{"id":10771,"date":"2016-02-05T07:37:53","date_gmt":"2016-02-05T12:37:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelizacion\/"},"modified":"2016-02-05T07:37:53","modified_gmt":"2016-02-05T12:37:53","slug":"evangelizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelizacion\/","title":{"rendered":"EVANGELIZACION"},"content":{"rendered":"<p>[263]<br \/>\n  Acci\u00f3n y efecto de evangelizar. Se considera como una misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo y, en consecuencia, como un derecho y un deber de todos los miembros de la comunidad cristiana, en funci\u00f3n del bautismo recibido.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra euaggelion,  que significa \u00abevangelio\u00bb o \u00abbuena noticia\u00bb, aparece 72 veces en el Nuevo Testamento, 54 de ellas en el corpus paulino. Tiene una amplia gama de significados: el mensaje cristiano en su conjunto (Mc 1,1); la buena noticia de Jes\u00fas (2Cor 4,4) o de Pablo (2Cor 4,3); es para todos (Mc 13,10; 16,15); es una revelaci\u00f3n de Dios (G\u00e1l 1,11-12), que ha de ser cre\u00ed\u00adda (Mc 1,15) y proclamada (1Cor 9,14.16.18). Hay que arriesgarlo todo por el evangelio (Mc 8,35; Rom 1,16), servirlo (Rom 1,1; 15,16), defenderlo (Flp 1,7.16); se le pueden poner obst\u00e1culos (1Cor 9,12), se le puede rechazar (Rom 10,16) o distorsionar (G\u00e1l 1,6-7). Euaggelion  es la buena noticia de la verdad (G\u00e1l 2,5.14), de la esperanza (Col 1,23), de la paz (Ef 6,15), de la promesa de Dios (Ef 3,6), de la inmortalidad (2Tim 1,10), de la resurrecci\u00f3n de Cristo (1Cor 15,1ss.; 2Tim 2,8) y de la salvaci\u00f3n (Ef 1,13). [En definitiva, Evangelio  en el Nuevo Testamento designa la noticia que se refiere a Dios o que proviene de El y se convierte en un t\u00e9rmino t\u00e9cnico para referirse al mensaje acerca de Jesucristo. Por tanto, no se refiere s\u00f3lo a la predicaci\u00f3n, sino a la nueva realidad que Dios ha introducido en la historia humana, y por esto equivale al contenido de la misma fe cristiana.] El pensamiento maduro de santo Tom\u00e1s de Aquino resume el evangelio como el conjunto de todo lo que se refiere a la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La palabra \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb, que no aparece en el Nuevo Testamento, fue usada, aunque discretamente, por el Vaticano II [ya que s\u00f3lo se encuentra una sola vez en la LG, de las treinta y una que aparece en todo el Concilio. Ser\u00e1 su sin\u00f3nimo la palabra \u00abmisi\u00f3n\u00bb que tiene la primac\u00ed\u00ada por sus m\u00e1s de ciento cuarenta usos \u2013entre los cuales veintisiete en LG\u2013]. El Vaticano II, en efecto, afirma que es tarea especialmente de los obispos promover la evangelizaci\u00f3n por medio de los fieles (CD 6); est\u00e1 asociada a la santificaci\u00f3n en la misi\u00f3n propia de los laicos (AA 2, 6, 20, 26; LG 35); los sacerdotes han de aprender m\u00e9todos de evangelizaci\u00f3n (PO 19) y tomar conciencia de que la eucarist\u00ed\u00ada es la fuente y la cumbre de la evangelizaci\u00f3n (PO 5). Pero es sobre todo en el decreto sobre las misiones donde aparecen los principales perfiles de la evangelizaci\u00f3n: \u00abEl fin propio de la actividad misionera es la evangelizaci\u00f3n y la implantaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (AG 6); \u00abla Iglesia tiene la obligaci\u00f3n y el sagrado derecho de evangelizar\u00bb (AG 7); los catec\u00famenos tienen que comprometerse en la labor eclesial de la evangelizaci\u00f3n (AG 14); a los catequistas les corresponde una parte importante en la tarea de la evangelizaci\u00f3n (AG 17), as\u00ed\u00ad como a los laicos (AG 21); la evangelizaci\u00f3n por parte de los individuos y los institutos brota de un carisma del Esp\u00ed\u00adritu (AG 23); se alaba la labor de los institutos misioneros en el terreno de la evangelizaci\u00f3n (AG 27) y se esboza el papel de la entonces Congregaci\u00f3n de Propaganda Fidei (AG 29); \u00abla evangelizaci\u00f3n es un oficio fundamental del pueblo de Dios\u00bb (AG 35-36); los obispos han de enviar sacerdotes a la evangelizaci\u00f3n misionera (AG 38), los sacerdotes han de fomentar la evangelizaci\u00f3n entre los fieles (LG 39); los institutos religiosos contemplativos y activos, as\u00ed\u00ad como los institutos seculares, desempe\u00f1an un papel capital en la evangelizaci\u00f3n del mundo (AG 40). Por \u00faltimo, la labor misionera se describe como la edificaci\u00f3n de Iglesias j\u00f3venes, de modo que estas puedan a su vez continuar la labor de evangelizaci\u00f3n (LG 17).<\/p>\n<p>El tercer s\u00ed\u00adnodo ordinario de los obispos (1974) abord\u00f3 el tema de la evangelizaci\u00f3n; tras \u00e9l se public\u00f3 la gran exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI Evangelii nuntiandi  (EN, 1975). La EN, uno de los mejores documentos pontificios del siglo, recapitula la ense\u00f1anza del Vaticano II en clave de evangelizaci\u00f3n, aunque destacando con mayor nitidez a\u00fan los temas: el primer evangelizador es Cristo (EN 6-13, 15); \u00abevangelizar constituye la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14). Y tambi\u00e9n: \u00abLa evangelizaci\u00f3n es algo inherente a la aut\u00e9ntica naturaleza de la Iglesia\u00bb (EN 15). La evangelizaci\u00f3n es un proceso complejo que supone la renovaci\u00f3n de la naturaleza humana, el testimonio, la proclamaci\u00f3n p\u00fablica, la aceptaci\u00f3n sincera y cordial de la comunidad de la Iglesia y la incorporaci\u00f3n a la misma, la adopci\u00f3n del signo exterior y los trabajos apost\u00f3licos (EN 24). La exhortaci\u00f3n pone especial \u00e9nfasis en el testimonio (EN 21, 41, 66, 69, 76&#8230;), pero subraya, [especialmente despu\u00e9s de una de las mejores descripciones del valor evangelizador del testimonio, desde un punto de vista fenomenol\u00f3gico, existencial y espiritual (EN 21)], que \u00abno hay evangelizaci\u00f3n verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret Hijo de Dios\u00bb (EN 22). El papa relaciona adem\u00e1s la evangelizaci\u00f3n con temas importantes que se han planteado en la Iglesia posconciliar: la cultura (EN 18-20), la liberaci\u00f3n (EN 29-39), la religiosidad y la piedad populares (EN 48), las comunidades cristianas de base (EN 58), la >inculturaci\u00f3n (EN 63-64), el >pluralismo (EN 65-66). Hay, por \u00faltimo, un largo y bello pasaje que trata de la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la evangelizaci\u00f3n (EN 74-75).<\/p>\n<p>La tercera asamblea general de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), celebrada en Puebla en 1979, se dedic\u00f3 a tratar de la evangelizaci\u00f3n. Hab\u00ed\u00ada notables avances en la EN que se hab\u00ed\u00adan convertido ya en ideas clave en relaci\u00f3n con los pobres (EN 76). Partiendo de la realidad cotidiana de opresi\u00f3n y dependencia, propon\u00ed\u00ada la liberaci\u00f3n y la evangelizaci\u00f3n liberadora como respuesta cr\u00ed\u00adtica (nn 470-506). En importantes pasajes se valoran positivamente las comunidades de base (nn 96-97, 619-643) y la religiosidad popular (nn 444-469). La conferencia manifestaba una opci\u00f3n preferencial, no exclusiva, por los pobres (nn 1134-1165) y los j\u00f3venes (nn 1166-1205). Los pobres son al mismo tiempo objeto de la evangelizaci\u00f3n y agentes de la misma (nn 707, 1130, 1141-1147). El potencial de los pobres para enriquecer a la Iglesia se desarrollar\u00ed\u00ada en los a\u00f1os siguientes a Puebla. El tema de la evangelizaci\u00f3n volvi\u00f3 a ser abordado por la asamblea del CELAM celebrada en Santo Domingo en 1992, en la que se hicieron patentes a su vez algunas de las reflexiones motivadas por el V centenario del descubrimiento, explotaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n de Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El papa Juan Pablo II llam\u00f3 a una d\u00e9cada de evangelizaci\u00f3n antes del a\u00f1o 2000. Resultado de ello fue la oficina romana Evangelizaci\u00f3n 2000, que estimula el establecimiento de escuelas de evangelizaci\u00f3n en distintas partes del mundo. Otro resultado fue \u00abLumen 2000\u00bb, que se encarga de la utilizaci\u00f3n de los medios electr\u00f3nicos de comunicaci\u00f3n. Ambas han sido criticadas por desatender la dimensi\u00f3n social de una evangelizaci\u00f3n integral.<\/p>\n<p>Al parecer, el Papa us\u00f3 por primera vez el t\u00e9rmino \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb en 1979. En 1983 dijo que la novedad resid\u00ed\u00ada en su vigor, sus m\u00e9todos y su expresi\u00f3n. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde desarroll\u00f3 m\u00e1s esta idea\u00bb: ha de ser nueva por su renovado ardor, procedente de una mayor unidad con Cristo y una mayor confianza en su poder; nueva por sus m\u00e9todos, que impliquen a todos en la Iglesia; nueva en su expresi\u00f3n, al adquirir los cristianos un sentido m\u00e1s intenso de su propia identidad y transmitir unmensaje relevante que incluya el compromiso con la justicia. La exhortaci\u00f3n possinodal sobre la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de los laicos, Christifideles laici  (Chl, 1988), habla de reevangelizaci\u00f3n (Chl 34, 64). El lenguaje de la evangelizaci\u00f3n adquiere nueva claridad en la enc\u00ed\u00adclica sobre las misiones, Redemptoris missio  (RMi). Tres situaciones son las que tiene que afrontar la >misi\u00f3n de la Iglesia. Hay pueblos, grupos y contextos socioculturales en los que Cristo y su evangelio no son conocidos; es esta la misi\u00f3n ad gentes  en el sentido propio del t\u00e9rmino. Est\u00e1n en segundo lugar las comunidades cristianas con estructuras eclesiales adecuadas y s\u00f3lidas; en ellas la Iglesia lleva a cabo su labor pastoral. \u00abSe da, por \u00faltimo, una situaci\u00f3n intermedia, especialmente en los pa\u00ed\u00adses de antigua cristiandad, pero a veces tambi\u00e9n en las Iglesias m\u00e1s j\u00f3venes, donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su evangelio. En este caso es necesaria una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb o \u00abreevangelizaci\u00f3n\u00bb\u00bb (RMi 33). Aunque la enc\u00ed\u00adclica aporta nueva luz, son ideas que se encuentran ya germinalmente en el Vaticano II (AG 6).<\/p>\n<p>Sin embargo, esta terminolog\u00ed\u00ada de \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, o \u00abreevangelizaci\u00f3n\u00bb, no es de uso universal. Muchos hablan de \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb en un sentido liberador en el contexto latinoamericano. De hecho, la llamada a la evangelizaci\u00f3n adopta formas distintas en los diferentes lugares. Sin pretender ser exclusivos, podr\u00ed\u00adamos se\u00f1alar ciertos temas clave seg\u00fan los lugares: en el primer mundo se pone el acento en la ciencia, la tecnolog\u00ed\u00ada y el capitalismo, por lo que la evangelizaci\u00f3n tiene que insistir en los valores evang\u00e9licos y transcendentes; en los antiguos pa\u00ed\u00adses socialistas de la Europa del Este se est\u00e1n produciendo r\u00e1pidos cambios sociales en culturas que antes eran oficialmente ateas, por lo que la evangelizaci\u00f3n ha de poner el \u00e9nfasis en el dinamismo transformador de la fe; en Am\u00e9rica Latina la situaci\u00f3n es de opresi\u00f3n de los pobres, por lo que la evangelizaci\u00f3n ha de plantearse como transformadora y liberadora; en Asia las grandes religiones (>No cristianos) necesitan ser evangelizadas a trav\u00e9s del di\u00e1logo y el testimonio de la espiritualidad cristiana, as\u00ed\u00ad como a trav\u00e9s de una concienciaci\u00f3n cada vez mayor de la injusticia; en Africa los antiguos pa\u00ed\u00adses coloniales est\u00e1n afirmando con orgullo su identidad africana, de modo que la evangelizaci\u00f3n ha de hacerse por medio de una honda >inculturaci\u00f3n del evangelio.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s sin pretensi\u00f3n de ser exclusivos, pueden distinguirse varios modelos de evangelizaci\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n es un acto eclesial. Tradicionalmente la evangelizaci\u00f3n la llevaron a cabo misioneros dirigidos por sacerdotes que transmit\u00ed\u00adan un evangelio de car\u00e1cter marcadamente europeo. Los puntos de inserci\u00f3n eran frecuentemente la educaci\u00f3n y la atenci\u00f3n sanitaria, poni\u00e9ndose el \u00e9nfasis en las conversiones y m\u00e1s tarde en el clero nativo. En las d\u00e9cadas recientes se ha puesto el acento en el di\u00e1logo con la cultura de los pueblos y en la edificaci\u00f3n de la comunidad. En este modelo de evangelizaci\u00f3n los que se dirigen a un pueblo son m\u00e1s conscientes de las \u00absemillas de la Palabra\u00bb sembradas ya por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II sobre las misiones subraya el valor del di\u00e1logo, pero insiste en que este no puede sustituir a la evangelizaci\u00f3n (RMi 55-57, con 33). El modelo m\u00e1s reciente es el liberador, en el que el mensaje del evangelio es considerado buena noticia para la vida en su integridad. Los pobres ocupan en \u00e9l un lugar especial: son los destinatarios privilegiados de la buena noticia (cf Lc 4,17; 7,22) y evangelizan a su vez a los evangelizadores.<\/p>\n<p>Poco antes del concilio Vaticano II se distinguieron tres etapas en el proceso de la catequesis: la preevangelizaci\u00f3n, fase de escucha en la que se despierta el inter\u00e9s y se prepara el terreno; la evangelizaci\u00f3n propiamente dicha, que conduce a la conversi\u00f3n; y la catequesis, que se ocupa de formar a los cristianos.<\/p>\n<p>Desde las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 ha habido mucho inter\u00e9s en la evangelizaci\u00f3n por parte de los protestantes, aunque ellos prefieren llamarla \u00abevangelismo\u00bb. Se ha hablado de ello en varios encuentros celebrados por el Consejo Mundial de las Iglesias o auspiciados por \u00e9l. Es un campo en el que hay amplio espacio para la colaboraci\u00f3n y el di\u00e1logo permanente.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>La acci\u00f3n evangelizadora<\/p>\n<p>\tLa expresi\u00f3n \u00abevangelizar\u00bb indica una acci\u00f3n que hay que realizar como consecuencia de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb (env\u00ed\u00ado). En el caso t\u00ed\u00adpicamente cristiano, es una acci\u00f3n apoyada en la gracia divina. Efectivamente, \u00abEvangelizar\u00bb significa anunciar (\u00abangello\u00bb) el gozo o buena nueva (\u00abeu\u00bb) de que Cristo es el Salvador esperado. El \u00abap\u00f3stol\u00bb (enviado, misionero) tiene la misi\u00f3n de anunciar la Buena Nueva, es decir, de \u00abevangelizar\u00bb.<\/p>\n<p>\tEvangelizar es la caracter\u00ed\u00adstica de la acci\u00f3n misionera de Jes\u00fas \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido para evangelizar a los pobres\u00bb (Lc 4,18; cfr. 4,43). Esta acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas es anuncio del mensaje y del Reino, cercan\u00ed\u00ada a la situaci\u00f3n humana concreta, donaci\u00f3n sacrificial. El Se\u00f1or eligi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles para acompa\u00f1arle y para continuar su acci\u00f3n evangelizadora (cfr. Mc 3,14; Lc 9,6).<\/p>\n<p>\tLa palabra \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb (como substantivo) se empez\u00f3 a usar en el siglo XIX, pero hoy es frecuente en los documentos magisteriales y en la teolog\u00ed\u00ada. Ordinariamente se usa como sin\u00f3nimo de \u00abmisi\u00f3n\u00bb. En los textos b\u00ed\u00adblicos se usan diversos t\u00e9rminos de acci\u00f3n enviar, evangelizar, proclamar, anunciar, transmitir, testimoniar&#8230; Se trata de un contenido polivalente expresado en un contexto m\u00e1s rico que el de las mismas palabras.<br \/>\n\tContenidos y objetivo<\/p>\n<p>\tSi el origen de la misi\u00f3n es el mismo Dios, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el contenido o naturaleza de la misma incluye el encargo (\u00abmandato\u00bb) de realizar una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica \u00abevangelizar\u00bb, es decir, anunciar el gozo de la salvaci\u00f3n plena y universal, por medio de Jesucristo su Hijo hecho hombre por nosotros, muerto y resucitado, presente activamente en la Iglesia.<\/p>\n<p>\tLos elementos fundamentales de la evangelizaci\u00f3n aparecen en su objetivo o finalidad inmediata \u00abEvangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo, mediante el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (EN 26). Los \u00abelementos esenciales\u00bb de la evangelizaci\u00f3n son el anuncio del Reino de Dios, el anuncio de la salvaci\u00f3n liberadora, la llamada a la conversi\u00f3n, la predicaci\u00f3n infatigable, los signos salv\u00ed\u00adficos&#8230; (cfr. EN 7-12; RMi V). Por esto \u00abla evangelizaci\u00f3n es un paso complejo, con elementos variados renovaci\u00f3n de la humanidad, testimonio, anuncio expl\u00ed\u00adcito, adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado. Estos elementos&#8230; son complementarios y mutuamente enriquecedo\u00c2\u00acres\u00bb (EN 24).<\/p>\n<p>\tLlamada a adherirse a Cristo<\/p>\n<p>\tLa evangelizaci\u00f3n, al anunciar y testimoniar la salvaci\u00f3n universal en Cristo, es tambi\u00e9n una llamada a la adhesi\u00f3n personal a Cristo (por la fe), como proceso de apertura de todo el coraz\u00f3n (conversi\u00f3n), para recibir el bautismo y entrar a formar parte de la comunidad eclesial (Iglesia visible). Por esto la evangelizaci\u00f3n es una acci\u00f3n permanente que contin\u00faa ayudando a la comunidad cristiana a profundizar en la Palabra, celebrar los signos salv\u00ed\u00adficos, insertarse responsablemente en la sociedad humana, tender hacia la trascendencia y plenitud en Cristo resucitado.<\/p>\n<p>\tEl objetivo final de la evangelizaci\u00f3n en la consecuci\u00f3n de la gloria de Dios, la \u00abalabanza de su gloria\u00bb (Ef 1,6) por la vivencia de sus planes salv\u00ed\u00adficos en Cristo. Para llegar a este objetivo, la evangelizaci\u00f3n se concreta en una acci\u00f3n arm\u00f3nica (acci\u00f3n evangelizadora), asumiendo todos los elementos esenciales que se han se\u00f1alado, y que tendr\u00e1 en cuenta las situaciones concretas, los medios o caminos, los responsables o agentes, la cooperaci\u00f3n y el esp\u00ed\u00adritu con que ha de realizarse esa misma acci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLa evangelizaci\u00f3n enra\u00ed\u00adza en la naturaleza misma de la Iglesia. \u00abEvangelizar consti\u00c2\u00actuye, en efecto, la gracia y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>Referencias Acci\u00f3n evangelizadora, \u00abAd Gentes\u00bb, anuncio, ap\u00f3stol, apostolado, \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb, Iglesia (misionera), misi\u00f3n, misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb, misionolog\u00ed\u00ada, nueva evangelizaci\u00f3n, pastoral, \u00abRedemptoris Missio\u00bb, Reino.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG (todo el documento); EN 19-39; RMi 41-60; CEC 1122.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy (Madrid, EDICE, 1986); AA.VV., Haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes, Comentario y texto de la enc\u00ed\u00adclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb (Valencia, EDICEP, 1991); B. CABALLERO, Pastoral de la evangelizaci\u00f3n (Madrid, PS, 1974); A. CA\u00ed\u2018IZARES, La evangelizaci\u00f3n hoy (Madrid 1977); M. DAGRAS, Th\u00e9ologie de l&#8217;\u00e9vang\u00e9lization (Paris, Descl\u00e9e, 1976); J. ESQUERDA BIFET, Evangelizar hoy, Animadores de las comunidades (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1987); Idem, Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n. Curso de Misionolog\u00ed\u00ada ( BAC, Madrid, 1995); J. GUITERAS I VILANOVA, Evangelitzaci\u00f3 (Montserrat 1985); P. VADAKUMPADAN,  Evangelization today (Shillong 1989). Ver otros estudios en acci\u00f3n evangelizadora, misionolog\u00ed\u00ada, etc.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Precisi\u00f3n terminol\u00f3gica. -2. Fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica. &#8211; 3. Historia de la evangelizaci\u00f3n. &#8211; 4. Documentos oficiales sobre la evangelizaci\u00f3n. &#8211; 5. Naturaleza de la evangelizaci\u00f3n. &#8211; 6. Las etapas del proceso evangelizador. &#8211; 7 El contenido esencial de la evangelizaci\u00f3n. &#8211; 8. Las mediaciones de la evangelizaci\u00f3n. &#8211; 9. Orientaciones pastorales.<\/p>\n<p>En la etapa postconciliar el concepto de evangelizaci\u00f3n es el que mejor expresa tanto el conjunto de la misi\u00f3n de la Iglesia como el contenido fundamental de la misma. En el d\u00e9cimo aniversario del Concilio y en la tercera Asamblea General del S\u00ed\u00adnodo de los Obispos, el Papa Pablo VI reflejaba estas preocupaciones nucleares: \u00bfc\u00f3mo acercar el mensaje cristiano en la sociedad moderna al hombre de hoy?; \u00bfc\u00f3mo hacer para que el evangelio sea la fuerza que aliente la solidaridad humana?; y \u00bfqu\u00e9 m\u00e9todos utilizar para que el Evangelio sea m\u00e1s eficaz? Y en este ciclo hist\u00f3rico \u00abla Iglesia, \u00bfes m\u00e1s o menos apta para anunciar el Evangelio y para inserirlo en el coraz\u00f3n del hombre con convicci\u00f3n, libertad de esp\u00ed\u00adritu y eficacia?\u00bb (E.N.4).<\/p>\n<p>1. Precisi\u00f3n terminol\u00f3gica<br \/>\nEvangelio significa \u00abbuena nueva\u00bb y evangelizar hace referencia \u00abal hecho de anunciar la buena noticia\u00bb; tambi\u00e9n significa la recompensa que recib\u00ed\u00ada el mensajero por la buena noticia que tra\u00ed\u00ada. En el mundo secular tiene que ver con las victorias militares y con los beneficios concedidos por el emperador en la celebraci\u00f3n de acontecimientos significativos de su reinado. El cristianismo habla de \u00abbuena noticia\u00bb para referirse a la encarnaci\u00f3n del Verbo y para denominar a algunos escritos del Nuevo Testamento, los Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas, y Juan.<\/p>\n<p>En los escritos paulinos Evangelio es la buena noticia de que Dios nos ha salvado y reconciliado en la encarnaci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Cada uno de los evangelistas acent\u00faa alg\u00fan aspecto de la evangelizaci\u00f3n: Marcos insiste en la historia de Jes\u00fas como el contenido del Evangelio; Mateo subraya la proclamaci\u00f3n del Reino que hace Jes\u00fas; Lucas se sit\u00faa en la perspectiva del anuncio del Evangelio como buena noticia para los pobres, peque\u00f1os y excluidos; y el evangelista Juan presenta a Jes\u00fas como el Camino la Verdad y la Vida para la humanidad y la importancia de ser sus testigos.<\/p>\n<p>En la plenitud de los tiempos Dios Padre envi\u00f3 a su Hijo para anunciar y realizar la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano; Jes\u00fas de Nazaret constituye un grupo de disc\u00ed\u00adpulos para que contin\u00faen su misi\u00f3n. En Pentecost\u00e9s env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu Santo que constituye a los disc\u00ed\u00adpulos en Ap\u00f3stoles (Mc 3,14, Mt 10, 2.5; Lc 6,13); \u00e9stos predican a Jesucristo como el Se\u00f1or y Salvador.<\/p>\n<p>2. Fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\nLa persona de Jes\u00fas, su testimonio y misi\u00f3n constituyen el fundamento de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia y de los cristianos. Recordemos las palabras de Jes\u00fas en la sinagoga: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ungi\u00f3 para evangelizar a los pobres\u00bb (Lc 4, 18; cf. Is 61,1). Para esto ha sido enviado el Mes\u00ed\u00adas (Lc 4,43) y \u00abes preciso que anuncie tambi\u00e9n el reino de Dios en otras ciudades\u00bb (Lc 4, 43). Jes\u00fas de Nazaret es el primer evangelizador y la referencia b\u00e1sica para todos los evangelizadores; El es el Evangelio de Dios concretado en sus palabras, gestos, actitudes, y acontecimientos de su vida.<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas lo central de su mensaje y el horizonte de su vida es el anuncio del Reino o reinado de Dios; todo lo dem\u00e1s es relativo (Mt 5, 3-12), y se nos dar\u00e1 \u00abpor a\u00f1adidura\u00bb (Mt 6,33).<\/p>\n<p>En los evangelios ocupa un lugar amplio e importante todo lo relacionado con el Reino: es que consiste, c\u00f3mo se manifiesta, la felicidad del que lo acoge (Mt 5,3-12), las actitudes para pertenecer a El, c\u00f3mo se construye, cu\u00e1l es su ley (Mt 5-7), los mensajeros del Reino (Mt 10) y la perseverancia hasta el final (Mt 24-25).<\/p>\n<p>El Reino es don gratuito y misericordioso del Padre que salva y libera al hombre de toda opresi\u00f3n; es invitaci\u00f3n a encontrarse con Dios, a acoger su auto-comunicaci\u00f3n y de amarle con todo coraz\u00f3n, con toda el alma y con todo el ser. Esta manera radicalmente nueva de vivir el encuentro con Dios y con lo humano es posible por la vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, y se consumar\u00e1 al final de los tiempos (1 Tes 5,1-2). \u00abEsta gracia y misericordia de Dios, cada uno debe conquistarla con la fuerza (\u00abel reino de Dios est\u00e1 en tensi\u00f3n y los esforzados lo arrebatan\u00bb (Mt 11,12; Lc 16,16), dice el Se\u00f1or), con la fatiga y el sufrimiento, con una vida conforme al evangelio, con la renuncia y la cruz, con el esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas (E.N.10).<\/p>\n<p>Estos dinamismos se sintetizan en la conversi\u00f3n como cambio interior que lleva a una nueva forma de pensar y de actuar; esta renovaci\u00f3n no viene por el esfuerzo moral en primer lugar, sino por la acogida de Jes\u00fas y su Evangelio en la vida. El signo m\u00e1s evidente de la llegada del reino est\u00e1 en que \u00ablos peque\u00f1os, los pobres son evangelizados, se conviertan en disc\u00ed\u00adpulos suyos, se re\u00fanen &#8216;en su nombre&#8217; en la gran comunidad de los que creen en \u00e9l\u00bb (E.N 12). El gran aliento del coraz\u00f3n de Jes\u00fas consisti\u00f3 en hacer la voluntad del Padre: \u00abreunir en uno todos los hijos de Dios que est\u00e1n dispersos\u00bb (Jn 11.52). Los que se sienten seguidores de Jes\u00fas, hijos de Dios y hermanos son constituidos por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo en comunidad evangelizadora (1 Pe 2,9).<\/p>\n<p>Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y ense\u00f1ar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n gloriosa\u00bb (E.N.14). La Iglesia surge de la persona y de la misi\u00f3n evangelizadora de Jes\u00fas y de los Doce y es enviada por el Se\u00f1or Resucitado a evangelizar hasta su segunda venida (Mt 28,19).<\/p>\n<p>La comunidad apost\u00f3lica contin\u00faa la presencia y la acci\u00f3n salvadora de Jes\u00fas de Nazaret muerto y resucitado (LG. 8; A.G. 5). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos hablan del dinamismo misionero de las primeras comunidades: su presencia, el modo de vivir, la Palabra y el Pan compartido, la caridad, el testimonio prof\u00e9tico y la itinerancia. Todo ello es presencia de Jesucristo y del reino de Dios que cuestiona a sus contempor\u00e1neos, y se hace por la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica y el ofrecimiento de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Historia de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLas comunidades del Nuevo Testamento y los primeros evangelizadores proclaman, a jud\u00ed\u00ados y paganos, el kerigma, cuyo contenido fundamental es que Jes\u00fas de Nazaret, Mes\u00ed\u00adas de Dios, fue crucificado pero ha resucitado, y sentado a la derecha del Padre es constituido Se\u00f1or y Salvador para cuantos creen \u00e9l El y se convierten. El que hab\u00ed\u00ada proclamado la buena noticia es proclamado ahora como Evangelio. Como fruto de la expansi\u00f3n misionera se da la primera inculturaci\u00f3n de la fe en el \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado, en el \u00e1mbito pagano y en la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada. Poco a poco se va estructurando la doctrina (didaj\u00e9). que constituye el dep\u00f3sito de la fe que se ense\u00f1a a los que movidos por primer anuncio (kerigma) comienzan un camino de descubrimiento de la persona y el mensaje de Jes\u00fas en el seno de las comunidades. Este itinerario culmina en la adhesi\u00f3n plena a Jesucristo y en el Bautismo.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo tercio del siglo primero se inicia la evangelizaci\u00f3n de Hispania por la B\u00e9tica; a comienzos del siglo IV se celebra el Concilio de Granada presidido por F\u00e9lix, obispo de Guadix y asisten cerca de veinte obispos y otros tantos preb\u00ed\u00adsteros en representaci\u00f3n de unas cuarenta comunidades que en el siglo 11-111 se hab\u00ed\u00adan ido formando. A partir del siglo IV Hispania fue evangelizada en casi todos sus territorios.<\/p>\n<p>Con la conversi\u00f3n de Constantino y la declaraci\u00f3n del cristianismo como religi\u00f3n oficial del Imperio Romano, se produjo un aumento grande en las conversiones. Al final del siglo II se hab\u00ed\u00ada establecido el catecumenado (J. A. JUNGMANN, Katechumenat, en Lexikon f\u00fcr theologie und Kirche, VI, 51-54). Seg\u00fan Hip\u00f3lito a comienzos del siglo III el catecumenado duraba tres a\u00f1os y eran admitidos los que superaban un examen sus intenciones y comportamientos morales. \u00abLos admitidos se llamaban catec\u00famenos quienes tomaban parte en la liturgia de la palabra, en la oraci\u00f3n y en sus reuniones propias. Volv\u00ed\u00adan a tener otra prueba despu\u00e9s de una larga etapa y, una vez admitidos, se convert\u00ed\u00adan en electi o competentes. Diariamente recib\u00ed\u00adan una instrucci\u00f3n acompa\u00f1ada de una imposici\u00f3n de manos y de un exorcismo; eran bautizados en la noche pascual, despu\u00e9s de una \u00faltima imposici\u00f3n de manos, conjuraci\u00f3n del demonio, soplo, signaci\u00f3n y unci\u00f3n con el \u00f3leo del exorcismo. Al salir de la inmersi\u00f3n recib\u00ed\u00adan el crisma, se vest\u00ed\u00adan de blanco y entraban en el templo, donde el obispo les impon\u00ed\u00ada las manos, ung\u00ed\u00ada con \u00f3leo de acci\u00f3n de gracias y sellaba su frente\u00bb (C. FLORIST\u00ed\u0081N, Para comprender la evangelizaci\u00f3n, Verbo Divino, 1993, 17).<\/p>\n<p>El catecumenado de los primeros siglos tiene cuatro etapas: la etapa misionera para suscitar la primera adhesi\u00f3n a Jesucristo y la conversi\u00f3n inicial, la etapa catecumenal para la fundamentaci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n de la fe, as\u00ed\u00ad como \u00abprobar\u00bb al candidato, la etapa cuaresmal para prepararse a los sacramentos de la iniciaci\u00f3n que se recib\u00ed\u00adan en la vigilia pascual, y la etapa mistag\u00f3gica en la que se hac\u00ed\u00ada una catequesis de la vida sacramental. En este proceso la comunidad cristiana ten\u00ed\u00ada una presencia y actuaci\u00f3n apadrinante, pues acog\u00ed\u00ada, ped\u00ed\u00ada por los catec\u00famenos, les daba ejemplo de vida y los recib\u00ed\u00ada como miembros plenos despu\u00e9s del Bautismo. El catecumenado decae progresivamente hasta desaparecer en la medida que se generaliza el bautismo de ni\u00f1os y la eclesiolog\u00ed\u00ada de cristiandad.<\/p>\n<p>En la Edad Media las preocupaciones de la Iglesia se van polarizando en la lucha contra los infieles (Cruzadas) y en la persecuci\u00f3n de los herejes (Inquisici\u00f3n). La formaci\u00f3n catequ\u00e9tica y la predicaci\u00f3n de caer en unos momentos en que aparecen los lenguas romances y la gente sencilla ya no entiende el lat\u00ed\u00adn. En el medievo el t\u00e9rmino misi\u00f3n se emplea en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria para hablar de las misiones de las divinas personas; lo relacionado con el anuncio y mantenimiento de la fe es denominado con los t\u00e9rminos ap\u00f3stol y apostolado (cf. JOAN GUITERAS, Evangelizaci\u00f3n, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo 1999, 857).<\/p>\n<p>El Papa Alejandro VI concede a los reyes de Espa\u00f1a y a Portugal el cristianizar a los pueblos que han descubierto; esto es el comienzo del Patronazgo Real de Indias creado en 1508. La Santa Sede empieza a relacionarse con estos pa\u00ed\u00adses para los asuntos eclesiales despu\u00e9s de la independencia de la corona espa\u00f1ola. En los siglos XV- XVII hubo enfrentamientos entre los misioneros dominicos, franciscanos y jesuitas y los encomenderos que somet\u00ed\u00adan a los ind\u00ed\u00adgenas en todos los aspectos. El dominico obispo de Chiapas, P. Bartolom\u00e9 de Las Casas refleja en sus escritos esta problem\u00e1tica. Tambi\u00e9n aparec\u00ed\u00adan los primeros catecismos empleando diferentes recursos pedag\u00f3gicos para poder ser comprendidos por los ind\u00ed\u00adgenas.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n de los pueblos de Am\u00e9rica tuvo un car\u00e1cter de adoctrinamiento seg\u00fan correspond\u00ed\u00ada a la eclesiolog\u00ed\u00ada de cristiandad de estos siglos; las reducciones de Paraguay (jesuitas) y de California (Fray Jun\u00ed\u00adpero Serra) fueron un modelo distinto y revolucionario, pues se basaban en la vida de comunidad, en la formaci\u00f3n integral de la persona en el empleo de recursos variados y creativos. En 1511 Fray Antonio de Montesinos denunci\u00f3 prof\u00e9ticamente la violencia y tiran\u00ed\u00ada con la que los encomenderos trataban a los ind\u00ed\u00adgenas. Esta misma actitud fue mantenida por Bartolom\u00e9 de las Casas convertido a una nueva actitud habiendo sido el mismo encomendero durante doce a\u00f1os; despu\u00e9s fue ordenado sacerdote, se hizo dominico y fue obispo de Chiapas (M\u00e9jico) \u00abLa obra evangelizadora de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina es el resultado del un\u00e1nime esfuerzo misionero de todo el pueblo de Dios. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1n las incontables iniciativas de caridad, asistencia, educaci\u00f3n y de modo ejemplar las originales s\u00ed\u00adntesis de evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana de las misiones\u00bb (Puebla n. 9).<\/p>\n<p>Hay quienes se sit\u00faan desde los que padecieron una forma de evangelizaci\u00f3n y tienden \u00abhacia la actitud cr\u00ed\u00adtica y la memoria penitencial transformadora de un pasado hecho de luces y sombras\u00bb (Conferencia de Religiosos de Colombia, Formaci\u00f3n en la Nueva >evangelizaci\u00f3n, Bogot\u00e1, 27). A modo de s\u00ed\u00adntesis de la evangelizaci\u00f3n espa\u00f1ola en Am\u00e9rica citamos estas palabras de C. Florist\u00e1n: \u00abEn definitiva, la historia debe ense\u00f1ar a los creyentes a rechazar lo equivocado o injusto y a reconocer lo acertado o evang\u00e9lico. De este modo se podr\u00e1 desarrollar una \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb, bajo el signo de la liberaci\u00f3n que integra y supera, -sin suprimir-los logros de la primera evangelizaci\u00f3n, llevada a cabo bajo el signo de la sujeci\u00f3n\u00bb (C. FLORIST\u00ed\u0081N, o. C., 32).<\/p>\n<p>A partir del siglo XVI se desarroll\u00f3 en la Iglesia un fuerte esp\u00ed\u00adritu misionero; de muchos sitios part\u00ed\u00adan misioneros enviados a Iglesias cristianas necesitadas de apoyo, de nueva evangelizaci\u00f3n o amenazada por la herej\u00ed\u00ada. El t\u00e9rmino misi\u00f3n se utiliza para designar las misiones apost\u00f3licas en el exterior de la Iglesias europeas; en 1622 se crea la Congregaci\u00f3n de Propaganda Fidei (ahora se llama Congregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los pueblos).<\/p>\n<p>En 1625 Vicente de Pa\u00fal funda la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, formada por sacerdotes cuyo carisma y ministerio son las misiones populares y las misiones extranjeras. En el siglo XIX hay un nuevo resurgir misionero unido al fen\u00f3meno de la colonizaci\u00f3n. Despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial se da un resurgimiento de lo nacional con la revalorizaci\u00f3n de las propias culturas y religiones en los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n; esto conlleva unos nuevos planteamientos y sensibilidades que, poco a poco, orientar\u00e1n de otra forma la actividad misionera de la Iglesia.<\/p>\n<p>En 1911 se funda el Instituto Internacional de Investigaciones Misionol\u00f3gicas; en Espa\u00f1a, en los a\u00f1os 1920-1930, J. Benlloch, arzobispo de Burgos, y el jesuita J. Zameza son los impulsores de la misionolog\u00ed\u00ada en una doble l\u00ed\u00adnea: hacia fuera (misiones que implanten la Iglesia) y hacia dentro para propiciar la conversi\u00f3n y el Bautismo. Despu\u00e9s de la segunda Guerra Mundial, los procesos de descolonizaci\u00f3n propiciado por las Naciones Unidas llevan a la Iglesia a un nuevo planteamientos de las misiones; la incipiente renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, lit\u00fargica, social, etc., previa al Concilio Vaticano II ayuda a descubrir que toda la Iglesia es sujeto y objeto de misi\u00f3n y que hay que dejar de tutelar a la Iglesia del Tercer Mundo.<\/p>\n<p>En uno y otro lugar se siente Europa como pa\u00ed\u00ads de misi\u00f3n; J. Cardijn (1924) funda la JOC para la evangelizaci\u00f3n del mundo obrero, y H. Godin e Y. Daniel publican un libro en el pa\u00ed\u00ads vecino titulado \u00abFrance, pays de mission?\u00bb. Y con estos planteamientos alientan el surgimiento de la parroquia como comunidad misionera en determinados ambientes descristianizados. Se produce cierta tensi\u00f3n en la relaci\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y sacramentos. En 1958 se publica en Francia la revista Evang\u00e9liser; en Tubinga el profesor Arnold, profundiza en el sentido del anuncio del Evangelio en cada lugar y situaci\u00f3n y el papel de la iglesia y de las mediaciones eclesiales.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II aport\u00f3 una nueva teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n en el decreto Ad Gentes; las sugerencias de las Iglesias en pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n fueron decisivas para este nuevo enfoque. La teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n fundamenta a \u00e9sta en la Trinidad, en la persona de Jes\u00fas y en el mandato misionero que nos dej\u00f3; en consecuencia, las cl\u00e1sicas misiones se sit\u00faan dentro de la \u00fanica misi\u00f3n de la Iglesia, y la importancia del catecumenado y la comunidad y el compromiso con los pobres en la misi\u00f3n pastoral de la Iglesia. La acci\u00f3n de la Iglesia necesita una presencia encarnada, testimonial, prof\u00e9tica y dialogante.<\/p>\n<p>La Conferencia Latinoamericana de Obispos de Medell\u00ed\u00adn (1968) relaciona claramente evangelizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. El tema de la evangelizaci\u00f3n tambi\u00e9n fue abordado por la Iglesias africanas (reuni\u00f3n de Kampala de 1969), asi\u00e1ticas (Bangkok 1973) y por el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias (Upsala 1968). El cuarto S\u00ed\u00adnodo de Obispos (1974) abordo este mismo tema, y Pablo VI publica en 1975 la Exortaci\u00f3n Evangelii Nuntiandi, documento referencia) para todos los dem\u00e1s documentos, pastorales del magisterio pontificio y episcopal.<\/p>\n<p>En 1979 \u2020\u00a2la Conferencia Latinoamericana de Obispos en Puebla aborda la situaci\u00f3n actual y el futuro de la evangelizaci\u00f3n. Juan Pablo II (1990) publica Redemptoris Missio para tratar los grandes \u00e1mbitos de la misi\u00f3n de la Iglesia: los que no conocen a Cristo, las comunidades de fe madura y viven, y los pa\u00ed\u00adses de viejos cristiandad que necesitan ser reenvagelizados L.G, A.G, E.N, y R.M suponen un corpus doctrinal de una gran importancia para entender el nuevo planteamiento: el paso de las misiones a la misi\u00f3n de la Iglesia y la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>4. Documentos oficiales sobre la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nA partir de la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes (Madrid, 13-18 de septiembre de 1971), la evangelizaci\u00f3n ocupa el primer lugar entre las preocupaciones de la Iglesia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>A la encuesta preparatoria respondi\u00f3 el 85% de los sacerdotes diocesanos, y en la asamblea participaran 79 obispos, 171 sacerdotes con voz y voto y 117 observadores, entre los que se encontraban varios laicos. En la asamblea se tom\u00f3 conciencia del momento socio-eclesial que se viv\u00ed\u00ada, y de la urgencia de una \u00bb pastoral misionera\u00bb con lo que conlleva de opci\u00f3n por los pobres y de superaci\u00f3n de un sacramentalismo f\u00e1cil y masivo. La Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Evangelii Nuntiandi de Pablo VI (1975) fue muy bien acogida, ayud\u00f3 a los nuevos planteamientos de la evangelizaci\u00f3n y se ha tenido, desde entonces, como un texto referencial. En 1979 Juan Pablo II publica la Exhortaci\u00f3n Catechesi Tradendae con la finalidad de reforzar la \u00absolidez de la fe y de la vida cristiana\u00bb (n. 4).<\/p>\n<p>En 1982 el Papa Juan Pablo II visita Espa\u00f1a y la Conferencia Episcopal publica en 1983 \u00abLa visita del Papa y el servicio de la fe a nuestro pueblo\u00bb; tambi\u00e9n en el a\u00f1o de 1983 la Conferencia Episcopal nos ofrece el documento \u00abCatequesis de la Comunidad\u00bb muy importante por el tratamiento que hace del proceso evangelizador y la ubicaci\u00f3n de la catequesis dentro de \u00e9l. En 1985 como continuaci\u00f3n del anterior los obispos elaboran el documento sobre \u00abEl catequista y su formaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En 1985 tienen lugar dos acontecimientos esenciales de gran importancia; nos referimos al congreso \u00abEvangelizaci\u00f3n y hombre de hoy\u00bb en el que participan 1533 delegados de 65 di\u00f3cesis y 51 obispos. El lema del Congreso fue: \u00abPor una presencia evangelizadora de los cristianos en la actual sociedad espa\u00f1ola\u00bb.<\/p>\n<p>El segundo acontecimiento tiene lugar en la XVII Asamblea Plenaria de Episcopado que aprueba la instrucci\u00f3n pastoral \u00abTestigos de Dios Vivo\u00bb sobre el ser y la misi\u00f3n del cristiano en la sociedad espa\u00f1ola del momento.Al a\u00f1o siguiente ven la luz dos documentos m\u00e1s que con el anterior forman una trilog\u00ed\u00ada: \u00abConstructores de la paz\u00bb y \u00abLos cat\u00f3licos en la vida publica\u00bb; tambi\u00e9n en 1986 tiene lugar el Congreso de Catequistas con m\u00e1s de un millar de participantes.<\/p>\n<p>En 1987 la Comisi\u00f3n Episcopal del Clero nos ofrece el texto \u00abSacerdotes para evangelizar\u00bb; el proyecto pastoral de la Conferencia Episcopal para el trienio 1987-90 tiene como t\u00ed\u00adtulo: \u00abAnunciar a Jesucristo con obras y palabras\u00bb.<\/p>\n<p>En 1988 se celebra el congreso sobre \u00abParroquia evangelizadora\u00bb al que asisten cerca de mil delegados y treinta obispos en representaci\u00f3n de las 30.000 parroquias de Espa\u00f1a; se afirm\u00f3 que s\u00f3lo en 10%-15% de las parroquias eran evangelizadoras, y un 30% de las parroquias ofrec\u00ed\u00adan algunos rasgos evangelizadores. El plan pastoral de la Conferencia Episcopal para el trienio 1990-93 lleva como t\u00ed\u00adtulo: \u00abImpulsar una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n Episcopal de Ense\u00f1anza y Catequesis publica en 1990 \u00abOrientaciones para la Catequesis de Adultos\u00bb; en 1991 la Conferencia Episcopal elebora las \u00abOrientaciones de Pastoral de Juventud\u00bb; que son desarrolladas por la Comisi\u00f3n Episcopal de Apostolado Seglar en el documento \u00abJ\u00f3venes en la Iglesia\u00bb, cristianos en el mundo. Proyecto de Marco de Pastoral de juventud (1992).<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1993 la Congregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los Pueblos publica una \u00abGu\u00ed\u00ada para la Catequistas\u00bb en la que se tratan de manera sistem\u00e1tica y existencial los objetivos principales de la vocaci\u00f3n, la identidad, la espiritualidad, la elecci\u00f3n, la formaci\u00f3n, las tareas misioneras y pastorales, la remuneraci\u00f3n y la responsabilidad del pueblo de Dios hacia los catequistas, en la situaci\u00f3n actual y en perspectiva de futuro\u00bb (n. 1).<\/p>\n<p>En 1992 la XXV Jornadas Nacionales de Delegados Diocesanos de Catequesis dan lugar al texto \u00abEl Sacerdote y la Catequesis\u00bb. En el trienio1993-1996 se insiste en la importancia del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica como instrumento al servicio de la fe, de la tradici\u00f3n y de la unidad.<\/p>\n<p>En 1997, veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s del Directorio General de Pastoral Catequ\u00e9tica, la Congregaci\u00f3n para el Clero publica el nuevo Directorio General para la Catequesis que incorpora las aportaciones de los documentos que se hab\u00ed\u00adan ido aplicando sobre la evangelizaci\u00f3n y la catequesis; se parte del concepto de evangelizaci\u00f3n como el \u00abconjunto de la acci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (DGC 46) y se extiende en el tratamiento del proceso de evangelizaci\u00f3n y de sus etapas, para desarrollar ampliamente la etapa propiamente catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>En el documento reciente sobre la Iniciaci\u00f3n Cristiana (1998), la Conferencia Episcopal desarrolla los fundamentos teol\u00f3gicos de la iniciaci\u00f3n, los lugares eclesiales de la iniciaci\u00f3n y las dos funciones pastorales (catequesis y liturgia) de la iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1998 la Comisi\u00f3n Episcopal del Clero publica \u00abLa formaci\u00f3n pastoral de los Sacerdotes seg\u00fan `Pastores dabo vobis\u00bb; tiene dos partes: la primera dedicada a la formaci\u00f3n pastoral del sacerdote para que lleve adelante una pastoral actual, cre\u00ed\u00adble y eficaz; la segunda parte est\u00e1 dedicada al discernimiento pastoral. Esta visi\u00f3n de conjunto es fundamental para comprender el concepto de evangelizaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como el lugar propio y cometido especifico de cada una de las acciones evangelizadoras en relaci\u00f3n con las otras. \u00abEvangelizar. constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n de la Iglesia, su Identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y ense\u00f1ar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n gloriosa\u00bb (E.N. 14).<\/p>\n<p>Para que la Iglesia pueda evangelizar necesita evangelizarse primero a s\u00ed\u00ad misma por la conversi\u00f3n y la renovaci\u00f3n permanente; es decir, debe encontrar en si misma el dep\u00f3sito que ha recibido del mismo Cristo. La Iglesia unida inseparablemente a Cristo env\u00ed\u00ada a los evangelizadores porque ella misma ha sido enviada; ni la Iglesia ni los enviados por ella y en su nombre son due\u00f1os de lo que transmiten; en consecuencia, la fidelidad al dep\u00f3sito recibido como buena noticia marcar\u00e1 la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>5. Naturaleza de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nEn la l\u00ed\u00adnea de LG, GS y AG, Pablo VI en EN dice que la acci\u00f3n evangelizadora es una realidad \u00abrica, compleja y din\u00e1mica\u00bb (n. 17) y que es necesario \u00ababarcar de golpe todos sus elementos esenciales\u00bb (n. 17). Estas caracter\u00ed\u00adsticas provienen del mensaje del Evangelio del Reino que \u00abtrata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos est\u00e1n comprometidos, su vida y ambiente concretos\u00bb (n. 18). \u00abEl Reino toma en cuenta las culturas, tanto para las condiciones de su anuncio como para su edificaci\u00f3n; el reino de Dios pretende alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00ed\u00adneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los m\u00f3dulos de vida de la humanidad, que est\u00e1n en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvaci\u00f3n\u00bb (n. 19).<\/p>\n<p>Reconociendo el fondo cristiano de nuestra civilizaci\u00f3n, en nuestra cultura la ruptura entre la cultura y el Evangelio es una realidad constatable en muchos aspectos de la vida familiar, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica. La evangelizaci\u00f3n pide como requisito previo el testimonio de las comunidades cristianas y de sus miembros; hasta que nuestros compa\u00f1eros de trabajo, nuestros vecinos y amigos no se sientan interpretados por el modo creyente de enfocar los problemas y de darles una respuesta concreta, la evangelizaci\u00f3n dif\u00ed\u00adcilmente se abrir\u00e1 camino.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del testimonio prof\u00e9tico es necesario la evangelizaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita; \u00abno hay evangelizaci\u00f3n verdadera mientras se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas del Reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret Hijo de Dios\u00bb (n. 22). Este anuncio comprende el kerigma, la predicaci\u00f3n y la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. El anuncio no es un fin en s\u00ed\u00ad mismo, pues busca la adhesi\u00f3n afectiva, personal y comunitaria a la persona de Jes\u00fas, a su mensaje y a su causa; la adhesi\u00f3n a Jesucristo es tambi\u00e9n adhesi\u00f3n a la \u00abvida nueva\u00bb del Reino, y se manifiesta por la pertenencia activa a la comunidad eclesial y a la participaci\u00f3n en los sacramentos que alimentan la vida cristiana.<\/p>\n<p>Los diferentes elementos de la evangelizaci\u00f3n est\u00e1n mutuamente relacionados, son complementarios, y se integran en un conjunto que es mucho m\u00e1s que la suma de todos ellos.<\/p>\n<p>6. Las etapas del proceso evangelizador<br \/>\nLa Iglesia tiene la \u00abplenitud de los medios de salvaci\u00f3n\u00bb, pero teniendo en cuenta la situaci\u00f3n de cada persona procede de manera gradual (AG 6b). El decreto AG trata con precisi\u00f3n el proceso de evangelizaci\u00f3n: la presencia testimonial y dialogante (nn. 11-12), el primer anuncio, la llamada a la conversi\u00f3n y la propuesta cristiana (n. 13), el catecumenado de la iniciaci\u00f3n cristiana (n. 14) y la participaci\u00f3n en la comunidad ministerial y sacramental (nn. 15-18). De esta manera se inicia la Iglesia en un sitio concreto y se ayuda a crecer y a madurar a las comunidades cristianas. El proceso evangelizador, por consiguiente, est\u00e1 estructurado en etapas o \u00abmomentos esenciales\u00bb: la acci\u00f3n misionera para los no creyentes y para los que viven en la indiferencia religiosa; la acci\u00f3n catequ\u00e9tico-iniciatoria para los que optan por el Evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciaci\u00f3n; y la acci\u00f3n pastoral para los fieles cristianos ya maduros en el seno de la comunidad cristiana. Estos momentos, sin embargo, no son etapas cerradas: se reiteran siempre que sean necesarios, ya que tratan de dar el alimento evang\u00e9lico m\u00e1s adecuado al crecimiento espiritual de cada persona o de la misma comunidad D.G.C. 49.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n misionera tiene que ver con las preguntas referentes al sentido de la vida, la experiencia de las limitaciones y contradicciones de la condici\u00f3n humana, la ubicaci\u00f3n de la pregunta religiosa y la conversi\u00f3n inicial; cuando la persona y el grupo tienen estas inquietudes la propuesta de Jes\u00fas y del discipulado es mejor comprendida y aceptada.<\/p>\n<p>La etapa catecumenal tiene un car\u00e1cter de fundamentaci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n; para ello inicia al catec\u00fameno en la historia de salvaci\u00f3n, en los valores evang\u00e9licos, en la celebraci\u00f3n cristiana y en la vida de la caridad. El objetivo de esta etapa es la conversi\u00f3n radical a Jesucristo como sentido de la vida. \u00abEste &#8216;s\u00ed\u00ad&#8217; a Jesucristo, plenitud de la Revelaci\u00f3n del Padre, encierra en s\u00ed\u00ad una doble dimensi\u00f3n: la entrega confiada a Dios y el asentimiento cordial a todo lo que El nos ha revelado. Este s\u00ed\u00ad es posible por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (D.G.C. 54).<\/p>\n<p>La etapa pastoral educa de manera permanente en la fe y en la comuni\u00f3n paterna; esta etapa ayuda. a madurar la s\u00ed\u00adntesis fe-vida en la comunidad cristiana por el cultivo de la espiritualidad y la maduraci\u00f3n del compromiso vocacional desde la vida teologal. \u00abEl bautizado, impulsado siempre por el Esp\u00ed\u00adritu, alimentado por los sacramentos, la oraci\u00f3n y el ejercicio de la caridad, y ayudado por las m\u00faltiples formas de educaci\u00f3n permanente de la fe, busca hacer suyo el deseo de Cristo: \u00abVosotros sed perfectos como el Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt. 5,48). Es la llamada a la plenitud que se dirige a todo bautizado\u00bb (D.G.C. 56,d).<\/p>\n<p>7. El contenido esencial de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\n\u00abPadre, \u00e9sta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a su enviado Jesucristo\u00bb (Jn. 17, 3). La evangelizaci\u00f3n busca el encuentro personal con El y la adhesi\u00f3n confiada al Dios revelado en Jesucristo; este s\u00ed\u00ad a Jesucristo tiene un contenido propio y espec\u00ed\u00adfico que afecta a todos los aspectos importantes de la vida. Las dos dimensiones son necesarias, est\u00e1n relacionados y debe ser expl\u00ed\u00adcitamente educados.La evangelizaci\u00f3n explicita al amor gratuito y universal de Dios auto comunicado en la persona de Jesucristo por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es evangelizado aquel que reconoce en s\u00ed\u00ad mismo y en todo lo que existe la acci\u00f3n creadora de Dios que nos ha creado a \u00absu imagen y semejanza\u00bb y nos ha llamado a una vida que no tiene fin; este Dios creador es Padre que nos ha hecho a todos hermanos, es decir iguales y servidores de los otros.<\/p>\n<p>\u00abLa presentaci\u00f3n del ser \u00ed\u00adntimo de Dios revelado por Jes\u00fas, uno en esencia y trino en personas, mostrar\u00e1 las implicaciones vitales para la vida de los seres humanos, confesar a un Dios \u00fanico significa que \u00abel hombre no debe someter su libertad personal, de modo absoluto, a ning\u00fan poder terrenal\u00bb (CEC 450). Significa tambi\u00e9n que la humanidad, creada a imagen de Dios que es \u00abcomuni\u00f3n de personas\u00bb, est\u00e1 llamada a ser una sociedad fraterna, compuesta por hijos de un mismo Padre, iguales en dignidad personal. Las implicaciones humanas y sociales de la concepci\u00f3n cristiana de Dios son inmensas. La Iglesia, al profesar su fe en la trinidad y anunciarla al mundo, se comprende a s\u00ed\u00ad misma como \u00abuna muchedumbre reunida por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (D.G.C. 100). Lo nuclear del mensaje evangelizador es la salvaci\u00f3n en Jesucristo; este don del Padre nos libera del pecado y nos lleva a participar de la misma vida divina pues nos hace \u00abhijos en el Hijo\u00bb. Jes\u00fas nos hace presente la cercan\u00ed\u00ada absoluta de Dios, su misericordia entra\u00f1able, nos da la filiaci\u00f3n divina y nos promete la vida que no tiene fin. Todo esto comienza aqu\u00ed\u00ad y ahora, pero tendr\u00e1 su plenitud en el reino de los cielos, pues la humanidad camina hacia la casa del Padre.<\/p>\n<p>\u00abLa evangelizaci\u00f3n no puede menos de incluir el anuncio prof\u00e9tico de un m\u00e1s all\u00e1, vocaci\u00f3n profunda y definitiva del hombre, la continuidad y discontinuidad a la vez con la situaci\u00f3n presente\u00bb (EN 28).<\/p>\n<p>El contenido de la evangelizaci\u00f3n nos dice Pablo VI en EN debe afectar a la existencia entera (personal, relacional y estructural) y ser un mensaje de liberaci\u00f3n para millones de personas y pueblos enteros que apenas subsiste en situaciones infrahumanas. En consecuencia, la conexi\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana tiene lazos antropol\u00f3gicos, teol\u00f3gicos y de caridad (cf. EN 31).<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de persona que conlleva el anuncio del Reino habla del \u00abhombre entero\u00bb (incluida la dimensi\u00f3n trascendental) y tiene una finalidad religiosa: el encuentro con el Dios del reino y su justicia. La evangelizaci\u00f3n no ser\u00e1 aut\u00e9nticamente liberadora Si olvida o descuida presentar la salvaci\u00f3n en Jesucristo \u00abNo es suficiente instaurar la liberaci\u00f3n, crear el bienestar y el desarrollo para que llegue el reino de Dios\u00bb (EN 35).<\/p>\n<p>Desde la \u00f3ptica cristiana, los aspectos temporales de la liberaci\u00f3n deben hacerse desde motivaciones de fe y de caridad, sin prescindir de la dimensi\u00f3n espiritual y en el horizonte de la salvaci\u00f3n (cf. EN 38).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n debe tener en cuenta las circunstancias culturales, hist\u00f3ricas y sociales; la encarnaci\u00f3n de Jesucristo en unas condiciones concretas es la referencia obligada de la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, \u00abllamada a llevar la fuerza del Evangelio al coraz\u00f3n de la cultura y de las culturas\u00bb (C.T. 53). No es algo superficial sino el intento de que el Evangelio llegue a lo m\u00e1s profundo de las personas y de las culturas; esto no es posible si al mismo tiempo no se asumen todos los valores que ya existen en las diferentes civilizaciones. Con el discernimiento apropiado hay que incorporar \u00abel lenguaje, los s\u00ed\u00admbolos y los valores de la cultura en que est\u00e1n enraizados los catec\u00famenos y catequizandos\u00bb (D.G.C. 110).<\/p>\n<p>El mensaje cristiano debe ser presentado en toda su integridad y autenticidad, pero de manera gradual y adaptada, como lo vemos en la pedagog\u00ed\u00ada de Dios. \u00abEn la primera evangelizaci\u00f3n, propia del precatecumenado o de la precatequesis, el anuncio del Evangelio se har\u00e1 siempre en \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n con la naturaleza humana y sus aspiraciones, mostrando c\u00f3mo satisface plenamente al coraz\u00f3n humano\u00bb (D.G.C. 11; cf CT 29).<\/p>\n<p>Esta referencia a la experiencia a los anhelos del coraz\u00f3n humano y a la aspiraci\u00f3n a la libertad y felicidad que el ser humano busca sobre todas las cosas, se tendr\u00e1 presente en todas las etapas del proceso evangelizador. \u00abse puede partir de Dios para llegar a Cristo, y al contrario; igualmente se puede partir del hombre para llegar a Dios, y al contrario. La adopci\u00f3n de un orden determinado en la presentaci\u00f3n del mensaje debe condicionarse a las circunstancias y a la situaci\u00f3n de fe del que recibe la catequesis\u00bb (D.G.C. 118).<\/p>\n<p>8. Las mediaciones de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLa Iglesia entera es la que ha recibido del maestro el mandato de ir por el mundo entero y anunciar el evangelio; \u00abla evangelizaci\u00f3n es un deber fundamental del pueblo de Dios\u00bb (AG 35). Evangelizar es un \u00abacto eclesial\u00bb y hay que evangelizar enviados por la Iglesia en comuni\u00f3n con ella y en su nombre; ning\u00fan evangelizador se puede considerar due\u00f1o de lo que realiza (cfr EN 60).<\/p>\n<p>Ahora bien, la Iglesia universales se hace presente en cada una de las Iglesias particulares con todos sus elementos constitutivos, pues la Iglesia universal se manifiesta como \u00abCuerpo de las Iglesias\u00bb (LG 23b). La misi\u00f3n de la Iglesia es \u00fanica, pero se realiza en tareas diversas, lo cual de a laevangelizaci\u00f3n una gran riqueza de forma y cauces. Y todo ello dentro de la comunidad cristiana concreta que realiza de forma hist\u00f3rica el don de la comuni\u00f3n, que es fruto del Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abLa &#8216;comuni\u00f3n&#8217; expresa el n\u00facleo profundo de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares que constituyen la comunidad cristiana referencial.<\/p>\n<p>Esta se hace cercana y se visibiliza en la rica variedad de las comunidades cristianas inmediatas, en las que los cristianos nacen a la fe, se educan en ella y la viven: la familia, la parroquia la escuela cat\u00f3lica, las asociaciones y movimientos cristianos, las comunidades eclesiales de base&#8230; Ellas son los `lugares&#8217; comunitarios donde la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal y la catequesis permanente se realizan\u00bb (DGC. 253). El mandato de evangelizar se refiere en primer t\u00e9rmino a los obispos en comuni\u00f3n con el Papa; a los obispos est\u00e1n unidos los presb\u00ed\u00adteros que \u00abobran en nombre de Cristo\u00bb como pastores del pueblo de Dios, predicadores y ministros de los sacramentos. Es muy elocuente la perspectiva de Pablo VI en la exhortaci\u00f3n EN cuando dice hablando de los obispos y presb\u00ed\u00adteros: \u00abLo que constituye la singularidad de nuestro servicio sacerdotal, lo que da unidad profunda a la infinidad de tareas que nos solicitan a lo largo de la jornada y de la vida, lo que confiere a nuestras actividades una nota especifica, es precisamente esta finalidad presente en toda acci\u00f3n nuestra: anunciar el evangelio de Dios (1 Tes. 2,9)\u00bb (68).<\/p>\n<p>Los religiosos evangelizan por su testimonio de vida que se convierte en \u00abpredicaci\u00f3n prof\u00e9tica al expresar disponibilidad, dedicaci\u00f3n preferencial a los m\u00e1s pobres y creatividad en sus obras de apostolado. Lo propio de los laicos cristianos est\u00e1 en vivir la vocaci\u00f3n en medio de las tareas temporales: la pol\u00ed\u00adtica, la econ\u00f3mica, las diferentes profesiones, la familia, los medios de comunicaci\u00f3n el arte, etc. Ah\u00ed\u00ad tratan de construir el Reino siendo fermentos de nueva humanidad; evangelizan eficazmente al \u00abponer en pr\u00e1ctica todas las posibilidades cristianas y evang\u00e9licas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo\u00bb (EN 70).<\/p>\n<p>Al actuar de esta manera manifiestan el sentido trascendental de la vida humana que tiene a Dios como origen, fundamento y meta. A ser creyente se aprende, en gran medida, en la propia familia, \u00abIglesia dom\u00e9stica\u00bb (LG 11; AA 11), pues a trav\u00e9s de las relaciones que en ella se dan se puede explicitar los valores evang\u00e9licos, la comuni\u00f3n y el servicio que constituyen lo esencial de la comunidad eclesial. Por las propias caracter\u00ed\u00adsticas de la familia, si esta funciona bien, es donde se da en mayor medida el que todos los componentes evangelizan y al mismo tiempo son evangelizados. Los medios por lo que se puede evangelizar en nuestro mundo son muy variados; \u00e9l b\u00e1sico y fundamental es el testimonio de verdad y coherencia. \u00ab\u00bfCre\u00e9is verdaderamente en lo que anunci\u00e1is? \u00bfViv\u00ed\u00ads lo que cre\u00e9is? \u00bfPredic\u00e1is verdaderamente lo que viv\u00ed\u00ads? Hoy m\u00e1s que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condici\u00f3n esencial con vistas a una eficacia real de la predicaci\u00f3n. Sin andar con rodeos, podemos decir que en cierta medida nos hacemos responsables del evangelio que proclamamos\u00bb (EN 76).<\/p>\n<p>El testimonio evangelizador pide hoy, m\u00e1s que nunca comunidades cristianas en la l\u00ed\u00adnea del Vaticano II, encarnados en la realidad concreta, en di\u00e1logo con el mundo mundo, con talante prof\u00e9tico y en actitud empe\u00f1ativo-transformadora desde el compromiso con los m\u00e1s necesitados. Las comunidades eclesiales de base son destinatarios y agentes importantes de evangelizaci\u00f3n al servicio de las comunidades m\u00e1s grandes (cf. EN 58).<\/p>\n<p>Desde el testimonio de vida se evangeliza por la predicaci\u00f3n utilizando adecuadamente los medios de comunicaci\u00f3n social, la liturgia de la palabra, la catequesis en sus diferentes modalidades (edades, situaciones especiales, mentalidades, ambientes, contexto socio-religioso y contexto socio-cultural), la celebraci\u00f3n de los sacramentos que manifiesta la intr\u00ed\u00adnseca relaci\u00f3n entre la Palabra y la liturgia, y una sana religiosidad popular.<\/p>\n<p>Los laicos tambi\u00e9n pueden desempe\u00f1ar ministerios no ordenados seg\u00fan los carismas que de Dios han recibido y que son discernidos y acogidos en las comunidades cristianas. La concreci\u00f3n de estos ministerios se har\u00e1 con estos tres criterios: la iluminaci\u00f3n que nos aportan las primeras comunidades cristianas, las necesidades de la Iglesia y del mundo, y el sentido de comuni\u00f3n eclesial. El dinamismo misionero y comunitario de la Iglesia depende en gran parte del n\u00famero de laicos, vocacionados y formados, que desempe\u00f1en los siguientes ministerios: ayuda a necesitados, evangelizaci\u00f3n de alejados, acogida en las comunidades, responsables de movimientos apost\u00f3licos, concientizaci\u00f3n social, servicio de la Palabra, catequistas, animadores de la oraci\u00f3n y la liturgia, animadores comunidades, servicio misionero, acompa\u00f1amiento personal, responsables de formaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral, animaci\u00f3n de Escuelas de Formaci\u00f3n Socio-pol\u00ed\u00adtica, preparaci\u00f3n de l\u00ed\u00adderes cristianos, etc.<\/p>\n<p>Los medios, los destinatarios y los agentes de evangelizaci\u00f3n constituyen tres realidades amplias y complejas. El peligro es la dispersi\u00f3n y el trabajo no convergente; la planificaci\u00f3n pastoral de conjunto se impone para poder integrar de forma arm\u00f3nica y relacionada todas estas mediaciones dentro del proceso evangelizador al que tenemos que servir. Conviene recordar que las habilidades personales, los medios t\u00e9cnicos y los recursos humanos no suplen la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo que es quien alza los corazones a la gracia mantiene la comuni\u00f3n eclesial y alienta la vida evang\u00e9lica. El evangelizador que es d\u00f3cil a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo vive con ilusi\u00f3n, alegr\u00ed\u00ada y esperanza; la acomodaci\u00f3n burguesa de muchos cristianos, el cansancio y el desinter\u00e9s de nuestros evangelizadores es lo que m\u00e1s perjudica la evangelizaci\u00f3n del mundo actual.<\/p>\n<p>9. Orientaciones pastorales<br \/>\n&#8211; Evangelizaci\u00f3n liberadora. Supone la superaci\u00f3n de una evangelizaci\u00f3n doctrinal y kerigm\u00e1tica sin encarnaci\u00f3n concreta, La evangelizaci\u00f3n liberadora parte de una Iglesia que vive en horizonte del Reino de Dios y que busca la liberaci\u00f3n total e integral de la persona con la fuerza del que se siente que Cristo Resucitado sigue acogiendo, sanando, reconciliado y salvando, para que el mundo sea m\u00e1s acorde con el proyecto de Dios Padre.<\/p>\n<p>&#8211; Los pobres son evangelizados. La buena noticia del amor de Dios se ofrece a todos los hombres como don y como tarea; el Reino anunciado por Jes\u00fas nos ayuda a concretar las actitudes, dinamismos y exigencias con las que vivir lo humano. Algo es muy importante: los pobres son los destinatarios privilegiados del amor de Dios. No es posible ser evangelizados sin volver los ojos y las manos a tantos hermanos que sufren. \u00abLa civilizaci\u00f3n del amor\u00bb es el horizonte de la nueva evangelizaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>&#8211; Necesidad de comunidades evangelizadas y evangelizadoras. La credibilidad del Evangelio depende en gran medida de los creyentes que personal y comunitariamente encarnen lo que dicen creer y vivir. Los dos grandes retos que tiene la fe en nuestra cultura son la indiferencia y la pobreza. \u00bfC\u00f3mo aportar el sentido realizador que Dios da a la vida humana? \u00bfC\u00f3mo responder a la convicci\u00f3n profunda de que somos iguales e hijos de un mismo Padre? Para que estas dos cuestiones est\u00e1n presentes en las acciones evangelizadoras se necesitan comunidades que hayan incorporado a su modo de trabajar y de vivir los valores del Evangelio. En el mundo en el que estamos esto significa su modo alternativo de vida que pone por lo concreto: casa, tiempo, uso de dinero, toma de decisiones, fines de semana, etc. En caso contrario, seguiremos afirmando cosas que no tienen referencias significativas.<\/p>\n<p>&#8211; La evangelizaci\u00f3n es un proceso de conversi\u00f3n. Como proceso que es tiene punto de partida y de llegada, as\u00ed\u00ad como un itinerario que se estructura en diferentes etapas. Los procesos avanzan a trav\u00e9s de experiencias que iluminan el interior, nos resit\u00faan en lo cotidiano y nos empujan a cambiar los comportamientos. En el proceso cristiano de conversi\u00f3n se pasa por momentos significativos: el cuestionamiento de la situaci\u00f3n que se vive, la pregunta por el sentido de la existencia, la actitud de b\u00fasqueda, el inter\u00e9s por la persona de Jes\u00fas, la necesidad de cambiar, el seguimiento de Jes\u00fas, la adhesi\u00f3n afectiva a El como opci\u00f3n fundamental, la profesi\u00f3n de fe (renuncio y creo) y el crecimiento espiritual hacia la santidad. \u00bfQu\u00e9 tiene que pasar por dentro de las personas para que esto sea posible? \u00bfC\u00f3mo alentar grupal y personalmente este camino? \u00danicamente lo puede acompa\u00f1ar el educador de la fe que haya hecho este mismo proceso de maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Evangelizaci\u00f3n y creaci\u00f3n de comunidades maduras. La finalidad de la acci\u00f3n evangelizadora y especialmente en la etapa catequ\u00e9tica, es poner a la persona en relaci\u00f3n de comuni\u00f3n e intimidad con la persona de Jesucristo. Esto se hace en el seno de la comunidad cristiana que termina incorporando como miembros a los que se han encontrado con Jesucristo y han optado por El como sentido de la vida. Esta finalidad se logra a trav\u00e9s de las tareas fundamentales de la etapa catecumenal del proceso evangelizador: el conicimiento de la fe, la celebraci\u00f3n de la liturgia y los sacramentos, los valores evang\u00e9licos y la oraci\u00f3n. El D.G.C. a\u00f1ade a estas tareas otras dos: la formaci\u00f3n para la vida comunitaria y la iniciaci\u00f3n a la misi\u00f3n. Estas tareas son necesarias, est\u00e1n relacionadas, se apoyan mutuamente y se viven en la comunidad cristiana que act\u00faa como sustento y alimento de la vida de fe en el d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada. En la medida que las comunidades se nutran de creyentes con-vertidos y maduros, en esa medida ser\u00e1n comunidades convocantes por su testimonio y capacitadas para acoger y acompa\u00f1ar a otros en el proceso de maduraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>&#8211; Importancia de la etapa misionera. El punto de partida del proceso evangelizador es la situaci\u00f3n de las personas a las que se quiere evangelizar; en la etapa misionera se realiza la convocatoria, y del resultado de esta depende el n\u00famero de personas que har\u00e1n el discipulado y ter-minar\u00e1n en una presencia eclesial activa y comprometida. \u00bfA qui\u00e9nes convocar? \u00bfC\u00f3mo convocar? La situaci\u00f3n es extra-ordinariamente plural y exige creatividad en las respuestas; conviene recordar que la convocatoria no es un momento puntual \u00fanicamente; por el contrario, es un talante de toda la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, y una etapa que termina cuando el grupo cuaja como tal y sabiendo a qu\u00e9 es convocado. Adem\u00e1s, cada vez necesitamos m\u00e1s convocar de persona a persona, de t\u00fa a t\u00fa por la invitaci\u00f3n directa: \u00abven y ver\u00e1s\u00bb, dirigida a aquellos con los que nos relacionamos en los diferentes \u00e1mbitos donde transcurre lo cotidiano.<\/p>\n<p>&#8211; Momentos cualitativos en el proceso evangelizador. Nos referimos a aquellas experiencias que tiene un car\u00e1cter estructurante de la personalidad cristiana, y que impulsan la maduraci\u00f3n en la fe. Los tres m\u00e1s importantes son la conversi\u00f3n, la eclesialidad de la fe y la disponibilidad vocacional. Est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relaciona-dos pero tienen su tiempo en los procesos de fe; tambi\u00e9n est\u00e1n muy relacionados con las etapas del proceso evangelizador. Cuando un grupo de personas est\u00e1 haciendo un proceso, la vinculaci\u00f3n al mismo, el inter\u00e9s en hacer este camino y el llegar hasta el final del mismo, tiene mucho que ver con lo que vaya sucediendo en el interior de la persona y los horizontes de sentido que en ello vislumbre. Los momentos cualitativos suponen un salto en la l\u00ed\u00adnea de maduraci\u00f3n que recompone lo anterior y proyecta lo siguiente; esta caracter\u00ed\u00adstica hace que la maduraci\u00f3n dependa de experiencias fundamentales que en mutua relaci\u00f3n constituyen el hilo conductor del proceso evangelizador.<\/p>\n<p>&#8211; El paradigma de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia. \u00abDado que la `misi\u00f3n ad gentes&#8217; es el paradigma de toda la acci\u00f3n misionera de la Iglesia, el catecumenado bautismal a ella inherente es el modelo inspirador de su acci\u00f3n catequizadora. Por ello conviene subrayar los elementos del catecumenado que deben inspirar la catequesis actual y el significado de esta inspiraci\u00f3n\u00bb (D.G.0 90). Supone que los evangelizadores debemos tener muy en cuenta: la importancia de la \u00abfunci\u00f3n de iniciaci\u00f3n\u00bb, que toda la comunidad es responsable y corresponsable de la evangelizaci\u00f3n, la centralidad del misterio pascual, la necesaria inculturaci\u00f3n de la fe y la gradualidad de la educaci\u00f3n de la fe como proceso formativo.<\/p>\n<p>&#8211; Desentra\u00f1ar el significado de los sacramentos que se han recibido. Alimentar la fe, consolidar la esperanza y alentar las obras de caridad es tarea que debe ocupar toda la existencia del creyente, pues la vida teologal es el manantial de la espiritualidad cristiana. En el itinerario de la iniciaci\u00f3n cristiana, despu\u00e9s de la confirmaci\u00f3n se habla del \u00abtiempo de mistagogia\u00bb para profundizar el significado de los sacramentos recibidos y ver c\u00f3mo \u00e9stos configuran la vida de los bautizados y confirmados. Esta tarea es para siempre, pero necesita un tiempo intensivo donde se ayude al iniciado a encontrar en la comunidad eclesial el alimento cotidiano de la fe por la Palabra, los sacramentos y el compromiso con el Reino. Para muchos j\u00f3venes este per\u00ed\u00adodo es vital pues de \u00e9l dependen dos cosas: la continuidad o no en la comunidad cristiana, y el que los adolescentes que se preparan a la confirmaci\u00f3n tengan la referencia de grupos y comunidades juveniles que manifiestan c\u00f3mo ser joven en la Iglesia y cristiano en el mundo. La identidad y la madurez cristiana tiene mucho que ver con haber descubierta el sentido eucar\u00ed\u00adstico de la vida cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; Evangelizaci\u00f3n de los j\u00f3venes y vocaci\u00f3n. \u00abPor pastoral de j\u00f3venes entendemos toda aquella presencia y todo un conjunto de acciones a trav\u00e9s de los cuales la Iglesia ayuda a los j\u00f3venes a preguntarme y descubrir el sentido de la vida, a descubrir y asimilar la dignidad y exigencias del ser cristiano les propone diversas posibilidades de vivir la vocaci\u00f3n cristiana en la Iglesia y en la sociedad y les anima en su compromiso por la Construcci\u00f3n del Reino\u00bb (OPJ 14).<\/p>\n<p>La fe madura tiene que ver con el hacer la voluntad de Dios en la vida, y esto supone la disponibilidad vocacional. Conocer lo que Dios nos pide personal-mente no es f\u00e1cil, pues hay que empezar por conocer la \u00abgram\u00e1tica\u00bb con la que Dios habla, que no es otra que la persona y el evangelio de Jes\u00fas de Nazaret. En el camino del discipulado aparecen inter\u00e9s, ego\u00ed\u00adsmos, dobles, miras y autoenga\u00f1os que tienden a hacer pasar como voluntad de Dios nuestro querer; para superar estas dificultades y llegar a un fiable discernimiento vocacional necesitamos un acompa\u00f1ante espiritual que nos ayude a personalizar la fe y a responder en verdad a lo que Dios quiere de cada uno.<\/p>\n<p>Los primeros que deber\u00ed\u00adan vivir el acompa\u00f1amiento espiritual son los anima-dores de grupo, pues dif\u00ed\u00adcilmente se puede ayudar a otros si uno no ha llegado a conocer c\u00f3mo el Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa en la vida de los creyentes que viven con espiritualidad. \u00abLa condici\u00f3n b\u00e1sica para poder encontrar la vocaci\u00f3n es que el creyente, relativizando todas las cosas, quiera hacer voluntad de Dios. Y esto lo sien-te con confianza y alegr\u00ed\u00ada, pues la voluntad de Dios va muy unida a la realizaci\u00f3n personal en las situaciones hist\u00f3ricas de la Iglesia y la sociedad en la que estamos\u00bb (J. SASTRE, Discernimiento vocacional, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo 1999, 76-92.).<\/p>\n<p>&#8211; Evangeliza el que mira con amor y esperanza. Para poder cambiar y mejorar una situaci\u00f3n hay que empezar por asumirla en positividad. El evangelizador aut\u00e9ntico esta convencido de que tambi\u00e9n esta historia puede ser Historia de Salvaci\u00f3n. Los ap\u00f3stoles en el comienzo de la Iglesia y en un mundo dif\u00ed\u00adcil, miraron con amor a la humanidad y se fiaron m\u00e1s de la gracia de Dios y del impulso del Esp\u00ed\u00adritu que de sus propias posibilidades (Cf. D. BoROBlo, Catecumenado para la evangelizaci\u00f3n, Teolog\u00ed\u00ada siglo XXI, San Pablo 1997, 49-51). Estas actitudes son los que llevan a encontrar las semillas del Verbo a respetar la idiosincrasia y los procesos personales y a inculturar la fe. Al mismo tiempo hay que anunciar a Jesucristo y su Reino con toda la fuerza y novedad que tiene, y proponer las \u00abcertezas s\u00f3lidas\u00bb de la fe con sencillez y alegr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Hoy como hace m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os podemos hacernos la misma pregunta que se hac\u00ed\u00ada Pablo VI: la Iglesia, \u00abha ganado en ardor contemplativo y de adoraci\u00f3n y pone m\u00e1s celo en la actividad misionera, caritativa y liberadora?\u00bb (E.N. 76).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; BARDV, G., La conversi\u00f3n al cristianismo durante los primeros siglos, Encuentro, Madrid 1990; BOFF, L., Opci\u00f3n por los pobres, Paulinos, Madrid, 1986; BLANCH, A., Cr\u00f3nicas de la increencia en Espa\u00f1a, Fe, y Secularidad, Sal Terrae 1988; CLAR, Cultura, evangelizaci\u00f3n, Vida Religiosa, Cole, n. 46; CA\u00ed\u2018IZARES, A., La evangelizaci\u00f3n, hoy, Madrid 1977; DIANICH, S., Iglesia en misi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988, Iglesia extrovertida, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1991; ESQUERDA, J., Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid 1995; Diccionario de evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid 1998; FLORIST\u00ed\u0081N, C, Evangelizaci\u00f3n, en Conceptos Fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1992; Modelos de Iglesia subyacente a la acci\u00f3n pastoral: \u00abIglesia Viva\u00bb 112 (184) 293-302; Evangelizaci\u00f3n, en Conceptos Fundamentales de Pastoral, Cristiandad 1983, 339-351; Para comprender la evangelizaci\u00f3n, Verbo Divino, 1993; La evangelizaci\u00f3n, tarea del cristiano, Madrid 1978; GUITERAS, J., Evangelizaci\u00f3, Publicaciones de (&#8216;Abad\u00ed\u00ada de Montserrat, Barcelona 1985; GEVAERT, J., Primera evangelizaci\u00f3n, CCS, Madrid 1996; GUTIERREZ. 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M., Fe y cultura en nuestro tiempo, Sal Terrae, 1988; SALADO, D, (ed), Inculturaci\u00f3n y nueva evangelizaci\u00f3n, Esteban,1 991 ; TORRE, J. A. DE LA, Evangelizaci\u00f3n inculturada y libera-dora, Abya-Yala, 1989; VARIOS, Haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes. Comentarios y texto de la enc\u00ed\u00adclica \u00abRedemptoris missio\u00bb, Edicep, Valencia 1991; VARIOS, Evangelizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, Paulinas, Buenos Aires 1986; Revistas: Evangelizaci\u00f3n en el mundo de hoy: Concilium 134 (1978); Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy: Sal Terrae 73 (1985\/10); Evangelizaci\u00f3n y celebraci\u00f3n lit\u00fargica: Phase 32 (1992) n. 190.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Llamo evangelizaci\u00f3n tanto al primer anuncio del evangelio a los no creyentes, como a ese ulterior anuncio que siempre est\u00e1 relacionado con todo gesto de volver a proponer el mensaje evang\u00e9lico (homil\u00ed\u00adas, catequesis, liturgias).  La evangelizaci\u00f3n de las personas va acompa\u00f1ada tambi\u00e9n por una evangelizaci\u00f3n de las culturas, que consiste en la impronta positiva y cr\u00ed\u00adtica que una vida vivida seg\u00fan el evangelio marca en la mentalidad y en los modos de vida de la gente. La evangelizaci\u00f3n se puede hacer de forma expl\u00ed\u00adcita (anuncio, explicaci\u00f3n verbal, celebraci\u00f3n, etc.) o de forma impl\u00ed\u00adcita, con el testimonio de una vida seriamente transformada por el evangelio (por ejemplo, con el testimonio de la caridad).  Evangelizar no significa necesariamente hacer cristiano a todo el mundo ni hacer volver a la Iglesia a todos los bautizados, y en particular aquellos que iban y han dejado de ir. Jes\u00fas tambi\u00e9n evangeliz\u00f3 a Nazaret, Corazin o Betsaida, donde su palabra no fue acogida. Evangelizar significa, ante todo, proclamar la buena noticia con hechos y palabras, y llevar a cabo el anuncio de manera que cualquiera que tenga buena voluntad pueda comprender la buena noticia en sus formas m\u00e1s genuinas y aut\u00e9nticas, y posteriormente ahondar en ella y, si lo decide, acogerla.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La Iglesia es misionera por naturaleza; es decir, ha sido enviada a anunciar la buena noticia de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo a todo el mundo. Por este motivo, va desde el comienzo de su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas de Nazaret form\u00f3 un grupo de disc\u00ed\u00adpulos para enviarlos a predicar el Reino de Dios y hacerles participar de sus signos (Mt 10,1-15). Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas confi\u00f3 a la Iglesia entera la tarea de anunciar su evangelio y de bautizar en el nombre de la Trinidad hasta su retomo glorioso al final de los tiempos (Mt 28,16-20). Esta misi\u00f3n constituye a la Iglesia y la fidelidad a la misma se\u00f1ala al mismo tiempo la fidelidad que debe a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La conciencia de la evangelizaci\u00f3n madur\u00f3 muy pronto en la comunidad primitiva; irimediatamente despu\u00e9s del martirio de Esteban (Hch 7 55-60), comprendi\u00f3 m\u00e1s a fondo las palabras del Maestro que la enviaba a todas las gentes. Encontramos as\u00ed\u00ad, progresivamente, que Felipe predica en Samar\u00ed\u00ada (Hch 8,5), que Pedro acude a casa de Cornelio (Hch 10,1-48) y que Pablo se concibe como ap\u00f3stol de los gentiles (G\u00e1l 1,16). A lo largo de los siglos, condicionada por el momento hist\u00f3rico en que vivi\u00f3 la Iglesia, la evangelizaci\u00f3n sufri\u00f3 movimientos alternos, a veces contradictorios, pero otras muchas veces marcados por un sincero entusiasmo por la misi\u00f3n que Cristo le hab\u00ed\u00ada confiado. En todo este movimiento, la Iglesia comprende cu\u00e1n grande es la distancia entre la misi\u00f3n recibida y el ideal al que tiende, la limitaci\u00f3n de-sus instrumentos y la pobreza de su predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, que escribi\u00f3 Pablo VI como conclusi\u00f3n del S\u00ed\u00adnodo de obispos de 1974, dedicado a la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo, se condensa la autoconciencia renovada de la Iglesia respecto a la evangelizaci\u00f3n: \u00bb La Iglesia lo sabe. Tiene una conciencia viva de que las palabras del Salvador: \u00abTengo que anunciar la buena noticia del Reino de Dios\u00bb se aplican con toda verdad a ella misma&#8230; Evangelizar es la gracia y la vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. La Iglesia existe para evangelizar\u00bb (EN 14). En la descripci\u00f3n de su misi\u00f3n, la Iglesia manifiesta tambi\u00e9n cu\u00e1l es el centro del contenido que tiene que transmitir. \u00bb No hay verdadera evangelizaci\u00f3n si no se proclama el nombre, la ense\u00f1anza, la vida y las promesas, el Reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios\u00bb (EN 22), As\u00ed\u00ad pues, el coraz\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n es el kerigma, comprendido como la verdadera promesa de salvaci\u00f3n para todo hombre y para la humanidad entera. La Iglesia no puede eximirse de anunciar \u00ablos cielos nuevos y la tierra nueva\u00bb, pero al mismo tiempo est\u00e1 obligada a poner Y . a crear los signos que anticipan su realizaci\u00f3n. En efecto, una verdadera evangelizaci\u00f3n va unida a un crecimiento integral del hombre. La evangelizaci\u00f3n supone un  anuncio de aut\u00e9ntica libertad y una promoci\u00f3n de la justicia, que debe considerarse -seg\u00fan la expresi\u00f3n de Juan Pablo II en la Redemptor hominis- como \u00abun elemento esencial de la misi\u00f3n de la Iglesia, indisolublemente unido a la misma\u00bb (RH 15).<\/p>\n<p>Puesto que la evangelizaci\u00f3n es tarea peculiar de la Iglesia, se extiende a todas sus diversas formas de vida: el anuncio, la celebraci\u00f3n, el testimonio contribuyen a la par y, aunque de diversa forma, anuncian el mismo id\u00e9ntico misterio. Adem\u00e1s, como la evangelizaci\u00f3n no consiste en un anuncio desencarnado de la realidad, supone que el que anuncia se vea plenamente implicado y comprometido con el contenido de su predicaci\u00f3n. Pablo VI recordaba que \u00bb el hombre contempor\u00e1neo escucha de mejor grado a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros, lo hace porque son testigos \u00bb (EN 41). El papel del cristiano en su anuncio del Evangelio es, en primer lugar, vivirlo en primera persona, para que sea su misma vida la que hable. La fuerza de atracci\u00f3n del Evangelio, una vez acogido, no permite que nadie delegue en otros el anuncio; \u00abes inconcebible que un hombre escuche la Palabra y se d\u00e9 al Reino, sin convertirse a su vez en uno que lo atestig\u00fce y anuncie\u00bb (EN 23).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n, precisamente  porque es un anuncio de salvaci\u00f3n que pone en el centro el amor de Cristo revelado en su muerte y resurrecci\u00f3n, debe ser capaz de expresar hasta el m\u00e1ximo el respeto a todas las dem\u00e1s expresiones religiosas. El misterio de Dios revelado en Cristo, que ning\u00fan cristiano puede dispensarse de anunciar, conoce sin embargo ciertas etapas que s61o podr\u00e1n alcanzarse con el di\u00e1logo, la b\u00fasqueda sincera de la verdad y el amor.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n es un \u00abproceso  complejo\u00bb (EN 24), formado de varios elementos que s61o en su complementariedad rec\u00ed\u00adproca dejan vislumbrar la riqueza del acontecimiento y la necesidad y la urgencia de entregarse a \u00e9l para que el Reino de Dios crezca y llegue pronto a su cumplimiento.<br \/>\n R. Fisichella<\/p>\n<p> Bibl.: Pablo VI, Evangelii nuntiandi, Ciudad  del Vaticano I975; 5. Dianich, Iglesia en misi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; J. Comblin, Teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n, Buenos Aires 1974; A. Ca6izares, La evangelizaci\u00f3n hoy, Madrid 1977. C. Florist\u00e1n, La evangelizaci\u00f3n, tarea dei cristiano, Madrid 1978; \u00ed\u00add., Para comprender la evangelizaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Evangelizar: 1. En la Sagrada Escritura; 2. En la Iglesia primitiva; 3. En la actualidad. II. Datos hist\u00f3ricos: 1. En el protestantismo; 2. En la Iglesia cat\u00f3lica. III. Evangelizaci\u00f3n y catequesis. IV. La evangelizaci\u00f3n y la catequesis en el DGC.<\/p>\n<p>Evangelizaci\u00f3n es la acci\u00f3n de evangelizar o anunciar el evangelio. Evangelio es una palabra de origen griego que significa buena noticia. Esta voz era ya conocida en el mundo cl\u00e1sico. Constitu\u00ed\u00ada la buena o alegre noticia, tra\u00ed\u00adda por un mensajero, por ejemplo, del triunfo sobre el enemigo en una batalla. Signific\u00f3 incluso la recompensa dada al portador de la buena noticia. El cristianismo primitivo us\u00f3 esta palabra para aplicarla al acontecimiento de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios. Luego la utiliz\u00f3 en plural para designar los cuatro libros -los evangelios- que narran los principales hechos y palabras de Jes\u00fas, desde que comenz\u00f3 su predicaci\u00f3n en Galilea hasta su ascensi\u00f3n al cielo. Los evangelios reciben el nombre de sus autores: Mateo (Mt), Marcos (Me), Lucas (Le) y Juan (Jn). Los tres primeros son denominados sin\u00f3pticos, porque pueden leerse en paralelo, como en visi\u00f3n panor\u00e1mica.<\/p>\n<p>I. Evangelizar<br \/>\nEvangelizar es un verbo derivado de evangelio, y equivale a la proclamaci\u00f3n o anuncio de Jesucristo y de su mensaje. Con la finalidad de que quien recibe esta alegre noticia se convierta y se bautice, para ser hijo adoptivo de Dios, formar parte de la Iglesia y llegar a la plenitud de la vocaci\u00f3n sobrenatural con la pr\u00e1ctica de las buenas obras.<\/p>\n<p>1. EN LA SAGRADA ESCRITURA. En la Escritura hay un vocabulario concreto referido al anuncio. Se descubre, como es l\u00f3gico, que los t\u00e9rminos neotestamentarios tienen sus ra\u00ed\u00adces y su forja en el Antiguo Testamento. Esta constataci\u00f3n es una buena ayuda para la comprensi\u00f3n de la terminolog\u00ed\u00ada cristiana sobre la transmisi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico. B\u00e1sicamente, pues, basculamos entre dos t\u00e9rminos del griego koin\u00e9 o com\u00fan, cuyo vocabulario constituye el de los evangelios y escritos apost\u00f3licos. Los dos vocablos son los verbos kerysso y euangel\u00ed\u00adzomai (y sus derivados).<\/p>\n<p>De todas maneras, debe advertirse que los conceptos del Nuevo Testamento superan a los del Antiguo por la misma din\u00e1mica de la revelaci\u00f3n. La irrupci\u00f3n de nuevos contenidos construye necesariamente un nuevo l\u00e9xico.<\/p>\n<p>2. EN LA IGLESIA PRIMITIVA. El kerigma indica una predicaci\u00f3n autoritativa, cuyo contenido es el euang\u00e9lion. A saber, el evangelio es lo proclamado. Jes\u00fas, en los sin\u00f3pticos, proclama la conversi\u00f3n, el reino, el evangelio de Dios. En esta l\u00ed\u00adnea mod\u00e9lica actuar\u00e1n los ap\u00f3stoles. Pablo sube otro pelda\u00f1o, puesto que referir\u00e1 abiertamente el kerigma al acontecimiento Jes\u00fas. Para el Ap\u00f3stol, Jes\u00fas, el proclamador, pasa a ser el proclamado. Parece que en las cartas pastorales hay como un tercer escal\u00f3n: el kerigma se va identificando con la didaj\u00e9, y as\u00ed\u00ad se va formando la doctrina o depositum fidei (el dep\u00f3sito de la fe).<\/p>\n<p>Conviene notar que, en todos los textos, la proclamaci\u00f3n kerigm\u00e1tica se dirige a los jud\u00ed\u00ados y paganos. Es una proclamaci\u00f3n -la primera y fundamental- para suscitar la fe en Jes\u00fas, Se\u00f1or y Salvador.<\/p>\n<p>En sentido estricto la evangelizaci\u00f3n debe referirse al kerigma o primer anuncio del evangelio. Est\u00e1 destinado a suscitar la fe y la adhesi\u00f3n primera a Jesucristo. Este ser\u00ed\u00ada el significado primario de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En He 2,14-36 hay un ejemplo claro del kerigma. En efecto, inmediatamente despu\u00e9s de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el mismo d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, Pedro se dirige a la multitud. Expone c\u00f3mo la venida del Par\u00e1clito corresponde a la predicci\u00f3n prof\u00e9tica de J13,1-5. Inmediatamente proclama un anuncio fundamental: Jes\u00fas de Nazaret, acreditado por Dios con milagros, seg\u00fan el designio determinado y la presciencia de Dios, fue ejecutado injustamente en la cruz. Pero Dios lo ha resucitado y lo ha constituido Se\u00f1or y Cristo. Todos son invitados a convertirse y a bautizarse, para el perd\u00f3n de los pecados. En otros pasajes del mismo Pedro (por ejemplo, He 3,22) proclama que el Se\u00f1or volver\u00e1.<\/p>\n<p>En realidad, en la estructuraci\u00f3n de la Iglesia primitiva, despu\u00e9s del anuncio kerigm\u00e1tico, el que lo acoge entra en el catecumenado a fin de prepararse para el bautismo.<\/p>\n<p>3. EN LA ACTUALIDAD. El Ritual para la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA) todav\u00ed\u00ada utiliza esta terminolog\u00ed\u00ada. En efecto, al tratar de la estructura de la iniciaci\u00f3n de adultos, en las Observaciones previas, indica que hay diversos grados o etapas. Se\u00f1ala, como primer tiempo, un momento que exige investigaci\u00f3n por parte del candidato y una dedicaci\u00f3n a la evangelizaci\u00f3n y al precatecumenado por parte de la Iglesia; acaba con el ingreso en el grado del catecumenado (cf RICA 1, 7; IC 2, 24-25). Lo cual lleva a la afirmaci\u00f3n de que la evangelizaci\u00f3n es la caracter\u00ed\u00adstica del precatecumenado. Y se define como el anuncio puntual y fundamental en orden a la fe y a la primera conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>El documento Ad gentes, que el Vaticano II dedic\u00f3 a las llamadas cl\u00e1sicamente misiones, presenta la evangelizaci\u00f3n en cuanto predicaci\u00f3n provocadora de la conversi\u00f3n inicial, a la cual sigue el ingreso en el catecumenado.<\/p>\n<p>De todos modos, se ha impuesto la palabra evangelizaci\u00f3n para describir, pr\u00e1cticamente, la misi\u00f3n de la Iglesia. Un concepto, restringido y delimitado, ha conocido la m\u00e1xima amplitud. Y ha conseguido abrirse camino en los medios eclesiales. El magisterio pontificio y episcopal hablan, a menudo, de evangelizaci\u00f3n (y de nueva evangelizaci\u00f3n). Dicho vocablo se utiliza frecuentemente como lugar teol\u00f3gico y pastoral. Por ello, conviene indagar c\u00f3mo se ha producido esta ampliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Datos hist\u00f3ricos<br \/>\n1. EN EL PROTESTANTISMO. El t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n es harto reciente en el lenguaje de la Iglesia cat\u00f3lica. Conviene decir que el protestantismo lo us\u00f3 en el siglo pasado, con un talante parecido al de la actualidad cat\u00f3lica. Influy\u00f3 mucho en ello el movimiento Evangelical revival que, a finales del siglo XVIII, tuvo enorme peso en Inglaterra. Puede ser oportuno tener presente que, durante el siglo XIX, hubo un verdadero despertar misionero, tanto entre los protestantes como entre los cat\u00f3licos. Fue una gran novedad para los primeros, que, desde 1815 a 1914, realizaron una enorme actividad misional. Se desarrollan las sociedades misionales protestantes, que rompieron con la Iglesia oficial para seguir su propio impulso. Desde mediados de siglo, utilizaron expl\u00ed\u00adcitamente la palabra evangelizaci\u00f3n para expresar el anuncio del evangelio a todos los hombres, de modo especial a los no cristianos. Sucede que esta evangelizaci\u00f3n, con todas sus connotaciones positivas, tambi\u00e9n las conoce negativas, especialmente por su uni\u00f3n con el colonialismo. T\u00e9ngase presente el momento hist\u00f3rico concreto. Hay, pues, una historia muy curiosa, que no es posible profundizar aqu\u00ed\u00ad. De todos modos, hay que notar que, despu\u00e9s de la I Guerra mundial, el t\u00e9rmino y la pr\u00e1ctica de la evangelizaci\u00f3n conocieron cierta sordina, a causa del renacimiento de los nacionalismos y la revaloraci\u00f3n tanto de las culturas como de las religiones de los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EN LA IGLESIA CAT\u00ed\u201cLICA. Este tema, por lo que se refiere al catolicismo, hay que situarlo al final de la II Guerra mundial. Los agentes de la pastoral constatan fundamentalmente que, a partir del gran desastre b\u00e9lico, la pr\u00e1ctica religiosa responde m\u00e1s a una fe inculturada que a una fe propiamente cristiana. A partir de esta constataci\u00f3n se llega al convencimiento de que hay zonas, no solamente geogr\u00e1ficas, sino tambi\u00e9n sociol\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas, que necesitan una nueva evangelizaci\u00f3n. En realidad, se trata de lo que, en Francia, empez\u00f3 a llamarse pastoral misionera, y que conllev\u00f3 lo que se denomin\u00f3 la misi\u00f3n interior. As\u00ed\u00ad se hablaba de Misi\u00f3n de Par\u00ed\u00ads, Misiones obreras, Misi\u00f3n de Francia. Nace el Centro pastoral de misiones del interior (CPMI). En este momento empieza a cobrar vigor la problem\u00e1tica tensional entre evangelizaci\u00f3n y sacramentalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece cosa clara que hubo una metamorfosis de la misi\u00f3n en evangelizaci\u00f3n. De hecho misi\u00f3n y misionero son t\u00e9rminos relativamente j\u00f3venes. Durante quince siglos se prefiri\u00f3 hablar de ap\u00f3stol y apostolado, calcados del griego. Los medievales aplicaron la palabra misi\u00f3n a las tres personas divinas; en efecto, hablan de misiones trinitarias.<\/p>\n<p>En el siglo XVI, con el votum de missionibus, hall\u00f3 su oportunidad. Durante mucho tiempo tendr\u00e1 simplemente la connotaci\u00f3n de expedici\u00f3n o viaje apost\u00f3lico. Por tanto, se trata de enviar a alguien a un ministerio apost\u00f3lico, tanto entre los fieles como entre los cism\u00e1ticos, herejes o paganos. El uso dio r\u00e1pidamente un doble valor a la palabra misi\u00f3n. La sagrada Congregaci\u00f3n de Propaganda Fide, en su primera carta de 1622, utiliza cuatro veces la palabra misi\u00f3n, en el sentido exclusivo de misi\u00f3n exterior. La palabra misionero es de 1625. Vicente de Pa\u00fal, paralelamente, fund\u00f3 la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, la agrupaci\u00f3n de los disponibles a la jerarqu\u00ed\u00ada. En los inicios del siglo XVII, pues, se fija la doble significaci\u00f3n: misiones extranjeras y misiones parroquiales.<\/p>\n<p>Poco a poco, la teolog\u00ed\u00ada de las misiones se fue leyendo a la luz de la misi\u00f3n de la Iglesia. El mandato de predicar a todos los pueblos devino el substrato y el motivo de la misi\u00f3n eclesial. Una teolog\u00ed\u00ada frecuente, recogida e integrada actualmente en los documentos oficiales eclesi\u00e1sticos, como LG, AG y EN. Desde esta perspectiva hay que enfocar el tema de la misi\u00f3n y el de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las palabras se mantienen pac\u00ed\u00adficamente. Pero, en muchos momentos, la Iglesia ha tenido la experiencia de que se va difuminando el dentro y fuera de la Iglesia. No obstante, permanece la palabra misi\u00f3n para las misiones extranjeras.<\/p>\n<p>M. Vaussard, en 1926, hablaba de \u00abla France redevenue pays de mission\u00bb. E. Gilson consideraba, en 1934, que Francia era \u00abun pays de missions\u00bb, dicho en el sentido de misiones extranjeras. En 1943, el libro de Goden y Daniel, La France pays de missions?, es la consagraci\u00f3n de las palabras misi\u00f3n y misionero para designar una acci\u00f3n apost\u00f3lica y radical en el interior de Francia. Actividad comparable con las misiones extranjeras. La palabra misionero (el que va a predicar el evangelio a los paganos por orden y bajo la autoridad de la Iglesia) invade el campo del trabajo pastoral. Y la pastoral es vista como una acci\u00f3n misionera entre los propios compatriotas. Todo se ir\u00e1 integrando de tal manera que la \u00fanica Misi\u00f3n de la Iglesia se diversifica en multitud de funciones, situaciones y ministerios. Estas realizaciones parciales de la Misi\u00f3n pueden reivindicar tambi\u00e9n el nombre de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lentamente, pero con gran fuerza, en medio de una gran preocupaci\u00f3n por dar a conocer el evangelio a los alejados, y a trav\u00e9s de una cuantiosa literatura eclesi\u00e1stica, se van intercambiando las palabras misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n. En efecto, A. Li\u00e9g\u00e9 escribi\u00f3 que el vocablo evangelizaci\u00f3n era \u00absignificativo de la pastoral contempor\u00e1nea y relativamente reciente\u00bb. En 1957, el cardenal Feltin, de Par\u00ed\u00ads, dio esta definici\u00f3n: \u00abEvangelizar es facilitar la percepci\u00f3n de Jesucristo viviente en la Iglesia, en y por el encuentro con el otro\u00bb. En 1958, en Francia, se editaba la revista Evang\u00e9liser. En este tiempo, el te\u00f3logo de Tubinga, Arnold, escribi\u00f3 en 1948 que \u00abel Evangelio ha de ser anunciado siempre de nuevo en cada \u00e9poca, y el camino de la mediaci\u00f3n salvadora de la Iglesia ha de ser trazado de nuevo en cada generaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os sesenta, evangelizaci\u00f3n es ya una palabra arraigada en el vocabulario teol\u00f3gico-pastoral. Fernando Urbina, en 1974, afirmaba que la palabra comenz\u00f3 a usarse entre 1940-1950 para designar una nueva pr\u00e1ctica apost\u00f3lica y pastoral, indicadora del paso de una pastoral de cristiandad a una pastoral de misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir del Vaticano II se va plasmando un nuevo sentido de misi\u00f3n de la Iglesia, mediante el concepto de evangelizaci\u00f3n. El decreto conciliar Ad gentes supone oficialmente el paso de las misiones a la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente los episcopados de todos los continentes tratan la cuesti\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n. Es el tema estrella del CELAM, en Medell\u00ed\u00adn (1968), con la intenci\u00f3n posterior de abordarlo en la III Conferencia general del episcopado latinoamericano en Puebla (1978). Las Iglesias asi\u00e1ticas lo tratan en la reuni\u00f3n de Bangkok (1973). Las africanas, en Kampala (1969) y Lusaka (1974), en donde se toma conciencia cr\u00ed\u00adtica de la africanizaci\u00f3n del cristianismo. El Consejo ecum\u00e9nico de la Iglesias, en Upsala (1968), sigue un camino semejante. La evangelizaci\u00f3n en relaci\u00f3n con el sacramento, es objeto de particular estudio de algunas conferencias episcopales europeas, como es el caso de la francesa (1971) y de la espa\u00f1ola (1974).<\/p>\n<p>Se quiere hablar, a trav\u00e9s de la evangelizaci\u00f3n, del paso de la Iglesia de las misiones a una Iglesia en estado de misi\u00f3n. Es el resultado del impacto causado, especialmente en la Iglesia de Occidente, por el hombre de la secularizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 1974 se celebra el s\u00ed\u00adnodo episcopal, en Roma, sobre la evangelizaci\u00f3n. El fruto del mismo ser\u00e1 la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI Evangelii nuntiandi (EN), publicada el a\u00f1o siguiente. Este acontecimiento ha dado enorme vigor al tema, por lo que se refiere tanto a la doctrina como a la pr\u00e1ctica pastoral. De todos modos, como estudioso del tema, considero que todav\u00ed\u00ada es dif\u00ed\u00adcil la acotaci\u00f3n completa del significado del t\u00e9rmino. La generalizaci\u00f3n del vocablo -reflejando una determinada problem\u00e1tica- ha incidido, no siempre positivamente, en el tema cl\u00e1sico de las misiones.<\/p>\n<p>III. Evangelizaci\u00f3n y catequesis<br \/>\nEl tema de la evangelizaci\u00f3n ha marcado, l\u00f3gicamente, el de la catequesis. La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, en el n\u00famero 44, trata de la catequesis en funci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n, e insiste en la formaci\u00f3n de los catequistas. Subraya la importancia de la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os y la urgencia del catecumenado para j\u00f3venes y adultos.<\/p>\n<p>En 1977 se re\u00fane nuevamente el s\u00ed\u00adnodo de los obispos. Analiza la catequesis. La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica subsiguiente se titula Catechesi tradendae (CT). Escrito enraizado en EN, presenta una visi\u00f3n completa de la catequesis, inserta en la actividad pastoral y misionera de la Iglesia.<\/p>\n<p>Establece tambi\u00e9n la relaci\u00f3n entre catequesis y primer anuncio del evangelio. Trata, entre otros conceptos, de la necesidad de la catequesis sistem\u00e1tica, de la catequesis y la experiencia, de la catequesis y los sacramentos, de la catequesis y la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>Si la catequesis hab\u00ed\u00ada sido vista como actividad dirigida a los ni\u00f1os, CT la extiende a todos los miembros de la Iglesia, puesto que todos (p\u00e1rvulos, ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes, adultos y deficientes) tienen necesidad de la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica. Insiste en la metodolog\u00ed\u00ada, en la alegr\u00ed\u00ada de la fe en un mundo dif\u00ed\u00adcil, y concibe la catequesis como una tarea que afecta a todos.<\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar que, en 1983, la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis, de la conferencia episcopal espa\u00f1ola, publica La catequesis de la comunidad (CC), una obra que marca un hito importante en nuestro pa\u00ed\u00ads. El punto de partida es la misi\u00f3n de la Iglesia, o sea, el anuncio del evangelio. Despu\u00e9s de esta introducci\u00f3n cristol\u00f3gico-eclesial presenta la acci\u00f3n catequ\u00e9tica dentro de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia -concepto que acoger\u00e1 totalmente el Directorio general para la catequesis (DGC) (1997)-. En este sentido cabe decir que La catequesis de la comunidad se adelant\u00f3 a lo que, posteriormente, pasar\u00ed\u00ada a tener carta oficial en el magisterio eclesial. Hay que afirmar tambi\u00e9n que el documento es muy completo y pu\u00e9de entenderse muy unido a CT. Podr\u00ed\u00ada considerarse, incluso, como una explicitaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica. Se subraya el car\u00e1cter inici\u00e1tico y fundamentador de la catequesis, como favorecedor de la identidad cristiana hoy. Es notable tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo dedicado al proceso catequ\u00e9tico, que incluye estos temas: la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica inspirada en la divina, el acto catequ\u00e9tico y el proceso catequ\u00e9tico. Siguiendo las huellas de CT, se describen las caracter\u00ed\u00adsticas de la comunidad cristiana como lugar de la catequesis. Y, finalmente, se aborda la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la Iglesia particular.<\/p>\n<p>La misma Comisi\u00f3n episcopal public\u00f3, en 1990, Catequesis de adultos. Orientaciones pastorales (CAd). Esta obra es tambi\u00e9n muy completa y trabajada. Est\u00e1 en continuidad con la anterior. Y se edita en el momento en que la Conferencia episcopal espa\u00f1ola tiene como objetivo general, en su plan de acci\u00f3n pastoral, Impulsar una nueva evangelizaci\u00f3n. El plan se concibe en dos direcciones: una, hacia los no creyentes y alejados; otra, hacia el interior de las mismas comunidades cristianas. Los primeros necesitan una propuesta del evangelio para adherirse a la fe. Las segundas precisan una renovaci\u00f3n profunda. De hecho, este escrito analiza la situaci\u00f3n de la catequesis de adultos en la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde la visi\u00f3n del nuevo entorno social y cultural, la catequesis de adultos se ubica en el proceso evangelizador. El razonamiento avanza, fundamentado en CT, sobre la afirmaci\u00f3n de que la catequesis de adultos es la forma principal de la catequesis. Con lo cual se llega al catecumenado bautismal, como modelo de referencia de la catequesis de adultos. Por ello se habla en la actualidad de una catequesis de iniciaci\u00f3n como realidad fundante de la catequesis. O, tal como hace el escrito, de modelo referencial de dicha catequesis. Los obispos indican las caracter\u00ed\u00adsticas de la catequesis de adultos y -como es necesario- la relaci\u00f3n con otras formas de educaci\u00f3n de la fe de los adultos, punto en el que conviene tener ideas claras.<\/p>\n<p>La segunda parte trata de la naturaleza interna de la catequesis de adultos (acci\u00f3n de la Iglesia, finalidad, tareas y estructura gradual). El \u00faltimo y tercer punto se ocupa del catequista de adultos (importancia, necesidad, responsabilidad compartida, cualidades y formaci\u00f3n); concluye con la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica. Un documento importante, que invita seriamente a promover dicha catequesis en las comunidades cristianas y a la instauraci\u00f3n del catecumenado. En nuestro pa\u00ed\u00ads, este tema conoce algunas realizaciones, pero deber\u00ed\u00ada avanzar mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>Como aplicaci\u00f3n a la realidad espa\u00f1ola del RICA, la Conferencia episcopal espa\u00f1ola public\u00f3 en 1999 La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (IC), aprobada el 27 de noviembre de 1998 por la LXX Asamblea plenaria. Este documento se propone, sobre todo, ofrecer orientaciones y sugerencias para impulsar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica y lit\u00fargica de la iniciaci\u00f3n cristiana. Consta de tres partes, en las que se\u2020\u00a2presentan los fundamentos teol\u00f3gicos de la iniciaci\u00f3n, los lugares eclesiales de la iniciaci\u00f3n y las dos funciones pastorales (catequesis y liturgia), y propone caminos para una renovaci\u00f3n y revitalizaci\u00f3n de la pastoral de la iniciaci\u00f3n cristiana en la Iglesia espa\u00f1ola. Est\u00e1 llamado a jugar un papel importante en la Iglesia espa\u00f1ola del siglo XXI: orientar la acci\u00f3n catequizadora, la formaci\u00f3n cristiana de nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes y la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana. Todo ello aportar\u00e1 un gran servicio a la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia<\/p>\n<p>IV. La evangelizaci\u00f3n y la catequesis en el DGC<br \/>\nEn 1997 apareci\u00f3 el Directorio general para la catequesis (DGC). Novedad importante, intr\u00ed\u00adnsecamente unida al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE). Este se public\u00f3 en 1992. Sin duda, es un gran instrumento para la evangelizaci\u00f3n. Trata de ella en diversos n\u00fameros y en distintos sentidos. Aparece en la tem\u00e1tica principal sobre la evangelizaci\u00f3n, afirmada como derecho y deber de la Iglesia. El \u00ed\u00adndice tem\u00e1tico de la edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica muestra los diversos n\u00fameros que se ocupan de nuestro tema. De todos modos, la referencia al CCE la hemos guardado para este momento, por la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que tiene con el Directorio. En este hay el complemento adecuado de un libro que pod\u00ed\u00ada parecer \u00e1rido y exento de pedagog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Del 14 al 17 de octubre de 1997, en Roma, tuvo lugar el Congreso internacional de catequesis. La tem\u00e1tica vers\u00f3 sobre la edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del CCE y el DGC. Intervinieron, entre otros, los cardenales Ratzinger, Castrill\u00f3n y Sepe. Por lo que se refiere al presente tema, tuvo una relatio muy interesante Mons. J. M. Estepa sobre La misi\u00f3n prof\u00e9tica de la Iglesia: evangelizaci\u00f3n, catequesis y Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica. En ella propone b\u00e1sicamente una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral en torno a la catequesis dentro de la misi\u00f3n de la Iglesia (cuesti\u00f3n que ocupa los tres primeros cap\u00ed\u00adtulos de la primera parte del Directorio general para la catequesis) y en torno al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (tal como aparece en el cap\u00ed\u00adtulo segundo de la segunda parte del Directorio).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n parte de DV, AG, EN y RMi. Todo desemboca en la concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n en el DGC. En efecto, \u00abal Directorio general para la catequesis correspond\u00ed\u00ada la tarea de recoger,y sintetizar toda esta riqueza de aspectos, ofrecida por DV, AG, EN y RMi, y que inciden en el esclarecimiento de la concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n, con todas las implicaciones pastorales que tal clarificaci\u00f3n lleva consigo, a la larga, en la vida de la Iglesia\u00bb. Todav\u00ed\u00ada a\u00f1ade: \u00abEl DGC trata de conjugar, en efecto, la fundamentaci\u00f3n doctrinal que propone DV, con la visi\u00f3n din\u00e1mica de la evangelizaci\u00f3n que ofrece AG, la concepci\u00f3n integral que presenta EN y la pluralidad de acentos con que se realiza, seg\u00fan las diferentes situaciones que RMi se\u00f1ala. Sintetizando este conjunto de aspectos, el Directorio representa la evangelizaci\u00f3n como el marco en el que despliegan todas las acciones evangelizadoras de la Iglesia, sin que ninguna quede fuera de ese marco\u00bb. De hecho, para el concepto de evangelizaci\u00f3n es cla\u00bb\u00bbe el n\u00famero 48 del DGC.&#8217;La catequesis aparece ocupando su lugar y ajust\u00e1ndose a su funci\u00f3n en el marco de la evangelizaci\u00f3n y sus diferentes acciones. A\u00f1ade Mons. Estepa: \u00abLa preocupaci\u00f3n por relacionar la catequesis con otras acciones es permanente en el Directorio: con el primer anuncio (etapa misionera), con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n (fase iniciatoria), con la vida entera de la comunidad cristiana (en la etapa pastoral)\u00bb. Puede decirse que el DGC es un documento integrador y sint\u00e9tico, puesto que quiere mostrar la evangelizaci\u00f3n en su conjunto. De todos modos, a nuestro entender, la definici\u00f3n de evangelizaci\u00f3n tiene, en cierto modo, la ambig\u00fcedad con la que fue tratada en el s\u00ed\u00adnodo de 1974, donde se tomaba en cuatro sentidos diversos, y donde las intervenciones de los padres sinodales, por esta misma raz\u00f3n, ten\u00ed\u00adan matices muy diversos.<\/p>\n<p>El DGC consta de una exposici\u00f3n introductoria, titulada El anuncio del evangelio en el mundo contempor\u00e1neo. Se trata de una mirada sobre el mundo de hoy, la Iglesia en este campo del mundo, y los signos de los tiempos como retos para la catequesis.<\/p>\n<p>La primera parte, La catequesis en la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, se distribuye en tres cap\u00ed\u00adtulos: 1) La revelaci\u00f3n y su transmisi\u00f3n mediante la evangelizaci\u00f3n; 2) La catequesis en el proceso de evangelizaci\u00f3n, y 3) Naturaleza, finalidad y tareas de la catequesis. El t\u00ed\u00adtulo de la segunda parte reza: El mensaje evang\u00e9lico. La forman dos cap\u00ed\u00adtulos: Normas y criterios para la presentaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico de la catequesis y Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia. En esta se trata de la relaci\u00f3n entre el CCE y el DGC; aterriza en la necesidad de los catecismos locales. La parte tercera se denomina: La pedagog\u00ed\u00ada de la fe. Se exponen: 1) La pedagog\u00ed\u00ada de Dios, fuente y modelo de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe, y 2) Elementos de metodolog\u00ed\u00ada. La cuarta parte habla de Los destinatarios de la catequesis, y consta de cinco cap\u00ed\u00adtulos: 1) La adaptaci\u00f3n al destinatario: aspectos generales; 2) La catequesis por edades; 3) Catequesis para situaciones especiales, mentalidades y ambientes; 4) Catequesis seg\u00fan el contexto socio-religioso, y 5) Catequesis seg\u00fan el contexto socio-cultural. La quinta parte -la \u00faltima- lleva el ep\u00ed\u00adgrafe: La catequesis en la Iglesia particular. Se desarrolla en cuatro cap\u00ed\u00adtulos: 1) El ministerio de la catequesis en la Iglesia particular y sus agentes; 2) La formaci\u00f3n para el servicio de la catequesis; 3) Lugares y v\u00ed\u00adas de catequesis, y 4) La organizaci\u00f3n de la pastoral catequ\u00e9tica en la Iglesia particular.<\/p>\n<p>La estructura, pues, nos muestra el alcance de todo el DGC, sobre todo en el hecho de incorporarlo dentro de la evangelizaci\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n, en realidad, es el marco de toda la acci\u00f3n de la Iglesia. Y la catequesis se sit\u00faa en el interior de este marco. Hecho que da un talante determinado a la catequesis.<\/p>\n<p>El DGC es muy enriquecedor para el quehacer catequ\u00e9tico. Tiene unas claves claras y determinantes. Las m\u00e1s fundamentales: 1) la naturaleza de la catequesis es evangelizaci\u00f3n, o un momento de la evangelizaci\u00f3n (es lo mismo que decir que es misi\u00f3n), es iniciaci\u00f3n cristiana y tiene una realidad din\u00e1mica permanente; 2) importancia de la pedagog\u00ed\u00ada divina que gu\u00ed\u00ada la de la catequesis; 3) el coraz\u00f3n de la catequesis es la di\u00f3cesis, y la catequesis paradigm\u00e1tica -de referencia- es la de adultos. Todo requiere una amable y competente atenci\u00f3n a los catequistas.<\/p>\n<p>Queremos a\u00f1adir, antes de finalizar, que existe una gran coincidencia entre las l\u00ed\u00adneas catequ\u00e9ticas se\u00f1aladas por los documentos episcopales espa\u00f1oles y el DGC. Parece que la aportaci\u00f3n de nuestro pa\u00ed\u00ads ha sido decisiva en la confecci\u00f3n del mismo. Esto reafirma en el camino emprendido y anima a proseguir una tarea coincidente con el talante eclesial y los signos de los tiempos.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis, en su Plan de acci\u00f3n (1997-2000), empalmando con el plan 1993-1996 (que quer\u00ed\u00ada impulsar la evangelizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la intensificaci\u00f3n de la catequesis y promover una nueva etapa de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica al servicio de la nueva evangelizaci\u00f3n), establece como objetivo general: \u00abpromover una nueva etapa de la catequesis que fortalezca la fe y el testimonio de los cristianos en favor del hombre contempor\u00e1neo, que necesita encontrar el sentido de su vida; ayudar, mediante la catequesis, para la plegaria de alabanza y de acci\u00f3n de gracias por el don de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y de la redenci\u00f3n. Entre los objetivos espec\u00ed\u00adficos, destacan: impulsar una catequesis al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana, intensificar la formaci\u00f3n de catequistas y promover la difusi\u00f3n y el conocimiento del nuevo DGC. Todos estos objetivos se sit\u00faan en la l\u00ed\u00adnea de la catequesis evangelizadora.<\/p>\n<p>BIBL.: Actualidad catequ\u00e9tica 96 (enero-marzo 1980): Texto y comentarios de CT; Actualidad catequ\u00e9tica 176 (octubre-diciembre 1997): Presentaci\u00f3n de la edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica del CCE, presentaci\u00f3n del DGC y Congreso internacional para la catequesis; Documentos oficiales del s\u00ed\u00adnodo de 1974; CA\u00ed\u2018IZARES A., La evangelizaci\u00f3n hoy, Marova, Madrid 1977; ComISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, Plan de acci\u00f3n para el cuatrienio 1997-2000; DAGRAS M., Th\u00e9ologie de 1&#8217;\u00e9vangelization, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1979; ESQUERDA J., Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid 1995; Diccionario de la evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid 1998; GUITERAS VILANOVA J., Evangelitzaci\u00f3, Publicacions de l&#8217;Abadia de Montserrat, Barcelona 1985; MART\u00ed\u008dNEZ L., Diccionario del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, BAC, Madrid 1995; RESINES L., Historia de la catequesis en Espa\u00f1a, BAC, Madrid 1997.<\/p>\n<p>Joan Guiteras Vilanova<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Evangelizaci\u00f3n y misi\u00f3n:<br \/>\n1. Misi\u00f3n y misiones;<br \/>\n2. La finalidad de la misi\u00f3n;<br \/>\n3. \u00bfQu\u00e9 es la evangelizaci\u00f3n? En busca de un concepto m\u00e1s amplio;<br \/>\n4. Misi\u00f3n de Jes\u00fas y misi\u00f3n de la Iglesia;<br \/>\n5. Conclusiones teol\u00f3gicas<br \/>\n                                                (J. Dupuis).<br \/>\nII. Evangelizaci\u00f3n de la cultura:<br \/>\n1. La cultura como terreno de evangelizaci\u00f3n;<br \/>\n2. Una larga experiencia de evangelizaci\u00f3n de la cultura<br \/>\n3. Una nueva consideraci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n;<br \/>\n4. El reto de la cultura de masas;<br \/>\n5. La modernidad como cultura<br \/>\n                                              (H. Carrier).<br \/>\nIII. Nueva evangelizaci\u00f3n:<br \/>\n1. \u00bfA qui\u00e9n se dirige la nueva evangelizaci\u00f3n?;<br \/>\n2. \u00bfC\u00f3mo reevangelizar a las culturas?;<br \/>\n3. Una antropolog\u00ed\u00ada abierta al Esp\u00ed\u00adritu;<br \/>\n4. Para la redenci\u00f3n de las culturas<br \/>\n                                                       (H. Carrier).<\/p>\n<p>I. Evangelizaci\u00f3n y misi\u00f3n<br \/>\n1. MISI\u00ed\u201cN Y MISIONES. Desde el comienzo de su ministerio, Jes\u00fas \u00abllam\u00f3 a los que \u00e9l quiso, y ellos se acercaron a \u00e9l. Y design\u00f3 a doce para que estuvieran con \u00e9l y para enviarlos a predicar\u00bb (Mc 3,13; ,pf Mt 10,1-42); despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, les confi\u00f3 la misi\u00f3n de su Iglesia (Mt 28,16-20; Mc 16,14-19; Lc 24,36-9; Jn 20,19 29; He 1,6-11). As\u00ed\u00ad pues, la t misi\u00f3n es un t\u00e9rmino b\u00ed\u00adblico, fundador de la Iglesia. Este t\u00e9rmino no ha de parecido nunca de la terminolog\u00ed\u00ada teol\u00f3ggica. Ello no impide que una tradici\u00f3n reciente, aunque secular, haya hablado m\u00e1s de las misiones (en plural) que de la misi\u00f3n. Esto se remonta sobre todo al gran movimiento misionero de la \u00e9poca moderna a partir dei siglo xvi. Se distingui\u00f3 entonces entre. las \u00abmisiones\u00bb (los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n) y los pa\u00ed\u00adses tradicionalmente cristianos (la cristiandad);, \u00e9stos enviaban misioneros a evangelizar a los pueblos \u00abno cristianos\u00bb. La tarea misionera se les confi\u00f3 (jus commissionis) a las grandes congregaciones religiosas y a los institutos misioneros. La Congregaci\u00f3n de Propaganda Fide se fund\u00f3 en 1622 para organizar y dirigir esta tarea (esta Congregaci\u00f3n romana, despu\u00e9s del concilio Vaticano II, ha recibido el nombre de \u00abCongregaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n de los pueblos&#8217;.<\/p>\n<p>En una \u00e9poca todav\u00ed\u00ada reciente la misi\u00f3n (en singular) ha entrado por fuerza en el vocabulario eclesiol\u00f3gico. Se ha recuperado la conciencia de que la Iglesia es esencialmente misionera en todas las circunstancias y en todos los pa\u00ed\u00adses del mundo, sean o no tradicionalmente cristianos. La \u00abdescristianizaci\u00f3n\u00bb reciente del mundo cristiano ha ayudado parad\u00f3jicamente a esta nueva toma de conciencia. As\u00ed\u00ad, Henri Godin pudo publicar en 1943 un libro que por aquella \u00e9poca ejerci\u00f3 :una gran influencia, titulado La France, pays de mission? (Lyon 1943);. se trataba ante todo de la descristianizaci\u00f3n de la clase obrera, que hab\u00ed\u00ada que reevangelizar de nuevo. Gracias a la secularizaci\u00f3n del mundo occidental, la conciencia de la misi\u00f3n como tarea universal de la Iglesia adquiri\u00f3 mayor amplitud. Hoy se habla de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia como de su tarea esencial, y concretamente -aunque quiz\u00e1 con poca propiedad, ya que la evangelizaci\u00f3n es un proceso nunca acabado- de la \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb (I Evangelizaci\u00f3n, III) del mundo occidental \u00abposcristiano\u00bb. La Iglesia es en todas partes y para siempre misi\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad es como se ha desarrollado la eclesiolog\u00ed\u00ada reciente, con un desarrollo que es un redescubrimiento de la tradici\u00f3n antigua. El lugar esencial que ocupa la misi\u00f3n en el misterio de la Iglesia ha vuelto a ponerse de manifiesto. Se trataba de pasar de una eclesiolog\u00ed\u00ada est\u00e1tica, a saber: la de la \u00absociedad perfecta\u00bb, a un concepto din\u00e1mico de la Iglesia, comuni\u00f3n esencialmente misionera, en movimiento en la historia. La Iglesia es misi\u00f3n o deja de ser Iglesia. La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, de Pablo VI, que sigui\u00f3 al s\u00ed\u00adnodo de los obispos sobre la evangelizaci\u00f3n del mundo moderno (1974), se hace eco de esta conciencia renovada. Hablando en t\u00e9rminos de evangelizaci\u00f3n, el Papa escribe: \u00abEvangelizar es&#8230; la gracia y la vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. La Iglesia existe para evangelizar&#8230;\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II hab\u00ed\u00ada tenido ya en cuenta esta conciencia renovada. No es que haya dejado de hablar de \u00abmisiones\u00bb (en plural) en &#8216;el sentido habitual; pero las sit\u00faa en el contexto m\u00e1s amplio de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de la Iglesia, dentro de la cual deben ser comprendidas. De manera caracter\u00ed\u00adstica, el decreto que se les.consagr\u00f3 lleva por t\u00ed\u00adtulo \u00abDecreto sobre la actividad misionera de la Iglesia\u00bb (AG). Desarrolla en primer lugar el ampli\u00f3 contexto de la misi\u00f3n universal de la Iglesia (AG 1-5), para situar luego en ese contexto las \u00abmisiones\u00bb, a saber: la misi\u00f3n de la Iglesia tal como se ejerce y se desarrolla progresivamente en los territorios en los que no ha alcanzado todav\u00ed\u00ada su madurez (AG 6ss). La prioridad de la misi\u00f3n sobre las misiones indica as\u00ed\u00ad que la vocaci\u00f3n de la Iglesia es fundamentalmente la misma. en todas las regiones, aunque su niel de desarrollo var\u00ed\u00ade de regi\u00f3n a regi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA FINALIDAD DE LA MISI\u00ed\u201cN. Una \u00abmisionolog\u00ed\u00ada\u00bb todav\u00ed\u00ada reciente se ha esforzado en definir el objetivo de las misiones (en plural). Lo enunciaba hablando de \u00abimplantaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb. Era preciso que la iglesia quedara firmemente establecida en los pa\u00ed\u00adses en donde no ten\u00ed\u00ada a\u00fan m\u00e1s que ra\u00ed\u00adces muy j\u00f3venes. Su establecimiento firme comprender\u00ed\u00ada, adem\u00e1s del desarrollo de la comunidad cristiana, el de un clero y una jerarqu\u00ed\u00ada \u00abind\u00ed\u00adgenas\u00bb. Una vez establecida firme y completamente la Iglesia en un lugar, la misi\u00f3n habr\u00ed\u00ada conseguido su objetivo. Esta tesis no carec\u00ed\u00ada de inter\u00e9s. Comparada con las ideas anteriormente en curso, representaba un progreso cierto no se hablaba ya simplemente de salvar a unas almas que de lo contrario no tendr\u00ed\u00adan ning\u00fan camin\u00f3 de acceso a la salvaci\u00f3n eterna; se trataba m\u00e1s bien de establecer por todas. partes en el mundo la. Iglesia, medio universal querido por Dios para la salvaci\u00f3n de los hombres. Esto no impide. que dicha tesis se quedaracorta en m\u00e1s de un punto. Todav\u00ed\u00ada se notaba en ella una visi\u00f3n en el fondo negativa de la salvaci\u00f3n de los \u00abno cristianos\u00bb; se afirmaba ciertamente la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios y la posibilidad de la salvaci\u00f3n individual para todas las personas humanas; pero no se les atribu\u00ed\u00ada a las religiones \u00abno cristianas\u00bb ning\u00fan papel positivo en este misterio de la salvaci\u00f3n. Adem\u00e1s, esta posici\u00f3n se centraba indebidamente en la misma Iglesia, como si \u00e9sta fuera un fin en s\u00ed\u00ad misma. Habr\u00ed\u00ada sido ,preciso, por el contrario, descentrar a la Iglesia de ella misma, centr\u00e1ndola en Jesucristo y en el reino de Dios en el mundo; se habr\u00ed\u00ada concebido entonces a la Iglesia como un signo, que remit\u00ed\u00ada a su Se\u00f1or por una parte y al establecimiento de. su reino en la, historia por otra. Finalmente, como consecuencia, la tesis, establecida se defin\u00ed\u00ada de manera unilateral como proclamaci\u00f3n del evangelio, catequesis y administraci\u00f3n de los sacramentos; reinaba en ella una preocupaci\u00f3n exagerada por el crecimiento num\u00e9rico de la -comunidad cristiana. Habr\u00ed\u00ada que observar ade= m\u00e1s que la \u00abimplantaci\u00f3n\u00bb de la Iglesia, que constitu\u00ed\u00ada su perspectiva central, se hizo la mayor ;parte de las veces seg\u00fan el modo de un \u00abtrasplante\u00bb: se trasplantaban al pa\u00ed\u00ads misionado un modelo establecido de realidad eclesial, tal como se hab\u00ed\u00ada desarrollado en Occidente, sin preocuparse demasiado de. la adaptaci\u00f3n o l \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb. Habr\u00ed\u00ada sido menester seguir la par\u00e1bola evang\u00e9lica del sembrador (Lc 8,4-15), sembrando por tanto la palabra de Dios en la tierra de los pueblos para: que llegara a germinar y a desarrollarse en ella transform\u00e1ndola (cf AG 22). La imagen de la misi\u00f3n alude a la siembra del evangelio,.no al trasplante de modelos extranjeros de la.realidad eclesial.<\/p>\n<p>Esto explica, que, ya antes del concilio Vaticano II, se desarrollara una nueva teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n, que se inserta por otra parte en el contexto de la evoluci\u00f3n antes recordada de las misiones a la misi\u00f3n. La misi\u00f3n de la Iglesia. es id\u00e9ntica en todos los lugares, aunque admite grados y formas variadas. Su finalidad es evangelizar, o sea, comunicar la buena nueva, el evangelio de jesucristo visiblemente presente y operante, con la palabra y los hechos. Resulta f\u00e1cil ver que semejante concepci\u00f3n permit\u00ed\u00ada superar el eclesiocentrismo unilateral de la tesis precedente, recentrando la Iglesia en Cristo y su evangelio, en el reino de Dios instaurado en \u00e9l, y que va creciendo a trav\u00e9s de la historia. Era tambi\u00e9n m\u00e1s b\u00ed\u00adblica, ya que recog\u00ed\u00ada directamente la imagen de la buena nueva como semilla. Permit\u00ed\u00ada adem\u00e1s superar la perspectiva estrechamente occidental seg\u00fan la cual el viejo continente -y m\u00e1s tarde Am\u00e9rica del Norte- fundaban \u00abmisiones extranjeras\u00bb por todo el mundo. Esta visi\u00f3n estrecha ha sido sustituida actualmente por la teolog\u00ed\u00ada de las Iglesias locales, establecidas en todos los lugares, aunque no tengan todas la misma antig\u00fcedad, y la de una misi\u00f3n rec\u00ed\u00adproca entre las Iglesias hermanas. Esta nueva teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n se aplica universalmente a todas las Iglesias, sin negar por ello sus diferencias.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II no eligi\u00f3 entre las dos teor\u00ed\u00adas. Preocupado m\u00e1s bien por conseguir la unanimidad de sus miembros, las yuxtapuso entre s\u00ed\u00ad, sin darse cuenta quiz\u00e1 de que se trataba de percepciones y de perspectivas divergentes. As\u00ed\u00ad se lee en el decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia a prop\u00f3sito de las \u00abmisiones\u00bb: \u00abLas iniciativas particulares por las que los predicadores del evangelio enviados por la Iglesia y que van por el mundo entero cumpliendo con el encargo de predicar el evangelio y de implantar la Iglesia entre los pueblos o grupos humanos que no creen todav\u00ed\u00ada en Cristo, son llamadas com\u00fanmente `misiones\u00bb&#8216; (AG 6). Y m\u00e1s claramente: \u00abEl fin propio de esta actividad misionera es la evangelizaci\u00f3n y la implantaci\u00f3n de la Iglesia en los pueblos y grupos humanos en los que a\u00fan no est\u00e1 arraigada\u00bb (ib).<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada una equivocaci\u00f3n oponer una tesis a la otra como si fuesen contradictorias. Pero esto no impide que la eclesiolog\u00ed\u00ada y la misionolog\u00ed\u00ada posconciliares hayan optado cada vez m\u00e1s por la perspectiva m\u00e1s b\u00ed\u00adblica y m\u00e1s fundamental de la evangelizaci\u00f3n. La Iglesia posconciliar ha ido ensanchando cada vez m\u00e1s el concepto de evangelizaci\u00f3n hasta hacerle indicar todo lo que se relaciona con su misi\u00f3n. De hecho, se han llegado a identificar los dos t\u00e9rminos \u00f3 a hablar, a modo de pleonasmo, de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>El texto anteriormente citado de Pablo VI en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelfi nunttandi iba en este sentido: &#8216; \u00abEvangelizar&#8230; es la vocaci\u00f3n propia de la Iglesia&#8230; Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>Si la finalidad de la misi\u00f3n es la evangelizaci\u00f3n, es preciso que nos preguntemos: \u00bfQu\u00e9 es evangelizar? \u00bfQu\u00e9 actividades eclesiales comprende por su propia naturaleza la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia? \u00bfSe trata solamente de anunciar o de proclamar el evangelio y de invitar a los otros a convertirse a Jesucristo y a hacerse disc\u00ed\u00adpulos suyos en la Iglesia? \u00bfO tiene quiz\u00e1 la evangelizaci\u00f3n una acepci\u00f3n m\u00e1s amplia, que no puede reducirse so pena de estrechar la misi\u00f3n de la Iglesia?<\/p>\n<p>3. \u00bfQUE ES LA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN? EN BUSCA DE UN CONCEPTO M\u00ed\u0081S AMPLIO. Una vez definida la misi\u00f3n universal de la Iglesia en t\u00e9rminos de evangelizaci\u00f3n, este mismo t\u00e9rmino ha adquirido en la eclesiolog\u00ed\u00ada posconciliar una acepci\u00f3n cada vez m\u00e1s amplia. Sin querer describir la marcha de esta evoluci\u00f3n a trav\u00e9s de los numerosos congresos y sesiones teol\u00f3gicas sobre la misi\u00f3n que marcaron a los a\u00f1os posconciiiares, es preciso por lo menos indicar brevemente su recorrido a trav\u00e9s de ciertos textos oficiales del magisterio eclesial. La tendencia general consiste en pasar de una noci\u00f3n estrecha de la evangelizaci\u00f3n, en la que \u00e9sta se identifica con el anuncio o la proclamaci\u00f3n del evangelio, a una noci\u00f3n m\u00e1s amplia seg\u00fan la cual ciertas actividades, como la promoci\u00f3n humana, la lucha por la \/justicia o incluso el \/di\u00e1logo interreligioso pertenecen con todo derecho a la misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00adnodo de los obispos sobre la evangelizaci\u00f3n del mundo moderno (1974) representa una etapa importante de esta evoluci\u00f3n. Sus resultados est\u00e1n recogidos, de forma muy personal, por Pablo VI en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangel\u00fc nuntiandi (1975). Despu\u00e9s de establecer que la evangelizaci\u00f3n es \u00abla vocaci\u00f3n propia de la Iglesia\u00bb (n. 14), el Papa desarrolla una noci\u00f3n m\u00e1s amplia de la evangelizaci\u00f3n, observando que \u00abninguna definici\u00f3n parcial y fragmentaria da raz\u00f3n de la realidad tan rica, compleja y din\u00e1mica que es la evangelizaci\u00f3n, a no ser con el riesgo de empobrecerla y hasta de mutilarla. Es imposible captarla, si no se intenta abrazar con la mirada todos sus elementos esenciales\u00bb (n. 17). En lo que se refiere al sujeto de la acci\u00f3n evangelizadora, el Papa observa que implica a toda la persona: sus palabras, sus actos, su testimonio (nn. 21-22). En cuanto al objeto, se extiende a todo lo que es humano: \u00abevangelizar, para la Iglesia, es llevar la buena nueva a todos los ambientes de la humanidad y, por su impacto, transformar desde dentro y hacer nueva a la humanidad misma\u00bb (n. 18). As\u00ed\u00ad, se trata para la Iglesia de \u00abevangelizar&#8230; la cultura y las culturas del hombre\u00bb (n. 20).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 actividades eclesiales comprende entonces la evangelizaci\u00f3n? Pablo VI observa que ciertos aspectos de la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia \u00abson tan importantes que se tendr\u00e1 la tendencia a identificarlos simplemente con la evangelizaci\u00f3n. Se ha podido entonces definir la evangelizaci\u00f3n en t\u00e9rminos de anuncio de Cristo a quienes lo ignoran, de predicaci\u00f3n, de catequesis, de bautismo y de otros sacramentos que conferir\u00bb (n. 17); es \u00e9sta una opini\u00f3n que el Papa parece de alguna manera asumir como propia (cf n. 14). M\u00e1s que pretender la exclusividad, se trata sin embargo para Pablo VI de resaltar el lugar privilegiado y necesario que ocupa la proclamaci\u00f3n del evangelio en la misi\u00f3n evangelizadora: \u00abNo hay verdadera evangelizaci\u00f3n si no se anuncia el nombre, la ense\u00f1anza, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios\u00bb (n. 22). Este anuncio no adquiere a su vez \u00abtoda su dimensi\u00f3n m\u00e1s que cuando es o\u00ed\u00addo, acogido, asimilado y cuando hace surgir en el que lo ha recibido de esa manera una adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb (n. 23).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lugar queda entonces en la misi\u00f3n evangelizadora para otras actividades eclesiales? Pablo VI habla de la promoci\u00f3n, del desarrollo y de la liberaci\u00f3n del hombre. Observa que entre estos ideales y la evangelizaci\u00f3n existen \u00abv\u00ed\u00adnculos profundos\u00bb, de orden antropol\u00f3gico, teol\u00f3gico y evang\u00e9lico (n. 31). No cabe duda de que la misi\u00f3n no puede reducirse \u00aba las dimensiones de un proyecto simplemente temporal\u00bb, y el Papa no deja de reafirmar \u00abla finalidad espec\u00ed\u00adficamente religiosa de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (n. 32). Pero esto no impide que, dejando esto bien sentado, la Iglesia tenga \u00abla obligaci\u00f3n de anunciar la liberaci\u00f3n a millones de seres humanos&#8230;, de ayudar a que nazca esta liberaci\u00f3n, de dar testimonio de ella, de hacer que sea total. Esto no es extra\u00f1o a la evangelizaci\u00f3n\u00bb (n. 30). Por muy generosas que sean estas palabras, no dejan sin embargo de parecer t\u00ed\u00admidas, comparadas con lo que afirmaba el s\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1971 en un texto sobre \u00abla justicia en el mundo\u00bb. Los obispos declaraban entonces: \u00abEl combate por la justicia y la participaci\u00f3n .en la transformaci\u00f3n del mundo nos parece plenamente que son una dimensi\u00f3n constitutiva de la predicaci\u00f3n del evangelio en cuanto misi\u00f3n de la Iglesia para la redenci\u00f3n de la humanidad y su liberaci\u00f3n de toda situaci\u00f3n opresiva\u00bb (n. 6).<\/p>\n<p>En el s\u00ed\u00adnodo sobre la evangelizaci\u00f3n algunos obispos, especialmente asi\u00e1ticos, hab\u00ed\u00adan recomendado que un concepto m\u00e1s amplio de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia deber\u00ed\u00ada incluir igualmente el di\u00e1logo interreligioso como formando parte integrante de ella. La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, sin embargo, no se hace eco de esta opini\u00f3n. A1 hablar de las religiones \u00abno cristianas\u00bb, el Papa las considera como \u00abteniendo; por as\u00ed\u00ad decirlo, sus brazos tendidos hacia el cielo\u00bb, pero incapaces de establecer \u00abcon Dios una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica y viva\u00bb, tal como la \u00abestablece efectivamente\u00bb el cristianismo y s\u00f3lo \u00e9l. Aunque las otras tradiciones religiosas contienen \u00ablas expresiones religiosas naturales m\u00e1s dignas\u00bb; s\u00f3lo \u00abla religi\u00f3n de Jes\u00fas que ella (la Iglesia) anuncia a trav\u00e9s de la evangelizaci\u00f3n pone objetivamente al hombre en relaci\u00f3n con el plan de Dios, con su presencia viva, con su acci\u00f3n\u00bb (n. 53). De aqu\u00ed\u00ad se sigue que los \u00abno cristianos\u00bb no figuran m\u00e1s que como destinatarios de la proclamaci\u00f3n de la buena nueva por la Iglesia, la cual \u00abmantiene vivo su impulso misionero\u00bb; por otra parte, no se dice nada sobre el di\u00e1logo interreligioso entre los cristianos y los dem\u00e1s; como algo que pertenezca tambi\u00e9n a la \u00abmisi\u00f3n evangelizadora\u00bb (ib).<\/p>\n<p>El magisterio de Juan Pablo II en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n ha marcado el v\u00ed\u00adnculo tan estrecho que existe entre la evangelizaci\u00f3n y la promoci\u00f3n de la justicia. Desde la enc\u00ed\u00adclica l Redemptor hominis (1979), la evangelizaci\u00f3n se ve como \u00abun elemento esencial de la misi\u00f3n (de la Iglesia), indisolublemente ligado a ella\u00bb (n. 15). Esta idea se repetir\u00e1 varias veces a continuaci\u00f3n en t\u00e9rminos equivalentes. La misma enc\u00ed\u00adclica aborda el tema de las otras religiones con una gran apertura. El Papa ve en \u00abla firmeza de la creencia de los miembros de las religiones no cristianas\u00bb un \u00abefecto del Esp\u00ed\u00adritu de verdad, que act\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras visibles del Cuerpo m\u00ed\u00adstico\u00bb. Recomienda toda actividad que tienda a \u00abla aproximaci\u00f3n con ellas a trav\u00e9s del dialogo, los contactos, la oraci\u00f3n en com\u00fan, la b\u00fasqueda de los tesoros de espiritualidad humana, ya que \u00e9stos&#8230; no faltan a los miembros de esas religiones\u00bb (n. 6). Recogiendo las ideas de algunos padres de la Iglesia, el Papa ve en las diversas religiones \u00abcomo otros tantos reflejos de una \u00fanica verdad, como unas `semillas del Verbo&#8217; que atestiguan c\u00f3mo la aspiraci\u00f3n m\u00e1s profunda del esp\u00ed\u00adritu humano se ha vuelto, a pesar de la diversidad de los caminos, hacia una sola direcci\u00f3n, expres\u00e1ndose en la b\u00fasqueda de Dios y&#8230; en la b\u00fasqueda de la dimensi\u00f3n total de la humanidad&#8230;\u00bb (n. i 1). \u00abLa actitud misionera comienza siempre por un sentimiento de profunda estima por `lo que hay en el hombre&#8217; (Jn 2,25)&#8230;; se trata del respeto a todo lo que el Esp\u00ed\u00adritu, que `sopla donde quiere'(Jn 3,8); ha operado en \u00e9l\u00bb (n. 12). De este modo el Papa insiste en el reconocimiento de la presencia activa del Esp\u00ed\u00adritu de Dios en los fieles de las otras religiones y fundamenta teol\u00f3gicamente en ella el significado del di\u00e1logo interreligioso en la misi\u00f3n de la Iglesia. Esta misma doctrina es la que se repetir\u00e1 luego; lo \u00fanico que faltaba era expresarla expl\u00ed\u00adcitamente en t\u00e9rminos de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este paso parece ser que fue el que dio un documento publicado en 1984 por el Secretariado para los no creyentes, titulado Actitud de la Iglesia cat\u00f3lica ante los creyentes de las otras r\u00e9ligiones. Reflexiones y orientaciones relativas al di\u00e1logo y a la misi\u00f3n. El documento explica que la misi\u00f3n de la Iglesia \u00abes \u00fanica, pero se ejerce de maneras diversas seg\u00fan las condiciones en que est\u00e1 comprometida la misi\u00f3n\u00bb (n. 11). Se dedica a continuaci\u00f3n a reunir \u00ablas modalidades y los diferentes aspectos\u00bb de la misma (n. 12). Y lo hace en un texto que, sin pretender ser exhaustivo, enumera cinco \u00abelementos principales\u00bb de la \u00abrealidad unitaria, pero compleja y articulada\u00bb que es la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. Estos elementos son: la presencia y el testimonio; el compromiso al servicio de los hombres, la acci\u00f3n por la promoci\u00f3n social y la liberaci\u00f3n humana; la vida lit\u00fargica, la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n; el di\u00e1logo interreligioso; el anuncio o proclamaci\u00f3n y la catequesis (n. 13).<\/p>\n<p>\u00abTodos estos elementos entran en el marco de la misi\u00f3n\u00bb; pero la enumeraci\u00f3n no es completa. Pueden hacerse algunas observaciones. La proclamaci\u00f3n del evangelio por el anuncio y la catequesis viene al final (\u00abest\u00e1 finalmente&#8230;&#8217;, y con raz\u00f3n, ya que la misi\u00f3n-o la evangelizaci\u00f3n tiene que verse como una realidad din\u00e1mica o un proceso. Este proceso culmina en la proclamaci\u00f3n de Jesucristo por el anuncio (kerigma) y la catequesis (didaj\u00e9). Por el mismo t\u00ed\u00adtulo, la vida lit\u00fargica, la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n\u00bb deber\u00ed\u00adan haberse insertado despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de Jesucristo, con la que est\u00e1n directamente relacionadas, como en He 2,42 (al que remite el texto), y de la que son la conclusi\u00f3n natural. El orden deber\u00ed\u00ada haber sido entonces: presencia, servicio, di\u00e1logo, proclamaci\u00f3n, sacramentalizaci\u00f3n, correspondiendo los dos \u00faltimos elementos a las actividades eclesiales que, en una visi\u00f3n m\u00e1s estrecha pero tradicional, constituyen la evangelizaci\u00f3n. En la perspectiva m\u00e1s amplia adoptada por el documento, la \u00abrealidad unitaria\u00bb de la evangelizaci\u00f3n se presenta a la vez como \u00abcompleja y articulada\u00bb: se trata de un proceso. Esto significa que, si todos los elementos inherentes al proceso son formas de evangelizaci\u00f3n, no todos tienen el mismo valor ni el mismo sitio en la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el di\u00e1logo interreligioso precede a la proclamaci\u00f3n. El primero puede ir o no seguido del segundo pero el proceso de la evangelizaci\u00f3n no llega a su t\u00e9rmino m\u00e1s que cuando la proclamaci\u00f3n sigue al di\u00e1logo, ya que la proclamaci\u00f3n y la sacramentalizaci\u00f3n son la cumbre de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>4. MISI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS Y MISI\u00f3N DE LA IGLESIA. \u00bfOfrece. el NT una base b\u00ed\u00adblica para esta noci\u00f3n amplia de evangelizaci\u00f3n, tal como la concibe la conciencia actual de la Iglesia? A primera vista parecer\u00ed\u00ada que no. Si uno se refiere al env\u00ed\u00ado misionerb de los ap\u00f3stoles despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, tal como se nos relata en los evangelios y en los Hechos, se sentir\u00ed\u00ada m\u00e1s bien llevado ,a concebir la evangelizaci\u00f3n seg\u00fan su noci\u00f3n estrecha, identific\u00e1ndola con el anuncio o proclamaci\u00f3n de la buena nueva. Sin embargo, las diferentes versiones tienen tambi\u00e9n diversos matices. Mateo habla de hacer disc\u00ed\u00adpulos entretodas las naciones, de bautizar y de ense\u00f1ar (28,19-20); Marcos insiste en la proclamaci\u00f3n de la buena nueva a toda la creaci\u00f3n (16,15); Lucas menciona la proclamaci\u00f3n y el testimonio (24,47-48); los Hechos a\u00f1aden que el testimonio debe extenderse \u00abhasta los confines de la tierra\u00bb (1,8); Juan, finalmente, habla de env\u00ed\u00ado a misi\u00f3n, una misi\u00f3n que prolonga la que Jes\u00fas recibi\u00f3 del Padre (20,21). Testimonio, ense\u00f1anza, proclamaci\u00f3n, bautismo: se trata de diversos elementos que, sin embargo, entran todos en eso que se ha designado como el concepto restringido de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Observemos, por otra parte, que para Marcos la buena nueva (lo euaggelion) de Dios, que Jes\u00fas proclama, se refiere bajo su forma nominal a la totalidad del acontecimiento, incluidas las palabras y los hechos de Jes\u00fas (1,14), ese mismo acontecimiento que la Iglesia&#8217;tendr\u00e1 que proclamar despu\u00e9s de \u00e9l (16,15): En Lucas, que prefiere la forma verbal, evangelizar (euaggelizein) parece asumir por s\u00ed\u00ad mismo el sentido t\u00e9cnico restringido de \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb de la buena nueva (4,18; 7,22; 16,16), de anuncio del evangelio, traducido en otros lugares por los verbos keryssein o kataggelein, teniendo como objeto del evangelio (to euaggelion). Sin embargo, sigue siendo verdad, desde el punto de vista ling\u00fc\u00ed\u00adstico, que el verbo euaggelizein puede indicar toda acci\u00f3n, no s\u00f3lo la proclamaci\u00f3n, relativa a la buena nueva.<\/p>\n<p>Mas all\u00e1 de la terminolog\u00ed\u00ada es, sin embargo, a la misi\u00f3n del mismo Jes\u00fas, prolongada por la de la Iglesia, a la que es preciso referirse para descubrir la amplitud de la misi\u00f3n evangelizadora. Se descubrir\u00e1 entonces que no se reduce a la proclamaci\u00f3n, por muy esencial que \u00e9sta pueda ser, sino que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de ella, en la direcci\u00f3n que indic\u00e1bamos anteriormente.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de Jes\u00fas que se contin\u00faa en la de la Iglesia, el evangelio de Jes\u00fas que ella tiene que actuar y hacer operativo, es el acontecimiento mismo de Jes\u00fas en toda su amplitud. Jes\u00fas cumple con su misi\u00f3n evangelizadora no s\u00f3lo a trav\u00e9s de sus palabras, sino tambi\u00e9n de sus gestos y de sus obras. Es \u00e9l mismo, finalmente, en su persona, la buena nueva de Dios, que act\u00faa en este mundo. El evangelio en acto del que habla Marcos es un resumen program\u00e1tico de la actividad misionera de Jes\u00fas (1,1415); es toda su vida de hombre, que termina con su muerte y su resurrecci\u00f3n. Su relato global lleva por t\u00ed\u00adtulo en el mismo autor el de \u00abla buena nueva de Jesucristo\u00bb (l,l). Este evangelio de Jes\u00fas comprende sus acciones, as\u00ed\u00ad como sus palabras; primero sus acciones y luego sus palabras; porque, ya en el AT, Dios se revela por medio de unos actos que explican las palabras prof\u00e9ticas. Por consiguiente, es toda la vida humana de Jes\u00fas la que sirve de fundamento a la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>Las palabras de Jes\u00fas son evangelio en acto. Bastar\u00e1 con se\u00f1alarlo a prop\u00f3sito del \u00abdiscurso evang\u00e9lico\u00bb recogido por Mateo (5-7) y por Lucas (6,20-49). No se trata ante todo ni sobre todo de una ley nueva que haya que seguir para salvarse, y mucho menos de un ideal imposible de alcanzar que dispondr\u00ed\u00ada a la salvaci\u00f3n por medio de la fe solamente. M\u00e1s que un c\u00f3digo moral, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a es \u00abevangelio\u00bb (J. Jeremias). Describe la nueva calidad de vida que sigue a la acogida que se ha hecho al reino de Dios establecido en el mundo a trav\u00e9s de su mensajero; proclama la venida de una era nueva m\u00e1s que unas nuevas exigencias morales. Por eso comienza con las \u00abbienaventuranzas\u00bb, que en la forma de Lucas que parece la m\u00e1s antigua (6,20-23), proclaman el gozo del reino acogido: \u00c2\u00a1Dichosos vosotros! Igualmente en las otras secciones del discurso se pone el acento en la declaraci\u00f3n de la llegada del reino, de la instauraci\u00f3n de la buena nueva, m\u00e1s que en sus exigencias morales.<\/p>\n<p>Observaciones semejantes se imponen a prop\u00f3sito de las par\u00e1bolas (Mt 13). No se trata de exhortaciones morales ilustradas, sino de la \u00abdefensa de la buena nueva\u00bb (J. Jeremias). Las par\u00e1bolas enuncian la certeza del cumplimiento del reino de Dios, cuya fuerza est\u00e1 ya en acci\u00f3n y que nada podr\u00e1 impedir; dicen tambi\u00e9n c\u00f3mo crece ese reino. El aspecto de inesperado que aparece en \u00e9l indica la novedad del reino y manifiesta su car\u00e1cter misterioso, que invita a la acogida. As\u00ed\u00ad pues, todo el discurso evang\u00e9lico, incluidas las par\u00e1bolas, ilustra el car\u00e1cter central y la actualidad del reino de Dios en las palabras de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con sus gestos y sus acciones. Los actos de Jes\u00fas son actos prof\u00e9ticos; conviene captar bien su verdadero alcance. Esto es especialmente verdad en los milagros de curaci\u00f3n y en los exorcismos. La respuesta de Jes\u00fas a los emisarios de Juan Bautista (Mt 11,4-6) indica bien el sentido de sus milagros; muestran que la buena nueva est\u00e1 ya en ejercicio a trav\u00e9s de sus actos. As\u00ed\u00ad pues, los milagros son evangelio en acci\u00f3n. No hay que interpretarlos -seg\u00fan se hace muchas veces- como simples pruebas de la credibilidad del mensajero; son en s\u00ed\u00ad mismos parte integrante de la instauraci\u00f3n del reino.<\/p>\n<p>Y lo mismo pasa tambi\u00e9n con los exorcismos. Indican, lo mismo que los milagros de curaci\u00f3n, la victoria ya real del reino de Dios sobre las fuerzas del mal. Liberan a los hombres de la sumisi\u00f3n a los esp\u00ed\u00adritus malignos, de la condici\u00f3n alienada a la que estaban reducidos. Acciones simb\u00f3licas de Jes\u00fas liberador, contienen la buena nueva de que en \u00e9l han sido ya vencidas las fuerzas del mal, de que el reino de Dios se ha establecido no s\u00f3lo en las almas, sino tambi\u00e9n en los cuerpos de los hombres y en su ambiente f\u00ed\u00adsico, de que el mundo se ha reconciliado con Dios y consigo mismo. Son el reino en la pr\u00e1ctica, como indica muy claramente la respuesta de Jes\u00fas en su controversia con los fariseos a prop\u00f3sito de la expulsi\u00f3n de los demonios (Mt 12,26-28).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las palabras y de los hechos, es a toda la vida de Jes\u00fas a la que hay que referirse para dar cuenta de su misi\u00f3n evangelizadora. Su estilo respira la libertad, siendo al mismo tiempo portador de diferencia. Sus actitudes, sus opciones, sus orientaciones lo distinguen y lo hacen singular. Toma posici\u00f3n comprometi\u00e9ndose frente al legalismo de los escribas, la autojustificaci\u00f3n de los fariseos, el ritualismo de los sacerdotes y de los levitas. No teme la oposici\u00f3n al poder injusto e incluso religioso de su pueblo. Rechaza toda discriminaci\u00f3n social y se asocia de forma preferencial con los pobres, los oprimidos y los marginados. Proclama que es a ellos a los que se dirige prioritariamente la buena nueva. Si no es un revolucionario pol\u00ed\u00adtico, su vida y su muerte tienen sin embargo una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en cuanto que sus actitudes representan un desaf\u00ed\u00ado y una amenaza para la autoridad, tanto pol\u00ed\u00adtica como religiosa. Esta amenaza fue la que le condujo al suplicio de la cruz.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n humana y pol\u00ed\u00adtica de la acci\u00f3n de Jes\u00fas no le quita nada a su dimensi\u00f3n trascendente, a la relaci\u00f3n \u00fanica que mantiene con su Dios, al que llama l Abba. Atribuye a su ense\u00f1anza una autoridad \u00fanica que le viene de Dios, reivindica para s\u00ed\u00ad mismo unas prerrogativas divinas, afirma que es en \u00e9l donde el reino de Dios est\u00e1 a punto de establecerse en el mundo. Las dos dimensiones de su persona y de su acci\u00f3n, horizontal y vertical, no pueden separarse ni disociarse. Lo que se inaugura en \u00e9l es al mismo tiempo divino y humano, trascendente, pero tambi\u00e9n social y pol\u00ed\u00adtico. Se trata para los hombres de una liberaci\u00f3n integral, a la vez del pecado y de las estructuras injustas que de \u00e9l se derivan. El evangelio social forma parte del reino de Dios.<\/p>\n<p>Esta observaci\u00f3n es importante si se quieren sacar de la misi\u00f3n evangelizadora de Jes\u00fas algunas conclusiones relativas a la de la Iglesia. Aparecen entonces claramente que la promoci\u00f3n de \u00c2\u00a1ajusticia y la liberaci\u00f3n humana forman parte de la misi\u00f3n eclesial, que no puede reducirse, por consiguiente, a la proclamaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Jesucristo, es decir a la evangelizaci\u00f3n entendida en sentido estrecho.<\/p>\n<p>Sin embargo, todav\u00ed\u00ada hay que preguntar si la misi\u00f3n de Jes\u00fas fundamenta del mismo modo la pertenencia del di\u00e1logo interreligioso a la misi\u00f3n evangelizadora. Las apariencias parecer\u00ed\u00adan a primera vista contrarias. Efectivamente, \u00bfno declar\u00f3 abiertamente Jes\u00fas que \u00abno hab\u00ed\u00ada sido enviado m\u00e1s que a las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (Mt 15,24)? M\u00e1s todav\u00ed\u00ada, durante su ministerio les prohibi\u00f3 expresamente a los doce ap\u00f3stoles enviados a misionar que emprendiesen \u00abel camino de los paganos\u00bb o que entrasen en las ciudades de Samar\u00ed\u00ada; tambi\u00e9n ellos ten\u00ed\u00adan que ir m\u00e1s bien \u00aba las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (Mt 10,5-6).<\/p>\n<p>Esto no impide que el relato evang\u00e9lico nos muestre a Jes\u00fas manifestando una actitud abierta ante los hombres y mujeres que no pertenec\u00ed\u00adan al pueblo de Israel. Admira la disposici\u00f3n a creer que ten\u00ed\u00ada el centuri\u00f3n, reconociendo que no hab\u00ed\u00ada encontrado una fe semejante en Israel (Mt 8,5-13); realiz\u00f3 milagros de curaci\u00f3n para los \u00abextranjeros\u00bb (Mc 7,24-30; Mt 15,21-22); convers\u00f3 con lasamaritana, anunci\u00e1ndole la hora en que \u00ablos verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jn 4,23). Para Jes\u00fas, el reino de Dios que est\u00e1 a punto de inaugurarse en el mundo a trav\u00e9s de \u00e9l est\u00e1 presente y actuando m\u00e1s all\u00e1 de los confines del pueblo elegido. De hecho, anuncia expresamente la entrada de los gentiles en el reino de Dios (Mt 8,10-11; 11,20-24; 25,3132), un reino que es hist\u00f3rico y escatol\u00f3gico a la vez. Sin querer forzar la evidencia, la actitud de Jes\u00fas parece ser tal que es posible apoyar sobre ella la disposici\u00f3n de la Iglesia para el di\u00e1logo con los miembros de otras tradiciones religiosas, como algo que forma parte integrante de su misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>5. CONCLUSIONES TEOL\u00ed\u201cGICAS. As\u00ed\u00ad pues, esta misi\u00f3n tiene que entenderse en el sentido amplio y -dentro de la perspectiva englobante, seg\u00fan la cual -prescindiendo del lugar insustituible que en ella ocupa la proclamaci\u00f3n o el anuncio del evangelio- no se reduce a ello la evangelizaci\u00f3n. Podemos por tanto formular estas conclusiones teol\u00f3gicas:<br \/>\na) Es necesario un concepto m\u00e1s amplio y comprensivo de la evangelizaci\u00f3n. Semejante concepto significa no solamente el hecho de que toda la persona del evangelizador, se ve implicada en su misi\u00f3n -sus palabras y sus obras, el testimoni\u00f3 de su vida-, ni la verdad de que la evangelizaci\u00f3n se extiende a todo lo que es humano y tiende a la transformaci\u00f3n de la cultura y de las culturas por medio de los valores evang\u00e9licos, sino que comprende adem\u00e1s todas las formas variadas de actividades eclesiales que forman parte de la evangelizaci\u00f3n. Este concepto tiene que comprender ciertas actividades, como la promoci\u00f3n de la justicia y el di\u00e1logo interreligioso, que no se refieren directamente a la proclamaci\u00f3n de Jesucristo ni a la sacramentalizaci\u00f3n que de all\u00ed\u00ad. se sigue. Estas actividades deben considerarse como formas aut\u00e9nticas de pleno derecho de evangelizaci\u00f3n. Esto presupone que hay que superar la costumbre establecida de reducir la evangelizaci\u00f3n a la proclamaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita y a la sacramentalizaci\u00f3n dentro de la comunidad eclesial, relegando como algo accesorio la promoci\u00f3n de la justicia y la tarea de liberaci\u00f3n de los hombres y olvidando el di\u00e1logo interreligioso.<\/p>\n<p>b) La promoci\u00f3n de la justicia y el di\u00e1logo interreligioso son dimensiones intr\u00ed\u00adnsecas de la evangelizaci\u00f3n. El s\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1971 afirm\u00f3 con energ\u00ed\u00ada que la promoci\u00f3n de la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo representan una \u00abdimensi\u00f3n constitutiva\u00bb de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. Habr\u00ed\u00ada que poder decir lo mismo del di\u00e1logo interreligioso. Efectivamente, m\u00e1s que de partes distintas, se trata en esta ocasi\u00f3n de elementos o de dimensiones diferentes o, mejor a\u00fan, de formas, de modalidades o de expresiones distintas de la misi\u00f3n, que es una \u00abrealidad unitaria, pero compleja y articulada\u00bb. Las formas concretas que reviste en la pr\u00e1ctica la misi\u00f3n evangelizadora depender\u00e1n ampliamente de las circunstancias concretas de tiempo y de lugar y del contexto humano-social, econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico y religioso- en que act\u00faa. En el contexto de una variedad muy rica de tradiciones religiosas que contin\u00faan incluso hoy siendo la fuente de inspiraci\u00f3n y de innegables valores para millones de fieles, el di\u00e1logo interreligioso ser\u00e1 naturalmente una forma privilegiada de evangelizaci\u00f3n. Podr\u00e1n darse incluso ciertas circunstancias que la convertir\u00e1n, al menos temporalmente, en el \u00fanico camino posible de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>c) La evangelizaci\u00f3n representa la misi\u00f3n global de la Iglesia. Desde el momento en que la evangelizaci\u00f3n se comprendi\u00f3 como id\u00e9ntica a la misi\u00f3n, aunque se expresa en una variedad de formas, quedaron aparentemente superadas ciertas distinciones que durante mucho tiempo se consideraron como tradicionales. As\u00ed\u00ad, las distinciones entre pre-cuangelizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n, entre evangelizaci\u00f3n directa e indirecta, habi\u00e9ndose basado estas distinciones en la identificaci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n con la proclamaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Jesucristo. El inconveniente de estas distinciones era que todo lo que comprende el concepto de preevangelizaci\u00f3n o de evangelizaci\u00f3n indirecta parec\u00ed\u00ada pertenecer al orden de los medios que tend\u00ed\u00adan m\u00e1s o menos o que conduc\u00ed\u00adan m\u00e1s o menos directamente a la proclamaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Jesucristo en la evangelizaci\u00f3n como tal. Pero no es as\u00ed\u00ad. La promoci\u00f3n de la justicia y el di\u00e1logo mterr\u00e9ligioso -y otras obras por el estilo- no son s\u00f3lo medios capaces de conducir a la evangelizaci\u00f3n; sino que son, con todo derecho, formas aut\u00e9nticas de la misma.<\/p>\n<p>d) La evangelizaci\u00f3n desemboca en la proclamaci\u00f3n de Jesucristo. Lo que acabamos de decir no proyecta ninguna sombra sobre el hecho de que la proclamaci\u00f3n de Jesucristo represent\u00f3 la cima o el apogeo de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. El proceso de la misi\u00f3n desemboca en la proclamaci\u00f3n y en la sacr\u00e1m\u00e9ntalizaci\u00f3n. Por lo que s\u00e9 refiere al di\u00e1logo interreligioso, el momento oportuno en el que la realidad desembocar\u00e1 en la proclamaci\u00f3n tiene que dejarse, en cada caso en las manos de Dios y \u00e1 la providencia. Por otra parte, las circunstancias pueden ser tales que la proclamaci\u00f3n sea posible ya desde el comienzo del proceso de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL.: VATICANO II, Ad -gentes; PABLO VI, Rvangel\u00fc nuntiandi (1975); SECRETARIADO PARA LOSNO-CREYENTES, Attitude de l E`glisecatholique devant les croyants des autres religions. R\u00e9jlexions et orientations concernant le dialogue et la mission (1984); AA.VV., La evangelizaci\u00f3n en el mundo de hoy, en \u00abConcilium\u00bb 134 (1978); AA.VV., Missiologia oggi, Roma 1985; AA .VV., La missione negli anni 2000, Bolonia 1983; DAGRAS M., Th\u00e9ologie de J \u00e9vang\u00e9lisation, Tournai 1978; DHAVAMONY (ed.), Prospettive di missiologia, oggi (Documenta Missionalia 16), Roma 1982; DIANICH S., Iglesia en misi\u00f3n. Hacia una eclesiolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica, Salamanca 1988; HILLMANN E., The Church as Mission, Londres 1966; LAURENTIN R., L\u00e9vang\u00e9lisation apr\u00e9s le quatri\u00e9me synode, Par\u00ed\u00ads 1975; L,EGRAND L., Le Dieu qui vient. La mission ilans la Bible, Par\u00ed\u00ads 1988; SENIOR D. j&#8217; STUHLMUELLER C:, Biblia y misi\u00f3n, Estella 1985; ScHt3TTE3. (ed.), Litctivit\u00e9 m\u00fasionaire de 1 Eglise (Unam Sanetam 67), Par\u00ed\u00ads 1967 TE1551ER H., La mission de l Eglise, Par\u00ed\u00ads 1985.<\/p>\n<p>J Dupuis<\/p>\n<p>II. Evangelizaci\u00f3n de la cultura<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00abevangelizar las culturas\u00bb es relativamente nueva en la Iglesia. Seg\u00fan la concepci\u00f3n tradicional, la evangelizaci\u00f3n se dirige estrictamente a las personas, invitando a cada una de ellas a responder al anuncio de la buena nueva de Cristo. Propiamente hablando, s\u00f3lo las person\u00e1s son capaces de convertirse, de recibir el bautismo, de hacer un acto de fe y de adherirse a la Iglesia. Aun reconociendo que los primeros destinatarios de la evangelizaci\u00f3n son ante todo las personas, la Iglesia habla hoy de evangelizar las culturas, es decir, las mentalidades, las actitudes colectivas, los modos de vida. \u00bfC\u00f3mo comprender esta extensi\u00f3n del concepto de evangelizaci\u00f3n? La evoluci\u00f3n se explica por dos razones principales. Por un lado, se ha producido una ampliaci\u00f3n de la noci\u00f3n de cultura, aplicada no solamente a las personas, sino tambi\u00e9n a las comunidades humanas. Estas dos acepciones, individual y colectiva, de la cultura se encuentran muy bien traducidas en ciertas expresiones como \u00abla cultura del esp\u00ed\u00adritu\u00bb, \u00abuna persona de cultura\u00bb, \u00abla cultura francesa\u00bb, \u00abla cultura de los j\u00f3venes\u00bb. Por otra parte, bajo el impulso del Vaticano II, la Iglesia se ha comprometido en un nuevo di\u00e1logo con el mundo moderno y sus culturas, percibidas como un espacio vital para el porvenir religioso del hombre.<\/p>\n<p>1. LA CULTURA COMO TERRENO DE EVANGELIZACI\u00f3N. Fij\u00e9monos primero en la noci\u00f3n de cultura. Tradicionalmente, la cultura se dice de las personas, de su desarrollo intelectual, de su creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, de sus producciones espec\u00ed\u00adficas. As\u00ed\u00ad se habla de una persona culta, es decir, erudita, instruida, que ha desarrollado sus dones y sus talentos. Esta acepci\u00f3n sigue siendo v\u00e1lida; pero al lado de esta cultura, llamada `cl\u00e1sica\u00bb o \u00abhumanista\u00bb, se ha impuesto a nuestros contempor\u00e1neos un concepto \u00abantropol\u00f3gico\u00bb de la cultura. En este sentido, se habla de identidad cultural, de cultura popular, de cambios culturales, de desarrollo cultural, de di\u00e1logo de las culturas. La cultura designa entonces los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de un grupo humano, sus modos t\u00ed\u00adpicos de pensar, de comportarse, de humanizar un ambiente determinado. Cada comunidad humana se reconoce por su propia cultura.<\/p>\n<p>Esta realidad cultural, colectiva e hist\u00f3rica, se percibe hoy como objeto de evangelizaci\u00f3n. No basta solamente con llegar a los individuos uno por uno; es tambi\u00e9n la colectividad a la que hay que alcanzar en su cultura para evangelizarla, como ha dicho en\u00e9rgicamente Pablo VI: \u00abPara la Iglesia no se trata solamente de predicar el evangelio en zonas geogr\u00e1ficas cada vez m\u00e1s amplias o a poblaciones cada vez m\u00e1s masivas, sino tambi\u00e9n de llegar y de convertir por la fuerza del evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00ed\u00adneas de pensamiento, las fuentes de inspiraci\u00f3n y los modelos de vida de la humanidad que son contrarios a la palabra de Dios y al proyecto de la salvaci\u00f3n\u00bb (Evangelii nuntiandi, n. 19).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el evangelio se dirige a la vez a la conciencia individual y colectiva, en el intento de regenerar la cultura de las personas, as\u00ed\u00ad como la cultura de los grupos humanos, es decir, las mentalidades t\u00ed\u00adpicas de un ambiente determinado.<\/p>\n<p>Para captar, m\u00e1s all\u00e1 de las f\u00f3rmulas, lo que significa \u00abevangelizar las culturas\u00bb, hay que partir de un dato, que podr\u00ed\u00adamos llamar socio-teol\u00f3gico: el hecho de que el evangelio es de suyo creador de cultura. Lo recordaba Juan Pablo II en su discurso en la Unesco (2 de junio de 1980), cuando subrayaba \u00abel v\u00ed\u00adnculo fundamental del evangelio, es decir, del mensaje de Cristo y de la Iglesia, con el hombre en su humanidad misma. En efecto, este v\u00ed\u00adnculo es creador de cultura en su mismo fundamento\u00bb. Toda la historia del cristianismo ilustra el poder civilizador del evangelio.<\/p>\n<p>2. UNA LARGA EXPERIENCIA DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN DE LA CULTURA. Desde sus or\u00ed\u00adgenes, la Iglesia ejerci\u00f3 su acci\u00f3n sobre la cultura, iluminando, purificando y elevando el esp\u00ed\u00adritu humano por el anuncio del evangelio. Los grandes pensadores cristianos, como Or\u00ed\u00adgenes y Agust\u00ed\u00adn, expresaron el mensaje de Cristo en unas categor\u00ed\u00adas inteligibles a sus contempor\u00e1neos. M\u00e1s tarde, algunos te\u00f3logos geniales, como santo Tom\u00e1s de Aquino, enriquecieron el pensamiento racional y religioso elaborando audaces s\u00ed\u00adntesis entre la filosof\u00ed\u00ada cl\u00e1sica y la doctrina de Cristo. Este aspecto, m\u00e1s intelectual, de la evangelizaci\u00f3n de la cultura sigue siendo actual y constituye para cada generaci\u00f3n cristiana un reto vital para la Iglesia. Este mismo reto se extiende a la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica. La historia atestigua una verdadera evangelizaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n y del simbolismo por medio de creaciones pict\u00f3ricas, arquitect\u00f3nicas, musicales, po\u00e9ticas, inspiradas en la fe cristiana (\/Belleza). Pensemos, por ejemplo, en la admirable profusi\u00f3n de im\u00e1genes de Cristo y de la virgen Mar\u00ed\u00ada que han enriquecido para siempre la historia del arte. Pensemos en fray Ang\u00e9lico, que creaba obras admirables rezando y evangelizando. Recordemos los tesoros de la m\u00fasica gregoriana. Se puede entonces trazar un v\u00ed\u00adnculo muy claro entre el progreso de la evangelizaci\u00f3n y el nacimiento de un verdadero humanismo cristiano.<\/p>\n<p>La difusi\u00f3n del evangelio por todo el imperio romano hab\u00ed\u00ada introducido una nueva pedagog\u00ed\u00ada de las inteligencias y de las conciencias. A partir de unas escuelas modestas, centradas sobre todo en el estudio de la Escritura, alimento de la vida interior y fuente de la predicaci\u00f3n, la Iglesia desarroll\u00f3 las primeras facultades consagradas a la teolog\u00ed\u00ada y a las ciencias entonces conocidas. As\u00ed\u00ad nacieron las universidades, que marcaron profundamente a toda la Europa y a los pa\u00ed\u00adses a donde \u00e9sta irradi\u00f3. La cultura estuvo marcada por un humanismo a la vez teol\u00f3gico, literario y cient\u00ed\u00adfico, que form\u00f3 a la elite intelectual, comprometida en la construcci\u00f3n de Europa y de su civilizaci\u00f3n. Esta cultura del esp\u00ed\u00adritu y del coraz\u00f3n fue la que dio los grandes exploradores y los evangelizadores geniales, como Mateo Ricci en China, Roberto de Nobili en la India, Las Casas en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Mediante una lenta \u00f3smosis, toda la civilizaci\u00f3n estuvo entonces impregnada de los valores del evangelio y todos los aspectos de la sociedad se vieron influidos por el esp\u00ed\u00adritu cristiano. Le\u00f3n XIII recordaba este resultado de la evangelizaci\u00f3n en una f\u00f3rmula impresionante: \u00abHubo una \u00e9poca en que la filosof\u00ed\u00ada del evangelio gobernaba los Estados; en aquel tiempo, la fuerza y la influencia soberanas del esp\u00ed\u00adritu cristiano hab\u00ed\u00adan penetrado en las leyes, en las instituciones, en las costumbres de los pueblos y en la organizaci\u00f3n del Estado\u00bb (Inmortale Dei, 1 de noviembre de 1885, n. 9).<\/p>\n<p>Estas breves indicaciones hist\u00f3ricas permiten comprender lo que significa transformar las culturas por la fuerza del evangelio. Se vislumbra c\u00f3mo act\u00faa el evangelio a nivel de las personas, de las costumbres, de las instituciones. Esta acci\u00f3n de la Iglesia sobre la cultura de las personas y de las comunidades humanas se ejerci\u00f3 desde los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo, o sea, mucho antes de que nuestros contempor\u00e1neos empezasen a hablar de evangelizar las culturas. Debemos entonces preguntarnos c\u00f3mo se explica el extra\u00f1o \u00e9xito de esta expresi\u00f3n, relativamente reciente, y reflexionar sobre la novedad que supone en el planteamiento pastoral de la Iglesia actual.<\/p>\n<p>3. UNA NUEVA CONSIDERACI\u00ed\u201cN DE LA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. Esta novedad, se debe a varios factores. Est\u00e1 en primer lugar el hecho de que todas las culturas est\u00e1n actualmente sometidas a cambios r\u00e1pidos y profundos. Todos nuestros contempor\u00e1neos se preguntan cu\u00e1l ser\u00e1 el porvenir de los valores culturales que daban hasta ahora estabilidad a las costumbres, a las actitudes, a las instituciones, a los comportamientos tradicionales. Proyectados en la era moderna, todos los grupos humanos se preguntan por su identidad cultural y sienten la necesidad de tomar en sus manos su propio futuro, seg\u00fan unos criterios opcionales cuya importancia moral y espiritual es f\u00e1cil de percibir. Esto ha sensibilizado notablemente a nuestros contempor\u00e1neos frente a los cambios culturales, su significado y su orientaci\u00f3n. Las intuiciones de los antrop\u00f3logos y de los soci\u00f3logos, relativas al an\u00e1lisis y a la acci\u00f3n culturales, han pasado a ser actualmente patrimonio de la mayor\u00ed\u00ada. Los gobiernos se han comprometido entonces en atrevidas pol\u00ed\u00adticas culturales, creando ministerios de cultura y diversos organismos de promoci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>La Iglesia, sobre todo en el Vaticano II, ha acogido esta visi\u00f3n moderna de las culturas como realidades humanas que hay que comprender, discernir y evangelizar. Juan Pablo II ha creado para ello el Consejo Pontificio de la Cultura, a fin de sensibilizar a toda la Iglesia en las tareas concretas de la evangelizaci\u00f3n de las culturas y del desarrollo cultural. La cultura se ha convertido, tambi\u00e9n para la Iglesia, en una categor\u00ed\u00ada din\u00e1mica indispensable para el an\u00e1lisis social y para la definici\u00f3n del compromiso cristiano en el mundo moderno. En esta perspectiva hist\u00f3rico-antropol\u00f3gica, en donde el porvenir de las sociedades exige un an\u00e1lisis cultural con vistas a la acci\u00f3n cultural, se capta toda la significaci\u00f3n que reviste la evangelizaci\u00f3n de las culturas.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n cultural que la Iglesia realizaba en otras \u00e9pocas mediante una acci\u00f3n lenta y una paciente \u00f3smosis de los esp\u00ed\u00adritus y las costumbres, debe emprenderse hoy con un esfuerzo mucho m\u00e1s consciente y met\u00f3dico.<\/p>\n<p>a) Rupturas entre la fe y la cultura. El hecho masivo y dram\u00e1tico de la secularizaci\u00f3n-exige ahora una nueva reflexi\u00f3n sobre la evangelizaci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus y de las mentalidades. En el mundo moderno, la religi\u00f3n y la cultura no van a la par, como en las sociedades del pasado. Las culturas desacralizadas y descristianizadas se han convertido en un nuevo terreno de evangelizaci\u00f3n. Esta toma de conciencia es lo que motiva y justifica la evangelizaci\u00f3n de la cultura. Pablo VI subrayaba su urgencia dram\u00e1tica: \u00abLa ruptura entre el evangelio y la cultura es sin duda el drama de nuestra \u00e9poca, como lo fue tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas. Por tanto, hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelizaci\u00f3n de la cultura, o m\u00e1s exactamente de las culturas\u00bb (EN 20).<\/p>\n<p>Esto exige ante todo en el evangelizador la percepci\u00f3n mental de la cultura como terreno espec\u00ed\u00adfico que cristianizar. Se necesita una formaci\u00f3n en la observaci\u00f3n, en el discernimiento y en el descubrimiento de los sectores culturales en donde pueda penetrar el evangelio. Esto significa que el esfuerzo evangelizador debe buscar a la vez expresamente la conversi\u00f3n de las conciencias individuales y la conversi\u00f3n de la conciencia colectiva. Pablo VI describ\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad los dos aspectos, personal y colectivo, de la evangelizaci\u00f3n: \u00abLa Iglesia evangeliza cuando, con s\u00f3lo la fuerza del mensaje proclamado, intenta convertir la conciencia personal y colectiva de los hombres, las actividades que emprenden, la vida y sus ambientes concretos\u00bb (EN 18).<\/p>\n<p>b) El `\u00e9thos&#8217; por evangelizar. Percibir la cultura como terreno de evangelizaci\u00f3n significa distinguir, en un ambiente cultural, lo que, entre otras cosas positivas, est\u00e9 en contradicci\u00f3n con el evangelio y lo que exige ser purificado, regenerado y elevado. Puesto que la cultura est\u00e1 constituida precisamente de modelos de comportamiento y de maneras t\u00ed\u00adpicas de pensar, de juzgar, de sentir, es en el nivel de la actuaci\u00f3n colectiva donde hay que hacer penetrar la luz y la fuerza del evangelio. ES el ethos de un ambiente lo que hay que captar, esto es, los c\u00f3digos de conducta recibidos com\u00fanmente en un grupo humano. El ethos puede a veces estar en contradicci\u00f3n con la \u00e9tica, proponiendo como \u00abnormales\u00bb ciertas conductas que acaban por destruir al ser humano y su dignidad; pensemos, por ejemplo, en la pr\u00e1ctica del aborto, de la eutanasia, del racismo; pensemos en la permisividad y en el individualismo, erigidos en estilos de vida.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n de las culturas obligar\u00e1 muchas veces a los cristianos a mostrarse contraculturales; tendr\u00e1n que criticar y denunciar lo que en su propia cultura se recibe como l\u00f3gico, pero que tiende a oscurecer las conciencias y a debilitar el sentido moral. La presi\u00f3n de las modas, de los juicios y de los intereses colectivos act\u00faa en profundidad sobre las culturas vivas y condiciona los comportamientos comunes. Evangelizar significar\u00e1 discernir esos modelos de comportamiento seg\u00fan los criterios de la ense\u00f1anza de Jesucristo, que vino a salvar a todo el hombre en su dimensi\u00f3n personal, social y cultural.<\/p>\n<p>Sin embargo, la denuncia del mal, del pecado individual y colectivo, postular\u00e1 tambi\u00e9n, en un aspecto positivo, el anuncio del ideal evang\u00e9lico, que responde a las aspiraciones m\u00e1s secretas de toda persona y de toda cultura. El evangelio tendr\u00e1 que influir en los sectores clave del obrar colectivo, como la familia, trabajo, la educaci\u00f3n, el ocio, los ambientes sociales, econ\u00f3micos y pol\u00ed\u00adticos. No se trata solamente de recordar los principios de una moral social, sino de convertir las mentalidades y de transformar con la fuerza del evangelio las escalas de valores que marcan a una cultura viva tanto para el bien como para el mal. Es preciso que los efectos de la redenci\u00f3n cambien las maneras de pensar y el ideal de comportamiento de un ambiente particular. Cada cultura pide ser interpelada en sus modas, sus costumbres, sus tradiciones. M\u00e1s en concreto, un ambiente cultural determinado tiene que descubrir que hay una \u00abmanera cristiana\u00bb de trabajar, de vivir en familia, de educar a los hijos, de dirigir una escuela, de servir al bien com\u00fan, de comprometerse en pol\u00ed\u00adtica, de defender los derechos humanos. No es f\u00e1cil esta acci\u00f3n sobre las mentalidades; se ejerce ante todo a trav\u00e9s de las personas y de las familias. Intenta sensibilizar las opiniones y los juicios colectivos con vistas a una conversi\u00f3n real de los comportamientos.<\/p>\n<p>c) Conversi\u00f3n de las conciencias y de las culturas. Ciertamente, es indispensable proponer una \u00e9tica social; pero la ense\u00f1anza moral no constituye m\u00e1s que una primera etapa de la evangelizaci\u00f3n. No hay evangelizaci\u00f3n sin conversi\u00f3n, sin cambio de las conciencias. La fe tiene que llegar a transformar la cultura viva de un ambiente. Ciertamente, la conversi\u00f3n de las culturas debe entenderse en analog\u00ed\u00ada con la conversi\u00f3n individual; pero hay que subrayar que la conciencia colectiva tiene tambi\u00e9n una verdadera necesidad de purificaci\u00f3n y de metanoia. Se dan en las sociedades \u00abestructuras de pecado\u00bb o \u00abfaltas sociales\u00bb, que son el resultado de m\u00faltiples pecados personales, de corresponsabilidades o complicidades m\u00e1s o menos confesadas; de omisiones, de ambiciones, de prejuicios colectivos. La conversi\u00f3n de la conciencia colectiva exigir\u00e1 un esfuerzo com\u00fan y la colaboraci\u00f3n de un gran n\u00famero de personas dispuestas a reconocer el hecho del pecado socialmente difundido y la necesidad de redenci\u00f3n de la cultura. La evangelizaci\u00f3n de las culturas se realiza entonces por medio de unas personas que aceptan el mensaje salv\u00ed\u00adfico de Cristo en su vida individual y en su ambiente vital. Se produce as\u00ed\u00ad una especie de influencia mutua entre las conversiones individuales y las conversiones colectivas. As\u00ed\u00ad pues, la fe debe alcanzar al mismo tiempo a las conciencias y a las culturas. Es \u00e9sta la s\u00ed\u00adntesis que ha de operar la evangelizaci\u00f3n de la cultura, como dec\u00ed\u00ada Juan Pablo II: \u00abLa s\u00ed\u00adntesis entre la cultura y la fe no es solamente una exigencia de la cultura, sino tambi\u00e9n de la fe. Una fe que no se hace cultura es una fe que no es plenamente acogida, totalmente pensada y fielmente vivida\u00bb (Carta de fundaci\u00f3n del Consejo Pontcio de la Cultura, 20 de mayo de 1982).<\/p>\n<p>4. EL RETO DE LA CULTURA DE MASAS. Para captar todo el alcance y tambi\u00e9n la dificultad de actuar sobre las culturas de hoy, es interesante observar con atenci\u00f3n lo que se llama la cultura de masas y el impacto de los medios de comunicaci\u00f3n local sobre las mentalidades modernas. Los mass media ofrecen en nuestros d\u00ed\u00adas un medio particularmente eficaz para la acci\u00f3n cultural. Se han convertido en poderosos agentes de producci\u00f3n y de transmisi\u00f3n de una cultura de masas que condiciona a los esp\u00ed\u00adritus y a las conciencias. Todo esfuerzo met\u00f3dico de evangelizar las culturas tendr\u00e1 que conceder una atenci\u00f3n especial a esos medios, y los cristianos tienen que aprender a discernir y a criticar eficazmente la cultura producida por esos medios modernos. Importa sobre todo que los valores cristianos encuentren su expresi\u00f3n en la producci\u00f3n y difusi\u00f3n de los mass media. Se trata de un reto decisivo para el porvenir de la cultura y de la evangelizaci\u00f3n. Ha sido precisamente la irrupci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social en la vida moderna lo que ha desconcertado radicalmente los valores y las mentalidades, hasta el punto de que las familias, las escuelas y las Iglesias se sienten amenazadas en su manera tradicional de educar a las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Si insistimos en el significado de los mass media en la sociedad moderna, no es porque los consideremos como. la \u00fanica causa de los cambios culturales, sino sobre todo porque representan a nuestros ojos el enorme influjo que tiene toda acci\u00f3n sobre las culturas actuales. Esos medios, ciertamente, son productores de cultura; pero son sobre todo los reveladores de la conciencia moderna, con sus valores, sus gustos, sus aspiraciones t\u00ed\u00adpicas. En ese nivel es donde se sit\u00faa el nuevo terreno de la evangelizaci\u00f3n. Este hecho de la civilizaci\u00f3n como tal es el que interpela a los cristianos.<\/p>\n<p>5. LA MODERNIDAD COMO CULTURA. La cuesti\u00f3n nueva y tremendamente compleja que se le plantea entonces a la Iglesia es saber si las creaciones prodigiosas de la civilizaci\u00f3n moderna servir\u00e1n al bien espiritual o a la ruina de las conciencias. La modernidad misma debe comprenderse como una cultura que evangelizar. La cultura contempor\u00e1nea est\u00e1 marcada por el impacto .que los fen\u00f3menos de la urbanizaci\u00f3n y de la industrializaci\u00f3n ejercen continuamente sobre las maneras de pensar y de obrar. La l modernidad va acompa\u00f1ada indudablemente de un progreso y .de unas esperanzas que el evangelizador ha de saber asumir, pensando en un desarrollo cultural abierto a la esperanza cristiana. Al contrario, la cultura moderna tiene que ser criticada en sus rasgos negativos, que constituyen un obst\u00e1culo para el progreso humano y espiritual de las personas y de las sociedades. La conciencia moderna tiene que enfrentarse ahora con problemas morales de una dimensi\u00f3n planetaria, como la construcci\u00f3n de la paz, la solidaridad. en el desarrollo de todos, la protecci\u00f3n de la naturaleza. Estas cuestiones superan las capacidades de cada individuo, pero nadie puede sentirse indiferente ante las responsabilidades comunes. Estas exigencias forman parte ahora de 1a cultura que emerge en el mundo.<\/p>\n<p>En adelante; el esfuerzo evangelizador tendr\u00e1 que tener en cuenta esta amplia dimensi\u00f3n de las nuevas, culturas. La seriedad del reto sugiere que esta. tarea.no podr\u00e1 llevarse a cabo sin un esfuerzo m\u00e1s concertado y met\u00f3dico de todos los responsables de la evangelizaci\u00f3n. Ninguna di\u00f3cesis, ninguna parroquia, ning\u00fan inst\u00ed\u00adtuto o movimiento religioso conseguir\u00e1 \u00e9l solo asumir la misi\u00f3n de evangelizar a las culturas de hoy. Resulta indispensable un esfuerzo conjunto en todos los niveles. Aqu\u00ed\u00ad es donde reside la novedad y la promesa de la evangelizaci\u00f3n de las culturas. Este problema es actualmente objeto de investigaciones y de estudios especiales, centrados en el tema anejo de la l inculturaci\u00f3n del evangelio. Las dos cuestiones se iluminan mutuamente: la evangelizaci\u00f3n de la cultura y la inculturaci\u00f3n del evangelio deben comprenderse en sus mutuas relaciones y en su complementariedad (! Evangelizaci\u00f3n; III).<\/p>\n<p>En resumen, lo que se necesita es una nueva sensibilizaci\u00f3n de los responsables de- la evangelizaci\u00f3n. Se les pide que perciban la dimensi\u00f3n cultural de la acci\u00f3n pastoral y que promuevan una aproximaci\u00f3n concertada al problema a nivel de toda la comunidad cristiana, para que la fe penetre y regenere las culturas vivas. Es \u00e9ste uno de los desaf\u00ed\u00ados m\u00e1s urgentes de la evangelizaci\u00f3n, como afirma Juan Pablo II: \u00abTen\u00e9is que ayudar a la Iglesia a responder a estas cuestiones fundamentales para las culturas actuales: \u00bfC\u00f3mo es accesible el mensaje de la Iglesia a las nuevas culturas, a las formas actuales de la inteligencia y de la sensibilidad? \u00bfC\u00f3mo puede la iglesia de Cristo hacerse o\u00ed\u00adr por el esp\u00ed\u00adritu moderno, tan orgulloso de sus realizaciones y al mismo tiempo tan preocupado del porvenir de la familia humana? \u00bfQui\u00e9n es Jesucristo para los hombres y las mujeres de hoy?\u00bb (Al Consejo -Pontificio de la Cultura, 16 de enero de 1984).<\/p>\n<p>BIBL.: CARRIER H., Evangile et cultures: de L\u00e9on XIII \u00e1 Jean-Paul 11, Ciudad del Vaticano 1987; CHIAVAccI E., Cultura, en Diccionario teol\u00f3gico interdisciplinar, vol. 2, Salamanca 1982, 230-240; DUCH Ll., Historia y estructuras religiosas, Barcelona 1978; LUZBETAK, The Church and Cultures: New Perspectives in Missiological Anthropology, Maryknoll (N.Y.), 1988; MARITAIN J., Religi\u00f3n y cultura, Buenos Aires 1940; TORNOS A., El servicio a la fe en la cultura de hoy, Paulinas, Madrid 1987.<\/p>\n<p>H. Carrier<\/p>\n<p>III. Nueva evangelizaci\u00f3n<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb se ha hecho corriente en la Iglesia ,y se ha difundido sobre todo por la ense\u00f1anza de Juan Pablo II. Se han utilizado tambi\u00e9n otras variantes: segunda evangelizaci\u00f3n, reevangelizaci\u00f3n, nueva etapa de la evangelizaci\u00f3n. Este concepto se refiere a las nuevas condiciones de evangelizaci\u00f3n en el mundo actual. En efecto, la tarea de evangelizar las conciencias y las culturas (! Evangelizaci\u00f3n, II) presenta hoy un nuevo desaf\u00ed\u00ado, ya que ocurre a menudo que los ambientes por cristianizar estuvieron marcados en otro tiempo por el mensaje de Cristo, pero la buena nueva ha dejado de ser escuchada ante la indiferencia y el agnosticismo pr\u00e1ctico. La sociedad secular ha agravado especialmente este clima de fe inhibida o dormida. Por eso se impone a la Iglesia la tarea de emprender una nueva evangelizaci\u00f3n. Pregunt\u00e9monos qu\u00e9 diferencias existen entre la primera y la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera evangelizaci\u00f3n es la que revela la novedad de Cristo redentor \u00aba los pobres\u00bb para liberarlos, convertirlos, bautizarlos e implantar la Iglesia. La evangelizaci\u00f3n se propaga en las conciencias y en las estructuras b\u00e1sicas de la fe: la familia, la parroquia, la escuela, las organizaciones cristianas, las comunidades de vida. Hay ya aqu\u00ed\u00ad una verdadera evangelizaci\u00f3n de la cultura, es decir, una cristianizaci\u00f3n de las mentalidades, de los corazones, de los esp\u00ed\u00adritus, de las instituciones, de las producciones humanas. Las culturas tradicionales fueron cristianizadas as\u00ed\u00ad mediante un lento efecto de \u00f3smosis. La conversi\u00f3n de las conciencias transform\u00f3 profundamente las instituciones. Conocemos bien los prototipos de la primera evangelizaci\u00f3n: san Pablo, san Ireneo, san Patricio, los santos hermanos Cirilo y Metodio, san Francisco Javier.<\/p>\n<p>Muchos evangelizadores del pasado realizaron una obra considerable de I inculturaci\u00f3n ante litteram. Juan Pablo II recordaba que \u00ablos santos Cirilo y Metodio supieron adelantarse a ciertas conquistas, que han sido asumidas por la Iglesia en el concilio Vaticano II, sobre la inculturaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico en las diversas civilizaciones, tomando la lengua, las costumbres y el esp\u00ed\u00adritu de la raza en toda la plenitud de su valor\u00bb (discurso en Santiago de Compostela, 9 de noviembre de 1982). Notemos que la primera evangelizaci\u00f3n no ha terminado a\u00fan en el mundo y que muchas veces resulta enormemente dif\u00ed\u00adcil: en la India, en Jap\u00f3n, en los ambientes isl\u00e1micos, budistas, en varios sectores de la sociedad.refractarios a los valores religiosos.<\/p>\n<p>La nueva evangelizaci\u00f3n se presenta en unas condiciones muy diferentes. La segunda o la nueva evangelizaci\u00f3n se dirige a poblaciones que fueron cristianizadas en el pasado, pero que viven ahora en un clima secularizado, infravalorando el hecho religioso, tolerando una religi\u00f3n privada y a veces combati\u00e9ndola directamente o poni\u00e9ndole trabas indirectas por obra de pol\u00ed\u00adticas y de pr\u00e1cticas que marginan a los creyentes y a sus comunidades. Se trata de una situaci\u00f3n nueva, que nunca se hab\u00ed\u00ada presentado antes con tanta intensidad en la historia de la Iglesia. Exige un esfuerzo colectivo de reflexi\u00f3n para descubrir los sujetos o los destinatarios de la nueva evangelizaci\u00f3n, condici\u00f3n indispensable para reevangelizar las culturas.<\/p>\n<p>1. \u00bfA QUIEN SE DIRIGE LA NUEVA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN? Intentemos comprender la mentalidad de las personas que son los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n nueva.<\/p>\n<p>a) Los nuevos ricos. Esas personas no se consideran psicol\u00f3gicamente como los \u00abpobres del evangelio\u00bb, sino m\u00e1s bien como \u00abricos\u00bb, personas satisfechas y centradas en su dinero, su autonom\u00ed\u00ada, su confort, su autorrealizaci\u00f3n. Esta psicolog\u00ed\u00ada colectiva es la que hay que penetrar con simpat\u00ed\u00ada para hacerle comprender sus l\u00ed\u00admites frente a lo absoluto de Dios. As\u00ed\u00ad podr\u00e1 aparecer la \u00abpobreza espiritual\u00bb que se oculta muchas veces tras esas actitudes de satisfacci\u00f3n o de indiferencia aparentes.<\/p>\n<p>b) Una fe desarraigada. En muchas personas no se ha desarrollado la fe primera por falta de ra\u00ed\u00adces y de profundizaci\u00f3n. A menudo la primera evangelizaci\u00f3n fue insuficiente, superficial, y se ha ido entibiando y apagando poco a poco por falta de interiorizaci\u00f3n y de motivaciones s\u00f3lidamente ancladas. La fe no se ha afianzado con una experiencia personal de Cristo, compartiendo la vida de fe en el amor y en el gozo, ni se ha consolidado con el apoyo de una comunidad cristiana cercana y viva.<\/p>\n<p>c) Una fe rechazada y reprimida. Muchos cristianos de nombre, que viven en la indiferencia pr\u00e1ctica, han rechazado una religi\u00f3n que se ha quedado, en su psicolog\u00ed\u00ada, en una etapa infantil y se les antoja moralmente opresiva, porque la cultura popular confunde muchas veces religi\u00f3n y moralismo. Esa religi\u00f3n da miedo y act\u00faa sobre. las angustias inconscientes. En nombre de la libertad, la religi\u00f3n y la Iglesia son entonces rechazadas como alienantes. Hay que preguntarse qu\u00e9 deficiencias de la primera evangelizaci\u00f3n pudieron provocar esta percepci\u00f3n mental del cristianismo.<\/p>\n<p>d) Una fe dormida. Resulta dif\u00ed\u00adcil decir que en esas personas ha muerto por completo la fe; pero est\u00e1 dormida, es inoperante, est\u00e1 olvidada, cubierta por otros intereses y preocupaciones: el dinero, el bienestar, el confort, el placer, que se convierten a veces en verdaderos \u00ed\u00addolos. En un contexto de cristiandad, la presi\u00f3n de la religi\u00f3n habitual pod\u00ed\u00ada bastar para mantener a los creyentes en una pr\u00e1ctica sacramental regular. Esta presi\u00f3n social no invalida necesariamente el valor de la religi\u00f3n popular o tradicional, que ha dado grandes cristianos y grandes cristianas. Constatamos, sin embargo, que la nueva cultura deja a la persona espiritualmente sola, frente a s\u00ed\u00ad misma y frente a sus propias responsabilidades, que a veces se perciben confusamente. El desencanto, la incertidumbre espiritual hacen al individuo fr\u00e1gil, angustiado y expuesto a la credulidad. El aislamiento hace sensible a una palabra de acogida. Las sectas lo han comprendido. A veces mejor que nosotros. Tenemos que explorar con cuidado esos aspectos psicol\u00f3gicos y espirituales.<\/p>\n<p>e) Psicolog\u00ed\u00adas moralmente desestructuradas. Todav\u00ed\u00ada es m\u00e1s preocupante el fen\u00f3meno de esa especie de \u00abdesmoralizaci\u00f3n\u00bb fundamental que ha hecho perder a las personas toda estructura moral o espiritual. Resulta casi imposible creer cuando el individuo desconf\u00ed\u00ada de toda ideolog\u00ed\u00ada, de toda creencia, de toda gran causa que obligue a salir de s\u00ed\u00ad mismo. Esta tendencia se ha agravado al retirarse el individuo a una ilusoria autarqu\u00ed\u00ada moral. La sociedad moderna tiende a erigir en sistema esa actitud individualista. El evangelizador mide el tremendo obst\u00e1culo que hay que superar para llegar a la conciencia de esas personas. A pesar de todas las dificultades, hemos de convencernos de que en todos los corazones, en definitiva, hay una necesidad de esperanza. Ning\u00fan individuo rechaza para siempre la luz y la promesa de la felicidad.<\/p>\n<p>f) Una esperanza latente. El hombre moderno lleva en s\u00ed\u00ad mismo angustias y esperanzas caracter\u00ed\u00adsticas (\/Teolog\u00ed\u00ada fundamental: destinatario). \u00bfHan entrado los cristianos en el esp\u00ed\u00adritu profundo del concilio, que se mostr\u00f3 tan atento a la mentalidad de nuestros contempor\u00e1neos? Hay que adivinar la angustia oculta debajo d\u00e9 tantas actitudes y comportamientos aparentemente tranquilos. Quiz\u00e1 nunca como hoy se ha manifestado tanta sed de l sentido y una b\u00fasqueda tan apasionada de razones de vivir. Descubrir esa necesidad latente de esperanza es una primera etapa importante de la evangelizaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de las angustias hay que percibir sobre todo las aspiraciones positivas que aparecen a veces en medio de la confusi\u00f3n. Estas aspiraciones a la justicia, a la dignidad, a la corresponsabilidad, a la fraternidad manifiestan una necesidad de humanizaci\u00f3n y una sed de absoluto. El evangelizador sabr\u00e1 leer all\u00ed\u00ad una primera apertura al mensaje de Cristo. Estas preocupaciones socio-pastorales se encuentran en todos los documentos del concilio, como una preocupaci\u00f3n evangelizadora muy concreta. Hay que releer el Vaticano II en esta perspectiva. En el fondo de los corazones anida una esperanza latente y un hambre espiritual. Es importante adivinar sus huellas en la cultura actual, a fin de brindarle la respuesta de la fe. Es una nueva etapa de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. \u00bfC\u00ed\u201cMO REEVANGELIZAR A LAS CULTURAS? a) La cultura no es ya una aliada. En una situaci\u00f3n de segunda evangelizaci\u00f3n est\u00e1 en juego la nueva cultura. Ya no hay una \u00abcultura de apoyo\u00bb, como antes. Hoy la Iglesia se enfrenta con una cultura de oposici\u00f3n (persecuci\u00f3n, opresi\u00f3n) o con una cultura de indiferencia, de tranquila eliminaci\u00f3n, que relativiza todas las creencias.<\/p>\n<p>Observemos que la cultura pluralista, que tiene el inconveniente de poner todas las creencias en el mismo plano, puede ofrecer por otra parte al evangelizador una nueva oportunidad y la posibilidad de hacer valer su punto de vista original en el concierto de las opiniones. Con frecuencia incluso puede aprovechar los medios modernos de difusi\u00f3n para anunciar la novedad de su mensaje. Resulta necesaria una educaci\u00f3n especial para vivir y actuar hoy en una cultura pluralista. &#8211;<br \/>\nb) Detectar los obst\u00e1culos \u00e1 la nueva evangelizaci\u00f3n: Estos obst\u00e1culos pueden variar mucho. de una regi\u00f3n o un pa\u00ed\u00ads a otro. En muchos pa\u00ed\u00adses de la vieja cristiandad; la Iglesia se ha ido desfigurando por una especie de lenta erosi\u00f3n, en un proceso de evacuaci\u00f3n o de rechazo de la fe por parte de una cultura progresivamente secularizada. Esto ha engendrado una cultura de l indiferencia, que es uno de los obst\u00e1culos m\u00e1s terribles para la reevangelizaci\u00f3n, puesto que entonces la religi\u00f3n no parece ya interesar, tocar, interpelar a una masa cada vez mayor de individuos espiritualmente \u00abeXtra\u00f1os\u00bb, que viven en un mundo \u00abarreligioso\u00bb.<\/p>\n<p>Observemos que la situaci\u00f3n de la increencia es- muy distinta seg\u00fan los pa\u00ed\u00adses. En efecto, en muchas naciones la reevangelizaci\u00f3n se dirige a unas poblaciones cuya memoria arrastra la huella de persecuciones, de guerras religiosas, de revoluciones, de pol\u00ed\u00adticas agresivamente ateas. Otras han sufrido la colonizaci\u00f3n extranjera, la explotaci\u00f3n o tambi\u00e9n la p\u00e9rdida de la clase obrera en el siglo pasado. Es sumamente importante percibir bien la psicolog\u00ed\u00ada colectiva marcada por la experiencia hist\u00f3rica de cada grupo que hay que evangelizar.<\/p>\n<p>c) Derribar el muro de la indiferencia. En los pa\u00ed\u00adses occidentales, la secularizaci\u00f3n ha difundido un clima de indiferencia religiosa, de increencia, de insensibilidad espiritual, de desinter\u00e9s por el hecho religioso. El drama es que el evangelio no est\u00e1 del todo ignorado ni es del todo nuevo. Estamos ante una psicolog\u00ed\u00ada religiosa ambigua. La fe est\u00e1 como presente y ausente en los esp\u00ed\u00adritus. La sal del evangelio ha perdido su sabor; sus palabras han perdido su vigor. Las palabras evangelio, Iglesia, fe cristiana no son nuevas; est\u00e1n gastadas, banalizadas. La identificaci\u00f3n de la cultura con el cristianismo se ha hecho superficial; v\u00e9ase, por ejemplo,, el destino que se. les reserva a las celebraciones de navidad y de, pascua con su recuperaci\u00f3n comercial y mundanizada. La buena nueva forma parte de las costumbres, lo mismo que las tradiciones, lo mismo que el folclore y los. rasgos culturales del ambiente. Los cristianos tienen que revalorizar su tesoro en la opini\u00f3n p\u00fablica, en los medios de comunicaci\u00f3n social, en los comportamientos comunes. Hay que reaccionar contra una culturizaci\u00f3n del cristianismo reducido a palabras, a hechos secularizados, a costumbres desacralizadas.<\/p>\n<p>d) No dejarse marginar. Los cristianos no pueden resignarse a quedar orillados; marginados de la cultura. dominante. Hemos de tornar conciencia de que nuestros valores centrales son eliminados progresivamente. Observemos, por ejemplo, las palabras que se han hecho tab\u00fa en nuestro ambiente cultural: virtud, vida interior, renuncia, conversi\u00f3n, caridad,,silencio, adoraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n, cruz, resurrecci\u00f3n, vida en.el Esp\u00ed\u00adritu, imitaci\u00f3n de Cristo. \u00bfTienen todav\u00ed\u00ada estas palabras t\u00ed\u00adpicas de la vida espiritual alg\u00fan sentido en el lenguaje corriente? Si nuestros contempor\u00e1neos no comprenden ya las palabras qu\u00e9 expresan nuestra esperanza, \u00bfc\u00f3mo podremos atraerlos a Jesucristo? Los j\u00f3venes se sienten especialmente tocados por el esp\u00ed\u00adritu de la \u00e9poca, que descalifica radicalmente el hecho religioso. Los j\u00f3venes son los testigos y las v\u00ed\u00adctimas de la crisis religiosa, pero son tambi\u00e9n y sobre todo los reveladores de las aspiraciones contempor\u00e1neas. Con ellos es con los que podremos crear verdaderamente una nueva cultura de. la esperanza.<\/p>\n<p>3. UNA ANTROPOLOG\u00ed\u008dA ABIERTA AL ESP\u00ed\u008dRITU. Una de las \u00abnovedades\u00bb m\u00e1s notables de la nueva evangelizaci\u00f3n es la de dirigirse expresamente a la conversi\u00f3n de las culturas, no s\u00f3lo a la de las personas. Pues bien, evangelizar las culturas supone una nueva consideraci\u00f3n;: antropol\u00f3gica de la pastoral. Las ciencias humanas pueden rendir un servicio precioso a la hora de hacer los discernimientos y los an\u00e1lisis indispensables. La ventaja principal de la antropolog\u00ed\u00ada moderna es la de \u00abdefinir\u00bb al hombre por la cultura y verlo as\u00ed\u00ad en el contexto psico-social en donde se despliegan su vida asociativa, sus producciones, sus esperanzas y sus angustias. Juan Pablo II ha insistido varias veces en este aspecto de la evangelizaci\u00f3n: \u00bb El hombre se convierte de forma siempre nueva en el camino de la Iglesia\u00bb (Dominum et vivificantem, enc\u00ed\u00adclica sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, 1986, n. 58). La percepci\u00f3n del hombre como un ser de raz\u00f3n y de libertad se enriquece notablemente con la visi\u00f3n cultural de la realidad humana que nos ofrece la antropolog\u00ed\u00ada moderna. Lo dec\u00ed\u00ada Juan Pablo II con estas palabras: \u00abLos recientes progresos de la antropolog\u00ed\u00ada cultural y filos\u00f3fica demuestran que se puede obtener una definici\u00f3n no menos precisa de la realidad humana refiri\u00e9ndose a la cultura. Esta caracteriza al hombre y lo distingue de los dem\u00e1s seres, no menos claramente que la raz\u00f3n, la libertad y el lenguaje\u00bb (Discurso en la Universidad de Coimbra, 15 de abril de 1982).<\/p>\n<p>Descubrir al hombre hist\u00f3rico en el coraz\u00f3n de las culturas vivas le permite al evangelizador descubrir tambi\u00e9n el drama de tantas existencias que sufren una especie de agon\u00ed\u00ada espiritual, condici\u00f3n cruelmente experimentada por un gran n\u00famero de gentes, seg\u00fan creemos. Si miramos las cosas m\u00e1s profundamente todav\u00ed\u00ada, percibiremos quiz\u00e1 que esta angustia espiritual prepara muchas veces para el descubrimiento de la salvaci\u00f3n en Jesucristo. Paul Tillich describ\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad esta experiencia de la precariedad humana que puede predisponer para la fe: \u00abS\u00f3lo los que han experimentado el choque de la precariedad de la vida, la angustia en la que uno toma conciencia de su finitud, la amenaza de la nada, pueden comprender lo que significa la noci\u00f3n de Dios. S\u00f3lo los que han hecho la experiencia de las ambig\u00fcedades tr\u00e1gicas de nuestra existencia hist\u00f3rica y han puesto totalmente en discusi\u00f3n el sentido de la existencia pueden comprender lo que significa el s\u00ed\u00admbolo del reino de Dios\u00bb (Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973-1975). Saber leer los signos de la miseria moral, pero tambi\u00e9n la inmensa necesidad de esperar que provoca la cultura secularizada, es lo que abrir\u00e1 un nuevo camino a la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. PARA LA REDENCI\u00ed\u201cN DE LAS CULTURAS. Finalmente, la evangelizaci\u00f3n pone a las culturas ante el misterio de Cristo muerto y resucitado. Es inevitable una ruptura radical; \u00abesc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados, locura para los gentiles\u00bb, dec\u00ed\u00ada san Pablo. Se requiere una constante l conversi\u00f3n. El dinamismo evangelizador se realiza \u00fanicamente en el encuentro con Jesucristo. El es el \u00fanico mediador por el que llega el reino de Dios. La evangelizaci\u00f3n de las culturas, as\u00ed\u00ad como la de las personas, s\u00f3lo alcanza su eficacia en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, en la oraci\u00f3n, en el testimonio de fe, en la participaci\u00f3n en el misterio de la cruz y de la redenci\u00f3n. Ser\u00ed\u00ada una tentaci\u00f3n vana querer cambiar las culturas con una simple intervenci\u00f3n psico-social o socio-pol\u00ed\u00adtica. La evangelizaci\u00f3n, sobre todo en la noche oscura de la fe -y en la noche espiritual de las culturas- supone una conversi\u00f3n al misterio de la cruz. Sufrir esta purificaci\u00f3n y esperar en los caminos, misteriosos pero ciertos, del Esp\u00ed\u00adritu es una disposici\u00f3n indispensable para arrostrar el trabajo de la reevangelizaci\u00f3n. No es confortable vivir bajo la angustia de un mundo nuevo que va tomando forma oscuramente a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>En definitiva, reevangelizar significa anunciar incesantemente la salvaci\u00f3n radical en Jesucristo, que purifica y eleva toda realidad humana, haci\u00e9ndola pasar de la muerte a la resurrecci\u00f3n. En este sentido toda evangelizaci\u00f3n es nueva, ya que proclama la necesidad permanente de conversi\u00f3n. Las culturas tienen un ardiente deseo de esperanza y de liberaci\u00f3n. Evangelizar es entonces la forma eminente de elevar las culturas y las conciencias, que aspiran a la liberaci\u00f3n de todos los ego\u00ed\u00adsmos que ponen trabas al reino de Dios. Evangelizar exige el anuncio de la salvaci\u00f3n definitiva en Jesucristo; y esto vale tanto para las personas como para las culturas, como recuerda Juan Pablo II: \u00abPuesto que la salvaci\u00f3n es una realidad total e integral, concierne al hombre y a todos los hombres, alcanzando as\u00ed\u00ad a la realidad hist\u00f3rica y social, a la cultura y a las estructuras comunitarias en que viven\u00bb. La salvaci\u00f3n no se reduce solamente a los afanes terrenos o s\u00f3lo a las capacidades del hombre. \u00abEl hombre no es su propio salvador de forma definitiva; la salvaci\u00f3n trasciende lo que es humano y terreno, es un don de arriba. No hay autorredenci\u00f3n, ya que solamente Dios salva al hombre en Cristo\u00bb(Discurso en la Universidad Urbaniana, 8 de octubre de 1988).<\/p>\n<p>La nueva evangelizaci\u00f3n se dirige a todas las personas y a todas las culturas. Juan Pablo II proclama su necesidad en todos los continentes. Esta evangelizaci\u00f3n, ha dicho, ser\u00e1 \u00abnueva en su ardor, nueva en sus m\u00e9todos, nueva en su expresi\u00f3n\u00bb (Discurso al CELAM, 9 de marzo de 1983).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La evangelizaci\u00f3n en el mundo de hoy, en \u00abConcilium\u00bb 134 (1978); BELDA R., Promoci\u00f3n humana y evangelizaci\u00f3n, en Fe y mueva sensibilidad hist\u00f3rica, Madrid 1971 CA\u00ed\u2018IZARES A., La evangelizaci\u00f3n, hoy, Madrid 1977; CARRIER H., Evang\u00e9lisation et developpment des cultures, Roma 1990; In, Evangile et cultures: de L\u00e9on X111 \u00e1 Jean-Paul II, Par\u00ed\u00ads 1987; CELAM, Evangelizaci\u00f3n, desalo de la Iglesia. S\u00ed\u00adnodo 1974: Documentos papales y sinodales. Presencia del CELAMy del episcopado latinoamericano, Bogot\u00e1 1976; LAURENTIN R., L \u00e9vang\u00e9lisation apr\u00e9s le quatri\u00e9me Synode, Par\u00ed\u00ads 1975.<\/p>\n<p>H. Carrier<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[263] Acci\u00f3n y efecto de evangelizar. Se considera como una misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo y, en consecuencia, como un derecho y un deber de todos los miembros de la comunidad cristiana, en funci\u00f3n del bautismo recibido. Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006 Fuente: Diccionario &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelizacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEVANGELIZACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10771","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10771"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10771\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}