{"id":10708,"date":"2016-02-05T07:36:00","date_gmt":"2016-02-05T12:36:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esencia\/"},"modified":"2016-02-05T07:36:00","modified_gmt":"2016-02-05T12:36:00","slug":"esencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esencia\/","title":{"rendered":"ESENCIA"},"content":{"rendered":"<p>[200]<br \/>\n  \u00e9rmino que define el \u00abser\u00bb de una cosa. En cuanto es soporte de cualidades o accidentes, se denomina \u00absubstancia\u00bb y, si la miramos como soporte de acciones pasivas y activas, la designamos con el nombre de \u00abnaturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>    Al margen de su sentido filos\u00f3fico, la usamos en m\u00faltiples expresiones doctrinales y religiosas: esencia divina, esencia humana, virtud esencial, etc.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. Ciertos fil\u00f3sofos toman el t\u00e9rmino esencia ora como verbo ora como sustantivo. Como forma verbal (de \u00abesenciar\u00bb), esencia significa lo mismo que acontecer, suceder, presentarse. As\u00ed\u00ad, seg\u00fan Heidegger, la e. de la verdad va m\u00e1s all\u00e1 del \u00abconcepto usual de esencia\u00bb (Vom wesen der Wahrheit, F. 31954, p. 27) y coincide con el \u00abpresentarse del misterio\u00bb (ibid. 24). Tras ello est\u00e1 la \u00abverdad de la e.\u00bb, entendiendo por e. el ser (ibid. 27). Y \u00e9ste nos sale al encuentro en cuanto \u00abesencia\u00bb (de esenciar) como don suyo (Identit\u00fct und Dif ferenz, Pfullingen 1957, p. 72) o \u00abevento\u00bb sin igual que actualiza \u00abla esencial pertenencia mutua del ser y del hombre\u00bb (ibid., 31). Como aqu\u00ed\u00ad e. significa un acontecer ella se identifica con la historicidad o la historia ontol\u00f3gica del &#8211;> ser, en la que se funda la historia \u00f3ntica de los entes (-p historia e historicidad).<\/p>\n<p>Como sustantivo, la e. incluye dos aspectos principales. Primeramente, observamos en todo ente de nuestro mundo experimental que, por una parte, se hace constantemente otro y, por otra parte, se mantiene el mismo. El ente se hace constantemente otro en sus distintas manifestaciones tal como se dan, p. ej., en el crecimiento de los organismos (huevo, cris\u00e1lida, larva, melolonta); y permanece el mismo seg\u00fan su n\u00facleo interno, que aparece una y otra vez distinto en sus manifestaciones, pero se mantiene en ellas, como lo muestra el citado ejemplo del melolonta. En este sentido, se llama esencia lo que pertenece necesariamente al ente y lo constituye en su n\u00facleo \u00ed\u00adntimo, lo que est\u00e1tica y din\u00e1micamente determina su peculiaridad. Sin su e. el ente no ser\u00ed\u00ada lo que es. M\u00e1s en concreto, puede hablarse ya de esencia en un ente particular, p. ej., de la e. de este hombre determinado, como su \u00ed\u00adndole particular, que lo caracteriza y lo distingue de todos los dem\u00e1s, que aparece en su conducta y por la que \u00e9l permanece fiel a s\u00ed\u00ad mismo. Filos\u00f3ficamente, entendemos por e. la cualidad permanente en que muchos individuos coinciden o se parecen entre s\u00ed\u00ad, y en virtud de la cual son sujetos de la misma propiedad espec\u00ed\u00adfica o pertenecen a la misma especie, como puede verse f\u00e1cilmente en el hombre. La descripci\u00f3n que acabamos de hacer permite la definici\u00f3n general, que, por abstracci\u00f3n, transciende las notas individuales por las que se distinguen los individuos, y s\u00f3lo mantiene los rasgos o estructuras en que se encuentran o coinciden. El contenido esencial as\u00ed\u00ad dado se llama universal, porque est\u00e1 realizado en todos los individuos y, por tanto, puede predicarse de cada uno de ellos, pero sin significar por s\u00ed\u00ad individuo alguno determinado.<\/p>\n<p>La e. se califica a menudo de atemporal e invariable; esto es cierto en el sentido de que, en el fluir del tiempo, ella se mantiene la misma. Pero, a la vez, la e. de cada ente es la raz\u00f3n que posibilita y a menudo opera que \u00e9l se haga otro y otro, y pase por las modificaciones que le son adecuadas y que se desarrollan en el curso del tiempo, lo cual ocurre se\u00f1aladamente en el ser vivo. La e. tampoco excluye, sino que incluye, el hecho de que un ente se convierta en otro y, en tal caso, pueda pasar de un orden esencial a otro, como acontece en la asimilaci\u00f3n de la comida. Sobre todo la e. del hombre no es r\u00ed\u00adgida ni inm\u00f3vil, sino que constituye precisamente la raz\u00f3n de su historicidad; as\u00ed\u00ad, la e. una del ->hombre se diversifica en muchas formas o figuras hist\u00f3ricas, que se mantienen durante una \u00e9poca (p. ej., el hombre antiguo) o dentro de un c\u00ed\u00adrculo cultural (p. ej., el hombre del lejano oriente). Finalmente, la e. del hombre pide completarse en su existencia; con otras palabras, la e. del hombre implica siempre la existencia, en el sentido de que, en virtud de su e., \u00e9l se realiza bajo la incesante llamada del ser, y s\u00f3lo por libre acci\u00f3n se hace lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino es. Por eso, en el hombre, hay que preguntar siempre, no s\u00f3lo qu\u00e9 es \u00e9l, sino tambi\u00e9n qui\u00e9n es \u00e9l.<\/p>\n<p>El segundo aspecto del t\u00e9rmino esencia como sustantivo debe a su vez aclararse en dos planos. Todo ente de nuestro mundo experimental da ocasi\u00f3n para dos preguntas; en cuanto las cosas se hacen y deshacen, hay que preguntar si algo es; en cuanto se distinguen por su propiedad, se pregunta lo que algo es.<\/p>\n<p>a) A la primera pregunta responde la existencia, a la segunda el c\u00f3mo o el qu\u00e9 (quidditas), llamado frecuentemente e. Nosotros preferimos reservar este \u00faltimo t\u00e9rmino solamente al segundo plano de problemas, que seguidamente vamos a exponer. El ser ah\u00ed\u00ad y el ser as\u00ed\u00ad miran al ente concreto y finito bajo dos aspectos distintos, que conceptualmente puede distinguirse perfectamente entre s\u00ed\u00ad, pues ni en el c\u00f3mo est\u00e1 contenida la existencia actual, ni en la existencia est\u00e1 contenido este qu\u00e9 concreto. Puesto que uno y otro elemento se hallan en el ente singular, ambos est\u00e1n tambi\u00e9n sujetos a la individuaci\u00f3n; por eso aqu\u00ed\u00ad se trata del qu\u00e9 individual, p. ej., del qu\u00e9 de este hombre Pedro, considerado bajo el aspecto de su ser as\u00ed\u00ad en contraposici\u00f3n a su existencia.<\/p>\n<p>b) El segundo plano de problemas, desde los dos aspectos que se dise\u00f1an en el ente finito ya constituido en cuanto un todo, penetra en los dos factores estructurantes o principios, de cuya uni\u00f3n surge como un todo el ente finito en su constituci\u00f3n. Los dos principios, por no ser aspectos del todo, sino elementos parciales del mismo, se distinguen realmente entre s\u00ed\u00ad. Hay aqu\u00ed\u00ad una distinci\u00f3n real, la cual es ontol\u00f3gica y no \u00f3ntica, es decir, se da entre razones internas (A\u00f3yoL) del ente y no entre dos entidades, completas en s\u00ed\u00ad. Exactamente caracterizados, los principios se presentan como la e. o quid y el ser; m\u00e1s precisamente, el ente, seg\u00fan la medida de su entidad finita, participa de la plenitud, de suyo ilimitada, del ser; por lo que la e. se diferencia necesariamente del ser, porque no agota la plenitud de \u00e9ste. Esencia y ser se comportan entre s\u00ed\u00ad como potencia y acto (&#8211;>acto y potencia); aqu\u00ed\u00ad entran en juego tambi\u00e9n la entidad y el qu\u00e9 individuales. Las dos contraposiciones, esencia concreta y existencia, esencia abstracta y ser, en cierto modo se corresponden mutuamente, pero de ning\u00fan modo coinciden, pues pertenecen a distintos planos, como ya se ha explicado.<\/p>\n<p>Resumiendo todo el uso sustantivo de la palabra e., comprobamos que la esencia abstracta se contrapone preferentemente a la manifestaci\u00f3n, y la concreta est\u00e1 contrapuesta primordialmente al ser. Sobre la esencia concreta y el ser que le est\u00e1 ordenado como principio y, por ello, se hace finito, se halla el ser mismo, que abarca a ambos como su fundamento \u00fanico. En toda su plenitud infinita es real como el ser subsistente, al que llamamos Dios. Puesto que la entidad de \u00e9ste agota totalmente la plenitud del ser, la esencia y la existencia divinas coinciden completamente. Por cuanto, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la entidad finita, como modo de participar en el ser, se funda completamente en \u00e9l, debe entenderse \u00fanicamente desde el ser y en orden al ser. S\u00ed\u00adguese que la &#8211;>metaf\u00ed\u00adsica no gira, en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, en torno a la entidad del ente (Heidegger), sino en torno al ser; ella no puede limitarse a filosof\u00ed\u00ada de la esencia, como quiere el racionalismo, sino que es necesariamente filosof\u00ed\u00ada del ser.<\/p>\n<p>2. Hist\u00f3ricamente, Plat\u00f3n situ\u00f3 la e., como lo universal, o la idea eterna e inmutable, en un lugar supraceleste, y la desprendi\u00f3 as\u00ed\u00ad de las cosas individuales de la tierra. Estas est\u00e1n desde luego referidas, como a sus causas ejemplares y finales, a las ideas o al ser que es (ontos on), pero no llevan en s\u00ed\u00ad mismas un fundamento de ser. Por eso, a pesar de su teor\u00ed\u00ada de la participaci\u00f3n (m\u00e9thedsis), imitaci\u00f3n (m\u00ed\u00admesis) y comunidad (koinon\u00ed\u00ada), Plat\u00f3n no pudo explicar la relaci\u00f3n de las cosas con las ideas. En contraste con \u00e9l, Arist\u00f3teles sit\u00faa la e. en la cosa particular, sobre todo en la forma (\u00c2\u00b5orf\u00e9 ), que actualiza la materia (yl\u00e9). El concepto universal de e. se saca de las cosas por abstracci\u00f3n. Como para Arist\u00f3teles la e. inmanente no tiene su ra\u00ed\u00adz en el ejemplar de una idea trascendente, muchos de sus secuaces tienden a dar explicaciones conceptualistas. Estimulado por el &#8211;>neoplatonismo, Agust\u00ed\u00adn vuelve a las ideas ejemplares, poni\u00e9ndolas, como proyectos de Dios, en el primigenio esp\u00ed\u00adritu creador; sin embargo, tambi\u00e9n \u00e9l mutila el interno fundamento esencial de las cosas, de suerte que las ideas son aprehendidas no tanto partiendo de las cosas cuanto por iluminaci\u00f3n inmediata. Tom\u00e1s de Aquino logra la s\u00ed\u00adntesis entre Agust\u00ed\u00adn y Arist\u00f3teles (-> tomismo); en virtud de la forma esencial, en los entes finitos est\u00e1n impresas im\u00e1genes de los eternos ejemplares originarios del esp\u00ed\u00adritu divino; mediante esas im\u00e1genes las cosas participan de la plenitud infinita del ser subsistente. Consiguientemente, el hombre puede deducir (intus legere) de las cosas mismas la e. de \u00e9stas y aprehenderla en su concepto universal, obtenido por abstracci\u00f3n en el que a su vez se refleja la idea eterna. Ahora bien, el hombre s\u00f3lo es capaz de esto porque su intellectus agens (entendimiento agente) implica una iluminaci\u00f3n permanente de la luz divina (ST i, q. 84, a. 5).<\/p>\n<p>Esta gran tradici\u00f3n se rompe en el conceptualismo de la baja edad media, seg\u00fan el cual la e. universal es enteramente absorbida por el ente particular; por lo cual, \u00e9ste no ofrece un punto de partida o de apoyo para la abstracci\u00f3n que penetra hasta la e., y, consiguientemente, la noci\u00f3n de e. es s\u00f3lo producto de nuestro esp\u00ed\u00adritu para el uso pr\u00e1ctico. Bajo esta influencia, el &#8211;> racionalismo y &#8211;>el empirismo siguen caminos opuestos, que Kant reduce nuevamente a una s\u00ed\u00adntesis (-> kantismo) . Seg\u00fan Kant, la e. inherente a la cosa en s\u00ed\u00ad nos es inaccesible; las estructuras esenciales que aprehendemos s\u00f3lo pertenecen a la cosa en cuanto est\u00e1 integrada en el fen\u00f3meno, y proceden de las formas a priori del sujeto trascendental. En el idealismo alem\u00e1n, Hegel sostiene que el esp\u00ed\u00adritu humano penetra hasta la e. de las cosas, pero s\u00f3lo en cuanto \u00e9l se identifica dial\u00e9cticamente con el esp\u00ed\u00adritu absoluto. A la vez Hegel identifica el orden del ser con el de la e., por lo que la realidad primera se presenta como la idea absoluta, en que las restantes entidades quedan asumidas por el movimiento dial\u00e9ctico como sus momentos finitos.<\/p>\n<p>Esta filosof\u00ed\u00ada, eminentemente esencialista, es un esc\u00e1ndalo para el pensamiento que gira en torno al hombre como existencia y que, por lo menos respecto del hombre mismo, niega o relega a segundo plano la e. permanente y previamente dada. Tal e. es tenida por incompatible con la libertad e historicidad de la existencia, o con la acci\u00f3n siempre nueva por la que el ser se env\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo a manera de evento. Seg\u00fan Sartre, la existencia pone en cada caso su esencia, por lo cual es siempre aquello que ella hace de s\u00ed\u00ad misma (&#8211;> existencialismo).<\/p>\n<p>La &#8211;> fenomenolog\u00ed\u00ada desarrollada por Husserl define la filosof\u00ed\u00ada como investigaci\u00f3n de la e. Esta se muestra en la intuici\u00f3n de la e. o ideaci\u00f3n, con exclusi\u00f3n de lo real como noema ordenado a la n\u00f3esis, y es constituida en \u00faltimo t\u00e9rmino por la conciencia transcendental. N. Hartmann, a base de su realismo cr\u00ed\u00adtico, conoce por lo menos una e. emp\u00ed\u00adrica de las cosas, que \u00e9l deduce de lo real y analiza como estructuras categoriales. El ->positivismo y neopositivismo, por el contrario, se atienen s\u00f3lo a los fen\u00f3menos y difuminan la e. reduci\u00e9ndola a los v\u00ed\u00adnculos y leyes que se desprenden de la experiencia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. Hering. Bemerkungen \u00fcber das Wesen, die Wesenheit and die Idee: Jahrbuch fur Philosophic and phanomenologische Forschung 4 (Hl 1921) 495-543; W. Poll, Wesen and Wesenerkenntnis (Mn 1936); M. M\u00fcller, Sein and Geist (T 1940); E. Gilson, El ser y la esencia (Descl\u00e9e BA 1951); G. Capone Praga, Il Mondo delle idee (Mi 21954); H. Krings, Fragen and Aufgaben der Ontologie (T 1954); C. Fabro, Partecipazione e causalit\u00e1 (Tn 1960); G. Siewerth, Der Thomismus als Identitatssystem (F 21961); S. Breton, Esencia y existencia (Columba BA 1966); X. Zubiri, Sobre la esencia (Ma 21963, tr. al. Mn 1968).<\/p>\n<p>Johannes B. Loiz<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[200] \u00e9rmino que define el \u00abser\u00bb de una cosa. En cuanto es soporte de cualidades o accidentes, se denomina \u00absubstancia\u00bb y, si la miramos como soporte de acciones pasivas y activas, la designamos con el nombre de \u00abnaturaleza\u00bb. Al margen de su sentido filos\u00f3fico, la usamos en m\u00faltiples expresiones doctrinales y religiosas: esencia divina, esencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esencia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESENCIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10708","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10708"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10708\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}