{"id":10823,"date":"2016-02-05T07:39:28","date_gmt":"2016-02-05T12:39:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fin-del-mundo\/"},"modified":"2016-02-05T07:39:28","modified_gmt":"2016-02-05T12:39:28","slug":"fin-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fin-del-mundo\/","title":{"rendered":"FIN DEL MUNDO"},"content":{"rendered":"<p>[293]<\/p>\n<p>    El mundo es una criatura contingente. Quiere ello decir que es realidad material que y, por lo tanto, no puede ser eterna. Comenz\u00f3 a existir y su proceso de transformaci\u00f3n no puede durar para siempre. En lo f\u00ed\u00adsico, hay una transformaci\u00f3n constante de la materia que alguna vez tiene que llegar al final, a pesar de todas las teor\u00ed\u00adas que dicen que en la naturaleza \u00abnada se crea y nada se destruye\u00bb.<\/p>\n<p>    Es dif\u00ed\u00adcil asumir racionalmente que esa transformaci\u00f3n, que tuvo principio por la creaci\u00f3n, no tendr\u00e1 fin por alg\u00fan modo de culminaci\u00f3n, por prolongada que la pueda suponer nuestra fantas\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     En lo metaf\u00ed\u00adsico y cosmol\u00f3gico, algo dice a la raz\u00f3n que la eternidad no es compatible con la materialidad. Si la materia y la energ\u00ed\u00ada tuvieron principio, tienen que culminar de alguna forma. Dif\u00ed\u00adcilmente una teor\u00ed\u00ada f\u00ed\u00adsica o cosmol\u00f3gica puede asumir una transformaci\u00f3n eterna de la energ\u00ed\u00ada en materia y de la materia en energ\u00ed\u00ada, si ambos conceptos no los identificamos con el ser real de los seres grandes (macrocosmos) o peque\u00f1os (microcosmos).<\/p>\n<p>     En Teolog\u00ed\u00ada no nos interesan las teor\u00ed\u00adas f\u00ed\u00adsicas. Da igual la alternativa del Big-bang de Hopkings y otros astr\u00f3nomos, el principio de indeterminaci\u00f3n de Heisenberg, o el relativismo de Eistein o de los f\u00ed\u00adsicos relativistas de variado signo que han emitido opiniones.<\/p>\n<p>     Con la religi\u00f3n revelada es compatible cualquier forma cient\u00ed\u00adfica y cosmol\u00f3gica, salvo la divinizaci\u00f3n de la materia al hacerla infinita por su duraci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>     Si es continua o progresiva la evoluci\u00f3n y su camino hacia su final, es cuesti\u00f3n que se escapa a la consideraci\u00f3n de las diversas religiones o filosof\u00ed\u00adas que lo han tratado de explicar de las m\u00e1s diversas formas y con m\u00faltiples mitolog\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>     En Teolog\u00ed\u00ada interesa s\u00f3lo lo que pueda decir la raz\u00f3n sobre la realidad del mundo y lo que de alguna forma se halla comunicado por Dios en la Revelaci\u00f3n. Y en este sentido, los \u00fanico que sabemos es que fue creado por Dios de la nada, y sospechamos que habr\u00e1 de llegar el final del universo, el final del planeta tierra en el que habitamos, el final de la humanidad, en cuanto conjunto de seres inteligentes que la componen.<\/p>\n<p>    1. Formulaci\u00f3n cristiana<\/p>\n<p>     La religi\u00f3n cristiana afirma que el mundo actual perecer\u00e1 en \u00abel \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u00bb o en \u00ablos \u00faltimos tiempos\u00bb.  Es expresi\u00f3n que, dentro de la variedad de formas y t\u00e9rmino, indica la certeza de un fin, de que llegar\u00e1 un d\u00ed\u00ada (o momento) en que el mundo ya no existir\u00e1, al menos con las leyes f\u00ed\u00adsicas que hoy rigen. Lo afirmaron los primeros cristianos y los decimos hoy en la Iglesia.<\/p>\n<p>     Ese final no es un castigo, sino un hecho natural. El mundo es contingente. Tiene que terminar alguna vez. Cada hombre es limitado en su existencia en la tierra y los hombres, colectivamente considerados, tambi\u00e9n caminan hacia el un final de la humanidad.<\/p>\n<p>     La idea cristiana del juicio final presupone que en llegar\u00e1 un d\u00ed\u00ada en que toda la humanidad habr\u00e1 concluido su peregrinaci\u00f3n por el mundo, tanto por este planeta que llamamos tierra como por los dem\u00e1s astros o mundos que los hombres pudieran poblar mediante su conquista del espacio.<\/p>\n<p>     Con cualquier teor\u00ed\u00ada o forma de entender el fin del cosmos, se puede perfilar la idea de que el proceso temporal habr\u00e1 llegado a su terminaci\u00f3n. Sencillamente dicho, el tiempo se habr\u00e1 concluido: pueden pasar millones de a\u00f1os o s\u00f3lo unas centenas antes de que eso suceda. Pero no hay duda de que acontecer\u00e1: \u00abel tiempo se acabar\u00e1\u00bb y el hombre terminar\u00e1 por desaparecer. Y, con el hombre, poco o mucho despu\u00e9s, tambi\u00e9n la materia habr\u00e1 llegado a su fin. Es a lo que llamamos \u00abel final del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>     Los antiguos apenas si pudieron sospechar este final con las claves cient\u00ed\u00adficas, astron\u00f3micas y f\u00ed\u00adsicas que hoy poseemos. S\u00ed\u00ad formularon teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas. A veces se resist\u00ed\u00adan a aceptar esa destrucci\u00f3n y redactaron mitolog\u00ed\u00adas cosmol\u00f3gicas, al estilo de los estoicos, que hablaban de un \u00abciclo eterno\u00bb del mundo, con procesos perpetuos de ruina y de resurgimiento. Pero eran frutos m\u00e1s de la fantas\u00ed\u00ada que de la comprensi\u00f3n objetiva de la naturaleza y de la materia.<\/p>\n<p>     Tambi\u00e9n en tiempos antiguos se resistieron a admitir el final del mundo los maniqueos, gn\u00f3sticos y origenistas, que hablaron de un fin provisional y de una \u00abrestauraci\u00f3n\u00bb para que el mundo no desapareciera nunca. Or\u00ed\u00adgenes supon\u00ed\u00ada que Dios no puede destruir lo que ha creado, pues ser\u00ed\u00ada imperfecci\u00f3n suya el aniquilar su propia creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Ninguna de estas opiniones son afirmaciones cient\u00ed\u00adficas compatibles con las ense\u00f1anzas cristianas. Los modos de hablar del Evangelio son cronol\u00f3gicamente finalistas. El mundo presente tendr\u00e1 un final, no s\u00f3lo simb\u00f3lico sino real, aunque no podamos saber si est\u00e1 lejano o cercano, si ser\u00e1 traum\u00e1tico o pac\u00ed\u00adfico. \u00abEn cuanto al d\u00ed\u00ada y a la hora ni los \u00e1ngeles del cielo ni el Hijo del hombre lo saben; s\u00f3lo el Padre.\u00bb (Mt. 24.36)<\/p>\n<p>     2. El final en la Biblia<\/p>\n<p>     De acuerdo con la forma de hablar del Antiguo Testamento (Salm. 101. 27; Salm. 18.8; Salm. 34. 5), Jesucristo anunci\u00f3 tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n del mundo actual.<\/p>\n<p>    Usando el lenguaje apocal\u00ed\u00adptico de los Profetas (Is. 34. 4), el Se\u00f1or predijo cat\u00e1strofes c\u00f3smicas: \u00abLuego, despu\u00e9s de la tribulaci\u00f3n de aquellos d\u00ed\u00adas, se obscurecer\u00e1 el sol, la luna no dar\u00e1 su luz, las estrellas caer\u00e1n del cielo y las columnas del cielo se conmover\u00e1n.\u00bb (Mt. 24. 29). Pero no lo present\u00f3 como amenaza de castigo, sino ocasi\u00f3n de consuelo. \u00abEntonces enviar\u00e1 a los \u00e1ngeles con la trompeta y reunir\u00e1 a los elegidos.\u00bb (Mt. 24.31)<\/p>\n<p>     As\u00ed\u00ad culminar\u00e1 la gran promesa del Se\u00f1or: \u00abYo estar\u00e9 con vosotros siempre, hasta la consumaci\u00f3n del mundo.\u00bb (Mt. 28. 20). Sus palabras se cumplir\u00e1n hasta el \u00faltimo instante del universo. Fue aviso serio y contundente: \u00abEl cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n.\u00bb<\/p>\n<p>     Los Ap\u00f3stoles lo entendieron y lo transmitieron a sus seguidores. San Juan contempl\u00f3 en visi\u00f3n la ruina del mundo: \u00abAnte la faz del Juez del universo, huyeron el cielo y la tierra, y no dejaron rastro de s\u00ed\u00ad.\u00bb (Apoc. 20. 11). Y San Pablo dio el siguiente testimonio: \u00abPasar\u00e1 la figura de este mundo.\u00bb (1 Cor. 7. 31 y 15. 24).<\/p>\n<p>     San Pedro predijo la destrucci\u00f3n del mundo por el fuego: \u00abVendr\u00e1 el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or como ladr\u00f3n, y en \u00e9l pasar\u00e1n con estr\u00e9pito los cielos, y los elementos, abrasados, se disolver\u00e1n, y asimismo la tierra con las obras que hay en ella\u00bb (2 Petr. 3. 10). La idea de que perecer\u00e1 bajo el poder del fuego, que se encuentra con frecuencia aun fuera de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, tal vez fue expresi\u00f3n de uso corriente que sirvi\u00f3 de ropaje literario a la esperanza de la salvaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>    3. La Tradici\u00f3n eclesial<\/p>\n<p>     En la tradici\u00f3n cristiana es frecuente hallar testimonios y afirmaciones claras sobre la ruina del mundo.  El autor de la Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 coment\u00f3 que el Hijo de Dios, despu\u00e9s de juzgar a los imp\u00ed\u00ados, \u00abtransformar\u00e1 el sol, la luna y las estrellas.\u00bb (15. 5). Tertuliano habl\u00f3 de un incendio del universo, en el cual \u00abse consumir\u00e1 el mundo, hecho y a viejo, y desaparecer\u00e1n sus criaturas.\u00bb (De Spect. 30).<\/p>\n<p>    Y los comentarios antiguos se pueden multiplicar, pues en la Historia de la Iglesia siempre hubo una inquietud especial por el final de los tiempos y se explor\u00f3, con cierto temor, lo que supondr\u00e1.<\/p>\n<p>     La llegada del Juez al final de la Historia ser\u00e1 un motivo de temor s\u00f3lo para los malos. Los buenos sentir\u00e1n el gozo del triunfo de Cristo como propio: \u00abCuando suceda esto, alegraos entonces y cobrad \u00e1nimo, pues llega el momento de vuestra liberaci\u00f3n.\u00bb (Lc. 21.28).<\/p>\n<p>     Los te\u00f3logos no pudieron aportar con seguridad ni datos cient\u00ed\u00adficos ni datos revelados precisos, sino comentarios siempre dependientes de la facilidad imaginativa de cada uno. La reflexi\u00f3n no puede ir m\u00e1s all\u00e1 de la certeza del hecho. Las dem\u00e1s ocurrencias son hip\u00f3tesis y \u00e9stas valen si los datos reales en que se apoyan son objetivos. Ni la ciencia ni la revelaci\u00f3n permiten saber nada seguro sobre el modo con que perecer\u00e1 el universo.<\/p>\n<p>     En los tiempos recientes se ha especulado con la posibilidad de que sea el mismo hombre con sus ingenios destructivos el que pueda protagonizar su propia ruina, por ejemplo con el uso insensato de la energ\u00ed\u00ada nuclear y sus imprevisibles efectos arrasadores.<\/p>\n<p>     Ninguna raz\u00f3n hay que pueda contradecirlo; pero nada apoya el que pueda ser afirmado. S\u00f3lo queda la duda de si llegar\u00e1 para tanto su capacidad arrasadora y la seguridad de que, por grande que fuera su locura, s\u00f3lo afectar\u00ed\u00ada a un punto min\u00fasculo del cosmos. Sin embargo cuando hablamos del fin del mundo, pensamos en todo el universo: las estrellas, las galaxias, las energ\u00ed\u00adas y las materias.<\/p>\n<p>     De lo que no cabe duda es que nada acontecer\u00e1 si Dios, con su infinita Providencia, no lo permite. La ciencia dice que es posible la autodestrucci\u00f3n de este planeta tierra con los inventos incontrolados de los hombres o que puede acontecer una destrucci\u00f3n por alg\u00fan agente externos al mismo planeta: un cuerpo extra\u00f1o que llegara o una alteraci\u00f3n sustancial de sus variables f\u00ed\u00adsicas o biol\u00f3gicas. Pero nada dice de la presencia de Dios en esos acontecimientos. Eso s\u00f3lo lo dice la Teolog\u00ed\u00ada y ella dice que \u00abni un cabello de vuestra cabeza caer\u00e1 en tierra sin que lo disponga vuestro Padre celestial\u00bb. (Mt.10.29)<\/p>\n<p>    Con todo, es bueno en la educaci\u00f3n de los hombres aprender a leer los productos fantasiosos de que hacen gala determinados espect\u00e1culos audiovisuales: filmes y seriales sobre invasores extraterrestes, movimientos terroristas cosmodestructores, mutaciones gen\u00e9ticas que pueden aniquilar la humanidad actual, etc. Incluso en lenguaje cient\u00ed\u00adfico, esas ficciones son ingenuas. Conviene ense\u00f1ar, sobre todo al ni\u00f1o y al joven, a pensar que, por encima de tales fingimientos, se hallan los planes divinos m\u00e1s fuertes que los inventos humanos.<\/p>\n<p>   4. Renovaci\u00f3n del mundo<br \/>\n    A pesar de la claridad con que el pensamiento cristiano habl\u00f3 siempre del fin del mundo por haber consumado su ciclo creacional, siempre hubo algo que movi\u00f3 a pensar en alg\u00fan tipo de permanencia. Lati\u00f3 en los testimonios la sospecha de alguna manera de renovaci\u00f3n, que no fuera la total destrucci\u00f3n de tantas maravillas c\u00f3smicas.<\/p>\n<p>    Se buscaron algunos textos b\u00ed\u00adblicos que dejaran alg\u00fan resquicio a cierta restauraci\u00f3n o renovaci\u00f3n despu\u00e9s de que pasara el \u00faltimo d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    La idea de ese \u00abd\u00ed\u00ada posterior\u00bb est\u00e1 en textos de Isa\u00ed\u00adas, que afirm\u00f3 que habr\u00ed\u00ada \u00abun otro cielo y otra tierra: porque voy a crear cielos nuevos y una tierra nueva.\u00bb (Is. 65. 17; 66. 22). Con la imagen de la prosperidad terrena, describe el Profeta la dicha inmensa que reinar\u00e1 en un mundo nuevo para los justos de Israel. (65. 17-25).<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n se sospech\u00f3 que el mismo Jes\u00fas habl\u00f3 de alguna forma de \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb del mundo: \u00abEn verdad os digo que vosotros, los que me hab\u00e9is seguido, cuando todo se haga nuevo y el Hijo del hombre se siente sobre el trono de su gloria, os sentar\u00e9is tambi\u00e9n sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.\u00bb (Mt. 19. 28)<\/p>\n<p>    Y se interpretaron textos paulinos, que aluden a que toda la creaci\u00f3n se contamin\u00f3 con la maldici\u00f3n del pecado, y que espera redenci\u00f3n, de modo que \u00ablas criaturas ser\u00e1n tambi\u00e9n libertadas de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios\u00bb. (Rom. 8. 18-25).<\/p>\n<p>     San Pedro, al mismo tiempo que anunci\u00f3 que el mundo perecer\u00e1, afirm\u00f3 que han de surgir \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva, donde more la justicia\u00bb. (2 Petr. 3. 13). La frase \u00abla restauraci\u00f3n de todas las cosas\u00bb (Hech. 3. 21) se entendi\u00f3 tambi\u00e9n en este sentido de la renovaci\u00f3n del mundo. Del mismo modo que la idea de San Juan que hace una descripci\u00f3n aleg\u00f3rica del \u00abnuevo cielo y la nueva tierra\u00bb, cuyo centro ser\u00e1 la Nueva Jerusal\u00e9n bajada del cielo y el Tabern\u00e1culo de Dios entre los hombres: \u00abEl que est\u00e1 sentado sobre el trono habla as\u00ed\u00ad. \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que hago nuevas todas las cosas.\u00bb (Apoc. 21. 18)<\/p>\n<p>     Al margen de lo que signifique este abanico de expresiones intuitivas, y tal vez simb\u00f3licas, de la Escritura, la sospecha de una restauraci\u00f3n f\u00ed\u00adsica o cosmol\u00f3gica carece de sentido en la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica del universo. Habremos de entender que el espacio y el tiempo son realidades creacionales y, terminado el mundo, no tiene sentido jugar con la fantas\u00ed\u00ada de su posterior existencia.<\/p>\n<p>     Es cierto que te\u00f3logos como San Agust\u00ed\u00adn insistieron en que el mundo actual no quedar\u00e1 destruido por completo, sino \u00fanicamente transformado: \u00abPasar\u00e1 la figura, no la naturaleza\u00bb (De Civitas Dei XX. 14). Y afirm\u00f3 que las propiedades de ese posible mundo nuevo \u00abestar\u00e1n adaptadas al modo de existir de los cuerpos glorificados\u00bb. (De Civitas Dei XX 16). Pero nada podemos afirmar con rigor al respecto.<\/p>\n<p>     Santo Tom\u00e1s proclam\u00f3 \u00abla renovaci\u00f3n\u00bb del mundo por la finalidad de \u00e9ste, que es servir al hombre. Como el hombre glorificado ya no necesitar\u00e1 el servicio que puede ofrecerle este mundo actual, que consiste en procurarle el sustento de la vida corporal y en avivar en su mente la idea de Dios, parece conveniente que, juntamente con la glorificaci\u00f3n del cuerpo humano, se produzca tambi\u00e9n \u00abla glorificaci\u00f3n todos los dem\u00e1s cuerpos naturales para que as\u00ed\u00ad puedan adaptarse mejor al estado del cuerpo glorioso.\u00bb (Suppl 16. 1; 74. 1)<\/p>\n<p>    La consumaci\u00f3n y terminaci\u00f3n del  mundo significar\u00e1 el final de la obra de Cristo: su misi\u00f3n terrena estar\u00e1 ya cumplida y comenzar\u00e1 su reinado celeste, \u00abel reinado a Dios Padre.\u00bb (1 Cor. 15. 24). Por eso, m\u00e1s que \u00abfin del mundo\u00bb ser\u00e1 \u00abinicio del Reino perfecto de Dios, reino que constituye el fin \u00faltimo de toda la creaci\u00f3n y el sentido supremo de toda la historia humana.<\/p>\n<p>    5. C\u00f3mo hacer esta Catequesis<br \/>\n    Se corre el riesgo de convertir el fin del mundo en un tema sorpresivo y misterioso, cuando de lo que se trata es de resaltar en su presentaci\u00f3n el car\u00e1cter contingente de las criaturas en relaci\u00f3n con la grandiosidad de Dios. La evoluci\u00f3n de los seres humanos presupone un comienzo y un final. Por lo tanto hay que presentar con serenidad y honestidad la limitaci\u00f3n de todo lo creado y humano.<\/p>\n<p>    Se debe resaltar de alguna forma el abanico de grandes principios de sentido com\u00fan y el eco de las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas que se advierte en el trasfondo de la idea del fin del mundo<br \/>\n    Las grandes ideas iluminadoras de una buena catequesis pueden condensarse en las siguientes: &#8211; La supremac\u00ed\u00ada de Dios, que es el Creador y ha querido hacer un mundo limitado en el tiempo y en el espacio, debe resaltar ante todo. Al se\u00f1alar su final, se acredita como Se\u00f1or del Universo y refleja la grandiosidad de su eternidad, de la cual vamos a participar sus criaturas inteligentes: \u00e1ngeles y hombres. Sentimientos de agradecimiento sincero nos debe invadir a los mortales.<\/p>\n<p>   &#8211; La limitaci\u00f3n terrena, en lo que su duraci\u00f3n se refiere, nos debe ayudar a ver el mundo como lo que es: una criatura limitada que en ninguna forma se la puede comparar con el Creador.<\/p>\n<p>   &#8211; El triunfo de Cristo hombre es lo que se halla detr\u00e1s de esa terminaci\u00f3n del mundo y de su historia c\u00f3smica. En ese mundo se asent\u00f3 la humanidad. Al llegar a su fin, tanto la una como aquel, resaltar\u00e1 el triunfo de Cristo, hombre Dios, cuya \u00abapoteosis\u00bb ser\u00e1 para toda la eternidad. Los catequizandos pueden captar esta dimensi\u00f3n maravillosa de Jes\u00fas y entender poco a poco que el fin del mundo es el emblema del encumbramiento de todos los dem\u00e1s hombres, quienes, salvados por su redenci\u00f3n, reinar\u00e1n con El por los siglos.<\/p>\n<p>   &#8211; La aceptaci\u00f3n de ese misterio no es dif\u00ed\u00adcil desde la madurez de los 14 \u00f3 15 a\u00f1os. S\u00ed\u00ad resulta  incomprensible en edades anteriores. Para los peque\u00f1os puede resultar excesivamente especulativo, habiendo otros aspectos m\u00e1s cercanos, familiares y cotidianos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Pero puede servir para despertar la confianza y la esperanza en el m\u00e1s all\u00e1. Saber que resucitaremos un d\u00ed\u00ada y tener cierta intuici\u00f3n de nuestra eterna trascendencia se convierte en una de las llamadas \u00abverdades eternas\u00bb por la asc\u00e9tica tradicional. Y son esas verdades eternas las que ponen peso y dan profundidad a nuestra mente vers\u00e1til, la cual prefiere el gusto por lo visible y lo inmediato, pero s\u00f3lo se llena de valores definitivos cuando se nutre de ideas eternas.<\/p>\n<p>   &#8211; El sentido de la eternidad se convierte as\u00ed\u00ad en eje de la catequesis propia de las edades maduras. Deber\u00ed\u00ada ser un tema o rasgo que, sobre todo en una catequesis de confirmaci\u00f3n, no deber\u00ed\u00ada faltar nunca. La eternidad da solidez a la formaci\u00f3n de la conciencia. Si se olvida o menosprecia en un plan de educaci\u00f3n cristiana, todo se ti\u00f1e de fugacidad, de provisionalidad y de superficialidad.<\/p>\n<p>     S. Cirilio de Jerusal\u00e9n dec\u00ed\u00ada para sus catec\u00famenos: \u00abGracias al pensamiento de la eternidad, en los hombres se derraman los dones celestiales&#8230; Gracias a la misericordia divina, nosotros tambi\u00e9n, hombres, hemos recibido la promesa indefectible de la vida eterna.\u00bb (Catequesis baut. 18. 29)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[293] El mundo es una criatura contingente. Quiere ello decir que es realidad material que y, por lo tanto, no puede ser eterna. Comenz\u00f3 a existir y su proceso de transformaci\u00f3n no puede durar para siempre. En lo f\u00ed\u00adsico, hay una transformaci\u00f3n constante de la materia que alguna vez tiene que llegar al final, a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fin-del-mundo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFIN DEL MUNDO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-10823","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10823"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10823\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}