{"id":11009,"date":"2016-02-05T07:45:13","date_gmt":"2016-02-05T12:45:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupales-lenguajes\/"},"modified":"2016-02-05T07:45:13","modified_gmt":"2016-02-05T12:45:13","slug":"grupales-lenguajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupales-lenguajes\/","title":{"rendered":"GRUPALES. LENGUAJES"},"content":{"rendered":"<p>[556]<\/p>\n<p>     Tal vez sean los lenguajes grupales los que m\u00e1s deben cultivar quienes se dedica a animar a un grupo de catequesis. As\u00ed\u00ad como la relaci\u00f3n interpersonal es importante para lograr una buena formaci\u00f3n de la fe, la capacidad de animaci\u00f3n de un grupo es decisiva para la instrucci\u00f3n religiosa de los catequizandos,  punto de partida para una buena educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>    El catequista debe recordar con frecuencia algunos principios interesantes: &#8211; El grupo es formativo por s\u00ed\u00ad mismo, gracias a las relaciones que estimula y a las ayudas espont\u00e1neas que proporciona a los miembros. En el grupo el hombre se descubre, se sensibiliza y se enriquece de manera natural y agradable.<\/p>\n<p> &#8211; El hombre no est\u00e1 hecho para la soledad sino para la convivencia. Este principio es valido en general, pero decisivo en los aspectos religiosos.<\/p>\n<p> &#8211; El catequizando tiene ya diversas experiencias de grupo: familia, amigos, colegio, barrio, equipo deportivo&#8230; El grupo de catequesis es especial en cuanto aporta una nueva dimensi\u00f3n a la persona.<\/p>\n<p>    Cuando el grupo cumple con su funci\u00f3n de ser espacio vital para la expresi\u00f3n personal, resulta una de las fuerzas m\u00e1s decisivas para la configuraci\u00f3n de la personalidad en lo humano. Y tambi\u00e9n es imprescindible para la formaci\u00f3n de la religiosidad, de las expresiones espirituales, sobre todo de la fe personal.<\/p>\n<p>    Por ese motivo el catequista tiene que cuidar con especial inter\u00e9s y esmero la din\u00e1mica que emplea para hacer eficaz la vida de su grupo y orientar la educaci\u00f3n de la fe en los catequizandos.<br \/>\n  Cada grupo, como cada persona, es diferente<br \/>\n No es posible al cristiano madurar en su fe de manera aislada, sino que necesita conseguirlo con normalidad en medio de sus oportunidades de convivencia. En el seno de un grupo humano, de un conjunto de personas, es como se busca, se encuentra, se vive, se comparte, se celebra la fe.<\/p>\n<p>   1.  Proceso del grupo<br \/>\n    No siempre es posible hacer grupos perfectos. Cierto realismo exige que los grupos sean, como las personas, reales, din\u00e1micos, flexibles, vivos. Para llevar bien un grupo, hay que estar a igual distancia de la tolerancia y del perfeccionismo. Sin realismo, el grupo puede transformarse en una plataforma de tensiones. Con sentido pr\u00e1ctico, y sobre todo con juicio abierto, el grupo es una oportunidad irremplazable de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El catequista debe hablar con el grupo como si se tratara de un ser vivo, no simplemente de un equipo de trabajo. El grupo, como las personas, vive, siente, piensa, espera, sufre, crece, enferma, muere&#8230; Hay que mirarle con amor, respeto, inter\u00e9s, cercan\u00ed\u00ada, serenidad. Y hay que acompa\u00f1arle en su camino.<\/p>\n<p>     Las etapas del grupo deben ir diciendo al catequista c\u00f3mo debe hablar. Los lenguajes grupales del catequista deben adaptarse a cada momento del proceso.<\/p>\n<p>    1.1. El grupo nace.<\/p>\n<p>    Conviene que su nacimiento resulte sano y agradable. Se agrupan los miembros, se descubren, establecen v\u00ed\u00adnculos de simpat\u00ed\u00ada y de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se precisan buenas t\u00e9cnicas de convocatoria, formas interesantes y atractivas de reclamo.<\/p>\n<p>    El catequista contribuye al alumbramiento ilusionado del grupo cuando invita, ofrece, reclama, aconseja y, sobre todo, desarrolla la esperanza. As\u00ed\u00ad acontece en el nacimiento de todo ser vivo.<\/p>\n<p>    1.2. El grupo crece.<\/p>\n<p>    Se desarrolla, va tomando consistencia, adquiere personalidad. Los primeros planes ingenuos y ut\u00f3picos se transforman en proyectos realistas y adaptados.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo se consigue esto poco a poco. El catequista acompa\u00f1a, sugiere ejercicios de integraci\u00f3n y de colaboraci\u00f3n, conformes con la edad y situaci\u00f3n de los miembros.<\/p>\n<p>    1.3. El grupo madura.<\/p>\n<p>    Con el tiempo, el grupo madura en lo esencial. Los ritmos var\u00ed\u00adan con cada uno. Pero normalmente se llega a cierta solidez, la cual se muestra en la compenetraci\u00f3n de los miembros, en las obras que se realizan de forma compartida, en el esp\u00ed\u00adritu que los anima.<\/p>\n<p>    Lo interesante de la madurez del grupo es la convivencia de los individuos, distintos pero compenetrados, cercanos pero diferentes, aut\u00f3nomos pero solidarios.<\/p>\n<p>   1.4. Entra acaso en crisis<br \/>\n    El grupo puede entrar en estadios de alteraci\u00f3n, de tensi\u00f3n. Es como la enfermedad que llega a veces: que puede ser fuerte y peligrosa o puede resultar \u00abresfriado\u00bb pasajero que pronto se supera y olvida.<\/p>\n<p>    Si el grupo es sano y fuerte, las crisis se superan con facilidad. Si es fr\u00e1gil, las tensiones se mantienen e impiden el aprovechamiento.<\/p>\n<p>    Incluso puede quedar herido de muerte y desahuciado. El catequista prev\u00e9 las enfermedades, asume sus consecuencias, en lo posible trata de remediarlas a tiempo.<\/p>\n<p>    1.5. El grupo muere.<\/p>\n<p>    El grupo tiene que terminar alguna vez o morir. Un grupo no es eterno y muchas veces el catequista debe prever la  terminaci\u00f3n del grupo, por ejemplo contribuyendo a que queden recuerdos bonitos, gratificantes, agradables.<\/p>\n<p>    Al igual que con las personas, es preferible que el grupo muera de desgaste natural del tiempo que de trauma imprevisto.<\/p>\n<p>   1.6. Los lenguajes   El catequista debe aprender a hablar con el grupo en conformidad con el momento evolutivo por el que atraviesa.<\/p>\n<p>    + El lenguaje del momento inicial debe ser afectuoso, alentador, comprometedor. Se fija en los m\u00e1s retra\u00ed\u00addos, vacilantes y t\u00ed\u00admidos y los alienta. Ayuda a todos a situarse y ambientarse en relaci\u00f3n a los dem\u00e1s. Sus palabras frecuentes son  de animaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   +  A medida que el grupo crece, se le trata con m\u00e1s exigencia, pero haciendo agradable la relaci\u00f3n, abierta la comunicaci\u00f3n, permanente la confianza. El catequista desarrolla actitudes de acogida y suscita simpat\u00ed\u00ada en los presentes. Pero no olvida que el grupo tiene unos objetivos y que deben ser cumplidos. El grado de exigencia depende del nivel de los objetivos y de la capacidad de respuesta del os miembros.<\/p>\n<p>   + La maduraci\u00f3n no es s\u00f3lo instrucci\u00f3n. Es ante todo responsabilidad, autonom\u00ed\u00ada, libertad, conciencia y fortaleza. Se supone que el catequista se siente m\u00e1s responsable que todos los catequizandos para conseguir resultados de educaci\u00f3n de la fe y de formaci\u00f3n de la conciencia; por eso prepara, reflexiona, pregunta, observa, ayuda, abre pistas, ofrece apoyo.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n reza por sus catequizandos y ellos le sienten cercanos e interesados por las tareas que, entre todos, se lleva entre manos.<\/p>\n<p>   + En el caso de que surjan dificultades, el catequista no las incrementa con agresividad o suspicacia, sino que suaviza, acoge, dialoga, invita a la reconciliaci\u00f3n. Hay catequistas que tienen especial don para suavizar tensiones y hay que tender a imitarlos.<\/p>\n<p>    En todo caso, el catequista es suave, comprensivo, acogedor. No se alarma ni \u00e9l mismo se desanima, pues sabe que pase lo que pase siempre sale triunfando el bien cuando se act\u00faa con nobleza y desinter\u00e9s.<\/p>\n<p>   + Cuando llega el momento de la separaci\u00f3n o superaci\u00f3n del grupo, de la muerte, el animador evita el sentimentalismo excesivo; no olvida que es negativa la dureza excesiva, la frialdad, el resentimiento. Por eso no se habla de crisis, de enfado, de ruptura.<\/p>\n<p>    Y el catequista hace lo posible para que quede buen recuerdo en los catequizandos por los bienes conseguidos. M\u00e1s o menos se lucha para que los recuerdos positivos sigan siendo un lenguaje positvo en las conciencias.<\/p>\n<p>   2. Entender el grupo.<\/p>\n<p>    Los catequistas, como animadores de grupos, deben desarrollar actitudes y lenguajes grupales en conformidad con los catequizandos y seg\u00fan los objetivos y los programas formativos que siguen.<\/p>\n<p>   2.1. Las preguntas convenientes<br \/>\n    Se deben preguntar cosas como \u00e9stas que son decisivas para animar:<br \/>\n   &#8211; Qu\u00e9 es un grupo de catequesis y c\u00f3mo funciona el m\u00ed\u00ado para que cumpla con los objetivos asumidos?<br \/>\n   &#8211; En qu\u00e9 momento se halla de sus proceso vital y c\u00f3mo puedo actuar para que haya buenos resultados?<br \/>\n   &#8211; \u00bfQu\u00e9 proceso ha seguido hasta ahora y qu\u00e9 puedo hacer para mejorar el ritmo, el compromiso y la eficacia?<br \/>\n   &#8211; \u00bfQu\u00e9 supone el grupo concreto que animo en la catequesis y cu\u00e1les son sus posibilidades, para no exigir ni m\u00e1s ni menos de lo que se puede pedir?<br \/>\n   &#8211; \u00bfC\u00f3mo animar mejor el grupo y tratar a cada uno seg\u00fan su personalidad, sus circunstancias y sus recursos?<br \/>\n   &#8211; \u00bfQu\u00e9 riesgos o alteraciones se pueden producir y c\u00f3mo prevenirlas?<br \/>\n    2.1. Respuestas y actuaciones<br \/>\n    Responder a estas demandas acertadamente es condici\u00f3n para obrar bien. Puede parecer una formulaci\u00f3n artificial y rutinaria. Pero es decisivo no moverse fuera de la realidad.<\/p>\n<p>    En el fondo es lo que nos preguntamos cuando tratamos con cualquier persona a la que pretendemos ayudar. Adem\u00e1s de la empat\u00ed\u00ada respecto a ella, est\u00e1 el conocimiento y la adaptaci\u00f3n, no s\u00f3lo de las personas sino del grupo resultante de esas personas.<\/p>\n<p>    El peligro de todo educador es la unificaci\u00f3n de procedimiento en aras del orden o la uniformidad de exigencias en beneficio de los resultados.<\/p>\n<p>    Pero cuando se trata con personas libres, diferentes, activas, y en temas tales como los religiosos, en el orden de la informaci\u00f3n y en el terreno de la voluntad, los comportamientos educativos deben ser muy bien estudiados y puestos en funcionamiento.<\/p>\n<p>    3. El grupo de catequesis<br \/>\n    El grupo de catequesis no es un simple equipo de trabajo, no es una clase sin m\u00e1s, no es una convivencia cristiana, no es un conglomerado o una suma de individuos, ni tampoco es una verdadera comunidad, aunque muchas veces se le aplique el t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>     Es una realidad nueva y original que se tiene que aglutinar. Es un peque\u00f1o conjunto de personas que puede evolucionar a comunidad. Adem\u00e1s, por lo general, est\u00e1 compuesto de ni\u00f1os y j\u00f3venes con todo lo que su inmadurez humana y espiritual implica<br \/>\n    Como tal tiene que verlo el catequista.<\/p>\n<p>    3.1. En lo humano<br \/>\n    Est\u00e1 formado por pluralidad de personas y no todos pueden ser tratados de la misma forma. Cada miembro tiene su propia historia, sus condicionamientos, sus limitaciones&#8230; Existen relaciones mutuas entre los participantes. La interrelaci\u00f3n permite que se suscite confianza, clima de di\u00e1logo, din\u00e1mica de encuentro y cohesi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Participan en una finalidad compartida y aceptada por todos. El objetivo motiva al grupo y es fuente de  creatividad. Y realizan una tarea com\u00fan de formaci\u00f3n, que es su raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>    Los miembros se compenetran entre s\u00ed\u00ad. Cada uno aporta su riqueza, lo que es y lo que tiene. Los miembros van configurando una historia com\u00fan. Es la historia del grupo, que s\u00f3lo ellos pueden comprender bien. Es la que permite dialogar con otros grupos, compartir y contrastar la vida con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>  3.2. En lo religioso.<\/p>\n<p>     El grupo de catequesis es un reflejo de la Iglesia, comunidad de creyentes que aman a Cristo y viven de su esp\u00ed\u00adritu sobrenatural.<\/p>\n<p>     En la medida de lo posible, tambi\u00e9n tiene que cultivar las virtudes cristianas: la comprensi\u00f3n y el amor, el sentido de respeto y la solidaridad, el amor a la justicia, la valoraci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>     El grupo de catequesis llega a la madurez cuando se siente due\u00f1o de s\u00ed\u00ad, cuando tiene conciencia de que es vivo, cuando genera su propio dinamismo de crecimiento.<\/p>\n<p>     Se dan en el grupo formas de desarrollo humano; pero su riqueza est\u00e1 en los valores espirituales que se cultivan, se comparten y se promueven. Las personas se sienten acogidas y libres, porque se saben estimadas y mutuamente respetadas.  El grupo de catequesis nace para educar la fe de los miembros que lo componen y esto supone, instrucci\u00f3n, participaci\u00f3n, colaboraci\u00f3n, experiencias y vitalidad.<\/p>\n<p>     3.3. En lo pedag\u00f3gico<\/p>\n<p>      El grupo debe tener claros los procedimientos y el catequista debe disponerlos para conseguir el desarrollo de los planes. Hay muchos tipos de grupos: de convivencia, de oraci\u00f3n, de apostolado social, de sensibilizaci\u00f3n misionera, etc. Cada uno tiene su funci\u00f3n y su din\u00e1mica.<\/p>\n<p>      El grupo de catequesis busca una ayuda a la educaci\u00f3n de la fe. Educaci\u00f3n supone instrucci\u00f3n, supone formaci\u00f3n y supone vida y compromiso. La originalidad de la catequesis y del grupo catequ\u00ed\u00adstico es que todo ello lo debe conseguir, no desde estructuras acad\u00e9micas ni desde formas m\u00e1s espirituales, sino desde las din\u00e1micas catequ\u00ed\u00adsticas que son a la vez aptas para instruir en la doctrina cristiana, v\u00e1lidas para formar la conciencia recta y capaz de promover la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>     4. Lenguajes grupales.<\/p>\n<p>    Son muchos y suponen la capacidad de conseguir compenetraci\u00f3n e intercambio espont\u00e1neo de relaciones. Reclaman dotes naturales para fomentar la actividad y participaci\u00f3n. Se adquieren, en gran medida, si se act\u00faa con flexibilidad y se adapta el dirigente a la edad, al nivel madurativo, a la frecuencia de encuentros, a los objetivos propuestos.<\/p>\n<p>     Entre las m\u00faltiples t\u00e9cnicas o recursos grupales, podemos citar algunos muy aprovechables en los grupos de catequesis:<\/p>\n<p>     4.1. En grupo peque\u00f1os.<\/p>\n<p>     Son peque\u00f1os los que tienen pocos miembros y se establecen relaciones de cercan\u00ed\u00ada entre los miembros con facilidad. Estos grupos se forman por 3, 4, 5 y hasta 7 \u00fa 8 miembros. El n\u00famero peque\u00f1o permite el v\u00ed\u00adnculo f\u00e1cil.<\/p>\n<p>   Se usan en estos grupos recursos que fomenten la cercan\u00ed\u00ada, el conocimiento mutuo, la proximidad incluso f\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>   Algunos nos dan idea de ello:<\/p>\n<p>   &#8211; El coloquio o conversaci\u00f3n dirigida a fines determinados previamente.<\/p>\n<p>   &#8211; La entrevista o cuestionario verbal, a veces preparado por escrito, en el que se debe tomar postura y responder con rapidez a las propuestas que se van formulando.<\/p>\n<p>   &#8211; El debate, que es una discusi\u00f3n con atenci\u00f3n preferente a las razones del otro, pero en el que se estimula la reflexi\u00f3n por el hecho contrastar las diversas opiniones.<\/p>\n<p>   &#8211; El trabajo en mosaico (pattern), en el que cada uno realiza una exposici\u00f3n con esfuerzo, con miras a conjuntar todo al final en una puesta en com\u00fan m\u00e1s o menos dirigida a un objetivo.<\/p>\n<p>   &#8211; Proceso investigador es la acci\u00f3n en que se formula una meta o plan repartido en todos.<\/p>\n<p>      4.2. En grupos medianos   Suelen tener de 9 a 20 miembros. En ellos se emplean recursos que tratan de superar el distanciamiento que impone el n\u00famero y hagan posible conseguir un objetivo com\u00fan.<\/p>\n<p>   Algunos de los mejores son:<\/p>\n<p>   &#8211; T\u00e9cnica del rumor es formular una posibilidad o dato \u00abque se dicen\u00bb y contrastar su veracidad o discutir los modos de responder con acciones eficaces de b\u00fasqueda, documentaci\u00f3n y contraste.<\/p>\n<p>   &#8211;  Phillips 6.6, o t\u00e9cnica de corrillos, es solicitar la aportaci\u00f3n de algunas ideas al grupo general. El mejor resultado es hacer grupos de 6 miembros para que digan 6 ideas en 6 minutos.<\/p>\n<p>   &#8211; La lluvia de ideas equivale a dejar cauce libre, una vez dispuesto el auditorio, para aportaciones espont\u00e1neas en torno a una cuesti\u00f3n viva, cercana, caliente y desafiante.<\/p>\n<p>   &#8211; El Debate, contraste o choque, lleva a combatir planteamientos irritantes, contraponiendo alternativas viables.<\/p>\n<p>   &#8211; El cuchicheo es preparar el ambiente con un sondeo de opiniones por parejas o vecinos de sala, en forma espont\u00e1nea o mediante cuestionario interpuesto.<\/p>\n<p>     4.3. En grupos grandes.<\/p>\n<p>     Son los que pasan de 20 miembros, lo cual imposibilita, tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s sea el grupo, el personalizar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Se emplean recursos conducentes a vencer el anonimato, la indiferencia o la pasividad.<\/p>\n<p>   &#8211; Charla o conferencia estimulada supone introducir alg\u00fan sistema de control (notas, grabaci\u00f3n, documento final).<\/p>\n<p>   &#8211; Panel equivale a exposici\u00f3n m\u00faltiple y contrastada, en la que el oyente ha de tomar postura ante diversas ofertas presentadas.<\/p>\n<p>   &#8211; Juego de papeles implica se\u00f1alar roles o respuestas preconcebidas y provocar argumentaci\u00f3n en favor o en contra de ellas entre los que presencian su exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Encuesta diagn\u00f3stica supone explorar r\u00e1pida y eficazmente la informaci\u00f3n inicial y la final. En los oyentes se suscitan las respuestas de forma personalizada y comprometedora.<\/p>\n<p>   &#8211; T\u00e9cnica del seminario y del simposium exige realizar aportaciones personales sobre un tema.<\/p>\n<p>     5. Animaci\u00f3n del grupo catequ\u00e9tico<\/p>\n<p>      Animar un grupo es avivar el dinamismo que tiene dentro: suscitar, transformar, fomentar actitudes positivas, poner en movimiento recursos, favorecer la participaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p>   5.1. Catequista animador<br \/>\n    El catequista, en cuanto animador, debe conocer en profundidad al grupo. Y debe revestirse de actitudes que estimulan su acci\u00f3n:<\/p>\n<p>   &#8211; Apertura a las personas y a la realidad en que viven para moverse con los catequizandos desde la realidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Sociabilidad: acoger a todos tal y como son y descubrir los v\u00ed\u00adnculos que les unen en cuanto grupo.<\/p>\n<p>   &#8211; Colaboraci\u00f3n: dejar que el protagonismo lo lleven los miembros del grupo, superando actitudes acad\u00e9micas y no actuando sin otras m\u00e1s pastorales.<\/p>\n<p>   &#8211; Talante democr\u00e1tico, que lleva a valorar las aportaciones, vengan de quien vengan.<\/p>\n<p>   &#8211; Solidaridad, integraci\u00f3n, servicio y dedicaci\u00f3n, que facilita poner la propia vida a disposici\u00f3n de los otros: el tiempo, las simpat\u00ed\u00adas, la confianza, hasta los posibles recursos materiales.<\/p>\n<p>    El catequista cristiano debe ser solidario especialmente con los m\u00e1s pobres y m\u00e1s peque\u00f1os del grupo.<\/p>\n<p>   &#8211; Optimismo ante la vida. Con posturas positivas y reforzadoras del bien la catequesis es viva; con desconfianza, susceptibilidad y pesimismo la catequesis es imposible.<\/p>\n<p>   &#8211; Empat\u00ed\u00ada y di\u00e1logo, lo cual exige ser sensible a los sentimientos de los dem\u00e1s, saber renunciar a los propios gustos, ideas o deseos.<\/p>\n<p>   &#8211; Sumisi\u00f3n y sentido de la dependencia jer\u00e1rquica. Se deber buscar la verdad y transmitirla como intermediarios, no como propietarios.<\/p>\n<p>   &#8211; Esp\u00ed\u00adritu emprendedor, que brota de la capacidad de afrontar el riesgo. Tambi\u00e9n procede del compromiso asumido con alegr\u00ed\u00ada y esperanza.<\/p>\n<p>   &#8211; Madurez personal: afectividad equilibrada y positiva. Se manifiesta en la responsabilidad ante s\u00ed\u00ad mismo y ante cada uno de los miembros del grupo.<\/p>\n<p>   &#8211; Fraternidad: que el grupo entero reconozca a cada miembro como un valor, como un hermano en quien encuentra apoyo, orientaci\u00f3n y ayuda.<\/p>\n<p>    5.2. Disposiciones<br \/>\n    El catequista no es s\u00f3lo un simple animador de grupo. Es sobre todo un testigo adulto de la fe ante sus catequizandos todav\u00ed\u00ada inmaduros. Es intermediario entre Dios y los hombres, entre la Iglesia y los catequizandos, para lograr el cultivo de los valores cristianos.<\/p>\n<p>   &#8211; Tiene siempre ideas claras y objetivos concretos, para servir de referencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Debe ofrecer calor comunicativo, simpat\u00ed\u00ada, comprensi\u00f3n, alegr\u00ed\u00ada, nunca desconfianzas.<\/p>\n<p>   &#8211; Posee imaginaci\u00f3n creadora m\u00e1s que actitud de defensa m\u00ed\u00adtica. Habla de Dios desde la fe, no desde la cultura y la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Muestra inter\u00e9s por participar y acoge la aportaci\u00f3n con agradecimiento, en lugar de imponer opiniones dogm\u00e1ticas sin oportunidad de interpelaciones o a veces de disentimiento.<\/p>\n<p>   &#8211; Encauza con habilidad el trabajo y pone su capacidad directiva y animadora al servicio de las personas no s\u00f3lo de las ideas y de las doctrinas.<\/p>\n<p>   5.3. Labor del catequista<br \/>\n    El catequista, en cuanto animador grupal, tiene que promover valores humanos. Sin aut\u00e9nticas virtudes naturales de dirigente y servidor, no podr\u00e1 realizar la animaci\u00f3n de la catequesis, por muy piadoso que sea. Por eso necesita, adem\u00e1s del sentido religioso tres disposiciones b\u00e1sicas:<br \/>\n  * La autoridad, que es actitud tan diferente del poder o de la fuerza. S\u00f3lo la experiencia hace posible una autoridad suave, ben\u00e9vola&#8230;<br \/>\n  * La cordialidad, la generosidad, la disponibilidad, la bondad. Y ello requiere grandes dosis de habilidad y soltura generosa.<br \/>\n  * La claridad de objetivos, de modo que el grupo cumpla su raz\u00f3n de ser. No hay que reducir el grupo de catequesis con uno convivencia o de trabajo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[556] Tal vez sean los lenguajes grupales los que m\u00e1s deben cultivar quienes se dedica a animar a un grupo de catequesis. As\u00ed\u00ad como la relaci\u00f3n interpersonal es importante para lograr una buena formaci\u00f3n de la fe, la capacidad de animaci\u00f3n de un grupo es decisiva para la instrucci\u00f3n religiosa de los catequizandos, punto de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupales-lenguajes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abGRUPALES. LENGUAJES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-11009","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11009\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}