{"id":10565,"date":"2016-02-05T07:31:41","date_gmt":"2016-02-05T12:31:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-alma\/"},"modified":"2016-02-05T07:31:41","modified_gmt":"2016-02-05T12:31:41","slug":"el-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-alma\/","title":{"rendered":"EL ALMA"},"content":{"rendered":"<p>[271]<\/p>\n<p>    Es habitual identificar el alma como un ser misterioso que se alberga en el cuerpo para dar la vida original, racional, moral, espiritual al hombre. Cuando se habla de alma se juega con un concepto sutil, en el que se fusionan los elementos de un ser inmaterial, invisible, imprescindible, albergado en el cuerpo sin confundirse con \u00e9l. El cuerpo, que posee la vida singular entre los seres vivos, se hace humano por la presencia y actuaci\u00f3n del alma, la cual no s\u00f3lo da la vida, sino la conciencia, la identidad, la  dignidad.<\/p>\n<p>    Se entiende el alma como algo muy diferente al principio que produce la vida org\u00e1nica en los que llamamos animales no racionales.<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino alma es latino (anima) y significa \u00abvida\u00bb en primer lugar. Alude al impulso interior (\u00e1nimo, esfuerzo, aliento) que late en el fondo de los seres vivos y les hace ser diferentes de los yertos. Los vivos nacen, crecen, se desarrollan y mueren. Los vegetales son \u00abvitalmente\u00bb diferentes de los animales que sienten, se mueven, poseen capacidades en diferente grado de desarrollo seg\u00fan la especie. Los yertos, las piedras, son inm\u00f3viles, insensibles y no se propagan. Los vegetales y animales s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>    Reservamos en castellano la palabra \u00abalma\u00bb para la vida animal, bruta o racional. Los brutos tienen alma \u00abelemental\u00bb, vital; los racionales, los hombres, tiene alma superior: espiritual, libre e inmortal.<\/p>\n<p>     Los griegos empleaban el t\u00e9rmino de \u00abPsyj\u00ea o Psych\u00e9\u00bb para expresar la vida del cuerpo y usaban \u00abPneuma\u00bb si se trataba del esp\u00ed\u00adritu vital, personal y misterioso, independiente del cuerpo y capaz de vivir sin \u00e9l.  Son los t\u00e9rminos que los traductores b\u00ed\u00adblicos, los LXX y otros, usaron para recoger el t\u00e9rmino hebreo \u00abnef\u00eas\u00bb, o tambi\u00e9n el de \u00abruah\u00bb, o el de \u00abn&#8217;s\u00e2m\u00e2\u00bb, que aparecen en el Antiguo Testamento en repetidas ocasiones.<\/p>\n<p>    1. Creencias y religiones<br \/>\n    En Oriente surgi\u00f3 ya muy primitivamente el concepto de alma, sospechando la existencia de algo en los seres vivos que los hace tan diferentes de los no vivos. Se trat\u00f3 de explicar las diferencias de perfecci\u00f3n y por qu\u00e9 el esp\u00ed\u00adritu no es equivalente en el animal, en el vegetal o, incluso, el que algunas creencias suponen con frecuencia en seres inanimados: la tierra, los astros, alguna monta\u00f1a sagrada, el mar o los fetiches fabricados por el hombre.<\/p>\n<p>    Aunque los sistemas religiosos y antropol\u00f3gicos variaron notablemente a lo largo de los tiempos, el com\u00fan denominador de todos es el reconocimiento de su realidad y de su trascendencia.<\/p>\n<p>   &#8211; En el hinduismo, por ejemplo, se entiende el alma como un destello o emanaci\u00f3n divina, un \u00abatm\u00e1n\u00bb, que nace de la divinidad y se mueve por el mundo albergado en cuerpos disponibles.<\/p>\n<p>   Ella impulsa todas las actividades del hombre y suscita su conciencia de originalidad. Los escritos hinduistas, los Upanisad sobre todo, identifican el atm\u00e1n con la divinidad (Brahman). Nacida de ella, se encarna en un cuerpo humano o animal. Luego se reencarna sucesivamente en seres vivos, en los nobles si en la vida anterior ha sido justa, en los innobles si sus obras y m\u00e9ritos han sido negativos. La reencarnaci\u00f3n se repite hasta que el alma alcanza la purificaci\u00f3n perfecta y puede regresar a la divinidad, al nirvana, para una eterna y est\u00e1tica serenidad.<\/p>\n<p>    El distinto estado o nivel de la reencarnaci\u00f3n es lo que genera la diferencia esencial de las castas, desde los puros brahamanes hasta los intocables parias. S\u00f3lo el tipo de vida anterior que el alma ha llevado es la causa de las diferencias entre los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; El budismo modera el clasismo hind\u00fa y ense\u00f1a que el alma no es individual, sino una ilusi\u00f3n de los sujetos que participan de ella. Por eso los budistas miran el alma como algo com\u00fan a todos los seres humanos y rechazan las castas, en favor de la fraternidad universal  y de la pr\u00e1ctica de la compasi\u00f3n y de la bondad, que son se\u00f1ales que reflejan una mejora en la reencarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Las diversas religiones chinas var\u00ed\u00adan sus conceptos de alma. Desde el sentido pante\u00ed\u00adsta del tao\u00ed\u00adsmo (Tao-te-king de Lao-tse) hasta el indiferentismo pragm\u00e1tico de Confucio, las interpretaciones del alma se dispersan en actitudes m\u00e1s \u00e9ticas y sociales que religiosas. Para muchos tao\u00ed\u00adstas el alma m\u00e1s elevada, \u00abel hun\u00bb, es a lo debemos aspirar los hombres para situarnos cerca de la sabidur\u00ed\u00ada y de la paz.<\/p>\n<p>   &#8211; El mazde\u00ed\u00adsmo y zoroastrismo hacen del alma un ser amorfo en el que luchan las dos fuerzas, la buena y la mala, creadas por los dos dioses antag\u00f3nicos, Ormuth y Arimahan. En el hombre hay un ser vital, dentro del cuerpo, en el que bullen esas influencias buenas o malas.<\/p>\n<p>     Las religiones antiguas mesopot\u00e1micas y egipcias, as\u00ed\u00ad como las creencias de los pueblos prehisp\u00e1nicos de Am\u00e9rica o las impresiones del animismo africano, multiplican sus explicaciones en torno a la idea o sentimiento com\u00fan de que el alma existe y es invisible.<\/p>\n<p>    2. Pensamiento cristiano<br \/>\n    En medio de las diversas creencias e influencias sobre el alma, el concepto cristiano es heredero del pensamiento que late en el juda\u00ed\u00adsmo primitivo. Se fue pasando de un sentido impersonal babil\u00f3nico, del cual depende en gran parte el lenguaje de la Biblia hasta la Cautividad, hasta el de los escritos sapienciales recientes, como el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, que refleja m\u00e1s las influencias dualistas persas. La carga griega de los \u00faltimos escritos b\u00ed\u00adblicos es evidente y orienta el pensamiento cristiano hacia el dualismo en ocasiones o hacia el vitalismo en otras referencias.<\/p>\n<p>    Por eso se pasa en la Biblia hebrea desde una explicaci\u00f3n m\u00e1s colectivista, que podemos denominar patriarcal, a otra m\u00e1s individual propia del helenismo. Se considera el alma como ser creado por Dios y diferente del cuerpo en el que se alberga.<\/p>\n<p>    2.1. Presupuestos filos\u00f3ficos<br \/>\n    La Iglesia entiende por alma el ser espiritual, libre e inmortal, que es causante y soporte de las acciones superiores del hombre: la inteligencia y la voluntad libre, el conocer y el amar, el sentir y el elegir. Y la considera como diferente del cuerpo, que es el agente material de las actividades fisiol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>    Se identifica el concepto de alma con el de esp\u00ed\u00adritu, que es el ser o parte invisible del hombre que anima su cuerpo, pero no se identifica con \u00e9l.<\/p>\n<p>    Los diversos autores cristianos, antiguos y modernos, han tenido que buscar en las diversas formas filos\u00f3ficas de cada tiempo la terminolog\u00ed\u00ada y la conceptuaci\u00f3n relacionada con el alma. Han variado desde una visi\u00f3n radicalmente dualista, como es la de Plat\u00f3n y la de otros  Padres antiguos, Or\u00ed\u00adgenes, Tertuliano y S. Agust\u00ed\u00adn, hasta una formulaci\u00f3n plenamente aristot\u00e9lica y unitaria, que es la de Sto. Tom\u00e1s y la escuela dominica desde el siglo XIII. Ambas preferencias nunca desaparecieron del todo en autores posteriores.<\/p>\n<p>    2.1.1. Agustinismo<br \/>\n    Se puede decir que hasta el final de la Edad Media, la explicaci\u00f3n de S. Agust\u00ed\u00adn, dominado por un moderado platonismo, fue la prioritaria.<\/p>\n<p>    Plat\u00f3n y Plotino entend\u00ed\u00adan el alma como el ser celestial preexistente, desterrado un d\u00ed\u00ada del Mundo de las Ideas perfectas, por un delito inexplicado. Encerrada en el cuerpo como en una c\u00e1rcel, obra por reminiscencia de las ideas de bien, amor o justicia, de la belleza, que tiene dentro de s\u00ed\u00ad el hombre encerrado en el cuerpo y que se identifica con el alma. Ese hombre, o esa alma, esperan la restauraci\u00f3n al t\u00e9rmino de la vida presente, cuando se libere de las ataduras del cuerpo que la dificultan las operaciones superiores.<\/p>\n<p>     El agustinismo prefiri\u00f3 un modo de hablar plat\u00f3nico y dualista, aunque hubo de a\u00f1adir la idea de la creaci\u00f3n, de la limitaci\u00f3n de las perfecciones, de la libertad y  resaltar la conciencia de la propia identidad. Las ideas innatas del alma son dones divinos que se despiertan desde el interior por la gracia divina (teor\u00ed\u00ada del iluminismo). Lo que Dios ha depositado en ella facilita el encuentro de la verdad y de la sabidur\u00ed\u00ada a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>    2.1.2. Tomismo<br \/>\n    Arist\u00f3teles, por el contrario, defini\u00f3 el alma como la \u00abforma substancial unitaria del cuerpo\u00bb con el cual configura el hombre. Este concepto se halla m\u00e1s cercano al reconocimiento del valor de los sentidos como fuentes del saber. Se identifica el alma con el impulso vital que hace vivir, conocer y querer al hombre. Aunque es diferente del cuerpo, no es independiente de \u00e9l y de sus rasgos.<\/p>\n<p>    Como ser independiente, el alma puede conocer y amar, pero en este mundo no lo hace sin las im\u00e1genes de los sentidos. El riesgo del sensorialismo tomista queda amortiguado por el valor que se concede a la experiencia y a los aprendizajes humanos. Santo Tom\u00e1s, siguiendo el hilemorfismo aristot\u00e9lico, orient\u00f3 el pensamiento cristiano hacia esta concepci\u00f3n m\u00e1s interdependiente entre cuerpo y alma. Resalt\u00f3 el valor de la inteligencia y la importancia de la abstracci\u00f3n en la formaci\u00f3n de las ideas. Y entendi\u00f3 la voluntad, y sus actos de querer o no querer, como consecuencias del conocer.<\/p>\n<p>     Defend\u00ed\u00ada el acto creador de Dios para cada alma que surge en el mundo y que acontece en el tiempo para el hombre y en la eternidad inmutable para Dios, confluyentes ambas dimensiones en el misterio de la formaci\u00f3n del cuerpo del que el alma va a ser la forma substancial.<\/p>\n<p>    2.2. Definici\u00f3n eclesial<br \/>\n    En la presentaci\u00f3n del mensaje cristiano sobre el alma no son precisas excesivas interpretaciones filos\u00f3ficas. Basta entenderla, como siempre ha hecho la Iglesia, resaltando las tres cualidades decisivas que la definen: ser espiritual, ser libre y ser inmortal.<\/p>\n<p>    Y es preciso resaltar su car\u00e1cter de criatura divina, pero unida al cuerpo para formar un s\u00f3lo y \u00fanico ser humano. Los cristianos creen que cada individuo tiene un alma inmortal y que la persona humana en su conjunto, formada del alma y del cuerpo, es la que act\u00faa en la vida presente. Cuando muere el hombre, el alma se separa del cuerpo, pero sigue viviendo mientras que el cuerpo se corrompe o destruye. Mas queda la esperanza de que llegar\u00e1 un d\u00ed\u00ada en el que el cuerpo volver\u00e1 a reconstruirse y se unir\u00e1 de nuevo al alma para formar el hombre resucitado.<\/p>\n<p>    La teor\u00ed\u00ada neoplat\u00f3nica del alma, como prisionera en un cuerpo material, prevaleci\u00f3 en el pensamiento cristiano en los primeros siglos. Pero, desde siglo XIII, la influencia de Santo Tom\u00e1s de Aquino y de la escuela tomista prevaleci\u00f3 y la Iglesia acept\u00f3 la terminolog\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica sobre el alma y el cuerpo, entendi\u00e9ndolos como elementos conceptualmente distinguibles, pero realmente inseparables de un ser \u00fanico, el hombre.<\/p>\n<p>    3. Origen del alma<br \/>\n    El origen del alma no puede ser otro que el acto creador de Dios al hacer al hombre como especie original y al iniciar la vida de cada ser humano como persona. Esta f\u00f3rmula es demasiado sencilla para que, en tema tan complejo, no surjan dificultades de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Hay diversidad de opiniones cuando se trata de explicar qu\u00e9 es y c\u00f3mo tiene origen el alma. No las hay tantas para explicar y asumir su destino despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>    Algunas interpretaciones inspiradas en Plat\u00f3n, y defendidas en los primeros tiempos del cristianismo por Or\u00ed\u00adgenes y sus seguidores (D\u00ed\u00addimo de Alejandr\u00ed\u00ada, Evagrio P\u00f3ntico, Nemesio de Emesa) y por los priscilianistas, afirmaban que las almas preexist\u00ed\u00adan antes de unirse con sus respectivos cuerpos. Dios las habr\u00ed\u00ada creado al principio, cuando dijo \u00abH\u00e1gase la luz\u00bb (Gen. 1.3), y las mantendr\u00ed\u00ada como en reserva, para ser enviadas a los cuerpos al formarse \u00e9stos en la concepci\u00f3n. Nunca aparece en la Sagrada Escritura el que las almas existieran antes del cuerpo y de que hubiera en ellas una vida independiente.<\/p>\n<p>    Esta idea de la preexistencia del alma fue rechazada por el S\u00ed\u00adnodo de Constantinopla de 543 y por otros S\u00ed\u00adnodos, como el de Braga en 561. (Denz. 203 y 236). Y se fue imponiendo desde las la Edad Media la doctrina de que las alma son creadas de forma inmediata por Dios cada vez que un cuerpo se forma en la entra\u00f1as maternas.<\/p>\n<p>    Lo que no es posible es dar respuesta clara y contundente sobre el momento en el cual el alma comienza a existir en el ser en gestaci\u00f3n. Entre la uni\u00f3n del \u00f3vulo y del espermatozoide (concepci\u00f3n pasiva) y el nacimiento existen nueve meses en los que se forma el hombre pleno. No es f\u00e1cil precisar el momento de esa concepci\u00f3n activa. No cabe duda de que en los \u00faltimos estadios de ese proceso, el ser en gestaci\u00f3n es perfecto hombre, tanto dentro del seno materno como cuando ha salido al exterior. Pero no es evidente si, en el primer estadio, cuando las c\u00e9lulas comienzan a multiplicarse, el ser es ya \u00abhombre\u00bb, aunque sea \u00abhumano\u00bb.<\/p>\n<p>      En el momento en que exista el alma, ese ser ser\u00e1 un ser humano perfecto y es cuando habr\u00e1 que reconocer y declarar su calidad espiritual y sobrenatural. Con todo \u00absu dignidad vital\u00bb, existe ya desde el primer instante y debe ser objeto de un respeto \u00e9tico y teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>      En el pensamiento cristiano, y a despecho de las legislaciones abortistas o de las interpretaciones biologistas de los procesos de la gestaci\u00f3n humana, se reclama una veneraci\u00f3n m\u00e1xima para ese ser y prudencia radical cuando con \u00e9l se act\u00faa.<\/p>\n<p>    No es, con todo, cuesti\u00f3n fundamental en la doctrina cristiana determinar el momento en que se da la creaci\u00f3n del alma y, por lo tanto, la aparici\u00f3n del nuevo ser humano en el seno materno. Como tampoco lo es el descifrar el momento en que el hombre comenz\u00f3 a existir como tal en la historia de la especie humana. No cabe duda de que, en el estadio previo a la humanizaci\u00f3n, el ser antropomorfo o antropoide no tuvo alma racional y por lo tanto trascendencia. Fue un simple animal irracional en evoluci\u00f3n. Pero en cierto momento de ese proceso dej\u00f3 el estadio meramente animal y se convirti\u00f3 en ser humano, por la creaci\u00f3n divina del alma por parte de Dios.<\/p>\n<p>    4. La dignidad del alma<br \/>\n    Lo que s\u00ed\u00ad es importante en el pensamiento cristiano es reconocer y proclamar la dignidad natural y sobrenatural del ser concreto que llamamos hombre.<\/p>\n<p>    La natural se proclama por el sentido com\u00fan. Se sacan consecuencias l\u00f3gicas de la libertad, de la inteligencia y de espiritualidad del alma que anima al cuerpo. La sobrenatural se reconoce s\u00f3lo desde la \u00f3ptica de la revelaci\u00f3n, al asumir que el hombre ha sido elevado a la amistad divina y debe ser tratado como hijo de Dios.<\/p>\n<p>     Es importante declarar que todo el ser humano, cuerpo y alma, por naturaleza, y sobre todo por gracia, est\u00e1 dotado de una dignidad inmensamente superior a la de cualquier animal. No est\u00e1 destinado, como el animal, a ning\u00fan servicio que no sea Dios. Ante su dignidad hasta la misma ciencia debe detenerse.<\/p>\n<p>   Incluso es preciso presuponer la dignidad del ser humano en situaciones de duda, que van desde la identidad de feto prematuro hasta la igualdad de un deficiente mental profundo, o desde el trato que merece un ser humano cl\u00ed\u00adnicamente muerto, es decir con encefalograma plano hablando como en t\u00e9rminos biol\u00f3gicos o m\u00e9dicos, hasta la hipot\u00e9tica producci\u00f3n de un ser procedente de manipulaciones biog\u00e9neticas. El pensamiento cristiano siempre reclamar\u00e1 total y perpetuo respeto a la dignidad infinita del hombre, que existe siempre que se d\u00e9 en un cuerpo humano un alma real. El principio de la dignidad del ser humano es sagrado en el mensaje cristiano. Ninguna consideraci\u00f3n discriminadora por raz\u00f3n de raza, edad, sexo, nivel social, capacidad intelectual, estado legal o situaci\u00f3n cl\u00ed\u00adnica, puede desplazar el reconocimiento y la proclamaci\u00f3n de la dignidad humana.<\/p>\n<p>    El hombre, cuerpo y alma, es directamente el sujeto de esa dignidad. El cuerpo por su parte y el alma por la suya se benefician en ella por \u00abcoparticipaci\u00f3n natural\u00bb, por encima de cualquier legislaci\u00f3n terrena.<\/p>\n<p>    Y, desde planteamientos cristianos, es bueno recordar que, por el hecho de ser hombre y estar llamado al orden sobrenatural, es m\u00e1s digno de amor y de respeto como hijo de Dios que por cualquier otra funci\u00f3n o motivaci\u00f3n, como puede ser su posici\u00f3n social, su nivel cultural o el reconocimiento de cualquier ley terrena o tradici\u00f3n inveterada.<\/p>\n<p>    Ante Dios, el alma del mendigo o del delincuente son tan criaturas amadas y destinadas a la vida eterna como la del rey, la del sabio, o la del contemplativo.<\/p>\n<p>    5. Base b\u00ed\u00adblica<br \/>\n    Son m\u00faltiples los textos en los que se habla del alma, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. A ellos hay que acudir con insistencia en una buena presentaci\u00f3n del misterio cristiano del alma. Ellos iluminan m\u00e1s la verdad religiosa que las mejores consideraciones \u00e9ticas o filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>    5.1. Antiguo Testamento:<\/p>\n<p>    En los libros del Antiguo Testamento queda reflejada con claridad la existencia del esp\u00ed\u00adritu, del \u00abnef\u00eas\u00bb o \u00abruhah\u00bb, que alienta en el ser humano. La explicaci\u00f3n de su naturaleza y de sus rasgos se diluye en los diversos libros b\u00ed\u00adblicos.  Se debe tener en cuenta que sus autores son tributarios de las culturas orientales en las que se mueven, desde la babil\u00f3nica en que se gesta el pueblo elegido, hasta la persa o la griega.<\/p>\n<p>    Con todo, son estas dos \u00faltimas las que m\u00e1s tienen que ver con la explicaci\u00f3n del concepto de alma, pues son las que dominan cuando, en el siglo IV, se redactan, perfilan y ordenan los libros b\u00ed\u00adblicos tal como hoy los conocemos.<\/p>\n<p>    En general, en la Biblia se identifica el alma con la vida. Es Dios quien \u00abcre\u00f3 el hombre de barro de la tierra, y espir\u00f3 sobre \u00e9l para infundirle vida.\u00bb (Gn. 2.7) Los escritores intuyen que en el hombre aletea esa vida, creada por Dios, que origina el movimiento y el pensamiento: Sal 6.5; 1. Rey. 17. 22; Sal. 34.23; Jos. 9. 24; Ez. 32. 10. El hombre \u00abhecho a imagen y semejanza de Dios\u00bb (Gn. 1. 26), es superior a cualquier otro animal.<\/p>\n<p>    Cuidan los hagi\u00f3grafos de transmitir la idea de que es Dios quien engendra la vida y quien la protege, de manera especial la vida original de los hombres: Sal. 42. 28; Jer. 6. 16; Is. 1. 14; Eclo. 17. 1-14; Sab. 5. 15-16.<\/p>\n<p>    El sentido de vida se refleja sobre todo en los Salmos, que son plegarias existenciales y aluden con frecuencia al valor del alma en cuanto esp\u00ed\u00adritu vital: Salmos 62. 1 y 6; 104. 1: 71. 13; 77. 3; 94. 19; 119. 25; 139.14, etc.<\/p>\n<p>    En los libros sapienciales abundan t\u00e9rminos y conceptos abstractos y difusos: Sab. 3.4; Job. 12.10. Aunque, en ocasiones, se personalizan, hasta pensar en la supervivencia despu\u00e9s de la muerte; 2. Mac. 7. 9; Eclo. 38. 16-23.<\/p>\n<p>    Se puede decir que el concepto cristiano de alma escapa el pensamiento antiguo, el patriarcal (siglo X), en el periodo de las monarqu\u00ed\u00adas (X a VII) y el prof\u00e9tico (VII a V). Pero se apunta ya al menos en los libros sapienciales (IV a II). Al principio queda diluido en promesas m\u00e1s concretas y realizables en este mundo: descendencia numerosa: Gn. 17.6; largos d\u00ed\u00adas sobre la tierra: Ex. 20. 12; triunfo sobre los enemigos: Sal. 86.14. Luego se hace m\u00e1s personal: premio del m\u00e1rtir (2 Mac. 7.14) o reflejo de la sabidur\u00ed\u00ada (Sab. 7. 1-30)<\/p>\n<p>    5.2. Nuevo Testamento<\/p>\n<p>    La decoraci\u00f3n ideol\u00f3gica cambia en el Nuevo Testamento. Se multiplican las alusiones al alma, como algo que existe en el hombre y que transciende a la vida presente: Lc. 12. 20; Mc. 3. 4; Mt. 10.28;  Jn. 10. 11. El mismo Jes\u00fas alude al alma como riqueza que se tiene, se puede perder y hay que cuidar con esmero: \u00bfDe qu\u00e9 le sirve al hombre ganar todo el mundo si al fin pierde su alma?\u00bb (Mt. 16. 25). El mismo Jes\u00fas posee un alma, un esp\u00ed\u00adritu, y alude a \u00e9l en su \u00faltimo grito de moribundo: \u00abEn tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu.\u00bb (Lc. 23. 46; Jn. 19. 30)<\/p>\n<p>    En la Ep\u00ed\u00adstolas paulinas el concepto de alma cobra caracteres definitivos: Rom. 1. 9; 1 Filip. 2. 30; Cor. 2. 14; 2 Cor. 5. 8. Para este momento ya est\u00e1n asumidas las formas de hablar de los entornos culturales en que se extiende el cristianismo: Antioqu\u00ed\u00ada, Asia, Grecia, Egipto, Roma.<\/p>\n<p>    Y  pronto se da ya por principio indiscutible que el hombre tiene un esp\u00ed\u00adritu personal, responsable y aut\u00f3nomo, que sigue vivo despu\u00e9s de la muerte del cuerpo y ser\u00e1 llamado a la resurrecci\u00f3n final para merecer el premio o castigo de las acciones en esta vida. Las dem\u00e1s f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas y sociol\u00f3gicas quedar\u00e1n para los siglos posteriores.<\/p>\n<p>    Precisamente esas explicaciones ser\u00e1n dadas por la teolog\u00ed\u00ada cristiana a la luz de la Palabra divina. Aunque bueno ser\u00e1 reconocer que siempre ser\u00e1n incompletas e inacabadas.<\/p>\n<p>    6. Cualidades del alma<br \/>\n    Lo que m\u00e1s interesa en la doctrina cristiana no es tanto dilucidar de d\u00f3nde viene el alma, sino cu\u00e1les son sus cualidades y su destino para el que el hombre debe prepararse. Se suelen recordar tres rasgos esenciales y condicionantes del alma humana: la individualidad, la inmortalidad y la espiritualidad<br \/>\n    6.1. Individualidad<\/p>\n<p>    Cada hombre posee un alma individual e inmortal. No existe un alma com\u00fan del mundo, en la que participamos todos los hombres. Sto. Tom\u00e1s ense\u00f1a que todas las almas por su esencia son iguales y que son los cuerpos al unirse a ellas, lo que origina las diferencias entre las personas.<\/p>\n<p>    Aunque son iguales en cuantos formas sustanciales del cuerpo, son singulares e individuales. Cada hombre tiene su alma propia.<\/p>\n<p>    El V Concilio Ecum\u00e9nico de Letr\u00e1n (1512) conden\u00f3 a los neoaristot\u00e9licos de tendencia humanista (Pietro Pomponazzi), por afirmar la unidad del alma universal, que es la inmortal, en la que participa cada ser humano: \u00abCondenamos y reprobamos a todos los que afirman que el alma intelectiva es tal que es una sola en todos los hombres.\u00bb (Denz 738)<\/p>\n<p>     6.2. Inmortalidad<br \/>\n    La individualidad del alma es presupuesto necesario de la inmortalidad personal. En el Antiguo Testamento resalta mucho la idea de la retribuci\u00f3n en esta vida. Sin embargo, ya los libros antiguos conocen la idea de inmortalidad.<\/p>\n<p>    La Escritura es clara en lo que al destino eterno del hombre se refiere. Precisamente fue el af\u00e1n de no morir el que se pone en la ra\u00ed\u00adz del primer pecado humano: \u00abNo morir\u00e9is, sino que ser\u00e9is semejantes a Dios.\u00bb (Gn. 3. 5).<\/p>\n<p>    Y luego se dejar\u00e1 claro ese destino: \u00abDios cre\u00f3 al hombre para la inmortalidad y le hizo a imagen de su propia inmortalidad\u00bb (Sab. 2. 23). Es un mensaje que se desarroll\u00f3 luego ampliamente en el Nuevo: \u00abDeseo morir para estar con Cristo\u00bb (Filip. 1. 23)<\/p>\n<p>    La inmortalidad del alma se desprende de sus propia naturaleza espiritual, adem\u00e1s de constar con frecuencia en la Escritura como don divino: Sal. 48.16; Os.6.3; 2 Mac. 7.11<br \/>\n    6.3. La espiritualidad<br \/>\n    Es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de entender, pues implica superaci\u00f3n de las met\u00e1foras terminol\u00f3gicas en las que se refugian los conceptos: \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb literalmente es soplo, \u00abpneuma\u00bb significa aire, \u00abtrascendencia\u00bb significa s\u00f3lo estar m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>    Con todo, el desarrollo teol\u00f3gico del cristianismo resalt\u00f3 a lo largo de los siglos el significado de la espiritualidad: invisibilidad, presencia, sutileza, ilocalizaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>    Por ser espiritual, se puede afirmar que toda el alma est\u00e1 en todo el cuerpo y que cualquier intento de localizaci\u00f3n, por ejemplo en el pecho o en la cabeza, aunque sea uso frecuente por la dificultad de abstraer, no tiene sentido real. Es una forma antropom\u00f3rfica de explicar la situaci\u00f3n y localizaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano y convertirlo en un ser m\u00f3vil.<\/p>\n<p>    Incluso, en la misma Escritura se duda al referirse a la realidad del alma, como cuando se dice: \u00bfQui\u00e9n sabe si el esp\u00ed\u00adritu de los hijos de los hombres sube arriba y el esp\u00ed\u00adritu de los animales desciende a la tierra?\u00bb (Ecles. 3. 21)<\/p>\n<p>    7. Relaci\u00f3n alma y cuerpo<br \/>\n    Conviene recordar continuamente la unidad del ser humano y superar los  conceptos y actitudes dualistas. El alma espiritual se define como la forma sustancial del cuerpo material, de manera que no es una parte o una a\u00f1adidura sino un modo de ser humano. El hombre entero es el que cuenta, no sus componentes, aunque en el terreno de la reflexi\u00f3n sean importantes para comprender la misma realidad humana.<\/p>\n<p>    La uni\u00f3n del cuerpo y alma no es accidental, como una cualidad, el color, es expresi\u00f3n de una sustancia, la madera; o como un contenido, el l\u00ed\u00adquido, se halla en un continente, la vasija.<\/p>\n<p>    No existen en el hombre dos seres pegados o superpuestos: el cuerpo y el alma, capaces de pervivir el uno sin el otro. Lo que acontece es una doble forma de ser, como la moneda tiene dos caras o las paralelas son dos l\u00ed\u00adneas. Cada elemento es realidad constituyente. Sin uno de ellos, el ser, la moneda o las paralelas, no existen.<\/p>\n<p>    La uni\u00f3n, por otra parte, significa unidad. Por eso, el pensamiento cristiano no sintoniza con el dualismo de Plat\u00f3n, Descartes o Leibniz, en el que encaja bien la idea de que el alma es \u00abel piloto y el cuerpo la nave que gobierna el piloto\u00bb. El hombre es unidad y todo \u00e9l, cuerpo y alma, est\u00e1 destinado a la salvaci\u00f3n. Por eso es imperfecta la tradicional f\u00f3rmula de \u00absalvar el alma\u00bb, pensando en la propia, o \u00absalvar almas\u00bb, aludiendo en las ajenas.<\/p>\n<p>    El alma, espiritual, libre e inmortal, sobrevive a la muerte, pues es criatura de Dios. Pero reclamar\u00e1 el cuerpo cuando el tiempo se cumpla. Por eso el pensamiento cristiano habla de la resurrecci\u00f3n o reencuentro del alma con el cuerpo, aunque resulte tan dif\u00ed\u00adcil explicar filos\u00f3ficamente este concepto teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>    Con todo es correcto decir que cada alma est\u00e1 destinada para la vida eterna, siempre que no se la separe excesivamente del concepto unitario de hombre. Ella, en cierto modo, sin el cuerpo se hallar\u00e1 incompleta, aunque la ense\u00f1anza cristiana clarifica que gozar\u00e1 de Dios incluso antes de la resurrecci\u00f3n, pues tiene capacidad intelectual y volitiva por s\u00ed\u00ad misma. Si en esta vida el alma no puede actuar sin la intervenci\u00f3n del cuerpo, se hace activa y misteriosamente consciente cuando se separa de \u00e9l por la muerte. Seguir\u00e1 para siempre, en la vida inmortal que le espera, su actividad inteligente y consciente. Pero se completar\u00e1 su ser cuando el hecho de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos se consume al final de los tiempos.<\/p>\n<p>    8. Catequesis sobre el alma<br \/>\n    Conceptos tan sutiles, poli\u00e9dricos y diversificados como estos de inmortalidad del alma, espiritualidad y libertad reclaman una buena catequesis sobre el alma en todos los momentos del proceso educativo del creyente.<\/p>\n<p>    Con todo es bueno resaltar la necesidad de una adaptaci\u00f3n a cada edad en este terreno en que se mezcla la creencia religiosa y la terminolog\u00ed\u00ada abstracta en la que se incardina su explicaci\u00f3n. Es importante confundir explicaci\u00f3n teol\u00f3gica o antropol\u00f3gica y mensaje revelado por Dios sobre el alma.<\/p>\n<p>   Por eso podemos sugerir y, en la medida de lo posible, aplicar una triple orientaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>    1. En lo posible hay que manejar t\u00e9rminos abstractos, pero claros,  en este tema. Si con los ni\u00f1os peque\u00f1os esto implica una dificultad insalvable y es mejor aludir al hombre sin m\u00e1s sutilezas, cuando se va creciendo en terminolog\u00ed\u00ada y en capacidad reflexiva, conviene presentar con nitidez la idea de alma.<\/p>\n<p>    La mejor estrategia es ajustarse a la terminolog\u00ed\u00ada usual, no enzarzarse en pol\u00e9micas o en explicaciones propias de la actividad filos\u00f3fica. Es preciso ofrecer al creyente una visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y sobre todo evang\u00e9lica de las diversas cuestiones al respecto.<\/p>\n<p>    2. Lo que s\u00ed\u00ad es conveniente, sobre todo con preadolescentes y j\u00f3venes, es resaltar la originalidad del alma humana, su trascendencia, su individualidad y singularidad.<\/p>\n<p>    Es frecuente que surjan disensiones en temas m\u00e1s afectivos que racionales: la igualdad de las razas, la supervivencia de los animales, la calidad humana de los seres al principio de la gestaci\u00f3n, etc. No es la pol\u00e9mica el mejor estilo para presentar el mensaje cristiano en estos terrenos que requieren bases filos\u00f3ficas serias y abstracci\u00f3n que a no todos resultan f\u00e1ciles o c\u00f3modas. Lo mejor es basarse en los textos b\u00ed\u00adblicos, exponer con sencillez la doctrina cristiana con t\u00e9rminos catequ\u00ed\u00adsticos y reclamar la reflexi\u00f3n personal en valores esenciales: responsabilidad, espiritualidad, inmortalidad, gracia, libertad.<\/p>\n<p>    3. Por tratarse de terrenos que requieren la abstracci\u00f3n, es bueno evitar en los posible los excesivos antropomorfismos o prejuicios que se destrozan con el paso de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>    El alma se debe valorar desde la creaci\u00f3n amorosa de Dios del hombre, \u00abhecho a imagen y semejanza divina\u00bb. Se debe personalizar, en cuanto cada hombre tememos, o somos, una. Ella reclama cuidado y desarrollo, como el cuerpo precisa previsi\u00f3n y esmeradas atenciones. El alma tiene un destino eterno en el cual est\u00e1 comprometido el hombre entero.<\/p>\n<p>   El trato paciente de estos temas y la clarificaci\u00f3n serena de las alternativas terminol\u00f3gicas es m\u00e1s recomendable que la puesta en juego de pol\u00e9micas en cuestiones fronterizas, como puede ser la relacionada con la vida de las especies prehumanas, tanto a nivel de antropolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica o de biolog\u00ed\u00ada prenatal.<\/p>\n<p>     Es prudente diferenciar lo que es tema religioso y lo que es especulaci\u00f3n.  CONCEPTOS DE ALMA   En griego:<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00abpsije o psiche\u00bb: esp\u00ed\u00adritu, fuerza, mente<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00abzumos\u00bb: impulso, aliento, exhalaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00abpneuma\u00bb: energ\u00ed\u00ada, esp\u00ed\u00adritu-   En hebreo:<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00abnefesh\u00bb: respiraci\u00f3n, vida, aliento<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00abruah\u00bb: soplo, impuslo<\/p>\n<p>   &#8211;  \u00abneshamah\u00bb, anhelo, ansia, aliento   En \u00e1rabe: \u00abnefes y \u00abruh\u00bb: fuerza, ansia, af\u00e1n   En sanscrito: \u00abatman\u00bb y \u00abprana\u00bb: fuerza divina, invisble   En alem\u00e1n \u00abgeist\u00bb: esp\u00ed\u00adritu, acci\u00f3n, fuerza, energ\u00ed\u00ada   En ruso: \u00abducha\u00bb: anhelo, furia, arrebato   En ingl\u00e9s: \u00abghost\u00bb: esp\u00ed\u00adritu, movimiento   En italiana: \u00ab\u00e1nima\u00bb: vida, movimiento, sensibilidad   En la realidad: misterioso ser que, m\u00e1s que parte,<\/p>\n<p>       es esencia del yo, de la intimidad<br \/>\n    Es equivalente a vida, fuerza, sensibilidad,<\/p>\n<p>      energ\u00ed\u00ada,  motor y mente del ser humano.<\/p>\n<p>PNEUMA: los tres misterios de Jes\u00fas<\/p>\n<p>A Dios Padre, \u00abhay que adorarle en esp\u00ed\u00adritu y verdad\u00bb: Jn. 4.24 El Esp\u00ed\u00adritu \u00abes el que da la vida al hombre\u00bb Jn. 6.33 \u00abEn tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Lc. 26.43<\/p>\n<p>&#8211; ESPIRITU  = mente   Mt. 5.3; Mc. 28; Jn. 10.24   Mc. 14.38; Jn. 4.24; Jn. 12.27;  Mt. 8.37; Mc. 10.45; Lc. 10.33   Con el pneuma se piensa<\/p>\n<p>&#8211; ESPIRITU  = vida   Mt. 26.41; Lc. 1.80; Mt. 10.28   Mt. 12.18; Mt. 22.37; Lc. 1.46;  Mt. 2.20; Mt. 6.25; Mt. 10.39 Con el pneuma se vive<\/p>\n<p>&#8211; Esp\u00ed\u00adritu = alma<br \/>\n Mc. 8.12; Lc. 1.47; Jn. 11.38  Jn. 13.21; Jn. 3.6.; Mt. 27.50  Mt.26.38; Mc. 14.34; Lc. 12.20 Con el \u00abPneuma\u00bb se sobre<\/p>\n<p>Posturas filos\u00f3ficas y sociales sobre el Alma<\/p>\n<p>&#8211;  Materialistas   S\u00f3lo hay cuerpo. Materia<br \/>\n    El alma es la vida. S\u00f3lo<br \/>\n    El cuerpo nace, crece, muere<br \/>\n&#8211;  Espiritualistas   S\u00f3lo hay alma. Pneuma   Es cuerpo es apariencia   El alma vive y sobrevive<br \/>\n&#8211;  Realistas Es forma en un cuerpo Es misteriosa la uni\u00f3n Es innegable la superioridad Sobre el alma anina<br \/>\n&#8211;  Dualistas   Hay cuerpo y alma.<\/p>\n<p>   Se unen en un ser<\/p>\n<p>      (Aristotelismo)   O se asocian artificialmente<\/p>\n<p>      (Platonismo)<br \/>\n&#8211;  Trialistas  Hay cuerpo, psique y pneuma  Son realidades diferentes:   Soma, pura materia,<\/p>\n<p>     Pneuma, puro esp\u00ed\u00adritu,<\/p>\n<p>     Psique, conciencia s\u00f3lo<br \/>\n&#8211;  Unitaristas<\/p>\n<p>     El alma y el cuerpo forman un solo ser personal. Pero el alma es trasciende Despu\u00e9s de la muerte<\/p>\n<p>   Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[271] Es habitual identificar el alma como un ser misterioso que se alberga en el cuerpo para dar la vida original, racional, moral, espiritual al hombre. Cuando se habla de alma se juega con un concepto sutil, en el que se fusionan los elementos de un ser inmaterial, invisible, imprescindible, albergado en el cuerpo sin &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-alma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL ALMA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10565","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10565","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10565"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10565\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10565"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10565"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10565"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}