{"id":10598,"date":"2016-02-05T07:32:43","date_gmt":"2016-02-05T12:32:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/egoismo\/"},"modified":"2016-02-05T07:32:43","modified_gmt":"2016-02-05T12:32:43","slug":"egoismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/egoismo\/","title":{"rendered":"EGOISMO"},"content":{"rendered":"<p>[329]<\/p>\n<p>     Vicio moral que se manifiesta en la preferencia que se da uno a s\u00ed\u00ad mismo sobre los intereses de los dem\u00e1s. No debe ser confundido con el \u00abegocentrismo\u00bb, que no es m\u00e1s que el rasgo de la personalidad cuando, por tendencia natural, se tiende a lo personal con referencia a lo colectivo. El ni\u00f1o, por ejemplo, es egoc\u00e9ntrico, pero no es ego\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>     Lo contrario al ego\u00ed\u00adsmo es el \u00abaltruismo\u00bb, del mismo modo que el alocentrismo es lo opuesto al egocentrismo.<\/p>\n<p>    El ego\u00ed\u00adsmo, por lo general, bloquea la personalidad, de manera particular cuando su fuerza es intensa. Entonces se suele denominar \u00abegolatr\u00ed\u00ada\u00bb y se presenta como una autoveneraci\u00f3n desequilibrada y agresiva para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Lat. Ego, yo, uno mismo), el nombre que se le da a aquellos sistemas \u00e9ticos que sostienen que el amor propio es la fuente de toda acci\u00f3n racional y determina la conducta moral.  En un sentido general del t\u00e9rmino, se puede llamar ego\u00edsta a cualquier sistema que obtiene algo bueno del ego, el final y motivo de una acci\u00f3n.  El nombre, sin embargo, se ha adecuado por su uso a aquellos sistemas que hacen que el \u00fanico fin de la conducta sea la felicidad, el placer o la mejora personal.  De una u otra forma, y con varias modificaciones, el principio est\u00e1 presenta a trav\u00e9s de las teor\u00edas de las escuelas cirenaica, epic\u00farea, utilitarista y evolucionaria; y, ligeramente oculto, est\u00e1 latente en el fondo del altruismo utilitarista.  Su expresi\u00f3n t\u00edpica se encuentra en Hobbes y Mandeville, mientras que Jeremy Bentham, combin\u00e1ndola con el otro principio af\u00edn, que el placer y el dolor son lo \u00fanico bueno y malo, la expresa con exactitud en su car\u00e1cter pleno como hedonismo ego\u00edsta.  Dos de las afirmaciones de Bentham, cuando se toman juntas, exponen concisamente la doctrina ego\u00edsta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl placer, en s\u00ed, es bueno, de hecho, dejando a un lado la inmunidad del dolor, es lo \u00fanico bueno.  El dolor, en s\u00ed, es malo, y de hecho sin excepci\u00f3n, lo \u00fanico malo; de lo contrario, las palabras bueno y malo no tienen significado.\u201d (Principios de Moral y Legislaci\u00f3n, cap. ix.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa b\u00fasqueda de motivos es una de las causas notables del desconcierto del hombre en la investigaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n de los morales.  Pero \u00e9sta es una b\u00fasqueda en la que cada momento utilizado es un momento desperdiciado.  Todos los motivos son absolutamente buenos, nunca nadie ha tenido, puede, o pudo haber tenido un motivo distinto a buscar el placer o huir al dolor.\u201d (Deontolog\u00eda, vol. I, p. 126.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El incuestionable hecho que los hombres s\u00ed experimentan sentimientos de benevolencia y realizan acciones desinteresadas, ofrece una dificultad obvia al ego\u00edsta.  Hobbes busca evadirla al reducir impulsos altruistas a esperanzas y miedos personales.  Los hedonistas posteriores, volviendo al principio de la asociaci\u00f3n de ideas, sostienen que la virtud, la que al principio se busca s\u00f3lo por el placer que trae consigo, viene despu\u00e9s, a trav\u00e9s de una confusi\u00f3n de medios y final, a buscarse por su valor en s\u00ed misma.  Innumerables an\u00e1lisis han mostrado que el placer y el dolor no pueden medirse, y a\u00fan menos para estimar la cantidad de diferentes placeres al considerar sus variadas dimensiones\u2014intensidad, duraci\u00f3n, cercan\u00eda, certeza, pureza (estar libre del dolor), provecho\u2014com\u00fanmente se considera como un ejemplo de ridiculez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste  planteamiento fundamental de hedonismo ego\u00edsta es, por lo tanto, falaz.  Pero un vicio m\u00e1s profundo y pernicioso del sistema se halla en su principio primordial que el inter\u00e9s propio es el \u00fanico motivo de acci\u00f3n humana.  \u00c9sta doctrina reduce toda virtud a simple c\u00e1lculo ego\u00edsta, viola nuestros sentimientos morales m\u00e1s vivos al reducir los impulsos m\u00e1s importantes y nobles a una b\u00fasqueda de placer personal.  Decir que el hombre es incapaz de actuar por cualquier motivo que no sea el inter\u00e9s propio, es degradar la naturaleza humana.  La humanidad, en general, entiende muy claramente que el inter\u00e9s propio es una cosa y la virtud otra muy distinta, que la abnegaci\u00f3n y la devoci\u00f3n heroica s\u00ed existen, y no son vicio e inmoralidad; que una acci\u00f3n meritoria desaf\u00eda nuestro benepl\u00e1cito en proporci\u00f3n al desinter\u00e9s del agente.  Que se sepa que el h\u00e9roe de lo que al principio consideramos un brillante acto de sacrificio propio, despu\u00e9s de todo, no ten\u00eda otro motivo que conseguir alg\u00fan provecho para s\u00ed mismo, e inmediatamente aparece no sino como un vulgar mercenario.  Como dice Lecky, \u201cNing\u00fan epic\u00fareo podr\u00eda declarar, ante una audiencia popular, que el \u00fanico prop\u00f3sito de su vida es la b\u00fasqueda de su felicidad propia sin un arranque de indignaci\u00f3n y desacato, ning\u00fan hombre podr\u00eda conscientemente hacer esto\u2014lo que, de acuerdo a la teor\u00eda ego\u00edsta, es el \u00fanico motivo racional y de hecho posible de acci\u00f3n\u2014el objeto deliberado de todos sus compromisos sin que su car\u00e1cter se vuelva despreciable y degradado.\u201d (Morales Europeos, vol. I, p. 35).  Adem\u00e1s, si se hace que el impulso ego\u00edsta sea el \u00fanico e inconquistable motivo de acci\u00f3n, es in\u00fatil hablar de obligaci\u00f3n y deber.  Ni puede el hedonista, consistentemente con su teor\u00eda, aseverar que \u00e9l garantiza el preeminente valor de la virtud al reconocer que la felicidad que de \u00e9sta se deriva sea la forma m\u00e1s alta de placer.  Porque, si un tipo de conducta produce \u00e9ste placer, mientras que otro no lo hace, entonces evidentemente debe haber alguna diferencia esencial, no encontrada en las teor\u00edas ego\u00edsta y hedonista, entre la conducta correcta y equivocada, en virtud de la cual producen resultados opuestos de felicidad y dolor para el agente.  Pero los juicios morales no se reducen a c\u00e1lculos de inter\u00e9s propio; y si nos comprometemos a clasificar la conducta exclusivamente por las ventajas, en t\u00e9rminos del placer y el dolor, que se obtendr\u00e1n de ella, seremos forzados a valorar como inmorales aquellas acciones virtuosas que el juicio racional del hombre condena; mientras que, por otro lado, seremos obligados a tachar de err\u00f3neos actos de abnegaci\u00f3n como, en toda la vida y la literatura, los que desaf\u00edan el honor y reverencias m\u00e1s altas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el fondo de los errores del hedonismo ego\u00edsta, yace una verdad que \u00e9ste sistema malinterpreta y corrompe.  Por muy completos y desinteresados que seamos, nunca podemos quitarnos a uno mismo.  La constituci\u00f3n de su naturaleza obliga al hombre a buscar su bien, sin importar que pueda errar en la elecci\u00f3n intencional que hace entre los varios bienes que solicitan sus esfuerzos.  El objetivo que Dios estableci\u00f3 para \u00e9l es alcanzar \u00e9se bien mayor, el cual consiste en hacer realidad la perfecci\u00f3n moral de su naturaleza.  \u00c9ste bien se busca, porque s\u00ed, principalmente, y en su cadena sigue a la felicidad como, si se puede permitir la expresi\u00f3n, una consecuencia autom\u00e1tica.  \u00c9sta realizaci\u00f3n propia no es ego\u00edsmo; porque el ego\u00edsmo hace que uno mismo sea el centro, el principio y el final de la acci\u00f3n.  Por otro lado, el hombre justo se somete a la moral buena, lo que en el \u00faltimo an\u00e1lisis se identifica con Dios.  En \u00e9ste sentido, como lo se\u00f1ala Arist\u00f3teles, se puede decir que el hombre bueno se ama a s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque se da a s\u00ed mismo lo que es de mayor honra, y los mejores bienes, gratifica la parte autoritativa de s\u00ed mismo, y le obedece en todo.  Por lo tanto, debe amarse a s\u00ed mismo, de un modo diferente al de la persona a quien se le critica esto, y debe diferir en un grado tan grande como el vivir en obediencia a la raz\u00f3n difiere del vivir en obediencia a la pasi\u00f3n, y como difiere el desear lo honorable de desear lo que parece ser de provecho.  (\u00c9tica Nicom\u00e1quea, Libro IX, cap. viii, 6, 7.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Kant declar\u00f3 que el deber tiene qu\u00e9 cumplirse exclusivamente por el inter\u00e9s del deber, haciendo caso omiso de todas las consideraciones de felicidad o bienestar, ignor\u00f3 el hecho que, al anexar la felicidad como acompa\u00f1ante del bien que el Creador evidentemente pretende que podamos leg\u00edtimamente aspirar a nuestra propia felicidad, siempre que no alteremos el orden que hace a la felicidad secundaria al bien.  El deber no lo es todo ni la meta final&#8230;  Es un medio para alcanzar nuestro objetivo y bien supremos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JAMES J. FOX<br \/>\nTranscrito por Rick McCarty<br \/>\nTraducido por Leonel Antonio Orozco.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[329] Vicio moral que se manifiesta en la preferencia que se da uno a s\u00ed\u00ad mismo sobre los intereses de los dem\u00e1s. No debe ser confundido con el \u00abegocentrismo\u00bb, que no es m\u00e1s que el rasgo de la personalidad cuando, por tendencia natural, se tiende a lo personal con referencia a lo colectivo. 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