{"id":10745,"date":"2016-02-05T07:37:06","date_gmt":"2016-02-05T12:37:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etica\/"},"modified":"2016-02-05T07:37:06","modified_gmt":"2016-02-05T12:37:06","slug":"etica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etica\/","title":{"rendered":"ETICA"},"content":{"rendered":"<p>[300]<br \/>\n  Parte de la Filosof\u00ed\u00ada que estudia el comportamiento humano y establece los criterios que diferencian el bien del mal.<\/p>\n<p>     La Etica (ethos, costumbre) supone el planteamiento o formulaci\u00f3n de los principios en que se apoya el comportamiento, de la ley que lo rige, de la conciencia que lo juzga y de los actos concretos en los que se manifiesta.<\/p>\n<p>     En algunos autores se diferencia la Etica de la Moral. La Etica se rige exclusivamente por la raz\u00f3n, al ser rama de la Filosof\u00ed\u00ada. Y la Moral se identifica con la Teolog\u00ed\u00ada, la cual implica creencias y alusiones a la Revelaci\u00f3n, a la Escritura y a la fe.<\/p>\n<p>     La diferencia no es excluyente, ya que en cuestiones de conciencia la raz\u00f3n y la fe tienden, por la naturaleza de los juicios \u00e9ticos, a vincularse estrechamente. Pero, cuando se formulan estudios generales o razonamientos sistem\u00e1ticos, es frecuente que surja la necesidad de justificar los motivos de las opciones \u00e9ticas o morales. Es decir, la \u00e9tica se apoya en la sola naturaleza. En la moral se asume una iluminaci\u00f3n espiritual vinculada a la fe.<\/p>\n<p>     En la educaci\u00f3n de la conciencia (juicios pr\u00e1cticos) y de la sind\u00e9resis (principios generales) es conveniente llegar a cierta concordancia. Desde ambas dimensiones, el bien y el mal est\u00e1n claramente dibujados en la mente sana. Por eso se deben evitar excesivas y sutiles distinciones en beneficio de una mejor ordenaci\u00f3n de la conducta.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. moral)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica, universalizante e intersubjetiva de la experiencia moral propia y ajena.<\/p>\n<p>Esto se lleva a cabo a partir de la  descripci\u00f3n del fen\u00f3meno moral que se presenta a cada uno de los seres humanos como irreductible: entre las muchas acciones que proyectamos y realizamos hay por lo menos algunas que no juzgamos primordialmente como eficaces o placenteras, sino como buenas o malas. Y damos esta valoraci\u00f3n con un juicio (de conciencia) en el que comparamos la acci\u00f3n con un c\u00f3digo especial no escrito de reglas. La intenci\u00f3n contenida en la acci\u00f3n ser\u00e1 de generosidad, de desinter\u00e9s, de imparcialidad, o de todo lo contrario a esto. La acci\u00f3n que llamamos moral guardar\u00e1 siempre adem\u00e1s una relaci\u00f3n (una finalizaci\u00f3n) con una persona en cuanto tal: en algunos casos, el mismo agente, que se desdobla idealmente, pero que no por eso es menos real. Puede decirse entonces que el fen\u00f3meno moral consiste en la experiencia que viven todos los hombres (y que han aprendido a  trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y de la cultura) de que algunas de las acciones que realizan repercuten en otras personas de modo particular. De hecho, vinvula a ellas la intenci\u00f3n de querer el bien o el mal de los otros; adem\u00e1s lo que hacen corresponde al bien de los  cuanto que intentan corregir lo que est\u00e1 equivocado. La intenci\u00f3n y el acto son objeto de un juicio de con aplica normas especiales, guardadas en un c\u00f3digo en gran parte escrito, pero normalmente presente al que act\u00faa.<\/p>\n<p> Enseguida se da uno cuenta de que para hablar del fen\u00f3meno moral se utiliza un lenguaje muy parecido estructuralmente al lenguaje jur\u00ed\u00addico. Es un lenguaje normativo, axiol\u00f3gico y valorativo. Incluso lo que expresamos con un lenguaje aparentemente (o sea, gramaticalmente) descriptivo, si se refiere al fen\u00f3meno moral, puede reducirse al lenguaje valorativo\/prescriptivo en general: \u00abNo puede tolerarse que haya gente que pasa hambre en nuestra soociedad\u00bb es gramaticalmente descriptivo, pero sem\u00e1nticamente (significado) expresa un juicio valorativo sobre nuestra sociedad y por tanto expresa tambi\u00e9n un valor que sirve de base para pronunciar un juicio. Implica adem\u00e1s, l\u00f3gicamente (no de hecho), la norma: \u00abTenemos que hacer algo\u00bb, o bien: \u00abEl gobierno tiene que hacer algo para evitar en adelante esta situaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p> As\u00ed\u00ad pues, el fen\u00f3meno moral constituye el objeto de la \u00e9tica y por tanto est\u00e1 a nivel sem\u00e1ntico cero. La \u00e9tica que reflexiona sobre ello es la \u00e9tica normativa, que est\u00e1 a nivel sem\u00e1ntico uno. El nivel ulterior de reflexi\u00f3n, donde el nivel uno se convierte a su vez en objeto, es el nivel sem\u00e1ntico dos, que es llamado meta\u00e9tica. Una \u00e9tica debe saber distinguir entre el nivel donde se determinan o se fijan las normas, su estructura y su relaci\u00f3n con otros principios m\u00e1s generales como los valores (nivel normativo), y el nivel metanormativo, donde se reflexiona sobre las estructuras de la misma \u00e9tica normativa. En este segundo nivel es muy importante que se plantee expresamente el problema del lenguaje y de la epistemolog\u00ed\u00ada moral de la que se sirve. Tambi\u00e9n son esenciales el problema de las relaciones entre el conocimiento del cosmos (ontolog\u00ed\u00ada), del hombre (antropolog\u00ed\u00ada)  y del ser (metaf\u00ed\u00adsica) con la propia teor\u00ed\u00ada \u00e9tica.<\/p>\n<p> Actualmente se da mucha importancia a los problemas relativos a los cambios y a las reformulaciones de los c\u00f3digos normativos, y a los que se refieren a la jerarqu\u00ed\u00ada de la tabla de los valores, dado el momento de paso a la era postindustrial y al pluralismo real de las visiones del mundo. Al mismo tiempo son de extrema importancia los problemas relativos a la transmisi\u00f3n de los valores.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n \u00e9tica que podemos  apreciar nosotros, primero como tradici\u00f3n sapiencial y luego como literatura moral expl\u00ed\u00adcita,- tiene tres milenios de historia y ha afectado a todas las llamadas culturas superiores. No es de extra\u00f1ar que existan numerosas teor\u00ed\u00adas sobre la misma \u00e9tica. Las posiciones van estando m\u00e1s lejanas en la medida en que son m\u00e1s abstractas. Por eso hoy hay &#8211; pocos autores que sostengan la tesis de que las proposiciones morales son a-\u00e9ticas, es decir, que pueden ser verdaderas o falsas. Para la mayor parte de los autores son v\u00e1lidas o menos v\u00e1lidas. Una teor\u00ed\u00ada \u00e9tica se caracteriza adem\u00e1s por el modo en que define el juicio de bondad moral: \u00bfexpresa s\u00f3lo una convenci\u00f3n social, un gusto o sentimiento, una utilidad a largo plazo o una intuici\u00f3n intelectual\/sentimental de lo verdadero?<br \/>\nA comienzos de los a\u00f1os 90 la posibilidad de las intervenciones gen\u00e9ticas sobre el hombre y la capacidad demostrada de destrucci\u00f3n progresiva del ecosistema ha vuelto a plantear un problema cl\u00e1sico de la \u00e9tica: el de la relaci\u00f3n responsable con la propia naturaleza (estructura profunda) y con la naturaleza que nos rodea, mientras  que el bienestar econ\u00f3mico alcanzado en los pa\u00ed\u00adses del ex Primer Mundo ha hecho evidente el problema del sentido de la propia existencia, y ~ por tanto de Dios (y de la religi\u00f3n como agencia \u00e9tica, por lo menos).<\/p>\n<p> F. Compagnoni<\/p>\n<p> Bibl.: Conceptos fundamentales de \u00e9tica teol\u00f3gica, Trotta, Madrid 1992; M. Scheler Etica, 2 vols., 1941-1942; J L, Aranguren, Etica, Alianza, Madrid 1979: D. von Hildebrand, Etica, Ed. Encuentro. Madrid 1984:<br \/>\nY Camps &#8211; O. Guariglia &#8211; F Salmer\u00f3n, Concepciones de la \u00e9tica, Trotta, Madrid 1992;Y Camps (ed.), Historia de la \u00e9tica. 3 vols.,  Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona 1988-1990.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>A) Etica filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>B) Etica b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>C) Etica teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>D) Etica de situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A) ETICA FILOS\u00ed\u201cFICA<\/p>\n<p>I. Concepto e historia<br \/>\nLa historia de la filosof\u00ed\u00ada es inseparable de la filosof\u00ed\u00ada porque \u00e9sta es constitutivamente hist\u00f3rica. Pero a la \u00e9. su historia le es esencial en otro sentido adem\u00e1s de \u00e9ste. En efecto, el hombre puede hacer filosof\u00ed\u00ada pero puede tambi\u00e9n no hacerla. La filosof\u00ed\u00ada es un acontecimiento que ha ocurrido dentro de la historia del hombre, que empez\u00f3 en una fecha determinada de esta historia y que puede cesar en cualquier otra; acontecimiento que, por otra parte, aun dentro de esta zona temporal, s\u00f3lo algunos, no todos los hombres realizan. El hombre necesita, s\u00ed\u00ad, tener siempre una m\u00e1s o menos incipiente o tosca cosmovisi\u00f3n o imagen del mundo, pero \u00e9sta no tiene por qu\u00e9 ser filos\u00f3fica (puede, p. ej., ser puramente religiosa). En cambio los hombres de todos los tiempos, todos y cada uno de los hombres, por poco o nada fil\u00f3sofos que sean, tienen que \u00abconducirse\u00bb, tienen que dar un sentido determinado a su existencia y, para ello, proyectar primero lo que van a hacer y realizarlo a continuaci\u00f3n, elegir entre varias posibilidades, ejecutar unos actos y abstenerse de otros, tomar decisiones y adquirir h\u00e1bitos, asumir o modificar actitudes, hacer cosas y, a la vez, ir haciendo su propia vida y a s\u00ed\u00ad mismos&#8230; En suma, el hombre, todo hombre, como veremos luego con mayor rigor, es siempre, inevitablemente moral, en el sentido primario de esta palabra. Es el responsable de su vida, puesto que la hace, y haci\u00e9ndola responde con ella y de ella.<\/p>\n<p>El hombre se hace a s\u00ed\u00ad mismo a lo largo de su vida y la humanidad a lo largo de su historia. Este sentido, individual y social, hist\u00f3rico siempre, es el primario de la palabra \u00abmoral\u00bb; moral vivida, moral que no consiste a\u00fan en Ocwp1a sino en la praxis del hacerse (agere) a s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s del hacer (lacere) cosas.<\/p>\n<p>Tenemos pues, ante todo, esta realidad moral que consiste en el \u00abconducirse\u00bb, en el \u00abquehacer\u00bb de la vida. Ahora bien, los hombres han hecho su vida y se conducen, no arbitrariamente, sino conforme a determinadas formas de vida o patterns. Estas formas de vida muy de tiempo en tiempo son originales, y luego las formas originales se convierten en modelos reconocidos. Pero, por lo general, las formas de vida consisten en pautas o modelos de comportamiento recibidos hist\u00f3ricamente a trav\u00e9s de la cultura. En este segundo sentido la palabra \u00abmoral\u00bb, no significa ya el puro \u00abquehacer\u00bb como individual invenci\u00f3n de la vida, sino la ejecuci\u00f3n de \u00e9sta conforme a unas \u00abreglas morales\u00bb o mores. Estos mores, estas pautas de comportamiento no tienen todav\u00ed\u00ada nada que ver con la filosof\u00ed\u00ada moral o \u00e9., que se desarrolla despu\u00e9s (si es que llega a desarrollarse), ya no como moral inmediatamente vivida, sino como reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre el comportamiento moral del hombre. Hemos distinguido pues tres sentidos de la palabra \u00abmoral\u00bb, de los cuales, el primero ha permanecido hasta ahora oculto para la filosof\u00ed\u00ada moral, pese a su primordial importancia. La filosof\u00ed\u00ada moral trabaja siempre &#8211; consciente o inconscientemente &#8211; sobre los datos de una moral (en el segundo sentido) ya existente.<\/p>\n<p>En virtud de esta dependencia de la filosof\u00ed\u00ada moral respecto de la vida moral, se comprende bien ahora la importancia de la historia de la moral y la necesidad de tener de \u00e9sta un concepto suficientemente amplio para que quepan en \u00e9l la moral vivida y la moral filos\u00f3fica. Una historia de la pura filosof\u00ed\u00ada moral, es decir, de las teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas sobre la moral, ser\u00ed\u00ada una pura historia de ideas, desarraigadas del suelo real donde han ido brotando. Y, por el contrario, una mera historia de los mores no pasa de ser simple acarreo positivista de informaciones materiales.<\/p>\n<p>Una historia de la moral, en el sentido plenario de la palabra, que por un lado se apropie los importantes descubrimientos de la -a antropolog\u00ed\u00ada social o cultural y de la historia general, y, por otro lado, recoja las aportaciones de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica (y de la prefilos\u00f3fica, p. ej., la de los moralistas), poniendo de manifiesto su relaci\u00f3n directa con la realidad moral del medio hist\u00f3rico y \u00e9tico, est\u00e1 a\u00fan por hacer.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, es trabajosa pero no dif\u00ed\u00adcil de hacer. P. ej., la \u00e9. de Arist\u00f3teles (->aristotelismo) -cronol\u00f3gicamente la primera filosof\u00ed\u00ada moral sistem\u00e1ticamente elaborada- es casi mera reflexi\u00f3n sobre la eticidad griega, y el cuadro de las &#8211;>virtudes cardinales presentado en la Etica a Nic\u00f3maco es el de las virtudes realmente viv\u00ed\u00addas como tales por los helenos a lo largo de su historia y en los diferentes per\u00ed\u00adodos de la misma. El intento aristot\u00e9lico de presentar, por decirlo as\u00ed\u00ad, la enciclopedia moral griega, es el \u00faltimo esfuerzo por salvaguardar la forma de convivencia moral de la polis. Su fracaso da lugar en una \u00e9poca de nuevas y mucho m\u00e1s amplias y poderosas organizaciones pol\u00ed\u00adticas, a los sistemas del -a estoicismo y del epicure\u00ed\u00adsmo, que son dos modos diferentes de retraerse a la interioridad y de renuncia a una aut\u00e9ntica moral pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>El cristianismo consisti\u00f3, desde el punto de vista que aqu\u00ed\u00ad importa, en una reforma radical y un enriquecimiento fabuloso de la moral. A partir de \u00e9l, la vida cobra un sentido nuevo, del que s\u00f3lo imperfectamente se ha hecho cargo hasta ahora la filosof\u00ed\u00ada moral. La \u00e9poca moderna, al caer en una filosof\u00ed\u00ada moral meramente imitativa de la cl\u00e1sica greco-latina, perdi\u00f3 toda adecuaci\u00f3n a la realidad de su tiempo. Este an\u00f3malo estado de cosas, en el que una moral nueva no encontr\u00f3 traducci\u00f3n filos\u00f3fica, dur\u00f3 hasta Kant. Kant sustituy\u00f3 la moral del bien y de la felicidad fundamentada en la -> naturaleza del hombre, por una moral centrada en el puro deber, en la conciencia individual de \u00e9ste y en un formalismo vaciado de todo contenido concreto. Hegel, que ha sido el Arist\u00f3teles de nuestro tiempo, en el sentido de que tambi\u00e9n \u00e9l ha presentado una enciclopedia filos\u00f3fica y \u00e9tica, considera la moral kantiana como un m\u00e9ro \u00abmomento\u00bb de su sistema \u00e9tico. La moralidad, en el sentido kantiano, es abstracta, o sea, est\u00e1 separada de la realidad; es sublime, pero individualista e ineficaz. Esa moralidad queda superada en la eticidad, es decir, en el orden objetivo y supraindividual del Estado. Hegel desemboca as\u00ed\u00ad en el tema, enormemente actual en nuestros d\u00ed\u00adas, de una e. social, que lo sea constitutivamente y no como simple agregado o mera aplicaci\u00f3n de una filosof\u00ed\u00ada moral general de car\u00e1cter individualista. Los dos sistemas \u00e9ticos que m\u00e1s hondamente han penetrado en la conciencia moral com\u00fan, el &#8211;marxismo y el &#8211;>existencialismo, proceden de Hegel. Marx retuvo de \u00e9l ese car\u00e1cter transindividual o social de lo moral y rechaz\u00f3 su idealismo. La reacci\u00f3n de Kierkegaard fue, por el contrario, personalista, pero tambi\u00e9n ant\u00fcdealista y existencial. La s\u00ed\u00adntesis de lo personal y lo social es una de las grandes tareas morales que incumben a nuestro tiempo. Los representantes de un -a socialismo humanista, ciertas obras del existencialismo socialista, como la Critique de la raison dialectique de Sartre, y la actitud de los mejores pensadores cristianos de hoy, son expresiones de la conciencia de que falta esta s\u00ed\u00adntesis y del esfuerzo por conseguirla.<\/p>\n<p>II. Moral como estructura en sentido antropol\u00f3gico y social<br \/>\nEl hecho de que el hombre ha de hacer su vida &#8211; seg\u00fan dec\u00ed\u00adamos antes &#8211; significa, negativamente, que \u00e9l no la recibe terminada. Una descripci\u00f3n del comportamiento humano en contraste con el del animal, nos aclarar\u00e1 la distinci\u00f3n entre una vida que ha de hacerse y otra hecha. El comportamiento vital, lo mismo del hombre que del animal, es desencadenado por un est\u00ed\u00admulo en relaci\u00f3n con la correspondiente estructura psicobiol\u00f3gica, y se ajusta perfectamente a \u00e9l. En el hombre, en cambio, no siempre se da esta conexi\u00f3n directa, esta \u00abcontig\u00fcidad\u00bb, como la llaman los conductistas, entre est\u00ed\u00admulo y respuesta. El organismo humano, demasiado complicado, demasiado formalizado, no puede dar espont\u00e1nea e inmediatamente respuesta adecuada y queda en suspenso ante el est\u00ed\u00admulo, es libre ante \u00e9l. Pero esta situaci\u00f3n es insostenible y el animal humano, para su viabilidad, necesita salir de ella. \u00bfC\u00f3mo? Mediante la inteligencia, tomada esta palabra en el sentido funcional de hacerse cargo de la situaci\u00f3n y convertir el est\u00ed\u00admulo en realidad estimulante. La respuesta a ella tiene que producirse tambi\u00e9n, claro est\u00e1, en el caso del hombre, pero ahora ya no le viene dada por el organismo, sino que ha de darla \u00e9l. Aqu\u00ed\u00ad desaparece la contig\u00fcidad entre las dos realidades del est\u00ed\u00admulo y la respuesta, pues entre una y otra se introduce la irrealidad o \u00abvariable intermedia\u00bb (por seguir usando el lenguaje conductista), que es la posibilidad puesta en juego. Los est\u00ed\u00admulos, gracias a la funci\u00f3n proyectante de la inteligencia, que inventa o saca posibilidades de ellos, sirven al hombre para el quehacer de sus actos. Ahora bien, las posibilidades, siendo \u00abirreales\u00bb o inventadas por la inteligencia, pueden ser muchas y, por tanto, se requiere una elecci\u00f3n entre ellas. En cada caso el hombre elige entre los varios proyectos imaginados. He aqu\u00ed\u00ad la segunda dimensi\u00f3n de la ->libertad humana: libertad ya no, como vimos antes, del engranaje est\u00ed\u00admulo-respuesta, sino libertad para preferir entre las diversas posibilidades de realidad. Y este proceso de preferencia o elecci\u00f3n no ocurre una sola vez, claro est\u00e1, sino que se repite a lo largo de la vida. Todos los actos verdaderamente humanos (los actus humani de los escol\u00e1sticos) son decididos de este modo; y as\u00ed\u00ad, acto tras acto se va decidiendo, se va haciendo la vida entera. Las posibilidades sucesivamente preferidas van siendo realizadas. Pero realizadas, \u00bfd\u00f3nde? Por supuesto en la realidad exterior a m\u00ed\u00ad, en el mundo; pero tambi\u00e9n &#8211; y \u00e9sta es la vertiente que aqu\u00ed\u00ad nos importa, porque es la vertiente moral &#8211; en s\u00ed\u00ad mismo, de modo que quedan incorporadas a mi propia realidad. As\u00ed\u00ad se comprende este car\u00e1cter constitutivamente moral del hombre, responsable de sus actos porque los proyecta y realiza libremente; pero con una parad\u00f3jica libertad necesaria, pues, seg\u00fan vio ya Ortega y Gasset, somos \u00aba la fuerza libres\u00bb. Esta moral como estructura e incorporaci\u00f3n consiste a la vez en el \u00abquehacer\u00bb o ir haciendo libremente mi vida y en mi vida tal como va quedando hecha. Lo moral produce as\u00ed\u00ad una \u00absegunda naturaleza\u00bb, como dec\u00ed\u00ada Arist\u00f3teles, o sea, una aut\u00e9ntica realidad: el ethos, car\u00e1cter o personalidad moral que he conquistado o adquirido viviendo.<\/p>\n<p>Pero ya adelant\u00e1bamos al principio que los actos humanos no tienen siempre, ni mucho menos, este car\u00e1cter de pura invenci\u00f3n de posibilidades y elecci\u00f3n entre ellas. Las situaciones humanas, aunque irrepetibles y \u00fanicas, presentan semejanzas entre s\u00ed\u00ad. Otros hombres, antes que yo, se vieron en una situaci\u00f3n parecida a la m\u00ed\u00ada. Si yo s\u00e9 de antemano lo que hicieron en ella, puedo echar mano de su respuesta sin necesidad de inventarla por m\u00ed\u00ad mismo. Ahora bien, la -> cultura consiste precisamente en el repertorio total de respuestas a la vida que est\u00e1n a nuestra disposici\u00f3n. Estas respuestas objetivadas se convierten en pautas o patrones de comportamiento para nuestros actos. Pero si, como hicimos antes, del orden de los actos tomados aisladamente, pasamos al de la vida en su totalidad unitaria, nos encontramos con que tambi\u00e9n es lo m\u00e1s frecuente que los seres humanos nos limitemos a elegir entre los varios patrones de existencia, estados, vocaciones, profesiones, que nos proporciona como posibles la cultura a la que pertenecemos. As\u00ed\u00ad, pues, es verdad que nos hacemos a nosotros mismos, pero tambi\u00e9n lo es que la sociedad en que vivimos y el mundo hist\u00f3rico-cultural a que pertenecemos, en buena medida -pero no hasta el punto de eximirnos completamente de responsabilidad individual-, nos hacen. Y esto tanto positiva como negativamente, tanto brind\u00e1ndonos posibilidades reales, que por nosotros solos nunca podr\u00ed\u00adamos haber alcanzado, como cercen\u00e1ndonos otras, y dej\u00e1ndolas reducidas a proyectos irrealizables, a meros ensue\u00f1os o castillos en el aire. Y en el orden social ocurre lo mismo que en el cultural (en realidad, s\u00f3lo por abstracci\u00f3n pueden distinguirse el uno del otro). Las posibilidades reales y no meramente nominales, las oportunidades, como suele decirse, que la sociedad da a los diferentes hombres son, suelen ser, atrozmente desiguales. Bajo la apariencia de unas pautas de comportamiento, unos mores y unos \u00abderechos\u00bb comunes a todos, hay en la sociedad una gran heterogeneidad, grupos y clases enteros oprimidos o marginados, individuos de cuya inadaptaci\u00f3n e \u00ed\u00adndole asocial no son ellos los principales y, menos todav\u00ed\u00ada, los \u00fanicos responsables.<\/p>\n<p>III. El momento indicativo y el momento imperativo<br \/>\nDemos ahora un nuevo paso dentro todav\u00ed\u00ada de este plano de la moral como estructura. Hemos visto que son constitutivas del comportamiento humano la libertad y la elecci\u00f3n o, dicho de otro modo, que el hombre es libre a la fuerza y que tiene que hacer por s\u00ed\u00ad mismo su propia vida, bien individual, bien socialmente. Parece sin embargo que, sobre todo si adoptamos ese segundo punto de vista, el hombre podr\u00ed\u00ada desembarazarse de esta necesidad de ser libre o de elegir, que puede llegar a experimentarse como una carga. La explicaci\u00f3n de la facilidad con que los hombres se someten a la tiran\u00ed\u00ada, del triunfo del \u00abGran Inquisidor\u00bb y de la existencia de un ideal de vida consistente en la \u00abesclavitud dorada\u00bb, estriba en que delegar la libertad es -en cierto modo- c\u00f3modo. Hacer lo que se hace (Heidegger), ir, como Vicente, donde va la gente (Ortega y Gasset), seguir por modo conformista los usos y preceptos establecidos, indudablemente simplifica la vida. Pero simplificar la vida, aparte de que sea condenable, es ilusorio como descarga total de la responsabilidad. Por de pronto para renunciar a la libertad es menester enajenarla, lo cual constituye ya un acto de decisi\u00f3n, que seguimos confirmando con nuestra aceptaci\u00f3n mientras continuamos sometidos a esa situaci\u00f3n. El ideal de vida del perro dom\u00e9stico, bien alimentado, frente al lobo hambriento (por emplear la imagen de la f\u00e1bula), nunca es enteramente accesible al hombre, pues, aun cuando enajenemos nuestra libertad pol\u00ed\u00adtica y social, mientras no perdamos funcionalmente nuestra condici\u00f3n misma de hombres, siempre nos quedar\u00e1 un \u00e1mbito, m\u00e1s o menos reducido, de libertad, responsabilidad y necesidad de elegir.<\/p>\n<p>Lo cual nos permite introducir en el seno mismo de la moral como estructura, es decir, sin traspasar todav\u00ed\u00ada sus l\u00ed\u00admites, la distinci\u00f3n entre un momento indicativo y un momento imperativo, el segundo de los cuales va inserto en el primero. Si el hombre, como hemos visto, tiene que proyectar o anticipar lo que va a ser, esto ocurre porque \u00e9l mismo consiste precisamente en la distancia o polaridad entre lo que es y lo que va a ser. Al esfuerzo por superar esa distancia lo llamamos deber, y la transformaci\u00f3n de \u00e9sta en ruptura es la culpa. Pero advi\u00e9rtase que no se trata, como en el sistema kantiano, de la separaci\u00f3n de dos \u00f3rdenes diferentes, el orden ontol\u00f3gico del ser y el orden deontol\u00f3gico del deber, sino de una unidad, por as\u00ed\u00ad decir, escindida o desgarrada. Toda una serie de estructuras antropol\u00f3gicas, el proyecto, la vocaci\u00f3n, el sentido teleol\u00f3gico general de la existencia, la conciencia moral, el sentido del deber y, en otro plano, fen\u00f3menos como el descontento, la concupiscencia, la insatisfacci\u00f3n y la nostalgia, son otras tantas manifestaciones de este parad\u00f3jico modo de ser del hombre.<\/p>\n<p>El momento imperativo puede ser considerado, por su parte, de dos maneras diferentes: bien, seg\u00fan acabamos de hacerlo, de modo puramente estructural, puramente formal; o bien, tomando en consideraci\u00f3n la materia concreta, el contenido del imperativo. Si hacemos esto \u00faltimo ingresamos ya en el \u00e1mbito de la moral como contenido, de la que tratamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. El formalismo moral y el contenido meta\u00e9tico de la moral<br \/>\nHasta ahora hemos visto exclusivamente c\u00f3mo el hombre, quiera o no, tiene que hacerse individual y colectivamente; pero nada hemos dicho sobre lo que debe hacer para ser bueno y no ser malo. A partir de Kant se ha tratado de esquivar el problema del contenido mediante el formalismo, seg\u00fan el cual la moral consistir\u00ed\u00ada simplemente en el c\u00f3mo y no en lo qu\u00e9 hacemos, en la forma y no en la materia, en la estructura y no en el contenido. Pero la verdad es que tanto en el formalismo procedente de Kant como en el formalismo existencialista, m\u00e1s o menos subrepticiamente se predica una materia moral. As\u00ed\u00ad en Kant se predica el contenido moral del cristianismo protestante, y en Sartre se proclama el del &#8211; > ate\u00ed\u00adsmo como liberaci\u00f3n de Dios, el tirano imaginario, y el del marxismo, como liberaci\u00f3n de todos los tiranizados explotados.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n entre los pretendidos formalismos morales de Kant y de Sartre es instructiva. Uno y otro han surgido dentro de situaciones hist\u00f3ricas muy importantes desde el punto de vista de la cr\u00ed\u00adtica a la religi\u00f3n. La \u00e9poca de Kant fue la primera, dentro de la historia occidental en que se impuso el &#8211;> de\u00ed\u00adsmo, en forma solamente minoritaria, pero eficaz. La \u00e9poca de Sartre es la primera era del -> ate\u00ed\u00adsmo (antite\u00ed\u00adsta). Antes de ellas el de\u00ed\u00adsmo y el ate\u00ed\u00adsmo eran opiniones aisladas de algunos individuos. A partir de la ->ilustraci\u00f3n y de nuestro tiempo respectivamente, se convierten en actitudes desde las que se act\u00faa. El elemento religioso -en forma negativa- suministra en ambos casos, como se ve, el contenido de la moral. Hasta dichos sistemas, la religi\u00f3n ven\u00ed\u00ada haciendo eso en forma positiva. Prescindiendo de la historia antigua, desde Jes\u00fas el -> cristianismo, en sus distintas formas, ha ido proveyendo de materia a la moral occidental. Los diferentes deberes, las diversas virtudes, han sido esclarecidos hist\u00f3ricamente, en una lenta comprensi\u00f3n del contenido moral cristiano. Y por primera vez en nuestro tiempo el cristianismo comienza a descubrir el profundo sentido social de su propio mensaje.<\/p>\n<p>Pero ser\u00ed\u00ada unilateral el considerar que el contenido de la moral procede exclusivamente de la -> religi\u00f3n. La -> secularizaci\u00f3n de la vida, iniciada ya en la baja edad media e incrementada a partir del renacimiento y, sobre todo, de la ilustraci\u00f3n, ha dado lugar a una moral completamente intramundana, muchas de cuyas exigencias -p. ej., laboriosidad y explotaci\u00f3n del mundo y de las fuerzas naturales, bienestar y distribuci\u00f3n justa de los bienes &#8211; son, sin embargo, leg\u00ed\u00adtimas. Tanto el contenido religioso, como este otro que con una expresi\u00f3n gen\u00e9rica podr\u00ed\u00adamos llamar social, son descubiertos, no por el pensamiento filos\u00f3fico, ni por el pensamiento \u00e9tico, sino por la experiencia a trav\u00e9s de la historia. Ahora bien, si el contenido de la moral es meta\u00e9tico, en el sentido de metafilos\u00f3fico, \u00bfc\u00f3mo puede apropi\u00e1rselo la \u00e9. o filosof\u00ed\u00ada moral sin perder su subsistencia propia o su autonom\u00ed\u00ada? Esta pregunta plantea el doble problema de la relaci\u00f3n de la \u00e9. con la historia y con la religi\u00f3n. Empecemos por esta \u00faltima.<\/p>\n<p>Como parte de la filosof\u00ed\u00ada, la \u00e9. no puede partir de la religi\u00f3n, sino que ha de proceder por la sola luz de la raz\u00f3n. Pero con ella puede descubrir la realidad del -> mal en el mundo y la indigencia del hombre, el sentido dram\u00e1tico de la vida y el car\u00e1cter \u00abmisterioso\u00bb o \u00ababsurdo\u00bb de la -> muerte. Estos fen\u00f3menos, y otros que podr\u00ed\u00adamos enumerar, inducen a la \u00e9. a cobrar conciencia de su insuficiencia filos\u00f3fica, con lo cual le hacen posible su apertura a la religi\u00f3n. Pero advi\u00e9rtase que el problema no se reduce a superponer el orden suprafilos\u00f3fico de la religi\u00f3n al orden filos\u00f3fico de la e., sino que la \u00e9tica es, por lo que se refiere a la materia moral, insuficiente en su propio orden. El contenido de la moral procede, al menos parcialmente, como hemos visto, de la religi\u00f3n. La \u00e9. entonces, al consistir en reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre una moral cuyo contenido es ya religioso, llega siempre tarde, por decirlo as\u00ed\u00ad. Es decir, no se trata simplemente de que la \u00e9., despu\u00e9s de haber recorrido sola una parte del camino, llegue un momento en que sienta la necesidad de abrirse a la religi\u00f3n. El problema es m\u00e1s grave. En el plano del contenido, la \u00e9. est\u00e1 ya abierta necesariamente a la religi\u00f3n, desde que empieza a moverse.<\/p>\n<p>Por otra parte, en lo que se refiere a la relaci\u00f3n de la \u00e9tica con la historia nos encontramos con que, como hemos dicho, el contenido de la moral no est\u00e1 ya ah\u00ed\u00ad, dado de una vez, sino que en su forma concreta se va esclareciendo hist\u00f3ricamente. La e. tradicional apela al concepto de -> ley natural. Pero actualmente la filosof\u00ed\u00ada moral est\u00e1 muy lejos de poder presentarnos un sistema indiscutible de la ley natural.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo salir de esta dificultad planteada a la \u00e9. por la imposibilidad de dominar filos\u00f3ficamente el contenido de la moral? Si aspiramos a una \u00e9. estrictamente filos\u00f3fica no hay m\u00e1s que una salida posible: la renuncia al contenido y la constituci\u00f3n de la \u00e9. como ciencia puramente formal o estructural. Vimos antes que el formalismo moral es imposible; pero la imposibilidad del formalismo moral debe ser ciudadosamente distinguida de la posibilidad &#8211; y aun necesidad filos\u00f3fica &#8211; de un formalismo \u00e9tico.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los problemas principales de esta \u00e9. formal o estructural? En su mayor parte ya nos hemos referido a ellos. Con relaci\u00f3n al contenido moral dicha \u00e9. tendr\u00e1 que mostrar: 1) su necesidad; 2) su car\u00e1cter meta\u00e9tico, y 3) su posibilidad l\u00f3gica, que es el problema fundamental de la \u00e9tica kantiana y de la \u00e9tica anglosajona contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Para terminar conviene insistir en la necesidad de un claro deslinde entre el objeto material de la moral y el objeto formal de la \u00e9. o filosof\u00ed\u00ada moral. Esta segunda, lejos de \u00abrepetir\u00bb en el plano sistem\u00e1tico cuanto la primera abarca en forma espont\u00e1nea y vital, ha de restringirse a una consideraci\u00f3n puramente estructural de lo moral. Esta limitaci\u00f3n, este \u00abformalismo\u00bb, es el precio que la \u00e9. tiene que pagar para seguir siendo filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Con todo, como ya hemos insinuado (cf. tambi\u00e9n M. Scheler particularmente), este formalismo no es plenamente formal, sino que es estructuraci\u00f3n de un contenido. Dios, \u00faltimo fundamento de toda \u00e9., la esencia del hombre (como esp\u00ed\u00adritu y libertad, en concreto de cara a la inmortalidad) y las permanentes exigencias fundamentales de la \u00e9. que de ah\u00ed\u00ad se derivan, son cognoscibles y permiten, es m\u00e1s, exigen una \u00e9., que puede formularse no s\u00f3lo de manera puramente formal, sino, en cierto modo muy indeterminada, tambi\u00e9n en cuanto a su contenido material. Desde la esencia del pensamiento racional el contenido positivo puede formularse de una manera m\u00e1s bien negativa, con prohibiciones que tienen validez siempre y en todas partes (-> \u00e9tica de situaci\u00f3n). Pero tambi\u00e9n ciertas redacciones (como la \u00abregla de oro\u00bb) no son meramente formales, en cuanto pretenden mantener al hombre abierto en su trascendencia hacia Dios y, as\u00ed\u00ad, para el absoluto valor personal del pr\u00f3jimo. Sobre esto, v\u00e9ase una exposici\u00f3n m\u00e1s extensa en -> acto moral, &#8211;> antropolog\u00ed\u00ada, -> autoridad, -~ bien, &#8211;> bien com\u00fan, -+ sociedad, -~ ley, -~ hombre, derechos del -> hombre, -~ derecho natural, -+ persona, fin del -> hombre.<\/p>\n<p>La \u00e9. ha de concretarse en cada \u00e9poca hist\u00f3rica. Partiendo de la experiencia trascendental del bien, articula la forma de \u00e9ste en un tiempo determinado, y as\u00ed\u00ad da normas positivas de ordenaci\u00f3n en una \u00e9poca concreta.<\/p>\n<p>La \u00faltima concreci\u00f3n individual, que indudablemente es la decisiva, ya no puede determinarse en forma general por la naturaleza de la cosa. Lo que a este respecto la tradici\u00f3n ha intentado expresar en la casu\u00ed\u00adstica y en el concepto de la &#8211;> epiqueya, s\u00f3lo puede abordarse en una reflexi\u00f3n sobre la estructura y las condiciones de una \u00abl\u00f3gica del conocimiento existencial\u00bb y en el programa de una formaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la conciencia, sin que sea posible dar detalladas orientaciones concretas.<\/p>\n<p>Las declaraciones tradicionales del magisterio sobre la necesidad moral de la revelaci\u00f3n para el conocimiento de la -+ ley moral natural adquieren nueva luz en esta cuesti\u00f3n, por cuanto los \u00abprincipios\u00bb generales y sobre todo los \u00abimperativos\u00bb concretos han de ser ense\u00f1ados a una \u00e9poca y al individuo (cf. K. RAHNER, Zur theologischen Problematik einer \u00abPastoralkonstitution\u00bb: Volk Gottes Festschrift J. H\u00f3fer [Fr 1967] 683-703; idem, La l\u00f3gica del conocimiento existencial: Lo din\u00e1mico en la Iglesia (Herder Barcelona 21968). Y, sin embargo, hay que sostener la posibilidad de una \u00e9. filos\u00f3fica (Dz 1650, 1670, 1785, 1806, 2317, 2320). En todo esto y precisamente as\u00ed\u00ad la \u00e9. permanece filosof\u00ed\u00ada, pero filosof\u00ed\u00ada en el sentido que \u00e9sta parece asumir actualmente: como -> antropolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. Hermann, E. (1901, T 61921); G. Simmel, Einleitung in die Moralwissenschaft, 2 vols. (St 31911); D. v. Hildebrand, Sittlichkeit and ethische Werterkenntnis (Hl 1922); M. Wittmann, Die Ethik des Aristoteles (Rb 1920); V. Cathrein, Moralphilosophie, 2 vols. (Fr 61924); G. Sortais, Morale (P 1924); M. Weber, Gesammelte Aufs\u00fctze zur Sozial- and Wirtschaftsgeschichte (T 1924); D. v. Hildebrand, Die Idee der sittlichen Handlung (1925, H121930); N. Hartmann, Ethik (1926, B 31949); O. 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Tales t\u00e9rminos incluyen lo bueno, correcto, deber, obligaci\u00f3n, voluntad, virtud y motivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 clase de ciencia es la \u00e9tica? Tiene que ver con la mente, pero no es una ciencia exacta como lo son las matem\u00e1ticas y la l\u00f3gica. No es meramente descriptiva. Es normativa en la medida que est\u00e1 relacionada con un ideal o una norma de conducta. El bien (v\u00e9ase) es una concepci\u00f3n que no puede definirse exactamente. Se ha igualado con la felicidad. Muchos han mirado al placer como el bien o lo bueno. Lo mismo ha ocurrido con el deber y el conocimiento. Sin lugar a dudas, todos ellos son ingredientes del bien o lo bueno; pero ninguno de ellos aisladamente es el bien supremo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Sistemas de \u00e9tica. Los fil\u00f3sofos griegos S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles estuvieron entre los primeros en formular teor\u00edas \u00e9ticas. Para S\u00f3crates, la virtud y el conocimiento eran uno s\u00f3lo. \u00c9l trat\u00f3 de identificar la excelencia pr\u00e1ctica del car\u00e1cter con la visi\u00f3n intelectual de la verdadera naturaleza de las acciones.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plat\u00f3n trat\u00f3 el tema en su mayor parte como la b\u00fasqueda de la justicia. Para \u00e9l, la moral era una rama de la pol\u00edtica. Lo que se logra en un buen estado es real tambi\u00e9n para los individuos que lo componen. La justicia es una armon\u00eda en la que la sabidur\u00eda gobierna sobre las emociones y apetitos impetuosos. El hombre justo deja que la sabidur\u00eda lo controle. El valor permanente del sistema de Plat\u00f3n es que pone el bien supremo en el reino del esp\u00edritu. El bien es espiritual en su naturaleza. Su efecto es como el sol en el mundo f\u00edsico, que da luz y vida a todas las cosas. As\u00ed, la idea de lo bueno se revela a s\u00ed misma en cada cosa que de verdad existe. Es la fuente de toda verdad, conocimiento, belleza y bondad moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles fue m\u00e1s pr\u00e1ctico para tratar el tema. \u00c9l vio al hombre como un ser social en su esencia. La moralidad se deduce a partir de aqu\u00ed. Las acciones morales se determinan en los contactos sociales. Ellas son el resultado de deliberadas buenas acciones habituales Defin\u00eda la virtud como \u00abun estado de prop\u00f3sito moral deliberado que consiste en un medio que es relativo a nosotros mismos. El medio es determinado por la raz\u00f3n o por lo que un hombre prudente puede determinar\u00bb (Arist\u00f3teles, \u00c9tica, libro 2, cap\u00edtulo. 6). La intuici\u00f3n moral instintiva determina el medio moral entre los extremos, parcialmente innata y parcialmente el resultado de una b\u00fasqueda constante de la senda correcta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estoicos y los epic\u00fareos reaccionaron contra el intelectualismo de estos sistemas de \u00e9tica. Los estoicos encontraron que una vida buena consiste en suprimir las emociones. La virtud era la firmeza. Para los epic\u00fareos era el placer. En una forma o en otra, estas ideas \u00e9ticas han viajado a trav\u00e9s de la historia del pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn qued\u00f3 profundamente impresionado por Plat\u00f3n. Ense\u00f1\u00f3 que el <em>Summum Bonum<\/em> es el amor a Dios, en el que todas las facultades del hombre alcanzan su m\u00e1s alta perfecci\u00f3n y sus deseos son completamente satisfechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00e1s de Aquino fue influenciado por Arist\u00f3teles. El supremo bien es el conocimiento de Dios. La raz\u00f3n y la fe, aunque distintas, est\u00e1n en armon\u00eda porque ambas provienen de una fuente \u00fanica de verdad.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Obligaci\u00f3n. Los griegos raramente trataron el problema de la obligaci\u00f3n moral, es decir, el por qu\u00e9 alguien deber\u00eda perseguir el bien. Ense\u00f1aron que el saberlo era suficiente para suplir el motivo para desearlo. La naturaleza espec\u00edfica del deber tend\u00eda a perderse en tales sistemas de pensamiento. Debemos decidir por una de las alternativas siguientes para explicar el sentido de obligaci\u00f3n moral. Por un lado, podemos mantener que \u00e9ste se desarrolla naturalmente, por el otro, que vemos el sentido de obligaci\u00f3n por intuici\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El naturalismo en todas sus formas no se ocupa de la cuesti\u00f3n de la obligaci\u00f3n. Tales teor\u00edas pueden servir como una historia o una descripci\u00f3n de la \u00e9tica, pero la cuesti\u00f3n de por qu\u00e9 algunas acciones son buenas o malas o por qu\u00e9 deber\u00edamos procurar lo bueno y combatir lo malo a menudo se pasa por alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El intuicionismo por lo menos enfrenta la cuesti\u00f3n levantada por el sentido de obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El obispo Butler ve\u00eda en la conciencia la autoridad moral suprema, sobre el placer y el amor egoc\u00e9ntrico, determinando ella los motivos y las acciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kant separ\u00f3 la obligaci\u00f3n del amor egoc\u00e9ntrico bas\u00e1ndose en principios racionalistas. El postul\u00f3 que cada ser racional tiene el concepto de obligaci\u00f3n; la ley moral compromete a todos los seres racionales como tales. Es categ\u00f3ricamente imperativa, no admitiendo excepciones. El agente moral debe actuar \u00fanicamente sobre la m\u00e1xima de que lo que \u00e9l desea llegar\u00e1 a ser una ley universal. Nada es bueno absolutamente sino la buena voluntad. El deber por el deber es el motivo moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El utilitarismo expuesto por J.S. Mill con su principio determinante \u00abel mayor bien dentro del mayor n\u00famero\u00bb hace de \u00e9ste su base de obligaci\u00f3n moral. El naturalismo evolucionista falla de una manera similar. \u00abSer m\u00e1s complejo\u00bb o \u00abtener la habilidad de resistir\u00bb no es lo que queremos significar por ser correcto o justo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al evolucionar, el organismo desarrolla la mente, cuya caracter\u00edstica es el libre pensamiento de ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La capacidad de reflexionar en s\u00ed misma y de criticar sus ideas, muestra que la personalidad pensante no puede explicarse sobre bases naturalistas. Si la explicaci\u00f3n naturalista no es suficiente, deberemos volver a la intuici\u00f3n, es decir, investigar la verdad de las cosas morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La \u00e9tica cristiana. El conocimiento de la obligaci\u00f3n moral es dado por la morada del Esp\u00edritu Santo de Dios. El Esp\u00edritu Santo no solamente da la iluminaci\u00f3n para saber lo que es bueno, verdadero y bello, sino tambi\u00e9n el deseo y el poder de ir tras ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia (v\u00e9ase) es el poder de juicio moral informado por el Esp\u00edritu Santo. Es susceptible de ser educada e iluminada m\u00e1s y m\u00e1s a medida que la morada del Esp\u00edritu es mantenida en la experiencia y la conducta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bien supremo del hombre es la uni\u00f3n con Dios. Esta uni\u00f3n del esp\u00edritu humano con el Esp\u00edritu Santo purifica el motivo del amor egoc\u00e9ntrico desordenado y en su lugar otorga el <em>agap\u0113<\/em>: el amor desinteresado de un ser humano como hijo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.S. Mackenzie, <em>Ethics<\/em>; R.A. Rogers, <em>History of Ethics<\/em>; W.D. Ross, <em>Foundations of Ethics<\/em>; E.P. Garrett, <em>Theory of Morals<\/em>; L. Dewar, <em>Christian Morals<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Albert Victor M\u2019callin<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (238). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<li>Ontologismo<\/li>\n<li>Ontolog\u00eda<\/li>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[300] Parte de la Filosof\u00ed\u00ada que estudia el comportamiento humano y establece los criterios que diferencian el bien del mal. 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