{"id":10534,"date":"2016-02-05T07:30:46","date_gmt":"2016-02-05T12:30:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/donatistas\/"},"modified":"2016-02-05T07:30:46","modified_gmt":"2016-02-05T12:30:46","slug":"donatistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/donatistas\/","title":{"rendered":"DONATISTAS"},"content":{"rendered":"<p>[929]<\/p>\n<p>      Rigoristas seguidores del Obispo de Casas Negras, en el Norte de Africa, llamado Donato. Negaban el perd\u00f3n con rigor a los pecadores. El S\u00ed\u00adnodo de Hipona, presidido por S. Agust\u00ed\u00adn del 393, los conden\u00f3 sin paliativos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Un partido reformista cism\u00e1tico de los siglos cuarto y quinto que toma su nombre de Donato, un obispo del norte de \u00c1frica. La protesta se origin\u00f3 cuando el obispo F\u00e9lix, un <em>traditor<\/em>, presidi\u00f3 la ordenaci\u00f3n del obispo de Cartago. El partido que pronto fue llamado donatista objet\u00f3 y se separ\u00f3 de la iglesia mayoritaria declarando que \u00e9sta hab\u00eda apostatado y que su bautismo no era v\u00e1lido. Se destacaron por su severa disciplina, por su insistencia en la separaci\u00f3n de la iglesia y el estado, y por los elevados requisitos que se exig\u00edan para el ministerio. Mantuvieron la regeneraci\u00f3n bautismal y el bautismo de infantes. Desafortunadamente, su consciente separatismo degener\u00f3 en una intolerancia y extremismo. El partido fue combatido por Agust\u00edn a comienzo del siglo V, pero el donatismo no fue destruido hasta la invasi\u00f3n de los v\u00e1ndalos en el a\u00f1o 428 d.C., y el islam en el siglo s\u00e9ptimo. Es significativo que las leyes esgrimidas contra el rebautismo de los donatistas se usara por los romanistas durante la Reforma para castigar con la pena capital a los anabaptistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">W.H.C. Frend, <em>The Donatist Church<\/em>; S.L. Greenslade, <em>Schism in the Early Church<\/em>; C.C. Willis, <em>St. Augustine and the Donatist Controversy<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">William Nigel Kerr<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (192). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El cisma donatista comenz\u00f3 en el a\u00f1o 311 y dur\u00f3 unos cien a\u00f1os, hasta la conferencia de Cartago de 411, despu\u00e9s de la cual su importancia se desvaneci\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Causas del cisma<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Ceciliano y Mayorino<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 LA CONDENA POR EL PAPA MELQUIADES<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El Concilio de Arl\u00e9s<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La pol\u00edtica de Constantino<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Los Circunceliones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 La persecuci\u00f3n de Macario<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 La restauraci\u00f3n del donatismo por Juliano<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 San Optato<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Los Maximianistas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 San Agust\u00edn<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 La \u00abCollatio\u00bb de 411<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 Escritores donatistas<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Causas del cisma<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para remontarnos a su origen tenemos que retroceder hasta la persecuci\u00f3n de Diocleciano. El primer edicto del emperador contra los cristianos (24 febrero 303) ordenaba que se destruyeran sus iglesias, que se entregaran los libros sagrados para ser quemados, mientras los cristianos quedaban fuera de la ley. En 304 siguieron penas m\u00e1s severas, al ordenar que todos ofreciesen incienso a los \u00eddolos bajo pena de muerte. Despu\u00e9s de la abdicaci\u00f3n de Maximiliano en 305, la persecuci\u00f3n parece haberse abatido sobre \u00c1frica. En Numidia, el gobernador Floro, infame por su crueldad y aunque algunos oficiales hubieran preferido, como el proc\u00f3nsul Anulino, no seguir adelante, fueron obligados. San Optato puede decir de los cristianos de todo el pa\u00eds que algunos fueron confesores, otros m\u00e1rtires, algunos cayeron, y solo los que estaban ocultos escaparon. Las exageraciones del car\u00e1cter africano aparecieron. Cien a\u00f1os antes, Tertuliano hab\u00eda ense\u00f1ado que no estaba permitido huir de la persecuci\u00f3n. Algunos fueron m\u00e1s all\u00e1 y se entregaron voluntariamente para ser m\u00e1rtires cristianos. Sus motivos no siempre estaban fuera de sospecha. Mensurio, obispos de Cartago, en una carta a Segundo, obispo de Tigisi, entonces obispo senior (primado) de Numidia, declara  que hab\u00eda prohibido que se honrara como m\u00e1rtires  a los que se hab\u00edan entregado voluntariamente o que presum\u00edan de poseer copias  de las Escrituras que no entregar\u00edan; algunos de ellos, dice, eran criminales y ten\u00edan deudas con el estado,  y pensaban  que por este medio se librar\u00edan  de una vida llena de opresi\u00f3n  o al menos borrar el recuerdo de sus fechor\u00edas o al menos ganar dinero o disfrutar en la prisi\u00f3n de la bondad y los cuidados de los cristianos.<br \/>\nLos abusos de los Circunceliones muestran que Mensurio ten\u00eda razones para justificar la severa postura que tom\u00f3. Explica que \u00e9l mismo ha llevado a su casa los libros sagrados de la iglesia y ha sustituido un cierto n\u00famero de escritos her\u00e9ticos que los perseguidores hab\u00edan tomado sin preguntar nada m\u00e1s; cuando el proc\u00f3nsul fue informado del enga\u00f1o rehus\u00f3 registrar la casa privada del obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, en su r\u00e9plica, y sin culpar a Mensurio, alaba a los m\u00e1rtires que hab\u00edan sido torturados  y asesinados en su provincia por negarse a entregar las Escrituras. El mismo replic\u00f3 al oficial que vino a registrar la casa: \u201cSoy un cristiano y un obispo, no un traidor\u201d. Esta palabra \u201ctraditor\u201d se convirti\u00f3 en una expresi\u00f3n t\u00e9cnica para designar a los que hab\u00edan  entregado los libros sagrados. Y tambi\u00e9n para los que hab\u00edan cometido los a\u00fan peores cr\u00edmenes de entregar los c\u00e1lices consagrados y hasta a sus propios hermanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que las relaciones entre los confesores que estaban en la c\u00e1rcel de Cartago y el obispo eran tensas. Si damos cr\u00e9dito a las actas donatistas sobre los 49 m\u00e1rtires de Abitene, \u00e9stos hab\u00edan roto su relaci\u00f3n con Mensurio. Esas actas nos informan de que Mensurio era \u00e9l mismo un traidor por su propia confesi\u00f3n y que su di\u00e1cono, Ceciliano,   maltrataba con m\u00e1s rabia a los m\u00e1rtires que los mismos perseguidores. Se pon\u00eda ante la puerta de la c\u00e1rcel con hombres armados con l\u00e1tigos para impedir que fueran socorridos y la comida que le tra\u00edan por piedad los cristianos era arrojada los perros por esos rufianes, desparramando por la calle la bebida que les tra\u00edan, de manera que los m\u00e1rtires cuya condena hab\u00eda diferido el  comprensivo proc\u00f3nsul mor\u00edan en prisi\u00f3n de hambre y sed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duchesne y otros creen que la historia es exagerada. Ser\u00eda mejor decir que el punto principal es incre\u00edble; los oficiales romanos no hubieran permitido que los prisioneros murieran de hambre. Los detalles \u2013 que Mensurio se confesara traditor, que impidiera que se socorriera a los confesores encarcelados \u2013est\u00e1 simplemente basado en la carta de Mensurio a Segundo. As\u00ed que podemos rechazar con seguridad toda la parte de la carta en las actas como ficci\u00f3n. La primera parte es aut\u00e9ntica: relata c\u00f3mo algunos de los fieles de Abitene ser reun\u00edan y celebraban los servicios religiosos dominicales, desafiando al edicto del emperador, bajo la direcci\u00f3n del sacerdote Saturnino, porque su obispo era un traditor y ya no le reconoc\u00edan.  Fueron enviados a Cartago, daban atrevidas respuestas cuando eran interrogados y fueron encarcelados por Anulino que puede haberles condenado a muerte inmediatamente. Todo el relato es caracter\u00edstico de un ferviente temperamento  africano. Podemos imaginarnos como el prudente Mensurio y su vicario, el di\u00e1cono Ceciliano, no eran muy queridos por la gente m\u00e1s excitable de sus feligreses. Sabemos como se hac\u00edan los interrogatorios para descubrir los libros sagrados porque se conservan  los informes de una investigaci\u00f3n en Cirta (despu\u00e9s Constantina, Numidia). El obispo y su clero estaban dispuestos a entregar todo lo que ten\u00edan, pero  no a traicionar a sus hermanos; pero a pesar de todo a\u00f1adieron que los nombres y direcciones eran bien conocidos de los oficiales. La investigaci\u00f3n  en Numidia era mas severa severo que en el \u00c1frica Proconsular. El registro fue dirigido por Munacio Felix, sacerdote perpetuo de los dioses, al cargo de la colonia de Cirta. Al llegar a la casa del obispo, acompa\u00f1ado de sus ayudantes, encontr\u00f3 a \u00e9ste con cuatro sacerdotes, tres di\u00e1conos, cuatro subdi\u00e1conos y varios fossores (enterradores).  Todos declararon que las Escrituras no estaban all\u00ed, sino en manos de los lectores y de hecho la caja donde se guardaban estaba vac\u00eda. Los cl\u00e9rigos presentes se negaron a dar los nombres de los lectores, diciendo que eran conocidos de los notarios. A excepci\u00f3n de los libros, les dieron un inventario completo de todas las posesiones de la iglesia: dos c\u00e1lices de oro, seis de plata,  seis vinajeras de plata, un cuenco de plata, seis l\u00e1mparas de plata , dos candelabros, siete bases peque\u00f1as de bronce de l\u00e1mparas con l\u00e1mparas once l\u00e1mparas de bronce con cadenas, ochenta y dos t\u00fanicas de mujer, veintiocho velos, diecis\u00e9is t\u00fanicas masculinas, trece pares de botas de hombre, cuarenta y siete pares de botas de mujer, diecinueve blusas de campesinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El subdi\u00e1cono Silvano trajo una caja de plata y otra l\u00e1mpara del mismo metal, que hab\u00eda encontrado detr\u00e1s de un jarro. En el comedor hab\u00eda cuatro barriles y siete jarras. Un subdi\u00e1cono sac\u00f3 un grueso libro. Despu\u00e9s se visitaron las casas de los lectores: Eugenio entreg\u00f3 cuatro vol\u00famenes, F\u00e9lix, el trabajador de mosaico, cinco, Victorino ocho, Projectus cinco grandes vol\u00famenes y dos peque\u00f1os, el gram\u00e1tico V\u00edctor dos c\u00f3dices y cinco cuadernillos de cinco hojas cada uno; Euticio de Cesarea declar\u00f3 que no ten\u00eda libros; la mujer de Coddeo entreg\u00f3 seis vol\u00famenes y dijo que no ten\u00eda m\u00e1s; aunque se sigui\u00f3 registrando sin resultados. Es interesante notar que los libros eran todos c\u00f3dices ( en forma de libro) no rollos, que no estaban de moda desde el siglo anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es de esperar que tan desgraciadas escenas no fueran frecuentes. En contraste, hallamos un escena de hero\u00edsmo en la historia de F\u00e9lix, obispo de Tibiuca que fue arrastrado ante el magistrado el mismo d\u00eda 5 de junio de 303, en que el decreto dado a conocer en la  ciudad. Rehus\u00f3 entregar ning\u00fan libro y fue enviado a Cartago .El proc\u00f3nsul Anulinus, incapaz de debilitar su determinaci\u00f3n encerr\u00e1ndole en aislamiento, le envi\u00f3 a Roma a Maximiano H\u00e9rcules.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el 305 la persecuci\u00f3n hab\u00eda disminuido y fue posible unir a catorce o m\u00e1s obispos  en Cirta para elegir al sucesor de Pablo. Presid\u00eda Segundo como primado y en su fervor, trat\u00f3 de examinar la conducta de sus colegas. Se reunieron en una casa privada, porque  a\u00fan no se hab\u00eda restituida la iglesia a los cristianos. \u201cDebemos juzgarnos primero a nosotros mismos\u201d, dec\u00eda el primado, \u201cantes de aventurarnos a ordenar a un obispo\u201d. A Donatus de Mascula  le dijo:\u201d Se dice que has sido un traidor.\u00bb \u00abTu sabes, replica el obispo como Floro intent\u00f3 que ofreciera incienso, pero Dios no me entreg\u00f3 en sus manos, hermano. Puesto que Dios me perdon\u00f3, deja que El me juzgue\u201d. \u00bfEntonces qu\u00e9 diremos de los m\u00e1rtires?, respondi\u00f3 Segundo. Fueron coronados porque no entregaron nada\u201d. \u201cEnv\u00edame a Dios \u201c, dijo Donato \u201ca \u00c9l le rendir\u00e9 cuentas\u201d. (De hecho un obispo no pod\u00eda someterse a penitencia  y era apropiadamente \u201creservado \u201c para Dios en este sentido). \u201cPonte a un lado\u201d, dijo el presidente y dirigi\u00e9ndose a Marinus de Aquae Tibilitanae  le dijo: \u201cTambi\u00e9n se dice que fuiste un traidor\u201d. \u201cYo entregu\u00e9 papeles a P\u00f3lux, mis libros est\u00e1n seguros\u201d y Segundo le dijo, \u201cponte en este lado\u201d y despu\u00e9s a Donato de Calama \u201cSe dice que fuiste un traidor\u201d. \u201cYo entregu\u00e9 libros de medicina\u201d. Parece que Segundo no lo crey\u00f3 o al menos pens\u00f3 que hac\u00eda falta un juicio, porque  dijo de nuevo:\u201dPonte a un lado\u201d. Despu\u00e9s de un vac\u00edo en las Actas, leemos que Segundo se volvi\u00f3 hacia V\u00edctor, obispo de Russicade: \u00abSe dice que has entregado los cuatro Evangelios\u201d\u201d. V\u00edctor replic\u00f3: \u201cEra el Curator Velentinus. Me oblig\u00f3 a arrojarlos al fuego. Perd\u00f3name esta falta y Dios tambi\u00e9n me perdonar\u00e1\u201d. Segundo dijo:\u201d \u201cPonte a un lado\u201d.  Segundo (despu\u00e9s de otro vac\u00edo) dijo a Purpurius de Limata: \u00abSe dice que has matado a los dos hijos de tu hermana Mileum. Purpurius contest\u00f3 con vehemencia:\u201d\u00bf\u201dPiensas que me asustas como a los otros? \u00bfQu\u00e9 hiciste t\u00fa mismo cuando el Curator uy sus oficiales intentaron que entregaras las Escrituras?\u00bfC\u00f3mo te las arreglaste  para salir libre  e indemne a no ser que les entregaras algo o mandaras que se les entregara? \u00a1Con toda certeza que no te dejaron ir por nada! Respecto a m\u00ed, he matado y mato a los que est\u00e1n contra m\u00ed. No me hagas decir nada m\u00e1s. Tu sabes que yo no me meto si no tengo nada que ver con algo\u201d.  Ante estos exabruptos, un sobrino de Segundo le dijo al primado:\u201d \u00bfHas o\u00eddo lo que dicen de ti? El esta listo para retirarse y empezar un cisma; y lo mismo se puede decir de todos aquellos q quienes acusas y s\u00e9 que son capaces de echarte y de condenarte y entonces s\u00f3lo t\u00fa ser\u00e1s el hereje.\u00bfA ti qu\u00e9 te importa lo que han hecho ellos?. Cada uno debe rendir cuentas a Dios\u201d.<br \/>\nSegundo (como se\u00f1ala S. Agust\u00edn) no ten\u00eda respuesta ante las acusaciones de Purpurius, as\u00ed que se volvi\u00f3 a los dos o tres obispos que a\u00fan no hab\u00edan sido acusados:\u201d\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is vosotros\u201d? Y ellos el contestaron: \u201cTienen a Dios  a quien deben rendir cuentas\u201d. Segundo dijo:\u201dVosotros sab\u00e9is y Dios sabe. Sentaos\u201d. Y todos contestaron: Deo gratis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas minutas nos han sido conservadas por S. Agust\u00edn. Los donatistas posteriores dijeron que eran falsas pero no solo pudo S. Optato hacer referencia al la edad del pergamino en el que estaban escritas sino que son f\u00e1cilmente cre\u00edbles por los testimonios dados antes de Zenofilo en el 320. Tanto Seeck como Duchesne (ver abajo) mantienen que son genuinas. En S. Optato o\u00edmos tambi\u00e9n de otro obispo n\u00famida ca\u00eddo que rehus\u00f3 asistir al concilio con el pretexto de una enfermedad de los ojos pero en realidad por miedo de que sus conciudadanos probaran que hab\u00eda ofrecido incienso, un crimen del que no eran culpables los otros obispos. Los obispos consagraron a un obispo,  a Silvano que como subdi\u00e1cono ayud\u00f3 a busacas los Vasos Sagrados, pero la gente de Cirta se levant\u00f3 contra \u00e9l  gritando que era un traidor y exigieron que se nombrara a un cierto Donato. Pero la gente del pa\u00eds y los gladiadores ya le estaban sentando en la silla episcopal  a la que fue llevado sobre los hombros de un hombre llamado Mutus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Ceciliano y Mayorino<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que un tal Donato de Casae Nigrae  caus\u00f3 un cisma durante al vida de Mensurius. En 311 Majencio obtuvo el dominio sobre \u00c1frica y un di\u00e1cono de Cartago, F\u00e9lix, fue acusado de escribir una carta difamatoria contra el tirano. Se dice que Mensurius ocult\u00f3 a este di\u00e1cono y fue llamado a Roma. . Fue absuelto pero muri\u00f3 en su viaje de vuelta. . Antes de su partida de \u00c1frica hab\u00eda dado los ornamentos de oro y plata de la iglesia  para el cuidado de los ancianos y hab\u00eda confiado el inventario de estos objetos a una mujer de edad que deb\u00eda entregarlo al siguiente obispo. Majencio dio libertad a los cristianos de manera que fue posible celebrar elecciones en Cartago. El obispo de Cartago, como el papa, era com\u00fanmente consagrado  por un obispo vecino, ayudado por algunos  otros de las cercan\u00edas. Era primado no solo de la provincia proconsular sino de otras provincias del norte de \u00c1frica, incluidas Numidia; Byzacene, Tripolitana y las dos Mauritanias, que eran todas gobernadas por el vicario de los prefectos. En cada una de estas provincias la primac\u00eda no iba unida a ninguna ciudad sino que la conservaba el obispo senior, hasta que S. Gregorio el Grande hizo el puesto electivo. S. Optato da a entender que los obispos de Numidia, muchos de los cuales no estaban lejos de Cartago, esperaban tener voz en la elecci\u00f3n; pero dos sacerdotes Botrus y Caelestius, que esperaban ser elegidos hab\u00edan arreglado las cosas de manera que  solo hubiera unos pocos obispos en la elecci\u00f3n. Ceciliano, el di\u00e1cono que hab\u00eda sido tan detestable para los m\u00e1rtires fue elegido   por todo el pueblo, colocado en la sede de Mensurius y consagrado por F\u00e9lix, obispo de Aptonga o Abtughi. Los ancianos encargados del tesoro de la iglesia fueron obligados a entregarlo; se unieron con Botrus y Caelestius  para no reconocer el nuevo obispo. Ayudados por una rica dama llamada Lucilla que guardaba rencor a Ceciliano porque le hab\u00eda afeado al costumbre de besar el hueso  de un m\u00e1rtir no canonizado (non vindicatus) antes de recibir la comuni\u00f3n. Probablemente tenemos aqu\u00ed de nuevo un m\u00e1rtir cuya muerte se debi\u00f3 a su propio fervor  mar controlado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, como el primado m\u00e1s cercano, lleg\u00f3 con sus sufrag\u00e1neos a Cartago  a juzgar el asunto y en un gran concilio de setenta obispos declar\u00f3 que la ordenaci\u00f3n de Ceciliano era inv\u00e1lida, por haber sido realizada por un traidor. Se consagr\u00f3 un nuevo obispo, Mayorino, que pertenencia a la casa de Lucila y que hab\u00eda sido lector en el diaconado de Ceciliano. Purpurius de Limata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ceciliano tomo posesi\u00f3n de la bas\u00edlica y de la sede de Cipriano; la gente estaba con \u00e9l , as\u00ed que se neg\u00f3 a presentarse ante el concilio. \u201cSi no estoy consagrado apropiadamente\u201d, dec\u00eda con iron\u00eda, \u201cque me traten como un di\u00e1cono y que impongan sus manos sobre mi y no sobre ning\u00fan otro\u201d.  Cuando le dieran esta respuesta, Purpurius grit\u00f3:\u201d Que venga aqu\u00ed que en vez de ponerlas sobre \u00e9l, e romperemos la cabeza con penitencias\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de extra\u00f1ar que las acciones de este concilio, que envi\u00f3 cartas a trav\u00e9s de \u00c1frica, tuvieran una gran influencia. Pero en Cartago se sab\u00eda que Ceciliano era el elegido por pueblo y no se cre\u00edan que Felix de Aptonga hab\u00eda entregado dos Sagrados Libros. Roma e Italia hab\u00edan dado a Ceciliano la comuni\u00f3n. La iglesia del moderado Mensurius no pensaba que la consagraci\u00f3n por un traidor fuera inv\u00e1lida ni siquiera il\u00edcita, si el traidor estaba en la posesi\u00f3n legal de su sede. El concilio de Segundo, por el contrario declar\u00f3 que un traidor no pod\u00eda actuar como obispo y que cualquiera que estuviera en comuni\u00f3n con los traidores fuera separado de la Iglesia. Se llamaban si mismos la Iglesia de los M\u00e1rtires y declaraban qu\u00e9 cualquiera que estuviera en comuni\u00f3n con pecadores p\u00fablicos como Ceciliano y F\u00e9lix estaban necesariamente excomulgados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>LA CONDENA POR EL PAPA MELQUIADES<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto hubo muchas ciudades que ten\u00edan dos obispos el uno en comuni\u00f3n con Ceciliano y el otro con Mayorino.<br \/>\nDespu\u00e9s de derrotar a Majenci0 (28 de octubre 312), Constantino due\u00f1o de Roma se mostr\u00f3 cristiano en sus actos. Escribi\u00f3 a Anulino, proc\u00f3nsul de \u00c1frica (\u00bfquiz\u00e1s el tolerante proc\u00f3nsul de  303?) restituyendo las iglesias a los cat\u00f3licos y dispensando a los cl\u00e9rigos de la \u201ciglesia cat\u00f3lica que preside Ceciliano\u201d de las funciones civiles (Eusebio, Hist. Eccl. X, v 15, and vii, 2). Y tambi\u00e9n escribi\u00f3 a Ceciliano (ibid., X, vi, 1) envi\u00e1ndole una orden de 3000 folles para que se distribuyera en \u00c1frica, Numidia y Mauritania; si hiciera falta m\u00e1s el obispo deb\u00eda pedirlo. A\u00f1ad\u00eda que hab\u00eda o\u00eddo sobre las personas turbulentas que intentaban corromper a la Iglesia y que hab\u00eda dad o ordenes al proc\u00f3nsul Anulino y al vicario de los prefectos que los redujeran y que Ceciliano, si lo necesitaba, deb\u00eda recurrir a estos oficiales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El partido opositor no perdi\u00f3 tiempo. Uso pocos d\u00edas despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n e estas cartas sus delegados, acompa\u00f1ados por una multitud, presentaron ante Anulinus dos paquetes de documentos que conten\u00edan las quejas de su partido contra Ceciliano para ser entregados al emperador. S. Optato ha conservado algunas palabras de su petici\u00f3n  en las que se ruega a Constantino que garantice jueces de la Galia, donde bajo las \u00f3rdenes de su padre, no hab\u00eda habido persecuci\u00f3n y por consiguiente tampoco traidores. Constantino conoc\u00eda  la constituci\u00f3n de la Iglesia demasiado bien para conceder  que los obispos galos  juzgaran a los primados de \u00c1frica. Inmediatamente deriv\u00f3 el asunto al papa, indicando su intenci\u00f3n, laudable pero demasiado optimista,  de no permitir cismas en la Iglesia Cat\u00f3lica. Pero para que los cism\u00e1ticos africano no tuvieran razones de queja orden\u00f3 a tres de los m\u00e1s importantes obispos galos Reticius de Autun, Maternus de Colonia y  Marinus de Arles, que fueran a roma para asistir al juicio. Orden\u00f3 a Ceciliano que se presentara all\u00ed con diez obispos de sus acusadores y diez de los de su propia comuni\u00f3n. El memorial contra Ceciliano lo env\u00edo al papa, que sabr\u00eda hacer con \u00e9l , dec\u00eda,  el procedimiento a emplear  para concluir todo el asunto seg\u00fan la justicia. (Eusebio, Hist. Eccl., X, v, 18). El papa Melqu\u00edades llam\u00f3 a quince obispos italianos para que le asistiesen.<br \/>\nDesde este momento hallamos que en todos los asuntos importantes los papas emiten sus cartas decretales desde un peque\u00f1o consejo de obispos y hay huellas anteriores de esta costumbre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la cabeza de los diez obispos donatistas (porque ya  podemos darles provisionalmente ese nombre) iba el obispo Donato de Casae Nigrae. Optato, Agust\u00edn y otros apologistas cristianos asumen que este era \u201cDonato el Grande\u201d, el sucesor de Mayorino como obispo cism\u00e1tico de Cartago. Pero los donatistas de tiempos de S. Agust\u00edn lo negaban preocupados, porque no quer\u00edan admitir que su protagonista hab\u00eda sido condenado y que los cat\u00f3licos en la conferencia de  411 les garantizaban la existencia de un Donato, obispo de Casae Nigrae, que se hab\u00eda distinguido por su activa hostilidad contra Ceciliano. Hay autores modernos que aceptan esto. Pero parece inconcebible que, si Mayorino estaba aun vivo,  no se le hubiera obligado a ir a Roma. M\u00e1s a\u00fan, ser\u00eda muy extra\u00f1o,  que un tal Donato de Casae Nigrae apareciera como l\u00edder del grupo , sin explicaci\u00f3n alguna, a no ser que Casae Nigrae fuera simplemente el lugar de nacimiento de Donato el Grande. Si asumimos que Mayprino hab\u00eda fallecido y hab\u00eda sido sucedido por Donato el Grande justamente antes del juicio en Roma, entenderemos por qu\u00e9 Mayorino no vuelve a ser mencionado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las acusaciones contra Ceciliano en el memorial, fueron descartadas, por ser an\u00f3nimas y sin pruebas. Los testigos tra\u00eddos desde \u00c1frica reconocieron que no ten\u00edan anda contra \u00e9l. Donato por otra parte qued\u00f3 convicto  de su propia confesi\u00f3n  de haber rebautizado  y de haber puesto sus manos en penitencia sobre los obispo  &#8211; lo que estaba prohibido por la ley eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tercer d\u00eda Melqu\u00edades pronunci\u00f3 una sentencia un\u00e1nime: Ceciliano hab\u00eda de ser mantenido en la comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica. Si los obispos donatistas volv\u00edan a la Iglesia, all\u00ed donde hab\u00eda dos obispos rivales, el  m\u00e1s joven deb\u00eda retirarse y se le deb\u00eda proveer con otra sede. Los donatistas estaban furiosos. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, su sucesor declar\u00f3 que el papa Melqu\u00edades era \u00e9l mimo un traidor, y que por ello no hab\u00edan aceptado su decisi\u00f3n. Aunque no hay nada que diga que esto se menciono en su debido tiempo. Pero los diecinueve obispos , en Roma, fueron enfrentados con los setenta obispos del Concilio de Cartago, y se pidi\u00f3 un nuevo juicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>El Concilio de Arl\u00e9s<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constantino estaba enfadado , pero viendo que el grupo era poderoso en \u00c1frica, reuni\u00f3 un concilio  de todo el Occidente ( es decir la totalidad de sus dominios en ese momento) que deb\u00eda reunirse en Arl\u00e9s el 1 de agosto de 314.. Melqu\u00edades hab\u00eda muerto  y a su sucesor S. Silvestre le pareci\u00f3 inapropiado dejar Roma, poniendo as\u00ed un antecedente que repiti\u00f3 en el caso de Nicea y que sus sucesores siguieron en los casos de Sardica, Rimini, y los concilios ecum\u00e9nicos orientales. Entre cuarenta y cincuenta sedes estaban representadas  por obispos o delegados: los obispos de Londres, York y Lincoln estuvieron presentes. S. Silvestre envi\u00f3 legados.<br \/>\nEl concilio conden\u00f3 a los donatistas y redact\u00f3 varios c\u00e1nones; inform\u00f3 en una carta al papa, que a\u00fan existe, pero como en el caso de Nicea, no se conservan las actas, ni se mencionan ninguna vez por los antiguos. Los Padres conciliares, en  su saludo a Silvestre, diciendo que hab\u00eda decidido correctamente al no dejar el lugar \u201cdonde los Ap\u00f3stoles se sientan diariamente para juzgar\u201d y que si hubiera estado presente quiz\u00e1s hubieran sido m\u00e1s severos con los herejes. Uno de los c\u00e1nones proh\u00edbe rebautizar ( lo que a\u00fan se practicaba en \u00c1frica); otro declara que los que acusan falsamente a sus hermanos solo tendr\u00e1n la comuni\u00f3n a la hora de la muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, hab\u00eda que negar la comuni\u00f3n a los traidores, pero s\u00f3lo si su falta ha sido probada por actos p\u00fablicos oficiales; aquellos  los que han ordenado  han de retener su posici\u00f3n. El concilio tuvo algunos efectos en \u00c1frica, pero el cuerpo principal de donatistas no se movi\u00f3 de sus posturas. Apelaron del concilio al Emperador, que se horroriz\u00f3: \u201c\u00a1O insolente locura\u201d, escribi\u00f3 \u201cApelan del cielo a la tierra, de Jesucristo al hombre!\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>La pol\u00edtica de Constantino<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador retuvo a los enviados donatistas en la Galia, despu\u00e9s de echarlos. Parece que pens\u00f3 en enviar a por Ceciliano y despu\u00e9s de permitir un completo examen en \u00c1frica El caso de F\u00e9lix de Aptonga se examin\u00f3 por orden suya en Cartago  en febrero de 315 (probablemente S. Agust\u00edn se equivoca al se\u00f1alar 314). Las minutas  nos han llegado  mutiladas: S. Optato se refiere a ellas que las puso como ap\u00e9ndice en su libro con otros documentos y S. Agust\u00edn las cita con frecuencia. Se mostraba que la carta presentada por los donatistas para probar el crimen de F\u00e9lix hab\u00eda sido interpolada por un tal Ingentius, As\u00ed como por el testigo de Alfius, el escritor de la carta. Se demostr\u00f3 que F\u00e9lix estaba ausente en el momento del registro de los Libros Sagrados en Aptonga. Constantino llam\u00f3 a Roma a Ceciliano  y a sus oponentes, pero Ceciliano, por razones que no sabemos, no apareci\u00f3. Ceciliano y Donato el Grande  (que ya era en este momento obispo) fueron llamados a Mil\u00e1n donde Constantino oy\u00f3 muy atentamente a las dos partes. Declar\u00f3 que Ceciliano era inocente y un excelente obispo (Agust\u00edn, Contra Cresconium, III lxxi). Los retuvo a los dos en Italia mientras enviaba a dos obispos Eunomius y Olympius, a \u00c1frica para dejar a un lado a Ceciliano y a Donato, y sustituir con un nuevo obispo que aceptaran todas las partes. Es de presumir que Ceciliano y Donato hab\u00edan aceptado esto; pero la violencia de los sectarios hizo imposible que reste plan se llevara a cabo. Eunomius y Olympius declararon en Cartago que la iglesia cat\u00f3lica era la que est\u00e1 extendida por todo el mundo y que la sentencia contra los donatistas  no se pod\u00eda anular. Se pusieron en comunicaci\u00f3n con el clero de Ceciliano volvieron a Italia. Donato volvi\u00f3 a Cartago y Ceciliano, al saberlo se sinti\u00f3 libre de hacer lo mismo. Finalmente, Constantino orden\u00f3 que las iglesias que hab\u00edan sido tomadas por los donatistas fueran entregadas a los cat\u00f3licos y se confiscaron sus otros lugares de reuni\u00f3n. Los convictos (\u00bfde calumnia?) perdieron sus bienes. Los militares se encargaron del desahucio. Un antiguo serm\u00f3n sobre la pasi\u00f3n de los donatistas \u201cm\u00e1rtires\u201d, Donato y Advocato, describe tales escenas. En una de ellas ocurri\u00f3 una masacre, entre los muertos hab\u00eda un obispo, si hemos de creer a este curioso documento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los donatistas estaban orgullosos de \u201cla persecuci\u00f3n de Ceciliano\u201d que \u201cLos Puros\u201d sufrieron a manos de la Iglesia de los Traidores. El comes Leoncio y el dux Ursacio eran un objetivo especial de su indignaci\u00f3n.<br \/>\nEn el 320 llegaron unas revelaciones desagradables para los \u201cPuros\u201d. Nundinarius, un di\u00e1cono de Cirta, tuvo una desavenencia con su obispo, Silvano, que orden\u00f3 que fuera apedreado. As\u00ed lo dec\u00eda a en su queja a cierto obispos de Numidia, la que amenazaba de que si no utilizaban su influencia  a su favor con Silvano, dir\u00eda lo que sab\u00eda de ellos. Como no le hicieron caso, present\u00f3 el asunto ante Zenophilus, el consular de Numidia. Las minutas nos han llegado de forma fragmentaria en el ap\u00e9ndice de Optato, bajo el t\u00edtulo \u00abGesta apud Zenophilum\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nundinarius present\u00f3 cartas de Purpurius y otros obispos a Silvano y a la gente de Cirta,  tratando de hacer las paces con el inconveniente di\u00e1cono.  Se leyeron las minutas de los registros en Cirta, que ya hemos citado, y los testigos fueron llamados para que confirmaran su exactitud, incluyendo a dos de los  fossores que estuvieron presente y un lector, Victorio el gram\u00e1tico. Se mostr\u00f3 que Silvano no solo era un traidor, sino que hab\u00eda ayudado a Purpurius, junto don dos sacerdotes y un di\u00e1cono, el en robo de ciertos barriles de vinagre que pertenec\u00edan al tesoro, que estaban en el templo de Serapis. Silvano hab\u00eda ordenado a un sacerdote por la suma de 20 folles. Qued\u00f3 establecido que del dinero dado por Lucilla para los pobres nada les hab\u00eda llegado. Y as\u00ed se demostr\u00f3 que Silvano, uno de los m\u00e1s importantes de la \u201ciglesia de los Puros\u201d, que hab\u00eda afirmado que comunicar con cualquier traidor era estar fuera de la Iglesia, era un traidor. Fue exilado por el consular por robar el tesoro, por obtener dinero bajo falsos pretextos y por haberse hecho ordenar obispo con violencia. Los donatistas m\u00e1s tarde prefer\u00edan decir que fue desterrado  por rehusar comunicar con los \u00abCecilianistas\u00bb, y Cresconius lleg\u00f3 hasta hablar de la \u201cpersecuci\u00f3n de Zenophilus\u00bb.  Pero deb\u00eda estar claro para todos, que los que consagraron a Mayorino hab\u00edan llamado traidores a sus oponentes traidores para cubrir su propia delincuencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El grupo de los donatistas debe su \u00e9xito en parte a la habilidad de su l\u00edder, Donato, el sucesor de Mayorino. Parece que mereci\u00f3 el t\u00edtulo de \u201cEL Grande\u201d por su elocuencia y fuerza de car\u00e1cter. Sus escritos se han perdido. Su influencia en el grupo era extraordinaria. S. Agust\u00edn se pronuncia con frecuencia contra su arrogancia e impiedad porque casi era adorado por sus seguidores. Se dice que en su vida le gustaba mucho que le adularan y despu\u00e9s de morir fue contado entre los m\u00e1rtires y hasta se le atribuyeron milagros.<br \/>\nEn el 321 Constantino cedi\u00f3 algo en sus rigurosas medidas, al ver que no produc\u00edan la paz que esperaba y d\u00e9bilmente rog\u00f3 a los cat\u00f3licos que aguantaran a los Donatistas con paciencia, lo que no era f\u00e1cil porque los cism\u00e1ticos estallaron en violencia. En Cirta, habiendo vuelto Silvano, se apoderaron de la bas\u00edlica que el emperador hab\u00eda construido para los cat\u00f3licos. Y Constantino al ver que no ced\u00eda no vio otra manera que construir otra. Eran numerosos por toda \u00c1frica, pero sobre todo en Numidia. Ense\u00f1aban que en el resto del mundo la Iglesia Cat\u00f3lica hab\u00eda perecido por haber estado en comuni\u00f3n con el traidor Ceciliano. Ellos eran la verdadera Iglesia. Si un cat\u00f3lico entraba en sus iglesias, lo echaban y lavaban con sal el pavimento donde hab\u00eda estado. Cualquier cat\u00f3lico que se uniera a ellos era obligado a ser rebautizado. Afirmaban que sus obispos y ministros no ten\u00edan faltas porque de lo contrario sus administraciones ser\u00edan inv\u00e1lidas, aunque de hecho fueran convictos de ebriedad y otros pecados. S. Agust\u00edn nos dice bas\u00e1ndose en la autoridad de Taconio que los  que los donatistas reunieron un concilio de doscientos cincuenta obispos en el que discutieron  durante setenta y cinco d\u00edas la cuesti\u00f3n de la repetici\u00f3n del bautismo y finalmente decidieron  en los casos en que los traidores rehusaran ser bautizados de nuevo  deb\u00edan ser admitidos a la comuni\u00f3n a pesar de ello. Los obispos de donatistas de Mauritania no rebautizaban a l9os traidores hasta tiempos de Macario. Fuera de \u00c1frica los donatistas ten\u00edan un obispo  que resid\u00eda en la propiedad de un seguidor, en Espa\u00f1a,  y al los primeros tiempos del cisma  hicieron un obispo para su peque\u00f1o grupo de Roma, que, al parecer, se reun\u00eda en una colina fuera de la ciudad y se llamaban \u201cMontenses\u201d. Esta \u201cantipapal sucesi\u00f3n con un comienzo\u201d era frecuentemente ridiculizada por los escritores cat\u00f3licos. La serie inclu\u00eda a Felix, Bonifacio, Encolpius, Macrobius (c. 370), Luciano, Claudiano (c. 378), y de Nuevo en 411.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Los Circunceliones<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fecha de la primera aparici\u00f3n  de los circunceliones es incierta, pero probablemente fue antes de la muerte de Constantino. Eran sobre todo entusiastas r\u00fasticos, que no sab\u00edan lat\u00edn; hablaban p\u00fanico. Se ha sugerido que quiz\u00e1 fueran de sangre ber\u00e9ber. Se unieron a los donatistas, que los llamaban agnostici y \u201csoldados de Cristo\u201d, pero en verdad eran bandoleros. En todas partes de \u00c1frica se encontraban tropas de ellos. No ten\u00edan ocupaciones regulares, sino que recorr\u00edan las zonas armados, como locos. No usaban espadas porque se le hab\u00eda dicho a S. Pedro que pusiera la espada en al vaina, pero realizaban continuos actos de violencia con garrotes, que llamaban \u201cisraelitas\u201d. Les daba palizas a las v\u00edctimas, sin matarlas, dej\u00e1ndolas para que murieran. En tiempos de S. Agust\u00edn, sin embargo, ya usaban espadas y toda clase de armas, recorr\u00edan los sitios acompa\u00f1ados de mujeres no casadas, jugaban y beb\u00edan. Su grito de batalla era Deo laudes, y no hab\u00eda peores bandados con los que encontrarse. Buscaban la muerte con frecuencia, contando el suicidio como martirio. Eran especialmente aficionados a arrojarse desde precipicios y m\u00e1s raramente al agua o al fuego. Hasta las mujeres se infectaron con esta costumbre y las que hab\u00edan pecado se arrojaban desde los acantilados  para hacer penitencia por sus faltas. A veces los circunceliones buscaban la muerte en manos de otros, pagando a hombres para que los mataran o amenazando matar a un pasajero si no los mataba o induciendo a los magistrados con su violencia a condenarles a la ejecuci\u00f3n. Mientras existi\u00f3 el paganismo asist\u00edan en grandes grupos a cualquier sacrificio no para destruir a los \u00eddolos, sino para ser martirizados. Teodoreto dice que un circunceli\u00f3n sol\u00eda anunciar su intenci\u00f3n de ser m\u00e1rtir con mucho tiempo de antelaci\u00f3n, para ser bien alimentado  y bien tratado como una bestia destinada al matadero. Relata una historia divertida (Haer. Fab., IV, vi) a la que tambi\u00e9n se refiere S. Agust\u00edn. Un grupo de esos fan\u00e1ticos, engordados como faisanes, se encontraron un joven  y le ofrecieron una espada desnuda para que se la clavara, amenaz\u00e1ndole con matarle si no lo hac\u00eda. El muchacho pretendi\u00f3 temer que una vez que hubiera matado a unos cuantos, el resto cambiara de opini\u00f3n  y vengara las muertes  de sus amigos e insisti\u00f3 que todos deb\u00edan estar atados. Ellos estuvieron de acuerdo  y cuando estaban indefensos, el joven les dio a cada uno una buena paliza y se escap\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las controversias con los cat\u00f3licos, los obispos donatistas no estaban orgullosos de sus seguidores. Declararon que precipitarse dese un acantilado  hab\u00eda sido prohibido en los concilios. Pero los cuerpos de estos suicidas eran honrados de forma sacr\u00edlega y las masas celebraban sus aniversarios. Sus obispos no pod\u00edan hacer otra cosa que consentirlos y con frecuencias estaban contentos con el fuerte armamento de los circunceliones. Teodoreto, un poco despu\u00e9s de la muerte de S. Agust\u00edn, no conoc\u00eda a otros donatistas que los circunceliones y ellos eran los t\u00edpicos donatistas ante los ojos  de todos los de fuera de \u00c1frica. Eran especialmente peligrosos para el clero cat\u00f3lico, cuyas casas atacaban y desvalijaban. Les golpeaban  y her\u00edan, pon\u00edan lima y vinagre en sus ojos y hasta les forzaban a que se volvieran a bautizar. Bajo el mando de Axidus y Fasir \u201clos l\u00edderes de los santos\u201d en Numidia, tanto la propiedad como los caminos eran inseguros, se proteg\u00eda a los deudores, los esclavos eran colocados en los carros de sus se\u00f1ores, haciendo que sus se\u00f1ores salieran huyendo ante ellos. Por fin, los obispos donatistas invitaron a un general llamado Taurinus para que reprimiera esas extravagancias.  Hall\u00f3 resistencia en un lugar llamado Octava donde los altares y tabletas mostraban, en tiempos de S. Optato, la veneraci\u00f3n que se daba a los circunceliones matados, pero a los que sus obispos negaban el honor debido a los m\u00e1rtires. Parece que en 336-7 el proefectus proetorio de Italia, Gregorio tom\u00f3 algunas medidas contra los donatistas , porque S.Optato nos dice que Donato le escribi\u00f3 una carta que comenzaba:\u201dGregorio, mancha en el senado y desgracia de los prefectos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>La persecuci\u00f3n de Macario<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Constantino se hizo due\u00f1o de oriente derrotando a Licinio en 323, fue prevenid de el crecimiento del arrianismo en el oriente, de enviar, como esperaba hacer, obispos orientales a \u00c1frica para arreglar las diferencias entre donatistas y cat\u00f3licos. Ceciliano de Cartago estuvo presente en el concilio de Nicea en 325 y su sucesor, Grato, en el de Sardica en 342. El conciliabulum de los orientales en aquella ocasi\u00f3n escribi\u00f3 una carta a Donato, como si fuera el verdadero obispo de Cartago; pero los arrianos no se ganaron el apoyo de los donatistas, que consideraban todo el oriente , separado de la Iglesia que s\u00f3lo sobreviv\u00eda en \u00c1frica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador Constante quer\u00eda como su padre conseguir la paz en Afrecha. En 347 envi\u00f3 a dos comisionados Pablo y Macario, con grandes sumas de dinero para ser distribuidas. Donato vio en eso un intento de ganarse a sus seguidores con sobornos y recibi\u00f3 a los enviados con insolencia diciendo: \u00bfQu\u00e9 tiene el emperador que ver con la iglesia?  Y les prohibi\u00f3 aceptar nada de Constante. Pero parece que en muchos sitios la misiva fue bien recibida. Sin embargo en Bagai en Numidia el Obispo, Donato, reuni\u00f3 a los circunceliones de los alrededores, ya excitados por sus obispos y Macario se vio obligado a requerir protecci\u00f3n militar. Los circunceliones le atacaron y mataron a dos o tres soldados. Entonces la tropa se convirti\u00f3 e incontrolable y mat\u00f3 a varios donatistas. Este desafortunado incidente fue siempre restregado en la cara de los cat\u00f3licos a los que llamaron macarianos. Los donatistas declararon que Donatus de Bagai hab\u00eda sido precipitado desde una roca y otro obispo Marculus, arrojado a un pozo. Existen las actas, de otros dos m\u00e1rtires donatistas de 347, Maximiano e Isaac; que parecen pertenecer a Cartago y que Harnack atribuye al antipapa Macrobio. Al parecer, despu\u00e9s de que comenz\u00f3 la violencia los enviados ordenaron a los donatistas que se unieran a la iglesia aunque no quisieran. Muchos de los obispos huyeron  con sus partidarios; unos pocos se unieron a los cat\u00f3licos y el resto fue deportado. Donato el Grande muri\u00f3 en el exilio. Un donatista llamado Vitelio compuso un libro  para mostrar que  los siervos de Dios son odiados por el mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una misa solemne se celebr\u00f3 en cada lugar en que se logr\u00f3 la unidad completa y los donatistas esparcieron el rumor de que im\u00e1genes (obviamente del emperador) se iban a colocar en el altar y ser adoradas. Cuando se vio que nada de eso se hizo y que los enviados hicieron simplemente un discurso a favor de la unidad, parece que la uni\u00f3n sufri\u00f3 menos violencia de la que se esperaba. Los cat\u00f3licos y sus obispo alabaron a Dios por la paz conseguida, aunque declararon que no eran responsables de la acci\u00f3n de Paulo y Macario. Al a\u00f1o siguiente, Grato, el obispo cat\u00f3lico de Cartago, celebr\u00f3 un concilio e el que se prohibi\u00f3 la reiteraci\u00f3n del bautismo, mientra, para agradar a los donatistas reunidos, los traidores fueron condenados de nuevo. Se prohibi\u00f3 honrar a los suicidas como m\u00e1rtires.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>La restauraci\u00f3n del donatismo por Juliano<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz fue feliz para \u00c1frica y los medios uy la manera forzosa con la que se obtuvo  se justificaba por la violencia de los sectarios. Pero con el acceso de Juliano el Ap\u00f3stata en el 361 hizo que todo cambiara. Encantado de crear confusi\u00f3n en el cristianismo, Juliano autoriz\u00f3 a los obispos cat\u00f3licos exilados por Constantino, que volvieran a sus sedes que ahora ocupaban los arrianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alos donatistas, expulsados por Constante, se les permiti\u00f3 volver a petici\u00f3n propia, y se les devolvieron sus bas\u00edlicas. El resultado de estas pol\u00edticas fue la violencia tanto en oriente como en occidente. \u201cVuestra furia\u201d, escrib\u00eda S. Optato, \u201cvolvi\u00f3 a \u00c1frica en el mismo momento que el diablo puesto en libertad\u201d,  ya que el mismo emperador restaur\u00f3 la supremac\u00eda del paganismo  y a los Donatistas, en \u00c1frica. El decreto de Juliano les pareci\u00f3 tan ignominioso que el emperador Honorio, en 405, hizo que se expusiera p\u00fablicamente por \u00c1frica para su verg\u00fcenza. S. Optato da un vehemente cat\u00e1logo de excesos cometidos por los donatistas a su regreso. Invadieron las bas\u00edlicas con armas, cometieron tantos asesinatos que se envi\u00f3 un informe al emperador. Bajo las \u00f3rdenes de dos obispos, un grupo atac\u00f3 la bas\u00edlica de Lemellef; quitaron las tejas del tejado y cubrieron con ellas a los di\u00e1conos que estaban alrededor del altar y mataron a dos de ellos. En Mauritania, la vuelta de los donatistas se caracteriz\u00f3 por las revueltas. En Numidia, dos obispos se aseguraron la complacencia de los magistrados confundiendo a la poblaci\u00f3n, expulsando a los fieles, hiriendo a los hombres mujeres y ni\u00f1os. Puesto que no admit\u00edan la validez de los sacramentos administrados por traidores, cuando tomaban las bas\u00edlicas arrojaban la Sagrada Eucarist\u00eda a los perros, pero \u00e9stos, inflamados de locura atacaron a sus propios due\u00f1os. Una ampolla de crisma arrojada por la ventana se encontr\u00f3 entre las rocas sin que se hubiera roto. Dos obispos fueron culpables de rapto: uno de ellos cogi\u00f3 al anciano obispo cat\u00f3lico y la conden\u00f3 a hacer penitencia p\u00fablica. A todos los cat\u00f3licos que obligaban a unirse a su causa eran hechos penitentes, hasta los cl\u00e9rigos de cualquier rango y hasta a los ni\u00f1os, contra la ley de la Iglesia, algunos durante un a\u00f1o o por un mes y algunos por un d\u00eda. Al tomar posesi\u00f3n de una bas\u00edlica, destru\u00edan el altar o lo quitaban o al menos rascaban la superficie. A veces romp\u00edan los c\u00e1lices y vend\u00edan el material. Lavaban los pavimentos, paredes, y columnas. No contentos con recuperar sus iglesias empleaban a funcionarios paganos para obtener para ellos la posesi\u00f3n de los vasos sagrados, muebles, ropa del altar, dejando a la congregaci\u00f3n cat\u00f3lica sin libros. Los cementerios se cerraron para los muertos cat\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revuelta de Firmus, un jefe mauritano que desafi\u00f3 al poder romano y acab\u00f3 asumiendo  las  costumbres de emperador (366-72), fue apoy7ada si duda por muchos donatistas . Las leyes imperiales contra ellos fueron reforzadas por Valentiniano en 373 y por Graciano que en 377 escribi\u00f3 al vicario de los prefectos, Flaviano ( que era donatista) ordenando que todas las bas\u00edlicas de los cism\u00e1ticos fueran entregadas a los cat\u00f3licos. S. Agust\u00edn afirma que se incluyeron hasta las iglesias que hab\u00edan construido los donatistas. El mismo emperador requiri\u00f3 de Claudiano, el obispo donatista en Roma,  que volviera a \u00c1frica; como se neg\u00f3 a obedecer, un  concilio romano orden\u00f3 que lo alejaran cien millas de la ciudad. Es probable que el obispo  cat\u00f3lico de Cartago, Genethlius, hiciera que las leyes se aplicaran con menos severidad en \u00c1frica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>San Optato<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El campe\u00f3n cat\u00f3lico, San Optato Obispo de Milevis, public\u00f3 su gran obra \u201cDe schismate Donatistarum\u00bb en respuesta a la del obispo donatista de Cartago Parmeniano, bajo Valentiniano y Velente 364-375 (as\u00ed S. Jer\u00f3nimo). Optato nos dice que escrib\u00eda despu\u00e9s de la muerte de Juliano (363) y m\u00e1s de 60a\u00f1os desde el principio del cisma (quiere decir la persecuci\u00f3n de 303). Lo que tenemos de el es una segunda edici\u00f3n, puesta al d\u00eda por el autor despu\u00e9s de que subiera al trono el papa Siricio (diciembre 384) un s\u00e9ptimo libro a\u00f1adido a los seis originales. En el primer libro describe el origen y crecimiento del cisma; en el segundo muestra las notas de la verdadera Iglesia; en el tercero defiende a los cat\u00f3licos de la acusaci\u00f3n de perseguir, sobre todo en los d\u00edas de Macario. En el cuarto refuta las pruebas de Parmeniano tomadas de la Escritura de que el sacrificio de un pecador est\u00e1 polucionado. En el quinto muestra la validez del bautismo aunque sea conferido por pecadores, porque es el mismo Cristo quien lo confiere y el ministro es s\u00f3lo un instrumento. Este la primera afirmaci\u00f3n importante doctrinal de que la gracia de los sacramentos  se deriva del opus operatum de Cristo independientemente del valor del ministro. En el sexto libro  describe la violencia de los donatistas y la forma sacr\u00edlega en la que trataban los altares cat\u00f3licos. En el s\u00e9ptimo trata principalmente  de la unidad de reuni\u00f3n  y vuelve al tema de Macario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llama a Parmeniano \u201chermano\u201d y quiere tratar a los donatistas como hermanos, puesto que no eran herejes. Como algunos otros Padres, sostiene que solo los paganos y los herejes van al infierno; los cism\u00e1ticos y los cat\u00f3licos ser\u00e1n salvados despu\u00e9s de un purgatorio necesario. Esto es lo m\u00e1s curioso, porque antes y despu\u00e9s de \u00e9l en \u00c1frica, Cipriano y Agust\u00edn ense\u00f1an ambos que el cisma es tan malo como la herej\u00eda, si no peor.. S. Optato era muy venerado por S. Agust\u00edn y despu\u00e9s por S. Fulgencio. Escribe a veces con vehemencia, a veces con violencia, a pesar de sus protestas de amistad: pero es arrastrado por su indignaci\u00f3n. Su estilo es fuerte y efectivo, con frecuencia conciso y epigram\u00e1tico. Puso como ap\u00e9ndice a sus libros una colecci\u00f3n de documentos que conten\u00edan las pruebas de la historia que relataba. Su dossier se hab\u00eda recogido mucho antes, ciertamente, y de todas las maneras  antes de la paz de 347 y no mucho despu\u00e9s  del \u00faltimo documento que contiene, que est\u00e1 datado en febrero de 330; el resto no son posteriores a 321 y posiblemente pudieron ser reunidos ese a\u00f1o. Desafortunadamente estos importantes testimonios hist\u00f3ricos nos han llegado en un solo manuscrito mutilado, cuyo arquetipo tambi\u00e9n estaba incompleto. La colecci\u00f3n fue usada libremente en la conferencia de 411 y es citada con frecuencia y con cierta amplitud por S. Agust\u00edn  que ha preservado muchas partes interesantes de de otra forma nos ser\u00edan desconocidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Los Maximianistas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que Agust\u00edn se pusiera el manto de Optato junto con una doble parte de su esp\u00edritu, los cat\u00f3licos hab\u00edan ganando nuevos y victoriosos discusiones por la divisi\u00f3n de los donatistas entre ellos. Como muchos otros cism\u00e1ticos, este cisma aliment\u00f3 dentro de s\u00ed otros cismas. En Mauritania  y Numidia estas sectas separadas eran tan numerosas que los donatistas mismos no pod\u00edan  nombrarlas todas. Se oye hablar de Urbanistas, Claudianistas, que se unieron al grupo principal de Primianus de Cartago; Rogatistas, una secta mauritana, moderada, ya que ning\u00fan circunceli\u00f3n pertenec\u00eda a ella. Los Rogatistas eran severamente castigados all\u00ed donde los donatistas pod\u00edan convencer a los magistrados para que lo hicieran y tambi\u00e9n fueron perseguido por Optato de Timgad. Pero la m\u00e1s famosa fue la de los Maximianistas, porque la historia de su separaci\u00f3n de los donatistas reproduce con extra\u00f1a exactitud la de la retirada de los donatistas de la comuni\u00f3n con la iglesia. La conducta de los donatistas para con ellos  fue tan inconsistente respecto a sus principios declarados que en manos del h\u00e1bil Agust\u00edn se convirti\u00f3 en el arma m\u00e1s efectiva  de toda su armamento pol\u00e9mico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primiano, obispo donatista de Cartago, excomulg\u00f3 al di\u00e1cono Maximiano, quien (como Mayorino era apoyado por una se\u00f1ora) reuni\u00f3 un concilio de 43 obispos que exigieron a Primiano que se presentara ante ellos. El primado rehus\u00f3, insult\u00f3 a los enviados, intent\u00f3 impedirles que celebraran los sagrados misterios, e hizo que les apedrearan  en las calles. El concilio volvi\u00f3 a reclamar su presencia ante otro concilio m\u00e1s grande en el que se reunieron alrededor de cien obispos, en Cebarsussum en junio de 393. Primiano fue depuesto; todos los cl\u00e9rigos hab\u00edan de abandonar su comuni\u00f3n en ocho d\u00edas y si lo pospon\u00edan a Navidad ya no podr\u00edan volver a la Iglesia ni siquiera despu\u00e9s de una penitencia. A los laicos se les toler\u00f3 hasta despu\u00e9s de la Pascua de Resurrecci\u00f3n, bajo la misma pena. Se nombr\u00f3 a un nuevo obispo para Cartago, el mism\u00edsimo Maximiano, que fue consagrado por doce obispos. Los partidarios de Primiano fueron rebautizados si ya hab\u00edan sido bautizados, despu\u00e9s del tiempo permitido. . Primiano se opuso y demand\u00f3 ser juzgado por un concilio n\u00famida. En efecto, 310 obispos se reunieron en Bagai en abril de 194; el primado no tom\u00f3 el lugar de la persona acusada, sino que presidi\u00f3 el concilio. Naturalmente fue absuelto y los Maximianistas condenados sin haber sido o\u00eddos Pero a los doce obispos  y los que les apoyaban entre el clero de Cartago, se les dio hasta  Navidad para volver; despu\u00e9s de estas fechas ser\u00edan obligados a hacer penitencia. Este decreto, compuesto en un elocuente estilo por Em\u00e9rito de Caesarea, y aceptado por aclamaci\u00f3n, hizo a los donatistas parecer rid\u00edculos por haber admitido a cism\u00e1ticos sin penitencia. La iglesia de Maximiano fue destruida completamente y una vez pasado el tiempo de gracia, los donatistas persiguieron a los infortunados Maximianistas, pre3sentandose como cat\u00f3licos y exigiendo que los magistrados impusieran por la fuerza contra las nuevas sectas las mism\u00edsimas leyes  que los emperadores cat\u00f3licos hab\u00edan redactado contra los donatistas. Su influencia les permiti\u00f3 hacerlo ya que eran bastante m\u00e1s numerosos que los cat\u00f3licos y los magistrados  deb\u00edan, con frecuencia pertenecer a su grupo. En la recepci\u00f3n de los que volv\u00edan del grupo de Maximiano aun fueron m\u00e1s fatalmente inconsecuentes. La regla te\u00f3ricamente a la que se agarraban era que todos los que hab\u00edan sido bautizados en el cisma deb\u00edan ser rebautizados; pero si volv\u00eda un obispo, \u00e9l y todos los suyos eran admitidos sin rebautizar. Esto se permiti\u00f3 hasta en el caso de dos de los consagrantes de Maximiano, Praetextato de Assur y Feliciano de  Musti, despu\u00e9s de que el proc\u00f3nsul hab\u00eda intentado in\u00fatilmente expulsarle de sus sedes y aunque el obispo donatista Rogato, ya hab\u00eda sido nombrado para Assur. En otros casos el grupo de Primiano fue m\u00e1s consistente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvio, el obispo maximianista de Membresa, era otro de los consagrantes: se le requerido por el proc\u00f3nsul en dos ocasiones que se retirara, a favor del priminianista Restituto. Debido a que era muy respetado por el pueblo de Membresa, se trajo una multitud de la vecina poblaci\u00f3n de Abitene para expulsarle; el anciano obispo fue golpeado  y obligado a bailar con perros muertos  atados a su cuello. Pero su gente le construy\u00f3 una nueva iglesia y los tres obispos coexistieron en esta peque\u00f1a ciudad, un Maximianistas, un priminianista y un cat\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El l\u00edder de los donatistas en este momento era Optato, obispo de Thamugadi (Timgad), llamado Gildoniano, por su amistad con Gildo, el conde de \u00c1frica (386-397). Durante diez a\u00f1os. Optato apoyado por Gildo, fue el tirano de \u00c1frica. Persigui\u00f3 a rogatistas, maximianistas y us\u00f3 las tropas contra los cat\u00f3licos. S. Agust\u00edn nos dice que sus vicios y crueldades son imposibles de describir., pero al menos tuvieron el efecto de ser una desgracia contra la causa de los donatistas porque aunque era odiado en toda \u00c1frica por su maldad y sus malas acciones, sin embargo la facci\u00f3n puritana permaneci\u00f3 siempre en completa comuni\u00f3n con su obispo, que era un ladr\u00f3n, un bandolero, un opresor un traidor y un monstruo de crueldad. Cuando Gildo cay\u00f3 en 397, despu\u00e9s de haberse hecho el due\u00f1o de \u00c1frica durante unos pocos meses, Optato fue encarcelado y muri\u00f3 en prisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>San Agust\u00edn<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">S. Agust\u00edn comenz\u00f3 su  victoriosa campa\u00f1a contra los donatistas poco despu\u00e9s de ser ordenado como sacerdote en 391. Su salmo popular o \u00abAbecedarium\u00bb contra los donatistas ten\u00eda la intenci\u00f3n de hacer saber a la gente los argumentos presentados por S. Optato, con la misma finalidad conciliatoria.  Mostraba que la secta fue fundada por traidores, condenada por el papa y el concilio, separada de todo el mundo, causa de divisi\u00f3n, violencia y derramamiento de sangre; la verdadera iglesia el la parra cuyas ramas est\u00e1n por toda la tierra. Despu\u00e9s de que S. Agust\u00edn fuera consagrado obispo en 395, lleg\u00f3 a reunirse con algunos de los l\u00edderes donatistas, aunque no con su rival en Hipona. El a\u00f1o 400 escribi\u00f3 tres libros contra la carta de Parmeniano, refutando sus calumnias y sus argumentos  de la Escritura. M\u00e1s importantes fueron sus siete libros sobre el bautismo en los que, despu\u00e9s de desarrollar el principio puesto por S. Optato de que el efecto del sacramento es independiente de la santidad del ministro, muestra con gran detalle que la autoridad de S. Cipriano est\u00e1 m\u00e1s inconveniente que lo contrario para los donatistas. El principal polemista donatista de ese momento era Petiliano, obispo de Constantina, sucesor del traidor Silvano. Agust\u00edn escribi\u00f3 dos libros en respuesta a una carta suya contra la Iglesia, a\u00f1adiendo un tercer libro para contestar otra carta en la que Petiliano le atacaba a \u00e9l mismo. Antes de este \u00faltimo libro public\u00f3 \u00abDe Unitate ecclesiae\u00bb alrededor del 403. Hay que a\u00f1adir a ellos algunos sermones y algunas cartas que son verdaderos tratados. Los argumentos usados por Agust\u00edn  contra los donatistas se pueden dividir en tres cap\u00edtulos. Primero tenemos las pruebas hist\u00f3ricas de la regularidad de la consagraci\u00f3n de Ceciliano, de la inocencia de F\u00e9lix de Aptonga, de la culpa de los fundadores  de la \u201cIglesia Pura\u201d, el juicio emitido por el papa, concilio y emperador, la verdadera historia de Macario, el b\u00e1rbaro comportamiento de los donatistas bajo Juliano, la violencia de los circunceliones etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, los argumentos doctrinales: las pruebas del Nuevo y Antiguo testamentos de que la Iglesia es cat\u00f3lica, extendida por todo do el mundo  y necesariamente una y unida..Se apela a al Sede de Roma donde la sucesi\u00f3n de obispos existe ininterrumpidamente desde S. Pedro  mismo. S. Agust\u00edn toma prestada la lista de papas de S. Optato (Ep. li), y en su salmo cristaliza el argumento en la famosa frase: \u201cEsa es  la roca contra la que las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n\u201d. Se apela a la iglesia oriental, especialmente a las iglesias apost\u00f3licas a las que S. Pedro, S. Pablo  y S. Juan dirigieron sus ep\u00edstolas &#8212;  y no estaban en comuni\u00f3n con los donatistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La validez del bautismo conferido por los herejes y la impiedad de la repetici\u00f3n del bautismo, son puntos importantes. Todos estos argumentos se encontraban en S. Optato. Es particular de S. Agust\u00edn la necesidad de defender a S. Cipriano y la tercera categor\u00eda es toda suya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera divisi\u00f3n comprende el argumentum ad hominem sacado de la inconsistencia  de los propios donatistas: Segundo hab\u00eda perdonado a los traidores; se conced\u00eda completa pertenencia a los malhechores como Optatus Gildonianus y los Circunceliones. Ticonio se volvi\u00f3 contra su propio grupo; Maximiano se hab\u00eda separado de Primatus de la misma forma que Mayorino de Ceciliano; los Maximianistas hab\u00edan sido readmitidos sin ser bautizados de nuevo. Esta forma de argumentaci\u00f3n result\u00f3 de mucho valor pr\u00e1ctico y se estaban produciendo muchas conversiones, sobre todo por las falsas posturas en las que de los donatistas. El concilio de Cartago (septiembre  401) hab\u00eda hecho mucho hincapi\u00e9 esto reclamando informaci\u00f3n a los magistrados sobre el tratamiento de los Maximianistas. Este mismo s\u00ednodo restaur\u00f3 la regla, que se hab\u00eda abolido hac\u00eda tiempo, de que los obispos donatistas y el clero mantuvieran sus rangos si volv\u00edan a la Iglesia. El papa Anastasio I escribi\u00f3 al concilio urgi\u00e9ndole la importancia de la cuesti\u00f3n donatista. Otro concilio de 403 organiz\u00f3 disputas p\u00fablicas con los donatistas. Esto hizo que los Cicunceliones volvieran de nuevo a la violencia. La vida de S. Agust\u00edn estaba en peligro. Su futuro bi\u00f3grafo S. Posidio de Calama fue maltratado e insultado  por un grupo dirigido por el sacerdote donatista Crispino. El \u00faltimo obispo que tambi\u00e9n se llamaba Crispino fue juzgado en Cartago y se le puso una multa de diez libras de oro por hereje aunque la multa fue perdonada por Posidio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este el primer caso que conocemos en que un donatista fuera declarado hereje, y en adelante ya se les llamar\u00e1 as\u00ed. El cruel y horrible tratamiento  a Maximiano, obispo de Bagai, es tambi\u00e9n relatado en detalle por S. Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del 405 el emperador Honorio inducido por los cat\u00f3licos a que renovara las antigua leyes contra los donatistas. Alg\u00fan bien result\u00f3, pero los circunceliones de de Hipona volvieron a la violencia. La carta de Petiliano fue defendida por un gram\u00e1tico llamado Cresconio contra el que S. Agust\u00edn public\u00f3 una contestaci\u00f3n en cuatro libros. El tercero y cuarto son especialmente importantes porque en ellos arguye desde el tratamiento dado a los Maximianistas por los donatistas, cita las actas del concilio de Cirta reunido por Segundo y cita otros documentos importantes. El santo tambi\u00e9n replic\u00f3 a aun panfleto  de Petiliano\u00bbDe unico baptismate\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>La \u00abCollatio\u00bb de 411<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn hab\u00eda esperado conciliar a los donatistas usando solo la raz\u00f3n, pero la violencia de los circunceliones, las crueldades de Optato de Tamugadi y los m\u00e1s recientes ataques a obispos cat\u00f3licos hab\u00edan demostrado que era necesaria la represi\u00f3n por parte del brazo secular. No era necesariamente un caso de persecuci\u00f3n por opiniones religiosas sino simplemente uno de protecci\u00f3n de las vidas y propiedades y de asegurarse la libertad y seguridad de los cat\u00f3licos. Sin embargo las leyes fueron mucho m\u00e1s lejos. Las de Honorio se promulgaron de nuevo en 408 y 41\u00ba. En el 411 se organiz\u00f3 un m\u00e9todo de discusi\u00f3n  a gran escala por orden del mismo emperador a petici\u00f3n de los obispos cat\u00f3licos. Su caso estaba completo y no hab\u00eda contestaci\u00f3n, pero hab\u00eda que exponerlo ante del pueblo de \u00c1frica y la opini\u00f3n p\u00fablica hab\u00eda de ser dirigida para que reconociera los hechos, exponiendo en p\u00fablico la debilidades de la posici\u00f3n de los separatistas. El emperador envi\u00f3 a un oficial llamado Marcelino, excelente cristiano a presidir como cognitor a la conferencia. Edit\u00f3 una proclamaci\u00f3n declarando que ejercer\u00eda una imparcialidad absoluta en los procedimientos y en el juicio final. A los obispos donatistas que deb\u00edan venir a la conferencia se les deb\u00eda devolver las bas\u00edlicas que se las hab\u00edan quitado. Llegaron en gran n\u00famero, aunque algo menos de doscientos setenta y nueve, cuyas firmas se a\u00f1adieron al ap\u00e9ndice a una carta dirigida al presidente. Los obispos cat\u00f3licos eran doscientos ochenta y seis. Marcelino decidi\u00f3 que cada bando eligiera siete disputantes que ser\u00edan los \u00fanicos en hablar, siete consejeros a los que consultar y cuatro secretarios para escribir las actas. As\u00ed s\u00f3lo treinta y seis estar\u00edan presentes en todo. Los donatistas pensaron que este era un truco para  impedir que su gran n\u00famero fuera conocido, pero los cat\u00f3licos no pusieron objeci\u00f3n que estuvieran todos presentes, siempre que no se causasen molestias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal portavoz cat\u00f3lico, adem\u00e1s de Aurelio el venerable y amable obispo de Cartago,  fue, naturalmente Agust\u00edn., cuya fama se hab\u00eda extendido por toda la Iglesia. Sus amigos Alipio de Tagaste y su disc\u00edpulo y bi\u00f3grafo Posidio estaban tambi\u00e9n entre los siete.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal portavoz de los donatistas fue Em\u00e9rito de Cesarea de Mauritania (Cherchel) y Petiliano de Constantina (Cirta), que hab\u00f3 o interrumpi\u00f3 alrededor de ciento cincuenta veces hasta que el tercer d\u00edas estaba tan af\u00f3nico que tuvo que desistir. Los  cat\u00f3licos hicieron una generosa proposici\u00f3n&#160;: cualquier obispo donatista que se uniera a la Iglesia presidir\u00eda alternativamente con el obispo cat\u00f3lico en la sede episcopal, a no ser que el pueblo pusiera objeciones, en cuyo caso ambos deb\u00eda renunciar  y se elegir\u00eda un nuevo obispo. La conferencia se celebr\u00f3 el 1, 3 y 8 de junio. La pol\u00edtica de los donatistas consisti\u00f3 en poner objeciones t\u00e9cnicas para causar demoras y con todos los medios impedir que los polemistas cat\u00f3licos expusieran el caso. Pero el caso cat\u00f3lico fue claramente expuesto el primer d\u00eda  en cartas que se leyeron, dirigidas por los obispos cat\u00f3licos a Marcelino y sus diputados para darles instrucciones en el procedimiento.  Solo al tercer d\u00eda, y entre muchas interrupciones, se lleg\u00f3 a una discusi\u00f3n de puntos importantes. Era evidente la falta de voluntad de los donatista para debatir realmente y eso porque no pod\u00edan  replicar a los documentos y argumentos  presentados por los cat\u00f3licos. La falta de sinceridad, inconsecuencia y malicia de los sectarios hizo mucho da\u00f1o: Los principales puntos doctrinales y pruebas hist\u00f3ricas de los cat\u00f3licos quedaron claramente expuestos. El cognitor hizo un resumen a favor de los obispos cat\u00f3licos. La devoluci\u00f3n provisional de iglesias a los donatistas qued\u00f3 anulada; se prohibieron sus asambleas bajo graves penas; las tierras de los que permit\u00edan a los circunceliones estar en su propiedad ser\u00edan confiscadas. Las actas de esta gran reuni\u00f3n se enviaron todos los portavoces para ser aprobadas y el informe de cada discurso (en general en una sola frase)  fue firmado por el portavoz como garant\u00eda  de su exactitud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen los manuscritos completos s\u00f3lo hasta la mitad del tercer d\u00eda  y del resto s\u00f3lo se han conservado los encabezamientos de cada discurso. Estos encabezamientos fueron anotados por  orden de Marcelino para facilitar la referencia. Debido a la monoton\u00eda del informe completo, S. Agust\u00edn hizo un resumen popular de las discusiones en su \u00abBreviculus Collationis\u00bb, y entr\u00f3 en m\u00e1s detalles sobre varios puntos en un panfleto final \u00abAd Donatistas post Collationem\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 30 de enero de 412, Honorio emiti\u00f3 una ley final contra los donatistas, renovando viejas leyes y a\u00f1adiendo una escala de multas para el clero donatista y para los laicos y sus esposas: los illustres deb\u00edan pagar 50 libras de oro; los spectabiles 40, los  senatores y sacerdotales 30, los  clarissimi y principales 20, los decuriones, negotiatores y  plebeii 5, los Circumceliones ten\u00edan que pagar 10 libras de oro. Los esclavos ten\u00edan que ser reprobados por sus due\u00f1os, los coloni deb\u00edan ser contenidos con golpes repetidos. Todos los obispos y cl\u00e9rigos fueron enviados al exilio fuera de \u00c1frica. El 414 se aumentaron la multas para los de rangos superiores: un proc\u00f3nsul, vicario o conde fue multado con 200 libras de oro y un senador con 100. Aun se public\u00f3 otra ley en 428. El bondadoso Marcelino que se hab\u00eda hecho amigo de S. Agust\u00edn  fue v\u00edctima del rencor (se supone) de los donatistas porque fue ejecutado en 413 como si fuera c\u00f3mplice de la revuelta de Heraclio, conde de \u00c1frica, a pesar de las \u00f3rdenes del emperador que no cre\u00eda que fuera culpable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El donatismo estaba ahora desacreditado por la conferencia y proscrito por las leyes persecutorias de Honorio. Los circunceliones hicieron algunos esfuerzos antes de morir, matando a un sacerdote en Hipona. No parece que el decreto fuera aplicado a rajatabla porque aun se halla alg\u00fan cl\u00e9rigo donatista en \u00c1frica. El ingenioso Em\u00e9rito estaba en Cesarea en el 418 y por deseo del papa Z\u00f3simo, S. Agust\u00edn se reuni\u00f3 con \u00e9l, pero si resultados. Pero  en general, el donatismo estaba muerto. Ya antes de la conferencia, los  obispos cat\u00f3licos de \u00c1frica eran considerablemente m\u00e1s numerosos que los donatistas, excepto en Numidia. Desde la invasi\u00f3n de los V\u00e1ndalos en el 430 apenas se oye hablar de ellos hasta los d\u00edas de S. Gregorio el Grande, que parec\u00edan haber revivido algo, porque el papa se quej\u00f3 al emperador Mauricio de que no se aplicaran estrictamente las leyes. Desaparecieron finalmente con las irrupciones de los sarracenos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Escritores donatistas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No parece que los donatistas carecieran de actividad literaria en el siglo cuarto, sin embargo poco nos ha llegado. Las obras de Donato el Grande eran conocidas por S. Jer\u00f3nimo, pero no se han conservado. El santo dice que su libro sobre El Esp\u00edritu Santo era de doctrina arriana. Es posible que el pseudo-cipr\u00edanico \u00abDe singularitate clericorum\u00bb sea de Macrobius. Y el \u00abAdversus aleatores\u00bb es de un antipapa donatista o Novaciano. Conocemos los argumentos de Parmeniano y Cresconio, y aunque se hayan perdido sus obras. Monceaux ha logrado restaurar, por las citas de S. Agust\u00edn, obras cortas de Petiliano de Constantina y Gaudencio de Thamugadi, as\u00ed como un libellus de un tal Fulgencio, de las citas del pseudo-agustiniano \u00abContra Fulgentium Donatistam\u00bb. Aun existe el tratado de Ticonio \u00abDe Septem regulis\u00bb (P.L., XVIII; ed. del Professor Burkitt, en Cambridge \u00abTexts and Studies\u00bb, III, 1, 1894) sobre la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura. Su comentario al Apocalipsis se ha perdido. Fue utilizado por S. Jer\u00f3nimo, Primasius y Beato de Li\u00e9bana en sus comentarios al Apocalipsis. Ticonio es conocido principalmente por sus posturas sobre la Iglesia que no eran consistentes con el donatismo y que Parmeniano intent\u00f3 refutar. En las conocidas palabra de S. Agust\u00edn (que se refiere con frecuencia a su posici\u00f3n il\u00f3gica y a la fuerza con la que se enfrentaba a las ideas de su propia secta): \u201cTiconio asaltado por todas partes  por las voces de las p\u00e1ginas sagradas, despert\u00f3 y vio la Iglesia de Dios extendida por todo el mundo, como ha sido previsto y predicho hace mucho tiempo por los corazones y bocas de los santos. Y viendo esto, se dedic\u00f3 a demostrar y declarar contra su propio grupo  que ning\u00fan pecado del hombre, por m\u00e1s villano y monstruoso que sea, puede interferir en las promesas de Dios, ni puede la impiedad de ninguna persona dentro de la Iglesia hacer que la palabra de Dios sea in\u00fatil sobre la existencia y difusi\u00f3n de la  Iglesia hasta los confines de la tierra, como fue prometido a los Padres y es ahora manifiesto\u201d (Contra Ep. Parmen., I, i).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nChapman, John.(1909)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por  Anthony A. Killeen. Aeterna non caduca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[929] Rigoristas seguidores del Obispo de Casas Negras, en el Norte de Africa, llamado Donato. Negaban el perd\u00f3n con rigor a los pecadores. El S\u00ed\u00adnodo de Hipona, presidido por S. Agust\u00ed\u00adn del 393, los conden\u00f3 sin paliativos. Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006 Fuente: Diccionario de Catequesis &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/donatistas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDONATISTAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10534","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10534"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10534\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}