{"id":10584,"date":"2016-02-05T07:32:17","date_gmt":"2016-02-05T12:32:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eclesiologia\/"},"modified":"2016-02-05T07:32:17","modified_gmt":"2016-02-05T12:32:17","slug":"eclesiologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eclesiologia\/","title":{"rendered":"ECLESIOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>[260]<\/p>\n<p>    Parte o rama de la Teolog\u00ed\u00ada que estudia la Iglesia como misterio divino y la Iglesia como entidad humana. La realdad eclesial en esta doble vertiente reclama una reflexi\u00f3n seria a la luz de la fe. Pero no basta la fe para explicar todo lo humano, ni basta la raz\u00f3n para captar y asumir todo lo divino de la Iglesia, la gran familia querida por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    La Eclesiolog\u00ed\u00ada es el intento de ahondar en profundidad este doble aspecto humano y divino. Tiene de com\u00fan con todas las ramas teol\u00f3gicas la base b\u00ed\u00adblica y la referencia a la Tradici\u00f3n y al Magisterio. Y tiene como aspecto peculiar la dimensi\u00f3n comunitaria al mirar a la Iglesia en lo humano como un Pueblo que camina en el mundo y en la historia, en armon\u00ed\u00ada con la visi\u00f3n m\u00ed\u00adstica de un cuerpo cuya cabeza es el Cristo personal que es Verbo divino encarnado y en el que los miembros somos todos los seguidores de Cristo \u00abviandantes, purgantes y triunfantes\u00bb.<\/p>\n<p>    A la luz de estas expresiones, es f\u00e1cil advertir que la Eclesiolog\u00ed\u00ada como tal no es Historia eclesi\u00e1stica ni Sociolog\u00ed\u00ada religiosa ni Filosof\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu. Es Teolog\u00ed\u00ada centrada en un contenido concreto: la Iglesia. Su objeto es todo lo que se refiere a la comunidad viva a la luz de lo que dice la fe, es decir la Palabra de Dios y el misterio latente en la misma comunidad que anuncia el Reino de Dios al mundo.<\/p>\n<p>    El an\u00e1lisis de los textos sagrados est\u00e1 pues en la ra\u00ed\u00adz de esta ciencia teol\u00f3gica. Y el esquema b\u00e1sico es el que permite al te\u00f3logo acercarse el misterio de la Iglesia de Jes\u00fas: origen, base b\u00ed\u00adblica, identidad, rasgos distintivos, misi\u00f3n, tradici\u00f3n, todo lo cual se explora y presente con m\u00e1s o menos orden y coherencia, pero siempre desde una \u00f3ptica de creyentes.<\/p>\n<p>    El educador de la fe debe mirar la Eclesiolog\u00ed\u00ada con especial afici\u00f3n y profundizar cada vez m\u00e1s en ella. Su tarea educadora es precisamente contribuir a edificar el Pueblo de Dios, el Cuerpo M\u00ed\u00adstico, el Reino divino. Cada educando y cada catequizando es una piedra viva de esa realidad misteriosa.<\/p>\n<p>    Sin autentica conciencia eclesial la tarea educativa se reduce a cautivar adeptos de una sociedad religiosa, a instruir o a amaestrar religiosamente.<\/p>\n<p>    Pero, eso no es educaci\u00f3n de la fe, sino otra cosa.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Iglesia exist\u00ed\u00ada antes de que hubiera eclesiolog\u00ed\u00ada (>Historia del Tratado teol\u00f3gico sobre la Iglesia). Si por esta entendemos doctrina o teolog\u00ed\u00ada sobre la Iglesia, ya en el Nuevo Testamento hay eclesiolog\u00ed\u00ada (>Eclesiolog\u00ed\u00adas neotestamentarias). Asimismo hay mucha eclesiolog\u00ed\u00ada desde tiempos de la >Didach\u00e9 o  las cartas de >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada. Hay una f\u00e9rtil eclesiolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica, todav\u00ed\u00ada no plenamente explotada por los te\u00f3logos; en distintas voces de esta obra pueden encontrarse indicaciones al respecto.<\/p>\n<p>Los medievales ten\u00ed\u00adan una rica eclesiolog\u00ed\u00ada (>Tom\u00e1s de Aquino). Pero el primer tratado espec\u00ed\u00adficamente sobre la Iglesia fue probablemente De regimine christiano,  de Jaime de Viterbo (ca. 1301), siendo el primero realmente completo la Summa de Ecclesia  de Juan de Torquemada (+ 1468), que propon\u00ed\u00ada una eclesiolog\u00ed\u00ada papista frente al conciliarismo. El cisma de >Avi\u00f1\u00f3n dio lugar a muchos escritos sobre la Iglesia. En los siglos que siguieron a Trento el principal inter\u00e9s de la eclesiolog\u00ed\u00ada se centraba en la apolog\u00e9tica (>Notas de la Iglesia). No obstante, hubo te\u00f3logos importantes, como J. A. >M\u00e1hler y M. > Scheeben, que escribieron obras sistem\u00e1ticas; otros, como J. H. >Newman presentan una eclesiolog\u00ed\u00ada profunda en distintos lugares de sus obras.<\/p>\n<p>La colocaci\u00f3n del tratado sobre la Iglesia da ya una indicaci\u00f3n de la eclesiolog\u00ed\u00ada del autor. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, M. Scheeben trata de la eucarist\u00ed\u00ada, luego de la Iglesia, luego de otros sacramentos; M. Schmaus se ocupa de la redenci\u00f3n, luego de la Iglesia, luego de la gracia; Y. Congar, durante una \u00e9poca, se inclinaba a tratar de la cristolog\u00ed\u00ada, dedicando luego un tratado a la antropolog\u00ed\u00ada cristiana, dentro del cual se ocupaba tambi\u00e9n del ecumenismo eclesial y de Mar\u00ed\u00ada; algunos autores ortodoxos colocan la Iglesia despu\u00e9s de los sacramentos y antes de la escatolog\u00ed\u00ada; quiz\u00e1 la mayor\u00ed\u00ada de los cat\u00f3licos colocan la Iglesia despu\u00e9s de la redenci\u00f3n y antes de los sacramentos.<\/p>\n<p>Una pregunta simple, pero a la que no puede darse una respuesta f\u00e1cil, es \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 la Iglesia?\u00bb (>Iglesia: \u00bfpor qu\u00e9?). La respuesta habr\u00e1 de se\u00f1alar, entre otras cosas, que la Iglesia es >sacramento de salvaci\u00f3n y el lugar de la econom\u00ed\u00ada trinitaria. Al nivel experiencial de la vivencia religiosa, habr\u00e1 de apuntar al hecho de que Jes\u00fas, su Se\u00f1or, es poder y sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Llegado a cierto punto, uno puede preguntarse: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la Iglesia?\u00bb. Hay muchas respuestas posibles, y muchas han sido las que se han dado de hecho a lo largo de la historia. Las diferentes respuestas se presentan a distintos niveles. Podemos describir  la Iglesia como \u00abel conjunto de las Iglesias locales a lo largo y ancho del mundo, unidas entre s\u00ed\u00ad y con el sucesor de Pedro en una vida com\u00fan de fe apost\u00f3lica, apoyada en el ministerio apost\u00f3lico\u00bb. Tal respuesta no nos introduce en la comprensi\u00f3n de la Iglesia. Un paso adelante es el acercamiento fenomenol\u00f3gico de A. >Dulles. Este toma cinco paradigmas, o visiones esenciales de la Iglesia, y muestra c\u00f3mo pueden aglutinarse en torno a estos otras ideas. Pero al final el m\u00e9todo de los >modelos es incapaz de ofrecer una visi\u00f3n global de la Iglesia, ya que cada modelo tiene que complementarse con los dem\u00e1s. El mismo Dulles afirma que los cinco \u00abson de hecho caracter\u00ed\u00adsticas permanentes de la Iglesia\u00bb; \u00abno hay ning\u00fan supermodelo que haga plena justicia a todas las caracter\u00ed\u00adsticas de la Iglesia\u00bb. No obstante, Dulles propondr\u00e1 m\u00e1s tarde otro modelo, el de la Iglesia como comunidad de disc\u00ed\u00adpulos; pero al final acabar\u00e1 admitiendo que tambi\u00e9n este necesita complementarse con los otros. Recientemente, m\u00e1s all\u00e1 del marco se\u00f1alado por Dulles, se ha desarrollado tambi\u00e9n el modelo del siervo. Parece que los modelos filos\u00f3ficos no tienen m\u00e1s \u00e9xito a la hora de presentar una visi\u00f3n unificada: cada uno se limita a hacer su propia aportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el pasado ha habido muchos intentos de unificar las verdades acerca de la Iglesia. La concepci\u00f3n predominante antes del Vaticano II era la de la societas perfecta:  la Iglesia, como el Estado, es una > sociedad perfecta en el sentido de que contiene en s\u00ed\u00ad todo lo necesario para alcanzar su fin. En la Mystici corporis  (1943) >P\u00ed\u00ado XII trat\u00f3 de integrar esta visi\u00f3n de la Iglesia con la doctrina paulina del cuerpo de Cristo. C. >Journet, por ejemplo, busc\u00f3 otra integraci\u00f3n considerando a la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. Suele pensarse que la imagen del >pueblo de Dios constituye una visi\u00f3n unificadora, pero necesita tambi\u00e9n completarse con otras im\u00e1genes.<\/p>\n<p>El ecumenismo moderno aporta concepciones sobre la Iglesia tanto del Occidente protestante como, sobre todo, del Oriente ortodoxo. Otra cuesti\u00f3n relacionada es si la Iglesia es sujeto o persona. La tendencia a hipostasiar a la Iglesia est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita con mucha frecuencia en la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Muchos eclesi\u00f3logos advierten contra el peligro de establecer paralelos de las herej\u00ed\u00adas cristol\u00f3gicas en la eclesiolog\u00ed\u00ada. Un monofisismo eclesiol\u00f3gico puede subrayar tanto lo divino en la Iglesia que destruya la econom\u00ed\u00ada y descuide lo humano. La tentaci\u00f3n del nestorianismo consiste en acentuar excesivamente la econom\u00ed\u00ada mundana, viendo a la Iglesia como celeste y terrena, pero s\u00f3lo con una unidad abstracta. Frente a estas desviaciones es menester mantener una visi\u00f3n de la eclesiolog\u00ed\u00ada calcedoniana: en la que haya una visi\u00f3n inseparable de lo divino y de lo humano, sin divisi\u00f3n ni confusi\u00f3n (cf LG 8). La cristolog\u00ed\u00ada proporciona tambi\u00e9n otras orientaciones: as\u00ed\u00ad como esta puede ser \u00abdesde abajo\u00bb, desde la humanidad de Jes\u00fas, que es en definitiva la Palabra encarnada, o \u00abdesde arriba\u00bb, como comenzando con el descenso de la Palabra a la humanidad, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la eclesiolog\u00ed\u00ada puede empezar \u00abdesde abajo\u00bb, desde la comunidad hist\u00f3rica, o \u00abdesde arriba\u00bb, desde su comienzo en la econom\u00ed\u00ada divina y en las relaciones trinitarias.<\/p>\n<p>Nosotros buscamos una concepci\u00f3n unificante, que tenga en cuenta la eclesiolog\u00ed\u00ada y la situaci\u00f3n de la Iglesia a finales del siglo XX. Empezaremos enumerando algunos criterios que deber\u00ed\u00adan servir para enjuiciar toda visi\u00f3n de la Iglesia. En primer lugar, hay criterios generales que pueden aplicarse a cualquier \u00e9poca de la historia de la Iglesia. Pueden usarse para juzgar cualquier eclesiolog\u00ed\u00ada, de cualquier per\u00ed\u00adodo, y pueden se\u00f1alar deficiencias en anteriores intentos de referirse a la Iglesia de manera global. Algunos de estos criterios son: el car\u00e1cter central de Jesucristo y de su misi\u00f3n; una perspectiva trinitaria de la existencia de la Iglesia; pecado y debilidad; las caracter\u00ed\u00adsticas esenciales de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad; una congregaci\u00f3n de personas; el papel de la ley y la autoridad; la Iglesia en el mundo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, hay criterios derivados de nuestra perspectiva de finales del siglo XX. Entre estos est\u00e1n: la identidad de la Iglesia en el Vaticano II como pueblo de Dios (LG 13; NA 4), cuerpo de Cristo (LG 7, 14, 48&#8230;; AA 2; AG 6), templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo (PO 1; LG 17; AG 7); los planteamientos de las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n; el papel de los laicos; el carisma; la espiritualidad; la ecolog\u00ed\u00ada. En d\u00e9cadas recientes se ha puesto un \u00e9nfasis especial en la ley de la cruz; G. OCollins escribe: \u00abUna aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada de la cruz pondr\u00ed\u00ada en cuesti\u00f3n gran parte de lo que se dice acerca del \u00ab\u00e9xito\u00bb de la Iglesia, una di\u00f3cesis \u00abbien gobernada\u00bb, una congregaci\u00f3n \u00abfloreciente\u00bb, una parroquia \u00aben buena forma\u00bb. La comunidad cristiana en sus distintas formas de agrupaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada tener en cuenta el principio \u00abel poder se hizo fuerte en la debilidad\u00bb. La Iglesia en el poder del Esp\u00ed\u00adritu  de Moltmann habla con raz\u00f3n de \u00abla comunidad de la cruz (Kreuzgemeinde)\u00bb.  En su mayor parte, sin embargo, las eclesiolog\u00ed\u00adas o al menos las cat\u00f3licas no se ocupan pr\u00e1cticamente de este tema\u00bb.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de una visi\u00f3n unificada puede verse facilitada por las recientes eclesiolog\u00ed\u00adas eucar\u00ed\u00adsticas, cuyo primer cultivador moderno ha sido >Afanasiev y cuya influencia no deja de aumentar, nos advierten de la importancia de la eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica las afirmaciones del Vaticano II de que la eucarist\u00ed\u00ada es la fuente y la cumbre (fons et culmen)  de toda la vida cristiana (LG 11) y una de las principales manifestaciones de la Iglesia (SG 41). La eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica puede ser la m\u00e1s satisfactoria de las disponibles. Pero supone una apreciaci\u00f3n profunda de la significaci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, para la cual mucha gente en Occidente todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 capacitada. Una visi\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada como un acto puramente c\u00faltico, alejado de la vida cristiana real, no podr\u00ed\u00ada ser base suficiente para una eclesiolog\u00ed\u00ada. Como estrategia pastoral, podr\u00ed\u00ada ser mejor presentar todo lo que est\u00e1 implicado en una eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica pero en t\u00e9rminos diferentes, en t\u00e9rminos que permitieran a la gente desarrollar su visi\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y, por consiguiente, de la Iglesia. En el Vaticano II las palabras \u00abpara la gloria del Creador y del Redentor\u00bb (LG 31) se a\u00f1adieron a petici\u00f3n de varios miembros del concilio, con el fin de hacer resaltar el aspecto cultual de toda la Iglesia y de centrar la atenci\u00f3n en la creaci\u00f3n y en la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece que el planteamiento m\u00e1s adecuado ser\u00ed\u00ada el de la koin\u00f3nia o  >comuni\u00f3n, central en la eclesiolog\u00ed\u00ada del Vaticano II. El t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n no es f\u00e1cilmente traducible. J. M. R. Tillard se\u00f1ala como posibles traducciones de la koin\u00f3nia  de la Iglesia primitiva en He 2,42-47 \u00abasociaci\u00f3n\u00bb, \u00abvida en com\u00fan\u00bb, \u00abcoparticipaci\u00f3n\u00bb. La noci\u00f3n de koin\u00f3nia  incluye una dimensi\u00f3n vertical, la vida divina y los dones recibidos por la Iglesia, y otra horizontal, el compartir con los dem\u00e1s esta vida y estos dones. La Iglesia, adem\u00e1s, existe para interiorizar esta koin\u00f3nia y,  de este modo, hacer que otros a su vez puedan interiorizarla tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Lo que sigue es un intento de visi\u00f3n unificada: La Iglesia en la tierra es la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo en peregrinaci\u00f3n hacia el reino escatol\u00f3gico, configurada seg\u00fan la persona y la misi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, y sabedora de que su Se\u00f1or es la encarnaci\u00f3n del poder y la sabidur\u00ed\u00ada. Es en el mundo secular el sacramento de la salvaci\u00f3n universal, llamada como est\u00e1 a desarrollar y actualizar los valores del reino y a trabajar por la unidad de todos los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. Est\u00e1 llena del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que mora en ella como en un templo, hace de sus miembros del cuerpo de Cristo y el pueblo de Dios, hijos adoptivos del Padre. El Esp\u00ed\u00adritu concede a la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica sus dones institucionales y carism\u00e1ticos, llam\u00e1ndola a una conversi\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda. La Iglesia, a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n de todos sus miembros con sus diferentes ministerios (petrino, jer\u00e1rquicos y laicales), ha de responder a los dones que ha recibido por medio de un culto que presente a la humanidad y a toda la creaci\u00f3n ante el Padre en la alabanza y la intercesi\u00f3n, y que abra a la Iglesia a la recepci\u00f3n de dones a\u00fan mayores a trav\u00e9s de la vida sacramental, la oraci\u00f3n y el ofrecimiento de sus miembros bajo el signo de la cruz. Continuamente fortalecida por este culto, la Iglesia se mantiene en la fe bajo la palabra de Dios y persevera en su aut\u00e9ntica tradici\u00f3n, de modo que, a pesar del pecado y la debilidad, sigue viviendo en la esperanza y contin\u00faa la misi\u00f3n de Cristo sacerdote, profeta y rey, difundiendo la buena noticia liberadora del reino y sirviendo as\u00ed\u00ad en el amor al mundo y a toda la creaci\u00f3n a nivel de sus m\u00e1s hondas necesidades. La Iglesia se caracteriza por el amor entre sus miembros; se preocupa porque sus miembros sean purificados despu\u00e9s de la muerte en el purgatorio, y se alegra en comuni\u00f3n con ellos, con los que todav\u00ed\u00ada est\u00e1n en la tierra y con los que han alcanzado ya la gloria.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica \u00abpluralista\u00bb sobre la Iglesia<\/p>\n<p>\tLos contenidos del tema \u00abIglesia\u00bb se presentan en una gama muy amplia Iglesia misterio-comuni\u00f3n-misi\u00f3n, Iglesia de la Trinidad, Iglesia esposa y madre, Iglesia escatol\u00f3gica, otros t\u00ed\u00adtulos de Iglesia (Cuerpo de Cristo, sacramento, Pueblo&#8230;), etc. La eclesiolog\u00ed\u00ada es la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los contenidos de la fe respecto a la Iglesia. Esta reflexi\u00f3n tiene en cuenta un punto de partida, un orden de pensamiento y una sistematizaci\u00f3n de los contenidos.<\/p>\n<p>\tLa Iglesia es una sola, la que Cristo ha fundado y que pertenece a nuestra fe. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la Iglesia (eclesiolog\u00ed\u00ada) es \u00abpluralista\u00bb, puesto que presenta una serie de posibilidades opinables (diversas eclesiolog\u00ed\u00adas) en vistas a ordenar y profundizar sobre la \u00fanica Iglesia. Esto ocurre en todos los tratados teol\u00f3gicos, donde la opini\u00f3n t\u00e9cnica es s\u00f3lo una hip\u00f3tesis de trabajo para profundizar y vivir la misma fe.<\/p>\n<p>\tEl eclesi\u00f3logo desarrolla los temas eclesiol\u00f3gicos a partir de un principio b\u00e1sico (escogido entre los diversos t\u00ed\u00adtulos de la Iglesia), seg\u00fan su propia preferencia Iglesia comuni\u00f3n, pueblo, sacramento, misi\u00f3n, Cuerpo M\u00ed\u00adstico&#8230; A veces se parte de las notas caracter\u00ed\u00adsticas de la Iglesia unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad. Para hacer esta elaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica, se parte de un an\u00e1lisis b\u00ed\u00adblico y patr\u00ed\u00adstico. De este modo se analiza la naturaleza, la estructura, las propiedades y la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>\tLa divergencia entre las diversas eclesiolog\u00ed\u00adas no significa la oposici\u00f3n ni tampoco la exclusi\u00f3n de otros puntos de vista, siempre que se elabore la reflexi\u00f3n respetando el dep\u00f3sito de la fe. Por esto, en cada eclesiolog\u00ed\u00ada el punto de partida es determinante un t\u00ed\u00adtulo b\u00ed\u00adblico (Cuerpo, pueblo, sacramento, reino, esposa, madre&#8230;), una nota una o propiedad (unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad), etc.<\/p>\n<p>\tEnfoque misionol\u00f3gico<\/p>\n<p>\tPara el enfoque misionol\u00f3gico, el mejor punto de partida es el tema de la Iglesia como \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb, o tambi\u00e9n como misterio de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n. La Iglesia es signo portador de Cristo en la medida en que viva su misterio de comuni\u00f3n. Ser\u00ed\u00ada, pues, fundamentalmente una eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>\tTodo eclesiolog\u00ed\u00ada es aut\u00e9ntica en la medida en que, adem\u00e1s de respetar la fe com\u00fan, aliente al camino de la contemplaci\u00f3n (aceptando el misterio), de la comuni\u00f3n (viviendo la fraternidad), de la misi\u00f3n (disponibilidad misionera). Por esto, una buena reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica suscita el sentido y amor de Iglesia (cfr. RMi 89), a imitaci\u00f3n de Cristo que \u00abam\u00f3 a su Iglesia hasta dar la vida por ella\u00bb (Ef 5,25).<\/p>\n<p>\tHay que se\u00f1alar la incidencia mutua entre eclesiolog\u00ed\u00ada, misionolog\u00ed\u00ada y mariolog\u00ed\u00ada. Mar\u00ed\u00ada es figura (Tipo) de la Iglesia Madre. La maternidad de la Iglesia est\u00e1 estrechamente unida a su \u00absacramentalidad\u00bb (como signo portador) y, por tanto, a su naturaleza misionera. El tema mariano despierta en la Iglesia (y, por tanto, en la eclesiolog\u00ed\u00ada) una fuerte dimensi\u00f3n misionera (AG 4; LG 59, 64-65; EN 82; RMi 92). Habr\u00e1 que favorecer \u00abla confluencia de la misionolog\u00ed\u00ada en la eclesiolog\u00ed\u00ada y la inserci\u00f3n de ambas en el designio trinitario de salvaci\u00f3n\u00bb (RMi 32).<\/p>\n<p>\tEclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n ayudar\u00e1 a superar arm\u00f3nicamente la tensi\u00f3n entre carisma (o profec\u00ed\u00ada) e instituci\u00f3n, Reino e Iglesia. \u00abLa eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n es una idea central y fundamental en los documentos del Concilio&#8230; constituye el fundamento para el orden en la Iglesia, y ante todo para la recta relaci\u00f3n entre unidad y pluriformidad en la Iglesia\u00bb (S\u00ed\u00adnodo 1985, Relatio finalis, II, C,1).<\/p>\n<p>\tLa eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n es la \u00abclave\u00bb para comprender los documentos conciliares y postconciliares del Vaticano II. Estos documentos son una invitaci\u00f3n a elaborar una eclesiolog\u00ed\u00ada sobre la Iglesia-familia \u00abEs de desear que los te\u00f3logos elaboren la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia-Familia con toda la riqueza contenida en este concepto (EA 63)\u00bb. Los t\u00ed\u00adtulos b\u00ed\u00adblicos aplicados a la Iglesia (cuerpo, templo, casa, familia, pueblo, esposa, madre, \u00abpleroma\u00bb&#8230;) indican esta perspectiva de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb o de casa y familia, a modo de \u00abmorada de Dios entre los hombres\u00bb (Apoc 21,3), puesto que los creyentes en Cristo somos \u00abfamiliares de Dios\u00bb (Ef 2,19).<\/p>\n<p>\tLa eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n presenta a la Iglesia no replegada en s\u00ed\u00ad misma, sino abierta a la din\u00e1mica misionera. La renovaci\u00f3n evang\u00e9lica de la Iglesia pasa por una recta eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, que invite a recorrer el camino de la santificaci\u00f3n, de la fraternidad, del ecumenismo y de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, Iglesia (misterio), Iglesia comuni\u00f3n, Iglesia esposa, Iglesia madre, Iglesia particular, mariolog\u00ed\u00ada, Pueblo de Dios, sacramento universal de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG I-II; AG 5-9; CEC 751-975, 770-780 (sacramentalidad), 811-822 (unidad), 823-829 (santidad), 830-856 (catolicidad), 857-870 (apostolicidad).<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada G. ALBERIGO, L&#8217;Ecclesiologia del Vaticano II, dinamismi e prospettive (Bologna, EDB, 1981); A. ANTON, La Iglesia de Cristo ( BAC, Madrid, 1977) cap. VIII, 6 (La Iglesia de Cristo es una \u00abkoinon\u00ed\u00ada\u00bb); Y.M. CONGAR, Un peuple messianique, l&#8217;Eglise sacrement du salut (Paris, Cerf, 1975; S. DIANICH, Iglesia y misi\u00f3n (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1988); L.A. GALLO, Una Chiesa al servizio degli uomini, contribuiti per una ecclesiologia nella linea conciliare (Torino, LDC, 1982); CL. GARCIA EXTREME\u00ed\u2018O, La actividad misionera de una Iglesia sacramento y desde una Iglesia comuni\u00f3n Estudios de Misionolog\u00ed\u00ada 2 (1977) 217-252; CH. JOURNET, Teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia (Bilbao, Descl\u00e9e, 1960); B. MONDIN, La Chiesa primizia del regno (Bologna, EDB, 1986); G. PHIIPS, L&#8217;Eglise et son myst\u00e8re (Paris, Descl\u00e9e, 1967); C. SCANZILLO, La Chiesa sacramento di comunione (Napoli, Dehoniane, 1987); L.L. WOSTYN, Iglesia y misi\u00f3n hoy. Ensayo de eclesiolog\u00ed\u00ada (Estella, Verbo Divino, 1992).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Se llama as\u00ed\u00ad aquella parte de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica que estudia la realidad de la Iglesia. El tratado de eclesiolog\u00ed\u00ada, entendido de Forma org\u00e1nica y completa, tiene una historia relativamente reciente. H. X. Arquilliere se\u00f1ala como \u00abel tratado m\u00e1s antiguo sobre la Iglesia\u00bb el De regimine christiaJ2o (1301-1302) de Santiago de Viterbo.<\/p>\n<p>Los primeros pasos hacia un aut\u00e9ntico  De ecclesia pueden verse en el tratado hom\u00f3nimo de Iuan de Ragusa (t 1433) y en la grandiosa Summa de Ecclesia (1453) de Iuan de Torquemada. Esto no significa que no hubiera antes una reflexi\u00f3n de car\u00e1cter eclesiol\u00f3gico. Sin querer aludir a la riqueza tem\u00e1tica sobre la Iglesia en los textos del Nuevo Testamento, ya en la protopatr\u00ed\u00adstica pueden se\u00f1alarse importantes indicaciones eclesiol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Ocupa, por ejemplo, un lugar importante san Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, en cuyas cartas encontramos indicaciones fundamentales sobre la unidad de la Iglesia y sobre su estructura jer\u00e1rquica. En San Ireneo de Lv\u00f3n se desarrolla ampliamente el tema de la apostolicidad de la Iglesia. Ocupa tambi\u00e9n un 1ugar destacado san Cipriano, sobre todo con su escrito De ecclesiae unitate. Una teolog\u00ed\u00ada muy elaborada sobre la Iglesia es la que expone san Agust\u00ed\u00adn, que trat\u00f3 de ella tanto en su actividad homil\u00e9tica y epistolar como en sus obras pol\u00e9micas contra el donatismo y el pelagianismo; su tema caracter\u00ed\u00adstico es el tema, de clara inspiraci\u00f3n paulina, de la Iglesia como cuerpo de Cristo. En general, la eclesiolog\u00ed\u00ada de los Padres se expresa sobre todo a trav\u00e9s de una multitud de im\u00e1genes, de las que se deduce un sentido muv vivo de la Iglesia. Entre ellas destaca la imagen de la Ecclesia Mater, que con pleno acierto K. Delahave ha se\u00f1alado como una idea eclesiol\u00f3gica gu\u00ed\u00ada en los tres primeros siglos del cristianismo, as\u00ed\u00ad como la de la Ecclesia Sponsa, sobre todo en los comentarios al Cantar de los Cantares.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada medieval demuestra  tambi\u00e9n un fuerte sentido de la Iglesia.<\/p>\n<p>Aparece en aquellos autores su inter\u00e9s por desunir a la Iglesia ea correspondencia con la nueva situaci\u00f3n eclesial y se advierte en ellos la influencia aguStiniana respecto a las cuestiones sobre la capitalidad de Cristo (de Christo Copte) y la pertenencia como miembro al Corpus Ecclesiae. Por lo que se refiere a santo Tom\u00e1s, aunque no escribi\u00f3 un tratado especial sobre la Iglesia, no cabe duda de que tuvo una idea muy rica y precisa de la misma. En el plan de su Summa Theologiae la idea de 1glesia engloba todo el itinerario del retorno del hombre a Dios (cf. Pars Secundda). Desarroll\u00f3 tambi\u00e9n la eclesiolog\u00ed\u00ada en las cuestiones relativas a la cristolog\u00ed\u00ada y a los sacramentos. En el siglo XIII, bajo la influencia de las \u00f3rdenes mendicantes, se desarrolla ulteriormente una eclesiolog\u00ed\u00ada universal y se impone progresivamente la teor\u00ed\u00ada de la autoridad pontificia como plenitudo potestatis.<\/p>\n<p>La Reforma protestante provocar\u00e1 un planteamiento cada vez m\u00e1s apolog\u00e9tico de la eclesiolog\u00ed\u00ada, abriendo camino para una elaboraci\u00f3n m\u00e1s precisa del tratado De Ecclesia.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca postridentina la teolog\u00ed\u00ada preferir\u00e1 considerar a la Iglesia como sociedad organizada seg\u00fan un modelo piramidal. En sus formas m\u00e1s excesivas, se la describe como una organizaci\u00f3n en la que Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu habr\u00ed\u00adan intervenido simplemente en su origen respectivamente como fundador y como garant\u00ed\u00ada de su autoridad. Es conocida la f\u00f3rmula con que Mohler resumi\u00f3 la eclesiolog\u00ed\u00ada naturalista de la Ilustraci\u00f3n: \u00abDios cre\u00f3 a la jerarqu\u00ed\u00ada y de esta manera provey\u00f3 suScientemente a sus necesidades hasta el fin del mundo,.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s fuertemente el t\u00e9rmino \u00abIglesia&#8217; ir\u00e1 indicando a la jerarqu\u00ed\u00ada y, concretamente, al papado. Se describir\u00e1 a esta Iglesia mediante la noci\u00f3n de societas perfecta : posee en s\u00ed\u00ad misma todo cuanto necesita para alcanzar sus propios fines.<\/p>\n<p>En el siglo XIX la eclesiolog\u00ed\u00ada recibe un nuevo impulso de los te\u00f3logos de la \u00abescuela de Tubinga&#8217; (J A. MOhler, J. E. von Kuhn y otros). Otros te\u00f3logos que actuaron en esta misma direcci\u00f3n fueron F. Pilgram y M. J Scheeben. En Roma destaca la ense\u00f1anza eclesiol\u00f3gica de C. Passaglia, C. Schrader, G. Perrone, J. B. Franzelin (\u00abEscuela romana&#8217;). Es significativa la obra de Dom A. Gr\u00e9a titulada De l&#8217;Eglise et so divine constitution (1885).<\/p>\n<p>En 1870 el dogma del Vaticano I sobre el primado del romano ponf\u00ed\u00adfice y su magisterio infalible lleva a su m\u00e1xima expresi\u00f3n una eclesiolog\u00ed\u00ada centrada en el ministerio petrino. Entre tanto va avanzando aquel que, debido a su enorme y espl\u00e9ndida producci\u00f3n eclesiol\u00f3gica, se 1lamar\u00ed\u00ada \u00abel siglo de la 1glesia\u00bb (O. Dibelius). Por otra parte, la reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica estar\u00e1 sostenida por importantes intervenciones magisteriales: sobre todo las enc\u00ed\u00adclicas Satis cog~Ztum (1896) y Divinum illud (1 897), de Le\u00f3n XIII, y MysticZ corporis (1943), de p\u00ed\u00ado XII. Las tendencias eclesiol\u00f3gicas que hab\u00ed\u00adan ido madurando hasta este momento, bajo el impulso de la renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, patr\u00ed\u00adstica y lit\u00fargica, encontrar\u00e1n acogida en el concilio Y aticano 11, que dedicar\u00e1 a la eclesiolog\u00ed\u00ada la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium (1 1964).<\/p>\n<p>M. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: A. Ant\u00f3n, El misterio de la Iglesia, 2 vols., BAC, Madrid 1896; Y Congar, La eclesiologia desde san Agust\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas, BAC, Madrid 1976; S. Dianich, Eclesiologia, en DTI, 11, 300-318; R, Velasco, La eclesiologia en su historia, Valencia 1976: S Pi\u00e9-Ninot, Introducci\u00f3n a la eclesiologia, Verbo Divino, Estella 1995.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El tratado sobre la Iglesia aparece tard\u00ed\u00adamente en la historia del pensamiento cristiano. Tuvo sus primeras manifestaciones al fin de la edad media y su coronamiento en el concilio Vaticano ir. En este desenvolvimiento eclesiol\u00f3gico, distinguimos tres fases org\u00e1nicamente ligadas entre s\u00ed\u00ad: i. padres y te\u00f3logos de la edad media, ri. constituci\u00f3n del tratado De ecclesia, iii. actual renovaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>I. De la eclesiolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica a la de la edad media<br \/>\nNi los padres de la Iglesia ni los te\u00f3logos de la edad media construyeron un tratado de eclesiolog\u00ed\u00ada. Ello depende de la naturaleza de la revelaci\u00f3n y del desenvolvimiento dogm\u00e1tico: antes de ser objeto de una doctrina, la realidad de la Iglesia constituye ya un presupuesto de la proclamaci\u00f3n del evangelio; como fundamento de todo el edificio dogm\u00e1tico, la Iglesia va indisolublemente unida a \u00e9l. Por esta raz\u00f3n, la experiencia de la Iglesia regenerada por el Esp\u00ed\u00adritu (dada como don del Padre por el Hijo resucitado) condiciona toda la reflexi\u00f3n cristiana. Edificada sobre \u00abel fundamento de los ap\u00f3stoles y profetas\u00bb (con la funci\u00f3n especial de Pedro), la Iglesia congrega a los disc\u00ed\u00adpulos en Cristo; ella se entiende a la luz de la revelaci\u00f3n entera, especialmente a la luz de la vida y obra de Cristo, actualizadas en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que hace de la comunidad de los creyentes el lugar de una existencia totalmente nueva y el signo del cumplimiento del designio de Dios sobre el mundo.<\/p>\n<p>Desde los padres -> apologistas, la Iglesia se presenta al mundo como anuncio y presencia de la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Cristo. En ella se da la participaci\u00f3n de la vida nueva en el Esp\u00ed\u00adritu, y en su -> tradici\u00f3n se hace presente la fe apost\u00f3lica. En cuanto signo eficaz de la resurrecci\u00f3n de Cristo, la Iglesia se entiende a s\u00ed\u00ad misma como principio de salvaci\u00f3n, en virtud de su relaci\u00f3n a Dios a trav\u00e9s de la misi\u00f3n del Hijo, y como meta de la salvaci\u00f3n gracias al don del Esp\u00ed\u00adritu. Determina su relaci\u00f3n a jud\u00ed\u00ados y gentiles proclamando la potestad que se le ha dado en el Esp\u00ed\u00adritu de interpretar la Escritura por encargo de Cristo, y su poder de comunicar el Esp\u00ed\u00adritu a todos los hombres. As\u00ed\u00ad, de la reflexi\u00f3n sobre la salvaci\u00f3n eterna comun\u00ed\u00adcada por el Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia, surge toda la dogm\u00e1tica cat\u00f3lica. Para defender su propio misterio, la Iglesia desenvuelve el contenido de la fe; y la e. es as\u00ed\u00ad un presupuesto de la cristolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita y de la doctrina sobre la Trinidad. A partir de la experiencia eclesiol\u00f3gica la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica, reflexionando sobre la historia de &#8211;> salvaci\u00f3n con ayuda del principio hermene\u00fatico que se le ha dado en la \u00abpalabra viva de Dios\u00bb, en Cristo, llega a conocer la din\u00e1mica de dicha historia, la cual sale de Dios y a trav\u00e9s de Cristo llega a la Iglesia. Tomando origen en el poder fundador de la \u00abPalabra\u00bb y alcanzando su plenitud en los sacramentos, particularmente en la -> eucarist\u00ed\u00ada, la Iglesia (protosacramento de la @e\u00bfwaiS) se revela como comunidad de los llamados en el pneuma a la sabidur\u00ed\u00ada, en espera de la manifestaci\u00f3n de la gloria. La Iglesia, dentro de la l\u00ed\u00adnea de la -> encarnaci\u00f3n y vista desde pentecost\u00e9s, es el despliegue del misterio pascual. En los sacramentos se sabe incorporada a la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo; en ellos se le transmite la fuerza del Pneuma. En su condici\u00f3n humana participa din\u00e1micamente de la uni\u00f3n de la humanidad de Jes\u00fas con Dios. Puesto que representa a la humanidad, en cuanto \u00e9sta tiene en Cristo su cabeza y est\u00e1 vivificada por el Esp\u00ed\u00adritu, la  Iglesia no es extra\u00f1a a la vida del mundo y de los hombres; ella es la humanidad constituida en Cristo y salvada en esperanza.<\/p>\n<p>1. Para los padres, la Escritura entera habla de Cristo y de la Iglesia, a la que ellos ven a trav\u00e9s de las im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas (pueblo, cuerpo, templo, casa, esposa, reba\u00f1o, vi\u00f1a, ciudad, reino, campo, red) y de las interpretaciones tipol\u00f3gicas del AT. Siendo conscientes de la eterna y escatol\u00f3gica realidad salv\u00ed\u00adfica, que est\u00e1 presente y act\u00faa en cada una de las Iglesias parciales, los padres centraban su atenci\u00f3n en los siguientes temas: 1.\u00c2\u00b0, Esp\u00ed\u00adritu y eucarist\u00ed\u00ada; 2 \u00c2\u00b0, la maternidad de la Iglesia entera por la fe, el amor, la oraci\u00f3n, la penitencia, el testimonio; 3 \u00c2\u00b0, amor y paz, la concordia entre las Iglesias locales; 4.\u00c2\u00b0, la colegialidad del episcopado; 5 \u00c2\u00b0, el papa como custodio de la caridad de la Iglesia universal. En los padres hallamos tambi\u00e9n importantes principios eclesiol\u00f3gicos: apostolicidad y sucesi\u00f3n apost\u00f3lica (Ireneo); episcopado (Cipriano); catolicidad, validez de los actos sacramentales independientemente de la santidad personal del ministro (Agust\u00ed\u00adn), etc. Adem\u00e1s, desde los siglos iii-v, los papas reivindican su papel de cabeza en el cuerpo de la Iglesia y sus prerrogativas en el campo del magisterio y de la jurisdicci\u00f3n (cf. Le\u00f3n Magno).<\/p>\n<p>2. Los te\u00f3logos de la edad media permanecen a\u00fan fieles a esta visi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, centrada en la historia de la salvaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada. Tom\u00e1s trata de la Iglesia dentro del misterio de Cristo. La Iglesia participa del misterio de Cristo y de la Trinidad; en virtud de esa participaci\u00f3n se realiza la imagen de Dios en nosotros, a trav\u00e9s de la encarnaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n y en el Esp\u00ed\u00adritu. Con la idea del car\u00e1cter instrumental de la humanidad de Cristo, Tom\u00e1s desarrolla una teolog\u00ed\u00ada de Cristo como cabeza de su Iglesia y de la Iglesia como cuerpo de Cristo. La e. permanece as\u00ed\u00ad en una perspectiva teol\u00f3gica, cristol\u00f3gica,pascual y escatol\u00f3gica. Aunque los te\u00f3logos de la edad media vean en la Iglesia ante todo una sociedad espiritual de comuni\u00f3n con Dios en Cristo, fecundada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, una congregatio fidelium, sin embargo ellos no desconocen la forma de existencia visible e institucional de esta sociedad espiritual, su dimens\u00f3n sacramental y su ministerio. Pero en diversos puntos, en la concepci\u00f3n del tratado sobre los sacramentos y sobre el sacerdocio, se nota que los medios salv\u00ed\u00adficos requieren un an\u00e1lisis m\u00e1s preciso. Esta visi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y teol\u00f3gica significa para la e. la primac\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu y de la ontolog\u00ed\u00ada de la gracia. La Iglesia procede del designio eterno del Padre, de la misi\u00f3n del Hijo y de la del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que se dirigen a la humanidad entera.<\/p>\n<p>II. La constituci\u00f3n del tratado sobre la Iglesia<br \/>\nPuesto que la Iglesia era para los padres la salvaci\u00f3n eterna misma y, bajo el aspecto visible, la comuni\u00f3n de las diversas Iglesias locales, ellos no insistieron mucho en su estructura de cuerpo universal. Pero no la desconoc\u00ed\u00adan, pues el segundo concilio de Nicea (del a\u00f1o 687) afirm\u00f3 que un s\u00ed\u00adnodo ecum\u00e9nico no puede reunirse sin consentimiento del papa, y testimonios orientales atestiguan la imposibilidad de legislar en materia eclesi\u00e1stica sin la conformidad del papa.<\/p>\n<p>Mas, por una parte, la reforma gregoriana, que estuvo ligada a la crisis de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, y confirm\u00f3 la libertad de \u00e9ste y, por otra parte, la ruptura con el oriente, pusieron de manifiesto el hecho de que Dios ha dotado a la Iglesia universal con una suprema autoridad ecum\u00e9nica. La Iglesia universal depende inmediatamente no s\u00f3lo de la caridad, sino tambi\u00e9n de la autoridad y potestad de la Iglesia de Roma. Vive y se construye partiendo de la sede del sucesor de Pedro, y tiene por regla primera ser \u00abunius sententiae cum Apostolico\u00bb (Juan viii a sus legados [Mansi 17, 469]). La Iglesia de Roma representa en cierto modo la Iglesia entera: ella es Ecclesia urciversalis, Ecclesia mater, fons, origo, cardo, fundamentum, basis; y el papa es el Vicarius Christi. Es una doctrina dogm\u00e1tica el hecho de la constituci\u00f3n de la Iglesia como sociedad \u00fanica bajo la monarqu\u00ed\u00ada del poder papal del sucesor de Pedro, fundada sobre la soliditas del princeps apostolorum. As\u00ed\u00ad lo atestiguan los primeros tratados titulados: De ecclesia Catholica Romana, De primatu Romance Ecclesiae. Gracias al derecho can\u00f3nico, elaborado para servir al poder pontificio y promover la liberaci\u00f3n de la Iglesia de la influencia secular, as\u00ed\u00ad como su independencia incluso con relaci\u00f3n al poder imperial, se desarroll\u00f3 por lo menos en germen la idea de la Iglesia. Como societas perfecta. Al concebirse la unidad de la Iglesia a semejanza de una ciudad o de un reino, las categor\u00ed\u00adas jur\u00ed\u00addicas y sociol\u00f3gicas se introducen en el pensamiento eclesiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El tratado sobre la Iglesia, dado en germen con la concepci\u00f3n de la reforma gregoriana, fue tomando consistencia progresivamente bajo la presi\u00f3n de dos series de acontecimientos que se condicionan mutuamente: 1\u00c2\u00ba. los conflictos entre la Iglesia y los poderes pol\u00ed\u00adticos (que comienzan con Felipe el Hermoso y llegan a su punto culminante en los siglos xix y xx) obligan a la Iglesia a definirse desde su propia naturaleza; 2\u00c2\u00ba. las cr\u00ed\u00adticas ponen en tela de juicio la estructura concreta de la Iglesia y su fin sobrenatural. Las herej\u00ed\u00adas espiritualistas y dualistas del siglo xii &#8211; de los valdenses, albigenses, etc\u00e9tera- fomentan la cr\u00ed\u00adtica a la Iglesia por su vinculaci\u00f3n a intereses temporales y su poder pol\u00ed\u00adtico, y ponen en duda radicalmente la funci\u00f3n mediadora de la Iglesia (el tema del papa como anticristo est\u00e1 presente desde el siglo xii; la impugnaci\u00f3n del sacerdocio jer\u00e1rquico por los valdenses, la cual llega a su punto cumbre en la -> reforma protestante y luego en el -> racionalismo). En Adversus Catharos et Valdenses, de Moneta de Cremona, se trasluce la imposibilidad de determinar la naturaleza de la Iglesia prescindiendo de las dimensiones concretas de su existencia terrestre. El estudio de la econom\u00ed\u00ada positiva de la gracia divina es el comienzo de una evoluci\u00f3n que, con Canisio y Belarmino, llevar\u00e1 a incluir en la definici\u00f3n de la Iglesia su condici\u00f3n de \u00abIglesia romana\u00bb. Ya en el siglo xii se constituyen los tratados sobre los sacramentos y el sacerdocio; pero lo que provoca la elaboraci\u00f3n de los primeros tratados De ecclesia es la aparici\u00f3n del galicanismo regalista (conflictos entre Felipe el Hermoso y Bonifacio viii, y luego entre Juan xxii y los secuaces de Felipe de Baviera). Esos tratados versan sobre la potestas papalis, sobre la autoridad y el derecho de la Iglesia; as\u00ed\u00ad lo indican sus t\u00ed\u00adtulos: De regimine christiano, de Jacobo de Viterbo (1301-02) considerado como el primer tratado sobre la Iglesia; De ecclesiastica potestate, de Egidio Romano; De potestate regia et papali, de Juan de Par\u00ed\u00ads; De potestate papae, de H. Nedellac.<\/p>\n<p>La relatividad de la realidad eclesi\u00e1stica y social del cristianismo propugnada por el espiritualismo de Hus y de Wiclef, que se apoya en una interpretaci\u00f3n unilateral de temas agustinianos, como el de la Ecclesia praedestinatorum, electorum o canctorum, el de la gracia, ete., desvirt\u00faa la pertenencia al organismo visible e hist\u00f3rico de la Iglesia, pero a la vez hace posible un mejor an\u00e1lisis de la posici\u00f3n eclesi\u00e1stica en relaci\u00f3n con la pertenencia de los miembros al cuerpo de Cristo. El desarrollo de las ideas conciliaristas, las cuales, en dependencia de tendencias individualistas y bajo el influjo del concepto de representaci\u00f3n, entendieron la Igles\u00ed\u00ada como congregatio f idelium, tuvo como consecuencia las grandes obras de Juan de Torquemada (Summa de Ecclesia, 1436) y de Juan de Ragusa, que fueron los primeros tratados sistem\u00e1ticos sobre la Iglesia; pero en ellas se acentuaron excesivamente las nociones de reino y de poder. El Solstitium de 1440 (M. Ourliac) constituye un giro decisivo en la evoluci\u00f3n de la eclesiolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La reforma protestante puso en tela de juicio toda la mediaci\u00f3n eclesi\u00e1stica (primado del papa, poderes de obispos y sacerdotes, autoridad de la tradici\u00f3n, del magisterio, del sacerdocio y de los sacramentos); y ello condujo a que los te\u00f3logos en la definici\u00f3n de la Iglesia resaltaran ante todo la dimensi\u00f3n jur\u00ed\u00addica y visible, y relegaran a segundo plano la realidad de la gracia. El poder del papa entra con Belarmino en la definici\u00f3n de la Iglesia, y el magisterio pasa a ser elemento constitutivo de la tradici\u00f3n; pero ya no se dice nada de la relaci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada con la Iglesia. El jansenismo tuvo como consecuencia que se acentuaran m\u00e1s los poderes y derechos del romano pont\u00ed\u00adfice; el febronianismo y el laicismo obligaron a desarrollar la idea de Iglesia como sociedad perfecta, dotada de derechos y medios, de una jerarqu\u00ed\u00ada, de poderes de jurisdicci\u00f3n, legislativos y coercitivos. E1 protestantismo liberal y el modernismo obligaron a los te\u00f3logos a insistir en el hecho de que Cristo fund\u00f3 una sociedad visible, jer\u00e1rquica y dotada de una constituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>De la noci\u00f3n de cuerpo de Cristo se conserva sobre todo el aspecto exterior y propiamente social de la Iglesia. Pero, en comparaci\u00f3n con la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y medieval, esa concepci\u00f3n de la Iglesia se empobrece teol\u00f3gicamente, pues el tratado De Ecclesia queda pr\u00e1cticamente reducido a lo contenido en la ST ii-II q. 1 a. 10, es decir, a la cuesti\u00f3n de la potestad docente del papa. Los aspectos pneumatol\u00f3gicos, la vida del pueblo fiel, la eucarist\u00ed\u00ada, la comuni\u00f3n de las iglesias locales entre s\u00ed\u00ad quedan pr\u00e1cticamente silenciados.<\/p>\n<p>III. La renovaci\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\nDespu\u00e9s de las grandes crisis del siglo xviii y de la revoluci\u00f3n francesa, al lado de una corriente de restauraci\u00f3n, orientada hacia la autoridad, que desemboca en el concilio Vaticano i, se desarrolla en el siglo xix una corriente de renovaci\u00f3n de la e. por el retorno a las fuentes patr\u00ed\u00adsticas y medievales. Esa corriente comenz\u00f3 con la escuela de Tubinga (Drey, Mtihler, Hirscher, Kuhn), que, con la concepci\u00f3n de una teolog\u00ed\u00ada del reino de Dios, revaloriz\u00f3 la idea del cuerpo de Cristo vivificado por el Esp\u00ed\u00adritu. La Iglesia ya no aparece ahora primariamente como una sociedad visible y jer\u00e1rquica, dotada de un magisterio, sino como una comunidad de vida org\u00e1nica con Cristo. A pesar de ciertos influjos rom\u00e1nticos (idea de pueblo y organismo), que restaron valor a estos intentos, la Iglesia volvi\u00f3 a ser objeto de la teolog\u00ed\u00ada en la totalidad de su realidad. Gracias a Passaglia, familiarizado con estas perspectivas, y a sus disc\u00ed\u00adpulos Franzelin y Schrader, la teolog\u00ed\u00ada del cuerpo m\u00ed\u00adstico recuper\u00f3 su vigencia. Introducida en el primer esquema De Ecclesia del Vaticano i, pareci\u00f3 rom\u00e1ntica a la mayor\u00ed\u00ada de los padres. Despu\u00e9s de Franzelin, M: J. Scheeben desarroll\u00f3 una teolog\u00ed\u00ada inspirada en la idea de lo sacramental, que trataba de unir el aspecto de la autoridad con el del org\u00e1nico y de la vida. Como fruto de estos esfuerzos, la teolog\u00ed\u00ada del cuerpo m\u00ed\u00adstico fue asumida en la inc\u00ed\u00adclica de Le\u00f3n x111, Satis cognitum, que entiende la Iglesia partiendo de la acci\u00f3n salvadora de Dios y de Cristo. Esta teolog\u00ed\u00ada alcanz\u00f3 su pleno desarrollo en la renovaci\u00f3n que sigui\u00f3 a la primera guerra mundial. La Iglesia fue considerada esencialmente como la congregatio fidelium, como cuerpo m\u00ed\u00adstico penetrado por la vida divina que brota de la Trinidad. La enc\u00ed\u00adclica Mystici corporis, de P\u00ed\u00ado xii, que vio en la Iglesia &#8211; la cual tiene en Cristo su cabeza, su autor y Se\u00f1or, su columna angular &#8211; una realidad social, visible y org\u00e1nica, cuyo principio \u00faltimo de acci\u00f3n es el Esp\u00ed\u00adritu Santo; dio valor oficial a este nuevo descubrimiento, con tan hondo alcance, de la concepci\u00f3n de la Iglesia como cuerpo de Cristo en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Las investigaciones teol\u00f3gicas se desarrollaron luego en l\u00ed\u00adneas complementarias: la Iglesia como sacramento, la Iglesia como comunidad, la Iglesia como misterio. Este proceso eclesiol\u00f3gico se desarroll\u00f3 en relaci\u00f3n con la renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y lit\u00fargica, con el ecumenismo, con la acci\u00f3n de los laicos, con la idea de misi\u00f3n, con reflexi\u00f3n sobre la evoluci\u00f3n (J.H. Newman) y la historicidad de la Iglesia. As\u00ed\u00ad se recuper\u00f3 la idea de pueblo de Dios, el sentido del dinamismo misionero, la tensi\u00f3n hacia la escatolog\u00ed\u00ada, la comprensi\u00f3n de la comunidad como comuni\u00f3n, la colegialidad, etc. En las obras de los te\u00f3logos modernos va apareciendo poco a poco una s\u00ed\u00adntesis eclesiol\u00f3gica, orientada hacia la plenitud del misterio de Cristo y abierta enteramente al mundo. El concilio Vaticano ii (&#8211;> Iglesia) ha venido a coronar esta gran renovaci\u00f3n eclesiol\u00f3gica y a reanudar la gran tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y teol\u00f3gica, manteniendo, no obstante, todo lo adquirido en los per\u00ed\u00adodos de controversias. El tiempo est\u00e1 ya maduro para una s\u00ed\u00adntesis eclesiol\u00f3gica arm\u00f3nicamente construida.<\/p>\n<p>Marie-Joseph Le Guillou<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[260] Parte o rama de la Teolog\u00ed\u00ada que estudia la Iglesia como misterio divino y la Iglesia como entidad humana. La realdad eclesial en esta doble vertiente reclama una reflexi\u00f3n seria a la luz de la fe. 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