u00f3n, iluminaci\u00f3n, uni\u00f3n. Es un proceso en el que el \u00abdirigido\u00bb se forma en cuanto a criterios, escala de valores y actitudes cristianas, a la luz de las bienaventuranzas y del mandato del amor.<\/p>\n<p>\tEn la pr\u00e1ctica, es conveniente tener en cuenta una programaci\u00f3n de la vida espiritual, especialmente en cuanto a los medios que se refieren al trato con Dios (oraci\u00f3n), al camino de santidad (virtudes), a los propios deberes personales, comunitarios y sociales.<\/p>\n<p>\tCualidades del director y del dirigido<\/p>\n<p>\tLas cualidades del \u00abdirector\u00bb o gu\u00ed\u00ada son especialmente tres ciencia (conocimiento o estudio), experiencia y prudencia (cfr. San Juan de la Cruz, Llama 3). Todas ellas suponen un sentido de acogida y escucha, disponibilidad y responsabilidad, paternidad y amistad respetuosa, que se integran en el don de consejo. As\u00ed\u00ad se evitar\u00e1n los defectos de paternalismo, personalismo, imposici\u00f3n, visi\u00f3n unilateral, vanidad, curiosidad, celos de otros directores, afectos humanos condicionantes, p\u00e9rdida de tiempo, prisas exageradas&#8230;<\/p>\n<p>\tLas cualidades del \u00abdirigido\u00bb se resumen en la apertura, sinceridad, confianza, constancia, generosidad, puesta en pr\u00e1ctica de los medios de santificaci\u00f3n (sacramentos, oraci\u00f3n, sacrificio&#8230;). Habr\u00e1 que tener en cuenta una buena elecci\u00f3n del director, la libertad de coraz\u00f3n (no sentirse atado), la fidelidad, la periodicidad de la consulta, la relaci\u00f3n entre gracia (carismas) y naturaleza (psicolog\u00ed\u00ada, cultura, etc.). El eventual cambio de director debe ser siempre posible y libre.<\/p>\n<p>\tEl ap\u00f3stol y la direcci\u00f3n espiritual<\/p>\n<p>\tEl ap\u00f3stol necesita este medio eclesial de santificaci\u00f3n, aunque el modo y la periodicidad de consulta pueden variar. Habr\u00e1 que buscar el consejo espiritual especialmente en momentos de soledad, fracasos, madurez afectiva, actitudes de obediencia y pobreza, equilibrio entre oraci\u00f3n y acci\u00f3n, etc. Siempre ser\u00e1 posible consultar con alguien en ciertos momentos del a\u00f1o, especialmente con ocasi\u00f3n de retiros y Ejercicios, tiempos fuertes, acontecimientos personales o eclesiales. Los importante es mantener el tono de generosidad evang\u00e9lica para una disponibilidad misionera. De esta experiencia personal, el ap\u00f3stol podr\u00e1 pasar f\u00e1cilmente al servicio o ministerio de la direcci\u00f3n espiritual de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Referencias Discernimiento del Esp\u00ed\u00adritu, dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo (consejo), espiritualidad, revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>Lectura de documentos PO 18; OT 3,8,19; CEC 2690; can. 239, 246, 630, 719; PDV 40, 50, 81; Dir 39, 54, 85, 92.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Direction Spirituelle, en Dictionnaire de Spiritualit\u00e9, III, 1002-1214; AA.VV., La direzione spirituale oggi (Milano, Ancora, 1982); AA.VV., Common Journey,  Different Paths. Spiritual Direction in cross-cultural perspective (New York, Orbis Books, 1992); A. BERNARD, L&#8217;aiuto spirituale personale (Roma, Rogate, 1978); G. CRUCHON, La entrevista pastoral (Madrid, Raz\u00f3n y Fe, 1970); J. ESQUERDA BIFET, Caminar en el amor, dinamismo de la vida espiritual (Madrid, Sociedad Educaci\u00f3n Atenas, 1989) cap. VI,3; B. GIORDANI, Encuentro de ayuda espiritual (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1985); B. JIMENEZ DUQUE, La direcci\u00f3n espiritual (Barcelona, Flors, 1962); L.M. MENDIZABAL, Direcci\u00f3n espiritual, teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica ( BAC, Madrid, 1982; F.K. NEMECK, M.T. COOMBS, El camino de la direcci\u00f3n espiritual (Madrid, EDE, 1987); C. PEREZ MILLA, Direzione spirituale amicizia in Cristo? (Roma, Teresianum, 1985); Y. RAGUIN, Maestro y dic\u00ed\u00adpulo. El acompa\u00f1amiento espiritual (Madrid, Narcea, 1988); G. RODRIGUEZ MELGAREJO, Formaci\u00f3n y direcci\u00f3n espiritual (Bogot\u00e1, OSLAM-DEVIM, 1994); C. TALAVERA, El crecimiento espiritual (Buenos Aires, Paulinas, 1987).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Si echamos una ojeada a la evoluci\u00f3n de la formaci\u00f3n cristiana y religiosa, resulta constante la presencia de \u00abPadres espirituales\u00bb, dispuestos a responder a la necesidad espont\u00e1nea de quienes desean tratar con una persona y dispuesta a acompa\u00f1arles preparada en su camino hacia Dios. En el curriculum de formaci\u00f3n de las personas que se entregan directamente a Dios (sacerdotes, religiosos, religiosas, personas consagradas) la pr\u00e1ctica de la direcci\u00f3n espiritual ha tenido siempre un papel fundamental.<\/p>\n<p>La psicolog\u00ed\u00ada humanista-existencial, con el nuevo concepto de persona que ha elaborado y a trav\u00e9s del m\u00e9todo terap\u00e9utico que se inspira en ella, ha ejercido una fuerte influencia en las relaciones interpersonales y en el modo de promover un proceso de maduraci\u00f3n a nivel tanto psicol\u00f3gico como espiritual. As\u00ed\u00ad se ha ido formando una sensibilidad cada vez m\u00e1s inclinada a poner a la persona en el centro de la obra formativa, relegando al papel de \u00abacompa\u00f1ante\u00bb al que antes ten\u00ed\u00ada un papel autoritario indiscutible y era el actor principal de la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El nuevo planteamiento ha supuesto en el \u00e1mbito de la direcci\u00f3n espiritual un cambio radical de m\u00e9todo. Los principios de inspiraci\u00f3n para llevar a cabo una direcci\u00f3n espiritual, no va verticalista y autoritaria, sino basada en una interacci\u00f3n dirigida a estimular los recursos humanos y espirituales presentes en cada uno, se han sacado del m\u00e9todo terap\u00e9utico \u00bb centrado-en la-persona\u00bb, ideado por C. Rogers y desarrollado luego por sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Este m\u00e9todo, a su vez. se inspira en una visi\u00f3n particular del hombre y en la funci\u00f3n determinante de unos dinamismos interiores en el proceso de maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del hombre que subyace a este m\u00e9todo presenta una doble connotaci\u00f3n: es positiva, en cuanto que admite el impulso interior hacia la realizaci\u00f3n plena de s\u00ed\u00ad mismo, y es abierta en cuanto que tiende naturalmente hacia unos valores trascendentes (Y. Frankl). El m\u00e9todo \u00abcentrado en \u2013 la &#8211; persona\u00bb intenta facilitar en el individuo una clara toma de conciencia de los propios recursos interiores, explotar la situaci\u00f3n presente poni\u00e9ndola en confrontaci\u00f3n con la meta a la que tiende, despertar el deseo de comprometerse en un camino de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tarea del padre espiritual consiste en estimular y en sostener a la persona a lo largo del camino, limit\u00e1ndose a acompa\u00f1arla, sin precederla ni sustituirla en la valoraci\u00f3n de las situaciones y en la decisi\u00f3n o en la asunci\u00f3n de responsabilidades. Est\u00e1 comprometido a promover en el individuo un nuevo aprendizaje, capaz de iniciar un proceso de conversi\u00f3n, o de purificaci\u00f3n, o de ulterior perfeccionamiento en las relaciones con Dios.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abdirector espiritual\u00bb expresa exactamente todo lo contrario de la funci\u00f3n que requiere este m\u00e9todo, indicado tambi\u00e9n como \u00abno-directivo\u00bb. De aqu\u00ed\u00ad la propuesta de sustituir este t\u00e9rmino por otras denominaciones, como: consejero, consultor, acompa\u00f1ante, animador, facilitador.<\/p>\n<p>El tipo de ayuda que ofrece este m\u00e9todo no consiste en dar algo va confeccionado (exhortaciones, &#8211; consejos, prohibiciones), sino en promover en la persona un proceso de maduraci\u00f3n y de perfecci\u00f3n en el que los elementos din\u00e1micos est\u00e1n constituidos por los recursos psicol\u00f3gicos y espirituales que act\u00faan en el individuo. Se podr\u00ed\u00ada expresar la tarea del padre espiritual diciendo que \u00abayuda a la persona a ayudarse\u00bb.<br \/>\nDesde un punto de vista metodol\u00f3gico, el encuentro de ayuda espiritual se basa en algunas actitudes mediante las cuales el padre espiritual intenta estimular en la persona una reacci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que la deber\u00ed\u00ada llevar a comprometerse en el proceso hasta asumir ella misma la iniciativa y &#8211; la responsabilidad del camino. Esquematizando las actitudes del padre espiritual y las respuestas de la persona que acude a \u00e9l, podr\u00ed\u00adamos decir que \u00e9l: &#8211; acoge con bondad y escucha con inter\u00e9s a la persona (\u00abprestar atenci\u00f3n\u00bb); &#8211; interviene poni\u00e9ndose en la perspectiva del otro y respetando el significado que tiene ia situaci\u00f3n para el individuo (\u00abresponder\u00bb); &#8211; ayuda a descubrir y a aceptar la  parte de responsabilidad que corresponde a la persona (\u00abpersonalizar\u00bb); &#8211; estimula a la acci\u00f3n apelando a  unos motivos a los que sea sensible la persona (\u00abiniciar\u00bb). A estas intervenciones del padre espiritual, la persona que acude a \u00e9l responde normalmente con comportamientos que se\u00f1alan un camino construido, como: &#8211; interesarse y comprometerse a comunicar su propia situaci\u00f3n interior; &#8211; tomar conciencia de la situaci\u00f3n  en que se encuentra; &#8211; tomar en cuenta el camino que de be recorrer para acercarse gradualmente a la meta deseada; &#8211; asumir con sentido de responsabilidad el compromiso para actuar el plan programado de acuerdo con el padre espiritual.<\/p>\n<p>Son \u00e9stos los momentos que ponen  ritmo al encuentro de ayuda espiritual inspirado en el m\u00e9todo terap\u00e9utico \u00abcentrado \u2013 en \u2013 la \u2013 persona\u00bb que surgi\u00f3 en los Estados Unidos por los a\u00f1os 40.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de este m\u00e9todo a la direcci\u00f3n espiritual, realizada casi inmediatamente en Am\u00e9rica (el Pastoral Counseling), se introdujo a continuaci\u00f3n en los pa\u00ed\u00adses del norte de Europa y en la Am\u00e9rica Latina. S\u00f3lo en los a\u00f1os 60 comenz\u00f3 tambi\u00e9n entre nosotros una sensibilizaci\u00f3n a la propuesta de preparar a los futuros padres espirituales seg\u00fan un m\u00e9todo que, adem\u00e1s de corresponder a las esperanzas y a la nueva sensibilidad de la gente, ofrece indicaciones v\u00e1lidas y comprobadas para llevar a cabo un acompa\u00f1amiento eficaz en el camino espiritual.<\/p>\n<p> B. Giordani<\/p>\n<p> Bibl.: Direcci\u00f3n espiritual, en DE, 1, 618 618; AA. VV , Praxis de direcci\u00f3n espiritual, Fomento de centros de ense\u00f1anza, Madrid 1974; G, Cruchon, La entrevista pastoral, Raz\u00f3n Y Fe, Madrid 1970; Ch. A. Curran, La psicoterapia autog\u00f3gica, counseling y sus aplicaciones educativas y pastorales, Raz\u00f3n y Fe. Madrid 1963; J. Laplace, La direcci\u00f3n de conciencia. El di\u00e1logo espiritual, Apostolado de la Prensa, Zaragoza 1967; A. Mercatali, Padre espiritual NDE. 1046-1061.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La d.e. tiene su origen en el monacato de la Iglesia primitiva, primero entre los anacoretas, que en su soledad necesitaban de consejo, y despu\u00e9s en los monasterios, donde los \u00abseniores\u00bb dotados carism\u00e1ticamente se dedicaban a la direcci\u00f3n espiritual, que tambi\u00e9n ejerc\u00ed\u00adan los superiores, lo cual origin\u00f3 conflictos. En el monacato occidental parece que el oficio de superior se ha impuesto m\u00e1s fuertemente en su funci\u00f3n espiritual que en el monacato oriental. En el punto culminante de este desarrollo el superior, en virtud de su oficio, es tambi\u00e9n padre espiritual; as\u00ed\u00ad en la compa\u00f1\u00ed\u00ada de jes\u00fas, cuyo ejemplo imitaron otras \u00f3rdenes. Se lleg\u00f3 a ciertos abusos especialmente donde la d.e. estaba unida con la confesi\u00f3n. Contra eso ha luchado el movimiento que ha terminado separando la funci\u00f3n oficial y la d.e.<\/p>\n<p>Ya en la Iglesia primitiva tambi\u00e9n algunos laicos se confiaron a la d.e. ejercida por monjes. Pero la d.e. fuera de los monasterios se hizo importante por primera vez en los movimientos espirituales de laicos, entre el siglo xii y el xv; tambi\u00e9n algunos seglares pod\u00ed\u00adan ser directores espirituales (p. ej., Catalina de Siena, Nicol\u00e1s de Flue). El siglo xvti es, principalmente en Francia, la \u00e9poca de apogeo de la d.e. (Francisco de Sales, Vicente de Pa\u00fal, Pedro de B\u00e9rulle).<\/p>\n<p>Hoy se habla de una crisis de la d.e. Sin duda se deben buscar nuevos caminos para la ayuda espiritual. Se ha mostrado especialmente fruct\u00ed\u00adfero el di\u00e1logo en peque\u00f1os grupos: el di\u00e1logo de meditaci\u00f3n, el di\u00e1logo en ejercicios comunes, la revisi\u00f3n de vida, el \u00absensitivity training\u00bb. Tales di\u00e1logos s\u00f3lo son posibles en grupos homog\u00e9neos; no suplen la conversaci\u00f3n en privado (la d.e.), pero lo complementan, sobre todo de cara a la acci\u00f3n comunitaria. Dada la aversi\u00f3n contra el car\u00e1cter institucional de la d.e. en el oficio del padre espiritual, hay aqu\u00ed\u00ad una aut\u00e9ntica posibilidad.<\/p>\n<p>Ante todo se requiere una nueva reflexi\u00f3n acerca de la esencia y el cometido de la d.e. Esta es a la vez un encuentro humano y religioso. S\u00f3lo en el encuentro con el pr\u00f3jimo llega el hombre a s\u00ed\u00ad mismo; aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el lugar antropol\u00f3gico de la d.e. En la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, la pertenencia mutua de los hombres es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s \u00ed\u00adntima; y esta pertenencia es el contexto teol\u00f3gico de la d.e. En general, hasta ahora el aspecto teol\u00f3gico y religioso de la d.e. ha recibido una acentuaci\u00f3n demasiado unilateral. No se vio suficientemente que el crecimiento espiritual s\u00f3lo es existencialmente posible dentro de un esbozo de vida dado previamente por la naturaleza y la historia. Por m\u00e1s que en la d.e. se trate de la iniciaci\u00f3n religiosa, de la introducci\u00f3n en el encuentro imprevisible y siempre singular con el misterio de Dios y de su palabra, en la discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus y el hallazgo de la voluntad de Dios en un caso concreto, e incluso, por m\u00e1s qu\u00e9 ah\u00ed\u00ad est\u00e9 su n\u00facleo; sin embargo, todo esto debe quedar integrado en la existencia total. Lo espiritual o lo religioso no puede ser una supraestructura de lo humano. La d.e. no est\u00e1 relacionada solamente con lo religioso, como si esto fuera un \u00e1mbito aislado, sino tambi\u00e9n con los hombres concretos y sus problemas. En consecuencia los cometidos decisivos de la d.e. son los siguientes: 1 \u00c2\u00b0, la gu\u00ed\u00ada hacia el propio conocimiento; 2 \u00c2\u00b0, la preparaci\u00f3n para aceptarse a s\u00ed\u00ad mismo; 3 \u00c2\u00b0, la ayuda para desprenderse del propio yo; 4 \u00c2\u00b0, la b\u00fasqueda com\u00fan de la voluntad concreta de Dios.<\/p>\n<p>Quien se conf\u00ed\u00ada a un d.e. no puede buscar solamente una confirmaci\u00f3n de su punto de vista. Debe estar dispuesto a aceptar algo que hasta ahora no sab\u00ed\u00ada o no quer\u00ed\u00ada tener por verdadero; y tambi\u00e9n ha de tomar conciencia de que el \u00e9xito de la d.e. depende esencialmente de \u00e9l mismo, de su propia apertura, que condiciona fundamentalmente la obra del director espiritual, el cual, por tanto, debe ser ante todo un oyente. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se llega a un aut\u00e9ntico di\u00e1logo entre ambos. El director espiritual procura objetivar lo que se le comunica y esclarecerlo con discreci\u00f3n; as\u00ed\u00ad el que busca consejo se siente comprendido. La pregunta a\u00bfqui\u00e9n soy yo?\u00bb o \u00ab\u00bfd\u00f3nde me hallo?\u00bb recibe su mejor respuesta mediante una simple narraci\u00f3n hist\u00f3rica de la vida del que busca consejo, narraci\u00f3n que, a diferencia de la confesi\u00f3n, no debe tener como objeto la cuesti\u00f3n de la culpa, de las derrotas y de los pecados, sino que abarca toda la vida en su desarrollo. Por esta narraci\u00f3n se puede descubrir no s\u00f3lo los lados inmediatamente visibles de un hombre, sino tambi\u00e9n las estructuras profundas de su esencia y de su car\u00e1cter. En el transcurso d\u00e9 la conversaci\u00f3n se deber\u00e1 volver muchas veces a la historia de la propia vida. El director del di\u00e1logo &#8211; que normalmente, pero no necesariamente, es un sacerdotedeber\u00e1 esforzarse por asimilar lo que se le comunica, sobre todo en la primera entrevista.<\/p>\n<p>Todo conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo, pero sobre todo el fundamentado religiosamente, contiene a la vez una exigencia moral: aceptarse a s\u00ed\u00ad mismo tal como uno se ha conocido, responder de lo que uno es, no eludir la propia realidad. El hombre tiene la tendencia casi indestructible a hacer una imagen ideal de s\u00ed\u00ad mismo, a enmascararse en un \u00abpapel\u00bb que \u00e9l se ha elegido, para dejarlo caer con resignaci\u00f3n cuando la realidad le descubre su mentira. Por ello necesita de una conversi\u00f3n, para afirmar el conocimiento m\u00e1s profundo de s\u00ed\u00ad mismo que \u00e9l ha obtenido con ayuda de otro. El director espiritual debe dar una orientaci\u00f3n y una ayuda para este fin. Esa ayuda no ha de consistir principalmente en exhortaciones asc\u00e9ticas, sino en mostrar la relaci\u00f3n entre las diversas disposiciones &#8211; a veces poco arm\u00f3nicas- que van inherentes a la naturaleza del dirigido, as\u00ed\u00ad como en distinguir entre la estructura picol\u00f3gica o caracterol\u00f3gica, la cual es moral y religiosamente neutra, y las actitudes fundamentales de orden moral y religioso, las cuales son las \u00fanicas que deciden sobre el valor de un hombre. Adem\u00e1s de esto queda siempre un espacio suficiente para una motivaci\u00f3n religiosa consistente en el seguimiento de Cristo, all\u00ed\u00ad donde se trata de soportar la insuficiencia y la falta de armon\u00ed\u00ada en la propia naturaleza, as\u00ed\u00ad como de aceptar un destino duro, de enfrentarse con una situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando uno aprende a aceptarse a s\u00ed\u00ad mismo, con ello ha empezado tambi\u00e9n a despegarse y distanciarse de s\u00ed\u00ad mismo. Lo cual encomienda una nueva tarea a la d.e. Esta debe ayudar a ver las proyecciones egoc\u00e9ntricas, a destruir el proyecto aut\u00f3nomo de la propia vida y a penetrar cada vez m\u00e1s en el esbozo de vida que se dibuja en las disposiciones propias y en la concreta historia personal, esbozo que se debe a la voluntad de Dios. Aqu\u00ed\u00ad se trata de alcanzar aquella actitud interna que en la tradici\u00f3n espiritual se ha llamado (en forma no exenta de confusi\u00f3n) pasividad (apatheia), abandono o indiferencia (Ignacio de Loyola). A este respecto es importante la -> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus, que en primera l\u00ed\u00adnea debe ser obra del director espiritual.<\/p>\n<p>Con ello se pone de manifiesto la finalidad propia de la d.e., a saber: hallar la voluntad de Dios \u00abpara m\u00ed\u00ad\u00bb, descubri\u00e9ndola en la l\u00ed\u00adnea de la propia vida y en cada nueva situaci\u00f3n concreta. Los -> ejercicios ignacianos tienden en su totalidad a esto. Esa voluntad de Dios, del Dios de la gracia, est\u00e1 para el hombre particular en la l\u00ed\u00adnea de su naturaleza, incluso cuando ella debe ser crucificada en aras de su consumaci\u00f3n. Cuando un hombre coincide consigo mismo, tambi\u00e9n coincide con Dios en lo m\u00e1s profundo. Lo cual deja intacto el hecho de que en este proceso espiritual la raz\u00f3n y la gracia no llegan a coincidir plenamente, de que hay un imprevisible e impenetrable \u00abmisterio de la cruz\u00bb. En la ambig\u00fcedad de la historia individual y la colectiva tiene el director espiritual su cometido m\u00e1s importante: ayudar a buscar la voluntad de Dios en las circunstancias concretas de la vida.<\/p>\n<p>Aunque la d.e. y la -> psicoterapia son cosas esencialmente distintas, pues la primera se relaciona con la salvaci\u00f3n y la segunda con la curaci\u00f3n, sin embargo los l\u00ed\u00admites entre ambas son el\u00e1sticos, puesto que ni el director espiritual puede excluir el aspecto de la curaci\u00f3n, ni el psicoterapeuta puede dejar de atender a la salvaci\u00f3n religiosa del hombre, principalmente cuando tiene ante \u00e9l a un hombre religiosamente comprometido.<\/p>\n<p>Friedrich Wulj<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[550] Direcci\u00f3n en general es acci\u00f3n y efecto de orientar, gobernar, se\u00f1alar procedimientos de acci\u00f3n por parte de quien adquiere responsabilidad sobre un grupo, sea por elecci\u00f3n, por designaci\u00f3n o por imposici\u00f3n. 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