{"id":10602,"date":"2016-02-05T07:32:50","date_gmt":"2016-02-05T12:32:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ejercicios-espirituales\/"},"modified":"2016-02-05T07:32:50","modified_gmt":"2016-02-05T12:32:50","slug":"ejercicios-espirituales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ejercicios-espirituales\/","title":{"rendered":"EJERCICIOS ESPIRITUALES"},"content":{"rendered":"<p>[484]<\/p>\n<p>     En general se denominan as\u00ed\u00ad desde el siglo XIV a los tiempos o d\u00ed\u00adas que se dedican a la plegaria intensa y a la penitencia, para revisar la propia vida espiritual y para pedir a Dios la gracia de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se desarrolla est\u00e1 pr\u00e1ctica con el impulso personalizante del movimiento espiritual de la \u00abdevotio moderna\u00bb.<\/p>\n<p>    Se extendi\u00f3 la costumbre de realizar estos \u00abejercicios espirituales\u00bb preferentemente durante el tiempo de la cuaresma. Y en muchos monasterios y ambientes eclesi\u00e1sticos se consagraban varios d\u00ed\u00adas al silencio y a la penitencia. Por influencia e imitaci\u00f3n de esta pr\u00e1ctica empez\u00f3 a ser frecuente que tambi\u00e9n los laicos realizaran esos ejercicios. La Iglesia, incluso, los propone como norma a determinados miembros especiales de la comunidad: a los seminaristas (c. 246. 5) a los cl\u00e9rigos (c. 276.2) a los religiosos (c. 66.3), a los que van a recibir la ordenaci\u00f3n (c. 1039), incluso a los seglares piadosos (c. 770)<\/p>\n<p>     Algunos escritos, como \u00abEl Ejercitatorio\u00bb del abad Garc\u00ed\u00ada Cisneros, del siglo XVI, daban normas para esta devoci\u00f3n y se\u00f1alaban temas de meditaci\u00f3n en los tiempos antiguos.<\/p>\n<p>     San Ignacio de Loyola, despu\u00e9s de su experiencia personal en Montserrat, los practic\u00f3 con frecuencia y compuso un peque\u00f1o libro con un gui\u00f3n de meditaciones y temas para cuatro semanas que pas\u00f3 a ser gu\u00ed\u00ada inspiradora de la asc\u00e9tica de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. La primera edici\u00f3n del librito de los ejercicios ignacianos fue hecha en 1548. Con todo, los  esos  ejercicios comenzaron siendo un tiempo de arranque y conversi\u00f3n profunda, que se hac\u00ed\u00adan una vez para elegir estado y cambiar de vida, por ejemplo, antes de ingresar en una Orden religiosa o de recibir la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Posteriormente se convirtieron en pr\u00e1ctica repetida incluso anualmente.<\/p>\n<p>    Por influencia jesu\u00ed\u00adtica, la pr\u00e1ctica se extendi\u00f3 con m\u00e1s sistematizaci\u00f3n en la Iglesia. Y de los ejercicios ignacianos se derivaron diversas formas, estilos y planteamientos, muchas veces asociados a la espiritualidad de cada promotor o instituci\u00f3n animadora As\u00ed\u00ad aconteci\u00f3 en familias familias religiosas al estilo de los franciscanos en los tiempos antiguos o al modo de los movimientos eclesiales modernos, como son los Cursillos de Cristiandad, las conferencias cuaresmales de S. Vicente de Paul o los tiempos de retiro y oraci\u00f3n que recomiendan todos los maestros del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p> En el libro de los Ejercicios ignacianos, el m\u00e1s seguido en el mundo por influencia de los jesuitas, despu\u00e9s de 20 reglas de conducta, se ofrece un plan cristoc\u00e9ntrico y evang\u00e9lico cautivador:<\/p>\n<p>      1\u00c2\u00aa semana: Principio y fundamento. Examen de conciencia. Meditaci\u00f3n del infierno. Confesi\u00f3n General.<\/p>\n<p>      2\u00c2\u00aa semana: Llamamiento del rey temporal. Nacimiento del Se\u00f1or. Consideraci\u00f3n sobre los estados. De las dos banderas. Elecci\u00f3n de estado y reforma de vida.<\/p>\n<p>      3\u00c2\u00aa semana: La Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. De la muerte del Se\u00f1or. Reglas para ordenarse en el comer. La conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>      4\u00c2\u00aa semana. Resurrecci\u00f3n y apariciones. De los modos de orar. Sobre la dedicaci\u00f3n al apostolado. Plan de vida.<\/p>\n<p>   El librito termina con 18 \u00abreglas para sentir con la Iglesia\u00bb, que es el objetivo de los Ejercicios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Tiempos especiales de silencio y oraci\u00f3n<\/p>\n<p>\tEn toda la historia eclesial se encuentra la pr\u00e1ctica de momentos o tiempos especiales de \u00absilencio\u00bb y oraci\u00f3n, para escuchar la voz de Dios, conocer y seguir su voluntad. Estos momentos se han llamado meditaci\u00f3n o \u00ablectio divina\u00bb, \u00abdesierto\u00bb, retiros, Ejercicios espirituales, etc.<\/p>\n<p>\tTen\u00ed\u00adan lugar de modo especial durante la cuaresma. Algunos monasterios destinaban celdas y lugares especiales para este objetivo. Desde tiempos de la \u00abDevotio moderna\u00bb (s. XIV) se acentu\u00f3 la importante de estos momentos espirituales. Ya antes de San Ignacio de Loyola, fue muy conocido el \u00abEjercitatorio\u00bb del abad Garc\u00ed\u00ada de Cisneros (s. XVI).<\/p>\n<p>\tEs un itinerario para salir del propio ego\u00ed\u00adsmo (\u00ab\u00e9xodo\u00bb), renovar el encuentro con Dios que habla y ama (\u00abdesierto\u00bb), seguir caminando con los hermanos para llegar una mayor uni\u00f3n con Dios (\u00abJerusal\u00e9n\u00bb).<\/p>\n<p>\tObjetivo y metodolog\u00ed\u00ada de los Ejercicios Espirituales<\/p>\n<p>\tEn estos momentos de silencio, el creyente se \u00abejercita\u00bb, es decir, se pone en actitud activa de corresponder a las luces y a las mociones de la gracia, por medio de la escucha de la palabra, oraci\u00f3n, examen, momentos lit\u00fargicos, consulta, etc. Se tiene en cuenta la propia realidad, para iluminarla con el misterio de Cristo y poder encontrar los signos de la voluntad de Dios y los medios para ponerla en pr\u00e1ctica. Se cuida el ambiente, de suerte que favorezca el silencio activo de oraci\u00f3n, reflexi\u00f3n, discernimiento, compromiso personal y comunitario.<\/p>\n<p>\tLos \u00abEjercicios Espirituales\u00bb son un momento m\u00e1s prolongado de \u00abdesierto\u00bb y retiro. Se puede seguir una metodolog\u00ed\u00ada adaptada a personas y \u00e9pocas momentos de meditaci\u00f3n, exposici\u00f3n de temas, consejo espiritual o acompa\u00f1amiento, momentos lit\u00fargicos&#8230; Ayuda siempre el lugar (casa o centro de espiritualidad), el ambiente de silencio, el horario equilibrado de descanso y ejercicio activo, etc. Es necesario asegurar la oraci\u00f3n personal. Se tiende principalmente al cambio de vida (\u00abconversi\u00f3n\u00bb) para decidirse generosamente en el camino de perfecci\u00f3n, acentuando la relaci\u00f3n personal con Dios (oraci\u00f3n) y el cumplimiento de los propios deberes personales, comunitarios y sociales (caridad).<\/p>\n<p>\tEjercicios Espirituales de San Ignacio para extender el Reino<\/p>\n<p>\tEn los Ejercicios delineados por San Ignacio de Loyola se siguen los mismos contenidos y din\u00e1mica, acentuando algunos aspectos para lograr un mejor discernimiento de la voluntad de Dios y unirse fielmente a ella. Con una gran originalidad, reflejan las intuiciones y experiencias del santo. Se parte de la perspectiva de la existencia humana seg\u00fan los planes de Dios (\u00abprincipio y fundamento\u00bb), se purifican las actitudes de imperfecci\u00f3n y pecado, se entra en sinton\u00ed\u00ada con el misterio de Cristo en su vida, pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n, para discernir y orientar decididamente toda la vida hacia la voluntad de Dios, hacia el amor (contemplaci\u00f3n del amor).<\/p>\n<p>\tLa metodolog\u00ed\u00ada concreta de cada \u00abejercicio\u00bb o \u00abmeditaci\u00f3n\u00bb es muy variada, tanto respecto al tema meditado como al modo de afrontarlo recordar, reflexionar, examinarse, mover afectos y sentimientos, dialogar, proponer, pedir&#8230; Pero es siempre un proceso de discernimiento y de fidelidad respecto a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, dentro de la perspectiva de comuni\u00f3n y sentido de Iglesia. Se apunta a reconstruir la unidad del coraz\u00f3n, para colaborar responsablemente y como Iglesia en la extensi\u00f3n universal del Reino de Cristo. Es, pues, un camino para comprometerse en el camino de la santidad y de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Cuaresma, desierto, direcci\u00f3n espiritual, discernimiento, examen, Nazaret, oraci\u00f3n, retiro espiritual, silencio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CIC can. 246, 276, 663, 770, 1039.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV, Los Ejercicios Espirituales a la luz del Vaticano II ( BAC, Madrid, 1968); N. ALCOVER, Reestructurar la vida. Materiales para ejercicios ignacianos (Madrid, Paulinas, 1989); R. De ANDRES, Ejercicios para testigos (Madrid, Paulinas, 1979); M. CAPRIOLI, Esercizi Spirituali. Storia, natura, prassi (Roma, FIES, 1994); J. ESQUERDA BIFET, Hacerse disponible para amar (Barcelona, Balmes, 1980); I. GONZALEZ, I. IPARRAGUIERRE, Ejercicios Espirituales Comentario pastoral ( BAC, Madrid, 1964); I. IPARRAGUIERRE, Historia de los ejercicios de San Ignacio (Roma, Inst. H.S.I., 1973); J. LAPLACE, El camino espiritual a la luz de los ejercicios ignacianos (Santander, Sal Terrae, 1988); F.M. LOPEZ MELUS, Desierto una experiencia de gracia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1994); M. RUIZ JURADO, Pr\u00e1ctica abreviada de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio (Barcelona, Balmes, 1978); P. SCHIAVONE, D. De PABLO MAROTO, Ejercicios Espirituales, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 544-558.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Referencias hist\u00f3ricas: 1. En la Biblia; 2. Antes de san Ignacio; 3. La g\u00e9nesis de los EE ignacianos &#8211; II. Contenido: 1. El fin de los EE; 2. Proceso de purificaci\u00f3n y dimensi\u00f3n sacramental; 3. B\u00fasqueda de la propia identidad y valores personales: 4. \u00abEn\u00bb y \u00abcon\u00bb Cristo para la vitalidad del cuerpo m\u00ed\u00adstico; 5. La vida en el Esp\u00ed\u00adritu: una alegr\u00ed\u00ada que comunicar &#8211; III. El m\u00e9todo: 1. La concatenaci\u00f3n de las ideas; 2. La adaptaci\u00f3n; 3. En colaboraci\u00f3n activa; 4. Unidad de atm\u00f3sfera &#8211; IV. Los actores de los EE: 1. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios; 2. El ejercitante: 3. El que da los ejercicios &#8211; V. Elementos sintonizantes con el plan del Padre: 1. Sentir y gustar; 2. La experiencia de las resonancias interiores; 3. La b\u00fasqueda de los signos de los tiempos: 4. Las reglas para sentir con la Iglesia &#8211; VI. EE: Nuevas experiencias: 1. Exigencias de renovaci\u00f3n; 2. Formas nuevas de EE: a) EE en la vida corriente, b) Ejercicios en di\u00e1logo, c) EE y t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas, d) EE como praxis de liberaci\u00f3n, e) Otras formas de F.E.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abejercicios espirituales\u00bb (FE) evoca ideas e im\u00e1genes que entusiasman a unos y aburren, o entristecen, a otros&#8217;. Encuentro personal con Dios, conocimiento \u00abexperiencial\u00bb del Verbo encarnado, animaci\u00f3n y gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, b\u00fasqueda y descubrimiento de la propia identidad en Dios&#8230; son realidades vividas por quien ha tenido la suerte de asistir a un curso de EE dirigidos y hechos con seriedad y compromiso.<\/p>\n<p>I. Referencias hist\u00f3ricas<br \/>\nLa expresi\u00f3n obtuvo \u00e9xito definitivamente con Ignacio de Loyola. Pero ya antes los creyentes se \u00abaislaban\u00bb para reflexionar y rezar.<\/p>\n<p>1. EN LA BIBLIA &#8211; En el AT, Abrah\u00e1n (G\u00e9n 12,1), Mois\u00e9s (Ex 3,1-6; 19,3-25), El\u00ed\u00adas (1 Re 19,1-8) fueron llamados por Dios a un encuentro personal&#8217;. Desde siempre, Dios es el que \u00abatrae y gu\u00ed\u00ada al desierto para hablar al coraz\u00f3n\u00bb (Os 2,16).<\/p>\n<p>La llamada del >\u00bbdesierto\u00bb como lugar de oraci\u00f3n est\u00e1 presente tambi\u00e9n en el NT a partir del Bautista, al que le lleg\u00f3 la palabra de Dios durante su permanencia \u00aben el desierto\u00bb (Lc 3,2; cf 1,8). Al mismo Jes\u00fas le atra\u00ed\u00ada la soledad&#8217;. Particularmente significativo es el hecho de que, al comienzo de su vida p\u00fablica, \u00abfue conducido al desierto bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu, donde durante cuarenta d\u00ed\u00adas fue tentado por el diablo\u00bb (Lc 4,1-2). Fue uno de los momentos m\u00e1s intensos de su vida; en aquella ocasi\u00f3n, el hombre Jes\u00fas acept\u00f3 el proyecto del Padre sobre el modo de la redenci\u00f3n. En resumen: orar es encontrarse con Dios para conocer y aceptar su voluntad de salvaci\u00f3n y los medios de que servirse.<\/p>\n<p>La primitiva comunidad cristiana ofrece no pocas experiencias de EE. La m\u00e1s interesante es la de los primeros cristianos: con Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, \u00abperseveraban un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n\u00bb (He 1,14). Fue una experiencia magn\u00ed\u00adfica y privilegiada de&#8230; EE hechos para disponerse a recibir el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el \u00abdon\u00bb que definitivamente habr\u00ed\u00ada de marcarlos y lanzarlos. Experiencias an\u00e1logas las vivi\u00f3 la comunidad despu\u00e9s de ampliarse con nuevos convertidos: \u00abPerseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones\u00bb (He 2,42)6. Adem\u00e1s de la asiduidad y la concordia en la oraci\u00f3n, tenemos, pues, la escucha de la palabra y la fracci\u00f3n del pan, en un clima de caridad fraterna.<\/p>\n<p>2. ANTES DE SAN IGNACIO &#8211; LOS monjes, ya desde los primeros siglos, se dedicaron a los diversos \u00abejercicios\u00bb de oraci\u00f3n y de vida cristiana, bien aisladamente en los yermos (ermita\u00f1os), bien comunitariamente en las \u00ablauras\u00bb (anacoretas) y en los monasterios o cenobios (cenobitas). San Eutimio el Grande (+ 473), por ejemplo, considerado el fundador de las lauras de Palestina, promovi\u00f3 de modo particular el \u00abretiro\u00bb durante la cuaresma. En el Medioevo muchos monasterios destinaron celdas e incluso \u00abyermos\u00bb para quienes deseaban dedicarse a la oraci\u00f3n durante un determinado per\u00ed\u00adodo, con el fin, por ejemplo, de obtener una gracia especial o de disponerse a recibir un cargo o un ministerio&#8217;.<\/p>\n<p>Desde finales del s. xiii al s. xvi tuvo lugar, sobre todo en Europa, una progresiva decadencia del esp\u00ed\u00adritu cristiano y de la pr\u00e1ctica religiosa. Para reaccionar contra el peligro del laicismo y del naturalismo, se promovi\u00f3 la meditaci\u00f3n cotidiana met\u00f3dica; incluso las grandes \u00f3rdenes religiosas construyeron \u00abdesiertos\u00bb destinados a la oraci\u00f3n y a la penitencia.<\/p>\n<p>Precisamente despu\u00e9s de un retiro hecho en la Cartuja de Colonia, el fundador de la Devotio moderna, Gerardo Groote (+ 1384), se dedic\u00f3 a este movimiento de renovaci\u00f3n religiosa. Su espiritualidad, divulgada sobre todo por la celeb\u00e9rrima De imitatione Christi, de Tom\u00e1s Hemerken de Kempis (+ 1471), se caracteriza, en el plano del contenido, por una ardiente devoci\u00f3n a Jes\u00fas y, en el plano del m\u00e9todo, por los ejercicios relativos a las diversas facultades. De aquellos tiempos son las obras De spiritualibus ascensionibus, de Gerardo de Zutphen (+ 1398) y Rosetum exercitiorum spiritualium de Mombaer o Mauburnus (+ 1494). Otras obras de grand\u00ed\u00adsima importancia fueron el Ejercitatorio, de Garc\u00ed\u00ada de Cisneros (+ 1510). y la bita Christi, de Ludolfo de Sajonia (+ 1377).<\/p>\n<p>Gracias sobre todo a estas obras, se divulg\u00f3 por Europa la expresi\u00f3n \u00abejercicios espirituales\u00bb hasta hacerse de uso corriente.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, los EE no s\u00f3lo tienen contenidos, sino tambi\u00e9n t\u00e9cnicas precisas y hasta el nombre espec\u00ed\u00adfico, ya antes de Ignacio de Loyola. \u00bfQu\u00e9 a\u00f1adi\u00f3, entonces, el patrono de los EE?<br \/>\n3. LA GENESIS DE LOS EE IGNACIANOS &#8211; Ignacio, nacido en Loyola en 1491, \u00abhasta los veintis\u00e9is a\u00f1os de su edad fue hombre dado a las vanidades del mundo&#8217;. La herida recibida en Pamplona en 1521 le oblig\u00f3 a permanecer mucho tiempo en cama. A falta de otra cosa, se resign\u00f3 a leer la Vida de Cristo del cartujo Ludolfo de Sajonia y la Leyenda \u00e1urea, del dominico Giacomo da Varazze (+ 1298).<\/p>\n<p>a) Las experiencias de Loyola. Los ejemplos de los santos le provocan, le arrastran, le hacen desear aventuras del todo diversas a las precedentes. Mas, de buenas a primeras, no se pueden borrar veintis\u00e9is a\u00f1os de vida. Pensamientos dispares y opuestos se suceden; unas veces se siente contento y entusiasta y, otras, triste y encerrado en s\u00ed\u00ad mismo. En un primer momento, no se percat\u00f3 del significado de aquellos diferentes estados de \u00e1nimo. \u00abUna vez se le abrieron un poco los ojos y empez\u00f3 a maravillarse de esta diversidad, y a hacer reflexi\u00f3n sobre ella y, aprendiendo por experiencia que de unos pensamientos quedaba triste y de otros alegre, y poco a poco viniendo a conocer la diversidad de los esp\u00ed\u00adritus que se agitaban: el uno del demonio y el otro de Dios&#8217;. Ignacio hab\u00ed\u00ada descubierto uno de los elementos constitutivos m\u00e1s originales de sus EE.<\/p>\n<p>De Loyola fue a Montserrat, donde \u00abse confes\u00f3 por escrito generalmente, y dur\u00f3 la confesi\u00f3n tres d\u00ed\u00adas\u00bb\u00bb, y a Manresa, donde permaneci\u00f3 del 25 de marzo de 1522 a febrero de 1523.<\/p>\n<p>b) Las ense\u00f1anzas de Manresa. Despu\u00e9s de narrar otras numerosas experiencias, que codificar\u00e1 puntualmente en el librito de los EE \u00ab, escribe Ignacio: \u00abLe trataba Dios de la misma manera que trata un maestro de escuela a un ni\u00f1o, ense\u00f1\u00e1ndole\u00bb; y enumera cinco ense\u00f1anzas\u00bb, de las cuales la quinta reviste un particular significado para nosotros. El penitente de Manresa se encontraba en las riberas del Cardoner. En un determinado momento se le abrieron \u00ablos ojos del entendimiento\u00bb, \u00abentendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras, con una ilustraci\u00f3n tan grande que le parec\u00ed\u00adan todas las cosas nuevas&#8217;. En aquella ocasi\u00f3n fue cuando aprendi\u00f3 a discernir mejor los esp\u00ed\u00adritus; entonces fue cuando \u00abDios le concedi\u00f3 un conocimiento profund\u00ed\u00adsimo y un vivo sentimiento de los misterios divinos y de la Iglesia, le comunic\u00f3 los Ejercicios y le mostr\u00f3 en las meditaciones del reino y de las dos banderas la finalidad de su vida\u00bb. En una palabra, a las orillas del Cardoner \u00absu entendimiento fue de tal manera iluminado que parec\u00ed\u00ada otro hombre y con otro entendimiento\u00bb. Los EE, en su parte \u00absustanciar\u00bb, eran cosa hecha. Despu\u00e9s de ser sometidos, a menudo junto con su autor, a repetidos ex\u00e1menes en diversas ciudades de Europa y, en particular, en Alcal\u00e1, Salamanca, Par\u00ed\u00ads, Venecia y Roma, fueron definitivamente aprobados por Pablo III el 31 de julio de 1548 con el Breve Pastoralis Officii<br \/>\nII. El contenido<br \/>\nLos EE no tienen, ni pueden tener, mucho de original desde el punto de vista del contenido. Basta pensar que en tres cuartas partes (II, III y IV semana) presentan la vida de Jes\u00fas. Pero no es menos cierto que los EE son de una originalidad \u00fanica, ya sea porque Ignacio trasfundi\u00f3 a ellos sus intuiciones y sus experiencias, ya porque supo relacionar y amalgamar sus diferentes etapas y estructurar el conjunto de forma altamente unitaria y sistem\u00e1tica. La adaptaci\u00f3n y la posibilidad de graduar los elementos m\u00e1s centrales del mensaje cristiano se cuentan entre los m\u00e9ritos m\u00e1s originales del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>1. EL FIN DE LOS EE &#8211; Ignacio habla de cuatro etapas (EE 4), que corresponden la primera a la v\u00ed\u00ada purgativa, la segunda a la iluminativa, la tercera y la cuarta a la unitiva (EE 10). Al comienzo del librito, en las Anotaciones, tenemos indicaciones concisas y claras sobre el m\u00e9todo y sobre la naturaleza de los EE: una serie de \u00abactividades espirituales\u00bb con un fin (EE 1). El ejercitante que, en colaboraci\u00f3n activa, consiente en dejarse \u00abpilotar\u00bb (obviamente, y sobre todo, por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios), llegar\u00e1 a \u00abvencerse a s\u00ed\u00ad mismo y a ordenar su vida sin determinarse por ning\u00fan afecto desordenado\u00bb (EE 21); a trav\u00e9s de una serie de ejercicios\u00bb, madurar\u00e1 su apertura y su aceptaci\u00f3n del plan divino.<\/p>\n<p>2. PROCESO DE PURIFICACI\u00ed\u201cN Y DIMENSI\u00ed\u201cN SACRAMENTAL &#8211; La I Semana tiene como fin principalmente \u00absituar\u00bb al ejercitante en la historia de la salvaci\u00f3n: \u00bfCu\u00e1l es su relaci\u00f3n con el Salvador? La experiencia, tan dr\u00e1sticamente descrita por Pablo (Rom 7,14-25), nos convence de que en cada hombre fuerzas disgregadoras llevan a hacer lo que no se quiere. De esta manera toma cuerpo, hasta imponerse de manera ineludible conforme se avanza en la oraci\u00f3n, la necesidad de un Salvador. En realidad, el hombre, llamado a abrirse a Dios liberando su esp\u00ed\u00adritu de cuanto pueda distraerlo de esta relaci\u00f3n realizadora (Principio y Fundamento: PF), se encuentra, en la Semana 1, t\u00ed\u00admidamente replegado sobre s\u00ed\u00ad mismo, separado de Dios, irrealizado. Es la experiencia -para Ignacio elemento primero de este sorprendente mosaico- de los \u00e1ngeles que se rebelan contra Dios, de Ad\u00e1n y Eva, de un pecador cualquiera, del mismo ejercitante.<\/p>\n<p>El tercer ejercicio examina, de manera m\u00e1s directa, las causas del pecado; en la oraci\u00f3n, que se hace cada vez m\u00e1s insistente, se pide conocer los pecados, el desorden y el mundo, y la gracia de aborrecerlos y de reequilibrarse. Se llega as\u00ed\u00ad a comprobar las condiciones mejores para acceder a los sacramentos de la penitencia y de la eucarist\u00ed\u00ada; es la dimensi\u00f3n sacramental, hacia la cual, seg\u00fan se indica claramente desde el comienzo de la etapa (EE 44; cf 18; 20 y 354), todo debe converger. La 1 Semana se cierra con una visi\u00f3n escatol\u00f3gica que, si, por una parte, es particularmente traumatizante, por otra (y es \u00e9ste el objetivo a conseguir), abre de manera definitiva a Cristo Salvador. La meditaci\u00f3n del infierno, en efecto, ayuda no s\u00f3lo \u00aba no caer en pecado\u00bb, si por ventura \u00abpor mis faltas me olvidase del amor del eterno Se\u00f1or\u00bb (EE 65 c), sino tambi\u00e9n y sobre todo a fijar bien en la memoria y en el coraz\u00f3n que \u00abCristo nuestro Se\u00f1or&#8230; no me ha dejado caer\u00bb en el infierno \u00abacabando mi vida\u00bb (EE 71b). La conclusi\u00f3n: dar gracias a Jes\u00fas porque \u00abhasta ahora siempre ha tenido de m\u00ed\u00ad tanta piedad y misericordia\u00bb (EE 71 c). En este punto habr\u00ed\u00ada que estar verdaderamente pronto a entrar definitivamente por el camino de la maravillosa aventura cristiana.<\/p>\n<p>3. B\u00daSQUEDA DE LA PROPIA IDENTIDAD Y VALORES PERSONALES &#8211; La II Semana, despu\u00e9s de haber urgido oportunamente a la prontitud, a la diligencia y a la entrega incondicional (EE 91-94), presenta al ejercitante, en una visi\u00f3n sint\u00e9tica, el plan de Jes\u00fas: salvar al mundo sigui\u00e9ndole a \u00e9l. La visi\u00f3n apost\u00f3lica asume significado y amplitud con las contemplaciones de la Encarnaci\u00f3n, de la Natividad, de la vida oculta. Con Jes\u00fas, que se encarna y vive de acuerdo con opciones bien definidas y provocadoras, el ejercitante puede tomar sus opciones, percatarse de su puesto en el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo y descubrir su identidad. El proceso de purificaci\u00f3n y de afinamiento, iniciado con el PF, tenido particularmente presente durante la I Semana, contin\u00faa ahora a la luz deslumbrante de los ejemplos del Salvador; poco a poco, por v\u00ed\u00ada de asimilaci\u00f3n vital, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, el ejercitante puede hacer suyas las opciones de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La trilog\u00ed\u00ada de la II Sem. (Banderas, Binarios, Tres coloquios) presenta de modo definitivo e inequ\u00ed\u00advoco el camino (cf He 19,9). El conocimiento no s\u00f3lo de los pecados y de las debilidades, sino tambi\u00e9n de las tendencias y las aspiraciones, la experiencia de las consolaciones, de las desolaciones y del discernimiento\u00bbla constante atenci\u00f3n a mantenerse en equilibrio y, sobre todo, a dejarse guiar por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, constituyen las condiciones ideales para ver y valorar (cf Lc 14,28ss), para buscar y encontrar la voluntad divina.<\/p>\n<p>De cuanto se ha dicho hasta ahora, f\u00e1cilmente puede deducirse que la instancia personalista se integra bien en la comunitaria. Tambi\u00e9n en la visi\u00f3n ignaciana Dios hace \u00abse\u00f1as\u00bb al individuo; mas para introducirlo en el \u00abcuerpo\u00bb, para hacerle tomar conciencia de que es miembro del pueblo. Todo, desde el principio de los EE, lleva a aceptar y vivir seg\u00fan la vocaci\u00f3n personal; no s\u00f3lo para realizarse a s\u00ed\u00ad mismo, sino tambi\u00e9n para contribuir al bien de los hermanos. El ejercitante de Ignacio se descubre creado y, por tanto, dotado de capacidades particulares; redimido y, por tanto, rehabilitado y llamado a dar su contribuci\u00f3n personal para la promoci\u00f3n humana integral; animado del Esp\u00ed\u00adritu y, por tanto, dotado tambi\u00e9n de carismas particulares que le hacen apto y pronto para cumplir la tarea a que la Providencia le ha destinado (cf LG 12). En otros t\u00e9rminos: si es cierto que Dios le llama, es igualmente cierto que el hombre est\u00e1 dotado de un patrimonio personal en orden a una misi\u00f3n de liberaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n. Son \u00e9stos elementos que los EE bien dirigidos hacen aflorar y madurar.<\/p>\n<p>Mas, \u00bfc\u00f3mo, en concreto, ocuparse y vivir seg\u00fan la propia misi\u00f3n?<br \/>\n4. \u00abEN\u00bb Y \u00abCON\u00bb CRISTO PARA LA VITALIDAD DEL CUERPO M\u00ed\u008dSTICO &#8211; Seg\u00fan la vida de Jes\u00fas va poco a poco pasando ante los ojos atentos del ejercitante, el cuadro dentro del cual ha de comprometerse va adquiriendo contornos cada vez m\u00e1s claros y definidos; se vive tanto m\u00e1s intensamente cuanto m\u00e1s nos damos a Dios y a los hermanos en el estado querido por Dios, en las condiciones queridas por Dios, bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, \u00abbien arraigados y edificados\u00bb en Jes\u00fas (Col 2,7). Jes\u00fas, considerado durante la 1 Sem. como restaurador de la imagen del Padre, contemplado en la II como el modelo en que inspirarse para realizar del mejor de los modos posibles el plan del Padre, habr\u00e1 de ser asimilado, mediante una permanente y profunda \u00absimpat\u00ed\u00ada\u00bb, durante la III Sem. hasta el punto de que el ejercitante ha de poder afirmar con san Pablo: \u00abEstoy crucificado con Cristo y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20). Por eso pedir\u00e1 \u00abdolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado, l\u00e1grimas, pena interna por tanta pena como Cristo pas\u00f3 por m\u00ed\u00ad\u00bb (EE 203).<\/p>\n<p>Es la semana de la eucarist\u00ed\u00ada y, por tanto, de la uni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima que se pueda concebir. Es el tiempo de la reflexi\u00f3n sobre las grandes revelaciones del Amor: \u00abYo estoy en mi Padre y vosotros en m\u00ed\u00ad y yo en vosotros\u00bb (Jn 14,20); \u00abpara que todos sean una sola cosa\u00bb (Jn 17,21); \u00abseguid unidos a m\u00ed\u00ad y yo a vosotros\u00bb (Jn 15,4).<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n el tiempo de la comprensi\u00f3n del misterio de la cruz como medio privilegiado escogido por Dios para la redenci\u00f3n del mundo. En toda contemplaci\u00f3n (EE 204) el ejercitante, adem\u00e1s de \u00abconsiderar c\u00f3mo (Jes\u00fas) todo esto padece por mis pecados, etc.\u00bb (EE 197), debe preguntarse tambi\u00e9n \u00abqu\u00e9 debo yo hacer y padecer por \u00e9l\u00bb (ib). Es decir, debe ver la manera de realizar la misi\u00f3n a la que est\u00e1 llamado para el bien del cuerpo m\u00ed\u00adstico. Al contacto, o mejor, en \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Jes\u00fas, que \u00ablibra\u00bb y \u00abpromueve\u00bb sufriendo y muriendo, tambi\u00e9n \u00e9l debe \u00abhacer y padecer\u00bb algo; debe adoptar la finalidad y hasta el estilo y los medios de Jes\u00fas; debe, a la luz de una ense\u00f1anza precisa de la Sda. Escritura y de san Pablo en particular, consentir en completar en su carne \u00ablo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia\u00bb (Col 1,24); debe, por ejemplo, aceptar la eventual invitaci\u00f3n a \u00abcom partir\u00bb la vida de los marginados.<\/p>\n<p>5. LA VIDA EN EL ESP\u00ed\u008dRITU: UNA ALEGR\u00ed\u008dA QUE COMUNICAR &#8211; La IV Sem. est\u00e1 destinada a la contemplaci\u00f3n de Jes\u00fas resucitado. Ignacio quiere que el ejercitante pida la gracia de alegrarse y \u00abgozar intensamente de tanta gloria y gozar de Cristo nuestro Se\u00f1or\u00bb (EE 221). Para ayudar a conseguir la meta, sugiere dirigir la atenci\u00f3n a las manifestaciones de la divinidad (EE 223); intentar, desde el primer momento de la jornada, conmoverse y alegrarse \u00abpor tanto gozo y alegr\u00ed\u00ada de Cristo nuestro Se\u00f1or\u00bb (EE 229), recordar y pensar \u00abcosas que causan placer, alegr\u00ed\u00ada y gozo espiritual\u00bb (ib). En el fondo, se trata de dar a la vida un sabor nuevo, propio de los que se dejan animar y conducir por el Esp\u00ed\u00adritu. Estamos al final del itinerario y es la hora de los frutos del Esp\u00ed\u00adritu. Al contacto con el cuerpo resucitado de Jes\u00fas, y en la medida en que se profundiza la consideraci\u00f3n de los \u00abverdaderos y sant\u00ed\u00adsimos efectos\u00bb de la resurrecci\u00f3n (EE 223), no se puede menos de participar de su alegr\u00ed\u00ada. El cumpli\u00f3 perfectamente su misi\u00f3n; puso las condiciones para la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu prometido; y el Esp\u00ed\u00adritu, una vez que ha tomado posesi\u00f3n de nuestros corazones, atestigua \u00abque somos hijos de Dios\u00bb (Rom 8,15-16). Tambi\u00e9n \u00e9stos, y \u00e9stos sobre todo, son \u00abverdaderos y sant\u00ed\u00adsimos efectos\u00bb de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Habitado por el Esp\u00ed\u00adritu, dotado de dones y de carismas particulares, el ejercitante de la IV Sem. no puede dejar de \u00abdecir\u00bb su alegr\u00ed\u00ada de estar y sentirse salvado; no puede dejar de gustar el honor de saberse asociado a la obra de la salvaci\u00f3n; no puede dejar de \u00abdarse\u00bb -tambi\u00e9n para imitar y asimilarse al Resucitado, que ejercita \u00abel oficio de consolador\u00bb (EE 224)- a la edificaci\u00f3n del cuerpo m\u00ed\u00adstico, con alegr\u00ed\u00ada y entusiasmo. En la madurez, que es fruto de acci\u00f3n divina, recibida con plenitud de docilidad y de amorosa atenci\u00f3n, sentir\u00e1 la exigencia de coraz\u00f3n -estamos en la contemplaci\u00f3n final propuesta por Ignacio- de encontrarse con el Se\u00f1or, que colma de toda suerte de dones y que se da tambi\u00e9n a s\u00ed\u00ad mismo (EE 234) con su presencia (EE 235) y con su acci\u00f3n (EE 236); ver\u00e1 en todas las cosas, en cada acontecimiento, en cada hombre, las huellas del Amor y, en consecuencia, adorar\u00e1, alabar\u00e1 y agradecer\u00e1 (EE 237). En el deseo, cada vez m\u00e1s vivamente percibido, de estar \u00abcon\u00bb y \u00aben\u00bb Dios -pero siempre atendiendo a una purificaci\u00f3n necesaria y permanente (EE 238-248)- tendr\u00e1 cada vez m\u00e1s ante los ojos al Padre, al Hijo, al Esp\u00ed\u00adritu y a la Virgen&#8230; y se sentir\u00e1 \u00abfamiliar\u00bb suyo (EE 249-257); los tendr\u00e1 en el coraz\u00f3n y en los labios (EE 258-260). Mas no de una manera rom\u00e1ntica y alienante, porque sabe que \u00abel amor se debe poner m\u00e1s en las obras que en las palabras&#8230;\u00bb (EE 230-231).<\/p>\n<p>III. El m\u00e9todo<br \/>\nHacemos referencia solamente a algunos de los elementos que constituyen la fuerza del m\u00e9todo ignaciano, haci\u00e9ndolo sumamente actual y v\u00e1lido.<\/p>\n<p>1. LA CONCATENACI\u00ed\u201cN DE LAS IDEAS &#8211; Cuanto queda dicho sobre el contenido debe haber hecho comprender ya que uno de los secretos del m\u00e9todo hay que buscarlo en la concatenaci\u00f3n de las ideas dentro de los respectivos ejercicios, entre un ejercicio y otro y entre las diversas etapas. Dejando a un lado la muestra que de ello tenemos desde el principio; dejando a un lado el hecho de que el ejercitante, al reflexionar sobre esta p\u00e1gina maravillosa, queda pr\u00e1cticamente iniciado en ese rigor l\u00f3gico, tenemos tambi\u00e9n afirmaciones expl\u00ed\u00adcitas. Damos un solo ejemplo: no se puede pasar a la etapa siguiente si no se han recogido los frutos de la anterior, precisamente porque la segunda est\u00e1 arraigada en la primera y la desarrolla (EE 4 b; 162; 209; 226).<\/p>\n<p>2. LA ADAPTACI\u00ed\u201cN &#8211; Esto muestra tambi\u00e9n la necesidad de la fidelidad tanto al hombre como a Dios. No todos estamos hechos de la misma manera. Y no s\u00f3lo desde el punto de vista de las dotes naturales, de la capacidad, de la voluntad de compromiso (EE 4 b; 14; 18); existe tambi\u00e9n una \u00abmedida\u00bb de gracia que Dios, en su inescrutable sabidur\u00ed\u00ada y bondad infinita, confiere a cada uno seg\u00fan le place. Por eso el que da los ejercicios debe proponer aquellas verdades que son \u00abconvenientes y conformes a la necesidad\u00bb concreta del ejercitante (EE 17). De ah\u00ed\u00ad el principio de oro: \u00abLos ejercicios espirituales deben adaptarse a la disposici\u00f3n de las personas que quieren hacerlos\u00bb (EE 18)28.<\/p>\n<p>3. EN COLABORACI\u00ed\u201cN ACTIVA &#8211; Ignacio incita a comprometerse y a colaborar con la gracia de Dios. El principio es tan claro y se inculca tanto, que no pocos han acusado a nuestro autor de voluntarismo. En realidad, algunas de sus expresiones, sobre todo si se las saca de su contexto, se prestan a una acusaci\u00f3n as\u00ed\u00ad. Para resolver esta dificultad es necesario \u00abcomprender\u00bb la breve frase que sirve de introducci\u00f3n a la demanda de la gracia propia de cada ejercicio, la cual se repite, con un \u00e9nfasis \u00fanico, desde la primera (EE 48) a la \u00faltima (221) meditaci\u00f3n o contemplaci\u00f3n: \u00abpedir lo que quiero\u00bb, o bien \u00abdemandar la gracia que quiero\u00bb (91 c) o, en una forma m\u00e1s completa: \u00abdemandar a Dios nuestro Se\u00f1or lo que quiero y deseo\u00bb (48).<\/p>\n<p>En otras palabras, Ignacio est\u00e1 convencido de que todo es don de Dios y que ning\u00fan fruto puede madurar si Dios no lo concede. Por eso, en los momentos m\u00e1s importantes de los EE invita a insistir en la oraci\u00f3n, interponiendo tambi\u00e9n la mediaci\u00f3n de Jes\u00fas y de la Virgen (EE 63 y 147).<\/p>\n<p>Mas esto no significa pasividad y quietismo. La experiencia de los EE del mes es s\u00f3lo para personas maduras, es decir, capaces de compromiso y de colaboraci\u00f3n, que piden lo que quieren y desean, pero que tambi\u00e9n quieren y desean lo que piden; que hacen todo cuanto est\u00e1 en su mano y cuanto se les exige para abrirse a la gracia. El Dios que presenta Ignacio es un Dios que respeta la libertad y la capacidad humana concreta; nos dirigimos a \u00e9l no s\u00f3lo para pedir que \u00abquiera mover mi voluntad y poner en mi alma lo que debo hacer sobre la cosa propuesta\u00bb (EE 180), sino tambi\u00e9n para decir: \u00abEterno Se\u00f1or de todas las cosas, con tu favor y ayuda hago mi oblaci\u00f3n&#8230;; quiero y deseo y es mi determinaci\u00f3n deliberada&#8230;\u00bb (EE 98); no s\u00f3lo para ofrecer la elecci\u00f3n, hecha despu\u00e9s de haber \u00abdiscurrido y razonado bajo todos los aspectos sobre la cosa propuesta\u00bb (EE 182), sino tambi\u00e9n para pedirle que \u00abla reciba y la confirme, si es para su mayor servicio y alabanza\u00bb (EE 183).<\/p>\n<p>4. UNIDAD DE ATM\u00ed\u201cSFERA &#8211; Durante los EE hay que separarse \u00abde todos los amigos y conocidos y de toda solicitud terrena\u00bb (EE 20) para ir a vivir en \u00abotra casa o habitaci\u00f3n, para permanecer all\u00ed\u00ad lo m\u00e1s secretamente posible\u00bb (ib). Adem\u00e1s del aislamiento, se requiere tambi\u00e9n y sobre todo el recogimiento. Precisamente para \u00e9ste se escoge aqu\u00e9l; nos apartamos para concentrar \u00abtoda la atenci\u00f3n en una sola cosa\u00bb y, en consecuencia, ejercitar m\u00e1s libremente las facultades naturales (ib).<\/p>\n<p>Esto supuesto, siempre con la ayuda de Dios, habr\u00e1 que cuidar no tanto de \u00abconocer\u00bb cuanto de \u00abcomprender\u00bb, porque \u00abno el mucho saber harta y satisface al alma, sino el sentir y gustar las cosas interiormente\u00bb (EE 2); por eso, una vez encontrado el \u00abpunto\u00bb sobre el que reflexionar y orar, \u00abdescansar\u00e9 en ellos, sin ansia de pasar adelante, hasta que me satisfaga\u00bb (EE 76). Gracias tambi\u00e9n a este modo de proceder, a esta fidelidad al hombre, es decir, a sus procesos de asimilaci\u00f3n y de maduraci\u00f3n, podr\u00e1 el disc\u00ed\u00adpulo de Ignacio madurar verdaderamente disposiciones que le hagan atento y pronto al servicio y a la mayor gloria de Dios.<\/p>\n<p>IV. Los actores de los EE<br \/>\nLos verdaderos protagonistas de los EE ignacianos son el Esp\u00ed\u00adritu de Dios yel ejercitante. En l\u00ed\u00adneas generales, el que los da debe desarrollar s\u00f3lo una tarea de iniciaci\u00f3n y de discreta asistencia.<\/p>\n<p>1. El. ESP\u00ed\u008dRITU DE DlOS &#8211; El que, por el contrario, debe dominar el campo, desde el principio al final y durante toda la vida (y de manera consciente, una vez que se ha tenido la experiencia de los EE), es el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Los EE tienen en realidad, ante todo, la finalidad de poner al ejercitante en sinton\u00ed\u00ada con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios para conocer su voluntad realizadora y, luego, enfocar la vida seg\u00fan el plan paterno. En cada una de las fases de los EE, y desde el principio, hay que crear las condiciones requeridas para que el ejercitante sea \u00abiluminado por la virtud divina\u00bb (EE 2); para que el Creador pueda comunicarse y obrar \u00abinmediatamente con la criatura\u00bb (EE 15), mover la voluntad y poner en el alma lo que es preciso elegir (EE 180).<\/p>\n<p>2. EL EJERCITANTE &#8211; Muchos de los elementos que le conciernen han sido ya subrayados. Recordemos aqu\u00ed\u00ad la sugerencia de iniciar los EE \u00abcon coraz\u00f3n abierto y con generosidad\u00bb, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo y las cosas propias al Se\u00f1or (EE 5), es decir, haciendo aquel acto de fe por el cual \u00abel hombre se abandona a Dios todo entero libremente\u00bb (DV 5).<\/p>\n<p>En el curso de los EE, el ejercitante habr\u00e1 de discernir todas y cada una de las partes de la vocaci\u00f3n cristiana, captar los contenidos de la voluntad paterna y escoger, liberado de cuanto no es Dios y totalmente abierto a \u00e9l. En el fondo, todo se reduce a esto: tener capacidad de reflexi\u00f3n y de decisi\u00f3n ponderadas, comprometerse sinceramente a hacer la experiencia propuesta por Ignacio, \u00abquerer\u00bb seguir al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En suma, los EE suponen una cierta madurez, tanto humana como cristiana. Justamente en el n. 649 de las Constituciones de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada escribe Ignacio: \u00abGeneralmente no se dar\u00e1n m\u00e1s que los Ejercicios de la primera Semana; y si se dan enteros, se har\u00e1 con personas elegidas o con quien desee tomar una decisi\u00f3n respecto al estado de su vida\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL QUE DA LOS EJERCICIOS &#8211; Debe, ante todo, recordar que ocupa un puesto de segundo plano respecto al Esp\u00ed\u00adritu de Dios; por eso, sobre todo en algunas circunstancias, debe sencillamente desaparecer (EE 15).<\/p>\n<p>En todo caso, la suya es una labor de presencia discreta y paterna. Adem\u00e1s de dar los \u00abpuntos\u00bb, debe adaptar, sostener, animar y vigilar para que el ejercitante no formule prop\u00f3sitos desatinados, no sea indiscreto en la elecci\u00f3n de los medios, no se agote&#8230; Sobre todo debe ayudar a discernir los esp\u00ed\u00adritus. Es lo que se desprende tambi\u00e9n del p\u00e1rrafo que sigue.<\/p>\n<p>V. Elementos sintonizantes con el plan del Padre<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu que mora en nosotros ense\u00f1a, recuerda y gu\u00ed\u00ada. El hombre, sin embargo, generalmente hablando, no procede por v\u00ed\u00ada de intuici\u00f3n. Conocer, comprender, desear, querer, obrar son actividades que requieren tiempo y conllevan a veces largos procesos de asimilaci\u00f3n, maduraci\u00f3n y decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. SENTIR Y GUSTAR &#8211; Tambi\u00e9n para esto quiere Ignacio que se \u00absienta\u00bb y se \u00abguste\u00bb (EE 2), que nos detengamos s\u00f3lo en una parte de alguna verdad, que volvamos con constancia y perseverancia, cotidianamente y en diversas ocasiones, sobre cuanto precedentemente se ha gustado, poco o mucho. Las repeticiones, los res\u00famenes, las aplicaciones de los sentidos, son habituales en los EE desde el d\u00ed\u00ada primero al treinta. Adem\u00e1s, al final de cada meditaci\u00f3n o contemplaci\u00f3n hay que reflexionar para ver \u00abc\u00f3mo me ha ido\u00bb (EE 77), y, dos veces al d\u00ed\u00ada, examinarse para realizar una ulterior puntualizaci\u00f3n sobre las mociones de Dios. En este clima, saturado de gracia divina y de esfuerzo humano, se atender\u00e1 a su tiempo a buscar y encontrar la voluntad de Dios. Ignacio habla de ello desde el n. 175 al n. 189, describiendo sus tiempos; el primero se da cuando Dios \u00abllama\u00bb de manera enteramente clara e inequ\u00ed\u00advoca (EE 175); el segundo, cuando nos servimos de las experiencias de las consolaciones, de las desolaciones, del -discernimiento (176); el tercero, cuando se descubre la voluntad divina \u00abrazonando\u00bb. Hablaremos brevemente de las dos \u00faltimas.<\/p>\n<p>2. LA EXPERIENCIA DE LAS RESONANCIAS INTERIORES &#8211; Desde la primera jornada de los EE se nos invita a anotar y a detenernos en aquellos puntos en los que se ha probado \u00abmayor consolaci\u00f3n o desolaci\u00f3n o mayor sentimiento espiritual\u00bb (EE 62). En una palabra, hay resonancias \u00ed\u00adntimas y profundas en nosotros que Ignacio, fiel a la tradici\u00f3n m\u00e1s segura, llama consolaciones y desolaciones. En el origen de tales \u00absentimientos\u00bb est\u00e1n los \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb: el bueno obra para nuestra realizaci\u00f3n; el malo, para nuestra alienaci\u00f3n y dispersi\u00f3n (EE 318). Fruto de la acci\u00f3n del primero es cuanto abre al amor y a la alegr\u00ed\u00ada (consolaci\u00f3n); cuanto, por el contrario, repliega y cierra sobre uno mismo (desolaci\u00f3n) es el fruto agusanado del \u00abenemigo de la naturaleza humana\u00bb (EE 325). Por consiguiente, el deseo de elegir o la elecci\u00f3n misma que, una vez realizada, produce consolaciones es de Dios. Y esto baste.<\/p>\n<p>3. LA B\u00daSQUEDA DE LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS &#8211; Mas \u00bfqu\u00e9 hacer cuando las resonancias interiores no est\u00e1n presentes de manera clara y neta? En este caso se le invita al ejercitante a proceder a un trabajo de atenta investigaci\u00f3n sobre todo lo que pueda ayudar a escoger lo que \u00absienta\u00bb que es de mayor gloria de Dios (EE 179). Se trata, a nuestro entender, de buscar, descubrir e interpretar los signos de los tiempos, discurriendo y razonando \u00abbajo todos los aspectos sobre la cosa propuesta\u00bb (EE 182); de \u00abdescubrir en los acontecimientos&#8230; cu\u00e1les son las exigencias naturales y la voluntad de Dios\u00bb (PO 6); de examinar \u00abaquellos signos de que se sirve cada d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or para hacer comprender su voluntad a los cristianos prudentes\u00bb (PO 11); de \u00abbuscar en cada acontecimiento su voluntad\u00bb (AA 4).<\/p>\n<p>4. LAS REGLAS PARA SENTIR CON LA IGLESIA &#8211; Se entiende que en este trabajo de b\u00fasqueda, a veces complejo, es necesario dejarse ayudar (condici\u00f3n para no vagar en la oscuridad) y \u00abescuchar\u00bb a aquellos a quienes el Se\u00f1or ha confiado la labor de guiarnos: \u00abEs necesario que todas las cosas sobre las que queremos hacer elecci\u00f3n [&#8230;] militen dentro de la santa madre Iglesia jer\u00e1rquica\u00bb (EE 170); hay que \u00abtener el \u00e1nimo aparejado y pronto a obedecer en todo a la, verdadera esposa de Cristo nuestro Se\u00f1or, que es nuestra santa madre Iglesia jer\u00e1rquica\u00bb (353). En resumen, el pensamiento de Ignacio, s\u00f3lidamente fundado tambi\u00e9n en este punto en la Escritura, concuerda con cuanto ense\u00f1a la Iglesia a prop\u00f3sito de la genuinidad y del uso de los carismas: \u00abEl juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen la autoridad en la Iglesia, a los cuales compete ante todo no sofocar el Esp\u00ed\u00adritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno (LG 12).<\/p>\n<p>P. Schiavone<br \/>\nVI. EE: Nuevas experiencias<br \/>\nEn nuestro tiempo existen dos tendencias en relaci\u00f3n con los EE que aparentemente se contradicen, pero en el fondo se integran. Por una parte, se siente la necesidad de continuar su pr\u00e1ctica porque suponen todav\u00ed\u00ada hoy una gracia eclesial; y por otra, la necesidad de renovarlos, aun con el riesgo de retocar su esencia. Estos breves apuntes pretenden analizar los esfuerzos de renovaci\u00f3n y las formas nuevas en que se traduce la original experiencia de san Ignacio.<\/p>\n<p>1. EXIGENCIAS DE RENOVACI\u00ed\u201cN &#8211; El concilio Vat. II es un obligado punto de referencia al hablar de \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb y \u00abaggiornamento\u00bb. M\u00e1s que el concilio en s\u00ed\u00ad, cuenta la nueva mentalidad que los documentos conciliares asumen, sintetizan y comentan, sobre todo mirando a perspectivas de futuro. Son muchas las causas que han influido en la \u00abnueva mentalidad\u00bb y que han obligado a los pastoralistas a revisar el entramado de los Ejercicios ignacianos. Algunas ideas han adquirido especial relevancia e inciden en la renovaci\u00f3n del m\u00e9todo: las categor\u00ed\u00adas del encuentro, la relaci\u00f3n y el di\u00e1logo, la din\u00e1mica de grupos, el nuevo sentido de la comunidad, que dificultan y cuestionan la soledad, el silencio, el di\u00e1logo personal con Dios cargado de individualismo, tan necesario en los cl\u00e1sicos EE.<\/p>\n<p>M\u00e1s profunda incidencia en los EE han tenido la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica, las exigencias de la pastoral y la catequesis, las nuevas ciencias del hombre, como la sociolog\u00ed\u00ada religiosa, la antropolog\u00ed\u00ada, la psicolog\u00ed\u00ada profunda, la psicolog\u00ed\u00ada social, etc. Y hasta la situaci\u00f3n de injusticia en muchas partes del mundo, que es interpretada desde los contenidos de la fe como denuncia prof\u00e9tica. Este complejo mundo de ideas ha obligado a buscar acomodos para los antiguos caminos y m\u00e9todos espirituales. Por no salirme del ya aludido concilio Vat. II como impulso renovador de los EE, recuerdo un hecho sintom\u00e1tico. Pocos meses despu\u00e9s de la clausura delconcilio, en agosto de 1966, se celebr\u00f3 en Loyola un Congreso Internacional de Ejercicios, al que hab\u00ed\u00ada precedido una Encuesta, tambi\u00e9n de \u00e1mbito internacional, sobre el mismo tema. La finalidad del congreso era clara: acomodar el m\u00e9todo, las ideas ignacianas, a la nueva teolog\u00ed\u00ada del concilio. Este hecho confirma cuanto dije al principio: validez de los EE, pero tambi\u00e9n urgencia de su puesta al d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. FORMAS NUEVAS DE EE &#8211; La renovaci\u00f3n de los EE afecta al m\u00e9todo y a la tematizaci\u00f3n, pero sin traicionar la finalidad primordial de los mismos, que es conseguir una experiencia de Dios que conduzca a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Ejercicios espirituales en la vida corriente. En realidad, no se trata de una innovaci\u00f3n, sino de una vuelta a lo original de los EE, iniciada ya por san Ignacio y despu\u00e9s ca\u00ed\u00adda en desuso. De hecho, en la \u00abAnotaci\u00f3n 19\u00bb del Libro de los Ejercicios escribe: \u00abAl que estuviere embarazado en cosas p\u00fablicas o negocios convenientes, quier letrado, o ingenioso, tomando una hora y media para se exercitar, platic\u00e1ndole para qu\u00e9 es el hombre criado, se le puede dar asimismo por espacio de media hora el examen particular, y despu\u00e9s el mismo general, y modo de confesar y tomar el sacramento&#8230;\u00bb. Pioneros en nuestros d\u00ed\u00adas pueden considerarse el jesuita belga P. Jean Pierre van Schoote, quien inici\u00f3 la experiencia con j\u00f3venes universitarios en Lovaina hacia el a\u00f1o 1960; y el jesuita canadiense Gilles Cusson, que ha publicado una especie de Directorio del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Se exige, en primer lugar, una selecci\u00f3n de candidatos, que posean capacidad de reflexi\u00f3n y concentraci\u00f3n en una idea para dejarse dominar por ella durante los trabajos y ocupaciones del d\u00ed\u00ada. Con ellos tiene el director un encuentro previo para explicarles el sentido de la experiencia. Fundamentalmente, el m\u00e9todo se basa en el principio psicol\u00f3gico de que durante el d\u00ed\u00ada el hombre normal no emplea toda su capacidad mental y afectiva en los trabajos que realiza; que existen espacios interiores muertos, o al menos vac\u00ed\u00ados. Pues bien, el director introduce en el ejercitante una idea \u00abpreocupante\u00bb que le acompa\u00f1e, vaya madurando hasta que le domine totalmente, le convierta a ella. Esta idea convive con \u00e9l, sobrevive en medio de las preocupaciones y los trabajos normales de cada d\u00ed\u00ada. Por ejemplo: Dios es mi padre; los hombres son mis hermanos; Cristo vive presente, encarnado entre nosotros, en los pobres, en la Eucarist\u00ed\u00ada, etc. Adem\u00e1s de esta preocupaci\u00f3n fundamental, el ejercitante necesita alg\u00fan espacio libre para poder concentrarse mejor en el tema de reflexi\u00f3n del d\u00ed\u00ada o de la semana; y tambi\u00e9n un tiempo para la oraci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo es sumamente personalizado, requiere un control met\u00f3dico por parte del director, una revisi\u00f3n frecuente; pero es algo m\u00e1s que la cl\u00e1sica \u00abdirecci\u00f3n espiritual\u00bb. Puede ser una buena experiencia religiosa para cristianos muy ocupados, que no tienen tiempo de \u00abretirarse\u00bb a casas de espiritualidad, o que quieren salir de la rutina de los EE organizados.<\/p>\n<p>b) Ejercicios en di\u00e1logo. Esta experiencia supone un profundo cambio metodol\u00f3gico. Los EE cl\u00e1sicos, aunque se hagan en grupos m\u00e1s o menos limitados, no rompen la estructura individualista y una cierta pasividad; a lo sumo, se hacen con di\u00e1logo. El nuevo m\u00e9todo se funda en la psicolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica de grupos, que ve al hombre como ser social, miembro de un grupo en el que necesariamente existe una relaci\u00f3n y un encuentro con los dem\u00e1s. Los ejercicios -en este caso- no s\u00f3lo se har\u00e1n con di\u00e1logo, sino en di\u00e1logo, con la participaci\u00f3n activa de todos los componentes del grupo.<\/p>\n<p>El hombre moderno est\u00e1 acostumbrado a tener responsabilidades sociales y religiosas y -cuando se junta con otros semejantes- quiere encontrar el camino de la fe junto con ellos, no a trav\u00e9s de un l\u00ed\u00adder religioso. La nueva mentalidad est\u00e1 generando cristianos nuevos, que se expresan en un lenguaje diferente y de modo m\u00e1s libre. El grupo comparte la fe, expresa sus experiencias religiosas. La b\u00fasqueda com\u00fan de las soluciones ayuda a madurar cristianamente, a construir la Iglesia. Es tarea com\u00fan que se realiza en di\u00e1logo. Resulta claro que es algo m\u00e1s profundo que una mera din\u00e1mica de grupos.<\/p>\n<p>El grupo no es numeroso y se fragmenta en peque\u00f1as unidades de trabajo que al final confrontan las conclusiones. Los miembros directivos -que tambi\u00e9n asisten- no son en manera alguna protagonistas, sino especialistas a quienes se puede acudir si surgen dudas y problemas\u00bb. El m\u00e9todo es complejo y costoso, pero vale como novedad y experiencia. Quiz\u00e1 se podr\u00ed\u00adan acomodar en el futuro algunas t\u00e9cnicas e ideas b\u00e1sicas. Una metodolog\u00ed\u00ada combinada mejorar\u00ed\u00ada la pr\u00e1ctica de los EE cl\u00e1sicos. e) EE y t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas. Resulta novedad metodol\u00f3gica incorporar algunas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas para una mayor eficacia, como la din\u00e1mica de grupos, siempre que no se olvide el fin primordial de los EE, que es la \u00abconversi\u00f3n\u00bb del ejercitante, y que se pretenda una finalidad apost\u00f3lica\u00bb. Tambi\u00e9n se est\u00e1n aprovechando los valores terap\u00e9uticos de los EE por los procesos interiores que provocan. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el recuerdo de los pecados y la meditaci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Cristo, que desencadena en el ejercitante l\u00e1grimas de dolor, tienen un cierto paralelismo con la t\u00e9cnica para crear en el cerebro \u00abestereotipos din\u00e1micos de reacci\u00f3n\u00bb. Lo mismo que el agere contra de los EE de san Ignacio, dinamismo interior para luchar contra las malas inclinaciones, es utilizado en psicoterapia para sublimar el instinto de combatividad y as\u00ed\u00ad corregir la afectividad mal orientada. Adem\u00e1s, tanto los EE como la psicoterapia pretenden una reorganizaci\u00f3n de la vida del individuo sometiendo las fuerzas desintegradoras de la personalidad -instintos y afectos- para conseguir una actuaci\u00f3n m\u00e1s unitaria, racional e integradora. Finalmente, tanto la psicoterapia como los EE pretenden provocar im\u00e1genes contrarias a las im\u00e1genes que anteriormente crearon la desarmon\u00ed\u00ada de la persona. Esta provocaci\u00f3n voluntaria de las nuevas im\u00e1genes se realiza en los EE mediante las meditaciones sobre el infierno, el cielo, la composici\u00f3n de lugar, las distintas contemplaciones. Al mismo tiempo, los ejercicios repetidos sistem\u00e1ticamente generan en el ejercitante una especie de neurotizaci\u00f3n obsesiva transitoria y provisional creando, a la larga, \u00abestereotipos din\u00e1micos correctivos.<\/p>\n<p>d) EE como praxis de liberaci\u00f3n. M\u00e1s que nuevo m\u00e9todo, esta experiencia se mueve en la renovaci\u00f3n de la \u00abtem\u00e1tica\u00bb de los EE, teniendo en cuenta la \u00abteolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb, muy activa en Am\u00e9rica Latina. Las cl\u00e1sicas meditaciones de los EE se cambian o se combinan con otras m\u00e1s acordes con la situaci\u00f3n de injusticia en que viven muchos pueblos del Tercer Mundo, para provocar en el ejercitante un esp\u00ed\u00adritu solidario con los m\u00e1s pobres y marginados. Esta seria la conversi\u00f3n al Evangelio: el amar a los hermanos para ayudarles a su propia liberaci\u00f3n. Vivencia y experiencia del Cristo hist\u00f3rico, pero sobre todo del Cristo total, que es la Iglesia y la humanidad doliente. Seg\u00fan los promotores, o los EE suscitan este tipo de conversi\u00f3n o son \u00abenajenantes\u00bb. Los temas tratados son una s\u00ed\u00adntesis de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n que es la que quieren suscitar con los EE. Para que los EE surtan los efectos deseados, el ejercitante tiene que mentalizarse antes con las corrientes y los postulados te\u00f3ricos de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, que posee una especial sensibilidad por la injusticia. A crear este clima interior \u00f3ptimo se dedican los primeros d\u00ed\u00adas de los EE, que vienen a ser unos preejercicios; despu\u00e9s se inicia el per\u00ed\u00adodo propiamente de Ejercicios con la predicaci\u00f3n tematizada, y culmina el compromiso con los postejercicios. En resumen, una experiencia fuerte vivida durante un mes\u00bb.<\/p>\n<p>e) Otras formas de EE. Los EE tienen muchas variaciones si por ejercicios se entiende unos d\u00ed\u00adas densos de espiritualidad en orden a una conversi\u00f3n a Cristo y al Evangelio. Se abandona, por ejemplo, la r\u00ed\u00adgida f\u00f3rmula ignaciana y se inician otras experiencias que dependen del director y del ejercitante. Muchos prefieren hacer los EE \u00aben silencio\u00bb, con poca o ninguna predicaci\u00f3n y mucha reflexi\u00f3n personal; puro encuentro con Dios, con Cristo, en la lectura de la Palabra de Dios, en la celebraci\u00f3n de la liturgia, y con el propio yo. Esto no obsta que a ratos se comparta con el grupo alguna experiencia. La \u00abexperiencia del desierto\u00bb de uno o varios d\u00ed\u00adas es otra formulaci\u00f3n moderna. En ellos se elige la incomodidad, la soledad plena, el cansancio f\u00ed\u00adsico, los largos ratos de oraci\u00f3n y de reflexi\u00f3n como medios para el encuentro con Cristo o la escucha del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Tambi\u00e9n se pueden combinar d\u00ed\u00adas de reflexi\u00f3n personal o comunitaria, de convivencias, con alg\u00fan d\u00ed\u00ada de \u00abdesierto\u00bb. Por otra parte, el director tambi\u00e9n puede abandonar los r\u00ed\u00adgidos esquemas tem\u00e1ticos ignacianos para articular las meditaciones y reflexiones desde un esquema doctrinal coherente y actualizado, siguiendo la doctrina de uno o varios grandes maestros espirituales, o las tendencias actuales de la teolog\u00ed\u00ada o la espiritualidad. La oraci\u00f3n personal, hecha en silencio y en soledad, seg\u00fan los m\u00e9todos cl\u00e1sicos, puede intercalarse con experiencias nuevas. Lo mismo el silencio y la soledad, t\u00ed\u00adpicos de los d\u00ed\u00adas de \u00abretiro\u00bb, puede combinarse con encuentros colectivos en los que se hagarevisi\u00f3n de lo tratado durante el d\u00ed\u00ada. Se pueden utilizar tambi\u00e9n medios modernos para la exposici\u00f3n tem\u00e1tica y el modo de hacer oraci\u00f3n, como las im\u00e1genes, los montajes audiovisuales, etc.<\/p>\n<p>En fin, en esta \u00e9poca de transici\u00f3n y creatividad, el tema queda abierto a muchas experiencias novedosas, que todav\u00ed\u00ada no han terminado.<\/p>\n<p>D. De Pablo Maroto<\/p>\n<p>BIBI..-AA. VV., Los ejercicios de san Ignacio a la luz del Vaticano-II, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1968.-Andr\u00e9s, R. de,Ejercicios para testigos, Paulinas, Madrid 1979.-Boros, L. Decisi\u00f3n liberadora: los ejercicios de san Ignacio, en su dimensi\u00f3n actual, Herder, Barcelona 1979.-Cusson, G, Experiencia personal del misterio de salvaci\u00f3n. Biblia y ejercicios espirituales, Apostolado Prensa, Madrid 1973.-Cusson, G, Los ejercicios espirituales en la vida corriente, Sal Terrae, Santander 1976,-Iparraguirre, 1, Historia de los ejercicios de san Ignacio, 3 vols., Instilutum Historicum 5.1., Roma 1955, 1973.-Jim\u00e9nez Duque, B, Volver a lo esencial, Narcea, Madrid 1980.-Laplace. J, Diez d\u00ed\u00adas en una experiencia de la vida del Esp\u00ed\u00adritu, dentro de la tradici\u00f3n de los ejercicios espirituales, Secretariado de Ejercicios, Madrid 1979.-Lombardi, R, La iglesia de la esperanza. Ejercicios espirituales comunitarios, Euram\u00e9rica, Madrid 1973.-Maga\u00f1a, J, Misterio pascual y ejercicios ignacianos. Hacia una integraci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1968.-Maga\u00f1a. J, Ejercicios ignacianos. Estrategia de liberaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1974.-Plaza. M, Ejercicios ignacianos y pedagog\u00ed\u00ada de la fe para j\u00f3venes, Sal Terrae, Santander 1978.-Rahner. H, G\u00e9nesis y teolog\u00ed\u00ada del libro de los ejercicios, Apostolado Prensa, Madrid 1966.-Stamley, D. M. Moderno egj&#8217;oque b\u00ed\u00adblico de los ejercicios espirituales, Apostolado Prensa, Madrid 1969.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>I. Origen, esencia y m\u00e9todo<br \/>\nLos e. se desarrollaron en el transcurso de los siglos a tono con los cambios en la &#8211;>espiritualidad de la \u00e9poca respectiva. As\u00ed\u00ad se formaron poco a poco los diversos elementos esenciales de la pr\u00e1ctica actual: retiro durante un tiempo exactamente determinado, procedimiento planificado seg\u00fan determinados puntos de vista bajo la direcci\u00f3n de un director de ejercicios, y elaboraci\u00f3n de un prop\u00f3sito determinado para imitar a Cristo.<\/p>\n<p>El ejemplo de Jes\u00fas en el desierto y el de los ap\u00f3stoles cuando esperaban la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 1, 13) motivaron que ya muy pronto bastantes obispos y fieles que se sent\u00ed\u00adan llamados se retiraran a la soledad durante largo tiempo. Eutimio (t 463) fue uno de los m\u00e1s celosos promotores de este movimiento, que en los siglos vi y vri se hab\u00ed\u00ada extendido ya por todas partes. En la edad media se construyeron en muchos monasterios celdas apropiadas e incluso \u00abermitas\u00bb para hu\u00e9spedes que quer\u00ed\u00adan practicar ejercicios espirituales.<\/p>\n<p>Los padres del desierto fueron los primeros que crearon formas fijas para estos ejercicios, con meditaci\u00f3n, examen de conciencia y pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas, las cuales en el siglo xiii adquirieron mayor profundidad y rigor. Pero fue la devotio moderna, sobre todo Mombaer y Garc\u00ed\u00ada de Cisneros, la que fij\u00f3 en sus detalles los caminos (la mayor\u00ed\u00ada de las veces divididos en siete partes) y grados de meditaci\u00f3n, aunque se abstuvo de crear un m\u00e9todo unitario, r\u00ed\u00adgido y aplicable a otros \u00e1mbitos espirituales.<\/p>\n<p>Como resalta P\u00ed\u00ado xi en la enc\u00ed\u00adclica Mens nostra, Ignacio de Loyola asumi\u00f3 inmediatamente la herencia de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y monacal. El recogi\u00f3 las partes esenciales m\u00e1s importantes para elaborar un m\u00e9todo de meditaci\u00f3n y, con sus Ejercicios, cre\u00f3 un sistema asc\u00e9tico de espiritualidad que se distingue por el equilibrio de sus elementos particulares y su unidad arm\u00f3nica, y que sirve al \u00fanico fin de hallar en paz a Dios nuestro Se\u00f1or. Como dice Paulo iii en la bula de aprobaci\u00f3n, Ignacio se apoy\u00f3 en la Escritura y en las experiencias de la vida espiritual. El no parte de principios teor\u00e9ticos, sino de hechos de la historia salv\u00ed\u00adfica. No da al principio una definici\u00f3n de creaci\u00f3n, de pecado o de vocaci\u00f3n, sino que muestra la realidad de la creaci\u00f3n, del pecado y de la vocaci\u00f3n divina tal como la sagrada Escritura y la doctrina de la fe presentan estos hechos. Partiendo de ah\u00ed\u00ad llega a las consecuencias teol\u00f3gicas y a los problemas personales del ejercitante. Quiere conseguir que adquieran vida en \u00e9ste las doctrinas fundamentales del cristianismo: la Trinidad, la creaci\u00f3n, la redenci\u00f3n, la gracia, el pecado original, as\u00ed\u00ad como la realidad de la Iglesia. El ejercitante debe saber desde el principio que se halla bajo la acci\u00f3n constante de Dios. Gradualmente es llevado a una nueva comprensi\u00f3n de su vida y de la importancia que las realidades sobrenaturales y naturales tienen para su existencia. A la luz de Dios el hombre conoce el sentido de la creaci\u00f3n, de la historia y de su propia vida, experimenta su encadenamiento por el pecado y tambi\u00e9n el ofrecimiento de la redenci\u00f3n en Jesucristo, y finalmente, por la conmoci\u00f3n de esta doble experiencia, llega a la -> metanoia. Jes\u00fas, en cuanto salva, vincula simult\u00e1neamente a su misi\u00f3n. En el curso ulterior de los e. el ejercitante, tomando parte con su meditaci\u00f3n en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, debe penetrar cada vez m\u00e1s profundamente en el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb de Cristo, en su pensar, sentir y querer, a fin de que, en medio de la apertura interna que da ese compartir los sentimientos de Jes\u00fas (Flp 2,5; de donde nace una vigilancia critica para la -> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus), pueda experimentar la llamada que le se\u00f1ala su misi\u00f3n especial en la Iglesia. Los ejercicios est\u00e1n as\u00ed\u00ad a servicio del crecimiento en el amor, que conoce en cada caso su propio camino y en todas las cosas descubre a Dios, a quien se ha de servir a lo largo de la vida entera. Ese esfuerzo se realiza en uni\u00f3n inmediata con el Se\u00f1or y bajo la gu\u00ed\u00ada del director de e., siguiendo las reglas que Ignacio propone en sus Ejercicios espirituales, obra que no quiere ser un libro edificante ni la exposici\u00f3n te\u00f3rica de un sistema, sino que se propone servir de gu\u00ed\u00ada espiritual y recoger la iluminaci\u00f3n divina que Ignacio experiment\u00f3 en Manresa el a\u00f1o 1522, a cuya luz todas las cosas le parec\u00ed\u00adan nuevas, \u00abcomo si fuera \u00e9l otro hombre con otro entendimiento\u00bb (Autobiograf\u00ed\u00ada, n .o 30). En los a\u00f1os siguientes, hasta el 1548 (aprobaci\u00f3n por Paulo iir), Ignacio reelabor\u00f3 varias veces el dise\u00f1o de Manresa y lo convirti\u00f3 en un manual para directores de e., apoy\u00e1ndose tambi\u00e9n a este respecto en est\u00ed\u00admulos ajenos (sobre todo en la Imitaci\u00f3n de Cristo, de TOM\u00ed\u0081S DE KEMpIS).<\/p>\n<p>Los ejercicios tienden a una renovaci\u00f3n total del individuo y, por su mediaci\u00f3n, de la sociedad. Por esto, aunque al principio no se dieron a grupos sino individualmente, sin embargo no s\u00f3lo produjeron un profundo cambio en la vida de algunos hombres, sino que llevaron adem\u00e1s a obras de reforma en muchas di\u00f3cesis, en conventos y en otras instituciones eclesi\u00e1sticas, sobre todo porque pronto se practicaron e. comunitarios tomando como base la forma ignaciana. Cada casa de e. (la primera fundaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo el a\u00f1o 1561 en Alcal\u00e1) se convirti\u00f3 en un centro espiritual con amplio \u00e1mbito de influencia. Carlos Borromeo bas\u00f3 sus esfuerzos por la renovaci\u00f3n del clero en los ejercicios ignacianos. La casa \u00abAsceterium\u00bb, fundada el a\u00f1o 1569 en Mil\u00e1n, constituy\u00f3 el punto de partida para un poderoso movimiento de e. En el siglo xvii, por la actuaci\u00f3n de grandes misioneros populares, este movimiento se extendi\u00f3 a amplios c\u00ed\u00adrculos en casi todos los pa\u00ed\u00adses cat\u00f3licos. Las casas nuevas, ampliadas (la primera casa de este tipo se abri\u00f3 en Vannes el a\u00f1o 1659), hicieron posible la organizaci\u00f3n de cursos regulares de e., de modo que cada vez pudieron participar m\u00e1s fieles en estos e. espirituales.<\/p>\n<p>La difusi\u00f3n y eficacia de los e. se debi\u00f3 en buena medida a las constantes recomendaciones de 36 papas, en m\u00e1s de 600 declaraciones de diversa \u00ed\u00adndole. P\u00ed\u00ado xi nombr\u00f3 a Ignacio patr\u00f3n de los e. (25-7-1922) y en la enc\u00ed\u00adclica Mens nostra (20-12-29), dedicada a los e., caracteriz\u00f3 as\u00ed\u00ad el libro de Ignacio: Es \u00bb el manual m\u00e1s sabio y amplio de direcci\u00f3n de almas&#8230;, es la direcci\u00f3n m\u00e1s segura hacia la conversi\u00f3n interna y hacia la m\u00e1s profunda piedad\u00bb.<\/p>\n<p>II. Espiritualidad<br \/>\nLa espiritualidad y la pedagog\u00ed\u00ada de los e. se manifiestan mediante el estudio de su texto y la investigaci\u00f3n de su funci\u00f3n en la vida espiritual de su autor (cf. principalmente la Autobiograf\u00ed\u00ada). Los trozos m\u00e1s importantes de su primer manuscrito (oto\u00f1o del a\u00f1o 1522) son: la llamada del rey, las dos banderas, la historia del pecado y el examen de conciencia, los rasgos fundamentales de las reglas para la discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus. La primera fijaci\u00f3n escrita de su fin la ofrece Pedro Fabro: modus ascendendi in cognitionem divinae voluntatis. El conocimiento de la voluntad de Dios con relaci\u00f3n a cada uno y la \u00abelecci\u00f3n\u00bb de una vida que satisfaga cada vez m\u00e1s a esta voluntad est\u00e1n en el punto central de los e. ignacianos.<\/p>\n<p>La pedagog\u00ed\u00ada que gu\u00ed\u00ada a este fin empieza en la labilidad pecadora del hombre y en su acci\u00f3n entre la voluntad de Dios y la oposici\u00f3n del mundo. Por la discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus hay que iluminar la situaci\u00f3n, superar las im\u00e1genes y los motivos demasiado humanos de conducta y dejar libre la mirada para la voluntad divina en la figura del Hijo de Dios hecho hombre. Este esclarecimiento y ahondamiento se producen en aquel proceso \u00ed\u00adntimo que lleva al \u00absentire\u00bb, un conocimiento de coraz\u00f3n que supera el conocimiento racional de los objetos de la fe y su aprehensi\u00f3n afectiva, y que hace o\u00ed\u00adr la llamada de Dios en el centro de la personalidad humana. Por la mediaci\u00f3n humana (director de ejercicios) debe alcanzarse que \u00e9l mismo, el creador y Se\u00f1or, se comunique a s\u00ed\u00ad mismo al alma que se le entrega, y la disponga para aquel camino donde en adelante mejor pueda servirle. A este conocimiento de coraz\u00f3n sigue la elecci\u00f3n, la cual, m\u00e1s que una aplicaci\u00f3n de leyes generales a un caso particular con ayuda del pensamiento deductivo, es la armon\u00ed\u00ada sentida internamente de la pura apertura del hombre a Dios ante un objeto concreto de elecci\u00f3n. De esta elecci\u00f3n ejercitada continuamente resulta aquel orden de la vida para salvaci\u00f3n del alma que la gracia de Dios se\u00f1ala a cada uno.<\/p>\n<p>La evidencia de la llamada sentida en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo queda tambi\u00e9n fundamentada por otro momento cognoscitivo, por las \u00abmeditaciones acerca de Cristo nuestro Se\u00f1or\u00bb (de la segunda a la cuarta semana). La imagen de Cristo que aparece en los e. surgi\u00f3 en la \u00abeximia ilustraci\u00f3n\u00bb junto al r\u00ed\u00ado Cardoner (Manresa 1522). Su contenido es: la din\u00e1mica de las personas divinas en la Trinidad y sus huellas en la creaci\u00f3n; el Hijo de Dios hecho hombre, como prototipo y origen de todas las cosas creadas, y como fundador del orden redentor con su presencia permanente en el hombre y en el mundo; finalmente, la funci\u00f3n mediadora que la humanidad glorificada del Se\u00f1or tiene en la obra de salvaci\u00f3n. De esta consideraci\u00f3n cristol\u00f3gica del mundo se sigue que tanto la realidad mundana como la Iglesia, aunque con distinta claridad, son lugar de la experiencia de Dios, e igualmente que la b\u00fasqueda de la voluntad divina ha de dirigirse hacia esos \u00e1mbitos y que Dios puede buscarse y hallarse \u00aben todas las cosas\u00bb. El \u00absentire\u00bb como palabra clave de Ignacio para referirse al conocimiento espiritual tiene por tanto como una \u00abestructura hipost\u00e1tica\u00bb (H. Rahner), la cual impide todo espiritualismo exaltado. La plena e intacta visibilidad de la obra de salvaci\u00f3n en Cristo y en su Iglesia es, por ello, la medida del impulso espiritual que experimenta cada uno y constituye el l\u00ed\u00admite de los posibles objetos de elecci\u00f3n en el seguimiento de Cristo. En el descubrimiento de esta medida que la iglesia impone a cada uno hay que buscar el papel del director de e. El principio fundamental del conocimiento ignaciano de la elecci\u00f3n est\u00e1 expresado en las reglas sobre el sentire cum Ecclesia, de las cuales la 1\u00c2\u00aa. y la 13\u00c2\u00aa conservan su validez por encima del condicionamiento temporal de las otras. El \u00abordenamiento de la vida para salvaci\u00f3n del alma\u00bb tiene el car\u00e1cter de servicio (mystique de service: J. de Guibert). Pero el servicio a Dios como creador y Se\u00f1or ha de realizarse en medio del mundo. Por tanto, en todo programa de vida planificado y decidido en la elecci\u00f3n (\u00abfruto de los e.\u00bb) ha de estar contenida la preocupaci\u00f3n espiritual por el pr\u00f3jimo, como imitaci\u00f3n de la entrega divina a los hombres por la redenci\u00f3n de Jes\u00fas. Este giro hacia \u00abafuera\u00bb del hombre preocupado por la salvaci\u00f3n de su propia alma es lo peculiar de la espiritualidad de los ejercicios.<\/p>\n<p>Ignacio Iparraguirre (I) &#8211; Ernst Niermann (II)<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[484] En general se denominan as\u00ed\u00ad desde el siglo XIV a los tiempos o d\u00ed\u00adas que se dedican a la plegaria intensa y a la penitencia, para revisar la propia vida espiritual y para pedir a Dios la gracia de la conversi\u00f3n. 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