{"id":10508,"date":"2016-02-05T07:29:59","date_gmt":"2016-02-05T12:29:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dialogo\/"},"modified":"2016-02-05T07:29:59","modified_gmt":"2016-02-05T12:29:59","slug":"dialogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dialogo\/","title":{"rendered":"DIALOGO"},"content":{"rendered":"<p>[551]<\/p>\n<p>      Forma de intercomunicaci\u00f3n que implica alternancia de razonamientos y acogida de argumentaciones ajenas. El di\u00e1logo no es una simple conversaci\u00f3n evasiva, sino intercomunicaci\u00f3n conductora hacia una aclaraci\u00f3n de posturas.<\/p>\n<p>    El dialogar bien supone un arte en el que hay que educarse y entrenarse con experiencias positivas. En determinadas \u00e9pocas de la vida, como es la adolescenicia y juventud, es m\u00e1s f\u00e1cil hablar que escuchar y es m\u00e1s asequible proponer ideas propias que acoger las ajenas.<\/p>\n<p>    Por eso es dif\u00ed\u00adcil el di\u00e1logo cuando no s tiene capacidad de escucha. Es muy importante educar para la escucha y lograr que, tambi\u00e9n en terrenos o cuesitiones religiosas, la disciplina mental se convierta en un apoyo interesante para hallar la verdad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\n\u00abDi\u00e1logo\u00bb es en buena medida una palabra del siglo XX, aun cuando la realidad que representa sea algo de todas las \u00e9pocas y de todos los pueblos. El di\u00e1logo debe sus principales intuiciones a las filosof\u00ed\u00adas personalistas, y de manera particular a la de M. Buber (1878-1965). Se ha convertido adem\u00e1s en nuestro siglo en una palabra clave dentro del >movimiento ecum\u00e9nico. Entr\u00f3 a formar parte del vocabulario del magisterio con el >Vaticano II. Al comienzo de su segundo per\u00ed\u00adodo de sesiones, >Pablo VI se\u00f1al\u00f3 como dos de los principales objetivos del concilio la promoci\u00f3n de la unidad de los cristianos y el di\u00e1logo con el mundo contempor\u00e1neo. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en su primera enc\u00ed\u00adclica, habl\u00f3 largamente del di\u00e1logo proponi\u00e9ndolo como la actitud mental que la Iglesia cat\u00f3lica deb\u00ed\u00ada adoptar ante el mundo contempor\u00e1neo (n 58). Con notable profundidad teol\u00f3gica, mostr\u00f3 c\u00f3mo el di\u00e1logo deb\u00ed\u00ada configurarse seg\u00fan el modelo del di\u00e1logo divino de la salvaci\u00f3n (nn 70-77). Como raz\u00f3n para el di\u00e1logo propon\u00ed\u00ada repetidamente el mensaje que la Iglesia ten\u00ed\u00ada para el mundo (nn 65, 69, 78, 80&#8230;). Fue indicando, como en c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos, aquellos a quienes deb\u00ed\u00ada ir encaminado el di\u00e1logo: los cristianos separados, los jud\u00ed\u00ados y los musulmanes, la humanidad entera, incluidos los ateos. Aunque afirmaba que el di\u00e1logo \u00abdar\u00e1 lugar al descubrimiento de elementos de verdad en las opiniones de los otros y nos llevar\u00e1 a querer expresar nuestra doctrina con gran sinceridad\u00bb (n 83), la idea de la Iglesia aprendiendo del di\u00e1logo no estaba realmente muy presente en la enc\u00ed\u00adclica.<\/p>\n<p>El Vaticano II desarroll\u00f3 de tal modo la idea del di\u00e1logo, y de formas tan distintas, que la palabra pas\u00f3 a ser una de las m\u00e1s importantes asociadas al concilio. El di\u00e1logo es un medio por el que el pueblo llega a la verdad (DH 3); es algo que ha de aprenderse, por lo que es necesario poner especial empe\u00f1o en desarrollar en los seminarios las cualidades que favorezcan el di\u00e1logo con los fieles (OT 19) y con los no cristianos (AG 16); la escuela cat\u00f3lica ha de fomentar el di\u00e1logo con la comunidad humana (GE 8); las instituciones educativas superiores de la Iglesia han de procurar que \u00abse promueva el di\u00e1logo con los hermanos separados y con los no cristianos\u00bb (GE 11); el di\u00e1logo tiene particular importancia en el contexto de la actividad misionera (AG 11, 20, 34, 41); la Iglesia busca el di\u00e1logo con las culturas y con toda la humanidad con el fin de edificar una paz aut\u00e9ntica (GS 28, 56, 92); el acercamiento del di\u00e1logo supone cortes\u00ed\u00ada, amor a la verdad y caridad (GS 28).<\/p>\n<p>Hasta el final del concilio no encontramos la indicaci\u00f3n m\u00e1s clara de la significaci\u00f3n del di\u00e1logo dentro de la Iglesia y de las caracter\u00ed\u00adsticas del acercamiento al mismo de la Iglesia (>Aconsejar en la Iglesia). Se trata de la norma dada por Juan XXIII antes del concilio: \u00abHaya unidad en lo necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo\u00bb (GS 92).<\/p>\n<p>Algunas caracter\u00ed\u00adsticas clave del di\u00e1logo ecum\u00e9nico y de su \u00e1mbito pueden encontrarse en el decreto sobre ecumenismo: est\u00e1 el di\u00e1logo entre los expertos (UR 4); este se realiza con un esp\u00ed\u00adritu religioso (UR 4); el resultado es que \u00abtodos adquieren un conocimiento m\u00e1s aut\u00e9ntico y un aprecio m\u00e1s justo de la doctrina y de la vida de cada comuni\u00f3n\u00bb (UR 4); el di\u00e1logo es necesario para \u00abadquirir un mejor conocimiento de la doctrina y de la historia, de la vida espiritual y cultural, de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa y de la cultura propia de los hermanos\u00bb (UR 9). El di\u00e1logo supone que ambas partes se encuentran en un nivel de igualdad (unusquisque par cum par\u00ed\u00ad agat,  UR 9); en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico tiene que haber amor a la verdad, caridad y humildad; de este modo \u00abse preparar\u00e1 el camino por el que todos (&#8230;) se estimular\u00e1n para un conocimiento m\u00e1s profundo y una exposici\u00f3n m\u00e1s clara de las irrastreables riquezas de Cristo\u00bb (UR 11).<\/p>\n<p>El conocimiento de los or\u00ed\u00adgenes de las Iglesias orientales y de las relaciones de Oriente y Occidente durante el primer milenio \u00abservir\u00e1 en gran medida para el di\u00e1logo que se pretende\u00bb (UR 14); urge la necesidad del \u00abdi\u00e1logo fraterno con Oriente\u00bb (UR 18). A causa de las dificultades especiales que encierra, se establecen las bases para el di\u00e1logo con los otros cristianos (UR 19): la Sagrada Escritura, custodiada como un tesoro por los protestantes, es \u00abun instrumento precioso en la mano poderosa de Dios\u00bb para la tarea del di\u00e1logo (UR 21); \u00abla doctrina sobre la cena del Se\u00f1or, sobre los dem\u00e1s sacramentos, sobre el culto y los ministerios de la Iglesia, debe ser objeto del di\u00e1logo\u00bb (UR 22); \u00abel di\u00e1logo ecum\u00e9nico puede partir de la aplicaci\u00f3n del evangelio a las cuestiones morales\u00bb (UR 23).<\/p>\n<p>En los documentos posconciliares se ofrecen orientaciones m\u00e1s espec\u00ed\u00adficas sobre el di\u00e1logo. Ha sido un per\u00ed\u00adodo de creciente di\u00e1logo ecum\u00e9nico entre todas las Iglesias, incluida la Iglesia cat\u00f3lica (>Ecumenismo e Iglesia cat\u00f3lica y otras voces sobre >Ecumenismo). Se ha se\u00f1alado que en los documentos conciliares hay dos visiones del di\u00e1logo fundamentalmente diferentes, aunque no exclusivas. La primera, \u00abexplicativa\u00bb, tiene por objeto la comprensi\u00f3n mutua entre los cristianos. La segunda, \u00abindagadora\u00bb, es una reflexi\u00f3n en com\u00fan, una escucha en com\u00fan del mensaje de Cristo con el fin de conseguir expresarlo m\u00e1s profundamente (cf UR 4, 9, 11). Una de las finalidades del recientemente instituido Consejo de los laicos (1967) era promover el di\u00e1logo dentro de la Iglesia entre la jerarqu\u00ed\u00ada y los laicos y entre las distintas formas de la actividad laical.<\/p>\n<p>La primera parte del Directorio ecum\u00e9nico (1967) del Secretariado para la unidad de los cristianos encomienda a comisiones ecum\u00e9nicas diocesanas y territoriales la tarea de promover el di\u00e1logo. La teolog\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica del bautismo en su conjunto han de ser examinadas en el di\u00e1logo intereclesial, as\u00ed\u00ad como la cuesti\u00f3n de la mutua participaci\u00f3n en las cosas espirituales (communicatio in spiritualibus).<br \/>\nEn la segunda parte (1970), dedicada al ecumenismo y la educaci\u00f3n superior, se hacen algunas afirmaciones importantes: los fieles han de educarse en la fe cat\u00f3lica del modo m\u00e1s conveniente para participar en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico; el examen del \u00abtesoro espiritual y de las riquezas doctrinales que cada comunidad cristiana tiene como propias (&#8230;) puede llevar a todos los cristianos a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la naturaleza de la Iglesia\u00bb; las instituciones de educaci\u00f3n superior desempe\u00f1an un papel importante en el di\u00e1logo, porque, aunque hay que evitar el falso irenismo, es indispensable \u00abtener una mente abierta y dispuesta a fundamentar la vida m\u00e1s profundamente en la propia fe a trav\u00e9s del conocimiento m\u00e1s pleno derivado del di\u00e1logo con los dem\u00e1s\u00bb. Se ve aqu\u00ed\u00ad claramente expresado lo que hasta entonces s\u00f3lo estaba latente: que los cat\u00f3licos pueden ahondar en su propia fe a trav\u00e9s de lo que han aprendido en el di\u00e1logo. En un texto del Secretariado para la unidad de los cristianos, Reflexiones y sugerencias en torno al di\u00e1logo ecum\u00e9nico,  publicado en 1970, vuelve a insistirse en la idea de que se puede aprender de los otros. En este amplio documento se insiste tambi\u00e9n en que el di\u00e1logo debe aprenderse, en que este tiene lugar en circunstancias y formas diferentes, y en que ha de desarrollarse \u00aben pie de igualdad entre los participantes\u00bb. Es notable tambi\u00e9n el reconocimiento de que puede brotar un di\u00e1logo ecum\u00e9nico genuino y valioso de manera espont\u00e1nea al encontrarse los cristianos, y sin estructuras precisas en los distintos centros de estudio.<\/p>\n<p>En los documentos posconciliares el acento m\u00e1s fuerte recae en las relaciones amorosas y respetuosas en que ambos interlocutores pueden aprender a conocer mejor al otro. En su carta al patriarca Aten\u00e1goras de Constantinopla, Pablo VI llamaba la atenci\u00f3n sobre la necesidad de mantener \u00abun di\u00e1logo sincero, hecho posible por el restablecimiento de la caridad fraterna, con el fin de conocerse mutuamente y respetar las distintas tradiciones lit\u00fargicas espirituales, disciplinares y teol\u00f3gicas\u00bb. Los interlocutores cat\u00f3licos pueden beneficiarse adem\u00e1s conociendo mejor su propia fe. La Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 actualmente comprometida en el di\u00e1logo con once organismos mundiales confesionales cristianos.<\/p>\n<p>Pero el di\u00e1logo no se limita a las comunidades cristianas. Los textos citados muestran c\u00f3mo el Vaticano II exhorta al di\u00e1logo con los no cristianos. Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de la Declaraci\u00f3n del concilio sobre las religiones no cristianas (NA), el Consejo pontificio para el di\u00e1logo interreligioso, en colaboraci\u00f3n con la Congregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los pueblos, elabor\u00f3 un documento de capital importancia: Di\u00e1logo y proclamaci\u00f3n. Reflexiones y orientaciones sobre el di\u00e1logo interreligioso y la proclamaci\u00f3n del evangelio de Jesucristo.  Empieza notando que el di\u00e1logo interreligioso propuesto por el Vaticano II \u00abs\u00f3lo poco a poco va entendi\u00e9ndose. Su pr\u00e1ctica en algunos lugares sigue siendo vacilante\u00bb. El di\u00e1logo y la proclamaci\u00f3n no se excluyen mutuamente: ambos forman parte de la misi\u00f3n de la Iglesia. El di\u00e1logo puede entenderse de distintos modos: a nivel humano, como una comunicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca; como una actitud de respeto y amistad en la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia; en el contexto de la pluralidad religiosa, \u00abtodas las relaciones interreligiosas positivas y constructivas con individuos y comunidades de otras religiones encaminadas a la mutua comprensi\u00f3n y enriquecimiento en la obediencia a la verdad y el respeto a la libertad\u00bb\u00bb. Se dice muy claramente que la Iglesia puede aprender del di\u00e1logo: \u00abAun manteniendo su identidad intacta, los cristianos deben estar preparados para aprender y recibir de los otros, y por medio de ellos, los valores positivos de sus tradiciones. A trav\u00e9s del di\u00e1logo pueden ser conducidos a abandonar prejuicios arraigados, a revisar ideas preconcebidas y, a veces, a dejar incluso que se purifique la comprensi\u00f3n de su propia fe\u00bb. El documento describe en rasgos generales cuatro formas de di\u00e1logo: el di\u00e1logo de la vida, en el que la gente comparte sus alegr\u00ed\u00adas y sus penas con un esp\u00ed\u00adritu de cercan\u00ed\u00ada; el di\u00e1logo de la acci\u00f3n, en el que la gente colabora en la liberaci\u00f3n integral del pueblo; el di\u00e1logo del intercambio teol\u00f3gico, \u00aben el que los especialistas tratan de ahondar en la comprensi\u00f3n de sus respectivas herencias religiosas y de apreciar mutuamente sus valores espirituales\u00bb, y el di\u00e1logo de la experiencia religiosa, \u00aben el que las personas (&#8230;) comparten sus riquezas espirituales, en relaci\u00f3n por ejemplo con la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, la fe y los modos de b\u00fasqueda de Dios o del Absoluto\u00bb. Est\u00e1 adem\u00e1s el di\u00e1logo a nivel cultural. La disposici\u00f3n requerida para el di\u00e1logo es no ser \u00abni ingenuo ni extremadamente cr\u00ed\u00adtico, sino abierto y receptivo\u00bb, manteniendo la adhesi\u00f3n a la propia convicci\u00f3n religiosa con apertura a la verdad\u00bb. El di\u00e1logo interreligioso tropieza con obst\u00e1culos: a diferencia de los di\u00e1logos intereclesiales, en los que los representantes son designados por sus respectivas Iglesias, o de alg\u00fan modo las representan, el di\u00e1logo con las otras religiones no encuentra f\u00e1cilmente figuras representativas o investidas de autoridad; brotan adem\u00e1s dificultades \u00abde la falta de comprensi\u00f3n de la verdadera naturaleza y finalidad del di\u00e1logo interreligioso\u00bb.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os posconciliares han sido testigos de un incremento del di\u00e1logo con las religiones no cristianas (>No cristianos) a todos los niveles. El di\u00e1logo sigue siendo una tarea prioritaria de las Iglesias, de cara a la comprensi\u00f3n mutua y la promoci\u00f3n de la unidad entre los cristianos. Es una tarea que incumbe a la Iglesia misionera, que se acerca alas grandes religiones de Asia y Africa y trata de descubrir implantada ya en ellas la preparaci\u00f3n del evangelio (cf LG 16)3D. Pero se trata de un di\u00e1logo en el que la Iglesia debe ser autocr\u00ed\u00adtica y respetuosamente cr\u00ed\u00adtica con los dem\u00e1s, en una busca en com\u00fan de la verdad. Una nueva necesidad en la que suele llamarse una \u00ab\u00e9poca poscristiana\u00bb es el di\u00e1logo dentro de la cultura de las sociedades pluralistas.<\/p>\n<p>Considerando el inter\u00e9s en el di\u00e1logo a todos los niveles de la vida de la Iglesia desde el concilio, uno puede sorprenderse por la escasez de textos sobre el di\u00e1logo, a excepci\u00f3n del di\u00e1logo con los otros cristianos y los miembros de las otras religiones. Pero lo esencial se ha dicho: ha de haber di\u00e1logo con la gente de buena voluntad en materias relacionadas con el bien com\u00fan de la sociedad (AA 14, 29; GE 1; GS 23, 25, 43, 56, 92); los obispos han de mantener un di\u00e1logo regular con sus sacerdotes (CD 28); los obispos han de elegir sacerdotes especialmente habilitados para trabajar con los laicos en el apostolado y dialogar con ellos (AA 25); deben promoverse en los seminaristas las actitudes que favorecen el di\u00e1logo (OT 19). Al tratar de la obediencia religiosa, se hace probablemente una referencia indirecta al di\u00e1logo: \u00abOigan los superiores de buengrado a sus hermanos\u00bb (PC 14); la referencia al di\u00e1logo es expl\u00ed\u00adcita en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica posconciliar sobre la renovaci\u00f3n de la vida religiosa. Aunque no se menciona expresamente con mucha frecuencia, el di\u00e1logo est\u00e1 en el coraz\u00f3n del importante documento de 1978, Mutuae relationes,  sobre las relaciones entre los obispos y los religiosos (nn 38, 40, 49, conclusi\u00f3n).<\/p>\n<p>El derecho can\u00f3nico no menciona el di\u00e1logo con mucha frecuencia, a excepci\u00f3n del di\u00e1logo con los no cristianos (CIC 787). Est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito, sin embargo, en las numerosas afirmaciones sobre las consultas en relaci\u00f3n con temas tanto pastorales como disputados. De hecho, podr\u00ed\u00ada decirse que sin un esp\u00ed\u00adritu de di\u00e1logo el c\u00f3digo entero, en lugar de fomentar la libertad cristiana bajo la ley de Cristo en su Iglesia, podr\u00ed\u00ada resultar muy opresivo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es confiando en el di\u00e1logo en >comuni\u00f3n como la >autoridad de la Iglesia se ejerce mejor a todos los niveles; el di\u00e1logo impide que la autoridad se convierta en una lucha por el poder y una forma de dominaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n, y que sea rechazada por aquellos precisamente a quienes la autoridad pretende servir. El di\u00e1logo ha de configurarse seg\u00fan el modelo del eterno di\u00e1logo divino, el ejemplo de la Palabra encarnada en la humanidad y los inciertos pasos de quienes entran en una b\u00fasqueda dial\u00f3gica de la intimidad con Dios.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Fundamentos del di\u00e1logo<\/p>\n<p>\t\u00abDi\u00e1logo\u00bb, en su contenido,  significa intercambio de palabra. Es el medio adecuado para una relaci\u00f3n interpersonal entre individuos y entre comunidades. Tambi\u00e9n puede significar un medio o \u00abm\u00e9todo\u00bb para solucionar las situaciones de conflicto, puesto que las actitudes de violencia o de empleo de la fuerza, se muestran, a la larga, ineficaces y contraproducentes. Esta relaci\u00f3n interpersonal es la actitud dialogal, a modo de estado de \u00e1nimo aut\u00e9ntico y conciliador.<\/p>\n<p>\tPuesto que Dios ha hablado por medio de la creaci\u00f3n, de la historia y, especialmente, de la revelaci\u00f3n, el fundamento teol\u00f3gico del di\u00e1logo est\u00e1 en la palabra de Dios. Para los cristianos ese fundamento en Jes\u00fas, el Verbo (Palabra) hecho nuestro hermano. A partir de esta palabra divina, la palabra humana se hace comunicaci\u00f3n interpersonal en todos los niveles con todos los hermanos especialmente los m\u00e1s pobres y los que sufren, con los que trabajan en el mismo campo evangelizador (di\u00e1logo pastoral), con los que creen en Cristo y buscan la unidad (ecumenismo), con las culturas (inculturaci\u00f3n) y las religiones (di\u00e1logo interreligioso).<\/p>\n<p>\tLa Iglesia en di\u00e1logo<\/p>\n<p>\tEn los diversos campos y niveles, el di\u00e1logo es siempre una actitud de caridad \u00abDaremos a este interior impulso de caridad, que tiende a hacerse don exterior de caridad, el nombre, hoy ya com\u00fan, de di\u00e1logo\u00bb (ES 59). En esta primera enc\u00ed\u00adclica de Pablo VI (\u00abEcclesiam suam\u00bb, 1963), se trazan tres l\u00ed\u00adneas de actuaci\u00f3n por parte de la Iglesia en di\u00e1logo tomar conciencia de s\u00ed\u00ad misma, renovarse, dialogar con el mundo. El tema del di\u00e1logo con el mundo es una de las l\u00ed\u00adneas fuertes de \u00abGaudium et Spes\u00bb (GS 40-45).<\/p>\n<p>\tLa Iglesia renovada, en actitud de di\u00e1logo manifiesta que quiere compartir la Palabra divina recibida del mismo Jes\u00fas. Entonces \u00abla Iglesia entabla di\u00e1logo con el mundo en que tiene que vivir. La Iglesia se hace palabra. La Iglesia se hace mensaje. La Iglesia se hace coloquio\u00bb (ES 60). El anuncio del evangelio es \u00abdi\u00e1logo\u00bb o comunicaci\u00f3n de la Palabra, escuchando, al mismo tiempo, las \u00absemillas del Verbo\u00bb que se encuentran en las culturas y religiones. \u00abEn el di\u00e1logo con los dem\u00e1s hombres y estando atento a la parte de verdad que encuentra en la experiencia de vida y en la cultura de las personas y de las naciones, el cristiano no renuncia a afirmar todo lo que le han dado a conocer su fe y el correcto ejercicio de su raz\u00f3n\u00bb (CA 46; cfr. RMi 11).<\/p>\n<p>\tEl di\u00e1logo en sus diversos niveles<\/p>\n<p>\tEl di\u00e1logo cristiano es salv\u00ed\u00adfico, intercambiando la Palabra divina en relaci\u00f3n interpersonal. Puede realizarse en diversos niveles. Dentro de la comunidad eclesial, este di\u00e1logo se concreta en comuni\u00f3n (escucha y respuesta, para compartir). Puede ser tambi\u00e9n con las otras comunidades cristianas (di\u00e1logo ecum\u00e9nico), con otras religiones (di\u00e1logo interreligioso), con otras culturas (inculturaci\u00f3n), etc.<\/p>\n<p>\tEn cualquier situaci\u00f3n de \u00abpluralismo\u00bb, la actitud de di\u00e1logo se expresa en la unidad fundamental de la fe, la libertad en los conceptos opinables, la caridad y el respeto a las personas en todo momento.<\/p>\n<p>\tEl di\u00e1logo es ya parte integrante de la misi\u00f3n, pero \u00e9sta reclama el anuncio expl\u00ed\u00adcito. Quienes han encontrado la Palabra personal de Dios en Cristo (el Verbo hecho hombre), est\u00e1n llamados al di\u00e1logo-anuncio con quienes ya han recibido alg\u00fan eco de esa misma Palabra por la creaci\u00f3n y por la historia del propio pueblo, pero todav\u00ed\u00ada no el mensaje evang\u00e9lico en toda su integridad.<\/p>\n<p>Referencias Anuncio, di\u00e1logo ecum\u00e9nico, direcci\u00f3n espiritual, di\u00e1logo interreligioso, di\u00e1logo pastoral, ecumenismo, inculturaci\u00f3n, Palabra de Dios, semillas del Verbo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos ES (todo el documento); GS 40-45; AG 11; LG 16; DV 2; GS 44,53; EN 20,63,77,80; RH 6; RMi 55-57; CA 46; CEC 856, 1153, 2063, 2652.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Dialogo e missione, en Portare Cristo all&#8217;uomo (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1985) I; F. ARINZE, The Church in Dialogue (San Francisco 1990); (Consejo Pontificio para el Di\u00e1logo y Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos, Instrucci\u00f3n) Dialogo e Annuncio. Riflessioni e orientamenti sul dialogo interreligioso e l&#8217;annuncio del Vangelo di Ges\u00f9 Cristo (1991); K. GAWRON, Dialogue as a pastoral Method in the Teaching of Pope Paul VI (Rome, Pont. Univ. Gregoriana, 1982); A. LOPEZ QUINTAS, Di\u00e1logo, en Diccionario Teol\u00f3gico de la Vida Consagrada (Madrid, Pub. Claretianas, 1989) 488-502; L. SARTORI, Le dimensioni teologiche del dialogo, en Portare Cristo all&#8217;uomo, o.c., I, 155-165.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[551] Forma de intercomunicaci\u00f3n que implica alternancia de razonamientos y acogida de argumentaciones ajenas. El di\u00e1logo no es una simple conversaci\u00f3n evasiva, sino intercomunicaci\u00f3n conductora hacia una aclaraci\u00f3n de posturas. El dialogar bien supone un arte en el que hay que educarse y entrenarse con experiencias positivas. En determinadas \u00e9pocas de la vida, como es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dialogo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIALOGO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10508","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}