{"id":10676,"date":"2016-02-05T07:35:02","date_gmt":"2016-02-05T12:35:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eremitas\/"},"modified":"2016-02-05T07:35:02","modified_gmt":"2016-02-05T12:35:02","slug":"eremitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eremitas\/","title":{"rendered":"EREMITAS"},"content":{"rendered":"<p>[266]<br \/>\n Solitarios o habitantes de los desiertos (eremos en griego) que por motivos de oraci\u00f3n o de penitencia se alejaban de la vida social y pasaban largos tiempos o toda la vida en estos lugares apartados<\/p>\n<p>     La tradici\u00f3n da como los primeros ermita\u00f1os a S. Pablo Anacoreta (228-341), que vivi\u00f3 siempre en la soledad hasta los 120 a\u00f1os seg\u00fan la leyenda; y a San Antonio Abad (251-356) de Egipto, que muri\u00f3 centenario y agrup\u00f3 a los eremitas en cenobio (o vida en com\u00fan).<\/p>\n<p>     Los Eremitorios se multiplicaron primero en Egipto, la provincia m\u00e1s rica de Roma, y luego por Palestina, Siria y Asia, siendo el Oriente su tierra preferida.<\/p>\n<p>     Pronto se extendieron por Occidente: por toda Africa del Norte y por Europa, llenando de zonas preferidas por los solitarios. Tales fueron Monte Majella en Italia, Los Vosgos en Francia, las zonas de Li\u00e9bana, Monserrat y sobre todo las regiones de C\u00f3rdoba y Almer\u00ed\u00ada en Iberia y Andaluc\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   Ya en la edad media se organizan Eremitorios m\u00e1s regulares y bajo normas de vida muy disciplinada: cartujos, camaldulenses, o miembros de otros institutos que se orientan m\u00e1s individualmente hacia la soledad: carmelitas, franciscanos, pasionistas, etc.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLos eremitas (del griego er\u00e9mos  = solitario), llamados tambi\u00e9n anacoretas (del griego anach\u00f3r\u00e9t\u00e9s  = apartado), empezaron a aparecer en Egipto y en otros lugares de la cuenca mediterr\u00e1nea a partir del siglo III. >Egeria encontr\u00f3 muchos de ellos, hombres y mujeres, durante sus viajes, desde el Sina\u00ed\u00ad hasta la actual Palestina. Un eremita arquet\u00ed\u00adpico fue san Antonio (251-356), que fue tambi\u00e9n en cierto sentido un fundador mon\u00e1stico. Particular importancia tuvieron los padres del desierto, muchos de los cuales fueron eremitas. Dejaron una rica herencia de sabidur\u00ed\u00ada espiritual, conocida como Apotegmas o Dichos  de los padres, consistentes en breves historias llenas de doctrina e instrucciones.<\/p>\n<p>Los eremitas dejaban el mundo para buscar a Dios y al mismo tiempo para servir al mundo al nivel de sus necesidades m\u00e1s profundas. Aunque a partir de la vida erem\u00ed\u00adtica se desarrollar\u00ed\u00ada luego el monaquismo, los eremitas nunca estuvieron enteramente ausentes de la historia de la Iglesia, con un especial florecimiento de vocaciones durante los siglos X y XI en Europa y un particular apogeo de las ermitas, tanto para hombres como para mujeres (Richard Rolle, Juli\u00e1n de Norwich), en Inglaterra durante el siglo XIV. Despu\u00e9s de la II Guerra mundial hubo un renovado inter\u00e9s por la vida solitaria.<\/p>\n<p>El Vaticano II menciona a los eremitas en un texto referido impl\u00ed\u00adcitamente a la vida erem\u00ed\u00adtica: la vida en soledad (LG 43; PC 1).<\/p>\n<p>El C\u00f3digo  sit\u00faa el \u00fanico canon sobre los eremitas dentro de los dedicados a la >vida consagrada. No se refiere este \u00e1 los que, sin dejar de ser religiosos y bajo la direcci\u00f3n de sus superiores, viven una vida erem\u00ed\u00adtica aparte de la comunidad (pr\u00e1ctica reconocida desde los tiempos de san Benito). Describe primero la vida erem\u00ed\u00adtica, para luego establecer normas: \u00abLa Iglesia reconoce la vida erem\u00ed\u00adtica o anacor\u00e9tica, en la cual los fieles, con un apartamiento m\u00e1s estricto del mundo, el silencio de la soledad, la oraci\u00f3n asidua y la penitencia, dedican su vida a la alabanza de Dios y salvaci\u00f3n del mundo. Un ermita\u00f1o es reconocido por el derecho como entregado a Dios dentro de la vida consagrada, si profesa p\u00fablicamente los tres consejos evang\u00e9licos, corroborados mediante voto u otro v\u00ed\u00adnculo sagrado, en manos del obispo diocesano, y sigue su forma propia de vida bajo la direcci\u00f3n de este\u00bb (CIC 603). El lenguaje usado por el C\u00f3di go recuerda el par\u00e1grafo sobre los contemplativos de PC 7. La Iglesia oriental tiene su propia legislaci\u00f3n en relaci\u00f3n con los eremitas (CCEO 481-485).<\/p>\n<p>En la Iglesia latina las disposiciones can\u00f3nicas en torno a la vida erem\u00ed\u00adtica son recientes. La principal responsabilidad legal recae en el obispo diocesano. Hay muchas cuestiones importantes que var\u00ed\u00adan de un pa\u00ed\u00ads a otro y de una cultura a otra: la madurez y la salud f\u00ed\u00adsicas y psicol\u00f3gicas, la formaci\u00f3n, el seguro m\u00e9dico, la financiaci\u00f3n, el discernimiento, la direcci\u00f3n espiritual, la seguridad f\u00ed\u00adsica y la disposici\u00f3n de las estructuras necesarias para el sostenimiento de esta vocaci\u00f3n \u00fanica.<\/p>\n<p>El lugar de un eremita moderno puede estar en un lugar apartado o en la soledad de una ciudad moderna. La Iglesia tiene todav\u00ed\u00ada mucho que aprender sobre esta vocaci\u00f3n que el Esp\u00ed\u00adritu ha revivido en su seno.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. desierto, vida contemplativa)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[266] Solitarios o habitantes de los desiertos (eremos en griego) que por motivos de oraci\u00f3n o de penitencia se alejaban de la vida social y pasaban largos tiempos o toda la vida en estos lugares apartados La tradici\u00f3n da como los primeros ermita\u00f1os a S. 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