{"id":10518,"date":"2016-02-05T07:30:17","date_gmt":"2016-02-05T12:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogmatica\/"},"modified":"2016-02-05T07:30:17","modified_gmt":"2016-02-05T12:30:17","slug":"dogmatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogmatica\/","title":{"rendered":"DOGMATICA"},"content":{"rendered":"<p>[210]<\/p>\n<p>    Parte o Rama de la Teolog\u00ed\u00ada que estudia las verdades y misterios revelados por Dios y confiado a la Iglesia. Los dogmas son las verdades que entran en la fe y que, por lo tanto, implican obligada aceptaci\u00f3n y el m\u00e1ximo respeto.<\/p>\n<p>    Estrictamente, la Dogm\u00e1tica no es una ciencia en cuanto conocimiento racional y coherente de verdades, sino una sistematizaci\u00f3n desde la fe de ese conjunto de verdades misteriosas que son los dogmas. Por eso no se estudia la Teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica como se estudia Derecho can\u00f3nico o la Historia eclesi\u00e1stica. La Dogm\u00e1tica es otra cosa.<\/p>\n<p>     Exige respeto por lo que a contenidos se refiere, pues trata con misterios y con mensajes revelados. Reclama claridad de planteamientos y es preciso elegir con discreci\u00f3n los lenguajes. Precisa cierta flexibilidad en los modos de ordenar las argumentaciones y los razonamientos pues las expresiones y la comprensi\u00f3n de las doctrinas no siempre se consiguen conforme a planes predeterminados.<\/p>\n<p>    La fe es imprescindible \u00abal explicar lo inexplicable\u00bb y \u00abal discutir lo indiscutible\u00bb. Por eso hay que reflexionar mucho, creer m\u00e1s, dudar poco, no imponer nada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nD, es la ciencia del dogma eclesi\u00e1stico, o sea, la reflexi\u00f3n (sistem\u00e1tica) sobre el &#8211;> dogma de la Iglesia. Esta reflexi\u00f3n se gu\u00ed\u00ada por principios met\u00f3dicos, adecuados en cada caso a la cosa, considera el objeto en todos sus aspectos posibles, y se extiende a todos lo que el m\u00e9todo y el contenido requieren. En la d., como en cualquier otra ciencia, la reflexi\u00f3n sobre su propia historia forma parte de ella. Su aut\u00e9ntico y primer objeto es la ->revelaci\u00f3n cristiana; en \u00e9l est\u00e1n incluidos tambi\u00e9n aquellos dogmas cuyo contenido es la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n humana en el orden de la naturaleza y de la gracia (o sea, los que tienen una inmediata importancia \u00abmoral\u00bb). En cuanto la d. forma parte de la -> teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, e incluso constituye su parte central, ella es ciencia de le, en el sentido de que la realizan los creyentes a la luz de la fe; y por tanto, en medio de toda la reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, es un conocimiento con car\u00e1cter de \u00abcompromiso\u00bb acerca de la manifestaci\u00f3n salvadora del Dios trino en Cristo y en la Iglesia, como cuerpo suyo. En cuanto la revelaci\u00f3n y el dogma existen primariamente como fe de la Iglesia, la d. es de antemano una ciencia eclesi\u00e1stica, pues, si bien la realizan siempre hombres particulares, sin embargo su punto de partida es el -> kerygma de la Iglesia (como o\u00ed\u00addo, cre\u00ed\u00addo y proclamado en todos los fieles y en el -> magisterio eclesi\u00e1stico); y adem\u00e1s, la d. retorna siempre a la concepci\u00f3n de la fe que tiene la iglesia, ofreciendo una ayuda para el desarrollo y la actualizaci\u00f3n constantes de dicha concepci\u00f3n. En cuanto el kerygma (y en relaci\u00f3n con \u00e9l, tambi\u00e9n el dogma) es siempre una llamada a la entrega existencial del hombre al misterio de Dios, pero, como proclamaci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en la historia, tiene tambi\u00e9n un contenido (el cual se extiende a las estructuras \u00abeternas\u00bb implicadas en dicha proclamaci\u00f3n); en consecuencia la d. posee igualmente un contenido material hist\u00f3rico y un contenido \u00abmetaf\u00ed\u00adsico\u00bb. Desde muchos puntos de vista es una ciencia condicionada hist\u00f3ricamente (dependencia de previas cond\u00ed\u00adciones hist\u00f3ricas por la -> imagen del mundo que predomina, etc. ), pero su m\u00e1s aut\u00e9ntica situaci\u00f3n hist\u00f3rica es la revelaci\u00f3n definitiva de Jesucristo en la historia. Con esta revelaci\u00f3n, quedando \u00ed\u00adntegra la realidad del mundo creada y agraciada por Dios y de las declaraciones an\u00e1logas sobre ella (teolog\u00ed\u00ada \u00abpositiva\u00bb), se da el acceso inmediato y permanente al siempre \u00absilencioso\u00bb y adorable misterio de Dios en s\u00ed\u00ad mismo, y no s\u00f3lo en forma ideol\u00f3gica o en una contemplaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica (teolog\u00ed\u00ada \u00abnegativa\u00bb como momento interno de una teolog\u00ed\u00ada realmente cristiana, el cual ha de penetrar necesariamente toda la teolog\u00ed\u00ada). En virtud de su propia situaci\u00f3n \u00abescatol\u00f3gica\u00bb en medio de la historia, la d. est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1 de su restante condicionamiento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>II. Delimitaci\u00f3n frente a otras disciplinas teol\u00f3gicas<br \/>\n1. Frente a la -> teolog\u00ed\u00ada moral<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada moral estudia la comunicaci\u00f3n de Dios en la gracia y en la fe (objeto de la d.) en cuanto dicha comunicaci\u00f3n (como exponente de la revelaci\u00f3n en general) es principio de la actuaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del hombre; y por tanto permanece con su tem\u00e1tica dentro de la d., y s\u00f3lo por razones pr\u00e1cticas se constituye (desde la escol\u00e1stica de la \u00e9poca barroca) en disciplina independiente, sobre todo porque en este campo parcial de la d. deben colaborar muchas ciencias auxiliares que interesan menos en los restantes tratados dogm\u00e1ticos. Pero, a pesar de la actual divisi\u00f3n t\u00e9cnica y cient\u00ed\u00adfica de las disciplinas, la d. no renuncia a temas de la \u00abteolog\u00ed\u00ada moral\u00bb (de peccato; de gratia; de virtutibus in f usis, etc.), y -en el decreto del Vaticano ir, Sobre la formaci\u00f3n sacerdotal se exhorta estrictamente a la teolog\u00ed\u00ada moral a que no descuide su origen e intenci\u00f3n propiamente dogm\u00e1ticos.<\/p>\n<p>2. Frente a la -> ex\u00e9gesis y a la -> teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica<br \/>\nIndudablemente la sagrada Escritura es siempre la norma non normata de toda teolog\u00ed\u00ada, pues ella nos abre permanentemente el acceso aut\u00e9ntico a la manifestaci\u00f3n de Dios en Jesucristo. Pero la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en cuanto tal (y su presupuesto, la ex\u00e9gesis) no puede ser d. ni suplantarla, aun admitiendo que ella deba cultivarse como ciencia eclesi\u00e1stica dentro de la inteligencia de la fe que tiene la Iglesia, y no simplemente como una disciplina de la ciencia de la religi\u00f3n. Precisamente porque la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica debe ser norma cr\u00ed\u00adtica y fuente siempre nueva de la d. (Dz 2314) no puede resolver por s\u00ed\u00ad misma el cometido de mostrar la legitimidad de la interpretaci\u00f3n de la Escritura en la historia y de la predicaci\u00f3n eclesi\u00e1stica y de los dogmas. Y, por s\u00ed\u00ad misma, tampoco puede actualizar el mensaje de la Escritura en el encuentro de la inteligencia eclesi\u00e1stica de la fe con la concepci\u00f3n que el hombre de una \u00e9poca tiene de s\u00ed\u00ad mismo (aun prescindiendo totalmente de la cuesti\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n entre el contenido de la -> tradici\u00f3n y el de la Escritura; v\u00e9ase a este respecto las cautelosas formulaciones del Vaticano ti en Verbum Dei, seg\u00fan las cuales por lo menos la extensi\u00f3n del canon y su car\u00e1cter de norma absoluta de fe [-> inspiraci\u00f3n] no pueden deducirse \u00fanicamente de la sagrada Escritura; de ah\u00ed\u00ad se desprende que la sagrada Escritura requiere una fundamentaci\u00f3n \u00abdogm\u00e1tica\u00bb a base de la fe de la Iglesia y de su tradici\u00f3n). Precisamente estas tareas que la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede realizar son las de la d. Evidentemente con esta delimitaci\u00f3n nada hemos decidido sobre la cuesti\u00f3n m\u00e1s elevada (que aqu\u00ed\u00ad no tratamos) de si, a pesar de todo, por lo menos la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (a diferencia de la mera cr\u00ed\u00adtica textual) es un momento de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, vista desde una teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica de la ciencia m\u00e1s profunda y exacta. Esa pregunta es leg\u00ed\u00adtima, puesto que la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica debe o\u00ed\u00adr primordialmente la sagrada Escritura (los temas b\u00ed\u00adblicos: decreto sobre la formaci\u00f3n sacerdotal [De institutione sacerdotali] del Vaticano iz, n .o 16) y no ha de reducirse a sacar de la sagrada Escritura \u00abdicta probantia\u00bb en favor de sus tesis.<\/p>\n<p>3. Frente a la teolog\u00ed\u00ada fundamental<br \/>\nPor su esencia, que est\u00e1 en mostrar c\u00f3mo la revelaci\u00f3n cristiana es un hecho cre\u00ed\u00adble, la teolog\u00ed\u00ada fundamental sin duda se distingue de la dogm\u00e1tica como reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre el contenido de fe. Con todo, aqu\u00ed\u00ad no se deben olvidar dos cosas: tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada fundamental es teolog\u00ed\u00ada cristiana de la fe (no metaf\u00ed\u00adsica ni ciencia de la religi\u00f3n). Y adem\u00e1s: precisamente hoy sin duda ser\u00ed\u00ada insuficiente una legitimaci\u00f3n meramente abstracta y formal del hecho de la revelaci\u00f3n cristiana, pues cada uno de los misterios de fe requiere una \u00abiniciaci\u00f3n\u00bb a su posibilidad de creerlo y asimilarlo existencialmente, de manera que s\u00f3lo la totalidad de esta iniciaci\u00f3n constituye la prueba suficiente de que la revelaci\u00f3n es cre\u00ed\u00adble. Si esa tarea corresponde en su mayor parte tan s\u00f3lo a la d. especial (que no puede inhibirse totalmente de ella o es la teolog\u00ed\u00ada fundamental la que debe asumirla, constituye una cuesti\u00f3n secundaria, de orden m\u00e1s bien t\u00e9cnico y pedag\u00f3gico, que no puede resolverse aqu\u00ed\u00ad. De todos modos, en el segundo caso la teolog\u00ed\u00ada fundamental quedar\u00ed\u00ada notablemente ampliada, pues de alg\u00fan modo deber\u00ed\u00ada tomar ya en consideraci\u00f3n el todo de la d., interpretando sus afirmaciones fundamentales en cuanto a su credibilidad y posibilidad de apropiaci\u00f3n existencial; con lo cual quiz\u00e1 se hallar\u00ed\u00ada la verdadera esencia de aquel cursus introductorius que exige la ordenaci\u00f3n de estudios del Vaticano ii, sin determinar su naturaleza con precisi\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>4. Frente a las otras disciplinas teol\u00f3gicas<br \/>\nEstas pueden agruparse y delimitarse frente a la d. en cuanto (aun siendo ciencias teol\u00f3gicas) se refieren a la historia y a la acci\u00f3n (tal como debe ser) de la Iglesia, en tanto dicha acci\u00f3n no est\u00e1 determinada solamente por la esencia permanente de \u00e9sta (-> eclesiolog\u00ed\u00ada); as\u00ed\u00ad tenemos: historia de la -> Iglesia junto con la historia de la liturgia, historia del derecho, historia de la literatura eclesi\u00e1stica (&#8211;> patrolog\u00ed\u00ada, historia de la &#8211;> teolog\u00ed\u00ada); teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica (es decir -> derecho can\u00f3nico, teolog\u00ed\u00ada -> pastoral con catequ\u00e9tica, ciencia de la &#8211;>liturgia, &#8211;>homil\u00e9tica). Tales disciplinas preguntan por la Iglesia en cuanto \u00e9sta, en medio de la contingencia humana de la historia y a trav\u00e9s del ejercicio de los poderes encomendados a su decisi\u00f3n y de sus normas, se representa como la respuesta (operada por Dios) del hombre a la palabra divina.<\/p>\n<p>III. M\u00e9todo de la dogm\u00e1tica<br \/>\nSobre este tema hay una orientaci\u00f3n importante en Optatam totius n .o 16 del concilio Vaticano II. La d. ha de ser teolog\u00ed\u00ada positiva, es decir, debe empezar con los \u00abtemas b\u00ed\u00adblicos> y con la historia de la proclamaci\u00f3n ulterior del mensaje b\u00ed\u00adblico de salvaci\u00f3n por parte de la Iglesia en la predicaci\u00f3n, en la doctrina oficial y en la historia de los dogmas y de la teolog\u00ed\u00ada. Pero luego debe ser tambi\u00e9n \u00abespeculativa\u00bb y sistem\u00e1tica, es decir, debe servir a una real apropiaci\u00f3n interna de la verdad o\u00ed\u00adda hist\u00f3ricamente. Pero esto exige una confrontaci\u00f3n de la verdad o\u00ed\u00adda en la revelaci\u00f3n con el conjunto de la concepci\u00f3n (trascendental y condicionada hist\u00f3ricamente) de s\u00ed\u00ad mismo y del mundo que tiene el oyente. Naturalmente, las dos \u00abfases\u00bb del trabajo teol\u00f3gico en la d. (el hist\u00f3rico y el especulativo) no pueden hacerse en una sucesi\u00f3n temporal, pues se condicionan y compenetran mutuamente. Es de notar c\u00f3mo el decreto se aparta claramente de una d, escolar meramente anal\u00ed\u00adtica, propia de la &#8212;>escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada y de la neoscol\u00e1stica, en la cual las \u00abfuentes positivas\u00bb eran interrogadas tan s\u00f3lo con el fin de sacar de ellas una prueba para determinadas \u00abtesis\u00bb tradicionales. La revelaci\u00f3n hist\u00f3rica debe ser o\u00ed\u00adda tambi\u00e9n, con apertura y sin prejuicios, de cara a lo que todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 en la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica. En cuanto la concepci\u00f3n que el hombre tiene de s\u00ed\u00ad mismo y del mundo queda expresada en la ->filosof\u00ed\u00ada coet\u00e1nea, y en cuanto la d. (como la revelaci\u00f3n misma) habla con conceptos humanos, que necesitan de una constante revisi\u00f3n desde la perspectiva total de la revelaci\u00f3n y a la luz de la experiencia (trascendental e hist\u00f3rica) del hombre; la d. viva tambi\u00e9n es siempre un trabajo \u00abfilos\u00f3fico\u00bb. Esto no significa que la d. presuponga una acabada autoconcepci\u00f3n filos\u00f3fica del hombre, surgida independientemente de aqu\u00e9lla. Al contrario, la audici\u00f3n obediente de la revelaci\u00f3n modifica tambi\u00e9n la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de la filosof\u00ed\u00ada y con ello la filosof\u00ed\u00ada misma. Es totalmente concebible que en el futuro la d. integre m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en ella la filosof\u00ed\u00ada, pues la d. es la ciencia m\u00e1s envolvente y existencialmente originaria, y ning\u00fan punto verdaderamente filos\u00f3fico puede serle indiferente. En cuanto, propiamente, s\u00f3lo la teolog\u00ed\u00ada misma puede elaborar el m\u00e9todo de su o\u00ed\u00adr, que est\u00e1 determinado por su propio objeto (la manifestaci\u00f3n personal e hist\u00f3rica del Dios absoluto aprehendida en una fe y un amor concretos y libres, y no en una mera \u00abteor\u00ed\u00ada\u00bb); bajo la perspectiva cr\u00ed\u00adtica de la teolog\u00ed\u00ada, no s\u00f3lo pertenece al objeto de \u00e9sta la metaf\u00ed\u00adsica (como exposici\u00f3n de la concepci\u00f3n que el oyente tiene de s\u00ed\u00ad mismo), sino tambi\u00e9n la -> hermen\u00e9utica, por el hecho de que la d. es tambi\u00e9n teolog\u00ed\u00ada fundamental y formal, sin que pueda agotarse en la hermen\u00e9utica (pues la teor\u00ed\u00ada de la historicidad y experiencia hist\u00f3rica, por un lado, e historia y su experiencia concreta, por otro, jam\u00e1s son simplemente id\u00e9nticas, y la salvaci\u00f3n se da por el encuentro con la historia misma, pero no por la aceptaci\u00f3n de la historicidad formal).<\/p>\n<p>IV. Articulaci\u00f3n interna de la dogm\u00e1tica especial<br \/>\nLa dificultad que en principio se presenta para la articulaci\u00f3n adecuada de una d. est\u00e1 en que su objeto es a la vez \u00abesencial\u00bb y \u00abexistencial\u00bb. En efecto, la revelaci\u00f3n de Dios que ella analiza no es ante todo una comunicaci\u00f3n doctrinal de verdades te\u00f3ricas, que pudieran entenderse independientemente del momento de su comunicaci\u00f3n, como si \u00e9ste fuera ajeno a ellas. M\u00e1s bien la revelaci\u00f3n y su historia son a la vez salvaci\u00f3n e historia de la salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que la \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb como acci\u00f3n de Dios en el hombre, aunque incluye internamente un constitutivo cognoscitivo, s\u00f3lo pueda ser recibida en la experiencia hist\u00f3rica, que permanece viva y es escuchada rectamente como recuerdo y pron\u00f3stico (afirmaci\u00f3n esperanzada del futuro en cuanto consumaci\u00f3n de lo experimentado). Por eso la d. debe ser relato sobre la historia de salvaci\u00f3n, ha de ser ciencia hist\u00f3rica, no s\u00f3lo bajo el aspecto del estudio de sus \u00abfuentes\u00bb, sino tambi\u00e9n bajo el aspecto de su objeto; y por tanto nunca puede convertirse en una \u00abteolog\u00ed\u00ada de conclusiones\u00bb, que presuponga sin m\u00e1s sus premisas supremas como previamente dadas. Pero al mismo tiempo la d. tambi\u00e9n es necesariamente \u00abciencia de la esencia\u00bb y en este sentido \u00absistem\u00e1tica\u00bb, pues la historia narrada tiene una unidad y una estructura que se mantienen. Estas deber\u00ed\u00adan elaborarse conceptualmente en una teolog\u00ed\u00ada general, formal y fundamental. Dicha historia est\u00e1 siempre soportada por un n\u00facleo permanente que acontece una y otra vez en ella y que como tal es objeto de la teolog\u00ed\u00ada, a saber, por el \u00fanico acercamiento ben\u00e9volo de Dios al mundo. En medio del acontecer hist\u00f3rico aparece la esencia inmutable de Dios; y la historia ha entrado en aquella fase escatol\u00f3gica en que lo hist\u00f3ricamente contingente y lo esencial, en su relaci\u00f3n siempre hist\u00f3rica y jam\u00e1s igual, han encontrado su cercan\u00ed\u00ada definitiva e indisoluble (que a la vez permite su verdadera distinci\u00f3n), en aquella fase, por tanto, en que la Iglesia est\u00e1 en condiciones de hacer teolog\u00ed\u00ada seg\u00fan su contenido y tambi\u00e9n seg\u00fan su forma. Esta unidad y distinci\u00f3n entre el aspecto hist\u00f3rico o existencial y el esencial de toda d. hace comprensible que no puede darse una necesaria y universalmente aceptada articulaci\u00f3n de los tratados dogm\u00e1ticos. Se puede hablar solamente de los acentos predominantes dentro de las posibles dogm\u00e1ticas: desde una d. que es casi exclusivamente un relato sobre la historia de la salvaci\u00f3n hasta otra d. que o bien presupone la historia como material previamente dado y se limita a una teolog\u00ed\u00ada de conclusiones, o bien reflexiona casi exclusivamente sobre las estructuras de esta historia y de su apropiaci\u00f3n. Un tipo \u00abpuro\u00bb de d. estar\u00ed\u00ada en contradicci\u00f3n con la pluralidad interna de su objeto y caer\u00ed\u00ada en la presunci\u00f3n de poseer adecuadamente la unidad de este objeto. En cuanto a la esencia de los tratados particulares de una d., cf. ->protolog\u00ed\u00ada, -> Trinidad, &#8211;>antropolog\u00ed\u00ada, &#8211;>angelolog\u00ed\u00ada, -> gracia, -> cristolog\u00ed\u00ada, -> soteriolog\u00ed\u00ada, &#8211;> mariolog\u00ed\u00ada, -> eclesiolog\u00ed\u00ada, -> sacramentos, -> escatolog\u00ed\u00ada, ->teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[210] Parte o Rama de la Teolog\u00ed\u00ada que estudia las verdades y misterios revelados por Dios y confiado a la Iglesia. Los dogmas son las verdades que entran en la fe y que, por lo tanto, implican obligada aceptaci\u00f3n y el m\u00e1ximo respeto. 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