{"id":11057,"date":"2016-02-05T07:46:41","date_gmt":"2016-02-05T12:46:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gaudium-et-spes\/"},"modified":"2016-02-05T07:46:41","modified_gmt":"2016-02-05T12:46:41","slug":"gaudium-et-spes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gaudium-et-spes\/","title":{"rendered":"GAUDIUM ET SPES"},"content":{"rendered":"<p>[071]<\/p>\n<p>    El documento m\u00e1s pastoral y admirable de todo el Concilio Vaticano II. Fue publicado por Pablo VI el 7 de Diciembre de 1965. (Ver Vaticano II. Concilio)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Vaticano II)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Son las dos primeras palabras en lengua latina con que comienza el texto de la Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo del concilio Vaticano II. El texto fue promulgado el 7 de diciembre de 1965.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n, como se lee en su nota preliminar, recibe el nombre de \u00abpastoral\u00bb porque, sobre la base de unos principios doctrinales, intenta exponer la actitud de la Iglesia en relaci\u00f3n con el mundo y con los hombres contempor\u00e1neos. En su conjunto el texto se divide en dos partes, precedidas de un proemio y de una introducci\u00f3n (nn. 1-10). En la primera parte (nn. 1 1 -45) la Iglesia desarrolla su doctrina sobre el hombre, sobre el mundo en que se inserta el hombre y sobre sus relaciones con estas realidades. La segunda parte (nn. 46-90) toma en consideraci\u00f3n diversos aspectos de la vida de hoy y de la sociedad humana, especialmente las cuestiones y los problemas m\u00e1s urgentes de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Se pueden aplicar sobre todo a la Gaudium et spes algunas palabras de Pablo Vl: el concilio \u00abse ha interesado vivamente por el estudio del mundo moderno. Quiz\u00e1s nunca como en esta ocasi\u00f3n la Iglesia ha sentido necesidad de conocer, de acercarse, de comprender, de penetrar, de servir de evangelizar a la sociedad que le rodea, casi de recorrer con ella sus r\u00e1pidos y continuos cambios&#8230; La Iglesia del concilio se ha ocupado mucho, no s\u00f3lo de s\u00ed\u00ad misma y de las relaciones que la unen con Dios, sino tambi\u00e9n del hombre, tal como se presenta realmente hoy\u00bb (7 de diciembre de 1965).<\/p>\n<p>M, Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: A. Herrera Oria (ed.), Concilio Vaticano ii Comentarios a la Constituci\u00f3n \u00abGaudium et spes\u00bb, BAC, Madrid 1968; G. Bara\u00fana (ed.), La Iglesia en el mundo de ;10y, Madrid 1968; Y M. Congar (ed.), La iglesia en el mundo de Hoy, 3 vols., Madrid 1970.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La sensibilidad a los problemas del hombre y de su condici\u00f3n que se advierte en los pensadores recientes (p.ej., l Guardini, F.M. Sciacca, l M. Blondel, l Theilhard. de Chard\u00ed\u00adn, \/K. Rahner, G. Marcel, l Urs von.Balthasar, M. L\u00e9gaut, M. Zundel, A. Solzhenitsin) es tan antigua como el propio cristianismo, que es esencialmente religi\u00f3n de la salvaci\u00f3n del hombre en Jesucristo. Sin embargo, nunca se ha expresado \u00e9sta sensibilidad tan clara y expl\u00ed\u00adcitamente como en los documentos de la Iglesia a lo largo de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, especialmente en la constituci\u00f3n pastoral del Vaticano II sobre la situaci\u00f3n de. la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo Gaudium et spes (7 diciembre 1960.<\/p>\n<p>La Gaudium et spes es un documento original: a) es el documento m\u00e1s largo de toda la historia conciliar de la Iglesia; b) es la primera vez que un documento del magisterio extraordinario habla sobre los aspectos directamente temporales de la vida cristiana. Nunca se hab\u00ed\u00ada hablado tan directamente del hombre enfrentado con los problemas de su vida en la tierra; c) tambi\u00e9n es nuevo el proceso que sigue el documento: en vez de partir de los datos de la fe, se apoya en una descripci\u00f3n de la condici\u00f3n humana en el mundo de hoy. Por consiguiente, un proceso emp\u00ed\u00adrico, y luego teol\u00f3gico. A lo largo de los cinco esquemas que marcan la historia de la constituci\u00f3n, la \u00fanica l\u00ed\u00adnea verdadera y constante de reflexi\u00f3n fue esa preocupaci\u00f3n de llegar al mundo, de interesarse por sus problemas, de ofrecerle los servicios de la Iglesia y, m\u00e1s en concreto, la luz del evangelio; d) el mundo al que se dirige la constituci\u00f3n es el hombre total: individuo y sociedad, materia y esp\u00ed\u00adritu, inserto en una duraci\u00f3n indefinida. El hombre es el individuo y la sociedad; pero es el hombre de \u00abahora\u00bb, en el mundo \u00abde hoy\u00bb, en busca del sentido de la condici\u00f3n humana. Esta es precisamente la perspectiva de la teolog\u00ed\u00ada fundamental renovada.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n preliminar de la constituci\u00f3n es concretamente una descripci\u00f3n del estado actual de la colectividad humana (nn. 4-10). El hecho brutal es que el hombre ha dado pasos gigantes hacia el progreso. En virtud de ello la imagen del mundo se ha visto trastornada (n. 3). El primero en sufrir los contragolpes de esta mutaci\u00f3n acelerada ha sido el mismo hombre. Y la constituci\u00f3n enumera en forma de ant\u00ed\u00adtesis los principales de estos cambios, con su contrapartida (n. 4): 1) crecimiento prodigioso de las riquezas y de la econom\u00ed\u00ada por un lado, hambre y miseria de una gran parte de la humanidad por otro; 2) sentimiento agudo de libertad y de autonom\u00ed\u00ada, junto con la presencia multiforme de la esclavitud social y ps\u00ed\u00adquica (dominaci\u00f3n, opresi\u00f3n, tiran\u00ed\u00ada de la publicidad); 3) conciencia de la interdependencia de todos, de la solidaridad universal, y por otra parte rupturas sociales, raciales, pol\u00ed\u00adticas, ideol\u00f3gicas y amenaza de una guerra total; 4) difusi\u00f3n universal de las ideas a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social, mientras que los mismos vocablos encierran sentidos muy distintos seg\u00fan las ideolog\u00ed\u00adas que los manipulan (libertad, trabajo, progreso); 5) organizaci\u00f3n temporal avanzada junto con un impulso espiritual en declive.<\/p>\n<p>Ante un cambio tan r\u00e1pido y profundo, \u00bfqu\u00e9 pasa con el hombre? El hombre se ve dividido entre la esperanza y la angustia. Le cuesta disipar las ambig\u00fcedades, discernir los valores permanentes. \u00bfA qu\u00e9 tantos esfuerzos terrenos? \u00bfPara qu\u00e9 la t\u00e9cnica? \u00bfPara qu\u00e9 el progreso? \u00bfPara qu\u00e9 la elevaci\u00f3n de la masa humana hacia la cultura, si todo ese impulso no desemboca en un estado en el que el hombre y los valores humanos queden a salvo? Esta evoluci\u00f3n del mundo es un desaf\u00ed\u00ado que hay que recoger (n. 5).<\/p>\n<p>La Iglesia tiene que tomar conciencia ante todo de la dimensi\u00f3n de esta evoluci\u00f3n y de su impacto en la colectividad. Debe ser m\u00e1s humana para ser m\u00e1s cristiana. El hombre es el lugar de encuentro de los hombres, de las pol\u00ed\u00adticas, de las religiones. Por eso la Gaudium et spes adopta expresamente como punto de partida la condici\u00f3n del hombre de hoy: tal es el dato b\u00e1sico del documento. Si la Iglesia intenta comprender \u00abel mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones, es para poder responder de una forma adaptada a cada generaci\u00f3n, a las cuestiones eternas de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre sus mutuas relaciones\u00bb (n. 4).<\/p>\n<p>Esta fenomenolog\u00ed\u00ada no es, pues, un en s\u00ed\u00ad; intenta un mejor servicio al hombre. Si la Iglesia escudri\u00f1a los l signos de los tiempos, es porque se interesa por el hombre m\u00e1s que el hombre mismo; es porque no existe m\u00e1s que para la salvaci\u00f3n del hombre. Su fenomenolog\u00ed\u00ada tiende a establecer una antropolog\u00ed\u00ada, y su misma antropolog\u00ed\u00ada est\u00e1 inspirada en una visi\u00f3n del hombre en Jesucristo, el hombre nuevo.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de este an\u00e1lisis de los cambios sociales, psicol\u00f3gicos, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, morales y religiosos de la humanidad se recoge al final del n. 9 y en el n. 10, que sirven de transici\u00f3n a todo el resto del documento: \u00abEn realidad de verdad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno est\u00e1n conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el coraz\u00f3n del hombre\u00bb (n. 10). \u00abAnte la actual evoluci\u00f3n del mundo, son cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s numerosos los que se plantean o los que consideran con nueva penetraci\u00f3n las cuestiones m\u00e1s fundamentales: \u00bfQu\u00e9 es el hombre? \u00bfCu\u00e1l es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todav\u00ed\u00ada? \u00bfQu\u00e9 valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? \u00bfQu\u00e9 puede dar el hombre a la sociedad? \u00bfQu\u00e9 puede esperar de ella? \u00bfQu\u00e9 hay despu\u00e9s de esta vida temporal?\u00bb (n. 10). Por eso, \u00abbajo la luz de Cristo, el concilio habla a todos paraesclarecer el misterio del hombre y para cooperar en el hallazgo de soluciones que respondan a los principales problemas de nuestra \u00e9poca\u00bb (n. 10).<\/p>\n<p>Que la revelaci\u00f3n cristiana proyecta una luz sobre el misterio del hombre es lo que precisamente la Gaudium et spes se esfuerza en se\u00f1alar en el primer cap\u00ed\u00adtulo de la primera parte: \u00abla Iglesia y la vocaci\u00f3n humana\u00bb. Ante todo, la cuesti\u00f3n de fondo: \u00abPero \u00bfqu\u00e9 es el hombre?&#8230; Unas veces se exalta a s\u00ed\u00ad mismo como regla absoluta y otras se hunde hasta la desesperaci\u00f3n. La Iglesia siente profundamente estas dificultades y, aleccionada&#8217; por la revelaci\u00f3n divina, puede darles la respuesta que perfile la verdadera situaci\u00f3n del hombre, d\u00e9 explicaci\u00f3n a sus enfermedades y permita conocer simult\u00e1neamente y con acierto la dignidad y la vocaci\u00f3n propias del hombre\u00bb (n. 12). La Gaudium et spes expresa de este modo, en t\u00e9rminos que evocan los Pensamientos, de l Pascal, la paradoja miseria-grandeza constitutiva del hombre.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros 12 a 18 proponen las l\u00ed\u00adneas generales de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana. En el origen, el hombre creado a imagen de Dios (n. 12), con la afirmaci\u00f3n hist\u00f3rica del pecado (n. 13). Luego, la estructura fundamental del hombre como explicitaci\u00f3n de la imagen de Dios, fundamento de su grandeza, su unidad y su interioridad (n. 14), su inteligencia (n. 15), su conciencia moral (n. 16), su libertad (n. 17). El n\u00famero 18 prolonga la reflexi\u00f3n sobre un problema particularmente dram\u00e1tico: el de la l muerte. \u00abEl m\u00e1ximo enigma de la vida humana es la muerte\u00bb. En efecto, la muerte es la angustia inscrita en el horizonte de la conciencia contempor\u00e1nea. Por razones hist\u00f3ricas (campos de exterminio, guerra permanente, amenaza at\u00f3mica, accidentes de carretera y de aviones), por razones culturales (tema de la muerte que invade la novela, el teatro, la televisi\u00f3n, el cine, la prensa), por razones filos\u00f3ficas (definici\u00f3n del ser humano como ser-para-la-muerte) y por una raz\u00f3n eterna, a saber: la angustia animal, humana y espiritual ante la muerte, el hombre -grandeza y miseria a la vez- se debate ante la muerte como ante un enigma insoluble e insoportable: \u00abJuzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adi\u00f3s definitivo. La semilla de eternidad que en s\u00ed\u00ad lleva, por ser irreducible a la sola materia, se levanta contra la muerte\u00bb (n. 18). De este modo el hombre se siente hecho a la vez para morir y para no morir, dentro de una existencia abocada a la disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>A este abismo s\u00f3lo puede responder otro abismo: el del misterio cristiano. Dios no ha hecho al hombre para la muerte, sino para la resurrecci\u00f3n; as\u00ed\u00ad se afirma y se supera al mismo tiempo la muerte. La muerte es un paso que abre a la \u00abcomuni\u00f3n eterna\u00bb con Dios. Cristo fue el primero que atraves\u00f3 la muerte para librarnos de ella. La muerte cristiana es el acto en el cual acaba de madurar la existencia humana, tomando su sentido definitivo. La muerte es la posibilidad de una \u00abcomuni\u00f3n en Cristo\u00bb con todos los que han muerto con \u00e9l y en \u00e9l. De este modo, donde el hombre no puede ya decir nada, la fe en aquel que es la resurrecci\u00f3n y la vida nos ense\u00f1a que el hombre es arrastrado, m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, hacia la vida eterna (n. 18).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hablar de los que rechazan esa relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y vital del hombre con Dios (ate\u00ed\u00adsmo), la Gaudium et spes, en un p\u00e1rrafo m\u00e1s elaborado,(n. 23), presenta a Cristo, al \u00abhombre nuevo\u00bb, como la verdadera respuesta al misterio del hombre. La frase esencial es la primera: \u00abEn realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u00bb. Cristo aparece como la clave del enigma humano, el que descubre su sentido, ya que es el hombre nuevo, el nuevo Ad\u00e1n de la nueva creaci\u00f3n y del nuevo estatuto de la humanidad.<\/p>\n<p>En los p\u00e1rrafos siguientes se presenta a Cristo: a) como la imagen creadora y recreadora del hombre, como aquel que restaur\u00f3 en el hombre la semejanza con Dios, alterada por el pecado (n. 22); b) como \u00abel redentor que, por su sangre libremente derramada, nos mereci\u00f3 la vida\u00bb, de forma que cada uno puede decir: \u00abMe am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb; c) como la salvaci\u00f3n de los cristianos, renovados interiormente y conformados con Cristo por el don del Esp\u00ed\u00adritu; d) como la salvaci\u00f3n de todos los hombres de buena voluntad, asociados tambi\u00e9n al misterio pascual (n. 22).<\/p>\n<p>El cap\u00ed\u00adtulo termina as\u00ed\u00ad: \u00abEste es el gran misterio del hombre que la revelaci\u00f3n cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad. Cristo resucit\u00f3; con su muerte destruy\u00f3 la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Esp\u00ed\u00adritu: Abba! \u00c2\u00a1Padre!\u00bb(n. 22). Es el misterio de Cristo el que finalmente revela el hombre al hombre. Su verdad es que \u00e9l es. hijo y est\u00e1 llamado a entrar en la vida trinitaria. La revelaci\u00f3n, lejos de ser extra\u00f1a al hombre, est\u00e1 tan \u00ed\u00adntimamente ligada a su misterio, que el hombre sin ella no podr\u00ed\u00ada identificarse a s\u00ed\u00ad mismo. De aqu\u00ed\u00ad se sigue igualmente que, si la revelaci\u00f3n no apareciese al hombre como una realidad de la historia y si pudi\u00e9semos discernir sus huellas, sus signos, el hombre deber\u00ed\u00ada interrogar a la historia y sobre todo interrogarse a s\u00ed\u00ad mismo para descubrir si acaso Dios le interpelaba en ella.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Comentarios a la constituci\u00f3n \u00abGaudium et spes\u00bb; Madrid 1978; ALFARO J., Esperanza cristiana y liberaci\u00f3n del hombre, Barcelona 1972 BARAONA G., La Iglesia en .\u00e9l mundo de hoy, Madrid 1968; MOLINA MARTINEZ M.A., Diccionario del Vaticano II, Madrid 1969.<\/p>\n<p>R. Latourelle<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[071] El documento m\u00e1s pastoral y admirable de todo el Concilio Vaticano II. 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