{"id":10573,"date":"2016-02-05T07:31:57","date_gmt":"2016-02-05T12:31:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experienciales-lenguajes\/"},"modified":"2016-02-05T07:31:57","modified_gmt":"2016-02-05T12:31:57","slug":"experienciales-lenguajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experienciales-lenguajes\/","title":{"rendered":"EXPERIENCIALES LENGUAJES"},"content":{"rendered":"<p>[556]<\/p>\n<p>    Las experiencias son las riquezas que vienen de fuera y se transforman en fuerzas que configuran poco a poco la personalidad del ser humano. Nada hay tan influyente como lo que recogemos por los sentidos, integramos en la estructura de la personalidad y convertimos en energ\u00ed\u00ada que tiende a la realizaci\u00f3n en cada momento de nuestra vida.<\/p>\n<p>    En cierto sentido, cada hombre es lo que le ha hecho la experiencia de su vida, lo que ha vivido y lo que ha asimilado en su interior.<\/p>\n<p>    Sin experiencias, al hombre le posee el vac\u00ed\u00ado. Ser\u00ed\u00ada como vasija sin nada dentro, aunque posea ideas en la cabeza y sentimientos en el coraz\u00f3n. Pero ideas y sentimientos no tendr\u00ed\u00ada el sello de autenticidad y realidad que le otorga lo que se ha experimentado.<\/p>\n<p>    1. Experiencia y lenguaje<br \/>\n    La experiencia es siempre relativa, no absoluta. La capacidad receptiva de cada uno es limitada. Por eso tiene importancia decisiva saber seleccionar las experiencias que llegan y sacar de ellas el mayor provecho<br \/>\n    Incluso es enriquecedor aprovechar la experiencia de los dem\u00e1s. A trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n, la experiencia ajena se hace tambi\u00e9n propia.<\/p>\n<p>    Los lenguajes experienciales son aquellos que sirven para transmitir a otros nuestras experiencias o para recibir de los dem\u00e1s las que ellos realizan. Son lenguajes c\u00e1lidos, personales, \u00ed\u00adntimos, pr\u00e1cticos. Aluden a los hechos de vida. Expresan lo que queda despu\u00e9s de haber vivido algo.<\/p>\n<p>    Comprometen toda la personalidad: la inteligencia con informaci\u00f3n, la voluntad con insinuaciones, la afectividad con actitudes y sentimientos. Por eso las experiencias vividas por uno mismo, o las recibidas de los dem\u00e1s, son la plataforma en que se apoyan nuestros criterios, nuestras motivaciones y nuestras decisiones, actitudes y preferencias.<\/p>\n<p>    Al catequista le interesan las experiencias y los lenguajes experienciales por dos motivos. Primero como realidades humanas que suscitan formas vivas de educar la personalidad y los valores de sus catequizandos. Pero en segundo lugar le interesan como cauce de la expresi\u00f3n de la fe, pues las experiencias religiosas acercan a lo espiritual, a lo trascendente, que de por s\u00ed\u00ad es inasequible a no ser que se perciba y se exprese con lenguajes humanos.<br \/>\n  2. Tipos de experiencias<br \/>\n    No siempre podemos enriquecernos con las experiencias mejores, pues la mayor parte de ellas nos vienen sin buscarlas, debido a la marcha de la vida y a nuestras limitaciones personales y ambientales.<\/p>\n<p>    Unas veces las experiencias son convenientes y positivas y en ocasiones surgen las adversas. Las negativas pueden resultar perturbadoras y contraproducentes. Pero tambi\u00e9n pueden enriquecer la personalidad. Hay que mirarlas con comprensi\u00f3n y serenidad, pues no siempre se pueden evitar. Labor del educador ser\u00e1 \u00abaprovecharlas\u00bb en lo posible.<\/p>\n<p>    En los planes educadores, pues, el catequista debe trabajar con los dos tipos de experiencias b\u00e1sicas: las buenas y las malas. Y debe recordar que debe aprovechar las propias y las ajenas.<\/p>\n<p>    2.1. Las propias y personales<br \/>\n    Son las m\u00e1s imprescindibles e influyentes. Afectan a la propia vida, sean voluntarias o involuntarias.<\/p>\n<p>    La labor del educador, del catequista, es doble. Por una parte, debe moderar las negativas en la medida de lo posible. Asumiendo la realidad de la vida, es preciso desactivar sus efectos nocivos y suavizar sus aristas: desgracias, fracasos, esc\u00e1ndalos, etc. Pero no hay que disimular la realidad de la vida y sus aristas.<\/p>\n<p>    En lo posible el educador debe fomentar las experiencias positivas que gradualmente van contribuyendo a construir la personalidad: actos de solidaridad, contactos personales, convivencias, etc.<\/p>\n<p>    2.2. Las ajenas y conocidas<br \/>\n    Muchas experiencias proceden del entorno y suponen sorpresa y, en ocasiones, curiosidad. Afectan en la medida que son cercanas por la \u00ed\u00adndole de la misma experiencia o por la  identidad y proximidad afectiva o real del que las experimenta.<\/p>\n<p>    Los que se relacionan con nosotros, nos transmiten lo que ellos han sentido o vivido y nos comunican sus efectos a trav\u00e9s de la informaci\u00f3n. La mayor parte de los datos vitales que nos llegan proceden de los dem\u00e1s. Aunque sean menos vivos y profundos que los personales, contribuyen mucho a orientar nuestra mente, nuestra voluntad y nuestra afectividad.<\/p>\n<p>    Sean positivas (alegr\u00ed\u00adas, progreso, sorpresas culturales, gozos est\u00e9ticos o morales) o sean negativas (desventuras, miedos, bloqueos), son fuentes de vida y motivo de enriquecimiento.<\/p>\n<p>    2.3. Lo com\u00fan en toda experiencia<br \/>\n    Sea positiva o negativa, sea propia o sea ajena, la experiencia siempre conmueve la persona, tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s intensa sea ella y cuanto m\u00e1s receptiva sea la personalidad del receptor.<\/p>\n<p>    Lo que nunca falta en toda experiencia es su eco posterior en forma de recuerdo y con propensi\u00f3n a la repetici\u00f3n o al temor de que se haga presente de nuevo.<\/p>\n<p>    Los comportamientos que se apoyan en la experiencia son m\u00e1s humanos que los basados en las ideas o en los simples sentimientos.<\/p>\n<p>    3. Tipos de lenguaje experiencial<br \/>\n    Pueden darse tantas situaciones experienciales que resultan dif\u00ed\u00adcilmente clasificables. Pero m\u00e1s que el rigor antropol\u00f3gico en el an\u00e1lisis de los hechos lo que interesa ahora es valorar como la experiencia habla a la vida y como podemos entender lo que una experiencia nos dice por medio de sus efectos.<\/p>\n<p>    3.1. Hay encuentros personales.<\/p>\n<p>    Sin palabras, pero con actitudes, lo que se vive de forma compartida es m\u00e1s efectivo que lo que se asume de forma solitaria.<\/p>\n<p>    Por eso el hecho vivo, nuevo, impactante que se comparte conmueve la sensibilidad y vinculan al hombre real que ofrece sus valores y al hombre receptivo dispuesto a recibirlos.<\/p>\n<p>    La relaci\u00f3n con personas que reflejan ciertas dotes comunicativas es la experiencia m\u00e1s significativa que se puede recibir, al menos en los a\u00f1os del desarrollo de la personalidad.<\/p>\n<p>    + A veces pueden ser resultado de visitas, preparadas o improvisadas, en donde se producen di\u00e1logos, intercambios, colaboraciones, servicios, que abren cauces nuevos a las personas.<\/p>\n<p>    + La \u00abcomunicaci\u00f3n de vida\u00bb, o aportaci\u00f3n de los propios sentimientos, puede resultar muy provechosa, cuando existe alg\u00fan factor de especial incidencia: vivencias fuertes, situaciones dif\u00ed\u00adciles, sufrimientos, dones espirituales (o m\u00ed\u00adsticos) que superan lo l\u00f3gico y lo afectivo.<\/p>\n<p>    + Entre esos encuentros personales, podemos resaltar los encuentros con indigentes: mendigos, enfermos, ancianos desatendidos, encarcelados, hospicianos&#8230; La experiencia en estas ocasiones reviste car\u00e1cter de servicio altruista, pero suele dejar un eco \u00ed\u00adntimo de sorpresa, pesar o admiraci\u00f3n, que es factor positivo en la formaci\u00f3n de la conciencia y de la inteligencia.<\/p>\n<p>   3.2. Adaptaci\u00f3n al nivel<br \/>\n    Hay que huir por igual de la carencia total de experiencias, no saliendo nunca de los cauces preestablecidos, y tambi\u00e9n del experimentalismo que invade a quien siempre est\u00e1 deseando cosas nuevas, aunque sean ineficaces.<\/p>\n<p>    El catequista, como todo educador, tiene que ser especialmente sensible al lenguaje de la experiencia en ni\u00f1os y adolescentes.<\/p>\n<p>   &#8211;  Si trabaja con ni\u00f1os peque\u00f1os, habr\u00e1 que adaptarse con delicadeza a las circunstancias personales y familiares en que ellos viven. Pero siempre deber\u00e1 buscar cauces y colaboraciones para que su catequesis no quede en simple actividad instructiva.<\/p>\n<p>   &#8211;  Si lo hace con ni\u00f1os mayores y con preadolescentes, puede ya contar con sus capacidades de acci\u00f3n, con su protagonismo y con el contexto escolar y social en el que ya viven.<\/p>\n<p>   &#8211; Con los adultos ya se debe emplear otra estrategia. Dada su capacidad de elecci\u00f3n aut\u00f3noma, es bueno contar con su aquiescencia previa y es preciso actuar con el m\u00e1ximo respeto a su peculiaridad religiosa y moral.<\/p>\n<p>     4. Experiencias religiosas<br \/>\n    Lo espec\u00ed\u00adfico de la experiencia religiosa es su contenido y su repercusi\u00f3n espiritual en la conciencia, es decir cuando se transforma en vivencia.<\/p>\n<p>    Las experiencias religiosas pueden ser de muchos tipos y alcances. Cuando sobrevienen sin pretenderlas, hay que aprovecharlas al m\u00e1ximo, pero con tacto y prudencia, como se hace con cualquier realidad humana.<\/p>\n<p>    Cuando se preparan y disponen dentro de los proyectos y realizaciones educativas, deben ser programadas oportunamente. Pero, en cuanto religiosas, ponen en juego ciertos dinamismos que con frecuencia escapan las previsiones o las exigencias. Por eso las experiencias dif\u00ed\u00adcilmente son programables, aunque no imprevisibles.<\/p>\n<p>    No conviene llamar experiencias religiosas a determinadas situaciones afectivas o imaginativas que rozan los umbrales de la desviaci\u00f3n: curiosidades morbosas, visiones, apariciones, expresiones supersticiosas de credulidad ingenua, etc.. La experiencia religiosa es s\u00f3lo un cauce, no una meta. Es lenguaje, no mensaje.<\/p>\n<p>    El catequista debe mirarla como recurso que existe y que hay que usar cuando resulta conveniente. No es la raz\u00f3n de ser de la catequesis. Suponen cierta voluntariedad, no imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>     4.1. Nuevos \u00e1mbitos vitales.<\/p>\n<p>    Con frecuencia la vivencia de circunstancias no ordinarias en la vida suele resultar elemento positivo en la formaci\u00f3n personal. Pueden citarse muchos modelos en esta direcci\u00f3n y sentido:<br \/>\n   &#8211; viajes con motivaci\u00f3n piadosa, como es la visita a un santuario; non las peregrinaciones con sentido de oraci\u00f3n o penitencia y no s\u00f3lo de romer\u00ed\u00ada;<br \/>\n   &#8211; marchas o caminatas como gesto de solidaridad con una causa justa, sobre todo si se realiza con personas dominadas por los ideales elevados;<br \/>\n   &#8211; trato comunitario con personas que tienen la comunidad como forma de vida y cuando el que lo inicia lo hace fuera del habitual clima del propio hogar;<br \/>\n   &#8211; encuentros ecum\u00e9nicos con creyentes de otras religiones o culturas, cuando se hacen con respeto, inter\u00e9s y claridad de ideas;<br \/>\n   &#8211; las estancias, o permanencia temporal, en otros ambientes o culturas, como son los lugares duros de trabajo, de marginaci\u00f3n o de enfermedad. Si se hacen con actitud de entrega desinteresada, suelen enriquecer m\u00e1s a quienes las realizan que a los beneficiados con los servicios que se ejecutan.<\/p>\n<p>   &#8211; los servicios misioneros, o trabajos realizado en un ambiente necesitado de pa\u00ed\u00adses lejanos (o de cercan\u00ed\u00adas), en el cual se aporta disponibilidad personal por motivos evang\u00e9licos o se convive con otros cristianos aut\u00e9nticos, suele ser en las edades juveniles, y hasta adolescentes, una buena plataforma de formaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p> 4.2. Modelos y ejemplos<br \/>\n    Es conveniente resaltar y fomentar lo que tiene de personal cada experiencia religiosa, haciendo lo posible para disponer cada acci\u00f3n conscientemente y sospechando que existen en cada ser humano una intimidad que debe ser respetada, encauzada y promocionada.<\/p>\n<p>    Los lenguajes experienciales religiosos pueden ser muchos:<\/p>\n<p>      + Una sesi\u00f3n de oraci\u00f3n que se aprovecha \u00abpara decir lo que se siente\u00bb (como una terapia) con motivo de una circunstancia triste o alegre.<\/p>\n<p>      + Una celebraci\u00f3n sacramental cuidadosamente preparada y participada, con la que se transmite a los dem\u00e1s la fe, el arrepentimiento o los buenos deseos.<\/p>\n<p>      + El encuentro con una persona que se ofrece a una conversaci\u00f3n intensa, que habla y escucha, y es reflejo de su propia riqueza moral.<\/p>\n<p>      + Un acto de solidaridad con alguien que precisa ayuda o apoyos, sobre todo cuando se trata de situaciones.<\/p>\n<p>      + Una limosna o ayuda realizadas por motivos expl\u00ed\u00adcitamente evang\u00e9licos y que sirve para decir lo que se comparte m\u00e1s que para dar un bien a otro.<\/p>\n<p>      + Un encuentro ecum\u00e9nico, misionero, vocacional con sentido dialogal de Iglesia en el cual se aparca moment\u00e1neamente cualquier af\u00e1n proselitista.<\/p>\n<p>    Estas y otras \u00abformas de hablar\u00bb y que se suelen llamar \u00abexperiencias\u00bb, pueden ayudar a entender y vivir la fe de manera nueva, al desencadenar emociones, impresiones y reacciones en el orden espiritual.<\/p>\n<p>    4.3. Experiencias significativas<br \/>\n    Algunas formas de expresar y de asimilar la propia fe adquieren su peculiar valor religioso cuando el que los promueve o los protagoniza se siente movido a ello por una intenci\u00f3n netamente evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    4.3.1. Campos de trabajo<br \/>\n    Se han difundo entre adolescentes y j\u00f3venes en tiempos recientes. Son formas transitorias de ayudar al pr\u00f3jimo y de apoyar a personas necesitadas: ancianos, enfermos, marginados.<\/p>\n<p>    Comienzan a ser experiencia cuando dejan de ser novedad. Constituyen un elemento de formaci\u00f3n espiritual y eclesial si se acude para aportar esfuerzo sin esperanza de recibir agradecimiento.<\/p>\n<p>    4.3.2. Jornadas de silencio<br \/>\n  * Las \u00abexperiencias de desierto\u00bb, o de vida contemplativa, en la medida en que se pueden adaptar a quienes no tienen vocaci\u00f3n \u00aberem\u00ed\u00adtica o cenob\u00ed\u00adtica\u00bb, pueden resultar interesantes est\u00ed\u00admulos para la oraci\u00f3n personal o eclesial.<\/p>\n<p>    Suponen suficiente madurez y consolidaci\u00f3n afectiva que capacite para asimilar sus efectos espirituales. No todos son capaces de soportar el aislamiento, aunque sea temporal, sobre todo si se procede de \u00e1mbitos familiares o sociales ruidosos.<\/p>\n<p>    4.3.3. Ante el sufrimiento<br \/>\n    Las experiencias con personas angustiadas, enfermos terminales, desarraigados o perseguidos, deben tambi\u00e9n ser citadas como fuentes de enriquecimiento personal. Aunque uno no sufra en s\u00ed\u00ad, aprende a sentir el sufrimiento ajeno. Incluso los menos emotivos por temperamento, pueden valorar lo que supone la angustia o la desesperaci\u00f3n. Pero es preciso recordar que tales experiencias o actitudes de ayuda reclaman fortaleza personal intensa y real.<\/p>\n<p>    El catequista har\u00e1 bien en sacar provecho de lo que la naturaleza ha puesto como inevitable y la persona cataloga como desgracia: accidentes, enfermedades, fallecimientos, riesgos, errores y descarr\u00ed\u00ados de personas queridas, etc.<\/p>\n<p>    No se debe olvidar que tambi\u00e9n en este terreno hay experiencias personales condicionantes de la vida y las hay de otras personas de las cuales se puede sacar provecho.<\/p>\n<p>    4.3.4  Taller de oraci\u00f3n<br \/>\n    Como las palabras mismas indican se trata de algo activo, compartido y efectivo (taller) y de algo espiritual, comunicativo, interior (oraci\u00f3n). Lo esencial en el taller es la oraci\u00f3n y no s\u00f3lo la plegaria, el contacto con Dios y no la simple satisfacci\u00f3n de necesidades afectivas.<\/p>\n<p>    Los participantes en el taller tienen que sentirse voluntariamente reclamados a la plegaria. Si hay coacci\u00f3n, respeto humano, indiferencia, insensibilidad, agobio de tiempo, no puede haber \u00abtaller de oraci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>     5. Los voluntariados<br \/>\n    Un recuerdo especial merece lo que hoy se denominan \u00abvoluntariados\u00bb, que supone la oferta personal para alguna actividad, colaboraci\u00f3n o servicio con car\u00e1cter libre, gratuito y solidario.<\/p>\n<p>    5.1. Significado y alcance   Toda participaci\u00f3n seria y verdaderamente altruista supone oportunidades de formaci\u00f3n excelente. S\u00ed\u00ad es conveniente atender al cumplimiento de determinadas condiciones personales y grupales:<br \/>\n   &#8211; Diferenciar bien en el servicio lo que es activismo y af\u00e1n de novedad.<\/p>\n<p>   &#8211; No sacar de su contexto moderado un per\u00ed\u00adodo corto de servicio voluntario.<\/p>\n<p>   &#8211; Superar el individualismo y aprender a servir, que es siempre convivir.<\/p>\n<p>   &#8211; Preparaci\u00f3n adecuada para que no se reduzca a una simple aventura juvenil.<\/p>\n<p>   &#8211; Descubrimiento de la solidaridad, que es el alma del voluntariado.<\/p>\n<p>    Expl\u00ed\u00adcitamente no tienen por qu\u00e9 ser confesionales o basados en motivaciones religiosas. Pero suponen ordinariamente algo de naturales efectos espirituales en quien es capaz de hacer algo por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Aunque muchas veces poseen cierto car\u00e1cter naturalista, o incluso sus planteamientos son m\u00e1s de\u00ed\u00adstas y laicos que providencialistas, m\u00e1s filantr\u00f3picos que evang\u00e9licos, el catequista debe ser muy sensible a ellos por su gran fuerza educativa.<\/p>\n<p>    Sobre todo, cuando se trabaja con catequizandos j\u00f3venes y adultos. De ellos se puede y se debe sacar todas las ventajas formativas, en el orden humano y en el religioso.<\/p>\n<p>    5.2. Modelos de \u00abvoluntariado\u00bb<br \/>\n    Cuando se da dimensi\u00f3n cristiana o evang\u00e9lica estos voluntariados son cauce interesante de promover y encauzar gran cantidad de energ\u00ed\u00adas morales y espirituales en adolescentes y j\u00f3venes.<\/p>\n<p>    Por eso los promueven con inter\u00e9s los movimientos, asociaciones, grupos de signo confesional o, al menos, solidario y proyectivo.<\/p>\n<p>    Algunas alusiones dan idea de su alcance y posible influencia.<\/p>\n<p>    + Ayudar a ancianos agobiados por un trabajo que supera sus fuerzas.<\/p>\n<p>   + Asistir sanitariamente y afectivamente a enfermos olvidados en hospitales o lugares de acogida.<\/p>\n<p>    + Promover hogares y estancias en lugares en donde se puede ofrecer modelos de convivencia a personas que carecen de ella.<\/p>\n<p>   + Colaborar en campa\u00f1as de rehabilitaci\u00f3n de marginados y drogadictos con la alegr\u00ed\u00ada de ver regenerarse personas desahuciadas.<\/p>\n<p>    + Ayudar a deficientes f\u00ed\u00adsicos, mot\u00f3ricos o mentales, que carecen de atenciones familiares suficientes.<\/p>\n<p>    + Participar en planes de alfabetizaci\u00f3n de adultos o de clases sociales sin recursos y caminos propios.<\/p>\n<p>    + Servir a ni\u00f1os y j\u00f3venes sin cauces de educaci\u00f3n o de entretenimiento en ambientes carcelarios.<\/p>\n<p>    + Acompa\u00f1ar a emigrantes y organizaciones de auxilios sociales.<\/p>\n<p>    + Participar en campa\u00f1as de asistencia para zonas de guerra y buscar medios para regenerar hogares y familias.<\/p>\n<p>    Estos voluntariados est\u00e1n con frecuencia amparados por legislaciones benefciosas en muchos pa\u00ed\u00adses desarrollados, si bien es general el deseo de mantenerlos como \u00abmovimientos y organismos no gubernamentales\u00bb (ONGs).<\/p>\n<p>    A veces son promocionados por grupos que est\u00e1n en retaguardia: partidos, entidades comerciales, sectas y grupos religiosos, cuyos dirigentes pueden incluso tener intenciones menos altruistas que quienes se hallan en la vanguardia de la acci\u00f3n y realizan la tarea directa.<\/p>\n<p>    Pero hay que aprovecharlos sea quien sea el que haga la acci\u00f3n buena y ofrezca la ayuda conveniente. En las dimensiones cristianas, esos voluntariados deben mantenerse en expl\u00ed\u00adcita referencia a Cristo, modelo y l\u00ed\u00adder de todo voluntariado, a su Evangelio, criterio \u00faltimo del amor a los hombres.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[556] Las experiencias son las riquezas que vienen de fuera y se transforman en fuerzas que configuran poco a poco la personalidad del ser humano. 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