{"id":10720,"date":"2016-02-05T07:36:22","date_gmt":"2016-02-05T12:36:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad\/"},"modified":"2016-02-05T07:36:22","modified_gmt":"2016-02-05T12:36:22","slug":"espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad\/","title":{"rendered":"ESPIRITUALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>[300]<\/p>\n<p>      Forma de vivir las realidades interiores de cada persona o comunidad, armonizando creencias, sentimientos, actitudes, relaciones, comportamientos y vivencias.<\/p>\n<p>   La espiritualidad es una caracter\u00ed\u00adstica del hombre en lo referente a su alma. Pero es tambi\u00e9n una forma de definir su dignidad humana, como lo es la racionalidad, la libertad, la moralidad o la sexualidad y la expresividad.<\/p>\n<p>    Pero adem\u00e1s, es una manera de expresar lo que es, o debe ser, el conjunto de creencias, de sentimientos y actitudes en cuanto origen de conducta y de relaciones con los dem\u00e1s. Por eso se habla de espiritualidad evang\u00e9lica, de espiritualidad franciscana, por ejemplo, o de espiritualidad correcta o eventualmente desviada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>\tCon la expresi\u00f3n \u00abvida espiritual\u00bb o tambi\u00e9n \u00abespiritualidad\u00bb, queremos indicar que \u00abvivimos y caminamos seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Gal 5,25; cfr. Rom 8,9). Equivale a \u00abvivir en Cristo\u00bb (Col 3,3; cfr. Gal 2,20). No corresponde exactamente a un simple proceso de interiorizaci\u00f3n, sino de a unas actitudes hondas que comprometen todo el ser humano.<\/p>\n<p>\tEl t\u00e9rmino \u00abespiritualidad\u00bb significa el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb o estilo de vida. Se quiere \u00abvivir\u00bb lo que uno es y hace. Para el cristiano, se trata de la vida \u00abespiritual\u00bb, es decir, de una vida que se quiere vivir en toda su realidad humana, con autenticidad y profundidad, seg\u00fan las mociones del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La vida espiritual es un camino o proceso de santidad o de perfecci\u00f3n, que se traduce en actitudes de fidelidad, generosidad y compromiso vital de totalidad.<\/p>\n<p>\tA la luz del Misterio de Cristo<\/p>\n<p>\tEl verdadero estudio del misterio de Cristo se realiza con actitud vivencial. Hay que estudiar los datos de la revelaci\u00f3n con una actitud cient\u00ed\u00adfica de an\u00e1lisis y s\u00ed\u00adntesis, en vistas a una clarificaci\u00f3n y precisi\u00f3n (funci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica); hay que profundizarlos tambi\u00e9n para el anuncio y la llamada a la fe (funci\u00f3n kerigm\u00e1tica, evangelizadora, pastoral); hay que celebrarlos en los momentos lit\u00fargicos (dimensi\u00f3n lit\u00fargica). Pero si faltara la funci\u00f3n vivencial (que es propia de la Teolog\u00ed\u00ada espiritual), las otras funciones correr\u00ed\u00adan el riesgo de quedarse en profesionalismo.<\/p>\n<p>\tLa vida cristiana es vida en Cristo (cfr. Jn 6,56-57; Gal 2,20), a partir de una llamada que se hace encuentro (cfr. Jn 1,35-51), uni\u00f3n y relaci\u00f3n personal (cfr. Mc 3,14), seguimiento personal y comunitario, imitaci\u00f3n (cfr. Mt 11,29), configuraci\u00f3n o transformaci\u00f3n (cfr. Jn 1,16; Rom 6,1-8) y misi\u00f3n (cfr. Mt 4,19; 28,19-20).<\/p>\n<p>\tEs vida nueva en el Esp\u00ed\u00adritu, que, con el Padre y el Hijo, habita en el coraz\u00f3n del hombre como en su propia casa solariega (cfr. Jn 14,17.23), que ilumina al hombre acerca del misterio de Cristo (cfr. Jn 16,13-15), y que le transforma en transparencia y en testigo del evangelio (cfr. Jn 15,26-27).<\/p>\n<p>\tDimensiones de la espiritualidad<\/p>\n<p>\tLa \u00abespiritualidad\u00bb o el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb de la vida cristiana tiene, pues, dimensi\u00f3n trinitaria y, por tanto, teol\u00f3gica, salv\u00ed\u00adfica, cristol\u00f3gica, pneumatol\u00f3gica. Pero es tambi\u00e9n un caminar de hermanos que forman una sola familia o comunidad \u00abconvocada\u00bb (dimensi\u00f3n eclesial), comprometida en las situaciones humanas concretas (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, social e hist\u00f3rica). Es una vida espiritual que se alimenta de la meditaci\u00f3n palabra de Dios y de la celebraci\u00f3n del misterio pascual (dimensi\u00f3n contemplativa y lit\u00fargica). Es vida que debe anunciarse y comunicarse a todos los pueblos (dimensi\u00f3n misionera), hasta que un d\u00ed\u00ada ser\u00e1 realidad plena en el m\u00e1s all\u00e1 (dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica).<\/p>\n<p>\tUn itinerario<\/p>\n<p>\tEl proceso o camino de la espiritualidad sigue la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que insta a un \u00ab\u00e9xodo\u00bb (purificaci\u00f3n), para adentrarse en el \u00abdesierto\u00bb (donde Dios habla al coraz\u00f3n, \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb) y que conduce a \u00abJerusal\u00e9n\u00bb (uni\u00f3n con Dios). \u00abEl progreso espiritual implica la ascesis y mortificaci\u00f3n\u00bb (CEC 2015). El proceso se realiza en la vivencia de la perfecci\u00f3n (etapas, dificultades, medios), en el camino de oraci\u00f3n, en el discernimiento y fidelidad a la vocaci\u00f3n, etc. Siempre es partir de una realidad concreta donde Dios est\u00e1 esperando y llamando, para ir pasando a la confianza en \u00e9l y a la entrega a sus planes de salvaci\u00f3n para cada uno y para toda la humanidad.<\/p>\n<p>\tPor este proceso, que no se puede encasillar, porque \u00abel Esp\u00ed\u00adritu sopla donde quiere\u00bb (Jn 3,8), el coraz\u00f3n se va unificando en sinton\u00ed\u00ada con los criterios, escala de valores y actitudes de Cristo. Es, pues, proceso de vida teologal (fe, esperanza, caridad), de bautismo (configuraci\u00f3n con Cristo), de maduraci\u00f3n de la personalidad humana seg\u00fan las virtudes y dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo. A veces se habla de unos per\u00ed\u00adodos m\u00e1s \u00abasc\u00e9ticos\u00bb (esfuerzo purificatorio) y otros momentos m\u00e1s \u00abm\u00ed\u00adsticos\u00bb (de uni\u00f3n y sinton\u00ed\u00ada con la acci\u00f3n especial de Dios).<\/p>\n<p>\tVida espiritual, urgencia de evangelizar<\/p>\n<p>\tLo importante es adentrarse decididamente en esa \u00abvida nueva\u00bb (Rom 6,4), que es don de Dios, para llegar a ser el \u00abhombre nuevo\u00bb (Ef 4,24), \u00abrevestido de Cristo\u00bb (Gal 3,27), como \u00abexpresi\u00f3n\u00bb o \u00abgloria\u00bb del mismo Cristo (Jn 16,14; 17,10). A esta perfecci\u00f3n de vida est\u00e1 llamada toda la humanidad, por un proceso de \u00abconversi\u00f3n\u00bb (apertura a los nuevos planes de Dios Amor) y de \u00abbautismo\u00bb (configuraci\u00f3n con Cristo y participaci\u00f3n en su filiaci\u00f3n divina) (cfr. Mc 1,15; Lc 24,47; Mt 28,19; Hech 2,38).<\/p>\n<p>\tCuando el cristiano vive en esta din\u00e1mica de espiritualidad (como vivencia del Misterio de Cristo), se siente m\u00e1s comprometido a asumir las otras dimensiones del mensaje cristiano, especialmente en la dimensi\u00f3n misionera. \u00abLa urgencia de la actividad misionera brota de la radical novedad  de vida, tra\u00ed\u00adda por Cristo y vivida por sus disc\u00ed\u00adpulos. Esta nueva vida es un don de Dios, y al hombre se le pide que lo acoja y desarrolle, si quiere realizarse seg\u00fan su vocaci\u00f3n integral, en conformidad con Cristo\u00bb (RMi 7).<\/p>\n<p>Referencias Bienaventuranzas, contemplaci\u00f3n, Esp\u00ed\u00adritu Santo, espiritualidad mariana-misionera-sacerdotal, oraci\u00f3n, perfecci\u00f3n, santidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 39-42; CEC 2012-2015.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. AUMANN, Spiritual theology (London, Sheed and Ward, 1980); CH.A. BERNARD, Teolog\u00ed\u00ada espiritual (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1993); L. BOUYER, Introducci\u00f3n a la vida espiritual (Barcelona, Herder, 1965); L. COGNET, Introduction \u00ed\u00a0 la vie chr\u00e9tienne (Paris, Cerf, 1967); J. ESQUERDA BIFET, Caminar en el amor, dinamismo de la vida espiritual (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1989); PH. FERLAY, Compendio de la vida espiritual (Valencia, EDICEP, 1990); S. GAMARRA, Teolog\u00ed\u00ada espiritual ( BAC, Madrid, 1994); J. GARRIDO, Una espiritualidad para hoy (Madrid, Paulinas, 1988); R. GARRIGOU-LAGRANGE, Las tres edades de la vida interior (Madrid, Palabra, 1980); T. GOFFI, L&#8217;esperienza spirituale oggi (Brescia, Queriniana, 1984); A. GUERRA, Introducci\u00f3n a la Teolog\u00ed\u00ada Espiritual (Santo Domingo, Edit. Espiritualidad, 1994); F. JUBERIAS, La divinizaci\u00f3n del hombre (Madrid, Coculsa, 1972); J. RIVERA, J.M. IRABURU, S\u00ed\u00adntesis de espiritualidad cat\u00f3lica (Pamplona, Fund. Gratis Date, 1988); A. ROYO MARIN, Teolog\u00ed\u00ada de la perfecci\u00f3n cristiana (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1968); F. RUIZ, Caminos del Esp\u00ed\u00adritu, compendio de teolog\u00ed\u00ada espiritual (Madrid, EDE, 1988); B. SECONDIN, T. GOFFI (edit.), Corso di Spiritualit\u00ed\u00a0 (Brescia, Queriniana, 1989); T. SPIDLIK, Manuale fondamentale di spiritualit\u00ed\u00a0 (Casale Montferrato, PIEMME, 1993); G. THILS, Existencia y santidad en Jesucristo (Paris, Beauschesne, 1982).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. La Teolog\u00ed\u00ada espiritual y la pastoral de la espiritualidad. &#8211; 2. La pastoral de la espiritualidad y sus sectores de acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. &#8211; 3. Conveniencia de una pastoral de la espiritualidad.<\/p>\n<p>Una vez que la teolog\u00ed\u00ada pastoral se ha hecho un lugar en la enciclopedia teol\u00f3gica, se puede hablar de una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha entre las teolog\u00ed\u00adas y los distintos conjuntos de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia.<\/p>\n<p>Intentando s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n se podr\u00ed\u00ada ejemplificar como sigue: a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, corresponder\u00ed\u00ada la pastoral misionera; a la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica le incumbir\u00ed\u00ada la pastoral catequ\u00e9tica; a la teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica sacramental pertenecer\u00ed\u00ada la pastoral lit\u00fargica; a la eclesiolog\u00ed\u00ada, Iglesia como instituci\u00f3n, convendr\u00ed\u00ada la pastoral jer\u00e1rquica; como misterio corresponder\u00ed\u00ada, en su acci\u00f3n global, la pastoral general y org\u00e1nica; a la teolog\u00ed\u00ada moral, en su \u00e1mbito personal y social, le ser\u00ed\u00ada propia la pastoral de los deberes y derechos humanos; a la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica y de lo social le vendr\u00ed\u00ada la pastoral de la justicia y la caridad, la promoci\u00f3n humana en todos sus aspectos; con la teolog\u00ed\u00ada espiritual se relacionar\u00ed\u00ada la pastoral de la espiritualidad. A esta \u00faltima es a la que nos referimos enseguida.<\/p>\n<p>1. La teolog\u00ed\u00ada espiritual y la pastoral de la espiritualidad<br \/>\nDamos por supuesto y tomamos en cuenta a la teolog\u00ed\u00ada pastoral como nuevo tratado teol\u00f3gico, y aplicamos a nuestro contexto las posibles divergencias y convergencias que se dan entre la teolog\u00ed\u00ada fundamental y dogm\u00e1tica y la teolog\u00ed\u00ada pastoral.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada espiritual es una reflexi\u00f3n sobre la praxis de la vida cristiana; la pastoral de la espiritualidad es el conjunto de acciones salv\u00ed\u00adficas que promueven la vida cristiana, hasta su plenitud. La pastoral de la espiritualidad es como la instancia cr\u00ed\u00adtica de la teolog\u00ed\u00ada espiritual y esta a su vez comunica solidez teol\u00f3gica a la pastoral de la espiritualidad. Las dos trabajan simult\u00e1neamente sobre el dato revelado y la experiencia de vida.<\/p>\n<p>Ambas tienen como objeto a la Iglesia, comunidad de fe y a las personas, sean cristianas, de otras iglesias o religiones y a\u00fan a los increyentes; trabajan con ella desde su iniciaci\u00f3n hasta su realizaci\u00f3n plena. Una y otra tienen cuenta de la acci\u00f3n de Dios por su Esp\u00ed\u00adritu y de la mediaci\u00f3n necesaria de Jesucristo. Las dos exigen la respuesta de los sujetos de salvaci\u00f3n y santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo mismo la teolog\u00ed\u00ada espiritual que la pastoral de la espiritualidad se auxilian de las ciencias humanas: historia, sociolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada, pedagog\u00ed\u00ada, demograf\u00ed\u00ada, etc. Ambas asumen a la teolog\u00ed\u00ada moral como instancia cr\u00ed\u00adtica y signo de autenticidad y de eficacia cristiana. La teolog\u00ed\u00ada espiritual procede de la vida y la experiencia de Dios en sus miembros, como sujetos de la unci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu; la pastoral de la espiritualidad se origina en la praxis evangelizadora de la comunidad cristiana y de sus miembros.<\/p>\n<p>De la teolog\u00ed\u00ada espiritual ha surgido, en fuerza de urgencias sentidas, la pastoral de la espiritualidad con sus respectivos sectores y sus acciones salv\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>2. La pastoral de la espiritualidad y<br \/>\nsus sectores de acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica<br \/>\nPastoral y vida espiritual son indisociables. Pero esto no se har\u00e1 posible sin una pr\u00e1ctica pastoral de la espiritualidad que se proponga la promoci\u00f3n de la vida espiritual cristiana.<\/p>\n<p>Cabe recordar aqu\u00ed\u00ad la descripci\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral general; que expresamos as\u00ed\u00ad:<\/p>\n<p>\u00abLa pastoral es la acci\u00f3n concreta de los miembros del pueblo de Dios, enviados por el Padre a trav\u00e9s de Cristo y al impulso del Esp\u00ed\u00adritu, en la Iglesia, para que por la Palabra, los sacramentos y la oraci\u00f3n, conviertan el coraz\u00f3n de los hombres, transmitan la vida nueva y transformen las estructuras sociales, construyendo el reino de Dios en la historia y para la trascendencia, en la comuni\u00f3n plena con la Trinidad, con sus semejantes y con el mundo\u00bb. (RAFAEL CHECA, La Pastoral de la Espiritualidad Cristiana, CEVHAC, M\u00e9xico, 1992, 2, 29).<\/p>\n<p>\u00abLa transmisi\u00f3n de la Vida Nueva\u00bb, es tarea de la pastoral, y particularmente de la pastoral de la espiritualidad.<\/p>\n<p>J. A. Pagola afirma: \u00abLa evangelizaci\u00f3n es la actualizaci\u00f3n de la experiencia espiritual cristiana&#8230; El encuentro m\u00ed\u00adstico es el punto de partida de la evangelizaci\u00f3n\u00bb. Las acciones mediadoras de la evangelizaci\u00f3n en cualquiera de sus expresiones y los mismos agentes pastorales, requieren con urgencia de la presencia de una profunda espiritualidad que debe estar en la base.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada espiritual est\u00e1 pidiendo una manifestaci\u00f3n pr\u00e1ctica y pastoral de la espiritualidad. La teolog\u00ed\u00ada pastoral naci\u00f3 con la intenci\u00f3n de apoyar de inmediato y de darle carta de ciudadan\u00ed\u00ada a la pastoral pr\u00e1ctica. A \u00e9sta la sostiene con su reflexi\u00f3n y la alimenta; a su vez se retroalimenta de ella. La pastoral de la espiritualidad responde a esta necesidad espec\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada espiritual. El P. Jes\u00fas Castellano, afirmaba a los periodistas cat\u00f3licos italianos, que la pastoral de la espiritualidad es \u00abuna ciencia que est\u00e1 naciendo\u00bb. Y que tambi\u00e9n est\u00e1 pasando por similares problemas, a punto de superar, como su correspondiente: la teolog\u00ed\u00ada espiritual.<\/p>\n<p>1. De la teolog\u00ed\u00ada espiritual a la pastoral de la espiritualidad. La vida espiritual en cuanto requiere una fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica necesita una interpretaci\u00f3n espiritual de la Biblia; porque posee un pasado hist\u00f3rico, urge de una historia de la espiritualidad; en cuanto adquiere una conciencia cient\u00ed\u00adfica, pide una teolog\u00ed\u00ada espiritual; y porque se realiza, hoy y aqu\u00ed\u00ad, en la Iglesia y en sus miembros, le es indispensable una pastoral de la espiritualidad. He aplicado aqu\u00ed\u00ad las mismas afirmaciones que atinadamente hacen Florist\u00e1n y Useros con respecto a la pastoral pr\u00e1ctica. (CASIANO FLORIST\u00ed\u0081N y MANUEL USEROS, Teolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n pastoral, Madrid 1968, 110).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada espiritual como la teolog\u00ed\u00ada pastoral, es una disciplina teol\u00f3gica-te\u00f3rica, aunque ella tambi\u00e9n se orienta al progreso de los cristianos y de la Iglesia. La pastoral de la espiritualidad es su correspondiente acci\u00f3n eclesial concreta y espec\u00ed\u00adfica. En tal modo que as\u00ed\u00ad como la acci\u00f3n pastoral aporta a la teolog\u00ed\u00ada pastoral algunas sugerencias obtenidas en la praxis pastoral y en el contacto con los sujetos de la acci\u00f3n pastoral, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la pastoral de la espiritualidad da sus propuestas y ampl\u00ed\u00ada los contenidos y horizontes de la teolog\u00ed\u00ada espiritual.<\/p>\n<p>El mismo fen\u00f3meno de ramificaci\u00f3n que se ha producido en el campo de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica se ha dado en el dominio de la acci\u00f3n pastoral. Hemos destacado anteriormente algunos sectores de la pastoral general. A estos convendr\u00ed\u00ada a\u00f1adir la pastoral de la espiritualidad que se ve apoyada e iluminada por la teolog\u00ed\u00ada espiritual. Ambas tienen como objeto la misma vida cristiana. La teolog\u00ed\u00ada espiritual reflexiona sobre ella, la observa en su g\u00e9nesis, en su desenvolvimiento, en sus dinamismos, en sus factores y objetivos, en su meta. La pastoral de la espiritualidad trata de hacerla consciente, en el sujeto y en la comunidad, de hacerla emerger, de procurar su desarrollo y crecimiento, de acompa\u00f1ar la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, mientras \u00e9l la conduce a su m\u00e1ximo progreso.<\/p>\n<p>Al igual que las acciones salv\u00ed\u00adficas existieron ya antes de que se formulara la acci\u00f3n pastoral general; del mismo modo ya existieron antes las acciones salv\u00ed\u00adficas que parecen identificarse con la pastoral de la espiritualidad. Estas por cierto no encuentran una catalogaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita en la pastoral general y sus sectores. La promoci\u00f3n de la vida espiritual es tambi\u00e9n, una mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica que se enlaza con todas las otras acciones pastorales de la Iglesia y debe adem\u00e1s hallarse presente en todas ellas, as\u00ed\u00ad como en los agentes de la pastoral. La espiritualidad es como la humedad, que bajo tierra va fecundando todas las especies de vida vegetal que aparecen en la superficie. As\u00ed\u00ad afirma Barrau: \u00abPastoral y vida espiritual son indisociables. Ellas forman cuerpo, en la misma medida en que la uni\u00f3n con Dios, m\u00e1s que la condici\u00f3n de la acci\u00f3n misma, es el alma\u00bb (J. BARRAU, \u00abPastorale\u00bb, en Dict. Sp. XII, 1653).<\/p>\n<p>2. \u00bfQu\u00e9 es la pastoral de la espiritualidad? Fue el P. Tom\u00e1s Alvarez quien insinu\u00f3 lo que posteriormente ser\u00ed\u00ada la pastoral de la espiritualidad. En una conferencia que present\u00f3 en el II Congreso de Apostolado en Roma, el a\u00f1o de 1983. Dec\u00ed\u00ada lo siguiente: \u00abPastoral de lo espiritual&#8230; dentro de la evangelizaci\u00f3n y en la l\u00ed\u00adnea expresa de la promoci\u00f3n de la vida espiritual, queda situada m\u00e1s all\u00e1 de la pastoral de iniciaci\u00f3n misionera o catequ\u00e9tica, y como complemento de la gen\u00e9rica pastoral complexiva de reconversi\u00f3n, conservaci\u00f3n de la fe, sacramentalizaci\u00f3n etc.\u00bb (TOMAS ALVAREZ, L\u00ed\u00admites y contenidos de nuestro apostolado, Roma 1983). La anterior descripci\u00f3n, aunque parece s\u00f3lo en un primer intento, logra situar con precisi\u00f3n teol\u00f3gica los t\u00e9rminos de la misma.<\/p>\n<p>Sus objetivos. Podr\u00ed\u00adamos preguntarnos, \u00bfen qu\u00e9 consiste, en concreto la pastoral de la espiritualidad? Y antes de pretender describirla como acci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de evangelizaci\u00f3n a profundidad, se\u00f1alar\u00ed\u00adamos sus objetivos:<\/p>\n<p>a) Ayudar a las personas y a las comunidades de la Iglesia a que tomen conciencia de la realidad de la vida divina. Esta nueva vida en Cristo por el Esp\u00ed\u00adritu y hacia el Padre, que se hace experiencia en el proceso de la vida teologal, que se manifiesta en la interioridad y en la acci\u00f3n-compromiso. b) Hacer que esta vida se constituya en motor y forma del sentimiento, de la emoci\u00f3n de la inteligencia, memoria y voluntad, de la acci\u00f3n y relaci\u00f3n humana para acercarla cada vez m\u00e1s a Jesucristo. c) Dar lugar a que la vida divina, como por \u00f3smosis penetre la vida humana y haga crecer en nosotros el hombre nuevo seg\u00fan Cristo. d) Suscitar en la persona y en la comunidad cristiana la apertura a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, hasta ser conducida a la comuni\u00f3n con la Trinidad, en la comuni\u00f3n consigo mismo, con la humanidad y con el universo. e) Para que, en y desde la comunidad eclesial, se abra a la humanidad y al mundo, en misi\u00f3n de servicio cristiano con un compromiso hist\u00f3rico y trascendente para la construcci\u00f3n del Reino.<\/p>\n<p>\u00abLa pastoral de la espiritualidad es el conjunto de acciones evangelizadoras que hace consciente, promueve, ayuda a crecer y lleva por el impulso del Esp\u00ed\u00adritu, a su plenitud la vida cristiana en el creyente y en la comunidad\u00bb (RAFAEL CHECA, La Pastoral de la Espiritualidad Cristiana, CEVHAC, M\u00e9xico, 1972, 2, 72. Monte Carmelo, Burgos 2000).<\/p>\n<p>La pastoral de la espiritualidad tiene su fundamento en Cristo Jes\u00fas igual que las otras acciones eclesiales. El Verbo de Dios anuncia el mensaje de salvaci\u00f3n, que es centralmente un mensaje de vida: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb. (Jn 14, 16); \u00abEl que cree en el Hijo, tiene vida eterna\u00bb (Jn 3, 36); \u00abYo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb. (Jn 10, 10). Jes\u00fas nos ha reconquistado esta vida que no es est\u00e1tica: nace en nosotros con el bautismo, crece con los medios puestos a nuestro alcance, se debilita y en ocasiones muere en nosotros, si no se consolida permanentemente. Esta vida exige de nosotros una respuesta hacerla vivir conscientemente. Promover esta vida, en todas sus dimensiones, es tarea espec\u00ed\u00adfica de la pastoral de la espiritualidad. Cuando los ap\u00f3stoles son liberados de la c\u00e1rcel por el \u00e1ngel, este les dice: \u00abVayan al templo y anuncien con valent\u00ed\u00ada al pueblo todo lo referente a la nueva vida\u00bb (He 5, 17-26). Consigna program\u00e1tica, para los agentes de esta pastoral espec\u00ed\u00adfica. Esto mismo ha reiterado Paulo VI en (E N): \u00abEvangelizar significa llevar a todos los ambientes la \u00abBuena Nueva\u00bb&#8230; y transformar desde dentro&#8230; la finalidad&#8230; es este cambio interior, lo que importa no es evangelizar de una manera decorativa, como con un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas ra\u00ed\u00adces&#8230; y es que transformando al hombre y a la mujer desde dentro es posible transformar a la sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas, modelo de esta acci\u00f3n pastoral. Debemos afirmar, como lo se\u00f1al\u00e1bamos anteriormente, que en Jesucristo descubrimos tambi\u00e9n las distintas concreciones de la pastoral de la espiritualidad. Jes\u00fas aparece en algunos pasajes del Evangelio como el agente paradigm\u00e1tico de la promoci\u00f3n de la vida espiritual:<\/p>\n<p>Muestra a sus disc\u00ed\u00adpulos los valores de la vida nueva, que se encuentran s\u00f3lo en El (Jn 3, 16; 10, 10). No s\u00f3lo confiere la vida, sino que El es la vida (Jn 14, 6); entra en la vida (Mc 9, 43; 10, 17); esta vida de comuni\u00f3n se alcanza a trav\u00e9s de la fe, (Jn 3, 15-16); y el amor (Jn 17, 20-26). Jes\u00fas forma a los doce en la vida del Reino, para que ellos sean tambi\u00e9n mistagogos (Mc 3, 13-14); por eso los llam\u00f3 a quedarse con El. Jes\u00fas orienta y acompa\u00f1a espiritualmente a sus seguidores, siendo El mismo \u00abcamino verdad y vida\u00bb (Jn 14, 6); a la Samaritana, en el di\u00e1logo sobre el agua viva (Jn 4, 7-42); y con Nicodemo (Jn 3, 1-2; 31-36); lo mismo acontece con los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas; todos estos son verdaderos modelos de di\u00e1logo pastoral. Jes\u00fas no es s\u00f3lo el practicante de la contemplaci\u00f3n, sino que es tambi\u00e9n el verdadero pedagogo de la oraci\u00f3n con sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc 11, 1-13); Mt 6, 5-15). Son s\u00f3lo algunos de los pasajes donde Cristo se muestra aut\u00e9ntico maestro y mistagogo del esp\u00ed\u00adritu. RAFAEL CHECA, o.c., 78-81. Otros ejemplos m\u00e1s, que cubren todas las posibilidades de una amplia pastoral de la espiritualidad. Con raz\u00f3n el Vaticano II reitera:<\/p>\n<p>\u00abCristo, el \u00fanico mediador, instituy\u00f3 y mantiene continuamente a su Iglesia santa, comunidad de fe, esperanza y caridad, como un todo visible, comunicando mediante ella, la verdad y la gracia a todos\u00bb. (L G 8).<\/p>\n<p>4. Los diversos sectores de la pastoral de la espiritualidad y sus destinatarios. De pronto puede parecernos tan restringido el campo de este apostolado que nos produce una especie de desaliento, esto sin embargo es una impresi\u00f3n inexacta. El descubrimiento de los deferentes sectores y las acciones que les corresponden nos har\u00e1n sentir su importancia y la seriedad con que la promoci\u00f3n de la vida espiritual puede asumirse.<\/p>\n<p>Los sectores y sus acciones. a) El primero es el estudio, la docencia y la investigaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada espiritual requiere reflexi\u00f3n y estudio; la docencia a todos los niveles es una de sus expresiones y servicios; y la investigaci\u00f3n, necesaria en las diversas instancias, le dan un rango universitario y una posibilidad de contribuci\u00f3n social invaluable. b) Al segundo sector, corresponde la mistagog\u00ed\u00ada y el acercamiento al misterio. Nos referimos a la comunicaci\u00f3n de experiencias para vivir los sacramentos y en particular la lit\u00fargia de la Eucarist\u00ed\u00ada, de manera contemplativa. De otra parte interesa mucho una acertada pedagog\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n en cualquiera de sus formas, especialmente la oraci\u00f3n contemplativa y la presencia de Dios. c) La pedagog\u00ed\u00ada y sus acciones que ata\u00f1en al tercer sector, conciernen al \u00e1mbito de la formaci\u00f3n espiritual en profundidad que se destina lo mismo a los laicos(as), que a los consagrados(as), y a los ministerios ordenados; la animaci\u00f3n espiritual personal o grupal; el discernimiento vocacional o circunstancial, el de los movimientos modernos de espiritualidad; el acompa\u00f1amiento o direcci\u00f3n espiritual personal o grupal y otros. d) Lo que se llama tiempos fuertes del Esp\u00ed\u00adritu, incluyen las acciones del cuarto sector, como ser\u00ed\u00adan uno o tres d\u00ed\u00adas, una semana o un mes de retiro, en los que la gente puede dedicarse a Dios, en forma exclusiva. Estos pueden ser los ejercicios espirituales, retiros de diversos estilos, jornadas de contemplaci\u00f3n, talleres de oraci\u00f3n, encuentros de experiencia de Dios, desiertos etc. e) El quinto sector, la transmisi\u00f3n social busca difundir el mensaje de la vida espiritual y su promoci\u00f3n a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n: prensa, radio, cine teatro, televisi\u00f3n, internet; revistas, libros, folletos, casetes y videos. Al igual que a trav\u00e9s de las artes: pintura, escultura, literatura y poes\u00ed\u00ada, m\u00fasica, danza religiosa, vitrales e iconograf\u00ed\u00ada, etc. f) El \u00faltimo y sexto sector es el testimonio de vida, no menos importante por cierto, sino el m\u00e1s. Los recursos pastorales a que hemos aludido no tendr\u00ed\u00adan el efecto deseado si no estuvieran apoyados por un testimonio de vida espiritual profunda y sencilla y contagiosa en la persona de los agentes a nivel personal y comunitario. Anotamos en este caso los centros de irradiaci\u00f3n: monasterios femeninos y masculinos, casas de oraci\u00f3n, de retiros, centros de espiritualidad, eremitorios. A\u00f1adir\u00ed\u00adamos tambi\u00e9n los seminarios, conventos casas religiosas etc. RAFAEL CHECA, O.C., 89-148. Con mayor amplitud se definen y se justifican, los sectores y sus acciones espec\u00ed\u00adficas, al igual que las instituciones.<\/p>\n<p>Sus destinatarios. Estas distintas acciones pastorales a las que nos referimos anteriormente tienen un destino universal. Se dirigen a todo tipo de destinatarios; mujeres y hombres de toda edad, condici\u00f3n social o econ\u00f3mica (a los m\u00e1s necesitados preferencialmente); de cualquier nivel cultural, situaci\u00f3n moral, ideolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, creencia religiosa y estado de salud; no importa el estado de vida, la profesi\u00f3n o trabajo, responsabilidades o roles que desempe\u00f1en, individualmente o en grupo y en comunidad. La pastoral de espiritualidad no admite discriminaci\u00f3n de ninguna especie, ni en los agentes, no en los destinatarios, ni en las instituciones. La promoci\u00f3n de la vida espiritual no es cuesti\u00f3n de \u00e9lites.<\/p>\n<p>3. Conveniencia de una pastoral de la espiritualidad<br \/>\nLo que hemos dicho anteriormente y las razones que aduciremos en seguida, ponen de manifiesto la verdad de las siguientes afirmaciones: Si toda la pr\u00e1ctica pastoral va orientada a profesar la fe que se recibe en la Palabra, entonces la pastoral de la espiritualidad que promueve la vida cristiana en todas sus dimensiones, justifica su lugar en la pastoral general con mediaciones operativas propias. La incidencia profunda que tiene toda acci\u00f3n pastoral en los creyentes y en la comunidad humana, se explica m\u00e1s por la positiva influencia del Esp\u00ed\u00adritu, que por la presencia del agente. Es la acci\u00f3n de un ap\u00f3stol santo, la que resulta m\u00e1s eficaz, porque maduro en su vida cristiana, es mejor veh\u00ed\u00adculo de la gracia. \u00abLos santos, afirma Esquerda y Bifet, son los mejores, si no los \u00fanicos gestos del evangelio. Por eso son los mejores evangelizadores\u00bb (JUAN ESQUERDA Y BIFET, Significado y dimensiones de la espiritualidad misionera, en \u00abLecciones de la espiritualidad\u00bb, Buenos Aires 1984, 27).<\/p>\n<p>El mensaje central e insistente de la pastoral de la espiritualidad es la comuni\u00f3n con Dios, en que consiste la m\u00e1s alta dignidad del hombre (Cf G S 19) \u00aby su vocaci\u00f3n universal a la santidad\u00bb (Cf L G 40). La experiencia vital del misterio cristiano, no puede excluirse de una propuesta correcta en la construcci\u00f3n de la comunidad, en la Iglesia y en su acci\u00f3n pastoral concreta. \u00abLa comunidad cristiana no puede no configurarse como el lugar de una verdadera y propia mistagog\u00ed\u00ada, de una escuela de cristianismo, de vivencia cristiana, de experiencia espiritual&#8230; este discurso debe llevarse adelante en clave teol\u00f3gico-pr\u00e1ctica, a nivel de acci\u00f3n\u00bb (GIovANNI Molou, Dimensione esperienziale della Spiritualit\u00e1 fisionomia e compiti, Roma 1981).<\/p>\n<p>Toda teolog\u00ed\u00ada&#8230;, todo dogma, todo derecho can\u00f3nico&#8230;, toda instituci\u00f3n, todo ministerio&#8230; toda sagrada liturgia y toda misi\u00f3n no tiene sino este \u00fanico fin: la fe, la esperanza y la caridad, el amor de Dios y de los hombres\u00bb (KARL RAHNER, El Concilio, nuevo comienzo, citado en FEDERICO Ruiz, Caminos del Esp\u00ed\u00adritu, EDE, Madrid [1998] 5, 156).<\/p>\n<p>\u00bfNo es esto acaso el fin inmediato y \u00faltimo de la pastoral de la espiritualidad? La pastoral de la espiritualidad, como sucede en otros sectores de la pastoral general, responde en ocasiones, a un carisma personal y\/o comunitario, al que hay que dar una respuesta apropiada y espec\u00ed\u00adfica. Los esfuerzos que se siguen haciendo por diferenciar y justificar una teolog\u00ed\u00ada espiritual, entre las disciplinas teol\u00f3gicas; corresponde a un empe\u00f1o similar por destacar y diferenciar una pastoral de la espiritualidad entre los sectores de la pastoral general de la Iglesia. Sobre todo cuando se trata de dar un paso a la pastoral org\u00e1nica y de conjunto. Es bien conocida la aseveraci\u00f3n de Rahner: \u00abEl cristiano del futuro ser\u00e1 un m\u00ed\u00adstico o no ser\u00e1 un cristiano\u00bb; y aquella otra que hace referencia clara a la pastoral de la espiritualidad: \u00abFinalmente la introducci\u00f3n al cristianismo es iniciaci\u00f3n a la m\u00ed\u00adstica\u00bb. Los cristianos tienen dotes diferentes. Por ello deben colaborar en el evangelio, cada uno seg\u00fan su posibilidad, facultad, carisma y ministerio\u00bb (AG 28). Debe haber pues, un lugar para la promoci\u00f3n de la vida espiritual.<\/p>\n<p>Una historia que comienza. La brevedad de este art\u00ed\u00adculo me impide extenderme para se\u00f1alar que se ha hecho ya un camino a prop\u00f3sito de la pastoral de la espiritualidad. Existen ya algunos \u00abInstitutos de pastoral de espiritualidad\u00bb; en ellos ya se imparten c\u00e1tedras universitarias de lo mismo. Han comenzado a darse en Institutos de espiritualidad. Existen ya dos manuales de la misma disciplina. El primero publicado en 1991: RAFAEL CHECA, o.c., alcanza ya una segunda edici\u00f3n, y se hicieron correspondientes ediciones sucesivamente, tras de la edici\u00f3n mexicana, la colombiana, S. R\u00e9blo, Bogot\u00e1 1993; la traducci\u00f3n italiana, I. Edit. Vaticana, Roma 1998; y la edici\u00f3n espa\u00f1ola, Monte Carmelo, Burgos 2000. En diversas revistas importantes se han hecho rese\u00f1as favorables. Se ha tocado el tema, al menos en cuatro congresos internacionales. Se han impartido cursos, en diversas naciones.<\/p>\n<p>En ediciones de recientes manuales de teolog\u00ed\u00ada espiritual, se han dedicado cap\u00ed\u00adtulos o ap\u00e9ndices sobre la materia. Algunos documentos eclesiales han hecho, alusi\u00f3n impl\u00ed\u00adcita y expl\u00ed\u00adcita a la pastoral de la espiritualidad. Una informaci\u00f3n m\u00e1s amplia sobre este particular, se encontrar\u00e1 en la ponencia presentada en Roma, al \u00abCongreso Internacional de Teolog\u00ed\u00ada espiritual\u00bb, en la Pascua del 2000, bajo el t\u00ed\u00adtulo: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada espiritual y la teolog\u00ed\u00ada pastoral\u00bb (Teresianum, 52 (2001) p. 563-592).<\/p>\n<p>Esto indica que la pastoral de la espiritualidad, se abre paso, poco a poco, mientras las distintas acciones salv\u00ed\u00adficas que le ata\u00f1en van teniendo cada vez m\u00e1s importancia en la acci\u00f3n de la Iglesia, al mismo tiempo que se preparan m\u00e1s asiduamente, los correspondientes agentes de la misma.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Remitimos a nuestros lectores a la bibliograf\u00ed\u00ada citada en nuestros manuales, a que ya hemos hecho alusi\u00f3n, especialmente la que se contiene en la edici\u00f3n espa\u00f1ola, RAFAEL CHECA, Pastoral de la espiritualidad cristiana, Monte Carmelo, Burgos 2000. A\u00f1adimos s\u00f3lo los de m\u00e1s reciente publicaci\u00f3n. MIHALY SZENTMARTONI, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada pastoral, Estella, V D, 1994; RAFAEL CHECA, Pastoral de la espiritualidad, N.D.E., Ed. Paulinas, Madrid (1991) 4, 1484-1500; JULIO RAMOS, G., Teolog\u00ed\u00ada Pastoral, BAC, Madrid 1995; FELIX PIASER UGARTE, Una pastoral eficaz, Descl\u00e9e, Bilbao 1993; JOSE DE JES\u00daS HERRERA, Pastoral Futura en la ciudad Postmoderna, SECAM, M\u00e9xico 1999. A\u00f1ado las citas de los Manuales de Teolog\u00ed\u00ada espiritual que han dedicado algunos cap\u00ed\u00adtulos o ap\u00e9ndices al tema de la Pastoral de la espiritualidad: Aucusro GUERRA, Introducci\u00f3n a la Teolog\u00ed\u00ada espiritual, EDECA, Sto. Domingo 1994, 78-79; DANIEL DE PABLO M., El camino Cristiano, UPS, Salamanca 1996, 332-333; FEDERICO Ruiz, S., Caminos del Esp\u00ed\u00adritu, EDE, Madrid (1998) 5, 45-50; LUIS JORGE GONZ\u00ed\u0081LEZ, Creatividad Espiritual, Teresianum, Roma 1999, 67; PASCAL THOMAS, Din\u00e1micas de la Pastoral, Sal Terrae, Santander 1999.<\/p>\n<p>Rafael Checa, OCD<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que se entiende por espiritualidad? Para contestar a esta pregunta, me dejar\u00e9 guiar    por un pasaje de la Carta de Pablo a los Romanos, donde se habla de \u00abuna vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.  En principio, podemos entender por \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb la superaci\u00f3n humana, el deseo de autenticidad, ese algo que hay dentro de m\u00ed\u00ad, que me empuja a ir m\u00e1s all\u00e1, cada vez m\u00e1s all\u00e1.  \u00abUna vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb es, por tanto, una vida que obedece, seg\u00fan los casos, al impulso de la observaci\u00f3n, de querer comprender, de dejar espacio a la imaginaci\u00f3n, a la inteligencia, a la creatividad, a la inquietud, a la superaci\u00f3n moral, a la pasi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, art\u00ed\u00adstica o amorosa, al arrebato m\u00ed\u00adstico.  Podemos afirmar que la espiritualidad humana obedece a cuatro preceptos fundamentales: procura estar atento, s\u00e9 inteligente, responsable, capaz de comprometerte cuando es preciso. Sin este cu\u00e1druple camino, no hay un esfuerzo de autenticidad, ni espiritualidad; hay una vida mediocre, perdida o degradada.  Cuando se recorren las cuatro etapas del camino, entonces florecen varios \u00e1mbitos de la espiritualidad humana: cultural, social, art\u00ed\u00adstico, religioso.  \u00bfQu\u00e9 es la espiritualidad cristiana? La definici\u00f3n no var\u00ed\u00ada: es la \u00abvida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, pero aqu\u00ed\u00ad no se entiende ya el esp\u00ed\u00adritu en sentido universal y gen\u00e9rico, sino determinado y concreto, es decir, el Esp\u00ed\u00adritu de Jesucristo.  Para el cristiano, vivir \u00abseg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb significa dejarse mover, inspirar y conducir por ese Esp\u00ed\u00adritu que ha movido, inspirado y conducido a Jesucrislo.      Por tanto, la espiritualidad cristiana tiene como punto de referencia principal y concreto a Cristo, tal y como nos lo presentan los cuatro evangelios (me refiero a las bienaventuranzas y a las par\u00e1bolas).  En segundo lugar, tiene como puntos de referencia concretos las figuras hist\u00f3ricas a las que, a lo largo de los siglos, se les ha reconocido el car\u00e1cter de \u00abquinto evangelio\u00bb, como dir\u00ed\u00ada Pomilio, es decir, de presentaci\u00f3n aut\u00e9ntica, cada una en su \u00e9poca, de la vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu o de la espiritualidad que estaba en Jesucristo.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Aunque se trata de una palabra moderna, su contenido se refiere a toda la vida espiritual como doctrina y como pr\u00e1ctica. El t\u00e9rmino se aplica a la vida espiritual en cualquier aspecto o per\u00ed\u00adodo, desde el comienzo asc\u00e9tico hasta su desarrollo en la experiencia m\u00ed\u00adstica de Dios, interes\u00e1ndose por la v\u00ed\u00ada purgativa, iluminativa y unitiva, seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada tradicional. Se usa tambi\u00e9n esta expresi\u00f3n para indicar las diversas escuelas de vida espiritual (por ejemplo, benedictina, cisterciense, ignaciana&#8230;) y para especificar su puesto entre las disciplinas teol\u00f3gicas. Finalmente, se la describe como ciencia pr\u00e1ctica, existencial, de perfecci\u00f3n evang\u00e9lica en su itinerario formativo-pedag\u00f3gico desde el ideal cristiano de caridad hasta la unidad de esp\u00ed\u00adritu en la uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con Dios Trino y Uno.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las adquisiciones recientes de  los estudios, se pueden distinguir tres aspectos nuevos en el concepto de espiritualidad. El primero, basado en el retorno a las fuentes b\u00ed\u00adblicas Y humanopsicol\u00f3gicas, expresa la ne\u00e9esidad de reconducir las palabras abstractas de espiritualidad Y de espiritual a su contenido origina\u00ed\u008d y vital de tipo \u00abpersonal n. Esto significa reconducir la vida espiritual al Esp\u00ed\u00adritu Santo, cuya Persona forma el centro vital de toda vida espiritual inspirada por el Evangelio.<\/p>\n<p>La vida espiritual o vida en el Esp\u00ed\u00adritu  implica y participa de la respiraci\u00f3n de amor mutuo del Padre y del Hijo: la misma vida de las Personas divinas que nos da el Esp\u00ed\u00adritu Santo derramado en  nuestros corazones (cf. Rom 5,5).<\/p>\n<p>El segundo aspecto de la renovaci\u00f3n  afecta a la vocaci\u00f3n universal de cada una de las personas a la perfecci\u00f3n del Evangelio o a la perfecci\u00f3n de la caridad para con Dios y para con los hermanos. A partir de esta vocaci\u00f3n evang\u00e9lica no existe ninguna diferencia fundamental entre los fieles. La perfecci\u00f3n evang\u00e9lica religiosa tiene que especificarse sobre la base de esta misma perfecci\u00f3n de la caridad com\u00fan a todos los cristianos, poniendo de relieve algunos de sus aspectos m\u00e1s importantes, que hay que vivir de forma m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita y profunda. Entre estos aspectos importantes vienen en primer lugar los consejos evang\u00e9licos de pobreza, castidad y obediencia, concretados seg\u00fan los diversos Institutos e inculturados seg\u00fan los lugares, los tiempos y los carismas personales y colectivos de cada Instituto. Pero debe quedar claro que estas espiritualidades propias y t\u00ed\u00adpicas de cada Instituto tienen la finalidad de facilitar y encarnar el mismo y \u00fanico ideal evang\u00e9lico de perfecci\u00f3n en la caridad, dentro de una sana y rica pluriformidad, seg\u00fan 1 Cor 12, donde Pablo declara que el mismo y \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or concede carismas diversos para la utilidad com\u00fan.<\/p>\n<p> Hay que decir esto para evitar el riesgo de conceder demasiado valor a  las diferencias secundarias entre los diversos Institutos, en perjuicio de la unidad fundamental basada en el seguimiento del Se\u00f1or. Por lo dem\u00e1s, sabemos la influencia que las grandes personalidades tuvieron en la formaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n de la vida evang\u00e9lica que viven los diversos Institutos religiosos. Pensemos, por ejemplo, en Gregorio Magno, en Benito, en Clara de As\u00ed\u00ads, en Isabel de Turinga, en Catalina de Sena, en Teresa de Avila, etc.<\/p>\n<p>El tercer aspecto se refiere a la unidad de los cristianos y a la unidad de las religiones mundiales. En efecto, se descubre cada vez m\u00e1s en nuestros d\u00ed\u00adas que los cristianos, aunque divididos todav\u00ed\u00ada en varias Iglesias, est\u00e1n sin embargo unidos en muchas cosas y pueden enriquecerse mutuamente. De la necesidad de conocerse mejor y de insertar su propia \u00abespiritualidad\u00bb espec\u00ed\u00adfica en el conjunto de la vocaci\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan. De esta manera se realiza la oraci\u00f3n del Se\u00f1or en la  \u00faltima cena: Que todos sean uno, Padre, lo mismo que t\u00fa est\u00e1s en m\u00ed\u00ad y yo en ti\u00bb (Jn 17 21). Lo mismo hay que decir respecto a la unidad de las religiones mundiales. La unidad entre las grandes religiones ser\u00ed\u00ada un servicio important\u00ed\u00adsimo en favor de la familia humana por la comuni\u00f3n universal. La jornada de oraci\u00f3n de As\u00ed\u00ads el 27 de octubre de 1986 mostr\u00f3 la posibilidad y la oportunidad de este esfuerzo de uni\u00f3n en celebraci\u00f3n fraternal ante el \u00fanico Dios, Padre de todos.<\/p>\n<p> O. Van Asseldonk<\/p>\n<p> Bibl.: T. Goffi &#8211; B. Secondin (eds.), Problemas y perspectivas de espiritualidad s\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986: 1, Ellacur\u00ed\u00ada, Espiritualidad en CFP, 301-309; 5, de Fiores, Espiritualidad contempor\u00e1nea, en NDE, 454-475; J Subdraak, Espiritualidad, en SM, 11, 830-849. J Espeja, La espiritualidad cristiana, Verbo&#8217; Divino, Estella 1992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Fundamento b\u00ed\u00adblico y desarrollo hist\u00f3rico del concepto<br \/>\n1. \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb en la Escritura<br \/>\nNo s\u00f3lo el contenido de lo que hoy com\u00fanmente se entiende por e., sino la palabra misma tiene su origen en el NT. En el juda\u00ed\u00adsmo el t\u00e9rmino r\u00faah (pneuma, esp\u00ed\u00adritu) designa una doble dimensi\u00f3n: la fuerza de la vida individualizada en cada hombre, y el poder\u00ed\u00ado de Yahveh, que act\u00faa especialmente sobre el pueblo de Dios. En este segundo aspecto el esp\u00ed\u00adritu es presentado, ya como don prof\u00e9tico-escatol\u00f3gico (1 Sam 10, 6; Is 11, 2; J1 3, ls), ya como sabidur\u00ed\u00ada personificada de Dios (Sab 1, 6; 7, 22). Lo acontecido en Cristo origina una concepci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu que en parte es nueva y en parte lleva adelante la tradici\u00f3n anterior. Esa concepci\u00f3n se inicia t\u00ed\u00admidamente en Marcos y Mateo, que todav\u00ed\u00ada no se atreven plenamente a unificar el car\u00e1cter singular de Jes\u00fas \u00abel hecho de que en \u00e9l est\u00e1 Dios mismo como en ninguna otra parte\u00bb (E. Schweizer), con la amplia experiencia del esp\u00ed\u00adritu en la comunidad posterior a pascua. Por el hecho de que, como luego lo muestra Lc, penetra m\u00e1s claramente en&#8217; la conciencia la superioridad del Se\u00f1or, como dador del Esp\u00ed\u00adritu (4, 14ss; 24, 49; Act 2, 33), sobre la comunidad poseedora del mismo, puede desarrollarse una nueva teolog\u00ed\u00ada acerca de \u00e9l (->Esp\u00ed\u00adritu Santo). El Esp\u00ed\u00adritu de la Iglesia es puesto en relaci\u00f3n con la realidad escatol\u00f3gica del Se\u00f1or. Lc describe la realidad del Esp\u00ed\u00adritu como presencia de Cristo por la que \u00e9l funda la Iglesia, y resalta el car\u00e1cter extraordinario del \u00abdon especial\u00bb que mueve a los creyentes en la actividad misional. Pablo identifica definitivamente al Se\u00f1or glorificado con el Pneuma (2 Cor 3, 17). El que se une con Cristo, entra en la esfera del Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 6, 17). La fe en el Se\u00f1or se produce por y en el Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 2, 10ss). La renuncia a la circuncisi\u00f3n, a la carne, a la servidumbre farisaica a la ley, es un servir al Esp\u00ed\u00adritu de Dios y gloriarse en Jesucristo (Flp 3, 3-6). Concretamente, esto significa: orar por el Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8, l5ss; G\u00e1l 4, 6); cumplir toda la ley en el Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8, 4; en G\u00e1l 5, 19-23 se contraponen las obras de la carne a los frutos del Esp\u00ed\u00adritu); y edificar la Iglesia por los carismas (1 Cor 12-14) y por el amor al pr\u00f3jimo (G\u00e1l 5, 1315; 1 Cor 13). Mientras que Pablo dirige m\u00e1s fuertemente la mirada a la consumaci\u00f3n futura (Rom 8, 11; 1 Cor 15, 35ss), al anticipo de la misma (Rom 8, 23; 1 Cor 15, 35ss), Juan resalta la salvaci\u00f3n presente ya en el Esp\u00ed\u00adritu, la cual para el \u00abmundo\u00bb significa juicio y para los creyentes, en cambio, renacimiento en el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad y del amor (Jn 3, 3-5; 4, 23s; 6, 63; 14-16; 20, l9ss). De esta experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, que vuelve siempre a orientarse por la figura insuperable del Se\u00f1or, surge, sobre todo en las \u00faltimas cartas paulinas y en los escritos de Juan, el pensamiento de la propia personalidad divina del Esp\u00ed\u00adritu (-p Esp\u00ed\u00adritu Santo, &#8211;> Trinidad), y a la vez la visi\u00f3n de la \u00abespiritualidad\u00bb de la existencia cristiana, tanto del individuo como de la comunidad y de la Iglesia en su totalidad.<\/p>\n<p>2. \u00abPneumatik\u00f3s\u00bb<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, pneumatik\u00f3s, espiritual &#8211; vocablo usado ya en Pablo (1 Cor 2, 13-15; 9, 11; 14, 1) &#8211; pasa a ser t\u00e9rmino t\u00e9cnico para designar la existencia cristiana. Pronto aparece el neologismo cristiano \u00abspiritualis\u00bb. Este adjetivo, no obstante los cambios, restricciones y ampliaciones de sentido, se ha mantenido hasta nuestro tiempo para designar el centro de la existencia cristiana. En la edad media y hasta muy entrada la moderna se le puede considerar incluso como el ep\u00ed\u00adteto distintivo de lo propiamente cristiano, tanto en las lenguas romances como en las germ\u00e1nicas.<\/p>\n<p>3. \u00abSpiritualitas\u00bb<br \/>\nLa forma sustantiva spiritualitas, es decir, lo formal, lo que configura el centro o n\u00facleo de la existencia cristiana, aparece ya en los siglos v-vi, queda m\u00e1s matizado en los siglos XII-XIII y, a mediados del xiii, da origen, p. ej., al t\u00e9rmino franc\u00e9s spiritualit\u00e9. Sin embargo, el vocablo spiritualit\u00e9 s\u00f3lo en el siglo xvii se impone en el sentido t\u00e9cnico, como designaci\u00f3n de la relaci\u00f3n personal del hombre con Dios, siendo de notar que se expresa cada vez con m\u00e1s fuerza el lado subjetivo de esta relaci\u00f3n. Sin embargo, la naturalidad con que se habla de espiritualidad cristiana y de espiritualidades cristianas, es fruto de nuestro tiempo; y, por desgracia, tales expresiones llevan anejo cierto matiz de insalvable distancia respecto al mundo.<\/p>\n<p>II. Delimitaci\u00f3n m\u00e1s profunda del contenido por la exclusi\u00f3n de formas falsas<br \/>\nDe esta breve ojeada sobre las bases b\u00ed\u00adblicas y su desarrollo hist\u00f3rico se desprende con claridad suficiente el campo de tensi\u00f3n dial\u00e9ctico de lo que se entiende por e. cuyo contenido no podr\u00ed\u00ada expresarse adecuadamente mediante conceptos est\u00e1ticos. Se entiende, por un lado, la radicaci\u00f3n en el acontecimiento de la revelaci\u00f3n de Dios, que se produjo en la historia concreta de Jesucristo, as\u00ed\u00ad como en su transmisi\u00f3n eclesi\u00e1stica por la palabra y los sacramentos; y por otro lado, la apropiaci\u00f3n personal del mensaje salv\u00ed\u00adfico de Cristo por parte de cada cristiano, la cual implica una determinada actitud cristiana constantemente renovada y tiene como marco la respuesta fundamental de la Iglesia a la palabra salv\u00ed\u00adfica. La plenitud interna de la e. cristiana, que debe encauzarse desde el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb b\u00ed\u00adblico, y su delimitaci\u00f3n frente a formas falsas, como mejor pueden esclarecerse es a base de concretos problemas hist\u00f3ricos. Con ello aparecer\u00e1n puntos laves que llenan de contenido el concepto, que hasta ahora hemos esbozado formalmente.<\/p>\n<p>1. Entusiasmo e institucionalismo<br \/>\nYa Pablo hubo de reprender a los corintios por una falsa inteligencia entusi\u00e1stica de los dones del Esp\u00ed\u00adritu. Parec\u00ed\u00ada que los \u00e9xtasis, los arrobamientos, las reacciones anormales, etc., deb\u00ed\u00adan considerarse como la suprema experiencia del Esp\u00ed\u00adritu. Despu\u00e9s de las inquietudes montanistas de los siglos ii-iii, esta falsa interpretaci\u00f3n entusi\u00e1stica nunca m\u00e1s constituy\u00f3 un peligro concreto para la Iglesia en general. Sin embargo, en el af\u00e1n por lo extraordinario y prodigioso permanece siempre una tentaci\u00f3n, contra la cual ya hubo de prevenir el Se\u00f1or (cf. Mt 16, 1-4). Tras ese af\u00e1n late una especie de &#8211;>sobrenaturalismo que quisiera palpar la promesa dada en Jesucristo y no s\u00f3lo creer en ella. En el catolicismo significa una amenaza mayor el peligro opuesto -procedente a veces de la misma ra\u00ed\u00adz-, que consiste en dar un car\u00e1cter oficial a toda manifestaci\u00f3n del \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb, o en identificar el oficio con la donaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu, y las prescripciones e instituciones con la e. Por los grandes ejemplos de la historia de la piedad se puede reconocer que la aut\u00e9ntica e. s\u00f3lo puede nacer en medio de la tensi\u00f3n entre -* oficio y carisma. El movimiento de pobreza de Francisco de As\u00ed\u00ads hubo de verter su entusiasmo, por las limitaciones eclesi\u00e1sticas, dentro de un cauce ordenado, e Ignacio de Loyola, que escribi\u00f3 las reglas del sentire cum Ecclesia, estuvo mucho tiempo bajo la sospecha de ser un \u00abalumbrado\u00bb. Una excesiva dosis jur\u00ed\u00addica en la e. y una absorci\u00f3n de toda iniciativa y espontaneidad por tradiciones oficialmente fijadas, sin duda han conducido a que muchas iniciativas no hallaran lugar en la Iglesia y a que la e. de las mismas, en parte genuinamente cristiana, tuviera que avecindarse fuera de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. Tendencia espiritualista y racional<br \/>\nOtro peligro surge cuando se trata de penetrar filos\u00f3ficamente la vida espiritual (cf. Evagrio P\u00f3ntico, Maestro Eckhart), poniendo f\u00e1cilmente el acento sobre lo racional (el peligro se percibe incluso en la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica pues a veces \u00abespiritual\u00bb equivale a intelectual). La plena realizaci\u00f3n humana del cristianismo se interpreta parcialmente desde el saber y la teor\u00ed\u00ada, lo cual no siempre excluye una \u00abm\u00ed\u00adstica de la oscuridad\u00bb. Este peligro, que hist\u00f3ricamente aparece muy claro, corre en largos trechos paralelo con la \u00abe. oficial\u00bb que acabamos de describir, pero no desemboca tanto en una \u00abvisi\u00f3n jur\u00ed\u00addica\u00bb de la vida espiritual, cuanto en una \u00abvolatilizaci\u00f3n\u00bb esot\u00e9rica de lo espiritual. De aqu\u00ed\u00ad le viene a la palabra \u00abespiritualidad\u00bb el resabio de impotencia, de lo desmaterializado asc\u00e9ticamente y de lo esot\u00e9rico est\u00e9ticamente. El peligro opuesto de un vitalismo sin esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 tan lejos del cristianismo, que no hay por qu\u00e9 tomarlo en serio (cf. no obstante algunas tergiversaciones racistas del mensaje cristiano). Sin embargo, fen\u00f3menos afines, como la acentuaci\u00f3n de lo irracional o exageraciones de una interpretaci\u00f3n sentimental y pietista de lo cristiano, est\u00e1n atestiguados por la historia. En esta l\u00ed\u00adnea podr\u00ed\u00adan ponerse tambi\u00e9n ciertos ensayos modernos -sobre todo fuera de la Iglesia cat\u00f3lica- de desligar la e. cristiana de lo objetivo, formulable e hist\u00f3ricamente aprehensible, para anclarla lo m\u00e1s posible en el sujeto, en su decisi\u00f3n, en su compromiso o acci\u00f3n libre. Lo leg\u00ed\u00adtimo en estas tentativas es la elaboraci\u00f3n del papel que la persona individual y su postura existencial desempe\u00f1an en la e.; su peligro est\u00e1 en disolver la tensi\u00f3n entre el hecho salv\u00ed\u00adfico, previa y objetivamente dado, y su asimilaci\u00f3n subjetiva, acentuando solamente este segundo polo.<\/p>\n<p>3. Dualismo<br \/>\nPara completar nuestra visi\u00f3n de conjunto, hemos de considerar por separado una tercera fuente de peligro, que va inseparablemente unida con la que acabamos de tratar. Ya muy tempranamente, llevada de una concepci\u00f3n dualista del hombre como cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, la e. cristiana tom\u00f3 una direcci\u00f3n peligrosa. Hasta nuestros d\u00ed\u00adas, gran parte de la literatura relativa a la e. est\u00e1 inconscientemente dominada por la imagen del hombre espiritual que, limpio de los intereses materiales, se esfuerza por aspirar a un orden o mundo puramente espiritual. En el fondo hay aqu\u00ed\u00ad una falsa interpretaci\u00f3n ontol\u00f3gica de la ant\u00ed\u00adtesis paulina carne y esp\u00ed\u00adritu. Cierto que, dentro del \u00e1mbito cat\u00f3lico, se evita hoy d\u00ed\u00ada la desvirtuaci\u00f3n gn\u00f3stica y maniquea de lo corp\u00f3reo -m\u00e1s de uno teme, no sin raz\u00f3n, el contragolpe de una imprudente glorificaci\u00f3n del cuerpo -; pero, no obstante, dif\u00ed\u00adcilmente se puede afirmar que la teolog\u00ed\u00ada haya superado completamente la imagen directriz del hombre compuesto de dos partes (es la cl\u00e1sica imagen griega, que est\u00e1 sugerida por el lenguaje mismo y que contiene un n\u00facleo innegable de verdad). Este juicio tiene validez en m\u00e1s alto grado con relaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada espiritual y, en m\u00e1s alto todav\u00ed\u00ada, con relaci\u00f3n a la usual literatura piadosa. El cambio de ideas no puede consistir en una superficial aceptaci\u00f3n de terminolog\u00ed\u00adas modernas, sino que requiere tambi\u00e9n un trabajo te\u00f3rico por parte de la teolog\u00ed\u00ada espiritual. Ese trabajo, ya iniciado, muestra sus frutos en ciertas concepciones nuevas desarrolladas por la dogm\u00e1tica. Esto no ser\u00e1 posible sin una demolici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de formas mentales tenidas por v\u00e1lidas durante siglos. La -a teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, el -a existencialismo, la filolog\u00ed\u00ada, la ->sociolog\u00ed\u00ada y la ->psicolog\u00ed\u00ada marcan aqu\u00ed\u00ad nuevos caminos, si bien es urgente prevenir contra una visi\u00f3n excesivamente psicol\u00f3gica o sociol\u00f3gica de la espiritualidad.<\/p>\n<p>III. Dimensi\u00f3n mist\u00e9rica de la espiritualidad<br \/>\n1. Origen en la palabra y el sacramento<br \/>\nEfectivamente, la e. cristiana -quede aqu\u00ed\u00ad sin tocar el hecho de que se hable hoy tambi\u00e9n de la e. de un Tom\u00e1s Mann o del marxismo &#8211; saca su fuerza vital de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Jesucristo, presente en la Iglesia y transmitida por la palabra y el sacramento. En consecuencia, mejor que por reflexiones sobre el hombre creyente, pueden elaborarse algunas ideas fundamentales partiendo de este polo de la e. cristiana, de los hechos objetivos salv\u00ed\u00adficos que viven en la fe de la Iglesia. Una mirada retrospectiva a su desarrollo hist\u00f3rico confirma esta orientaci\u00f3n de la e. hacia el contenido de la fe y el objeto del culto. El cristianismo de los primeros siglos, p. ej., estaba tan ligado a la Escritura y al hecho objetivo sacramental, que, aun en la reflexi\u00f3n, por sacramento se entend\u00ed\u00ada toda la plenitud del misterio, el misterio del culto y el de la vida animada por el culto divino; el misterio, por ende, de la existencia cristiana, lo mismo que el de los hechos salv\u00ed\u00adficos. Es decir, aparte de los hechos hist\u00f3ricos, por sacramento se entend\u00ed\u00ada el encuentro singular y personal del cristiano con Cristo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n mediadora de la Iglesia, encuentro al que en \u00faltimo t\u00e9rmino tiende la intenci\u00f3n divina. En el moderno teolog\u00fameno de la res sacramenti hay todav\u00ed\u00ada un tenue resto, aunque esencial, de la antigua teolog\u00ed\u00ada sacramental de la vida cristiana, de la e. vivida. De manera semejante la palabra de la Escritura era portadora y soporte de la fe cristiana. En la doctrina de los cuatro (o tres) sentidos de la Escritura ese soporte de la fe se desarroll\u00f3 de cara a la acci\u00f3n individual. Cierto que la ant\u00ed\u00adtesis neotestamentaria de esp\u00ed\u00adritu y letra (2 Cor 3, 6; Rom 2, 19; 8, 7) se aplic\u00f3 unilateralmente al problema de entender la Escritura (Or\u00ed\u00adgenes), cuando, en realidad, primariamente se trata de la ant\u00ed\u00adtesis entre la ley impotente y el esp\u00ed\u00adritu vivificante de Jesucristo; pero el pensar concreto partiendo de ese cu\u00e1druple sentido de la Escritura indica que all\u00ed\u00ad late una concepci\u00f3n centrada en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Hablando en t\u00e9rminos modernos, la letra significaba la superficie, no asimilada a\u00fan existencialmente y, por ende, accesible tambi\u00e9n a los incr\u00e9dulos; la alegor\u00ed\u00ada era la realidad dogm\u00e1tica y salv\u00ed\u00adfica expresada por la letra; la moral consist\u00ed\u00ada en la apropiaci\u00f3n existencial de esa realidad en la vida eclesi\u00e1stica y personal; y la tropolog\u00ed\u00ada mostraba la orientaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica en Jesucristo, presente ya y a la vez objeto de esperanza. En los siglos XII-XIII, se escindi\u00f3 esta unidad -como dir\u00ed\u00adamos hoy- en dogm\u00e1tica y e.; empez\u00f3 tambi\u00e9n a constituirse la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como ciencia independiente, de forma que, en la baja edad media, la e. entr\u00f3 cada vez m\u00e1s claramente por carriles alejados de la Escritura y del dogma. De la cu\u00e1druple plenitud de sentido s\u00f3lo qued\u00f3 un vac\u00ed\u00ado moralizar y un libre especular sobre la base de ciertos vers\u00ed\u00adculos de la Escritura; con ello estaba abierto el camino hacia una e. proyectada sobre el terreno psicol\u00f3gico. Pero tampoco \u00e9sta pudo mantener la unidad en la realizaci\u00f3n de la existencia; y, particularmente desde el siglo xvii, la e. se dividi\u00f3 en las dos ciencias parciales de la -a asc\u00e9tica y la -* m\u00ed\u00adstica. Por primera vez en nuestro tiempo hallamos nuevamente indicios y tentativas de recuperar la antigua unidad. En el trabajo que queda aun por hacer no puede tratarse de prescindir de esta evoluci\u00f3n y de las disciplinas particulares; sin embargo, es preciso recuperar la forma unitaria que da sentido a las disciplinas particulares.<\/p>\n<p>2. Vida desde la palabra y el sacramento<br \/>\nLo que brevemente hemos descrito como desarrollo de la reflexi\u00f3n sobre la e., tiene su clara correspondencia en la misma e. vivida. As\u00ed\u00ad lo pudiera mostrar una historia de la meditaci\u00f3n (desde la atenta lectura de la -> Escritura hasta la reflexi\u00f3n sobre verdades filos\u00f3ficas), de la piedad eucar\u00ed\u00adstica (desde los actos cultuales vividos en la comunidad hasta la adoraci\u00f3n del sagrario por el ermita\u00f1o), de la m\u00ed\u00adstica (desde la lectura de la Escritura existencialmente profundizada, pasando por la rara hora, parva mora de Bernardo, hasta la contemplaci\u00f3n infusa), etc. Con ello se mostrar\u00ed\u00ada m\u00e1s claramente que la e. es \u00abla dimensi\u00f3n mist\u00e9rica de la dogm\u00e1tica objetiva de la Iglesia\u00bb (von Balthasar), y, por tanto, abarca en su primigenia unidad, los dos polos: la revelaci\u00f3n en su plenitud que se despliega en la Iglesia, y el hombre en su existencia concreta. Igualmente se pondr\u00ed\u00ada de manifiesto c\u00f3mo la e. vivida es un acto que no puede encerrarse por completo en la claridad del concepto, c\u00f3mo ella est\u00e1 anclada y tiene su sentido en los hechos salv\u00ed\u00adficos acontecidos en Cristo, presente por la palabra y los sacramentos. Por eso el estudio cient\u00ed\u00adfico de la e. no puede contentarse con ocupar el puesto de una disciplina particular junto a las otras disciplinas teol\u00f3gicas. La e. es un punto de cruce de las diversas disciplinas. En cuanto tal abarca el conjunto de las disciplinas teol\u00f3gicas importantes y, centrando siempre la mirada en el origen de la revelaci\u00f3n en Cristo, aplica ese conjunto a la realizaci\u00f3n concreta del hombre individual. As\u00ed\u00ad ordena ella misma las otras distintas disciplinas de acuerdo con su importancia para la concreta existencia cristiana.<\/p>\n<p>IV. Desarrollo<br \/>\n1. Unidad y pluralidad de la espiritualidad cristiana<br \/>\nDe esta noci\u00f3n de e., que s\u00f3lo quiere recoger el mensaje b\u00ed\u00adblico de la vida en el esp\u00ed\u00adritu, se desprenden algunas consecuencias importantes. La pregunta por la espiritualidad una o m\u00faltiple (Bouyer, Dani\u00e9lou) es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n del punto de vista adoptado. Es claro que s\u00f3lo hay una e. cristiana si la mirada se sit\u00faa en aquel plano donde el mensaje cristiano llama al hombre; pero si, concibiendo la e. como una pir\u00e1mide, miramos a la base m\u00e1s baja de su realizaci\u00f3n concreta, hay tantas espiritualidades como cristianos conscientes. Entre ambos planos est\u00e1n las grandes actitudes espirituales que imprimen su sello en la historia de la Iglesia (comenzando ya a manifestarse en los escritos b\u00ed\u00adblicos) y significan, para un tiempo y una funci\u00f3n determinados, una concreci\u00f3n ejemplar, frecuentemente carism\u00e1tica, de la e. cristiana.<\/p>\n<p>2. Espiritualidad y existencia personal<br \/>\nPor esto y por la concepci\u00f3n general de la e. antes esbozada, se puede tambi\u00e9n comprender que las concretas espiritualidades cristianas no aparecen tanto como doctrina, cuanto como existencia personal vivida. E igualmente, as\u00ed\u00ad como la \u00fanica e. cristiana puede determinarse en la forma m\u00e1s clara partiendo de la persona de Jesucristo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n las grandes espiritualidades de la historia de la Iglesia, que imprimen su sello en grupos enteros, son carismas de Dios que hallan su encarnaci\u00f3n, te\u00f3ricamente inagotable, menos en una doctrina que en un hombre (o grupo) concreto. El hecho de que estos \u00abimperativos de Dios\u00bb crezcan tambi\u00e9n y se consignen doctrinalmente, se debe a que ese \u00abimperativo divino\u00bb habla al hombre entero en su dimensi\u00f3n individual y social; sin embargo, aun hoy d\u00ed\u00ada, las espiritualidades b\u00e1sicas parecen nacer de la existencia cristiana vivida y no de ideas.<\/p>\n<p>3. Circuminsesi\u00f3n de las espiritualidades seg\u00fan el modelo de la trinidad<br \/>\nDe la concreci\u00f3n personal, as\u00ed\u00ad como de la concurrencia de la espiritualidad una con las muchas espiritualidades, resulta a su vez una plural unidad de las actitudes en la existencia cristiana, la cual, como hace ver von Balthasar, tiene su raz\u00f3n de ser en la unidad trina de Dios. El cristiano individual o un grupo de cristianos vive plenamente la e. cristiana y, sin embargo, entre grupo y grupo, entre persona y persona median diferencias -que asumen forma social- de esa misma e. vivida en cada caso plenamente. Esta relaci\u00f3n de unidad y diferencia, que no se puede verter en categor\u00ed\u00adas l\u00f3gicas, tambi\u00e9n deber\u00ed\u00ada tenerse en cuenta en la actual discusi\u00f3n sobre e. laica y la religiosa. Tanto se opondr\u00ed\u00ada a su fundamento trinitario la absorci\u00f3n de la una en la otra, como un deslinde categ\u00f3rico o una falta ca\u00f3tica de relaci\u00f3n entre ellas. Si es o no sostenible la posici\u00f3n que hasta ahora ha ocupado en la historia la e. religiosa o de los votos, entendida como la que simb\u00f3lica y ejemplarmente lleva al cristiano aut\u00e9ntico frente a la e. de los laicos, depende en \u00faltima instancia de la existencia cristiana de cada uno, carism\u00e1ticamente dada por Dios y personalmente vivida, y no de reflexiones teol\u00f3gicas. Sin embargo, a este respecto debiera ponerse en claro que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica tendr\u00e1 que reelaborar a fondo m\u00e1s de una tesis del pasado. Con todo, si a base de la mencionada unidad y pluralidad se entiende rectamente la relaci\u00f3n entre laicos, sacerdotes y religiosos, como lo hicieron los grandes maestros de e., no podr\u00e1 descubrirse en el pasado un aut\u00e9ntico menosprecio de los seglares.<\/p>\n<p>4. Servicio en la Iglesia concreta como aspecto com\u00fan de las espiritualidades<br \/>\nEsta relaci\u00f3n necesaria de unidad y diversidad dentro de la e. cristiana tiene una correspondencia a\u00fan m\u00e1s profunda en la realizaci\u00f3n \u00fanica del cristiano. La palabra de Dios -si con este concepto b\u00ed\u00adblico nos es l\u00ed\u00adcito comprender todo el hecho de la revelaci\u00f3n y de su transmisi\u00f3n en la historia s\u00f3lo es completamente palabra de Dios cuando halla su realizaci\u00f3n en el o\u00ed\u00adr y obrar del cristiano (cf. res sacramenti); e igualmente, el cristiano s\u00f3lo es realmente cristiano cuando prescinde de su propia existencia y, seg\u00fan su vocaci\u00f3n, se olvida de s\u00ed\u00ad mismo, oyendo la palabra de Dios, en el servicio a su reino por la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n. Esta unidad, por encima y en medio de toda diferenciaci\u00f3n es la e. cristiana. Ella es la realidad espiritual previamente dada, transmitida por la Iglesia y como Iglesia, en la que crece todo cristiano. Precisamente en las grandes y en\u00e9rgicas personalidades del cristianismo se comprueba que su diversidad, inconfundible en su fisonom\u00ed\u00ada, brota de una profunda unidad. De esta unidad ha de recibir su justificaci\u00f3n todo nuevo punto de partida, toda nueva \u00e9poca de la e., y ella nutre tambi\u00e9n los cambios radicales que, seg\u00fan parece, son los estigmas de nuestro tiempo. La e. cristiana es la unidad del esp\u00ed\u00adritu de Cristo que \u00absopla donde quiere\u00bb y como quiere y, sin embargo, se concreta como un todo. Este entrelazamiento de los muchos aspectos particulares con la e. previamente dada, la cual se renueva constantemente a trav\u00e9s de ellos, pone de manifiesto la forma esencialmente eclesiol\u00f3gica de toda e. cristiana, que se funda en la naturaleza a par social y personal del hombre, y es elevada a la perfecci\u00f3n por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu que se da a cada uno y, sin embargo, permanece siempre el mismo. Puesto que este esp\u00ed\u00adritu es esp\u00ed\u00adritu de Cristo, la e. tiene un rasgo esencialmente escatol\u00f3gico, pues en ella el cristiano mira hacia el Se\u00f1or (que est\u00e1 ya presente y, no obstante, todav\u00ed\u00ada ha de venir).<\/p>\n<p>5. Unidad de actividad y pasividad<br \/>\nEsta determinaci\u00f3n por el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb permite tambi\u00e9n comprender las parejas de ant\u00ed\u00adtesis que con frecuencia se presentan en forma de antinomias y han desempe\u00f1ado un gran papel en la historia de la e.: asc\u00e9tica (desde la vida activa hasta la preparaci\u00f3n para la uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica) y m\u00ed\u00adstica, acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n, hacer y padecer, prestaci\u00f3n y donaci\u00f3n, posesi\u00f3n y b\u00fasqueda, etc. Estas parejas de ant\u00ed\u00adtesis conservan su importancia, y hasta merecen una nueva reflexi\u00f3n y profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica a partir de la ->antropolog\u00ed\u00ada moderna; hoy, sin embargo, se sabe mejor que nunca lo que ellas tienen de provisionales frente al contenido \u00fanico significado por la e. cristiana. Ya en la Sagrada Escritura resuena en muchos pasajes (cf. G\u00e9n 2, 7; 1 Cor 2, 10ss) el misterio del esp\u00ed\u00adritu, que es de Dios y Dios mismo y, sin embargo, se da al hombre como su mismidad m\u00e1s propia. En la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica esta verdad se traduce en el conocimiento, que s\u00f3lo puede formularse dial\u00e9cticamente, de que el hombre es enteramente \u00e9l mismo, posesi\u00f3n propia y, por ende, acci\u00f3n, obrar, prestaci\u00f3n, y, sin embargo, es igualmente don entero de Dios, o sea, contemplaci\u00f3n, pasi\u00f3n y b\u00fasqueda. Ahora bien, en la e. vivida, este contraste que, a la postre, motiva tambi\u00e9n la asc\u00e9tica y la m\u00ed\u00adstica, termina a su vez en un encuentro personal con Dios.<\/p>\n<p>Por ser la espiritualidad concreta, aun dentro de toda prestaci\u00f3n humana, siempre y ante todo imperativo de Dios, una determinaci\u00f3n progn\u00f3stica de la espiritualidad moderna s\u00f3lo puede deducirse con precauci\u00f3n de los fen\u00f3menos, pero no indagarse especulativamente. Tal vez las siguientes caracter\u00ed\u00adsticas pertenezcan a la espiritualidad v\u00e1lida para nuestro tiempo: mayor compromiso con relaci\u00f3n al mundo y, en particular, a sus intereses sociales; junto con ello, mayor sentido de la propia responsabilidad personal y existencial; y, unificando ambos aspectos, acentuaci\u00f3n de lo dialog\u00ed\u00adstico. Todo eso est\u00e1 inserto en una abertura que permite hoy al cristianismo mirar cada vez m\u00e1s a las otras religiones y hasta al ate\u00ed\u00adsmo. Quiz\u00e1 todo ello sea s\u00f3lo el resultado de que hoy se revela Dios, m\u00e1s que nunca, como el Dios escondido. Vivir esto con apertura al imperativo imprevisible de Dios, es e. cristiana.<\/p>\n<p>V. Historia de la espiritualidad cristiana<br \/>\nUna breve historia de la e. cristiana resulta problem\u00e1tica por estas razones: a) multitud de puntos de vista a tener en cuenta: dogm\u00e1tica, liturgia, usos religiosos, asc\u00e9tica-m\u00ed\u00adstica en sentido estricto, psicolog\u00ed\u00ada, sociolog\u00ed\u00ada, folklore y otras disciplinas complementarias; b) la peculiaridad espiritual del individuo, del grupo, de las corrientes, del tiempo, etc. Espiritualmente la acci\u00f3n individual, el individuum ineffabile, es el polo opuesto que corresponde a las frases formuladas de la dogm\u00e1tica, a los usos registrables de la liturgia. Por tanto, a cada \u00abs\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica\u00bb, si no ha de ser trivial, hay que admitirle sus propios rasgos peculiares. El criterio de valoraci\u00f3n no puede ser la perfecci\u00f3n ponderada, sino la utilidad para \u00e9l di\u00e1logo y la inteligencia de los hechos (nos centramos aqu\u00ed\u00ad en el cristianismo cat\u00f3lico de occidente).<\/p>\n<p>1. Del Se\u00f1or a la multiformidad del kerygma<br \/>\nApenas podemos localizar frases concretas en la vida de Jes\u00fas. Pero no cabe duda de que los disc\u00ed\u00adpulos experimentaron a Jes\u00fas y su mensaje como presencia del reino de Dios, en la unidad de distancia (cruz, juicio, nov\u00ed\u00adsimos: aspecto tremendum) e inmediatez de Dios (milagros, doctrina, \u00abyo\u00bb; aspecto fascinosum). En la resurrecci\u00f3n, se pone luego el sello de lo definitivo (partida, y cercan\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu). La historia de la e. es el desarrollo de la individualidad inefable de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>a) La esperanza de la parus\u00ed\u00ada pr\u00f3xima da la primera clave para la inteligencia. La unidad de \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb y \u00abya ahora\u00bb halla una explicaci\u00f3n cada vez m\u00e1s cuantificada.<\/p>\n<p>El milenarismo de los padres de la Iglesia, las amenazas con el juicio por parte de visionarios y penitentes, el reino joaquinista del esp\u00ed\u00adritu y los modernos c\u00e1lculos del final constituyen la continuaci\u00f3n de dicha esperanza.<\/p>\n<p>b) La -> escatolog\u00ed\u00ada presente de los escritos de Juan es el polo opuesto a esto. Sus peligros inmanentes irrumpen en el entusiasmo corintio, o montanista, o moderno.<\/p>\n<p>c) La s\u00ed\u00adntesis de Lucas se realiza mediante la idea de la presencia espiritual de Cristo (cercano y lejano) en la Iglesia. Institucionalizaci\u00f3n de la din\u00e1mica escatol\u00f3gica y posesi\u00f3n entusi\u00e1stica del esp\u00ed\u00adritu son sus escollos. Y el nacimiento del mundo sacramental (Ignacio antioqueno) es su leg\u00ed\u00adtima encarnacion.<\/p>\n<p>d) Ya en la Escritura comienza la articulaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el oficio y el dogma. El menosprecio de \u00e9stos es la tentaci\u00f3n de toda e.; y el olvido de su propia funci\u00f3n de servicio es el peligro del oficio y dogma mismos.<\/p>\n<p>e) La concentraci\u00f3n en las prescripciones morales procede de la tradici\u00f3n sapiencial (-> serm\u00f3n de la monta\u00f1a). La carta de Clemente muestra los peligros, p. ej., la atenuaci\u00f3n de ciertos imperativos mediante un doble estadio \u00e9tico.<\/p>\n<p>f) Incluso la teolog\u00ed\u00ada del martirio (muerte = testimonio, ascesis = kerygma) puede originar cauces estrechos: individualismo y p\u00e9rdida de la perspectiva escatol\u00f3gica (\u00abyo veo -ahora- el cielo abierto\u00bb: Act 7, 56; Flp 3; Ignacio antioqueno).<\/p>\n<p>g) Escritura (mirada retrospectiva al Se\u00f1or) y celebraci\u00f3n de la cena (presencia en el Esp\u00ed\u00adritu) unifican las tendencias y neutralizan sus peligros.<\/p>\n<p>2. Desarrollo, consolidaci\u00f3n<br \/>\na) La teor\u00ed\u00ada sobre la futura vida cristiana se elabora, no tanto en la historia de salvaci\u00f3n de Ireneo, o en la escuela siro-antioquena, con su tendencia positiva y filol\u00f3gica (Efrem, Cris\u00f3stomo), cuanto en la escuela teol\u00f3gica de &#8211;> Alejandr\u00ed\u00ada (Or\u00ed\u00adgenes, Atanasio, Cirilo, -> capadocios). La teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s piadosa del -> monofisismo vive de esta forma neoplat\u00f3nica de pensar. As\u00ed\u00ad como la palabra de la Escritura se esclarece por el sentido \u00abespiritual\u00bb, del mismo modo el mundo pasa a ser un cosmos que se espiritualiza hacia su sentido originario (el \u00e2\u201a\u00acv de Plotino). La e. describe y recorre este camino de la espiritualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Esto se hace palpable en el monaquismo: desde los anacoretas (Antonio), pasando por los cenobitas (Pacomio, Basilio), hasta la e. universalmente v\u00e1lida (Evagrio, Casiano). El estilo siro-palestinense de predicador ambulante (Mt 10) se convierte r\u00e1pidamente en ascesis, concreta su huida del mundo en el desierto, bajo el influjo de la teolog\u00ed\u00ada del martirio, y es elaborado te\u00f3ricamente seg\u00fan la l\u00ed\u00adnea alejandrina. La burda concepci\u00f3n sensible de las realidades espirituales en los mesalianos apenas puede imponerse. La contraria direcci\u00f3n neoplat\u00f3nica se convierte en base de la actitud cristiana ante la vida: despojarse de todo lo terreno para el encuentro \u00abespiritual\u00bb con Dios. El Pseudo-Dionisio pone acentos jer\u00e1rquicos y lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>c) La responsabilidad p\u00fablica que se asume con el giro constantiniano no es tanto una ca\u00ed\u00adda cuanto una confrontaci\u00f3n con el mundo, exigida en principio por la Escritura. Con ello se supera esa e. que huye del mundo.<\/p>\n<p>d) Agust\u00ed\u00adn representa la versi\u00f3n occidental o antropol\u00f3gica, que permanece sin elaborar te\u00f3ricamente hasta Lutero, hasta la teolog\u00ed\u00ada existencial.<\/p>\n<p>3. Per\u00ed\u00adodo intermedio<br \/>\na) El caos de la \u00e9poca de las invasiones b\u00e1rbaras y la marcha victoriosa del islam descubren lo superficial de la cristianizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) El portador de la cultura y de la religi\u00f3n pasa a ser el monaquismo (Lerins, Mart\u00ed\u00adn de Tours, Columbano). En las reglas de Benito se logra la s\u00ed\u00adntesis, que apunta hacia el futuro, entre humanismo, disciplina y religi\u00f3n. Dentro de su esp\u00ed\u00adritu, Gregorio Magno, con la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica del libro de Job, regala a la edad media un equilibrado manual asc\u00e9tico.<\/p>\n<p>4. Unidad cultural y social<br \/>\na) La reforma y el renacimiento carolingios coleccionan y catalogan el pasado. Aparecen rasgos germ\u00e1nicos: tendencia a lo real (disputa sobre la eucarist\u00ed\u00ada), pensamiento jur\u00ed\u00addico (desarrollo de la curia), seguimiento (culto a los santos, af\u00e1n de acci\u00f3n), afectividad (devociones), individualidad (teolog\u00ed\u00ada penitencial).<\/p>\n<p>b) Los pr\u00f3ximos siglos se hallan acu\u00f1ados por el monaquismo. Junto al intelectualismo de Anselmo de Canterbury est\u00e1n los ermita\u00f1os (Pedro Dami\u00e1n, cartujos) y la disciplina cluniacense.<\/p>\n<p>c) En Bernardo y la teolog\u00ed\u00ada cisterciense (Guillermo de St. Thierry) llega a su punto cumbre la interpretaci\u00f3n de la Escritura de cara a la m\u00ed\u00adstica individual. Entusiasmo de cruzado y poes\u00ed\u00ada de amor confluyen en la s\u00ed\u00adntesis.<\/p>\n<p>d) Junto a los premonstratenses, entre las comunidades clericales los victorinos Hugo y V\u00ed\u00adctor trabajan el aspecto sistem\u00e1tico y el de una historia org\u00e1nica de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>e) La e. de los mendicantes es m\u00e1s activa. En Francisco de As\u00ed\u00ads la her\u00e9tica pobreza de los predicadores ambulantes se convierte en soporte de la Iglesia. La confrontaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de Domingo con \u00e9l conduce a un punto cumbre de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>f) Este punto cumbre fue alcanzado con Tom\u00e1s O.P., Buenaventura O.F.M. y Escoto O.F.M. Anteriormente hab\u00ed\u00ada sido preparado con el pensamiento \u00absic et non\u00bb de Abelardo. Pero a causa de este intelectualismo la e. busca otros caminos no \u00abteol\u00f3gicos\u00bb.<\/p>\n<p>g) Se produce un movimiento de interiorizaci\u00f3n, promovido ya por grandes mujeres como Hildegarda y Eduvigis, que toma forma en la &#8211;>m\u00ed\u00adstica alemana (Eckhart, Suso, Taulero), en Ruysbroeck y en c\u00ed\u00adrculos ingleses (Cloud of Unknowing) e italianos (Angela da Foligno). A este respecto las monjas ext\u00e1ticas y la m\u00ed\u00adstica de la \u00abnoche oscura\u00bb (cartujos), influida por el PseudoDionisio, son solamente direcciones secundarias.<\/p>\n<p>h) El -> nominalismo (Guillermo de Ockham) se aleja del neoplatonismo: acentuaci\u00f3n del individuo, l\u00f3gica del lenguaje, ciencias naturales (Oxford), democracia. De \u00e9l nace la \u00abdevotio moderna\u00bb y su m\u00e9todo de oraci\u00f3n (Geert Groote, Imitaci\u00f3n de Cristo) como movimiento inicial de laicos.<\/p>\n<p>i) En cambio otros movimientos de reforma operan en las \u00f3rdenes. Nicol\u00e1s Cusano aspira a una nueva unidad espiritual. Las mejores fuerzas del -> humanismo y del -~ renacimiento pretenden lo mismo.<\/p>\n<p>j) Una dificiente penetraci\u00f3n intelectual pone la devoci\u00f3n popular ante los peligros de superstici\u00f3n (veneraci\u00f3n de las hostias), de los procesos de -* brujas (inquisici\u00f3n), de \u00abexteriorismo\u00bb (literatura visionaria, alejamiento de la Biblia), de \u00abcosificaci\u00f3n\u00bb (-> reliquias), de subjetivismo (devoci\u00f3n al coraz\u00f3n de Jes\u00fas), de moralismo (predicaci\u00f3n), de sentimentalismo y miedo escatol\u00f3gico (cf. tambi\u00e9n -> reforma cat\u00f3lica y contrarreforma).<\/p>\n<p>5. Preocupaci\u00f3n por el hombre individual<br \/>\na) La e. del movimiento reformador (&#8211;> reforma protestante) no puede medirse con el molde pietista, o con los movimientos de despertar religioso, y menos todav\u00ed\u00ada con las derivaciones gn\u00f3sticas o entusi\u00e1sticas. Lutero busca la indisoluble individualidad del creyente (conciencia, nominalismo, \u00abego eram ecclesia\u00bb); el retorno a la Escritura es tambi\u00e9n expresi\u00f3n de inmediatez personal con relaci\u00f3n a Jes\u00fas. Incluso la teolog\u00ed\u00ada del pecado y de la gracia procede de una abierta confrontaci\u00f3n con el soberano poder y misericordia de Dios. En Calvino (-* calvinismo) hay claridad (hasta la frialdad) y disciplina (hasta la dureza); en Zwinglio aparecen rasgos humanistas.<\/p>\n<p>b) La fundaci\u00f3n de Ignacio de Loyola se convierte en el polo contrario, aunque originariamente estuviera planeada de otro modo. Junto a formas de e. tambi\u00e9n deficientes que hallamos en \u00e9l, la uni\u00f3n con Dios aparece como unidad de dos dimensiones en tensi\u00f3n: acentuada individualidad (alumbrados; discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus) y objetividad igualmente acentuada (m\u00e9todo, obediencia, servicio). La reflexi\u00f3n no logra desarrollar el punto de partida; pero \u00e9ste se mantiene en el probabilismo (conciencia individual), en el molinismo (libertad), y en la acomodaci\u00f3n misionera (libertad cultural).<\/p>\n<p>c) La cima de la ->m\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola aporta una descripci\u00f3n psicol\u00f3gicamente exacta y religiosamente trascendente del encuentro entre Dios y el hombre (aprehender, ser aprehendido). La original espontaneidad y la prudencia de Teresa de \u00ed\u0081vila hallan objetividad en el trabajo (fundaci\u00f3n de conventos, cartas) y en el hombre Jes\u00fas. La tendencia po\u00e9tica y especulativa de Juan de la Cruz muestra su car\u00e1cter eclesi\u00e1stico vinculado a la Escritura y a los cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>6. Evoluci\u00f3n hacia dentro<br \/>\nHasta el tiempo de la reforma la e. estuvo unida con la vida interna de la Iglesia y con la de fuera. Luego, en correspondencia con el encastillamiento eclesi\u00e1stico (tambi\u00e9n el ->barroco vive de una postura \u00abanti\u00bb), la mirada se vuelve hacia dentro. Apenas merece la pena hablar de las figuras concretas (mayormente francesas: ->escuela francesa) y de las escuelas (en cuanto se distinguen de las corrientes). Las controversias se exacerban hasta las condenaciones oficiales, pero prosiguen en los antiguos carriles y, en general, constituyen simples matizaciones diferenciadas del \u00fanico n\u00facleo fundamental.<\/p>\n<p>a) Sobrevivencia del pasado. Incluso filol\u00f3gicamente, \u00e9sta se pone de manifiesto en el influjo de la m\u00ed\u00adstica alemana y flamenca (a pesar de las condenaciones), en torno a la cual se desatan luchas en las comunidades religiosas (S.I., O.F.M.Cap.). El arma patr\u00ed\u00adstica es esgrimida con frecuencia (Arnauld, Bossuet-F\u00e9nelon). El Pseudo-Dionisio es m\u00e1s que nunca el autor cl\u00e1sico (O.Carm.).<\/p>\n<p>b) En las disputas sobre la gracia (0.P: S.I., -> jansenismo, -> quietismo) se trata, o bien de la corrupci\u00f3n del hombre y de la acci\u00f3n exclusiva de la gracia, o bien de la supravaloraci\u00f3n de lo humano (P. Charron). El \u00ababandono\u00bb, la \u00abentrega\u00bb desinteresada -hasta el infierno (Molinos, Mme. Guyon) -, lo mismo que la e. cortesana (confesores, P\u00e9re Joseph), radican aqu\u00ed\u00ad. En la disputa moral (rigorismo, laxismo) se trata de la contraposici\u00f3n entre la ley y la responsabilidad propia. Las controversias en torno a la frecuencia de la comuni\u00f3n y a la confesi\u00f3n \u00fanica (renouvellement) son consecuencias de la pr\u00e1ctica. La diversa imagen de Dios no explica completamente las diferencias: bondad (Francisco de Sales); rigor (St. Cyran); humanidad de Cristo y \u00abestados\u00bb de B\u00e9rulle frente a la teor\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n de su disc\u00ed\u00adpulo Condren; exaltaci\u00f3n jansenista del Se\u00f1or frente al amor a Jes\u00fas en Pascal. Muchos aspectos se deben a intrigas pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>c) Las comunidades religiosas son todav\u00ed\u00ada portadoras de la e. En los siglos xvi y xvii, y de nuevo en el xix, aumentan extraordinariamente las fundaciones caritativas (Vicente de Pa\u00fal, Juan de Dios) y pedag\u00f3gicas (Mar\u00ed\u00ada Ward, Angela Merici, Juan Bautista de La Salle, Don Bosco). Junto a las antiguas florecen nuevas \u00f3rdenes apost\u00f3licas. Las obras misionales entusiasman a amplios sectores de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) El esfuerzo te\u00f3rico se dirige hacia dentro y gira hasta hoy (DSAM) en torno a la contemplaci\u00f3n infusa o adquirida, a la diferencia entre asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica, a la llamada de todos a la m\u00ed\u00adstica, a la primac\u00ed\u00ada de la voluntad o del entendimiento, a la visi\u00f3n inmediata, a la param\u00ed\u00adstica, etc.<\/p>\n<p>e) La direcci\u00f3n espiritual (Lallemant) y la amistad (Juana Francisca de Chantal) alcanzan puntos cumbres, aunque no sin desviaciones enfermizas (las monjas de Loudun).<\/p>\n<p>f) Adem\u00e1s de lo mencionado, hay toda una serie de figuras: misioneros en la patria y en ultramar, predicadores populares, penitentes (Pablo de la Cruz, Ranc\u00e9), m\u00e1rtires (Inglaterra, Am\u00e9rica), pastores (cura de Ars), videntes (desde Margarita Mar\u00ed\u00ada de Alacoque hasta las visiones marianas). El sentido de la direcci\u00f3n sigue siendo hacia dentro.<\/p>\n<p>g) Se difunden entre el pueblo una serie de devociones institucionalizadas: coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Mar\u00ed\u00ada, llagas, eucarist\u00ed\u00ada, apostolado de la oraci\u00f3n, etc. El reproche cr\u00ed\u00adtico no es tanto el de \u00abexteriorismo\u00bb, cuanto el de excesiva dosis jur\u00ed\u00addica y oficial.<\/p>\n<p>7. Nuevos intentos a base de un retorno a las fuentes y de una apertura al mundo<br \/>\na) Ya el siglo xix marca nuevas rutas. La concepci\u00f3n org\u00e1nica de la teolog\u00ed\u00ada (escuela de &#8211;> Tubinga), el as\u00ed\u00ad llamado &#8211;>tradicionalismo, los influjos idealistas en la teolog\u00ed\u00ada alemana, el -> americanismo (I. Th. Hecker), los esfuerzos pastorales (Sailer, tambi\u00e9n -4 josefinismo), fueron intentos de superar el abismo entre -a teolog\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica o, dicho de otro modo, de cultivar la e. El antagonismo entre el Syllabus y el ->modernismo prueba que el tiempo todav\u00ed\u00ada no estaba maduro. Apuntan hacia adelante el real assent de Newman y el \u00abpeque\u00f1o camino\u00bb de Teresa de Lisieux.<\/p>\n<p>b) En el siglo XX la liturgia (conservadora de lo hist\u00f3rico durante mucho tiempo; -> movimiento lit\u00fargico [en -> liturgia] ) y el inter\u00e9s por la Escritura (despu\u00e9s de un florecimiento de la patr\u00ed\u00adstica) han tra\u00ed\u00addo nuevos matices. La vivencia comunitaria del movimiento de la juventud sigue dirigido hacia dentro. Son f\u00e9rtiles los di\u00e1logos con las ciencias del esp\u00ed\u00adritu (R. Guardini, E. Przywara). La -> acci\u00f3n cat\u00f3lica florece en los pa\u00ed\u00adses cat\u00f3licos. El Vaticano ii en materia de e. ofrece solamente una elaboraci\u00f3n de antiguas cuestiones (valoraci\u00f3n m\u00e1s positiva del laicado; postura m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica frente al \u00abestado de perfecci\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p>c) Las tareas nuevas que han surgido pueden describirse desde cuatro campos de conocimiento.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00ba La mera -> hermen\u00e9utica. La \u00abteolog\u00ed\u00ada de la muerte de Dios\u00bb, la cual en muchos aspectos ha de valorarse como una simple moda, exige que al contacto con la Escritura y con Dios mismo preceda una reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica. Y eso tiene especial validez con relaci\u00f3n a la e. (-> oraci\u00f3n, sacrificio, etc.). Esa tarea apenas es vista en todo su alcance.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba La nueva imagen del hombre. La psicolog\u00ed\u00ada y la antropolog\u00ed\u00ada prohiben concebir la e. bajo el lema de la \u00abinteriorizaci\u00f3n\u00bb. El necesario entrelazamiento del querer y saber humanos con factores pre-personales y sociales obliga a desconfiar de lo puramente interno. La moderna tendencia a la objetividad, a los \u00abhechos\u00bb, debe mostrar el camino hacia la realidad de la revelaci\u00f3n y hacia la tarea concreta.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00ba La nueva imagen del hombre. La tarea se desplaza cada vez m\u00e1s del conocimiento a la configuraci\u00f3n del mundo. El tema del encuentro con Dios en la acci\u00f3n y no en el conocimiento que le precede, el cual ha sido abordado por Teilhard de Chardin, siguiendo a Blondel, entre otros, apenas se relaciona con la cuesti\u00f3n de \u00abla contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00ba La nueva imagen de la sociedad. La vinculaci\u00f3n de la conciencia religiosa del individuo a la &#8211;> sociedad y a su configuraci\u00f3n del futuro se pone de manifiesto en el di\u00e1logo con el -> marxismo. As\u00ed\u00ad se reanuda el tema b\u00ed\u00adblico de la forma social y socialmente operante de la fe cristiana (es decir, de la Iglesia; cf. a este respecto \u00abteolog\u00ed\u00ada -> pol\u00ed\u00adtica\u00bb). Es de esperar que este di\u00e1logo acerque toda la teolog\u00ed\u00ada a la realizaci\u00f3n de la fe, o sea, a la espiritualidad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Sobre la parte hist\u00f3rica, adem\u00e1s de los diccionarios en general, cf. espec.: J. u. W. Grimm, Deutsches W\u00fcrterbuch IV (L 1897) 26232796; L. Tinsley, The French Expressions for Spiritualit\u00e9 and Devotion. A Semantic Study (Wa 1953); E. Schweizer, trvev\u00c2\u00b5a u. \u00e1.: ThW VI 387-450 (bibl.); H. de Lubac, Ex\u00e9g\u00e9se m\u00e9di\u00e9vale, 4 vols. (P 1959-64); Ch. Mohrmann, Etudes sur le latin des Chr\u00e9tiens, 2 vols. (R 1961); J. Leclercq, Spiritualitas: StudMed III\/1 (1962) 279-296; M. de Certeau, \u00abMystique\u00bb au XVIII si\u00e9cle: Le probl\u00e9me du langage \u00abmystique\u00bb: L&#8217;homme devant Dieu II (P 1964) 267-291. En lo relativo a las exposiciones sistem\u00e1ticas hemos de remitirnos a todos aquellos campos donde surgen nuevos brotes de espiritualidad; es significativo que a este respecto la mayor parte de la bibliograf\u00ed\u00ada no proceda del campo espec\u00ed\u00adfico de la espiritualidad. H. U. Y. Balthasar, \u00abSpiritualit\u00e1t\u00bb: Verbum Caro (Ei 1960) 226-244 (GuL 31 [1958] 340-352); K. Rahner, \u00dcber dio evangelischen Rate: GuL 37 (1964) 17-37; L. Bouyer, Introducci\u00f3n a la vida espiritual (Herder Ba 1964); H. U. v. Balthasar, El Evangelio como criterio y norma de toda espiritualidad en la Iglesia. Concilium, n.o 9, p\u00e1gs. 7 ss; S. Vandenbroucke, Espiritualidad y espiritualidades. Concilium, n.\u00c2\u00b0 9, p\u00e1gs. 48 ss; Rivista di ascetica e mistica 10 (1965) (n\u00fam. extraord. 4-5) 309-532 (\u00abSaggi introduttivi al\u00ed\u00ado studio ed all&#8217;insegnamento della teologia spirituale\u00bb); D. von Oppen, Der sachliche Mensch. Fr\u00fcmmigkeit am Ende des 20. Jh.s (St 1968); F. Marxer, Der Weg zu Gott (Aschaffenburg 1968); J. Sudbrack, Probleme &#8211; Prognosen einer kommenden Spiritualit\u00e1t (W\u00fc 1969); B. Jim\u00e9nez-Duque (dir.), Historia de la espiritualidad cristiana 4 vols. (J. Flors Ba 1969).<\/p>\n<p>Josef Sudbrack<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[300] Forma de vivir las realidades interiores de cada persona o comunidad, armonizando creencias, sentimientos, actitudes, relaciones, comportamientos y vivencias. La espiritualidad es una caracter\u00ed\u00adstica del hombre en lo referente a su alma. Pero es tambi\u00e9n una forma de definir su dignidad humana, como lo es la racionalidad, la libertad, la moralidad o la sexualidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPIRITUALIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10720","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10720","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10720"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10720\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10720"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10720"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10720"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}