{"id":10851,"date":"2016-02-05T07:40:23","date_gmt":"2016-02-05T12:40:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fatalismo\/"},"modified":"2016-02-05T07:40:23","modified_gmt":"2016-02-05T12:40:23","slug":"fatalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fatalismo\/","title":{"rendered":"FATALISMO"},"content":{"rendered":"<p>[300]<\/p>\n<p>     Actitud teor\u00ed\u00ada \u00e9tica o espiritual que considera como irremediables y predeterminados los acontecimientos de la vida y de la naturaleza. En sentido filos\u00f3fico se denomina determinismo o simplemente materialismo, aludiendo a las leyes ciegas de la materia y de la biolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Estrictamente el t\u00e9rmino viene de \u00abfatum\u00bb, nombre que se daba en lat\u00ed\u00adn al destino y que, en ocasiones, se divinizaba para hacerle causante de todo lo que suced\u00ed\u00ada de bueno o de malo a los hombres y a las cosas.<\/p>\n<p>     El fatalismo es un determinismo absoluto y, por lo tanto, una negaci\u00f3n de la libertad humana y de la misma capacidad de obrar el bien o el mal. Pero se halla en frecuentes creencias religiosas orientales en las que se atribuye a la divinidad el origen de todo lo que sucede y al hombre se le reduce ejecutor de lo que est\u00e1 escrito en los libros celestes o en las decisiones supremas del cielo.<\/p>\n<p>     Cierto fatalismo se advierte literalmente en los libros del Antiguo Testamento, incluso del Nuevo, como herederos de esas resonancias orientales: \u00abestaba escrito\u00bb, \u00abten\u00ed\u00ada que suceder\u00bb, \u00abpara que viendo no vean y oyendo no oigan\u00bb. (Apoc. 17.8; Salm. 139. 16; 1 Cor. 2.9).<\/p>\n<p>    Ese fatalismo pas\u00f3, tal vez por influencia judaica, al mahometismo y en el Cor\u00e1n se atribuyen a Mahoma ense\u00f1anzas deterministas que hacen al islamismo dependiente de la fatalidad, por \u00abestar escrito en el libro que Al\u00e1 tiene en el cielo\u00bb. (Azoras 46, 97 y 98)<\/p>\n<p>     En la mentalidad popular el fatalismo, m\u00e1s que el determinismo, se halla extendido con profusi\u00f3n. Los educadores de la fe tienen que cuidar este aspecto, sobre todo al llegar a la juventud, y resaltar el don de la libertad del cristiano. Dios tiene respeto a las opciones de los hombres pues le ha creado libres y capaces de obrar el bien y el mal. Es importante que se superen las creencias supersticiosas ante las desgracias, los accidentes o las enfermedades.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El significado com\u00fan del fatalismo es que los sucesos ocurren inexorablemente, siguiendo un proceso c\u00f3smico ciego (es decir, no racional). En este sentido, el fatalismo no tiene lugar en el cristianismo, pero se encuentra corrientemente en las religiones orientales. La doctrina de la providencia (v\u00e9ase) no debe confundirse con el fatalismo, porque ella ense\u00f1a que la voluntad de Dios que controla los sucesos es buena y racional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los occidentales que rechazan el cristianismo, inconscientemente, se convierten en fatalistas la mayor\u00eda de las veces. Hitler hac\u00eda frecuente menci\u00f3n al destino. En las guerras, los soldados hablan de las balas en las que est\u00e1n escritos sus nombres. Pero a veces se usa la palabra destino o suerte como un eufemismo para referirse a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como filosof\u00eda, el fatalismo es peligroso en el sentido de que es una doctrina de desesperaci\u00f3n minando, adem\u00e1s, la responsabilidad individual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert E.D. Clark<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (260). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El Fatalismo es en general un punto de vista que sostiene que todos los acontecimientos de la historia del mundo y en particular, las acciones e incidentes que conforman la historia particular de cada individuo, est\u00e1n determinadas por el destino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda toma muchas formas, o es m\u00e1s, su cualidad esencial de una fuerza antecedente predeterminando rigurosamente todos los acontecimientos, encaja de una manera u otra, dentro de muchas teor\u00edas del universo. A veces, en el mundo antiguo, al destino se le conceb\u00eda como una f\u00e9rrea necesidad en la naturaleza de las cosas, gobernando y controlando la voluntad y el poder de los mism\u00edsimos dioses. Otras ocasiones \u00e9ste era explicado como un decreto inexorable de los dioses que dirig\u00edan el curso del universo; otras veces se le personificaba como una deidad particular, la diosa o diosas del destino. Su misi\u00f3n era asegurar que a cada hombre le llegase la parte que le correspond\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antiguo Fatalismo Cl\u00e1sico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tragedias cl\u00e1sicas con frecuencia representan al hombre como una criatura desvalida llevada por el destino. A veces este destino es una N\u00e9mesis que le persigue por alg\u00fan crimen cometido por sus antepasados o por \u00e9l mismo; otras veces es para compensarle por su exceso de buena fortuna y as\u00ed educarle y hacerle m\u00e1s humilde. Con Escilo el destino tiene una naturaleza inmisericorde; con S\u00f3focles en cambio gobierna la voluntad personal. No obstante, la caracter\u00edstica m\u00e1s importante es que la vida futura de cada individuo est\u00e1 tan rigurosamente predeterminada en todos sus detalles por un agente antecedente externo que sus propias voluntades o deseos carecen de cualquier poder para alterar el curso de los acontecimientos. La acci\u00f3n del destino es ciega, arbitraria, implacable. Avanza inexorablemente, efectuando las m\u00e1s terribles cat\u00e1strofes, estamp\u00e1ndonos con un sentimiento de desvalida consternaci\u00f3n y saeteando nuestro sentido moral si es que nos atrevemos a aventurar un juicio moral tan siquiera. El Fatalismo en general se ha inclinado a obviar los antecedentes inmediatos y explayarse en cambio sobre remotas y externas causas como los agentes que de alguna manera, moldean el curso de los acontecimientos. S\u00f3crates y Plat\u00f3n sosten\u00edan que la voluntad humana estaba necesariamente determinada por el intelecto. A pesar de que este planteamiento parece incompatible con la doctrina del libre albedr\u00edo, no es necesariamente fatalismo. La teor\u00eda mec\u00e1nica de Dem\u00f3crito, que define el universo como el resultado de la colisi\u00f3n de \u00e1tomos materiales, l\u00f3gicamente impone un fatalismo sobre la voluntad humana. El clinamen o aptitud para la desviaci\u00f3n fortuita que Epic\u00fareo introdujo dentro de la teor\u00eda at\u00f3mica, a pesar de ser esencialmente un factor de probabilidad, parece haber sido considerado por algunos como una forma de destino. Los estoicos que eran a su vez pante\u00edstas y materialistas, se nos presentan con una minuciosa forma de fatalismo. Para ellos el curso del universo es una necesidad atada f\u00e9rreamente. No hay cabida para la casualidad o la contingencia. Todos los cambios o variaciones no son sino la expresi\u00f3n de una ley inalterable. Hay una providencia establecida eternamente que dirige el mundo pero que es, en cada uno de sus aspectos, inmutable. La naturaleza es una cadena irrompible de causa y efecto. La providencia es la raz\u00f3n oculta contenida en la cadena. El destino o sino, es la expresi\u00f3n externa de esta providencia o el instrumento mediante el cual es llevado a cabo. Es por esto que los dioses pueden predecir el futuro. Cicer\u00f3n que escribi\u00f3 largo y tendido sobre el arte de la adivinaci\u00f3n, insiste en que si hay dioses, deben ser seres que puedan predecir el futuro, por lo tanto el futuro debe ser cierto y si cierto, necesario. Pero entonces surge la dificultad: \u00bfde qu\u00e9 sirve la adivinaci\u00f3n si los sacrificios expiatorios y las oraciones no pueden prevenir los males pronosticados? Cicer\u00f3n se dio cuenta de la fuerza de la l\u00f3gica y a pesar de que dice que las oraciones y sacrificios puede que hayan sido previamente vistos por los dioses e incluidos como condiciones esenciales de sus decretos, no lo pronuncia como la soluci\u00f3n definitiva. La importancia que le dieron a este problema del fatalismo en el mundo antiguo est\u00e1 evidenciado por el gran n\u00famero de autores que escribieron tratados \u201cDe Fato\u201d, ej. Crisipo, Cicer\u00f3n, Plutarco, Alejandro de Afrodisias y varios escritores cristianos hasta la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fatalismo y Cristianismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la aparici\u00f3n del cristianismo la cuesti\u00f3n del fatalismo necesariamente adopt\u00f3 una nueva forma. La visi\u00f3n pagana de una fuerza externa e inevitable coercitiva y controladora de toda acci\u00f3n, ya fuese humana o divina, entr\u00f3 en conflicto con la concepci\u00f3n de un Dios libre, personal e infinito. Consecuentemente, muchos de los primeros escritores cristianos se ocuparon de oponerse y refutar la teor\u00eda de la fatalidad, pero por otro lado, la doctrina de un Dios personal poseedor de un conocimiento infalible del futuro y una omnipotencia reguladora de todos los acontecimientos del universo intensificaba algunas fases de la dificultad. Adem\u00e1s, una caracter\u00edstica de la nueva religi\u00f3n era la importancia del principio de la libertad moral del hombre y su responsabilidad. Ya no se nos presenta nunca m\u00e1s la Moralidad c\u00f3mo un bien deseable a conseguir, nos llega bajo una forma imperativa, como un c\u00f3digo de leyes provenientes del Soberano del universo y de cumplida obediencia bajo las m\u00e1s serias sanciones. El pecado es el peor de todos los males. El hombre est\u00e1 obligado a obedecer la ley moral y recibir\u00e1 merecido castigo o recompensa dependiendo de s\u00ed viola u observa la ley, pero a\u00fan as\u00ed, el hombre debe tener en su poder el romper o mantener la ley. Mas a\u00fan, el pecado no pude ser atribuido a un todo-poderoso Dios. Consecuentemente el libre albedr\u00edo es un hecho central en la concepci\u00f3n cristiana de la vida humana y todo aquello que parezca entrar en conflicto debe ser reconciliado con \u00e9ste. El problema pagano del fatalismo se convierte de este modo en la teolog\u00eda cristiana en predestinaci\u00f3n Divina y la armonizaci\u00f3n de la Divina presciencia y providencia, con la libertad humana. (Ver LIBRE ALBEDR\u00cdO; PREDESTINACI\u00d3N; PROVIDENCIA.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fatalismo Musulm\u00e1n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concepci\u00f3n musulmana de Dios y Su gobierno del mundo, la insistencia en Su unidad y la falta absoluta de m\u00e9todo de esta regla, al igual que la tendencia Oriental de minimizar la individualidad del hombre, fueron todos favorables al desarrollo de una teor\u00eda de predestinaci\u00f3n cercana al fatalismo. Consecuentemente, a pesar de que ha habido defensores del libre albedr\u00edo entre los maestros musulmanes, el punto de vista ortodoxo que ha prevalecido m\u00e1s ampliamente entre los seguidores del Profeta ha sido que todas las acciones, buenas y malas, as\u00ed c\u00f3mo los acontecimientos tienen lugar mediante los eternos decretos de Dios, los cuales han sido escritos desde toda eternidad en una tabla prescrita. La fe del creyente y todas sus buenas acciones han sido todas decretadas y aprobadas, mientras que las malas acciones de los perversos, aunque similarmente decretadas, no han sido aprobadas. Algunos de los doctores Musulmanes trataron de armonizar esta teor\u00eda fatalista con la responsabilidad humana, pero el temperamento oriental, en general, aceptaba con facilidad la presentaci\u00f3n fatalista del credo y alguno de sus escritores han apelado a este largo pasado de predestinaci\u00f3n y privaci\u00f3n del libre albedr\u00edo c\u00f3mo una justificaci\u00f3n para la negaci\u00f3n de responsabilidad personal. Mientras, la creencia en la predestinaci\u00f3n ha tendido a convertir en let\u00e1rgicas e indolentes a las naciones musulmanas con respecto a los afanes de la vida diaria, ha desarrollado que la mente no puede actuar sobre la materia y ense\u00f1a que el hombre es un \u201caut\u00f3mata consciente\u201d. Los pensamientos y el ejercicio de la voluntad carecen de influencia real en los movimientos de objetos materiales en el mundo actual. Los estados mentales son meros productos a\u00f1adidos de los cambios materiales, pero de ning\u00fan modo modifican estos \u00faltimos. Son descritos por los disc\u00edpulos de las escuelas materialistas, como aspectos subjetivos de procesos nerviosos y como fen\u00f3menos, pero sean como sean concebidos, son incapaces de interferir con los movimientos de materia o entrar de ninguna manera como causas eficaces dentro de la cadena de acontecimientos que constituye la hist\u00f3rica f\u00edsica del mundo. La posici\u00f3n es en algunos casos m\u00e1s extrema que el viejo fatalismo pagano, ya que mientras los primeros escritores ense\u00f1aron que los incidentes de la vida y la fortuna humanas estaban inexorablemente regulados por un abrumador poder en contra del cual era in\u00fatil, adem\u00e1s de imposible luchar, generalmente manten\u00edan el sensato punto de vista de que nuestras voluntades dirigen nuestras acciones inmediatas, a pesar de que en ning\u00fan caso nuestro destino pueda ser realizado. Pero el cient\u00edfico materialista est\u00e1 l\u00f3gicamente abocado a la conclusi\u00f3n de que mientras todas las series de nuestros estados mentales est\u00e1n r\u00edgidamente sujetos a los cambios nerviosos del organismo, los cuales estaban inexorablemente predeterminados en la colocaci\u00f3n original de las part\u00edculas materiales del universo. Estos estados mentales por s\u00ed mismos, no pueden alterar de ning\u00fan modo el curso de los acontecimientos o afectar a los movimientos de ni una sola mol\u00e9cula de materia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La refutaci\u00f3n de cualquier tipo de fatalismo reside en las consecuencias absurdas e incre\u00edbles que todos ellos acarrean.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) El antiguo fatalismo implica que los acontecimientos estaban determinados independientemente de sus causas inmediatas. Negaba el libre albedr\u00edo o que nuestra libre voluntad pudiese afectar el curso de nuestras vidas. L\u00f3gicamente destru\u00eda las bases de la moralidad.<br \/>\n(2) El fatalismo que descansa en los decretos Divinos (a) convierte al hombre en irresponsable de sus actos y (b) convierten a Dios en autor del pecado.<br \/>\n(3) El fatalismo de la ciencia materialista no s\u00f3lo aniquila la moral, sino que l\u00f3gicamente razonado, demanda la creencia en la incre\u00edble proposici\u00f3n de que los pensamientos y sentimientos del g\u00e9nero humano carecen de influencia real en la historia de la humanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mill distingui\u00f3: (a) Fatalismo Oriental o Puro, el cual, dice, cuida de que nuestras acciones no dependan de nuestros deseos, sino que sean regidos por un poder superior; (b) Fatalismo modificado, que nos ense\u00f1a que nuestras acciones est\u00e1n determinadas por nuestra voluntad, y nuestra voluntad por nuestro car\u00e1cter y los motivos que act\u00faan sobre nosotros\u2014nuestro car\u00e1cter, no obstante, nos ha sido dado, (c) finalmente el determinismo, el cual, seg\u00fan \u00e9l, mantiene que no s\u00f3lo nuestra conducta, sino nuestro car\u00e1cter es receptivo a nuestra voluntad y que podemos mejorar nuestro car\u00e1cter. En ambas formas de fatalismo, concluye, el hombre no es responsable de sus acciones. Pero l\u00f3gicamente, en la teor\u00eda determinista, si la razonamos, somos conducidos precisamente a la misma conclusi\u00f3n, ya que la voluntad que mejore nuestro car\u00e1cter no puede surgir a menos que salgan previamente nuestro car\u00e1cter y los motivos presentes. Pr\u00e1cticamente puede que haya una diferencia entre la conducta de un fatalista profeso, el cual se inclinar\u00eda a decir que ya que su futuro est\u00e1 siempre inflexiblemente predeterminado no tiene ning\u00fan sentido el tratar de alterarlo, y el determinista que abogar\u00eda por el refuerzo de las buenas motivos. En estricta consistencia, no obstante, ya que el determinismo niega cualquier iniciativa real de causalidad a la mente humana individual, el an\u00e1lisis consistente de la vida y la moralidad deber\u00edan ser precisamente los mismos para el determinismo y los fatalismos m\u00e1s extremos (ver DETERMINISMO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido al espa\u00f1ol por Alicia Fernandez Jarr\u00edn\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[300] Actitud teor\u00ed\u00ada \u00e9tica o espiritual que considera como irremediables y predeterminados los acontecimientos de la vida y de la naturaleza. En sentido filos\u00f3fico se denomina determinismo o simplemente materialismo, aludiendo a las leyes ciegas de la materia y de la biolog\u00ed\u00ada. 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