{"id":10521,"date":"2016-02-05T07:30:23","date_gmt":"2016-02-05T12:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domiciano\/"},"modified":"2016-02-05T07:30:23","modified_gmt":"2016-02-05T12:30:23","slug":"domiciano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domiciano\/","title":{"rendered":"DOMICIANO"},"content":{"rendered":"<p>[929]<\/p>\n<p>    Emperador romano del 81 al 96, sucedi\u00f3 a su hermano Tito, ambos hijo de Vespasiano. Fue buen gobernante sometiendo a la aristocracia a un poder centralizado y eficaz. Extendi\u00f3 las fronteras por el norte venciendo a los pueblos b\u00e1rbaros del Danubio.<\/p>\n<p>    Fue perseguidor de los cristianos y de los jud\u00ed\u00ados por su af\u00e1n de unificar las creencias como lo hizo con las leyes y los impuestos. Muri\u00f3 asesinado en una de las revueltas que no pudo sofocar. (Ver Persecuciones)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(TITO FLAVIO DOMICIANO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emperador romano y perseguidor de la Iglesia, hijo de Vespasiano y hermano menor y sucesor del emperador Tito; naci\u00f3 el 24 de octubre de 51 d.C., y rein\u00f3 desde el 81 al 96. A pesar de sus vicios privados se mostr\u00f3 como reformador de la moral y la religi\u00f3n.  Fue el primero de los emperadores en deificarse a s\u00ed mismo mientras viv\u00eda asumiendo el t\u00edtulo de \u201cSe\u00f1or y Dios\u201d. Tras la revuelta de Saturnino (93) organiz\u00f3 una serie de sangrientas proscripciones contra las familias ricas y nobles. Muri\u00f3 asesinado el 18 de septiembre de 96, en una conspiraci\u00f3n contra \u00e9l a la que se uni\u00f3 su esposa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando las Actas del reinado de Ner\u00f3n fueron revocadas despu\u00e9s de su muerte, se hizo una excepci\u00f3n en la persecuci\u00f3n de los cristianos (Tertuliano, Ad Nat., I, 7).  La revuelta jud\u00eda ech\u00f3 sobre ellos nueva impopularidad y la subsiguiente destrucci\u00f3n de la Ciudad Santa les priv\u00f3 de la \u00faltima protecci\u00f3n que pod\u00eda venirles por ser confundidos con los jud\u00edos.  As\u00ed Domiciano en sus ataques al partido aristocr\u00e1tico no encontr\u00f3 dificultad alguna en condenarlos como si fueran cristianos. Observar pr\u00e1cticas jud\u00edas ya no era legal; rechazar la religi\u00f3n nacional, sin la excusa de ser jud\u00edo, era ate\u00edsmo. De una u otra manera, ya como jud\u00edos o como ateos, los cristianos estaban expuestos al castigo. Entre los m\u00e1s famosos m\u00e1rtires de esta segunda persecuci\u00f3n estaban el primo de Domiciano, el c\u00f3nsul Flavio Clemente y M. Acilio Glabrio, que tambi\u00e9n hab\u00eda sido c\u00f3nsul. Flavia Domitila, esposa de Flavio, fue desterrada a Pandataria. Pero la persecuci\u00f3n no se limit\u00f3 a tales nobles v\u00edctimas. Vemos a muchos otros que sufrieron la muerte o la p\u00e9rdida de sus bienes (Dio Cassius, LXVII, IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro del Apocalipsis fue escrito en medio de esta tormenta, cuando muchos de los cristianos hab\u00edan ya perecido y muchos m\u00e1s les iban a seguir (San Ireneo, Adv. H\u00e6res., V, XXX).  Roma, \u201cla gran Babilonia\u201d \u201cestaba ebria con la sangre de los santos y de los m\u00e1rtires de Jes\u00fas (Apoc. 17,5, 6; 2,10, 13; 6,11; 13,15; 20,4). Al parecer el participar en las fiestas en honor de la divinidad del tirano era la prueba para los cristianos orientales. Aqu\u00e9llos que no adoraban la \u201cimagen de la bestia\u201d eran asesinados. El escritor une a su aguda denuncia de los perseguidores sus palabras de \u00e1nimo a los fieles profetizando la ca\u00edda de la gran ramera \u201cque emborracha a la tierra con el vino de su prostituci\u00f3n\u201d y empapa su t\u00fanica en su sangre. La Ep\u00edstola de San Clemente a los corintios tambi\u00e9n fue escrita por estos d\u00edas; y en ella, aunque se habla de los terribles juicios de los cristianos, no encontramos las mismas denuncias de los perseguidores. La Iglesia Romana continu\u00f3 leal al imperio y sigui\u00f3 orando a Dios para que \u00c9l dirigiera a los gobernantes y magistrados en el ejercicio del poder puesto en sus manos (Clem., Ep. ad Cor., c. LXI; cf. Rm. 13,1; 1 Pd. 2,13). Antes del fin de su reinado, Domiciano ces\u00f3 las persecuciones.  (Vea Persecuci\u00f3n).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  EUSEBIO, H. E.., III, xvii sqq. in P.G., XX; IRENEO, Adv. H\u00e6reses, V in P.G., VII; ALLARD, Hist. des Pers\u00e9cutions pendant les deux premiers si\u00e8cles (Paris, 1892); Diez Conferencias sobre los M\u00e1rtires (tr. Londres, 1907); Le Christianisme et l&#8217;Empire Romain (Paris, 1898).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Scannell, Thomas. \u00abDomitian.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05114b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo. L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[929] Emperador romano del 81 al 96, sucedi\u00f3 a su hermano Tito, ambos hijo de Vespasiano. Fue buen gobernante sometiendo a la aristocracia a un poder centralizado y eficaz. Extendi\u00f3 las fronteras por el norte venciendo a los pueblos b\u00e1rbaros del Danubio. 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