{"id":1104,"date":"2016-02-04T22:38:37","date_gmt":"2016-02-05T03:38:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/baal\/"},"modified":"2016-02-04T22:38:37","modified_gmt":"2016-02-05T03:38:37","slug":"baal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/baal\/","title":{"rendered":"BAAL"},"content":{"rendered":"<p>v. Dios, Estatua, Idolo, Imagen<br \/>\nJdg 2:13; Jdg 3:7 dejaron a Jehov\u00e1, y adoraron a B<br \/>\nJdg 6:25 derriba el altar de B que tu padre tiene<br \/>\nJdg 8:33 volvieron a prostituirse tras los b<br \/>\nJdg 10:10 hemos dejado .. Dios, y servido a los b<br \/>\n1Ki 16:31 Acab .. fue y sirvi\u00f3 a B, y lo ador\u00f3<br \/>\n1Ki 18:26 invocaron el nombre de B desde la<br \/>\n1Ki 19:18 cuyas rodillas no se doblaron ante B<br \/>\n2Ki 10:18 Acab sirvi\u00f3 poco a B, mas Jeh\u00fa le<br \/>\n2Ki 17:16 hicieron im\u00e1genes .. y sirvieron a B<br \/>\n2Ki 23:4 utensilios .. hechos para B, para Asera<br \/>\n2Ch 34:4 derribaron .. los altares de los b<br \/>\nJer 2:23 no soy .. nunca anduve tras los b?<br \/>\nJer 7:9 jurando en falso, e incensando a B, y<br \/>\nJer 11:13 altares para ofrecer incienso a B<br \/>\nJer 19:5 edificaron lugares altos a B, para quemar<br \/>\nJer 23:13 profetizaban en nombre de B, e hicieron<br \/>\nHos 2:13 por los d\u00edas en que incensaba a los b, y<br \/>\nHos 11:2 de m\u00ed; a los b sacrificaban, y a los \u00eddolos<br \/>\nHos 13:1 fue exaltado .. mas pec\u00f3 en B, y muri\u00f3<br \/>\nZep 1:4 exterminar\u00e9 de .. lugar los restos de B<br \/>\nRom 11:4 no han doblado la rodilla delante de B<\/p>\n<hr>\n<p>Baal (heb. Ba&#8217;al, \u00abse\u00f1or [amo]\u00bb, \u00abdue\u00f1o [propietario, poseedor]\u00bb, \u00abesposo\u00bb; ac. BLlu; ugar. y fen. b&#8217;l; egip. [desde el s XIII a.C. en adelante] b&#8217;r; gr. B\u00e1al). T\u00e9rmino que en el texto hebreo de la Biblia (nuestras traducciones no lo reflejan) se usa para se\u00f1alar al propietario de casas (Jdg 19:22), campos (Job 31:39), bueyes (Exo 21:28), riquezas (Ecc 5:13), una mujer (Exo 21:3), un lugar (Jdg 9:2), etc.  En menciones extrab\u00ed\u00adblicas, Baal lleg\u00f3 a identificarse con Helios (el dios sol), con H\u00e9rcules o con el dios jefe de los griegos, Zeus* (el J\u00fapiter de los romanos; fig 59).  Este Diccionario se referir\u00e1 principalmente a su aplicaci\u00f3n religioso-pagana. 58. Baal en una estela procedente de Ugarit. 1. Dios sem\u00ed\u00adtico.  Baal fue: a. El nombre para un dios local en el sentido de \u00abse\u00f1or\u00bb (como en Baal-gad, Baal-peor, Baal-herm\u00f3n). b. El nombre de un dios cananeo de la tormenta y del trueno.  Estos cre\u00ed\u00adan que los baales viv\u00ed\u00adan en lugares o casas santas (como \u00e1rboles, cumbres de montes y rocas, manantiales), y hablaban de cada uno de esos dioses locales como el Baal, el \u00abse\u00f1or\u00bb.  El AT los menciona a menudo, donde Baal aparece en su forma plural: baales (Jdg 2:11; 3:7; 8:33; etc.).  Fueron considerados deidades naturales que cuidaban de la vegetaci\u00f3n y del aumento de los reba\u00f1os y del ganado.  Por lo general, cuando aparece en singular y con art\u00ed\u00adculo, se refiere al principal dios nacional de los cananeos. En los textos de Ras Shamra* a veces se aplica la palabra Baal a un dios como due\u00f1o de lugares y santuarios espec\u00ed\u00adficos, pero m\u00e1s generalmente es el nombre del m\u00e1s exaltado de todas las deidades.  Su enaltecimiento a la cabeza del pante\u00f3n cananeo aparece en una \u00e9poca m\u00e1s bien tard\u00ed\u00ada, puesto que El hab\u00ed\u00ada tenido la preeminencia mucho tiempo antes y a Dag\u00f3n se le hab\u00ed\u00ada dedicado un templo antes de construirse uno para Baal.  Pero cuando \u00e9ste surgi\u00f3 como triunfador en la lucha por la supremac\u00ed\u00ada entre los dioses, mantuvo esa posici\u00f3n por muchos siglos.  Fue el dios de las tormentas y, por tanto, se lo identific\u00f3 frecuentemente con Adad (Hadad).  Como se le atribu\u00ed\u00adan las tormentosas lluvias del invierno, se lo ten\u00ed\u00ada por responsable de la fertilidad del pa\u00ed\u00ads.  Su hermana era la virgen Anat, la feroz diosa del derramamiento de sangre y la guerra, y su adversario era Mot, el dios de la sequ\u00ed\u00ada y del calor abrasador. Cuando Baal fue asesinado (no resulta claro si por Mot, puesto que el texto est\u00e1 corrompido). Anat le implor\u00f3 que lo volviera a la vida.  Pero cuando todos los esfuerzos de Mot fracasaron, se puso furiosa y en su ira lo venci\u00f3 y mat\u00f3. Entonces tom\u00f3 a su hermano muerto y lo llev\u00f3 al monte de los dioses, donde fue resucitado.  Despu\u00e9s de eso, los cananeos cre\u00ed\u00adan que la muerte y resurrecci\u00f3n de Baal ocurr\u00ed\u00adan anualmente, lo que daba como resultado las 2 principales estaciones de Siria-Palestina: el verano y el invierno.  La 127 muerte de Baal a manos del malvado Mot al  fin de cada estaci\u00f3n lluviosa era recibida con amargo llanto y lamentos; y su resurrecci\u00f3n anual, luego de los largos y secos meses del verano -cuando se iniciaba la estaci\u00f3n lluviosa con nueva vida en los campos y las vi\u00f1as-, era celebrada con fiestas alegres y licenciosas.  La adoraci\u00f3n a Baal, universal en Siria y Palestina, tuvo gran atractivo para los israelitas.  Repetidamente reincidieron en ella desde que entraron en la tierra de Cana\u00e1n, hasta que fueron llevados en cautiverio.  La 1a vez que se menciona a Baal en la historia de Israel es poco despu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s, cuando  los hebreos acamparon en los campos de Moab, cerca de un lugar alto dedicado al dios (Num 22:41, \u00abBamot-baal\u00bb).  Los dioses que  entonces adoraron los israelitas (Num 25:2)  quiz\u00e1s incluyeran a Baal.  Fue adorado nuevamente en tiempos de los jueces (Jdg 2:13;  6:28-32) y frecuentemente en tiempos de los reyes de Jud\u00e1 e Israel.  Casi sustituy\u00f3 a Yahweh en el reino de Israel en los d\u00ed\u00adas de Acab, cuando Jezabel, la obstinada esposa fenicia del rey, intent\u00f3 establecer la religi\u00f3n del dios como la \u00fanica legal.  Es bien conocida la historia de la lucha de El\u00ed\u00adas contra este culto y su enfrentamiento y desaf\u00ed\u00ado a los sacerdotes de Baal sobre el monte Carmelo (1Ki 16:31-33; 18:17-40).  Pero esta victoria para Yahweh fue de corta duraci\u00f3n.  Inclusive el terrible aplastamiento de ese culto idol\u00e1trico por el rey Jeh\u00fa al ascender al trono (2Ki 10:18-28) constituy\u00f3 s\u00f3lo una reforma temporaria.  La adoraci\u00f3n a Baal en el reino del norte est\u00e1 documentada por trozos de cer\u00e1mica inscriptos provenientes del s VIII a.C., descubiertos en las excavaciones de Samaria dirigidas por la Universidad de Harvard.  Entre los muchos nombres personales de ciudadanos de ese reino, encontrados en esas inscripciones, hay varios formados con el vocablo Baal: &#8216;Abiba&#8217;al, \u00abBaal es mi padre\u00bb; Ba&#8217;alzamar,  \u00abBaal canta\u00bb; Ba&#8217;ala&#8217;zakar, \u00abBaal recuerda(?)\u00bb; Ba&#8217;alma&#8217;anT, \u00abBaal es mi respuesta\u00bb;  Meriba&#8217;al, \u00abmi se\u00f1or es Baal\u00bb (si el nombre es arameo); y Ba&#8217;ala.  Esto demuestra que hubo muchos seguidores de Baal entre los que  vivieron despu\u00e9s del reinado de Acab.  En el reino de Jud\u00e1, el culto a Baal fue introducido por Atal\u00ed\u00ada, la malvada hija de Acab y Jezabel, y estimulado especialmente por  Acaz quien hizo im\u00e1genes a los baales (2Ch 28:2).  Estas fueron quitadas por su buen hijo Ezequ\u00ed\u00adas, pero los altares al dios fueron levantados nuevamente por Manas\u00e9s, el siguiente rey (2Ki 21:3).  A su vez, el buen rey Jos\u00ed\u00adas destruy\u00f3 los utensilios que se hab\u00ed\u00adan usado en ese culto pagano (23:4, 5).  La adoraci\u00f3n a Baal fue una de las principales causas del cautiverio de Jud\u00e1 (Jer 19:5).  59. Seis columnas del templo de Zeus (J\u00fapiter) construido en tiempos romanos en Baalbek (la Heli\u00f3polis siria).  El AT tambi\u00e9n testimonia que su culto estaba acompa\u00f1ado con la pr\u00e1ctica de sacrificar a los hijos en el fuego (Jer 32:35) y de besar su imagen (1Ki 19:18).  Probablemente tambi\u00e9n estuvo acompa\u00f1ado por una grosera lascivia.  Con frecuencia Baal est\u00e1 asociado con la diosa Astarot (Jdg 2:13), y en los lugares altos dedicados al dios a menudo se encontraba una imagen de Asera (Jdg 6:30; 1Ki 16:32, 33), su contraparte femenina. Bib.: Arvid S. Kapelrud, Baal in the Ras Shamra Texts [Baal en los textos de Ras Shamra] (Copenhagen, 1952); ARI. 2. Aldea en el territorio de Sime\u00f3n (1Ch 4:33), tambi\u00e9n conocida como Baalat-beer.* 3. Padre rubenita de Beera (1Ch 5:5, 6). 4. Hijo benjamita de Jehiel, antepasado del rey Sa\u00fal (1Ch 8:30; 9:36).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>fenicio se\u00f1or. Principio divino masculino de la fertilidad, amo del suelo,  correspondiente y asociado a la divinidad femenina del amor y la fecundidad  \u00c2\u00ae Astart\u00e9, adorado por los cananeos, los primitivos semitas. Por esta raz\u00f3n se hace les menciona juntos en la Escritura. Astart\u00e9, en ciertos lugares, aparece como Aser\u00e1, Jc 3, 7; 2 R 23, 4; o, en plural, se lee Baales y Astart\u00e9s, para referirse, en general, a las deidades cananeas. Al salir los israelitas de Egipto,  comenzaron a conquistar y ocupar el territorio cananeo, y cayeron en la idolatr\u00ed\u00ada de este pueblo. Esta idolatr\u00ed\u00ada es denominada figuradamente, en el lenguaje b\u00ed\u00adblico, prostituci\u00f3n, 2 Cro 21, 11-15; Jr 13, 27; Ez 16, 20; Os 5, 4; y tambi\u00e9n se ejerc\u00ed\u00ada \u00e9sta, por hombres y mujeres consagrados para tal fin, como parte del culto a los dioses, 1 R 14, 24; 15, 12; 22, 47; 2 R 23, 7; tambi\u00e9n se quemaban ni\u00f1os en honor de B., el profeta Jerem\u00ed\u00adas denuncia esta pr\u00e1ctica,  Jr 19, 5; los santuarios y los altares a B., como a los dioses extranjeros, se constru\u00ed\u00adan, por lo com\u00fan, en lugares altos, 2 Cro 28, 25; Jr 7, 31; para el culto, se confeccionaban cipos, estelas, objetos de oro, Os 2, 10.<\/p>\n<p>En tiempos de los jueces los israelitas cayeron en la idolatr\u00ed\u00ada a B.  y Yahv\u00e9h los entreg\u00f3 en manos de sus enemigos, Jc 2, 11-14; 3, 7-8 y 12; 4, 1; 10, 6-7.<\/p>\n<p>Gede\u00f3n erigi\u00f3 un altar a Yahv\u00e9h y destruy\u00f3 el de B.  por lo que recibi\u00f3 el nombre de Yerubbaal, esto es, \u2020\u0153\u00c2\u00a1Que Baal pleitee con \u00e9l, pues le destruy\u00f3 su altar\u2020\u009d, Jc 6, 25-32. Pero muerto Gede\u00f3n, los israelitas volvieron al culto a los Baales, Jc 8, 33-35.<\/p>\n<p>En tiempos de la monarqu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n fue frecuente la idolatr\u00ed\u00ada y el culto a B.<\/p>\n<p>Omr\u00ed\u00ad rey de Israel, 885-874 a. C., e Ittobaal, rey de los fenicios, entablaron relaciones y alianza familiar, y como resultado Israel cay\u00f3 en la idolatr\u00ed\u00ada a B. Ajab hijo y sucesor de Omr\u00ed\u00ad, 874-853 a. C., se cas\u00f3 con Jezabel, hija de Ittobaal, 1 R 16, 29-33. Ajab levant\u00f3 un altar en Samar\u00ed\u00ada y estableci\u00f3 el culto en honor de B., instigado por su mujer, por lo que Israel fue castigado por una sequ\u00ed\u00ada anunciada por El\u00ed\u00adas, 1 R 17, 1. Jezabel mat\u00f3 a los profetas de Yahv\u00e9h,  1 R 18, 4 y 13; y hab\u00ed\u00ada llevado desde Tiro a los de B. a Israel, a los que ella manten\u00ed\u00ada, 1 R 18, 19. El\u00ed\u00adas hizo buscar al rey Ajab por intermedio de Abd\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Cuando se encontraron El\u00ed\u00adas increp\u00f3 al rey por abandonar los mandatos de  Yahv\u00e9h y servir a los Baales, e hizo que Ajab reuniera a todo Israel y a los cuatrocientos cincuenta profetas de B. en el monte Carmelo. All\u00ed\u00ad se llev\u00f3 a cabo un juicio de Dios, pues los profetas de B. prepararon un novillo para el sacrificio sobre el altar, sin prender fuego; lo mismo hizo El\u00ed\u00adas. Luego de invocar aqu\u00e9llos a su dios para que enviase fuego, nada sucedi\u00f3. El\u00ed\u00adas invoc\u00f3 a Yahv\u00e9h y se produjo el milagro del fuego, que consumi\u00f3 el sacrificio. Tras esto, El\u00ed\u00adas degoll\u00f3 a los profetas de B., 1 R 18, 20-40. Con lo que demostr\u00f3 El\u00ed\u00adas que no hay m\u00e1s Dios que Yahv\u00e9h. Ocoz\u00ed\u00adas, hijo de Ajab y rey de Israel,  853-852 a. C., tambi\u00e9n rindi\u00f3 culto a B., como su padre, 1 R 22, 52-54. Joram,  hijo de Ajab y rey de Israel, 852-841 a. C., hizo desaparecer la estela que su padre hab\u00ed\u00ada levantado a B., 2 R 3, 1-2. Jeh\u00fa, rey de Israel, llev\u00f3 a cabo una gran matanza de los fieles de B., destruy\u00f3 su templo y derrib\u00f3 su altar, 2 R 10,  18-28. En Jud\u00e1, tambi\u00e9n, el pueblo destruy\u00f3 el templo de B. y a su sacerdote Mat\u00e1n lo mat\u00f3 frente a los altares, cuando el sacerdote Yehoyad\u00e1 organiz\u00f3 la conjura contra Atal\u00ed\u00ada y \u00e9sta fue muerta, 2 R 11, 18; 2 Cro 23, 16-17. La ruina y la deportaci\u00f3n de los israelitas se debe, seg\u00fan la Escritura, a que se apartaron de Yahv\u00e9h y rindieron culto a B., 2 R 17, 16. Manas\u00e9s, rey de Jud\u00e1, 687642 a. C., reconstruy\u00f3 los santuarios idol\u00e1tricos, que su padre Ezequ\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada destruido, y levant\u00f3 altares en honor de B., 2 R 21, 3. Jos\u00ed\u00adas, rey de Jud\u00e1, 640609 a. C., hizo en Jud\u00e1 una reforma religiosa, destruy\u00f3 los objetos de B., que estaban en el santuario de Yahv\u00e9h, suprimi\u00f3 a sus sacerdotes y a los que le quemaban incienso, 2 R 23, 4-5.<\/p>\n<p>Los profetas reclamaban constantemente al pueblo sus infidelidades a Yahv\u00e9h  para irse tras los Baales y dem\u00e1s dioses extranjeros, y en sus or\u00e1culos le anunciaban los castigos, como Jerem\u00ed\u00adas, antes de la reforma religiosa de Jos\u00ed\u00adas, Jr 2,  8 y 28; en los discursos sobre el reinado de Yoyaquim o Joaqu\u00ed\u00adn, Jr 7, 9; 11, 13 y 17; 12, 16; los falsos profetas de Samar\u00ed\u00ada, que profetizan por B., Jr 23, 13 y 27; por todo esto, predice Jerem\u00ed\u00adas, Jerusal\u00e9n ser\u00e1 entregada a Nabucodonosor,  rey de los caldeos, Jr 32, 28-29. Los profetas Oseas y Sofon\u00ed\u00adas, tambi\u00e9n, predicen a los israelitas castigos por la idolatr\u00ed\u00ada y el culto a B. Os 13, 1; So 1, 4.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino B. estraba en la composici\u00f3n de muchos top\u00f3nimos  como tambi\u00e9n en nombres de personas, sin que esto significara, necesariamente, idolatr\u00ed\u00ada,  como sucede con Isbaal o Esbaal, hijo de Sa\u00fal, 2 S 2, 8; 1 Cro 8, 33; 9, 39; pues al significar baal, due\u00f1o, quien llevara el nombre era consagrado a Yahv\u00e9h,  su due\u00f1o. Sin embargo, por la asociaci\u00f3n de este nombre con las deidades cananeas, se censur\u00f3 su uso, como en Os 2, 18.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., ba\u2020\u2122al, se\u00f1or, poseedor, marido).<\/p>\n<p>1.  La palabra baal aparece en el AT con una variedad de significados: se\u00f1or o due\u00f1o (como en Exo 21:28, Exo 21:34; Jdg 19:22; Isa 16:8) y marido (como en Exo 21:3; 2Sa 11:26; Hos 2:16). Sin embargo, con mayor frecuencia la palabra se refiere a la deidad o deidades sem\u00ed\u00adticas llamadas Baal.<\/p>\n<p>Baal se convirti\u00f3 en el nombre propio para el dios m\u00e1s significativo en el pante\u00f3n cananeo o compa\u00f1\u00ed\u00ada de dioses. Era la deidad que presid\u00ed\u00ada en muchas localidades.<\/p>\n<p>Baal era adorado en los lugares altos en Moab en el tiempo de Balaam y Balac (Num 22:41). En el per\u00ed\u00adodo de los jueces hab\u00ed\u00ada altares a Baal en Palestina (Jdg 2:13; Jdg 6:28-32); y en el tiempo de Acab y Jezabel, la hija del rey pagano de los sidonios casi se suplant\u00f3 la adoraci\u00f3n al Se\u00f1or por la de Baal. La lucha entre el baalismo y la adoraci\u00f3n del Dios verdadero lleg\u00f3 a su punto decisivo en el monte Carmelo cuando el profeta El\u00ed\u00adas enfrent\u00f3 a los sacerdotes de Baal y mat\u00f3 a 450 de ellos (1Ki 16:32; 1Ki 18:17-40). No obstante, el culto r\u00e1pidamente revivi\u00f3 y prosper\u00f3 hasta que fue destruido por Jeh\u00fa (2Ki 10:18-28). Atal\u00ed\u00ada, hija de Jezabel, esposa de Joram, dio un nuevo impulso a la adoraci\u00f3n a Baal (2Ch 17:3; 2Ch 21:6; 2Ch 22:2).<\/p>\n<p>Cuando fue destronada, el templo de Baal en Jerusal\u00e9n fue destruido y el sumo sacerdote asesinado ante el altar (2Ki 11:18). No obstante, pronto hubo otro avivamiento de la adoraci\u00f3n a Baal (2Ki 21:3; 2Ch 28:2). Jos\u00ed\u00adas nuevamente destruy\u00f3 el templo de Baal en Jerusal\u00e9n e hizo que el culto p\u00fablico a ese dios cesara por un tiempo (2Ki 23:4-5). Los profetas de Israel, especialmente Jerem\u00ed\u00adas, con frecuencia denunciaron el culto a Baal (Jer 19:4-5).<\/p>\n<p>Se ofrec\u00ed\u00ada incienso y sacrificio a Baal (Jer 7:9), incluso sacrificio humano (Jer 19:5), pero la adoraci\u00f3n a Baal se caracterizaba principalmente por los ritos de fertilidad. Se cre\u00ed\u00ada que la principal funci\u00f3n de Baal era hacer f\u00e9rtiles a la tierra, los animales y las personas. Para apresurar al dios para que realizara estas funciones, sus adoradores mismos realizaban actos sexuales de fertilidad y en los templos de Baal hab\u00ed\u00ada servidores, varones y mujeres, con este prop\u00f3sito.<br \/>\n2.   Descendiente de Rub\u00e9n, primer hijo de Jacob (1Ch 5:5).<br \/>\n3.  Benjamita (1Ch 8:30).<br \/>\n4.  Pueblo en alg\u00fan lugar de la frontera de Sime\u00f3n (1Ch 4:33).<br \/>\n5.  Junto con otro nombre, con frecuencia es el nombre de un hombre y no de Baal, p. ej., Baal-janan, un rey de Edom (Gen 36:38; 1Ch 1:49).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Baal, palabra sem\u00ed\u00adtica que significa \u2020\u0153se\u00f1or\u2020\u009d o \u2020\u0153due\u00f1o\u2020\u009d, era el dios principal que adoraban los cananeos en la \u00e9poca en que Israel entr\u00f3 a la tierra prometida. La cabeza nominal del pante\u00f3n cananeo era El quien era considerado el padre de los 70 elim o dioses.<br \/>\nLa popularidad de Baal se debi\u00f3 indudablemente a su asociaci\u00f3n con los diversos aspectos de la fertilidad humana, animal y vegetal. Como el \u2020\u0153jinete de las nubes\u2020\u009d, Baal era identificado con Hadad, el dios sem\u00ed\u00adtico de la tormenta.<br \/>\nLa adoraci\u00f3n de Baal tendi\u00f3 a localizarse de tal manera que cada comunidad adoraba al Baal local. Esto dio lugar al concepto de Baalim, forma plural usada para denotar la multiplicidad de los altares e \u00ed\u00addolos de Baal. Estos inclu\u00ed\u00adan a Baal-peor (Nm. 25:3, 5); Baalzef\u00f3n (Nm. 33:7) y Baal-hazor (2 S. 13:23).<br \/>\nEl culto de Baal era dirigido por sacerdotes que guiaban a ritos licenciosos en los campos o en los lugares altos. El vino, el aceite y los primeros frutos y primog\u00e9nitos de las manadas eran tra\u00ed\u00addos a los sacerdotes en los altares. Las comidas y danzas rituales formaban parte de las ceremonias que tuvieron tanta atracci\u00f3n para los hebreos desde el tiempo de su entrada a Cana\u00e1n hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (587  a. de J.C. ).<br \/>\nCerca del altar a Baal, un \u00e1rbol o poste sagrado era erigido a la diosa Astoret. Estos son los postes c\u00falticos de Astoret, la contraparte femenina de Baal. Pilares de piedra c\u00falticos (masseboth) de Baal tambi\u00e9n formaban parte del patr\u00f3n c\u00faltico.<br \/>\nEn Baal-peor (Nm. 25:1-5), Israel particip\u00f3 en los ritos de prostituci\u00f3n religiosa que caracterizaban el baalismo. Esta conducta se continu\u00f3 despu\u00e9s de la entrada a Cana\u00e1n, donde la idolatr\u00ed\u00ada fue la causa de las humillaciones de Israel frente a sus enemigos durante el tiempo de los jueces (Jue. 2:11-14).<br \/>\nUna crisis en la historia de Israel tuvo lugar durante el reino de Acab, cuando la esposa del rey, Jezabel, intent\u00f3 suprimir la adoraci\u00f3n del Dios de Israel y coloc\u00f3 a Baal como el dios de la naci\u00f3n. Jezabel era hija de Itto-baal, el sacerdote-rey de Tiro, un devoto de Melchart, el Baal de Tiro. La fidelidad de El\u00ed\u00adas a Dios y su exitoso desaf\u00ed\u00ado a los sacerdotes de Baal en el monte Carmelo (1 R. 18) derrot\u00f3 los prop\u00f3sitos de Acab y Jezabel.<br \/>\nUna crisis similar ocurri\u00f3 en el reino de Jud\u00e1 cuando Atal\u00ed\u00ada, hija de Jezabel y esposa del rey Joram, quiso asegurar el trono para s\u00ed\u00ad misma al matar \u2020\u0153toda la descendencia real\u2020\u009d (2 R. 11:2). El joven pr\u00ed\u00adncipe Jo\u00e1s fue librado y la piadosa Josaba lo guard\u00f3 en el templo hasta que tuvo edad suficiente para ser presentado al guardia real quien lo proclam\u00f3 rey. Atal\u00ed\u00ada fue muerta y el baalismo sufri\u00f3 una derrota.<br \/>\nLos profetas Oseas (2:8) y Am\u00f3s (5:26) denunciaron el baalismo como un acto de deslealtad al Dios de Israel. Jos\u00ed\u00adas efectu\u00f3 una reforma que incluy\u00f3 la destrucci\u00f3n de las im\u00e1genes de Baal arroj\u00e1ndolas al valle del Cedr\u00f3n y quem\u00e1ndolas (2 R. 23).<br \/>\nAunque el baalismo era un peligro para Israel y Jud\u00e1 hasta la \u00e9poca de la cautividad, el exilio babil\u00f3nico fue considerado como un castigo por su apostas\u00ed\u00ada. La misi\u00f3n de Israel como testigo de Dios fue creciendo en \u00e9nfasis en los a\u00f1os posteriores al exilio. Baal es mencionado solamente una vez en el Nuevo Testamento y esto en el contexto en el que el Antiguo Testamento lo cita (Ro. 11:4).<br \/>\nSe conoce el baalismo a trav\u00e9s del estudio de la literatura \u00e9pica de *Ugarit que data del siglo XV  a. de J.C.  Las excavaciones de las ciudades palestinas han tra\u00ed\u00addo a luz muchas im\u00e1genes de Baal y de sus deidades femeninas correspondientes.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Arqueol\u00f3gico<\/b><\/p>\n<p>Nombre con el cual los semitas designaban al dios de la naturaleza, de la fertilidad. La palabra significa \u2020\u0153se\u00f1or\u2020\u009d, \u2020\u0153amo\u2020\u009d, \u2020\u0153esposo\u2020\u009d. Exist\u00ed\u00ada cierta jerarqu\u00ed\u00ada en el uso de la palabra. Si se dec\u00ed\u00ada baalim, era una referen-cia a dioses menores o dom\u00e9sticos, como \u2020\u0153sirvieron a los baales\u2020\u009d en Jue 2:11; Jue 3:7; Jue 8:33. Para dioses locales o de una comunidad se a\u00f1ad\u00ed\u00ada el nombre de \u00e9sta al de B. As\u00ed\u00ad, exist\u00ed\u00ada \u2020\u00a2Baal-Gad (Se\u00f1or de la buena fortuna), \u2020\u00a2Baal-Ham\u00f3n (Se\u00f1or de la riqueza), \u2020\u00a2Baal-Me\u00f3n (Se\u00f1or de la habitaci\u00f3n), etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Cuando se se\u00f1alaba al dios principal se a\u00f1ad\u00ed\u00ada en hebreo el art\u00ed\u00adculo, para leer \u2020\u0153el B.\u2020\u009d Se da el caso de que el t\u00e9rmino B. aparece como parte de nombre de personas. \u2020\u00a2Gede\u00f3n lleg\u00f3 a llamarse Jerobaal (Jue 7:32). Uno de los hijos de Sa\u00fal fue llamado \u2020\u00a2Es-baal (1Cr 8:33). Sin embargo, como un rechazo a las implicaciones idol\u00e1tricas esos nombres fueron cambiados luego, sustituy\u00e9ndose la palabra B. por el t\u00e9rmino boset, que significa \u2020\u0153verg\u00fcenza\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, Es-baal fue llamado luego \u2020\u00a2Is-boset (2Sa 2:8). \u2020\u00a2Mefi-boset se llam\u00f3 originalmente \u2020\u00a2Meri-baal (1Cr 8:34; 1Cr 9:40).<br \/>\ndiferencia de Egipto, que ten\u00ed\u00ada el Nilo y sus inundaciones peri\u00f3dicas, Cana\u00e1n depend\u00ed\u00ada de las lluvias para la agricultura. Los cananeos ten\u00ed\u00adan a B. como el que las prove\u00ed\u00ada. La llegada de los israelitas a Cana\u00e1n les puso en contacto con esa experiencia, para ellos nueva, y sucumbieron muy pronto al culto de este supuesto rey de la naturaleza.<br \/>\n\u2020\u00a2\u2020\u0153lugares altos\u2020\u009d eran escogidos para esta actividad, as\u00ed\u00ad como \u00e1rboles frondosos (Isa 57:5). Aunque en otras culturas sem\u00ed\u00adticas B. aparece acompa\u00f1ado de la diosa An\u00e1, en Israel se sustitu\u00ed\u00ada a \u00e9sta con \u2020\u00a2Astoret y \u2020\u00a2Asera (Jue 2:13; 2Re 23:4), tambi\u00e9n diosas de la fertilidad. El culto a B. inclu\u00ed\u00ada org\u00ed\u00adas sexuales, como en el caso de Baal-peor (Num 25:19; Sal 106:28). Sus seguidores se autoinflig\u00ed\u00adan heridas para lograr el favor de su dios (1Re 18:28). Los profetas lucharon fervorosamente en contra del culto a B. \u2020\u00a2Jezabel, mujer del rey \u2020\u00a2Acab, promovi\u00f3 mucho el culto a B., llegando a tener unos cuatrocientos cincuenta profetas. Por la oraci\u00f3n de El\u00ed\u00adas qued\u00f3 probado que Dios era el verdadero se\u00f1or de la naturaleza y de la lluvia (1Re 18:20-39).<br \/>\nculto a B., sin embargo, no se extingui\u00f3, a pesar de que de vez en cuando se realizaban reformas religiosas dirigidas a ello. \u2020\u00a2Jeh\u00fa hizo una matanza de \u2020\u0153los profetas de B.\u2020\u009d (2Re 10:18-26). Dirigido por \u2020\u00a2Joiada, \u2020\u0153el pueblo de la tierra entr\u00f3 en el templo de B., y lo derribaron\u2020\u009d (2Re 11:18). Pero el rey \u2020\u00a2Acaz alent\u00f3 el culto a B. (2Cr 28:2). \u2020\u00a2Ezequ\u00ed\u00adas trat\u00f3 de eliminarlo, pero su hijo \u2020\u00a2Manas\u00e9s lo apoy\u00f3 (2Re 21:3). Y as\u00ed\u00ad sucesivamente. Se atribuye la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n al culto que rend\u00ed\u00ada a B. (Jer 19:35).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DIOS COST CERE<\/p>\n<p>ver, ASTORET<\/p>\n<p>vet, En lengua babil\u00f3nica, Belu o Bel, \u00abSe\u00f1or\u00bb, era el t\u00ed\u00adtulo del dios supremo de los cananeos. Su adoraci\u00f3n proced\u00ed\u00ada de Babilonia, \u00abmadre&#8230; de las abominaciones de la tierra\u00bb. All\u00ed\u00ad era el t\u00ed\u00adtulo especialmente aplicado a Merodac, dios de Babilonia, llamado tambi\u00e9n Marduk. Como la palabra hebrea, significa \u00abposeedor\u00bb, que ha supuesto que al principio significaba, al usarlo en sentido religioso, el dios de un lugar particular. Pero de ello no hay prueba alguna, y el sentido de \u00abposeedor\u00bb se deriva del de \u00abse\u00f1or\u00bb. El Bel-Merodac babil\u00f3nico era un dios-Sol, lo mismo que el Baal cananeo, cuyo t\u00ed\u00adtulo completo era Baal-shemaim, \u00abse\u00f1or del cielo\u00bb. Como dios-Sol, Baal era adorado bajo dos aspectos: como benefactor y como destructor. Por una parte sus ben\u00e9ficos rayos daban luz y calor a sus adoradores; por la otra, sus fieros rayos caniculares secaban en verano la vegetaci\u00f3n que \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada producido. De ah\u00ed\u00ad que se le ofrecieran sacrificios humanos para apaciguar a la deidad en tiempos de hambre, o de pestes, u otras calamidades. La v\u00ed\u00adctima era generalmente el primog\u00e9nito del sacrificador, y era quemado vivo. En el AT esto es mencionado eufem\u00ed\u00adsticamente como \u00abhacer pasar a sus hijos por fuego\u00bb (2 R. 16:3, etc.). El culto a Baal adquir\u00ed\u00ada formas diversas en las distintas naciones. Cada una de ellas ten\u00ed\u00ada su propio Baal o divino \u00abSe\u00f1or\u00bb, que frecuentemente asum\u00ed\u00ada el nombre de la ciudad o naci\u00f3n a la que pertenec\u00ed\u00ada. Por ejemplo, Baal-Tarz era el \u00abBaal de Tarso\u00bb. En otros casos, se un\u00ed\u00ada el t\u00ed\u00adtulo con el nombre individual del dios en cuesti\u00f3n, y tenemos a Baal-Tammuz, \u00abEl Se\u00f1or Tammuz\u00bb, o \u00abel Se\u00f1or es Tammuz\u00bb, etc. Todas estas formas eran conocidas colectivamente con el nombre de Baalim, o \u00abBaales\u00bb, y ten\u00ed\u00adan su lugar al lado de la deidad femenina Astoret (v\u00e9ase), o Astart\u00e9. Al entrar en la tierra, indudablemente los israelitas hallaron templos, arboledas, altares, y lugares altos consagrados a Baal, en los que se ofrec\u00ed\u00ada incienso y ofrendas, y en los que se les sacrificaban ni\u00f1os, en tanto que en su servicio se manten\u00ed\u00ada una gran cantidad de sacerdotes (Nm. 22:41; 1 R. 18:22; Jer. 11:13; 19:5; 32:29). Los israelitas pronto fueron seducidos a la adoraci\u00f3n de Baal (Jue. 2:11, 13; 3:7; 6:31, 32; 8:33; 10:6, 10) y, aunque bajo Samuel la abandonaron (1 S. 7:4; 12:10), despu\u00e9s de la divisi\u00f3n del reino fue totalmente establecida en Israel por Acab (1 R. 16:32). Sin embargo, El\u00ed\u00adas se mantuvo en testimonio por Jehov\u00e1, y suscit\u00f3 la cuesti\u00f3n con Israel de si era Jehov\u00e1 Dios, o si lo era Baal, estableciendo los derechos de Jehov\u00e1 con fuego del cielo. Esto llev\u00f3 a la matanza de todos los profetas de Baal (1 R. 8:17-40). Pero la idolatr\u00ed\u00ada persisti\u00f3 hasta los d\u00ed\u00adas de Jeh\u00fa, que dio muerte a sus adoradores y destruy\u00f3 su templo e im\u00e1genes (2 R. 10:18-28). Sin embargo, volvi\u00f3 a avivarse en Israel, y bajo Ocoz\u00ed\u00adas y Atal\u00ed\u00ada se extendi\u00f3 tambi\u00e9n por Jud\u00e1. All\u00ed\u00ad se hallan adoradores de Baal durante los reinados de Acaz y de Manas\u00e9s (2 R. 11:18; 16:3, 4; 17:16, 17; 21:3). As\u00ed\u00ad consigui\u00f3 seducir Satan\u00e1s al pueblo de Dios tras la idolatr\u00ed\u00ada. Entre los baales mencionados en la Biblia se hallan BAAL-BERIT (Jue. 8:33, etc.); BAAL-PEOR (Nm. 25, etc.); BAAL-ZEBUB (2 R. 1:1-6, 16).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[012]<\/p>\n<p>    Nombre com\u00fan que se daba a los dioses de los diversos pueblos asentados en Siria y Palestina en la \u00e9poca antigua. Significa \u00abse\u00f1or de\u00bb. Tales dioses ten\u00ed\u00adan car\u00e1cter naturalista, sacrificial y dominador sobre sus adeptos.<\/p>\n<p>    En la Biblia aparece con frecuencia ese nombre gen\u00e9rico de las divinidades locales, \u00ablos baales\u00bb. (Juec. 6.25; 1 Reg. 16.31). Daba origen a nombres de localidades: Baal-Peor, Baal-Zebub, Baal-Berit. Eran divinidades opuestas al verdadero Dios revelado de los israelitas, Yaweh, por lo que los profetas lucharon contra tal culto (Oseas, Jerem\u00ed\u00adas, sobre todo El\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>    En algunos lugares de Siria se hablaba de Baal-Samem, Se\u00f1or del cielo, y se le consideraba muy importante. Tal vez fuera paralelo al Bel-Marduk de Babilonia o a otras divinidades fenicias.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> Ashera, Astart\u00e9, Yahv\u00e9, Elias). Es el Dios m\u00e1s importante de la religi\u00f3n cananea, de la que, por contraste y superaci\u00f3n, ha brotado el judaismo*. Conocemos su mito b\u00e1sico por los escritos de Ugarit en los que aparece acompa\u00f1ado por su hermana-consorte Anatu (= Anat, Astart\u00e9). Ilu y Athiratu (El y Ashera siguen en el fondo, como dioses engendradores), pero es Baal (= Ba\u2020\u2122lu) el que ocupa el centro de la simbolog\u00ed\u00ada y vida religiosa de los cananeos y as\u00ed\u00ad aparece como un peligro para la nueva religi\u00f3n de Israel, que ha identificado a su Dios, Yahv\u00e9, con ElIlu (Elohim o lo divino), pero lo ha opuesto a Baal. Tres son los momentos b\u00e1sicos del mito de Baal: lucha contra Yarnrnu (= Mar) que representa la potencia de las aguas ca\u00f3ticas; construcci\u00f3n de su palacio, entendido como sede celeste de su poder, templo de su gloria; lucha contra M\u00f3tu que es el signo de la Muerte. Despu\u00e9s evocaremos su presencia en Israel.<\/p>\n<p>(1) Baal y Yarnrnu. Victoria sobre el Mar. El Mar (= Yarnrnu, Yam) empieza mostr\u00e1ndose como Amado de Ilu (KTU 1.1.IV, 15), pr\u00ed\u00adncipe (zbl) por excelencia, juez Naharu, dominador (spt) de las aguas primordiales (nhr) (KTUB 1.2.III, 7.16). Parece estar relacionado con Ashera, pues tambi\u00e9n ella aparece como Se\u00f1ora o personificaci\u00f3n del Mar. Pues bien, ante la fuerza del mar tiemblan los dioses: \u00abbajaron sus cabezas sobre sus rodillas, resignados a quedar bajo su dominio\u00bb (KTU 1.2.1, 22-23). Tambi\u00e9n Baal debe someterse, como ratifica Ilu (= El), el Toro*, su padre: \u00ab\u00c2\u00a1Siervo tuyo es Ba&#8217;lu, oh Yammu, siervo tuyo es Ba&#8217;lu&#8230; El te aportar\u00e1 un tributo como los otros dioses, \u00e9l te aportar\u00e1 como los Santos (qdsrn) una ofrenda&#8230;!\u00bb (cf. KTU 1.2.1, 33-38). Este es el primer equilibrio c\u00f3smico: la actividad engendradora de los dioses primitivos (Ilu y Athiratu-Ashera) parece haber culminado en el Mar. Sus aguas son la fuente de todo lo que existe; ellas deben regir (dar un sentido) al universo, de manera que el mismo Baal queda sometido. Pero Baal no acepta ese dictado y, mientras los restantes dioses se agachan por miedo, \u00e9l se levanta, lleno de seguridad, valiente para la lucha, como Marduk* en Babilonia: \u00abPero el Pr\u00ed\u00adncipe Ba&#8217;lu se mostr\u00f3 inexorable, agarr\u00f3 en su mano un cuchillo, en su diestra un machete&#8230;\u00bb (KTU 1.2.1, 38-39). Hasta ahora hab\u00ed\u00ada regido sobre el mundo un tipo de poder vinculado a la generaci\u00f3n (Ilu y Athiratu). De ahora en adelante se impone el poder de la guerra, que es Baal. Entre el Mar Salvaje (= naturaleza irracional) y el Se\u00f1or Armado (= cultura de violencia) parecemos condenados a vivir. L\u00f3gicamente, ha vencido el arte de la guerra, representada por las armas poderosas de Baal: \u00abSalt\u00f3 la maza de las manos de Ba&#8217;lu, como un \u00e1guila sali\u00f3 de sus dedos; golpe\u00f3 el cr\u00e1neo del Pr\u00ed\u00adncipe Naharu, la frente del juez Yammu que cay\u00f3 a tierra; se doblaron sus tendones, se descompuso su faz. Arrastr\u00f3 a Ba&#8217;lu y redujo a Yammu; acab\u00f3 con el Juez Naharu\u00bb (KTU 1.2.IV, 23-27). Ha vencido el Dios guerrero, vestido de sus armas, sostenido por su astucia. Sobre el viejo mundo de la fuerza generadora (Ilu y Athiratu) viene a elevarse ahora el poder de la violencia guerrera, como lo reconoce el mismo Ilu (KTU 1.1.II).<\/p>\n<p>(2) Reinado de Baal. El palacio. Este nuevo ciclo del mito comienza con una divisi\u00f3n de funciones entre Baal y su amiga-consorte Astart\u00e9*-Anat. Baal, a quien el texto presenta como Se\u00f1or de la Tierra (b&#8217;l ars), ofrece un banquete real sobre el monte Saf\u00f3n (= sapann) que la misma Biblia hebrea sigue presentando como morada de dioses (cf. Sal 48,2-3; 89,12; Is 14,13) que beben vino y cantan, contemplando a las Novias gloriosas (KTU 1.3.1). Astart\u00e9\/Ishtar\/Anatu, en cambio, hace guerra y mantiene el orden sobre el mundo. Es como si la victoria de Baal sobre el Mar se expandiera y reflejara ya en la lucha de su Hermana, valiente guerrera, que impone por doquier el orden de violencia, apareciendo as\u00ed\u00ad como fuerza femenina triunfadora, conforme a la palabra del mismo Baal, que le dice: \u00abMensaje de Ba&#8217;lu el victorioso, palabras del m\u00e1s poderoso de los h\u00e9roes: impide en la tierra la guerra, pon en las estepas concordia; derrama paz en el seno de la tierra, reposo en las entra\u00f1as del campo&#8230;\u00bb (cf. 1.3.III, 8-30). De esta forma se establece la gran concordia entre los dioses y los sexos. Baal y Astart\u00e9, hermanos y amigos, ser\u00e1n los garantes del orden universal. Yammu, el Mar, est\u00e1 derrotado, dominado para siempre. Ellos dos, los vencedores, pueden repartirse en mutua concordia los diversos planos de la realidad, estableciendo de esa forma el nuevo orden c\u00f3smico. Baal-Hadad domina sobre el cielo, cabalgando sobre las nubes; tiene poder sobre el rayo, se desliza sobre las aguas superiores, desde la altura de su Monta\u00f1a Sagrada (el Saf\u00f3n), expresa su poder por el rayo. Astart\u00e9-Anatu aparece, por su parte, como diosa de la tierra y de la fecundidad del campo. Ambos se necesitan como buenos hermanos (hijos de los mismos padres, herederos de las dos partes del mundo); ambos se aman como buenos esposos (cf. 1.3.IV, 20-28). Este reparto de poderes (var\u00f3n-cielo, la mujer-tierra) es tradicional y suele repetirse en muchas culturas religiosas. Para afirmar e imponer ese orden, Baal debe construir un palacio, un templo* celeste desde el que contemple y dirija todo lo que se realiza sobre el mundo. As\u00ed\u00ad lo ratifica el mismo Ilu-El: \u00abConstruyase una casa (bt) a Ba&#8217;lu como la de los dioses, una mansi\u00f3n (hzr) como la de los hijos de Athiratu\u00bb (1.4.V, 1). Esta casa (palacio y fortaleza, templo y almac\u00e9n), que los mismos dioses le construyen, en las alturas del Saf\u00f3n, constituye la expresi\u00f3n del poder de Baal: \u00abPara que pueda almacenar su lluvia y hacer acopio abundante de nieve, para que expanda  su voz desde las nubes, fulminando a la tierra con sus rayos. Una casa de cedro le acabar\u00e1n, una casa de ladrillo le levantar\u00e1n\u00bb (1.4.V, 6-10). Construyen la casa, celebran la fiesta de la entronizaci\u00f3n regia y Baal expresa su alegr\u00ed\u00ada desplegando su potencia: \u00abAbri\u00f3 una ventana en la casa, una claraboya en su palacio, abri\u00f3 Ba&#8217;lu una aspillera en las nubes. Su voz santa (qlh qds) emiti\u00f3 Ba&#8217;lu, repiti\u00f3 Ba&#8217;lu la voz de sus labios; su voz santa hizo temblar la tierra, se asustaron los montes a su rugido, se conmovieron las playas del mar, temblaron los altos de la tierra. Los enemigos de Ba&#8217;lu se escondieron en los bosques, los adversarios de Haddu en las laderas del monte\u00bb (1.4.VII, 25-37). Ha culminado el proceso teog\u00f3nico: los mismos dioses primigenios (Ilu y Athiratu) han construido una Casa para Ba&#8217;lu, que demuestra su poder en gesto soberano de tormenta: impone el terror con el rayo, fecunda la tierra con el agua (como hace Yahv\u00e9 en el Sal 29).<\/p>\n<p>(3) Muerte y vida. Lucha de Baal con Motu. Pero el mito sabe que Ba&#8217;lu no puede mantenerse eternamente id\u00e9ntico, ni reinar siempre del mismo modo, pues la muerte le persigue y domina, al menos temporalmente, como indican los grandes mitos de las parejas divinas, en las que el dios-esposo muere y resucita (cf. Tammuz e Ishtar en Babilonia, Isis y Osiris en Egipto). Baal aparece as\u00ed\u00ad como un dios parad\u00f3jico: goza de un poder aparatoso sobre el cielo (lo muestra por el rayo y la tormenta); pero, al mismo tiempo, muere cada a\u00f1o (baja a los dominios de M\u00f3tu, en los espacios inferiores). Es un dios cambiante, vencedor y vencido, destructor y destruido, mientras la diosa hermana Anat-Astart\u00e9 aparece como principio de estabilidad sagrada. En contra de la imagen dominante de tiempos posteriores (var\u00f3n estable, mujer cambiante), el mito ofrece la visi\u00f3n de un dios\/var\u00f3n que cambia y de una diosa\/hermana (esposa) que permanece siempre igual y vencedora. Baal ha vencido al Mar, ha destruido a L\u00f3tanu o Leviat\u00e1n*, la serpiente tortuosa que es el signo del caos primigenio (cf. Sal 74,14; 104,26; Is 27,1; Ez 29,3-5; Job 3,8; 41,1), pero no puede vencer a M\u00f3tu, la muerte (cf. KTU 1.5.1, 24-30). Por eso se entrega diciendo: \u00abMensaje de Ba&#8217;lu, el victorioso, palabra del h\u00e9roe poderoso: \u00c2\u00a1Salve, oh divino M\u00f3tu, siervo tuyo soy para siempre!\u00bb (KTU 1.5.II, iO-11). Ba&#8217;lu, se\u00f1or de las nubes, due\u00f1o del agua, se convierte de esa forma, por un tiempo, en siervo (\u2020\u02dcbd) de M\u00f3tu. Ciertamente muere (\u00c2\u00a1desciende a la morada inferior o prisi\u00f3n de la tierra, baja hasta el abismo!: 1.5.V, 15), pero no del todo, porque dej\u00f3 su semilla en la tierra: \u00abEscuch\u00f3 Ba&#8217;lu, el Victorioso, am\u00f3 a una novilla en la Tierra de la enfermedad, a una vaca en los campos de la Orilla de la Mortandad. Yaci\u00f3 con ella setenta y siete veces, la mont\u00f3 ochenta y ocho, y ella concibi\u00f3 y pari\u00f3 un muchacho\u00bb (1.5.V, 17-21). De esa forma, el Dios del cielo y la tormenta viene a tomar los atributos de su padre Ilu-El, apareciendo como fecundador divino. El t\u00ed\u00adtulo supremo (preferido) del Dios Padre Ilu-El era el de Toro fuerte y fecundante. Pues bien, tambi\u00e9n Ba&#8217;lu aparece ahora como toro: antes de bajar al abismo copula con una novilla en imagen que puede interpretarse al mismo tiempo en plano c\u00f3smico (la lluvia que riega la tierra), sexual (fecundaci\u00f3n) y destructor (desde antiguo se conoce la estrecha relaci\u00f3n de amor y muerte). Esta novilla que Baal fecunda muriendo es la se\u00f1al m\u00e1s clara de su poder y su debilidad: Ba&#8217;lu le da su semen\/agua, pero al hacerlo muere. Ella es el campo f\u00e9rtil, la misma tierra (Anat, Astart\u00e9), que llora hasta encontrarle (= engendrarle) de nuevo. \u00ab\u00c2\u00a1Ha perecido Ba&#8217;lu! \u00bfQu\u00e9 va a ser del pueblo? \u00c2\u00a1Est\u00e1 muerto el hijo de Daganu! \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de la multitud? \u00c2\u00a1En pos de Ba&#8217;lu hemos de bajar a la tierra!\u00bb (1.6.1, 6-8). Daganu (hebreo Dag\u00f3n) es el mismo Dios Padre (Ilu) en cuanto est\u00e1 simbolizado por el Trigo. Ha muerto Ba&#8217;lu, Hijo del Trigo, Se\u00f1or que alimenta a los mortales, en gesto que tiene dos sentidos. Tiene que bajar a la tierra (ars) en gesto de bendici\u00f3n (cf. Jn 12,24), para as\u00ed\u00ad fecundarla y dar fruto. Pero eso significa llanto y fragilidad, como expresa el gesto de Astart\u00e9: \u00abLc tom\u00f3 en sus hombros, le subi\u00f3 a las cumbres de Sapanu, le llor\u00f3 y le sepult\u00f3, le puso en las cavernas de los dioses de la tierra\u00bb (KTU 1.6.1, 15-18).<\/p>\n<p>(4) Resurrecci\u00f3n de Baal. Una vez que ha muerto Baal nadie puede ocupar su trono ni reinar en su lugar. Est\u00e1 triste la tierra, postrados los dioses. S\u00f3lo Astart\u00e9-Anat, la Doncella, anhe  lante de vida, se mantiene y le busca hasta encontrarle, enfrent\u00e1ndose con M\u00f3tu: \u00abUn d\u00ed\u00ada y m\u00e1s d\u00ed\u00adas pasaron y Anatu, la Doncella, le busc\u00f3. Como el coraz\u00f3n de la vaca por su ternero, como el de la oveja por su cordero, as\u00ed\u00ad lat\u00ed\u00ada el coraz\u00f3n de Anatu por Ba&#8217;lu. Agarr\u00f3 a M\u00f3tu por el borde del vestido, por el extremo del manto: alz\u00f3 su voz y exclam\u00f3: \u00c2\u00a1Venga, M\u00f3tu, dame a mi hermano!\u00bb (1,6.11, 4-11). Ha muerto Baal, pero ella, hermana fuerte, permanece, destruyendo a la muerte: \u00abUn d\u00ed\u00ada y m\u00e1s pasaron, los d\u00ed\u00adas se hicieron meses; Anatu la Doncella le busc\u00f3 (a Baal&#8230;). Agarr\u00f3 al divino M\u00f3tu, con el cuchillo le parti\u00f3; con el bieldo le bield\u00f3, en el fuego le quem\u00f3, con piedras de molienda le tritur\u00f3, en el campo lo disemin\u00f3\u00bb (1.6.II, 26-34). Significativamente, el texto refleja una escena de siega y de trilla. La Virgen Anatu, divina trilladora, corta y aventa, quema y tritura al mismo M\u00f3tu, principio de muerte, en un gesto que recuerda la muerte de Baal, convertido en buen trigo. Ciertamente, Baal era guerrero: venci\u00f3 al monstruoso abismo de los mares, pero ha sido incapaz de vencer a M\u00f3tu. Ella, en cambio, le ha vencido, para convertirle en alimento (harina y pan de trigo). Ahora descubrimos que M\u00f3tu, la muerte, es la otra cara de Baal, la vida: es el mismo Baal hecho alimento a trav\u00e9s de todo el proceso de la siembra, la siega y la cocci\u00f3n del trigo. Baal y M\u00f3tu se alternan, como las dos caras de una misma realidad. Ella, en cambio, la Virgen Anat-Astart\u00e9 se mantiene como fuente de estabilidad. Mueren y resucitan los varones: el agua del cielo (Baal), el trigo del campo (M\u00f3tu). S\u00f3lo ella est\u00e1 firme y as\u00ed\u00ad, tras la cosecha, al comienzo del oto\u00f1o, busca y encuentra (= resucita) de nuevo a Baal, se\u00f1or de las nubes, del rayo y el agua: \u00ab\u00c2\u00a1Est\u00e1 vivo Ba&#8217;lu, el Victorioso, est\u00e1 en su ser el Pr\u00ed\u00adncipe, Se\u00f1or de la tierra! Es un sue\u00f1o del Benigno, de Ilu, el Bondadoso, una visi\u00f3n del Creador de las Criaturas: \u00c2\u00a1los cielos lluevan aceite, los torrentes fluyan miel! Est\u00e1 vivo Ba&#8217;lu, el Victorioso, est\u00e1 en su ser el Pr\u00ed\u00adncipe, Se\u00f1or de la tierra\u00bb (KTU 1.6.111, 2-8). Vuelve Baal tras la muerte que sigue al calor y sequ\u00ed\u00ada del verano; vuelve con la lluvia del invierno y la abundancia de la primavera, ofreciendo a la tierra los dones sagrados del aceite y la miel (leche* y miel: Ex 3,8). El mismo Ilu, que hab\u00ed\u00ada ratificado los momentos anteriores del gran drama, confirma en este sue\u00f1o sagrado la renovaci\u00f3n del universo con la vida de Baal: \u00abSe atemoriz\u00f3 el divino M\u00f3tu, tuvo miedo el Adalid, el Amado de Ilu, se agit\u00f3 M\u00f3tu en su postraci\u00f3n, se humill\u00f3 ante Ba&#8217;lu, que fue instalado en su trono regio, en el sill\u00f3n de su poder\u00bb (KTU 1.6.VI, 30-31). L\u00f3gicamente, el drama se cierra en forma de banquete: comen y beben los dioses en torno de Baal. Se gozan en la tierra los devotos que han revivido un a\u00f1o m\u00e1s el gran drama del renacimiento de la vida en las fiestas de A\u00f1o Nuevo. De esa forma, la uni\u00f3n de Baal y Anatu (con la alternancia de Baal y M\u00f3tu) mantiene en vida nuestro universo. Y as\u00ed\u00ad culmina uno de los mitos m\u00e1s poderosos de la historia de la humanidad. Es normal que la Biblia le haya prestado mucha atenci\u00f3n y lo haya recreado desde la perspectiva de Yahv\u00e9 y de Cristo.<\/p>\n<p>(5) Baal en los or\u00ed\u00adgenes de Israel. La figura de Baal ha crecido en importancia, de tal forma que en el siglo IX-VII a.C. viene a presentarse como antagonista principal del Dios Yahv\u00e9 para los hebreos. El Dios El-Ilu*, padre de los dioses, ha quedado absorbido por Yahv\u00e9; su esposa Ashera* ha sido expulsada del espacio divino, de tal forma que Yahv\u00e9 ha quedado como \u00fanico Dios. Pues bien, frente a Yahv\u00e9, como enemigo b\u00e1sico, a lo largo de todo el per\u00ed\u00adodo fundante de la historia y religi\u00f3n israelita, por lo menos hasta el exilio, se ha elevado Baal, entendido como signo divino abarcador, como nombre gen\u00e9rico de dioses e \u00ed\u00addolos (baales) y tambi\u00e9n como un Dios concreto, realizando las funciones que en Ugarit ejerc\u00ed\u00adan por separado Ilu y Baal. Resulta imposible recoger todos sus sentidos y funciones en el Antiguo Testamento, pues ello exigir\u00ed\u00ada un estudio de los or\u00ed\u00adgenes b\u00ed\u00adblicos, pero podemos ofrecer unos esquemas generales. En ese contexto debemos destacar un hecho clave: la religi\u00f3n de Baal no es algo exterior al yahvismo, sino que pertenece a su origen y a su misma textura. Baal no viene despu\u00e9s, sino que estaba en la tierra de Palestina, antes de Yahv\u00e9, de manera que se puede afirmar que el baalismo pertenece de alg\u00fan modo a las fuentes del yahvismo, de tal forma que muchas veces resulta dif\u00ed\u00adcil deslindar los matices y las pertenencias. Los  israelitas no han tenido ninguna dificultad en mantener el nombre de muchos lugares consagrados a Baal o que hab\u00ed\u00adan sido sede de un santuario baalista, como Baal Gad, Baal Hanan, Baal Hazor, Baal Meon, Baal Perazim, Baal Salisa, Bal Tamar. La Biblia habla tambi\u00e9n de unos Bamot Baal, es decir, de unos \u00ablugares altos\u00bb, dedicados al culto de Baal (cf. Nm 22,41; Jos 13,17). En ese sentido se habla tambi\u00e9n de un Baal Zaf\u00f3n (Ex 14,2.9; Nm 33,7), que est\u00e1 relacionado con el Dios del monte Zaf\u00f3n, monta\u00f1a divina por excelencia, tanto en los mitos de Ugarit como en el mismo Antiguo Testamento (cf. Is 14,13; Sal 89,3; Job 26,7). Je 3,3 habla tambi\u00e9n de un Baal Herm\u00f3n, que debe estar vinculado al monte Herm\u00f3n, que tiene, sin duda, un car\u00e1cter sagrado (cf. Sal 89,12; 133,3).<\/p>\n<p>(6) Baales importantes en la Biblia. Hay, adem\u00e1s, tres baales especialmente significativos para la historia b\u00ed\u00adblica. (a) El Baal Peor, un lugar en el que se recuerda el pecado de los israelitas, que han practicado un culto con rasgos de promiscuidad sexual, que evoca, sin duda, las relaciones sagradas de Baal con Astart\u00e9 (Nm 25,3-8.18; 31,16). Baal Peor es tambi\u00e9n el nombre del Dios de ese lugar sagrado que los yahvistas han condenado con mucha dureza (cf. Dt 4,2; Sal 106,8; Os 9,10). (b) Baal Berit. Est\u00e1 vinculado a la historia de Siquem, en cuyas inmediaciones hab\u00ed\u00ada una encina de la visi\u00f3n, donde se guardaba la memoria de Abrah\u00e1n (cf. Gn 12,6) y donde hab\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n, un templo dedicado al Baal del Berit, es decir, al Se\u00f1or del Pacto, que algunos israelitas tomaron como pagano (cf. Je 8,33-9,4), pero que otros asumieron despu\u00e9s dentro de la religi\u00f3n de Yahv\u00e9. A los habitantes de Siquem se les llamaba \u00abhijos de Jamor\u00bb, es decir, del Pacto (cf. Gn 34,2-26), quiz\u00e1 porque el asno (jamor) era el animal sagrado del pacto, que se sacrificaba para celebrarlo. Sea como fuere, Siquem acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en la ciudad israelita del pacto, vinculado a Yahv\u00e9, como recuerda no s\u00f3lo Dt 27-28 (aunque sin nombrar la ciudad, sino s\u00f3lo su entorno), sino tambi\u00e9n Jos 24,1.25. Son muchos los que suponen que en el fondo de muchas peculiaridades de la religi\u00f3n yahvista se encuentra un pacto que vincula el culto y religi\u00f3n de Yahv\u00e9 con el culto del Baal-Berit o Se\u00f1or del Pacto de Siquem, que acab\u00f3 tomando los rasgos propios del yahvismo. (c) Baal Zebnb. Aparece en 2 Re 1,2-6.16 como un Dios de la ciudad filistea de Ekron. Etimol\u00f3gicamente significa \u00abSe\u00f1or de las Moscas\u00bb, pero puede tomar tambi\u00e9n el sentido de Se\u00f1or de la Casa C\u00f3smica, de las llamas del sol, y Se\u00f1or de las curaciones. Sea como fuere, el nombre se ha hecho famoso porque en tiempo del Nuevo Testamento se ha identificado con el Diablo, que habr\u00ed\u00ada pose\u00ed\u00addo a Jes\u00fas para realizar a trav\u00e9s de \u00e9l sus curaciones opresoras (cf. Belceb\u00fa: Mc 3,2; Mt 10,25; 12,24.27; Lc 11,15-19).<\/p>\n<p>(7) El yahvismo contra Baal. La historia oficial del Deuteronomista supone que los israelitas, antes fieles a Yahv\u00e9, le abandonaron, si\u00e9ndole infieles, para adorar a Baal y Astarot o Astart\u00e9*, su consorte (= Anat), como dice Je 2,13. Pero las cosas fueron m\u00e1s complejas: es evidente que Baal y Yahv\u00e9 convivieron por mucho tiempo, como muestra la historia de Elias*, hasta el triunfo final del yahvismo, tras el exilio. As\u00ed\u00ad se dice que Gede\u00f3n derrib\u00f3 el altar de Baal, que era propiedad de su clan (Je 6,25), para sacrificar a Yahv\u00e9; pero despu\u00e9s se a\u00f1ade que sus hijos volvieron a edificar un altar al Baal de la alianza en Siquem (Je 8,30). En la lucha en torno a Baal destacan las figuras de dos reyes de Samar\u00ed\u00ada: Acab construy\u00f3 un templo y un altar para Baal (1 Re 16,32), evidentemente sin destruir por ello el templo de Yahv\u00e9 y sin abandonar su culto. En contra de eso, imponiendo su poder a trav\u00e9s de un golpe de Estado sangriento, Jeh\u00fa* destruy\u00f3 ese templo de Baal, matando a sus sacerdotes (cf. 2 Re 10,20-28). En la cr\u00ed\u00adtica contra Baal destacan dos profetas: Oseas, en el reino del Norte, acusa a los israelitas porque no han reconocido a Yahv\u00e9, que les ofrec\u00ed\u00ada el trigo, el vino y el aceite, tom\u00e1ndolos como dones de Baal. Por su parte, en un dram\u00e1tico serm\u00f3n, Jerem\u00ed\u00adas acusa a los jud\u00ed\u00ados, en el mismo templo de Jerusal\u00e9n, diciendo que \u00abqueman incienso a Baal y van en pos de dioses extra\u00f1os\u00bb (Jr 7,9). De un modo general, los profetas y el conjunto del Antiguo Testamento hablan de los baales, abarcando en esa palabra a todos los dioses y, en general, a la religi\u00f3n pagana del entorno, especialmente la religi\u00f3n de los cananeos; as\u00ed\u00ad, por ejemplo, en Je 2,11;  3,7; 8,33; 10,6; 1 Sm 7,4-1; 1 Re 18,18; Jr 2,23; 9,31; Os 2,13.17.<\/p>\n<p>(8) Profetas de Baal y profetas de Yahv\u00e9. La batalla de Elias* (1 Re 18,2529). El rey Ajab ten\u00ed\u00ada una esposa fenicia de nombre Jezabel que celebraba cultos de Baal y Ashera, pareja divina del agua\/fuego, del amor y la vida. Algunos israelitas pensaron que hab\u00ed\u00ada llegado el momento de poner en el centro de su experiencia religiosa a Baal, Se\u00f1or de Vida, Dios de la fecundidad y la abundancia de los campos. En ese contexto se habla de los profetas de Baal y Ashera (cf. 1 Re 18,19), devotos de la pareja sagrada del amor, de la fecundidad y de la lluvia, aunque el conjunto del texto (1 Re 18) les llama simplemente profetas de Baal, Dios masculino de los cananeos y fenicios (que vence al caos y fecunda a la tierra madre Ashera, su esposa divina). Desde ah\u00ed\u00ad podemos hablar del enfrentamiento prof\u00e9tico de los fieles de Yahv\u00e9 y de Baal. (a) Baal. Religiosidad ext\u00e1tica (1 Re 18,26-29). Los profetas de Baal no aparecen como sacerdotes profesionales, instalados en los grandes o peque\u00f1os santuarios, sino como carism\u00e1ticos, hombres de experiencia ext\u00e1tica, que cantan y bailan estremecidos sobre la monta\u00f1a sagrada de las tradiciones del Carmelo, gritando a su Dios mientras prolongan su danza todo el d\u00ed\u00ada, hasta llegar a un estado de trance sagrado, de manera que se cortan el rostro y van sangrando, a medida que crecen las voces y aumenta el ritmo de los gritos (o tambores). Esta es una experiencia orgi\u00e1stica ritualizada, con canto y baile, en la monta\u00f1a sagrada. Un tipo de rito como \u00e9ste ha perdurado hasta la actualidad en algunas asociaciones de derviches musulmanes de aquellas mismas tierras de Siria-Palestina. Resulta f\u00e1cil imaginarlos: varios cientos de profetas danzan en torno al altar, sobre la monta\u00f1a, como posesos de dios y testigos de una presencia superior muy contagiosa (\u00c2\u00a1todos bailan en ritmo sexual, pidiendo lluvia!). Pero Elias se enfrenta con ellos, poni\u00e9ndoles sus condiciones: \u00ab\u00c2\u00a1Tiene que bajar fuego de Dios! Mientras no brote la llama nada se decide\u00bb. Bailan los profetas, sangran, pronuncian palabras de trance, caen por los suelos&#8230; Pero nadie responde: el altar de sacrificios sigue intacto, sin que Dios act\u00fae, sin que baje el fuego del cielo. La escena acaba siendo cruel, como una parodia in\u00fatil, mientras Elias se mofa: \u00ab\u00c2\u00a1Gritad m\u00e1s&#8230;! \u00c2\u00a1M\u00e1s r\u00e1pido a\u00fan!&#8230;\u00bb. Al fin quedan hundidos, agotados, por el suelo. Esta es una parodia de la religi\u00f3n orgi\u00e1stica, una cr\u00ed\u00adtica de muchos cultos antiguos y nuevos que sacralizan la danza y el canto como b\u00fasqueda de transformaci\u00f3n hipn\u00f3tica donde vienen a vincularse lluvia y sexo, fuego y trance, (b) Victoria israelita. Represi\u00f3n del baalisrno (1 Re 18,30-40). El texto b\u00ed\u00adblico condena la experiencia emocional y el entusiasmo compartido que se expresa en el baile hipn\u00f3tico y en las mutilaciones corporales, que parecen vinculadas a un descenso (o ascenso) hacia las fuentes de la vida. Los profetas de Baal intentaban suscitar el agua con su danza, que les vincula con Baal y Ashera, su consorte, portadores del agua, conforme a su vivencia religiosa. Pero no viene el agua que fecunda el campo, no baja el fuego que enciende el sacrificio. El texto los presenta como portadores admirables de entusiasmo vano. Creen lo que hacen, no quieren enga\u00f1ar a los dem\u00e1s, pero su gesto acaba siendo vano, porque los enga\u00f1ados son ellos, profetas falsos de una divinidad impotente, representantes de una religi\u00f3n idol\u00e1trica, que se expresa en el \u00e9xtasis mental y sexual, en el proceso de la misma vida, sin descubrir ni aceptar la trascendencia de Dios. As\u00ed\u00ad parece que Yahv\u00e9 ha triunfado, ratificando con su fuego el sacrificio de Elias y ayud\u00e1ndole a matar a los profetas de Baal en el torrente. Los israelitas no han aceptado a Baal y han buscado otras formas de experiencia religiosa fundadas en un tipo distinto de moralidad legal y de trascendencia de Dios, de un Dios sin sexo ni dualidad interna, el Dios de Mois\u00e9s, el Dios de los profetas. Todos nosotros, jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes, ser\u00ed\u00adamos herederos de la victoria del yahvismo contra los baales, con su pureza moral y su posible riesgo de violencia.<\/p>\n<p>(9) Pervivencia baalista. Pero las cosas no han sido tan claras a lo largo de los siglos. Muchos han pensado que el Se\u00f1or Baal sigue cabalgando sobre las nubes, mientras fecunda la tierra con su semen-lluvia, como Dios del drama de la vida. M\u00e1s a\u00fan, muchos piensan que hemos vuelto a Baal, diciendo in  cluso que el cristianismo representa un baalismo transformado, una simbiosis del judaismo con el paganismo anterior, que ha vuelto a introducirse en la misma simbolog\u00ed\u00ada cristiana, al menos en sus formas populares. En el fondo de cierto cristianismo que sacraliza las diversas formas de la vida estar\u00ed\u00ada la experiencia baalista del despliegue c\u00f3smico y vital, con un Dios generador (Baal del cielo), con una Virgen Madre (Astart\u00e9-Ishtar de la tierra) y con un Hijo Divino (Cristo). Seg\u00fan esto, la leyenda del nacimiento divino de Jes\u00fas constituir\u00ed\u00ada una transposici\u00f3n del viejo mito cananeo: los cristianos habr\u00ed\u00adan identificado al Dios joven de la vegetaci\u00f3n y la cosecha con Jes\u00fas que nace, muere y resucita paradigm\u00e1ticamente, un vez por siempre. Dios sigue siendo la figura del padre de los cielos. Nada m\u00e1s normal por tanto que atribuir el nacimiento de Jes\u00fas a la Virgen Madre, que en la tradici\u00f3n cristiana recibe los rasgos de Mar\u00ed\u00ada de Nazaret, fecundada directamente por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Evidentemente, esta opini\u00f3n no intenta reproducir el sentido hist\u00f3rico (biol\u00f3gico) del nacimiento de Jes\u00fas, sino que hace algo previo: sit\u00faa todo el tema en el trasfondo del surgimiento m\u00ed\u00adtico de Dios, introduci\u00e9ndolo en un paradigma (o arquetipo) religioso muy extenso que aparece tanto en Cana\u00e1n como en Grecia y en Egipto. La sigla KTU responde a M. DIETRICH, O. LORETZ y J. SANMART\u00ed\u008dN, Die keilalphabetische Texte ans Ugarit. I. Transcription, Kevelaer, Neukirchen-Vluyn 1976. Edici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica con gram\u00e1tica en C. H. GORDON, Ugaritic Textbook, AnOr 38, Roma 1965. Traducci\u00f3n de G. DEL OLMO, Mitos y leyendas de Cana\u00e1n segi&#8217;in la tradici\u00f3n de Ugarit. Textos, versi\u00f3n y estudio, Cristiandad, Madrid 1981.<\/p>\n<p>Cf. D. ARNAUD (y otros), Mitolog\u00ed\u00ada y religi\u00f3n del Oriente antiguo, Ausa, Barcelona \u00ed\u008d996; L. CUNCHILLOS, Estudio del Salmo 29, Universidad Pontificia, Salamanca 1976; Cuando los \u00e1ngeles eran dioses, Universidad Pontificia, Salamanca 1976; Estudios de epistolograf\u00ed\u00ada ugar\u00ed\u00adtica, Edicep, Valencia 1989; X. PIKAZA, Dios como Esp\u00ed\u00adritu y Persona, Sec. Trinitario, Salamanca 1989, 353-363.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>(Due\u00f1o; Amo).<\/p>\n<p>1. El cuarto en la lista de los hijos de Jeiel, un benjamita. (1Cr 8:29, 30; 9:35, 36.)<\/p>\n<p>2. Rubenita cuyo hijo Beerah estuvo entre los que se llev\u00f3 cautivos el rey asirio Tiglat-pil\u00e9ser III. (1Cr 5:5, 6, 26.)<\/p>\n<p>3. Enclave simeonita dentro del territorio de Jud\u00e1; al parecer es la misma que Baalat-beer y Ram\u00e1 del sur (o N\u00e9gueb). (Comp\u00e1rese con 1Cr 4:32, 33 y Jos 19:7-9.)<\/p>\n<p>4. La palabra hebrea b\u00e1\u00c2\u00b7`al se emplea en las Escrituras con referencia a: 1) un esposo, como due\u00f1o de su esposa (G\u00e9 20:3); 2) un terrateniente (Jos 24:11, nota); 3) \u2020\u0153los due\u00f1os [&#8230;] de las naciones\u2020\u009d (Isa 16:8, nota); 4) \u2020\u0153confederados\u2020\u009d (literalmente, \u2020\u0153due\u00f1os [amos] de un pacto\u2020\u009d) (G\u00e9 14:13, nota); 5) el due\u00f1o o poseedor de bienes materiales (Ex 21:28, 34; 22:8; 2Re 1:8, nota); 6) personas o cosas que poseen algo que es caracter\u00ed\u00adstico de su naturaleza, actitud u ocupaci\u00f3n; por ejemplo: arquero (literalmente, \u2020\u0153due\u00f1o de flechas\u2020\u009d) (G\u00e9 49:23); un \u2020\u0153acreedor de la deuda\u2020\u009d (literalmente, \u2020\u0153due\u00f1o de una deuda de su mano\u2020\u009d) (Dt 15:2); \u2020\u02dccualquiera dado a la c\u00f3lera\u2020\u2122 (literalmente, \u2020\u0153due\u00f1o de c\u00f3lera\u2020\u009d) (Pr 22:24); \u2020\u0153antagonista judicial\u2020\u009d (literalmente, \u2020\u0153due\u00f1o de juicio\u2020\u009d) (Isa 50:8, nota); 7) Jehov\u00e1 (Os 2:16), y 8) los dioses falsos (Jue 2:11, 13).<br \/>\nEl t\u00e9rmino hab\u00c2\u00b7B\u00e1\u00c2\u00b7`al (el Baal) es la designaci\u00f3n aplicada al dios falso Baal. La expresi\u00f3n hab\u00c2\u00b7Be`a\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm (los Baales) se refiere a las deidades locales, que, seg\u00fan se cre\u00ed\u00ada, eran due\u00f1as de ciertos lugares en particular o ejerc\u00ed\u00adan influencia en ellos.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153Baal\u2020\u009d aparece una vez en las Escrituras Griegas Cristianas, en Romanos 11:4, donde en el texto griego viene precedido del art\u00ed\u00adculo femenino he. Comentando sobre el uso del art\u00ed\u00adculo femenino antes de \u2020\u0153Baal\u2020\u009d en la Septuaginta griega y en Romanos 11:4, John Newton escribi\u00f3 en un ensayo sobre la adoraci\u00f3n de Baal: \u2020\u0153Aunque en hebreo el g\u00e9nero es masculino [hab\u00c2\u00b7B\u00e1\u00c2\u00b7`al], el se\u00f1or, a Baal se le llama [he B\u00e1\u00c2\u00b7al] = la se\u00f1ora, en la Septuaginta; Os. II. 8; Sof. I. 4; y en el Nuevo Testamento, Romanos XI. 4. En la adoraci\u00f3n licenciosa de este andr\u00f3gino, o dios bisexual, los hombres a veces llevaban vestidos de mujer y las mujeres se pon\u00ed\u00adan atuendos masculinos y bland\u00ed\u00adan armas\u2020\u009d. (Ancient Pagan and Modern Christian Symbolism, de T. Inman, 1875, p\u00e1g. 119.)<br \/>\nEn la historia de Israel hubo algunas ocasiones en las que se hizo referencia a Jehov\u00e1 como \u2020\u0153Baal\u2020\u009d de la naci\u00f3n, en el sentido de ser su Se\u00f1or o Due\u00f1o marital. (Isa 54:5.) Tambi\u00e9n puede ser que debido a su apostas\u00ed\u00ada, los israelitas hayan asociado impropiamente a Jehov\u00e1 con Baal. Esta \u00faltima posibilidad parece hallar confirmaci\u00f3n en la profec\u00ed\u00ada de Oseas, seg\u00fan la cual llegar\u00ed\u00ada un tiempo, despu\u00e9s del cautiverio de Israel y su restauraci\u00f3n del exilio, en el que la naci\u00f3n se arrepentir\u00ed\u00ada y no volver\u00ed\u00ada a llamar a Jehov\u00e1 \u2020\u0153Mi due\u00f1o\u2020\u009d (\u2020\u0153Mi Baal\u2020\u009d, Str), sino \u2020\u0153Mi esposo\u2020\u009d. El contexto da a entender que no se volver\u00ed\u00ada a o\u00ed\u00adr en labios de los israelitas el nombre \u2020\u0153Baal\u2020\u009d utilizado en conexi\u00f3n con el dios falso. (Os 2:9-17.) Algunos piensan que el escritor de Segundo de Samuel us\u00f3 los nombres \u2020\u0153Is-b\u00f3set\u2020\u009d y \u2020\u0153Mefib\u00f3set\u2020\u009d (b\u00f3\u00c2\u00b7scheth significa verg\u00fcenza) en vez de \u2020\u0153Esbaal\u2020\u009d y \u2020\u0153Merib-baal\u2020\u009d, debido a la mala connotaci\u00f3n que parece que lleg\u00f3 a tener la palabra hebrea b\u00e1\u00c2\u00b7`al por su relaci\u00f3n con la adoraci\u00f3n degradada de Baal. (2Sa 2:8; 9:6; 1Cr 8:33, 34; v\u00e9ase IS-B\u00ed\u201cSET.)<\/p>\n<p>Adoraci\u00f3n de Baal. Poco se sab\u00ed\u00ada de la adoraci\u00f3n a Baal, aparte de las muchas referencias de las Escrituras, hasta que las excavaciones de Ugarit (la moderna Ras Shamra, situada en la costa de Siria, frente al extremo NE. de la isla de Chipre) sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla. Se cree que muchos de esos documentos antiguos, conocidos ahora como los textos de Ras Shamra, son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas religiosas.<br \/>\nEn los textos de Ras Shamra se alude a Baal (llamado tambi\u00e9n Aliy\u00e1n [Prevaleciente] Baal) como \u2020\u0153Zebul (Pr\u00ed\u00adncipe), Se\u00f1or de la Tierra\u2020\u009d y \u2020\u0153el Jinete de las Nubes\u2020\u009d. Estos nombres armonizan con una representaci\u00f3n de Baal en la que se le muestra sosteniendo en la mano derecha un garrote o maza y en la mano izquierda un rel\u00e1mpago que acaba en una punta de lanza. Tambi\u00e9n se le representa llevando un yelmo con cuernos, lo que parece indicar una estrecha relaci\u00f3n con el toro, s\u00ed\u00admbolo de la fertilidad.<br \/>\nEn Palestina no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y contin\u00faan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetaci\u00f3n. Se cre\u00ed\u00ada que los cambios de estaci\u00f3n y los efectos subsiguientes eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetaci\u00f3n se atribu\u00ed\u00ada al triunfo del dios Mot (dios de la muerte y la aridez) sobre Baal (dios de la lluvia y la fertilidad), lo que obligaba a este \u00faltimo a retirarse a las profundidades de la tierra. Por otro lado, se pensaba que el comienzo de la estaci\u00f3n lluviosa indicaba que Baal hab\u00ed\u00ada despertado a la vida, lo que era posible gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot, permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. La uni\u00f3n de Baal con su esposa, probablemente Astoret, se cre\u00ed\u00ada que garantizaba la fertilidad durante el a\u00f1o entrante.<br \/>\nLos agricultores y ganaderos cananeos posiblemente pensaban que el participar en rituales prescritos \u2014una especie de magia imitativa\u2014 durante sus fiestas religiosas estimulaba a sus dioses a actuar seg\u00fan el modelo representado en esas fiestas, y esto era necesario para tener cosechas y reba\u00f1os productivos durante el nuevo a\u00f1o, as\u00ed\u00ad como para alejar sequ\u00ed\u00adas, plagas de langostas, etc. De modo que la vuelta a la vida de Baal para ser entronizado y unirse a su consorte se celebrar\u00ed\u00ada con ritos de fertilidad licenciosos, caracterizados por org\u00ed\u00adas sexuales desenfrenadas.<br \/>\nToda ciudad cananea debi\u00f3 tener su santuario en honor al Baal de su localidad. Asimismo, se nombraban sacerdotes para dirigir la adoraci\u00f3n en estos santuarios y en los muchos lugares sagrados que se hallaban en las cumbres de las colinas cercanas y que eran conocidos como \u2020\u0153lugares altos\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con 2Re 17:32.) Es posible que en el interior de dichos lugares sagrados hubiese im\u00e1genes o representaciones de Baal, en tanto que en el exterior, cerca de los altares, se encontraban las columnas de piedra (probablemente s\u00ed\u00admbolos f\u00e1licos de Baal), los postes sagrados que representaban a la diosa Aser\u00e1 y estantes de incienso. (Comp\u00e1rese con 2Cr 34:4-7; v\u00e9ase POSTE SAGRADO.) Hab\u00ed\u00ada prostitutos y prostitutas en los lugares altos, y adem\u00e1s de la prostituci\u00f3n ceremonial, tambi\u00e9n se llevaba a cabo el sacrificio de ni\u00f1os. (Comp\u00e1rese con 1Re 14:23, 24; Os 4:13, 14; Isa 57:5; Jer 7:31; 19:5.) La adoraci\u00f3n de Baal incluso se efectuaba en las mismas azoteas de las casas, desde donde con frecuencia ascend\u00ed\u00ada humo de sacrificio a ese dios. (Jer 32:29.)<br \/>\nHay indicios de que tanto a Baal como a otros dioses y diosas cananeos sus adoradores los relacionaban con ciertos cuerpos celestes. Por ejemplo, uno de los textos de Ras Shamra menciona una ofrenda a la \u2020\u0153Reina Shapash (el Sol) y a las estrellas\u2020\u009d, y otro alude al \u2020\u0153ej\u00e9rcito del sol y la hueste del d\u00ed\u00ada\u2020\u009d.<br \/>\nPor tanto, es preciso mencionar que la Biblia hace varias alusiones a los cuerpos celestes en relaci\u00f3n con la adoraci\u00f3n a Baal. Al describir el derrotero pecaminoso del reino de Israel, el registro de las Escrituras dice: \u2020\u0153Siguieron dejando todos los mandamientos de Jehov\u00e1 [&#8230;], y empezaron a inclinarse ante todo el ej\u00e9rcito de los cielos y a servir a Baal\u2020\u009d. (2Re 17:16.) En cuanto al reino de Jud\u00e1, se informa que en el mismo templo de Jehov\u00e1 llegaron a estar \u2020\u0153los utensilios hechos para Baal y para el poste sagrado y para todo el ej\u00e9rcito de los cielos\u2020\u009d. Tambi\u00e9n, la gente por todo Jud\u00e1 hizo \u2020\u0153humo de sacrificio a Baal, al sol y a la luna y a las constelaciones del zod\u00ed\u00adaco y a todo el ej\u00e9rcito de los cielos\u2020\u009d. (2Re 23:4, 5; 2Cr 33:3; v\u00e9ase tambi\u00e9n Sof 1:4, 5.)<br \/>\nCada localidad ten\u00ed\u00ada su propio Baal, al que se sol\u00ed\u00ada calificar mediante un nombre geogr\u00e1fico. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor), adorado por moabitas y madianitas, tom\u00f3 su nombre del monte Peor. (N\u00fa 25:1-3, 6.) M\u00e1s tarde, los nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos nombres geogr\u00e1ficos, como por ejemplo: Baal-herm\u00f3n, Baal-hazor, Baal-zef\u00f3n y Bamot-baal. Sin embargo, a pesar de la diversidad de baales, para el cananeo en realidad solo exist\u00ed\u00ada un dios Baal.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 efecto tuvo la adoraci\u00f3n de Baal en Israel?<br \/>\nEn el principio de la Biblia ya se hacen alusiones impl\u00ed\u00adcitas al baalismo, aunque parece ser que en el tiempo de los patriarcas no alcanzaba el nivel de degradaci\u00f3n que ten\u00ed\u00ada cuando los israelitas entraron en la tierra de Cana\u00e1n. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 15:16; 1Re 21:26.) La menci\u00f3n de la ciudad de Asterot-qarnaim, nombre que posiblemente se deriva de Astoret, la consorte de Baal, es el primer indicio que encontramos de la existencia de ese dios falso. (G\u00e9 14:5.) Antes de cruzar el mar Rojo, los israelitas pod\u00ed\u00adan ver desde su campamento un lugar del desierto llamado Baal-zef\u00f3n. (Ex 14:2, 9.) A Mois\u00e9s se le dieron advertencias espec\u00ed\u00adficas en el monte Sina\u00ed\u00ad con respecto a los habitantes de Cana\u00e1n: hab\u00ed\u00ada que demoler sus altares, hacer a\u00f1icos sus columnas sagradas y cortar sus postes sagrados. (Ex 34:12-14.) De modo que todo lo relacionado con la adoraci\u00f3n de Baal ten\u00ed\u00ada que erradicarse de la Tierra Prometida.<br \/>\nCuando los israelitas acamparon en las llanuras de Moab, el rey Balac llev\u00f3 a Balaam a lo alto de Bamot-baal (que significa \u2020\u0153Lugares Altos de Baal\u2020\u009d) para que contemplara aquella impresionante multitud. (N\u00fa 22:41.) Al no poder proferir una maldici\u00f3n directamente sobre los israelitas, Balaam le aconsej\u00f3 a Balac que los indujera a practicar la idolatr\u00ed\u00ada, tent\u00e1ndolos a cometer inmoralidad sexual con las id\u00f3latras de Baal de Peor. Miles de israelitas sucumbieron a esta tentaci\u00f3n y perdieron la vida. (N\u00fa 22:1\u201325:18; Rev 2:14.)<br \/>\nA pesar de esta amarga experiencia y de las claras advertencias de Mois\u00e9s y Josu\u00e9 (Dt 7:25, 26; Jos 24:15, 19, 20), cuando los israelitas fijaron su residencia en la Tierra Prometida, empezaron a imitar a los cananeos que quedaban, al parecer con la esperanza de asegurar la fertilidad de su ganado y de las cosechas. Al mismo tiempo, pretend\u00ed\u00adan seguir adorando a Jehov\u00e1. La apostas\u00ed\u00ada se generaliz\u00f3 despu\u00e9s de la muerte de Josu\u00e9. (Jue 2:11-13; 3:5-8.) Los israelitas mantuvieron en sus campos altares, postes y otros efectos utilizados en la adoraci\u00f3n de Baal, y, al parecer, hicieron caso a sus vecinos cananeos sobre c\u00f3mo se deb\u00ed\u00ada agradar al \u2020\u0153due\u00f1o\u2020\u009d, o Baal, de cada territorio. Tambi\u00e9n se les atrap\u00f3 en las pr\u00e1cticas inmorales relacionadas con la adoraci\u00f3n a Baal. Como resultado, Jehov\u00e1 los abandon\u00f3 a sus enemigos.<br \/>\nSin embargo, cuando el pueblo se volv\u00ed\u00ada a El, Jehov\u00e1 con misericordia los liberaba levant\u00e1ndoles jueces, como fue el caso de Gede\u00f3n, cuyo nombre fue cambiado a Jerubaal (que significa \u2020\u0153Que Baal Haga Defensa Legal [Contienda]\u2020\u009d). (Jue 6:25-32; 1Sa 12:9-11.) Sin embargo, estos jueces no consiguieron ninguna reforma permanente. (Jue 8:33; 10:6.) El baalismo se sigui\u00f3 practicando incluso despu\u00e9s de los d\u00ed\u00adas de Samuel, aunque el registro muestra que, a petici\u00f3n suya, el pueblo se deshizo de las im\u00e1genes de Astoret y Baal y empez\u00f3 a servir solo a Jehov\u00e1. (1Sa 7:3, 4.)<br \/>\nAunque no se vuelve a hablar del baalismo hasta el final del reinado de Salom\u00f3n, es posible que subsistiera en algunas partes del reino. Salom\u00f3n introdujo en el pa\u00ed\u00ads diferentes formas de baalismo al casarse con muchas mujeres paganas, quienes lo indujeron a \u00e9l y a sus hijos a servir a otros dioses y diosas relacionados con la adoraci\u00f3n a Baal, como Astoret y M\u00f3lek. (1Re 11:4, 5, 33; Jer 32:35.)<br \/>\nCuando se dividi\u00f3 el reino en 997 a. E.C., Jerobo\u00e1n implant\u00f3 la adoraci\u00f3n de becerros en el reino septentrional de Israel, en Dan y en Betel. El baalismo aut\u00f3ctono y la adoraci\u00f3n de becerros convivieron, del mismo modo que en Jud\u00e1 se observaba una pretendida adoraci\u00f3n verdadera en Jerusal\u00e9n mientras que por toda la naci\u00f3n se segu\u00ed\u00ada practicando el baalismo. (1Re 14:22-24.)<br \/>\nEn los d\u00ed\u00adas del rey Acab (c. 940-920 a. E.C.) se introdujo en Israel un tipo diferente de culto a Baal: el de Melqart, el Baal de Tiro. (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 532.) Acab form\u00f3 una alianza matrimonial con Jezabel, la hija de Etbaal (que significa \u2020\u0153Con Baal\u2020\u009d), el rey de Tiro. Jezabel import\u00f3 a Israel este culto m\u00e1s influyente, que se val\u00ed\u00ada de muchos sacerdotes y ayudantes. (1Re 16:31-33.) Por fin se produjo la famosa confrontaci\u00f3n en el monte Carmelo entre Jehov\u00e1 y Baal.<br \/>\nEl\u00ed\u00adas mand\u00f3 que ocurriera una sequ\u00ed\u00ada en el nombre de Jehov\u00e1, probablemente debido a que los adoradores de Baal cre\u00ed\u00adan que era este dios, el due\u00f1o del cielo, quien daba las lluvias y la fertilidad. (1Re 17:1.) Despu\u00e9s de tres a\u00f1os y seis meses de sequ\u00ed\u00ada, se vio que Baal no era capaz de satisfacer las muchas s\u00faplicas que le dirigieron sus sacerdotes y adoradores para que pusiera fin a la sequ\u00ed\u00ada, por lo que El\u00ed\u00adas reuni\u00f3 a todo el pueblo en el monte Carmelo a fin de que fuera testigo de la gran prueba que demostrar\u00ed\u00ada qui\u00e9n era el Dios verdadero. La prueba result\u00f3 en la humillaci\u00f3n de los adoradores de Baal y la matanza de 450 profetas de ese dios falso. Jehov\u00e1, no Baal, mand\u00f3 entonces la lluvia para acabar con la sequ\u00ed\u00ada. (1Re 18:18-46; Snt 5:17.)<br \/>\nEl hijo y sucesor de Acab, Ocoz\u00ed\u00adas, sigui\u00f3 sirviendo a Baal. (1Re 22:51-53.) Lo sucedi\u00f3 su hermano Jehoram, y el registro dice que quit\u00f3 la columna sagrada de Baal que su padre hab\u00ed\u00ada hecho, aunque sigui\u00f3 practicando la adoraci\u00f3n de becerros. (2Re 3:1-3.)<br \/>\nM\u00e1s tarde (c. 905 a. E.C.) se ungi\u00f3 a Jeh\u00fa como rey. El se veng\u00f3 de la muerte de los profetas de Jehov\u00e1 matando a Jezabel y a la casa de su esposo Acab. Se reuni\u00f3 luego a todos los adoradores de Baal en Samaria con la excusa de celebrar \u2020\u0153una asamblea solemne para Baal\u2020\u009d. Cuando Jeh\u00fa dio la orden, se dio muerte a todos los adoradores de Baal. Se quemaron los postes sagrados, se demoli\u00f3 la columna sagrada y tambi\u00e9n la casa de Baal, que fue apartada para excusado p\u00fablico. \u2020\u0153As\u00ed\u00ad \u2014dice el registro\u2014 extermin\u00f3 Jeh\u00fa a Baal de Israel.\u2020\u009d (2Re 10:18-28.) De modo que, al menos por un tiempo, se suprimi\u00f3 de Israel la adoraci\u00f3n de Baal. Sin embargo, fue por practicar esta religi\u00f3n baalista por lo que Jehov\u00e1 por fin dej\u00f3 que se llevara al exilio al reino de diez tribus de Israel. (2Re 17:16-18.)<br \/>\nEl baalismo logr\u00f3 atrincherarse en Jud\u00e1, a pesar de que el rey As\u00e1 se esforz\u00f3 por eliminar todo lo relacionado con esa forma de adoraci\u00f3n falsa. (2Cr 14:2-5.) Cuando Acab cas\u00f3 a Atal\u00ed\u00ada, la hija que le dio Jezabel, con Jehoram, el s\u00e9ptimo rey de Jud\u00e1, su inicua influencia introdujo el baalismo tirio en la familia real juda\u00ed\u00adta. Ni siquiera las reformas realizadas al principio del reinado del nieto de Atal\u00ed\u00ada, Jeho\u00e1s, y las posteriores llevadas a cabo por Ezequ\u00ed\u00adas, consiguieron eliminar permanentemente la adoraci\u00f3n de Baal. (2Re 11:18; 18:4.) El hijo de Ezequ\u00ed\u00adas, Manas\u00e9s, reconstruy\u00f3 los mismos lugares altos que su padre hab\u00ed\u00ada destruido. (2Re 21:3.) Aunque al parecer la mayor\u00ed\u00ada de los reyes juda\u00ed\u00adtas se contaminaron con la adoraci\u00f3n de Baal, Manas\u00e9s lleg\u00f3 mucho m\u00e1s lejos que todos los dem\u00e1s en la pr\u00e1ctica de este culto degradado. (2Re 21:9-11.) Ni las reformas que m\u00e1s tarde realiz\u00f3 el mismo Manas\u00e9s, ni siquiera la extensa depuraci\u00f3n que llev\u00f3 a cabo su nieto, el rey Jos\u00ed\u00adas, consiguieron recuperar de modo permanente la adoraci\u00f3n verdadera. Como resultado de haberse contaminado por completo con la adoraci\u00f3n falsa, el pueblo fue castigado con el exilio y la desolaci\u00f3n de la tierra. (2Cr 33:10-17; 2Re 23:4-27; Jer 32:29.)<br \/>\nEn la obra prof\u00e9tica de Jerem\u00ed\u00adas, efectuada desde los d\u00ed\u00adas de Jos\u00ed\u00adas hasta el exilio babilonio, el profeta denunci\u00f3 a Israel por degradarse con la adoraci\u00f3n de Baal y compar\u00f3 la naci\u00f3n a una esposa ad\u00faltera que se hab\u00ed\u00ada prostituido bajo todo \u00e1rbol frondoso y en todo lugar alto, cometiendo adulterio con piedras y \u00e1rboles, y olvidando a Jehov\u00e1, su \u2020\u0153due\u00f1o marital\u2020\u009d. (Jer 2:20-27; 3:9, 14.) Despu\u00e9s del exilio en Babilonia y el regreso de los jud\u00ed\u00ados a Palestina, la Biblia no dice que los israelitas volvieran a practicar el baalismo.<\/p>\n<p>[Fotograf\u00ed\u00adas en la p\u00e1gina 265]<br \/>\nRepresentaciones de Baal. Cada lugar donde se adoraba a este dios ten\u00ed\u00ada su propio Baal<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Dioses<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El sustantivo hebreo <\/span><span style=''>ba&#723;al<\/span><span lang=ES style=''> significa \u2018amo\u2019, \u2018poseedor\u2019, o \u2018esposo\u2019. Utilizado con sufijos, <etiqueta id=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">p. ej.<\/etiqueta> Baal-peor, o Baal-berit, es posible que la palabra haya retenido parte de su sentido original; pero en general Baal es un nombre propio en el <etiqueta id=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">AT, y se refiere a una deidad espec\u00edfica, Hadad, el dios de la tormenta de <\/etiqueta>los semitas occidentales, que era la deidad m\u00e1s importante en el pante\u00f3n cananeo. No est\u00e1 claro hasta qu\u00e9 punto los baales locales se equiparaban con, o se distingu\u00edan de, Hadad. El baal que fue enfrentado en el <etiqueta id=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\">mte. Carmelo (1 R. 18) era probablemente Mel<\/etiqueta>cart, el dios de Tiro. El uso del plural en el AT (p. ej. 1 R. 18.18) puede significar que se distingu\u00eda claramente m\u00e1s de un Baal; pero en todo caso hay fluidez en la concepci\u00f3n pagana de las deidades.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los cultos a Baal afectaron y constituyeron un desaf\u00edo al culto a Yahv\u00e9h en todo el transcurso de su historia. La limitada informaci\u00f3n en el AT acerca de Baal puede actualmente complementarse con la informaci\u00f3n aportada por los documentos de Ras Shamra. Una de sus consortes era *Astarot, otra *Asera; y a Baal se le llama hijo de *Dag\u00f3n. Los textos lo revelan como una deidad de la naturaleza; los mitos lo describen en conflicto con la muerte, la infertilidad, y las aguas de inundaci\u00f3n, surgiendo victorioso como \u201crey\u201d de los dioses.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Yahv\u00e9h era \u201camo\u201d y \u201cesposo\u201d para Israel, y por lo tanto lo llamaban \u201cBaal\u201d, con toda inocencia; pero naturalmente esta pr\u00e1ctica condujo a una confusi\u00f3n del culto a Yahv\u00e9h con los rituales para los baales, y lleg\u00f3 el momento en que se hizo necesario designar a Dios con alg\u00fan t\u00edtulo diferente; Oseas (2.16) propuso <\/span><span style=''>&#722;&#305;&#770;\u0161<\/span><span lang=ES style=''>, otra palabra con el significado de \u201cesposo\u201d. Una vez que el t\u00edtulo de \u201cBaal\u201d se dej\u00f3 de aplicar a Yahv\u00e9h, los nombres de personas que inclu\u00edan esta palabra seguramente comenzar\u00edan a ser mal interpretados. De modo que <\/span><span style=''>b&#333;\u0161e&#7791;<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018verg\u00fcenza\u2019) tendi\u00f3 a reemplazar a <\/span><span style=' '>ba&#723;al<\/span><span lang=ES style=' '> en dichos nombres. As\u00ed Es-baal y Merib-baal (1 Cr. 8.33s) se conocen mejor como Isboset (2 S. 2.8) y Mefi-boset (2 S. 9.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La palabra Baal ocurre tambi\u00e9n una o dos veces como nombre de var\u00f3n y de lugar (<etiqueta id=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\" title=\"\">cf. 1 C<\/etiqueta>r. 5.5; 4.33).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. Ringgren, <i>Religions of the Ancient Near East<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\" title=\"\">ing. 1973, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\" title=\"\">cap(s). 3; A. S. Kapelrud, <\/etiqueta><i>Baal in the Ras Shamra Texts<\/i>, 1952; W. F. Albright, <i>Yahweh and the Gods of Canaan<\/i>, 1968; N. C. Habel, <i>Yahweh versus Baal<\/i>, 1964; y v\u00e9ase * <span style='text-transform:uppercase'>Cana\u00e1n<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>D.F.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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