{"id":11002,"date":"2016-02-05T07:44:59","date_gmt":"2016-02-05T12:44:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/futuro\/"},"modified":"2016-02-05T07:44:59","modified_gmt":"2016-02-05T12:44:59","slug":"futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/futuro\/","title":{"rendered":"FUTURO"},"content":{"rendered":"<p>[119]<\/p>\n<p>      Hecho, estado o situaci\u00f3n que acontecer\u00e1 en el tiempo. En lo que respecta a la vida de los hombres, es algo que les inquieta por lo que tiene de riesgo, de amenaza o de posible dificultad. El hombre inteligente piensa en el futuro. Pero es m\u00e1s inteligente si prefiere el presente.<\/p>\n<p>    El Evangelio da un criterio claro sobre la previsi\u00f3n del futuro, cuando pone en boca de Jes\u00fas palabras de paz: \u00abNo and\u00e9is preocupados por lo que comer\u00e9is o beber\u00e9is y lo que vestir\u00e9is. \u00bfNo vale m\u00e1s la vida que el alimento y m\u00e1s el cuerpo que el vestido? Fijaos en las aves del cielo, que ni siembran ni siegan ni recogen en graneros, y sin embargo el Padre celestial las alimenta \u00bfNo val\u00e9is mucho m\u00e1s que ellas?\u00bb (Mt. 6.25-27)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> eterno retomo, mesianismo, resurrecci\u00f3n, tiempo). La Biblia supone, de principio a fin, que el hombre es un ser que se halla abierto hacia un futuro, que no se entiende como algo externo (como un tiempo objetivo y distinto que vendr\u00e1 tras este tiempo), sino como expresi\u00f3n de la creatividad de Dios (que desborda los l\u00ed\u00admites actuales del mundo) y de la esperanza del hombre, definido de manera esencial por su apertura al futuro. En un sentido, el futuro del hombre se identifica con Dios (Reino* de Dios), pero en otro ha de entenderse como plenitud mesi\u00e1nica* de la misma humanidad. Para los cristianos, ese futuro, que Jes\u00fas anuncia como Reino* de Dios, ha comenzado ya con su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. En su dimensi\u00f3n individual y social el hombre es aquel ser que por su saber y querer se anticipa siempre a s\u00ed\u00ad mismo, que se constituye proyectando un f. y proyectando su realidad hacia el f. Pero ese proyectar no se basa en una imagen terminada, sino que va componiendo elementos particulares y distintos, espacial y temporalmente limitados, para dar forma al f., de tal modo que este f. esbozado, como finito, se halla siempre ante la posibilidad de un vac\u00ed\u00ado. Pero semejante esbozo implica a la vez la expectaci\u00f3n de la plenitud que da unidad a esa multiplicidad y al vac\u00ed\u00ado que la envuelve. Por tanto, el f. no s\u00f3lo ha de entenderse desde una esperanza que supera las propias representaciones. El f. se relaciona, pues, con los temas: ->libertad, -> historia e historicidad, &#8211;> esperanza, &#8211;> progreso, -> sentido, fin del &#8211;> hombre. El f. adquiere una significaci\u00f3n peculiar en una filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada en que el hombre, la sociedad y el mundo ya no son interpretados desde una permanente y est\u00e1tica ->esencia metaf\u00ed\u00adsica, sino que todos los hechos son concebidos como encargos y toda realidad es entendida desde lo que ha de venir.<\/p>\n<p>2. Por esto el concepto de f. no puede desarrollarse desde una concepci\u00f3n donde se entienda que algo es previsible y ha de venir porque el hombre mismo lo planea y prepara sus presupuestos, por m\u00e1s que tal f. est\u00e9 amenazado por incertidumbres de diversa \u00ed\u00adndole (pues eso ser\u00ed\u00ada el concepto de un f. que pertenece inmediatamente al presente). Pero el concepto de f. tampoco puede entenderse desde la idea de evoluci\u00f3n, puesto que entonces el f. no ser\u00ed\u00ada otra cosa que un estadio previsible a base de la estructura de lo que ya existe materialmente. Estas dos maneras de reducci\u00f3n del f. al esp\u00ed\u00adritu que planea y calcula, o bien a la materia (naturaleza), pueden estar mutuamente unidas. Y de hecho, bajo esa uni\u00f3n, en la que cada una de ellas se intensifica por influjo de la otra, constituyen la forma de la &#8211;> t\u00e9cnica actual.<\/p>\n<p>Pero el concepto de f. o \u00abpor-venir\u00bb (zaKunft), que en la historia del pensamiento occidental ha sido descubierto con sus diversos derivados por influjo de la experiencia hist\u00f3rica en el juda\u00ed\u00adsmo y el cristianismo, no significa precisamente aquello hacia lo que nos encaminamos por la t\u00e9cnica o la evoluci\u00f3n, sino aquello que desde s\u00ed\u00ad mismo viene hacia nosotros bajo formas imprevisibles. El f. es lo que envuelve toda planificaci\u00f3n y evoluci\u00f3n, haci\u00e9ndolas posibles y descubriendo a la vez su car\u00e1cter problem\u00e1tico y transitorio. Es incomprensible y no se puede disponer de \u00e9l; no depende del hombre, sino que \u00e9l precisamente le da su poder\u00ed\u00ado. Por m\u00e1s que esta acci\u00f3n del f. se actualice en lo que el hombre esboza y experimenta como su f., aqu\u00e9l lo tiene siempre ante s\u00ed\u00ad, incluso cuando lo reprime u olvida.<\/p>\n<p>Pero el f. nunca viene sin conexi\u00f3n alguna con el presente y el pasado; \u00e9l es siempre futuro que procede de lo anterior, es f. del presente y del pasado. Pues todo presente emite ser pasado, y as\u00ed\u00ad pone en marcha la futurici\u00f3n de lo que fue. y este pasado fundamenta lo que har\u00e1 el f. y lo determinar\u00e1 (-> tradici\u00f3n), pues se presenta como fundamento de la libertad, como un fundamento sobre el cual \u00e9sta no dispone totalmente y que ella, por no estar jam\u00e1s totalmente realizada, nunca esclarece plenamente. Lo que el presente emite desde s\u00ed\u00ad, vuelve como f., determina y supera, como poder hist\u00f3rico, la futurici\u00f3n del presente. Sin embargo, esa fundamentaci\u00f3n no ser\u00ed\u00ada posible si el presente no estuviera siempre abierto a lo que a\u00fan est\u00e1 por venir. Pues sin este f. no habr\u00ed\u00ada ning\u00fan pasado, no s\u00f3lo en el sentido anal\u00ed\u00adtico de que s\u00f3lo puede haber un ayer desde un hoy, que es o era su f., sino en el sentido expl\u00ed\u00adcito de que el ayer se har\u00ed\u00ada absurdo, y con ello perder\u00ed\u00ada su \u00abrealidad\u00bb, si el hoy no tuviera un ma\u00f1ana. Presente y pasado brotan del espacio de lo venidero. As\u00ed\u00ad toda existencia en la dimensi\u00f3n individual y la social est\u00e1 determinada por la llegada de lo venidero. A la ambivalencia del pasado como ausencia y presencia corresponden seg\u00fan esto los modos del f.: f. que llega y f. por venir. Por m\u00e1s que la libertad transforme y decida previamente el futuro en el presente, sin embargo, en igual medida el f. lleva la libertad hacia s\u00ed\u00ad misma y la pone en movimiento. Para el individuo lo f. por antonomasia es el fin, la -> muerte, y, por cierto, de tal manera que individualmente jam\u00e1s se llega a un haber sido del fin. Pero en cuanto el final por antonomasia recapitula en s\u00ed\u00ad el fin de todos los presentes, ese final determina todo presente.<\/p>\n<p>El futuro ha de recibirse en la unidad, sustra\u00ed\u00adda a nuestra disposici\u00f3n, de sus dos momentos: lo que llega y lo que est\u00e1 por venir. Debe recibirse por tanto con esperanza y apertura. En la recepci\u00f3n del pasado como determinaci\u00f3n del futuro se fundamenta una relaci\u00f3n positiva con aqu\u00e9l; y solamente en la apropiaci\u00f3n actualizadora se hace posible una relaci\u00f3n aut\u00e9nticamente cr\u00ed\u00adtica con el pasado, la cual implica la posibilidad leg\u00ed\u00adtima de una transici\u00f3n hist\u00f3rica, individual y socialmente, en el ->arrepentimiento y la -> revoluci\u00f3n, que asumen el pasado distanci\u00e1ndose de \u00e9l. All\u00ed\u00ad donde se niega la dimensi\u00f3n pret\u00e9rita del f., la relaci\u00f3n con \u00e9ste se convierte en utop\u00ed\u00ada y revoluci\u00f3n absoluta; aqu\u00ed\u00ad el presente no ser\u00ed\u00ada otra cosa que el mero andamio del f. En cambio, la represi\u00f3n miedosa de un porvenir que no est\u00e1 en nuestras manos, desemboca en un conservadurismo y un mal tradicionalismo, donde el pasado es considerado como fundamento adecuado del futuro.<\/p>\n<p>3. Puesto que el cristianismo entiende al hombre, la sociedad y el mundo bajo la perspectiva de la historia de la -+ salvaci\u00f3n, desde sus comienzos no ha defendido ni defiende ninguna esencia est\u00e1tica del hombre, de la sociedad y del mundo. M\u00e1s bien anuncia &#8211; e introduce en &#8211; una historia que no fluye hacia el vac\u00ed\u00ado, sino que se mueve hacia un f. que por s\u00ed\u00ad mismo se le ha prometido como consumaci\u00f3n de la historia, de modo que \u00e9sta se realiza hacia ese f. De ah\u00ed\u00ad que el mensaje del cristianismo s\u00f3lo se entienda desde su doctrina sobre el f. Su interpretaci\u00f3n del pasado se produce en y por medio del descubrimiento progresivo del f. que se acerca; el sentido y la importancia del presente est\u00e1n fundados para el cristianismo en la apertura esperanzada al acercamiento del f. absoluto que se entrega a s\u00ed\u00ad mismo. A partir de aqu\u00ed\u00ad la esencia del hombre puede definirse &#8211; cristianamente &#8211; como la posibilidad de alcanzar este futuro que se ha prometido definitivamente en el Pneuma y en la encarnaci\u00f3n, es decir, de alcanzar un estado que ya no se hallar\u00e1 abarcado por un f. mayor que a\u00fan est\u00e9 por venir, y consecuentemente ya no se ver\u00e1 expuesto al reino de lo relativo. Esta din\u00e1mica hacia el venidero f. absoluto ciertamente tiene su fundamento, medida y principio detr\u00e1s de s\u00ed\u00ad, principio que permite conocer el horizonte de lo posible: la ley del principio. Pero, como el fundamento \u00faltimo de la plenitud absoluta de la libertad y su fin postrero es Dios mismo, en cuanto \u00e9l se da como fin; toda comprensi\u00f3n del -> hombre, de la -> sociedad y del &#8211;>mundo s\u00f3lo es adecuada a la realidad en cuanto se desarrolla a partir del f., que por primera vez descubre plenamente el principio.<\/p>\n<p>4. El cristianismo como religi\u00f3n y doctrina sobre el f. absoluto no conoce utop\u00ed\u00adas intrahist\u00f3ricas acerca del porvenir. Proclama el car\u00e1cter de decisi\u00f3n de la vida del individuo de cara a la salvaci\u00f3n; y con relaci\u00f3n a la humanidad conoce un final de la historia (v\u00e9ase a este respecto: &#8211;+ escatolog\u00ed\u00ada, -+ nov\u00ed\u00adsimos). Pero rechaza como ideolog\u00ed\u00ada ut\u00f3pica toda concepci\u00f3n que tenga por absoluto un f. planeado por el hombre, el cual haya de construirse con los medios de aquel mundo sobre el que \u00e9l puede disponer, un futuro detr\u00e1s del cual nada haya y nada se deba esperar. Con relaci\u00f3n a la historia intramundana de la humanidad o de la sociedad, no propone ning\u00fan ideal sobre el f., sino que encomienda al hombre la planificaci\u00f3n justa del mismo, e incluso le impone expl\u00ed\u00adcitamente la obligaci\u00f3n de hacerlo (Vaticano ii, Gaudium et spes, n.<> 5; enc. Populorum progressio).<\/p>\n<p>\u00abCuando, evitando el peligro de utop\u00ed\u00ada e ideolog\u00ed\u00ada, deja de atribuirse un car\u00e1cter absoluto al f. intramundano, el cristianismo no s\u00f3lo no es neutral frente a cualquier planificaci\u00f3n de un razonable f. terreno, sino que adopta una actitud positiva en este punto. Pues la construcci\u00f3n racional y activamente planificada del f., la mayor liberaci\u00f3n posible de los hombres de su dominaci\u00f3n por la naturaleza y la progresiva socializaci\u00f3n de la humanidad hasta alcanzar el m\u00e1ximo espacio posible de libertad para cada uno, seg\u00fan el cristianismo son tareas inherentes a la esencia humana querida por Dios, esencia a la que el hombre est\u00e1 obligado y en la que \u00e9l realiza su cometido propiamente religioso, a saber, la apertura creyente y esperanzada de la libertad al futuro absoluto\u00bb (K. RAHNER, Marxistische Utopie und christliche Zukunft des Menschen, 83; v\u00e9ase adem\u00e1s teolog\u00ed\u00ada -> pol\u00ed\u00adtica, -> teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica).<\/p>\n<p>5. Frente a los intentos actuales que, para complementar las representaciones tradicionales de la \u00abtranscendencia\u00bb (la categor\u00ed\u00ada del \u00abarriba\u00bb) o bien con prop\u00f3sito de oponerse a ellas, introducen el \u00abfuturo\u00bb como nuevo y decisivo \u00abparadigma\u00bb; por un lado, hay que conceder que la cr\u00ed\u00adtica a los modelos cl\u00e1sicos es justificada, y, por otro lado, se deben resaltar los l\u00ed\u00admites de los nuevos modelos de representaci\u00f3n (cf. &#8211;> misterio, &#8211;> transcendencia iv). Quedando intacto el reconocimiento de la primac\u00ed\u00ada que en principio tiene la dimensi\u00f3n del f. (Heidegger, Bloch, Moltmann, Metz, cada uno con distinta articulaci\u00f3n), hay que acentuar la diversidad, la disparidad mayor que toda semejanza (discontinuidad en la continuidad) del \u00abfuturo absoluto\u00bb, del Dios que hace donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, respecto de todo futuro humano y mundano, del mismo modo que la tradici\u00f3n ha acentuado la distinci\u00f3n entre nuestro presente y el nunc stans de Dios (lo cual significa a su vez que no ha entendido la eternidad y la transcendencia solamente en forma \u00abespacial\u00bb a partir de la presencia). Pero una vez vista esta cuesti\u00f3n de principio, no hay duda de que \u00abfuturo\u00bb es efectivamente la palabra adecuada para designar la experiencia de Dios en el AT, la experiencia \u00abdel poder de un Dios que, hall\u00e1ndose en medio de la historia, es transcendente a ella\u00bb (J. Moltmann).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. de los artic. citados en el texto. &#8211; M. Heidegger, El ser y el tiempo (F de CE M\u00e9x 21962); E. Block, Das Prinzip Hoffnung, 2 vols. (F 1959); idem, Zur Ontologie des NochNicht-Seins (F 1961); J. Moltmann, Theologie der Hoffnung (1964, Mn 31965); G. Sauter, Zukunft und Verheiliung (Z 1965) (bibl.); S. Unseld (dir.), Ernst Bloch zu ehren (F 1965) (cf. Sobre todo las colaboraciones de W. Pannenberg, J. B. Metz, J. Moltmann); E. Kellner (dir.), Christentum und Marxismus &#8211; Heute (Gespr#che der Paulusgesellschaft) (W &#8211; F &#8211; Z 1966); H. Kimmerle, Die Zukunftsbedeutung der Hoffnung (Bo 1966); Rahner VI 76-86 (Utop\u00ed\u00ada marxista y futuro cristiano del hombre); H. Fries, Spero ut intelligam. Bemerkungen zu einer Theologie der Hoffnung: Wahrheit und Verk\u00fcndigung (homenaje a M. Schmaus) (Pa 1967) 353-375; W. Pannenberg, Grundfragen systematischer Theologie (Ga 1967); W.-D., Marsch (dir.), Diskussion \u00fcber die \u00abTheologie der Hoffnung\u00bb (Mn 1967); J. B. Metz, Zur Theologie der Welt (Mz-Mn 1968); J. Moltmann, Perspektiven der Theologie (Mn &#8211; Mz 1968); idem, Die Zukunft als nenes Paradigma der Transzendenz: Internationale Dialog Zeitschrift 2 (W &#8211; Fr &#8211; Bas 1969) 2-13.<\/p>\n<p>Adolf Darlap<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[119] Hecho, estado o situaci\u00f3n que acontecer\u00e1 en el tiempo. En lo que respecta a la vida de los hombres, es algo que les inquieta por lo que tiene de riesgo, de amenaza o de posible dificultad. El hombre inteligente piensa en el futuro. Pero es m\u00e1s inteligente si prefiere el presente. El Evangelio da &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/futuro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFUTURO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11002","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11002"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11002\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}