{"id":10838,"date":"2016-02-05T07:40:00","date_gmt":"2016-02-05T12:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/falsedad\/"},"modified":"2016-02-05T07:40:00","modified_gmt":"2016-02-05T12:40:00","slug":"falsedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/falsedad\/","title":{"rendered":"FALSEDAD"},"content":{"rendered":"<p>[381]<\/p>\n<p>    Lo contrario de la verdad. En lo objetivo la falsedad se equipara al error. En lo subjetivo se identifica con el enga\u00f1o.<\/p>\n<p>    La falsedad es la situaci\u00f3n intelectual a la que se llega por no haber seguido caminos adecuados al argumentar sobre un tema o problema. En cuanto tal, es un mal intelectual y debe ser evitado.<\/p>\n<p>    Con todo, el concepto de falsedad no  s\u00f3lo tiene una carga l\u00f3gica, sino que pueda rozar lo moral. Ello acontece si la falsedad se pretende directamente, y entonces se entra en el terreno de la maldad, o si se tolera por indolencia o debilidad, y entonces se llega a una situaci\u00f3n de triste connivencia con el error o la equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>sheqer (rq,v, , 8267), \u00abfalsedad; mentira\u00bb. Esta ra\u00ed\u00adz se encuentra \u00fanicamente en hebreo y arameo antiguo. La palabra sheqer se halla 113 veces en el Antiguo Testamento. Es muy poco frecuente en todos los libros menos los po\u00e9ticos y prof\u00e9ticos, y aun as\u00ed\u00ad, su uso se concentra en los Salmos (24 casos), Proverbios (20 veces) y Jerem\u00ed\u00adas (37 casos). Aparece por primera vez en Exo 5:9  \u00abH\u00e1gase m\u00e1s pesado el trabajo de los hombres, para que se ocupen en \u00e9l y no presten atenci\u00f3n a palabras mentirosas\u00bb. En unos treinta y cinco pasajes, sheqer describe el campo de acci\u00f3n de la \u00ablengua enga\u00f1osa\u00bb: \u00abhablar\u00bb (Isa 59:3), \u00abense\u00f1ar\u00bb (Isa 9:15), \u00abprofetizar\u00bb (Jer 14:14) y \u00abmentir\u00bb (Mic 2:11). Tambi\u00e9n revela un \u00abcar\u00e1cter enga\u00f1oso\u00bb que se expresa en la forma de actuar: \u00abactuar traicioneramente\u00bb (2Sa 18:13) y \u00abtratar enga\u00f1osamente\u00bb (Hos 7:1). Por tanto, sheqer define una manera de vivir que contradice la Ley de Dios. El salmista, deseoso de seguir a Dios, ora: \u00abAparta de m\u00ed\u00ad el camino de la mentira, y en tu misericordia conc\u00e9deme tu Ley. Escog\u00ed\u00ad el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de m\u00ed\u00ad\u00bb (Psa 119:29-30 rv-95; cf. vv. 104, 118, 128). En este pasaje encontramos los ant\u00f3nimos \u00abfalsedad\u00bb y \u00abfidelidad\u00bb. Tal como \u00abfidelidad\u00bb es un t\u00e9rmino que indica relaciones, la \u00abfalsedad\u00bb denota la \u00abincapacidad de ser fiel\u00bb a lo que uno ha dicho o de responder positivamente a la fidelidad de otro ser. Se instruye a los santos en el Antiguo Testamento a evitar la \u00abacusaci\u00f3n falsa\u00bb y la mentira: \u00abAl\u00e9jate de acusaci\u00f3n falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolver\u00e9 al culpable\u00bb (Exo 23:7 lba; cf. Pro 13:5). En la Septuaginta encontramos las siguientes traducciones: adikos\/adikia (\u00abinjusto; maldad; iniquidad\u00bb) y pseudes (\u00abfalsedad; mentira\u00bb).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Del lat\u00edn Falsitas)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una perversi\u00f3n de la verdad que se origina en el enga\u00f1o de una parte, y culmina en el da\u00f1o de otra. Falsificar moneda, o intentar acu\u00f1ar moneda legal genuina sin la debida autorizaci\u00f3n; falsificar testamentos, codicilos o instrumentos legales similares; violar la correspondencia de otros en su perjuicio; utilizar falsos pesos y medidas, adulterar las mercanc\u00edas de forma que sea vendible lo que los compradores de otra forma nunca comprar\u00edan, o de forma que se obtengan grandes beneficios de bienes vendibles de otro modo s\u00f3lo a precios m\u00e1s bajos; cohechar jueces, sobornar testigos; promover el falso testimonio; fabricar sellos espurios; falsificar firmas; hinchar cuentas; interpolar los textos de normas legales; y participar en el pretendido nacimiento de descendencia fingida est\u00e1n entre las formas principales que asume este crimen. El castigo dispuesto por las leyes de tiempos m\u00e1s antiguos para los convictos de \u00e9l apenas puede parecer de mayor severidad o despertar horror m\u00e1s profundo que el propio crimen. En primer lugar, la ley romana inflig\u00eda la pena de muerte a tales malhechores cuando eran encontrados culpables de falsificar rescriptos imperiales. Rastros de esta clase de legislaci\u00f3n se encuentran a\u00fan en la Bula de P\u00edo IX, \u201cApostolicae Sedis\u201d, en la que la Santa Sede promulga la sentencia de excomuni\u00f3n especialmente reservada al soberano pont\u00edfice contra todos los que se atrevan a falsificar o interpolar Bulas, Breves y Rescriptos de toda clase formulados en nombre del Santo Padre, y firmados bien por el Papa personalmente, por su vice-canciller personalmente, o por el sustituto de su vicecanciller, o por cualquier otro individuo especialmente encargado de esto por el propio soberano pont\u00edfice.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, cualquiera que sea culpable de publicar Bulas, Breves, o Rescriptos papales subrepticios o fingidos, de la categor\u00eda ya especificada, se hace pasible a la misma pena eclesi\u00e1stica. Esta sentencia de excomuni\u00f3n tiene efecto en cuanto la obra de falsificaci\u00f3n se convierte en hecho consumado, incluso aunque las cartas falsas nunca se usen efectivamente. Al mismo tiempo debe se\u00f1alarse, de paso, que cuantas veces sea cuesti\u00f3n de falsificaci\u00f3n de Cartas Apost\u00f3licas, no se incurre en censura antes de la efectiva publicaci\u00f3n de tales cartas. Los que son culpables, no de falsificar Cartas Apost\u00f3licas, sino de usarlas deliberadamente tal como est\u00e1n ya falsificadas o interpoladas, o de cooperar en tal tr\u00e1fico, incurren en la censura de excomuni\u00f3n reservada al ordinario de la di\u00f3cesis. Seg\u00fan d\u2019Annibale (Comentario a la Constituci\u00f3n \u201cApostolicae Sedis\u201d, n.81) los que conservan en su poder Cartas Apost\u00f3licas falsas o interpoladas, los que ordenan la producci\u00f3n de tales cartas, sus consejeros, instigadores, o cooperadores, no son pasibles de la sentencia de excomuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los casos distintos de los aqu\u00ed esbozados, la enormidad del crimen se subrayaba por la ley civil confiscando la propiedad de los delincuentes y conden\u00e1ndoles a exilio perpetuo. Aunque el tiempo de ning\u00fan modo ha reducido la atrocidad intr\u00ednseca del propio crimen, ha sido testigo de una considerable mitigaci\u00f3n de la pena a \u00e9l correspondiente; la discrecionalidad del juez que entiende del caso es ahora el factor principal para determinar la naturaleza y alcance del castigo. Mientras que las vicisitudes de tiempo y lugar pueden sugerir la oportunidad de modificaciones en las exigencias del derecho positivo, subsiste a\u00fan una obligaci\u00f3n que la conciencia impone siempre a los culpables de este crimen, una obligaci\u00f3n basada en la justicia, y por tanto enteramente independiente de los cambios que ocurran en tiempo y lugar. Por esta raz\u00f3n es justo pretender que en cuanto la perpetraci\u00f3n efectiva de este desorden genere lesi\u00f3n a otra parte, el perpetrador de tal da\u00f1o est\u00e1 estrictamente obligado en conciencia a compensar las p\u00e9rdidas causadas, u ocasionadas, por su fraude o enga\u00f1o. Esta ense\u00f1anza encuentra la incansable aprobaci\u00f3n de los moralistas, no obstante la plausibilidad de una teor\u00eda que da a entender que inculpa a los que promueven el falso testimonio, pero aligerando de sus hombros la carga de reparar los da\u00f1os debidos a tal falsa prueba. (Ver Falsificaci\u00f3n).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Taunton, Law of the Church (Londres, 1906); D&#8217;Annibale, Commentarium in Constitulione Apostolicae Sedis; Ojetti, Synopsis Rerum Moralium et Juris Pontificii (Prato, 1904); Ballerini, Opus Theologicum Morale (Prato, 1901); Lehmkuhl, Theologia Moralis (Friburgo, 1898); Lombardi, Juris Canonici Private Institutiones (Roma, 1901); Laymann, Theologia Moralis (Padua, 1733); Sporer, Theologia Moralis (Venecia, 1716).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.D. O&#8217;NEILL<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[381] Lo contrario de la verdad. En lo objetivo la falsedad se equipara al error. En lo subjetivo se identifica con el enga\u00f1o. La falsedad es la situaci\u00f3n intelectual a la que se llega por no haber seguido caminos adecuados al argumentar sobre un tema o problema. 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