{"id":10567,"date":"2016-02-05T07:31:45","date_gmt":"2016-02-05T12:31:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escritos-lenguajes\/"},"modified":"2016-02-05T07:31:45","modified_gmt":"2016-02-05T12:31:45","slug":"escritos-lenguajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escritos-lenguajes\/","title":{"rendered":"ESCRITOS. LENGUAJES"},"content":{"rendered":"<p>[565]<\/p>\n<p>     El lenguaje escrito es m\u00e1s preciso, concreto y fr\u00ed\u00ado que el lenguaje oral. No en vano escribir es una actividad intelectual que surge \u00abtard\u00ed\u00adamente\u00bb en la historia de los hombres y s\u00f3lo usan, incluso hoy, unos cuantos privilegiados. Se deben aprender durante a\u00f1os y en un centro al que llamamos escuela. Hasta el siglo presente, la mayor parte de la humanidad ha sido analfabeta.<\/p>\n<p>    Escribir es poner en juego el cerebro de una forma singular.<\/p>\n<p>   &#8211;  Grabamos un c\u00f3digo de signos. Es el alfabeto. Nos habituamos a \u00e9l.<\/p>\n<p>   &#8211; Adquirimos una gran soltura para identificarlos y traducirlos en sonidos. A esto es a lo que llamamos lectura mec\u00e1nica y comprensiva.<\/p>\n<p>   &#8211; Desarrollamos la capacidad de consignar los sonidos, o fonemas. A esto llamamos escribir.<\/p>\n<p>   &#8211; Perfeccionamos ambas habilidades y aprendemos a hacerlo con normas usuales y reguladas.<\/p>\n<p>   &#8211; Pronunciamos con perfecci\u00f3n fon\u00e9tica (Ortofon\u00ed\u00ada). Escribimos con correcci\u00f3n gr\u00e1fica (Ortograf\u00ed\u00ada). Conseguimos correcci\u00f3n gramatical (Sem\u00e1ntica, Morfolog\u00ed\u00ada, Sintaxis y Etimolog\u00ed\u00ada).<br \/>\n Escritura cuneiforme babil\u00f3nica Siglo X a C<br \/>\n Escriba egipcio S. XV a. de C 1. Sentido del escrito<br \/>\n    Los hombres comenzaron hace cientos de miles de a\u00f1os a grabar figuras en superficies (paredes, suelos, cuevas, techos y en objetos). Dibujaban para expresarse, para dejar algo tras de su paso por el mundo. Fue la etapa pictogr\u00e1fica de la escritura y se elaboraron \u00abpictogramas\u00bb o dibujos con intenci\u00f3n y significaci\u00f3n variable.<\/p>\n<p>    Hace s\u00f3lo unos miles de a\u00f1os (3.000 a. C.) comenzaron a usar s\u00ed\u00admbolos gr\u00e1ficos para expresar ideas. As\u00ed\u00ad sucedi\u00f3 en las regiones arcaicas y m\u00e1s desarrolladas: egipcia, babil\u00f3nica, hitita, ninivita&#8230; china. Fue la etapa ideogr\u00e1fica. Los \u00abideogramas\u00bb eran ideas encerradas en signos simb\u00f3licos, no en dibujos.<\/p>\n<p>    Esos s\u00ed\u00admbolos que expresaban ideas, deseos, relaciones, avisos, situaciones fomentaron el deseo de escribir, de dejar consignadas leyes, contratos, acuerdos.<\/p>\n<p>    Hacia el siglo VIII a. de Cristo, se inici\u00f3 la etapa actual, la fonogr\u00e1fica. Los fenicios fueron quienes tuvieron la feliz iniciativa de simplificar sus modos de escribir e inventaron un c\u00f3digo de pocos signos, uno por cada uno de sus fonemas, a fin de abreviar sus mensajes. Su alfabeto, con unos 24 signos, se divulg\u00f3 por el Mediterr\u00e1neo entero.<\/p>\n<p>    Del primitivo se derivaron los alfabetos m\u00e1s cultos de escritura: hebreo al principio, griego, latino, \u00e1rabe. Hoy todav\u00ed\u00ada estamos en la etapa fonogr\u00e1fica, que ha sido el veh\u00ed\u00adculo del progreso de la humanidad en los \u00faltimos dos milenios y medio.<\/p>\n<p>    No conviene olvidar que esta etapa, en la que vivimos se fue acelerando, sobre todo cuando comenz\u00f3 la imprenta (Gutenberg 1455) por la profusi\u00f3n impresionante de documentos escritos que provoc\u00f3. Hoy se ve alterada de nuevo por los artilugios electr\u00f3nicos e inform\u00e1ticos que la promocionan de forma novedosa y para el futuro impredecible.<br \/>\n  2. Escritura en la catequesis<\/p>\n<p>     Para entender lo que en catequesis es la lectura y la escritura, basta pensar lo que ser\u00ed\u00ada la labor educadora si no hubiera libros, cuadernos, fichas, hojas, textos, carteles, documentos, y s\u00f3lo us\u00e1ramos la voz y la palabra oral.<\/p>\n<p>     En una cultura gr\u00e1fica masiva, el lenguaje escrito ha cobrado un valor imprescindible. Y podemos pensar y sentir que hay algo en com\u00fan entre el manuscrito de un papiro o pergamino antiguo y la pantalla liquida de un ordenador moderno. Es la palabra gr\u00e1fica, el pensamiento prendido en ella, la permanencia que el escrito asegura, el mensaje que con \u00e9l no var\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    2.1 Sagrada Escritura modelo<br \/>\n    El modelo supremo de todo escrito religioso es la Biblia, o palabra de Dios que llega a ser escrita en unos libros inspirados y queridos por Dios mismo, como veh\u00ed\u00adculo de su mensaje revelado.<\/p>\n<p>    Conviene recordar que ese modelo, es decir los 72 (73) libros que llamamos Sagrada Escritura y en los que los diversos autores (hagi\u00f3grafos) han cosignado por escrito el Dep\u00f3sito divino de la revelaci\u00f3n, es referencia de todo lenguaje escrito. Gracias a \u00e9l, el misterio revelado permanece como mensaje, se transmite a los hombres a lo largo del a Historia, se convierte en vida y salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Permanencia, fidelidad, diversidad, objetividad y concreci\u00f3n, son los rasgos de todo escrito, que tambi\u00e9n se hacen presentes en la Escritura sagrada.<\/p>\n<p>     2.2. Rasgos estables<br \/>\n    Por eso, en todo escrito religioso, al igual que acontece en la Escritura sagrada, se conservan las caracter\u00ed\u00adsticas indicadas y se facilita con su uso la transmisi\u00f3n de la verdad sin los riesgos consiguientes a su ausencia.<\/p>\n<p>   &#8211; La permanencia y la fidelidad hacen posible al catequista recibir y exponer la doctrina sin cambios sustanciales y son oscilaciones importantes. Si falla la fidelidad al mensaje, surgen los errores, las herej\u00ed\u00adas, los cismas.<\/p>\n<p> &#8211; La diversidad y la flexibilidad de todas las formas escritas permiten una mejor adaptaci\u00f3n a los destinatarios y a las circunstancias. Al igual que en la Escritura Sagrada, los g\u00e9neros literarios, los estilos, las categor\u00ed\u00adas y formas son muchas y enriquecen la comunicaci\u00f3n sin variar el contenido.<\/p>\n<p>   &#8211; Y la objetividad y concreci\u00f3n de lo escrito hacen posible la paz espiritual. Es decir se supera el subjetivismo y la ambig\u00fcedad, la oscilaci\u00f3n y la inseguridad al comunicar los mensajes a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>     Por eso los escritos, con la diversidad de soportes antiguos y modernos, con la multiplicidad de formas: alfabetos, literaturas, testimonios, son los lenguajes que mas ayudan en la transmisi\u00f3n de los valores religiosos y son los veh\u00ed\u00adculos mejores para la acci\u00f3n de educar la fe de los cristianos.<\/p>\n<p>    2.3. Caracter\u00ed\u00adsticas propias<br \/>\n    Tenemos que usar los signos gr\u00e1ficos activa y pasivamente: los leemos e interpretamos y los escribimos y manejamos. Ambas labores: lectura y escritura, reclaman rigor, orden, h\u00e1bito, rapidez y agrado. Vivimos en occidente una cultura escrita y probablemente la viviremos todav\u00ed\u00ada por mucho tiempo, a pesar de la explosi\u00f3n tecnol\u00f3gica actual que sustituye el escrito por la imagen, el signo fonogr\u00e1fico por el icono.<\/p>\n<p>     Pero el lenguaje escrito sigue teniendo las mismas caracter\u00ed\u00adsticas que en tiempo de los griegos y los romanos que lo convirtieron en usual:<\/p>\n<p>   &#8211; Es lenguaje fijo, distante, objetivo, fr\u00ed\u00ado, impersonal, preciso, estable.<\/p>\n<p>   &#8211; Puede ser literario y se puede armonizar con la belleza si hay dotes para ello; pero puede ser vulgar, natural, elemental y mec\u00e1nico.<\/p>\n<p>   &#8211; Precisa tiempo para consignarse y requiere habilidad y preparaci\u00f3n lectora para ser interpretado.<\/p>\n<p>   &#8211; Por parte de quien lo emplea, se acomoda m\u00e1s a los objetos y contenidos que a los sujetos reales y personales.<\/p>\n<p>   &#8211; Se convierte en documentos que se manejan de m\u00faltiples maneras y se conservan m\u00e1s all\u00e1 de los tiempos y de los espacios.<\/p>\n<p>   &#8211; Se usa en la vida de forma habitual y sirve de soporte de informaci\u00f3n del m\u00e1s diverso modo y contenido.<\/p>\n<p>   &#8211; Es imprescindible para la comunicaci\u00f3n, tambi\u00e9n para la religiosa.<\/p>\n<p>   3. El escrito catequ\u00ed\u00adstico<br \/>\n    En la catequesis, la escritura y la lectura son pr\u00e1cticas frecuentes. El catequista tiene que leer y hacer leer en su labor educadora. Tiene que escribir y hacer escribir en sus actos catequ\u00e9ticos. Pero debe prepararse para leer con selecci\u00f3n y oportunidad y para escribir con precisi\u00f3n y conveniencia. Su trabajo lectoescritor ha de adaptarse a los reclamos y exigencias de los catequizandos.<\/p>\n<p>     Debe pensar que sus catequizandos leen y escriben frecuentemente: &#8211; lo hacen en su vida escolar, para ellos tan importante; &#8211; lo emplean en la vida ordinaria cuando manejan un libro o un impreso; &#8211; lo necesitan para vivir y convivir en el ambiente cultural en el que crecen y en el que se relacionan con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>     En la medida en que la sociedad desarrollada vive con el documento escrito en la mano, este lenguaje tiene que ser apreciado por el catequista, pero al mismo tiempo orientado, seleccionado y oportunamente reforzado.<\/p>\n<p>     El catequizando lo usa con frecuencia. Por eso en la catequesis hay que mirarlo con agrado. Pero debe someterse a ciertas exigencias: claridad, precisi\u00f3n, correcci\u00f3n, elegancia, seguridad, armon\u00ed\u00ada, fluidez, oportunidad.<\/p>\n<p>     3.1. Usos y ventajas<\/p>\n<p>     El catequista debe aprovechar la capacidad lectora y escritora que el catequizando adquiere en su vida social, escolar y cultural, sin precisar un aprendizaje extraescolar espec\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>     Si sabe hacerlo con soltura, habilidad, agrado, contribuye a que las ideas, los sentimientos y las actitudes que transmite queden mejor grabadas.<\/p>\n<p>     3.1.1. Leer textos<br \/>\n    El manejar escritos y leerlos ayuda: &#8211; a apoyarse en los documentos de referencia: libros, cuadernos, revistas, folletos, catecismos, textos, con sus frases escritas y sus formas objetivas;<\/p>\n<p>   &#8211; a facilitar la memorizaci\u00f3n, de manera que no todo se desdibuje al cabo del tiempo, si s\u00f3lo se aprende de o\u00ed\u00addas; la palabra vuela, lo escrito permanece;<\/p>\n<p>   &#8211; a exigir esfuerzo, precisi\u00f3n, atenci\u00f3n, reflexi\u00f3n, rigor, cuando se parte de un texto concreto que hay que entender, interpretar, completar, revisar;<\/p>\n<p>   &#8211; a personalizar lo que se va adquiriendo, pues hace posible el repetirlo, el relacionarlo, el contrastarlo con otros;<\/p>\n<p>   &#8211; a entablar coloquio con otros en torno al texto que se ve, se juzga, se corrige, se completa.<\/p>\n<p>      Los textos que se leen, se graban y se recuerdan con m\u00e1s facilidad que los que se oyen. Es normal que desde hace muchos siglos la aspiraci\u00f3n de los cristianos haya sido mejorar la cultura para dar soporte y permanencia a la fe.<\/p>\n<p>     3.1.2. Escribir textos   El lenguaje escrito ayuda normalmente de diversas formas:<\/p>\n<p>   &#8211; Encauza las maneras de expresi\u00f3n, al tener los catequizandos que pensar m\u00e1s y mejor lo que van a consignar por escrito para transmitirlo a otros.<\/p>\n<p>   &#8211; Exige mayor claridad de ideas, por lo tanto de t\u00e9rminos, y reclama m\u00e1s concreci\u00f3n y reflexi\u00f3n antes de escribir de lo que es usual antes de hablar.<\/p>\n<p>   &#8211; Contribuye a relacionarse con otras personas, con los compa\u00f1eros y con otros desconocidos, a los cuales se destina lo que se escribe;<\/p>\n<p>   &#8211; Posibilita el intercambio de ideas, frases, argumentos, pues se recogen los escritos de otros y se contrastan con los propios, aunque est\u00e9n ausentes quienes los han escrito antes.<\/p>\n<p>   &#8211; Reclama sistematizar, condensar, revisar, profundizar, mejorar las formas de decir y del pensar para tener seguridad en lo que se escribe.<\/p>\n<p>    3.2. Errores y riesgos   Los riesgos del lenguaje escrito no deben ser tampoco olvidados, pues existen y afectan a la comunicaci\u00f3n si no se superan.<\/p>\n<p>   Son algunos de ellos los siguientes:<\/p>\n<p>   &#8211; La frialdad, al no tener presente ning\u00fan interlocutor personal y por lo tanto recibir los mensaje despersonalizados y neutros.<\/p>\n<p>   &#8211; La abstracci\u00f3n, ya que todo lo que escrito precisa ser interpretado fuera del contexto personal en que ha sido realizado.<\/p>\n<p>   &#8211; La confusi\u00f3n, si se carece de la habilidad suficiente para precisar los t\u00e9rminos y para elegir los giros o las cosas con rigor y orden.<\/p>\n<p>   &#8211; La diversidad, pues los escritos son muchos y las opiniones diferentes.<\/p>\n<p>   &#8211; La brevedad, pues el escribir con amplitud fatiga y muchos lo rehuyen.<\/p>\n<p>    4. Instrumentos escritos Tienen su base en la palabra consignada en soporte gr\u00e1fico, en el libro, en el cuaderno, en el papel o en su equivalente. Unas veces se conserva hasta con cierta veneraci\u00f3n, como sucede con libros de valor. En ocasiones se infravalora, como sucede prensa de desecho.<\/p>\n<p>    Los soportes se han multiplicado con el tiempo de manera tan profusa que hoy constituye un problema mundial el seguir usando la celulosa vegetal como materia prima del papel. La superficie de la tierra se agota para convertirse en millones y millones de peri\u00f3dicos, prospectos, hojas de propaganda, carteles, etc. Urge la b\u00fasqueda de otras fuentes o de otras formas de expresi\u00f3n escrita. Con todo sigue siendo imprescindible la palabra impresa y no parece que los medios modernos tecnol\u00f3gicos sean suficientes para destronar su hegemon\u00ed\u00ada cultural.<\/p>\n<p>    4.1. El libro<br \/>\n    Es el conjunto de hojas, superior a un n\u00famero b\u00e1sico (80 para unos, 100 para otros), encuadernadas y vinculadas en unidad. Puede ser de lectura o de estudio (texto), sistem\u00e1tico (tratado) o m\u00e1s liberal (ensayo), de tama\u00f1o grande o de mano (manual), de consulta, de contraste, de estudio (texto) o de mil formas diversas.<\/p>\n<p>    Aut\u00f3nomo o vinculado a otros (colecci\u00f3n), de tema suelto y variado (enciclopedia) o bajo orden alfab\u00e9tico (diccionario)   Incluso puede ser tan breve o sencillo que merezca denominaciones (folleto, op\u00fasculo, gu\u00ed\u00ada) diferentes.<\/p>\n<p>     El lenguaje escrito se convierte en un torrente de razonamientos, de argumentos y de consideraciones sistem\u00e1ticas y ordenadas.<\/p>\n<p>    4.2. El peri\u00f3dico<br \/>\n    El es el escrito que se ofrece de forma fija a los lectores cada cierto per\u00ed\u00adodo de tiempo (diario, semanario, mensuario, anuario). A veces se usan t\u00e9rminos equivalentes: revista, gaceta, memoria,  informe &#8230; etc.<\/p>\n<p>    El peri\u00f3dico es veh\u00ed\u00adculo de comunicaci\u00f3n frecuente de masas. Resulta habitual en los usos culturales en los que nos movemos hoy. Es plataforma de m\u00faltiples \u00abg\u00e9neros period\u00ed\u00adsticos\u00bb como la cr\u00f3nica, la noticia, el editorial, el anuncio, el debate, etc.<\/p>\n<p>   4.3. El cuaderno personal.<\/p>\n<p>    Es el escrito autofabricado en funci\u00f3n de intereses diversos: apuntes, notas, diarios, epistolario, registros, ejercicios, memorias, etc. Con el cuaderno se asocia la libreta, la ficha, la carpeta de notas, las hojas de trabajo, registros, listas, recordatorios, anuncios, avisos, cuestionarios, inventarios&#8230;<\/p>\n<p>    En los documentos personales consignamos nuestras referencias por escrito, nuestros datos, y se convierten en nuestro primer apoyo para la memoria.<\/p>\n<p>    4.4. Documentos de referencia.<\/p>\n<p>    Son todos aquellos textos en donde quedan nuestros datos. En ellos consignamos datos, peticiones, informes y referencias personales o sociales.<\/p>\n<p>    En nuestra cultura hablamos de archivos e de impresos m\u00e1s o menos oficiales, de cartas, telegramas, circulares, instancias, comunicados, denuncias, descargos, actas, invitaciones y mil formas m\u00e1s.<\/p>\n<p>    4.5. Los escritos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>   Especial inter\u00e9s tienen para la catequesis los documentos escritos de sabor escolar o acad\u00e9mico. Son instrumentos familiares y de frecuente uso que ayudan en los procesos de la formaci\u00f3n. Tales son los textos, los esquemas, diagramas, planigramas, cronogramas&#8230;, los cuadros sin\u00f3pticos y las s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s o menos ilustradas. Se emplean en todas las materias acad\u00e9micas, tambi\u00e9n religiosas.<\/p>\n<p>    4.6. Documentos eclesiales<br \/>\n    Y merece especial recuerdo los Documentos eclesiales que, sin ser libros sagrados, s\u00ed\u00ad lo son doctrinales, lit\u00fargicos o piadosos. En la catequesis aludimos a ellos y son de muchos tipos:<\/p>\n<p>   &#8211; Hay \u00abDocumentos conciliares\u00bb, recientes o hist\u00f3ricos: los recientes se llaman Decretos, Constituciones, Declaraciones; los m\u00e1s citados en tiempos antiguos son actas, s\u00ed\u00admbolos, ense\u00f1anzas, c\u00e1nones normas, anatemas&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; Hay Documentos pontificios: Enc\u00ed\u00adclicas, Breves, Bulas, Exhortaciones, Constituciones, cartas pastorales.<\/p>\n<p>   &#8211; Y existen las \u00abCartas Pastorales\u00bb de un Obispo o las cartas de varios obispos de un pa\u00ed\u00ads o regi\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Sobre todo deben recordarse los textos ofrecidos por el Magisterio de la Iglesia, entre los que se puede recordar con prioridad: El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico o conjunto de las Leyes de la Iglesia Universal o de la Oriental; el Misal romano o los misales de otros ritos cat\u00f3licos; los Rituales sacramentales, las Normativas lit\u00fargicas, los Directorios.<\/p>\n<p>      La abundancia de escritos para ser le\u00ed\u00addos y empleados en la formaci\u00f3n constituyen un desaf\u00ed\u00ado de preparaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n en catequesis.<\/p>\n<p> 5. Cuaderno catequ\u00ed\u00adstico<br \/>\n    Podemos hablar de \u00abcuaderno\u00bb como modelo de escrito catequ\u00ed\u00adstico. Aunque hoy puede sentirse desplazado por los muchos recursos gr\u00e1ficos surgidos recientemente. Son \u00e9stos de las m\u00e1s diversas naturalezas: fotocopias f\u00e1ciles de textos o figuras, grabaciones audiovisuales y hasta fotogr\u00e1ficas con sistemas digitales, \u00abescaneos\u00bb c\u00f3modos y r\u00e1pidos, perfiles inform\u00e1ticos. A pesar de la profusi\u00f3n de los modernos modos de grabaci\u00f3n escrita, ser\u00e1 bueno seguir resaltando el valor del esfuerzo que exige el pensar, escribir, leer y completar escritos.<\/p>\n<p>    Equivalente al \u00abcuaderno\u00bb puede  ser todo escrito que, le\u00ed\u00addo o escrito, estimula la actividad y la reflexi\u00f3n del catequizando: las \u00abfichas de trabajo\u00bb, las hojas sueltas, la libreta de grupo, la pizarra, los dosieres&#8230;<\/p>\n<p>    Si lenguaje escrito es m\u00e1s concreto y preciso que el oral, podemos declarar y asegurar el valor did\u00e1ctico que tiene el escribir, ante los ojos de los catequizandos, una frase, un texto evang\u00e9lico, una palabra clave, un breve esquema de varias palabras relacionadas entre s\u00ed\u00ad, un vocabulario b\u00e1sico, etc. Cuando esto se hace se consiguen buenos resultados: + Se ponen en juego los ojos y se superan lo o\u00ed\u00addos, pues la imagen visual tiene m\u00e1s permanencia que la oral; + Se mejora la atenci\u00f3n, pues se la fija en algo sensible y se incrementa la atenci\u00f3n y el inter\u00e9s por lo escrito.<\/p>\n<p> + Se facilita la memoria, al ejercitar la fijaci\u00f3n y la retenci\u00f3n.<\/p>\n<p> + Se desaf\u00ed\u00ada m\u00e1s la mente, al tener que elegir t\u00e9rminos, interpretar, limar, contrastar, juzgar.<\/p>\n<p> + Se abre el cauce de mejores relaciones con los dem\u00e1s y con su modo de pensar, pues se compara lo propio con lo ajeno y se imita lo que es bueno.<\/p>\n<p>     La mejor labor se logra cuando es el catequizando quien escribe en el papel, en el cuaderno, en la pizarra, a\u00f1adiendo, rectificando, apoyando, aclarando, lo que el catequista ha hecho o lo que otros compa\u00f1eros ha iniciado.<\/p>\n<p>     Escribiendo, sobre todo cuando se hace con gusto, limpieza, orden y oportunidad, se logran m\u00faltiples ventajas:<br \/>\n   &#8211; Se hace intervenir al catequizando y se le convierte en protagonista.<\/p>\n<p>   &#8211; Se precisan las ideas, se perfilan los t\u00e9rminos, se pulen los datos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se establecen relaciones con los compa\u00f1eros, sobre todo si se hacen trabajos en grupo bien preparados.<\/p>\n<p>   &#8211; Se conservan las ideas escritas y se pueden revisar, rectificar o completar.<\/p>\n<p>   &#8211; Se relaciona con otros temas o con otras situaciones con m\u00e1s facilidad.<\/p>\n<p>   6. Libro de Catecismo<\/p>\n<p>     Especial merece el libro o escrito que la autoridad religiosa ofrece sus fieles como \u00abgu\u00ed\u00ada para la formaci\u00f3n cristiana\u00bb, al cual llamamos catecismo.<\/p>\n<p>     Su valor est\u00e1 en ser texto escrito, pero su autoridad proviene de quien, en nombre de la Iglesia lo ofrece como gu\u00ed\u00ada de referencia, como arsenal gr\u00e1fico de ideas religiosas claras, como instrumentos insustituible de la educaci\u00f3n cristiana y de la vida espiritual.<\/p>\n<p>     El catecismo no es un \u00abdevocionario\u00bb ni un \u00abcomentario\u00bb piadoso. Es una s\u00ed\u00adntesis adecuada a la edad, a la cultura y al tiempo en que usa como instrumento de formaci\u00f3n doctrinal y moral.<\/p>\n<p>     Como instrumento de apoyo, tiene los mejores rasgos del lenguaje escrito: precisa y concreta, ordena y clarifica, apoya la memoria y facilita la comprensi\u00f3n, sugiere, ordena, alienta.<\/p>\n<p>     Puede ser de alcance universal o v\u00e1lido para toda la Iglesia (dos veces en la Historia eclesial: Catecismo romano publicado en 1565 por P\u00ed\u00ado V; y \u00abCatecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb publicado por Juan Pablo II en 1992). Y puede ser de validez diocesana o interdiocesana en una naci\u00f3n, como son los Catecismos de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola o los aprobados por unos Obispos, como El Per\u00fa, por ejemplo.<\/p>\n<p>     Los catecismos no son libros de texto, que se caracterizan por ser m\u00e1s sectoriales, acad\u00e9micos y culturales. Son s\u00f3lo escritos directivos para facilitar con el lenguaje que les es propio la formaci\u00f3n de los catequizandos. Por eso se han empleado desde los primeros tiempos de la Iglesia, aunque la palabra catecismo se extender\u00e1 con motivo de la Reforma protestante y del catecismo publicado por Lutero.<\/p>\n<p>     A veces los Catecismos se complementan con \u00abGu\u00ed\u00adas Did\u00e1cticas o Gu\u00ed\u00adas Doctrinales\u00bb, con Cuadernos de Ejercicios o con Fichas de Trabajo y de apoyo, con materiales escritos complementarios, que pueden prestar buenos servicios a los catequistas. Los complementos no son catecismos pero ayudan en la tarea educadora. (Ver Catecismo. Texto de)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[565] El lenguaje escrito es m\u00e1s preciso, concreto y fr\u00ed\u00ado que el lenguaje oral. No en vano escribir es una actividad intelectual que surge \u00abtard\u00ed\u00adamente\u00bb en la historia de los hombres y s\u00f3lo usan, incluso hoy, unos cuantos privilegiados. Se deben aprender durante a\u00f1os y en un centro al que llamamos escuela. Hasta el siglo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escritos-lenguajes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESCRITOS. LENGUAJES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10567","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10567"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10567\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}