{"id":10860,"date":"2016-02-05T07:40:40","date_gmt":"2016-02-05T12:40:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fecundidad\/"},"modified":"2016-02-05T07:40:40","modified_gmt":"2016-02-05T12:40:40","slug":"fecundidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fecundidad\/","title":{"rendered":"FECUNDIDAD"},"content":{"rendered":"<p>[360]<\/p>\n<p>    Capacidad de producir nuevos seres, humanos en lo relativo a la fecundidad fisiol\u00f3gica, y espirituales, art\u00ed\u00adsticos o literarios en lo referente a los hechos humanos. La fecundidad es una tendencia de todo ser vivo, desde los m\u00e1s primitivos a los m\u00e1s organizados, desde los vegetales a los humanos.<\/p>\n<p>    La fecundidad humana no es s\u00f3lo una posibilidad org\u00e1nica del cuerpo, sino una alternativa de la mente, de la voluntad y de la sensibilidad.<\/p>\n<p>    Es un deber \u00e9tico de los seres inteligentes. Producir acciones buenas y ofrecer la vida en proyecci\u00f3n hacia los dem\u00e1s se halla en la misma esencia del ser inteligente.<\/p>\n<p>    Interesa en educaci\u00f3n resaltar esta conciencia \u00e9tica de proyecci\u00f3n beneficiosa hacia los dem\u00e1s, sobre todo en tiempos o ambientes en los que se resalta el inter\u00e9s egoc\u00e9ntrico y el pragmatismo ego\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>   (Ver Matrimonio 1.2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Dios, cuya plenitud sobreabundante es fecundidad por encima de toda medida, cre\u00f3 a Ad\u00e1n a su *imagen, a la imagen del Hijo \u00fanico que por s\u00ed\u00ad solo agota la fecundidad divina y eterna.<\/p>\n<p>Para realizar este misterio el hombre, al transmitir la *vida comunica al curso del tiempo su propia imagen, sobreviviendo as\u00ed\u00ad en las *gene-raciones.<\/p>\n<p>I. EL LLAMAMIENTO A LA FECUNDIDAD. En el fondo de las edades resuena sin cesar el llamamiento de Dios : \u00ab\u00c2\u00a1Creced y multiplicaos!\u00bb, y la criatura va llenando la tierra.<\/p>\n<p>1. La orden y la bendici\u00f3n. Dios, al llamar da la forma de responder. Tal es el sentido de la *bendici\u00f3n que, despu\u00e9s de haber invadido la tierra, las plantas y los animales, da al hombre y a la mujer el encargo de \u00abcrear\u00bb seres a su propia imagen. Gozo de la fecundidad que se expresa por Eva, la *madre de los vivientes, en el momento de su primer parto : \u00abHe obtenido un hijo de Yahveh\u00bb (G\u00e9n 4,1). El libro del G\u00e9nesis es la historia de las *generaciones del hombre: genealog\u00ed\u00adas, an\u00e9cdotas, nacimientos deseados, dif\u00ed\u00adciles, imposibles, proyectos de matrimonio, una verdadera carrera en la procreaci\u00f3n. Es como una sinfon\u00ed\u00ada desarrollando el acorde fundamental fijado por el Se\u00f1or al alborear de los tiempos&#8230; El Se\u00f1or va marcando esta historia con bendiciones que, adem\u00e1s de la tierra prometida, anuncian una \u00abposteridad tan numerosa como las estrellas del cielo y como las arenas a orillas del mar\u00bb (G\u00e9n 22,17).<\/p>\n<p>2. La protecci\u00f3n de las fuentes de la vida. Dos relatos muestran, entre otras ense\u00f1anzas, el respeto con que se debe proteger los or\u00ed\u00adgenes de la vida. No debe uno mirar la desnudez de su padre, aunque est\u00e9 ebrio, so pena de incurrir en *maldici\u00f3n (G\u00e9n 9,20-27); Dios en persona interviene cuando se ve amenazado el seno de las mujeres de los patriarcas. Es que Sara, Rebeca deben ser las madres del pueblo elegido, Israel: \u00bfc\u00f3mo osar\u00ed\u00adan el fara\u00f3n (G\u00e9n 12,12-20) o Abim\u00e9lek (G\u00e9n 20; 26,7-12) mezclar sus obras humanas con la acci\u00f3n de Dios? Y si On\u00e1n, en su ego\u00ed\u00adsmo, pretende desviar su *semilla de la funci\u00f3n de suscitar la vida, \u00e9l mismo es quien pierde la vida (G\u00e9n 38,8ss). 3. Leyes y c\u00e1nticos. La ley viene a su vez a proteger la fecundidad humana enunciando entredichos: reglas concernientes a los tiempos de la mujer (Lev 20,18), protecci\u00f3n de las muchachas y de las prometidas (Dt 22,23-29), e incluso sanciones contra determinados gestos (p.e., Dt 25, 1ls)&#8230; Aun cuando estas reglas, de origen premosaico, puedan derivar de tab\u00faes instintivos, aqu\u00ed\u00ad se reiteran y se orientan en funci\u00f3n de la fecundidad del pueblo elegido. Y la ley concluye: \u00abSi t\u00fa eres fiel a Yahveh, ser\u00e1 bendito el fruto de tus entra\u00f1as\u00bb (Dt 28,4).<\/p>\n<p>A su vez, los salmos repiten a coro : \u00abDon de Yahveh son los hijos; es merced suya el fruto del vientre\u00bb (Sal 127,3; cf. Sal 128,3; Prov 17,6). Y he aqu\u00ed\u00ad el parabi\u00e9n cl\u00e1sico dirigido a la joven desposada: \u00abHermana nuestra eres; \u00c2\u00a1que crezcas en millares de millares!\u00bb (G\u00e9n 24,60; cf. Rut 4,11s).<\/p>\n<p>II. EN BUSCA DE POSTERIDAD. El sue\u00f1o de cada cual, estimulado por la bendici\u00f3n divina y por el parabi\u00e9n de los hombres, consiste en perpetuar su *nombre m\u00e1s all\u00e1 de la muerte.<\/p>\n<p>1. El profundo deseo de la naturaleza se expresa en un relato de tenor escandaloso, pero admirado por la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica posterior (G\u00e9n 19, 30-38). Las hijas de Lot, antes de marchitarse sin producir fruto, abandonadas como est\u00e1n, se ingenian para que su padre, sin saberlo, les suscite descendencia. Este relato de un incesto condenado sin duda por la ley (cf. Lev 18,6-18), quiere ser una s\u00e1tira contra los moabitas, pero deja traslucir cierta admiraci\u00f3n por la astucia de las hijas de Eva que de esta manera realizaron el voto del Creador.<\/p>\n<p>2. La ley del levirato (Dt 25,5-10) asume la defensa del que muere sin sucesi\u00f3n (Rut 4,5.10): el cu\u00f1ado de una viuda sin hijos debe, bajo ciertas condiciones, suscitarle progenitura.<\/p>\n<p>El poema de Rut fue escrito para glorificar la fecundidad garantizada a pesar de la muerte o del exilio. Prolonga la historia de Tamar, que no vacila en pasar por una prostituta y logra as\u00ed\u00ad ser fecunda, a pesar del ego\u00ed\u00adsmo de su cu\u00f1ado On\u00e1n y la injusticia de su suegro Jud\u00e1 (G\u00e9n 38, 6-26; cf. Rut 4,12; Mt 1,3).<\/p>\n<p>2. Para luchar contra la *esterilidad se recurre a la adopci\u00f3n mediante la estratagema, entonces legal, de hacer que la sierva d\u00e9 a luz sobre las propias rodillas, es decir, de considerar como propio el hijo de su esposo (G\u00e9n 16,2; 30,3&#8230;) o de su hija (Rut 4,16s). Las genealog\u00ed\u00adas se cuidan poco de seguir de padre a hijo la cadena de las *generaciones. Si el don f\u00ed\u00adsico de la vida es fundamento de la paternidad, no recubre total-mente su sentido, pues la bendici\u00f3n divina no se transmite s\u00f3lo por los v\u00ed\u00adnculos de la sangre. As\u00ed\u00ad cuando el G\u00e9nesis cuenta c\u00f3mo fue poblada la tierra, las genealog\u00ed\u00adas pueden hacer de un hombre el padre de una ciudad o de una naci\u00f3n: el autor quiere decir que en los or\u00ed\u00adgenes de los pueblos no se trataba s\u00f3lo de la extensi\u00f3n de un tronco, sino que hab\u00ed\u00ada que tener tambi\u00e9n presentes inmigraciones, matrimonios, alianzas, conquistas. El linaje racial podr\u00e1 por tanto ampliarse y adquirir valor espiritual; en la descendencia de Abraham los pros\u00e9litos vendr\u00e1n a unirse al clan privilegiado.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la historia b\u00ed\u00adblica es en primer lugar una genealog\u00ed\u00ada. Concepci\u00f3n de la existencia, en la que el hombre entero est\u00e1 orientado hacia el por-venir, hacia aquel que ha de venir: tal es el sentido del impulso puesto en el hombre por el Creador: no s\u00f3lo sobrevivir, sino contemplar un d\u00ed\u00ada en un Hijo de hombre la imagen perfecta de Dios.<\/p>\n<p>III. LA FECUNDIDAD EN CRISTO. Esta imagen se manifest\u00f3 en Jesucristo, que no suprime, sino que realiza el deseo de fecundidad, d\u00e1ndole su sentido pleno.<\/p>\n<p>1. Jesucristo y las generaciones humanas. Seg\u00fan el AT, la historia de un hombre se act\u00faa en su posteridad (cf. G\u00e9n 5,1; 11,10; 25,19&#8230;), y la historia entera se orienta ansiosamente hacia el porvenir, en que se cumplir\u00e1 la promesa. Jes\u00fas mismo no tiene descendencia seg\u00fan la carne, pero tiene antepasados y una posteridad espiritual.<\/p>\n<p>a) Cristo viene al final de la historia sagrada, en la plenitud de los *tiempos (G\u00e1l 4,4). Inaugura la s\u00e9ptima semana, la del Mes\u00ed\u00adas, a partir del llamamiento de Abraham (Mt 1, 1-17), present\u00e1ndose como el heredero definitivo, al que esperaban desde hac\u00ed\u00ada siglos las generaciones.<\/p>\n<p>b) Cristo realiza el universalismo esbozado en el AT. Cuatro nombres de mujeres jalonan la genealog\u00ed\u00ada, nombres que no son de mujeres de patriarcas, sino de extranjeras o de madres que engendraron en condiciones irregulares: Tamar y Rahab, Rut y Betsab\u00e9. La flor de Israel tiene en su ascendencia ante-pasados que la ligan a un suelo no jud\u00ed\u00ado y no justo, haci\u00e9ndola a la vez part\u00ed\u00adcipe de la gloria y del pecado de los hombres. Contraste entre la fecundidad seg\u00fan la carne y la maternidad pur\u00ed\u00adsima, divina, de la Virgen que engendr\u00f3 por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>c) Cristo es el fin de la historia, pues es el nuevo *Ad\u00e1n, cuya \u00abg\u00e9nesis\u00bb refiere Mateo (Mt 1,1; cf. G\u00e9n 5,1). El porvenir ha llegado ya en aquel que deb\u00ed\u00ada venir. El pasado halla en \u00e9l su sentido. Jes\u00fas efect\u00faa en una generaci\u00f3n espiritual la transmisi\u00f3n terrestre de las bendiciones de Dios. Israel se acrecentaba por el nacimiento de nuevos hijos de hombre : el *cuerpo de Cristo se acrecienta por el *nacimiento espiritual de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>2. Vida de fe y fecundidad virginal. Jes\u00fas no juzg\u00f3 oportuno reiterar el mandamiento del G\u00e9nesis relativo al deber de la fecundidad ; rompiendo con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada que clamar\u00e1 un d\u00ed\u00ada : \u00abNo procrear es derramar sangre humana\u00bb, foment\u00f3 incluso la *esterilidad voluntaria (Mt 19,12). Pero hizo todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, revelando el sentido de ;a fecundidad misma.<\/p>\n<p>Jes\u00fas lo hizo en primer lugar a prop\u00f3sito de *Mar\u00ed\u00ada. No niega la belleza de su vocaci\u00f3n maternal. Pero revela su,. misterio a la mujer que se extas\u00ed\u00ada acerca de tal felicidad : \u00ab\u00c2\u00a1Dichosos m\u00e1s bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan!\u00bb (Le 11,27). Mar\u00ed\u00ada es bienaventurada porque ha cre\u00ed\u00addo; por su maternidad es el modelo de todos los que por su fe se adhieren sin reserva a Dios solo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas precisa incluso en qu\u00e9 sentido es la *fe fecundidad espiritual: quiere ignorar a sus padres seg\u00fan la carne y proclama: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es mi madre? \u00bfqui\u00e9nes son mis hermanos? El que hiciere la *voluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano, y mi hermana y mi madre\u00bb (Mt 12,48% p). Dios, engendrando a su Hijo, lo dijo todo, lo hizo todo. As\u00ed\u00ad pues, el creyente que se une a Dios participa en la generaci\u00f3n de su Hijo. La fecundidad espiritual supone la virginidad de la fe.<\/p>\n<p>3. La fecundidad de la Iglesia. Los creyentes, al procurar la fecundidad espiritual, no hacen sino participar en la fecundidad de la Iglesia entera. Su obra es la de la *mujer que da a luz, la *madre del hijo var\u00f3n (Ap 12). Tal es en primer lugar el papel del ap\u00f3stol, vivido y dicho por Pablo en forma privilegiada. Como una madre, engendra de nuevo en el dolor (G\u00e1l 4,19), alimenta a sus peque\u00f1uelos y se cuida de ellos (lTes 2,7; ICor 3,2); como padre \u00fanico los ha engendrado en Cristo (ICor 4,15) y los exhorta firmemente (lTes 2,11). Estas im\u00e1genes no son meras met\u00e1foras, sino que expresan una aut\u00e9ntica experiencia del apostolado en la Iglesia.<\/p>\n<p>Todo creyente debe tambi\u00e9n llevar, en la Iglesia, sus *frutos, como verdadero sarmiento de la verdadera vid (Jn 15,2.8). Con estas obras es como glorifica la fuente de toda fecundidad. al *Padre que est\u00e1 en los cielos (Mt 5,16).<\/p>\n<p>-> Bendici\u00f3n &#8211; Fruto &#8211; Matrimonio &#8211; Madre &#8211; Nacimiento &#8211; Obras &#8211; Padre &#8211; Sembrar &#8211; Esterilidad &#8211; Virginidad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[360] Capacidad de producir nuevos seres, humanos en lo relativo a la fecundidad fisiol\u00f3gica, y espirituales, art\u00ed\u00adsticos o literarios en lo referente a los hechos humanos. La fecundidad es una tendencia de todo ser vivo, desde los m\u00e1s primitivos a los m\u00e1s organizados, desde los vegetales a los humanos. 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