{"id":10761,"date":"2016-02-05T07:37:34","date_gmt":"2016-02-05T12:37:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eusebio-de-cesarea\/"},"modified":"2016-02-05T07:37:34","modified_gmt":"2016-02-05T12:37:34","slug":"eusebio-de-cesarea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eusebio-de-cesarea\/","title":{"rendered":"EUSEBIO DE CESAREA"},"content":{"rendered":"<p>[922] (265-339)<\/p>\n<p>     Fue el historiador cristiano m\u00e1s significativo de los primeros siglos. Naci\u00f3 y muri\u00f3 en Cesarea, de donde fue Obispo.<\/p>\n<p>    Su obra m\u00e1s significativa es la \u00abHistoria de la Iglesia\u00bb, gracias a la cual se conservan datos de los primeros cristianos y tambi\u00e9n interpretaciones cristianas de los fil\u00f3sofos griegos.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n escribi\u00f3 varias obras apolog\u00e9ticas: \u00abPreparaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb, y \u00abDemostraci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb, obras que luego refundi\u00f3 en otra que titul\u00f3 \u00abSobre las manifestaciones de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>    Su pensamiento fue m\u00e1s bien plat\u00f3nico, aunque su tono era dial\u00e9ctico y defensivo ante las herej\u00ed\u00adas. Alab\u00f3 a Plat\u00f3n como el fil\u00f3sofo griego que m\u00e1s se acerc\u00f3 a las verdades del Evangelio: inmortalidad del alma, la lucha con el cuerpo, la existencia del mundo ideal, la realidad de un dios ordenador.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Vida: Naci\u00f3 hacia el 263 en Ces\u00e1rea. Educado por Panfilo, con cuyo nombre gustaba de ser llamado, huy\u00f3 a Tiro durante la persecuci\u00f3n de Diocleciano y de all\u00ed\u00ad al desierto de la Tebaida, donde fue capturado y encarcelado. En el 313 fue nombrado obispo de Ces\u00e1rea. Favorable a un entendimiento en el conflicto provocado por la herej\u00ed\u00ada de Arrio, escribi\u00f3 varias cartas en favor de la ortodoxia de \u00e9ste e influy\u00f3 en el s\u00ed\u00adnodo de Ces\u00e1rea que declar\u00f3 conforme a la fe la confesi\u00f3n de Arrio. Al rechazar una f\u00f3rmula dirigida contra el arrianismo, se vio excomulgado por un s\u00ed\u00adnodo de Antioqu\u00ed\u00ada (325). En el concilio de Nicea (325) trat\u00f3 de mantener una pol\u00ed\u00adtica conciliadora que propon\u00ed\u00ada el reconocimiento de la divinidad de Cristo en t\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos y el rechazo de la doctrina homoousiana de Atanasio. Aunque firm\u00f3 el s\u00ed\u00admbolo conciliar pes\u00f3 en ello m\u00e1s el deseo imperial que la convicci\u00f3n. Poco despu\u00e9s hizo frente com\u00fan con Eusebio de Nicomedia e intervino en los s\u00ed\u00adnodos de Antioqu\u00ed\u00ada (330) y de Tiro (335) que, respectivamente, depusieron a Eustacio y excomulgaron a Atanasio. Amigo \u00ed\u00adntimo del emperador, influy\u00f3 posiblemente en \u00e9l para que dictara medidas contra los obispos ortodoxos. Muri\u00f3 hacia el 339 \u00f3 340.<\/p>\n<p> Obras: De enorme erudici\u00f3n, Eusebio dedic\u00f3 su atenci\u00f3n al terreno del paneg\u00ed\u00adrico (Vida de Constantino, A la asamblea de los santos, Alabanzas de Constantino), de la apolog\u00e9tica (Introducci\u00f3n general elemental, Preparaci\u00f3n evang\u00e9lica, Demostraci\u00f3n evang\u00e9lica, Teofan\u00ed\u00ada, Contra Porfirio, Contra Hierocles), de la ex\u00e9gesis (Los c\u00e1nones evang\u00e9licos, El Onom\u00e1sticon, Preguntas y respuestas sobre los Evangelios, Comentario sobre los salmos, Comentario de Isa\u00ed\u00adas, Acerca de la Pascua, etc.), del dogma (Defensa de Or\u00ed\u00adgenes, Contra Marcelo, Acerca de la teolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica), de la oratoria sagrada, epistolar y de la historia, siendo precisamente en este \u00faltimo donde realizar\u00ed\u00ada sus aportaciones m\u00e1s notables (Cr\u00f3nica, M\u00e1rtires de Palestina y, sobre todo, su Historia eclesi\u00e1stica).<\/p>\n<p> Teolog\u00ed\u00ada: La obra de Eusebio reviste una importancia excepcional a la hora de insistir en el principio de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica. De hecho, su Historia eclesi\u00e1stica tiene como uno de sus objetivos demostrar la realidad hist\u00f3rica de la misma si bien excluye claramente el primado romano. Es la Iglesia una virgen madre que s\u00f3lo se ha visto ensuciada por la herej\u00ed\u00ada. Rechaza cualquier vinculaci\u00f3n del cristianismo con el juda\u00ed\u00adsmo mostrando c\u00f3mo en su seno ni se guarda el s\u00e1bado ni existe la prohibici\u00f3n de tomar ciertos alimentos, todo ello en armon\u00ed\u00ada con las Escrituras. En relaci\u00f3n con el canon, la informaci\u00f3n proporcionada por Eusebio es de enorme importancia. Considera la ep\u00ed\u00adstola de Santiago \u2014 as\u00ed\u00ad como la de Judas \u2014 como no can\u00f3nicas pero admite que son le\u00ed\u00addas en casi todas las iglesias (HE I, 23). En cuanto a las ep\u00ed\u00adstolas petrinas, considera aut\u00e9ntica la primera pero rechaza la segunda, aunque reconoce su utilidad (II, 3). De la misma manera no acepta como can\u00f3nicos el Evangelio, los Hechos y el Apocalipsis de Pedro. De Pablo reconoce catorce cartas, aunque admite que Hebreos no es aceptada universalmente. Asimismo se\u00f1ala la divisi\u00f3n de opiniones en relaci\u00f3n con el Pastor de Hermas. En cuanto a las cartas de Juan, la primera es reconocida como can\u00f3nica pero las otras dos son objeto de discusi\u00f3n. Las opiniones sobre su Apocalipsis est\u00e1n igualmente divididas (HE II, 24). Escatol\u00f3gicamente, admite la creencia en un castigo eterno para los condenados (HE IV, 18) y se manifiesta claramente antimilenarista. Mariol\u00f3gicamente, parece rechazar siquiera indirectamente la virginidad perpetua de Mar\u00ed\u00ada por cuanto considera a los hermanos de Jes\u00fas como hermanos en la carne (I, 20) y aduce en su favor testimonios hist\u00f3ricos. Con todo, el aspecto de la teolog\u00ed\u00ada eusebiana que ha sido m\u00e1s atacado ha sido el cristol\u00f3gico. Realmente la base de su posici\u00f3n inicial \u2014 el deseo de que las categor\u00ed\u00adas cristol\u00f3gicas fueran s\u00f3lo b\u00ed\u00adblicas y el temor a deslizarse al sabelianismo si se aceptaba la postura homoousica de Atanasio \u2014 resulta comprensible pero no es menos cierto que la negaci\u00f3n de la naturaleza igual entre el Padre y el Hijo colocaba a \u00e9ste \u00faltimo en la posici\u00f3n de criatura, lo que era contrario al mensaje de la Escritura y a la creencia mantenida por el cristianismo desde sus or\u00ed\u00adgenes. Que finalmente tal tesis tend\u00ed\u00ada a fundirse con el arrianismo es algo que qued\u00f3 evidenciado en la forma en que Eusebio influy\u00f3 en el emperador para favorecer a los seguidores de Arrio y perjudicar a los ortodoxos. Pese a estar convencido de que su alianza con el poder imperial se traduc\u00ed\u00ada en algo ben\u00e9fico para la Iglesia, lo cierto es que la postura \u2020\u0153constantiniana\u2020\u009d de Eusebio s\u00f3lo llev\u00f3 al tr\u00e1gico cesaropapismo oriental y a un maridaje de los poderes civil y religioso en contra de la ortodoxia cristiana.<\/p>\n<p>VIDAL MANZANARES, C\u00e9sar, Diccionario de Patr\u00ed\u00adstica, Verbo Divino, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Patr\u00edstica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Eusebio Panfili, obispo de Cesarea en Palestina, el \u00abPadre de la historia eclesi\u00e1stica\u00bb; naci\u00f3 alrededor de 260 d.C.; muri\u00f3 antes de 341.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 VIDA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 OBRAS\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Hist\u00f3ricas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Apolog\u00e9ticas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Exeg\u00e9ticas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 Dogm\u00e1ticas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 Discursos y Sermones<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">2.6 Cartas<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>VIDA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos ahorrar\u00e1 extensa digresi\u00f3n si comenzamos de inmediato hablando de un documento al que habr\u00e1 que referirse a menudo debido a su importancia biogr\u00e1fica, es decir, la carta que escribi\u00f3 Eusebio a su di\u00f3cesis para explicar su subscripci\u00f3n al Credo propuesto por el Primer Concilio de Nicea.  Despu\u00e9s de unas cuantas notas preliminares, el escritor procede:   \u201cPrimero le transmitimos a ustedes el escrito concerniente a la fe que se trajo ante nuestra consideraci\u00f3n, y luego el segundo, el que ellos han publicado despu\u00e9s de a\u00f1adir nuestras expresiones.  Ahora el escrito presentado a nosotros, que cuando fue le\u00eddo en presencia de nuestro muy religioso emperador fue declarado como uno de car\u00e1cter recto y aprobado, lee como sigue:  [La Fe propuesta por nosotros].  Como la hemos recibido de los obispos ante nosotros, en nuestra primera instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica y cuando fuimos bautizados, y como la hemos aprendido de las Sagradas Escrituras, y como la hemos cre\u00eddo y ense\u00f1ado en el presbiterado y en el oficio mismo de obispo, creyendo de esa misma forma, le ofrecemos a ustedes nuestra fe y es as\u00ed:\u201d  Luego sigue un credo formal [Teodoreto, Hist., I, 11; S\u00f3crates, Hist., I, 8; San Atanasio, de Dec. Syn. Nic. (ap\u00e9ndice) y en otros lugares.  Traducido por Newman con notas en la Biblioteca de los Padres de Oxford (Tratados Selectos de San Atanasio, p. 59) y San Atanasio, vol. I.  La traducci\u00f3n dada es la del Dr. Hort.  Las palabras entre corchetes probablemente son genuinas aunque no dadas por S\u00f3crates y San Atanasio].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dr. Hort en 1876 (\u00abDos Disertaciones\u00bb, etc., pp. 56 ss.) se\u00f1al\u00f3 que este credo era presumiblemente el de la Iglesia de Cesarea, de la cual Eusebio era obispo. Esta opini\u00f3n es ampliamente aceptada. (cf. Lightfoot, art. \u00abEuseb.\u00bb en \u00abDict. of Christ. Biog.\u00bb \u2014 Todas las referencias a Lightfoot, a menos que se especifique lo contrario, son de este art\u00edculo. \u2014 Sanday, \u00abRevista de Estudios Teol\u00f3gicos\u00bb, vol. I, p. 15; Gwatkin, \u00abEstudios sobre el Arrianismo\u00bb, p. 42, 2nd edici\u00f3n; McGiffert, \u00abPr\u00f3logo a C. H. de Eusebio\u00bb en \u00abBiblioteca Selecta de los Padres Nicenos y Ante Nicenos\u00bb; Duchesne, \u00abHist. de l&#8217;Eglise\u00bb, vol. II, p. 149). Seg\u00fan esta opini\u00f3n es natural considerar la introducci\u00f3n, \u201cComo la hemos recibido\u201d, etc., como autobiogr\u00e1fica, e inferir que Eusebio hab\u00eda ejercido el oficio de sacerdote en la ciudad de Cesarea antes de ser obispo, y hab\u00eda recibido tambi\u00e9n all\u00ed su bautismo y su primera instrucci\u00f3n religiosa.  Pero tambi\u00e9n hay otras interpretaciones de este documento, una que destruye mientras que otra disminuye su valor biogr\u00e1fico: (a) Seg\u00fan algunos, el credo propuesto por Eusebio fue redactado como una f\u00f3rmula a ser suscrita por todos los obispos.  Fueron ellos los que dijeron que \u00e9ste conten\u00eda lo que ellos hab\u00edan aprendido como catec\u00famenos y lo que hab\u00edan ense\u00f1ado como sacerdotes y obispos.  Esta parece haber sido la opini\u00f3n generalmente aceptada antes de Hort, y era la opini\u00f3n de Kattenbusch en 1804 (Das apostolische Symbol, vol. I, p. 231).  Se debe se\u00f1alar una objeci\u00f3n a esta opini\u00f3n.  Esto es equivalente a decir que todos los obispos antes de haber recibido el episcopado hab\u00edan ejercido por alg\u00fan tiempo los deberes del sacerdocio.   (b)  Otros sostienen que este credo no era el credo local de Cesarea, pero s\u00ed redactado por Eusebio mismo y que conten\u00eda lo que \u00e9l siempre hab\u00eda cre\u00eddo y ense\u00f1ado.  Seg\u00fan esta interpretaci\u00f3n la declaraci\u00f3n preliminar todav\u00eda permanece autobiogr\u00e1fica; pero s\u00f3lo nos informa que el escritor ejerci\u00f3 el oficio de sacerdote antes de ser obispo.   Esta interpretaci\u00f3n ha sido adoptada por Kattenbusch en su segundo volumen (p. 239) publicada en 1900.  Una de las razones que \u00e9l da para este cambio de opini\u00f3n es que cuando estaba preparando su primer volumen se bas\u00f3 en S\u00f3crates, el cual no da el sobrescrito que hemos impreso entre corchetes.  Es un asunto vital para los escritores de la escuela de Kattenbusch el no aceptar la que parece la interpretaci\u00f3n natural de las palabras de Eusebio, es decir, que el credo que \u00e9l ley\u00f3 ante el concilio era realmente el que \u00e9l hab\u00eda usado siempre.  Si se admite esto, \u201centonces\u201d, para citar al Dr. Sanday, \u201cno puedo sino pensar que se destruye del todo la teor\u00eda de Kattenbusch y Harnack [es decir, que los credos orientales eran hijos del credo romano primitivo, y que este \u00faltimo no lleg\u00f3 a Oriente hasta cerca de 272 d.C.].  El Obispo Lightfoot\u2026 sit\u00faa la fecha de nacimiento de Eusebio alrededor de 260 d.C., de modo que \u00e9l tendr\u00eda como 12 a\u00f1os de edad cuando Aureliano intervino en los asuntos de Antioqu\u00eda.  En otras palabras con toda probabilidad ya \u00e9l estaba bautizado y hab\u00eda sido catequizado en el credo de Cesarea en el tiempo cuando, en la hip\u00f3tesis de Kattenbusch-Harnack, el padre de ese credo todav\u00eda no hab\u00eda llegado a Antioqu\u00eda&#8212;mucho menos a Cesarea o a Jerusal\u00e9n (Revista de Estudios Teol\u00f3gicos, I, 15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasaje antes citado muestra que la fecha de nacimiento de Euebio es m\u00e1s que s\u00f3lo una pregunta curiosa.  Seg\u00fan Lightfoot, no puede haber sido \u201cmucho despu\u00e9s de 260 d.C.\u201d (p. 309); seg\u00fan Harnack, \u201cdif\u00edcilmente puede ser puesta m\u00e1s tarde de 260-265\u201d (Cronolog\u00eda, I, p. 106).  La informaci\u00f3n en que se basan son las personas y eventos que Eusebio describe como pertenecientes a \u201cnuestros propios tiempos\u201d.  As\u00ed, al final de su descripci\u00f3n de las ep\u00edstolas de Dionisio de Alejandr\u00eda, dice que va a relatar los eventos de \u201cnuestros propios tiempos\u201d (kath\u2019 \u2018em\u00e2s. \u2014 Historia de la Iglesia VII.26).  Luego refiere c\u00f3mo, en Roma, el Papa San Dionisio (259-268) sucedi\u00f3 a Sixto, y por ese mismo tiempo Pablo de Samosata se convirti\u00f3 en obispo de Antioqu\u00eda.  En otra parte (Historia de la Iglesia V.28) \u00e9l habla del mismo Pablo como reavivando \u201cen nuestro propio tiempo\u201d (kath\u2019 \u2018em\u00e2s) la herej\u00eda de Artem\u00f3n.  \u00c9l tambi\u00e9n habla igualmente del alejandrino Dionisio (muri\u00f3 265) (Historia de la Iglesia III.28).  \u00c9l llama a Manes, a quien sit\u00faa (Historia de la Iglesia VII.31) durante el episcopado de F\u00e9lix (270-274), \u201cel mani\u00e1tico de ayer y de nuestros propios tiempos\u201d (Teofan\u00eda, IV, 30).  Por supuesto, un historiador se puede referir a eventos recientes, pero antes de su propio nacimiento, como pertenecientes a \u201cnuestro propio tiempo; por ejemplo, un hombre de treinta a\u00f1os puede hablar as\u00ed en 1905 de la guerra franco-prusiana de 1870.  Pero al referirse a Manes como \u201cel man\u00edaco de ayer\u201d ciertamente sugiere un escritor que est\u00e1 aludiendo a lo que sucedi\u00f3 dentro de su propio recuerdo personal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se conoce absolutamente nada en cuanto al origen de Eusebio; pero el hecho de que escap\u00f3 tras un corto tiempo en prisi\u00f3n durante la terrible persecuci\u00f3n de Diocleciano, cuando su maestro San P\u00e1nfilo y otros de sus compa\u00f1eros sufrieron el martirio, sugiere que pertenec\u00eda a una familia de alguna influencia  e importancia.  Sus relaciones posteriores con el emperador Constantino se\u00f1alan hacia la misma conclusi\u00f3n.  En alguna ocasi\u00f3n durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os del siglo III \u00e9l visit\u00f3 Antioqu\u00eda, donde se relacion\u00f3 con el sacerdote Doroteo y lo oy\u00f3 exponer las Escrituras (Hist. Ecl. VII.32).   Por un desliz de la pluma o de la memoria, Lightfoot (p. 309) coloca a Doroteo como sacerdote de la Iglesia de Cesarea.  En 296 \u00e9l vio por primera vez al futuro emperador Constantino, cuando atravesaba Palestina en la compa\u00f1\u00eda de Diocleciano (Vit. Const. I, 19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una fecha que no puede precisarse Eusebio conoci\u00f3 a San P\u00e1nfilo, el fundador de la magn\u00edfica biblioteca que fue por varios siglos la gran gloria de la Iglesia de Cesarea.  P\u00e1nfilo vino de Fenicia, pero en el tiempo que conideramos resid\u00eda en Cesarea, donde presid\u00eda un colegio o escuela.  Un hombre de noble cuna y riqueza, vendi\u00f3 su patrimonio y entreg\u00f3 las ganancias a los pobres.  Era gran amigo de los estudiantes indigentes, les supl\u00eda lo necesario para vivir con lo mejor de sus habilidades, y les regalaba copias de las Sagradas Escrituras.  Demasiado humilde para escribir algo sobre s\u00ed mismo, pasaba su tiempo preparando copias exactas de las Escrituras y otros libros, especialmente los de Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En manuscritos b\u00edblicos que han reproducido sus colofones se encuentran elocuentes testimonios del cuidado concedido por P\u00e1nfilo y Eusebio a los textos sagrados.  Aqu\u00ed le damos tres ejemplos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  lo siguiente es antepuesto a Ezequiel en el c\u00f3dice Marcaliano.  Un facsimil del original puede ser hallado en \u00abBib. nov. Pat.\u00bb, IV, p. 218, de Mai, y en Migne.  Est\u00e1 impreso en tipo ordinario en el Antiguo Testamento en griego de Swete (vol. III, p. VIII).  Se debe recordar que la propia copia de la Hexapla de Or\u00edgenes estaba en la biblioteca de P\u00e1nfilo.  Probablemente fue depositada all\u00ed por Or\u00edgenes mismo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u201cLo siguiente fue transcrito de una copia del Padre Apolinario el Cenobiarca, al cual se le a\u00f1aden estas palabras:  \u201cFue transcrito de las ediciones de la Hexapla y fue corregido de la Tetrapla de Or\u00edgenes mismo que tambi\u00e9n hab\u00eda sido corregida y suplida con escolio de su propia mano, de donde yo, Eusebio, a\u00f1ad\u00ed el escolio, corregido por P\u00e1nfilo y Eusebio.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2)  Al final del libro de Esdras, en el c\u00f3dice sina\u00edtico, aparece la siguiente nota:   \u201cFue comparado con una copia muy antigua de la mano del bendito m\u00e1rtir P\u00e1nfilo, a la cual se le a\u00f1ade esta suscripci\u00f3n de su propia mano:  \u201cFue transcrito y corregido seg\u00fan la Hexapla de Or\u00edgenes, comparado por Antonino, I, corregido por P\u00e1nfilo\u201d. (Swete, vol. II, p. 212.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3)  El mismo c\u00f3dice y tambi\u00e9n el Vaticano y el Alejandrino citan un colof\u00f3n como el anterior, con la diferencia de que Antonino se hab\u00eda convertido en confesor y P\u00e1nfilo estaba en prisi\u00f3n: \u201cComparado por Antonino el confesor, corregido por P\u00e1nfilo\u201d.  El volumen al cual estaba a\u00f1adido este colof\u00f3n comenzaba con 1 Samuel y terminaba con Ester.  Ciertamente P\u00e1nfilo no estaba ocioso en la prisi\u00f3n.  A muchos de los libros en el siro-hexaplar se le ha a\u00f1adido una nota al efecto de que ellos fueron traducidos de la Hexapla en la biblioteca de Cesarea u comparados con una copia suscrita:  \u201cYo, Eusebio, correg\u00ed (lo anterior) tan cuidadosamente como pude\u201d (Harnack, \u00abAltchrist. Lit.\u00bb, pp. 544, 545).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo podr\u00eda el confesor Antonino ser la misma persona que el sacerdote de ese nombre que luego con dos compa\u00f1eros interrumpi\u00f3 al gobernador cuando estaba a punto de sacrificar, y fue decapitado?  (Mart. Pal., 9.)  Un miembro del hogar de P\u00e1nfilo, Apfiano, hab\u00eda hecho lo mismo a\u00f1os antes; y otro, Edesio, despu\u00e9s de ser torturado y enviado a las minas, al obtener su libertad provoc\u00f3 el martirio en Alejandr\u00eda al ir ante el gobernador y rega\u00f1arlo.  Hacia fines de 307 P\u00e1nfilo fue arrestado, torturado horriblemente y llevado a la prisi\u00f3n.  Adem\u00e1s de continuar su trabajo de editar la Septuaginta, escribi\u00f3, en colaboraci\u00f3n con Eusebio, una Defensa de Or\u00edgenes que fue enviada a los confesores en las minas&#8212;un maravilloso regalo de un hombre cuyos costados hab\u00edan sido zurrados con rastrillos de hierro, a hombres con sus ojos derechos quemados y los tendones de sus piernas izquierdas cauterizados.   A principio de 309 P\u00e1nfilo y muchos de sus disc\u00edpulos fueron decapitados.  Por devoci\u00f3n a su memoria Eusebio se llam\u00f3 a s\u00ed mismo Panfili, significando, probablemente, que \u00e9l deseaba ser considerado como el fiador de aquel cuyo nombre \u201cno es apropiado que lo mencione\u2026 sin llamarlo mi se\u00f1or\u201d (Mart. Pal., ed. Cureton, p.37).  Mr Gifford, en la introducci\u00f3n a su traducci\u00f3n del \u201cPr\u00e6p. Evang.\u201d, ha sugerido otra explicaci\u00f3n sobre la autoridad de un escolio antiguo proveniente de Cesarea que llama a Eusebio el \u201chijo de P\u00e1nfilo\u201d.  \u00c9l arguye que P\u00e1nfilo, para poder hacer a Eusebio su heredero, tom\u00f3 los pasos necesarios y lo adopt\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la persecuci\u00f3n Eusebio visit\u00f3 Tiro y Egipto y fue testigo de numerosos martirios (Hist. Ecl. VII.7-9).  Ciertamente \u00e9l no rehuy\u00f3 el peligro y una vez fue encarcelado.  No sabemos cu\u00e1ndo, d\u00f3nde o c\u00f3mo escap\u00f3 a la muerte o a cualquier clase de mutilaci\u00f3n.  Un obispo indignado, que hab\u00eda sido su compa\u00f1ero en la prisi\u00f3n y \u201cperdi\u00f3 un ojo por la verdad\u201d pregunt\u00f3 en el Concilio de Tiro c\u00f3mo Eusebio \u201chab\u00eda salido ileso\u201d.  A este reproche&#8212;dif\u00edcilmente era una pregunta&#8212;hecho bajo circunstancias de gran provocaci\u00f3n, Eusebio no se dign\u00f3 a dar ninguna respuesta (Epifanio, H\u00e6r., LXVIII, 8; cf. St. Atanasio, \u00abApol. c. Arian.\u00bb, VIII, 1).  \u00c9l ten\u00eda muchos enemigos, pero nunca se le hab\u00eda hecho seriamente el cargo de cobarde&#8212;la mejor prueba de que no pod\u00eda ser sostenido.  Podemos asumir que, tan pronto como la persecuci\u00f3n amain\u00f3, Eusebio sucedi\u00f3 a P\u00e1nfilo en el cargo del colegio y biblioteca.   Quiz\u00e1s fue ordenado sacerdote por ese mismo tiempo.  Para el 315 ya era obispo, pues estaba presente en dicha capacidad en la dedicaci\u00f3n de una nueva bas\u00edlica en Tiro, en cuya ocasi\u00f3n pronunci\u00f3 un discurso que aparece completo en el \u00faltimo libro de la Historia de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El obispo Alejandro excomulg\u00f3 a Arrio alrededor del a\u00f1o 320.  Los arrianos encontraron que para todos los efectos pr\u00e1cticos Eusebio estaba de su lado.  \u00c9l le escribi\u00f3 a Alejandro acus\u00e1ndolo de desfigurar las ense\u00f1anzas de los arrianos y de darles motivo para \u201catacar y tergiversar lo que ellos quieran\u201d (vea m\u00e1s abajo).  Una porci\u00f3n de esta carta ha sido conservada en las actas del Segundo Concilio de Nicea, donde fue citada para probar que Eusebio era un hereje.  \u00c9l tambi\u00e9n form\u00f3 parte de un s\u00ednodo de obispos sirios que decidieron que Arrio deb\u00eda ser reinstalado a su antigua posici\u00f3n, pero por su parte tendr\u00eda que obedecer a su obispo y continuamente buscar la paz y la comuni\u00f3n con \u00e9l (Sozomeno, Historia de la Iglesia I.15).  Seg\u00fan Duchesne (Hist. de l&#8217;Eglise, II, 132), Arrio, como Or\u00edgenes antes que \u00e9l, encontr\u00f3 un asilo en Cesarea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al inaugurarse el Primer Concilio de Nicea Eusebio ocup\u00f3 el primer asiento a la derecha del emperador, y pronunci\u00f3 el discurso inaugural que fue \u201cexpresado en un grado intenso de dar gracias al Dios Todopoderoso en nombre del emperador\u201d (Vit. Const., III, 11; Sozomeno, Historia de la Iglesia, I.19).  Evidentemente \u00e9l gozaba de gran prestigio y razonablemente pod\u00eda esperar poder conducir al concilio a trav\u00e9s de una v\u00eda media entre la Scila y Caribdis de \u201cs\u00ed\u201d y \u201cno\u201d.  Pero si alentaba dichas esperanzas pronto fueron frustradas.  Ya hemos hablado de la profesi\u00f3n de fe que present\u00f3 para reivindicar su propia ortodoxia, o quiz\u00e1s con la esperanza de que el concilio pudiera adoptarla.  En vista de la actual controversia, era descolorida, o lo que se podr\u00eda llamar hoy d\u00eda una f\u00f3rmula amplia.  Despu\u00e9s de alguna demora Eusebio se suscribi\u00f3 al credo no comprometedor redactado por el concilio, sin ser un secreto, en la carta que escribi\u00f3 a su propia Iglesia, del sentido no natural en el cual \u00e9l lo acept\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre 325 y 330 surgi\u00f3 una controversia acalorada entre Eusebio y Eustacio, obispo de Antioqu\u00eda.  Eustacio acusaba a Eusebio de enredar la fe de Nicea; Eusebio redarg\u00fc\u00eda con el cargo de sabelianismo.  En 331 Eusebio estaba entre los obispos que, en un s\u00ednodo celebrado en Antioqu\u00eda, depuso a Eustacio.    A \u00e9l se le ofreci\u00f3 y rechaz\u00f3 la sede vacante.  En 334 y 335 tom\u00f3 parte en la campa\u00f1a contra San Atanasio en los s\u00ednodos celebrados en Cesarea y Tiro respectivamente.  Constantino llam\u00f3 a la asamblea de obispos de Tiro a Jerusal\u00e9n, para ayudar en la dedicaci\u00f3n de la bas\u00edlica que fue erigida en el lugar del Calvario.  Despu\u00e9s de la dedicaci\u00f3n ellos reinstalaron a Arrio y sus seguidores a la comuni\u00f3n.  De Jerusal\u00e9n fueron llamados a Constantinopla (336) donde se conden\u00f3 a Marcelo.  Al pr\u00f3ximo a\u00f1o Constantino muri\u00f3.  Eusebio le sobrevivi\u00f3 tiempo suficiente para escribir su Vida y dos tratados contra Marcelo, pero en el verano de 341 ya estaba muerto, pues fue su sucesor, Acacio, quien ayud\u00f3 como obispo de Cesarea en un s\u00ednodo llevado a cabo en el verano de dicho a\u00f1o.\n<\/p>\n<h3>OBRAS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daremos las obras de Eusebio en el orden que aparecen en Harnack  \u00abAltchrist. Lit.\u00bb, p\u00e1g. 554 ss.\n<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  La Vida de P\u00e1nfilo, a la cual Eusebio se refiere a menudo, de la cual s\u00f3lo sobrevive un peque\u00f1o fragmento, que describe la liberalidad de P\u00e1nfilo hacia los estudiantes pobres, citada por San Jer\u00f3nimo (c. Ruffin., I, IX).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Una colecci\u00f3n de Martirios Antiguos, usados por el compilador del Martirologio Sir\u00edaco de Wright, tambi\u00e9n perdido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Sobre los M\u00e1rtires de Palestina.  Hay dos formas distintas de esta obra, ambas redactadas por Eusebio.  La m\u00e1s larga s\u00f3lo existe en una versi\u00f3n sir\u00edaca que fue editada y traducida por primera vez por Cureton en 1861.  La forma m\u00e1s corta se encuentra en la mayor\u00eda de los manuscritos (sin embargo, no en el mejor) de la Historia de la Iglesia, algunas veces al final del \u00faltimo libro, generalmente entre los libros VIII y IX, tambi\u00e9n en medio del libro VIII.  La existencia de la misma obra en dos diferentes formas hace surgir un n\u00famero de problemas literarios curiosos.   Por supuesto, est\u00e1 la pregunta de prioridad.  Aqu\u00ed, con dos excepciones notables, los eruditos parecen concordar a favor de la forma m\u00e1s larga.  Luego viene la pregunta de por qu\u00e9 Eusebio la resumi\u00f3 y, finalmente, c\u00f3mo el compendi\u00f3 lleg\u00f3 a la \u201cHistoria de la Iglesia\u201d.  La forma corta carece de algunas notas introductorias, a las que se refiere en c. XIII, que define el alcance del libro.  Tambi\u00e9n se interrumpe cuando el autor est\u00e1 por \u201cregistrar la palinodia\u201d de los perseguidores.   Parece probable que parte de la conclusi\u00f3n que falta existe en forma de un ap\u00e9ndice al libro VIII de la Historia de la Iglesia encontrado en varios manuscritos.  Este ap\u00e9ndice contrasta la miserable suerte de los perseguidores con la buena fortuna de Constantino y su padre.  A partir de esta informaci\u00f3n, Lightfoot concluye que poseemos formada \u201cparte de una obra m\u00e1s grande en la cual los sufrimientos de los m\u00e1rtires fueron contrapuestos a las muertes de los perseguidores\u201d.  Sin embargo, se debe recordar que las partes faltantes no a\u00f1adir\u00e1n mucho al libro.  En lo que a los m\u00e1rtires se refiere, evidentemente est\u00e1 completo, y el destino de los perseguidores no aporta mucho al relato.  Aun as\u00ed, la conclusi\u00f3n faltante puede explicar por qu\u00e9 Eusebio acort\u00f3 su relato sobre los m\u00e1rtires.  El libro, en ambas formas, iba dirigido al p\u00fablico en general.  Era por lo tanto deseable bajar el precio de las copias.  Si se iba a hacer as\u00ed, y se le a\u00f1ad\u00eda nuevo material (es decir, el destino de los perseguidores), hab\u00eda que acortar el asunto de los m\u00e1rtires.   En 1894, en el Theologische Literaturzeitung (p. 464) Preuschen descart\u00f3 la idea de que la forma corta era s\u00f3lo un borrador no hecho para publicarse.  Bruno Violet, en su  \u00abDie Pal\u00e4stinischen Martyrer\u00bb (Texte u. Untersuch., XIV, 4, 1896) sigui\u00f3 esta idea y se\u00f1al\u00f3 que, mientras que la forma larga era usada constantemente por los compiladores de Martirologios, Menologios y otros, la forma corta nunca fue usada.  En una revisi\u00f3n de Violet (Theolog. Litz, 1897, p. 300), regres\u00f3 a su idea original, y luego sugiere que la forma corta debi\u00f3 haber sido a\u00f1adida a la \u201cHistoria de la Iglesia\u201d por alg\u00fan copista que tuvo acceso a los manuscritos de Eusebio.   Harnack (Chronologie, 11, 115) apoya la prioridad de la forma larga, pero piensa que la corta fue compuesta casi al mismo tiempo para lectores de la Historia de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) La \u201cCr\u00f3nica\u201d (vea art\u00edculo separado Cr\u00f3nica de Eusebio.<br \/>\n(5)  La \u201cHistoria de la Iglesia\u201d: Ser\u00eda dif\u00edcil sobreestimar el favor que le debe la posteridad a Eusebio por esta monumental obra.  Viviendo durante el per\u00edodo de transici\u00f3n, cuando el antiguo orden estaba cambiando y todo lo conectado con \u00e9l estaba pasando al olvido, se adelant\u00f3 con sus inmensos acopios de conocimiento y sus conservados inapreciables tesoros de antig\u00fcedad cristiana.  \u00c9ste es el gran m\u00e9rito de la \u201cHistoria de la Iglesia\u201d.  No es una obra literaria que se puede leer con placer debido a su estilo.  La \u201cdicci\u00f3n\u201d de Eusebio, dec\u00eda Focio, \u201cnunca es agradable ni clara.\u201d  Ni tampoco es el trabajo de un gran pensador.\u201d  Pero es un almac\u00e9n de informaci\u00f3n coleccionada por un estudiante infatigable.  A pesar la amplitud de los conocimientos de Eusebio, la obra tiene sus limitaciones.  \u00c9l estaba irritantemente desinformado de lo que pasaba en Occidente.  El que \u00e9l supiera muy poco sobre Tertuliano o San Cipriano se debi\u00f3 sin duda a su escaso conocimiento del lat\u00edn; pero en el caso de un escritor griego, como San Hip\u00f3lito, s\u00f3lo podemos suponer que sus obras de alg\u00fan modo fallaron en abrirse camino hacia Oriente.  La buena fe y sinceridad de Eusebio fueron ampliamente vindicadas por Lightfoot.  La famosa burla de Gibbon sobre un escritor \u201cque indirectamente confiesa que \u00e9l ha narrado lo que pueda redundar para la gloria, y que ha suprimido todo lo que pueda tender a la desgracia, de la religi\u00f3n\u201d, puede ser suficientemente hallado al referirse al pasaje (Historia de la Iglesia VIII.2); Mart. Pal. c. 12) en el que se basa.  Eusebio no \u201cconfiesa indirectamente\u201d, sino que abiertamente reconoce que omiti\u00f3 ciertos esc\u00e1ndalos, y los enumera y los denuncia.  Citando a Lightfoot \u201cLos cargos especiales contra su honor pueden ser sostenidos de nuevo.  No hay fundamento de ninguna clase para el cargo de que Eusebio falsific\u00f3 o interpol\u00f3 el pasaje de Josefo relativo a Nuestro Se\u00f1or citado en Historia de la Iglesia I.11, aunque Heinchen est\u00e1 dispuesto a considerar el cargo.  Puesto que este pasaje est\u00e1 en todos nuestros manuscritos, y hay suficiente evidencia que otras interpolaciones (aunque no \u00e9sta) fueron introducidas al texto de Josefo mucho antes de su \u00e9poca (vea Or\u00edgenes, c. Cels., I, 47, la nota de Delarue) ninguna sospecha se la puede atribuir a Eusebio mismo.  Ciertamente Or\u00edgenes (1,c) conoc\u00eda otra interpolaci\u00f3n en el historiador jud\u00edo, a quien cita en otra parte (11,23).   Sin duda tambi\u00e9n la omisi\u00f3n del b\u00faho en el relato de la muerte de Herodes Agripa (Hist. Ecl. II.10) ya estaba en alg\u00fan texto de Josefo (Ant., XIX, 8, 2).  La forma en que Eusebio se ocupa de sus numerosas citas en otros lugares, de donde podemos probar su honestidad, es una suficiente vindicaci\u00f3n contra este cargo injusto\u201d.  (L., p. 325).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las notas en la Historia de la Iglesia que se refieren al canon del Nuevo Testamento son tan importantes que se debe decir una palabra sobre la regla que sigui\u00f3 Eusebio en lo que registr\u00f3 y lo que no registr\u00f3.  Generalmente hablando, su principio parece haber sido citar testimonios en pro y en contra de aquellos libros cuyo lugar en el canon hab\u00eda sido discutido.  En el caso de libros no discutidos \u00e9l dio alguna informaci\u00f3n interesante respecto a su composici\u00f3n que hab\u00eda encontrado en su lectura.  El asunto fue muy investigado por Lightfoot en un art\u00edculo en \u201cEl Contempor\u00e1neo\u201d (enero de 1875, reimpreso en \u201cEnsayos sobre Religi\u00f3n Sobrenatural\u201d), titulado \u201cEl Silencio de Eusebio\u201d.  Respecto al Evangelio seg\u00fan San Juan, Lightfoot concluye: \u201cEl silencio de Eusebio respecto  a testigos primitivos del Cuarto Evangelio es una evidencia en su favor.\u201d  Para las listas episcopales en la Historia de la Iglesia, vea el art\u00edculo sobre la Cr\u00f3nica de Eusebio.  El d\u00e9cimo libro de la Historia de la Iglesia registra la der5rota de Licinio en 323, y debe haber sido completada antes de la muerte y desgracia de Crispo en 326, pues se refiere a \u00e9l como el \u201cm\u00e1s piadoso hijo\u201d de Constantino.  El libro noveno fue completado entre la derrota de Maxentio en 312, y la primera ruptura de Constantino con Licinio en 314.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6) La Vida de Constantino, en cuatro libros.  Esta obra ha sido muy censurada desde el tiempo de S\u00f3crates en adelante, debido a que es m\u00e1s un paneg\u00edrico que una historia.    Si hubo alguna vez un hombre con la obligaci\u00f3n de respetar la m\u00e1xima De mortuis nil nisi bonum, ese hombre fue Eusebio, al escribir la vida de Constantino tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de \u00e9ste (337).  Esta Vida es especialmente valiosa debido a la descripci\u00f3n que da del Primer Concilio de Nicea y las primeras etapas de la controversia arriana.  Se debe recordar que una de nuestras principales fuentes de informaci\u00f3n sobre ese concilio es el libro escrito para ensalzar a Constantino.\n<\/p>\n<p>Apolog\u00e9ticas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(7) Contra Hierocles.  Hierocles, quien era gobernador de Bitinia y en Egipto, era cruel enemigo de los cristianos durante la persecuci\u00f3n, antes de la persecuci\u00f3n los hab\u00eda atacado en sus escritos.  No hubo nada original en su trabajo excepto el uso que hizo de la Vida de Apolonio de Tiana de Filostrato para instituir una comparaci\u00f3n entre el Se\u00f1or y Apolonio a favor de este \u00faltimo.  En su respuesta Eusebio se circunscribi\u00f3 a este solo punto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(8) \u00abContra Porfirio\u00bb, obra en veinticinco libros del cual no sobrevive ni un solo fragmento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(9) La \u00abPr\u00e6paratio Evangelica\u00bb, en quince libros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(10) La \u00abDemonstratio Evangelica\u00bb, en veinte libros, del cual se han perdido los \u00faltimos diez, con la excepci\u00f3n de un fragmento del d\u00e9cimo quinto.  El objetivo de estos dos tratados, que deben ser considerados como dos partes de un trabajo comprehensivo, era justificar la actitud de los cristianos de rechazar la la religi\u00f3n y la filosof\u00eda griega a favor de la de los hebreos, y entonces justificarlos por no observar el modo de vida de los jud\u00edos.  La \u201cPr\u00e6paratio\u00bb est\u00e1 dedicada al primero de dichos objetivos.  El siguiente resumen sobre su contenido est\u00e1 tomado la la introducci\u00f3n del se\u00f1or Gifford a su traducci\u00f3n de la \u201cPr\u00e6paratio\u00bb:  \u201cLos primeros tres libros discuten el triple sistema de teolog\u00eda pagana, m\u00edtica, aleg\u00f3rica y pol\u00edtica.  Los pr\u00f3ximos tres, del IV \u2013 VI, dan una descripci\u00f3n de los or\u00e1culos principales, del culto a los demonios y de las variadas opiniones de los fil\u00f3sofos griegos sobre las doctrinas de Plat\u00f3n y el libre albedr\u00edo.  Los libros VII-IX dan las razones para preferir la religi\u00f3n de los hebreos fundada principalmente en el testimonio de varios autores sobre la excelencia de sus Escrituras y la verdad de su historia.  En los libros X-XII Eusebio argumenta que los griegos han tomado prestado de la vieja teolog\u00eda y filosof\u00eda de los hebreos, especialmente sobre la supuesta dependencia de Plat\u00f3n sobre Mois\u00e9s.  En los \u00faltimos tres libros se contin\u00faa la comparaci\u00f3n de Mois\u00e9s con Plat\u00f3n, y las mutuas contradicciones de los fil\u00f3sofos griegos, se expone y critica especialmente a los peripat\u00e9ticos y estoicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00abPr\u00e6paratio\u00bb es una haza\u00f1a gigante de erudici\u00f3n, y seg\u00fan Harnack (Chronologie, II, p. 120), fue, como muchos de los otros trabajos de Eusebio, realmente compuesta durante la presi\u00f3n de la persecuci\u00f3n.  Junto con la Cr\u00f3nica, est\u00e1 segunda en importancia despu\u00e9s de la Historia de la Iglesia, debido a sus copiosos extractos de autores antiguos cuyas obras hab\u00edan desaparecido.  El primer libro de la Demostratio trata principalmente con el car\u00e1cter temporero de la Legislaci\u00f3n Mosaica.  En el segundo se discuten las profec\u00edas concernientes a la vocaci\u00f3n de los gentiles y el rechazo de los jud\u00edos.  Los ocho restantes tratan sobre los testimonios de los profetas concernientes a Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora pasaremos a tres libros, de los cuales no se conoce nada excepto que fueron le\u00eddos por Focio, es decir (11), La \u00abPr\u00e6paratio Ecclesiastica\u00bb, (12), la \u00abDemonstratio Ecclesiastica\u00bb, y (13) Dos Libros de Objeci\u00f3n y Defensa, de los cuales, seg\u00fan el relato de Focio, parece haber habido dos ediciones separadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(14)  la \u201cTheophania\u201d o \u201cManifestaci\u00f3n Divina\u201d.  Excepto por unos pocos fragmentos del original, esta obra s\u00f3lo existe en una versi\u00f3n en sir\u00edaco descubierta por Tattam, editada por Lee en 1842 y traducida por \u00e9l mismo en 1843.  Trata de la funci\u00f3n c\u00f3smica de la Palabra, de la naturaleza del hombre, la necesidad de la revelaci\u00f3n, etc.  Los libros cuarto y quinto son particularmente notables como una especie de anticipaci\u00f3n de los libros modernos sobre evidencias cristianas.  Surge un problema literario curioso de las relaciones entre la \u201cTheophania\u201d y la obra \u201cDe Laudibus Constantini\u201d.  Hay pasajes completos que est\u00e1n casi verbatim en ambos trabajos.  Lightfoot se decide a favor de la prioridad de la obra nombrada primero.  Gressel, quien ha editado la \u201cTheophania\u201d para la edici\u00f3n de Berl\u00edn de los Padres Griegos tiene una opini\u00f3n opuesta.  \u00c9l compara los pasajes paralelos y argumenta que ellos est\u00e1n mejorados en el \u201cDe Laudibus Constantini\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(15)  \u201cSobre la Numerosa Progenie de los Antiguos\u201d.  Eusebio se refiere a esta obra dos veces, en la \u00abPr\u00e6p. Ev.\u00bb, VII, 8, y en la \u00abDem. Ev.\u00bb, VII, 8; y tambi\u00e9n (Lightfoot y Harnack think) por San Basilo (Sobre el Esp\u00edritu Santo 29) donde \u00e9l dice, \u201cQuiero llamar la atenci\u00f3n a sus palabras (las de Eusebio) al discutir las dificultades comenzadas en relaci\u00f3n con la poligamia primitiva.\u201d  Argumentando sobre las palabras de San Basilio, Lightfoot piensa que en este tratado Eusebio trata con la dificultad presentada por los patriarcas que pose\u00edan m\u00e1s de una esposa.  Pero \u00e9l pas\u00f3 por alto la referencia en \u201cDem. Ev.\u201d, de donde parecer\u00eda que la dificultad con la que trataba era, quiz\u00e1s, una muy general, es decir, el contrate presentado por el deseo de los patriarcas de una descendencia numerosa y el honor en que los cristianos ten\u00edan la continencia.\n<\/p>\n<p>Exeg\u00e9ticas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(16) Eusebio narra, en su Vida de Constantino (IV, 36, 37), c\u00f3mo fue comisionado por el emperador a preparar cincuenta copias suntuosas de la Biblia para usarlas en las Iglesias de Constantinopla.  Algunos eruditos piensan que el C\u00f3dice Sina\u00edtico fue una de estas copias.  Lightfoot rechaza esta opini\u00f3n basado principalmente en que \u201cel Texto del c\u00f3dice difiere ampliamente en muchos aspectos de los escritos de Eusebio.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(17) Secciones y C\u00e1nones. Eusebio redact\u00f3 diez c\u00e1nones, el primero conten\u00eda una lista de pasajes comunes a los cuatro Evangelios, el segundo, aqu\u00e9llos comunes a los primeros tres y as\u00ed por el estilo.  Tambi\u00e9n dividi\u00f3 los Evangelios en secciones numeradas continuamente.  Un n\u00famero, contra una secci\u00f3n, refer\u00eda al lector al canon particular donde podr\u00eda encontrar las secciones paralelas o pasajes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(18) Ya se ha hablado de los trabajos de P\u00e1nfilo y Eusebio en editar la Septuaginta.  Ellos \u201ccre\u00edan (como hizo San Jer\u00f3nimo cerca de un siglo despu\u00e9s) que Or\u00edgenes hab\u00eda tenido \u00e9xito al restaurar la vieja versi\u00f3n griega a su pureza primitiva\u201d.  El resultado fue \u201cuna mezcla da\u00f1ina de la versi\u00f3n alejandrina con las versiones de Aquila y Teodoci\u00f3n\u201d (Swete, \u201cIntrod. A O.T. en griego\u201d, pp. 77, 78).  Para los trabajos de los dos amigos sobre el texto del Nuevo Testamento el lector puede referirse a Rousset \u00abTextcritische Studien zum N. T.\u00bb, c. II.  No se sabe si, como en el caso del Antiguo Testamento, ellos trabajaron sobre algunos principios cr\u00edticos definidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(19) (a) Interpretaci\u00f3n de los t\u00e9rminos etnol\u00f3gicos en las Escrituras Hebreas; (b) Cronograf\u00eda de la Judea Antigua con los patrimonios de las Diez Tribus; (c) Un plano de Jerusal\u00e9n y el Templo; (d) sobre los nombres de Lugares en las Sagradas Escrituras.  Estas cuatro obras fueron escritas a pedido de Paulino, un amigo de Eusebio.  S\u00f3lo existe la cuarta, la cual se conoce como los \u201cT\u00f3picos\u201d o el \u201cOnomastic\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(20) Sobre la nomenclatura del Libro de los Profetas.  Esta obra da una corta biograf\u00eda de cada profeta y una descripci\u00f3n de sus profec\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(21)  Comentario sobre los Salmos.   Hay muchas lagunas en los manuscritos de esta obra, y termina con el salmo 118.  Las porciones faltantes son suplidas en parte por extractos del Caten\u00e6.  Una alusi\u00f3n al descubrimiento del Santo Sepulcro fija la fecha en cerca de 330.  Lightfoot habla muy favorablemente sobre este comentario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(22) Comentario sobre Isa\u00edas, escrito despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(23 a 28) Comentarios sobre los libros de las Sagradas Escrituras de los cuales se preservan algunos extractos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(29)  Comentario sobre San Lucas, del cual se conserva lo que parecen ser extractos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(30)  Comentario sobre la Primera Ep\u00edstola a los Corintios, cuya existencia parece haber sido dada a entender por San Jer\u00f3nimo (Ep. XLIX).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(31) Comentario sobre los Hebreos.  Angelo Mai descubri\u00f3 y public\u00f3 un fragmento que parece pertenecer a tal comentario\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(32) Sobre las Discrepancias de los Evangelios, en dos partes.  Angelo Mai descubri\u00f3 y public\u00f3 en 1825 un ep\u00edtome de esta obra, muy probablemente de la mano de Eusebio.  S\u00f3lo se conservan extractos del original.  De las dos partes, la primera, dedicada a cierto Esteban, discute asuntos respecto a las genealog\u00edas de Cristo; el segundo, dedicado a un tal Marino, asuntos concernientes a la Resurrecci\u00f3n.  Las Discrepancias fueron ampliamente tomadas prestadas por San Jer\u00f3nimo y San Ambrosio, y as\u00ed han ejercido indirectamente una considerable influencia sobre los estudios b\u00edblicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(33) Introducci\u00f3n Elemental General, consiste de diez libros, de los cuales del VI-IX existen bajo el t\u00edtulo de \u201cExtractos Prof\u00e9ticos\u201d.  \u00c9stos fueron escritos durante la persecuci\u00f3n.  Tambi\u00e9n hay unos cuantos fragmentos de los restantes libros.  \u201cEsta obra parece haber sido una introducci\u00f3n general a la teolog\u00eda, y su contenido era muy miscel\u00e1neo, como lo muestra el resto existente\u201d.  (L., p. 339).\n<\/p>\n<p>Dogm\u00e1ticas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(34)  La Apolog\u00eda para Or\u00edgenes.  Este trabajo ya fue mencionado en conexi\u00f3n con P\u00e1nfilo.  Consist\u00eda de seis libros, el \u00faltimo de los cuales fue a\u00f1adido por Eusebio.  S\u00f3lo existe el primer libro en una traducci\u00f3n de Rufino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(35) \u00abContra Marcelo, obispo de Ancira\u00bb, y (36) \u00abSobre la Teolog\u00eda de la Iglesia\u00bb, una refutaci\u00f3n a Marcelo. En dos art\u00edculos en el \u00abZeitschrift f\u00fcr die Neutest. Wissenschaft\u00bb (vol. IV, p\u00e1g. 330 ss. y vol. VI, pp. 250 ss.), escrito en ingl\u00e9s, Prof. Conybeare ha sostenido que nuestro Eusebio no pudo haber sido el autor de los dos tratados contra Marcelo.  Sus argumentos son rechazados por el Prof. Klostermann, en su introducci\u00f3n a estas dos obras publicadas en 1905 para la edici\u00f3n de Berl\u00edn de los Padres Griegos.  El \u00abContra Marcelo\u00bb fue escrito despu\u00e9s de 336 para justificar la acci\u00f3n del s\u00ednodo efectuado en Constantinopla en el cual Marcelo fue depuesto; la \u201cTeolog\u00eda\u201d, uno o dos a\u00f1os despu\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(37) \u00abSobre el Festival Pascual\u00bb (una interpretaci\u00f3n m\u00edstica).  Esta obra estaba dedicada a Constantino (Vit. Const., IV, 35, 316).  Un gran fragmento de ella fue descubierto por Angelo Mai.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(38) Un tratado contra los maniqueos est\u00e1 quiz\u00e1s contenido virtualmente en Epifanio (H\u00e6r., LXVI, 21).\n<\/p>\n<p>Discursos y Sermones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(39) En la Dedicaci\u00f3n de la Iglesia de Tiro (vea arriba).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(40) En el vicenal de Constantino.  Este parece haber sido el discurso inaugural pronunciado en el Concilio de Nicea.  No existe en la actualidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(41) Sobre el Sepulcro del Salvador 325 d.C.  (Vit. Const., IV, 33) no existente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(42) En el tricenal de Constantino.  Esta obra es generalmente conocida como el \u00abDe Laudibus Constantini\u00bb.  La segunda parte (11-18) parece haber sido un discurso separado unido al tricenal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(43) \u00abEn alabanza de los M\u00e1rtires\u00bb. Este discurso se conserva en el mismo manuscrito que la \u00abTheofan\u00eda\u00bb y \u00abM\u00e1rtires de Palestina\u00bb.  Fue publicado y traducido en la \u201cRevista de Literatura Sacra\u201d por el Sr. H. B. Cowper (Nueva Serie, V, pp. 403 ss., e ibid. VI, pp. 129 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(44)  Sobre el fracaso de Rain, no existente.\n<\/p>\n<p>Cartas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bastante curiosa la historia de la preservaci\u00f3n de las tres cartas, (45) a Alejandro de Alejandr\u00eda, (46) a Eufrasi\u00f3n o Eufrati\u00f3n, (47) a la emperatriz Constancia.  Constancia le pidi\u00f3 a Eusebio que le enviara cierta imagen de Cristo de la que ella hab\u00eda o\u00eddo hablar; la negativa de \u00e9l fue expresada en t\u00e9rminos a los que siglos despu\u00e9s apelaron los iconoclastas.  En el Segundo Concilio de Nicea se ley\u00f3 un fragmento de esta carta y contra ella fueron puestas partes de las cartas a Alejandro y Eufrasi\u00f3n para probar que Eusebio \u201cse entreg\u00f3  a un sentido reprobado, y a una mente y opini\u00f3n con aquellos que segu\u00edan el arrianismo\u201d.  (Labbe, \u00abConc.\u00bb, VIII, 1143-1147; Mansi, \u00abConc.\u00bb, XIII, 313-317).  Todav\u00eda existen otras partes de la carta escrita a Constancia, adem\u00e1s del fragmento citado en el concilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(48) A la Iglesia de Cesarea despu\u00e9s del Primer Concilio de Nicea.  Esta carta ya ha sido descrita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Bacchus, Francis Joseph. \u00abEusebius of C\u00e6sarea.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05617b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[922] (265-339) Fue el historiador cristiano m\u00e1s significativo de los primeros siglos. Naci\u00f3 y muri\u00f3 en Cesarea, de donde fue Obispo. Su obra m\u00e1s significativa es la \u00abHistoria de la Iglesia\u00bb, gracias a la cual se conservan datos de los primeros cristianos y tambi\u00e9n interpretaciones cristianas de los fil\u00f3sofos griegos. 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