{"id":10900,"date":"2016-02-05T07:41:52","date_gmt":"2016-02-05T12:41:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fieles\/"},"modified":"2016-02-05T07:41:52","modified_gmt":"2016-02-05T12:41:52","slug":"fieles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fieles\/","title":{"rendered":"FIELES"},"content":{"rendered":"<p>[262]<\/p>\n<p>     En general fidelidad es la virtud de la adhesi\u00f3n y de la permanencia a una persona o a una creencia. En casi todas las religiones se habla de los \u00abfieles\u00bb en cuanto a los creyentes que se mantienen \u00abfirmes\u00bb en la fe recibida.<\/p>\n<p>    En lenguaje cristiano el nombre se suele dar a los que llegan a la fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas y se mantienen en ella. Los fieles son lo que creen por gracia divina en el mensaje de la salvaci\u00f3n. Son los que conservan el don recibido. Y son tambi\u00e9n los que se disponen a comunicar a los dem\u00e1s la riqueza conseguida.<\/p>\n<p>    1. Significado de la fidelidad<\/p>\n<p>     La fidelidad hace alusi\u00f3n a la fe, que es la adhesi\u00f3n al mensaje recibido, a la persona de Cristo, que es el centro de ese mensaje, y a las ense\u00f1anzas que implica conforme a las cuales se ordena la propia vida. Ser fiel es tener fe y guardar la fe.<\/p>\n<p>    El modelo de la fidelidad es Dios mismo que cumple sus promesas. Es el ser fiel por excelencia en el cual hay que confiar, por ser infinitamente misericordioso y justo.<\/p>\n<p>    La idelidad humana es participaci\u00f3n en esa fidelidad divina. Es hacer como Dios que es fiel a sus promesas y que nunca puede fallar al hombre.<\/p>\n<p>    La fidelidad del hombre implica agradecimiento a Dios por lo que tiene de misericordia su llamada y de misteriosa su elecci\u00f3n gratuita y benevolente.<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino evang\u00e9lico \u00abpistis\u00bb (fe), \u00abpisteo\u00bb (creer), \u00abpistos\u00bb (creyente) se usa en los libros del Nuevo Testamento m\u00e1s de medio millar de veces. En sentido activo de tener fe, de guardar la fe, de ser fiel, se acerca al medio centenar y es el entorno de S. Pablo (Lucas y las 14 Ep\u00ed\u00adstolas paulinas) donde m\u00e1s abundan las referencias: \u00abEl que es fiel en lo poco, lo ser\u00e1 en lo mucho.\u00bb (Lc. 16.10). \u00abCristo me consider\u00f3 fiel al darme este ministerio\u00bb (1 Tim. 1.12). \u00abAunque nosotros seamos infieles, Cristo permanece fiel.\u00bb (2 Tim. 2. 13)<\/p>\n<p>    Por lo tanto la fidelidad es la permanencia en la fe, la seriedad en la promesa, la fortaleza y estabilidad ante el compromiso evang\u00e9lico. Y el concepto se manifiesta en la doble dimensi\u00f3n de divina y humana. Divina, por cuanto  Dios siempre cumple: \u00abFiel es aquel que os ha llamado\u00bb (1 Tes. 5.24). Y humana, por cuanto el hombre puede ser o no ser fiel, pues es libre.<\/p>\n<p>    2. Elementos de la fidelidad<br \/>\n    La fidelidad, o permanencia en la fe, implica consecuencias pr\u00e1cticas desde la perspectiva cristiana. No se trata de una palabra dada, sino de una vida comprometida. La fidelidad no es cuesti\u00f3n de intenciones sino de realizaci\u00f3n. \u00abNo el que dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entra en el Reino de los cielos, sino el que cumple de verdad la palabra de mi Padre.\u00bb (Mt. 7.21)<\/p>\n<p>    2.1. Ortodoxia<br \/>\n    La rectitud de doctrina, la dependencia a quien revela y conf\u00ed\u00ada el mensaje, la seguridad de que el misterio de Dios est\u00e1 por encima de la raz\u00f3n del hombre, es la primera de las condiciones de la fidelidad. Es el respeto amoroso al misterio recibido como carisma, como gracia proyectada a la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    El que es fiel, mira primero a quien le habla o le env\u00ed\u00ada. \u00abLo que se exige siempre a los administradores es que sean fieles.\u00bb (1 Cor. 4.2). Sin humilde dependencia, no se puede generar en la mente y en el coraz\u00f3n la idea de la fidelidad.<\/p>\n<p>    2.2. Integridad<br \/>\n    La plenitud en la fe y en el contenido del mensaje divino es la consecuencia. El mensajero no es el due\u00f1o del mensaje, sino s\u00f3lo el transmisor del mismo.<\/p>\n<p>    Ser fiel es transmitirlo con los ojos y el coraz\u00f3n puestos en Dios. \u00abHemos sido considerados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio y as\u00ed\u00ad lo predicamos fielmente\u00bb. (1 Tes 2.4)<\/p>\n<p>    La integridad se halla contenida en la ortodoxia, pero no est\u00e1 de m\u00e1s resaltar el aspecto m\u00e1s original del Evangelio: su exigencia de plenitud y totalidad.<\/p>\n<p>   2.3. Fraternidad<br \/>\n    Adem\u00e1s esa entrega a la verdad, sin quitar ni a\u00f1adir, es el principal servicio o ministerio que se puede ofrecer a los dem\u00e1s. Es el Se\u00f1or \u00abel que elige a sus disc\u00ed\u00adpulos para que logren fruto y lo tengan en abundancia\u00bb. (Jn. 15.16). Pero elige para la entrega, para dar la vida por los dem\u00e1s, como El la ha dado.<\/p>\n<p>    La fidelidad a la misi\u00f3n recibida exige entrega sin medida. Esa entrega es el equivalente Apost\u00f3lico de la fidelidad. \u00abP\u00f3rtate fielmente en tu conducta para con los hermanos\u00bb (3 Jn.5)<\/p>\n<p>    Es una entrega que tiene el distintivo de la donaci\u00f3n sacrificial, cuyo ejemplo es el mismo Jes\u00fas, fiel hasta la muerte y muerte de cruz. Por eso su fidelidad al Padre, es el modelo de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Es la ense\u00f1anza que todos los que se entregan a los hombres suelen sacar de la reflexi\u00f3n sobre la vida de los enviados evang\u00e9licos. \u00abNadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por los amigos&#8230;\u00bb y \u00abComo yo he hecho con vosotros, as\u00ed\u00ad lo hab\u00e9is de hacer con los hermanos.\u00bb (Jn. 13.15)<\/p>\n<p> 3. Proyecci\u00f3n del mensaje<\/p>\n<p>     El que ha recibido la fe, tiene que ser consciente y fiel a la doble dimensi\u00f3n del regalo que ella supone: enriquecimiento espiritual para uno mismo y compromiso de comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>     3.1. Universalidad<\/p>\n<p>     Todos los hombres deben entrar en el coraz\u00f3n de quien se entrega a los dem\u00e1s. La fidelidad al mensaje de Jes\u00fas exige entrar en sus reglas de vida y de acci\u00f3n. Una de ellas es su universalidad. No ha venido a salvar s\u00f3lo a su Pueblo elegido, sino a todos los hombres.<\/p>\n<p>    Pronto lo entendieron sus primeros disc\u00ed\u00adpulos: \u00abId por todo el mundo y anunciad el Evangelio a todas las gentes\u00bb (Mc. 16.16). La catolicidad es consustancial con el Evangelio. Y la discriminaci\u00f3n de personas, razas o sexos es una infidelidad al Evangelio.<\/p>\n<p>     3.2. Gratuidad<br \/>\n    Ese don recibido es acto de la misericordia divina. El mensaje es para todos y no puede tener un preciso de acceso. La fidelidad a la voluntad divina exige una disposici\u00f3n total de entregar el don a quien quiera recibirlo.<\/p>\n<p>    Lo reclam\u00f3 el mismo Se\u00f1or en las consignas misionales dadas a sus disc\u00ed\u00adpulos enviado al mundo: \u00abDad gratuitamente lo que gratis hab\u00e9is recibido\u00bb (Mt. 10. 8). Abrirse a todos los hombres es ley del Evangelio.<\/p>\n<p>     3.3. Perpetuidad<br \/>\n    Y adem\u00e1s esa disposici\u00f3n tiene que durar hasta el final de los tiempos. La salvaci\u00f3n no es un acontecimiento pasajero como fue la vida terrena de Jes\u00fas, sino perpetuo como fue el sacrificio de la cruz y como result\u00f3 su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El sacrificio de la cruz no es como el de los antiguos del templo que deben ser ofrecidos cada d\u00ed\u00ada. \u00abCristo lo hizo de una vez para siempre y por eso su sacrificio permanece.\u00bb (Hebr. 7.27)<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad dura la fidelidad de su palabra y de su entrega: hasta el final de los tiempos. Y as\u00ed\u00ad debe ser la fidelidad de sus seguidores: hasta la consumaci\u00f3n de los siglos en uni\u00f3n con quien nunca falla.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. laicado, sacerdocio com\u00fan de los fieles)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Lat\u00edn fideles, de fides, fe)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos que se han adherido a una asociaci\u00f3n religiosa, cuya doctrina aceptan, y en cuyos ritos han sido iniciados.  Entre los cristianos el t\u00e9rmino se aplica a aquellos que se han iniciado completamente por el Bautismo y, regularmente hablando, y por la Confirmaci\u00f3n.  Estos se han comprometido a profesar la fe en Jesucristo, de quien la recibieron como un don; de ah\u00ed en adelante proclamar\u00e1n su ense\u00f1anza, y vivir\u00e1n de acuerdo a su Ley; de ah\u00ed surge el t\u00e9rmino tan frecuente en los documentos papales, \u201cChristifideles\u201d, \u201clos fieles de Jesucristo\u201d.  La distinci\u00f3n entre cristianos y fieles es ahora muy leve, no s\u00f3lo debido a que el bautismo de adultos se ha convertido en la excepci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque lit\u00fargicamente el rito del catecumenado y el del bautismo se han fundido en uno solo.  Por otro lado, en la Iglesia Latina por lo menos, la Confirmaci\u00f3n y la primera Comuni\u00f3n se han separado de la iniciaci\u00f3n bautismal.  En la Iglesia primitiva era al contrario:  la iniciaci\u00f3n a la sociedad cristiana consist\u00eda de dos actos distintos, a menudo realizados con una separaci\u00f3n de a\u00f1os.  Primero uno se convert\u00eda en catec\u00fameno por la imposici\u00f3n de manos y la Se\u00f1al de la Cruz; esta era una especie de profesi\u00f3n preliminar de la fe cristiana&#8212;\u00abeos qui ad primam fidem credulitatis accedunt\u00bb (Concilio de Elvira, cerca de 300, can.XLII), el cual autorizaba al catec\u00fameno a llamarse cristiano.  S\u00f3lo por el segundo acto de iniciaci\u00f3n, es decir, por el bautismo mismo, se le autorizaba a llamarse a s\u00ed mismo uno de los fieles, y participar inmediatamente en todos los misterios cristianos, incluyendo la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrictamente hablando, por lo tanto, el t\u00e9rmino \u201cfieles\u201d es opuesto a catec\u00fameno; por tal raz\u00f3n no se halla en los escritos de los primeros Padres que florecieron antes de la organizaci\u00f3n del catecumenado.  No se halla en San Justino, ni en San Ireneo de Lyons; Tertuliano, sin embargo, utiliza el t\u00e9rmino y le reprocha a los herejes por eliminar toda distinci\u00f3n ente catec\u00famenos y fieles: quis catechumenus, quis fidelis incertum est (De praeser., c. XLI; P.L., II, 56).  De ah\u00ed en adelante, en los escritos patr\u00edsticos y c\u00e1nones de los concilios encontramos con bastante frecuencia la ant\u00edtesis de catec\u00famenos y cristianos bautizados, cristianos y fieles.  As\u00ed San Agust\u00edn (Tract. in Joannem, XLIV, 2; P.L., XXXV, 1714): \u00abPreg\u00fantele a un hombre: \u00bferes cristiano?  Si es un pagano o un jud\u00edo te responder\u00e1: No soy cristiano.  Pero si te dice \u201cSoy cristiano\u201d, preg\u00fantele de nuevo: \u00bferes catec\u00fameno?, \u00bfo uno de los fieles?\u201d  Similarmente el Concilio de Elvira considera el caso de un \u201cfiel\u201d que bautiza a un catec\u00fameno en caso de necesidad (can.  XXXVIII); de nuevo, de paganos enfermos que piden a los catec\u00famenos la imposici\u00f3n de manos, y as\u00ed se convierten en cristianos (can. XXXIX); de un cristiano participando en un sacrificio id\u00f3latra, y de nuevo por uno de los fieles (can. LIX); de la traici\u00f3n al magistrado pagano (\u201cdelatio\u201d), al cual se atribuye una diferencia en culpabilidad si el crimen fue perpetrado por un catec\u00fameno o por uno de los fieles (can. LXXIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo \u201cfidelis\u201d fue a menudo cincelado en epitafios en el per\u00edodo cristiano primitivo, a veces en oposici\u00f3n al t\u00edtulo de catec\u00fameno.  As\u00ed, en Florencia, un amo (\u201cpatronus\u201d) dedica a su siervo catec\u00fameno (\u201calumna\u201d) la siguiente inscripci\u00f3n:  \u00abSozomeneti Alumnae audienti patronus fidelis\u00bb, es decir, \u00absu amor, uno de los fieles, a Sozomenes, su siervo y oyente\u201d, por cuyo t\u00e9rmino \u00e9l denota uno de los bien conocidos grados del catecumenado (Martigny, Dict. des antiq. chre\u00e9t., Par\u00eds, 1877).  Incluso hoy d\u00eda el rito bautismal provee para una petici\u00f3n voluntaria de parte de un \u201cinfidelis\u201d, es decir, un no cristiano (vea infieles); existen vestigios venerables del \u201cscrutinium\u201d primitivo o examen preliminar, los garantizadores (\u201csponsores\u201d) o padrinos y madrinas, los ritos del catecumenado, la comunicaci\u00f3n del Credo (\u201ctraditio symboli\u201d) y el Padre Nuestro, la renuncia a Satan\u00e1s y al mal, la adhesi\u00f3n a Jesucristo, y la triple profesi\u00f3n de fe.   Al candidato al bautismo se le pregunta todav\u00eda a la entrada de la pila bautismal:  \u201c\u00bfQuieres ser bautizado?\u201d  Por lo tanto, era voluntario y lo es todav\u00eda que uno entrara al rango de los fieles a trav\u00e9s del rito de iniciaci\u00f3n principal del bautismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bastante naturalmente, incluso en la antig\u00fcedad cristiana, se llamaba la atenci\u00f3n a las ceremonias an\u00e1logas de la circuncisi\u00f3n (el signo, sino el rito, de la admisi\u00f3n de pros\u00e9litos a la profesi\u00f3n del juda\u00edsmo) y del ba\u00f1o de sangre del \u201ctaurobolium\u201d, por el cual se iniciaba a los fieles de Mitra (Cumont, Les Myste\u00e9res de Mithra, Par\u00eds, 1902).  Las obligaciones de los fieles cristianos se indicaban por los ritos preparatorios de su recepci\u00f3n y por su bautismo real.  \u00c9l comienza preguntando por la fe (en Jesucristo) y, a trav\u00e9s de esa fe, por la vida eterna.  Luego se le entrega el Credo, y \u00e9l lo regresa (\u201credditio symboli\u201d), es decir, lo repite en voz alta.  En la fuente bautismal recita solemnemente la profesi\u00f3n de fe.  Por todo esto es claro que su primer deber es creer (vea fe).  Su segundo deber es regular su vida o conducta con su nueva fe cristiana, es decir, renunciando a Satan\u00e1s y al mal, debe evitar todo pecado.  \u201cAct\u00faa de tal modo\u201d, se le dice, \u201cque de aqu\u00ed en adelante seas el templo de Dios.\u201d  San Gregorio I dice (Hom. in Evang. XXIX, 3; P.L., LXXVI, 1215): \u00abS\u00f3lo entonces somos verdaderamente los fieles cuando con nuestros actos realizamos las promesas hechas con nuestros labios.  El d\u00eda de nuestro bautismo prometimos, ciertamente, renunciar a todas las obras y a todas las pompas del antiguo enemigo.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, puesto que los fieles han buscado voluntariamente la membres\u00eda en la sociedad cristiana, est\u00e1n obligados a someterse a su autoridad y a obedecer a sus gobernantes.  En cuanto a los derechos de los fieles, consisten principalmente en la completa participaci\u00f3n en todos los misterios cristianos, en la medida en que uno no se hace indigno de ellos.  As\u00ed el fiel cristiano tiene derecho a tomar parte en el Santo Sacrificio, a permanecer en la asamblea luego que el di\u00e1cono ha enviado a los catec\u00famenos, a ofrecer con el sacerdote el \u201corate fidelium\u201d u oraci\u00f3n de los fieles, a recibir all\u00ed el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y a recibir los otros ritos y Sacramentos.  Debe tambi\u00e9n aspirar al m\u00e1s alto rango en el clero.  En una palabra, \u00e9l es un miembro completo de la sociedad cristiana, y como tal, regularmente hablando, en perpetuidad.  Si por raz\u00f3n de sus propias fechor\u00edas merece ser expulsado de dicha sociedad, el arrepentimiento y el rito penitencial reparatorio, un segundo bautismo, por as\u00ed decirlo, le permite regresar.  Finalmente, si \u00e9l persiste en el cumplimiento de sus promesas bautismales, obtendr\u00e1 la vida eterna, es decir, su petici\u00f3n original al momento del bautismo.  Vea bautismo, catec\u00fameno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Boudinhon, Auguste. \u00abThe Faithful.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. 11 Oct. 2009<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05769a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[262] En general fidelidad es la virtud de la adhesi\u00f3n y de la permanencia a una persona o a una creencia. En casi todas las religiones se habla de los \u00abfieles\u00bb en cuanto a los creyentes que se mantienen \u00abfirmes\u00bb en la fe recibida. 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