{"id":10791,"date":"2016-02-05T07:38:29","date_gmt":"2016-02-05T12:38:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencia\/"},"modified":"2016-02-05T07:38:29","modified_gmt":"2016-02-05T12:38:29","slug":"existencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencia\/","title":{"rendered":"EXISTENCIA"},"content":{"rendered":"<p>[270]<br \/>\n  El hecho de hacerse presente en el mundo (existencia f\u00ed\u00adsica) y en la sociedad (existencia legal) tanto de los individuos como de los grupos.<\/p>\n<p>    Los grupos religiosos, institutos, comunidades, cofrad\u00ed\u00adas, di\u00f3cesis, parroquias, adquieren significaci\u00f3n singular cuando se hacen presentes en la Iglesia mediante unos requisitos adecuados: n\u00famero suficiente de miembros, registro documental ante autoridades reconocidas, consignaci\u00f3n de normas o estatutos que los rigen, clarificaci\u00f3n de objetivos y razones de ser, vinculaci\u00f3n parroquial, diocesana o cat\u00f3lica universal.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nEl concepto de e. se ha convertido en un signo espiritual del tiempo, y sirve en concreto para caracterizar una direcci\u00f3n fundamental de la filosof\u00ed\u00ada actual: el -3. existencialismo. Pero en las figuras principales de esta filosof\u00ed\u00ada &#8211; Heidegger, Jaspers, Sartre y Marcel -, a pesar de la semejanza en sus m\u00f3viles, en el fondo el sentido del t\u00e9rmino e. es tan diverso, que no podemos presentar su contenido en una definici\u00f3n breve, unitaria y universal. De todos modos podemos decir que en esta filosof\u00ed\u00ada se entiende por e. una manera de realizar la vida humana. Por consiguiente, este concepto de e. no es el mismo que el de la escol\u00e1stica. Aqu\u00ed\u00ad e. se contrapone a esencia y significa la actualizaci\u00f3n de una -* esencia cualquiera, no s\u00f3lo de la humana. Pero dentro de la misma filosof\u00ed\u00ada escol\u00e1stica este concepto, en medio de toda su semejanza, presenta diversos sentidos en las distintas posiciones metaf\u00ed\u00adsicas, p. ej., en la del ->tomismo y la del &#8211;> suarismo. Por tanto el concepto de e. deber\u00ed\u00ada ser objeto de un estudio hist\u00f3rico desde que se us\u00f3 por primera vez en Mario Victorino (t hacia el 362) hasta su sentido actual. Con ese estudio podr\u00ed\u00ada mostrarse que la diversidad de sentido no es casual, sino que constituye una expresi\u00f3n del cambio en la manera metaf\u00ed\u00adsica como se entiende el hombre. Pero, a este respecto, no s\u00f3lo han de tomarse en consideraci\u00f3n los textos donde aparece expl\u00ed\u00adcitamente el concepto de e., pues, independientemente de la forma de expresi\u00f3n, una inteligencia de la e. se ha dado siempre. La plena determinaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n del concepto de e. requerir\u00ed\u00ada un estudio de las diversas \u00e9pocas hist\u00f3ricas desde el punto de vista de la inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo que opera en ellas, aun cuando no se haya llegado a la comprensi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la autointeligencia que se despliega en todo obrar y entender. Este descubrimiento de las respectivas concepciones de la existencia o de s\u00ed\u00ad mismo deber\u00ed\u00ada hacerse en todas las formas y manifestaciones fundamentales de la vida humana (mito, religi\u00f3n, arte, derecho, pol\u00ed\u00adtica, filosof\u00ed\u00ada, t\u00e9cnica) y as\u00ed\u00ad equivaldr\u00ed\u00ada a la elaboraci\u00f3n de la historia del esp\u00ed\u00adritu en cada \u00e9poca. Aqu\u00ed\u00ad nos limitaremos a describir esquem\u00e1ticamente c\u00f3mo la conciencia humana no siempre se entiende a s\u00ed\u00ad misma de igual manera, sino que por su diversa autoconcepci\u00f3n emite distintas \u00e9pocas, delimitables entre s\u00ed\u00ad, de la historia del esp\u00ed\u00adritu. Esa diversidad es ignorada con demasiada facilidad a causa de la conciencia reinante en una determinada \u00e9poca y de las cosas que ella tiene por evidentes. Este sentir de una \u00e9poca, como estado que lo determina todo, abarca las mencionadas formas fundamentales de la vida humana, pero donde mejor aparece es en la relaci\u00f3n que una \u00e9poca ha tenido con la historia y su sentido (II), y en la filosof\u00ed\u00ada desarrollada a partir de ah\u00ed\u00ad (iii).<\/p>\n<p>II. Diversas \u00e9pocas<br \/>\n1. Los griegos son los fundadores, no s\u00f3lo de la -> filosof\u00ed\u00ada occidental, sino tambi\u00e9n del pensamiento hist\u00f3rico de occidente. Sin embargo, la sensibilidad griega se interes\u00f3 ante todo por la naturaleza y por su fundamento permanente. Incluso en la alta forma de la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica, ellos se interesaban solamente por la esencia permanente de los seres, la cual se mantiene bajo toda modificaci\u00f3n. La historia como lo que deviene y pasa no se pod\u00ed\u00ada conocer y su conocimiento acab\u00f3 por no interesar. En un pensador tan abierto y universal como Plat\u00f3n, el estado que ten\u00ed\u00ada \u00e9l por ideal deb\u00ed\u00ada ser una imagen aislada de los pueblos vecinos e incluso de su propio pasado y del tiempo, y, una vez realizado, habr\u00ed\u00adan de permanecer siempre as\u00ed\u00ad. Arist\u00f3teles, que se interes\u00f3 por la pol\u00ed\u00adtica de su tiempo, reuni\u00f3 mucho material hist\u00f3rico; pero su verdadera autointeligencia giraba en torno a lo que se repite y permanece, en torno a las leyes eternas de la raz\u00f3n. Expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente (incluso en el gran historiador de la antig\u00fcedad griega, Tuc\u00ed\u00addides) la convicci\u00f3n fundamental es: la naturaleza -aun la del hombre- no cambiar\u00e1. La concepci\u00f3n que el griego tiene de s\u00ed\u00ad mismo fundamentalmente est\u00e1 trazada, seg\u00fan la imagen de la -* naturaleza. En todo momento el destino concreto reviste el significado de un paradigma, en el que puede leerse la esencia de la naturaleza. La pregunta por una posible evoluci\u00f3n o un aut\u00e9ntico cambio y, con ello, el inter\u00e9s por el futuro y la historia en general, est\u00e1n lejos de la concepci\u00f3n griega del destino. La manera como los romanos se entienden a s\u00ed\u00ad mismos s\u00f3lo en los acentos se distingue de la autointeligencia de los griegos; la ligera novedad se debe a que la duraci\u00f3n del imperio romano y su extensi\u00f3n originaron un sentimiento de espacio y de tiempo un poco distinto. Pero lo com\u00fan en la autointeligencia de los antiguos es su grandioso sentido de lo permanente, bien sea la idea eterna de toda realidad, o bien la incontestable necesidad de lo f\u00e1ctico. Ciertamente, en Plat\u00f3n est\u00e1 desarrollado el sentido del amor y del bien, como la realidad en virtud de la cual es posible la liberaci\u00f3n de la c\u00e1rcel de la historia, pero la antig\u00fcedad no conoce una proyecci\u00f3n hacia un futuro mejor, gracias al cual el hombre pudiera alcanzar una plenitud hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>2. Totalmente distinta es la concepci\u00f3n que el pueblo de Israel tiene de s\u00ed\u00ad mismo. En Israel hay poca posibilidad y ansia de ciencia y formaci\u00f3n, de arte y cultura, pero hay un sentido incomparable de lo humano. Si pensamos que Herodoto y el Deuteroisa\u00ed\u00adas fueron casi contempor\u00e1neos, aparecer\u00e1 pl\u00e1sticamente ante nuestros ojos el abismo que media entre la autointeligencia de los griegos y la de los jud\u00ed\u00ados. Estos no buscan su propia concepci\u00f3n por la investigaci\u00f3n y el conocimiento te\u00f3ricos, sino mediante una reflexi\u00f3n constantemente renovada acerca de su historia. Por este reflexionar y recordar, Israel experimenta c\u00f3mo \u00e9l es la comunidad de un pueblo que tiene un solo Dios. Este Dios quiere estar cerca del pueblo jud\u00ed\u00ado, que ha de permanecer fiel a \u00e9l y creer en sus promesas. Ah\u00ed\u00ad surge una dimensi\u00f3n totalmente nueva: la realidad no es una naturaleza que se repita eternamente, sino que es -> creaci\u00f3n de Dios. Pero la fe en la creaci\u00f3n es confianza en la promesa de un futuro consumado, que se hace posible por la fidelidad a Dios (-> alianza). El fundamento de toda realidad hist\u00f3rica bajo la dimensi\u00f3n de su principio y de su final es el Dios vivo y personal. Esta dimensi\u00f3n de la personalidad, es decir, de la decisi\u00f3n y libertad en la historia, es expresi\u00f3n de una singular inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>3. A base de esta experiencia, que descubre c\u00f3mo la e. no est\u00e1 determinada (solamente) a manera de destino fatal (como en el mundo de los dioses griegos), en el cristianismo, y especialmente en la predicaci\u00f3n de Pablo y en la de Juan, aparece una concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en la que se hace plenamente consciente la realidad de la libertad, que no es objetiva y sin embargo tiene un aut\u00e9ntico poder creador. Esta liberaci\u00f3n para la libertad, que por primera vez hace posible aceptar la realidad del pecado y de la culpa, no se produce por un suceso natural, sino fundamentalmente por la confianza en el Dios del pueblo de Israel, que en Jes\u00fas de Nazaret se ha hecho hombre y por \u00e9l ha ofrecido a todos los hombres la -> salvaci\u00f3n. Para los primeros cristianos la fe en la encarnaci\u00f3n de Dios apunta tanto hacia su condici\u00f3n humana como hacia su condici\u00f3n divina, y vigoriza, seg\u00fan lo muestra el hecho de la cruz y de la resurrecci\u00f3n, la dial\u00e9ctica y din\u00e1mica del -> Antiguo Testamento. Esto da lugar a una inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo que no teme ante la muerte, bajo la experiencia consciente de aquella fuerza creadora que en su poder\u00ed\u00ado y plenitud es denominada Pneuma. En efecto, surge una inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo que, a pesar de esta intensa confrontaci\u00f3n con la culpa y la muerte, en su disposici\u00f3n fundamental est\u00e1 caracterizada por la -> fe, la &#8211;> esperanza y el -> amor. En consecuencia puede desarrollar acerca del futuro una conciencia que, bas\u00e1ndose sobre todo en la entrada de Dios mismo en la historia, tiene el valor de creer que la historia entera y el cosmos entero han de llegar a su salvaci\u00f3n definitiva. Esta concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, junto con la unidad y reconciliaci\u00f3n en ella manifestadas entre naturaleza e historia, culpa y redenci\u00f3n, humanidad y divinidad, es insuperable, y lo es tanto en la vigorosa realizaci\u00f3n de la experiencia f\u00e1ctica del hombre acerca de s\u00ed\u00ad mismo, como en el dise\u00f1o de una salvaci\u00f3n que elimina y supera todo lo anterior.<\/p>\n<p>4. La reflexi\u00f3n sobre estas experiencias fundamentales en los padres, principalmente en Agust\u00ed\u00adn, por primera vez fundamenta expresamente una autoconcepci\u00f3n hist\u00f3rica universal que se refiere a toda la humanidad y que en este sentido humano universal e hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico determina la edad media y la edad moderna hasta la actualidad, y los hace posibles a pesar de la -> secularizaci\u00f3n y de los cambios. Habr\u00ed\u00ada que mostrar c\u00f3mo la edad media recoge esta herencia, pero a la vez la transforma en di\u00e1logo con la antig\u00fcedad, c\u00f3mo expresa la conciencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la experiencia originaria de la libertad en un universal orden jer\u00e1rquico de la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n, en el que cielo y tierra, pasado y futuro aparecen curiosamente terminados; y habr\u00ed\u00ada que mostrar adem\u00e1s c\u00f3mo del Dios medieval, con su jerarqu\u00ed\u00ada est\u00e1tica y permanente, se pasa finalmente al legalismo y al -> nominalismo, y c\u00f3mo con tal mentalidad se foment\u00f3 el que la propia mismidad fuera concebida como una cosa. Igualmente habr\u00ed\u00ada que poner de manifiesto c\u00f3mo la naciente edad moderna quiere oponerse a esta \u00abcosificaci\u00f3n\u00bb, y as\u00ed\u00ad el -> renacimiento y la &#8211;>reforma vuelven a la antig\u00fcedad y al cristianismo primitivo, originando una \u00e9poca de confrontaci\u00f3n entre la experiencia b\u00ed\u00adblica de la salvaci\u00f3n y la idea antigua de la formaci\u00f3n; y finalmente habr\u00ed\u00ada de mostrarse c\u00f3mo el derrumbamiento de la imagen aristot\u00e9lico-ptolomaica del mundo arroja de nuevo a los hombres sobre s\u00ed\u00ad mismos, pero precisamente as\u00ed\u00ad abre el camino a la posibilidad de que irrumpa una inteligencia c\u00f3smica de s\u00ed\u00ad mismo. Las \u00e9pocas siguientes: el &#8211;>humanismo, el ->barroco, la -> ilustraci\u00f3n, el -> romanticismo, el clasicismo, etc\u00e9tera, producen en la autoconcepci\u00f3n del hombre un movimiento por el que las posibilidades contenidas en los dos or\u00ed\u00adgenes de la historia occidental del esp\u00ed\u00adritu se hacen m\u00e1s radicales, totales y a la vez relativas. As\u00ed\u00ad engendran una conciencia que en todas sus posibilidades pr\u00e1cticas, espirituales y t\u00e9cnicas se centra cada vez m\u00e1s en s\u00ed\u00ad mismo como reflexi\u00f3n y mediaci\u00f3n hist\u00f3rica, provocando una actitud social, cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica que parece contener la clave de un futuro absoluto (cf. tambi\u00e9n -> marxismo, -> secularizaci\u00f3n, ->sociolog\u00ed\u00ada, -> t\u00e9cnica, teor\u00ed\u00ada de la ->ciencia).<\/p>\n<p>III. Cambio de forma en la concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y articulaci\u00f3n filos\u00f3fica<br \/>\nA los dos or\u00ed\u00adgenes hasta ahora dise\u00f1ados de la autoconcepci\u00f3n occidental en Grecia y en el juda\u00ed\u00adsmo, y a su mezcla, transformaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n hist\u00f3ricas, corresponde tambi\u00e9n un cambio en la interpretaci\u00f3n filos\u00f3ficamente consciente de la realidad. La concepci\u00f3n de la realidad articulada en la cl\u00e1sica &#8211; metaf\u00ed\u00adsica antigua y medieval se distingue esencialmente del pensamiento que se inicia en Kant, con el giro filos\u00f3fico hacia la -> filosof\u00ed\u00ada transcendental, que luego Fichte y Hegel configuran bajo las dos formas de la metaf\u00ed\u00adsica occidental en su sistema dial\u00e9ctico de la filosof\u00ed\u00ada y que, finalmente (a trav\u00e9s de Kierkegaard, Feuerbach y Nietzsche), con la -> fenomenolog\u00ed\u00ada de Husserl y el pensamiento existencial u ontol\u00f3gico de Heidegger, por un lado, y con el &#8211;> materialismo dial\u00e9ctico de Marx, por el otro, quiere dejar atr\u00e1s cualquier filosof\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, para ayudar precisamente as\u00ed\u00ad al hombre en orden a la inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo. La metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica, a base de la distinci\u00f3n de Plat\u00f3n entre ente sometido al devenir y lo que propiamente es, la idea, plantea la cuesti\u00f3n fundamental, convertida por Arist\u00f3teles en disciplina metaf\u00ed\u00adsica y asumida por Tom\u00e1s de Aquino, del ente como ser. Esta cuesti\u00f3n originaria de la metaf\u00ed\u00adsica quiere entender el ente, no desde un punto de vista determinado, por ejemplo, bajo el aspecto de su utilidad o agrado, sino precisamente bajo el aspecto de lo que es \u00e9l mismo, en cuanto ser. Este planteamiento, que se llama ontol\u00f3gico, no aleja al ente de su esencia, es decir, de ser \u00e9l mismo, de ser ente. Pero el fundamento que posibilita la mediaci\u00f3n de cada ente consigo mismo, haciendo que sea \u00e9l mismo, ha de buscarse en un todo mayor, donde tiene su lugar toda diferencia y limitaci\u00f3n: el ser. El rasgo fundamental de esta metaf\u00ed\u00adsica es, por tanto, la pregunta por la fundamentaci\u00f3n y mediaci\u00f3n del ente en el ser. Aunque esa mediaci\u00f3n para Arist\u00f3teles y para Tom\u00e1s, se produce por el esp\u00ed\u00adritu agente, sin embargo, esta metaf\u00ed\u00adsica no ve que la fundamentaci\u00f3n del ente en el ser no es una ontog\u00e9nesis cosmog\u00f3nica, que haya de pensarse seg\u00fan la imagen del origen de las cosas naturales, sino que se debe a la acci\u00f3n mediadora de la conciencia y libertad del hombre. Esta referencia a la conciencia, que ciertamente en la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica no ha dejado totalmente de pensarse, empieza a formar sistema por principio en Descartes y en Kant, e introduce con ello el giro transcendental. Con ello por primera vez se pone de manifiesto sistem\u00e1ticamente que toda comprensi\u00f3n de la realidad siempre es a la vez inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo. La evidencia del ser infinito como fundamento de todo ente, como verdad y bondad absoluta, que para la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica era per se nota, se hace con ello problem\u00e1tica. Kant es incapaz de justificar esta posibilidad de conocimiento ontol\u00f3gico, y limita con ello la capacidad de conocimiento del hombre.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad el sentido del ser se convierte en conciencia, el sentido de la esencia se convierte en categor\u00ed\u00ada y el del ente pasa a ser el objeto. De esa manera, el hombre arrojado hac\u00ed\u00ada s\u00ed\u00ad mismo desde la universal y absoluta afirmaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la realidad experimenta un sentido diverso, a saber, el de ser sujeto para objetos. Ahora bien, aunque la autointeligencia de la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica (en cierto modo olvidada de s\u00ed\u00ad misma en el mito de la ontog\u00e9nesis) por el giro transcendental (que no significa supresi\u00f3n, sino transformaci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica) se hace consciente de que toda comprensi\u00f3n de la realidad es al mismo tiempo inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo, sin embargo se mantiene en ella &#8211; si bien a un nivel superior &#8211; una \u00abcosificaci\u00f3n\u00bb como rasgo fundamental: el ser se convierte en conciencia de sujeto para los objetos. La autocomprensi\u00f3n a pesar del intento de mediaci\u00f3n pr\u00e1ctica, permanece enajenada e inaut\u00e9ntica. Fichte supera esta alienaci\u00f3n por el hecho de que \u00e9l por primera vez aborda filos\u00f3ficamente la relaci\u00f3n personal como suceso entre la intersubjetividad y la interobjetividad. Con ello la conciencia de sujeto defendida por Kant se transforma en conciencia de medio, que constituye la luz y la vida (la verdad) de todo el reino personal y hace aparecer el objeto kantiano como mediaci\u00f3n entre las personas en su mismidad. El sentido del ser, si bien por una mediaci\u00f3n frente a la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica, es nuevamente la luz absoluta e infinita como vida, y el sentido del ente queda desprendido de su condici\u00f3n de mero objeto para los sujetos y es liberado para s\u00ed\u00ad mismo como independiente e instrumento mediador a la vez. La inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo se hace de nuevo absoluta, pero en una mediaci\u00f3n radical entre inmanencia y transcendencia; surge con una agudeza hasta ahora desconocida la cuesti\u00f3n del sentido del ser o de la luz en la distinci\u00f3n entre luz y fuente de la luz (Dios). La filosof\u00ed\u00ada absoluta de la libertad de Fichte pasa a ser en Hegel filosof\u00ed\u00ada absoluta del esp\u00ed\u00adritu. El sentido de la inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo es en Fichte la mediaci\u00f3n absoluta del absoluto en la libertad y, por esto, tambi\u00e9n en la historia; y en Hegel es tambi\u00e9n la absoluta pero necesaria mediaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu en el curso necesario de la historia. De momento pareci\u00f3 que no pod\u00ed\u00ada irse m\u00e1s all\u00e1 de esta reflexi\u00f3n total sobre s\u00ed\u00ad mismo realizada por el -> idealismo alem\u00e1n. Pero, a pesar de la inclusi\u00f3n de la -> historia e historicidad, esta filosof\u00ed\u00ada pens\u00f3 sobre la inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo (solamente) como sistema. En la \u00e9poca siguiente, dentro de los derroteros de Kierkegaard y Marx, la fenomenolog\u00ed\u00ada plantea expl\u00ed\u00adcitamente la nueva pregunta por el sentido de la existencia, el cual, antes y a pesar de toda mediaci\u00f3n en el sistema, no puede comunicarse en la pura reflexi\u00f3n. Esta pregunta, que no era desconocida para Fichte y Hegel, y sobre todo para Schelling, se intenta esclarecer ahora de otro modo en el as\u00ed\u00ad llamado an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico de un sentido, que es indeductible y s\u00f3lo puede experimentarse inmediatamente. Especialmente el pensamiento ontol\u00f3gico de Heidegger intenta partir de la disposici\u00f3n, que propiamente no puede hacerse experimentar por ninguna reflexi\u00f3n, como fundamento director de toda mediaci\u00f3n sistem\u00e1tica, para describir nuevamente ese fundamento en un plano prefilos\u00f3fico o posfilos\u00f3fico. En la disposici\u00f3n de la inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo se hace evento el ser. La experiencia hist\u00f3rico-existencial de este evento no es demostrable, y s\u00f3lo puede exponerse en la interpretaci\u00f3n &#8211;> hermen\u00e9utica. Este ser tiene a su vez una historia, que es la que gu\u00ed\u00ada la historia de la autoconcepci\u00f3n del hombre en sus distintas \u00e9pocas, en cuanto el ser en cada \u00e9poca se env\u00ed\u00ada como un -> sentido diferente de la existencia humana. Tambi\u00e9n en la propia concepci\u00f3n del cristianismo habr\u00ed\u00ada que preguntar si no hay algo as\u00ed\u00ad como una diversidad de \u00e9pocas en la automanifestaci\u00f3n del Logos.<\/p>\n<p>Resumiendo podemos decir: la autocomprensi\u00f3n natural y cosmol\u00f3gica de la antig\u00fcedad, as\u00ed\u00ad como la autoconcepci\u00f3n de la edad media, la cual no va m\u00e1s all\u00e1 de una cierta forma de ontog\u00e9nesis, quedan superadas en el giro antropol\u00f3gico-transcendental de la edad moderna; y, a pesar de la total mediaci\u00f3n sistem\u00e1tica en el idealismo alem\u00e1n, se desarrollan de manera nueva en el posterior viraje existencial del sistema a la experiencia. Pero hemos de a\u00f1adir que en la filosof\u00ed\u00ada misma todav\u00ed\u00ada no se hace justicia plena a la autointeligencia hist\u00f3rica y social, pues en ella la historia, pensada esencialmente como historia del origen, permanece demasiado formal. Por eso una filosof\u00ed\u00ada desarrollada a partir del cristianismo, si realmente quiere analizar la genuina experiencia cristiana y la concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo all\u00ed\u00ad implicada, asumiendo ante todo la herencia de la tradici\u00f3n, deber\u00ed\u00ada ser filosof\u00ed\u00ada ontol\u00f3gico-transcendental y dialog\u00ed\u00adstica de la libertad. Pero semejante filosof\u00ed\u00ada no podr\u00ed\u00ada conformarse con un sistema (formal), sino que, tomando en serio el car\u00e1cter indeductible de la experiencia dialog\u00ed\u00adstica y libre de la historia, deber\u00ed\u00ada esforzarse por interpretarla hermen\u00e9uticamente en una \u00abfenomenolog\u00ed\u00ada\u00bb de la -a encarnaci\u00f3n, en la cual la historia aparecer\u00ed\u00ada a la vez como historia de Dios (cf. historia de la &#8211; salvaci\u00f3n). S\u00f3lo as\u00ed\u00ad ser\u00ed\u00ada posible incorporar al cristianismo y configurar con esperanza el futuro en su total mediaci\u00f3n t\u00e9cnica, cient\u00ed\u00adfica y social. Con ello se producir\u00ed\u00ada una inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo hecha posible por la &#8211;revelaci\u00f3n y exigida por la historia futura, que camina hacia su propio car\u00e1cter absoluto.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: cf. bibl. ]r existencialismo M. Heidegger, El ser y el tiempo (F de CE 21962); K. Jaspers, Filosof\u00ed\u00ada 2 vols. (R de Occ Ma 1958); J. P. Sartre, tr. cast.: El ser y la nada (Losada B Aires 1965); G. Marcel, Homo viator (P 1945); C. Fabro, Dall&#8217;essere all&#8217;esistente (Brescia 1947); L. de Raeymaeker, Filosof\u00ed\u00ada del ser. Ensayo de s\u00ed\u00adntesis metaf\u00ed\u00adsica (Gredos Ma 21968); E. Gilson, El ser y la esencia (Descl\u00e9e Bit); L. Gabriel, E.philosophie. Von Kierkegaard zu Sartre (W 1951); Studi filosofici intorno all'\u00bbessistenza\u00bb, al mondo, al trascendente (R 1954); O. F. Bollnow, E. philosophie (St 41955); C. Fabro: RThom 56 (1956) 240-270 480-507; J. Owens, The Doctrine of Being in the Aristotelian Metaphysics (Toronto 21957); J. Hegyl, Die Bedeutung des Seins bei den klassischen Kommentatoren des heiligen Thomas von Aquin (Pullach &#8211; Mn 1959); E. Bloch, Das Prinzip Hoffnung, 2 vols. (F 1959); G. Siewerth, Das Schicksal der Metaphysik von Thomas zu Heidegger (Ei 1959); O. Schn\u00fcbbe, Der E.begriff in der Theologie Rudolf Bultmanns (Go 1959); H.-R. M\u00fcller-Sehwefe, E.philosophie (Z 1961); M. M\u00fcller, E. philosophic im geistigen Leben der Gegenwart (Hei 31964); H.-G. Gadamer, Wahrheit und M\u00e9thode (T 21965); J. B. Lotz, Sein und E. (Fr 1965); B. Welte, Auf der Spur des Ewigen (Fr 1965); idem, Heilsverstandnis (Fr 1966); M. M\u00fcller, Uber Sinn und Sinngefahrdung des menschlichen Daseins: PhJ 74 (1966) 1-29; H. Blumenberg, Die Legitimatat der Neuzeit (F 1966); H. Schweppenhduser, Kierkegaards Angriff auf die Spekulation (F 1967).<\/p>\n<p>Eberhard Simons<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[270] El hecho de hacerse presente en el mundo (existencia f\u00ed\u00adsica) y en la sociedad (existencia legal) tanto de los individuos como de los grupos. 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