{"id":10740,"date":"2016-02-05T07:36:57","date_gmt":"2016-02-05T12:36:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estetica\/"},"modified":"2016-02-05T07:36:57","modified_gmt":"2016-02-05T12:36:57","slug":"estetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estetica\/","title":{"rendered":"ESTETICA"},"content":{"rendered":"<p>[080]<\/p>\n<p>    Ciencia, arte, t\u00e9cnica y filosof\u00ed\u00ada de la belleza en abstracto o en concreto. Lo abstracto se refiere al concepto de belleza y a las diversas teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas que han ido surgiendo a lo largo de la historia. Unas se centran m\u00e1s en los aspectos intelectuales de armon\u00ed\u00ada, proporci\u00f3n, perfecci\u00f3n y orden. Otras se orientan m\u00e1s a lo afectivo: hermosura, delicadeza, agrado, atractivo. Es conveniente recordar que casi todas coinciden al menos en la definici\u00f3n de Plat\u00f3n: \u00ablo que visto agrada\u00bb a la mente o a los sentidos.<\/p>\n<p>     Lo concreto se refiere a los modos de encarnar la belleza en una persona, lugar, objeto o producto, que le hace agradable, imitable y admirable.<\/p>\n<p>     La est\u00e9tica es una proped\u00e9utica de la \u00e9tica. Es decir, la belleza estimula el acercamiento al bien. No es extra\u00f1o que las gentes sencillas, y los ni\u00f1os, identifiquen f\u00e1cilmente lo bueno con lo hermoso y lo feo con lo malo. Pero es evidentemente que ambos campos son muy diferentes: hay cosas fe\u00ed\u00adsimas que son heroicas, como curar una llaga; y hay cosas tal vez hermosas y rom\u00e1nticas que son malas, como un romance con el c\u00f3nyuge de un amigo. Cuando se llega a determinada edad, hay que ense\u00f1ar a separar la \u00e9tica de la est\u00e9tica; es decir a juzgar los campos \u00e9ticos con la inteligencia y los est\u00e9ticos con la afectividad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. arte)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Belleza en la Biblia<\/p>\n<p>(-> arte, par\u00e1bolas). Se ha dicho que los griegos han sido los creadores del arte de Occidente y los jud\u00ed\u00ados los creadores de la moral. Aceptando s\u00f3lo en parte esa distinci\u00f3n, pensamos que hay una belleza israelita que se expresa como palabra en el tiempo, superando el nivel de las figuras y representaciones en que se ha movido de manera preferente el arte griego. Sin duda, los israelitas se han sentido fascinados por los \u00ed\u00addolos (iconos bellos, como los que esculpieron los grandes artistas griegos), pues, de lo contrario, no los habr\u00ed\u00adan prohibido. Tambi\u00e9n ellos quer\u00ed\u00adan fabricar a Dios, para as\u00ed\u00ad fabricarse a s\u00ed\u00ad mismos, como seres eternos (ideas, estatuas), en actitud de titanismo que diluye las fronteras de lo divino y de lo humano. Tambi\u00e9n ellos habr\u00ed\u00adan querido \u00abrobar\u00bb el fuego de los dioses (como Prometeo) y adue\u00f1arse del mismo ser divino, para manipularlo y hacerse as\u00ed\u00ad divinos. Tambi\u00e9n ellos quer\u00ed\u00adan encerrarse en unos mandamientos fijados para siempre, de un modo social, concretados en unas instituciones de poder que distinguen y definen lo que es bueno y lo que es malo. Pero la voz de los profetas les hizo descubrir que esos intentos eran en el fondo suicidas, pues les entregaban en manos de una falsa eternidad, reflejada en las ideas vac\u00ed\u00adas y en las estatuas muertas, destruyendo su m\u00e1s honda verdad como hombres libres en la historia. Por eso, el arte israelita se puede entender como expresi\u00f3n de una esperanza creadora que se refleja en la misma vida de los hombres, concebidos como imagen de Dios. El arte griego es m\u00e1s propio de los ojos que reposan en una estatua divina, descubriendo en ella el orden eterno de la realidad. Este es el arte que se expresa en los rasgos arm\u00f3nicamente perfectos de Apolo o Atenea, en los que encontramos y adoramos lo que siempre somos, en  eterna juventud y belleza, por encima del cambio de los tiempos, por encima de la muerte. Los griegos nos han educado para superar el miedo de la muerte, descubriendo y venerando la eternidad divina de los grandes valores de la belleza y la justicia, fijando as\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de esos valores, el bien y el mal, por encima de la existencia limitada de los hombres en la historia. El arte israelita es m\u00e1s propio del o\u00ed\u00addo que escucha sin cesar palabras nuevas, renunciando a fijar lo divino en unos rasgos ya hechos. Por eso, abre al hombre hacia el futuro de s\u00ed\u00ad mismo, en un camino arriesgado y bell\u00ed\u00adsimo de vida, en el que nunca se puede \u00abfijar a Dios\u00bb, ni distinguir de un modo inmutable lo que es bueno y es malo. El arte israelita nos lleva a descubrir y asumir la finitud de nuestra vida, siempre en camino, haciendo que aceptemos nuestra propia diferencia, pues nada de aquello que pensamos (imagen) o hacemos (ley) es definitivo, presencia de Dios. Esta oposici\u00f3n entre el poeta griego de los ojos y el profeta israelita del o\u00ed\u00addo es, sin duda, aproximada, pero nos ayuda a situar la vida y obra de Jes\u00fas, poeta y profeta, que supera la eternidad enga\u00f1osa de la idea (que es como estatua donde el tiempo se ha parado) y nos lleva a la vida que se da y que triunfa all\u00ed\u00ad donde asumimos la verdad concreta del tiempo, que es vida en medio de la muerte. Esa verdad del tiempo se expresa en la gratuidad y el servicio a los pobres. El arte de Jes\u00fas estar\u00e1 abierto a los pobres, rompiendo todos los sistemas de seguridad social; ser\u00e1 experiencia de vida regalada y de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. E. R. DODDS, Los griegos y lo irracional, Madrid 1960; A. J. HESCHEL, Los profetas IIII, Paid\u00f3s, Buenos Aires 1973; W. F. OTTO, Los dioses de Grecia, EUDEBA, Buenos Aires 1973.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Se entiende por e. la disciplina que estudia lo bello y el -> arte. Ahora bien, comoquiera que el arte y lo bello se manifiestan en el plano sensible, surge el problema de si hay y cu\u00e1les pueden ser las conexiones de tal disciplina con el \u00e1mbito de los valores transcendentes. La dificultad fue advertida muy pronto, independientemente del pensamiento cristiano. As\u00ed\u00ad Plat\u00f3n, en la Rep\u00fablica, condena el arte justamente por su car\u00e1cter sensible. Hay que decir, sin embargo, que la condenaci\u00f3n del arte va asociada, en el pensamiento de Plat\u00f3n, a la exaltaci\u00f3n de lo bello, que halla su m\u00e1s significativa interpretaci\u00f3n en el Simposio. All\u00ed\u00ad se trata de lo bello f\u00ed\u00adsico y natural, desde donde se puede ascender, por grados, a la belleza de orden espiritual, hasta llegar al supremo valor de la idea. El valor cat\u00e1rtico de lo bello est\u00e1, pues, en una dimensi\u00f3n suya metaf\u00ed\u00adsica que transciende lo meramente sensible. Tal posici\u00f3n halla sus presupuestos en la especulaci\u00f3n de Pit\u00e1goras, que establece una substancial dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de lo est\u00e9tico, en cuanto entiende la realidad como unida por los profundos lazos matem\u00e1tico-musicales de la armon\u00ed\u00ada. Una interpretaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de este tipo no ser\u00e1 seguida por el naturalismo aristot\u00e9lico, sino m\u00e1s bien por la ulterior especulaci\u00f3n cristiana medieval, que la tomar\u00e1 del platonismo y pitagorismo por mediaci\u00f3n del misticismo plotiniano. La atenci\u00f3n de algunos pensadores cristianos vuelve al valor sensible de lo bello, despreciado por Plat\u00f3n, pero justamente resaltado por Arist\u00f3teles, que en las manifestaciones sensibles del arte vio expresada la primac\u00ed\u00ada de la forma y la posibilidad de purificarse a trav\u00e9s de \u00e9l (Po\u00e9tica c. 14). Agust\u00ed\u00adn adopta una postura que no carece de dramatismo. Por una parte, \u00e9l se siente atra\u00ed\u00addo por el valor de lo bello sensible en sus formas m\u00e1s sublimes, como el arte y particularmente la m\u00fasica, y por otra parte huye de lo sensible como fuente de posible perturbaci\u00f3n para el \u00e1nimo en su \u00ed\u00admpetu hacia los supremos valores religiosos transcendentes (Con f es. 1.x, c. 33).<\/p>\n<p>En el sucesivo desarrollo del pensamiento cristiano durante la edad media no puede decirse que se perdiera el inter\u00e9s por la belleza sensible, tal como se expresa en el arte. Pero ese inter\u00e9s no se manifiesta tanto en los tratados de car\u00e1cter filos\u00f3fico cuanto en los de naturaleza t\u00e9cnica y cient\u00ed\u00adfica sobre las artes particulares. La filosof\u00ed\u00ada, en cambio, subray\u00f3 la categor\u00ed\u00ada metaf\u00ed\u00adsica de lo bello al concebirlo como un trascendental. Esta concepci\u00f3n lleg\u00f3 a su pleno desarrollo en el siglo xiii, y qued\u00f3 firmemente expresada en la Summa atribuida a Alejandro de Hales y en el tratado De pulchro et bono, de Alberto Magno (1243). Tom\u00e1s, en cambio, en su tratado De veritate (1256-59) no menciona expresamente lo bello entre los trascendentales. En la Summa (1266-71) aparece una nueva interpretaci\u00f3n de lo bello con car\u00e1cter gnoseol\u00f3gico y metaf\u00ed\u00adsico mediante la f\u00f3rmula: \u00abPulchra dicuntur, quae visa placent\u00bb (ST, i, q. 9 a. 5 ad 1). La importancia de poder atribuir un fundamento metaf\u00ed\u00adsico a las varias manifestaciones sensibles de lo bello y, en particular, de lo bello art\u00ed\u00adstico, est\u00e1 en que, de ese modo, se reconoce a la e. un valor objetivo que la sustrae a interpretaciones pseudopsicol\u00f3gicas y el campo est\u00e9tico queda incluido en una fundamentaci\u00f3n trascendental del mundo.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay que tener presente el hecho de que, desde el renacimiento, toda la est\u00e9tica moderna rechaza la gran s\u00ed\u00adntesis cristiana de los pensadores medievales y se aparta cada vez m\u00e1s de una interpretaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de lo bello. El inter\u00e9s se desplaza de las estructuras ontol\u00f3gicas de lo bello a lo que aporta el sujeto, sobre todo en la objetivaci\u00f3n de lo bello como obra de arte, ora tal aportaci\u00f3n deba entenderse como fantas\u00ed\u00ada ora como dimensi\u00f3n cognoscitiva. En el primer sentido se pronuncia la e. de G.B. Vico, que en la primera y segunda Scienza nuova (1725 y 1730) anticipa teor\u00ed\u00adas que luego fueron desarrolladas por J.G. Hamann en su Aesthetica in nuce (1762) y por J.G. Herder en sus Kritische W\u00fclder (1769) y su Abhandlung \u00fcber den Ursprung der Sprache (1772). En la segunda direcci\u00f3n, es decir, la que subraya el valor cognoscitivo del arte, se mueven la e. kantiana y la del idealismo. Eso sucede a partir de F.W.J. Schelling, que subraya la dimensi\u00f3n cognoscitiva del arte, hasta interpretarlo como el instrumento de la filosof\u00ed\u00ada misma (System des transzendentalen Idealismus, 1800). Lo bello desaparece como estructura metaf\u00ed\u00adsica, y queda absorbido por el arte como modo (aunque muy peculiar) de conocimiento. Una posici\u00f3n de este tipo aparece tambi\u00e9n en G.W.F. Hegel, que incluye el arte en el \u00e1mbito del esp\u00ed\u00adritu absoluto y, en ant\u00ed\u00adtesis dial\u00e9ctica con la religi\u00f3n (Enzyklopadie der philosophischen Wissenscbaften, 1817), le atribuye una posibilidad abiertamente cognoscitiva, la de constituir una encarnaci\u00f3n concreta del concepto, en cuanto el arte tiene la capacidad de transformar la idea en realidad d\u00e1ndole una dimensi\u00f3n sensible (Vorlesungen \u00fcber A., 1829). Ahora bien, el riesgo que un pensamiento orientado por la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica puede ver en interpretaciones del arte como la dada por Vico, Kant y el idealismo, es el de un subjetivismo radical. Este peligro crece por el hecho de que aqu\u00ed\u00ad la dimensi\u00f3n cognoscitiva, en virtud del car\u00e1cter creador del pensamiento, no est\u00e1 claramente separada de los elementos que brotan de la fantas\u00ed\u00ada. C\u00f3mo, sin embargo, ese peligro no es tan grande, se esclarece por el hecho de que el yo, su acci\u00f3n creadora y la actividad de la fantas\u00ed\u00ada, en virtud de su peculiar car\u00e1cter trascendental, poseen una \u00abobjetividad\u00bb supraindividual en el terreno de la intersubjetividad. Y, por otra parte, la dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y la conexi\u00f3n con lo absoluto no se pierden del todo por la reducci\u00f3n de lo est\u00e9tico al \u00e1mbito de lo cognoscitivo; pues, en el idealismo, el conocer, precisamente en cuanto acto creador, a la postre asume en s\u00ed\u00ad todo lo real y representa lo absoluto en su totalidad.<\/p>\n<p>Una amenaza mucho m\u00e1s grave a las posiciones metaf\u00ed\u00adsicas tradicionales viene de otro tipo de e. que hizo su irrupci\u00f3n despu\u00e9s del idealismo con el m\u00e9todo inductivo de G. Th. Fechner (Vorschule der A., 1876), ha llegado a su madurez a trav\u00e9s de los trabajos del positivismo, y todav\u00ed\u00ada en la actualidad es defendido bajo una nueva forma con la exigencia extrema de que la e. no sea entendida como una disciplina filos\u00f3fica, sino como una ciencia o, seg\u00fan la acertada f\u00f3rmula de Dessoir, como un complejo de ciencias (\u00ed\u0081sthetik und allgemeine Kunstwissenschaft, 1906). Las repercusiones peligrosas de semejante reducci\u00f3n de lo est\u00e9tico al plano de lo puramente sensible y \u00abcient\u00ed\u00adficamente\u00bb controlable han sido puestas de manifiesto por la reciente evoluci\u00f3n de la e. angloamericana, para la cual el arte termina siendo un signo destituido de todo contenido interno. Y, sin embargo, es de notar que tambi\u00e9n este tipo de interpretaci\u00f3n incluye en s\u00ed\u00ad elementos muy fecundos para corregir la tendencia, latente a menudo en las teor\u00ed\u00adas est\u00e9ticas de cu\u00f1o metaf\u00ed\u00adsico, a desentenderse demasiado aprisa de lo sensible, con riesgo de confundir abstracciones vac\u00ed\u00adas con conceptos universales. As\u00ed\u00ad acaece que aun los autores que hoy mantienen las antiguas posiciones metaf\u00ed\u00adsicas de la e., no pueden eximirse del confrontamiento con la concreta dimensi\u00f3n sensible. Aqu\u00ed\u00ad hemos de citar en primer lugar a Maritain, que en Art et scolastique (1920) propugna una radical adhesi\u00f3n a la teor\u00ed\u00ada medieval sobre lo bello como dimensi\u00f3n trascendental, pero insiste luego en la fusi\u00f3n de esta dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica con los datos comprobables sensiblemente. Esto queda acentuado m\u00e1s fuertemente todav\u00ed\u00ada en Creative Intuition in Art and Poetry (1953). C\u00f3mo no se trata de un caso aislado, lo prueba la insistencia con que otras tendencias, que defienden postulados metaf\u00ed\u00adsicos semejantes, fundamentan su investigaci\u00f3n cada vez m\u00e1s decididamente en lo sensible, empezando por L. Stefanini (Trattato di estetica, Brescia 1955) hasta L. Pareyson (Estetica, Teoria delta f ormativit\u00e1, Tn 1954) y el interesante ensayo de H.U. v. Balthasar, que ve en lo sensible, en cuanto representa el punto final de lo concretamente bello, un lugar en que Dios se manifiesta al hombre. Aqu\u00ed\u00ad aparece una convergencia de la e. y la teolog\u00ed\u00ada (Herrlichkeit 1-Iv, 1961ss). Cabr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n considerar, una vez establecido el valor de lo sensible, la posibilidad del enlace de la est\u00e9tica con la metaf\u00ed\u00adsica y, mediatamente, con la teolog\u00ed\u00ada. Pero esto, no a priori, sino a posteriori, es decir, no deduciendo lo sensible de una dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica previamente dise\u00f1ada, sino, m\u00e1s bien, aprehendiendo el _universal metaf\u00ed\u00adsico, lo absoluto, lo transcendente en medio de lo sensible mismo, que debe aparecer en su peculiaridad, en su rango, en su referencia a otras dimensiones y en sus l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: E. M\u00fcller, Geschichte der Theorie der Kunst bei den Alten (Br 1831-37); E. v. Hartmann, Die deutsche Asthetik seit Kant (B 1886); B. Croce, Estetica come scienza dell&#8217;espressione e linguistica generale II (Bari 1902), tr. cast.: Est\u00e9tica (Nueva V BA); J. Maritain, Art et scolastique (P 1920), tr. cast.: Arte y escol\u00e1stica (Club de L BA); P. Moos, Die deutsche Asthetik der Gegenwart, 2 vols. (B 1920-1931); G. Simmel, Zur Philosophie der Kunst (Potsdam 1922); M. de Munnynck, L&#8217;esth\u00e9tique de Saint Thomas (Mi 1923); P. H\u00fcberlin, Ailgemeine Asthetik (Bas 1929); E. de Bruyne, Esquisse d&#8217;une philosophic de Part (Bru 1930); A. Baeumler, Art. \u00abAsthetik\u00bb : Hdb. der Philosophie (Mn o. J.); K. Riezler, Traktat vom Sch\u00f3nen (F 1935); H. Nohl, Die i sthetische Wirklichkeit (1935, F 31916); K. Schilling, Das Sein des Kunstwerkes (F 1938); E. de Bruyne, Estudios de est\u00e9tica medieval, 3 vols. (Gredos Ma 1959); H. H. Groothoff, Untersuchungen \u00fcber die philosophische Wesensbezeichnung dar Kunst bei Plato und Aristoteles &#8230; (Dis. Kiel 1951); M. Heidegger, Der Ursprung des Kunstwerkes: Holzwege (F 1950, 41963); W. Weischedel, Die Tiefe im Antlitz der Welt. Entwurf einer Metaphysik der Kunst (T 1952); N. Hartmann, Asthetik (B 1953); K. Ulmer, Wahrheit, Kunst and Natur bei Aristoteles (T 1953); K. E. Gilbert &#8211; H. Kuhn, A History of Esthetics (Lo 31956); A. Hauser, Introducci\u00f3n a la historia del arte (Guad Ma 1969); H. Sedlmayr, Epocas y obras art\u00ed\u00adsticas, 2 vols. (Rialp Ma 1965); idem, El arte en la era t\u00e9cnica (Rialp Ma 1960); idem, El arte descentrado (Labor Ba 1959); idem, La revoluci\u00f3n del arte moderno (Rialp Ma 1957); R. Berlinger, Das Werk der Freiheit (F 1959); G. Morpurgo Tagliabue, L&#8217;esth\u00e9tique contemporaine (Mi 1960); F. Kaufmann, Das Reich des Sch\u00f3nen (St 1960); H. Kuhn, Wesen and Wirken des Kunstwerkes (Mn 1960); K. Schilling, Die Kunst (Meisenheim 1961); H. E. Bahr, Poiesis. Theologische Untersuchungen der Kunst (St 1961); H. U. v. Balthasar, Herrlichkeit. Eine theologische Asthetik I-1V (Ei 1961 ss); W. Perpeet, Antike Asthetik (Fr &#8211; Mn 1961); E. Grassi, Die Theorie des Sch\u00f3nen in der Antike (K\u00f3 1962), cf. W. Perpeet: PhR 13 [1965) 42-54; E. Gilson, Introduction aux arts du beau (P 1963); W. Sturmfels, Grundprobleme der Asthetik (Mn &#8211; Bas 1963); G. Nebel, Das Ereignis des Sch\u00f3nen (St 1963); A. Halder, Kunst and Kult (Fr &#8211; Mn 1964) (bibl.); H.-G. Gadamer, Wahrheit and Methode (T 21965); P. Cerezo, Arte, verdad y ser en Heidegger. La est\u00e9tica en el sistema de Heidegger (Ma 1963).<\/p>\n<p>Elisa Oberti<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[080] Ciencia, arte, t\u00e9cnica y filosof\u00ed\u00ada de la belleza en abstracto o en concreto. Lo abstracto se refiere al concepto de belleza y a las diversas teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas que han ido surgiendo a lo largo de la historia. Unas se centran m\u00e1s en los aspectos intelectuales de armon\u00ed\u00ada, proporci\u00f3n, perfecci\u00f3n y orden. Otras se orientan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESTETICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10740","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10740","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10740"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10740\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10740"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10740"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10740"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}